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#41
Habemus Capítulus!!!!!!!!!!!!!!! Esperen, ¿ningún comentario sabrosón? ¿No está poison descuerándome vivo ni photo viendo los detalles que nadie más ve? Bueno, después de meses sin nada de nada, estuve esperando a que alguien comentase, aunque fuese un insulto, me hubiera conformado con cualquier cosa y la universidad no me da tiempo de nada, pero pusieron mi fic en archivos por la inactividad. Bueno me hice un tiempo y aquí va un nuevo capítulo.

Capítulo 18:


Spoiler
Cuidado con la electricidad


El diseño era muy similar a los demás gimnasios, las únicas diferencias eran el tamaño y el color de la estructura sobre la puerta. En esta ocasión, la iconografía de la pokéball estaba sobre un fondo amarillo, muy representativo de la especialidad del líder de gimnasio.

Jack, Adam y Daniel entraron al recinto. El perezoso chico no podía creer que nuevamente lo habían sacado de su casa, habían pasado dos días desde la visita al Club de Fans y no quería salir más, pero su mamá lo obligó a acompañarlos.
Caminaron y llegaron a unas estatuas donde un hombre vestido con un traje marrón los interceptó.

—¿Es uno de ustedes Jack Evans? —preguntó.

—Soy yo.

—Muy bien, puedes avanzar. Ustedes dos deberán mirar desde aquí —indicó a los primos.

Jack avanzó y observó con más detalle el interior del lugar. El piso estaba cubierto por cerámicos grandes de un amarillo mostaza, muchos de ellos estaban rotos por batallas anteriores y claramente no servía de nada cambiarlos, puesto que se volverían a romper. Las paredes eran del mismo color, pero algo más anaranjadas y con varias máquinas de complejo funcionamiento relacionadas con la electricidad, seguramente modificadas para no violar la norma ecológica de la ciudad. Al fondo de la habitación había una barrera eléctrica que se veía bastante peligrosa y estaba antecedida por dos personas. Una de ellas era un anciano de traje formal y sombrero, tenía un bastón para afirmarse, el otro sujeto era un joven de pelo largo y un poco alborotado, tenía una guitarra roja, como si fuese una estrella de rock.

—Deberás pelear con nosotros antes de luchar contra el líder —anunció el viejo.

—Soy Vito y lucharé primero —dijo el guitarrista mientras se acercaba al campo de batalla—. ¡Magnemite! —una criatura metálica muy parecida a Magneton apareció frente al joven entrenador, levitando a baja altura. Jack supuso que era su pre evolución, pues este Pokémon estaba compuesto por tan sólo una esfera de metal.

—Nidorino —lanzó la pokéball y la criatura salió a escena lanzando una fiera mirada a su oponente, aunque a este último no pareció importarle mucho, su único ojo no expresaba demasiado—. Doble patada —susurró.

El Pokémon de Jack corrió con rapidez hacia el imán flotante, se sujetó al suelo usando su pata izquierda delantera y con las dos extremidades traseras le propinó dos golpes a Magnemite, justo en el tornillo superior. El magneto cayó y no levitó más.

Vito retiró a su Pokémon y se hizo a un lado para darle el lugar al anciano, quien comenzó a caminar inmediatamente, mientras la barrera eléctrica desaparecía. Sin embargo, un segundo bloqueo eléctrico se hallaba ahí. Además se lograba divisar a una persona detrás de ella, aunque Jack no podía ver nada a la distancia que estaba.

—Mi nombre es Greg —dijo el viejo—. Pikachu. ¡Impactrueno!

La rata cargó sus rojas mejillas con electricidad, se notaban las chispas, y lanzó un potente rayo contra Nidorino. Pero para su poca fortuna, la venenosa criatura evadió el ataque con agilidad y golpeó con fuerza el costado de su amarillo oponente, dejándolo inconsciente en el suelo.

El anciano devolvió al roedor a su pokéball y se retiró del lugar, al mismo tiempo que la segunda y última barrera desaparecía. Un hombre rubio y fornido apareció sentado en esa pequeña habitación también llena de máquinas. Vestía una sudadera militar de color verde, unos pantalones de camuflaje y calzaba unas botas negras. Cerca de él, yacían cuatro Pokémon, dos de ellos eran unos Magnemite que levitaban sobre su cabeza, el tercero era una esfera muy similar a una pokéball, pues tenía la parte superior roja y la inferior blanca, además poseía unos ojos que lanzaban una malhumorada mirada. El cuarto era un roedor mucho más grande que un Pikachu, su pelaje era de un amarillo anaranjado, blanco en su barriga y marrón en sus orejas y extremidades. Su delgada y larga cola era negra y terminaba en un rayo del mismo color que sus mejillas, amarillo.

El sujeto se paró y dejó ver su enorme estatura, llegaba casi a los dos metros. Comenzó a avanzar junto a sus Pokémon, a paso firme hasta que llegó al campo de batalla. El líder se veía muy imponente, lo que le causó un poco de temor al joven retador, quien tragó saliva y comenzó a prepararse para la pelea.

—Mi nombre es Surge. Lt. Surge, para ser más preciso —se corrigió con grandeza—, y soy el líder del Gimnasio de Ciudad Carmín.

—Jack Evans.

—Evans, ¿eh? —dijo con modesta curiosidad—. He oído hablar de ti por parte de Brock y Misty. Pareces ser una pequeña promesa dentro de la nueva generación de entrenadores. Pero sólo hay una forma de probar a un buen guerrero. La batalla será de dos contra dos—. Voltorb —dijo con voz de mando y la esfera rodó inmediatamente hacia la arena de batalla—. Tu turno —le indicó al chico.

—Nidorino, descansa un poco —el Pokémon retrocedió al costado de su entrenador—. Ivysaur —el animal-planta apareció frente a la esfera y se paró con firmeza—. ¡Energibola!

—¡Bomba sónica! —comandó casi al mismo tiempo que el chico, sólo que su voz era más grave y profunda. Además, se notaba un tono militar en el líder.

La esfera de energía, que salió de la boca de Ivysaur, avanzó varios metros e impactó a la imitación de pokéball, causándole daño. Al mismo tiempo, la bomba de sonido llegó a los oídos del cuadrúpedo y le causó una gran dolencia en éstos. Haciendo que sacudiese su cabeza.

Jack había esperado que la esfera verde fuera desarmada por el ataque de Voltorb o que éste le hiciese explotar. Pero luego pensó que el sonido pudo haber recorrido otro camino para llegar a su destino.

—¡Evans! ¡Deje de estar mirando como idiota y concéntrese en la batalla! —el chico se asustó y los primos quedaron mirando algo impresionados. Jack sintió como si estuviera en el ejército, pero después de todo, Surge era teniente.

—Lo siento, Teniente —dijo algo descolocado—. ¡Eco voz! —Ivysaur emitió un enorme ruido, tan fuerte que Surge debió taparse los oídos.

Para su sorpresa, Voltorb lo miraba sin haberse sentido afligido por el ataque. La esfera bicolor estaba ahí, sin siquiera moverse. Sin embargo, lo más extraño era el líder de gimnasio. Jack estaba esperando a que dijera por qué eco voz no hizo efecto, pero Surge solo estaba ahí, mirando.

—¿Qué demonios sucede? —preguntó Daniel a Adam, pero este no le respondió, tampoco sabía la respuesta.

—Perdón. El ataque me dejó sordo por unos segundos —se excusó—. Imagino que te sorprendiste por el nulo efecto en mi Pokémon. Pues verás, la habilidad de Voltorb es insonorizar. Por lo tanto, ningún ataque basado en el sonido le hará daño.

—Ya veo. ¡Drenadoras! —dijo Jack para aprovechar la pequeña distracción del líder.

Una semilla marrón salió de la flor cerrada en la espalda de Ivysaur e impactó al Pokémon oponente. Inmediatamente, la simiente arrojada, permitió salir unas lianas que rodearon en un segundo a la víctima. Dichas enredaderas, le causaron dolor a la esfera, quitándole energía.

—¡Onda voltio! —Voltorb lanzó una onda eléctrica que se aproximó peligrosamente a Ivysaur y lo golpeó en el rostro, propinándole una fuerte descarga en esa área.

<<Ese Voltorb sólo se mueve si Surge se lo ordena. Su régimen de entrenamiento debe ser como el de un militar —pensó Jack—. Tengo que darle un buen golpe cuando no ordene, pero ¿cómo le hago para que no de una orden?…Tal vez si…>>

—¡Evans! ¡¿Otra vez distrayéndose con cara de menso?! —gritó el teniente como si estuviese instruyendo a un cadete. La impresión de Jack fue tanta que sólo atinó a decir una cosa.

—Eco voz.

Todos los presentes lo miraron con curiosidad. El líder pensó que el chico había olvidado la habilidad de su Pokémon. Nadie entendía por qué lo hacía de nuevo.

Ivysaur lanzó de su boca un poderoso sonido, fue tan fuerte que Surge se tapó los oídos por varios segundos. Jack aprovechó el momento en el que el líder cerró los ojos por el dolor en sus órganos auditivos. El cuadrúpedo lanzó una brillante esfera verde dirigida hacia Voltorb, quien no supo qué hacer, puesto que su entrenador no dio ninguna orden a ejecutar. La esfera recibió el golpe en todo su rostro. Aquel ataque fue sucedido por un nuevo robo de energía por parte de las lianas que aún lo rodeaban. El Pokémon rodó unos centímetros inconsciente ante la atónita mirada del líder.

—Voltorb, regresa. Así que lo descubriste —dijo—. Debo decir que no es la primera vez que se percatan de que mis Pokémon no hacen nada sin que yo se los ordene, sin embargo, tú eres el primero que me ataca para derrotar a uno de mis Pokémon.

El joven entrenador dejó de estar tenso y miró hacia el suelo, pensaba que lo que acababa de hacer no era parte de una batalla honesta y que lo sancionarían de algún modo por ello. Pero el líder de gimnasio no se veía molesto por eso.

—Normalmente, en una batalla, debes atacar al Pokémon oponente, pero distraer al entrenador es una táctica válida, aunque hay algunos Pokémon que están entrenados para actuar sin órdenes —explicó—. Pero tú acabas de atacar a un líder —Jack quedó mudo y algo asustado, Surge había recalcado la palabra atacar al decirla—. Eso está prohibido por la Liga. Por otro lado, como líder puedo hacer excepciones.

Jack vio algo de esperanza en esa última frase y recordó que un líder de gimnasio tiene también la facultad de otorgar medallas cuando lo sorprendan.

—Verás, Jack. Las batallas son como las guerras, en ambas hay que derrotar al oponente a como dé lugar y para eso puedes usar cualquier estrategia. Si bien la Liga se dedicó a regularlo todo, olvidaron que los entrenadores también son parte de las batallas —expresó su opinión crítica hacia la organización.

—¿Eso quiere decir que…vamos a seguir con la batalla?

—Claro. En la vida real, te enfrentarás a diferentes peligros y la Liga sólo te restringe a lo que se adecúa a sus normas. Normas hechas por vejestorios que dejaron de entrenar y luchar hace muchos años —comentó, dejando asombrados a los tres jóvenes presentes. El guitarrista y el viejo del bastón ni se inmutaron por lo declarado, seguramente ya conocían lo que pensaba—. Podré ser un militar muy apegado a las reglas que un sistema jerárquico impone, pero también tengo mi opinión.

—Los líderes de gimnasio no dejan de sorprenderme —indicó Jack.

—Y estoy seguro que los que conozcas después te sorprenderán también —adelantó Surge—. Vamos. Sigamos con la batalla. Raichu, es tu turno.

La rata que lo acompañaba avanzó varios pasos y se puso frente a Ivysaur. La postura del roedor era desafiante y atrevida, como si quisiese provocar a su oponente con su actitud. Algunas chispas salían de sus mejillas.

—Esta vez no usarás eco voz para ensordecerme y no poder darle una orden a mi Pokémon.

—¿Por qué piensas eso? —preguntó dudando de la afirmación de su oponente.

—¡Placaje eléctrico!

Raichu envolvió todo su cuerpo con una amenazante electricidad y corrió a gran velocidad hacia Ivysaur. A la vista de las personas pareció una gruesa raya amarilla dibujada en un lienzo invisible. Finalmente, golpeó a Ivysaur en toda su cara, dejando al cuadrúpedo tirado de costado y sin poder volver a pararse.

—Ivysaur, regresa. Nidorino —el roedor avanzó.

—Doble patada —susurró.

—Ataque rápido.

Nidorino comenzó a correr hacia Raichu, pero, en pocos segundos, éste último avanzó hacia el Pokémon de Jack y lo golpeó en todo su rostro. La venenosa criatura aprovechó la cercanía entre ambos y ejecutó la orden de su entrenador. Se paró sobre su pata delantera izquierda, giró sobre ella y agredió al roedor con sus dos extremidades traseras. Ambos Pokémon tomaron distancia.

—Esto se pone interesante. Raichu, usa rayo —mandó el líder e inmediatamente la rata se cubrió con electricidad y lanzó un potente rayo hacia su contrincante. Nidorino recibió el ataque de lleno, quedando un poco chamuscado por ello.

—¡Placaje!

—Puño certero.

El puño de Raichu comenzó a brillar intensamente mientras Nidorino empezó a correr hacia su oponente. Una vez que estuvo cerca del Pokémon de Surge, la venenosa criatura cuadrúpeda intentó embestirlo, pero el eléctrico roedor lo evadió con facilidad y le propinó un fuerte golpe por el costado izquierdo.

Raichu volvió a tomar distancia del adolorido Pokémon. No obstante, él también sintió un dolor interno que comenzaba a afectarle.

—Está envenenado —aseguró Jack.

El chico se sentía algo tenso, la batalla estaba tomando un curso impredecible. Había descubierto que los Pokémon de Surge sólo actuaban con sus órdenes y pudo contra eso en su momento. Sin embargo, la inesperada velocidad de Raichu daba vueltas las cosas, cualquiera podía ganar. El veneno ayudaría a vencer, pero Jack tendría que echarlo a la suerte. Lo mismo pensaba el líder de gimnasio.

—Creo que estamos llegando al final de esta batalla —anticipó el líder—. Ha sido bastante interesante luchar contra ti. Pero terminemos de una vez. ¡Raichu, placaje eléctrico!

—Taladradora —susurró Jack.

Ambas criaturas comenzaron a correr cuando oyeron las órdenes de sus entrenadores. Raichu envuelto en electricidad, como en la vez anterior, y Nidorino firme como siempre. A pocos metros del impacto, el Pokémon de Jack hizo una maniobra de tal manera que se impulsó hacia adelante y comenzó a girar en el aire con su cuerno como guía, imitando a un taladro.

El roedor de Surge frenó para no recibir el ataque y evadirlo, pero fue peor, pues no alcanzó a esquivar y el impacto le dio en todo el estómago, lanzándolo varios metros hacia atrás. El Pokémon cayó al suelo debido al dolor provocado por el agudo golpe, el veneno en su cuerpo impidió que volviese a levantarse.

—Ganamos. ¡Ganamos! —gritó Jack.

—Aquí viene el baile de la victoria —indicó Adam a su perezoso primo, que se encontraba bostezando.

—¡Oh sí, oh sí, oh sí! —Jack comenzó a bailar junto a Nidorino.

—Raichu, regresa —dijo el líder con risas entremedio—. Bien hecho, Jack. Te has ganado la medalla trueno —los Magnemite, que acompañaban a Surge desde que apareció en escena, se acercaron a la mano de su entrenador que tenía la medalla, la levantaron creando un campo electromagnético alrededor de ella y la llevaron a Jack.

La insignia tenía el centro anaranjado y poseía pétalos rectos amarillos a su alrededor. Había una versión más grande en la pared de al fondo, de donde Surge había aparecido. Se la entregaron al joven entrenador y éste la puso en la correa de su bolso, después de la medalla que Misty le había dado.

—Bien espero que tenga un buen día, Evans —dijo el teniente con la mano en la frente, de la misma manera que lo hacen los militares.

—Gracias —respondió Jack haciendo el mismo gesto.

El chico y los primos se retiraron del gimnasio y se dirigieron al Centro Pokémon para revisar el estado de sus Pokémon. Luego de eso fueron a la casa de Daniel a buscar sus bicicletas para dirigirse al este de la ecológica urbe. Una vez ahí, pararon en el inicio de la ruta once.

—Bueno, hasta aquí llegamos. A final de la ruta debes ir al norte. Adiós —le dijo Daniel para que se fuese luego y así llegar lo más pronto posible a su casa, para pasar el resto del día con sus máquinas.

—Aquí tienes nuestros números de teléfono en caso de que nos necesites —dijo Adam entregándole un papel—. Espero que puedas encontrar tu propósito en la vida, Jack.

—Gracias. Y yo espero que puedas presenciar más eventos de la naturaleza y viajar a más partes para que luego me cuentes —manifestó Jack—. Y tú, Daniel, espero que puedas conseguir más máquinas para que las desarmes y todo eso —agregó—. Y gracias por dejarme dormir en tu casa.

—Sí, claro. Después de todo me divertí un poco al salir de mi casa —indicó bostezando.

Se despidieron y Jack comenzó la marcha en su bici. Hace mucho que no viajaba sólo, desde que conoció a Peter en el bosque. Ahora su destino era Pueblo Lavanda, tenía algo que hacer ahí que había planeado desde que comenzó su temeraria aventura.


Lean mi fic: La Historia de Jack Evans
Soy Elven king
(Por si alguien no me reconoce)


#42
Aquí traje otro capítulo, por si es que alguien sigue leyendo esto.

Capítulo 19:


Spoiler
Saqueadores de tumba


Las diversas edificaciones conservaban un estilo arquitectónico antiguo en su mayoría, tenían tonalidades púrpuras, con la excepción de un edifico verde, que se podía ver desde cualquier parte del pueblo, con antenas parabólicas en lo más alto. Además del Centro Pokémon y la tienda. Por las calles transitaba poca gente y los vehículos eran mucho menos, era muy raro ver uno.

Pueblo Lavanda solía mantener un aire de melancolía, su clima no era muy alegre y una blanca niebla era común a casi toda hora del día, aunque no era tan espesa. Jack llegó en su bicicleta al poblado un día después de haber vencido a Surge, no tenía la intención de perder tiempo. Lavanda era sólo un pueblo de paso.

Recorrió las calles y no tardó en llegar al hospital para Pokémon, el pueblo no era tan grande como para demorarse en buscar algo. La enfermera amablemente revisó los Pokémon del chico y le indicó cómo llegar al lugar a donde deseaba ir.

Tomó su transporte y comenzó a andar por las calles. El sol ya estaba por comenzar a ponerse, pues como Lavanda estaba rodeada de montañas, se oscurecía más pronto. Decidió soltar a Zubat para que lo acompañase en el trayecto. La criatura no dudó en revolotear en su compañía por las calles.

En diez minutos llegó al Cementerio Pokémon. Anteriormente, las tumbas de las criaturas se hallaban en un enorme edificio, pero decidieron moverlas a un lugar más amplio de manera definitiva. Ahora el edifico era la Torre de Radio, la enorme estructura que se veía desde cualquier parte de Lavanda.

Jack compró flores en una tienda cerca y dejó su bici en la entrada. Le preguntó al guardia sobre una tumba en particular y comenzó a caminar por el lugar, estaba lleno de lápidas y uno que otro panteón. La zona estaba inclinada, pues tuvieron que recurrir a construir el cementerio sobre las laderas de las montañas, en varias ocasiones, el joven entrenador debió subir escaleras para llegar. La tumba que quería visitar estaba casi al fondo.

Llegó ante una lápida de roca gris que tenía tallada la siguiente frase: Querido Doduo, que descanses en paz. Había una foto a los pies de ésta, en ella aparecía un ave de plumaje entre marrón y anaranjado, tenía dos cabezas, sus cuellos eran negros. Poseía el mismo tamaño que el hombre que la acompañaba, un sujeto de brazos fuertes y mirada segura, su cabello era negro como el del chico.

—Nidorino, Ivysaur, Horsea. Quiero que vean esto —permitió salir a sus tres Pokémon restantes—. Él era Doduo, un amigo de mi padre. Yo no lo recuerdo muy bien, pero murió en un ataque a nuestra casa.

Nuevamente las imágenes volvieron a su mente. Él estaba asustado, lloraba mientras un hombre lo sujetaba del brazo. Sus padres no reaccionaban, era como si se hubiesen quedado dormidos en un sueño profundo. Doduo estaba en el suelo con los ojos abiertos, pero sin vida en ellos, totalmente inerte. El chico volvió en sí. Unas lágrimas habían recorrido sus mejillas sin que se diera cuenta.

—Pero recuerdo cuando yo montaba sobre él. Ambos éramos felices, a él le divertía mucho llevarme en su lomo —sonrió mientras ponía las flores a los pies de la lápida.

Se sentó en el suelo frente a la tumba y permaneció en silencio por unos minutos. Sus compañeros Pokémon se acercaron a él y se quedaron de la misma manera. El chico se sumergió en sus recuerdos junto al Pokémon por unos instantes.

—Vamos. Tenemos que ir a descansar —dijo el chico secándose las lágrimas—. Ya está muy oscuro.

No había muchas luces en el lugar. Decidió meter a todos sus Pokémon en sus pokéballs para caminar a paso rápido. No tenía la más mínima intención de quedar atrapado en ese lugar toda la noche.

Siguió por el camino de vuelta a la salida, cuando escuchó un inesperado ruido que le ocasionó un escalofrío por toda su espalda. El chico miró el posible origen de aquel sonido, desconocía si había sido real o era tan solo la sugestión de estar ahí a esa hora. Optó por ir a ver. Se metió entre unas tumbas con árboles a su alrededor y recibió un golpe en su frente que lo noqueó de inmediato.

Cuando despertó, sintió un fuerte dolor de cabeza. Además, se vio atado por una gruesa cuerda y amordazado por alguna tela de género, bastante sucia. El chico estaba apoyado en una tumba a vista y paciencia de dos sujetos con palas en las manos. Uno de ellos era calvo y gordo, el otro era delgado y pelucón. Sus ropas eran en su mayoría negras, pero los detalles eran difíciles de ver, pues la luz de una lámpara, que yacía sobre una lápida cercana, no era suficiente para iluminarlo todo.

—No te preocupes, mocoso —balbuceó el más gordo—. Si sólo permaneces ahí, no te haremos nada.
Los sujetos estaban excavando una tumba y no demoraron en llegar al ataúd del ser que ahí descasaba en paz. Abrieron el cajón, no era tan grande, aunque Jack no podía ver nada desde donde estaba.

—Esto se venderá muy bien en el mercado negro, una limpiada y listo —dijo el delgado—. Estos objetos con los que los dueños entierran a sus Pokémon son muy valiosos.

Esos sujetos estaban profanando las tumbas de los Pokémon fallecidos. Jack no quiso ni siquiera pensar si es que habían pasado por la tumba de su querido Doduo. Esa maldad le hervía la sangre, pero estando ahí atado no podía hacer mucho. El muchacho intentó liberarse, para evitar el horrendo crimen.

—Ni siquiera lo intentes, mocoso —volvió a balbucear el gordo—. Si intentas algo esos dos Pokémon de ahí te harán añicos.

Su velludo y fofo brazo apunto a dos criaturas, una de ellas era rastrera, con un largo cuerpo cubierto por escamas púrpuras y amarillas, y cascabeles al final de éste. Su especie era conocida como Ekans y sus penetrantes ojos brillaban a la luz. La otra criatura era un felino de pelaje beige en gran parte de su cuerpo y marrón en la punta de sus extremidades y cola. Tenía ojos grandes y una pieza de oro en su frente. Era un Meowth.

—Te atacarán si sigues intentándolo —la serpiente hizo un ruido amenazante y el gato sacó sus garras—. Ya lo sabes, mocoso —soltó una risa tonta.

Ambos sujetos continuaron saqueando tumbas cercanas. Lograron llenar un saco con objetos, algunos muy raros y, según ellos, valiosos, sobre todo en el mercado negro. Repentinamente, la típica niebla del pueblo comenzó a ponerse más densa y los Pokémon de los saqueadores comenzaron a mirar hacia todos lados, dejando de vigilar a Jack. Lo que era posible ver gracias a la luz de la lámpara, comenzó a ser cubierto, pero no lo suficiente como para no ver el futuro espectáculo.

Los cadáveres profanados se levantaron de su eterno descanso y salieron de sus tumbas, faltos de carne y carentes de alma. Caminaron lenta y peligrosamente cual película de zombis hacia los aterrados hombres que no eran ni siquiera capaces de gritar. El espectáculo era dantesco, las fallecidas criaturas mostraron sus deteriorados cuerpos, carne podrida y negra, llenos de tierra y con los huesos al aire.

El corazón de Jack comenzó a latir rápidamente y su respiración se agitó, aún más cuando una deshecha criatura muerta se arrastraba a su lado. El chico sólo atinó a quedarse quieto, pues los zombis se dirigían a los saqueadores.

Los hombres, totalmente despavoridos, corrieron mientras gritaban de miedo, seguidos por sus aterrados Pokémon. Los chillidos de los sujetos se escucharon hasta que las voces se perdieron en el silencio de la noche.

El joven entrenador miró atento la escena, los zombis habían parado después de ver huir a los saqueadores. Sin embargo, una risa se escuchó en el ambiente, la situación hacía que pareciera siniestra, pero sólo expresaba regocijo por lo ocurrido.

La niebla comenzó a disiparse hasta quedar como acostumbraba ser en el pueblo. Ante la luz de la lámpara, un chico completamente de negro apareció en el lugar, al mismo tiempo que los zombis comenzaron a volver a sus tumbas para continuar con su merecido descanso.

—Se lo merecían —dijo el chico, tenía el cabello rubio.

El extraño muchacho vestía unos pantalones y una chaqueta. Jack no logró ver más desde esa distancia, pero el joven volteó hacia la lámpara y lo observó con sorpresa.

—No sabía que había alguien más aquí —se le acercó y le sacó la mordaza, Jack escupió la suciedad que se le había metido en la boca—. ¿Quién eres? —preguntó mientras lo desataba.

—Soy Jack Evans y gracias por desatarme —dijo algo agitado—. ¿Qué fue lo que sucedió? ¿Cómo es que esos Pokémon muertos se levantaron?

—Mi Pokémon es el culpable, yo le dije que lo hiciera —explicó muy contento—. Él puede usar la psicoquinesis —Jack lo miró sin entender—. Puede controlar los objetos con la mente, algunos lo conocen como telequinesis. Mi Pokémon puede usarlo por naturaleza, porque es un…

Repentinamente, una esfera negra apareció frente a Jack, tenía unos enormes ojos blancos, de su boca salían dos colmillos y su cuerpo estaba rodeado por un gas púrpura. El pobre chico pegó un grito corto pero fuerte, el susto que le dio la criatura lo dejó con el corazón palpitando fuerte.

—Ja, ja, ja. Hubieras visto tu cara —dijo el chico rubio que no paró de reír por un buen rato—. Él es Gastly —continuó riéndose, su estómago comenzó a dolerle de tanto hacerlo—. Como es un fantasma, puede crear un poltergeist y…bueno, él es quien controló a los zombis —aún sonreía.

—¿Y cuál es tu nombre? —preguntó Jack un poco más calmado.

—Henry —indicó, aunque no parecía convencido de que fuese así—. Me está dando sueño. Me iré. Adiós —el extraño muchacho comenzó a caminar.

—¡Espera! Te acompaño. No quiero salir sólo de aquí.

Jack tomó la lámpara olvidada y empezó a caminar junto a Henry. Hubo un momento de incómodo silencio, pero el entrenador del Ivysaur comenzó a hablar.

—¿Y qué hacías por aquí?

—Vine a pasear. Vengo de Azafrán una vez al mes a este cementerio, mis Pokémon se sienten como en casa. Los hace felices —explicó con calma, como si fuese una práctica de lo más normal—. ¿Y tú?

—Vine a ver a un amigo.

El silencio continuó por todo el camino hasta llegar a la entrada del cementerio. Para desgracia de Jack, las enormes rejas de metal estaban cerradas con cadenas y un candado por fuera. La caseta del cuidador estaba vacía. La única compañía de los chicos era la niebla. Jack volteó apuntando la lámpara hacia Henry y nuevamente apareció Gastly ante él, no se había percatado cuándo había desaparecido. Esta vez tenía la lengua afuera.

—Ja, ja, ja. Eres muy fácil de asustar —indicó el rubio con alborozo—. Me caes bien.

—¿Por qué estás tan contento? —demandó saber Jack con preocupación— ¿No ves que estamos encerrados?

—Ay, no es para tanto. Podemos quedarnos aquí toda la noche y contarnos historias de terror —Henry puso una cara que inquietó al chico.

<<Genial —pensó Jack—. Estoy atrapado en un cementerio junto a un maníaco del terror que insiste en asustarme porque le parece divertido. Esta noche será larga.>>


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#43
Capítulo 20:

Spoiler
Metiendo miedo


Debieron pasar toda la noche al costado de la reja, ninguno de los dos tenía saldo en sus celulares para llamar a algún policía que los ayudase. Además, el cementerio no era un lugar por el que mucha gente pasara, mucho menos a esa hora. Henry fue el más fascinado con eso, se encargó de meterle miedo a Jack con leyendas urbanas como la del hombre Magikarp o la mujer Butterfree. Sin mencionar que Gastly se le apareció varias veces.

El guardia de turno apareció a las ocho de la mañana y se sorprendió bastante al ver a los dos muchachos ahí. Ambos le explicaron lo sucedido y el cuidador llamó a la policía, debieron declarar todo nuevamente. Jack tomó su bicicleta y, junto a Henry, quien ahora llevaba puestas unas gafas de sol negras con espejuelos redondos, partió rumbo al Centro Pokémon.

—Si no me resfrío, será un milagro —dijo Jack mientras entraba al hospital para Pokémon y dejaba la bici a un lado—. Iré a dormir antes de marcharme a Azafrán. Que tengas un buen día —no tenía ánimos como para seguir charlando con el rubio.

Jack subió a uno de los cuartos disponibles en el segundo piso del Centro Pokémon y se tiró en la cama, quedándose dormido inmediatamente. Pasó varias horas durmiendo, hasta que despertó más allá del medio día. Se lavó y bajó al comedor para almorzar. Comenzó a caminar hacia las mesas con su almuerzo y el de sus Pokémon, cuando vio a un chico que le hacía señas.

—¿Aún estás aquí? —preguntó Jack al rubio chico mientras soltaba a sus Pokémon y les daba de comer. Ahora podía ver claramente a sus ojos, eran tan azules como el inicio de la oscuridad del mar.

—Sí. Decidí acompañarte a Azafrán —Jack casi se atragantó, no creía soportar que lo asustaran más—. Pero no te preocupes, no te asustaré…tanto. Además, se me ocurrió que podríamos luchar.

El chico había estado pensando tanto rato en lo mal que lo había pasado gracias a Henry, que olvidó por completo que era un entrenador. Quizás una batalla serviría de entrenamiento para el próximo gimnasio. Y tal vez podría aprender algo del extraño muchacho.

—¿Tus Pokémon no van a comer? —preguntó Jack para salir del desagradable silencio que se había hecho. Henry no parecía ser muy bueno para iniciar conversaciones.

—Son fantasmas, no necesitan comer —aclaró tranquilamente—. Y no te preocupes, Gastly no te va a asustar. Está descansando —apuntó hacia arriba.

El entrenador del Nidorino levantó la mirada y vio a una esfera negra flotando sobre ellos, rodeada en su gas. El fantasma tenía los ojos cerrados, pero mantenía su traviesa sonrisa. Se movía lentamente de un lado a otro.

—No eres muy bueno para hablar —aseguró Jack—. Eres callado.

—Sí —no dijo nada más.

—¿Por qué?

—La gente no me habla mucho, así que no estoy acostumbrado a conversar. No sé qué decirles cuando lo hacen —explicó—. Así que los asusto.

—Pero los alejarás de ti —anticipó Jack.

—Sólo los que valgan la pena seguirán hablándome, porque me tomarán en cuenta a pesar de ser diferente. Eso fue lo que dijo mi padre —aclaró.

Henry era una persona algo aislada de la sociedad. No parecía tener amigos y aparentemente los que lo comprendían mejor eran sus fantasmas. Tal vez se veía reflejado en ellos, pues estas criaturas alejan a la gente por ser algo desconocido, algo poco común.

<<Tal vez no sea tan malo que me acompañe hasta Azafrán —pensó Jack—. Sólo tengo que soportar que me asuste.>>

El resto del almuerzo lo pasaron hablando un poco sobre ellos. Más bien fue Jack quien comentó sobre las cosas que le habían sucedido y lo que buscaba. Henry no dijo mucho, se dedicó más a escuchar que a opinar. Una vez terminada la comida, descansaron un poco. Luego se dirigieron a la parte trasera del Centro Pokémon para luchar. El campo de batalla no era tan grande como el de otras ciudades.

—Dos contra dos —indicó Henry—. Gastly —la gaseosa esfera apareció ante Jack, esta vez más lejos y no para asustarlo.

—Horsea —el pequeño caballo de mar salió de la pokéball y se posó frente al fantasma—. Creo que será una buena ocasión para entrenarlo.

—Tinieblas —dos siniestros rayos negros salieron de los ojos de la fantasmagórica criatura e impactaron contra el acuático Pokémon, causándole un molesto dolor.

—Ciclón.

Un fuerte viento comenzó a azotar el lugar. Las ramas de los árboles cercanos se mecieron de un lado a otro y la niebla del sector se disipó. El más complicado era Gastly, al ser de gas podría ser esparcido por todo el sitio.

—¡Desaparece! —ordenó el rubio, cubriéndose— Haré que esto se vuelva interesante —aseguró después del cese del viento—. Niebla —una espesa y grisácea bruma inundó el campo de batalla. Oscureció el lugar y compensó la falta de la neblina natural del poblado.

—Horsea, mantente alerta —dijo Jack exhalando vapor de su boca. La temperatura había bajado un poco. Además, sólo lograba ver a su Pokémon.

—Tu voz se escucha tensa —aseveró Henry—. ¿Acaso tienes miedo? Porque si es así, deberías tener cuidado. El miedo puede cegarte, paralizarte —cada palabra que salía de su boca la decía con suspenso— o causarte paranoia.

Luego de escuchar las palabras de Henry, emitidas con un inquietante tono, oyó unos ruidos por su lado derecho. Aunque su instinto lo llevó a voltear la cabeza hacia el lado contrario.

—¡Bu! —el espeluznante muchacho apareció ante su rostro. Jack sólo atinó a hacerse hacia atrás— Ja, ja, ja —rió con ganas—. Eres muy fácil de asustar, el miedo te desconcentra demasiado —volvió a perderse en la niebla—. Esos ruidos que escuchaste fueron piedras que lancé para distraerte mientras me acercaba. Estás tenso.

—Muy gracioso —dijo con evidente sarcasmo—. Sigamos.

—Como quieras. Lengüetazo.

Gastly apareció frente a Horsea, quien se asustó al verlo, y le pasó la lengua por toda su cara. El caballo de mar sintió un escalofrío recorrer su cuerpo y quedó paralizado. El fantasma se esfumó nuevamente.

<<Necesito saber dónde está —pensó Jack—. Maldición. No me puedo concentrar con facilidad, Henry sabe muy bien cómo incomodar a su oponente. Me hace falta algo que abarque todo el lugar.>>

—Burbuja.

El acuático Pokémon lanzó una serie de burbujas que se desplazaron sin ninguna prisa por el aire. Las pequeñas esferas de agua, que envolvían aire en su interior, comenzaron a explotar. Junto a una de ellas, se escuchó un claro sonido de dolor.

—¡Pistola agua! —de la trompa de Horsea salió un chorro de agua a alta velocidad hacia el aire. Inmediatamente apareció Gastly con los ojos cerrados, flotando en el aire, parecía inconsciente. La niebla empezó a desaparecer.

—Gastly, regresa. Hace mucho que no usaba esta pokéball —indicó Henry refiriéndose a la capsula de su fantasmal Pokémon—. Usaste burbuja para ubicar a mi Pokémon, pero ¿cómo supiste que el centro era su punto débil?

—No lo sabía —contestó Jack—. Imagino que fue casualidad.

—Y, si no me equivoco, la habilidad de Horsea es francotirador —apostó el rubio. Jack asintió—. No se me ocurre otra forma de que pistola agua haya hecho tanto daño y por esas extrañas casualidades de la vida fue un golpe crítico. Tienes mucha suerte.

—Sí. Pero lo más interesante es tu estrategia de batalla —indicó Jack, a lo que Henry respondió con una cara que decía no haber entendido—. Asustas a tu oponente para distraerlo.

—No lo había visto de esa manera. Yo sólo lo hago por diversión —explicó con una inocente expresión en su rostro.

—Como sea. Elige a tu próximo Pokémon.

Una cabeza apareció frente a Jack. Tenía puntas que no se sabía dónde empezaban y unas espeluznantes manos con puntiagudos dedos flotaban cerca de ella. La criatura era totalmente púrpura y parecía tener la boca rasgada. La mirada parecía ocultar un misterio. Sin embargo, el fantasma se presentó sacando la lengua y moviendo sus manos sin brazo. El chico se hizo hacia atrás sólo por el susto.

—¡Ja, ja, ja! —Henry lanzó una fuerte risotada— Esta vez tu cara fue mucho más graciosa —comenzó a secarse las lágrimas que le salían por reírse tanto—. Hipnosis —esta vez el Pokémon se manifestó frente a la acuática criatura y lo durmió con la mirada—. Come sueños.

Horsea comenzó a retorcerse en el suelo por un fuerte dolor de cabeza. Luego de unos segundos, dejó de hacerlo. No volvió a despertar y Jack no tuvo más remedio que regresarlo a su pokéball. El siguiente Pokémon del entrenador fue Ivysaur, quien se posó con firmeza ante su fantasmal oponente.

—¡Energibola! —el cuadrúpedo lanzó una esfera verde brillante contra su contrincante, quien evadió el movimiento desapareciendo. El ataque casi le dio a Henry.

—Tendrás que intentar otra técnica para atacar —advirtió el rubio—. Haunter seguirá desapareciendo.

—Entonces, eco voz —el animal-planta lanzó un fuerte grito que retumbó en los oídos de Henry, haciendo que éste se tapase las orejas. Haunter apareció por unos segundos ante ellos, pero de manera intermitente—. Energibola.

Ivysaur dejó de emitir el molesto sonido para lanzar su típica esfera verde de energía contra el fantasma. Esta vez sí golpeó al objetivo, provocando una explosión que levantó algo de polvo. Una vez despejado el aire, Jack se percató de que el Pokémon del rubio ya no estaba presente.

—Bien pensado, Jack. Pero ya me estoy aburriendo. Puño sombra —la mano empuñada de Haunter apareció cerca del cuadrúpedo y, envuelta por una sombra negra, lo noqueó con tan sólo un golpe.

—No me esperaba eso —comentó Jack al mismo tiempo que regresaba a Ivysaur a la pokéball—. Eso fue rápido.

El fantasma volvió a aparecer ante Jack, agitando sus manos y con la lengua afuera. El chico se hizo hacia atrás de la impresión y casi soltó un grito. Henry no demoró en burlarse de él.

—Ja, ja, ja.

Henry no era tan diferente de las personas con las que había hecho amistad en lo que iba de viaje. Él también tenía una cualidad que lo destacaba del resto. Tal vez no era algo tan relacionado con los Pokémon, pero la atención del entrenador es importante en una batalla, y él sabía cómo desviar esa atención. Sólo que de una forma más espeluznante de lo que se podría esperar.

—Sí, sí, muy gracioso —dijo Jack con evidente sarcasmo—. Entremos. Quiero que vuelvan a revisar a mis Pokémon antes de ir a Azafrán.

—Si nos vamos por la vía para bicis del camino vehicular, llegaremos en el atardecer —explicó el rubio.

Ambos jóvenes ingresaron al recinto a preparar todo antes de marcharse. Jack quería llegar lo antes posible, tal vez su próxima batalla de gimnasio le diría algo sobre su objetivo en la vida. Aunque lo más probable es que no fuese así.


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Soy Elven king
(Por si alguien no me reconoce)


#44
Capítulo 21:

Spoiler
La promesa


Faltaba poco más de una hora para que el sol se pusiese y el viento de la ruta les pegaba de frente. Jack y Henry pedaleaban hacia Ciudad Azafrán, pretendían descansar en el Centro Pokémon esa noche. El único panorama era una serie de árboles, además de la ruta para entrenadores.

Continuaron avanzando y la famosa urbe comenzó a aparecer a lo lejos, el moderno edificio de la corporación Silph fue la primera construcción en aparecer. Siguieron de esa manera y los árboles a sus alrededores cada vez eran más lejanos al camino, abriendo paso a praderas ocupadas por las familias más acaudalas de Kanto. Todas en el este de Azafrán. La mansión más imponente de todas era una tan grande que, a pesar de tener un amplio jardín, se lograban ver varios detalles, como sus enormes ventanas o pilares.

—¡Henry! ¡¿Qué lugar es este?! —preguntó Jack en voz alta, el viento no dejaba oír bien— ¡Aquí el aire es muy limpio!

—¡Aquí viven los millonarios del país! —respondió— ¡Esa de ahí es la Mansión Lockhart, la residencia de los dueños de la corporación Silph!

—¡Parece que es la más grande de todas!

—¡Todo este sector es casi un cuarto del tamaño del resto de la ciudad! —agregó el rubio— ¡Aquí también puedes encontrar a las familias Casablanca, Chang, del Río y Andolini, más allá de los Lockhart! ¡Del lado contrario está el barrio alto de Azafrán! ¡Hace poco se mudó una arqueóloga!

—¡¿Cómo sabes todo eso?! —el chico no contestó.

Arribaron al Centro Pokémon luego de dos horas de haber pasado por las casas de los ricos. Ahí durmieron toda la noche y Jack nuevamente tuvo que quedarse con Henry. El rubio no quiso ir a su casa porque estaba muy lejos y era muy tarde para andar por las calles. Gastly y Haunter se aparecieron un par de veces para asustar al entrenador de Paleta.

Al día siguiente ambos chicos desayunaron en el patio de comida del hospital junto a sus Pokémon. Luego de eso, tomaron sus bicis con destino a la entrada oeste de la ciudad. Pasaron por varias partes de la urbe y decidieron atravesar la plaza frente al edifico de la corporación Silph para acortar camino. Mientras lo hacían, un lagarto bípedo se les cruzó en el camino. Su piel era de un color anaranjado tan oscuro que hacia dudar si tal vez era rojo, su vientre era beige opaco. Poseía una flama en su cola y garras en sus manos, la parte posterior de su cabeza tenía una especie de cuerno cubierto por su piel.

Un chico apareció por el costado. Vestía una polera blanca y unos jeans rajados en las rodillas. Su cabello marrón estaba cubierto por un gorro rojo de lana y sus ojos verdes eran molestados por el sol. Estaba igual que la última vez que lo había visto.

—Elliot —dijo Jack con sorpresa.

—Lyra me contó lo que pretendes hacer —anunció—. ¿Qué pasó, Jack? ¡Nos hicimos una promesa! —su voz se escuchaba algo molesta— ¡Juramos llegar juntos a la Liga!

—¿Lyra no te contó? Aún sigo juntando las medallas —explicó.

—¿Y qué pasará si encuentras tu objetivo en la vida antes de reunir las medallas? —preguntó ante la atenta y oculta mirada de Henry.

No había pensado en eso. No tenía ni la menor idea de lo que haría cuando lo encontrara. Lógicamente se dedicaría a eso, pero Jack nunca pensó cuánto o cómo afectaría a su vida ni a la de los que lo rodeaban.

—¿Vas a dejar tirado nuestro sueño?

—Me di cuenta de que quería eso porque otros lo querían para mí. Ya no comparto ese sueño —dijo con un poco de pesar—. Utilizo ese camino para buscar mi objetivo en la vida.

—¡Lo juraste! —increpó con una mirada furiosa— ¡Lo juraste, imbécil!

—Claramente no es mi asunto —intervino Henry al ver al increpado chico argumentalmente acorralado—. Pero debido a lo incómodo que esto es para mí, propongo una batalla entre ambos. Si Jack gana, no va a la Liga. De lo contrario, tendrá que ir y cumplir su promesa.

—Acepto —dijo Elliot.

—También acepto —indicó Jack bajándose de su bicicleta.

Los dos amigos de la infancia tomaron posición en un apartado de la plaza apto para las batallas al aire libre. Henry se sentó en una banca cercana a observar la pelea. El chico de los ojos verdes no estaba para nada contento con las respuestas de Jack. Mientras que éste último se notaba inquieto, aunque trataba de no parecerlo.

Elliot sacó una pokéball y la lanzó, evidentemente no iba a usar al lagarto de dos patas. De la cápsula salió un mono de pelaje beige con nariz de cerdo. No tenía cuello ni hombros, su cabeza estaba unida al tronco, parecía una esfera peluda. Sus orejas eran puntiagudas y sus extremidades delgadas, al igual que la cola, en las puntas de éstas sus pelos eran marrones, como el interior de sus oídos. Sus ojos eran rojos y con una mirada muy similar a la de su entrenador.

—Zubat —el murciélago apareció revoloteando ante su oponente.

—¿Jugando a la segura? —preguntó Elliot con molestia— Parece que de verdad no quieres cumplir esa promesa, mi querido amigo —esto último lo dijo con un poco de rencor—. ¡Mankey, usa golpes furia!

El mono saltó hacia la voladora criatura y le propinó una serie de agresivos golpes, avalados por una penetrante y enojada mirada. El Pokémon de Jack continuó con su revoloteo en el aire, pero con más dificultad.

—¡Ataque ala! —Zubat se acercó al nariz de cerdo y lo atacó con el borde de sus alas en todo su rostro. El mico se sobó el lugar agredido con los ojos furiosos y lagrimosos.

—Antiaéreo.

Mankey juntó sus manos y generó una pequeña bola de energía dorada, para luego lanzarla contra el volador. El venenoso Pokémon recibió el ataque en su pecho y cayó inmediatamente al suelo. No volvió a volar durante ese enfrentamiento.

—Mofa —el mono comenzó a hacerle gestos de burla al murciélago, acompañados por ruidos molestos. El macaco ya no tenía esa mirada de enojo tan característica de su especie, parecía disfrutar de ese movimiento.

A Zubat no le gustó en absoluto lo que hacía su contrincante, así que no halló nada mejor que lanzarle un molesto sonido sin el consentimiento de su entrenador. Sin embargo, lo que salió de su boca no fue más que un chillido. El murciélago desconocía que aquel ataque impedía el uso de movimientos que ocasionaran cambios de estado.

—Ese Zubat no te hace mucho caso —indicó Elliot, no lo hizo con molestia, pero su voz tampoco era amigable—. ¿Cómo es posible tener tres medallas de gimnasio con un Pokémon así?

Elliot solía ser de esa manera cuando se enojaba con alguien, molestaba a la persona hasta que las diferencias se solucionasen. Acostumbraba a decir pesadeces o decir lo que pensaba de forma sarcástica para manifestar su descontento. Aunque no siempre lo hacía a consciencia y eso en más de una ocasión le había traído problemas en el pasado.

—Por primera vez pareces un rival de verdad —contestó Jack de la misma manera—. Además, es primera vez que Zubat hace eso.

—Patada baja —el mono avanzó hacia el murciélago y logró patearlo. Para la poca fortuna del Pokémon de Jack, el golpe fue en el rostro. La criatura quedó inconsciente.

Ambos chicos regresaron a sus Pokémon a sus respectivas pokéballs. Elliot prefirió usar a otro de sus camaradas. Además, continuaba molesto por la falta de su mejor amigo, aunque el triunfo del primer enfrentamiento le sacó una leve sonrisa.

—Grimer —una hedionda y viscosa criatura apareció ante Jack, parecía un pedazo amorfo de lodo viviente. Era púrpura y con ojos bien saltones, su lengua era de un tono más oscuro.

—Horsea —el acuático Pokémon de Jack apareció ante su fétido oponente con su dulce y simpático aspecto—. Danza lluvia —unas grisáceas nubes aparecieron sobre la plaza y comenzó a llover sobre la zona.

—Residuos —Grimer lanzó un poco de barro desde su boca contra el caballo de mar, quien se vio impactado en todo su rostro. Sin embargo, lo más fastidioso de la reciente ofensiva era el repugnante olor a basura—. Según parece, ese movimiento no solo tiene lodo, también tiene esa especie de líquido que se forma en los desechos. Es muy asqueroso —advirtió Elliot. Jack casi vomitó y Henry puso mala cara.

Horsea sacudió su cabeza para sacarse de encima toda esa asquerosidad, se sentía sucio y le dieron varias arcadas, aprovechó la lluvia para lavarse. Pero eso no fue lo peor, la acuática criatura comenzó a sentir un punzante dolor en su cuerpo. Estaba envenenado.

—Maldición —dijo Jack—. ¡Pistola agua! —la acuática criatura lanzó un chorro de agua más potente de lo normal. El fango andante recibió el ataque de lleno, lo que, sumado con la lluvia, lo hizo más líquido, poniéndolo en peligro.

—Grimer, regresa. Pensaste muy bien lo del agua —indicó Elliot—. Mankey —el mono volvió a escena, más animado que antes—. Golpes furia —el macaco saltó hacia Horsea y le propinó una serie de golpes que lo debilitaron, aunque no del todo.

—¡Ciclón!

Un fuerte viento apareció en la zona, zamarreó a los árboles y terminó de ahuyentar a las personas que no se habían ido por la lluvia. Mezclado con ésta, parecía una mini tormenta sobre la plaza frente al edificio de la corporación Silph. La fuerte brisa azotó al simio, quien chocó contra un árbol cercano. Mientras que el veneno terminó por debilitar a Horsea.

Ambos Pokémon no volvieron a reaccionar y el viento cesó cuando su ejecutante calló. Los dos entrenadores regresaron a sus compañeros caídos a sus respectivas cápsulas y se prepararon para la siguiente ronda.

—Has avanzado bastante desde nuestro encuentro en la Academia —apuntó el chico de cabello marrón—. Ya no dependes tanto de tus deducciones.

—Hago lo mejor que puedo. Tú también has mejorado. Pero aún no me veo sorprendido como en aquella vez. No has mostrado todo lo que tienes —aseguró Jack.

—Usaré mis tácticas cuando sea necesario acudir a ellas.

La tensión entre ambos había disminuido notoriamente, de hecho, a Elliot se le salían algunas sonrisas de vez en cuando. No obstante, Jack sabía perfectamente que su amigo de la infancia continuaba molesto, él no era de esos que dejasen pasar las cosas así como así nada más, le gustaba enfrentar las situaciones.

Así como iba la batalla, Jack terminaría perdiendo y se vería obligado a cumplir su promesa. A pesar de estar buscando un objetivo en la vida, las batallas le gustaban y le hacían sentir diversas emociones. Tal vez no sería tan malo que cumpliese lo que Elliot le demandaba, además nunca se había detenido a pensar en qué haría con eso luego de encontrar su camino.

Probablemente, muy en el fondo, sí quería llegar a la Liga después de todo y cumplir esa antigua promesa. Posiblemente eso le estaba haciendo perder el encuentro. A lo mejor, no se estaba esforzando tanto para no faltar a su palabra. Quizás necesitaba un motivo para participar en dicho campeonato, algo que lo destacara del resto.

—Elliot. Nunca me has dicho por qué quieres participar en la Liga.

—Hemos visto por televisión a muchos entrenadores realizar grandes hazañas, hacerse de un nombre y enfrentar cualquier reto que se les presentara —dijo el chico—. Yo quiero sentir lo que ellos sienten, esa adrenalina que sólo un entrenador comprende. ¡Quiero sentir ese esfuerzo que sólo un entrenador conoce! Dejarlo todo en la cancha, saber que hice el intento y que lo logré —sus ojos lanzaban una implacable determinación que llegaba a ser algo intimidante—. Hago esto…porque me siento vivo. Todas las experiencias y las caídas que he tenido, me hacen seguir adelante y desear más. Haber quedado en silla de ruedas por tanto tiempo, me hace querer expresar toda esa curiosidad que no pude dejar salir en mi niñez. Y la mejor forma de coronar toda esa experiencia que adquiriré es participando en la Liga y dar una batalla digna de todo el esfuerzo que he dado y daré.

—Te entiendo. Me encantaría tener un motivo para entrar en ella, algo más que una promesa —Elliot miró a Jack con detenimiento—. No pretendo faltar a mi palabra, Elliot —su amigo se sorprendió ante esas palabras—. La verdad es que no había pensado en qué haría con ella luego de encontrar mi objetivo. Pero puedo reestructurar mi promesa ahora mismo. Juro que si llego a encontrar un camino que seguir, no dejaré de lado nuestra meta. Si no tengo un motivo para entrar a la Liga, encontraré uno. No sé cómo, pero lo haré. Y tienes mi palabra.

Elliot apoyó sus manos en sus caderas y sonrió hacia el cielo, luego volvió a mirar a su amigo.

—Lyra me dijo que harías algo así —informó—. Que volverías a jurármelo, siempre has sido alguien de palabra, aunque a los diez años casi acabas con tu promesa —recordó Elliot—. Cuando supiste que estaría en silla de ruedas por un buen tiempo, me incitaste a esforzarme para volver a caminar, porque me dijiste que entraríamos juntos a la Liga y que seríamos los más jóvenes en la historia en llegar a ella. Por eso me enojé cuando Lyra me dijo que buscabas un objetivo en la vida. La escuché, pero no razoné.

—Con esa promesa tienes otro motivo para llegar a la Liga.

—Claro. Siempre me apoyaste en mi estado. Llegabas a mi casa contándome lo que aprendías con los Pokémon de tus padres y tu hermano, para darme más ánimos para recuperarme. No puedo fallarte —Elliot seguía emitiendo esa sonrisa sincera, aunque sus ojos se pusieron brillosos.

Jack no recordaba con tanto detalle esos momentos en que ayudó a su amigo a volver a levantarse, pero a Elliot lo había marcado toda esa perseverancia de Jack por verlo nuevamente de pie. La promesa que le había hecho significaba tanto para su compañero de la infancia, que era un motivo más que suficiente para entrar a la Liga. Pero como cualquier otra persona, deseaba al menos tener una razón propia que no dependiese de otro y ya había jurado encontrar una.

—Pero ya basta de explicaciones —dijo Elliot con más ánimo en su voz. La tensión ya se había ido—. Tenemos una batalla que terminar. ¡Fearow!

Un ave salió de la pokéball, parecía una mezcla entre un buitre y una grulla, su cuello era largo y delgado, al igual que su pico. Poseía una cresta roja y su plumaje era principalmente marrón claro, excepto en su lomo y parte de sus alas, ahí las plumas eran beige. Su mirada expresaba una ligera envidia mezclada con arrogancia. Sólo su actitud era semejante al pequeño pájaro que Jack había visto sobre el hombro de su amigo en la Academia.

—¡Nidorino! —la venenosa criatura apareció ante el pájaro de Elliot, con su característica expresión seria y de pocos amigos que ponía en cada batalla desde que había evolucionado— Ten cuidado, estamos en una evidente desventaja —dijo en voz baja.

—¡Ala de acero! —las alas del delgado pájaro brillaron como el metal y se endurecieron. Fearow se abalanzó amenazantemente por los aires bajo la lluvia hacia Nidoran y lo golpeó con sus alas sin que éste pudiese evadirlo.

—¡Placaje! —el compañero de Jack aprovechó la cercanía con el ave y le propinó un fuerte empujón con su cuerpo.

Nidorino no tenía muchas opciones contra el pajarraco, sus movimientos no eran muy efectivos contra éste, mientras que Fearow tenía las de ganar. Para poder vencer, era necesario que la voladora criatura permaneciese cerca del suelo, de otro modo Nidorino no podría golpearla.

—Golpe roca —susurró Jack y su Pokémon utilizó su pata derecha delantera para atacar el lomo de Fearow, quien aún se encontraba cerca del suelo por el golpe anterior, al parecer una de sus alas estaba adolorida.

—Maldición. ¡Pico taladro! —el ave pegó sus alas a su cuerpo, levantó su agudo pico y se impulsó girando hacia Nidorino tal como un taladro cuando está cerca de la muralla.

El venenoso Pokémon de Jack recibió de lleno el impacto en su pata delantera izquierda, el dolor fue tan fuerte que Nidorino se desmayó ante Fearow, quien comenzaba a mover con mayor facilidad su ala lesionada. Jack regresó a su compañero a su pokéball.

—Ivysaur —el primer Pokémon del joven oriundo de Paleta, salió a escena, con su rosada flor más fresca y sana que nunca, el olor que ésta emanaba era más intenso que otras veces, pero nadie pudo sentirlo, la aún presente lluvia no lo permitió—. Látigo cepa —dos lianas salieron de debajo de las hojas de cuadrúpedo y sujetaron al pájaro de sus alas—. Arrástralo hacia ti.

—Viento aciago —Fearow intentó mover sus alas, pero los látigos de Ivysaur no le permitieron. Tampoco logró impedir que su oponente lo jalase hacia él.

—Eco voz —la criatura de la flor en la espalda emitió un potente sonido por su boca que irrumpió los oídos de Fearow, quien cayó al suelo en poco tiempo.

Elliot devolvió a su Pokémon a su pokéball y Ivysaur ocultó sus lianas. La lluvia cesó y las nubes comenzaron a desaparecer, abriendo paso a que los rayos de sol volviesen a caer sobre la zona donde los amigos de la infancia estaban luchando.

—Tendré que quedarme más tiempo en la ciudad y esperar a que mi ropa se seque —regañó Elliot a su amigo, pero sin estar molesto por ello. Jack sólo sonrió. Los únicos que no se habían mojado eran Henry y el lagarto bípedo, se habían alejado cuando Horsea usó danza lluvia—. Charmeleon —dijo y el Pokémon inicial del chico de los ojos verdes avanzó sobre sus dos patas, meneó su cola y el aire se calentó un poco. Nuevamente era Elliot quien tenía la ventaja.

Ambos Pokémon que habían salido del laboratorio del profesor Oak junto a sus entrenadores estaban parados frente a frente. Se conocían desde hace tiempo, al igual que con la tortuga de Lyra, el anciano los había criado juntos antes de que los chicos lo fuesen a buscar, para que no fueran tan distantes ni recelosos con otras criaturas.

—Espero que la batalla en la Liga sea así de emocionante —indicó Elliot.

—Lo será —aseveró Jack—. ¡Drenadoras!

De la flor de Ivysaur salió una semilla marrón, al igual que cada vez que el cuadrúpedo usaba tal movimiento, e impactó a su oponente en su pecho, para luego soltar enredaderas alrededor de su cuerpo. Charmeleon sintió como aquellas lianas le quitaban un poco de energía.

—¡Garra metal! —la garra del lagarto brilló y se endureció, de la misma manera que lo hicieron las alas de Fearow, para propinarle un fuerte rasguño al Pokémon de la flor en la espalda, quien recibió el ataque en su pata delantera izquierda, quedando ésta temblorosa por el dolor. Por segunda vez, el Pokémon de fuego sintió cómo le quitaban energías.

—¡Energibola!

—¡Llamarada!

De la boca del Pokémon de Jack salió la característica esfera verde emitente de luz del mismo color. Mientras que su contrincante expulsó una fuerte flama con una forma que intentaba emular la silueta humana. Aquel movimiento se veía bastante amenazante, sobre todo para un Pokémon de tipo planta como Ivysaur. Los dos ataques chocaron en el aire y causaron una gran explosión que levantó una molesta humareda.

El viento comenzó a desplazar el humo, sin embargo, para sorpresa de Jack y su Pokémon, Charmeleon salió de entre éste con puño envuelto en llamas y golpeó al cuadrúpedo donde antes lo había rasguñado ferozmente. El dolor en la zona incrementó tanto que Ivysaur se desplomó y no volvió a levantarse.

—Fue una buena batalla —dijo Elliot mientras su amigo metía a su Pokémon dentro de la capsula.

—¿Le enseñaste a Charmeleon a usar puño fuego en un momento así? —preguntó Jack, aunque creía saber la respuesta. La táctica empleada por su rival era muy similar a la forma de luchar de Adam. Elliot asintió con la cabeza—. Me alegro de haber aclarado las cosas.

—Yo también —contestó su amigo.

Había logrado solucionar las cosas. Ahora, fuese cual fuese el camino que decidieran tomar, ambos cumplirían su promesa de llegar a la Liga Pokémon y dar una batalla digna de un entrenador de Kanto.

Repentinamente, unos espeluznantes rostros, con saltones ojos y con sus lenguas afuera, aparecieron frente a Jack y Elliot, una por cada chico. Los dos jóvenes se asustaron y retrocedieron por la impresión, Jack terminó en el suelo por haberse resbalado gracias al barro provocado por la lluvia.

—¡Jajaja! —rió Henry de manera burlesca. El gozaba bastante interrumpiendo ese tipo de momentos, le divertía mucho— Hubieran visto sus caras —dijo acercándose. Elliot no comprendía muy bien lo que ocurría—. ¿Por qué no vamos luego al Centro Pokémon para que se sequen? Ya me estoy aburriendo y la única forma de divertirme es asustando a alguien. Además, los únicos cerca para asustar son ustedes.

Los tres chicos y el lagarto comenzaron a caminar rumbo al hospital para Pokémon. Mientras tanto, Jack fue explicándole a su amigo sobre su rubio acompañante y su extraña manía por asustarlo.


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#45
He regresado en forma de bola de humo (?)
Hola Elven! he leído los capítulos 17 y 18, me causa alivio saber que no has avanzado muchísimo así que podré darle alcance a la historia otra vez.

Como siempre, solo tengo observaciones respecto a la historia y no en si con faltas ortográficas o de lenguaje.
El capítulo 17 me gustó bastante, la evolución de Nidoran fue la cereza del pastel, me gustó el vacío que dejaste al final de ese capítulo pero a decir verdad pensaba que el ataque que aprendió iba a tener mucha mayor relevancia en el capítulo 18.
Con el capítulo 18 me gustó el desarrollo de la batalla y también la narración, creo que has mejorado mucho en ese sentido, Jack ya tiene 3 medallas así que espero que le vaya bien con el resto de Gimnasios (más evoluciones por favor), Jack posee dos piedras lunares verdad? espero que las use muy bien.

Por ahora eso es todo lo que tengo que decir, como la vez anterior si nadie mas comenta, editaré aquí mismo mi reseña de los siguientes capítulos

Saludos!
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ACADEMIA
#46
¡Hola! He decidido partir con tu Fic para este frabulloso evento que se está llevando a cabo. Digo yo, la sola premisa ha estado genial como punto de referencia, “<<un chico que, a poco de comenzar su viaje, se cuestiona su decisión>>”, dejas claro que esto no va del típico viaje que todo el mundo se espera y vaya bien, con un personaje que entra a cuestionarse sus propios actos. Yo creo que va a ser un buen Fic, pero eso no lo sabré con certeza hasta leerlo. ¡Vamos a ello!

Comentarios no-tan-resumidos de los capítulos del 1 al 15
Creo que toda la gente te ha dicho lo que tenía que decirte. Pero lo diré de todos modos por si te animaste a editar y aun así noté detalles (sólo algunas cosas).

Por ahí creo que repites demasiado algunas palabras, como “árbol/es”, un consejo sería utilizar directamente los nombres de estos (robles, abedul, pinos, etc). Por lo demás, ¡describes bien! Se sintió lindo imaginarse a Pueblo Paleta pese a que ya todos sabemos cómo es exactamente.

Oh oh, válgame dios, el profesor Oak del primer capítulo se vio algo… desanimado, como si hubiera perdido su motivación; casi pareciera que “todo lo que había para investigar, ya está investigado”. Me parece desalentador su carácter, ¡pero qué se le va a hacer! Por otro lado, creo que la primera batalla estuvo bien, pero ¿no fue un poco exagerado lo de gruñido? No creo que sea lo mismo que chirrido, más bien, todo este tiempo lo interpreté como un movimiento que intimida al pokémon rival y debido a eso baja la fuerza de su ataque, como Intimidación. En fin, muero por conocer a los otros Pokédex holders, ¡seguro le dan batalla al recién viajero Jack!

El detallito de las pokéball lo amé. Siempre me pareció muy útil que la mitad superior fuese transparente.

Por cierto, lo de la fama no creo que sea malo, sí cliché, pero no malo. Digo, sólo es cosa de mirar a Harry Potter, era famoso entre los magos y ahora J.K Rowling es mega-multimillonaria, ¡es cosa de llevar bien la trama! Así que le echaré fe.

Ciudad Verde hace honor a su nombre, a cada rato. Esta chica, Karin, me parece gracioso que no quiera destacar por la fama de su familia, pero que igualmente tenga el comportamiento digno de todo niño adinerado que se enorgullece de serlo; ¡si hasta miró en menos al chico antes de saber su nombre! Haha.

Parece que las clases son aburridas hasta en el mundo Pokémon. Adoré la batalla de Charmander Vs Bulbasaur, aunque breve, me temía que el pequeño pokémon semilla se las arreglase para ganar ante la clara desventaja.

Cita:
—Las batallas no fueron difíciles y Bulbasaur no salió ileso —dijo tratando de no parecer soberbio al mismo tiempo en que dejaba salir a su Pokémon para que viera el espectáculo—.

Quote cortesía del capítulo 4.

¿Soy yo o el segundo no viene sobrando? Porque si Bulbasaur no salió ileso, entonces las batallas debieron ser bien afiebradas y el “no fueron difíciles” perdería su razón de existir.

Creo que saltas mucho al grano en algunas partes. Por ejemplo, en las batallas de la Academia resaltaste bien a Charmander, en el concurso a Sandshrew; ¿qué hay de los otros entrenadores que se presentaron? Es como si fueran tan irrelevantes que ni vale la pena mencionarlos [?]. Una pequeña observación, en plan: “a Jack le llamó la atención un tipo robusto en compañía de una enorme bestia cuyo cuerpo estaba compuesto de piedras” no hubiese sobrado. Oh! Y Karin, yo pensé que se emocionaría al menos un poco al presenciar la evolución de su primer pokémon, o al menos diría que se lo esperaba; pareció más como si la evolución se diese todos los días a todas las horas.

Ahora el punto más esperado de toda la historia hace su aparición triunfal: LA razón, sí, ESA razón, la misma que cambiaría el rumbo y Norte del protagonista al plantearle el porqué de su viaje [...]. ¿El chico empieza a cuestionarse su viaje como entrenador debido a su falta de conocimientos? ¡Pero es que…! Todo el mundo es ignorante en alguna etapa de su vida, nadie nace sabiendo. Pensaba que el motivo tendría más peso. Y vamos, que con esas clases teóricas nadie prestaría atención, ni el más ávido de los entrenadores, digo yo (sí, tengo esa muletilla).

¡Yay! Adoré lo de que Vaporeon controlara sus propios movimientos, si bien siento que por ahí faltó una explicación bien detallada (así, tal cual, es muy “puede hacer eso porque sí, no me vengas aquí a cuestionarme”), en general me agradó el capítulo. Poco a poco, este Fic empieza a tomar forma.

Ah no, la seguridad del museo me supera [?]. Bueno, con honestidad, creo que la incompetencia de los guardias fue exagerada; ni siquiera es como si el tipo hubiese estado armado o con rehenes para mantener a raya a sus perseguidores. Sí, que Pinsir podía ser peligroso, pero, ¡eh! Ha habido grupos todavía más peligrosos en la historia pokémon (al menos en el universo que todos conocemos), desde el desalmado Team Rocket, que en su poder tuvieron al mismísimo Metwto, hasta otras organizaciones no menos importantes; deberían tener medidas o al menos haberlo intentado. Sólo espero, por el amor a Arceus, que los muy listillos del museo cambien las contraseñas de seguridad al menos, digo, más vale prevenir que pillar desprevenido [?].

¡Wow! La evolución de Bulbasaur estuvo bastante preciosa, se vio genial, y esa forma en que aprendió a atacar con energibola me recordó a cuando el Treecko del anime aprendió recurrente, bien descrito ante todo.

Ver la inconformidad de Jack con su apellido me hace pensar: ¿por qué no se ha inventado otro? No es como si tuviera que entregar su identificación cada vez que se presenta ante alguien, y no creo que los líderes de gimnasio estén obligados a pedírsela, ni menos creo que los entrenadores tengan una foto de él como para reconocerlo en la calle [?]. Creo que hasta con un apodo estaría más tranquilo.

Adoré a Adam, amor para él.

Cita:
Una enorme ciudad y reluciente ciudad fue avistada por los tres. Las casas eran de paredes blancas y con tejados de un color azul verdoso, con diferentes diseños, y estaban conectadas por caminos conformados por ladrillos pulidos.

Quote gentileza del capítulo 11.

La ciudad, esa ciudad, una preciosísima ciudad~. Este seguramente es sólo un despiste.
A todo esto, yo no pongo tilde en “este/esta”. Según mi viejo libro de PSU de Lenguaje, la RAE eliminó esta regla por allá en el 2010; sin embargo, no está mal ponerlo. Lo aclaro para que de ahí la gente no diga que corrijo y ni parto con el ejemplo [?].

Woowowoo! También adoré a Ciudad Celeste. Parece la representación de Venecia en el mundo pokémon. Y ese Mewtwo stalker seguramente va a hacer de las suyas en algún momento, estaré esperando por ello.

Capítulo 12, referencia a Digimon detected. No sé porque presiento que Jack le regalará su otra piedra lunar a Lyra, qué oportuna sería la chica. Y este Adam, le devolvió toda la pelota de la provocación a Jack en su cara [?]. Me llamó la atención el cómo fue sofoco utilizado en el capítulo, muy diferente de esa potente columna de fuego que se asimila al lanzallamas, pero imagino que el tener un Fiction te abre una enorme puerta de posibilidades e ideas.

Las batallas pre-líder de gimnasio son cortísimas, claro, esto es sólo mi opinión. Pero el tema es que ni siquiera sirven para cansar a los pokémon de Jack, me da la impresión de que fueron puestas por obligación, porque los videojuegos dictan que hay entrenadores antes de la batalla decisiva.

Estoy por creer que Jack pensará seriamente en volverse un líder de gimnasio o miembro de la E4, ya que, según parece, su motivación está en las batallas. En cierta forma empiezo a simpatizar con el personaje, me recuerda un poco a los de BW (juegos).

¡Increíble! Al fin llegué al capítulo donde los malos comienzan a lucirse. Creo que todo estuvo bien narrado, aunque me queda la duda de porqué la pelirroja y sus matones andaban causando desórdenes al momento del atentado (¿para distraer la atención de los polís, quizás? Pero me cuesta creer que todos se fueran a ver aquel desorden). Lo más interesante, sin duda, va a ser saber por qué una Masterball fue dejada en nombre de Jack, me deja con las expectativas muy altas.

Cita:
—La gente es demasiado hipócrita. Engañan a los demás para su propio beneficio. Predican pero practican —dijo sin parecer una persona somnolienta como se había mostrado la gran parte del poco tiempo que llevaban de conocerse—.

Este quote fue tomado sin permiso del capítulo 15.

¿No será el dicho... “predica, pero no practica”? ¡Esto debe ser un mero despiste, apostaría por ello! Son esos errores a los que crees y les llegó su extinción, pero aparecen de la nada para atormentar los lectores.

Uuy, una batalla doble en un transatlántico, no me agrada mucho la idea desde que suelo perderme en estas cosas, pero a ver qué se viene. Vale. No estuvo mal, pero creo que estaría bien si fueras un poco más descriptivo, espero y tenga la oportunidad de darte un ejemplo más adelante en caso de que aún me parezca que las batallas están faltas de explicaciones (de lo contrario, lo estás haciendo perfecto).

¡Se acaba el spoiler masivo! It’s time. Comentarios un 10.1% más elaborados.

Capítulo 16
Ante todo, sigues repitiendo muchas palabras, o muchos conceptos. En todo momento te referiste a Magneton como el “imán”, cuando podías haber hecho uso de otras palabras, como: “el pokémon de tipo eléctrico/acero, que levitaba, de tres ojos, color gris, la evolución de Magnemite” o también: “el pokémon de Daniel, el oponente de Ivysaur” o cosas similares. No creo que esté mal llamarlo el pokémon imán, porque, vamos, es un imán *valga la redundancia* pero cuando lo lees demasiado se torna repetitivo.

¡Así que Daniel tiene a Jolteon! Sospechaba que saldría el tercero de los hermanos Eevee en algún momento, no imaginé que sería tan pronto, pero no está mal. Adoré lo del pin misil electrificado, me imaginé la estática fastidiando a Ivysaur pese a tratarse de un pokémon planta. Detalles como estos hacen que adore estas batallas.

Cita:
La gente comenzó a retirarse y despejar el lugar, faltaban pocas horas para que el barco zarpase y se adentrara en mar abierto. Jack y los primos se disponían a ir al centro Pokémon para revisar a sus Pokémon, pero un hombre de baja estatura se les cruzó en el camino y comenzó a hablarles.

Esto es tan… “no me digas”. Imagino que en un CP también se pueden ver las personas en caso de emergencia, como en situaciones que sean envenenados por un pokémon salvaje, pero en este casos queda redundante que aclararas e iban porque sus pokémon estaban agotados; es evidente el motivo.

¡Un Horsea! Me encanta, es un pokémon lindo y de mucha ayuda. Sólo me pregunto si Jack lo llegará a evolucionar en un Kingdra, al ser este de Johto me quedo con la duda.

Cita:
—Sería un honor para mí que mañana nos visitaran en el Club de Fans Pokémon, yo soy su presidente —les pasó una tarjeta a cada uno—. Hablaremos todo el día de Pokémon, lo pasaremos muy bien —espetó una risa que le molestó a Daniel. Luego el hombrecillo se retiró y se perdió en la multitud.

Espetar (que significa decir algo bruscamente) y ese “le” no tienen cabida aquí. Sería más bien un “Soltó una risa que molestó a Daniel” o también: “Carcajeó de tal forma que molestó a Daniel”.

Siempre me agradó el presidente del Club de Fans en PokéSpe, quiero ver con qué tanto fanatismo hace su aparición triunfal en este Fic.

Capítulo 17
Cita:
Ingresaron y vieron una enorme habitación de murallas celestes, llena de personas conversando, algunas de pie, otras sentadas en sillones y algunas sentadas en círculo en el suelo. Algunos Pokémon pequeños correteaban por el lugar y otros dormían tranquilamente.

Acá te pudiste ahorrar un “sentadas”, con algo como: “...otras sentadas en sillones; en tanto, un grupo formaba un círculo en el suelo decorado por la alfombra de mimbre, asumiendo una posición india”.

Cita:
El anciano los condujo por la sala y lo invitó a sentarse en una mesa redonda de madera, había tres personas más sentadas ahí.

Al unir este párrafo con el anterior, notarás algo que se repite. Es cosa de darle vueltas o mirarlo con otro punto de vista: “los invitó a tomar asiento”, luego “tres personas ya ocupaban la parte derecha de la mesa para su encuentro”. Es un tema de releer, pero tomarte tu tiempo para hacerlo, con una vocecita en la mente o de lo contrario se te seguirán pasando los detalles hasta el fin de los siglos.

Me sigue agradando el comportamiento de Daniel, será un vago, pero yo también hubiera bostezado en su situación, haha. Y no es que sea aburrido estar en un club de fans, pero seguramente preferiría más batallar que exhibir a mis pokémon como si estuvieran en el circo.

Vale vale, una presentación seguida por una batalla. El presi nos va a mostrar de qué madera está hecho. ¡Un Pikachu! ¿Por qué no me sorprende? Es tan… acertado para él.

No lo comenté antes, pero está genial lo de usar las sensibles orejas de Nidoran para darle órdenes. La forma en que se desenvuelve el recién evolucionado roedor será una buena sorpresa para Surge, aunque antes espero ver el desenlace de esta batalla.

Capítulo 18
LA BATALLAAAAA ಠ___ಠ *internal screaming*. Imagino que la estrategia se guarda para el gimnasio.

La descripción del primer párrafo está parecida a la del gimnasio de Celeste. Aquí cito a ambos:
Cita:
Parecía ser del mismo tamaño del gimnasio de Plateada y el diseño era el mismo, la única diferencia era la estructura donde se encontraba dibujada la tipografía de la pokéball, en este caso era de un tono celeste oscuro.

Cita:
El diseño era muy similar a los demás gimnasios, las únicas diferencias eran el tamaño y el color de la estructura sobre la puerta. En esta ocasión, la iconografía de la pokéball estaba sobre un fondo amarillo, muy representativo de la especialidad del líder de gimnasio.

Para alguien que está leyendo los capítulos de corrido, siente el deja-vú con toda su fuerza. Bueno, quizás soy yo, no sé, soy rara [?], pero te diría que pruebes a introducirlos de otra forma más única. Como si la sensación que diera cada gimnasio fuese totalmente diferente a cualquiera que Jack haya visto antes.

Por alguna razón pienso que, en algún momento, Jack le va a decir a los árbitros: “espere, ya me sé el cuento. Mis compañeros se quedan atrás, ¿no?” [?]. Esto es una nimiedad poca, pero creo que estaría genial si le das un poco más de carácter a estos personajes extras, que alguno fuera más animado o más flexible con las reglas. Así tal cual se parecen a las Joy, todas son un clon de la otra.

Cita:
—¡Evans! ¡Deje de estar mirando como idiota y concéntrese en la batalla! —el chico se asustó y los primos quedaron mirando algo impresionados. Jack sintió como si estuviera en el ejército, pero después de todo, Surge era teniente.

Hmhmhm. Bueno, tengo que admitir que los conectores no son mi especialidad y acá dudé sobre si te debía citar esto, pero no pude evitarlo. Se lee raro, ¿no? Creo que en lugar de un “pero”, que debiera presentar una contradicción, sería más correcto quitaría ese pero junto a la coma que le sigue.

¡Lo de ensordecer al líder fue genial! Me recordó a un capítulo del manga donde… bueno, sospecho y sabes a qué me recordó. Hahahah, el baile de la victoria debe estar sublime xD.

Presiento que Bulbasaur no fue el primer compañero de Jack, ¿estaré en lo cierto?

Capítulo 19
Es bueno saber que este Fic se ambienta más o menos por el mismo tiempo que los juegos Pokémon Oro/Plata, pues la Torre Radio no existía antes de eso.

Ohh, fue Doduo el que se ha ido, seguramente un pokémon que fue muy leal. Poco a poco, sin descuido, aparecen las piezas del pasado de Jack. Es un inmenso rompecabezas, ¿a qué sí? Espero ver más.

¡Woo! ¿Un golpe en la frente? ¿Profanar tumbas? Eso sí que es sucio, yo los mato. ¡DOBLE WOO! ¡Thriller! Quiero decir, ¡poké zombis! El rubio que está detrás de esto, algo muy en el fondo me dice que me terminará agradándome en grande.

Cita:
—Ja, ja, ja. Hubieras visto tu cara —dijo el chico rubio que no paró de reír por un buen rato—. Él es Gastly —continuó riéndose, su estómago comenzó a dolerle de tanto hacerlo—. Como es un fantasma, puede crear un poltergeist y…bueno, él es quien controló a los zombis —aún sonreía.

Oka, aquí puedo darte un consejo: ¡Más emoción! *Hace un arcoíris con las manos [?]*, siento que a tus personajes les falta emoción; haces que la idea de cómo se sienten alcance a llegar, pero puedes perfeccionar el modo todavía más. Algo así como “...¡Hubieras visto tu cara! — Dijo el rubio, sujetándose el estómago con ambas manos en un vano intento por contenerse la risa. — É-el es Gastly. — Tanto era su júbilo por la desgracia ajena que hasta le costaba pronunciar palabra alguna. Transcurrido unos segundos, volvió a recuperar el aliento”. Escribes bien, detallas de una forma que no tiene comparación, empero aún puedes mejorar.

¡Henry! Ese es un buen nombre. El chico promete, no quiero que se vaya, ¡nooo! ;w;.

Cita:
—¡Espera! Te acompaño. No quiero salir sólo de aquí.

Por ahí leí un solo que iba sin tilde, pensé que se te había pasado, pero ahora que leo por aquí… no estoy muy convencida. Solo, es cuando te sientes solo *nomedigas*; sólo es para casos donde podría ser reemplazado con “solamente”. Detalles bien detallados.

La noche que se les viene encima va a ser espantosamente entretenida… y otro algo me dice que jamás podré saber lo que pasó [?].

Capítulo 20
Uhhh, me equivoqué, ¡genial! Debe ser un poco desesprimente (cruce entre desesperante y deprimente) que en el mundo pokémon no existan los números de emergencia.

¡Aquí se viene otro consejo!
Cita:
Jack subió a uno de los cuartos disponibles en el segundo piso del Centro Pokémon y se tiró en la cama, quedándose dormido inmediatamente. Pasó varias horas durmiendo, hasta que despertó más allá del medio día. Se lavó y bajó al comedor para almorzar. Comenzó a caminar hacia las mesas con su almuerzo y el de sus Pokémon, cuando vio a un chico que le hacía señas.

Esto no sabría cómo expresarlo adecuadamente, ni debería intentarlo porque no me sé explicar, pero te diré la impresión que tengo porque estoy segura que lo entenderás (y si no, haznos el favor a todos y mátame aquí y ahora): es como si fueras muy directo con las acciones de Jack. Todo se mueve alrededor de él y sólo lo que hace él, dejando algo seca la narración (claro que esto sólo ocurre cuando te enfocas en este personaje).

Puedes intentar verlo desde otro punto de vista, ejemplo:
Cita:
Jack subió a uno de los cuartos disponibles en el segundo piso del Centro Pokémon, su cuerpo no se lo pensó dos veces al ver la cama; había llegado el momento de descansar y la magia de Morfeo no tardó en hacerse presente. Las horas transcurrieron en silencio, hasta que los fuertes rayos del sol despertaron al joven entrenador pasado el mediodía. Tras lavarse la cara, se movió a paso flojo hasta el comedor; era la hora del almuerzo. En compañía de sus pokémon, el pequeño grupo escogió una mesa para comenzar su festín y fue cuestión de segundos para que Jack notase la presencia de un chico que le hacía señas.

A propósito… *cruza los dedos* que sea Henry, que sea Henry… ¡YAY! No tienes idea de lo mucho que esperaba a un personaje como él, los tipos animados me encantan, le brindan vida al momento xD. Lastimosamente, este chico, que parecía gozar con los sustos ajenos, es repentinamente solitario, aww.

Aunque Henry resulte molesto para Jack, pienso que tiene razón en todo lo que dice, por más que diga y lo hace por diversión. En algún momento, este protagonista tendrá que experimentar el auténtico terror -o eso espero-, si se inmoviliza hasta quedar paralizado va a estar frito.

Puede que, en el fondo, Jack sí que quiera ser un entrenador después de todo.

Capítulo 21
Yay, vuelve Elliot, y para echarle en cara la promesa a Jack. Yo si fuera él no me preocuparía tanto, digo, al chico le va bien coleccionando medallas [?]. Hmm, creo que Henry, como interventor, metió la pata hasta el fondo; ¿qué hará Jack si se ve obligado a seguir un sueño que no quiere cumplir? Es como la gente va a la uni y se arrepiente a medio camino, la pasan fatal por forzarte a seguir un camino que no les corresponde. ¡Pero, eh! Lo sigo adorando, de repente me ha gustado que tenga doble cara.

Cita:
A Zubat no le gustó en absoluto lo que hacía su contrincante, así que no halló nada mejor que lanzarle un molesto sonido sin el consentimiento de su entrenador. Sin embargo, lo que salió de su boca no fue más que un chillido. El murciélago desconocía que aquel ataque impedía el uso de movimientos que ocasionaran cambios de estado.

Tengo que retirar lo que mencioné arriba de Magneton (sobre referirse a él de un solo modo), ya que en este capítulo sí que buscaste formas de apuntar a los pokémon, ¡genial ahí! Y al pariente de Batman le entró la rebeldía, ¿será que acaso siente la vacilación en su entrenador?

Cita:
—Residuos —Grimer lanzó un poco de barro desde su boca contra el caballo de mar, quien se vio impactado en todo su rostro. Sin embargo, lo más fastidioso de la reciente ofensiva era el repugnante olor a basura—.

Mi cabeza me dice que ese poco resulta vago. “Mucho, poco, muy” son palabras que pueden manifestarse de otra forma, sin perder su impacto. “Grimer disparó por la boca una masa de barro en dirección al caballito de mar”, ¿cambia? También me fijé que no falta batalla en la que escribes: “...en todo/a su cara, rostro, cabeza”, estamos claros que los pobres pokémon son explotados, perdón, sufren a causa de los golpes de sus adversarios; sin embargo, ¿qué tal probar con “... quien al instante sintió gran parte de su rostro dolorido y manchado a causa del ataque”? Me quedé corta, sé que lo puedes mejorar.

Cita:
Horsea sacudió su cabeza para sacarse de encima toda esa asquerosidad, se sentía sucio y le dieron varias arcadas, aprovechó la lluvia para lavarse. Pero eso no fue lo peor, la acuática criatura comenzó a sentir un punzante dolor en su cuerpo. Estaba envenenado.

—Maldición —dijo Jack—. ¡Pistola agua! —la acuática criatura lanzó un chorro de agua más potente de lo normal. El fango andante recibió el ataque de lleno, lo que, sumado con la lluvia, lo hizo más líquido, poniéndolo en peligro.

Retiro lo de arriba sobre retirar lo de todavía más arriba [?].

Cita:
Ambos Pokémon no volvieron a reaccionar y el viento cesó cuando su ejecutante calló. Los dos entrenadores regresaron a sus compañeros caídos a sus respectivas cápsulas y se prepararon para la siguiente ronda.

Lo que callamos los lectores [?]. ¿A qué no es lo mismo callar que caer? Eaeaea. ¡Pero! Creo que, en este contexto, la palabra no está tan fuera de lugar, al menos no si Horsea hubiese invocado su ciclón por medio de la voz. ¿Fue así? Puede que lo pasara por alto.

¡Oshe! La parte donde Jack le pregunta a Elliot sobre su motivación para ser entrenador, siento que ahí te faltó algo. No una palabra ni letra, más bien algún texto entremedio como: “Elliot no titubeó al responder. El motivo seguía ahí, encendido, con una determinación tal que se imprimía en su mirada desde la primera palabra que salió por sus labios; pese a la distancia, Jack era capaz de palpar ese fuego”. A lo que me refiero, es que respondió muy rápido para tratarse de una pregunta tan significativa, pero el texto entre el diálogo podría compensarlo todo. La emoción que invade a Elliot es realmente llegadora. Sentí como si el personaje me transmitiera todo eso que su corazón gritaba a viva voz; hiciste un gran trabajo, ahora simpatizo más con este personaje. ¿Sabes lo que pienso? A cada rato, es, sin duda, que puedes seguir perfeccionando tu técnica.

Por cierto, usas mucho la palabra beige. Habiendo cuachocientos colores para escoger, siempre te quedas con uno solo para referirse al color crema.

Hay una cosa que me inquieta desde uno de los primeros capítulos. ¿Cómo se pronuncia “Ivysaur”? ¿I-vi-sor? Si se pronuncia la “i”, entonces lo que corresponde es decir “e Ivysaur” en lugar de “y Ivysaur”. La gente tiene dudas en casos como “hielo” y tiende a poner “e hielo”, pero, hasta donde tengo entendido (y hasta cuando alguien tenga la amabilidad de corregirme por si estoy equivocada) hay que guiarse por la fonética de la palabra en lugar de si parte o no con “i”.

Cita:
Elliot devolvió a su Pokémon a su pokéball y Ivysaur ocultó sus lianas. La lluvia cesó y las nubes comenzaron a desaparecer, abriendo paso a que los rayos de sol volviesen a caer sobre la zona donde los amigos de la infancia estaban luchando.

Comienzo a creer que yo soy la que lee raro, lo juro [?]. Yo diría que “abriendo paso” no debe usarse para dar lugar a una acción, pero sí a un sujeto. Pienso que pega un poco más: “las nubes comenzaron a desaparecer, dando lugar a los rayos del astro rey que acariciaban con suma gentileza la zona donde ambos amigos de la infancia…”. [OFF] Siento cambiar las palabras; tú alimentas mi vocabulario con tu Fic, te hago justicia haciendo lo mismo.

¡Y Henry le puso la reluciente guinda a este pedazo de capítulo! Lo adoré. Creo que este encuentro ha sido del que más he disfrutado en todo el Fic, más que aquellos contra los líderes de gimnasio, mucho feeling, mucho odio, mucho amor. Sienta bien las bases para el enfrentamiento en la Liga Pokémon.
Confieso que le erré. Iba a comentar en detalle desde el 17, pero calculé mal [?].

Ante todo, lamento si mi forma de escribir fue muy payasa, quería que este post tuviera mi toque súper personalizado [?]. Puede que le errase a algún comentario y lo acepto, pero todo esto fue escrito a fin de animarte a seguir escribiendo. Aunque, a juzgar por esos cinco capítulos seguidos, seguramente no te detendrás hasta ver completo tu proyecto. Esa constancia es de admirar.

Espero con ansias que rompas lo lineal de estos capítulos, quiero ver algo de acción y sangre, pero tomate tu tiempo, nadie te apura (yo no, eh). ¡Muchos saludos! Os deseo a vuestra majestuosa presencia suerte y coraje, no preguntar el porqué de lo último.

PD1: ¡VALGAME ARCEUS! Siete hojas en comentario. Lamento lo muy prolongado que salió este mensaje xD.
PD2: Creo que le ahorré la edición a Photolink, ódienme [?].

— What are you doing?
— I'm walking like a skeleton.
— No, skeletons don't walk like that.
— That's how *you* walk.
— No, I don't.
#47
*Gracias Diosa Karla por salvarme de la edición*

Ya casi me igualo otra vez! aquí mis impresiones de los capítulos 19 y 20.

Capítulo 19
Espero no te ofendas Elven pero este capítulo me pareció solo de relleno, es decir, si hubo una buena transición y la visita de Jack a la tumba de Doduo es algo que si te llena pero no hay mas trasfondo con eso, tal vez soy un maldito insensible pero es así como lo veo, además quizás hubiera sido buena idea si en la espera de Jack en el cementerio, éste atrapaba un Pokémon fantasma, después de todo uno nunca sabe que va a necesitar en ciudad Azafran... De todas formas creo que el equipo actual de Jack puede lograr muchas cosas

Capítulo 20
Jack es un imán de gente rara, dicho esto diré un par de observaciones.
Me gustó este capítulo, y creo que lo digo de forma general pero los capítulos que tienen batallas son mas emocionantes aun así tengo que decir que Jack parece un robot o quizás su forma de ser es así. Al momento de dar una orden a cualquiera de sus Pokémon solo dice el nombre del movimiento pero no hay ninguna carga de emoción cuando lo hace, puede estar muy unido a sus Pokémon pero un poco de emoción al dar órdenes no le hace daño a nadie.
Por otro lado en la batalla, Horsea estaba paralizado y después quedó dormido, esto es imposible y lo digo porque Henry menciona la habilidad Francotirador y además dice lo del "golpe crítico" si vamos por ese camino hay que recordar que un Pokémon solo puede tener un cambio de estado al mismo tiempo a menos que sea curado. Ojo con eso Elven.

Eso es lo que tengo que decir por ahora, después editaré con el capitulo 21 (:
Saludos!
@Thranduil

Capítulo 21
*tira confeti porque se igualó otra vez*
Muy pocas observaciones la verdad pero sí tengo unas cuantas, parece ser que mi observación anterior de las emociones en relación a dar una orden a un Pokemon fueron escuchadas, aunque definitivamente creo que depende del estado de ánimo de Jack, me di cuenta también que escribes solo Silph cuando su nombre real es Sliph Co. y con esta observación regreso a lo que dije sobre las ciudades en español o ingles, creo que en este caso es lo mismo y creo que debería ser Compañía Silph si es que haces la traducción literal pero no estoy de acuerdo con que solo sea Silph, tampoco estoy de acuerdo en la adición de S.A; Compañia y Sociedad anónima son cosas muy distintas.
También me di cuenta que te referiste a Kanto como un país y creo que no es así, hasta ahora en todas las franquicias de Pokemon se refieren a regiones, y si no estoy mal, una región está dentro de un país, con ese último comentario espero no estar equivocado.

Saludos!
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#48
Han pasado 84 años, eso dije cuando vi el primer comentario, y luego vinieron más. Aquí van mis comentarios a sus comentarios.

@Photolinkeeper: comentaré tu dos post en un mismo comentario. Lamento no haber usado mejor el movimiento nuevo de Nidorino en el capítulo 18. Creo que bajo mi juicio usará bien las piedras lunares. El capítulo 19 justamente es algo de relleno, necesitaba introducir a Henry y aproveché de dar algo más del pasado de Jack, pero no quería inmediatamente una batalla con el nuevo personaje. No tengo planeado un pokémon fantasma para Jack. Intento que los personajes secundarios sean raros, me gusta la rareza. La verdad es que la personalidad de Jack me cuesta bastante, cuando lo cree tenía la intensión de que fuese alguien normal que no llamara tanto la atención, porque en la vida real la mayoría es así, o así lo parece, por eso es el que más me cuesta y a veces parece robot. Intentaré ponerle más emoción. ¡No me fijé en lo del cambio de estado! Me doy un latigazo. Tomaré en cuenta lo de Compañía Silph, tienes razón en lo que dices. Con respecto a lo de Kanto es un país, creo que me expresé mal en la narración, creo que tu confusión viene de que en una parte puse “familias más acaudalas de Kanto” y luego puse “Aquí viven los millonarios del país”, pues justamente son los más ricos de Kanto y también lo son del país, al menos los dueños de Corporación Silph lo son.

@Overly: Omaigá, un comentario nivel dios. Seguiré el consejo de usar el nombre de los árboles, no se me había ocurrido. El profesor Oak tomará más participación más adelante. A veces voy muy directo al grano porque no quiero dar la lata con cosas que no son tan relevantes, en el caso de la batalla contra Elliot y Karin, lo importante era presentar a esos dos personajes. Con respecto a la razón de por qué se cuestiona su viaje de entrenador, hay otra razón más que rodea la mente de Jack, eso viene más adelante, lo de su ignorancia fue como un extra o detonante para que se cuestione.

Los guardias fueron algo incompetentes, pero resulta que el sujeto que se metió es un hacker demasiado bueno en lo que hace (de hecho, la villana lo contrata por eso) y por eso le fue fácil repeler el sistema de seguridad. Jack dice su apellido porque no le gusta mentir y tampoco quiere parecer avergonzado de quien es, eso no lo he puesto en la historia, creo que lo pondré en algún momento, pero con más detalles. Lo del tilde en este/esta siempre lo he usado, y aunque la RAE lo haya cambiado, no me gusta mucho la idea de que unos señores viejitos de España me digan cómo escribirlo, pero bueno lo seguiré poniendo igual para llevarles la contraria (que malo soy).

La referencia Digimon no pude evitarla. Acertaste con lo de regalar la piedra a Lyra. Lo de sofoco se me ocurrió porque tenía que darle algo especial a Adam para que se destacase del común de los entrenadores. Trataré de que las batallas pre-gimnasio no se vean tan forzadas y sean más interesantes. Tal vez el motivo de por qué Jack tiene una masterball sea simple (lo que tengo pensado hasta ahora), pero el suceso que lo envuelve destaca aún más.

Las palabras. No sé por qué repito tanto las palabras, he dicho mucho la palabra palabras. Intentaré fijarme más en eso. Y trataré de ser menos redundantes. Tenía que poner a Pikachu en alguna parte. No se me ocurre cómo hacer que los gimnasios parezcan diferente y únicos por fuera, creo que tendré que ponerle de esas descripciones más metafóricas y eso. Lo de darle más personalidad a los sujetos de los gimnasios, veré qué se me ocurre. Estás en lo cierto, Bulbasaur no fue el primero, pero eso lo explicaré más adelante.

Henry se irá en algún momento, pero vuelve. Las acciones las hago muy directas, otra cosa que solucionar. No sé, siempre he pronunciado Ivysaur como Aivisor, por eso le pongo la “y”.

Bueno a gracias a los dos por los comentarios, ahora les dejo un capítulo de relleno con muchas cosas de relleno y algunas no tanto.


Capítulo 22:

Spoiler
Heredero de la Corporación Silph


Los tres chicos habían pasado toda la mañana esperando a que las ropas de Jack y Elliot se secasen. Almorzaron en el Centro Pokémon y se dispusieron a pasar toda la tarde juntos para relajarse un poco. Ninguno de ellos había pensado en qué hacer para pasar el rato, hasta que el chico de los ojos verdes leyó un afiche pegado en una de las murallas, que avisaba sobre una exposición en el edificio de la corporación Silph.

Acordaron en que iban a ir luego de terminar con su almuerzo, aunque Jack no estaba muy convencido y a Henry no parecía entusiasmarle la idea. Pero Elliot salió con que era bueno para adquirir conocimientos y todo eso. Jack no se pudo negar.

Dejaron sus bicis en el hospital y tomaron el bus de la línea once para llegar al famoso rascacielos. En la mañana Jack no se había percatado, pero ahora podía ver con mayor detalle el edificio y la parte de éste que estaba siendo reconstruida luego de la explosión de hace algunos días.

Entraron por unas prolijas puertas de vidrio y dieron con la enorme recepción llena de puestos con muestras de los diversos productos que la compañía ofrecía a sus clientes, tipos de pokéballs, accesorios para fortalecer a los Pokémon y muchas cosas más para el entrenamiento de estas criaturas. El piso, cubierto por cerámicos con tonalidades celestes, apenas podía ser visto gracias a la enorme cantidad de público que transitaba. El lugar estaba lleno de guardias y uno que otro trabajador del recinto que había bajado de las oficinas para ver la exposición.

Elliot logró divisar a lo lejos un pequeño escenario donde un hombre se preparaba para hablar a un público que lo esperaba sentado en sillas blancas.

—¿Por qué no vamos hacia allá? —propuso Elliot— Parece que hablarán de algo interesante.

Se acercaron al lugar y se sentaron.

—¿Alguno de ustedes sabe cómo comenzó esta empresa? —empezó el sujeto con una pregunta. Tenía el cabello bien engominado y no paraba de moverse— ¿No? Bueno. La corporación Silph fue fundada en mil novecientos cuarenta y uno por Charles Lockhart poco más de un año después de haber creado la primera pokéball. Partió con un pequeño negocio en el centro de Azafrán y de a poco se convirtió en lo que conocen. Hoy es liderada por su nieto Alphonse Lockhart, quien la ha llevado a ser la número uno a nivel nacional en el rubro del entrenamiento Pokémon. A propósito, ¿alguien sabe cómo funciona una pokéball? Es muy sencillo…

—Ya vengo —Henry se paró del lugar y desapareció entre la multitud. Por alguna razón no se había sacado sus anteojos de sol cuando entró.

—Lyra también me contó sobre esas imágenes que han llegado a tu mente en los últimos días —indicó Elliot, aprovechando que estaban solos—. ¿Has recordado algo más?

—No. Sólo me he dado cuenta que pasó cuando presencié hechos de violencia. En el Museo de la Ciencia en Plateada y el atraco hace algunos días aquí en Azafrán —explicó—. Pero no veo conexión con los recuerdos.

—Tal vez es porque justamente son hechos de violencia —recalcó la última parte de la frase—, como lo que pasó aquella vez.

—Ahora que recuerdo, cuando fui a ver a Doduo al cementerio de Lavanda, recordé más cosas. Volví a verlo en mi mente, estaba muerto —sus ojos se pusieron llorosos.

—Ya. No pienses en eso —dijo Elliot dándole una palmada en la espalda a su amigo—. Ven, vamos a ver la exposición —los dos se pararon y se dirigieron al puesto más cercano. Además, la charla del sujeto se estaba volviendo aburrida.

Mientras tanto, por los pasillos de la compañía, nuevamente un hombre vestido de guardia transitaba lento, pero con seguridad. No era el mismo hombre de la vez anterior, pero sí tenía relación con él, ambos habían sido enviados por la misma persona. Paró frente a una puerta de metal, ingresó el código que su compañero había adquirido y la abrió, no sin antes mirar hacia ambos lados. Entró y cerró la puerta por dentro. En el interior de la habitación se hallaba una enorme estantería con doce concavidades en él, diez de ellas ocupadas por masterballs. El mueble estaba antecedido por un vidrio blindado. El sujeto sacó un celular y llamó al hombre de aquella vez.

—Omar —dijo con voz grave—. Tengo un problema. Las masterballs tienen un sistema de seguridad adicional y no sé cómo traspasarlo. Hay un vidrio entre ellas y yo. También hay una cosa para poner la mano derecha.

—Maldición —dijo Omar—. Seguramente una persona importante en la empresa debe poner su mano ahí para tener acceso a ellas.

—¿Está ella ahí?

—Sí, está escuchando todo.

—¿Qué hago?

—Vuelve, Esteban —dijo una voz de mujer—. Cuando llegues diré qué vamos a hacer.

—Bien.

El hombre colgó y salió lo antes posible de la habitación. Comenzó a caminar por los pasillos, hacia la entrada trasera del edificio. Cuando dobló a la derecha se topó de frente con un chico rubio de lentes negros que caminaba en la dirección de la que él venía.

—¿Estás perdido? Nunca antes te había visto aquí —dijo el chico—. Ni tampoco había visto en mi vida a un guardia tan joven. Debes tener alrededor de veintiún años.

—Sí, soy nuevo. Es mi primer día —dijo Esteban con nerviosismo y lanzando una sonrisa actuada. Las palabras del chico lo delataban como un frecuente visitante del edificio. A menos que el muchacho también estuviese infiltrado y lo hubiese dicho para descolocarlo—. ¿Sabes cómo bajar al primer piso?

—Toma ese ascensor y te llevará a él —le dijo amablemente.

—Gracias. Adiós —Esteban entró al transporte de metal con rapidez, quería salir de ahí lo antes posible.

El niño rubio siguió su camino y entró por una puerta de madera. Detrás de ella se encontraba una habitación con muchas mesas llenas de papeles, máquinas por doquier y varios científicos. Las paredes eran blancas y la luz entraba por las enormes ventanas.

—¡Henry! —dijo un hombre calvo y con panza. Vestía un delantal blanco y llevaba unos anteojos de vidrio grueso. Sus ojos se veía enormes— Esta vez no aparecieron Gastly y Haunter para asustarme y anunciar tu llegada —soltó una risa franca.

—Hola, Vicente. ¿Qué haces? —le preguntó con toda la confianza del mundo, aunque se notaba cierta distancia en cuento a la proximidad entre ambos.

—Una investigación que me dejó tu padre, pero es bastante aburrida, no querrás escucharla —explicó el científico—. Pero dime, ¿qué hace uno de los herederos de la corporación más grande aquí?

—Sólo pasé a saludar. Ando con unos amigos, se quedaron allá abajo en la expo.

—¿Amigos? Si lo son, ¿acaso ya saben que tu verdadero nombre no es Henry?

—Habla más despacio, no quiero que todo el mundo se entere de eso —dijo el rubio algo incómodo mirando hacia todos lados. Para su fortuna, los demás científicos estaban lejos.

—Varios aquí lo saben. ¿Cómo están tus hermanos?

—No lo sé. No los veo hace mucho tiempo —dijo sin mucha preocupación—. Imagino que siguen viajando por ahí. Ni siquiera sé qué buscan.

—Ni siquiera sabes qué buscas tú mismo —dijo riendo—. Yo creo que sólo quieren huir de su futuro, no quieren hacerse cargo del imperio económico que los espera —comentó—. El futuro de ustedes tres está escrito desde mucho antes que nacieran y eso no les gusta. Les enfada no poder elegir.

Vicente tenía razón en sus palabras, ni él ni sus hermanos habían tenido la más mínima opción, los tres heredarían la empresa más grande del país algún día y nadie les había preguntado si querían tomar esa responsabilidad. Tal vez envidiaba un poco a Jack, él había tomado la opción de buscar su objetivo en la vida, algo a qué dedicarse, y había rechazado el camino de ser un gran entrenador simplemente porque los demás querían que así fuese, sin contar la promesa a su amigo.

—¿Por qué no me explicas tu investigación? —preguntó Henry para cambiar de tema, nuevamente se había sentido incómodo con las palabras del científico.

Pasó poco más de una hora desde que el rubio se fue del lado de ellos, ahora Jack y Elliot lo buscaban por todos lados. Ya habían acabado de ver la exposición y querían irse a descansar lo antes posible. Gastly y Haunter aparecieron frente a ellos con sus lenguas afuera, las cuales pasaron por los rostros de los asustados jóvenes.

—¡Jajaja! —se burló Henry— Algún día los grabaré y verán lo feos que se ponen cuando se asustan —continuó riéndose, pero no tanto como otras veces.

—¿Dónde estabas? —preguntó Jack— Llevamos un buen rato buscándote.

—Fui a saludar a un viejo conocido que trabaja aquí —explicó—. ¿Por qué me buscaban? ¿Ya quieren irse?

—Sí. Y no me gusta esperar —se impacientó Elliot.

Los tres pasaron el resto del día descansando y riéndose de esas cosas absurdas de las que uno se ríe cuando está con gente de confianza. Sin embargo, Henry no fue capaz de sacarse de la cabeza las palabras que Vicente le había dicho.

Horas más tarde, el mismo sujeto que se había infiltrado en el edificio de Silph llegó a la casa donde su grupo se había reunido la última vez para recibir los datos recolectados por Omar. Entró y se dirigió inmediatamente al salón. Ahí estaban el hacker, la motociclista, el sujeto alto, que aún no hacía nada por cumplir el objetivo, y la mujer pelirroja, la cabeza del equipo.

—Esteban. Tardaste en llegar —dijo la motociclista, quien se hallaba sentada en un elegante asiento de madera.

—No es fácil llegar rápido a una zona donde no llega la locomoción —explicó—. Yo no tengo un transporte propio.

—Deberías al menos robar uno…

—Ya basta, Úrsula —ordenó la mujer de cabellera roja—. ¿No te vio nadie salir de esa habitación, Esteban?

—No. Pero a la vuelta me topé con un chico rubio. Debe haber tenido alrededor de catorce años. Me causó extrañeza que alguien de esa edad anduviese como si nada por un edificio tan importante.

—¿Un chico rubio? —preguntó el hombre alto.

La mujer se levantó de su asiento y se aceró a una estantería para sacar un archivador azul. Comenzó a buscar en él, tenía varias fotografías de personas, algunos de sus compañeros lograron reconocer a uno que otro. La mujer se detuvo en la imagen de un chico rubio de ojos azules, muy bien vestido. Tomó la fotografía y se la mostró a Esteban.

—¿Era él?

—Estaba con anteojos negros, pero podría asegurar que era él. ¿Quién es? —le preguntó con curiosidad. Los demás estaban atentos.

—Te topaste con uno de los herederos de la compañía —dijo algo molesta, aunque no culpó a Esteban, no tenía la culpa de su suerte—. Él es el menor de los tres hijos y es el más observador de ellos. Cualquier cambio, él lo nota.

—Con razón pensó que yo era nuevo. Espero que no sospeche —se preocupó.

—Sí, yo también —los demás se preguntaron cómo es que ella sabía tal información, pero no quisieron interrumpirla—. Ahora, lo que nos convoca —se volvió a sentar donde estaba—. Omar, ¿ya sabes dónde está ese niño Jack? —preguntó con vos de mando, quería que al menos algo saliera bien.

—No fue fácil meterme a los datos de la Liga, pero pude —dijo con algo de orgullo por su hazaña—. Ha ganado tres medallas, las de Plateada, Celeste y Carmín. Si está siguiendo el orden común de los gimnasios, debería estar en camino a Azulona. Y escuchen esto —dijo con algo de suspenso—, es uno de los tres jóvenes a los que el profesor Oak les entregó una pokédex este año.

—Encones no es un niño cualquiera, debe haber aprendido algo de sus padres o hermano —hizo una pausa—. Bien, este es el plan. Úrsula, ve hacia allá con tus motociclistas. Que todo parezca un robo o lo que se te plazca, lo dejo a tu elección. Y tráeme esa masterball —ordenó con determinación. La mujer de cabellera negra asintió con una sonrisa en su rostro. Sin embargo, cuando vio la fotografía del muchacho, le pareció haberlo visto en alguna parte.

—¿Cuándo entraré yo en acción? —preguntó el corpulento hombre.

—Paciencia, Iván. Todo a su tiempo.


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#49
La sinceridad siempre es buena de todos modos no creo que este capítulo haya sido relleno del relleno, lo consideré como un capítulo de transición y resoluciones, en fin mis observaciones son casi nulas, aunque hago hincapié en lo de Región/País, además de eso no note nada fuera de lo normal, la historia sigue su curso, a excepción de la revelación de Henry que ya me lo esperaba desde el capítulo 18 y 19 cuando dijo saber dónde vivían las personas más adineradas de Kanto.
Tengo una manía con los nombres por cierto, y aquí tengo una pregunta, ¿Por qué nombres comunes? quiero decir, Vicente, Omar, Ivan, son nombres de aquí, si se puede decir así. No digo que estén mal pero por qué esos nombres?
Hasta el siguiente capítulo (:
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#50
¡Quizás lo de los gimnasios sólo sea cosa mía! Me acostumbré a ver distintas ambientaciones. Por ejemplo, el de Brock en el anime se ve tosco y rocoso, como una caverna, el de Misty, en tanto, se parece a esas pistas de natación... bueno, de hecho, creo que lo es xD. Si prefieres unificarlos en diseño no pasa nada, gustos de alguien que lee. No se puede complacer a todos [?].

En fin, de vuelta al capítulo actual. Normal que se vayan los pjs secundarios, pero se extrañaran.

Capítulo 22
Ahora que Jack y Elliot sacan el tema de las imágenes a luz, no puedo evitar pensar que el involucrado estuvo metido en algún conflicto bien negro. Como un secuestro, testigo de asesinato... algo realmente crudo para un infante.

Gosh, se me hace que Henry es el heredero, nadie va por ahí con gafas puestas en un edificio.

... ¡Y di en el clavo! Muahahaha. Aunque más tarde que Photolink, rayos.

Cita:
... El futuro de ustedes tres está escrito desde mucho antes que nacieran y eso no les gusta. Les enfada no poder elegir.

Vicente tenía razón en sus palabras, ni él ni sus hermanos habían tenido la más mínima opción, los tres heredarían la empresa más grande del país algún día y nadie les había preguntado si querían tomar esa responsabilidad.

Me confundí, haha. Al principio creí que el científico también tenía hermanos, pero entonces caí en que la narración claramente se refería a Henry. Creo que si hubieras partido señalando al rubio, hubiera sido obvio que el resto del párrafo se refería a él.

Cita:
—Encones no es un niño cualquiera, debe haber aprendido algo de sus padres o hermano —hizo una pausa—.

Hostias. Aprovecharé este dialogo citado para decir: ¿Jack tiene un hermano? Esto va a estar intereshante. Los hermanos mayores casi siempre son unos ases en la historia, al menos si están cubiertos por un manto de misterios.

Parece que no hay que tomarse a broma a la pelirroja, podría apostar porque tiene a más de un espía metido en Silph y el resto del mundo. Muero por ver qué es lo que se trae entre manos.

Al contrario que relleno, me pareció un capítulo importante. Es más, hasta me ha parecido corto. Tengo sed de más D:

Pero estaré esperando, la paciencia es una virtud… que justo ahora me nace.

¡Saludos!

— What are you doing?
— I'm walking like a skeleton.
— No, skeletons don't walk like that.
— That's how *you* walk.
— No, I don't.
#51
Habemus capitulus!!!!! A comentar los comentarios:

@Photolinkeeper No me refiero a que Kanto sea un país, sino que, como es una región debe pertenecer a un país, pero como no conocemos el nombre de esa nación, sólo me refiero a ella como país. Respecto a lo de los nombres, la verdad es que tengo pensado poner nombres de diferentes orígenes, en algunos casos pongo lo primero que se me viene a la mente, como Vicente por ejemplo, el no es tan importante en la historia, aunque quién sabe, tal vez se me ocurra algo importante para él más adelante. Pero el propósito era poner nombres de varias partes.

@Overly no revelaré mucho sobre lo que le sucedió a Jack cuando pequeño, obviamente lo guardaré para más adelante. El hermano de Jack tendrá una breve aparición en algún momento, pero será importante para la el curso que tome la trama. Respecto a los errores, intentaré ser más claro y no equivocarme en tonteras.

Ahora el nuevo capítulo.


Capítulo 23:


Spoiler
Problemas en el Centro Comercial


Por las ventanas del moderno transporte ya se lograba ver Ciudad Azulona, la urbe con más variedad de plantas de todo Kanto. Llena de flores que le daban viveza y alegría a las calles, encajando perfectamente con los diversos diseños de las casas y edificios. Era como un arco iris en medio de un mar de árboles.

Jack se había despedido de Elliot esa misma mañana, su amigo tenía que ir a Carmín para ganar su siguiente medalla. Ahora se encontraba en el magnetotren, un medio de transporte que conectaba Kanto con una región vecina, pasando por algunas ciudades en el camino. La idea había sido de Henry, quien se encontraba sentado a su costado. Había decidido acompañarlo y dejarlo en la estación. Jack no se lo había pedido, pero temía que si le decía algo, el rubio se vengaría asustándolo como nunca antes.

Se bajaron en una estación subterránea y permanecieron cerca de la vía, el tren devuelta a Azafrán estaba por llegar.
—Gracias por acompañarme —dijo Jack. El tiempo que había pasado con el chico rubio no había sido tan malo después de todo.

—¿Crees que yo pueda decidir mi futuro sin tener que decepcionar a alguien? —le preguntó. Jack quedó algo descolocado por la inesperada pregunta.

—No tengo idea por qué me preguntas eso, pero…creo que siempre hay alguien que se va a sentir decepcionado por lo que elijas. ¿Por qué lo preguntas?

—Mi futuro fue escogido desde antes de que naciera —Jack abrió la boca para preguntarle sobre qué hablaba, pero se vio interrumpido por la llegada del tren—. Me tengo que ir —metió su mano a uno de sus bolsillos—. Ten esto —le pasó un papel—. Es mi número, en caso de que necesites ayuda —Gastly y Haunter aparecieron, pero esta vez no para asustar al chico oriundo de Paleta, sino que para despedirse—. Adiós.

—Adiós.

Se dieron la mano y Henry, junto a sus fantasmas, abordaron el tren. Jack los observó irse en la moderna máquina blanca. Quién sabe cuándo volverían a verse.

Nuevamente se hallaba solo, en esta ocasión en una ciudad totalmente desconocida. Salió de la estación, no sin antes pedir indicaciones al guardia de cómo llegar al Centro Pokémon, y se subió a su bicicleta para comenzar a recorrer la floreada urbe.

La vista era sin igual, era muy distinta a otras ciudades que había visitado antes, pero al mismo tiempo tenía esa característica que la hacía tan especial y única. Todas las casas poseían al menos cuatro o cinco macetas llenas de coloridas flores, otros hogares tenían rosas o margaritas, pero ninguno carecía de éstas hermosas plantas, hasta los más altos edificios tenían colores.

No tardó en llegar al Hospital para chequear la salud de sus amigos. Una vez revisados les dio de comer y jugaron un rato, el más animado era Horsea, mientras que Zubat prefirió nuevamente la sombra de un árbol. Además, aprovechó para sacar hora para el gimnasio para dos días más.

De repente, Jack recordó que Elliot le había dicho que Lyra aún estaba en Azulona. Sacó su celular y llamó a su amiga, pero no contestó, la operadora lo enviaba al buzón de voz. No le quedó más opción que entretenerse solo por un rato, así que decidió ir al Centro Comercial de la ciudad, según lo que había escuchado de una conversación ajena, lo habían reinaugurado hace poco y estaba totalmente remodelado.

Demoró poco menos de una hora en llegar al lugar, quedaba cerca del hospital, pero se había perdido un par de veces. El edifico era realmente imponente y muy moderno, tenía bastante impacto en el lugar, puesto que carecía de colores, a diferencia del resto de la ciudad, sus paredes eran blancas, al igual que las flores que lo adornaban. Mucha gente entraba y salía de aquel sitio. En una de sus enormes murallas había un enorme cartel de una multitienda, en él aparecía la famosa actriz de televisión y cine, Beatrix Monroe, el chico la recordaba porque había sido jurado en el concurso de Ciudad Verde.

Se acercó a la entrada y ahí se encontró con otra cara conocida. En la pared, al costado izquierdo de las puertas de vidrio, se hallaba una fotografía del arquitecto Phineas Gehry, quien justamente había diseñado el enorme edificio al que Jack estaba a punto de ingresar. También lo recordaba del concurso.

Entró y comenzó a recorrer las diferentes tiendas, unas más grandes que otras, algunas eran sofisticadas, coloridas o tecnológicas. Toda esa parte, Jack la recorrió con rapidez, no había muchas cosas que le interesaran de esos lugares. En la parte para entrenadores fue donde el chico se detuvo en varias tiendas, con diversos accesorios para los Pokémon, muchos de ellos provenientes de Silph, Jack reconoció varios de ellos, los había visto en la expo de dicha empresa.

Se dirigió al patio de comida, pero no encontró ningún lugar para comer, estaba todo ocupado con parejas, entrenadores o familias enteras que disfrutaban de helados o papas fritas. Prefirió esperar un poco para ver si algún lugar se vaciaba, así que se sentó cerca de unas plantas.

Había bastante bullicio en el lugar, pero repentinamente algunas personas comenzaron a gritar y se escucharon algunos motores. La gente asustada abrió paso y, por la parte abierta del lugar, entraron cinco motociclistas, uno de ellos era una mujer y era quien los comandaba. Jack no tardó en reconocerlos. La mujer paró frente a él y se sacó el casco, dejando al descubierto su sedosa cabellera negra y su ruda mirada. Vestía un traje de cuero negro como la vez anterior.

—¡Damas y caballeros, esto es un asalto! —sacó una pokéball de la que salió su Arbok, más amenazante que antes. La mujer miró al chico— ¿Te he visto antes? —Úrsula estaba fingiendo, pues tenía que hacerlo parecer un simple robo, el chico se creyó la mala actuación.

—Quien quiera que seas, no deberías hacer esto —dijo Jack molesto e impactado—. No es correcto —la aparición de la mujer había sido inesperada, pero esta vez Jack estaba dispuesto a enfrentarla, no importaba si recordaba otra imagen relacionada con el suceso de hace muchos años.

—¿No eres el mocoso que se quedó quieto sin hacer nada en la plaza de Azafrán? —dijo con tono burlesco mientras se bajaba de su moto— Imagino que ahora harás algo.

Los secuaces de la motociclistas soltaron a sus Koffing, estaba vez eran muchos más, y soltaron gases tóxicos al ambiente. Los compañeros de Úrsula se acercaron a las personas para quitarles sus cosas.

—¡Zubat! —dijo el chico con tosidos de por medio— ¡Usa supersónico! —el murciélago lanzó un sonido inaudible para el oído humano. Los Koffing comenzaron a actuar de manera extraña, sin embargo, a Arbok no pareció afectarle— ¿Por qué no le hizo nada?

—¿Qué sé yo? —respondió Úrsula despreocupada por una nimiedad como esa— Tal vez tu bicharraco no hizo bien el ataque —a Jack no le agradó para anda que insultaran a su Pokémon—. Pero ya basta de palabrerío. ¡Dame tus cosas!

—¡No!

—¡Deslumbrar! —los ojos de la cobra comenzaron a brillar. Jack no pudo no verlos, lo que le ocasionó una parálisis total. Pero para sorpresa de la motociclista, la criatura alada seguía moviéndose— ¿Qué demonios? ¿Por qué no está paralizado?

—Que tonta eres. Zubat no tiene ojos —a la mujer no le gustó la respuesta del muchacho.

Inesperadamente, el murciélago comenzó a emitir un fuerte resplandor. Su tamaño aumentó considerablemente. Cuando acabó de brillar mostró su nueva apariencia, ahora sus orejas eran más pequeñas, pero no por eso menos sensible al sonido. Sus colmillos eran más grandes y su boca abarcaba gran parte de su cuerpo. Tenía las patas más cortas y sus alas eran más extensas. Sin embargo, el cambio más notorio era que ahora poseía unos pequeños ojos, por primera vez aquel Pokémon vería el mundo.

—Un Golbat, perfecto —anunció el chico aun paralizado—. Muéstrame lo nuevo que tienes.

El Pokémon de Jack, que aún conservaba su apariencia de murciélago, comenzó a batir sus alas y el gas ocasionado por los Koffing se despejó. La situación de los motociclistas no tardó en ser conocida por los testigos, los cuatros seguidores de la mujer habían sido abatidos por policías acompañados por unos Pokémon con forma de perro. Aquellas criaturas eran dueñas de un aspecto tierno que se contradecía por su mirada seria y obediente. Tenían un suave pelaje anaranjado con rayas negras, en la cola y pecho poseían un color crema y con los pelos más alborotados. Se les llamaba Growlithe y eran conocidos por su enorme lealtad hacia sus entrenadores.

—¡Constricción! —ordenó la motociclista, quería quitarle la mochila a Jack a como dé lugar.

Arbok se lanzó hacia el joven entrenador, pero fue interceptado por una conocida tortuga azul de cola peluda. La Wartortle de Lyra había embestido a la cobra.

—¡¿Jack, estás bien?! —preguntó la chica saliendo de entre la multitud, el chico asintió, aún no lograba moverse del todo.

—¡Úrsula Rossi! ¡Quédese quieta y mantenga las manos arriba! —gritó uno de los policías. Estaba siendo apuntada con armas por todos ellos, puesto que ya la habían reconocido.

—No tengo intensiones de ser capturada.

La mujer y su Arbok desaparecieron ante la vista de todos los presentes. No quedó ningún rastro de ella. Dejando a sus seguidores abandonados. Afortunadamente, ninguna persona había resultado lesionada y todos conservaron sus pertenencias.

—¿Estás bien, muchacho? —le preguntó a Jack un policía.

—Sí —asintió. Aún sentía hormigueo en su brazo.

—Esa mujer es buscada en toda la región. No debieron haberla enfrentado. Necesitamos que se queden un rato para tomar las declaraciones de todos los testigos. Luego podrán marcharse a descansar.

Los chicos permanecieron varias horas en el lugar, al igual que las demás personas. Después tomaron el bus al Centro Pokémon, el chico debió subir su bici a dicho transporte, Lyra había dejado la suya en el hospital. Durante el trayecto, conversaron sobre lo sucedido.

—Me pregunto cómo habrá desaparecido de esa manera —dijo el muchacho.

—Quizás se teletransportó, puede que haya tenido un Pokémon psíquico oculto por ahí —propuso la chica—. Pero me parece desleal que haya dejado a todos sus compañeros botados.

—Sí. Dime, Lyra, cuando nos separamos en Azafrán y te viniste para Azulona. ¿Has estado aquí desde entonces?

—Así es. El concurso de aquí se atrasó por algunas dificultades técnicas, pero será en dos días, en la tarde —explicó.

—Igual que mi batalla de gimnasio.

—Entonces tendremos que entrenar —dijo sonriendo.

El bus llegó a la parada y los chicos se bajaron de él. Caminaron tranquilamente al hospital para Pokémon y descansaron todo el día.


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#52
Capítulo 24

Spoiler
Plantas peligrosas


Jack ya se encontraba frente al gimnasio de la ciudad, listo para retar a su líder. Lyra no había podido acompañarlo, puesto que ella tenía previsto de antes participar en el concurso que se llevaría a cabo en algunos minutos. Habían entrenado durante todo el día anterior, practicando algunas tácticas, además el chico había conocido a los dos nuevos Pokémon de su amiga.

El gimnasio no era muy diferente del resto, tenía el mismo diseño que los que Jack había visitado, y nuevamente la estructura sobre la puerta, donde se hallaba la típica tipografía de una pokéball, poseía un color distinto, esta vez era verde. El recinto estaba rodeado casi en su totalidad por árboles frondosos, abetos, robles, pinos, y plantas llenas de vida. En el aire se respiraba un aroma a naturaleza, como si se estuviese en un bosque.

El muchacho entró por las puertas de vidrio y se encontró con un lugar lleno de plantas de muchos tipos y colores. En las murallas había flores y nubes dibujadas, además de algunas tuberías que terminaban en regaderas que lanzaban agua a la abundante vegetación. Algunos espacios del suelo tenían cerámicos marrones para que las personas pasasen. Lo que más llamó la atención del chico fueron unos arcos, de esos que emulan un pasillo con murallas de flores, muy típicos de los jardines de las grandes mansiones o viveros. Había seis de ellos ante él, tres adelante y los restantes atrás, con enormes maceteros puestos en ciertas partes para imitar un pequeño laberinto. El techo estaba hecho de vidrio, lógicamente para que las plantas tuviesen rayos de sol que consumir.

—¿Eres Jack Evans? —preguntó el característico hombre de la entrada de los gimnasios. Éste tenía una cola de caballo, mientras que su traje era idéntico al de los de otros recintos. El joven entrenador asintió— Por favor sigue. Las entrenadoras están en el laberinto.

Sacó a Golbat de su pokéball, sus dos tipos eran idóneos para luchar contra el tipo de Pokémon del gimnasio, y entraron por el arco de la izquierda. Caminaron hasta salir y sólo encontraron un camino definido por un montón de plantas altas y maceteros. Ingresó al arco de en medio e inmediatamente se encontró con una de las entrenadoras, era una chica rubia, vestida muy a la moda. Estaba acompañada de seis huevos rosados con diferentes expresiones en sus rostros, seguramente cada uno con distinta personalidad, todos tenían grietas, excepto el que se mantenía siempre en medio. De hecho, a uno de ellos se le notaba el interior, era algo amarillo que Jack no divisó muy bien.

—Luego te llamo, tengo un asunto que atender —se despidió la mujer, pues estaba hablando por celular—. Soy Lara y tendrás que derrotarme para poder continuar —anunció sin mucho ánimo—. Exeggcute, usa drenadoras —el huevo principal escupió una semilla contra el Pokémon del chico, sin embargo, éste logró evadirla.

—¡Ataque ala! —con su ala derecha, Golbat golpeó a gran parte de los huevos, a los restantes los golpeó con la izquierda, dejando a los seis desmayados.

—Debes seguir el único camino que hay —indicó Lara, quien se hizo a un lado.

Jack caminó hasta el final del arco y se encontró con la entrada del gimnasio, sólo que había un montón de plantas que lo llevaban únicamente al tercer arco de los tres primeros. El chico y su acompañante no tardaron en atravesarlo, al final, se toparon con otra chica, ésta tenía un aspecto más parecido al de una colegiala, algunos de sus rasgos se parecían a los de Karin. Una criatura muy similar a un cangrejo estaba a su lado, era de color anaranjado, con ojos saltones, sus cuatro patas eran delgadas, muy diferentes de las dos gruesas pinzas. En su lomo se hallaban dos hongos rojos con lunares amarillos y en su boca tenía seis dientes de manera horizontal.

—Mi nombre es Lisa y soy tu siguiente contrincante —indicó con suma educación y amabilidad, como una versión femenina de Adam—. Paras, utiliza cuchillada.

—Golbat, ataque ala —volvió a usar sus alas, esta vez con el ser de aspecto de insecto, e hizo inútil el movimiento del Pokémon oponente. El de los hongos en su espalda quedó inconsciente fácilmente.

—Eso fue rápido —comentó la muchacha—. Tienes dos caminos para elegir.

El joven entrenador miró hacia adelante, el arco de la izquierda de la segunda fila y luego miró el camino hecho por plantas que claramente daba con el arco de la derecha, también de la segunda fila. Decidió ir por la primera opción. Caminó por éste y no tardó en llegar a un nuevo camino defino por plantas y flores en maceteros que conducían al arco de en medio, dentro de éste se hallaba la última contrincante.

La chica tenía el cabello tomado y vestía una chaqueta roja con unos pantalones de mezclilla. Aquella muchacha estaba acompañada por un delgado Pokémon que se balanceaba de una curiosa forma que causaba algo de gracia. Tenía la apariencia de una planta, su tallo era marrón, con sus raíces como pies, sus brazos eran unas hojas verdes y afiladas. Su cabeza tenía la forma de una campana, poseía dos ojos diminutos y era de color amarillo. Mantenía la boca abierta en todo momento, dándole una apariencia de bobo o algo similar.

—Soy Mari. Lamento decirte que te equivocaste de camino, deberás derrotarme para ir por el correcto. ¡Bellsprout, usa ácido! —la planta andante escupió un líquido púrpura de su boca que Golbat evadió fácilmente. Él peligroso ácido llegó a dar con una parte del arco, ocasionando que ésta de derritiese— Ay no, no le gustará cuando se entere —susurró.

El murciélago movió sus alas y, usando el mismo movimiento de las veces anteriores, golpeó a su oponente, dejándolo tirado en el suelo. La chica recogió a su compañero caído y miró al muchacho.

—Ya sabes el camino.

Jack se devolvió por donde había venido, la joven del Paras ya no estaba en el lugar donde se la había encontrado. El chico continuó por el tercer arco de la segunda fila y llegó a una pared hecha de arbustos cortados de tal manera que parecían una muralla. En medio de ésta se hallaba un séptimo arco que evidentemente daba a lo que estaba detrás de él. Jack y Golbat lo atravesaron, era más corto que los otros, al final se toparon con un enorme campo de batalla hecho de pasto. El joven avanzó unos pasos y se quedó parado.

Del otro lado, una hermosa mujer de alrededor de veinticinco años de edad yacía parada pacientemente, su mirada expresaba amabilidad y confianza. Vestía un hermoso kimono amarillo ajustado con un cinturón rojo, al igual que el cintillo que sujetaba su corto y liso cabello negro que no llegaba más allá de su tranquilo rostro. Su traje típico se diferenciaba de otros por tener unos diseños de hojas otoñales y pokéballs de color anaranjado en él. Junto a ella había tres criaturas que recordaban a diferentes plantas, una de ellas era muy similar a Bellsprout, sólo que ésta tenía la campana mucho más grande, aunque también amarilla, su tallo no era más que un pequeño gancho marrón, poseía dos hojas afiladas y sus ojos eran saltones, dándole un aspecto aún más atontado. Además tenía tres marcas verdes en su frente y la boca abierta. Jack pensó que Bellsprout podría ser su pre evolución.

El segundo Pokémon que acompañaba a la mujer estaba tan cubierto por unas enredaderas de una tonalidad azul grisácea que sólo sus ojos enormes eran vistos, además de unas botas rojas muy similar a las que algunos niños pequeños usan en Pueblo Paleta. A Jack le vino a la mente que en algún momento las usó. Mientras que el tercero estaba sentado, su cuerpo no era muy grande, al igual que sus extremidades, era todo azul y con diminutos ojos, sin embargo, lo que más destacaba de aquella criatura eran sus cinco enormes y gruesos pétalos rojos con manchas blancas, que rodeaban un cáliz anaranjado con su interior rosado. Detrás de ellos, en la muralla, se encontraba la medalla en un tamaño más grande, además, había una puerta que se mimetizaba con el color de la pared.

—Mi nombre es Erika —dijo la mujer con mucha simpatía y amabilidad— y soy la líder del Gimnasio de Ciudad Azulona.

—Soy Jack Evans —indicó el chico con calma, no se sentía intimidado como cuando vio a los líderes anteriores.

—Te he estado esperando con ansias —informó, su voz era dulce y delicada—. Algunos líderes me han hablado de ti y otro joven más que ya vino —Jack entendió que se refería a Elliot—. La batalla será de tres contra tres —el chico asintió—. Tangela, querida, es tu turno —dijo sonriendo al Pokémon cubierto de enredaderas, la cual avanzó sin ningún apuro ni inconveniencia.

—Golbat, descansa un poco —el murciélago se colgó del arco por donde habían ingresado—. ¡Nidorino! —el cuadrúpedo salió con más ánimos que nunca, lanzando una ruda mirada a su oponente, quien ni se inmutó al verlo.

—Somnífero —la enredadera andante lanzó una nube de esporas verdes que se dirigieron amenazante y lentamente hacia Nidorino, quien lo evadió con facilidad cuando llegó a él, debido a la carencia de viento en el lugar. Sin embargo, la nube permaneció en el aire, dispersándose y convirtiéndose en un peligro inminente para el Pokémon de Jack.

—¡Doble patada! —la venenosa criatura rodeó la masa volátil de esporas y se acercó por el lado derecho a Tangela, pero, para sorpresa de la líder, Nidorino no ejecutó la orden de su entrenador. Lo que Erika presenció fue cómo el Pokémon rival hizo brillar su pata delantera derecha con un tono violeta y golpeó a Tangela.

—Así que traes una estrategia por ahí —comentó Erika muy amablemente—. Realmente no esperaba eso. Espero que Tangela no haya sido envenenada por puya nociva —ambos esperaron, pero no vieron ningún malestar en la herbácea criatura—. Continuemos. ¡Látigo cepa!

Seis lianas salieron del cuerpo de la planta, estaba hecha básicamente de eso, quién sabe hasta cuantas podrías sacar y ocupar para atacar. Dos sujetaron a Nidorino de su cuerpo, mientras que otras cuatro lo sujetaron de sus extremidades. Tangela levantó a su oponente en el aire y lo metió en la nube de esporas. Rápidamente, el venenoso Pokémon quedó dormido.

—Estoy segura de que pensaste que sería fácil derrotarme, es un error típico de novatos que creen poder con todo. Jamás hay que subestimar a las plantas, pueden ser engañosas —dijo Erika con un tono tan cálido como desafiante. Jack sintió un leve escalofrío recorrer su cuerpo, la líder se veía igual de amable que en el principio, pero sus palabras eran algo inquietantes—. Querida, usa estrujón.

Tangela apretó a Nidorino con sus lianas, causándole tanto dolor que éste sólo se desmayó sin poder defenderse. La planta dejó caer a su oponente. Jack regresó a Nidorino a su respectiva pokéball.

—Hiciste tu mejor intento —comentó Erika y a Jack no le agradó nada, sentía cinismo de su parte, pero no se exaltó por ello, aún tenía presentes las palabras de Brock sobre las diferentes pruebas que le pondrían los líderes.

—Golbat, tendré que pedir tu ayuda un poco antes —el murciélago dejó de estar colgando del arco y se posicionó entre su entrenador y su oponente, aleteando en el aire. La enredadera andante sintió un fuerte dolor en su interior que estremeció su cuerpo—. ¿Eso tampoco lo esperabas? —indicó el chico tratando de sacar a Erika de sus casillas, no le gustaba la actitud de la mujer, sin embargo, está se limitó a sonreír— ¡Aire afilado!

El murciélago aleteó y provocó un viento tan agudo y fino que se sintieron como cuchillas en el aire. Aquella brisa arrasó con las esporas suspendidas y lanzó lejos a Tangela, que sintió varios cortes en su cuerpo. El ataque casi dio con la líder.

—Querida, regresa a descansar —dijo con calidez—. Weepinbell, es tu turno —la planta amarilla con aspecto de campana avanzó hacia el campo de batalla dando saltos. Jack pensó que tal vez sería fácil vencerla con la velocidad de Golbat, pero las palabras de Erika lo obligaban a dudar y no confiarse—. Día soleado —de la enorme boca de la planta salió una esfera brillante hacia el cielo del recinto, muy cerca del tejado de vidrio, e iluminó con intensidad el lugar.

Aquel movimiento no hacía daño, pero si le era muy molesto al murciélago debido a su preferencia natural por los lugares oscuros. En consecuencia, Jack se vio obligado a cambiarlo por Ivysaur. El Pokémon inicial del chico salió a escena mientras el volador se escondía de la luz nuevamente bajo el arco.

—Una decisión muy sabia, puesto que Golbat no está entrenado para resistir la luz —el joven entrenador no supo si era un alago de parte de Erika o si ésta acababa de burlarse de él. El muchacho cada vez sentía más disgusto hacia ella, pero debía mantenerse paciente, seguramente era parte de la prueba—. Weepinbell, usa hoja afilada.

La campana agitó las hojas que tenía como brazos y, en menos tiempo de lo que demora un parpadeo, las hojas afiladas rozaron superficialmente las dos patas delanteras de Ivysaur con sus bordes. El Pokémon sintió un ardor por donde las cuchillas naturales atacaron, ya no podría moverse como lo hubiera hecho sin ese dolor.

—¡¿Cómo pudo ser ese ataque tan rápido?! —exclamó Jack atónito ante semejante rapidez, con suerte pudo ver las hojas. Sin duda alguna, la sorpresiva velocidad de ataque de Weepinbell ponía en aprietos al chico.

—Se llama clorofila y es la habilidad especial de Weepinbell, hace que cada vez que día soleado está funcionando la velocidad de mi Pokémon aumente —explicó Erika con mucha calma ante su descolocado oponente—. Y no es la única que tiene esa habilidad —la mujer miró a la única criatura que aún permanecía a su lado.

Jack no veía los ojos de aquel Pokémon de enormes pétalos, pero sentía sobre él su mirada, la misma que lanzaba su entrenadora, esa calidez y tranquilidad que funcionaban como máscara para una evidente forma de ser que indicaba todo lo contrario. El chico dudaba si eso era parte de la prueba o no.

—Maldición —dijo para sí mismo—. Ivysaur usa, bomba lodo —el cuadrúpedo lanzó algo de lodo, con tintes púrpuras, desde su boca hacia Weepinbell. Sin embargo, para desdicha de Jack, ésta esquivó el ataque a una velocidad muy similar a la que usó para lanzar sus hojas.

—Paralizador —la planta se posó rápidamente ante Ivysaur y le lanzó en todo su rostro una nube de esporas anaranjadas que en cuestión de segundos le impidieron moverse con tranquilidad—. Eso pondrá las cosas más divertidas —dijo la líder mientras su Pokémon se mantenía frente a su oponente.

<<Maldita sea —pensó Jack—. Erika me está ganando muy fácilmente, tenía pensado usar bomba lodo para vencer, me costó mucho que Ivysaur lo aprendiera. Ella sigue ahí con su cara de “aquí no ha pasado nada” igual que su Pokémon con la boca abierta y…>>

—Parece que se te alumbró la mente —dijo la líder al ver su expresión facial—. Me temo que tendré que atacar antes de que ejecutes tu idea. Weepinbell…

—¡Eco voz! —gritó y Ivysaur soltó un potente sonido por su boca que hizo zumbar todo el interior de la planta. La forma de campana de aquella criatura era perfecta para ser vencida de esta manera. A Jack no le gustaba mucho depender casi siempre del mismo movimiento, pero necesitaba ganar la medalla— ¡Bomba lodo! —nuevamente lanzó lodo de su boca, pero esta vez sí le dio a la planta, la cual cayó al suelo y no volvió a pararse— Parece que demoraste mucho en reaccionar —comentó con una ligera satisfacción por lo sucedido.

—Eso sí que no lo esperaba —dijo mientras regresaba a Weepinbell a su pokéball. En esta ocasión Jack creyó las palabras de Erika puesto que su tono de voz se oyó más sincero—. Realmente ha sido gratificante y enriquecedor luchar contigo, Jack. Pero debo decir que las plantas no darán su brazo a torcer. Mi querida Vileplume, es tu turno.

El Pokémon con apariencia de flor se paró con mucha dificultad, como si los pétalos le pesaran mucho. Caminó despacio hacia el campo de batalla y permaneció parada esperando alguna orden de su entrenadora.

—Rayo solar —los inflados pétalos de Vileplume se iluminaron y de su cáliz salió un poderoso rayo de luz que impactó a Ivysaur, sin que éste ni su entrenador pudiesen hacer algo para evitarlo. El ataque fue tan fuerte que el cuadrúpedo salió volando, chocó con Jack y lo arrojó al suelo de pasto—. Santo cielo. ¿Están bien? —dijo preocupada.

—Sí —dijo Jack mientras guardaba a Ivysaur—. No te preocupes si me das a mí, también soy parte del enfrentamiento.

—Esas son palabras de Surge, sin duda —indicó Erika con una sonrisa en el rostro—. De cada líder aprendes algo. Me pregunto qué aprenderás de mí.

—Que las apariencias engañan, en especial la de las plantas. ¡Golbat, usa aire afilado! —la alada criatura salió de la oscuridad del arco y voló al campo de batalla para lanzarle a su contrincante una fuerte y filosa ventisca, si dejarle escapar. La luz emitida por día soleado aun le molestaba en los ojos.

—Danza pétalo —Vileplume expulsó de su cáliz una gran cantidad de pétalos rosados que acapararon gran parte del campo de batalla, moviéndose de un lado a otro. Como si bailasen al son de una inaudible música, causaban daño a Golbat cada vez que lo tocaban en alguna parte y camuflaban a la flor andante, mientras ésta se movía rápidamente de un lado a otro para no ser localizada por el murciélago.

<<Ahora sí que estoy frito —pensó el joven—. Si le digo a Golbat hacia donde atacar, Vileplume lo evadirá fácilmente. Falta poco para que día soleado deje de funcionar, pero mientras tanto eso pétalos le causan daño… Creo que otra vez tendré que recurrir al sonido, espero que Golbat se dé cuenta.>>

—¡Golbat, cuando evolucionaste adquiriste ojos y dejaste de depender de tus oídos! —gritó Jack. Erika no entendió nada de lo que hacía el chico, no comprendía por qué le decía eso a su Pokémon— ¡Vuelve a ser como un Zubat!

El murciélago cerró sus ojos y emitió un sonido, de tal manera que sólo él pudo escucharlo. Golbat ocupó su sonar natural para verificar dónde estaba cada cosa y ser vivo en la sala. No le costó dar con Vileplume, pero siguió utilizando lo que la naturaleza le había otorgado, puesto que la flor no paraba de moverse. Jack supo que su compañero había entendido el mensaje y que ahora podían contraatacar.

—¡Aire afilado! —Golbat nuevamente envió un afilado viento contra la azulada criatura, quien recibió el ataque de lleno. Varios pétalos también fueron arrasados. Además, día soleado dejó de funcionar— ¡Ataque ala!

Como Vileplume sólo podía usar danza pétalo durante ese período, Jack aprovechó para atacar. Esta vez Golbat golpeó al Pokémon de Erika con toda la fuerza de sus alas. La preocupación de la líder era evidente, se manifestaba en su rostro. La flor cayó rendida al suelo.

Los pétalos también comenzaron a descender, lo hacían con tanta suavidad que hacían de buen desenlace para una batalla corta, pero ardua. Eran adecuados para coronar la victoria del muchacho. La cara de la líder se llenó de resignación y felicidad. La mujer regresó a Vileplume a sus pokéball y se acercó al chico.

—Toma —el chico extendió la mano y recibió una medalla con apariencia de flor, con ocho pétalos cada uno con los colores del arcoíris—. Esta es la medalla arcoíris y es la prueba de tu victoria.

—Gracias —dijo el chico. Se despidieron y el joven entrenador comenzó a cruzar el arco junto a Golbat. Pero se detuvo y volteó—. Olvidé hacer el baile de la victoria —Jack comenzó a moverse a un ritmo muy extraño que le causó gracia a Erika, Golbat lo acompañaba en el baile—. Oh sí, oh sí, gané, oh sí —bailó unos segundos más y se detuvo, estaba muy cansado. Se despidió por segunda vez de la líder y se marchó.


Lean mi fic: La Historia de Jack Evans
Soy Elven king
(Por si alguien no me reconoce)


#53
¡He vuelto desde las profundidades del Abbys! En realidad, nunca me fui, sólo que no me saltaron los mention en su momento *snif*. ¡Admito que debí fijarme más! Lo siento p:

Comentarios cortos porque sí~.

Capítulo 23
Me gustó que el Magnetotrén (¿así se escribía?) hiciera su aparición, yo ya me imaginaba a Jack tan sólo saliendo por el lado oeste de Azafrán, pero claro... la realidad difiere un montón de los juegos, es obvio que en un plano real los viajes tomen más tiempo que un minuto y tomar lo más parecido a un Metro sea inteligente x).

Pff, yo quería saber más de Henry, en fin D: tengo fe que el trío Eevee volverá a aparecer.

¡Beatrix Monroe! ¿Es un guiño a Marilyn Monroe? Sencilla curiosidad, pero es que sólo adoro cuando se hacen cameos con el mundo real.

¡Y evolucionó Zubat! La parte donde no le afectaba el deslumbrar creí que se voltearía en su contra al cambiar de forma, pero este evento sólo le ayudó a disparar el humo, ahah x). Sería genial verlo evolucionar en Crobat, ese murciégalo es lo mejor; mas al ser de Johto, imagino que no será así.

Ah, esa Úrsula, no tiene corazón, mira que dejar atrás a tus secuaces e irte por tu cuenta... la adoro. Si hubiera pensado en ellos, entonces uno se cuestionaría su rol de villana, pero como se ha teletransportado sola me queda claro que sus intenciones no son buenas (¿quizás sí? No lo creo). Ahora me pregunto que querría de Jack, probablemente lo sabía al leer los capítulos pasados, pero ya se me ha olvidado [?].

Capítulo 24
Si soy sincera, estaba emocionada porque pensé que se mostraría el entrenamiento entre Jack y Lyra. Quiero decir, se vale soñar [?].

Ahh... no sé qué comentar sobre las batallas contra las entrenadoras del gimnasio. Bueno, me gustó cuando Bellsprout le tiró acido a la estructura en sí misma, creo que fue el único momento donde se interactuó con el entorno. En el fondo sé que ninguno de los pokés tenía oportunidad contra Golbat, pero uno se siente hypeada cuando va a leer una batalla, ¡porque vamos! Es un gimnasio; lo épico te espera aquí.

Frustración de lado, esta Erika me encanta. Siento como si en el fondo estuviera disfrutando del combate, lejos de sentirse intimidada ante la clara desventaja (¿wut? ¡Si al final apostaría porque así fue!). Ella y los demás líderes nos dejan bien claro que para este emblemático rol de "líder" no ponen a cualquiera.

Sólo tengo una duda, ¿está bien que paralizador haya causado efecto en Ivysaur, que es tipo planta? ¿O sencillamente no considerarás ninguno de los cambios y efectos que trajo consigo la sexta generación? En retrospectiva, a veces la lógica del juego no es tan alocada ni desacertada (eso si dejamos de lado el poder usar excavar en el agua), pero me gustaría saberlo más por curiosidad que por otra cosa.

Me gustó el desempeño de Golbat, ¡así se hace! Creí que por un segundo estaba frito y lo iban a rematar con un rayo solar, pero esa tormenta de pétalos, irónicamente, le salvó.

Y ese baile de la victoria dual... épico xD.


¡A ver que sigue! Diría que estaré más pendiente, pero no prometo nada. Sí, quizás sí.

— What are you doing?
— I'm walking like a skeleton.
— No, skeletons don't walk like that.
— That's how *you* walk.
— No, I don't.
#54
Hola, acabo de leer el primer capítulo de tu Fanfic, tengo que decir que lo hiciste bastante bien. Describiste muy bien los lugares y las situaciones que iban aconteciendo, casi no noté ningun error, solo uno en el cual tuve que leer una oración dos veces para poder entenderla, porque si me llegó a confundir un poco, pero nada que afecte al resto del capítulo. Por ahora iré leyendo también los demás capítulos, pero por lo pronto ya tienes un nuevo seguidor para tu Fanfic, espero continues y lleves a buen puerto el final de la historia, que me gustaría poder leerla completa. Por cierto, como última observación buena idea la del Pokédex, es una forma de ver que Pokémon aún no han aparecido para así saber cuando o cómo podrás introducirlos a la historia.
Academia Pokémon: Cronología / Inventario

Odisea Pokémon: Índice & Datos

#55
:o!!!!!!!!!!!!!!!! Después de siglos sin subir un nuevo capítulo, aquí llego en medio de mis vacaciones, tenía este capítulo desde hace mucho y estaba esperando a que aparecieran algunos comentarios salvajes, y me llevo la grata sorpresa de dos en menos de un día. De todas formas, tenía pensado subir el nuevo capítulo hoy. Pero antes, mi comentario a los comentarios:

@Overly.: Sí, Beatrix es por el personaje de Uma Thurman en Kill Bill, y Monroe es justamente por Marilyn Monroe, esa modelo y actriz no tendrá un papel importante en la trama, pero aparecerá en algunas ocasiones, también hago referencia a otros. Henry volverá, de hecho todos los personajes con los que Jack ha peleado y que han tenido cierta influencia en él, van a volver en algún momento. Crobat no aparecerá. Úrsula no es la villana principal, hay alguien más detrás de ella y es esta persona quien quiere lo que Jack tiene en su poder, eso se da a entender en un capítulo anterior que ya se te olvidó. Trato de que cada líder de gimnasio tenga algo que lo destaque, principalmente la personalidad y la forma de luchar.

@RafaSebas: me alegra tener un nuevo lector, espero que los siguientes capítulos te agraden.

Capítulo 25:[/FONT]

Spoiler
La Zona Safari


Las calles eran dominadas por un tono rojizo que combinaba muy bien con la puesta del sol y los faroles rosados, que hacían juego con los tejados de varias casas que eran del mismo color, pero de un tono más oscuro, comenzaban a encenderse para iluminar las vías para los peatones y automovilistas. Jack y Lyra habían llegado a Ciudad Fucsia por el Camino Bici, obviamente en sus bicicletas, desde Ciudad Azulona, junto a Golbat y Pidgeotto, la recientemente evolucionada ave de la muchacha, era un poco similar a su pre evolución, sólo que con un tamaño más grande, plumas rojas y amarillas en su cola, y otras en su cresta, como si estuviesen peinadas hacia atrás, se hallaban buscando el Centro Pokémon para pasar la noche ahí y descansar. Debieron rodear parte de un pequeño monte al sur de la ciudad para llegar a dicho recinto, para sorpresa del joven novato, el gimnasio de la urbe se situaba al costado del hospital, sólo dos casas se interponían entre ambos edificios.

Ambos entraron y le encargaron a la enfermera de turno que revisara a sus compañeros. Subieron a la habitación que les otorgaron y no pararon de dormir en toda la noche.

Al día siguiente se levantaron a desayunar muy temprano, los dos estaban ansiosos de comenzar luego la visita que tenían planeada. Dejaron salir a todos sus amigos para que comiesen con ellos. Todos comían con normalidad junto a sus entrenadores, con algunos cambios en el equipo de Lyra, pues dos Pokémon más formaban parte de él ahora, Oddish, una maleza andante de color azul con cinco hojas verdes en su cabeza y ojos diminutos, y Vulpix, un zorro pequeño de tonalidad marrón, con rizado pelaje anaranjado en su cabeza y cola, y vientre blanco. Además, Nidorino se acercó inmediatamente a la también evolucionada Nidorina, ésta era muy similar a su pre evolución, sin embargo, carecía de cuerno y sus facciones eran más adultas, además de un evidente aumento de tamaño.

Cuando terminaron de comer, los dos amigos guardaron a sus Pokémon y salieron del hospital para tomar el bus a la Zona Safari, un lugar al norte de la ciudad protegido por la Liga Pokémon y otras organizaciones gubernamentales relacionadas, con el propósito de resguardar la vida salvaje de Pokémon poco comunes y muy solicitados en el mercado negro, además de estar abierto a entrenadores para que puedan capturar algunas de estas especies. Sin embargo, su gran cantidad de hectáreas hacían difícil el poder vigilar la zona en su totalidad para impedir la entrada de cazadores furtivos.

Llegaron a una pequeña construcción con murallas de un color verde musgo decorado con irregulares rayas negras y un tejado del mismo color, entraron y un sujeto de uniforme azul les cobró quinientos pokédolares a cada uno, además de darles treinta safariballs, unas pokéballs pero con la parte superior llena de manchas verdosas y marrones en vez del típico color rojo.

Atravesaron una puerta de vidrio y sus ojos observaron uno de los paisajes mejor conservados de Kanto, desde donde estaban podían ver gran parte de la enorme reserva, espesos bosques, montañas, ríos, lagos, pastizales y senderos. Lyra y Jack quedaron maravillados con lo que veían, era una vista digna de un viaje turístico. Bajaron unas escaleras blancas, bastante polvorientas, para comenzar a recorrer el lugar y se adentraron por un camino hecho por las pisadas de antiguos visitantes, pues se notaba la hierba pisada.

—Este lugar es muy grande —comentó Lyra—. Nos demoraremos mucho en encontrar los Pokémon que buscamos.

—Pero valdrá la pena —indicó su amigo—. ¿Qué te parece si hacemos nuestra estancia aquí más divertida? —propuso el chico.

—¿Cómo? —preguntó la muchacha con algo de curiosidad.

—Pues…—el chico pensó por unos segundos hasta que vio algo interesante—. Saltemos ese árbol —Jack apuntó hacia un tronco que obstruía el paso en una parte más amplia del camino—. Corremos y saltamos sobre él hacia el otro lado.

—Está bien —aceptó sin pensar.

Comenzaron a correr muy infantilmente, como niños en una guardería sin supervisión, y saltaron el tronco, pero para la no muy grata sorpresa de los jóvenes, al otro lado de éste había un risco, el árbol se había desplomado justo en la orilla. Ambos no pudieron evitar una caída libre de varios metros que terminó en un lago lo suficientemente profundo como para que no se golpeasen con el fondo de éste.

Con ayuda de Wartortle y Horsea salieron del lago, totalmente empapados y algo tiritones por lo sucedido. La adrenalina fluía por sus cuerpos.

—Nunca más me comportaré como un niño pequeño —dijo Jack con una sonrisa nerviosa en el rostro.

—Y yo nunca más tomaré en cuenta tus locas ideas —aseveró Lyra sentada a la orilla del lago. No obstante, no estaba seguro si cumpliría esa promesa.

—Eso fue muy peligroso e irresponsable de su parte —indicó una voz femenina con tono de reprensión.

Voltearon y observaron a una chica pelirroja de al menos unos dieciséis años, tenía los ojos verdes y pecas en su angelical rostro, vestía un chaleco blanco sin mangas y unos ajustados pantalones, tan cortos que gran parte de sus muslos quedaba a la vista. Sus zapatillas eran de colores diferentes, una azul y la otra roja. Además, su cabello estaba tomado en dos colas y se encontraba acompañada por una enredadera andante conocida como Tangela.

—Si van a entrar en la Zona Safari, deberían saber al menos que hay muchos riscos que no están a simple vista. ¿Acaso no les dieron un mapa? —reprendió la pelirroja—. Sin mencionar los charcos de aguas profundas y los peligrosos Pokémon salvajes que no dudarían en atacarlos si los consideran una amenaza o invasores de su territorio —los miró muy seriamente, Jack y Lyra se incomodaron, no esperaban que hubiese alguien ahí—. Afortunadamente este lago carece de Pokémon alguno.

—Lo sentimos —se disculpó Jack muy apenado, aunque le molestó un poco que una desconocida apareciera de la nada y lo reprendiera tanto—. ¿Quién eres?

—Mi nombre es Aurora Tringhan y ¿los suyos son? —dijo más calmada.

—Jack Evans.

—Lyra Archer.

—Bien. Supongo que tendré que llevarlos a un camino seguro, pues, para su mala suerte, ese risco se extiende por gran parte de esta reserva, así que tenemos que rodearlo. Y no es un camino corto. Estaremos aquí mínimo hasta mañana.

Jack y Lyra se quedaron mirando, no podían creer lo que habían escuchado. Tendrían que dormir toda la noche en un lugar lleno de peligrosas criaturas salvajes que podrían atacarlos en cualquier momento, sin contar que era un lugar caluroso y estaba que se largaba a llover, aunque no sería un problema, estaba mojados. Muchas veces los amigos de la infancia habían dormido a la intemperie, pero en lugares abiertos, ahora, como desconocían el lugar, no sabían dónde lo harían.

Secaron sus ropas como pudieron y no tuvieron más opción que seguir a la desconocida chica. Caminaron por un estrecho sendero que atravesaba un frondoso y espeso bosque, afortunadamente no encontraron muchos Pokémon, la mayoría eran de etapas bajas y los de mayor nivel los evadieron sin dificultad. No tardaron más de una hora en llegar a un enorme lago con una pequeña isla dentro de éste, en la orilla poseía varías rocas enterradas a diferentes profundidades, decidieron parar ahí a descansar.

—¿Y qué haces por aquí? —preguntó Lyra para romper el hielo, pues no habían conversado mucho desde que empezaron a andar.

—Recolecto flores y semillas para mi madre —respondió—. Ella es la dueña de la Florería Alma en Azulona, distribuye arreglos florales a varias partes de la región —al chico le pareció haber leído aquel nombre en alguna parte, pero no recordaba dónde—. ¿Y ustedes?

—Buscamos a dos Pokémon en particular —contestó Lyra—. Son difíciles de encontrar, yo busco a…

—¡Apúrate! ¡Maldita sea! —interrumpió una grosera voz, no se escuchó cerca, pero tampoco lejos de ellos.

Siguieron las voces y se escondieron detrás de una roca grande llena de moho. Observaron por encima de ésta y vieron a dos hombres vestidos de negro, uno era muy gordo y el otro delgado y alto, estaban acompañados por dos Pokémon. Uno era un Arbok, no se veía tan amenazante como el de Úrsula, pero su peligrosidad era evidente, la otra criatura era un felino de cuatro patas, suave pelaje amarillento, bastante claro, y un cristal rojo en su frente, el nombre de esa especie era Persian.

Tenían de rehenes a varios Weepinbell, estaban atrapados por una malla en un reducido espacio, se notaban incómodas y que sufrían, la expresión en sus rostros mostraban el miedo de esas inocentes criaturas con apariencia de planta, ni siquiera sus filosas hojas eran capaces de cortar la red. Sin embargo, eso no fue lo que más llamó la atención del chico, a diferencia de sus acompañantes, pues éste notó que aquellos dos hombres eran los mismos saqueadores que había derrotado Henry en el cementerio de Lavanda, le desagradaba la idea de que anduvieran haciendo de las suyas como si nada.

Un fuerte estruendo sonó en el cielo y la lluvia no esperó para caer y mojarlo todo en segundos, era bastante fuerte. La ropa de los chicos se volvió a empapar.

—Debemos llamar a la policía —dijo Aurora a lo que Jack y Lyra respondieron con una cara que evidenciaba desacuerdo—. Rayos, no hay señal en esta zona. Tendremos que salir lo más rápido posible y avisar sobre lo que vimos.

—¡¿Estás loca?! —exclamó Jack en voz baja— Esos Pokémon necesitan ayuda, para cuando salgamos ellos ya se habrán marchado y estarán muy lejos, la policía no los encontrará nunca. Tendremos que detenerlos nosotros —miró a Lyra—. ¿Estás de acuerdo conmigo? —Lyra asintió ante la mirada de desaprobación de la pelirroja— Vamos.

—Pero es peligroso y hay gente especializada para detenerlos, como los policías o detectives —susurró Aurora mas no le prestaron atención—. Eso último ni yo me lo creo, después de lo ocurrido con el Equipo Rocket en el dos mil uno ahora las instituciones son una burla —continuó hablando para sí misma por un rato. La chica se volvía un poco olvidadiza cuando se sumergía en sus pensamientos o en sus conversaciones a solas.

—¡Oigan! —gritó Lyra con mucha energía— ¡Liberen a esos Pokémon!

—No queremos y si intentan…Oye, ¿no eres el mocoso del cementerio al que golpeamos con una pala? —preguntó el gordo al ver a Jack.

—Sí, es él —afirmó el flaco—. Pagarás el susto que nos dieron esa vez y no me importa si no fuiste tú —balbuceó. Ahora que estaba de día de le veía la cara de tonto—. ¡Persian, joya de luz! —del cristal rojo en la frente del felino salió un potente rayo de luz blanca que arrojó lejos a Jack y su amiga.

<<Maldición —pensó el muchacho—, eso fue rápido. Ninguno de nuestros Pokémon tiene semejante velocidad. Tal vez si lo contrarrestamos con algo de fuerza, pero tampoco son pesados…—miró a su amiga que estaba adolorida en el suelo.>>

—Lyra —la chica lo miró con dolor—. Saca a Nidorina —le hizo caso—. Nidorino —el Pokémon de Jack también salió y ambas criaturas permanecieron cerca de sus entrenadores caídos.

El chico abrió su bolso y de él sacó dos rocas con un intenso brillo verde, las acercó a los Pokémon y éstos comenzaron a brillar. El tamaño de ambos aumentó considerablemente, Nidoking era casi del porte de Lyra, tenía una dura piel púrpura, con excepción de su vientre y pecho donde era blanca, unas poderosas extremidades, al igual que su cola, y una peligrosa mandíbula. Por otra parte, Nidoqueen era ligeramente más baja que su contraparte masculina, su piel era azul, beige en el vientre, pechos y barbilla, además sus cuernos en la frente y espalda no eran tan pronunciados.

Dos imponentes bestias habían tomado el lugar de aquellos Nidoran que habían sido la primera vez que se conocieron. Ya no quedaba nada de esos tiernos roedores, ahora eran dos criaturas adultas dispuestas a proteger a sus entrenadores. Ambos estaban parados en dos patas, mientras que el gato y la cobra no se vieron intimidados en ningún momento.

—¡Colmillo hielo! —gritó el gordo.

—¡Hidropulso! —ordenó el flaco.

El felino arrojó una serie de anillos de agua contra el Pokémon de Jack, a éste le causó algo de extrañeza ver a un Pokémon de tipo normal usar un movimiento de agua, pero había escuchado que era posible hacerlo. Mientras tanto, Arbok se lanzó con la boca abierta hacia el Pokémon de la chica, el cual puso su brazo para protegerse, la rastrera criatura terminó mordiendo la extremidad de Nidoqueen, quien sintió cómo su brazo era congelado por un frío que no demoró en recorrer gran parte de éste. La cobra aprovechó de enroscarse alrededor de la bípeda criatura para apretarla.

—¡Taladradora!

—¡Lanzallamas!

Nidoking se lanzó al aire y comenzó a girar como un taladro hacia su felino oponente, utilizando su cuerno como guía para el ataque, pero, para su desgracia, Persian esquivó el movimiento, siendo sólo rozado por el venenoso Pokémon, quien fue a parar al suelo, quedando cubierto en barro. Su versión femenina aprovechó la cercanía con la cobra y lanzó una constante flama contra su contrincante, obligándolo a desenrollarse, sin embargo, la lluvia hizo que la potencia de su ataque disminuyera considerablemente. Nidoqueen movió su brazo para intentar apaciguar el dolor que el hielo le producía.

—No podrán contra nosotros —cantó el gordo con tono burlesco—. Sus Pokémon aún no se acostumbran a sus nuevos cuerpos ni a su nueva fuerza —rió—. Creo que hasta aquí…—el sujeto calló abruptamente. Jack y Lyra se percataron de que no los miraban a ellos.

—¿Y tú de dónde demonios saliste? —preguntó el delgado.

—Día soleado.

Los chicos voltearon y vieron a Aurora acompañada de una criatura con apariencia de palmera, tenía tres cocos amarillos como cabezas cuyas caras emitían diferentes expresiones, carecía de brazos, mas no de piernas. Sus delgadas hojas lo hacían ver más alto y justamente de entre éstas salió una pequeña esfera brillante directo a las grises nubes e hizo que el cielo se abriera, permitiéndole a los rayos del astro caer sobre el suelo mojado en el que estaban parados. La luz del sol era tan fuerte que llegaba a ser molesta. Todos sintieron el calor sobre sus ropas mojadas.

—Exeggutor, usa rayo solar —las hojas de la palmera comenzaron a brillar e inmediatamente lanzaron un potente rayo de luz que expulsó a los cazadores y sus pokémon varios metros lejos de donde se encontraban, dejándolos inconscientes—. Liberemos a los Weepinbell y larguémonos de aquí.

La voz de Aurora se escuchó más autoritaria que antes, en sus palabras no había preocupación ni dulzura, sólo era una voz de mando a la que Jack y Lyra no se atrevieron a contradecir. Al ser liberadas, las plantas andantes se retiraron con rapidez, los jóvenes entrenadores usaron la misma red para atar a los hombres y sus Pokémon. Nidoking, Nidoqueen y Exeggutor fueron devueltos a sus pokéballs.

Lejos del lugar, Jack habló para romper ese momento incómodo en el que se hallaban, la actitud de la pelirroja les daba algo de miedo, había demostrado ser muy rápida en combate.

—Aurora, quiero tener una batalla contigo, eres muy buena y tal vez aprenda algo de ti —el chico fue directo y no demoró en explicarle sobre lo que buscaba en su vida. Lyra lo encontró algo muy repentino, pero el muchacho no quiso perder aquella oportunidad.

—Está bien, pero primero saldremos de aquí, conozco un atajo.

—Pensé que estaríamos hasta mañana.

—Les mentí —sonrió—. Es que necesito unas plantas que están lejos.

—Pero nosotros buscamos a unos Pokémon y…

—Son muy raros, ¿no? —interrumpió Aurora, los jóvenes asintieron—. Muy bien, están por aquí.

La pecosa muchacha cambió de dirección y se metió por unos pastizales, Jack y Lyra se limitaron a seguirla con curiosidad, pensando si ella sabía qué Pokémon buscaban.


Lean mi fic: La Historia de Jack Evans
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#56
Oh oh oh~ ¡ya recordé lo que tiene Jack! A partir de ahora, ya puedo leer tranquila.

Me ha gustado la descripción de Fucsia, se siente tan... hmm, diría cálida, es un buen sitio al cual llegar. En cierta forma, me alivia ver que Jack tomó el camino a la derecha de Azulona, aunque me lo imaginaba un poco más movido.

La zona safari como cuasi reserva natural ha quedado genial. No sé, en los juegos o en el anime queda más como un zoológico al que ir a capturar pokémon exóticos, pero que acá lo uses para proteger a los pokémon de los cazadores furtivos (o el mercado negro) me ha parecido mejor idea. ¡Y genial idea! Es como sacrilegio visitar Fucsia y no ir a la zona safari, con lo muy pintoresca e interesante que es.

¡Un risco! ¿Pero cómo es que no se dieron cuenta? Debía estar muy inclinado, o algo, pero es que yo creo que al acercarse al tronco debieron percatarse... eso o se les ha ido la mano con el juego xD. Por suerte, ahí estaba esta chica llamada Aurora para socorrerlos, que sino ya me los imagino en su propia versión de Los Juegos del Hambre.

Cita:
No tardaron más de una hora en llegar a un enorme lago con una pequeña isla dentro de éste, en la orilla poseía varías rocas enterradas a diferentes profundidades, decidieron parar ahí a descansar.

Hmm, detalle. Creo que acá sobra un en.

No sé porque sospecho que Lyra busca un Dratini y Jack un Scyther o un Kangaskhan, o un Tauros, espero que sea un Tauros, esa cosa es diabólicamente fuerte [?].

Cita:
—Sí, es él —afirmó el flaco—. Pagarás el susto que nos dieron esa vez y no me importa si no fuiste tú —balbuceó. Ahora que estaba de día de le veía la cara de tonto—.

Uh oh.

¡SÍ! Genial, sabía que las piedras lunares servirían para esto que pasó e.é!! Muahaha, directo al clavo. Me gusto el desempeño de estas dos bestias macabras recién evolucionadas, y se sintió genial que estos tipos malos apuntaran al hecho de que aún no dominaban por completo sus nuevos cuerpos, fue un buen detalle. Y ohh, Aurora se ha lucido, y no la culpo por su comportamiento, la verdad es que ni la escucharon, tenía sus razones para ponerse toda seria [?] (esperemos que ni Jack ni Lyra vuelvan a ser tan impulsivos, ehh).

¡Estuvo súper! Espero al siguiente p:

— What are you doing?
— I'm walking like a skeleton.
— No, skeletons don't walk like that.
— That's how *you* walk.
— No, I don't.
#57
Holo, aquí les vengo con un nuevo capítulus, pero antes, a comentar el comentario.

@Overly.: Trato de darle algún toque más realista a algunas cosas que no tienen sentido en los juegos. No te diré qué Pokémon atraparon, lee el capítulo.


Capítulo 26:[/FONT]

Spoiler
Velocidad


Pasaron toda la noche en la Zona Safari, afortunadamente Aurora conocía una cueva pequeña y poco profunda donde ella dormía cada vez que no alcanzaba a salir del lugar. Nidoking y Nidoqueen durmieron fuera de sus pokéball para que, en caso de que algo se acercara, usaran sus oídos y alertaran a los entrenadores.

Como los tres habían encontrado lo que buscaban en aquella reserva natural, una vez despiertos, salieron lo antes posible. La pelirroja los condujo a la salida y los acompañó al Centro Pokémon, en dicho lugar comieron y todos sus pokémon fueron revisados por una de las enfermeras de turno. Jack y Lyra tenían pensado entrenar puesto que la batalla de gimnasio y el concurso serían en dos días y aún les faltaba aprender a controlar a sus nuevos Pokémon.

Se dirigieron a una cancha pública rodeada de árboles de cerezo, el color rosado de las hojas hacía del paisaje un lugar perfecto para realizar un concurso.

—¿Qué les parece ustedes dos contra mí? —propuso Aurora—. Necesitan ver de qué son capaces esos Pokémon que capturaron.

—Me parece perfecto —dijo Jack al mismo tiempo que sacaba una pokéball—. ¡Dratini!

Una criatura azulada de vientre blanco apareció frente a los jóvenes, con casi dos metros de largo se impuso con calma ante los presentes. Era un majestuoso dragón de mirada tierna y una redonda nariz blanca, con orejas del mismo color. Con un diseño natural sencillo, aun así, no dejaba de llamar la atención por su rareza y elegancia.

—Es mi turno de mostrar a mi nueva amiga —Lyra se sentía orgullosa, pues este último Pokémon terminaba por completar su equipo de seis—. ¡Chansey!

Un Pokémon con forma de huevo, que curiosamente llevaba uno blanco en una bolsa rosada, muy similar a la de los marsupiales, salió de la safariball de la chica. Tenía la piel de un tono rosado pálido y una pequeña cola. Medía poco más de un metro y su mirada emanaba felicidad.

—Parasect, Exeggutor —la palmera andante hizo aparición junto a una especie de cangrejo anaranjado con los ojos blancos, como si estuviese poseído o fuese un zombi. Era dueño de cuatro patas delgadas y dos pinzas gruesas, y lucía un enorme hongo rojo con manchas amarillentas. Era casi del mismo tamaño que Chansey.

Los cuatro Pokémon se pusieron en sus lugares, Jack y Dratini estaban a la derecha, mientras que sus compañeras no pasaban desapercibidas en la izquierda, desde el punto de vista de ellos mismos. Chansey estaba frente a Parasect, por otra parte, el dragón estaba ante Exeggutor.

—El propósito de las batallas dobles es que ambos Pokémon trabajen en conjunto para lograr la victoria —explicó Aurora por si las dudas, durante el poco tiempo con ella había demostrado tener el carácter de una hermana mayor protectora para con Jack y Lyra—. Mis pequeñines se conocen desde hace mucho tiempo, eso es una desventaja para ustedes. Deberán trabajar eso, quizás algún día se casen y deben saber leer sus mentes —los chicos se sonrojaron, a veces la pelirroja comenzaba a divagar y se desviaba del camino, su cara indicaba claramente que su imaginación estaba fluyendo, como si fuese una artista—. Tendrán muchos hijos…

—¡Aurora! —gritaron para callarla— Bien, veamos qué tenemos —Jack y Lyra sacaros sus pokédex para ver los movimientos de sus nuevos Pokémon y tratar de olvidar lo que la pecosa había dicho—. Esto nos dirá mucho sobre ellos.

—Menos mal que es un entrenamiento —indicó la pelirroja—. En la vida real no habrá tiempo para ver la pokédex. ¡Día soleado! —de entre sus hojas, la palmera expulsó una esfera brillante hacia el cielo que no demoró en emitir un fuerte brillo que inundó la arena de batalla.

—Que conveniente, aquí dice que Dratini puede usar…¡lanzallamas! —el mítico Pokémon lanzó una potente y abrasante llama de fuego contra la palmera, la cual recibió el ataque en sus tres cabezas y parte de su tronco.

—¿Por qué no atacaste a Parasect? —intervino Lyra— ¡Es de tipo bicho y planta, es ultra mega débil contra el fuego!

—Lo siento. Ahora lo atacaré.

—No si yo ataco primero. ¡Bomba huevo!

Exeggutor se inclinó un poco hacia adelante y, del mismo lugar de donde salió la esfera de día soleado, emergió un huevo blanco directo hacia el dragón. En el momento que chocó con él, explotó, causándole un fuerte dolor en la zona impactada.

—Chansey, también puede hacer ese movimiento.

La alegre criatura sacó el huevo que llevaba en su bolsa y lo lanzó contra el cangrejo con cara de zombi, quien se vio totalmente agredido por la explosión generada.

—¡Atizar!

Dratini se abalanzó contra Parasect, lo tomó de una de la tenaza izquierda usando su cola y lo lanzó contra el suelo. El mitológico Pokémon volvió a su antigua posición, pero esta vez sintió una leve corriente eléctrica recorrer su cuerpo, viéndose impedido para moverse con libertad.

—Efecto espora de Parasect lo paralizó —aclaró Aurora—. Tiene suerte, pudo haber sido envenenado o dormido. Afilagarras —el cangrejo comenzó a pasar sus tenazas por una piedra cercana, para afilarlas y hacer más daño en un eventual ataque que las usara.

Dratini empalideció por unos segundos y su piel se resquebrajó en miles de pedazos, dejando al descubierto una nueva, de un azul más vivo y un blanco más resplandeciente. Ahora lograba moverse con más soltura.

—La habilidad mudar —indicó Jack lanzando una mirada de intelectual sobreactuado que sacó risas en las féminas—. Esto parece una batalla de habilidades.

—Tal vez tengas razón —dijo la pelirroja con una sonrisa en la cara que preocupó a Lyra—. Rayo solar.

Las hojas de Exeggutor brillaron intensamente y lanzaron un potente rayo de luz que no tenía nada que envidiarle a la emanada por el sol. En casi dos segundos, acelerado por día soleado, el ataque golpeó a Dratini y lo lanzó contra su entrenador, empujándolo hacia atrás y arrojando a ambos al suelo.

—Lo lamento —se manifestó la entrenadora de los pokémon planta con un tono de disculpa.

—No te preocupes —expresó Jack mientras se levantaba junto a su Pokémon—. Los entrenadores también somos parte de la batalla —agregó, recordando las palabras de Surge.

—¡Brillo mágico!

Chansey emitió un fuerte resplandor blanco que golpeó a Exeggutor y Parasect en todo su frente, incluso dañó un poco a Aurora.

—Vaya, eso fue muy fuerte. Parasect, usa espora —una nube de esporas blancas salió del hongo del cangrejo y empezaron a dispersarse lentamente por el campo de batalla. Dratini y Chansey no pudieron esquivarlas, el viento las dirigía hacia ellos.

—Ese Parasect y sus esporas son un poco molesto para poder ganar —dijo Lyra en voz baja a Jack—. Usa lanzallamas —susurró la chica.

—¡Lanzallamas!

Dratini abrió la boca y lanzó una poderosa y constante llama de fuego hacia el cangrejo, sin embargo, bastó una sola orden de la pelirroja para que la palmera se interpusiera entre su compañero y el ataque de fuego, y le lanzara un deslumbrante rayo de luz al dragón, impidiendo el avance de lanzallamas. Dratini salió expulsado hacia atrás nuevamente, esta vez no se llevó a Jack con él al suelo, no volvió a levantarse. Además, la explosión causada por el alcance de ambos ataques en el aire, empujó las esporas hacia Chansey, causándole tos. Sin embargo, no fue la única en recibirlas, Exeggutor se vio expuesto a ellas también.

—No pensé en eso —comentó Aurora. La palmera sintió una corriente eléctrica por su cuerpo. Mientras que el Pokémon de su oponente sintió un malestar en su interior que le hizo sentir dolor—. Está envenenada, eso será conveniente.

—Exeggutor fue muy veloz —indicó el chico mientras devolvía a Dratini a la safariball—. ¿Cómo es que es así?

—Porque tiene la habilidad clorofila —Jack entendió inmediatamente, Erika había usado la misma estrategia—. Tienes la medalla arco iris ahí, creo que ya sabes —el chico asintió—. La velocidad es importante en una batalla, pues el más rápido puede atacar primero y tendrá cierta ventaja sobre el oponente, deberían entrenar eso.

Jack recordó cómo venció en el Gimnasio Celeste hace algún tiempo, justamente había derrotado a Misty con la velocidad, del sonido en ese caso. El chico vio en ella una posibilidad interesante de vencer en futuras ocasiones, pero se percató de que no era la primera vez que aprendía algo que ya había utilizado. Con Daniel conoció las habilidades extras de sus Pokémon, pero ya había recurrido a las de Nidoran en la pelea contra Peter.

Tal vez las ganas de luchar y entablar peleas con otros entrenadores estaban ahí, sólo tenía que sacarlas a flote, pero para eso necesitaba un motivo, algo que lo incentivara a hacerlo. No podía dejar que todo dependiese de la promesa con su amigo, debía hallar algo más, y eso aún lo inquietaba.

—Aromaterapia —una dulce y refrescante fragancia inundó el lugar alrededor de Chansey y Lyra, la primera llegó a curarse del envenenamiento. Los demás no lograron olerlo.

—Dratini y Chansey tienen muy buenos movimientos —comentó la pecosa entrenadora—. Psíquico y cortefuria.

La palmera levantó al Pokémon de Lyra, haciéndole daño con la mente, y lo arrojó hacia Parasect, quien le propinó un fuerte corte en la espalda con su tenaza derecha. Lyra aprovechó la proximidad de Chansey con sus oponentes.

—¡Movimiento sísmico!

La encantadora criatura agarró fuertemente a Parasect y Exeggutor de sus patas, y dio un gran salto en el aire. Varios metros fueron los que alcanzó para luego girar, como si la gravedad no existiese, y lanzar agresivamente al suelo a ambos Pokémon. Parasect quedó inmediatamente inconsciente, mientras que la palmera tardó unos segundos en levantarse.

—Impresionante —susurró Jack.

—Vuelve a usar psíquico —ordenó Aurora al mismo tiempo que devolvía al cangrejo a su pokéball.

Chansey quedó detenida en el aire justo antes de volver a tocar el suelo. Exeggutor lo arrojó contra un árbol, el impacto fue tal que muchas hojas rosadas se desprendieron y cayeron sobre el Pokémon. El contraste entre los dos diferentes tonos rosados era agradable a la vista, mas no para Lyra, pues acababa de ver a su nueva a miga ser derrotada de una manera algo brutal. Ambas chicas corrieron hacia la criatura, seguidas de Jack.

—¡Dios mío! —exclamó la pelirroja, dejando ver nuevamente a la chica preocupada que habían conocido en la Zona Safari— Lamento si fui muy brusca.

—No te preocupes —dijo Lyra mientras volteaba a Chansey—. Yo también lo fui. Además, ella ya se está recuperando, lo ves. Es muy resistente. Pero me impresiona la velocidad de Exeggutor, sin mencionar la interesante mezcla de sus tipos, planta y psíquico —comentó la chica mientras acariciaba a su amiga caída.

—Oí que en otra región los Exeggutor son más altos y su segundo tipo cambia a dragón —indicó la pelirroja—. Tal vez sea por el cambio de clima. Me gustaría viajar hacia allá, probablemente mi Exeggutor cambie de tipo y crezca, eso sería maravilloso…

—Tienes una manera interesante de luchar, Aurora —comentó el chico para sacarla de ese trance de imaginación en el que nuevamente se estaba metiendo.

—¿Qué les parece si vamos a descansar un poco y luego seguimos practicando? —propuso— Aún debemos entrenar a Nidoking y Nidoqueen. Y puede que haya algo más que les pueda enseñar.

Los tres partieron al Centro Pokémon para comer algo y ver el estado de sus compañeros, pensando en sus futuros retos. Mientras tanto, en una de las casas en las afuera de Azafrán, cinco personas se reunían nuevamente.

El sol entraba cálidamente por las ventanas, aun así las sombras eran oscuras. Los salones y pasillos se veían desiertos, ningún ruido se escuchaba en el ambiente.

—No pude conseguir la masterball —indicó Úrsula con voz grave, pero sin miedo.

—No te pago para que seas mediocre —dijo una mujer de cabello tan rojo como la sangre—, sino para que seas eficiente —la motociclista tragó—. Pero, ¿qué le vamos a hacer? ¿Dónde está el chico?

—Debería estar en Fucsia —respondió Omar—, porque ya tiene la medalla arcoíris —agregó viendo los datos salidos de los registros privados de la Liga—. Su próximo destino debería ser el gimnasio de Azafrán.

—Está pronto a ir a Isla Canela —apuntó la mujer que estaba al mando—. Ahí se encuentra el Laboratorio, servirá para darle un buen uso a este ámbar viejo —observó una pequeña piedra transparente y anaranjada, la misma que Omar había robado del Museo—. De seguro el chico irá a ese lugar, lo interceptaremos ahí y le quitaré la masterball yo misma. Vendrás conmigo, Iván. Mataremos dos Pidgey de un tiro.

—¿Y qué haremos nosotros? —preguntó Esteban.

—Me esperarán afuera de un lugar algo…peligroso —la observaron con detención por unos segundos.

—¿Ya sabes dónde está? —Esteban estaba sumamente interesado en aquello, pero no se atrevió a demostrarlo.

—Creo que sí.

Estaba cada vez más cerca de realizar su plan, debía ser paciente y no apresurarse, por experiencia sabía que ponerse muy ansiosa le jugaba en contra. La calma debía ser su aliada en esto, sólo así triunfaría y gozaría de su querida gloria.


Lean mi fic: La Historia de Jack Evans
Soy Elven king
(Por si alguien no me reconoce)


#58
Muy bien organizado tu Fanfic, me agrado eso y por eso me voy a tomar la libertad de leerlo todo, jajajajajaja me gusto que pusieras los pokemon aparecidos a lo largo de tu historia, creo que te he visto caminar por la academia asi que algun dia deberiamos de encontrarnos y tener un combate o una mision juntos :3





#59
Hello mis valientes!!!, aquí le vengo con otro capítulus. Primero a comentar los comentarios:

@EthanBarush: me alegro de tener otro lector, espero leer más comentarios tuyos y que no sea sólo algo de un evento, ya me ha pasado antes con personas que van a leer todo el fic y nunca más aparecen. :D


Capítulo 27:


Spoiler
Entre los vidrios


El sol se estaba poniendo en el horizonte, generando una hermosa postal con tonalidades naranjas y nubes que variaban entre los colores rojos y púrpuras, los cuales combinaban perfectamente con el tinte característico de la urbe. Lyra se había despedido de su amigo de la infancia y de la pelirroja luego de participar en el concurso, en el que había ganado el listón, pues el certamen de Lavanda había sido adelantado.

Jack y Aurora demoraron casi una hora en llegar al gimnasio de la ciudad y éste poseía justamente un diseño idéntico al de los que el chico había visitado antes, la única diferencia era el color de la estructura que se hallaba encima de la puerta, esta vez era violeta. Sin embargo, la luz del sol y los árboles de hojas rosadas que se mecían con el leve viento, lo hacían admirable y óptimo para una fotografía profesional.

Los dos entraron y se encontraron con el típico hombre de traje marrón al lado de una de las estatuas. Estaba bien peinado y su traje era mucho más a la medida, el sujeto era algo joven y bastante bien parecido, aunque se sonrojó al ver a la chica.

—Bue-buenas tardes —tartamudeó—. ¿Eres tú Jack Evans? —el muchacho asintió—. Debes ir por ahí —indicó un camino, el chico avanzó—. Usted, señorita, tendrá que quedarse aquí —Aurora se limitó a sonreír.

Las luces se prendieron y dejaron ver una zona amplia con toques orientales muy a la par con el estilo de Fucsia. Las murallas estaban tapizadas hasta la mita con madera, mientras que el resto estaba pintado con un color claro, además de ser tapado en varias partes con pergaminos blancos y al menos unas tres puertas corredizas del mismo color. El suelo era de madera, todo muy pulcro, pero manchado y dañado por batallas anteriores. No obstante, lo más llamativo era el laberinto de vidrio grueso que inundaba el lugar, era fácil verlo pero al mirar a través de él, no se hacía difícil confundirse y perderse. Jack observó más detenidamente el lugar y vio varias personas paradas en diferentes partes, todas vestían igual y eran muy parecidas. Dio la vuelta y decidió hablarle a una de ellas.

—Hola —dijo el chico con calma. La mujer con la que habló era bastante alta y delgada, vestía un traje de ninja negro desteñido, con una especie de bufanda de color fucsia, su pelo estaba amarrado en una cola de caballo.

—Soy la líder de gimnasio —dijo con muy poco ánimo, como si no quisiera estar ahí—. Tendrás que vencerme si quieres la medalla. Tentacool.

Una medusa de cuerpo celeste oscuro apareció frente al muchacho, tenía tentáculos grises y unas misteriosas joyas rojas, dos grandes en los costados de su cabeza y una pequeña en su frente. Su mirada era de aburrimiento, de la misma manera que su entrenadora. La criatura no lograba sostenerse muy bien, se notaba incómoda.

—¡¿Tan pronto?! —se extrañó Jack, normalmente luchaba con otros entrenadores antes de enfrentar al líder— ¡Ivysaur, látigo cepa!

De debajo de la flor cerrada del cuadrúpedo salieron dos lianas que golpearon a la medusa en todo su rostro, no demoró en caer, el ataque fue demasiado fuerte, a parte de la ventaja de tipo. Además, no estaba en su ambiente natural.

—¿Ya tengo la medalla? —preguntó Jack con incredulidad.

—No, no soy la líder —respondió la mujer con notorio desánimo—. Sólo soy un señuelo. Pero aún quedan más personas, cualquiera de ellas puede ser la líder —se hizo a un lado y dejó avanzar al chico.

Jack continuó y se encontró con dos caminos, entró por el pasillo de la derecha y se topó con una mujer baja y regordeta. El traje ninja le quedaba muy ajustado y su pelo era tan corto que apenas le alcanzaba para una cola de caballo.

—¡Yo soy la líder de gimnasio! —aseguró con mucho entusiasmo ante un dudoso Jack que la miraba con algo de reojo— ¡¿Qué?! ¿No me crees? —el chico la seguía mirando de la misma manera— Esta bien, no lo soy —fue fácil sacarle la información—. Pero deberás vencerme si quieres continuar. ¡Zubat! —un murciélago apareció batiendo sus alas en el aire. Jack recordó cuando atrapó uno.

—¡Eco voz! —Ivysaur soltó un fuerte sonido de su boca, muy similar a un rugido. Los muros de vidrio zumbaron mas no se quebraron. Sin embargo, la aguda audición del alado Pokémon le jugó una mala pasada, pues era más sensible al ruido. Zubat cayó al suelo.

—¡Maldición! Sigue tu camino —la mujer se hizo a un lado.

El joven entrenador prosiguió con su ruta y llegó a una especie de cuarto dentro del laberinto de vidrio, se notaba que el lugar era más grande. En él había una chica de aproximadamente veinte años, vestía un traje ninja negro muy bien cuidado, era fácil percatarse de que le quedaba a la perfección, tenía una bufanda fucsia, al igual que su cinturón. Sus ojos y cabello eran púrpuras, éste último estaba recogido hacia atrás. Su mirada era seria y determinante.

—¿Quién eres? —preguntó la muchacha.

—Soy Jack Evans —dijo el chico, creyendo saber quién era la mujer que le hablaba—. Vine a desafiar a la líder.

—Mi nombre es Janine —dijo con calma y seguridad. El chico se sentía desafiado con tan sólo mirar los ojos de la chica. Sentía cómo si ella viniera a retarlo—. Y soy la líder del Gimnasio de Ciudad Fucsia.

—Supongo que tú eres la verdadera.

—Tendrás que averiguarlo ganándome. La batalla es de dos contra dos. ¿Usarás a ese Pokémon? —preguntó, Jack no notó desdén en sus palabras—. Estará en desventaja —el chico la quedó mirando, no entendió por qué le dijo algo importante para la batalla—. Suelo dar una pequeña ayuda a quienes me desafían.

—Bien. Aceptaré tu ayuda. Ivysaur, regresa —el animal-planta regresó a su cápsula bicolor—. Nidoking, necesito de tu ayuda —el bípedo Pokémon apareció ante Jack mirando hacia la chica con una mirada salvaje que poco recordaba al pequeño Nidoran que fue hace algún tiempo.

—Veneno contra veneno —anunció Janine—. ¡Tentacruel!

Una enorme medusa apareció ante Nidoking, era ligeramente más grande que éste. Poseía los mismos colores que su pre evolución, sin embargo, aquella criatura tenía más tentáculos que le servían para sujetarse con mayor firmeza y era dueño de un peligroso pico que amenazaba con destruir cualquier cosa. Su mirada en penetrante y oscura, parecía un mafioso ocultando un cadáver.

—¡Dijiste que Ivysaur estaría en desventaja! —inquirió Jack— Ahora es Nidoking quien lo está.

—No debes creer todo lo que te dicen —se burló—. Pareces un novato —a Jack no le gustó eso, pero debía guardar la compostura, o sino, le daría en el gusto a la líder—. ¡Escaldar! —la medusa soltó un potente chorro de agua hirviendo que impactó todo el frente de su oponente, soltando algo de vapor y causándole quemaduras leves, pues su piel era bastante resistente. Sin embargo, la fuerza del encontronazo con el agua fue el que más daño le causó— Mi Pokémon es muy rápido, tendrás que tener cuidado —advirtió.

—¡Taladradora!

Nidoking saltó hacia adelante, girando en el aire, como si intentara emular a un taladro, con su cuerno como guía del resto de su cuerpo. El alguna vez roedor usó toda la fuerza de su cuerpo para dañar a la medusa, quien recibió la agresión en su frente.

—Ese movimiento es de tipo tierra —apuntó la líder—. ¿Qué intentas hacer? —Jack se dispuso a contestarle, pero se vio interrumpido por unas repentinas flamas que rodearon por no más de dos segundos a su Pokémon—. Que lamentable, está quemado. ¡Tentacruel, usa rayo hielo!

La acuática criatura lanzó un gélido rayo celeste que chocó contra el blanco pecho de Nidoking, quedando cubierto de varias escarchas y con un frío que recorrió todo su cuerpo. El movimiento le hizo harto daño, mas no quedó congelado, puesto que las quemaduras lo impidieron.

—Rayo —Nidoking envolvió su cuerno con electricidad y dirigió un poderoso rayo hacia su oponente, quien sintió recorrer una gran cantidad de volteos por su cuerpo—. Taladradora fue para comprobar qué tan rápido es Tentacruel fuera del agua, y no pudo evadir ese movimiento —explicó—. Otra vez me mentiste.

La medusa vio sus fuerzas reducidas de manera considerable, pero no lo suficiente como para desfallecer ante su contrincante. Por su parte, el Pokémon del chico nuevamente fue rodeado por las flamas de la quemadura.

—Y te hice ocupar un movimiento de más para que comprobaras si era cierto —rió orgullosa por su engaño—. Sin embargo, tu estrategia me pareció muy interesante e inesperada —indicó Janine—. Debió haberte costado enseñarle ese movimiento a Nidoking.

—Necesitaba contrarrestar su debilidad —expuso el chico con sencillez—. Ahora el golpe final para tu medusa.

—Debo decir que esperaba usar más veneno contra ti, pues es mi especialidad, pero el que usaras a Nidoking arruinó un poco mis planes —indicó Janine con un poco de resignación—. Pues sólo Tentacruel puede usar movimientos de ese tipo, mi próximo Pokémon no lo hace. Así que no podré envenenarte —Jack no le creyó, esta vez no caería—. Veamos qué sucede y con qué me sorprendes.

—Tú lo pediste.

La sangre comenzó a correr más rápido por la sangre del chico, se había demorado en experimentar ese fervor por las batallas, pero ahora sentía esa adrenalina que acostumbraba a apreciar durante un duelo de gimnasio. Le había pasado con todos los líderes anteriores y Janine no sería la excepción.

—¡Golpe roca!

Nidoking se abalanza contra Tentacruel para propinarle un fuerte golpe, pero una fuerte voz de mando por parte de la chica comandó a la medusa a tirar una serie de púas púrpuras al suelo ante Jack. El compañero del chico le propinó un fuerte golpe con su puño a la joya del centro en la cabeza de su marino oponente, dejándola resquebrajada. El Pokémon de Janine cayó rendido al suelo, la chica no demoró en devolverlo a su pokéball.

—Justo en el punto débil —comentó la chica—. Venomoth —una criatura con apariencia de polilla salió de la capsula. Era bastante grande y de tonalidades púrpuras, sus ojos eran saltones y de su cabeza salían algo parecido a tres cuernos. Al batir sus alas, un ligero polvo se desprendía de ellas—. ¡Psíquico! —ordenó la líder y Nidoking obtuvo un fuerte dolor de cabeza que lo dejó tirado en el suelo sin poder moverse.

—Regresa —Jack devolvió a su amigo a su pokéball—. Dratini —el majestuoso dragón apareció en escena y se posó ante el insecto. Sin embargo, las púas derramadas por Tentacruel pincharon al mitológico ser y lo envenenaron. El Pokémon del chico se quejó.

—Púas tóxicas —apuntó Janine—. Te dije que mi siguiente pokémon no conoce movimientos de tipo veneno, pero aun así envenené a uno de los tuyos —guiñó un ojo para jactarse de su estrategia.

Jack ya estaba harto de las jugarretas de la ninja. Lo había confundido diciéndole aparentes verdades que resultaron ser mentiras y una mentira que al parecer era verdad y estaba mezclada con una mentira que podía ser verdad desde cierto punto de vista, pero que seguía siendo una mentira.

—Es un gimnasio de tipo veneno, ¿por qué usar un Pokémon que no puede envenenar? —preguntó el muchacho tratando de guardar la compostura, seguramente esas mentiras también eran parte de la prueba.

—La respuesta es sencilla. Es el final de la jornada y mis demás Pokémon están cansados por las batallas anteriores a esta —respondió—. Tentacruel y Venomoth son los únicos que no habían luchado —su respuesta era lógica.

—Continuemos. ¡Furia dragón! —Dratini lanzó una bola de fuego rodeada por una chispeante electricidad. La ofensiva golpeó a la polilla en su abdomen.

—No soy experta en el tipo dragón, pero me parece que ese movimiento no fue tan fuerte como debería ser —comentó Janine sin que nadie se lo pidiera—. Tal vez sea necesario que Dratini esté enojado, después de todo el nombre del ataque dice furia —el chico sabía que ese movimiento siempre hacía la misma cantidad de daño, aunque la chica lo hizo dudar—. Venomoth, usa zumbido.

La polilla emitió un sonido tan agudo que hizo zumbar los oídos de muchos presentes en el gimnasio, especialmente el Pokémon de Jack, sintió bastante dolor en sus órganos auditivos, era intenso y constante. No obstante, la gran víctima del Pokémon fue el elaborado laberinto de vidrio que los rodeaba. La muralla trasparente no logró soportar las vibraciones emitidas y se rompió en mil pedazos, dejando el lugar inundado en vidrios rotos. Ahora estaba a la vista la medalla del gimnasio en la pared de atrás, en un tamaño más grande.

El dragón sintió un agudo dolor en su pecho que le hizo quejarse nuevamente, Janine se percató de que era el envenenamiento. Su entrenador dedujo que la habilidad de su compañero no había actuado esta vez. Además, no lo había visto mudar de piel.

—Ay, no. A mi padre no le gustará esto —dijo Janine con voz afligida—. Y a la Liga tampoco. Mal lugar para estrenar ese movimiento. Acababa de enseñárselo.

—Bueno, hay que seguir, ¿no? —continuó Jack— ¡Ciclón! —una fuerte ráfaga comenzó a levantarse. Sin embargo, al ser un lugar cerrado, hizo que el viento no se dispersase tanto y se mantuviera con las murallas de cemento. Muchas de las personas vestidas como la líder huyeron y se escondieron. Aurora y el sujeto de la entrada se camuflaron detrás de las estatuas— ¡Dratini, detente un momento! —el chico se percató de que podía ser un poco peligroso.

—¡Idiota! —inquirió Janine— ¡¿Qué no sabes que es peligroso usar ciclón en interiores?! Sobre todo si hay pedazos pequeños de vidrio repartidos por el lugar —el chico se avergonzó por no haberlo previsto, pero algo le causó extrañeza en las palabras de su contrincante.

—¿No se supone que no eres experta en el tipo dragón? —preguntó, nuevamente tenía sospecha de que la líder había mentido.

—No lo soy, pero debo estar al tanto de los demás tipos para poder contrarrestarlos de alguna manera —explicó—. Después de todo soy una líder de gimnasio.

El joven entrenador estaba algo confundido, Janine había hablado con la verdad cuando dijo no ser experta, pero la había disfrazado de mentira para confundir a Jack sobre si el movimiento se había ejecutado correctamente.

—Imagino que estás algo desconcertado y molesto con mis mentiras verdaderas, o verdades mentirosas —soltó una pequeña risa—. Continuemos con la batalla. ¡Psíquico!

La mitológica criatura sintió un fuerte dolor en la cabeza que lo debilitó bastante, pero, para su suerte, su piel se resquebrajó y cayó, dejando a la vista una más hermosa y fresca. Su habilidad acababa de hacer efecto. Dratini ya no sintió más el intenso dolor provocado por el envenenamiento.

—Quiero terminar este encuentro, estoy algo cansada. Danza aleteo —comandó la líder, pretendía terminar la lucha. El chico y su dragón esperaron el golpe, pero éste nunca llegó. Era lógico que Dratini no supiera cómo era ese movimiento, pero Jack nuevamente se veía atacado por su ignorancia. Lo único que hizo Venomoth fue pulular por el aire moviendo sus alas de manera graciosa. Soltó algunos brillos.

—¡Atizar! —el mitológico ser se lanzó hacia la polilla y lo azotó contra el suelo utilizando su cola, chocando con algunos vidrios que habían saltado hasta ese lugar y causándole algo de daño extra— Pensé que ibas a terminar la batalla.

—Dije que quería hacerlo, no que lo iba a hacer —había dicho la verdad esta vez, pero Jack ya hacía caso omiso a sus declaraciones, podía esperar cualquier cosa—. Somnífero —Venomoth batió sus alas y soltó una nube de esporas verdes que brillaba tenuemente con la luz reflejada por los vidrios y amenazaba con dormir al dragón.

—¡Lanzallamas!

Una fuerte llamarada atravesó y dispersó la nube verde para luego alcanzar a Venomoth y envolverlo en rojas llamas por varios segundos. Sin embargo, Dratini calló dormido al suelo y el ataque de fuego paró. Lanzallamas había esparcido aún más las esporas y éstas alcanzaron al pokémon de Jack.

—Que lastima —indicó Janine—. Ambos pokémon están agotados y sólo el mío puede dar el golpe final —rió.
Ambos esperaron a ver si la habilidad del dragón actuaba, lo que no sucedió. No obstante, el insecto se vio rodeado de fuego por al menos dos segundos y se desplomó sobre los vidrios rotos, había sido quemado por el ataque. Dratini dormía ante ellos sin verse inmutado por la situación.

—Gané. ¡Gané! —Jack hizo su típico baile de la victoria, alzó los brazos y se movió ridículamente. La líder sonrió, al igual que Aurora. El muchacho movió a su pokémon para que despertase pero éste lo golpeó con la cola para que lo dejase tranquilo y continuó durmiendo— Me agrada tu actitud —dijo sobándose.

Janine se acercó tratando de no pisar los vidrios y extendió su mano, en ella tenía la medalla del gimnasio. Tenía la forma de un corazón rosado mal recortado.

—Esta es la medalla alma —la depositó en las manos del chico y éste la puso en la correa de su bolso, debajo de la medalla arcoíris—. Ya tienes cinco medallas. Estás cerca de la Liga.

—Sí. Gracias.

Jack guardó a Dratini en su pokéball, se despidió de Janine y se marchó pensando en lo que ésta le había dicho. Le faltaban tan sólo tres medallas para participar en la Liga y cumplir su promesa con Elliot, y aún no tenía algo que lo motivara a seguir, todavía no lograba encontrar su objetivo para luchar. El joven pasó entre las estatuas olvidando a Aurora, la chica le reprendió y se despidió del sujeto de la entrada. Ambos salieron del recinto, ya estaba oscuro.


Lean mi fic: La Historia de Jack Evans
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#60
¡Y aquí va un nuevo....! ¿Ningún comentario? ¿Dónde están todos? He quedado abandonado en un rincón. *Cries in spanish*
Bueno, aquí va en capítulo.


Capítulo 28:


Spoiler
Sueños del pasado


Aquella edificación constaba de enormes pilares e imponentes paredes marrones con un estilo muy colonial, era muy diferente al resto de construcciones de la ciudad, pero no por eso carecía de coloridas flores que lo rodeaban por doquier. La famosa Universidad de Kanto, situada en Azulona, poseía el prestigio nacional, e internacional en diferentes áreas de la ciencia, con académicos de excelencia que eran un referente para muchas otras instituciones.

Sus aulas eran ocupadas por estudiantes excepcionales, muchos reprobaban en su primer semestre, sólo los mejores lograban egresar con un título profesional. Sus salones de clase eran de un color blanco, con enormes ventanales y piso en forma de escalera para los pupitres. Los docentes ocupaban un amplio pizarrón para dictar su asignatura.

Aliro Jones era un profesor que impartía el ramo de genética pokémon, a sus treintaicinco años ya había realizado investigaciones sobre el cambio en las células al momento de la evolución, con prometedores resultados.

—Quiero que entreguen su tarea sobre cómo influye el uso de diferentes técnicas en las células de un pokémon para vuelta de la semana de aniversario —indicó el profesor con voz clara—. Pueden retirarse. Que pasen una buena semana y estudien para el examen final —Aliro guardó sus cosas y se retiró junto al alumnado.

Salió de la universidad y se apresuró en tomar el bus interurbano hacia Azafrán. El camino era de tierra pero no muy irregular, no era muy molesto para algunos, pero curiosamente a ninguna autoridad se le había ocurrido pavimentar las rutas entre ciudades, al menos ningún gobernador lo había propuesto de manera pública. Quizás no era económicamente viable, pensaban algunos.

El profesor Jones llegó de noche a su hogar, era una acogedora casa al norte de la capital regional de Kanto, con una techumbre verde oscuro, muy típica de esa ciudad. Abrió la puerta y ahí estaba su madre, una mujer dieciséis años mayor que él, en aquellos tiempos la gente se casaba muy joven. Su nombre era Estrella y a su lado estaba una dulce niña de diez años, de cabello rojo y anteojos.

—¡Papá! —la niña se abalanzó a los brazos de su padre con una enorme sonrisa.

—Adriana, pareces estar más grande que la última vez que te vi —anunció el hombre—. Creces muy rápido.

—Hola, hijo —dijo la mujer, le salían algunas canas de su cabellera—. ¿Qué te retrasó?

—Ese camino de tierra —le dio un beso a su madre—. Es el año mil novecientos ochenta y tres y aún no pavimentan esos caminos. ¿Qué avance pretenden tener si algo tan básico no es mejorado? —la mujer sólo rió. Aliro dejó a su hija en el suelo.

Cenaron y jugaron hasta tarde bajo la cálida luz del fuego de la chimenea. Adriana se quedó dormida y su padre la dejó acostada en su habitación, la observó dormir por unos segundos, recordando a su fallecida esposa y ese tranquilo rostro que alguna vez amó, y que ahora podía ver en su hija.

Al día siguiente Adriana se levantó temprano para jugar con su Pokémon, una tierna criatura con caparazón en forma de espiral, de la que salía un cuerpo blando de color turquesa, sus ojos eran algo saltones y no parecían muy expresivos. Era un Omanyte y su padre se lo había obsequiado luego de la exitosa prueba de resurrección de Pokémon extintos, en la que él había participado.

Alguien llamó a la puerta con golpes fuertes pero educados, fueron constantes y se detuvieron cuando Aliro abrió con brusquedad y una ligera molestia. En la entrada, un hombre de unos treintaiún años y mirada amable, pero intimidante, yacía parado, vestido completamente de traje negro y un sombrero que le daba un toque mafioso. Lo saludó cordialmente.

—Buenos días, profesor Jones —dijo el hombre extendiendo la mano para saludarlo. Aliro hizo lo mismo, aunque con algo de recelo, pues no sabía quién era—. Lamento molestarlo tan temprano, pero necesito hablar con usted de algo importante.

—Claro, pero me gustaría saber primero su nombre —dijo el docente universitario, no iba a dejar pasar a cualquier desconocido.

—Oh, perdón —exclamó el sujeto—. Que mal educado de mi parte. Mi nombre es Giovanni y soy el líder del gimnasio de ciudad Verde.

—He escuchado hablar de usted —comentó con bastante sorpresa—. Nunca está en su gimnasio. Por favor pase.

—Gracias, es muy amable.

Se quitó el sombrero y permitió que el dueño de casa lo condujera hacia el living. Era una habitación muy acogedora, con sillones tapizados y una ventana que daba justo hacia donde Adriana jugaba con su pequeño Omanyte. Aliro lo invitó a sentarse.

—Bueno —dijo el profesor—, ¿para qué soy bueno?

—Necesito de sus conocimientos sobre genética Pokémon —explicó—. Hace unos meses realicé un viaje hacia un lugar conocido como la Isla Suprema junto a mi equipo de exploración, puesto que ahí vive un pokémon…

—Mew —interrumpió bruscamente el hombre de ciencia—. Como sé de genética, se sobre esa criatura. Se dice que tiene el ADN de todos los Pokémon, la cantidad de movimientos que es capaz de aprender desencadenaron esa teoría, pero son sólo leyendas.

—¿Y le interesaría saber si eso es real? —preguntó Giovanni con mucho interés.

—Por supuesto —dijo—. Pero encontrar a esa criatura es imposible, ni si quiera se sabe si realmente vive ahí.

—En esa isla estuvimos a punto de capturar a Mew —hizo una breve pausa, la expresión de Aliro fue de incredulidad en un principio, pero terminó por creerle—. Algunos murieron, el Pokémon se defendió. Pero salió herido y obtuvimos su ADN con la sangre que derramó. Por eso vine aquí, profesor —Giovanni se puso de pie ante el científico, quien lo único que podía hacer era imaginar todas los posibles descubrimientos que podía realizar—, necesito que investigue los secretos de ese ADN.

Aliro calló por unos segundos, pensó en todo lo que eso significaba, las implicancias legales, tecnológicas, éticas y morales. Mew era un Pokémon legendario vinculado, según muchos mitos, a la creación. Podría incluso llegar a descubrir el origen de los mismos Pokémon o de sus poderes. Pero había algo que lo inquietaba en todo este asunto.

—¿Cómo llegó a esa isla? —preguntó con su mente aún puesta en la increíble oportunidad que tenía frente a sus ojos.

—¿Por qué lo pregunta? —lo miró con curiosidad.

—Como científico, quise saber sobre Mew en algún momento. Investigué y di con un sujeto en Lavanda de nombre Fuji, tenía algo llamado mapa viejo —la mirada de Giovanni se tornó algo más seria, creyó saber lo que venía—, no me dijo cómo lo obtuvo, pero aquel mapa indicaba el camino exacto hacia esa isla, decía cómo esquivar todas las complicaciones naturales alrededor de ese lugar, para poder llegar a salvo. Me costó mucho convencerlo para que me lo mostrara. Se dio por vencido ante mi insistencia al saber que yo no tenía los recursos para llegar a esa isla. Pero usted parece tenerlos —apuntó. Giovanni vestía ropa fina—. Seguro que se negó a mostrarle el mapa. Debió haberlo robado.

—¿Y qué con eso? —dijo el líder de gimnasio desplazándose hacia la ventana con una mirada seria que no se borraba de su cara— El hombre le estaba poniendo trabas al avance de la ciencia.

—¡Una persona que es capaz de robar no puede estar interesada en la ciencia sin obtener algún beneficio! —exclamó con bastante molestia— Tendré que pedirle que se largue de mi casa —ordenó con voz firme.

—¿Es esa su hija? —preguntó con tono de amenaza.

La situación se volvió sumamente tensa, esas palabras resonaron por toda su cabeza, era una clara amenaza. Aliro apretó sus manos, comenzó a sudar frío y un leve temblor se le presentó en las piernas.

—Haré lo que quiera, pero no le haga daño —su hija era lo único que su esposa le había dejado, no podía perderla.

—No sólo quiero que investigues el ADN de Mew, quiero que hagas algo más con él —se volteó a verlo con una mirada llena de codicia y deseos malsanos—. Quiero que crees un Pokémon superior a todos los demás.

La cara de su padre fue lo último que vio antes de despertar sudando y ver la oscuridad de su habitación. La luz de la Luna entraba por la ventana, había olvidado cerrar las cortinas. Tomó sus anteojos y se dirigió a la cocina para beber un poco de agua. Encontró la luz encendida y vio a un hombre de cabello despeinado.

—¿No puedes dormir? —preguntó con amabilidad.

—No te pago para que seas mi confidente, Omar —respondió tajantemente—. ¿Has sabido algo del chico? —cogió un vaso y lo llenó de agua, luego bebió.

—Hace dos días venció a Janine, la líder del gimnasio de Fucsia. Debería estar en camino a Azafrán —contestó el hacker—. ¿Piensas seguir con el plan?

—Sí, esperaré a que llegue a Canela y aprovecharé de revivir a la criatura dentro del ámbar viejo que robaste en Plateada.

—¿Por qué haces esto, Adriana? — la mujer lo miró con seriedad, no le agradaba que se metieran en sus asuntos.

—Eso no te incumbe —se retiró de la cocina con evidente molestia y el hombre continuó comiendo su emparedado.


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Soy Elven king
(Por si alguien no me reconoce)