Habemus Capítulus!!!!!!!!!!!!!!! Esperen, ¿ningún comentario sabrosón? ¿No está poison descuerándome vivo ni photo viendo los detalles que nadie más ve? Bueno, después de meses sin nada de nada, estuve esperando a que alguien comentase, aunque fuese un insulto, me hubiera conformado con cualquier cosa y la universidad no me da tiempo de nada, pero pusieron mi fic en archivos por la inactividad. Bueno me hice un tiempo y aquí va un nuevo capítulo.
Capítulo 18:
El diseño era muy similar a los demás gimnasios, las únicas diferencias eran el tamaño y el color de la estructura sobre la puerta. En esta ocasión, la iconografía de la pokéball estaba sobre un fondo amarillo, muy representativo de la especialidad del líder de gimnasio.
Jack, Adam y Daniel entraron al recinto. El perezoso chico no podía creer que nuevamente lo habían sacado de su casa, habían pasado dos días desde la visita al Club de Fans y no quería salir más, pero su mamá lo obligó a acompañarlos.
Caminaron y llegaron a unas estatuas donde un hombre vestido con un traje marrón los interceptó.
—¿Es uno de ustedes Jack Evans? —preguntó.
—Soy yo.
—Muy bien, puedes avanzar. Ustedes dos deberán mirar desde aquí —indicó a los primos.
Jack avanzó y observó con más detalle el interior del lugar. El piso estaba cubierto por cerámicos grandes de un amarillo mostaza, muchos de ellos estaban rotos por batallas anteriores y claramente no servía de nada cambiarlos, puesto que se volverían a romper. Las paredes eran del mismo color, pero algo más anaranjadas y con varias máquinas de complejo funcionamiento relacionadas con la electricidad, seguramente modificadas para no violar la norma ecológica de la ciudad. Al fondo de la habitación había una barrera eléctrica que se veía bastante peligrosa y estaba antecedida por dos personas. Una de ellas era un anciano de traje formal y sombrero, tenía un bastón para afirmarse, el otro sujeto era un joven de pelo largo y un poco alborotado, tenía una guitarra roja, como si fuese una estrella de rock.
—Deberás pelear con nosotros antes de luchar contra el líder —anunció el viejo.
—Soy Vito y lucharé primero —dijo el guitarrista mientras se acercaba al campo de batalla—. ¡Magnemite! —una criatura metálica muy parecida a Magneton apareció frente al joven entrenador, levitando a baja altura. Jack supuso que era su pre evolución, pues este Pokémon estaba compuesto por tan sólo una esfera de metal.
—Nidorino —lanzó la pokéball y la criatura salió a escena lanzando una fiera mirada a su oponente, aunque a este último no pareció importarle mucho, su único ojo no expresaba demasiado—. Doble patada —susurró.
El Pokémon de Jack corrió con rapidez hacia el imán flotante, se sujetó al suelo usando su pata izquierda delantera y con las dos extremidades traseras le propinó dos golpes a Magnemite, justo en el tornillo superior. El magneto cayó y no levitó más.
Vito retiró a su Pokémon y se hizo a un lado para darle el lugar al anciano, quien comenzó a caminar inmediatamente, mientras la barrera eléctrica desaparecía. Sin embargo, un segundo bloqueo eléctrico se hallaba ahí. Además se lograba divisar a una persona detrás de ella, aunque Jack no podía ver nada a la distancia que estaba.
—Mi nombre es Greg —dijo el viejo—. Pikachu. ¡Impactrueno!
La rata cargó sus rojas mejillas con electricidad, se notaban las chispas, y lanzó un potente rayo contra Nidorino. Pero para su poca fortuna, la venenosa criatura evadió el ataque con agilidad y golpeó con fuerza el costado de su amarillo oponente, dejándolo inconsciente en el suelo.
El anciano devolvió al roedor a su pokéball y se retiró del lugar, al mismo tiempo que la segunda y última barrera desaparecía. Un hombre rubio y fornido apareció sentado en esa pequeña habitación también llena de máquinas. Vestía una sudadera militar de color verde, unos pantalones de camuflaje y calzaba unas botas negras. Cerca de él, yacían cuatro Pokémon, dos de ellos eran unos Magnemite que levitaban sobre su cabeza, el tercero era una esfera muy similar a una pokéball, pues tenía la parte superior roja y la inferior blanca, además poseía unos ojos que lanzaban una malhumorada mirada. El cuarto era un roedor mucho más grande que un Pikachu, su pelaje era de un amarillo anaranjado, blanco en su barriga y marrón en sus orejas y extremidades. Su delgada y larga cola era negra y terminaba en un rayo del mismo color que sus mejillas, amarillo.
El sujeto se paró y dejó ver su enorme estatura, llegaba casi a los dos metros. Comenzó a avanzar junto a sus Pokémon, a paso firme hasta que llegó al campo de batalla. El líder se veía muy imponente, lo que le causó un poco de temor al joven retador, quien tragó saliva y comenzó a prepararse para la pelea.
—Mi nombre es Surge. Lt. Surge, para ser más preciso —se corrigió con grandeza—, y soy el líder del Gimnasio de Ciudad Carmín.
—Jack Evans.
—Evans, ¿eh? —dijo con modesta curiosidad—. He oído hablar de ti por parte de Brock y Misty. Pareces ser una pequeña promesa dentro de la nueva generación de entrenadores. Pero sólo hay una forma de probar a un buen guerrero. La batalla será de dos contra dos—. Voltorb —dijo con voz de mando y la esfera rodó inmediatamente hacia la arena de batalla—. Tu turno —le indicó al chico.
—Nidorino, descansa un poco —el Pokémon retrocedió al costado de su entrenador—. Ivysaur —el animal-planta apareció frente a la esfera y se paró con firmeza—. ¡Energibola!
—¡Bomba sónica! —comandó casi al mismo tiempo que el chico, sólo que su voz era más grave y profunda. Además, se notaba un tono militar en el líder.
La esfera de energía, que salió de la boca de Ivysaur, avanzó varios metros e impactó a la imitación de pokéball, causándole daño. Al mismo tiempo, la bomba de sonido llegó a los oídos del cuadrúpedo y le causó una gran dolencia en éstos. Haciendo que sacudiese su cabeza.
Jack había esperado que la esfera verde fuera desarmada por el ataque de Voltorb o que éste le hiciese explotar. Pero luego pensó que el sonido pudo haber recorrido otro camino para llegar a su destino.
—¡Evans! ¡Deje de estar mirando como idiota y concéntrese en la batalla! —el chico se asustó y los primos quedaron mirando algo impresionados. Jack sintió como si estuviera en el ejército, pero después de todo, Surge era teniente.
—Lo siento, Teniente —dijo algo descolocado—. ¡Eco voz! —Ivysaur emitió un enorme ruido, tan fuerte que Surge debió taparse los oídos.
Para su sorpresa, Voltorb lo miraba sin haberse sentido afligido por el ataque. La esfera bicolor estaba ahí, sin siquiera moverse. Sin embargo, lo más extraño era el líder de gimnasio. Jack estaba esperando a que dijera por qué eco voz no hizo efecto, pero Surge solo estaba ahí, mirando.
—¿Qué demonios sucede? —preguntó Daniel a Adam, pero este no le respondió, tampoco sabía la respuesta.
—Perdón. El ataque me dejó sordo por unos segundos —se excusó—. Imagino que te sorprendiste por el nulo efecto en mi Pokémon. Pues verás, la habilidad de Voltorb es insonorizar. Por lo tanto, ningún ataque basado en el sonido le hará daño.
—Ya veo. ¡Drenadoras! —dijo Jack para aprovechar la pequeña distracción del líder.
Una semilla marrón salió de la flor cerrada en la espalda de Ivysaur e impactó al Pokémon oponente. Inmediatamente, la simiente arrojada, permitió salir unas lianas que rodearon en un segundo a la víctima. Dichas enredaderas, le causaron dolor a la esfera, quitándole energía.
—¡Onda voltio! —Voltorb lanzó una onda eléctrica que se aproximó peligrosamente a Ivysaur y lo golpeó en el rostro, propinándole una fuerte descarga en esa área.
<<Ese Voltorb sólo se mueve si Surge se lo ordena. Su régimen de entrenamiento debe ser como el de un militar —pensó Jack—. Tengo que darle un buen golpe cuando no ordene, pero ¿cómo le hago para que no de una orden?…Tal vez si…>>
—¡Evans! ¡¿Otra vez distrayéndose con cara de menso?! —gritó el teniente como si estuviese instruyendo a un cadete. La impresión de Jack fue tanta que sólo atinó a decir una cosa.
—Eco voz.
Todos los presentes lo miraron con curiosidad. El líder pensó que el chico había olvidado la habilidad de su Pokémon. Nadie entendía por qué lo hacía de nuevo.
Ivysaur lanzó de su boca un poderoso sonido, fue tan fuerte que Surge se tapó los oídos por varios segundos. Jack aprovechó el momento en el que el líder cerró los ojos por el dolor en sus órganos auditivos. El cuadrúpedo lanzó una brillante esfera verde dirigida hacia Voltorb, quien no supo qué hacer, puesto que su entrenador no dio ninguna orden a ejecutar. La esfera recibió el golpe en todo su rostro. Aquel ataque fue sucedido por un nuevo robo de energía por parte de las lianas que aún lo rodeaban. El Pokémon rodó unos centímetros inconsciente ante la atónita mirada del líder.
—Voltorb, regresa. Así que lo descubriste —dijo—. Debo decir que no es la primera vez que se percatan de que mis Pokémon no hacen nada sin que yo se los ordene, sin embargo, tú eres el primero que me ataca para derrotar a uno de mis Pokémon.
El joven entrenador dejó de estar tenso y miró hacia el suelo, pensaba que lo que acababa de hacer no era parte de una batalla honesta y que lo sancionarían de algún modo por ello. Pero el líder de gimnasio no se veía molesto por eso.
—Normalmente, en una batalla, debes atacar al Pokémon oponente, pero distraer al entrenador es una táctica válida, aunque hay algunos Pokémon que están entrenados para actuar sin órdenes —explicó—. Pero tú acabas de atacar a un líder —Jack quedó mudo y algo asustado, Surge había recalcado la palabra atacar al decirla—. Eso está prohibido por la Liga. Por otro lado, como líder puedo hacer excepciones.
Jack vio algo de esperanza en esa última frase y recordó que un líder de gimnasio tiene también la facultad de otorgar medallas cuando lo sorprendan.
—Verás, Jack. Las batallas son como las guerras, en ambas hay que derrotar al oponente a como dé lugar y para eso puedes usar cualquier estrategia. Si bien la Liga se dedicó a regularlo todo, olvidaron que los entrenadores también son parte de las batallas —expresó su opinión crítica hacia la organización.
—¿Eso quiere decir que…vamos a seguir con la batalla?
—Claro. En la vida real, te enfrentarás a diferentes peligros y la Liga sólo te restringe a lo que se adecúa a sus normas. Normas hechas por vejestorios que dejaron de entrenar y luchar hace muchos años —comentó, dejando asombrados a los tres jóvenes presentes. El guitarrista y el viejo del bastón ni se inmutaron por lo declarado, seguramente ya conocían lo que pensaba—. Podré ser un militar muy apegado a las reglas que un sistema jerárquico impone, pero también tengo mi opinión.
—Los líderes de gimnasio no dejan de sorprenderme —indicó Jack.
—Y estoy seguro que los que conozcas después te sorprenderán también —adelantó Surge—. Vamos. Sigamos con la batalla. Raichu, es tu turno.
La rata que lo acompañaba avanzó varios pasos y se puso frente a Ivysaur. La postura del roedor era desafiante y atrevida, como si quisiese provocar a su oponente con su actitud. Algunas chispas salían de sus mejillas.
—Esta vez no usarás eco voz para ensordecerme y no poder darle una orden a mi Pokémon.
—¿Por qué piensas eso? —preguntó dudando de la afirmación de su oponente.
—¡Placaje eléctrico!
Raichu envolvió todo su cuerpo con una amenazante electricidad y corrió a gran velocidad hacia Ivysaur. A la vista de las personas pareció una gruesa raya amarilla dibujada en un lienzo invisible. Finalmente, golpeó a Ivysaur en toda su cara, dejando al cuadrúpedo tirado de costado y sin poder volver a pararse.
—Ivysaur, regresa. Nidorino —el roedor avanzó.
—Doble patada —susurró.
—Ataque rápido.
Nidorino comenzó a correr hacia Raichu, pero, en pocos segundos, éste último avanzó hacia el Pokémon de Jack y lo golpeó en todo su rostro. La venenosa criatura aprovechó la cercanía entre ambos y ejecutó la orden de su entrenador. Se paró sobre su pata delantera izquierda, giró sobre ella y agredió al roedor con sus dos extremidades traseras. Ambos Pokémon tomaron distancia.
—Esto se pone interesante. Raichu, usa rayo —mandó el líder e inmediatamente la rata se cubrió con electricidad y lanzó un potente rayo hacia su contrincante. Nidorino recibió el ataque de lleno, quedando un poco chamuscado por ello.
—¡Placaje!
—Puño certero.
El puño de Raichu comenzó a brillar intensamente mientras Nidorino empezó a correr hacia su oponente. Una vez que estuvo cerca del Pokémon de Surge, la venenosa criatura cuadrúpeda intentó embestirlo, pero el eléctrico roedor lo evadió con facilidad y le propinó un fuerte golpe por el costado izquierdo.
Raichu volvió a tomar distancia del adolorido Pokémon. No obstante, él también sintió un dolor interno que comenzaba a afectarle.
—Está envenenado —aseguró Jack.
El chico se sentía algo tenso, la batalla estaba tomando un curso impredecible. Había descubierto que los Pokémon de Surge sólo actuaban con sus órdenes y pudo contra eso en su momento. Sin embargo, la inesperada velocidad de Raichu daba vueltas las cosas, cualquiera podía ganar. El veneno ayudaría a vencer, pero Jack tendría que echarlo a la suerte. Lo mismo pensaba el líder de gimnasio.
—Creo que estamos llegando al final de esta batalla —anticipó el líder—. Ha sido bastante interesante luchar contra ti. Pero terminemos de una vez. ¡Raichu, placaje eléctrico!
—Taladradora —susurró Jack.
Ambas criaturas comenzaron a correr cuando oyeron las órdenes de sus entrenadores. Raichu envuelto en electricidad, como en la vez anterior, y Nidorino firme como siempre. A pocos metros del impacto, el Pokémon de Jack hizo una maniobra de tal manera que se impulsó hacia adelante y comenzó a girar en el aire con su cuerno como guía, imitando a un taladro.
El roedor de Surge frenó para no recibir el ataque y evadirlo, pero fue peor, pues no alcanzó a esquivar y el impacto le dio en todo el estómago, lanzándolo varios metros hacia atrás. El Pokémon cayó al suelo debido al dolor provocado por el agudo golpe, el veneno en su cuerpo impidió que volviese a levantarse.
—Ganamos. ¡Ganamos! —gritó Jack.
—Aquí viene el baile de la victoria —indicó Adam a su perezoso primo, que se encontraba bostezando.
—¡Oh sí, oh sí, oh sí! —Jack comenzó a bailar junto a Nidorino.
—Raichu, regresa —dijo el líder con risas entremedio—. Bien hecho, Jack. Te has ganado la medalla trueno —los Magnemite, que acompañaban a Surge desde que apareció en escena, se acercaron a la mano de su entrenador que tenía la medalla, la levantaron creando un campo electromagnético alrededor de ella y la llevaron a Jack.
La insignia tenía el centro anaranjado y poseía pétalos rectos amarillos a su alrededor. Había una versión más grande en la pared de al fondo, de donde Surge había aparecido. Se la entregaron al joven entrenador y éste la puso en la correa de su bolso, después de la medalla que Misty le había dado.
—Bien espero que tenga un buen día, Evans —dijo el teniente con la mano en la frente, de la misma manera que lo hacen los militares.
—Gracias —respondió Jack haciendo el mismo gesto.
El chico y los primos se retiraron del gimnasio y se dirigieron al Centro Pokémon para revisar el estado de sus Pokémon. Luego de eso fueron a la casa de Daniel a buscar sus bicicletas para dirigirse al este de la ecológica urbe. Una vez ahí, pararon en el inicio de la ruta once.
—Bueno, hasta aquí llegamos. A final de la ruta debes ir al norte. Adiós —le dijo Daniel para que se fuese luego y así llegar lo más pronto posible a su casa, para pasar el resto del día con sus máquinas.
—Aquí tienes nuestros números de teléfono en caso de que nos necesites —dijo Adam entregándole un papel—. Espero que puedas encontrar tu propósito en la vida, Jack.
—Gracias. Y yo espero que puedas presenciar más eventos de la naturaleza y viajar a más partes para que luego me cuentes —manifestó Jack—. Y tú, Daniel, espero que puedas conseguir más máquinas para que las desarmes y todo eso —agregó—. Y gracias por dejarme dormir en tu casa.
—Sí, claro. Después de todo me divertí un poco al salir de mi casa —indicó bostezando.
Se despidieron y Jack comenzó la marcha en su bici. Hace mucho que no viajaba sólo, desde que conoció a Peter en el bosque. Ahora su destino era Pueblo Lavanda, tenía algo que hacer ahí que había planeado desde que comenzó su temeraria aventura.
Capítulo 18:
Spoiler
Cuidado con la electricidad
El diseño era muy similar a los demás gimnasios, las únicas diferencias eran el tamaño y el color de la estructura sobre la puerta. En esta ocasión, la iconografía de la pokéball estaba sobre un fondo amarillo, muy representativo de la especialidad del líder de gimnasio.
Jack, Adam y Daniel entraron al recinto. El perezoso chico no podía creer que nuevamente lo habían sacado de su casa, habían pasado dos días desde la visita al Club de Fans y no quería salir más, pero su mamá lo obligó a acompañarlos.
Caminaron y llegaron a unas estatuas donde un hombre vestido con un traje marrón los interceptó.
—¿Es uno de ustedes Jack Evans? —preguntó.
—Soy yo.
—Muy bien, puedes avanzar. Ustedes dos deberán mirar desde aquí —indicó a los primos.
Jack avanzó y observó con más detalle el interior del lugar. El piso estaba cubierto por cerámicos grandes de un amarillo mostaza, muchos de ellos estaban rotos por batallas anteriores y claramente no servía de nada cambiarlos, puesto que se volverían a romper. Las paredes eran del mismo color, pero algo más anaranjadas y con varias máquinas de complejo funcionamiento relacionadas con la electricidad, seguramente modificadas para no violar la norma ecológica de la ciudad. Al fondo de la habitación había una barrera eléctrica que se veía bastante peligrosa y estaba antecedida por dos personas. Una de ellas era un anciano de traje formal y sombrero, tenía un bastón para afirmarse, el otro sujeto era un joven de pelo largo y un poco alborotado, tenía una guitarra roja, como si fuese una estrella de rock.
—Deberás pelear con nosotros antes de luchar contra el líder —anunció el viejo.
—Soy Vito y lucharé primero —dijo el guitarrista mientras se acercaba al campo de batalla—. ¡Magnemite! —una criatura metálica muy parecida a Magneton apareció frente al joven entrenador, levitando a baja altura. Jack supuso que era su pre evolución, pues este Pokémon estaba compuesto por tan sólo una esfera de metal.
—Nidorino —lanzó la pokéball y la criatura salió a escena lanzando una fiera mirada a su oponente, aunque a este último no pareció importarle mucho, su único ojo no expresaba demasiado—. Doble patada —susurró.
El Pokémon de Jack corrió con rapidez hacia el imán flotante, se sujetó al suelo usando su pata izquierda delantera y con las dos extremidades traseras le propinó dos golpes a Magnemite, justo en el tornillo superior. El magneto cayó y no levitó más.
Vito retiró a su Pokémon y se hizo a un lado para darle el lugar al anciano, quien comenzó a caminar inmediatamente, mientras la barrera eléctrica desaparecía. Sin embargo, un segundo bloqueo eléctrico se hallaba ahí. Además se lograba divisar a una persona detrás de ella, aunque Jack no podía ver nada a la distancia que estaba.
—Mi nombre es Greg —dijo el viejo—. Pikachu. ¡Impactrueno!
La rata cargó sus rojas mejillas con electricidad, se notaban las chispas, y lanzó un potente rayo contra Nidorino. Pero para su poca fortuna, la venenosa criatura evadió el ataque con agilidad y golpeó con fuerza el costado de su amarillo oponente, dejándolo inconsciente en el suelo.
El anciano devolvió al roedor a su pokéball y se retiró del lugar, al mismo tiempo que la segunda y última barrera desaparecía. Un hombre rubio y fornido apareció sentado en esa pequeña habitación también llena de máquinas. Vestía una sudadera militar de color verde, unos pantalones de camuflaje y calzaba unas botas negras. Cerca de él, yacían cuatro Pokémon, dos de ellos eran unos Magnemite que levitaban sobre su cabeza, el tercero era una esfera muy similar a una pokéball, pues tenía la parte superior roja y la inferior blanca, además poseía unos ojos que lanzaban una malhumorada mirada. El cuarto era un roedor mucho más grande que un Pikachu, su pelaje era de un amarillo anaranjado, blanco en su barriga y marrón en sus orejas y extremidades. Su delgada y larga cola era negra y terminaba en un rayo del mismo color que sus mejillas, amarillo.
El sujeto se paró y dejó ver su enorme estatura, llegaba casi a los dos metros. Comenzó a avanzar junto a sus Pokémon, a paso firme hasta que llegó al campo de batalla. El líder se veía muy imponente, lo que le causó un poco de temor al joven retador, quien tragó saliva y comenzó a prepararse para la pelea.
—Mi nombre es Surge. Lt. Surge, para ser más preciso —se corrigió con grandeza—, y soy el líder del Gimnasio de Ciudad Carmín.
—Jack Evans.
—Evans, ¿eh? —dijo con modesta curiosidad—. He oído hablar de ti por parte de Brock y Misty. Pareces ser una pequeña promesa dentro de la nueva generación de entrenadores. Pero sólo hay una forma de probar a un buen guerrero. La batalla será de dos contra dos—. Voltorb —dijo con voz de mando y la esfera rodó inmediatamente hacia la arena de batalla—. Tu turno —le indicó al chico.
—Nidorino, descansa un poco —el Pokémon retrocedió al costado de su entrenador—. Ivysaur —el animal-planta apareció frente a la esfera y se paró con firmeza—. ¡Energibola!
—¡Bomba sónica! —comandó casi al mismo tiempo que el chico, sólo que su voz era más grave y profunda. Además, se notaba un tono militar en el líder.
La esfera de energía, que salió de la boca de Ivysaur, avanzó varios metros e impactó a la imitación de pokéball, causándole daño. Al mismo tiempo, la bomba de sonido llegó a los oídos del cuadrúpedo y le causó una gran dolencia en éstos. Haciendo que sacudiese su cabeza.
Jack había esperado que la esfera verde fuera desarmada por el ataque de Voltorb o que éste le hiciese explotar. Pero luego pensó que el sonido pudo haber recorrido otro camino para llegar a su destino.
—¡Evans! ¡Deje de estar mirando como idiota y concéntrese en la batalla! —el chico se asustó y los primos quedaron mirando algo impresionados. Jack sintió como si estuviera en el ejército, pero después de todo, Surge era teniente.
—Lo siento, Teniente —dijo algo descolocado—. ¡Eco voz! —Ivysaur emitió un enorme ruido, tan fuerte que Surge debió taparse los oídos.
Para su sorpresa, Voltorb lo miraba sin haberse sentido afligido por el ataque. La esfera bicolor estaba ahí, sin siquiera moverse. Sin embargo, lo más extraño era el líder de gimnasio. Jack estaba esperando a que dijera por qué eco voz no hizo efecto, pero Surge solo estaba ahí, mirando.
—¿Qué demonios sucede? —preguntó Daniel a Adam, pero este no le respondió, tampoco sabía la respuesta.
—Perdón. El ataque me dejó sordo por unos segundos —se excusó—. Imagino que te sorprendiste por el nulo efecto en mi Pokémon. Pues verás, la habilidad de Voltorb es insonorizar. Por lo tanto, ningún ataque basado en el sonido le hará daño.
—Ya veo. ¡Drenadoras! —dijo Jack para aprovechar la pequeña distracción del líder.
Una semilla marrón salió de la flor cerrada en la espalda de Ivysaur e impactó al Pokémon oponente. Inmediatamente, la simiente arrojada, permitió salir unas lianas que rodearon en un segundo a la víctima. Dichas enredaderas, le causaron dolor a la esfera, quitándole energía.
—¡Onda voltio! —Voltorb lanzó una onda eléctrica que se aproximó peligrosamente a Ivysaur y lo golpeó en el rostro, propinándole una fuerte descarga en esa área.
<<Ese Voltorb sólo se mueve si Surge se lo ordena. Su régimen de entrenamiento debe ser como el de un militar —pensó Jack—. Tengo que darle un buen golpe cuando no ordene, pero ¿cómo le hago para que no de una orden?…Tal vez si…>>
—¡Evans! ¡¿Otra vez distrayéndose con cara de menso?! —gritó el teniente como si estuviese instruyendo a un cadete. La impresión de Jack fue tanta que sólo atinó a decir una cosa.
—Eco voz.
Todos los presentes lo miraron con curiosidad. El líder pensó que el chico había olvidado la habilidad de su Pokémon. Nadie entendía por qué lo hacía de nuevo.
Ivysaur lanzó de su boca un poderoso sonido, fue tan fuerte que Surge se tapó los oídos por varios segundos. Jack aprovechó el momento en el que el líder cerró los ojos por el dolor en sus órganos auditivos. El cuadrúpedo lanzó una brillante esfera verde dirigida hacia Voltorb, quien no supo qué hacer, puesto que su entrenador no dio ninguna orden a ejecutar. La esfera recibió el golpe en todo su rostro. Aquel ataque fue sucedido por un nuevo robo de energía por parte de las lianas que aún lo rodeaban. El Pokémon rodó unos centímetros inconsciente ante la atónita mirada del líder.
—Voltorb, regresa. Así que lo descubriste —dijo—. Debo decir que no es la primera vez que se percatan de que mis Pokémon no hacen nada sin que yo se los ordene, sin embargo, tú eres el primero que me ataca para derrotar a uno de mis Pokémon.
El joven entrenador dejó de estar tenso y miró hacia el suelo, pensaba que lo que acababa de hacer no era parte de una batalla honesta y que lo sancionarían de algún modo por ello. Pero el líder de gimnasio no se veía molesto por eso.
—Normalmente, en una batalla, debes atacar al Pokémon oponente, pero distraer al entrenador es una táctica válida, aunque hay algunos Pokémon que están entrenados para actuar sin órdenes —explicó—. Pero tú acabas de atacar a un líder —Jack quedó mudo y algo asustado, Surge había recalcado la palabra atacar al decirla—. Eso está prohibido por la Liga. Por otro lado, como líder puedo hacer excepciones.
Jack vio algo de esperanza en esa última frase y recordó que un líder de gimnasio tiene también la facultad de otorgar medallas cuando lo sorprendan.
—Verás, Jack. Las batallas son como las guerras, en ambas hay que derrotar al oponente a como dé lugar y para eso puedes usar cualquier estrategia. Si bien la Liga se dedicó a regularlo todo, olvidaron que los entrenadores también son parte de las batallas —expresó su opinión crítica hacia la organización.
—¿Eso quiere decir que…vamos a seguir con la batalla?
—Claro. En la vida real, te enfrentarás a diferentes peligros y la Liga sólo te restringe a lo que se adecúa a sus normas. Normas hechas por vejestorios que dejaron de entrenar y luchar hace muchos años —comentó, dejando asombrados a los tres jóvenes presentes. El guitarrista y el viejo del bastón ni se inmutaron por lo declarado, seguramente ya conocían lo que pensaba—. Podré ser un militar muy apegado a las reglas que un sistema jerárquico impone, pero también tengo mi opinión.
—Los líderes de gimnasio no dejan de sorprenderme —indicó Jack.
—Y estoy seguro que los que conozcas después te sorprenderán también —adelantó Surge—. Vamos. Sigamos con la batalla. Raichu, es tu turno.
La rata que lo acompañaba avanzó varios pasos y se puso frente a Ivysaur. La postura del roedor era desafiante y atrevida, como si quisiese provocar a su oponente con su actitud. Algunas chispas salían de sus mejillas.
—Esta vez no usarás eco voz para ensordecerme y no poder darle una orden a mi Pokémon.
—¿Por qué piensas eso? —preguntó dudando de la afirmación de su oponente.
—¡Placaje eléctrico!
Raichu envolvió todo su cuerpo con una amenazante electricidad y corrió a gran velocidad hacia Ivysaur. A la vista de las personas pareció una gruesa raya amarilla dibujada en un lienzo invisible. Finalmente, golpeó a Ivysaur en toda su cara, dejando al cuadrúpedo tirado de costado y sin poder volver a pararse.
—Ivysaur, regresa. Nidorino —el roedor avanzó.
—Doble patada —susurró.
—Ataque rápido.
Nidorino comenzó a correr hacia Raichu, pero, en pocos segundos, éste último avanzó hacia el Pokémon de Jack y lo golpeó en todo su rostro. La venenosa criatura aprovechó la cercanía entre ambos y ejecutó la orden de su entrenador. Se paró sobre su pata delantera izquierda, giró sobre ella y agredió al roedor con sus dos extremidades traseras. Ambos Pokémon tomaron distancia.
—Esto se pone interesante. Raichu, usa rayo —mandó el líder e inmediatamente la rata se cubrió con electricidad y lanzó un potente rayo hacia su contrincante. Nidorino recibió el ataque de lleno, quedando un poco chamuscado por ello.
—¡Placaje!
—Puño certero.
El puño de Raichu comenzó a brillar intensamente mientras Nidorino empezó a correr hacia su oponente. Una vez que estuvo cerca del Pokémon de Surge, la venenosa criatura cuadrúpeda intentó embestirlo, pero el eléctrico roedor lo evadió con facilidad y le propinó un fuerte golpe por el costado izquierdo.
Raichu volvió a tomar distancia del adolorido Pokémon. No obstante, él también sintió un dolor interno que comenzaba a afectarle.
—Está envenenado —aseguró Jack.
El chico se sentía algo tenso, la batalla estaba tomando un curso impredecible. Había descubierto que los Pokémon de Surge sólo actuaban con sus órdenes y pudo contra eso en su momento. Sin embargo, la inesperada velocidad de Raichu daba vueltas las cosas, cualquiera podía ganar. El veneno ayudaría a vencer, pero Jack tendría que echarlo a la suerte. Lo mismo pensaba el líder de gimnasio.
—Creo que estamos llegando al final de esta batalla —anticipó el líder—. Ha sido bastante interesante luchar contra ti. Pero terminemos de una vez. ¡Raichu, placaje eléctrico!
—Taladradora —susurró Jack.
Ambas criaturas comenzaron a correr cuando oyeron las órdenes de sus entrenadores. Raichu envuelto en electricidad, como en la vez anterior, y Nidorino firme como siempre. A pocos metros del impacto, el Pokémon de Jack hizo una maniobra de tal manera que se impulsó hacia adelante y comenzó a girar en el aire con su cuerno como guía, imitando a un taladro.
El roedor de Surge frenó para no recibir el ataque y evadirlo, pero fue peor, pues no alcanzó a esquivar y el impacto le dio en todo el estómago, lanzándolo varios metros hacia atrás. El Pokémon cayó al suelo debido al dolor provocado por el agudo golpe, el veneno en su cuerpo impidió que volviese a levantarse.
—Ganamos. ¡Ganamos! —gritó Jack.
—Aquí viene el baile de la victoria —indicó Adam a su perezoso primo, que se encontraba bostezando.
—¡Oh sí, oh sí, oh sí! —Jack comenzó a bailar junto a Nidorino.
—Raichu, regresa —dijo el líder con risas entremedio—. Bien hecho, Jack. Te has ganado la medalla trueno —los Magnemite, que acompañaban a Surge desde que apareció en escena, se acercaron a la mano de su entrenador que tenía la medalla, la levantaron creando un campo electromagnético alrededor de ella y la llevaron a Jack.
La insignia tenía el centro anaranjado y poseía pétalos rectos amarillos a su alrededor. Había una versión más grande en la pared de al fondo, de donde Surge había aparecido. Se la entregaron al joven entrenador y éste la puso en la correa de su bolso, después de la medalla que Misty le había dado.
—Bien espero que tenga un buen día, Evans —dijo el teniente con la mano en la frente, de la misma manera que lo hacen los militares.
—Gracias —respondió Jack haciendo el mismo gesto.
El chico y los primos se retiraron del gimnasio y se dirigieron al Centro Pokémon para revisar el estado de sus Pokémon. Luego de eso fueron a la casa de Daniel a buscar sus bicicletas para dirigirse al este de la ecológica urbe. Una vez ahí, pararon en el inicio de la ruta once.
—Bueno, hasta aquí llegamos. A final de la ruta debes ir al norte. Adiós —le dijo Daniel para que se fuese luego y así llegar lo más pronto posible a su casa, para pasar el resto del día con sus máquinas.
—Aquí tienes nuestros números de teléfono en caso de que nos necesites —dijo Adam entregándole un papel—. Espero que puedas encontrar tu propósito en la vida, Jack.
—Gracias. Y yo espero que puedas presenciar más eventos de la naturaleza y viajar a más partes para que luego me cuentes —manifestó Jack—. Y tú, Daniel, espero que puedas conseguir más máquinas para que las desarmes y todo eso —agregó—. Y gracias por dejarme dormir en tu casa.
—Sí, claro. Después de todo me divertí un poco al salir de mi casa —indicó bostezando.
Se despidieron y Jack comenzó la marcha en su bici. Hace mucho que no viajaba sólo, desde que conoció a Peter en el bosque. Ahora su destino era Pueblo Lavanda, tenía algo que hacer ahí que había planeado desde que comenzó su temeraria aventura.







!!!!!!!!!!!!!!!! Después de siglos sin subir un nuevo capítulo, aquí llego en medio de mis vacaciones, tenía este capítulo desde hace mucho y estaba esperando a que aparecieran algunos comentarios salvajes, y me llevo la grata sorpresa de dos en menos de un día. De todas formas, tenía pensado subir el nuevo capítulo hoy. Pero antes, mi comentario a los comentarios:


