Ok, aca vamos.
Pokéranger.
Cap. 1: El comienzo
Spoiler
Era una noche como cualquier otra, muy iluminada, casi sin ningún rastro de oscuridad. Así eran las noches en el Domo, el sol artificial brillaba las veinticuatro horas del día. Era la única manera de evitar que la oscuridad entrara a donde la última población humana se encontraba, para evitar que todos durmiéramos eternamente.
Todo esto era por culpa de Darkrai. En un intento de asumir a la humanidad en un sueño eterno, este bloqueo el sol y lleno de oscuridad la tierra. Darkrai no podía vivir en la luz, pero sin el sol para detenerlo, asumió a la mayor parte de la humanidad en un sueño sin final.
Ho-oh en un último intento por salvar a la humanidad creó un pequeño sol, que brillaría dentro de un Domo que la humanidad construyo para protegerse. Años pasaron desde ese momento y los seres humanos se adaptaron a vivir en tales condiciones, algunos como Paúl y Mónica, habían nacido en estas condiciones y estaban acostumbrados.
Paúl era un niño de ocho años, de cabello color castaño y corto. Mónica era una niña con nueve años recién cumplidos, tenía el pelo negro y un poco enrulado, era la vecina de Paúl y habían sido amigos desde que lo recuerdan.
Ambos estaban jugando en el “Área 19” era un pequeño pueblo hace tiempo destruido por monstruos y estaba completamente abandonado. La zona estaba llena de casas destruidas y edificios en ruinas, pero los niños conocían muy bien el lugar y no tenían miedo de lastimarse.
“Jajá, solías ser más rápida Mónica” Dijo Paúl, mientras corría para escapar de ella.
“Cuando te agarre te voy a meter tu cinturón por el…” Dijo Mónica, hasta detenerse de repente mientras una expresión de terror aparecía en su rostro. “¡Paúl, cuidado!”
Pero Paúl no escucho. El chico estaba distraído mirando hacia donde estaba Mónica, mientras se burlaba de ella y choco de cara contra lo que él asumió que era un gran poste de luz.
Paúl cayó al suelo y se froto la frente debido al dolor.
“¡Ahhh!” Grito Mónica. Paúl no entendía porque la chica gritaba tanto, era un simple golpe. El dolor en su cabeza termino rápido y se levanto para ver qué pasaba. Fue entonces cuando entendió que no había golpeado su cabeza contra un poste… Sino un Machamp.
Paúl grito también mientras cerraba los ojos. El miedo se había apoderado de su cuerpo y no podía moverse.
“¿Qué tenemos aquí? Dos mocosos. No tendrían que haberse alejado de casa… No se preocupen, soy un Pokémon bondadoso, me voy a asegurar que solo les duela poco”. Dijo el Machamp, con una expresión diabólica en sus ojos.
“¡Paúl movete, corre, hace algo!”
“Jajajá, mira que buena amiga tienes. No te preocupes chica, iré por ti una vez que termine con el mocoso”. El Machamp levanto uno de sus cuatro brazos para atacar y justo cuando todo parecía perdido, un gran manchón rojo se interpuso entre él y Paúl.
“¿Qué mierda?”
Paúl, sorprendido de que siguiera con vida abrió los ojos observo lo que detuvo el ataque del Machamp. Era un hombre con un gran traje y casco rojo.
“¡Estas arrestado monstruo, entrégate de manera pacífica y no te lastimare!”
“¿Estás loco? No me voy a rendir ante un morrón gigante.”
“Entonces me veré obligado a atraparte por la fuerza. Rangers, agrúpense.”
Tras emitir sus palabras, el héroe pateo al monstruo justo en el pecho mandándolo por los aires. Junto a él aparecieron otros dos enmascarados. Una era una figura claramente femenina que vestía con un traje azul y la otra era una figura masculina en traje amarillo, este se movió, adopto una posición de batalla y gritó.
“Yellow Zapdos Ranger, listo”. La mujer en el traje azul hiso lo mismo gritando.
“Blue Articuno Ranger, lista”. Por último, el rojo se presento también.
“Red Moltres Ranger, listo”.
Mónica, que había tenido tiempo para recibir la impactante situación desde la distancia noto que sus uniformes tenían rasgos en común. Todos tenían una capa con dos alas dibujadas y unos motivos de color blanco que acompañaban al disfraz. La única diferencia, además de los colores, era el número que cada uno tenía en la parte derecha del pecho. El rojo tenía un tres, el amarillo un dos y la chica de azul tenía el numero uno.
“Rangers al ataque”. Grito el rojo. Las tres figuras de adelantaron a atacar al Machamp.
Los dos niños no podían creer lo que veían. Los hombres de colores estaban no solo dándole batalla al Pokémon, sino que tenían la ventaja. Mónica aprovecho la distracción para ayudar a Paúl a reponerse.
“Dale Paúl, nos vamos.”
“Espera Moni… Quiero ver.”
“¿Eh? ¿Estás loco?”
Pero Paúl no se quería mover. Mónica no quería dejar a su amigo solo, así que se quedo con el mirando. Sus ojos no podían entender todo lo que pasaba, pero entendían que la batalla estaba a punto de terminar.
“Rangers, acabemos con esto. Cañón AntiP activado.” Dijo el Ranger rojo mientras se agachaba y los otros dos se colocaban delante de él mientras un gran cañón apareció entre ellos, que procedieron a sostenerlo.
“¡Fuego!”
Una gran onda de energía emergió del cañón dándole a Machamp justo en el pecho y dejándolo inconsciente.
“Pokébola ve”. El Ranger rojo lanzo una esfera roja y blanca que tras emitir un rayo de energía consumió al Pokémon.
“Eso es todo equipo. Que el equipo de rescate lleve a los niños a su hogar. Regresemos a la base.” Tras decir esas palabras, los tres Rangers desaparecieron en un rayo que pareció transportarlos a otra dirección.
En cuestión de segundos el equipo de rescate llevo a Paúl y Mónica a sus hogares. En el camino, Paúl le dijo a su amiga con una sonrisa “Mónica, seré el próximo Ranger Rojo… Lo prometo.
Diez años más tarde.
Los niños que nos encontramos en el Área 19 hace años eran ahora jóvenes adultos. Se encontraban corriendo en un gran pasillo de acero que estaba poblado de torretas que disparaban hacia ellos a cada momento. Mónica iba a la delantera. Con los años se había convertido en una mujer hermosa y esbelta. Evitaba las balas de las torretas con gracias y agilidad, y el reflejo de estas se veía en sus ojos de color azul claro.
Atrás de ella estaba Paúl, cuyo pelo había crecido hasta convertirse en una melena despeinada que le llegaba hasta el cuelo. Una sombra de barba se notaba en su confiado rostro mientras corría y esquivaba con facilidad los ataques de las torretas.
Unos pasos más atrás se encontraba Jacob. Un joven de cabello corto y rubio. Su mirada se mostraba más insegura, pero aun así podía seguir a sus compañeros sin problemas. Paúl y Mónica habían conocido a Jacob hace cinco años cuando entraron a la Academia Ranger y se habían convertido en amigos rápidamente.
Los tres estaban vestidos de uniforme negro. Estaban participando en los exámenes finales de la academia Ranger. En sus años en la academia habían logrado un puntaje ejemplar en cada una de las materias. Si aprobaban el examen formarían parte del equipo “B”, una segunda patrulla Ranger que se encargaría de detalles menores. En realidad no estaban en peligro alguno, era un entrenamiento simulado en realidad virtual. Su objetivo era llegar al final del pasillo y agarrar la bandera.
“¡La veo!” Grito Mónica, estaban solo a unos cuantos metros de ella cuando de repente el suelo se abrió.
Mónica y Paúl lograron saltar con éxito el agujero que se había formado frente a ellos, pero Jacob había fallado por poco y se había quedado colgando del borde.
“¡Jacob! Resiste, voy en camino”.
Mónica dio media vuelta para ayudar a Jacob, mientras Paúl siguió su camino y agarro la bandera.
Simulación Terminada.
El gran pasillo se convirtió en una pequeña habitación de metal. Las puertas de esta se abrieron y los tres jóvenes salieron de la habitación.
Los tres se dirigieron al salón principal de la Academia, una gran maravilla tecnológica donde varios empleados se encontraban frente a un monitor vigilando los interiores del Domo. En el centro de esta, estaba Jack, un antiguo soldado estadounidense en sus cuarentimuchos. Tenía el pelo canoso y una gran cicatriz en su rostro. Era el encargado de la Academia.
A su lado estaba Thomas, un joven de pelo rojo enrulado. Era el que se encargada del mantenimiento de la base, era algo torpe pero de buen corazón.
Pero lo que más destacaba era la gran ave roja en un gran tubo de ensayo. Ho-oh, el ave que se encargaba de darle el sol artificial al domo.
“Felicidades, Paúl Justice, Mónica Diamond y Jacob Krieschevesky, han pasado su examen final. Es mi orgullo nombrarlos el Equipo Ranger B.” Dijo Jack mientras los tres jóvenes sonreían. “Ho-oh les dará su Morpher y su color. Acéptenlo con orgullo.”
“Jóvenes del futuro”. Dijo el ave, su pico no se movía, pero su voz se escuchaba en la mente de todos los presentes. Su voz era profunda y magistral. “Como los nuevos Rangers, su trabajo será proteger el Domo de los Pokémon malvados que intentar invadirlo”.
“Jacob. Tú serás el Luxray Yellow Ranger. Espero que lleves tu color con orgullo.”
“Lo hare señor… Pájaro…”
“Paúl. Tú serás el Samurott Blue Ranger. Que tu espada sea tu herramienta para ejercer justicia.
“Muchas gracias… Espere un segund…”
“Mónica. Tú serás el Arcanine Red Ranger. Como líder de los Rangers espero lo mejor de ti.
“Estoy muy agradecida señor Ho-oh”.
“Espere un segundo… No puede ser la Ranger rojo, yo obtuve la bandera… ¡Es una chica!”
Mónica se ofendió por el comentario de Paúl, Jack le respondió rápidamente “El sexo no es lo importante a la hora de elegir un Ranger Paúl. Espero que una actitud así no se repi…”
Antes de que terminara su frase, un soldado entro a la sala. “Señor, tengo noticias de un ataque en el Área 11.
“Envíen a la patrulla A.”
“Señor Jack, la patrulla A ya se está encargando de un asunto en el Área 2.” Dijo Thomas.
“Entonces prepárense para su primera misión patrulla B, seguiremos esta discusión después”.
“Entendido señor. Rangers, prepárense”. Grito Mónica.
“Morphing Time. Yellow Luxray Ranger, Go”.
“Morphing Time… Blue… Samurott Ranger, Go”.
“¡Morphing Time, Red Arcanine Ranger Go!”
Y así los nuevos Ranger se prepararon para su nueva misión y las muchas que les esperaban.