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#81



Después de perseguir al bromista del pokemon por los pasillos, sin fijarte en los desvíos que ibais tomando, pues no querías perder al pokemon de vista, que iba moviéndose pegado al techo, enganchando sus garras entre las piedras firmemente llegaste a una sala circular, no muy grande, donde el pokemon tuvo que bajar a tu alcance, en la relativa seguridad del suelo, pues el techo estaba abovedado.

Cuando ya estabas lista para abalanzarte sobre el pokemon morado para vengarte por la broma anterior, aparecieron de una de las oscuras paredes dos Sableyes más, aunque en cuanto iluminaste un poco más la zona descubriste el pasillo por el que habían tenido que llegar. Pero no solo viste eso, si no el extraño color terroso y el brillo dorado, en vez de azul de los ojos de uno de ellos. Los tres parecían estar decididos a enfrentarse a ti, si era para proteger a su amigo o para divertirse no lo sabías.

Sableye

Nivel: 35
Habilidad: Rezagado
Movimientos:
- Desarme
- Garra Umbría
- Rayo confuso
- Cabezazo zen

Sableye

Nivel: 37
Habilidad: Vista lince
Movimientos:
- Garra Umbría
- Rayo confuso
- Cabezazo zen
- Joya de luz

Sableye

Nivel: 35
Habilidad: Vista lince
Movimientos:
- Garra Umbría
- Rayo confuso
- Cabezazo zen
- Luz lunar


Academia pokemon:




Odisea:




#82







Capítulo XXXXIII
pkmn-swampert(40)pkmn-talonflame(38)pkmn-scraggy(32)pkmn-shuppet(26)pkmn-vileplume(26)pkmn-conkeldurr color-shiny(25)pkmn-elekid(22)

— Promedio: 30 —

@Skov





Las dos niñas echaron a correr, separándose antes de llegar a un punto con miles de caminos. No había tiempo para razonar, ellos aún estaban tras sus pasos, jugar sería la decisión a tomar. Maldiciendo en voz alta al caos de la situación, la joven emprendió el paso una vez más hacia lo desconocido, guiada por la fina brisa que persistente cada rincón recorría. Un giro a la izquierda. Dos giros hacia la derecha. Las eternas grutas que formaban las Catacumbas formaban garabatos con cada nuevo pasillo a visitar. Y entre retratos estropeados ella no podía evitar sentir las miradas de las sombras impacientes, esperando en la oscuridad. «Hacia la izquierda encontrarás al prisionero que aquí se pudrirá…» les oía cantar. «Y en silencio vendrá… Un alma más» les oía decir.

Caminó y caminó hasta que las voces ignoró. Frente a una puerta se hallaba, de roble oscuro y desgastado con termitas e incluso marcas de desgarro, y sin dudarlo su dorado picaporte tomó, girando en silencio e ingresando. Del otro lado una gran biblioteca encontró, repleta de libros, polvo y antigüedad, esperando a que el paso del tiempo acabara con su sufrimiento. La joven no pudo evitar sentir curiosidad, arrastrando sus agotados pies hasta la estantería más cercana mientras con su mano recorría la vasta colección de textos. Uno de ellos tomó, soplando el velo de tierra que lo cubría. De fina tela azul y con esquinas doradas, el cuento se titulaba “La Bestia de las Mil Caras”. Abrió en una página al azar, esperando encontrar un breve párrafo que explicara la trama.

“Por emociones negativas, las bestias de mil caras se manifestarán. La gran mayoría daño no hará, sin embargo existe una que es temida por todos. Esta desgarradora criatura proyectará su deseo de matar en el cuerpo de la víctima…”

«¿No olvidas algo?» la misma voz de hace un rato murmuró; «¿no deberías estar buscando algo? No puedes ser tan mala para los juegos». ¡Las niñas! Iban a sacarla de allí, pero por la calma y serenidad del lugar lo había olvidado. Devolviendo lo tomado a su respectivo lugar, la joven se encaminó hacia la salida de la Biblioteca, ignorando por completo que algo allí mismo estaba sucediendo.




#83




Equipo Aurora
:015: (41):699:(40) :658: (38) :662: (30) :595: (25) :092:(24) :131: (20)
— Nivel Promedio: 31 —


-1 Pokeball

-1 Hiperpoción (en el beedrill debilitado)

Combate


@Lisacabot







La joven entrenadora persiguió al Sableye sin detenerse. Ignorando los otros caminos, las otras posibilidades y su objetivo. El oscuro Pokémon la llevo a una habitación circular, pero no estaba solo. Tenia compañeros con el, otros dos Sableye. Uno de los cuales brillaba como el oro, haciendo que los instintos de Aurora se sobrepusieran a la broma.

- Ooooooh mira eso, Fin -dijo Aurora con voz melosa y sonrisa de Murkrow-. Brriiiiillaaaaaaaaa.

En el momento que vieron el rostro avaricioso de la chica, los Pokémon ya no estaban tan sonrientes y se dispusieron a atacar para salvar el pellejo. Casi se llevaba una buena cicatriz, pues cuando se disponía a desenfundar las pokeball, el Sableye dorado no había perdido el tiempo y se abalanzó sobre ella usando Garra Umbría. Por suerte, el Joltik de Aurora, uso su tela eléctrica para alejarlo, permitiendo así que el Greninja y Aurorus salieran a la carga. En cuanto el Pokémon dinosaurio tocó el suelo, las paredes y todo tembló por unos momentos, distrayendo a los Pokémon y pudiendo así lanzar sus ataques de hielo. Mientras Frouen, se encaramó a lomos del Aurorus y lanzaba shurikens cual francotirador.

Una vez los lilas huyeron por su vida, Aurora se acercó al dorado, que intentaba levantarse tras el impacto contra la pared de un coletazo de Aurorus.

- Bueno tronco, tu te vienes conmigo -Empujó levemente la ball contra la cabeza del Sableye. Este se retorció y araño el interior de la ball, pero acabó cediendo tras unos minutos-. Hohoho, bienvenido al grupo colega.

Sostuvo la ball minimizada en la tableta transparente digital, que absorbió la ball. Telen transportando el Pokémon al servidor.




- Y esto nos lleva de vuelta a la realidad... Volvemos a estar perdidos.

Frouen gruñó y se quejó, golpeando a su entrenadora mientras esta se disculpaba. Tras unas risas, se dispuso a examinar la zona. La sala circular, era muy parecida a un templo pequeño. Las paredes estaban llenas de imágenes arcaicas de Pokémon legendarios, además de idioma Unown y Braille. Pero estaba demasiado oscuro como para ver con claridad, por suerte llevaba sus Pokémon con ella y había un oxidado (además de viejo) candelabro en el techo.

- Esta claro que aquí, veían tan bien como yo sin gafas -Aurora tendió la antorcha a su fiel Greninja-. Enciéndela colega.

Frouen subió por encima de Stegy para llegar al candelabro, al parecer el aceite con el que funcionaba no se había estropeado. La sala se iluminó rápidamente, haciendo que el Aurorus bajara la cabeza y diera un golpecito a la espalda de Aurora. Esta riéndose lo devolvió a la ball.

- Mira que no te gusta el calor, Stegy...

Ahora con luz, Aurora podía ver la mayoría de imágenes además del altar en el fondo de la sala. Los arcos de la bóveda estaban adornados con los pájaros legendarios y con motivos que representaban sus elementos. Caminó hasta el altar, donde se veían claramente unas cadenas rotas y oxidadas, además de tener un montón de fisuras y grabados difíciles de descifrar.

- Aunque estas personas sufriendo aquí abajo -pensó Aurora, al pié del altar-. No auguran nada bueno...








Aurora Skov

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Nyxeria Anubis

:131: Odisea Pokémon :131:

Índice y Datos



#84



Estabas observando el altar, lleno de símbolos ya gastados por el tiempo y, en algunos puntos, cubiertos de manchas de aspecto sospechoso, pero secas hacía mucho tiempo ya y otras más oscuras en el suelo que, junto con las cadenas oxidadas, le daban un aspecto un poco tétrico a lo que podría haber sido una hermosa sala, pues se distinguía aquí y allá algunas escenas de los tres pájaros legendarios en las partes más altas del techo.

En ese momento tu compañero Frouen, que se había quedado a tu lado, llamó tu atención sobre uno de los lados del altar. En el suelo, recostada sobre la piedra que hacía de altar, había un pequeño muñeco, con forma de Banette. Aunque al principio no notaste de que se trataba, al rodear el altar para verlo mejor viste que era lo que no te terminaba de cuadrar con el peluche. No tenía la forma de un simple banette, este tenía un pequeño corazón, aparentemente hecho de algún tipo de metal, que seguía brillando, limpio, como si lo acabasen de colocar ahí.

Spoiler


El corazón parecía estar formado por distintas piezas, colocadas juntas con pequeños tornillos que sobresalían un poco, haciendo que todo el conjunto reflejase la luz del candelabro de manera extraña. Casi te parecía que desprendía calor, o tal vez tan solo se tratase del fuego que iluminaba la sala.

Antes de darte cuenta lo estabas tocando, y antes de que Frouen pudiese reaccionar la sala a tu alrededor cambió.

Ahora todo el lugar estaba mucho mejor iluminado. Y podías distinguir los símbolos del altar ante el que estabas arrodillada, con el muñeco entre las manos. Frouen había desaparecido y, en su lugar, viste una sala con media docena de personas, todas vestidas de rojo, debajo de la hermosa pintura que representaba un moltres rodeado de fuego. Sus caras estaban escondidas en las sombras de sus capuchas y no eras capaz ni de distinguir si se trataban de hombres o mujeres.

Algo impedía que te movieses mientras observaba la escena que se reproducía ante ti. Una persona alta y aparentemente fuerte, casi seguro que se trataba de un hombre, vestida totalmente de negro, entró por una de las aberturas en la pared con un bulto en brazos. Cuando se acercó pudiste ver de que se trataba, una joven, de unos 16 años pero bajita y bastante flaca, aun con algunos rasgos infantiles en la cara pequeñita y enmarcada por un pelo castaño claro que caía en cascada. La chica casi te sonaba de haberla visto en algún lado, tal vez más mayor y con el pelo de otro color. Pero no pudiste pensarlo mucho. Al pasar por tu lado, la chica, que parecía estar dormida o haber perdido el conocimiento, dejó caer algo al suelo, un peluche. El peluche que habías encontrado unos minutos antes.

El hombre de negro dejó con cuidado a la muchacha en el suelo, atando sus manos al altar con unas cadenas nuevas y brillantes, excepto al final, donde estaban manchadas de lo que parecía ser hollín, al igual que la zona del suelo en la que había dejado a la chica.

Antes de poder ver nada más la escena desapareció, engullida por la negrura.

Cuando despertaste, varios minutos después estabas tirada en el suelo, vigilada por la atenta mirada de tu fiel compañero, y el muñeco seguía junto al altar, ahora tumbado de lado probablemente de cuando lo habías dejado caer. Y ya parecías poder moverte de nuevo.



5 Pociones[roll0]
10 AP[roll1]
Academia pokemon:




Odisea:




#85




@Smile

Has encontrado 5 Hiperpociones





La niña del vestido rojo, Valerie, se apareció delante tuyo antes de que pudieras salir de la biblioteca. Tenia el ceño fruncido y hacia un puchero, mientras te miraba con los brazo cruzados.

- ¡¿Donde estabas?! ¡Estábamos preocupadas y aun no te dijimos que buscar! -la niña miró a su alrededor y su rostro pareció calmado-. Oh, la biblioteca.

Vagabundeo flotando por los alrededores, mirando libros y estanterías. Se detuvo justo delante del libro que habías leído y volvió hacia a ti, más calmada.

- Un libro interesante... ¡Muy bien! -Valerie dio una palmada justo cuando, Marie llegaba corriendo por la puerta. Curiosamente sin hacer ningún ruido-. Lo que tienes que buscar, es... Un objeto musical.

- No podemos decirte donde se halla -continuó Marie-. Pero podemos llevarte.

En el mismo tiempo que dura un parpadeo, te encontrabas en un pasillo de los más amplios que habías visto, desde que bajaste a las catacumbas. No había susurros. No había sombras con oscuras intenciones. Solo una sensación de calma y quietud.
Las paredes de piedra, estaban decoradas con murales de pinturas arcaicas. Dichas pinturas, iban mezclándose en ocasiones con pequeños textos antiguos.
Los murales eran interrumpidos por enormes puertas, algunas de ellas estaban cerradas. Miraste a las niñas, que lo único que hicieron fue sonreír en tu dirección.

- Ahora que estamos aquí -dijo Valerie, al tiempo que se encendían un sin fin de lámparas de aceite a lo largo del pasillo-. ¡Que empiece el juego!

- Nosotras iremos contigo -continuó Marie con una sonrisa-. No queremos que te pase nada malo, así que puedes estar tranquila.

¿Realmente era una situación para estar tranquila?

¿Que harás?






Aurora Skov

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:131: Odisea Pokémon :131:

Índice y Datos



#86
Matthew Crown
:576:[45]:094:[40]:006:[40]:182:[43]:059:[39]:034:[38]:018:[38]:076:[35]
— Promedio Nvl 40 —


Quien con monstruos lucha cuide de convertirse a su vez en monstruo. Cuando miras largo tiempo a un abismo, el abismo también mira dentro de ti.

Jamás había visto algo así. Una presencia tan oscura y de sombras tan invasivas, el abismo negro de los sueños y la muerte. Mi brazo colgaba insensible junto al torso, manchando el suelo de rocas con pequeñas gotas escarlatas a un ritmo por demás enloquecedor. Sentía mi alma líquida escurrirse entre los pliegues de la ropa húmeda de sangre, preparándose para ser devorada por aquel extraño pokemon.

—Charizard, Furia Dragón —dije gritando hacia la oscuridad. Pero las sombras se agitaron y un pulso que escapaba de los círculos más profundos del infierno vibró mi pecho y el de Charizard. Darkrai nos dirigió un ataque de brillo mortecino, un violeta pálido semejante a las lenguas de fuego del fósforo siendo quemado.

Blazt no soportó ni siquiera dos segundos. El ataque le abrió el pecho y lo desintegró en polvo negro y rayos de energía rojos. El siguiente fue Mormon. Yo no tenía idea de a dónde habían ido, o si habían muerto... pero no podía rendirme. Cannabis resistió un poco más, pero cayó, al igual que Gengar y Gothitelle. Aquel era mi fin, esos eran mis únicos pokemon. Noivern no me obecedería si decidía liberarlo... y el resto era demasiado débil.

—Dakrai, ahora usa pulso umbrío sobre él.

Listo. Hasta allí llegaba mi viaje... Solo deseaba no haber elegido como sepulcro aquel lugar tan lúgubre y húmedo... Si tan solo Golem no hubiera abierto aquella entrada corrupta a las Catacumbas... ¡Casi me golpeo la frente con la palma! ¡Golem! ¡La Bola! Aún me quedaba él... no era demasiado fuerte, pero podría servir para acabar con aquel imbecil.

—¡La Bola! —dije mientras lanzaba su pokeball al aire y lo liberaba—. ¡Hazlo! No temas, yo estoy contigo.

—¿De qué hablas, inutil? —preguntó Black.

—Simple. Golem... Autodestrucción.

La bola explotó en mil pedazos, golpeando las paredes, el techo, el suelo y al Darkrai enemigo, pero éste seguía sin debilitarse. Black pareció esbozar una sonrisa... hasta que me vio sonreir a mi también.

—Nos vemos en el infierno, malnacido.

El lugar comenzó a derrumbarse, la explosión de Golem logró lo que yo buscaba, derribar las paredes y el techo sobre nosotros. Si yo moría, me encargaría de que mi enemigo también... Su Pokemon era fantasma, pero no podría garantizar un escape a su entrenador. Corrí, evadiendo distintas rocas, hasta Ambar y le di algunas bofetadas suaves, intentando despertarla. No sucedía nada, lo único que lograba era perder más tiempo. De pronto, recordé su Gardevoir, era demasiado probable que supiera teletransportación... el único problema era encontrar la pokeball. Agarré todas las que encontré de su cinturon y las lancé contra el suelo, esperando encontrar al pokemon indicado. Primero salió un Dragonite y le siguieron otras especies, hasta que finalmente di con quien quería.

—Gardevoir, necesito que nos salves. Llévanos a Ambar y a mí a un lugar seguro, donde no se caiga a pedazos el techo.

Y esa escena fue la última que vi.

Gracias Eli <3
#87




Equipo Aurora
:015: (41):699:(40) :658: (38) :662: (30) :595: (25) :092:(24) :131: (20)
— Nivel Promedio: 31 —


@Lisacabot

Disfruta la recopilación de Bad End Night(?)









Las sombras proyectadas por el fuego, daban un aspecto tétrico al altar. Haciendo que las suposiciones de la joven entrenadora fueran cada vez, más macabras. Frouen sacó de sus pensamientos a Aurora tocándole el hombro. La rana observaba un muñeco que había al lado del altar. Un muñeco, que antes no estaba allí.

- Pero que...

Aurora se acercó al peluche. Era una replica a tamaño real de un Banette. Su sonrisa era igual de perturbadora, sobretodo mientras sus ojos eran iluminados por el corazón que tenia en el pecho. Por suerte, no era una replica real, pero resplandecía como si tuviera luz propia y antes de darse cuenta estaba acercando la mano para tocarlo. Justo en el momento que pudo sentir, la tibieza de su calor, todo se desvaneció.
Abrió los ojos para encontrarse en el templo de antes. Estaba furiosamente iluminado de fuego por todos lados y arrodillada ante el altar, cuyos símbolos podía apreciar mucho mejor. Pero Aurora no se centraba en eso, si no en que no podía moverse. Únicamente podía ver y sentir.

- Ay mierda santa, que es todo esto -pensó-.

La persona que estaba viviendo aquello, alzó la mirada y observó a su alrededor. Estaba envuelta por varias personas. Todas vestían una tunica roja con capucha que les hacia imposible de identificar. Todos bajo de una hermosa y enorme, pintura roja de un Moltres.

- Ay, no, ni hablar, no quiero ver, ni sentir como me matan ¡PASO! ¡SAQUENMEDEAQUÍ!

Un hombre alto, robusto y vestido con una tunica negra, entró con una muchacha en brazos. Parecía que entraba en la etapa de pubertad, era desgarbada y de baja estatura. Su espeso y largo cabello, lucia un apagado castaño claro.

- Ah, no, ni hablar, no pienso apuñalarla -mientras pasaban por su lado, la joven dejó caer al peluche de Banette junto a ella-. Y al muñeco Creepy, tampoco lo pienso apuñalar o tocar de nuevo ¿¡ME OÍS?!

La joven sin nombre, hizo eco de recuerdos en Aurora, pero esta no pudo pensar mucho en ello. El hombre la dejó en el suelo y ató sus muñecas a los relucientes grilletes del altar. Mientras a su lado yacían otros llenos de hollín.

- Espera... ¿Eso es ceniza?

De golpe la visión cesó, todo se volvió oscuro para volver a abrir los ojos. Estaba siendo custodiada y apoyada en Frouen, quien la miraba preocupado al ver como inhalaba con fuerza nada más abrir los ojos. Tosió con ganas y observó el muñeco mientras recobraba el aliento.

- Esa cosa me hizo ver algo, Frouen -le dijo Aurora a su Greninja-. Y la sensación no fue nada agradable... Maldito muñeco.

Mientras recobraba el pulso y su cabeza se asentaba, recordó el hollín. Se acercó al altar ignorando al muñeco caído, y tocó los viejos rastros de cenizas del altar.

- Ah, no. Ni hablar -dijo negando y arrastrando a su Pokémon por el primer pasillo que vio-. ¡No pienso ser la siguiente! El fuego mola y todo eso ¡PERO NO EN TU PROPIA CARNE, MALDITOS PSICÓPATAS! Ni que esto fuera una caza de brujas, por Arceus.

Frouen miró a su entrenadora entre preocupado. No sabia si temía que Aurora, perdiera la poca cordura que tenia o si la joven tenia razón y algo muy peligroso los acechaba.

- Como se me acerquen pienso derrumbar este lugar...

Y así continuó el camino la entrenadora, refunfuñando, junto su compañero Pokémon. Caminaron por pasillos y más pasillos, aquello cada vez tenia menos de laberinto y más de una mansión bajo tierra. Había pasado por varias puertas, algunas con un sin fin de objetos, otras eran un antiguo almacén de comida. Pero donde se detuvieron fue en una vieja armería.

Estaba llena de marcas de diferentes capas de polvo, donde habían estado las armas. Agarró una lanza de acero, poco pesada y se sentó cerca de un viejo horno de herrería.

- Bueno, Frouen -dijo sacando el mapa-. Creo que más o menos ahora se donde estamos.

Aurora señalo un punto en el mapa y lo marcó con carbón viejo que había aun en el horno.

- ¿Donde vamos ahora? Tu escoges colega.

Frouen observó el mapa, tomando una decisión esperó a que Aurora guardara el mapa de nuevo y guió a su entrenadora a un rumbo desconocido. Justo cuando todo se sacudió, casi dejandolos bajo varios es combos. Por suerte, Frozen fue rapido, creando shuriken de agua formo una barrera natural acuática.

¿Sobrevivirán?






Aurora Skov

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:131: Odisea Pokémon :131:

Índice y Datos



#88







Capítulo XXXXIV
pkmn-swampert(40)pkmn-talonflame(38)pkmn-scraggy(32)pkmn-shuppet(26)pkmn-vileplume(26)pkmn-conkeldurr color-shiny(25)pkmn-elekid(22)

— Promedio: 30 —

@Skov
Ya noté la obsesiva rima, pero es que si no lo hago no se me ocurre nada. Creo que encontré inspiración en eso [?]
Mi doceava misión ♥






Pobre criatura desorientada cayendo hacia un infernal abismo, afectada por sus propios problemas mentales, luchando contra lo desconocido. Y aún si todo era parte de su quebrada cordura no podía evitar sentir miedo y prepotencia ante tal cambio radical. «¡Juega con nosotros!» las niñas vociferaban, «¡la caja debes encontrar!»; ¿pero dónde debía comenzar a buscar? Aunque en un nuevo pasillo se encontrara, cualquiera de las puertas podían llegar a conducir hasta la caja musical, o posiblemente a otra bestia que en sosiego esperara.

Pero su impaciencia la impulsaba a caminar por ese espacio frío y desolado, cubierto de restos y escombros. Las voces en su cabeza surgían como el viento al pasar, murmurando miles de ideas y soluciones que ella prefería ignorar. «¿Y si nos deshacemos de ellas?» musitaba una de ellas «No es necesario, ¡porque intentarlo! Solo la salida debemos hallar; abre todas las puertas, ¡derrumba las que puedas! Una de ellas debe ser la que debemos tomar» exclamaba otra, «Mejor permanecer aquí y esperar. No importa que animal nos ataque, le demostraremos que también podemos matar» impuso una de ellas sin titubear. La joven de pie se encontraba, gritando pero en silencio, tratando de calmar las voces que en su cabeza discutían sin cesar. ¡No iba a matar a nadie! No hasta averiguar al menos si ambas pequeñas les serían útiles para largarse de aquel lugar, a pesar de tomarle cada vez más cierto cariño y comodidad.

Mientras avanzaba sentía como los tétricos cuadros tomaban vida; un barco en altamar se mecía ante el movimiento de las olas imparables, chocando bruscamente contra las puntiagudas rocas que sobresalen. Cabalgando entre matorrales y alargados brazos de árboles, un jinete recorría el bosque tenebroso donde la gran bestia se escondía. Y el único retrato que reposaba entre sus artísticos camaradas mostraba a un anciano en sus años dorados, con una muesca de desprecio en su rostro y un par de anteojos recubiertos en oro. La joven continuó marchando por aquel pasillo abandonado notando ahora como las dos niñas habían desaparecido, dejando ahora solo un eco de sus risas, que resonaba a la distancia. Se había quedado nuevamente sola, pero alejada de la oscuridad; esta vez estaba acompañada por miles de luces que danzaban y danzaban sin parar como bailarinas de ballet en un recital, empujadas por la brisa que del interior llegaba.

Un estruendo acompañado de un brusco movimiento captó su atención, ¡el suelo se movía! Parecía como si un terremoto azotara las paredes, liberando en el proceso una nube de polvo y tierra que cubría cada rincón. Pero el suceso solo ocurrió por unos minutos, pues enseguida el silencio y la calma nuevamente reinó, sin embargo la joven sola ya no se encontraba; sentía como miles de sombríos ojos de color rojo intenso y penetrante mirada en ella se posaban. «Comenzaba a extrañarlos» dijo con suaves palabras acompañadas por un suspiro y una sonrisa macabra. Los ojos parpadearon como si pestañearan, desapareciendo en un abismo. Un melodioso sonido comenzó a sonar tras su ida.



#89
Matthew Crown
:576:[45]:094:[40]:006:[40]:182:[43]:059:[39]:034:[38]:018:[38]:076:[35]
— Promedio Nvl 40 —


El lugar seguía oscuro, pero los ruidos de derrumbre ya eran imperceptibles. Habíamos escapado de ser aplastados, pero seguíamos atrapados en aquel laberinto de piedra antigua. Ambar caía sobre mi hombro y Gardevoir observaba la escena confundida.

—Lo que más deseo es haberme deshecho de él —dije golpeando el suelo con mi único brazo sano, mientras revisaba mis pokeballs y redescubría que por dentro estaban vacías. Solo me quedaban Arcanine y Nidoking...

Me quité el pañuelo de la cabeza y le pedí ayuda a Gardevoir para envolverme el brazo, logrando que este se moviera lo menos posible cuando yo caminara. Estaba completamente desorientado, el pasillo tenia dos caminos y no sabía cual me sacaría de allí y cual me llevaría aún más adentro. Liberé a Arcanine y a Nidoking.

—Arcanine, intenta rastrear el aroma de los pétalos de Bellossom. Nidoking... ábrele el camino a puñetazos.

Gracias Eli <3
#90
@Smile

¡Has encontrado La Piedra Activadora!








Tras la sacudida en todas las catacumbas, el sonido de la caja de música te envolvió, atrayéndote hacia donde estaba. Las suaves y tristes notas, ataban tus manos y pies, volviéndote una marioneta sin voluntad y con un rumbo fijado. Caminaste por un sin fin de pasillos iluminados. Retratos de humanos y Pokémon que veías pasar, intentaban llamar tu atención evitando que continuaras tu camino. Pero tus sentidos estaban envueltos por la triste canción, volviendo niebla todo lo demás.

Acabaste por detenerte en frente de una puerta, estaba adornada con motivos antiguos que simbolizaban la natura. Había Pokémon esculpidos en ella, incluso un pequeño Celebi escondido. Viste como tu manó se posó en el pomo de la puerta. El frío del metal se traspasó a tus huesos y una sensación incomoda invadió tu ser. La presión del ambiente aumentó, mientras abrías la puerta. El silenció roto por la caja de música. Ni una brizna de aire pasaba por los pasillos.

Costó que tus ojos captaran y procesaran lo que veían. En la habitación podían verse estanterías con cuentos infantiles, peluches de Pokémon, algunos desgarrados, otros sucios del tiempo bajo tierra. Cortinas pesadas, viejas y roídas adornaban las paredes, las cuales estaban decoradas con dibujos de paisajes hechos por la mano de un infante. El cuarto era iluminado por la tenue luz de una vela, que debido a la lámpara en la que se hallaba, formaba siluetas de extraños Pokémon y estrellas.


En el centro de la habitación, en un pequeño altar, estaba la caja de música, pero no fue eso lo que llamó tu atención. Poco a poco fuiste alzando la mirada, mientras la musica quedaba olvidada. En la pared de enfrente, se hallaba una niña desnutrida, probablemente disecada por la falta de luz y el aire seco. Tenia los brazos atados por encima de la cabeza, el vestido que antiguamente había sido blanco-rosado, sucio y roto, mostrando partes de su cuerpo mancillado, roto y mutilado. Su rosado cabello lucia lleno de mugre y despeinado, ocultando a duras penas la expresión de horror que permanecía en su rostro, en sus ojos.

Sin darte cuenta, estabas en frente de la niña, casi pudiendo ver lo que había sufrido. Escuchando sus gritos.

- Al parecer -dijo una dulce voz-. Has encontrado la caja... y lo que buscabas.

La niña del pelo rosado, Marie, se había acuclillado a tu lado y miraba la reluciente piedra de arco-iris, que permanecía en el collar que aún llevaba su cuerpo. Valerie apareció al lado de su amiga y esta se puso de pié, mirándote, aunque solo podías escuchar gritos de la niña en tu cabeza.

- A mi no me ayudó, pero quizás a ti si -Marie comenzó a desvanecerse, al tiempo que la vela parpadeaba como si su fin llegara-. Date prisa y tómala...






Aurora Skov

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:131: Odisea Pokémon :131:

Índice y Datos



#91


Frouen había escogido un camino mirando el mapa, y parecía recordarlo bastante bien. Te guió por una de las puertas laterales de la armería en la que te encontrabas y caminó delante tuya mientras le seguías con la lanza en la mano.

Tras unos minutos caminando, pasando de largo algunos posibles desvíos y puertas girasteis a la derecha para terminar en un pasillo idéntico al anterior por el que continuasteis. Caminando visteis que algunos de los pasillos estaban tapiados, con un muro de cemento rugoso que destacaba entre las paredes de piedra. En otros sitios, montones de piedras bloqueaban el camino, por suerte no el que tu pokemon estaba siguiendo, probablemente a causa de algún que otro derrumbe a lo largo de los años.

Después de unos pocos giros más, izquierda, derecha y derecha otra vez, entrasteis a un pasillo mucho más ancho y alto de los que acababais de dejar atrás, y terminasteis enfrente de una puerta, momento en el que Frouen se detuvo, perdiendo la seguridad con la que te había llevado hasta ahí y mirándola con cara extrañada. Parecía confuso y te indicó, a base de señas que tu entendías más o menos bastante bien, que esa puerta no debería estar ahí.

Aunque el mapa y la brújula podían ser útiles parecía que los pasillos de las Catacumbas estaban siendo manipulados por alguien o algo o que lo habían sido, entre la creación del mapa y ese momento. En esta ocasión, se trataba de una puerta doble, bastante majestuosa, con el estilo propio de la Academia. Muy parecida a las puertas dobles que cruzaste, junto a tu compañera, en el último baile de San Valentín.

Antes siquiera de plantearte si cruzar la puerta o buscar otro camino todo el pasillo volvió a temblar, mientras escuchabas como piedras y piedras caían. Algo había provocado otro derrumbe y, había sido muy cerca. Tan cerca que el pasillo por el que habíais llegado ahora estaba bloqueado y lleno de polvo. Solo te quedaba un camino que seguir.
Academia pokemon:




Odisea:




#92
Matthew Crown
:576:[45]:094:[40]:006:[40]:182:[43]:059:[39]:034:[38]:018:[38]:076:[35]
— Promedio Nvl 40 —


Arcanine no lograba encontrar nada, el aroma se había perdido entre la putrefacción de los cuerpos y los gases emanados por los hongos y otros organismos. Nidoking iba delante, dando golpes a las paredes para expandirlas o abrirlas, abriendo un camino por el que pudieramos pasar. Ya no me importaba si aquellos puñetazos abrian el lugar y rompían sus columnas, ocasionando otro derrumbre. Toda la situación era como tirar un dado, o arriesgaba todo para salir, o perdía lo único que tenía, la vida.

Ambar comenzó a moverse en sueños, como si estuviera teniendo una pesadilla horrible. A los pocos minutos comenzó a balbucear frases sin sentido o en otro idioma, y luego pasó a los gritos. Tuve que recostarla sobre el suelo para que se calmara, pero no parecía que fuera a despertar. Gardevoir la mirada asustada, llena de miedo, temerosa de que su entrenadora haya sufrido un daño psicológico irreparable.

—No va a morir —le dije a su pokemon, aunque luego susurré para mi mismo—. Al menos no en este lugar asqueroso.

Comencé a pensar en un campo lleno de flores, una tumba debajo de un árbol que siempre muere para volver a dar frutos en las estaciones siguientes. "Ah, ese sí sería un buen lugar para un entierro... no para el de Ambar, sino para el mío", pensé al mirarme el brazo, la herrida corrupta y contamina de pesadillas se abría desde el codo hasta el hombro, y ya había empapado el pañuelo de sangre.

Gracias Eli <3
#93







Capítulo XXXXV
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— Promedio: 30 —

@Skov
El PnJ esta en el subforo de Historiadores, se llama Alaska [?]





No era de humano alegrarse ni mucho menos disfrutar la desgracia ajena, pero no lo podía evitar. Entre sonrisas siniestras y velocidad el collar con la piedra activadora tomó sin oscilar. No era una mala persona, o al menos no antes de llegar; aquel sombrío lugar la había convertido en una bestia más, sin emociones que demostrar pero con mucha más oscuridad retenida y a punto de liberar. Ya no era ella misma, no era una persona normal; no sentía empatía por el cadáver, ni tristeza ni miedo ni soledad.

Había logrado lo que quería ¿pero aquí todo acababa? Sentía que algo faltaba, que aún había demasiado por recorrer; había una criatura especial escondida a la que quería ver, «Mi venganza tendré» murmuró, «Esta vez no escaparán; buscaré a cada uno de ustedes y me apropiaré de este lugar».

Salió de la habitación, dando un gran golpe al pasar; el polvo que se acumulaba entre los candelabros y lámparas sobre la pared no pudo evitar caer como una lluvia torrencial. Caminó y caminó ignorando todo aquello que se encontraba en su alrededor; los retratos, las puertas, el papel tapiz rasgado, las alfombras desgastadas o el mobiliario arruinado, nada parecía llamar su atención. Concentrada continuó por el pasillo invadido por un aire helado, mostrando el paso del tiempo y la desgracia que acumulaba. Ni siquiera se percató de la presencia de una joven de cabello claro y ojos como cristal, vistiendo un abrigo de lana suave. Allí estaba de pie, contemplando el lugar con una mirada de concentración y al mismo tiempo disconformidad.

La joven, ahora insana, no pudo evitar mostrar una mueca de desprecio ante tal presencia en el lugar. Odiaba tener compañía pero había algo que no podía evitar notar: su rostro se le hacía bastante familiar.



#94








Equipo Aurora
:015: (41):699:(40) :658: (38) :662: (30) :595: (25) :092:(24) :131: (20)
— Nivel Promedio: 31 —









El pasillo se había derrumbado y gracias a la barrera de agua, que había creado Frouen con sus shurikens giratorios, no habían sufrido lesiones. Viendo su camino bloqueado, solo quedaban ella y la puerta.

- Aunque puedo cargarme esos escombros...

Pero la puerta doble le llamaba demasiado la atención, así que la abrió. Al principió pensó que estaba ante un gran agujero negro, pero al iluminar un par de lámparas de aceite, todo comenzó a resplandecer. Era una amplia y enorme sala de espejos, reflejándola a ella y a su Pokémon infinitas veces. Se adentraron y observaron sorprendidos, había algunos espejos con grietas pero no estaban rotos. Si no que estaban en perfecto estado. Aurora se situó frente al más grande y se dio cuenta que en su interior había una imagen de Articuno, tocando el espejo entendió por que no estaba roto. Estaban hechos de hielo. Pero no tuvo tiempo a pensar en el frío que comenzaba a sentir, pues a su lado había aparecido el peluche de Banette.

- Dios, no... ¡TU OTRA VEZ NO!

Frouen miraba con mala cara al muñeco y gruñía, mientras Aurora lo sacaba de la sala hacia el pasillo.

- ¡No pienso caer de nuevo! ¡No quiero que me quemen!

La joven sacó a la Beedrill de su ball, y la ordenó machacar las piedras del pasillo. Pudiendo así seguir su camino, lejos del peluche demoniaco.














EL humano que impedía tu paso era una joven muchacha de pelo blanco y voluminoso, le llegaba por los hombros y parte del flequillo tapa su expresión. La cual solía ser siempre seria. Viste como observaba un sin fin de objetos que había en la sala, encontrando así piedras evolutivas entre otros. En uno de sus movimientos, viste como de su manga salía un brazalete del que colgaba una piedra reluciente.
Una piedra activadora.
Al parecer, había algunas piedras perdidas por zonas de la academia, pero dudabas encontrar más. Tu instinto te lo decía.

La joven se giró y te vio observándola desde el otro lado. Esta alzó una ceja, examinándote de arriba a bajo, claramente leyendo todo de ti. Tu ropa, estado físico y grado de locura.

El silenció reinó entre las dos, estaba claro que la peli-blanca no era de muchas palabras.

- ¿Quieres algo? -te dijo con voz fría como el hielo-. Ando ocupada, pero si necesitas salir solo has de seguir el viento.







Aurora Skov

Academia Pokémon

Cronología
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:131: Odisea Pokémon :131:

Índice y Datos



#95







Capítulo XXXXVI
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— Promedio: 30 —

@Skov





La joven perturbada no pudo evitar soltar una risita de burla ante las palabras de la desconocida, permaneciendo en su lugar inmóvil y sin contestar. No pudo evitar pensar los motivos que la habían llevado hasta ese lugar, ¿qué era lo que quería? ¿qué venía a buscar? Las Catacumbas se habían convertido en su lugar especial, y la intrusa solo venía a molestar. «No deberías estar acá.» respondió provocativamente, esperando a que la muchacha media vuelta diera, «No sabes lo que puedes llegar a encontrar.» Aquello se sentía como una amenaza sin piedad, pero la visitante no se rendía con facilidad; las palabras ignoraba como si el viento que recorría el lugar las arrastrara hasta el final.

«Busco algo que no es de tu interés» replicó rebuscando entre los escombros, «¿No deberías marcharte tú también?», Mostrando sin escrúpulos el desagrado ante la respuesta no pudo evitar responder con una risa un tanto perturbadora e inquieta. «Me gusta este lugar» afirmó, «¿No crees que es un tanto acogedor?»

Mientras ambas intentaban tener un intento de conversación normal no pudieron evitar sentir un estremecedor ruido. La joven visitante no pudo evitar sentir un escalofrío ante tal notoriedad; se inquietó, preocupó y camino nerviosa de aquí allá, buscando una respuesta lógica que calmara su ansiedad; sin embargo y sin expresiones murmuraba para si motivos del porqué fantasmas no había allí. La otra parecía bastante tranquila, como si aquello no la asustara; bostezaba y suspiraba del aburrimiento ante la calma. Un aire frío invadió el lugar, congelando sus dedos y volviendo sus narices de un rojizo singular. Y entre el ambiente estremecedor y las voces que a distancia se lamentaban, ambas chicas en alerta entraron; una preocupada y la otra emocionada buscando lo que tanto había esperado. Las sombras se reagruparon entre la oscuridad y la luz que de las lámparas provenía, listas para atacar y echar a las indeseadas visitas que no querían soportar.



#96



Los pasillos por los que empezaste a caminar, esperando que te llevasen lejos del muñeco Banette, estaban llenos de polvo por el temblor de antes y tus pisadas y las de tu pokemon iban dejando un camino de huellas muy visible.

Cuanto más caminabas, más te parecía que no estabais avanzando nada, pues el pasillo parecía continuar en linea recta, sin pasillos laterales, puertas o giros que tomar. Un viento helado rozó tu cuello, haciendo que te estremecieses involuntariamente y que mirases detrás tuya. Con horror viste como las huellas que ibas dejando desaparecían ante tus ojos, como si algo volviese a poner el polvo de nuevo en su lugar, y el montón de piedras que ya hacía rato que deberíais haber dejado atrás seguía ahí, como si no hubieseis estado andando por unos largos diez minutos ya.

Mientras observabas viste como unas pequeñas y redondas huellas iban apareciendo en el suelo, hasta llegar a ti sin que pudieses hacer nada. Era como una de esas pesadillas en las que por mucho que corrieses, aquello que te perseguía siempre te alcanzaba. Y cuando lo hizo, notaste la ya familiar sensación de que todo cambiaba a tu alrededor.



Detrás tuya, las puertas por las que habías salido antes estaban cerradas. A tu derecha, Frouen miraba a su alrededor confundido, y a tu izquierda, el Banette mantenía sus manitas juntas, enfrente del corazón de hierro, observando la escena que se reproducía delante suya con la cara más triste que hubieses visto nunca hasta rozar el dolor. La música fue llegando e inundando lentamente tus oídos.

Te encontrabas en la sala de bailes de la Academia, pero decorada de manera un poco anticuada, con algunos sillones y mesas de estilo victoriano colocadas en grupos y camareros en vez de la mesa de bufe que tu habías visto en su día. Todo a tu alrededor era como un vídeo antiguo, en blanco y negro con toda una gama de grises entre medias.

Spoiler




Entre la multitud gris destacaba una pareja, un joven de espaldas anchas con un traje gris, representando lo que solo podía ser un Banette, y que estabas casi seguro de que era el hombre vestido de negro que habías visto en tu visión anterior, que bailaba con una joven muy familiar para ti.

Se trataba de la joven inconsciente del altar, la reconociste enseguida a pesar de su pelo teñido de negro y azul y la máscara que cubría parte de su cara. Un vestido negro, largo hasta el suelo, con una cola también azul, al igual que el cinturón en el que tenía enganchada una pokeball, completaban un disfraz que no tardaste más de medio segundo en reconocer. Pues al igual que tu compañera de baile, la muchacha iba disfrazada de un Umbreon shiny. En el cuello de la chica, una gargantilla con una piedra, que a primera vista parecía ser azul brilló con los colores del arcoiris al reflejar la luz.

- La quería. - Escuchaste que una voz masculina decía a tus espaldas suavemente, mientras la pareja continuaba bailando al son de la música. - Nunca quise que le hiciesen daño.



El joven disfrazado de Banette se encontraba detrás tuya, la antes impecable camisa blanca estaba desgarrado en algunas zonas, mostrando heridas bastante profundas y, en el corazón, una puñalada y una mancha en forma de corazón hacían juego con peluche que ahora estaba a su lado.

Spoiler




- Su furia la ata a este lugar, deberías irte antes de que sea demasiado tarde, o a lo mejor ya lo es. Pero si decides quedarte, déjame pedir tu ayuda. Necesito que ella sepa lo que ocurrió.

Las palabras del joven iban desvaneciéndose, al igual que la visión en la que te encontrabas. Lentamente el pasillo volvió a aparecer ante tus ojos, pero no te encontrabas sola.

Dos misdreavus, uno gris y otro verde te miraban con odio en la mirada. Mientras que una Gothorita parecía liderarlos, decidida a atacarte.

Misdreavus

Nivel 37
Habilidad: Levitación
Movimientos:
- Psicorrayo
- Divide dolor
- Vendetta
- Viento aciago

Misdreavus

Nivel: 36
Habilidad: Levitación
Movimientos:
- Infortunio
- Psicorrayo
- Divide dolor
- Golpe bajo

Gothorita

Nivel: 39
Habilidad: Tenacidad
Movimientos:
- Camelo
- Premonición
- Anticura
- Psíquico


Academia pokemon:




Odisea:




#97







Capítulo XXXXVII
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@Skov
¡Desde aquí no te preocupes! Seguiré Libre; al final decidí salir ya que no tengo nada más por buscar





Las dos jóvenes corrieron por los interminables pasillos de aquel nefasto lugar, esquivando con saltos y volteretas los escombros que cubrían el espacio. Las sombras parecían avanzar a gran velocidad, impulsadas por el viento que entraba desde algún punto alejado, arrastrando a su paso una nube de gran densidad. ¡El suelo temblaba! No podían evitar sentir que sus pies se encontraban bajo arenas movedizas despiadadas, listas para devorarlas. Alaska corrió evitando cada obstáculo que la hiciera tropezar, sin embargo la otra inquieta no podía evitar provocar a las criaturas con burlas y risas mientras avanzaba hacia el final. «En serio tienes un problema…» murmuró la joven de platinado cabello, suspirando ante la actitud de su nueva compañera.

Escapar les tomó más de lo que esperaban, llegando hasta la puerta que conducía a las escaleras largas. Estaban a solo pasos de la salida, volteando hacia atrás para notar los restos ocultos de las Catacumbas donde los misterios yacían. «Bueno… Mi lugar arruinado esta» con quejas Emms respondió al aliento de alivio que la otra lanzó. Una de las tantas entradas a aquel escalofriante lugar había quedado inhabilitada por un terremoto bastante particular. ¿De dónde había salido? ¿Quién lo causó? Si bien todo era inestable no parecía estar a punto de derrumbarse. Alaska se adelantó, subiendo paso a paso los escalones hasta el dormitorio de su división, pero Emms no podía evitar pensar que aún había cosas allí que quería encontrar. «... Tal vez luego» decidió tras un tiempo, siguiendo a la joven.




#98
@Lisacabot

- 1 Pokeball (Misdreavus Shiny)

Combate










Las garras de la visión habían vuelto a aprisionar a Aurora. Esta vez la llevaron a un lejano recuerdo compartido. Un salón de baile. Una hermosa compañera, disfrazada de Umbreon, con la que bailar.
Tristeza, rabia, impotencia, nostalgia, felicidad, amor. Miles eran las emociones que recibía su cuerpo. Recuerdos enterrados en lo más profundo despertaban revolviendole las tripas. Y todo por aquel fantasma que se hallaba en el cuerpo del Banette. Un espíritu que intentaba contarle su historia y a la vez advertir a la joven entrenadora. Pero...

- No se cual es vuestra historia, pero yo no tengo nada que ver. No temo a Lady Umbreon...

Los Pokémon de la entrenadora intentaban que volviera, la dama los había encontrado y había enviado a que la mataran. El Fletchinder peleaba junto al Greninja para protegerla, pero fue su Gastly quien la rescató. Entro en desesperación y sin saber que hacia un resplandor envolvió al fantasma, creando manos con las que atraer a su entrenadora de vuelta.

- Pero tranquilo, no le haré daño -Aurora se desvanecía por las garras de Eris, su evolucionado Gastly-. Me recuerda a alguien...

Una vez en el presente, entre todos consiguieron derrotar a los Pokémon. Uno de los Misdreavus, cuyo color era verde lima, entró en modo de locura y sin pensarlo, Aurora lo capturó. Poco después, vio como se teletransportaba la ball con el Pokémon dormido pacíficamente.

Dirigió la mirada al muñeco y, con cara de asco, lo agarró con una mano. Caminó de vuelta por el pasillo que había atravesado, volviendo a la sala de los espejos. Devolvió a sus Pokémon a la seguridad de las ball y se detuvo enfrente del espejo grande central, cuya imagen de articuno yacía grabada.

- Se que estas por aquí cerca -dijo posando el Banette a sus pies-. Y si tienes un problema conmigo solucionémoslo como mujeres... ¡A PUÑETAZO LIMPIO PERRA! ¡A VER SI TIENES HUEVOS!

Esperó unos minutos, pero solo reinó el silencio. Rabia bullía por sus venas. Habían despertado memorias que no quería recordar. Imágenes que no quería volver a ver. Alguien a quien no quería recordar y no era la joven con quien había bailado, si no, otra persona.

Con furia comenzó a golpear el espejo con los puños, abriendo grietas en forma de estrella y espiral. No se sabe cuanto tiempo estuvo, pero si cuando se detuvo. Sus nudillos desgarrados y sangrando por el espejo, el cual lamia su sangre y la filtraba por las grietas que había hecho su rabia.

''Te extraño''

La joven sacudió ese pensamiento de su mente. Sus pensamientos yacían bajo la tumba del cerezo florecido y ahí debían quedarse.

Aurora alzó la mirada, encontrando sus ojos ambarinos relucían de la rabia. Así que respiró hondo, calmándose y se dispuso a marcharse. Dejando al Banette sentado frente el espejo.





Aurora Skov

Academia Pokémon

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Índice y Datos



#99


Antes de que salieses de la habitación, la temperatura bajó drásticamente, y una fina capa de hielo encerró tu sangre en el espejo que habías roto a puñetazo limpio y cubrió las grietas, que curiosamente recordaban un poco al corazón del Banette que tanto te estaba molestando ya. Pero nada más pasó y pudiste salir de la sala sin más percances, igual la fantasma se estaba replanteando su opinión sobre ti después de la escena anterior. No lo sabías, pero continuaste tu camino.

Volviendo al pasillo que tenías intención de seguir antes y que no habías podido, comenzaste a caminar con un Frouen entre preocupado por ti y paranoico por si volvían las visiones. Muchos de los pasillos estaban tapiados por rocas, algunas parecían muy recientes y poco firmes, de los temblores que habías notado estando ahí abajo, mientras que en otros sitios las rocas estaban tan encajadas que no habrías podido moverlas aunque quisieras.

Ahora te encontrabas en un cruce, habías llegado al final del pasillo y tenías que escoger, derecha o izquierda de nuevo, hacía la derecha podías ver un tramo bastante largo de pasillo, con algunas puertas que te llevaban de vuelta hacia atrás y una pequeña puerta, de lo más normal y corriente al final.

Hacía la izquierda parecía más o menos lo mismo, pero mientras debatías interiormente tus opciones pudiste ver como algo se movía, el ondear de una tela de color de la noche metiéndose en una de las puertas abiertas.

Si vas a investigar (que ya me imagino que si) :



Spoiler















































Shuppet Shuppet Banette
Nivel: 36 Nivel: 36 Nivel: 37
Habilidad: Insomnio Habilidad: Cuerpo maldito Habilidad: Insomnio
Movimientos: Movimientos: Movimientos:
Infortunio Maldición Infortunio
Maldición Bola sombra Bola sombra
Bola sombra Embargo Golpe bajo
Embargo Persecución Lanza mugre



Academia pokemon:




Odisea:




#100
@Lisacabot

Combate
-1 Pokeball (en Banette)
-1 Superpoción (en Nature)










Tras seguir su camino, se encontró con la encrucijada de que camino seguir por milésima vez en las Catacumbas. Pero no tuvo que pensar mucho, en uno de los pasillos vio como algo se movía. Fijándose mejor, vio como telas que flotaban y atravesaban una puerta. Imaginando lo que era, Aurora se acercó y abrió la puerta. Dos Shuppet y un Banette estaban en el centro de la habitación, jugando con los huesos del antiguo huésped de la habitación. Al percatarse de su presencia, no dudaron en atacar. Alzaron dos cuerpos de huesos con armas, como si fueran marionetas, estaba claro que querían otro muñeco con el que jugar.

- Lastima chicos, me gusta vivir -Aurora se relamió y no perdió tiempo, su fiel compañero lanzó Escaldar al Banette-. Tu eres mío.

La muchacha rápidamente lanzó la ball hacia el Pokémon, que se mostró sorprendido antes de iluminarse en un haz de luz rojo. Mientras el Banette acababa de capturarse, despachó los dos Shuppet, quienes huyeron por las paredes una vez derrotados. Tras recoger la ball de Banette, nombrada Nocturne, la envió a casa.

Aurora suspiró mirando las pilas de huesos que habían caído al suelo. Aquel era un lugar de locos, estaba deseando encontrar la salida. Así que volvió al pasillo y sacó el mapa.

- A ver, mas o menos estamos aquí... ¿Hum? -la joven se sorprendió y miró el mapa atentamente-. Al parecer, estamos cerca de un punto de tesoro... ¿Que hacemos Frouen?

El Greninja lo pensó y asintió con la cabeza, haciendo sonreír a su entrenadora.

- Tienes razón colega, hemos bajado aquí a conseguir cosas suculentas -Aurora se relamió los labios, con una sonrisa ladina y la mirada de Murkrow, mientras se apartaba el pelo de la cara-. Vayamos a ver que hay en esta ''sala del tesoro''... ¡Quizás nos hagamos ricos y podamos salir de esta academia!

Greninja suspiro y negó con la cabeza, mientras seguía a su entrenadora que reía malvadamente.

Seguían su camino, cuando una música llamó su atención. El sonido era similar al de un piano y se escuchaba al fondo del pasillo.







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