Capítulo VII. Una irrealidad real muy parecida a la irrealidad real de la otra vez
Adentrarse en el bosque de noche sin saber la hora, sin estar 100% seguro si estas en el camino correcto, no es fácil. Y si, así estábamos nosotros: No sabíamos la hora ni el camino correcto. Y claro, todo es mejor cuando te encuentras a la niña fantasma que te obliga a jugar, ¡POR SIEMPRE! (#vozmacabra), con ella, observándote con sus enormes ojos color rojo sangre de los cuales provenía un miedo infernal. ¿Qué hacer en una situación así? Pues qué otra opción teníamos más que jugar “felizmente” mientras alguno, quien fuera, pensaba en un plan para huir.
Todo empezó muy bien, el bosque se puso más oscuro, todos los que estaban cercanos a la zona decidieron no ayudarnos y huir, el ruido lejano de los Hoothoot era lo único que se escuchaba en la oscura noche. Su risa, un sonido de ultratumba, hacía que nuestra cabeza doliera y nuestros oídos sangraran. A medida que los minutos pasaban nuestra piel se apalidaba y nuestros oídos dejaban de sangrar, solo para dejar que nuestros ojos se tornaran tan rojos como los de la niña. Era de esperarse que nos empezaramos a sentir más ligeros y nuestros cuerpos más débiles: Necesitábamos irnos AHORA mismo.
- Deberíamos prender una fogata! – Propuse felizmente para que el frio que nos absorbía nuestras almas se fuera.
- NO! – Gritó la niña y miré a todos para tratar de distraerla y que todos estuviesen de acuerdo y gritaran e hicieran algo al respecto.
Todos empezaron a gritar apoyando la idea, cubrieron y confundieron a la niña y recobrando todos un poco el color, prendimos fuego a un árbol con el poder de Merla.
- Ahhh, esto era lo que faltaba – Dije sin saber que más hacer…
- Necesitamos hablar – Resaltó Logan frente al grupo y la niña perdía la noción del fuego.
Nos sentamos al lado del árbol que cada vez se prendía con más fuerza y vigor, las llamas tomaban la extensión de 2 metros, lo mismo que medía el pequeño árbol. Todos sacamos a nuestros compañeros con la excusa de que debíamos estar todos: La niña desconfiaba de que estuviéramos tan… a gusto, pero parecía feliz.
- Toca golpearla, con un sarten o algo – Dijo Marcus, no dando el mejor aporte del día evidentemente
Hasta donde sabíamos los fantasmas eran débiles a otros fantasmas…. Podríamos asesinarla o algo así con Inmortalus. De repente todo se puso más frio, los ojos de ella más rojos y la luna estaba justo arriba de nosotros: eran las 12. Marcus tomó un palo y se lo lanzó a la fantasma porque la iba a “Nockear”, cosa que al ver que era un fantasma sólo la atravesó, como si, adivinen que, estuviera atacando a un fantasma con un palo.
- Inmortalus, Rayo confuso y Lengüetazo – Le dijo Logan mientras él desaparecía.
De repente, pensamos que Haunter nos había abandonado, pero no. Después de que la niña empezó a reírse con una sonrisa macabra, un viento helado sopló y apagó la fogata.
- Es hora de Jugaaar, jijiji – Nos dijo mientras sentíamos como nuestros musculos se movían con los movimientos del fantasma. Sus ojos se ponían cada vez más rojos y nuestro pelo, el de todos, empezó a crecer lentamente. Nuestra piel se volvió a poner blanca. Y nuestros ojos rojos.
No teníamos esperanzas. Moriríamos? Seríamos fantasmas con ansias de jugar? De repente Inmortalus reapareció detrás de ella y todos caímos al piso, tratando de recobrar el aire que al parecer habíamos perdido. De repente, los ojos de la niña se tornaron de un tono azul y empezó a tratar de golpearse con el palo: pero ella no se daba cuenta que era imposible, puesto que el palo solo la atravesaba. Luego intentó golpearse contra un tronco: Pero su cabeza solo lo atravesaba. Por último, voló a la altura de cada árbol e hiso un clavado a la tierra: desapareció.
- Run… - Dijo Marcus cogiendo a Sophie en sus brazos. Todos salimos corriendo.
Yo fui el último en correr y cuando volteé vi a la niña fantasma caída en el piso, me di cuenta que parecía más algo hecho que nacido. Luego todo el viento y el clima, desapareció apenas pisamos: Era como una ilusión, se sentía tan irrealmente real como el niño fantasma del primer día, pero esta vez pasó algo que no pasó la vez pasada:
Justo en ese momento en el que volteé, la luz del collar que indicaba el color de Lillipup se apagó. El collar sintió el color de la muerte y su peso aumentó. Sentí como sus ojos voltearon verme y el collar tomó una color vivo, de felicidad y amor, un color tan extraño que combinaba el peso de la muerte con su misma livianez de liberación. Además, era una combinación de dos colores con las mismas tonalidad y sabíamos que eso significaba dos Pokémon con un fuerte vínculo, pero lo ignoré, esta experiencia no era nada normal como para que el collar se hubiera descompuesto por un momento. Continuamos.
Finalmente llegamos a la academia, y justo cuando íbamos a pasar la reja, cuatro sombras se nos pusieron enfrente, listas para luchar.
@PyriteWolf ... se me olvidó taggearte
