Fly
Fly
@PyriteWolf creo que mi inspiré

Después de un merecido baño y de verificar que Martin no se encontraba cerca, tomé a Artema entre los brazos y fuimos directo al comedor. Todavía era temprano para ir a mi destino nocturno pero no se me había ocurrido la manera de cómo llegar hasta tan lejano y extraño destino; se decía que el distrito abandonado fue alguna vez una gran y prospera ciudad, que de la noche a la mañana quedó abandonado a merced de la naturaleza que había echado raíces sobre todo vestigio humano en la zona, un área en que los pokemon eran los propietarios y los impartidores de la ley; no era un lo absoluto un destino turístico, inclusive era evitado por la mayoría de los entrenadores y estudiantes de la Academia.
A pesar de tan descabellado lugar y de la peligrosa encomienda que teníamos por delante, Artema parecía bastante calmada, una calma que me tranquilizó y me permitió tomar mi cena sin mayor problemas. Un par de rebanadas de pizza hawaiana y con vaso de té helado. Al momento de tomar un poco pastel de queso una chica perteneciente a otra división se coló entre la fila.
-Creo que hoy deberías comer algo de sopa.
Dejó caer un tazón de sopa de letras y con la misma brutalidad y rapidez que se presentó también se fugó de la escena.
-Sopa…
Dije entre mi boca y con la mirada perdida. Observé los rostros de los demás chicos y luego bajé la mirada al tazón que había salpicado un poco la charola donde llevaba el pastel de queso y algunas galletas para mi cyndaquil, en la líquida comida pude ver como se iban separando un poco las letras y una palabra se iba desprendiendo en el remolino alfabético, la L se había despegado bastante más que otras letras, pero aún se podía leer la palabra “LIBROS”
-¿Libros?... ¡LIBROS!
La biblioteca, el instinto me decía que era un mensaje y que debería ir a ese lugar. Dejé a un lado la charola con la comida, aunque le dio el tiempo suficiente a mi pokemon de agarrar unas cuantas galletas y guardarlas en la bolsa internar de mi chaleco.
Faltaban apenas unos 10 minutos para la hora indicada por Mateo, así que caminé lo más rápido que pude pero sin llamar la atención para llegar a la gran biblioteca. Las 9 de la noche era el horario pactado para que los alumnos comiencen a dirigirse a sus habitaciones y sus salones comunes, mientras que los prefectos peinaban el área de los pasillos para informar a los alumnos que disponían únicamente de 30 minutos para poder dejar de hacer sus actividades y dirigirse a sus divisiones.
Podía llegar a tiempo, podía llegar a la biblioteca, siempre y cuando no sea interceptado por nada o nadie, al doblar a la derecha por el camino hacia el aula de los libros pude ver el destello del cabello blanco Martin, si él me topaba con él tendría que inventarle que necesitaba un libro para trabajo que había olvidado realizar y seguramente me acompañaría para poder recoger el libro inexistente.
Los pasillos de la Academia estaban llenos de estatuas de pokemon, no era extraño ver una diferente en cada pasillo, lo extraño era ver que se movieran y que detrás de una de ellas saliera una mano enguantada de negro para jalarme del hombro.
-Shhh.
Un dedo de la mano hacían presión sobre mis labios y los violáceos ojos de Angélica se clavaron en los míos.
-Por aquí, es un pasadizo especial para llegar a la torre de la biblioteca. Hola Artema.
-Cynda.
Angélica me tiró de la mano y avancé a traspiés entre la oscuridad, ella parecía muy tranquila mientras recorría ese camino.
-¿También tú vas?
Sin dejar de avanzar entre la penumbra ella respondió.
-Así es, parece una misión grande, dos escuadrones han reunido a varios de sus reclutas para ir al distrito abandonado. De hecho no sabía que también fuiste convocado, es muy pronto y sobre todo sabiendo que no cuentas con un escuadrón asignado.
-¿Cómo llegaremos hasta ahí? Supongo que existen pasadizos para llegar fuera de este castillo.
Ella rio infantilmente.
-De hecho los hay, obviamente no para llegar hasta un destino como el distrito abandonado, pero si fuera de este lugar.
-¿Entonces cómo iremos?
-Ya verás. Eres demasiado curioso, creo que es la razón por la que Mateo te ha solicitado; en fin ahora te enterarás, por cierto, conocerás a mi líder también. Cuidado, aquí hay escaleras.
Subir por los peldaños de piedra fue más sencillo una vez que me había acostumbrado a la penumbra del lugar, Art había apagado su flama para guardar energías.
-Hemos llegado, tranquilo, lo harás bien.
La chica gastly empujó una puerta invisible para mí y pude ver un enorme ventanal bañado por la plateada luz de la luna. En la habitación había tenues antorchas para iluminar el lugar, la chica de la sopa se encontraba cerca de un estante de libros empolvados, había un chico con capucha sentado en un sillón y un pequeño que parecía ser de primer grado. Cerca del ventanal dos personas se intercambiaban objetos y susurraban algunas cosas que no entendía, ambos iban vestidos con largos abrigos de color negro e insignias indistinguibles, al percatarse de nuestra presencia cesaron de hablar y nos miraron, un hombre y una mujer, uno era Mateo y la otra persona, una chica que tomó la palabra.
-Justo a tiempo Angélica. Alec, veo que tu mensaje fue entregado a tiempo.
Días antes el conocimiento de mi nombre por parte de ella me hubiera asombrado, pero después de todo lo que había pasado en ese par de días no habría nada que me asombre mucho.
-Debemos partir. ¿Todos listos?
La chica empujó los cristales que daban hacia el estrellado cielo y todos sentimos la brisa nocturna cargada de emoción y peligro. Mateo se acercó a mí y depositó en mi mano un aparato que nunca había visto.
-Es un buscamontura*. Cuando escuches la orden deberás de pulsa el botón.
-¿Listos?
Angélica, la chica de la sopa, el pequeño y el chico encapuchado sacaron de sus bolsillos la misma pequeña máquina que acababa de obtener. Los siete nos adentramos a la noche y nos detuvimos al borde de la ventana. Artema se adentró a mi chaleco el cual logré cerrar a tiempo.
-¡Vamos!
Todos presionamos el botón al mismo tiempo y siete enormes pares de alas descendieron del cielo y nos tomaron de los hombros. Sentí como unas enormes y afiladas garras me elevaron con delicadeza en el aire y aterricé con bastante miedo sobre el lomo de un pájaro azul, un Swellow, cerca de mi habían otros pokemon voladores que se enfilaban hacia el destino que teníamos esa noche. Las aves surcaban el cielo con una gran velocidad, al cabo de unos minutos descendieron en el claro de una arboleda, donde se encontraban unas cuantas personas más. Al bajarme del ave acaricié su cabeza y en forma de agradecimiento le ofreció un pokecubo, el cual tomó con suma elegancia y despegó de nuevo con su grupo de compañeros.
-Increíble, ¿cierto?, la próxima vez deberías de lanzarte y esperar que te tomen en el aire.
Angélica permaneció un rato más cerca de mí, la chica y Mateo saludaron a las otras personas que se encontraban en lugar y seguido a esto ambos verificaron sus relojes. Mateo y la chica se pararon frente a todos los que estábamos en el claro con los pies separados y las manos por detrás.
-Son exactamente las 9 de la noche, les agradezco su puntualidad y su compromiso. Ahora iniciaremos la misión en el distrito abandonado. Por favor, pasen con sus respectivos escuadrones.
Todos fueron caminando y poniéndose en una fila al lado de Mateo o de la chica, Angélica apretó mi mano y fue al lado de la pelirroja líder.
-Alec, tú estarás conmigo esta noche. Como líder del escuadrón, te doy la bienvenida al equipo Sabiduría.
Me coloqué detrás del último miembro de la fila, que resultó ser el pequeño niño y con la tenue luz del fuego que se iba apagando escuché las instrucciones del líder del equipo de las alas azules.
*Comprado con anterioridad
(12)
(19)
(12)
(16)
(16)
(1
@PyriteWolf creo que mi inspiré

Después de un merecido baño y de verificar que Martin no se encontraba cerca, tomé a Artema entre los brazos y fuimos directo al comedor. Todavía era temprano para ir a mi destino nocturno pero no se me había ocurrido la manera de cómo llegar hasta tan lejano y extraño destino; se decía que el distrito abandonado fue alguna vez una gran y prospera ciudad, que de la noche a la mañana quedó abandonado a merced de la naturaleza que había echado raíces sobre todo vestigio humano en la zona, un área en que los pokemon eran los propietarios y los impartidores de la ley; no era un lo absoluto un destino turístico, inclusive era evitado por la mayoría de los entrenadores y estudiantes de la Academia.
A pesar de tan descabellado lugar y de la peligrosa encomienda que teníamos por delante, Artema parecía bastante calmada, una calma que me tranquilizó y me permitió tomar mi cena sin mayor problemas. Un par de rebanadas de pizza hawaiana y con vaso de té helado. Al momento de tomar un poco pastel de queso una chica perteneciente a otra división se coló entre la fila.
-Creo que hoy deberías comer algo de sopa.
Dejó caer un tazón de sopa de letras y con la misma brutalidad y rapidez que se presentó también se fugó de la escena.
-Sopa…
Dije entre mi boca y con la mirada perdida. Observé los rostros de los demás chicos y luego bajé la mirada al tazón que había salpicado un poco la charola donde llevaba el pastel de queso y algunas galletas para mi cyndaquil, en la líquida comida pude ver como se iban separando un poco las letras y una palabra se iba desprendiendo en el remolino alfabético, la L se había despegado bastante más que otras letras, pero aún se podía leer la palabra “LIBROS”
-¿Libros?... ¡LIBROS!
La biblioteca, el instinto me decía que era un mensaje y que debería ir a ese lugar. Dejé a un lado la charola con la comida, aunque le dio el tiempo suficiente a mi pokemon de agarrar unas cuantas galletas y guardarlas en la bolsa internar de mi chaleco.
Faltaban apenas unos 10 minutos para la hora indicada por Mateo, así que caminé lo más rápido que pude pero sin llamar la atención para llegar a la gran biblioteca. Las 9 de la noche era el horario pactado para que los alumnos comiencen a dirigirse a sus habitaciones y sus salones comunes, mientras que los prefectos peinaban el área de los pasillos para informar a los alumnos que disponían únicamente de 30 minutos para poder dejar de hacer sus actividades y dirigirse a sus divisiones.
Podía llegar a tiempo, podía llegar a la biblioteca, siempre y cuando no sea interceptado por nada o nadie, al doblar a la derecha por el camino hacia el aula de los libros pude ver el destello del cabello blanco Martin, si él me topaba con él tendría que inventarle que necesitaba un libro para trabajo que había olvidado realizar y seguramente me acompañaría para poder recoger el libro inexistente.
Los pasillos de la Academia estaban llenos de estatuas de pokemon, no era extraño ver una diferente en cada pasillo, lo extraño era ver que se movieran y que detrás de una de ellas saliera una mano enguantada de negro para jalarme del hombro.
-Shhh.
Un dedo de la mano hacían presión sobre mis labios y los violáceos ojos de Angélica se clavaron en los míos.
-Por aquí, es un pasadizo especial para llegar a la torre de la biblioteca. Hola Artema.
-Cynda.
Angélica me tiró de la mano y avancé a traspiés entre la oscuridad, ella parecía muy tranquila mientras recorría ese camino.
-¿También tú vas?
Sin dejar de avanzar entre la penumbra ella respondió.
-Así es, parece una misión grande, dos escuadrones han reunido a varios de sus reclutas para ir al distrito abandonado. De hecho no sabía que también fuiste convocado, es muy pronto y sobre todo sabiendo que no cuentas con un escuadrón asignado.
-¿Cómo llegaremos hasta ahí? Supongo que existen pasadizos para llegar fuera de este castillo.
Ella rio infantilmente.
-De hecho los hay, obviamente no para llegar hasta un destino como el distrito abandonado, pero si fuera de este lugar.
-¿Entonces cómo iremos?
-Ya verás. Eres demasiado curioso, creo que es la razón por la que Mateo te ha solicitado; en fin ahora te enterarás, por cierto, conocerás a mi líder también. Cuidado, aquí hay escaleras.
Subir por los peldaños de piedra fue más sencillo una vez que me había acostumbrado a la penumbra del lugar, Art había apagado su flama para guardar energías.
-Hemos llegado, tranquilo, lo harás bien.
La chica gastly empujó una puerta invisible para mí y pude ver un enorme ventanal bañado por la plateada luz de la luna. En la habitación había tenues antorchas para iluminar el lugar, la chica de la sopa se encontraba cerca de un estante de libros empolvados, había un chico con capucha sentado en un sillón y un pequeño que parecía ser de primer grado. Cerca del ventanal dos personas se intercambiaban objetos y susurraban algunas cosas que no entendía, ambos iban vestidos con largos abrigos de color negro e insignias indistinguibles, al percatarse de nuestra presencia cesaron de hablar y nos miraron, un hombre y una mujer, uno era Mateo y la otra persona, una chica que tomó la palabra.
-Justo a tiempo Angélica. Alec, veo que tu mensaje fue entregado a tiempo.
Días antes el conocimiento de mi nombre por parte de ella me hubiera asombrado, pero después de todo lo que había pasado en ese par de días no habría nada que me asombre mucho.
-Debemos partir. ¿Todos listos?
La chica empujó los cristales que daban hacia el estrellado cielo y todos sentimos la brisa nocturna cargada de emoción y peligro. Mateo se acercó a mí y depositó en mi mano un aparato que nunca había visto.
-Es un buscamontura*. Cuando escuches la orden deberás de pulsa el botón.
-¿Listos?
Angélica, la chica de la sopa, el pequeño y el chico encapuchado sacaron de sus bolsillos la misma pequeña máquina que acababa de obtener. Los siete nos adentramos a la noche y nos detuvimos al borde de la ventana. Artema se adentró a mi chaleco el cual logré cerrar a tiempo.
-¡Vamos!
Todos presionamos el botón al mismo tiempo y siete enormes pares de alas descendieron del cielo y nos tomaron de los hombros. Sentí como unas enormes y afiladas garras me elevaron con delicadeza en el aire y aterricé con bastante miedo sobre el lomo de un pájaro azul, un Swellow, cerca de mi habían otros pokemon voladores que se enfilaban hacia el destino que teníamos esa noche. Las aves surcaban el cielo con una gran velocidad, al cabo de unos minutos descendieron en el claro de una arboleda, donde se encontraban unas cuantas personas más. Al bajarme del ave acaricié su cabeza y en forma de agradecimiento le ofreció un pokecubo, el cual tomó con suma elegancia y despegó de nuevo con su grupo de compañeros.
-Increíble, ¿cierto?, la próxima vez deberías de lanzarte y esperar que te tomen en el aire.
Angélica permaneció un rato más cerca de mí, la chica y Mateo saludaron a las otras personas que se encontraban en lugar y seguido a esto ambos verificaron sus relojes. Mateo y la chica se pararon frente a todos los que estábamos en el claro con los pies separados y las manos por detrás.
-Son exactamente las 9 de la noche, les agradezco su puntualidad y su compromiso. Ahora iniciaremos la misión en el distrito abandonado. Por favor, pasen con sus respectivos escuadrones.
Todos fueron caminando y poniéndose en una fila al lado de Mateo o de la chica, Angélica apretó mi mano y fue al lado de la pelirroja líder.
-Alec, tú estarás conmigo esta noche. Como líder del escuadrón, te doy la bienvenida al equipo Sabiduría.
Me coloqué detrás del último miembro de la fila, que resultó ser el pequeño niño y con la tenue luz del fuego que se iba apagando escuché las instrucciones del líder del equipo de las alas azules.
*Comprado con anterioridad
(12)
(19)
(12)
(16)
(16)
(1Promedio 18.6















(14) 

(21) 
