Hola, hace mucho que no publicaba aquí y decidí pasar para al menos seguir adelantado este fic antes de comenzar con otro. La universidad no me deja mucho tiempo para escribir ni leer, pero en 2 o 3 semanas más salgo de vacaciones, así que me pondré al día con los fics, he visto que hay varios nuevos, así que tengo mucho por leer. No sé si alguien siga leyendo este fic, pero seguiré publicándolo hasta el final.
Capítulo 29:
Jack caminó durante cinco días por rutas, cuyo único indicio de civilización eran los caminos pavimentados para los vehículos, antes de llegar por segunda vez a Lavanda. Luego le tomó otro día más para llegar a Azafrán. Su bici se había hecho añicos en Fucsia luego de que un Pokémon se descontrolara y comenzara a golpearlo todo, el transporte del chico fue una víctima de aquello. Jack no tenía dinero para buses interurbanos y no le quedó más que caminar, Aurora le ofreció la suya, pero el muchacho prefirió hacerlo a la antigua, cuando pasó hambre se arrepintió.
En Azafrán se dirigió inmediatamente al Centro Pokémon a ducharse y comer, él y sus compañeros estaban hambrientos. Después de descansar por unas horas durante la mañana decidió entrenar, tenía hora para batallar en el gimnasio para dos días más, sin embargo, no se le ocurrió nada, como no conocía muy bien la ciudad y la enfermera de turno era muy malhumorada, no le quedó más opción que tomar su teléfono y llamar a alguien que sí conociese aquella urbe.
Pasó por varios números, entre ellos el de Aurora, se lo había dado antes de despedirse en Fucsia, hasta que llegó al que buscaba. Pensó por un minuto si sería conveniente llamarlo para que acudiese en su ayuda, la última vez que estuvo con él lo había pasado mal en algunos momentos. Decidió por marcar el número.
Esperó algunas horas sentado frente a la ventana junto a sus Pokémon. Golbat prefirió posicionarse bajo la sombra de la mesa y dormir, mientras que los demás jugaban, los más contentos eran Horsea y Dratini, eran pequeños comparados con Ivysaur y Nidoking, aunque el dragón era más largo.
De repente, una horrenda cara apareció frente a él, sacándole la lengua, tenía la boca rasgada y una mirada algo maligna pero traviesa. Jack casi se cayó de espaldas cuando vio aquel rostro, sus compañeros se exaltaron.
—¡Ja, ja, ja! —sonó una fuerte risotada que anunciaba la llegada de Henry— Lo juro, algún día te voy a grabar y lo subiré a internet.
—Esta clase de sustos son justamente lo que me hicieron dudar si llamarte o no —indicó Jack sonriendo—. ¿Cómo estás?
—Bien. Ella es Franny, mi hermana gemela.
Una chica rubia de cabello largo y con algunas ondas estaba al lado de Henry, llevaba puesta una chaqueta blanca de cuero con rayas celestes, una en cada brazo, su falda de tablas era del mismo color pero un tono más oscuro, calzaba unas zapatillas blancas muy pulcras y calcetines hasta la rodilla, como los futbolistas. Su mirada era intensa pero fría, Jack se sintió atravesado por los ojos azules de la muchacha.
—Él es Jack —apuntó al chico.
—Hola —dijeron ambos, aunque a Franny se le notó algo de indiferencia en la voz.
—¿Y por qué me llamaste? —preguntó el rubio con algo de curiosidad.
—Tengo hora para desafiar al líder de gimnasio en dos días —indicó el chico—. Por cierto, mira —Jack le enseñó sus medallas a Henry, quien no las había visto.
—Vaya —exclamó el muchacho—. No me había fijado.
—Pues que ciego eres, Henry —intervino Franny con tono burlesco—. Esas medallas no se las dan a cualquier niño, por lo tanto debes ser fuerte —la chica lo miró de pies a cabeza— o hábil al menos. Como heredera y futura due…—se detuvo bruscamente y se quedó estática sin saber muy bien qué hacer, puesto que se había percatado de que estaba diciendo algo que no debía. Henry le había comentado que Jack no sabía que eran los herederos de la compañía más grande de Kanto, incluso del país.
—¿De qué eres heredera? —a Jack no le pareció raro que se callara de repente, su hermano era algo extraño, tal vez ella también lo era.
—De…la gran sabiduría de los Pokémon tipo hielo —le sonrió esperando que le creyera, el chico no dijo nada y Henry sólo se dedicó a ver como su hermana hacía el ridículo—. Como sea, quiero tener una batalla contigo —cambió rápido de tema y de todos modos estaba interesada en luchar.
—Acepto tu desafío —dijo entusiasmado, al mismo tiempo que se puso de pie.
—Qué bueno que te traje, no tenía idea de a dónde podríamos ir —comentó Henry aliviado, cuando Jack lo llamó había supuesto que el chico quería que lo ayudase con algo de entrenamiento o que fuese su guía.
Caminaron hacia un campo de batalla habilitado para estos encuentros, el suelo era totalmente de tierra, aunque uno que otro brote de hierba se colaba por las orillas. El lugar estaba enrejado para que los ataques no fueran a dar a lugares aledaños. La chica se posicionó de un costado de la cancha y Jack, evidentemente, del otro.
—¿Qué te parece una batalla doble? —propuso Franny.
—Muy bien. ¡Nidoking! ¡Dratini!
El venenoso pokémon hizo presencia usando su imponente cuerpo robusto para tratar de intimidar a quien fuese que estuviese, pero sólo estaba la chica, la cual ni siquiera se vio impresionada por aquella criatura. Mientras que el dragón azul se enrolló pacíficamente a su costado izquierdo.
A Henry le causó una grata impresión ver a Nidoking totalmente evolucionado, pero la mayor atención se la llevó Dratini.
—Interesantes Pokémon y, aunque no me impresionan en lo absoluto, si me hacen un poco feliz —Jack se sintió un poco molesto, pero intrigado—. Mis queridos Seel y Cloyster, salgan a escena.
Una especie de león marino apareció frente a Nidoking, era tan pálido como la nieve, su barbilla era de un color tierra y tenía un cuerno en la frente. Poseía una mirada inocente que se le acentuaba al sacar la lengua. El segundo ser tenía un aspecto misterioso, pues su cuerpo estaba cubierto casi en su totalidad por una dura concha bivalva púrpura grisácea, con algunos cuernos bastante amenazantes, su mirada era maliciosa y ligeramente atrayente. Era del mismo porte que los tres chicos presentes.
—Agua y hielo —indicó el chico con preocupación.
—A veces hay que esperar a que el oponente elija primero, para tener la opción de elegir mejor que él. Eso lo sabe cualquiera —comentó la chica, a veces le gustaba molestar a su contrincante.
—Como sea, como entrenador debo enfrentarme a las diferentes adversidades —agregó Jack para defenderse de las palabras de la rubia.
—¿Estás seguro? —dudó la chica y le lanzó una mirada suspicaz a su oponente— Henry me contó que antes de ir a un gimnasio llevabas una estrategia, eso no es enfrentar a las adversidades, es ir preparado con anticipación.
—Pero llevar una estrategia indica que no los subestimo —se defendió.
—Pero debes subestimarlos al menos un poco, o tu oponente podría entenderlo como inseguridad o falta de confianza en tus habilidades —explicó Franny—. Es bueno ser humilde, pero no tanto. Te hace falta un pequeño toque de arrogancia. ¡Canto helado!
La pálida criatura emitió una dulce melodía tan gélida como la mirada de la chica, el canto era tan extraño que causó escalofríos en Nidoking y Dratini, igualmente Jack sintió uno recorrer su cuerpo. Los dos compañeros del chico se vieron afectados por la sonata de Seel.
—¡Ese canto es tan frío como tu corazón, Franny! —comentó el chico rubio con una gran sonrisa.
—¡Cállate, bicho raro! —lo insultó de vuelta— No te metas —el chico continuó sonriendo.
—¡Rayo! —Nidoking cubrió sus brazos con electricidad y la dirigió hacia Seel, quien recibió el ataque brutalmente, sintió cómo recorría cada parte de su cuerpo.
—Esta batalla será corta —susurró Henry.
—Granizo —el bivalvo miró hacia el cielo y unas blancas nubes se reunieron en el cielo sobre ellos, pequeños trozos de hielo comenzaron a caer sobre los pokémon, aunque con aquel tamaño era suficiente para dañar a los presentes.
—¡Que inteligente eres, hermanita! —gritó Henry— ¡Eso también dañará a Seel!
—Mi Seel puede resistir eso y más.
Repentinamente, el pálido acompañante de Cloyster comenzó a brillar intensamente, su cuerpo se alargó más de medio metro. Para cuando dejó de emitir luz, ya no tenía esa mirada inocente que lo hacía parecer bobo a ratos, pero aún seguía mostrando un carácter amable y amistoso, sus aletas se habían hecho más delgadas mas no delicadas. Su barbilla ya no era color tierra, era blanco en su totalidad.
—Lo vez, ahora es un Dewgong y es agua y hielo. A diferencia de los tuyos, Jack, que son dañados por el granizo —se jactó la chica, con el pecho muy inflado, como un orgulloso Pidgey.
—Eres bastante arrogante —comentó el chico—. Pero supongo que es para que yo piense que no eres insegura, por lo tanto, sí lo eres —la rubia sólo lo miró—. Cuando estás muy ansiosa por demostrar que no eres insegura, demuestras que sí lo eres. ¡Dratini, lanzallamas!
Una poderosa flama continua de fuego impactó a Cloyster en toda su concha protectora, pues éste se había protegido cerrándola, no obstante, no logró impedir la entrada del calor a su misterioso cuerpo oscuro.
—Por eso te dije que te hacía falta un pequeño toque de arrogancia —contestó haciendo énfasis en la palabra pequeño—. ¡Rayo aurora!
Del cuerno de la recién evolucionada criatura marina salió un llamativo rayo de luces de colores, principalmente las del arcoíris. La belleza del movimiento era digno de un concurso Pokémon, pero a Jack le importó bien poco, el ataque había impactado a Dratini, quien no pudo superar su debilidad al tipo elemental de aquella ofensiva y calló rendido al costado de Nidoking.
—Maldición —dijo Jack para sí mismo—. Descansa, amigo —el dragón volvió a su cápsula, una safariball.
—No pareces alguien de cinco medallas, Jack —dijo Franny con el propósito de ridiculizarlo—. A estas alturas del viaje, Jonathan ya había logrado más que tú, Jack —al chico no le molestó que mencionaran a su hermano mayor.
—Sí, a estas alturas llevaba más derrotas que yo —lo dijo riéndose.
Al principio de su viaje, Jonathan, a diferencia de Jack, no logró vencer a ningún líder de gimnasio, difería bastante del entrenador que ahora era.
—¿Pero cómo sabes todo eso?
—Es que leí su biografía —dijo sonrojada y con las manos en el rostro. Jack no dijo nada sobre eso.
—Nidoking, vuelve a usar rayo —a pesar de la caída de granizos, el venenoso Pokémon mandó un fuerte rayo a Dewgong, quien se debilitó con creces, pero no al punto de caer desmayado.
—Descanso —el pálido compañero de la rubia cerró los ojos y en menos de un segundo se quedó profundamente dormido.
—¡Golpe roca!
Nidoking corrió y se abalanzó contra Dewgong con uno de sus puños en alto, totalmente preparado para propinarle el golpe. Pero Franny no se quedó de brazos cruzados y ordenó al bivalvo mandar un gélido rayo de color celeste contra su imponente contrincante. Nidoking no logró dar con el dormido Pokémon y cayó con parte del brazo cubierto por hielo.
—Sonámbulo.
Jack desconocía ese movimiento, pero temió lo peor. Dewgong se enderezó, aún con los ojos cerrados y lanzó de su cuerno nuevamente un rayo de colores contra el indefenso compañero del chico, quien no pudo escapar del impacto. No volvió a pararse.
—¡Y la ganadora soy yo! —dijo Franny—. Y el perdedor eres tú.
—Sí, ya me di cuenta —anunció el chico mientras devolvía a Nidoking a su pokéball—. Al principio pensé que eras más fría, pero resultaste ser simpática, a tú manera, claro.
—Es que tal vez algún día conozca a tu hermano —se volvió a sonrojar.
—Como sea. Henry, necesito entrenar para el gimnasio. ¿Ya se te ocurrió algo?
—No —dijo el rubio sin preocupación alguna, no era su problema.
—Pero necesito alguna estrategia para el gimnasio —exclamó desesperado.
—Lo ves, llevas una estrategia, sólo ve a la vida, lo que venga —Jack la miró con desacuerdo—. Bueno, tal vez el Dojo Karate pueda servir de algo. Según lo que escuché —dijo Franny con un tono farandulero y un lenguaje corporal que evidenciaba que se avecinaba una especulación, su hermano emuló la actitud— el maestro del Dojo postuló hace mucho tiempo para ser el líder de gimnasio de esta ciudad, pero la actual líder le arrebató el puesto.
—¿Y cómo lo hizo? —Jack no solía mostrarse interesado ante ese tipo de cosas, pero los rumores le causaban gran curiosidad.
—Estaban a punto de darle el puesto y todo eso —contestó Henry—. Pero ella salió del público y lo desafió a un duelo, ella tenía quince años, ahora tiene veintiséis. Lo humilló, fue devastador, el no pudo vencer a ninguno de sus Pokémon. Fue horrible. Haber aceptado ese duelo debe haber sido el peor error de su vida.
—Ya veo. ¿Pero en qué me ayuda a mí y mi próxima batalla contra esa mujer? Lo que me acaban de contar sólo hacen que me pongan más nervioso. Debe ser alguien muy fuerte.
—El maestro del Dojo debe ya haber descubierto algo sobre como vencerla —dijo Franny—. Después de semejante trauma lo más lógico es que pasara toda su vida tratando de superarlo. Tal vez ya sabe cómo vencerla.
—Sí, puede ser. Vamos ahora.
—No —se negó la chica—. Debo descansar.
Los tres jóvenes se encaminaron al Centro Pokémon. En el trayecto, Jack se vio asustado varias veces por Gastly o Haunter, todo para el deleite de los gemelos.
Capítulo 29:
Spoiler
Batalla doble
Jack caminó durante cinco días por rutas, cuyo único indicio de civilización eran los caminos pavimentados para los vehículos, antes de llegar por segunda vez a Lavanda. Luego le tomó otro día más para llegar a Azafrán. Su bici se había hecho añicos en Fucsia luego de que un Pokémon se descontrolara y comenzara a golpearlo todo, el transporte del chico fue una víctima de aquello. Jack no tenía dinero para buses interurbanos y no le quedó más que caminar, Aurora le ofreció la suya, pero el muchacho prefirió hacerlo a la antigua, cuando pasó hambre se arrepintió.
En Azafrán se dirigió inmediatamente al Centro Pokémon a ducharse y comer, él y sus compañeros estaban hambrientos. Después de descansar por unas horas durante la mañana decidió entrenar, tenía hora para batallar en el gimnasio para dos días más, sin embargo, no se le ocurrió nada, como no conocía muy bien la ciudad y la enfermera de turno era muy malhumorada, no le quedó más opción que tomar su teléfono y llamar a alguien que sí conociese aquella urbe.
Pasó por varios números, entre ellos el de Aurora, se lo había dado antes de despedirse en Fucsia, hasta que llegó al que buscaba. Pensó por un minuto si sería conveniente llamarlo para que acudiese en su ayuda, la última vez que estuvo con él lo había pasado mal en algunos momentos. Decidió por marcar el número.
Esperó algunas horas sentado frente a la ventana junto a sus Pokémon. Golbat prefirió posicionarse bajo la sombra de la mesa y dormir, mientras que los demás jugaban, los más contentos eran Horsea y Dratini, eran pequeños comparados con Ivysaur y Nidoking, aunque el dragón era más largo.
De repente, una horrenda cara apareció frente a él, sacándole la lengua, tenía la boca rasgada y una mirada algo maligna pero traviesa. Jack casi se cayó de espaldas cuando vio aquel rostro, sus compañeros se exaltaron.
—¡Ja, ja, ja! —sonó una fuerte risotada que anunciaba la llegada de Henry— Lo juro, algún día te voy a grabar y lo subiré a internet.
—Esta clase de sustos son justamente lo que me hicieron dudar si llamarte o no —indicó Jack sonriendo—. ¿Cómo estás?
—Bien. Ella es Franny, mi hermana gemela.
Una chica rubia de cabello largo y con algunas ondas estaba al lado de Henry, llevaba puesta una chaqueta blanca de cuero con rayas celestes, una en cada brazo, su falda de tablas era del mismo color pero un tono más oscuro, calzaba unas zapatillas blancas muy pulcras y calcetines hasta la rodilla, como los futbolistas. Su mirada era intensa pero fría, Jack se sintió atravesado por los ojos azules de la muchacha.
—Él es Jack —apuntó al chico.
—Hola —dijeron ambos, aunque a Franny se le notó algo de indiferencia en la voz.
—¿Y por qué me llamaste? —preguntó el rubio con algo de curiosidad.
—Tengo hora para desafiar al líder de gimnasio en dos días —indicó el chico—. Por cierto, mira —Jack le enseñó sus medallas a Henry, quien no las había visto.
—Vaya —exclamó el muchacho—. No me había fijado.
—Pues que ciego eres, Henry —intervino Franny con tono burlesco—. Esas medallas no se las dan a cualquier niño, por lo tanto debes ser fuerte —la chica lo miró de pies a cabeza— o hábil al menos. Como heredera y futura due…—se detuvo bruscamente y se quedó estática sin saber muy bien qué hacer, puesto que se había percatado de que estaba diciendo algo que no debía. Henry le había comentado que Jack no sabía que eran los herederos de la compañía más grande de Kanto, incluso del país.
—¿De qué eres heredera? —a Jack no le pareció raro que se callara de repente, su hermano era algo extraño, tal vez ella también lo era.
—De…la gran sabiduría de los Pokémon tipo hielo —le sonrió esperando que le creyera, el chico no dijo nada y Henry sólo se dedicó a ver como su hermana hacía el ridículo—. Como sea, quiero tener una batalla contigo —cambió rápido de tema y de todos modos estaba interesada en luchar.
—Acepto tu desafío —dijo entusiasmado, al mismo tiempo que se puso de pie.
—Qué bueno que te traje, no tenía idea de a dónde podríamos ir —comentó Henry aliviado, cuando Jack lo llamó había supuesto que el chico quería que lo ayudase con algo de entrenamiento o que fuese su guía.
Caminaron hacia un campo de batalla habilitado para estos encuentros, el suelo era totalmente de tierra, aunque uno que otro brote de hierba se colaba por las orillas. El lugar estaba enrejado para que los ataques no fueran a dar a lugares aledaños. La chica se posicionó de un costado de la cancha y Jack, evidentemente, del otro.
—¿Qué te parece una batalla doble? —propuso Franny.
—Muy bien. ¡Nidoking! ¡Dratini!
El venenoso pokémon hizo presencia usando su imponente cuerpo robusto para tratar de intimidar a quien fuese que estuviese, pero sólo estaba la chica, la cual ni siquiera se vio impresionada por aquella criatura. Mientras que el dragón azul se enrolló pacíficamente a su costado izquierdo.
A Henry le causó una grata impresión ver a Nidoking totalmente evolucionado, pero la mayor atención se la llevó Dratini.
—Interesantes Pokémon y, aunque no me impresionan en lo absoluto, si me hacen un poco feliz —Jack se sintió un poco molesto, pero intrigado—. Mis queridos Seel y Cloyster, salgan a escena.
Una especie de león marino apareció frente a Nidoking, era tan pálido como la nieve, su barbilla era de un color tierra y tenía un cuerno en la frente. Poseía una mirada inocente que se le acentuaba al sacar la lengua. El segundo ser tenía un aspecto misterioso, pues su cuerpo estaba cubierto casi en su totalidad por una dura concha bivalva púrpura grisácea, con algunos cuernos bastante amenazantes, su mirada era maliciosa y ligeramente atrayente. Era del mismo porte que los tres chicos presentes.
—Agua y hielo —indicó el chico con preocupación.
—A veces hay que esperar a que el oponente elija primero, para tener la opción de elegir mejor que él. Eso lo sabe cualquiera —comentó la chica, a veces le gustaba molestar a su contrincante.
—Como sea, como entrenador debo enfrentarme a las diferentes adversidades —agregó Jack para defenderse de las palabras de la rubia.
—¿Estás seguro? —dudó la chica y le lanzó una mirada suspicaz a su oponente— Henry me contó que antes de ir a un gimnasio llevabas una estrategia, eso no es enfrentar a las adversidades, es ir preparado con anticipación.
—Pero llevar una estrategia indica que no los subestimo —se defendió.
—Pero debes subestimarlos al menos un poco, o tu oponente podría entenderlo como inseguridad o falta de confianza en tus habilidades —explicó Franny—. Es bueno ser humilde, pero no tanto. Te hace falta un pequeño toque de arrogancia. ¡Canto helado!
La pálida criatura emitió una dulce melodía tan gélida como la mirada de la chica, el canto era tan extraño que causó escalofríos en Nidoking y Dratini, igualmente Jack sintió uno recorrer su cuerpo. Los dos compañeros del chico se vieron afectados por la sonata de Seel.
—¡Ese canto es tan frío como tu corazón, Franny! —comentó el chico rubio con una gran sonrisa.
—¡Cállate, bicho raro! —lo insultó de vuelta— No te metas —el chico continuó sonriendo.
—¡Rayo! —Nidoking cubrió sus brazos con electricidad y la dirigió hacia Seel, quien recibió el ataque brutalmente, sintió cómo recorría cada parte de su cuerpo.
—Esta batalla será corta —susurró Henry.
—Granizo —el bivalvo miró hacia el cielo y unas blancas nubes se reunieron en el cielo sobre ellos, pequeños trozos de hielo comenzaron a caer sobre los pokémon, aunque con aquel tamaño era suficiente para dañar a los presentes.
—¡Que inteligente eres, hermanita! —gritó Henry— ¡Eso también dañará a Seel!
—Mi Seel puede resistir eso y más.
Repentinamente, el pálido acompañante de Cloyster comenzó a brillar intensamente, su cuerpo se alargó más de medio metro. Para cuando dejó de emitir luz, ya no tenía esa mirada inocente que lo hacía parecer bobo a ratos, pero aún seguía mostrando un carácter amable y amistoso, sus aletas se habían hecho más delgadas mas no delicadas. Su barbilla ya no era color tierra, era blanco en su totalidad.
—Lo vez, ahora es un Dewgong y es agua y hielo. A diferencia de los tuyos, Jack, que son dañados por el granizo —se jactó la chica, con el pecho muy inflado, como un orgulloso Pidgey.
—Eres bastante arrogante —comentó el chico—. Pero supongo que es para que yo piense que no eres insegura, por lo tanto, sí lo eres —la rubia sólo lo miró—. Cuando estás muy ansiosa por demostrar que no eres insegura, demuestras que sí lo eres. ¡Dratini, lanzallamas!
Una poderosa flama continua de fuego impactó a Cloyster en toda su concha protectora, pues éste se había protegido cerrándola, no obstante, no logró impedir la entrada del calor a su misterioso cuerpo oscuro.
—Por eso te dije que te hacía falta un pequeño toque de arrogancia —contestó haciendo énfasis en la palabra pequeño—. ¡Rayo aurora!
Del cuerno de la recién evolucionada criatura marina salió un llamativo rayo de luces de colores, principalmente las del arcoíris. La belleza del movimiento era digno de un concurso Pokémon, pero a Jack le importó bien poco, el ataque había impactado a Dratini, quien no pudo superar su debilidad al tipo elemental de aquella ofensiva y calló rendido al costado de Nidoking.
—Maldición —dijo Jack para sí mismo—. Descansa, amigo —el dragón volvió a su cápsula, una safariball.
—No pareces alguien de cinco medallas, Jack —dijo Franny con el propósito de ridiculizarlo—. A estas alturas del viaje, Jonathan ya había logrado más que tú, Jack —al chico no le molestó que mencionaran a su hermano mayor.
—Sí, a estas alturas llevaba más derrotas que yo —lo dijo riéndose.
Al principio de su viaje, Jonathan, a diferencia de Jack, no logró vencer a ningún líder de gimnasio, difería bastante del entrenador que ahora era.
—¿Pero cómo sabes todo eso?
—Es que leí su biografía —dijo sonrojada y con las manos en el rostro. Jack no dijo nada sobre eso.
—Nidoking, vuelve a usar rayo —a pesar de la caída de granizos, el venenoso Pokémon mandó un fuerte rayo a Dewgong, quien se debilitó con creces, pero no al punto de caer desmayado.
—Descanso —el pálido compañero de la rubia cerró los ojos y en menos de un segundo se quedó profundamente dormido.
—¡Golpe roca!
Nidoking corrió y se abalanzó contra Dewgong con uno de sus puños en alto, totalmente preparado para propinarle el golpe. Pero Franny no se quedó de brazos cruzados y ordenó al bivalvo mandar un gélido rayo de color celeste contra su imponente contrincante. Nidoking no logró dar con el dormido Pokémon y cayó con parte del brazo cubierto por hielo.
—Sonámbulo.
Jack desconocía ese movimiento, pero temió lo peor. Dewgong se enderezó, aún con los ojos cerrados y lanzó de su cuerno nuevamente un rayo de colores contra el indefenso compañero del chico, quien no pudo escapar del impacto. No volvió a pararse.
—¡Y la ganadora soy yo! —dijo Franny—. Y el perdedor eres tú.
—Sí, ya me di cuenta —anunció el chico mientras devolvía a Nidoking a su pokéball—. Al principio pensé que eras más fría, pero resultaste ser simpática, a tú manera, claro.
—Es que tal vez algún día conozca a tu hermano —se volvió a sonrojar.
—Como sea. Henry, necesito entrenar para el gimnasio. ¿Ya se te ocurrió algo?
—No —dijo el rubio sin preocupación alguna, no era su problema.
—Pero necesito alguna estrategia para el gimnasio —exclamó desesperado.
—Lo ves, llevas una estrategia, sólo ve a la vida, lo que venga —Jack la miró con desacuerdo—. Bueno, tal vez el Dojo Karate pueda servir de algo. Según lo que escuché —dijo Franny con un tono farandulero y un lenguaje corporal que evidenciaba que se avecinaba una especulación, su hermano emuló la actitud— el maestro del Dojo postuló hace mucho tiempo para ser el líder de gimnasio de esta ciudad, pero la actual líder le arrebató el puesto.
—¿Y cómo lo hizo? —Jack no solía mostrarse interesado ante ese tipo de cosas, pero los rumores le causaban gran curiosidad.
—Estaban a punto de darle el puesto y todo eso —contestó Henry—. Pero ella salió del público y lo desafió a un duelo, ella tenía quince años, ahora tiene veintiséis. Lo humilló, fue devastador, el no pudo vencer a ninguno de sus Pokémon. Fue horrible. Haber aceptado ese duelo debe haber sido el peor error de su vida.
—Ya veo. ¿Pero en qué me ayuda a mí y mi próxima batalla contra esa mujer? Lo que me acaban de contar sólo hacen que me pongan más nervioso. Debe ser alguien muy fuerte.
—El maestro del Dojo debe ya haber descubierto algo sobre como vencerla —dijo Franny—. Después de semejante trauma lo más lógico es que pasara toda su vida tratando de superarlo. Tal vez ya sabe cómo vencerla.
—Sí, puede ser. Vamos ahora.
—No —se negó la chica—. Debo descansar.
Los tres jóvenes se encaminaron al Centro Pokémon. En el trayecto, Jack se vio asustado varias veces por Gastly o Haunter, todo para el deleite de los gemelos.






