| Capítulo 89: Misdreavus[/FONT] | ||||||||||||||||||||||||||
| Lizzy Eriksen | ||||||||||||||||||||||||||
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Estaba la espada corta que había cogido cuando escuche un sonido metálico a mis espaldas. Automáticamente giré sobre mis talones solo para ver una espada flotando con el filo apuntando a mi cabeza. Instintivamente me aparté de ella mientras la golpeaba con la que estaba sosteniendo. La espada perdiendo su sujeción la espada salió volando a la otra punta de la habitación mientras que yo perdí ligeramente el equilibrio al no encontrar tanta resistencia como esperaba. Entre risas dos Misdreavus y dos Mismagius aparecieron por la sala, los ojos de Tsuki brillaron rojos al verme rodeada y tanto ella como Luna se apresuraron a mi lado. Tsuki, molesta por la situación y por la amenaza de los fantasmas hacía mi lanzó un rayo confuso contra los pokemon, pero solo acertó a uno de los Mismagius, que contraatacó con brillo mágico, seguida por su compañera. Viendo la injusta desventaja de numero liberé a Saya, Yuki y Hitari. Ordené a Tsuki mantenerse un poco apartada, pues había recibido mucho daño y se encontraba cansada, mientras mis otros pokemon se encargaban de la batalla. Yuki y Saya intentaron morder a los escurridizos fantasmas mientras Hikari usaba beso drenaje. De vez en cuando Tsuki iba utilizando su ataque Deseo para curar a sus compañeros pero nada parecía ser suficiente y varios de mis pokemon se debilitaron. Finalmente de algún modo conseguimos derrotar a los Mismagius, que desaparecieron atravesando una pared abandonando a los dos pequeños Misdreavus. Cabreada en parte pero interesada en unos pokemon fantasmas que no había visto en otras zonas de la isla lancé dos Ultraballs, para estar segura de que no escaparían a pesar de lo débiles que estaban, capturandolos. Una vez hecho eso metí ambas pokeballs en mi mochila y saqué el botiquin para curar a mis compañeras antes de devolverlas a sus pokeballs para un merecido descanso. Luna y Tsuki sin embargo se negaron a entrar en las suyas y continuaron a mi lado. Una vez segura de que me encontraba sola, al menos temporalmente, aseguré la espada corta y las dagas que había decidido llevarme, me colgué la mochila de un hombro y salí de vuelta al pasillo tras comprobar que no había nada más en esa sala. Sacando la copia del mapa de las catacumbas dibujé una pequeña espada sobre la habitación que acababa de dejar y continué caminando, cogiendo un giro a la derecha. | ||||||||||||||||||||||||||
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@PyriteWolf





