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#1

Pockets N' Monsters

Buenas, entrenadores de todo el mundo...

Durante mucho tiempo he representado en mi mente miles de historias alternativas sobre Pokémon, donde los protagonistas eran de mi própia invención y las aventuras tal y como podrían ser en un mundo más adulto que el mostrado en el famoso (aunque no por ello mejor) anime. Como escritor seguramente (vale, absolutamente) soy un personaje desconocido, habiendo publicado como única obra un primer episodio en Odisea Pokémon. Ahora quiero ir un paso más allá, pues una cosa es hacer una aventura sobre cómo logras medallas y otra muy distinta una novela pokémon que, aunque aquí se le llame fic, es lo que es aquello que se publica aquí: verdaderas historias nacidas de gente que como yo tiene la pasión de este entrañable mundo en sus corazones. Así que, dicho esto, presento mi primer fan fic el qual estará basado en la historia de dos personajes principales que con el hermoso sentimiento que intentan ocultar se protegerán mútuamente de un mundo que no es tan bonito como lo pintan.

Espero con todo mi corazón que este fic sea digno de la aceptación del foro y haga mella con el tiempo en sus corazones, no olviden dar sus opiniones para poder hacer de éste un fic mejor con cada capítulo.

Gracias por su paciencia al leerme, hasta la próxima.




DISCLAIMER: Pokémon y todos sus personajes pertenecen a Satoshi Tajiri, Game Freak y Nintendo, esto sólo es fanmade con la intención de entretener a otros seguidores de la franquicia. Los personajes originales encontrados en este fanfiction NO pueden ser utilizados sin consentimiento de Áurico/Judal.

NOTA: NO TOLERAMOS PERSONAS SIN GOTA DE CREATIVIDAD O POCA DIGNIDAD QUE DISFRUTAN RECIBIR MÉRITO POR EL TRABAJO DE OTROS, ASI QUE SI RIPEAS ESTE FANFICTION ATENTE A LAS CONSECUENCIAS



Sinopsis:


En un mundo el cual no es tan bonito como lo pintan, dos jóvenes vivirán toda una odisea en busca de un objeto que podría esconder el secreto para salvar a toda una nación o someterla al peor de los infiernos. Guiados por un fuerte sentimiento que intentan ocultar el uno del otro, este dúo inusual se protegerá mútuamente del peligro en su viaje por las regiones del Mundo Pokémon.


Fic aprobado para ser publicado:

Evaluación (del prólogo)

Título del fic: Pockets 'N Monsters

Autor del fic: Áurico

Evaluador del fic: Demian

Evaluación Pockets 'N Monsters

1. El Tema del Fic – 18/20 puntos

Te doy buen puntaje porque me gustó que usaras pokémon y romance. Sigue así, no apures el beso, de a ratos me pareció incluso apurados algunos abrazos. Es el primer capítulo, hay tiempo para todo.

2. La Trama del Fic – 14/20 puntos

Bueno, aquí es donde más errores has cometido. Para ser sólo un prólogo has dado demasiada información. O lo conviertes ya en un capítulo o lo cortas en dos. Recuerda cómo debe ser un fic: prólogo-introducción-desarrollo-clímax-conclusión. Sigue ese lineamiento o no va a quedar bien. Por lo que escribiste ya parece estar en el clímax, amigo.

3. La Gramática, Ortografía y Estructura de la escritura – 15/20 puntos

Hay muchas repeticiones y algunos errores ortográficos, nada grave si te detienes a corregir y pensar bien lo que escribes. No te preocupes que todos cometemos esos errores al inicio, sigue trabajando.

4. La Narración del autor – 16/20 puntos

De a momentos me pareció que era difícil entender lo que narrabas, quizá te faltan algunos recursos pero eso sólo se gana practicando y leyendo otros fics. Espero que además de escribir este te leas algunos de los de la zona para crecer como autor.

5. Las Descripciones del autor – 15/20 puntos

Te tomaste tu tiempo para describir lugares y ropas, lo hiciste bastante bien aunque a veces me pareció que utilizabas las mismas palabras… amplia tu vocabulario, lee más historias y aprende palabras nuevas.

6. Apoyo visual (Si es que lo tiene, es decir, opcional) – 0/5 puntos.
Puntaje total: 78/105 (Siendo 60 el mínimo)
Conclusión: Fan Fic y autor aptos para publicar en la zona, ¡felicidades!



Prólogo


I


La noche caía en Ciudad Azulona y el ennegrecido cielo, bastante nublado, vaticinaba tormenta. Apenas había luz en las amplias, vacías calles, donde solo militares rondaban en busca de alguien que hubiera irrumpido el toque de queda. Una ley marcial que gobernaba las callejuelas nocturnas desde hacía ya unos años en aquella parte del este de Asia, ahora conocida como La Región Abandonada.
Y, en aquél tétrico lugar, en un simple callejón sin salida de tantos que ocupaban la enorme y, a su vez, pequeña localidad de Azulona, estaba por comenzar una pelea.
Pero no sería una cualquiera.
Un hilo de sangre escurría entre los finos labios de un joven, y sus ojos, de un ámbar oscuro como la miel, brillaban llenos de ira. Tanto era así, que su mirada parecía la de un lobo bajo la luz de luna. Llevaba una ropa bastante desgastada, compuesta por una camiseta azul marino con alguna que otra rotura, al igual que sus claros pantalones tejanos, los cuales terminaban en unas negras deportivas. Justo detrás de él, una rubia muchacha permanecía temblando medio desnuda en el suelo; lágrimas podían verse caer cual perlas por sus mejillas, mientras temblaba fuertemente tapándose los pechos con la grisácea chaqueta que le había dado su desconocido benefactor. La celeste mirada que poseía era llena de pánico, delatando un estado de shock. No hacía ni un instante cuando, después de cerrar el Centro Pokémon donde trabajaba de enfermera y disponerse a ir a casa, fue arrinconada en un callejón penumbroso por dos soldados que patrullaban la zona. De no ser por la rápida intervención del extraño chico, ahora mismo estaría siendo forzada frenéticamente.
Una voz ronca rompió el afilado silencio.
—¡Cabrón!— Un hombre, en concreto el que le había propiciado un potente puñetazo en la cara al chaval, exclamaba con rabia debido a haber sido frustrado en su malévola diversión —¡Nunca debiste meterte de por medio, crío de mierda!
Era alto, moreno, de complexión fuerte. Debía no tener más de treinta años. Mostrando su corpulento torso al aire, podía observarse recientes arañazos en los costados y pectorales. Fueron, seguramente, provocados por la chica, que había mostrado gran resistencia frente a su agresión. Los pantalones, desabrochados, delataban su oficio de militar, y terminaban en unas negras y altas botas de cordones oscuros. En una de ellas había escondida una navaja, la cual retiró con una mano. Aquello puso en alerta al dúo de jóvenes. Las intenciones del uniformado ahora eran tan claras y peligrosas como en un inicio.
Pero esta vez estaba solo.
Su compañero permanecía en el suelo, ensangrentado y sin dar señales de vida. Por un momento, pareciera como si comenzara a mezclarse con la mugre del asfalto. Era costumbre que las autoridades, conocidas bien por todos como Vigilantes, patrullaran la zona en pareja. Aunque más hábito era el abusar de su gran autoridad, con la que hacían cosas tan rastreras y crueles como los criminales que afirmaban detener. Delincuentes que más adelante, dependiendo de las mismas autoridades, terminaban siendo nuevos reclutas para impartir la ley. Antaño habría sido fácil detener a esta clase de gente mediante un combate pokémon, debido al potencial que los animales de la naturaleza poseen. Un potencial del que los humanos jamás fueron bendecidos, quizá porque nunca hicieron nada por formar parte de la misma. Con todo esto, ahora no solo eran incapaces de alcanzar tal poder, sino que además ya no podían disponer de la magia de dichos seres. Y esto era debido a que desde hacía mucho tiempo nadie tenía el suficiente dinero como para poder permitirse una licencia. Un certificado creado por el actual gobierno que tenía control sobre la región, y uno bastante complejo de manejar para el pueblo debido a su alto rango de fascismo. Todo esto, sumado a la brutal crisis que asolaba Kanto, había privado al hombre de lo que antaño le fue un derecho.
De ahí que, lo que haría el extraño intruso, fuera desconcertante.
—¡¿Cómo se atreven a tratar así a una dama?!— la desgarradora y potente voz de aquél muchacho pareció reventar los tímpanos del soldado, era bastante impresionante que no aparecieran al momento patrullas de toda clase tras aquél grito. Pues, muy posiblemente, había resonado por toda la ciudad entera cual trueno cayendo en la fría arena —Imperdonable.— su garganta pareció calmarse, pero simplemente fue la tensión de su nerviosismo lo que hizo menguar su aullido. Sí, aquél joven era como un lobo, y su protesta fue como un aullido en el viento estancado justo antes de la tormenta.
—Imperdonable es que te metieras en mi camino.— dijo el Vigilante, luchando por no vacilar ante la imponente figura que demostraba su contrincante. No tenía ninguna intención de dejarse intimidar —Te mataré…
Pero fue decir esto y darse cuenta de que, por alguna razón, iba a perder. No fue una revelación clara, sino más bien un susurro en lo más profundo de su ser, de su corazón marchito por el vicio y el egoísmo. La mirada de aquél desconocido, pese a su aspecto juvenil, era imposible que fuese de un niño. Había algo raro.
—Inténtalo— sonó a una suave, casi sensual invitación—, desgraciado.
No se movió, en ningún momento el chaval se movió de donde estaba. Permanecía como un muro que protegía, o más bien escondía detrás suyo, a la pobre enfermera que todavía yacía en un estado mental de consternación. Y, aunque no pudiera ser consciente por sí misma de ello, ella lo notaba y lo sabía. Únicamente podía observar tras la galaxia de su mirada perdida la silueta de su defensor. Una figura que tenía ese algo que le hacía distinto de cualquier otra persona.
Con todo esto, el Vigilante dio su primer paso.
Se dirigió rápidamente hacia el chico con el cuchillo en mano y, acto seguido, el joven esquivó la trayectoria del arma reculando su propio estómago. Antes de hacer esto había avanzado un par de pasos, quedando a cierta distancia de la muchacha. Por un instante, como producto de la inercia, la chica dio un aviso a su benefactor para advertirle de un corte inesperado —un grito de "a tu derecha" que pareció salirle del alma—. Obedeciendo, el muchacho hizo una voltereta hacia atrás, aprovechando la pirueta para propinarle una patada al hombre en un brazo, concretamente el derecho, y así tirar su arma a unos metros de distancia. Cuando el soldado se dispuso a recoger la navaja, fue detenido por una segunda patada.
Reincorporándose, el Vigilante quedó sorprendido.
El chaval había sacado de su bolsillo una pokebola, y dejándola caer al suelo salió de su interior un Minun. No habría sido muy extraño de ver sino fuera porque, dentro de la región, era imposible de avistar alguno.
El pequeño, amarillento y azulado conejo eléctrico soltó una fuerte descarga estática en el cuerpo de su amo. El muchacho, soltando un quejido de dolor, resistía el impacto recibido mientras terminaba de ajustarse unos guantes negros en las manos. Eran un tanto extraños, de un material parecido al cuero pero distinto en ciertos aspectos y con una especie de pequeño marcador en el dorso. El Vigilante, observando a su contrincante siendo electrocutado por su propio pokémon, quedó perplejo durante un instante por lo absurdo de la situación. Luego su mirada se cruzó con el cuchillo que tenía a unos metros y, aprovechando el momento, fue a toda prisa para recogerlo del suelo.
Pero para cuando se dio la vuelta tras lograr su objetivo, ya tenía al chico delante de sus narices. No hacía un segundo estaba retorciéndose a metros de distancia.
El cuerpo del joven podía observarse algo luminoso, como si la electricidad antes recibida todavía permaneciese alrededor de su cuerpo, y su cabello, medio largo, permanecía alborotado debido a la corriente estática. El militar, un tanto asustado por aquél cambio surrealista, se dispuso a clavarle el arma con todas sus fuerzas. El muchacho paró en seco la mano del militar, agarrándole de la muñeca y rompiéndosela con una fuerza abrumadora, haciendo que soltara el arma ipso facto. El guante negro, como hierro de ganado, quedó marcado en su piel.
—¿Q-Qué cojones… eres tú?
La otra mano del chico comenzó a brillar, liberando chispas procedentes de aquella prenda de tono azabache que formaba su guante. Cerrando el puño, asestó un golpe tan veloz que apenas pudo verse. Como si del movimiento Puño Trueno se tratase, un flash precedió el impacto e iluminó el callejón casi en su totalidad. Después de aquello, únicamente pudo verse al militar caer al suelo completamente fuera de juego. El joven, perdiendo poco a poco aquella forma luminosa que había mostrado en su cuerpo, quedó contemplándole durante unos instantes y, acto seguido, dirigió su mirada en torno a la muchacha.
La chica estaba completamente atónita.
Una vez llegó a ella intentó levantarla del suelo, pero tan pronto la rozó ésta retiró bruscamente su mano, como si de un acto reflejo se tratase. Todavía estaba en shock tras lo que había vivido con aquellos hombres, y el muchacho se dio cuenta enseguida. Cogiéndola con fuerza de la cintura, le dio un abrazo mientras le susurraba cálidamente al oído:
—Ahora estás a salvo, vámonos de aquí.
Sus palabras eran envueltas en un tono cálido y, a pesar de ser algo rechazadas al principio, terminaron apaciguándola.
Podrían haber ido a una comisaría para denunciar el delito, pero en aquellos tiempos lo único que habrían logrado es el calabozo debido a oponerse a la autoridad y más abusos por parte de la misma. Al final no había más que corrupción en aquél ámbito.
La rubia muchacha quería ir a casa, así que sin pensárselo dos veces el chico decidió escoltarla hasta su apartamento. Tras lo sucedido era impensable dejarla marchar sola, pues más Vigilantes andarían patrullando las calles de la ciudad. Mientras caminaban, sorprendentemente la joven habló.
—Gracias por… ayudarme…
Había dejado de llorar, a pesar de todavía estar asustada. Sus celestes ojos, hinchados de previo llanto, observaban al joven como si de un héroe se tratase; aunque tampoco era de extrañar, pues para ella él ahora era una especie de salvador. Igualmente aquello le dio cierta tristeza al muchacho, a pesar de saber bien que no podía culparla en lo absoluto por tener tal mirada sobre la suya. La comprendía, en cierto modo.
—Era lo menos que podía hacer— respondió el chico, notándose modestia por su parte —, no podía quedarme sin hacer nada…
La muchacha quedó dubitativa por unos instantes, y con un cierto titubeo volvió a dirigirle la palabra a su acompañante.
—Yo…— dijo ella, bastante apagada —…siento haberte causado problemas…
—¡No digas eso!— contestó él, como si el hecho de que pidiera perdón fuera una cosa impensable y aflictiva —Tú no tienes nada por lo que disculparte.
—Supongo… que tienes razón.— murmuró ella.
Caminaron hasta llegar a un portal de hierro negro, cuyo interior tras el cristal que poseía era observado por la joven como quien ve un pasadizo oscuro tras una película de terror. El amanecer se alzaba junto a un cielo nublado, y justo entonces comenzó a llover. Ella se giró hacia su acompañante, con una mirada que pedía claramente evitar una despedida y, dudando de lo que tenía pensado hacer, comenzó a mover sus labios temblorosamente.
—Po… ¿Podrías quedarte? No… no quiero estar sola…
—¿Estás segura? — dijo él —No es por meterte más miedo, pero no me conoces…
—He visto suficiente para saber que contigo estaré bien…— respondió ella —Tengo un sofá-cama donde estarás cómodo… además no pareces de por aquí…
Viendo aquella insistencia, dentro de lo que la muchacha lograba mostrar, el chico aceptó el hacerle compañía. Entraron al apartamento, donde lo primero que la chica hizo fue encerrarse en su habitación. Era comprensible. Lo que había sufrido unido al cansancio la privaron de fuerzas para continuar con ningún tipo de conversación, aunque antes de aquello no se le olvidó despedirse del muchacho, que terminó acomodándose en el sofá que se le había mencionado antes.
Tumbarse ahí no parecía molestarle, pues había descansado en lugares peores durante sus largos viajes; creía poder dormir tranquilo por una vez sabiendo que, tras mucho tiempo, pudo ayudar a alguien. Aquello no hizo más que reabrirle viejas heridas, ocultas en lo más profundo de su corazón.
—Si tan solo te hubiera salvado a ti también… si tan solo estuvieras aquí…
Fue murmurarlo y callar de golpe. Después de aquello no volvió a pronunciar una palabra en lo poco que quedaba de noche, donde al percatarse de que la chica dormía tras la cerrada puerta de su cuarto, terminó cerrando los ojos. Aún así pesadillas seguían atormentándole, unas donde extendía su mano a la mujer que caía de un alto precipicio, y que jamás lograba alcanzar. Lágrimas caían mientras permanecía dormido, gotas amargas que Minun secaba con sus pequeñas patas mientras le observaba con tristeza.



II


—Davis ¿En qué piensas?
Una joven de cabellos dorados y ojos de tono celeste observaba a su acompañante, que tenía su mirada color miel perdida entre la multitud. Cuando éste se dio cuenta de que su amiga le llamaba la atención, se pasó la mano por su pelo castaño, medio largo, y le dirigió la palabra titubeando un poco.
—Ah, lo siento Alicia… recordé algo y me despisté.
—Pues no te despistes tanto— espetó ella—, que ya van a comenzar y nos lo vamos a perder a este paso. ¡Venga, vamos!
Corrían por las calles de Ciudad Porcelana. El ambiente era expectante, lleno de gente por todas partes. En cada esquina podía observarse parejas besándose, gente vendiendo palitos fluorescentes y algún que otro grupo de personas bebiendo alcohol. La plaza principal era llena por una multitud que hacía cola desde el mismísimo puerto. Allí estaba a punto de comenzar el concierto de uno de los grupos más esperados en la región: Pockets N’ Monsters.
Y una vez comenzaron a tocar, el sonido retumbó por toda la ciudad.
La explosión de la batería golpeaba en los corazones de todos, junto al estridente grito indiscutible que salía por las cuerdas de la guitarra eléctrica; ésta era guiada por un bajo majestuoso que no siempre pasaba desapercibido entre la potente voz del cantante, el cual se agachaba al público en los estribillos más conocidos. Las chicas gritaban expectantes mientras los muchachos buscaban alguna copa en las paradas donde vendían bebidas. Y entre toda aquella muchedumbre un pequeño conejo de tonos amarillo pálido junto a un rojo suave iba trepando entre callejones y muros en busca de su dueña. Tras un largo recorrido, llegó hasta los brazos de su compañera humana guiándose de su fino olfato.
—¡Ah! Creía que te habías perdido… ¿Qué te he dicho de salir de la pokebola?
Alicia estaba radiante, vestida con unos shorts de color azulado y una especie de blusa que no hacía mucho había estrenado, de color grisáceo con la frase "What are you looking at?" como estampado, en un tono azul marino. Riñendo a su Plusle, era observada por Davis. Podía notarse una cierta diferencia de altura entre los dos jóvenes, pero no era excesivamente notable. El muchacho se ajustó un botón de su camisa blanca y puso sus manos en los bolsillos del negro pantalón que llevaba puesto, del mismo color que sus zapatillas.
—Vamos, tampoco es para tanto— dijo él en tono amable—, al menos está bien y ha vuelto a nuestro lado. Por cierto ¿Qué es eso que lleva en la boca?
El conejo traía consigo un llavero de color plateado, que más bien parecía un talismán, con extraños grabados en su interior.
—¡No puede ser!— exclamó Alicia sorprendida —¡¿Lo había perdido?!
El Plusle asintió con la cabeza mientras su dueña recogía el objeto recuperado, el cual había ido a buscar al percatarse de que se cayó al suelo cuando pasaron entre la multitud.
—¿Ves?— comentó Davis —Al final ha sido hasta para bien, pues llegamos a perder eso y nos matan. Por cierto— en aquél momento el chico se puso un poco nervioso —, ¿porqué no lo dejas en la pokebola y bailamos un rato? Se que te gusta hacer eso en los conciertos.
—¿Eh?— quedó un poco sorprendida de que se lo pidiera, pero al momento mostró una dulce sonrisa —Bueno, está bien.
Estuvieron toda la noche bailando, rodeados por miles de luces de colores que iluminaban el escenario donde el famoso grupo tenía su espectáculo así como sus alrededores. La música hacía ya unas horas que había quedado grabada en la mente de todo el público y gran parte del vecindario, el cual no parecía tener problemas respecto al ruido. Además, cualquier persona ajena al espectáculo podía sentirse tranquila vagando por las calles. Esto era debido a la alta seguridad que propiciaba la autoridad presente, la cual era famosa por su gran eficiencia.
Igualmente, nadie podía escapar del clima veraniego.
El calor podía notarse bastante presente en el ambiente, debido a estar a mediados de julio. Aunque no era más fuerte que la euforia de la localidad, así como del resto de la región. Pues el hecho de que el Equipo Plasma fuera derrocado había hecho que las gentes de Unova recobraran el ánimo. Y a pesar de ser cierto que el maligno líder de dicha organización, Ghechis Armonía, no había sido capturado debido a su fuga con el Trío Sombrío—su escolta personal—, era muy dudable el regreso de la organización tras casi cuatro años de paz. Aun así, a pesar de aquella tranquilidad que reinaba en Unova, era una lástima que no pudiera decirse lo mismo de otras regiones; donde por ejemplo Kanto había caído bajo el imperio del Team Rocket, cuando se suponía que dicha mafia había terminado desmantelada hacía más de seis años, o la catástrofre que segó miles de vidas en Sinnoh debido al despertar provocado del dragón Giratina por parte de una secta llamada Galaxy.
Para que no ocurriera nada semejante en Unova se instauró una extrema pero eficaz seguridad en las calles, aunque desde hacía un año habían aflojado los métodos en cierta medida debido al largo período de paz del lugar.
Y allí estaban aquellos dos, Davis y Alicia, celebrando el no tan reciente triunfo de la prosperidad en Unova mientras disfrutaban de su último día en aquella pacífica región, donde al amanecer deberían volver a casa o, mejor dicho, su tierra natal.

La música había terminado, y la juerga con ella. Había sido una noche intensa, y el concierto espectacular. Satisfechos del casi eterno baile, tanto Davis como Alicia entraban en el apartamento que compartían juntos, siendo ésta última la que llevaba las llaves del piso. Cuando la chica logró abrir la puerta casi cae al suelo debido a pisar mal con el tacón, y al ver aquello su acompañante rápidamente la sujetó de la cintura. Al hacer esto ella se giró de cara a él y, por un instante, sus miradas se cruzaron y se sonrojaron. La joven apartó la mirada para otro lado, mientras que el chico hacía lo mismo algo más nervioso.
—Davis— dijo Alicia titubeando —, ya puedes soltarme…
—Ah… claro…— respondió él apartándose, muy tenso.
Cada uno fue a su respectiva habitación del piso de alquiler. Habían bebido un poco de más y estaban exhaustos de tanto bailar durante toda la noche, ya sin mencionar que pretendían evitar la situación surgida de aquél momento en la puerta de la entrada. No era la primera vez que sucedía algo así, pues anteriormente había ocurrido una situación parecida mientras bailaron en el concierto. Ahora, yaciendo acostados cada uno en su habitación, no podían evitar pensar en aquella tensión que cada vez era más presente entre ellos. Un sentimiento de inquietud los dominaba cuanto más cerca estaban el uno del otro. Aquello para Alicia empezaba a ser insoportable, y para Davis algo desconcertante. El chico, tras darle mil vueltas a la cabeza, salió de su cuarto y se dirigió al de ella; no obstante se detuvo a medio camino, en el centro del no tan largo pasillo que separaba las dos habitaciones—que permanecían una enfrente de la otra—. Justo cuando se dio la vuelta para regresar a su cuarto, escuchó un ruido detrás suyo y, al girarse, pudo contemplar a su compañera saliendo tras la puerta. La chica al verle se puso roja e intentó regresar a su cuarto, pero entonces Davis la abrazó quedando ella de espaldas a él.
—¡¿Qué haces?!— exclamó muy nerviosa.
—Lo siento… no pude evitarlo.— respondió él —¿Acaso esta mal que te dé un abrazo?
—No, no... creo…— dijo ella, con voz temblorosa —Pero deberíamos ir a dormir, estamos algo ebrios…
—Sí— afirmó Davis en un tono apagado—, supongo que tienes razón…
Aún habiendo dicho esto, permanecieron así un buen rato hasta que al fin decidieron separarse. Luego cada uno se fue a su habitación, donde terminaron durmiéndose debido al agotamiento. Alicia se durmió más tarde que Davis, yendo a su cuarto momentos después para ver si seguía despierto. El chico se había quedado frito al momento. Ella sonrió al verle de aquél modo y se despidió de él dándole un beso en la frente, todo mientras le arropaba con la fina y azulada sábana que había. Acto seguido volvió a su cuarto a dormir, y mientras caía rendida no pudo contener su cara de felicidad la cual ni ella misma sabía porque la expresaba… o quizá, en el fondo, sí lo sabía.

Versión original del Prólogo
Spoiler
Un hilo de sangre escurría de entre los labios del joven que acababa de rescatar a la muchacha de lo que seguramente habría sido un acto degenerado, la chica estaba temblando medio desnuda en el suelo; lágrimas podían verse caer cual perlas por sus mejillas, mientras temblaba fuertemente. De pelo castaño y ojos del color de la miel, había un profundo sentimiento de odio en el valiente muchacho; su enemigo yacía delante de él, alto, fuerte y moreno; debía no tener más de treinta años, sus nudillos estaban rasgados debido al puñetazo que le había dado al chaval en la cara. En el rostro del agresor habían marcas de arañazos, seguramente provocados por la resistencia de la chica, su camiseta negra yacía en el suelo mientras que todavía conservaba sus pantalones militares rasgados por el suelo. Marcó fuertemente sus botas (también militares) en el suelo a la espera del movimiento del valiente joven que se interponía en su camino hacia el acto cruel que tanto deseaba cumplir; el compañero que tenía como cómplice yacía en el suelo inconsciente, quizá muerto pues no respondía a su llamada. La luna llena iluminaba la chica que sólo llevaba encima una rasgada blusa junto a unos shorts medio cortados por los desgraciados que el muchacho había visto agredirla en un callejón, donde inmediatamente fue al auxilio de la rubia chica.

—No debiste meterte en mi camino, crío de mierda— dijo el corpulento hombre.

—Y tú nunca debiste meterte con una señorita, ¡maldito desgraciado!— respondió el joven —Te voy a patear el trasero hasta que no vuelvas a andar en tu vida.

—¡¿Cómo te atreves?! ¡A mí, un Vigilante!— exclamó el hombre, furioso.

El militar se dirigió rápidamente hacia el chico con el cuchillo en mano, acto seguido el joven esquivó la trayectoria de la navaja reculando el estómago; al hacer esto hizo una voltereta hacia atrás y dio una patada al brazo derecho del hombre donde tiró el arma al suelo, a unos metros de distáncia. El militar fue rápidamente a buscar el arma mientras que el chico lo detuvo con una segunda patada; en aquél instante sacó una pokebola del bolsillo, de donde salió un Minum. El pequeño y azulado ratón eléctrico soltó una tremenda descarga en el cuerpo de su propio amo, el cual soltó un quejido de dolor profundo; el hombre quedó perplejo por lo absurdo de la situación aunque aprovechó el momento para coger el arma, pero para cuando se giró el muchacho que hacía un segundo estaba a maetros de distáncia ya lo tenía delante de sus narices. Cuando intentó clavarle el cuchillo, el joven se movió tan rápido que no lo pudo ver y entonces hizo algo que parecía imposible: le asestó un "puño trueno" con su brazo derecho, un potente golpe que lo dejó K.O. debido al impacto producido por la electricidad almacenada en el guante negro de su mano.

Un flash iluminó por un instante el callejón debido al impacto, que en segundos se desvaneció al mismo tiempo que el militar caía al suelo totalmente derrotado; la chica no lograba comprender qué era lo que acababan de ver sus ojos: ¡un humano utilizando un puño trueno! Eso ni siquiera parecía ser posible, sonaba demasiado irreal. Quedó mirándolo un rato mientras él se acercaba para comprobar que estuviera bien, cuando intentó cogerla de la mano para levantarla ésta se apartó inconscientemente debido al shock y el miedo de lo ocurrido anteriormente; él la abrazó, dejándola todavía más perpleja, y le susurró al oído de forma tranquilizante:

—Ya está, estás a salvo.


El joven decidió acompañar a la chica hacia casa, podrían haber ido a una comisaría pero en los tiempos que corrían lo mejor era no cruzarse con ninguna clase de autoridad, acompañarla a su hogar parecía lo más seguro en aquél momento; al fin y al cabo (y por suerte), todo “había quedado en un susto” como se suele decir.

—¿Cómo te llamas?— preguntó la joven.

—Davis… Davis Elektron.— respondió el muchacho —¿Y tú?

—Alicia— dijo la chica, algo apagada.

—Es un nombre muy bonito, como en el cuento del país de las maravillas.— dijo Davis.

—Sí, lástima nunca veamos un lugar así en Kanto.— respondió ella.

—Es difícil recordar que una vez fue un lugar así, quizá algún día vuelva a serlo…

—Bueno… ¿soñar es gratis no?— respondió Alicia.

Los dos caminaron hasta llegar a un portal, la ciudad empezaba a verse más clara debido a la madrugada; en el rostro de la chica podía verse todavía miedo y tristeza, miraba el interior del portal como quien ve un pasadizo oscuro tras una película de terror.

—Po… ¿Podrías quedarte? Como ya has visto aquí ni siquiera la policía es de fiar.- dijo Alicia, con voz temblorosa.

—¿Estás segura? No quiero meterte más miedo, pero no me conoces.— dijo Davis.

—Lo sé, pero he visto suficiente para saber que contigo estoy a salvo.— respondió ella. —No quiero pasar la noche sola, y tengo un sofá cama donde estarás cómodo; además dudo mucho que seas de por aquí, pareces un viajero.

—Pues la verdad de aquí no soy… pero tanto como un viajero…— dijo Davis.

Aquello pareció hacerle gracia a Alicia, pero no logró sonreír; tras lo ocurrido y el cansancio no tenía fuerzas para nada, se despidió de Davis y se encerró en su habitación. El chico durmió en el sofá cama sin hacer ningún ruido, no parecía molestarle ya que había dormido en lugares peores; aquella noche pudo dormir tranquilo sabiendo que, por una vez tras mucho tiempo, pudo ayudar a alguien.

—Ojalá te pudiera haber salvado a ti también— dijo Davis —Si estuvieras aquí…

Davis calló de golpe, tras aquello no volvió a pronunciar una palabra en todo lo que quedaba de noche, donde tras percatarse de que Alicia dormía tras la cerrada puerta de su habitación, pudo coger el sueño tranquilo. Aún así las pesadillas que tenía le seguían atormentando, donde de nuevo soñaba con la mujer que una vez pudo salvar de la muerte, pero jamás llegó a tiempo; lágrimas caían mientras dormía, gotas saladas que Minun secaba con sus pequeñas patas mientras le observaba con tristeza.





Plusle corría por las calles de Ciudad Porcelana, donde el ambiente era expectante; en cada esquina podía observarse parejas besándose (y algo más) mientras que en la plaza principal había una multitud que hacía cola desde el mismísimo puerto. En dicha plaza central había el concierto de uno de los grupos más esperados de toda la región: Pockets 'N Monsters. La explosión de la batería retumbaba en los corazones de todos, junto al femenino grito indiscutible de las cuerdas de la guitarra eléctrica más deseada; ésta era guiada por el bajo majestuoso que no siempre pasaba desapercibido entre la potente voz del cantante, el cual se agachaba al público en los estribillos más calurosos. Las chicas gritaban expectantes mientras los muchachos buscaban alguna copa en las paradas donde vendían bebidas. Y entre toda aquella muchedumbre el pequeño ratón iba trepando entre callejones y muros en busca de su dueña, rubia como el sol y traviesa como un Gengar. Tras un largo recorrido, llegó hasta los brazos de su compañera guiándose de su fino olfato.

Alicia estaba radiante, vestida con unos shorts de color azulado y una especie de blusa que no hacía mucho había estrenado, de color grisáceo con la frase "What are you looking at?" como estampado, de un color azul marino. Sus ojos de un azulado verdoso observaban al joven que tenía como acompañante, el cual era un chico de cabello castaño y ojos del color de la miel, no muy alto pero sí más que ella, que llevaba una camisa blanca junto a unos tejanos negros que combinaban con unas converse del mismo color oscuro. En su hombro había posado un Minun, el cual parecía ser familiar del ratoncito rojizo. Por miedo a sacar a relucir descargas eléctricas, los pokémon fueron guardados en sus pokebolas, pero no sin antes el pequeño ratón entregar a su dueña lo que se le había caído anteriormente: un llavero de color plateado.

Estuvieron toda la noche bailando, miles de luces de colores iluminaban el escenario donde el famoso grupo tenía su espectáculo; la música hacía ya unas horas que había penetrado en la mente de todo el público y gran parte del vecindario, aún así parecía no haber mucho conflicto debido a la alta seguridad que propiciaba la autoridad de la ciudad. El calor podía notarse en el ambiente no solo por estar en pleno verano, pues eran mediados de julio; otro motivo, aparte del de las sofocadas parejas, era el hecho de que el Equipo Plasma había sido derrocado. Esto había hecho que el pueblo de toda la región de Teselia recobrara el ánimo, pues aunque era cierto que el maligno líder de dicha organización, Ghechis Armonía, no había sido capturado debido a su fuga con el Trío Sombrío, era muy dudable el regreso de la organización tras cuatro años de paz. Era una lástima que no pudiera decirse lo mismo de otras regiones, donde por ejemplo Kanto había caído bajo el impero del Team Rocket cuando hacía más de seis años que se suponía había desaparecido. Para que no ocurriera lo mismo en Teselia se instauró una extrema pero eficaz seguridad en las calles, aunque desde hacía un año habían aflojado los métodos debido al largo período de paz del lugar.

Y allí estaban aquellos dos, celebrando el no tan reciente triunfo de la paz en Teselia mientras disfrutaban de su último día en aquella pacífica región, donde al amanecer volverían a casa.


La música había terminado, y la fiesta con ella. Había sido una noche intensa, y el concierto espectacular. Satisfechos del casi eterno baile, tanto Davis como Alicia entraban en el apartamento, siendo ésta última la que llevaba las llaves (entrelazadas en un pequeño llavero verde) que introdujo dentro de la cerradura. Cuando Alicia logró abrir la puerta casi cae al suelo debido a pisar mal con el tacón, al ver aquello Davis rápidamente la sujetó de la cintura; al hacer eso ella se giró de cara a él y, por un instante, sus miradas se cruzaron y se sonrojaron. Alicia apartó la mirada hacia otro lado intentando observar el suelo, mientras que el chico intentó hacer lo mismo algo más nervioso.

—Davis… ya puedes soltarme…— dijo Alicia nerviosa.

—C… claro…— respondió Davis soltándola, muy tenso.

Cada uno fue a su respectiva habitación del piso de alquiler, habían bebido un poco de más y estaban exhaustos de tanto bailar durante toda la noche; sin mencionar que pretendían evitar la situación surgida de aquél momento, donde anteriormente ya había sucedido algo parecido mientras bailaban. Mientras yacía cada uno acostado en su habitación, no podían evitar pensar en aquella tensión que cada vez era más presente entre los dos; un sentimiento de inquietud que se apoderaba de ellos cuanto más cerca estaban el uno del otro. Aquello para Alicia empezaba a ser insoportable, y para Davis algo desconcertante; el chico, tras darle mil vueltas a la cabeza, salió de su cuarto y se dirigió al de Alicia. No obstante se detuvo a medio camino, a mitad del no tan largo pasillo que separaba la habitación de cada uno donde las puertas permanecían una enfrente de la otra. Justo cuando se dio la vuelta para regresar escuchó un ruido a su espalda, al girarse pudo contemplar que era Alicia saliendo de su habitación. La chica al verle se puso roja e intentó regresar a su cuarto, pero entonces Davis la abrazó quedando de espaldas a ella.

—¡¿Qué haces?!— dijo Alicia muy nerviosa.

—Lo… siento… no pude evitarlo.— dijo Davis —Solo quería abrazarte ¿acaso eso es malo?

—N… no, creo…— dijo ella —Pero deberíamos ir a dormir, estamos algo ebrios…

—Si, supongo que tienes razón…— Davis parecía algo apagado.

Aún habiendo dicho esto, estuvieron un rato así hasta que al fin decidieron separarse; una vez hecho esto cada uno se fue a su habitación, donde acabaron durmiéndose debido al agotamiento. Alicia se durmió más tarde que Davis, donde fue a su habitación momentos después del extraño abrazo para ver si estaba despierto; el chico se había dormido al momento, ella sonrió al verle de aquél modo y se despidió de él dándole un beso en la frente. Acto seguido volvió a su cuarto a dormir, y mientras caía rendida no pudo contener su cara de felicidad la cual ni ella misma sabía porque la expresaba… o quizá, en el fondo, sí lo sabía.


Tras el prólogo, dejo aquí el primer episodio.
Capítulo 1




El silencio que hasta hacía poco había reinado dentro del ayuntamiento de Ciudad Azafrán había sido inundado por un mar de eco, producido por el ruido de miles de disparos que ensordecían cualquier otro sonido. Las claras paredes de mármol, donde antes yacían hermosas pinturas que representaban magníficamente las leyendas locales así como sus míticos pokémon, ahora habían oscurecido a un tono carmesí en lo que parecía recordar de algún modo a un colador. El suelo estaba plagado de infinitos y diminutos fragmentos de vidrio que anteriormente habían permanecido como ventanas o brillantes y doradas lámparas cuya luz era reflejada en hermosos tonos translúcidos debido a los cristales que tenían como adorno. Cuanto más adentrado se estaba del recinto, mejor podía observarse los cuerpos acribillados bajo el fuego cruzado; también, con un poco de suerte, algún que otro soldado que solo había resultado herido. Como uniforme, dichos cuerpos llevaban un gran chaleco a juego con la oscura vestimenta militar, donde podía observarse en la zona derecha del pecho una pequeña (pero no por ello discreta) letra mayúscula de color rojo grabada: una “R”.

En lo más alto del ayuntamiento, concretamente en la zona del despacho presidencial, un hombre de extraña vestimenta y cabello verdoso, escoltado por soldados de un uniforme distinto al anteriormente mencionado (éstos llevaban en el negro uniforme un escudo azulado con una “P” grabada en su interior como símbolo), apuntaba con un revólver a otro hombre; era algo más joven que el primero, moreno y más o menos de la misma estatura. Aún siendo apuntado con un arma, aquél hombre elegantemente trajeado permanecía sentado en el grande y cómodo sillón de la mesa presidencial, donde su serenidad ante la situación empezaba a incomodar a los soldados enemigos, pero no a Ghechis.

—¿Vas a dispararme?— preguntó el hombre trajeado, muy calmado.

—Puede…- respondió Ghechis —Pero antes quiero saber donde escondes “eso”.

—No tengo idea alguna de lo que me hablas, o quizá si.- una sonrisa leve y casi imperceptible se dibujó en la cara del hombre trajeado.

—¡No juegues conmigo Giovanni!— exclamó Ghechis indignado —Eres igual a ella.

—Personalmente, si me es permitido decirlo, creo que soy todavía mejor.— respondió Giovanni —Aún así no me gusta que mencionen a mi madre, está muerta.

—Ahora mismo no estás en condiciones de exigir nada.— replicó Ghechis —Ciertamente llegaste lejos, si: no sólo aspiraste a ser el hombre más rico bajo el sendero de la mafia, sino que lograste un golpe de estado y ahora eres dueño de tanto Kanto como parte de Johto. Bueno, eras.— añadió.

—Es lo que tiene ser ambicioso, tu deberías saberlo mejor que nadie “Rey Armonía”.— Giovanni dejaba un tono de ironía en aquellas palabras.

—Entonces ¿Me dirás donde está o tendré que matarte?— dijo Ghechis molesto.

—Ghechis, amigo mío, no puedes matarme.- una risita se escapó bajo la nariz del italiano —Sabes muy bien que sin mí jamás encontrarás “eso”, pues todos mis planes y secretos solo los conozco yo mismo; así que, si te da por apretar el gatillo, la fiesta se acabará para ti también.-

—Ya veremos… ¡Apresadle!— ordenó Ghechis a sus soldados.

—Ju… te has condenado Ghechis… Rocket nunca muere, por más que caiga resurgirá cual mala hierba. No debiste desafiarme…— Giovanni se veía muy serio.

—Deberías haberte quedado como el mafioso fugitivo que eras, es momento de que el mundo comprenda de una vez por todas quién tiene el poder. El Reino Plasma sí que resurgirá de nuevo, y podrás verlo con tus propios ojos.— dijo Ghechis.

Giovanni fue llevado a los antiguos y abandonados calabozos que habían en la parte subterránea del ayuntamiento. Dichos calabozos eran de un estilo arquitectónico más antiguo que el del edificio parlamentario, siendo de un aire medieval; el italiano fue esposado y encerrado en una de las celdas, de estrechos barrotes oxidados que todavía parecían ser resistentes, junto a una litera pequeña y mugrienta debido al paso del tiempo. Los soldados Plasma regresaron a la parte superior del ayuntamiento dejándolo allí bajo la supervisión de un guarda, que le observaba con firmeza. Giovanni permaneció en silencio con la mirada fija en la pared que tenía enfrente, intentando idear un plan en su mente para salir de aquél atolladero.






El Lt. Surge corría por el campo de batalla, donde evitaba las balas gracias al electromagnetismo creado gracias a su Electrode y Magneton; lideraba a los guerrilleros en una formación más que elaborada y repasada con anterioridad, donde disparaban sin dudar al bando enemigo mientras el fuego les era devuelto a cada paso que daban. En las sombras, tanto Koga como su hija Sachiko cubrían a sus aliados ejecutando a los franco-tiradores enemigos que se escondían en los edificios ruinosos y abandonados de Ciudad Trigal. Mientras tanto, en las viejas vías donde antaño circulaba el Magnetotrén, el joven Green preparaba un asalto hacia una base que tenía allí el ejército del régimen giovannista (Team Rocket). El muchacho no iba solo evidentemente, junto a él lo acompañaba su camarada Red y toda una tropa de guerrilleros “armados hasta los dientes” como se suele decir.

Durante más de un año La Resistencia había perdido mucho terreno en la región de Johto, quedando prácticamente más de la mitad de ésta bajo el mando del ejército de la dictadura giovannista. No fue hasta hacía unos meses que habían descubierto el paradero con las coordenadas exactas de la base principal que tenía el ejército giovannista en la estación ferroviaria de Ciudad Trigal. Tras un tiempo de elaboración estratégica, habían logrado encontrar el modo de penetrar sus defensas y ahora una vez dentro se disponían a dar el golpe de gracia mientras el resto de compañeros defendían los alrededores.

—Aquí “Pidgeotto shiny”, responda “Raichu cachas”.— dijo Green intentando comunicarse mediante el walky.

—Aquí “Raichu cachas”, te recibo alto y claro.— respondió Surge —¿Cómo van las cosas por ahí?

—De momento bien, hemos llegado a la base enemiga y nos disponemos a proceder con el plan, ¿cuáles son sus órdenes lugarteniente?— comentó Green.

—Proceded a tomar la base.— contestó Surge —Hemos esperado esto por mucho tiempo… te dejo, parece que el enemigo vuelve a iniciar movimiento. Cambio y corto.






Tras las rendijas mal colocadas de la bajada persiana, la luz de la mañana se filtraba tras la ventana de aluminio incrustada en la blanca pared de la pequeña habitación, donde en la cama yacía todavía dormida una joven chica de pelo rubio. A los pies de la cama, un diminuto Plusle trepaba por las azuladas sábanas destapando a su compañera de cuarto; tras un intento en vano de despertarla, de tanto estirar de su rosado pijama terminó por bajarle accidentalmente los pantalones. No fue mucho realmente, pero sí lo suficiente como para quedar a la vista las braguitas negras que llevaba puestas. Mientras el pequeño amarillento y rojizo ratón intentaba inútilmente ponerle bien los pantalones a la muchacha, el chico que compartía piso con ella entró por la puerta de la habitación para avisarla de que ya era hora de levantarse. Quedando perplejo al ver el panorama, el joven se sonrojó e intentó salir del cuarto por donde había venido; para cuando se disponía a marcharse ella se despertó debido a que el pequeño Plusle continuaba con su intento de colocarle en su sitio los rosados pantalones a la chica. Observando con sus azulados ojos el hecho de estar con la ropa interior a la vista y el muchacho sospechosamente plantado allí delante, se sobresaltó.

—¡¿Se puede saber qué narices haces?! ¡Degenerado!— gritó Alicia, lanzándole la almohada con todas sus fuerzas al chico —¡Largo de aquí imbécil!— añadió furiosa.

—¡Ay!— dijo el chico quitándose la almohada que le había dado de lleno en la cara —¿Cómo que qué he hecho? Ya estabas así cuando entré… solo quería despertarte.— añadió mientras peinaba con la mano su castaño y medio rizado pelo.

—Si ya… anda sal de aquí antes de que te eche a pata…

En ese momento Alicia se percató de que algo tiraba del pantalón de su pijama: era Plusle. El pequeño ratoncito seguía tirando del pantalón inútilmente, la chica se lo quedó mirando perpleja mientras volvía a dirigir su mirada hacia Davis y viceversa. Hubo un momento de silencio, y acto seguido la chica volvió a dirigirse al muchacho.

—Era… ¿Plusle?— dijo asombrada —Entonces… no eras tu…— añadió.

—¡Pues claro que no! ¿Quién te crees que soy?— replicó Davis, un tanto enojado.

—Lo siento Davis, pero tienes que entender que la situación…— dijo ella excusándose.

—Ah, ya lo sé. No importa, vamos vístete que hoy tenemos que coger un barco.— dijo Davis emocionado.

—¡Oh no! Y yo aquí parada, que mal… la verdad no debimos salir de fiesta ayer, a quien se le ocurre.— dijo Alicia.

—Pues a quien se le va a ocurrir Alicia, a ti.— añadió Davis —Venga, que voy a preparar el desayuno.

Una vez duchada y vestida, tras arreglarse durante un rato en el espejo del pequeño baño que quedaba en medio del no tan largo pasillo que separaba su habitación de la de Davis, Alicia se dirigió hacia la cocina; igual de pequeña que el resto del piso de alquiler, aquella cocina que hacía también de comedor era bañada por la luz matinal dando un ambiente realmente acogedor con aquellas baldosas de tono verde claro y el suelo de un color tierra rojizo. Encima de la blanca mesa que era vestida con un mantel de color caqui, el cual caía con gracia en finas volandas, yacían colocados pequeños platos de porcelana barata que llevaban por contenido tostadas de mermelada de fresa y melocotón; todo junto a una buena taza de zumo de pomelo, endulzado con miel. Los dos se sentaron a desayunar, mientas hacían esto conversaban sobre qué harían a partir de aquél momento.

—Bueno, costó lo suyo pero ya tenemos lo que queríamos.— dijo Alicia —Al fin podremos volver a casa.

—Sí, ¿cuánto hace ya?— respondió Davis —¿Dos años?

—Ha sido un largo tiempo.— dijo Alicia —Me pregunto cómo estarán los demás…

—Aquí en Teselia todo lazo con Kanto fue cortado, y de Johto ya ni hablemos… Aunque no culpo al gobierno teseliano por ello, después de todo tras éste largo período de paz dudo mucho que quieran volver a meterse en ningún conflicto político. Y menos cuando no les afecta en lo absoluto.— comentó Davis.

—Ya, pero es triste realmente.— contestó ella —Nadie parece apoyar a La Resistencia, pero al menos pudimos conseguir el llavero plateado.

—Sí, no comprendo porqué Red lo entregó a la líder Aloe en el Pokémon World Tournament hace ya más de tres años, justo antes de ocurrir el golpe de estado en Kanto. ¿Crees que pudo ser simple casualidad? No sé… es extraño.— dijo Davis.

—No lo sé, ni siquiera tenemos idea alguna de para qué sirve el llavero… Solo nos dijeron, y remarcaron, que era “crucial” el obtenerlo así que debe servir para algo muy importante ¿no crees?- comentó Alicia.

—Supongo… bueno, acabemos el desayuno y vayámonos ya.— respondió Davis.

Terminaron de desayunar tras un rato, recogieron todo y fueron a preparar las pequeñas maletas de ruedas donde cada uno guardó las pocas pertenencias que poseían. Una vez hecho esto, salieron juntos a la calle en dirección al puerto.

Las calles de Ciudad Porcelana, iluminadas por la intensa luz solar, eran amplias y llenas de gente, la cual se dirigía con cierta prisa hacia sus puestos de trabajo. La mayoría de la muchedumbre buscaba la sombra que proporcionaban los inmensos rascacielos que formaban gran parte de la ciudad, por no decir que era casi su totalidad; esto se debía a que, a pesar de ser las nueve de la mañana, el sol que yacía sobre el inmenso océano (que terminaba en el puerto) pegaba fuerte al estar en pleno mes de julio. Alicia caminaba con un ritmo un tanto acelerado, vestía una camiseta de tirantes de color rosa que dejaba ver disimuladamente las negras tiras del sujetador que tenía debajo, el cual combinaba en color con los oscuros shorts que dejaban ver en su cintura la pokebola de Plusle colgando. El ritmo de sus marrones sandalias se aceleró un poco más al avistar el puerto en la lejanía; las negras converse de Davis, que eran del mismo color que su camiseta (estampada con el logotipo de una pokebola, en blanco y negro), seguían a la chica con cierta preocupación de perderla entre la multitud. Guardó sus manos en los bolsillos de sus azulados vaqueros mientras observaba que Alicia se había detenido, contemplando el paisaje que mostraba el puerto desde lo alto de la escalera de obra vista, la cual bajaba en pendiente hasta allí.

—Wow! Qué bonito… ¡Mira Davis!— exclamó la chica.

Alicia señalaba a Davis el puerto, también lleno de gente (aunque no tanto como en la calle principal donde se encontraban). Aquél lugar portuario proporcionaba una vista espectacular: el sol era reflejado en el inmenso océano, donde su luz se esparcía por cada rincón de la inmensa costa; junto al tumulto de paraditas donde comerciantes atendían a sus compradores y el resto de marineros que se disponían a embarcar en sus buques, el puerto parecía una pintura viviente.

—Es hermoso.— dijo Davis asombrado.

—¿A que sí?— contestó Alicia —¡Venga vamos!—

Tras una caminata entre paraditas de fruta, pescado fresco y alguna que otra donde vendían baratijas (las cuales no parecieron convencer a Alicia), llegaron a un extremo que quedaba algo apartado de la actividad principal, donde cerca de la entrada a las cloacas (que desembocaban al mar) había amarrado un pequeño barco de transporte de un color anaranjado apagado; custodiándolo, permanecía de pie y con los brazos cruzados cual Tornadus un hombre alto, robusto y de pelo canoso así como su barba.

—¡Hola Jack! ¿Cómo te va?— saludó Alicia al hombre.

—Arr… ¡Buenas pequeña moza! Y a ti también joven.— contestó el marinero, que más bien tenía pinta de ser un capitán.

—Buenas Jack.— saludó Davis —¿Cuándo zarpamos?— añadió.

—Todavía queda una hora, podéis daros una vuelta mientras tanto si queréis. Yo guardaré las maletas en los camerinos, ya sabéis que sin vosotros no pienso irme a ninguna parte.— dijo Jack.

—Está bien, así lo haremos.- dijo Alicia —No me gusta el quedarme quieta a esperar sin hacer nada.

—Bueno, qué remedio…— dijo Davis mirando a su compañera —Nos vemos luego Jack.

—Arr… pasadlo bien, mozos.— contestó el viejo capitán.

Alicia y Davis fueron a dar una vuelta por los alrededores del puerto, donde repasaban las tiendas ya visitadas y miraban por las que anteriormente no se habían topado. En una de las paraditas Alicia se fijó en una hermosa y fina pulsera de plata, la cual pareció gustarle mucho; al percatarse de ello, Davis puso parte de su dinero para pagar el objeto. Igualmente todo lo que Alicia y él ganaban lo compartían como si fueran uno, pues habían estado viviendo juntos por mucho tiempo.

—Bueno, parece que ya lo hemos visto todo ¿Qué hora es ya?— dijo Alicia.

—Pues son… las diez menos cuarto…— contestó Davis.

—¡¿Qué?!— exclamó ella —¿Y a qué esperamos? ¡Vamos ya donde está Jack o llegaremos tarde!

—Tranquila, dijo que no iba a irse a ningún lado.— comentó Davis.

—¿Acaso olvidaste que cuanto antes nos vayamos antes llegaremos a Johto?— dijo Alicia.

—Cierto, vamos.— contestó Davis.

Con notable prisa, se dirigieron hacia la zona del puerto donde estaría esperando Jack con su barco. Durante la apresurada caminata, justo al doblar la esquina de una parada de fruta, Alicia se chocó de narices con un chico rubio y delgado que llevaba como atuendo una camiseta de color azul marino junto a unos pantalones tan negros como sus botas. Cayendo justo encima de él, la chica quedó perpleja a la vez que algo sonrojada tras ver su rostro, el cual conocía muy bien: era el vocalista del famoso grupo Pockets N' Monsters, el cual la noche anterior organizó un concierto donde Alicia y Davis bailaron hasta casi llegado el amanecer. Davis, molesto por la reacción de Alicia, la cogió del brazo apartándola del rubio joven.

—¿Estás bien?- preguntó Davis a Alicia, mientras mostraba al chico rubio cierta mirada de resentimiento.

—Sí…— respondió Alicia —Davis, ese chico de ahí es Cloud, el cantante de…

—Lo sé, ya lo veo.— contestó Davis molesto, interrumpiéndola.

—Disculpa, no te vi venir...— dijo Cloud a Alicia.

—Ah, no importa.— contestó ella —¡Que pasada que me haya topado contigo! Soy fan del grupo.

—Vaya, me alegro.— dijo Cloud —¿Fuiste al concierto de anoche?— preguntó.

—Sí, fue genial.— respondió Alicia.

—Alicia…— dijo Davis —Llegamos tarde…—

—¡Oh no!- dijo ella —Lo siento Cloud debemos irnos, realmente ha sido un placer el poder conocerte en persona… espera ¿Me harías un autógrafo?

—Claro, no hay problema.— respondió Cloud.

Cloud le dio el autógrafo a la chica y acto seguido se despidieron. Tras correr como locos por más de medio puerto al fin el dúo llegó a su destino, donde Jack esperaba impaciente, cruzando sus brazos como de costumbre y frunciendo el ceño enojado.

—¡Arr! Dije que os esperaría, pero no era como para que llegarais media hora tarde.— dijo el capitán enfadado.

—¡Lo sentimos muchísimo!— dijo Alicia disculpándose.— tuvimos un contratiempo.

—Sí, un atractivo contratiempo…— replicó Davis mirando a Alicia, algo molesto.

—Arr… ya veo… vosotros dos habéis… ¡JAJAJA! Divina juventud…— el capitán parecía haberlo malentendido.

—¡¡QUE NO ES ESO!!— exclamaron los dos al mismo tiempo, rojos como tomates.

—Está bien, está bien…— dijo Jack —Anda, subid a bordo y zarpemos de una vez.— añadió —Por cierto… ¿llevas el llavero no?

—Pues claro, menuda pregunta…— respondió Alicia —Mira, aquí est…—

Alicia calló de golpe, los ojos de sorpresa que mostró llamaron la atención de Davis de una forma no muy positiva, y empezaron a poner nervioso a Jack. La chica estuvo un rato registrando los bolsillos de sus shorts sin éxito, más tarde se pondría a buscar por la maleta; tras un buen rato donde reinó un silencio tremendo que cortaba la respiración y un gran nerviosismo que podía observarse en sus compañeros, Alicia abrió la boca, temblando y con los ojos cristalinos.

—No está…— dijo con su fina voz —¡El llavero no está!—

ÍNDICE DE CAPÍTULOS
#2
Bueno amigo, me gusta que te animes a algo así. Debo decir que repites mucho “la chica” “el muchacho” y esas cosas, trata de repasar bien lo que escribes y utilizar sinónimos sino eso traba la lectura.
Hay pocas historias románticas en el foro y por eso es que me parece muy buena idea que lo hayas hecho. Sin dudas es más maduro que el anime pero ten cuidado, no te apresures a escribir todo junto y meter todas las ideas al mismo tiempo, recuerdo que esto que has escrito solamente es el prólogo… si empiezas ya con la historia te estás equivocando.

Te voy a dar un consejo. Lo que escribes es genial y muy dramático pero cuando haces drama las cosas tienen que pasar muy lentamente para que al lector le haga efecto. Por eso digo que no te apures y cuando llegas a una parte emotiva como la del chico que se pone a llorar por una muchacha que no pudo salvar tienes que extenderlo a más de un párrafo.
Bueno, está claro que esto no es un prólogo. Ya deberías ponerle capítulo uno. El prólogo es una especie de presentación. Sería un prólogo si lo hubieras dejado en el momento en que el chico rescata a Alicia pero como lo extendiste ya es un capítulo.

Te recomiendo que lo tomes con calma, sólo eso. Trata de evitar repeticiones. Se nota que tienes mucha imaginación e ideas, solamente ten cuidado con el tiempo en que las expresas.

¡Espero el capítulo siguiente!


Gracias a todos por recordarme :) Sólo tengo buenos recuerdos de ustedes y de este agradable lugar también.
#3
¡Hola Áurico! Vengo a comentar tu fic, sé que es difícil escribir un fic y que este tenga popularidad en el foro, y más siendo novatos aquí como somos nosotros pero por eso vengo a ayudarte un poco, ¡espero que te valga mi pequeña crítica! Yo también estoy escribiendo un Fan Fiction y por eso espero que esto pueda motivarte algo más para continuarlo.

Prólogo
Spoiler
Me ha parecido muy curioso tu fic, tanta información en un relato tan corto deja con mucha intriga al lector y eso es un factor bastante positivo en esto. Quizás deberías tener un poco más de cuidado con la narración, como ha dicho Demian la narración ha sido algo rápida, por eso quizás el relato me ha parecido algo vacío en sí. He visto faltas de ortografía, pero son todas de tipeo. No soy quien para recomendarte nada pero quizás podrías utilizar otra font diferente, además de esto siempre se puede utilizar un mejor uso de comas y puntos, pero en general todo lo demás está genial.
Respecto a la historia, no sé que decir. Has comenzado con una violación y un puño trueno humano y has terminado con dos adolescentes medio borrachos y cansados de tanto bailar. ¿No es eso genial? Espero mucho de tu fic y no debo decirte que aquí tienes un nuevo lector, siempre dispuesto a ayudar. ¡Espero con ansia el próximo capítulo!


Dudo entre colocar las faltas de ortografía, si quieres que te informe de esto házmelo saber y lo haré sin ningún problema :)

¡Saludos! ¡Suerte con tu Fic!

Firma 1
#4
Como diría mi compañera de teatro, ¡Me encanta!, sigue así, se que no has dicho nada, pero me gustaría aparecer :)
#5
Yay! te decidiste a escribir un fic∼

Sé que no hemos hablado casi nada, pero quería decirte que leí tu episodio en odisea y me gustó mucho. En cuanto a este prólogo, comparado con odisea está igualado en cuanto a nivel literario pero por alguna razón hay algo que le falta en comparación a tu aventura con Luka; aun así no me hagas mucho caso pues no soy la más indicada para hacer una crítica, lo único que te puedo decir es que me ha gustado (aunque me ponen un poquito enferma las escenas de violación, igualmente ya lo pusiste de modo que no ocurriera nada malo al final... menudos sustos metes a la gente nada más empezar, aunque debo reconocer que es un comienzo bastante inusual... ¿empezaste con un flashback para presentar los personajes? parece original).

Me pregunto como empezarás la historia... bueno los protas ya los tienes presentados así que... me intriga... Aun así no pienso meterte prisa, tu a tu ritmo como yo, que aunque tenga una imaginación desbordante retomar la historia tras tanto tiempo no me va a ser fácil (si no sabes de qué te hablo leete mi fic "La odisea de Aki" y de paso comentas :P).

Bueno, pues eso: que el fic en mi opinión nada mal y que te deseo mucha suerte compi escritor^^
#6
Gracias a todos por vuestros comentarios y apoyo, vuestro gesto me ayuda a querer mejorar y crecer como escritor.

Para hacer más fácil la búsqueda de capítulos los iré publicando en el primer post, de este modo el tema quedará repartido en dos partes: la de los capítulos (primer post) y la de los comentarios (resto de posts). Además, pido disculpas de antemano si los caps pueden llegar a ser algo largos, pero es que la calidad de la trama que intento crear lo exige.

Dicho esto, me despido con un "nos vemos".
#7
Muy bien me gusta, una pregunta vas a seguir poniendo los capitulos en la misma entrada¿?
#8
Bueno, como te dije antes, geniales tus buenas descripciones. También me gustaron los diálogos en un principio, aunque la charla entre los dos villanos no fue demasiado entendible sí me generó mucho misterio… que dos villanos tan poderosos estén juntos, aunque estén enfrentados, no significa nada bueno.

También me gustó la batalla con Surge, Koga y Green… no leo el manga y no sé como irá pero realmente ya he leído varios que hablan del mismo tema, con Kanto dominado y Johto a punto. Es bueno ver distintas versiones.

Con lo de las braguitas negras ya me has ganado como lector forever, amigo. Aquí son pocos los que se animan a comentar esos detalles así es que te apoyo y espero que no sea la última vez ;)

¿Se asustó por verla así cuando dormía? ¿Pero quien diablos duerme con los pantalones puestos?

Me gusta la parejita de entrenadores Alicia y Davis. Te voy a pedir dos cosas: primero que los describas más físicamente. Llevas muy bien la parte de la ropa pero quiero saber más del físico… sé que los describiste en el primer capítulo, pero estaría bueno que lo remarques en capítulos siguientes para que nos quede bien claro.

Lo segundo, quiero que me expliques. A ver, Alicia y Davis se conocieron en ese callejón cuando el chico le dio un Puño Trueno al que quería abusar de ella, ¿cierto? ¿En ese entonces se conocieron o ya se conocían de antes? ¿Ella ya tenía el Plusle en ese momento? ¿Cuánto tiempo pasó desde ese momento en que se encontraron? Son dudas que tengo y no sé si las resolverás más adelante o simplemente no lo entendí bien yo…

Oh D: Esperaba que hicieras algo ecchi con el chico no persiguiendo demasiado a Alicia pero ya veo que está medio enamorado de ella…

Jajaja, el capitán en genial xD

¡Genial final de capítulo, amigo! Cómo me gusta este fic… sin duda lo llevas muy bien, espero la continuación. Segurito que este tipo Cloud lo tiene, adrede o sin querer pero él lo debe haber tomado tras el choque. ¡Suerte, hasta la próxima!


PD: La extensión de los capítulos está bien, no te preocupes.


Gracias a todos por recordarme :) Sólo tengo buenos recuerdos de ustedes y de este agradable lugar también.
#9
Gracias Demian por tu comentario^^

Sobre el tema del aspecto físico has hecho bien en decírmelo, pues realmente lo pasé por alto tras haberlos descrito en el prólogo; a partir de ahora lo tomaré en cuenta a la hora de detallar los personajes, no te preocupes. En cuanto a lo del callejón, aquél fue el momento en el que se conocieron por primera vez y fue bastante antes del comienzo (esto lo aclararé más adelante en la historia). De dónde viene Plusle es una pregunta que será respondida en un futuro cercano, como pista dejaré que tiene relación con Minum.

En cuanto a Davis y Alicia... bueno pudo notarse los celos del chico en cierta parte del capítulo, durante la trama podrá observarse una evolución gradual respecto a su relación. No quiero dar muchos detalles para mantener la intriga, pero no es como si fueran honestos con sus sentimientos por así decirlo.

Sí... el capitán lo peta XD

Bueno, espero haber podido aclararte algunas dudas tanto a tí como al resto de lectores. El segundo episodio tardaré algo más en publicarlo pues debo apreciar bien los detalles donde debo mejorar, además las cosas hechas a prisas nunca salen tan bien como uno espera por eso lo mejor es ir con tranquilidad. Aún así no creo que tarde más de una semana, pues cuando se dispará la imaginación casi escribo el capítulo del tirón (luego viene el repasarlo y volverlo a repasar).

Dicho esto me despido. Hasta la próxima.
#10
Realmente no es necesario que pongas los capítulos en el primer post, puedes crear un índice con vínculos directos al post que contiene un capítulo (yo lo hago así y funciona). Pero sólo es una sugerencia, no sé qué piense el moderador al respecto.

Pasando a lo que nos concierne, me sorprende ver una historia así en el for. Le dices romance, pero lo pones tan bueno que no me da náuses, no es el típico shipping que hay en todas partes y que se esparce como plagas... sí, los odio xD.

Toma en consideración los consejos de Demian, a veces te apresuras un poco, se nota que tienes muchas ideas en la cabeza, pero tómate tu tiempo. Otra cosa es que no acumules tanta información en un párrafo, porque terminas saturando al lector, si puedes corregir eso sería magnífico. Un último detalle es que tienes problemas con las comas, noté muchas partes en las que hacían falta, por eso es bueno releer varias veces con calma antes de publicar.

El Prólogo no está nada mal, aunque si lo hubieses colocado lo del concierto en el primer capítulo hubiese sido mejor. Dejar intriga al lector es bueno de vez en cuando y un prólogo suele ser breve y es apenas un abreboca, por eso debes mostrar pero poco.

Sobre el capítulo uno, es rralmente adorable, tienes sus momentos que me hicieron pensar "Aww". Pero lo mejor es que, si bien todo gira en torno al amor entre Alicia y Davis, tiene un transfondo y usas tantos personajes que me fascinan (dígase Red y Green y Giovanni) que no me permitieron dejar de leer hasta terminarlo. Régimen giovanniano, está muy bueno eso xD.
Madre santísima, en serio estás usando tantas cosas que me gustan para tú historia (el Equipo Rocket y el Plasma son los mejores para mi)...

Es un gustazo tropezarme con un fanfic tan interesante, tienes detalles técnicos que arreglar, pero cuando lo hagas serás un escritor magnífico, porque si aún así lograste que me devorara tu historia...

Estaré muy al tanto de tu fic, tienes una historia prometedora entre manos. Espero con ansias el siguiente capítulo :3

Pokiu!

P.D.: Me parece curioso que tu fic lleve el nombre de una banda musical, me gustaría saber... xD

EGN: Hoy es el fin del mañana
65 - Todo se paga
#11
¡Hola de nuevo gente!

A pesar de lo que dije sobre ir publicando los capítulos en el primer post, al final he decidido ir subiéndolos de este modo para tener el fic más actualizado y así también ir respondiendo a vuestros comentarios de paso. Cuando tenga bastantes caps subidos entonces ya pensaré en hacer un indice en el primer post para tenerlos todos juntitos, aunque parece que aun queda para eso.

Agradezco mucho vuestras críticas. Esta vez no diré mucho al respecto sobre ellas pues habéis coincidido todos en casi lo mismo, donde os he hecho caso y he mejorado ciertos aspectos que podréis comprobar en este próximo capítulo. Aun así soy consciente que todavía no tengo dominado del todo ciertas cosas, pero no os preocupéis que ya lo iré puliendo poco a poco.

Dicho esto, aquí dejo el segundo capítulo:


POCKETS N' MONSTERS


Capítulo 2


Davis y Jack quedaron petrificados, no daban crédito a las palabras de Alicia a pesar de lo evidente. Mientras Jack comenzaba a recuperar la compostura a la vez que fruncía el ceño, Davis se dirigió a la chica con voz temblorosa.

—¿Es una broma verdad?

—No… realmente no está.— respondió Alicia con ojos llorosos —Lo he perdido.

—¡Cagüen la…!— exclamó Jack —¡¿Cómo que lo has perdido?!

—Lo siento… no comprendo cómo ha podido pasar… lo he comprobado varias veces durante el camino hacia aquí y lo tenía…

—¿Y si lo tenías cómo narices llegaste sin nada?— replicó el capitán.

—Puede que…— dijo Davis tras el silencio que dejó Alicia al no saber qué responder —… cuando te tropezaste con él…

—¿Él?— preguntó Jack desconcertado.

—Cloud, un cantante con el que Alicia se chocó de narices en el mercado.— respondió Davis, empezando a irritarse por recordar a Alicia encima del rubio ¿Porqué narices se sonrojó al verle? Si hubiese sido él, la chica ya le hubiera dado una patada en las…

—No… ¿Crees que…?— balbuceó ella mirando a Davis, el cual parecía sumergido en sus pensamientos.

—Es posible que se te cayera en aquél momento.— Prosiguió, regresando así a la realidad —Puede que todavía esté por ahí tirado… o eso espero porque si no…— Davis calló de golpe y tragó saliva.

—¡¿Y a qué esperáis?! ¡Ir a buscarlo cuanto antes!— exclamó Jack, ya irritado por la situación ¿Es que los jóvenes de hoy en día no sabían hacer nada sin liarla?

—¿No viene con nosotros capitán?— preguntó Alicia extrañada, pues tanto grito para quedarse luego de brazos cruzados el viejo ese…

—Bonita… el único que hay para vigilar el barco soy yo.

—¿Y eso?— preguntó Davis — ¿Donde están los marineros?

—No hay— respondió Jack —Estoy pelado chico, y nadie trabaja gratis. Además, la gente que podría haberme acompañado o está batallando en el frente o ya han estirado la pata.

Davis dejó las preguntas tras el comentario de Jack, se despidió de él junto a Alicia y marcharon los dos en busca del llavero en dirección al mercado, corriendo cual dúo de Dodrio. Apartaban como podían a la muchedumbre, que evitaba estrellarse contra las paradas de fruta y pescado tras los empujones de la desquiciada Alicia.

No era de extrañar su estado de ánimo, pues después de dos años recorriendo más de media Teselia en busca de la líder de gimnasio Aloe y su marido (los cuales estaban de expedición arqueológica con Yakón perdidos en los lugares más recónditos de la región) para que le entregaran el dichoso llavero el cual se negaron a darle en un principio (no fue hasta ganarse su confianza que se lo dieron, y eso tardó mucho en suceder), no podía creer que estaba volviendo a buscarlo y encima por perderlo en un mercado portuario. Davis la seguía mientras observaba los accesorios que llevaba la gente encima y fijándose en el suelo a la espera de encontrar el llavero entre la muchedumbre.

Al fin llegaron al lugar donde Alicia se había chocado antes con Cloud. Tras registrar hasta el último rincón y preguntar a todo vendedor por si había visto algo, pudieron comprobar que el llavero ya no estaba.

—¡Maldita sea!— gruñó Davis, furioso —¿Cómo ha podido pasarnos esto?

—Lo siento Davis… es culpa mía.— Alicia hablaba cabizbaja, realmente se sentía culpable —Si tan solo no me hubiera topado con…

—Espera, y si…— interrumpió Davis al escuchar aquellas palabras —… y si Cloud…

—Esto… no me digas que… pero… ¿tu crees?— contestó Alicia, dudando de la capacidad deductiva de su amigo ¿Acaso no podría haberlo cogido cualquiera? ¿Por qué tenía que mencionar a Cloud?

—No sería tan descabellado, podría haberlo visto tras irnos y recogerlo. Piénsalo. Quizá lo guardó por si nos volvíamos a encontrar devolvérnoslo.— comentó Davis.

—Bueno, viendo como está la cosa tampoco perdemos nada en preguntarle.— dijo Alicia, pues así de paso lo volvía a ver y si encima tenía el llavero pues ya mataba dos pájaros de un tiro —¿Pero como le encontramos?

—Alicia… ¿Te estás escuchando?— contestó Davis extrañado ¿Qué le pasaba por la cabeza? Tan lista para unas cosas y en cambio para otras… —¡Pero si es el vocalista del grupo de rock más famoso de Teselia! Como para no encontrarlo…

—¡Ah! Qué tonta…— se dijo Alicia a sí misma, que ya no sabía ni lo qué decía de tanto pensar en las musarañas —¿Pues a qué esperamos? ¡Vamos ya a buscar a Cloud!— añadió de repente de un modo enérgico.

—Perdonad pero… ¿Habéis dicho Cloud?

Una chica morena, delgada y algo dotada que pasaba por la tienda de frutas que había al lado no pudo evitar escuchar parte de la conversación. Llevaba una camiseta de tirantes grisácea y unos shorts de color salmón, todo combinado con una gorra del color de la camiseta y unas sandalias negras. El solo hecho de mencionar a Cloud hacía que brillaran sus ojos, cosa que a Davis le parecía un gesto estúpido.

—Esto… sí.— respondió Alicia algo sorprendida.

—¿Cloud el cantante? ¿El de Pockets ‘N Monsters?

—Eh… sí…— Alicia volvió a responder sin entender nada ¿Y ésta qué quería ahora?

—¿Sois conocidos suyos o algo así?— la pregunta que hizo aquella chica encendió una bombilla en la mente de Alicia.

—Pues la verdad es que n…—

—¡SÍ CLARO!— exclamó Alicia interrumpiendo a Davis, que casi le fastidia el plan ¿En serio no vio la oportunidad que tenían delante?

—¡Kya! Gritó la chica con aguda voz y absurdo tono —¡Qué fuerte tía!

—Ya… Mira, habíamos quedado con él aquí en el puerto pero no recordamos el sitio exacto.— mintió Alicia, al parecer no resultaría muy difícil que se lo tragara viendo lo lista que era la chica… y luego dicen de las rubias. —¿Sabes si lo has visto?

—¿Que si lo he visto? ¡Me ha dado un autógrafo!— respondió eufórica la muchacha —¡Mira, mira!— añadió enseñando el garabato, el cual era un autógrafo original.

—Muy bonito…— dijo Davis fastidiado ya de aquella conversación ¿Sí le había visto desde un principio para qué les preguntó nada? ¿Para conocer a sus amigos? —Esto… ¿Al menos sabes donde está?

—Sí, se fue todo recto para el muelle.— respondió la muchacha, algo más calmada —Ya sabéis, para coger el barco que tira para Hoenn.

—¡¿A Hoe…?!

—¡AH CIERTO! Ya ni me acordaba, qué cabeza la mía… jaja— Alicia interrumpió a Davis de nuevo, esta vez con un codazo en el estómago.

—Uh… será bruta la tía…— murmuró Davis.

—Buah, que fuerte que vayan a bordo del Real Teselia para hacer su gira en Hoenn ¡Al fin debutan en una región extranjera y encima viajando en un barco tan lujoso!— la chica seguía con su tertulia.

—Bueno, entonces nosotros debemos irnos ya que si no perderemos el barco.— dijo Alicia, aguantando como podía sus ganas de marcharse corriendo al muelle.

—¿Eh? Pero si el barco ya ha zarpado.

—¡¿CÓMO?!— tanto Davis como Alicia exclamaron perplejos tras escuchar aquello, a parte de preguntarse en su mente cuán idiota llegaba a ser aquella chavala, pues era de lógica que si el barco había zarpado Cloud se habría ido en él y entonces no tenía sentido alguno la conversación que habían tenido hasta el momento. Estaban empezando a pensar en darle una bofetada.

—¿Estás segura de eso?— preguntó Alicia con los nervios a flor de piel.

—Bueno… tan segura como que es ese de ahí.— dijo la chica sorprendida de la reacción que habían tenido, señalando el transatlántico que podía observarse en la lejanía.

—¡¿Lo sabías y no nos lo dijiste?!— exclamó Davis furioso.

—En verdad no, solo que lo acabo de ver… en serio lo digo.— dijo la chica, asustada de la mirada asesina que Davis le había echado.

Alicia se derrumbó quedando de rodillas en el suelo, abatida tras lo sucedido. Estuvo un buen rato así, sin poder apartar la mirada de aquél inmenso barco que desaparecía en el horizonte. Davis simplemente se quedó plantado de pie, sin ni siquiera saber cómo reaccionar.

En aquél transatlántico permanecía Cloud, apoyado en la barandilla de la proa y observando con sus azulados ojos cómo Ciudad Porcelana iba reduciéndose cada vez más en la distancia. Con sus brazos entrecruzados en el borde, dejaba que el viento acariciara su bello rostro, ondeando su medio largo cabello cual bandera dorada. A su lado, de espaldas a la magnífica vista que el cantante contemplaba, había un alto y delgado joven de más o menos la misma edad. Su larga melena, peinada hacia atrás, era de un pelirrojo oscuro muy intenso pero natural. Vestía completamente de negro, combinando una chaqueta de cuero junto a unos tejanos y zapatos algo clásicos. El joven en cuestión examinaba con detenimiento un llavero plateado que yacía entre sus manos. Aunque más que un llavero parecía una especie de medallón, donde habían grabadas runas de alguna lengua muerta.

—¿Cómo lo encontraste?— preguntó el pelirrojo.

—Sinceramente, fue algo involuntario.— respondió Cloud —Parece que se enganchó con un hilo descosido de mi bolsa.

—Menuda potra.— respondió el pelirrojo —¿Tienes alguna idea de quién podría haberlo tenido?

—No estoy seguro realmente, pero tengo una ligera idea.— respondió Cloud, recordando a Alicia y Davis.

—¿No vas a decírmelo?— bufó el joven —¡Va dímelo! Anda…

—Axel, déjalo.— respondió Cloud, indiferente a los pucheritos que ponía su compañero.

—Está bien… ya lo dejo.— dijo Axel —Jo… cómo eres tío.

—¿Qué estáis murmurando?— interrumpió otro joven, algo robusto y de pelo plateado.

—¡Ey Riku!— saludó Axel al chico, a su manera —¿Y Sora?

—Está dentro, ya se ha puesto a practicar con la guitarra.— respondió Riku —Yo tengo el bajo listo, solo queda preparar tu batería Axel.

—Ya voy, ya voy… pero si tenemos toda una semana de crucero, no entiendo para qué tanta prisa para ensayar ¿Acabamos de zarpar sabéis? Deberíamos relajarnos y tomar un descanso.

—El descanso lo tomaremos cuando hayamos logrado todas las Llaves Suecra, hasta entonces no me digas que debería relajarme.— contestó Riku —Y deja ya de juguetear con las manos, bastante suerte hemos tenido de lograr ésta… solo faltaba que la perdieras. Anda devuélvesela a Cloud.

Axel devolvió el objeto a Cloud. Tras aquello un silencio envolvió al trío que permanecía en la proa del barco, silencio que solo era interrumpido por el ruido del resto de la gente que había alrededor y el fuerte oleaje del océano.

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Red permanecía detrás de la esquina de una pared, donde cubría su delgado cuerpo de la ráfaga de balas que le era arrojada. Disparando mientras el enemigo recargaba munición, logró abatir a un par de soldados con la guardia baja; logrando, de éste modo, una oportunidad para avanzar hacia otro pasillo que había justo al lado. Mientras hacía esto Green le cubría, encargándose de los enemigos que aparecían intentando atacar a su punto ciego. Los guerrilleros de La Resistencia que les acompañaban comenzaban a quedarse atrás, combatiendo a más soldados giovannistas que no cesaban de llegar mientras hacían tiempo para que el dúo principal avanzara en dirección a las escaleras que daban al piso superior. Cuando los jóvenes llegaron a la escalera, soldados enemigos comenzaron a bajar a toda prisa cual bandada de pokémon salvajes. Cubriéndose de nuevo tras las esquinas de los pasillos, Red y Green evitaban las balas y disparaban a tutiplén. Poco a poco, mediante sus compañeros guerrilleros les alcanzaban, fueron reduciendo al enemigo y empezaron a avanzar nuevamente.

Una vez subidas las escaleras, donde tuvieron que vérselas con algún que otro militar superviviente, lograron llegar a la planta superior de la estación ferroviaria; en aquella planta, que a pesar de parecer larga se veía muy estrecha, podían observarse las oficinas. Allí es donde, supuestamente, se escondía el cabecilla de la base en que se encontraban… junto a todo un equipo de asalto.

—¡Vamos Green, ya queda poco!— exclamó Red a su compañero.

—¡Red, cógelo!— dijo Green lanzándole a su compañero una recarga de munición que éste cogió al vuelo —¡Corre, recarga la metralleta mientras te cubro!

Red y Green se separaron para resguardarse de los disparos que provenían de las armas enemigas, terminando cada uno en un pasillo distinto. Red fue acorralado por las fuerzas de asalto giovannistas, terminó corriendo por dentro de los despachos de oficina logrando esquivar casi de milagro las balas mientras iba atravesando las paredes de vidrio que separaban despacho con despacho y cubriéndose de más tiroteos entre las mesas exteriores que quedaban en los pasillos. La situación en la que se encontraba parecía sacada de la escena de una película de acción, el lugar había quedado como un colador y sus agujeros seguían aumentando.

—¡Por todos los pokémon, qué locura!

Con la camiseta negra y los tejanos rasgados, lleno de cortes y otras heridas superficiales en su delgado y esbelto cuerpo, Red logró reducir como pudo a la tropa de asalto y llegar al fondo del pasillo. Allí había un enorme despacho, todavía intacto, donde el joven supuso que permanecía el cabecilla. Agachado se dirigió sigilosamente hasta una de las paredes donde solo era transparente la parte superior en la que había vidrio (la parte inferior era de un material opaco) y observó a través del cristal, con mucho cuidado de no ser visto.

En el interior pudo visualizar a tres hombres: uno rubio con un elegante traje blanco como atuendo (el cual tenía como escudo una “R” grabada en el lado izquierdo del pecho) y dos soldados que seguramente le hacían de guardaespaldas. Red dedujo enseguida que aquél hombre trajeado era el cabecilla, y se dispuso a informar de la situación por el walky que llevaba encima.

—Aquí “Pikachu boxeador” ¿Me recibes “Pidgeotto shiny”?

—Aquí “Pidgeotto shiny”, te recibo aunque no muy claro.—respondió Green —Creo imaginar el porqué ¿Lo encontraste?

—Sí, he localizado al cabecilla. Está en el despacho inmenso que hay al final del pasillo principal.— informó Red —Hay dos soldados con él, podría encargarme yo pero me he quedado sin balas y ya sabes que no quiero que le pequen un tiro a mis pokémon.

—No te preocupes, en este momento estoy yendo hacia allí. Nos vemos ahora, cambio y corto.

Al apagar el walky, Red volvió a observar con sigilo el interior del despacho vigilando por si iniciaban algún movimiento. Mientras hacía esto un soldado enemigo que entró en el pasillo descubrió a Red. Lo apuntó con su fusil de asalto y se dispuso a disparar al chico por la espalda. Justo cuando iba a apretar el gatillo una bala penetró su yugular, haciendo que por inercia terminara apretándolo. El tiro del hombre abatido falló, pero atravesó el cristal del despacho destrozándolo en mil pedazos y alarmando a los que estaban dentro. Aunque éstos ya se habían dado cuenta de la situación con el ruido del primer disparo, el cual había salido del arma de Green.

—Te ha ido por los pelos, llego un poco más tarde y te encuentro muerto.

—Gracias Green, una vez más.— contestó Red sin saber bien qué decir.

Los soldados que quedaban salieron rápidamente del despacho mientras el cabecilla quedó dentro, a resguardo. Green abatió a uno y gracias a la trabanquilla que hizo Red logró terminar con el segundo. Cuando se dispusieron a entrar al despacho para capturar al giovannista trajeado, a mitad de pasar la puerta Green salió disparado hacia fuera estrellándose contra una mesa a casi la otra punta del pasillo.

—¡Green!

Mientras Red corría atónito en dirección a donde estaba su compañero herido, un insecto rojizo del tamaño de una persona cruzó la puerta y aceleró con un rápido batido de alas hacía él, dispuesto a atacarle.

—¡¡¡SCZIIIIII!!

—¡Red… cuida…do!— exclamó Green como pudo, pues el Puño Bala de aquél Scizor le había roto una costilla… o quizá más.

—¡JAJAJA! Morid perros de La Resistencia!— exclamó el cabecilla Rocket —¡Scizor mátalos!

El rojizo y férrico bicho se dispuso a golpear a Red con su Puño Bala, pero entonces algo ocurrió.

Un mar de llamas se originó alrededor de Red, haciendo retroceder al Scizor para evitar el fuego; acto seguido, de una de las pokebolas que había en el cinturón del chico, la cual se abrió por sí sola, apareció un inmenso y majestuoso dragón anaranjado (que apenas cabía en el lugar) donde en la punta de su cola nacía una brillante e intensa llama: era Charizard.

—¡¡¡CHAAARRR!!!

Un tremendo rugido salió de las fauces del dragón, sacudiendo de algún modo a Scizor y haciendo temblar las paredes y muebles de todo el edificio.

—¡¿Pero qué cojones…?!— el giovannista quedó atónito.

—Gracias amigo, me salvaste.— dijo Red a su pokémon, el cual le devolvió una mirada de complicidad con sumo orgullo.

—Mierda… esto es malo… pero no me queda otra que pelear…— murmuró el giovannista —¡Scizor ataca!— ordenó al pokémon —¿Scizor?

Scizor no se movía de su sitio. El aura que desprendía aquél dragón no era normal y su mirada penetrante golpeaba al bicho de una manera indescriptible; el rojizo insecto pudo notar que aquél no era un Charizard cualquiera, sin mencionar que el combate no estaba precisamente a su favor puesto que el fuego era demasiado eficaz contra su doble tipo (Bicho/Acero). Por otra parte, sabía muy bien y por experiencia que si no obedecía correría un destino peor que las llamas de aquél dragón. Lleno de incertidumbre, continuó inmóvil durante unos instantes.

—¡Scizor!

El pokémon reaccionó a la furiosa voz de su dueño y fue directo hacia Charizard preparando su Puño Bala, gracias a la aceleración producida por batir sus alas de acero rojo obtuvo una velocidad de vértigo; no obstante Charizard ya había peleado otras veces contra pokémon de aquella especie, de modo que no se dejó sorprender por la maniobra de su contrincante. Es más, para dar a entender que no debía ser subestimado, cuando Scizor lanzó su Puño Bala el dragón aguantó el golpe en el estomago con una expresión de orgullo. Nada más hacer esto, acto seguido lanzó por su boca una tremenda Llamarada. El bicho anticipó el ataque y apartándose lo más rápido que pudo logró evitar a duras penas el fuego, pero para cuando había hecho esto el dragón ya volvía a estar delante de sus narices donde le lanzó una segunda Llamarada. El ataque dio de lleno a Scizor y éste cayó derrotado al instante.

—¡No!— exclamó el dueño del bicho —¡Mierda!

—Esto ha terminado, Rocket.— dijo Red al hombre.

—No… ¡NO!— el hombre salió escopeteado hacia el cadáver de uno de sus soldados, cogiendo un arma y apuntando a Red —¡No pienso rendirme, voy a mataros malditos cabrones!

Charizard se puso delante de Red para cubrirlo, mirando fijamente al hombre trajeado que apuntaba con la pistola. Cuando el tipo se disponía a apretar el gatillo, el dragón lanzó una llamarada antes de que eso ocurriera, carbonizando vivo al cabecilla de la base giovannista.

—¡Charizard!— exclamó incrédulo Red —¡¿Qué narices has hecho?!

—¡¡CHAR!!— el dragón parecía protestar al regaño de su maestro.

—Ey olvídalo…— Green se dirigió hacia donde estaba Red, logrando caminar a duras penas —El tipo iba a apretar el gatillo, él solo quería protegerte.

—Ya pero… si hubiéramos podido interrogarle al menos…

—Eso ya da igual pues lo hecho, hecho está.— dijo Green—Mira el lado positivo, después de tanto tiempo hemos logrado patear de aquí a esos desgraciados.

—Sí…— Red guardó a Charizard en su pokebola —…regresemos con el resto entonces, tenemos que decírselo.—añadió mientras cogía a Green por el hombro para ayudarle a caminar.
#12
Bueno, interesante comienzo el del capítulo. Como deduje estaba en manos de Cloud… lo que no entiendo es que los chicos den por sentado que él lo tiene cuando podría haber caído al suelo y haber sido levantado por cualquier persona de Ciudad Porcelana o.O Vaya lío en el que se meten.

Así mismo, me gustó bastante porque fue intenso y pude sentir la desesperación de los chicos mientras buscaban el llavero. Trata de no poner demasiadas expresiones españolas, se entienden pero para los que somos latinos y leemos esto no suenan bien :P

La parte en que Red y Green van con metralletas al ataque me pareció muy OMG… si es pokémon esto, ¿por qué las batallas son a los tiros?

La batalla de Scizor/Charizard me gustó mucho, estuvo buena y realista.

Bueno, me gustó el capítulo, tuvo mucha acción pero me hubiera gustado más batallas pokémon y menos tiros… si quisiera una historia de tiros leo eso, por las batallas es que leo pokémon :P

¡Espero la continuación, y disculpa la demora!


Gracias a todos por recordarme :) Sólo tengo buenos recuerdos de ustedes y de este agradable lugar también.
#13
Comento el segundo capítulo de tu Fic, Áurico.


Spoiler
Un capítulo totalmente diferente al primero, recuerdo a Pockets N Monster como el Equipo Musical ese de Pokémon Ranger(?) xD
Cloud es bastante inteligente, aunque tendré que seguir leyendo para saber en que bando está. Me sentí mal por Davis, aunque algo me dice que es mala, nosé...
La segunda parte del capítulo me ha dejado conmocionado, Call Of Duty y Pokémon unidos... WTF!
Bonita batalla entre Scizor y Charizard, aunque finalmente mató al cabezilla Rocket, por otra parte fue para proteger a Red, no es totalmente malo en sí.
Necesito saber más sobre los colgantes esos que quiere Cloud, creo que eso va a unir todos los argumentos de la trama al fin y al cabo.
La narración es buenísima, te felicito. Errores de tipeo, buenas descripciones... ¡Todo hace de esto un capítulo genial! ¿Dónde estás los protagonistas del primer episodio? D: ¡Espero con ansia el próximo episodio, felicitaciones!


¡Eso es todo! ¡Saludos!

Firma 1
#14
Hora de ponerme al día con tu fic, Auri (nunca me contestaste si te podía llamar así D:)

Tremendo problema en el que están Alicia y Davis xD, pero es normal, siempre tiene que haber algo que lo complique todo para los protagonistas.

Entiendo que Alicia y Davis tengan la esperanza de que Cloud tenga el llavero, cualquiera, en su desesperación, pensaría eso... Por suerte es así, pero ahora tendrán que darle caza a Pocket N' Monsters para comprobarlo... ¡yendo a Hoenn! Pobres enamorados, para colmo, ¡pobre Davis!, ese sí que la va a pasar mal con Cloud xD. Y la chica del muelle... me da escalofríos saber que hay gente así xD

Un momento... Cloud... Axel... Riku... Sora... ¿FF? ¿KH? Me da la impresión xP

Vaya que esa parte de Red y Green estuvo algo intensa. Con el "no quiero que le den a mi pokémon un balazo" entiendo a la perfección el por qué de que se estén arriesgando a usar armas, seguro tanto tiempo lleva Giovanni en el poder que nuestros muchachones tuvieron que aprender a utilizarlas ¡Scizor, no! D: ... Adoro los Scizor <3

La batalla, aunque breve, me agradó bastante, en especial porque, prácticamente, los pokémon fueron los que tomaron las decisiones, no llegó su entrenador a decirles qué ataque hacer... Supongo que fue debido a las circunstancias. Te felicito por ello, fue de mis partes favoritas ;)

Yendo más a lo técnico, te comiste un signo de exclamación de apertura en algún lado y no entiendo porque hay un guión en medio de un diálogo si aún continuaba, no hiciste pausa para señalar algo... Ya va, yo recuerdo cual es.... aquí:

Cita:
—Lo siento… no comprendo cómo ha podido pasar…— Lo he comprobado varias veces durante el camino hacia aquí y lo tenía…


Y lo último que quiero mencionar es la repentina mención de Misión Imposible. Me causó gracia y esto que te digo ya es por cuestión de gustos personales, así que queda en ti tomarlo en cuenta o no: yo evito hacer ese tipo de comparaciones tan específicas, por eso, en vez de Misión Imposible, considero que con un "la escena parecía una extracción fiel de una película de acción" queda más... ¿profesional? Aunque no serías el primero que hace referencias de esa manera, pero sólo digo.... No vaya a ser que algún día tengas que pagar regalías o qué se yo (?)

Eso es todo por ahora, Auri, de verdad que le das un buen toque. Ya quiero ver las desventuras de Alicia y Davis para recuperar el llavero y saber si los integrantes de Pocket N' Monsters son amigos o enemigos :P

Pokiu!

EGN: Hoy es el fin del mañana
65 - Todo se paga
#15
¡Hola de nuevo gente!

Esta semana fue muy ajetreada para mí pues apenas tuve tiempo para escribir, no obstante he logrado tener el capítulo listo para ustedes. Como todavía no se dibujar manga (estoy buscando un hueco para aprender y así poder crear ilustraciones de mis personajes, al menos eso me gustaría hacer algún día) no voy a poner apoyo gráfico alguno como he ido haciendo hasta ahora. Lo que sí haré es poner título a mis episodios, creo que eso le dará cierta chispa al fic y hará que sea más... ¿recordable? Bueno creo que no será una mala idea después de todo, ya me diréis.


Demian, lo de usar metralletas lo ideó el anime no yo (?)






Andrew~
Me alegro de que te gustara el capítulo^^ Aunque siento decirte que esta vez no diré nada para mantener la intriga y el misterio de la trama. Tranquilo, se aceptan especulaciones de todo tipo(?)

onix_150
Tomaré en cuenta lo de las menciones de cosas externas al fic, también arreglaré el fallo que veo se produjo en ese diálogo no se porqué.

Lo descubriste eh... sobre mi guiño a KH... Tendré que ahorrar para comprar derechos de autor en un futuro(?)

Sobre Scizor... sé que los adoras, y por eso este capítulo te traerá una grata sorpresa.


Bueno, pues aquí dejo el tercer capítulo.



POCKETS 'N MONSTERS



Capítulo 3



La puesta de sol justo acababa de caer y su luz se filtraba en las destrozadas ventanas de las oficinas de la estación ferroviaria, iluminando el dañado rostro de un Scizor que yacía tumbado en el suelo. Empezando a abrir sus ojos, giró su quemado cuerpo hacia un lado para así evitar la luz. Una vez reaccionó se levantó de golpe, y buscando a su dueño con la mirada pudo notar cierto olor: era un fuerte aroma a carne quemada. Temeroso, se acercó despacio hacia el origen del tufo, donde encontró el cadáver del hombre que una vez tanto soñó matar.

Miró alrededor y se percató de que ni un solo Rocket quedaba vivo, pues la distintiva fragancia del tipo de tela que llevaban sus trajes era inconfundible, al menos para él. ¿Acaso era libre al no quedar nadie? No lo tenía muy claro, pues la marca de la R grabada en el centro de su pecho jamás podría borrarse. Fue marcado como si fuera ganado, despreciado y usado peor que a un objeto. ¿Por qué no debería irse? Pero sentía que aquella identificación en su duro acero haría difícil que alguien lo tomara como aliado.

Cayó entonces en la cuenta de algo: Si el fuego le era más eficaz que a un humano, ¿cómo podía seguir vivo? Pues a Eichmann lo había reducido a cenizas ¿entonces porqué aquél Charizard no lo mató? Era extraño…

—SZCIIIIII

Un inevitable suspiro de alivio salió de su interior, al igual que sentía como si una enorme carga, o una gran cruz, le hubiera sido quitado de sus hombros. Cuando el bicho se dio cuenta, estaba llorando. No fisiológicamente, pues los ojos de un insecto no necesitan de lagrimales para lubricarse, pero sí que lloraba por dentro y mucho. Toda su vida fue arrebatada por el Team Rocket, capturado y obligado a presenciar la muerte de su familia.

Más tarde fue pasado de mano en mano y forzado a evolucionar para que no rebanara el cuello de algún miembro de la organización; otro trauma para él, ya que los Scyther odian profundamente el rojo y se necesita de una preparación psicológica antes de evolucionar y volverse de ese color. Quedó realmente tocado de tantas emociones, con el tiempo descargó su furia en las misiones que le obligaban a hacer. Para cuando se quiso dar cuenta no era mejor que sus captores.

En la manada recordaba tener un nombre, ¿cuál era? Ah, sí… Vidar. Hacía tanto que nadie pronunciaba su nombre que ya lo había olvidado, parecía que aquél silencio y liberación ayudaron. Nunca le gustó hacer ruido pues adoraba el silencio, pero no podía evitarse cuando batía sus alas para acelerar junto a cada vez que le sacaban de la pokebola. Hablando de eso…

Vidar buscó la bola donde tanto tiempo fue esclavizado, una vez la encontró bajo el cuerpo quemado del giovannista pudo observar permanecía intacta.

—SZCIII SZCW… (Maldita bola… ni un rasguño…)

No se lo pensó dos veces cuando tiró la pokebola al suelo y la destrozó con el Puño Bala más fuerte que había hecho en su vida, repercutiéndole en las heridas sufridas por la quemadura. Ahora sí que se sentía libre, ya no había nada que le atara más que la marca de un tormentoso recuerdo en su exoesqueleto de rojo acero.

—SZCIIII (No lo aguantaba más, ahora debo largarme de aquí)— Vidar planeaba en sus pensamientos, los cuales dejaba en salir en voz baja —SZCWUU SZCIII… (Quizá deba buscar al chico de rojo y su amigo, me sabe mal por lo que le hice…)

Decidió seguir el rastro de aquellos dos, pensó que quizá si volvía a hablar con el dragón éste le entendería. No obstante tenía miedo de ser devorado de nuevo por sus llamas, así que al final se echó atrás.

Se asomó a una de las destrozadas ventanas del piso superior y se tiró, con la increíble resistencia de su cuerpo junto a la aceleración de sus alas de acero logró amortiguar bastante bien la caída. Aun así no pudo evitar sentir un profundo dolor a causa de las quemaduras. Sentía agotarse a cada paso que daba, pero todavía podía hacer un esfuerzo para huir en dirección a la ruta 35.



Mientras tanto, en la Torre Radio podía notarse un ambiente de grata euforia. La Resistencia celebraba su victoria en la que sería a partir de ahora su nueva base de operaciones. Bebían y reían mientras bailaban al son de la música, procedente de los viejos discos del hasta ahora abandonado estudio de grabación.

—¡¡¡Awwww Yeeeeaaaa!!!

Surge estaba rebosante de alegría, sentado en el estudio de grabación con una jarra de cerveza en mano, la cual había encontrado en los almacenes de la torre.

—¿Cuánto hacía que no tomaba una buena birra? Putos Rocket, usando la Radio de Rosa para toda su gilipollez de fascismo. ¡Suerte que ahora les hemos pateado bien el trasero a esos imbéciles!

—Sí…— Sabrina estaba decadente, sentada a su lado.

—¿Qué te ocurre?— dijo Surge —¿Es por aquello?

—No… es que… fuimos Rocket ¿no crees que confían demasiado en nosotros?

—Bueno yo era un topo, y tu…— hubo un silencio —…tu no estabas bien.

—Tengo miedo Surge, las migrañas me matan y ya no puedo usar bien mis poderes. Desde que perdí las pulseras… no sé que me va a suceder.

—¿Tomas la medicación no?— preguntó Surge.

—Sobre eso… me quedé sin suministros ayer…

—¡¿Qué?!— exclamó el hombre asustado —Pero tu enfermedad…

—Lo sé, pero ya no hay hospitales para los resistentes ¿recuerdas?

Un helado silencio invadió el estudio, solo era cortado por el ruido de fondo de la música y la gente bailando. Sabrina temblaba, solo imaginar el futuro que le esperaba… Surge, al verla así, la abrazó con fuerza besándola.

—Saldremos de esta, no pienso dejarte así. Te amo y lo sabes.

—Surge…— la chica no logró pronunciar palabra, podía notar el miedo en los ojos de su amado. Que aquél hombre que reía en la guerra se viera así… lo sabía.

En aquél momento Brock entró por la puerta del estudio, pidiendo que cambiaran a una canción diferente. El chico, sin darse cuenta, apoyó la mano en uno de los botones del panel; fue en aquél momento que la radio se encendió, en una emisora donde cierta noticia dejó perplejo a todos los presentes del vestíbulo mediante los altavoces.

“…Zzzz….Zzzzzz… Aquí la central…. de Azafrán… ¡Respondan por lo que más quieran!... Si pueden oírme deben saber que el Líder Giovanni ha sido secuestrado en el propio ayuntamiento de la ciudad, donde nuestras bajas han sido espectacularmente altas… Zzzzz…. el… Equipo Plasma… Zzzz…. Zzzzzzzz…”

La conexión se cortó, al momento Surge intentó arreglar la frecuencia pero era imposible, pues no era un problema de señal precisamente. Nadie tenía ni idea de cómo encajar la situación. ¡Acababan de escuchar que habían secuestrado a Giovanni! Pero… ¿Eso significaba realmente una buena… o mala notícia?

—¿Equipo Plasma?— dijo Sabrina —¿Esa gente no fue detenida en Unova?

—Unova… ¿Esa no es tu región natal lugarteniente?— preguntó Brock.

—Sí… No entiendo como aparecen ahora que hemos perdido… ¡Claro!— Surge mostró una mirada de asombro —¡Esos cabrones han esperado por esto!

—¿Esperar a qué?— preguntó Brock.

—¡A esto! Estamos incomunicados ante el resto de regiones y totalmente jodidos por culpa de Rocket. ¡Han estado esperando a que nos matásemos entre nosotros!

—¿Cómo llegaste a esa conclusión?— Preguntó Brock incrédulo.

—Estrategia militar. Es lo mismo que hemos hecho nosotros para recuperar Trigal, esperamos a que estuvieran mínimamente aislados y vulnerables para dar el golpe.

—Pero… yo no vi nada en mis premoni… ¡Ugh!

—¿Sabrina? ¡¡Sabrina!!— exclamó Surge.
Sabrina se desmayó, cayó rendida completamente. Surge la cogió rápidamente en brazos para evitar que se diera contra el suelo. No se despertaba, el hombre empezaba a entrar en pánico imaginando lo peor. No obstante, su mente entrenada obtuvo frialdad al momento para actuar rápido.

—¡Deprisa!— exclamó Surge — ¡Vamos a buscar al médico!

—Pero Surge que ha pasad…

—¡No hay tiempo Brock! ¡Puede morir!



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Giovanni permanecía tumbado en la litera, donde su mirada se perdía entre las maderas del somier del colchón superior, el cual hacía de techo en aquél momento. Había dejado su chaqueta doblada en un lado a los pies de la cama, dejando a la vista su blanca camisa de corte clásico. Tras las rejas de la celda el guardia le observaba detenidamente. La puesta de sol comenzaba a dejar paso al crepúsculo, y el soldado vigilante empezaba a dar cabezadas mientras yacía sentado en la metálica silla, acomodándose perezosamente.

En aquél momento, la puerta que daba a la entrada del calabozo se abrió, emitiendo un oxidado chirrido. Un joven de unos veintitantos años entró con una bandeja de plata en sus manos, llevando como atuendo el uniforme del Equipo Plasma. Sus ojos, algo tapados por el medio largo pelo azulado, se cruzaron con los del guardia.

—Buenas — saludó el chico.

—¿Qué te trae por aquí? — preguntó el vigilante desconfiado, mientras Giovanni se reincorporaba y quedaba sentado intentando escuchar la conversación discretamente.

—Vengo a traer alimento al preso, es lo que me fue ordenado.- el joven Plasma respondió con seguridad.

—Ya veo… — dijo el hombre, observando la bandeja en sus manos— Está bien, anda date prisa y lárgate.

A causa de un desnivel en el suelo la rendija donde antaño se pasaba alimento no dejaba espacio para pasar la bandeja. Debido a esto el carcelero tuvo que abrir la puerta para que el soldado pudiera dársela. Una vez entró el Plasma quedó a una distancia prudente de Giovanni, la suficiente distancia para que éste pudiera ver el rostro del joven. Cuando se percató de quién era, una leve sonrisa se dibujo en la cara del italiano.

—¿Ocurre algo? — el guardia no pudo evitar preguntar tras notar que la situación no parecía normal.

—Ocurre que sobras…MEOW…— una curiosa, extraña voz que provino de justo detrás le sorprendió.

—¡¿Pero qu…?— al hombre no le dio tiempo de reaccionar, cayendo al suelo en el acto tras el fatal corte producido por las garras de la siniestra figura, que permanecía desconocida gracias a la zona en penumbra.

—Buen, trabajo Meowth.— dijo el supuesto soldado Plasma.

—Oh, no es para tanto James. MEOW.— respondió la figura en un tono cómico, revelándose como un gato al acercarse donde era más iluminado.

—No os esperaba aquí. — comentó Giovanni —¿No estabais en Pueblo Lavanda?

—Lavanda fue invadida hace días por el Equipo Plasma, hemos venido lo más rápido que pudimos para avisarle. Las comunicaciones que tuvieron por radio fueron falsas.

—Comprendo… ¿Y Jessie? — sorprendentemente, el líder Rocket parecía preocupado.

—Nos espera fuera, en un coche… MEOW.— respondió el felino.

—No perdamos más tiempo entonces.— respondió Giovanni mientras cogía su chaqueta —Vamos.

Salieron de los calabozos, subiendo escaleras arriba hasta llegar a la planta baja del ayuntamiento. Los subterráneos del calabozo estaban sellados por lo que la única salida posible era el pórtico principal. Intentando moverse lo más sigilosamente posible mientras evitaban las cámaras de seguridad, corrían por los pasillos dirección al único lugar de escape que tenían. Durante su trayecto, un soldado Plasma salió de una de las puertas justo cuando el trío estaba en medio del lugar, descubriéndolos al instante.

—¡Eh! ¡Alto ahí!

—¡Y un cuerno nos vamos a parar! ¡MEOW!

—¡Maldita sea!— el hombre sacó de su bolsillo un walky —¡Aquí soldado raso, el líder Rocket está huyendo junto a un supuesto traidor! ¡Se dirige a la entrada principal!

El mensaje fue recibido al acto por el resto de soldados, los cuales no tardaron ni un segundo en dar la alarma.

—¡Tenemos que salir de aquí ya! ¡¿MEOW?!

—¡Lo que faltaba! ¡¿Han bloqueado la entrada?!— exclamó James—¡Cuidado jefe!

Un rayo eléctrico pasó justo a centímetros del rostro de Giovanni, si James no le hubiera apartado de en medio estirándolo del brazo le hubieran dado de lleno en la cabeza.

—¡¡¡BUUUZZZ!!!

Un Electabuzz quedó plantado en medio del camino a la salida, junto a incontables Plasma detrás con sus respectivos pokémon. La mayoría eran de tipo siniestro e incluso veneno, aunque algunos otros tenían eléctricos y de fuego. Tal era el caso del atacante, que no dejaba de intentar atinar su Rayo contra los fugitivos para freírles la cabeza.

—Así nunca lograremos salir de aquí, antes ha ido de un pelo nos diera de lleno. — comentó Giovanni —Necesito mis pokémon, si los tuviera… ju… con un Terremoto bastaría.

—¿Dónde están? — preguntó James esquivando como podía los rayos y llamas que le echaba el enemigo, refugiándose junto al resto tras una esquina.

—Cuando me tomaron preso pude ver como dejaban mi maletín en una de las salas del piso de arriba, las pokebolas están ahí. — explicaba lo más rápido que podía —Lo malo es que está muy cerca de la sala presidencial…

—¡¿Jefe, pero qué dice?! — soltó James —Allí está…

—Ghechis, lo sé. —Pero si no recupero mi equipo difícilmente saldremos vivos de aquí, además no puedes sacar a tu Weezing en un espacio cerrado… moriríamos debido al gas tóxico.

—El jefe tiene razón, MEOW, tenemos que ir a por el maletín. MEOW.

Esquivaron como pudieron las múltiples ráfagas de ataques que lanzaban los enemigos. Habían demasiados como para que Meowth luchara solo, y como bien dijo Giovanni usar el Weezing de James era un riesgo demasiado alto. Corrieron escaleras arriba evitando de nuevo a más pokémon. Giovanni cayó en la cuenta de que en ningún momento habían usado armas, y aquello solo podía significar una cosa: no les quedaba munición tras el tiroteo de la batalla anterior. Igualmente prefería no confiarse, pues aún quedaba el revólver de Ghechis y quizá alguna que otra arma entre su escolta.

Y al fin llegaron al piso superior, dirigiéndose a toda prisa rumbo a la zona presidencial.


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—Esto… ¿Teníais que coger el barco?

—Ah… por favor, cállate…

Davis estaba realmente molesto, pero no tenía fuerzas para discutir. Alicia seguía de rodillas en el suelo, mirando el barco que desde hacía rato había desaparecido en el horizonte. Permanecía callada, con la mirada perdida.

—Alicia… anda volvamos con Jack… tiene que saberlo.

—No… Déjame un poco más, todavía lo estoy asimilando…— contestó la chica en un tono tan lúgubre que daba escalofríos a Davis.

—A lo mejor me equivoco él no lo tenga… quizá el llavero siga en alguna parte de Unova, quién sabe…— el muchacho intentaba animarla.

—¿Llavero?— preguntó la morena —Si buscabais uno aquí en el mercado hay much… ah, claro…

—¿Acaso ha usado la cabeza?— murmuró Davis tras escuchar el razonamiento de la joven.

—No te ilusiones Davis, es imposible usar lo que no se tiene.— Alicia se levantó del suelo y se dirigió al chico —Vamos a hablar con el capitán, creo que le va a dar un ataque cuando se entere…

—Esto… si queréis ir a Hoenn, yo os puedo ayudar…

—¿Tú?— Alicia mostró un lado de sí misma que a Davis no le gustaba demasiado, despertado por los nervios que tenía a flor de piel. Era ese lado en el que una chica termina discutiendo con otra, de forma discriminante y con suma arrogancia. —¡Ja! Dudo mucho que puedas ayudarte a ti misma siquiera, con ese ausente cerebro que tienes bonita. ¿Te das cuenta de lo que nos has entretenido? Por tu culpa no pudimos ni empezar a buscar a Cloud. ¿Acaso siquiera sabes llevar una conversación con un mínimo de coherencia? Lo dudo.

—¿Ah?— la chica entró en un “modo ofendido”, por así decirlo —¿De que vas tía? Yo solo quería ayudar ¿vale guapa? Si tan poco te interesaba ya podrías haberte largado hace rato ¿pero estás aquí no? Ni siquiera tenías idea alguna de lo del barco ¿en serio eres su amiga? Más quisieras…

—Esto… chicas…— el chico quedó sorprendido de aquél abismal cambio de actitud entre las dos, más que de costumbre había visto —Venga, no os peleéis…

—¿Eh?— replicó la morena —¿Quién te ha dado vela en este entierro?

—¿Cómo?— bufó Alicia enojada —¡Encima la defiendes!— el muchacho no tenía ni la más remota idea de donde había sacado tal conclusión.

—¡BASTA YA LEÑE!— Davis soltó un grito que calló a las dos de golpe —Dejadlo de una vez, esto empieza a parecer la escena de un manga shonen…

—¿Un qué?— preguntó la morena.

—Friki.— soltó por lo bajo Alicia.

—Ah… me sacáis de quicio…— suspiró Davis —Tú, esto… todavía ni te has presentado ¿Cómo te llamas?

—Mi nombre es Alice... Alice Kyteler.— por un momento, solo fue por un segundo, aquella atontada muchacha pareció una persona completamente diferente.
#16
Prologo
Para ser el prologo llama mucho la atención, el echo de como Davis conoce a Alicia, el 'vigilante', Davis utilizando un puño trueno, y como llegan a ser grandes amigos desde ese entonces.

Alicia, como la describiste, es... sasagdsaasgfd *_* (?), la tensión y su drama que dejas al escribir es realmente buena, aunque en la parte final se fue rápidamente, si quieres seguir escribiendo de esa manera deberás ir lentamente.

Aun así es un prologo, una forma de introducir al fic, muy bien echo ^^!


Capítulo 1

Te soy sincero, como narras las diferentes escenas y situaciones que pasan me han dejado con la boca abierta, Ghechis tomando de prisionero a Giovanni, Lt.Surge, Red y Green tomando una base del Team Rocket, simplemente único (Y por cierto, sus nombres claves son lo mejor xD).

La relación que tiene Davis con Alicia es algo típica, aun así buena, y la forma en que reacciona Davis cuando Alicia habla de forma apasionada a Cloud (FINAL FANTASY, ¿DONDE? xD) expresa la gran rabia que tiene Davis.

Me gusta lo que se expresa al escribir y simplemente la forma en que relataste cada escena fue única, me la imagine a la perfección.


Capitulo 2
Me llamo mucho la atención la batalla de Red y Green contra el Team Rocket, imaginaste bien como seria el lugar y pensaste a la perfección que no se podrían usar pokémon, en algunos casos, el tiroteo con las metralletas fue único.

La Resistencia, interesante, al parecer esta organización se extiende a través de varias regiones.
El Charizard demuestra que Red mantiene su postura BADASS aun en un fic, y cuando carboniza al miembro del Team R, BRAVO! xD.


Capitulo 3
Eeeeditando! -_-


Gran fic, sigue así :'D, y perdón por no dejar una opinión mas elaborada, ando con poco tiempo así que remarco lo que mas me llamo la atención xD.

#17
Siempre es bueno ponerle títulos a tus capítulos… demuestra tu capacidad de síntesis.

Pero en anime nunca dispararon una bala (?) Igual, no está mal, sólo a mí no me gusta demasiado la idea sobre todo porque me gustan mucho las batallas pokémon. Preferirías que inventaras algo similar con pokémon como ir con un pokémon que sabe Cañón de Picos o pistola de agua o Pin Misil. Hazlo como quieras, troll :P

Ohhhh, Dios, te odio por este capítulo que hiciste T.T nunca en mi vida lee tan hermosas palabras referidas a un Scizor, de verdad con esto ya el capítulo es excelente, no tienes más que sentirte orgulloso de ti mismo, amigo. Gracias, de verdad gracias por hacerme sentir esto.

Que buena la fiesta, lástima que se haya interrumpido tan de golpe por una noticia en extremo comprometedora para la misión.

Mmm, por como lo pintas pareciera que debo leerme el manga… que lástima que no tenga tiempo a esta altura u.u

No me jodas… ¿una se llama Alicia y la otra Alice? O.O Esto sí que va a ser confuso. En fin, compañero, muy buen capítulo. Sobre todo la parte del Scizor y la acción al momento de la huida de Giovanni. ¡Te felicito por el buen fic y la buena actualización que llevas! Nos vemos pronto :)


Gracias a todos por recordarme :) Sólo tengo buenos recuerdos de ustedes y de este agradable lugar también.
#18
Asito Vidar D:

Me gustó mucho el primer bloque de este capítulo por lo mismo que tú señalaste xD. Fue lo que más me agradó del capítulo, en especial porque soy adicta a las historias desde el punto de vista de los pokémon más que de los humanos (?).
Cada acción y emoción de Vidar fue sensacional y escrito de una manera que te atrapa, más tengo algo que decir y es muy personal... Me sacan de quicio los "SCZZZI" y que luego pongas la traducción en paréntesis.

Es bastante subjetivo esto que te diré, pero ya que Vidar estaba solo pudiste prescindir del los ruidos que él hacía y poner directamente el diálogo, claro, señalando que lo hacía en su lenguaje si querías... O bien podías ir describiendo sus pensamientos en vez de convertirlos en diálogos...

Pasando a la parte de Surge y Sabrina... ¡Lol! Un shipping! Se me hizo extraño, no sé cómo se lleven estos dos en el manga porque apenas llegué a cierto punto y lo dejé, pero igual... ¡que combinación más extraña! Mmm, supongo que eso es lo que los une xD. Ahora, hay que salir corriendo a asistir a Sabrina... su vida si es trágica xD

No me imaginé que fuera James, pensé que sería alguien nuevo... ¡vaya mezcla! Recuerdo cuando Meowth era el jefe, por decirlo de alguna manera, él era el que hacía los planes, luego se volvió un chiste y alguien debilucho; fue interesante lo que hiciste pero se me hizo extraño... no te preocupes, es la costumbre. Y fue simpático que le dieras el toque especial usando la maña que tiene Meowth al hablar de terminas sus frases con un MEOW (al menos en su versión japonesa); pero ¿qué tal si en vez de ponerlo el "MEOW" en mayúsculas no lo pones así: meow? Así no parece que estuviera gritando xD

Ay, pobre Davis, con Alice como compañera... nene, sé que te gusta, pero me compadezco de ti, porque sí que tiene el carácter atravesado cuando no eres un niño bonito como Cloud... eso sí que es amor. Ok, no esperaba que la friki-fan de los Pocket'N Monsters terminara convirtiéndose en alguien tan relevante... ¿Y se llama Alicia? o_O
Davis, amigo, cuídate, porque te llegas a confundir al dirigirte a Alice o Alicia y no las vas a pasar nada bien.
Sinceramente, me sorprende lo de Alicia, no es esperaba eso... Supongo que aquí se aplica lo de no juzgar al libro por la portada. Perdón por juzgarte, Alicia D:

Esperaré el siguiente capítulo ansiosa, Auri, ya quiero saber qué será de la vida de Vidar :D

Pokiu!

EGN: Hoy es el fin del mañana
65 - Todo se paga
#19
Bueno, aquí estoy de nuevo mis queridos lectores y gente en general.

Siento el retraso de 24h, pero es lo que tienen los estudios... que como vengan exámenes y demás, a ver como saca uno el tiempo. Pero aún así he hecho todo lo posible para tener todo listo, aunque me tuve que entretener un poquito más.. ¡Pero aquí está el esperado cuarto episodio!

Espero que no haya mucha confusión respecto Alice en los diálogos, estoy seguro de haberlo hecho lo más entendible posible. Ya me contaréis a ver qué tal. Que conste que he tomado en cuenta ciertas recomendaciones, en especial con onix_150, a quien olvide decirle que sí, puedes llamarme "Auri" (aunque ya lo hagas). :)


Dicho esto, aquí dejo el capítulo cuarto:




POCKETS N' MONSTERS



Capítulo 4



Davis y Alicia caminaban a través del mercado portuario, en dirección al barco de Jack. Mientras aligeraban su paso poco a poco, mostraban una cara indescriptible.

—Davis… ¿Nos está siguiendo?

—Pues… parece que sí…

Detrás de ellos permanecía Alice, de la cual se habían despedido hacía pocos minutos. Por alguna razón desconocida, los estaba evidentemente siguiendo; aquello creó una atmósfera verdaderamente desconcertante.

—Alice…— dijo Davis parándose en seco, y con él Alicia —¿Qué quieres?

—¿En serio no queréis que os eche una mano?

—Mira guapa…— la rubia empezaba a perder de nuevo su corta paciencia —Te lo diré de la forma más suave posible: piérdete.

—Alicia, no empieces de nuevo…— riñó Davis, lo que hizo cruzarse de brazos a su compañera tras un bufido, mirando a otro lado —¿Por qué insistes tanto? Dudo mucho que puedas ayudarnos en algo.

—Oí deciros que necesitabais tripulación para el barco… y yo tengo una…— el chico observaba la forma tan tímida en la que hablaba, dándole a la muchacha un aire tierno —Son buena gente… creo…— a Davis no le gustó absolutamente nada ese “creo”, pero es que lo decía de una manera...

—Ah…— el joven dejo escapar un suspiro —Está bien… té daré una oportunidad de hablar con el capitán.— aquellas palabras iluminaron el rostro de Alice, como a una niña pequeña que le dan un caramelo —Pero no pienses mal, esto lo hago para que dejes de darnos la lata. Seguramente Jack no querrá saber nada de todo esto.

—¡Gracias!— ignorando las ultimas palabras que pronunció Davis, con una gran sonrisa en su rostro Alice abrazó al chico; aquello sorprendió al muchacho, e hizo que Alicia se enojara de un modo inimaginable.

—¡EH!— de un agarrón separó a la joven de Davis —¡Sin pasarse!

—¿He hecho algo mal?— preguntó miedosa Alice, en un tono ignorante.

—Existir es lo que hiciste mal…— murmuró Alicia mientras clavaba una fulminante mirada en la morena.

—¡Ah! Lo siento… no me di cuenta.— dijo Alice avergonzándose de repente —Perdóname, no sabía que eras tan celosa con tu novio; te aseguro no tenía intención alguna de…

—¡¿M-Mi… N-Novio?!— interrumpiendo a la chica, Alicia no pudo evitar reaccionar ante lo que dijo; estaba tan roja como un Scizor, en una mezcla entre enfado y vergüenza —¡No tonta! ¿Cómo va a ser mi…?— Alicia se percató de que Davis la observaba, muy serio y callado. Aquello la puso todavía más nerviosa, haciendo que se enrabiara más consigo misma por reaccionar así ante él.

—¿No es tu novio?— preguntó extrañada Alice.

—¡Claro que no!— la chica miraba al suelo, escondiéndose de la mirada de Alice y sobretodo de Davis. —¡Nunca saldría con alguien como él!— por alguna razón, nada más decirlo se arrepintió de haber pronunciado esas palabras.

—Bueno… ¿Seguimos? Estamos tardando demasiado ya.

Alicia quedó perpleja ante la reacción de Davis, decepcionada; esperaba una réplica, una burla, un suspiro, algo. Pero el chico se limitó a proponer que continuarán la caminata, como si lo que ella dijo no importara en lo absoluto.

—Imbécil…— Alicia murmuró inconscientemente. ¿Porqué le dolía tanto aquello?

Continuaron hasta llegar donde Jack tenía amarrado su anaranjado barco, donde yacía esperando de brazos cruzados como de costumbre. Al ver a la esbelta visitante, no pudo contener ciertas palabras de elogio; quizá un tanto exageradas, al menos así lo pensaba Alicia.

—¡Arr! ¿Qué ven mis ojos? ¡Una hermosa sirena vino de los mares!— el hombre parecía apreciar más que nunca las virtudes de la “divina juventud” —¿Cuál es vuestro nombre bella dama?

—¿Me lo dice a mí?— preguntó Alice señalándose a si misma con su fina mano.

—Sí, te lo dice a ti…— la rubia no parecía estar de buen humor —¿Qué cosas eh capitán? Usted no dijo nada semejante al conocerme… ni nunca.— nada más decir esto clavó una mirada al viejo.

—AHAHAHA ¿En serio? Quizá simplemente no lo recuerdas… haha…— claramente eso era una de las excusas más baratas que Alicia había oído en su vida.

—Mi nombre es Alice Kyteler ¡Encantada!— la morena mostró una sonrisa tan radiante que competía con el sol de la mañana, aquello llamó completamente la atención de Jack; no obstante, su cara no era precisamente buena.

—Vaya… eres igual a ella ahora que me fijo… más joven pero idéntica.

—¿A quién se refiere capitán?— preguntó Davis a Jack.

—A nadie… es una larga historia de un pobre viejo...— nunca nadie había visto a aquél hombre de aquél modo.

—Estoy segura de que fue una historia muy bonita, no te pongas así.— la mirada de Alice volvió a cambiar, mostrando una serenidad y gentileza que embaucaban con cada palabra a Jack.

—¿Por qué te haces llamar Alice Kyteler?— preguntó el capitán.

—Así me nombraron al nacer, pero más importante…— la chica cambió de nuevo su actitud por la de siempre —¡Puedo ayudaros a buscar a Cloud en Hoenn! ¿No es genial?

—Davis… Alicia…— la mirada de preocupación de Jack inspiraba el peor terror —¿Qué está diciendo esta chica?

—Ah… pues te vas a reír y todo Jack… jaja…— el chico estaba pálido —Pues mira tú, que parece ser que el llavero no está… pero… ¿recuerdas el cantante que te dijimos? Pues es Cloud, y mira tú que estamos seguros de que lo tiene… Alice solo quiere echarnos una mano, dice que tiene una tripulación, puede ayudarnos a ir a Hoenn… ¿No es fantástico?

—Vosotros… yo os mato… yo… ah…— pareciera que Jack fuera a sufrir un infarto en cualquier momento —En serio, vais a acabar conmigo a disgustos…

—Si me hubieras dejado estar más rato con Cloud, seguramente nos hubiéramos dado cuenta de que faltaba el llavero y ahora lo tendríamos.

—¡¿Qué?! En serio Alicia, ¿cómo puedes decir eso?— Davis se había enojado —¡Para empezar ni siquiera tendrías que haberte topado con ese maldito guaperas!

—¿Ah?— replicó Alicia con superioridad —¿Acaso te molesta que hable con alguien tan importante como Cloud? ¿Te sientes inferior o algo?

—¡Claro que no! Es solo que odio…— el chico calló de golpe.

—¿Qué odias qué?— preguntó Alicia, casi exigiéndolo —¡Vamos dímelo anda! ¿Qué es lo que odias? ¿Acaso no te da igual? Acaso… yo… ¡Ah olvídalo! Idiota.

Alicia se fue directamente al barco, subiendo y quedando dentro. Davis miraba el suelo con gran frustración, apretando los puños con suma fuerza. Seguramente moría de ganas por estallar en un grito, o golpear sus puños en algún muro.

—¿Qué les pasa a estos dos?— preguntó Alice.

—Es difícil de explicar, pero siempre ocurre lo mismo: cuando están tan cerca del otro, a punto de alcanzarse, se separan como imanes del mismo polo. Supongo que no se puede evitar, pues ellos dos han sufrido mucho. Están algo tocados en el tema sentimental, me da mucha pena verlos así… son tan jóvenes aún…

—Ya veo…— la chica observaba como Davis se dirigía hacia el barco también —Hablaremos dentro sobre mi ayuda, pero antes debo comentarte algo…


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La noche cayó en Azafrán. La decorada y reluciente sala presidencial estaba agitada, donde Menek intentaba calmar a su líder para así idear un plan de captura eficiente para el fugitivo, mientras un par de guardaespaldas custodiaban la puerta en el exterior.

—Señor… tranquilícese…

—¡¿Cómo me voy a tranquilizar?!— el líder Plasma estaba fuera de sí —Ese bastardo… ¿Cómo logró escapar… y con un solo hombre?

En aquél momento la puerta que era custodiada por los guardias voló en pedazos hacia dentro de la sala, exactamente la dirección contraria a la que abría. La madera pasó justo al lado de Ghechis, el cual si hubiera estado situado más al centro de la sala habría muerto en el acto debido al golpe.

—¡¡¡¡KIIIIIIIIINNNNG!!!!

Un enorme, violeta, robusto y furioso Nidoking yacía plantado en lo que quedaba de la entrada al lugar. A sus “pies” podía verse los cuerpos desmembrados de los guardias, donde su sangre escurría de las fauces del monstruo. A su lado, inerte, frío y sereno, permanecía Giovanni. Llevaba en la mano el maletín que anteriormente le habían confiscado, sonriendo de forma arrogante.

—Nos vemos de nuevo, señor Plasma.— Sus ojos miraban con superioridad a los de Ghechis —Creo que deberíamos retomar nuestra última conversación, me interesaría mucho saber de donde conseguiste la información sobre la existencia de “eso”.

—¡Estúpido! Plasma lleva existiendo desde la Edad Media, claro que lo sabemos… siempre lo supimos. Era por eso que quisimos despertar la forma original de Kyurem, pero ya viste que solo logramos sincronizarlo con uno.

—Ju… así que no lo sabes…— el italiano parecía satisfecho —No es necesario el poder de Kyurem Ghechis… lo que yo busco es algo que tu civilización dejó en el olvido: las hadas.

—Ni se te ocurra. Meow.— sin que nadie hubiera percatado su presencia, Meowth había rodeado con sus afiladas garras el cuello de Menek —Pulsa el botón de esa bola y será lo último que hagas. Meow.

—Lo siento mi señor…— temeroso, Menek dejo muy despacio la pokebola en el suelo, donde Meowth la apartó con cuidado gracias a su cola.

—Estás loco Giovanni, las hadas no existen.— respondió Ghechis —El Reino Plasma ha permanecido oculto bajo Teselia durante más de un milenio, y nunca hemos visto una sola hada aparte de Clefairy… que ni siquiera es terrestre.

—Pero han regresado, lo he podido confirmar.— respondió Giovanni —Y eso quiere decir que puedo obtenerlo todo Ghechis…¡Todo!

—¿De qué hablas Giovanni?— preguntó el líder Plasma.

—La leyenda dice que Arceus vive gracias a cada una de las diecisiete tablas. ¡Mentira! Son dieciocho… pero la pregunta es ¿Dónde escondió la última y porqué?— la mirada de Giovanni era incendiada por la ambición— ¡Yo he descubierto esa respuesta! ¡Y con ella podré dominarle para que cumpla mi deseo!

—¿Deseo? ¡¿Qué deseo?!— Ghechis estaba atónito.

—Descubrí que el patrón de los deseos de Jirachi proviene de la habilidad de conceder deseos de su dios creador: Arceus. Esto quiere decir que Arceus puede cumplir deseos cada mil años, o quizá ni siquiera tenga restricciones… todavía debo averiguarlo…— el italiano explicaba con orgullo su plan, y esto solo podía significar que iba a matar a sus oyentes —Lo que sí se es que Jirachi no puede conceder deseos hasta dentro de los próximos ciento noventa y cinco años, que es cuando volverá a despertar. Esto fue por culpa de cierto entrometido y su Pikachu, pero esta vez lo tengo bien agarrado del cuello con la guerra. Esta vez seré no solo el hombre más poderoso… ¡Sino el gobernante eterno y supremo de este mundo!

—¡¡Estás loco!!— Ghechis mostraba terror ante la ambición de aquél hombre.

—¡JAJAJAJAJA! Sí, loco por conseguirlo cuanto antes. Y tu estás haciéndome perder el tiempo, cosa que detesto.— en aquél momento Giovanni se giró hacía Nidoking —Mátalo, hazlo como gustes.

—¡¡¡¡KIIIIIIIIINNNNG!!!!

Nidoking se lanzó salvajemente hacia Ghechis mientras su dueño se apartaba para observar la escena, justo cuando iba a destrozarlo de un coletazo ocurrió algo que el líder Rocket no esperaba: el pokémon rompe-huesos de Giovanni salió disparado por los aires contra una pared, la cual atravesó. Frente a Ghechis pudo observarse un enorme y negro dragón de tres cabezas, tan grande como el Nidoking o incluso más.

—¡¡¡GOOOOOOOOOOOOOOOOOONNN!!!

—¡Tu arrogancia te pierde Giovanni!— exclamó el líder Plasma —Debiste haber pensado en si llevaba pokémon, estúpido.

—Maldito desgraciado…¡Nidoking a por él!

Atravesando la ya destrozada pared, el monstruoso Nidoking fue directo a por el siniestro dragón que tenía delante. Preparándose para contrarrestarle, el agresivo Hydreigon preparó un Pulso Dragón con sus tres cabezas; aquello claramente incrementaba la potencia del ataque por partida triple, superando una Cometa Draco. No obstante el bípedo Nidoking tenía listo en cada pata delantera un Puño Hielo, para destrozar así a su oponente en un ataque súper eficaz. Avanzaban cada uno, donde mientras el Nidoking asestó uno de los dos Puño Hielo, el dragón aprovechó la corta distancia para acertarle de lleno su triple Pulso Dragón que lo debilitó al instante.

—Tus pokémon físicos no aguantarán los golpes de Hydreigon, además no tardarán nada en llegar aquí arriba el resto de soldados. Estás acabado Giovanni.

—Lo siento, pero va a ser que no.— dijo James, que justo acababa de llegar con su Weezing —Hice limpieza allí abajo jefe, no quedó ni uno. Tenga conseguí más máscaras antigas; coge una tu también… ¡¿Meowth?!

—No pude… evitarlo… se resistió y... Meow.— el gato, con las zarpas llenas de sangre, mostraba el cuerpo de Menek en el suelo. Lo había matado accidentalmente con el forcejeo.

—¡¡Lo pagaréis… lo pagaréis!!— Ghechis se subió a Hydreigon y fue directo al ventanal abierto que daba al balcón, al fondo de la sala.

—¡No!— exclamó James —¡¡Weezing lánzales tu gas venenoso!!

—WEEEEEEEZZZZ—

—¡¡AAAHHH!!— el gas venenoso pareció dar de lleno a Ghechis, pero aun así su Hydreigon no se detuvo, volando rumbo al horizonte lo más rápido que pudo hasta desaparecer.

—¡NO!— el italiano estaba desesperado —¡NOOO!

—¡¿Qué ocurre jefe?!— preguntó James preocupado.

—Se lo ha contado… el jefe creyó que al fin podía acabar con él… y se lo contó. Meow.

—¡¿EL PLAN?! Pero jefe como pudo…

—¡CÁLLATE JAMES!— Giovanni mostró su autoridad —¡¿Cómo te atreves a cuestionarme?!

—Giovanni…— James parecía otra persona —Sabes que puedo permitirme el lujo de cuestionarte, si no lo hiciera haría tiempo que no estarías aquí. Te lo he dicho siempre, juré que tu ambición era mi ambición. Soy un Rocket, y tu mano derecha.

—No mientas, eso lo juraste por Jessie.— el italiano se calmó un poco —Desde que era una niña no la he visto sonreír como lo hace contigo…

—Jefe… ¿Está seguro de lo que va a hacer?— el joven se veía realmente serio —Esto va más allá de nuestros límites, más allá de nuestros crímenes…

—Ya no hay marcha atrás James, o lo hacemos nosotros… o lo hará Plasma.

—Quizá… haya muerto con el gas… Meow.

—No lo creo Meowth.— respondió Giovanni —Ese hombre no es humano, al menos no uno común. No morirá tan fácilmente, puedo asegurarlo.

Giovanni, James y Meowth salieron por el pórtico del ayuntamiento de Azafrán una vez bajaron a la planta baja, que ahora se había convertido en todo un sepulcro lleno de cadáveres. Una vez fuera, se quitaron las máscaras antigas mientras caminaban hacia donde Jessie esperaba con el coche en un callejón. La media luna era visible y hermosa, su claridad dejaba ver en la penumbra una femenina y sensual silueta.

—¡James!— la mujer fue corriendo a abrazar al joven —Escuché disparos… ¿Estás bien? ¡Oh! Jefe… ¿Cómo está?

—Tranquila, estoy bien.— respondió Giovanni —Vámonos de aquí antes de que lleguen más Plasma, seguro que habrán dejado soldados en los alrededores… no tardarán en llegar.

—¿Entonces qué pasó?— la joven preguntó aquello mientras arrancaba el motor del negro automóvil, preparándose para conducir.

—Ahora te cuento…—respondió Giovanni —Pero primero, pisa a fondo.


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—¡Háganse a un lado!— el teniente Surge gritaba con fuerza —¡A un lado!

—¡La enfermera!— exclamaba Brock —¡Llamad a Joy!

Corriendo por los pasillos Surge, con Sabrina en brazos, encontró a la enfermera Joy. Nada más verla le explicó el porqué de la gravedad.

—¡¡Por favor tienes que hacer algo!!— exclamó Surge — ¡¡Es un aneurisma cerebral!!

—¡¡Por todos los pokémon!!— exclamó Joy —¡¿Qué te hace pensar eso?!

—Cuando estaba infiltrado en Rocket, Sabrina sufrió de uno por culpa de la extrema tensión que provocaba su poder psíquico a su cerebro; anteriormente ya había sufrido de cefalea centinela, pero al final la presión la llevo a lo otro. Hacia poco, antes de irnos de Rocket, estaba tomando una medicación experimental que prevenía el suceso de la enfermedad… pero ahora…

—¡¿Y como sabes que no le ha hecho efecto rebote o cualquier cosa?! ¡Debiste decírnoslo!— exclamó Joy aterrada —Aquí no tenemos operativos suficientes para curarla, además el Centro Pokémon está destrozado… no sé si el cirujano podrá salvarla…

—¡¡TIENE QUE SALVARLA!!— el teniente estaba al borde de las lágrimas —Ella… ella no puede…

—¡JOY!— exclamó una voz muy firme —Tráemela, lo he escuchado todo.

—Pero doctor, no tenemos los recursos necesarios para…

—Lo haremos como podamos, pero tráela. ¿Qué clase de médico sería si no lo intento siquiera? búscame una bebida energética para mantenerme despierto, esto será largo y complicado… llama también a tu hermana.

—¡Sí doctor!— respondió Joy decidida —¡Vamos Chansey!— le dijo a su pokémon.

Mientras la llevaban a quirófano, Sabrina abrió los ojos. Antes de volver a cerrarlos, pronunció algo que dejó a Brock y a Surge totalmente desconcertados.

—Protegedlo… ella no es quien dice ser…

—¿Sabrina de qué hablas?¡Sabrina!— contestó Brock.

—¡Espera Brock! La conozco, está teniendo una premonición.— dijo Surge.

Sabrina continuaba con su premonición, hablando a duras penas y con los ojos completamente en blanco. Lo que dijo vino a ser lo siguiente:

“Cuando las flores caigan… ella mostrará su verdadero ser… protégelo… él es la clave… puedo verlo… al hombre inmortal …en la Cámara de las Hadas… la última pieza del creador… todo será re-iniciado… tienes que… evitarlo… de no ser así…”

Sabrina no pudo terminar la frase, puesto que se desmayó. Acto seguido la llevaron a quirófano, pues el médico y las enfermeras no tenían tiempo de darle vueltas a aquél asunto. Debían salvar su vida primero.

—¡¿De que narices hablaba?!— preguntó Brock, mientras veía como la metían en el quirófano en el pasillo que hacía de “sala de espera”.

—No lo sé Brock, pero estaba llorando… y eso solo me hace pensar que debo temer su visión… tengo que averiguar sobre esa cámara, pero no quiero dejarla sola…

—Yo lo haré por ti, iré a hablar con el profesor Elm a ver si logra averiguar algo. Ya sé que no es su especialidad el buscar lugares, pero quizá logremos descubrir algo. Si tan solo Oak estuviera aquí… era un gran hombre, y de gran coraje.

—Sí… la última vez que le vi, comprendí porque fue un Campeón tan reconocido antes de retirarse para ser profesor… al menos pudo salvar a Dalia antes de… Últimamente apenas sale de su habitación, solo habla con su hermano. Bueno, no te entretengo más. No vemos Brock, suerte.
#20
LOL, Davis está en un conflicto amoroso con dos Alicias :P Bien por él

La verdad debo aceptar que me cae mejor Alice que Alicia… es que la primera es tan ingenua que provoca ternura :) La otra se hace la sabelotodo y lo único que hace es rechazar al pobre Davis.

Uff, Davis y Alicia sí que entraron en conflicto… tan bien que se llevaban…

O:! Ahora salió a relucir el verdadero propósito de Giovanni. Me encanta el tema de que las hadas “no existan” por decirlo de alguna manera y haya que buscarlas o algo así :D

Digan lo que digan, pongan el villano que pongan, Giovanni siempre será el mejor u.u

Jojo, James y Meowth son geniales :D

LOL, Jessie se preocupa más por James que por el jefe. Si yo fuera Giovanni la despediría (?)

¡¿La que no es quien dice ser es Alice?! ¿Es ella? ¡Porque si lo es tienes que decírmelo, Áurico, tienes que hacerlo, maldito, no me dejes con este suspenso! Te odio, ¿sabes? ¬¬

Un capítulo demasiado bueno u.u Yo creo que después del primero este es el mejor. Te felicito, cada vez se pone más buena… no sé cuál de las tres historias que vas contando es la mejor… si la de los muchachos nuevos, la de los Rocket o la de los líderes… Como sea, espero pronto el nuevo capítulo.


Gracias a todos por recordarme :) Sólo tengo buenos recuerdos de ustedes y de este agradable lugar también.