Capítulo 13- Prestando Ayuda / Capítulo 14- Nuevos enemigos
Gracias a todos por sus comentarios n__n.
Aquí les dejo el Capítulo número 13 y también les dejo el 14 ¿Por qué? El 13 no es muy entretendio y es un preámbulo a lo que sucederá en el 14 (que ha sido uno de los que más me ha gustado escribir XP).
Acepto correcciones, sugerencias, críticas, comentarios, etc. También, voten en la encuesta para la elección del nombre del fic por que se cierra este Domingo.
Sin más preambulo, he aqui los capitulos :P:
Capítulo 13 – Prestando ayuda
Después de estar dos días en el Centro Pokémon que queda cerca de Monte Luna, Rocknight seguía dormido y ya tenían un nuevo destino.
- ¿Pueblo Lavender? – pregunta Flowar.
- Sí, no despertó hace mucho – les dice Eve, viéndoles las caras – Esta vez no tengo idea de quién es –agrega al ver las intenciones de Moonghost de preguntar.
- Queda un poco lejos – dice Dyfir revisando su Pokenav – Está después de Ciudad Vermilion –.
-
En vez de estar caminando tanto podría usar Teletransportación… – dice Mewtwo, a lo dicho Eve da un pequeño respingo –
Si no me equivoco, Eve también podría usar Teletransportación –
Moonghost y Dyfir intercambian miradas. Se les había olvidado comentarle a Mewtwo que a Eve le daba temor usar Teletransportación.
- Prefiero caminar… – dice una voz masculina detrás de ellos, con un aire adormilado.
Todos voltean. Rocknight al fin había despertado. Mewtwo lo mira extrañado y Eve con una mirada asesina, mientras Dyfir y Moonghost por atrás le decían que no a Rocknight para que no hablase más, Flowar seguía tomando su tacita de té de manzanilla.
Una media hora más tarde, todos estaban en camino hacia Pueblo Lavender. Dyfir iba lentamente (relativamente) montando su bicicleta, la cesta que normalmente ocupaba Moonghost ahora la ocupaba Rocknight, que apenas tenía los ojos abiertos.
- No te vayas a dormir Rocknight o le vas a apachurrar la bicicleta a Dyfir – dice Moonghost, que flotaba llevándole el ritmo a la pedaleada de Dyfir.
- ¿Piensas que después de estar tres mil años o más dormido no es suficiente? - pregunta Rocknight, que ya no hablaba entrecortado pero con la misma pereza.
- Eres capaz – le contesta Flowar.
Rocknight pone una cara rara y todos se ríen, excepto Eve que flotaba más adelante de ellos y se encontraba muy distante. Mewtwo la mira y suspira.
- ¿Qué te pasa Staravia? – dice una voz extraña detrás de él.
Mewtwo voltea y se encuentra con una extraña masa deforme, llena de ojos y bocas extrañas. Del susto Mewtwo da un respingo y todos, excepto Eve, ríen.
- No te asustes, es solo el imbécil de Moonghost – dice Eve con antipatía.
Mewtwo se recuperaba del susto. Había olvidado que Eve era así de asocial, ya que desde su conversación en Pueblo Paleta había sido más amigable con él.
- Tan amargada como siempre – dice Moonghost.
La cosa extraña comienza a deformarse (si es que eso es posible) y se transforma en una consistencia irregular, cuando vuelve a tomar forma se vuelve a ver a Moonghost en su figura normal.
– Busca marido – gruñe.
Eve omite el comentario de su hermano y sigue su camino sobre sus cuatro patas, ante la indiferencia de Eve su hermano le saca la lengua.
-
Eres más raro de lo que pensaba – le dice Mewtwo a Moonghost, negando con la cabeza.
Después de caminar varias horas, se detienen a descansar a un lado del camino, había un cómodo pasto y árboles que ofrecían una acogedora sombra.
No muy lejos de donde se encontraban Eve y los demás, un par de individuos examinaban a un pequeño Eevee que era de color gris humo, que estaba atrapado en una jaula.
- ¿Cuánto crees que nos paguen por este? – pregunta un chico.
Le hablaba a una chica que estaba a su lado.
- No lo se. Aunque, pokémon como éste Eevee solo se encuentran uno de entre mil Eevee. Al menos obtendremos una suma considerable – contesta la chica – Aunque eso no importa. Cazaremos y robaremos tantos pokémon raros que seremos millonarios en poco tiempo – agrega, muy contenta – Pero tenemos que darle crédito a nuestra estrella –.
La chica mira hacia los árboles, a la sombra de ellos se encontraba un Scizor sentado a sus pies. Lo extraño de ese Scizor era que en vez de tener el cuerpo de color rojo era negro, sus ojos en vez de amarillos eran suplantados por otros de color escarlata, igualmente algunas partes de su cuerpo eran rojas.
- Eso fue demasiado fácil. Robarle un Eevee a un niño de nueve años, que solo disponía de un Pidgey y un Poliwag, no fue un gran reto – les dice el Scizor, antipáticamente.
- Como deseo que no supiese hablar o que se le trabara la lengua – susurra el chico - Te aprovechas de que eres muy valioso – le dice Scizor.
- Exacto. Soy valioso, no vas a encontrar a otro Scizor que (además de ser de un color extravagante, guapo y atlético) pueda usar poderes psíquicos – les dice el Scizor, de una manera muy altanera.
- Tienes razón… – admite la chica - ¡Eres un fenómeno! – agrega en una exclamación.
Ambos jóvenes se echan a reír. El Scizor frunce ceño y los ojos le brillan de un rojo intenso, ambos humanos se elevan del suelo y ríen más fuerte.
- ¡YA BASTA! – gritan ambos, llorando de la risa.
- Deberían darle gracias a Ho-Oh por que solo les estoy haciendo cosquillas y no los torturo – dice el Scizor.
El resplandor desaparece de sus ojos y ambos chicos caen duramente al suelo.
- Será mejor que vayamos al mercado negro a vender este Eevee de una vez – dice la chica con los ojos llorosos.
- Te felicito. Es lo más inteligente que te he escuchado decir hasta ahora – dice el Scizor, burlonamente.
La chica se pone roja de la furia pero no le dice nada para que no vuelva a agarrarla a cosquillas. El Scizor se levanta y se acerca velozmente a una camioneta muy extraña y gigantesca, tenía mucho parecido a un tanque. Los individuos cargan la jaula y la meten en lo que parecía el maletero de la camioneta, que era una gran compuerta en donde podían entrar y salir cómodamente. El Scizor le sigue a la jaula del Eevee y aprieta un botón, con lo que empieza a cerrarse la compuerta. Los chicos abren las puertas en sus respectivos lados y encienden el transporte. Hecho esto, el Scizor se acomoda al lado de la jaula y empiezan a avanzar, en dirección a ciudad Vermilion.
- Es tan divino descansar – musita Dyfir, tumbada en la grama.
- Si que lo es – dice Flowar, que acompañaba a Dyfir – Es como dormir en una cama de plumas de Altaria–
- Ehhh… Yo no dije eso… – dice Dyfir, con una sonrisa extraña.
- Recuerda que es amante de las plantas – le susurra Moonghost.
Rocknight estaba sentado junto a Mewtwo al pie de un árbol. Rocknight tenía los ojos más abiertos que hace un rato y se podían vislumbrar unos hermosos ojos plateados. Eve estaba más alejada del grupo, al parecer meditando con los ojos cerrados.
De un momento a otro, los arbustos que Eve tenía cerca comienzan a moverse; ella abre los ojos y centra su atención en ellos. Unos segundos después, aparece un niño acompañado por un pequeño Poliwag.
- ¿Eevee? – espeta el niño
- ¿Ania? – espeta un pequeño Poliwag, que acompañaba al niño.
- Es inútil. Ya deben de estar muy lejos – lloriquea el niño.
- ¡No! Debemos seguir buscando – incita Poliwag, dando unos saltitos.
- Hola – saluda Dyfir, que se había acercado - ¿Te sucede algo? – le pregunta.
- ¿Ah? –.
El niño levanta la mirada, entonces sus ojos se llenan de lágrimas y comienza a llorar desenfrenadamente, chillando.
- ¡Para ese chillido insoportable! – exclama Eve, agarrando sus largas orejas.
- ¡Tranquilo! ¡Tranquilo! – exclama Dyfir, alarmada – Siéntate un momento ¿Quieres chocolate? –
Un rato después. El pequeño ya se había tranquilizado y observaba con asombro a los hermanos y a Mewtwo. Dyfir le había dado una barrita de chocolate, fue la única forma en que el niño dejara de llorar.
- ¿De dónde sacas tantas cosas? – pregunta Moonghost
- Ahora cuéntanos que te sucede – le dice Dyfir al niño, omitiendo por completo la pregunta de Moonghost.
- Es que… Me robaron a mi Eevee – contesta el niño, entre sollozos.
- ¡Santa Madre! – exclama Moonghost, todos lo mandan a callar.
- Unos fulanos me rodearon en el camino, un Scizor de color inusual los acompañaba. Me dijeron que les diera mi Eevee, que estaba fuera de su pokebola, y yo me negué. Entonces me neutralizaron con un ataque Psíquico, encerraron a mi Eevee en una jaula y uno de ellos sacó a un Vileplume que usó Polvo Paralizador sobre mí. – explica el niño.
- ¿Utilizaron algún otro pokémon? – pregunta Dyfir, extrañada.
- No – contesta el chico, negando con la cabeza – Los únicos pokémon que usaron fueron ese Scizor y el Vileplume -.
- Pero me dijiste que primero te inmovilizaron con un Psíquico – dice Dyfir.
- ¡Sí! El Scizor fue el que usó Psíquico – dice el niño.
- Es cierto. No había ningún otro – agrega Poliwag.
-
Si lo que dicen es cierto… Eso no es posible, completamente inverosímil. Un Scizor es incapaz de aprender ataques psíquicos de ninguna clase – dice Mewtwo.
- No te preocupes, nosotros te ayudaremos a encontrar a tu Eevee – dice Dyfir – Por cierto ¿cómo te llamas? –
- Fabián – contesta - No creo que los encuentren, ya deben estar muy lejos – agrega tristemente.
- Tiene razón. Eso pasó en la mañana – dice Poliwag, deprimido.
- No se preocupen por eso – dice Flowar sonriéndoles. Fabián la mira a los ojos – Te has encontrado a los mejores rastreadores que podrás encontrar nunca –
- Lástima que no puedan ayudarlo por que tienen que venirse con nosotros – dice una voz.
Todos buscan de donde proviene la voz. De los arbustos aparecen los cuatro tipos del Equipo Rocket.
- ¿¡Otra vez!? – exclama Dyfir.
- Ustedes no se rinden – dice Flowar, fastidiada.
- ¡AHHHHHH! ¡El Equipo Rocket! – exclama Fabián.
- ¡Debo correr! ¡Huir, huir! – exclama Poliwag, corriendo en círculos.
- ¡Claro que no! ¡Pertenecerán al equipo Rocket, no importa que tengamos que hacer! – exclama uno de los Rocket - ¡Así que en guardia! –
Los cuatro lanzan sus pokebolas. En escena aparecen Espeon, Arcanine, Houndoom y Lickitung.
- Te ayudaremos, pero después de deshacernos de esta pequeña molestia – le dice Moonghost a Fabián, con una sonrisa.
- Bien… – musita Fabián, quedamente.
- ¿Quiénes son los sutanos? – pregunta Rocknight.
- Eso. Unos menganos –contesta Moonghost.
Rocket 1: - ¡Arcanine usa Lanzallamas!–
Arcanine: Lanza un rugido, que producen las sofocantes llamas.
Moonghost: Deja de prestarle atención a Rocknight y lanza Bola Sombra.
Ambos ataques chocan, pero la Bola Sombra no es suficiente para rivalizar con el Lanzallamas el cuál continúa su camino.
Mewtwo: Se coloca en la vía del Lanzallamas y lanza una Bola Sombra, la cuál si logra darle batalla al Lanzallamas, inclusive lo hace retroceder y lograr golpear al Arcanine.
- ¡Oye! ¿Cómo es que tu Bola Sombra si pudo contra el Lanzallamas y la mía no? – pregunta Moonghost, desilusionado.
-
Un golpe de suerte tal vez – dice Mewtwo, encogiéndose de hombros.
Rocket 1: - ¡Arcanine levántate! – gruñe y señala hacia adelante - ¡Velocidad Extrema! ¡A la cargaaa! -
Arcanine: Se incorpora y con una gran velocidad se dirige hacia Flowar.
- ¡No, no, espera! – exclama Flowar rápidamente - ¡No apoyo a la violencia! ¡Golpea a alguien más!
Eve: Se planta en frente de Flowar, encarando al Arcanine. Cuando el viento que provocaba la Velocidad Extrema sopló sobre su rostro usó Reflejo, que provocó que la Velocidad Extrema fuese detenida y que el Arcanine recibiera un fuerte golpe en la cabeza.
- Gracias Eve… - dice Flowar, tenía los ojos desmesuradamente abiertos y con lágrimas en los ojos.
- Como sea – dice Eve – Para arriba Rocknight –
- Claro – asiente Rocknight, con su aire de pereza.
- ¿Oigan? ¿Son ideas mías o hay otro? – pregunta tontamente uno de los Rocket.
- No son ideas tuyas compadre… -
Eve se acerca a Rocknight y lo agarra de un brazo, ella estaba flotando mientras que Rocknight estaba sentado.
- Moonghost, una ayudita es bien recibida – espeta Eve.
- Voyyy –
Moonghost se acerca rápidamente y le agarra el brazo libre a Rocknight. Eve y Moonghost lanzan a Rocknight a los cielos apenas Moonghost había sujetado el brazo.
Eve: Terminado de hacer esto, lanza un Rayo Psíquico en contra de los pokémon de los Rocket.
Moonghost: Le sigue los pasos a su hermana y lanza una Sombra de la Noche.
Los ataques le llegan al Lickitung y al Espeon y producen una pequeña explosión que los impulsa hacia atrás.
Entonces, Rocknight aterriza en el suelo, pero pesadamente y con una fuerza brutal. Aterrizó sobre su cola, haciendo que las rocas de ella se separaran alargando más su cola; su llegada al suelo había provocado un Terremoto, el cuál había hecho caer al suelo a Dyfir, Fabián y a los Rocket y causándole daño a los pokémon. Mewtwo solo se había tambaleado y sentido levemente el ataque por que se elevó enseguida, mientras que Eve y Moonghost no lo sentían por que flotaban y Flowar parecía ni sentirlo. Lo que le llamó a Mewtwo la atención era que Flowar estaba brillando.
Rocknight da una vuelta sobre sí, azotando a los Rocket con su extendida cola, lo que los impulsa hacia los cielos. Los Rocket y sus pokémon chillaban, pero sus chillidos fueron acallados por un resplandeciente rayo dorado que los impulsó con mayor fuerza lejos de ellos.
Flowar les había lanzado un potente Rayo Solar.
- Eso es por enfurecer a una pacifista – gruñe Flowar.
Eve y los demás se posan en el suelo mientras que la cola de Rocknight volvía a su tamaño normal.
- ¿Qué fue eso? – pregunta Dyfir con un hilillo de voz.
- Un simple ataque de Terremoto – explica Rocknight.
- ¿Y tu cola? – insiste Dyfir.
- Es mi ataque favorito. Castigo Roca, es de largo alcance y muy efectivo, imposible de evadir – contesta Rocknight.
- Gran muestra de la fuerza bruta – dice Flowar.
- Y cómo duele – agrega Moonghost
- ¿En qué íbamos? – pregunta Eve.
-
Íbamos a ayudar al niño – contesta Mewtwo.
- ¡Ah! Cierto – asiente Eve.
Fabián y su Poliwag estaban boquiabiertos, asombrados por la fuerza de esos pokémon…
14
Nuevos enemigos
Después de que el desorden provocado por el Equipo Rocket se aplacara, comenzaron los preparativos para la búsqueda del Eevee de Fabián. Al principio, Eve se rehusó a ir rotundamente, diciendo que no perdería su tiempo en ayudar a un niño irresponsable que no sabía distinguir especies de pokémon, obviamente ofendida por la confusión de Fabián, pero ante la insistencia de Flowar accedió a regañadientes; aunque también ese cambio de parecer se pudiera deber a que auguraba que, si se quedaba, Dyfir no dejaría de reprocharle a punta de indirectas.
Así, el grupo conformado por Eve, Flowar, Moonghost, Rocknight, Mewtwo y el pequeño Poliwag salieron en busca del Eevee robado.
Al principio de la jornada todos tenían muchos ánimos y con muchas esperanzas de que si se apresuraban tendrían oportunidad, a excepción de quienes no habían ido por voluntad propia, pero con el paso del tiempo las cosas se veían distintas...
— No hay rastro de ellos — se quejó Moonghost agotado, dejándose caer en la hierba en un momento en que Flowar les pidió que se detuviesen — Es como si se los hubiera tragado la tierra...
— Se un poco más paciente, Moonghost. Nadie dijo que esto sería sencillo — lo reprendió Rocknight, quien tenía un semblante increíblemente sereno —. Aunque debo confesar que esperaba que encontrásemos alguna pista que nos ayudara en donde ocurrieron los hechos... — agregó, dejando escapar un suspiro.
—
Al igual que tú, Rocknight, tuve esa idea — dijo Mewtwo, sorprendido ante la actitud de un pokémon que hasta hace rato no podía mantenerse en pie por sí mismo —.
Pero desde que ocurrieron los hechos ha transcurrido un tiempo considerable. Supongamos que los cazadores se hayan detenido a deliberar el siguiente paso a dar, dudo mucho que lo hayan hecho hasta estar seguros de que nadie los alcanzaría... Ante esta desventaja, lo único que podemos hacer es buscar hasta debajo de las piedras por algo que nos sea útil para rastrearlos.
— Eso he estado haciendo y nada. Seguro me salté alguna... — dijo Moonghost apesumbrado, pero ante la mirada que le lanzó Mewtwo con el ceño levemente fruncido agregó: — Es que creo fervientemente en que pueden encogerse, sino ¿cómo pueden desaparecer de esa manera?
— ¿Podrían callarse? No me dejan escuchar — se quejó Eve repentinamente, se notaba bastante obstinada.
— ¿Escuchar qué? Estamos en medio de la nada — puntualizó Moonghost haciendo énfasis en "nada", ganándose una mirada asesina de su hermana.
— Flowar lleva rato preguntando y yo estoy tratando de escuchar, ¿acaso no te das cuenta? — espetó Eve, cruzándose de brazos. En ese momento, se percataron de que soplaba una ligera brisa que apenas movía las hojas de los árboles, haciéndolas parecer que murmuraban — Ya de por sí me cuesta entender, es el colmo que ustedes me lo hagan más difícil.
—
¿A qué te refieres? — preguntó Mewtwo extrañado.
— ¡Uy, cierto que tú no sabes! — exclamó Moonghost con una risilla nerviosa, ganándose una escéptica mirada del pokémon — Es que, por más que cueste creerlo, Flowar se puede comunicar con las plantas — explicó esto con mucha convicción, pero al notar la desconfianza en los ojos violeta de Mewtwo, añadió: — No vayas a pensar que te estoy tomando el pelo...
—
Difícil cuando se trata de algo tan “peculiar”.
— Ya Flowar se está tardando Eve, deberíamos ir con ella a ver si ha averiguado algo — sugirió Rocknight.
— Es mejor que quedarme aquí y abrumarme con tanto ruido — espetó Eve poniéndose en marcha de inmediato y deprisa.
Flowar apenas se había alejado un poco de ellos, sentada a los pies de un frondoso árbol que daba una sombra y un frescor exquisitos. La imprensión que tuvo Mewtwo no fue la mejor; escéptico ante la explicación de Moonghost, no distinguió nada especial en el comportamiento de la pokémon flor, solo que acariciaba el tronco con los ojos cerrados y bastante quieta.
Mientras estaba ocupado en esos detalles, la brisa sopló con un poco más de fuerza y Flowar abrió los ojos de sopetón, que estaban puestos sobre Mewtwo y con una intensidad que logró desconcertarlo.
— Mewtwo, por favor, no me mires así que pones nervioso al árbol y mira que es muy tímido — le dijo y volvió a cerrar los ojos como si nada hubiera pasado.
— Te regañó un árbol... — comentó Eve por lo bajo, tratando de contener la risa y a Mewtwo, más que molestarle la reacción, le robó una discreta sonrisa.
— Has sido muy amable, gracias — dijo Flowar repentinamente, llamando la atención de todos. Abrió de nuevo los ojos y se dirigió a ellos: —. Éste adorable árbol no ha visto a ningún humano en un tiempo, pero me hizo el favor de preguntarle a su madre, a su padre, a su hermano, a su hermana, a su otro hermano, a su tía abuela, a su amigo, a la esposa de otro amigo y al abuelo de ése amigo y él si había visto a alguien que cumplía con la descripción; todo mientras teníamos una entretenida conversación de sus hermosas raíces - explicó con una sonrisa tan brillante e inocente que nadie tuvo el valor de siquiera mostrar su desconcierto —. Pero no todo va bien, ya están en movimiento... ¡Ay, no pongan esas caras! Me harán el favor de indicarnos el camino.
Apenas dijo esto, las orejas de Eve comenzaron a moverse de arriba a abajo y ella giró la cabeza hacia su izquierda.
— Es por ahí — sentenció y echó a correr.
— ¡Que felicidad! ¡Eve está mejorando mucho! — exclamó Flowar muy contenta y echó a correr tras de ella sin pensárselo dos veces.
— ¡Oigan, esperen! — llamó Moonghost, siguiéndolas con prisa y arrastrando a Mewtwo del brazo.
Rocknight suspiró un tanto adormilado y cogió en sus brazos al pequeño Poliwag, dudaba mucho que un pokémon tan pequeño, que apenas tenía pies, pudiera llevarles el ritmo.
Un tanto lejos de allí, un vehículo descomunal con mucha pinta de tanque se desplazaba por un camino muy estrecho y que, por lo descuidado que lucía, ya nadie transitaba. En su interior se encontraban el chico (quien era el conductor) y la chica que habían asaltado a Fabián; mientras, en la parte trasera, iba una Eevee de pelaje gris muy asustada dentro de una jaula y un Scizor, de colores también raros, que a diferencia de la cautiva aparentaba estar bastante aburrido.
— Este Eevee debe valer una fortuna — comentó la chica muy animadamente, sus ojos brillaban más y más con cada palabra que soltaba —. Aparte de tener un pelaje tan raro, casi brillante, ¡es hembra! ¡¿Sabes lo difícil que es encontrar un Eevee hembra?!
— Claro... porque yo te lo dije — puntualizó el chico, ligeramente molesto por el comportamiento de su compañera.
— ¡Como sea! Cuando tenga mi parte, iré corriendo a esa tienda que vimos en Vermilion a comprarme el vestido más caro. Fue el que me gustó más, por supuesto — dijo la chica, algo embriagada con sus propias palabras.
— ¡¿Estás loca?! — bufó el chico, molesto — Lo recaudado en los últimos trabajos te lo has gastado en estupideces carísimas que ni siquiera usas. Tenemos que comprar materiales y unos equipos nuevos para seguir trabajando. Y si quieres, con lo que quede te invito una hamburguesa.
— ¡Que pesado eres! — chilló la chica, haciéndose la ofendida —. Claro que uso lo que compro, o ¿cómo crees que consigo los clientes importantes que tenemos? Esta belleza necesita mantenerse o nos arrebatarían muchos Goldeen gordos.
El Scizor escuchaba la conversación con mucha atención y ante lo último dicho por la muchacha, éste sonrió con cierta picardía.
— ¿Mantener qué? ¿Lo bella o lo zorra que eres? — preguntó el Scizor socarronamente.
— ¡¿Cómo me llamaste?! — chilló la chica furiosa, dándose la vuelta y mirando por una pequeña ventanilla que daba a la parte trasera. Parecía que de sus ojos brotaban llamas.
— ¡Ya basta ustedes dos! Manejar por este camino ya es muy estresante, no me lo hagan más difícil — gritó el chico, ostinado.
— ¡Pero...!
— Si quieres tu vestido, cierra la boca, te lo suplico — rogó el chico, apesumbrado por el cansancio.
— ¡Trato hecho! — exclamó la chica muy contenta, enderezándose en su asiento de tal manera que un poco más y le salía una aureola.
— Me compadezco de lo sometido que te tienen, amigo — musitó el Scizor, riendo por lo bajo —. De todas maneras, me da igual lo que hagan contigo, separarte de tú entrenador no fue la gran cosa... fue aburrido — comentó lanzándole una mirada cruel a la Eevee.
— Por favor, déjame ir, permíteme volver con mi entrenador... — lloriqueó ella, acongojada ante la intensa mirada de aquellos ojos carmesí — Fabián me necesita...
— ¡Claro que te necesita! — bufó el Scizor lacónicamente, dando un golpe fuerte en el suelo con su tenaza, consiguiendo interrumpir en seco los lloriqueos de la pequeña Eevee — Un humano es inútil por sí solo, por eso buscan pokémon, nos necesitan para poder sentirse importantes... — siseó en voz baja de manera que solo ella pudiera escucharlo.
— ¡No seas tan rudo! — le pidió el chico, que solo oyó el golpe.
— Por favor... — insistió la Eevee, temblando — Te pareces a mi... deberías entender... Nadie me va a tratar como Fabián. Me lo dijo mi mamá, que a pokémon como nosotros solo nos quieren para encerrarnos si caemos en manos de alguien con mal corazón...
— ¿Nosotros? ¡Ja! — volvió a interrumpirla el Scizor — Pokémon como tú, con ese brillo tan inusual, son valorados por humanos y pokémon, son únicos entre miles de miles. Pero cosas como yo, sólo generan temor. Un Scyther que brilla, pues historias he escuchado, pero como te darás cuenta, yo suelto brillitos maricones con cada movimiento que hago…
Justo en ese momento, el camión frenó bruscamente y el motor se apagó, dejándolos a oscuras.
— ¡Agh! ¡Zack, ten más cuidado! — gritó el Scizor molesto, a quien el frenazo lo había tumbado en el suelo — ¡¿Qué es lo que pasa?!
— ¡No lo sé! — exclamó el chico muy confundido. Se detuvo y respiró hondo — Debe ser el motor, estoy seguro... ¡¿Ves por qué no podemos pensar en vestidos cuando hay otras cosas más importantes en las cuales gastar el dinero?! — vociferó molesto mientras de bajaba del auto.
— ¡Claro, échenle toda la culpa a Lenore ahora! — chilló la chica, bajándose también.
— ¡Allá veo algo! — gritó Moonghost, quien decidió cubrir el recorrido desde el aire — ¡Están en un camino, pero no encuentro cómo hacer para que caigan en el! ¡Ustedes deberían subir!
— !No hace falta! ¡Ya nos están diciendo cómo llegar! — le contestó Flowar — ¡Ve adelante!
Apenas lo flor terminó de decir esto, Eve giró a la derecha y se sumergió en unos arbustos seguida del resto. Esquivaron raíces, troncos y uno que otro arbusto espinoso hasta encontrar un camino que era apenas visible entre el descuido y la frondosidad de los árboles.
Eve se detuvo, dudando, pero Flowar escuchaba mejor a sus inusuales guías y continuó, torciendo hacia la izquierda.
Corrieron un rato hasta que Eve y Flowar comenzaron a escuchar el leve rugido de un motor.
— ¡Eve, adelántate! — le pidió Flowar — Deberías poder detenerlos con algo de plasma...
Eve aceleró el paso, dejándola con las palabras en la boca, corriendo hasta divisar un vehículo de proporciones exageradas. Aumentó la velocidad, las chispas violáceas comenzaron a saltar de su cuerpo y cuando sintió que no podría fallar, se postró sobre sus patas traseras y disparó una esfera de plasma.
¡Le había dado! Con una sonrisa de satisfacción y recobrando el aliento, observó al vehículo detenerse de sopetón y los residuos de su plasma saltar de aquí a allá.
— ¡Buen tiro! - la elogió Moonghost, quien justo en ese momento se posaba a su lado.
Escucharon que se abrían las puertas del vehículo y dos personas se bajaban intercambiando improperios. Ninguno logró ver al otro y quienes discutían se habían ido a revisar algo delante del vehículo. En ese momento, los demás los alcanzaron.
— ¿Qué ha pasado? — preguntó el Poliwag angustiado — ¿Ania está ahí?
Justo en ese instante, escucharon unos golpes acompañados con una gritos de frustración provenientes de la parte trasera del vehículo.
De repente las puertas se abrieron violentamente.
— ¡Estas puertas del demonio...!.
Quien abrió las puertas a los golpes resultó ser el Scizor que les había descrito Fabián, quien detuvo de sopetón sus groserías y maldiciones al percatarse de la presencia del grupo.
A simple vista no lucía peligroso, solo era un Scizor de extraños colores, pero Eve tenía los ojos abiertos de par en par, lucía asustada y si pudiera palidecer... pero nadie se dio cuenta de esto y ella sólo buscó, muy disimuladamente, ocultarse tras Flowar.
— ¡Mark! — exclamó Ania desde el vehículo, con lágrimas de alegría brillando en sus ojos.
— ¡Ania! — respondió el Poliwag, pegando saltos de la emoción.
— ¡¿Pero qué mierda...?! — espetó el Scizor, sorprendido.
— ¡Vil malhechor, la peor de las escorias! — exclamó Moonghost heroícamente y con una voz que no era suya — Suelta a la Eevee en este instante y considerarenos dejarte ir... vivo... — agregó melodramáticamente, ganándose la mirada reprobatoria de muchos.
— Vaya, mucho ruido y no veo ningún Seedot correteando por aquí — rió el Scizor altaneramente, no parecía nervioso ante ninguno de ellos a pesar de que lo superaban en número. Entonces, la ruda expresión de su rostro cambió drásticamente — La pasarías mal si no fuera por el hermoso ángel que ocultan ahí detrás...
El Scizor desapareció de repente, alertando a los hermanos, pero reapareció postrado ante Eve, dedicándole una pícara sonrisa ante la sorpresa de todos.
— ¿Cómo ha dicho? — preguntó Rocknight atónito.
— Dime preciosa, ¿perdonarías a este "vil villano" y le revelarías tú nombre? — le preguntó el Scizor a Eve.
— ¿D-disculpa? — balbuceó Eve intentando alejarse. Estaba echa una mata de nervios y lo boquiabiertos que estaban sus hermanos empeoraba su crisis.
— Que cuál es tú nombre, preciosa.
—
Eso no es de tu incumbencia — intervino Mewtwo seriamente. No estaba consternado como el resto o mirándolos estúpidamente, más bien observaba desafiante al Scizor, quien le devolvió la mirada con antipatía.
— Nadie te preguntó, bicho raro — le espetó fríamente, lanzándole una advertencia con sus ojos carmesí.
—
Vaya, vean a un Lopunny hablar de orejas — le contestó Mewtwo fríamente.
— Ya que estás tan tímida voy primero; me llamo Blaze — dijo el Scizor volviendo a poner su atención sobre Eve e ignorando a Mewtwo —. No tienes idea del gusto que me da tropezarne con una belleza como tú luego de un duro día de trabajo.
— ¡Eve! ¡¿Qué es lo que te pasa?! ¡Reacciona de una buena vez, que se está pasando de la raya! — exclamó Flowar, intrigada por la actitud de su hermana.
— ¿Te llamas Eve? Que nombre tan adorable, te queda de maravilla — le susurró Blaze con una sonrisa seductora.
Pero su sonrisa se borró rápidamente... Todo sucedió muy rápido, Blaze estaba de nuevo a las puertas del maletero y entre él y una sorprendida Eve estaba la cola de Rocknight incrustada en el suelo.
— ¡Oops! Cuanto lo sentimos, Blaze, pero es deber de los hermanos cuidarla de lambiscones como tú — rió Moonghost, ganándose una mirada asesina del Scizor.
De repente, se escuchó un ruido seco y unas voces comenzaron a acercarse hacia ellos.
— No entiendo qué pudo pasar, ¡todo está perfecto! — se lamentó Zack.
— Sea lo que sea, no pienso quedarme estancada aquí, así que agarra ese Eevee y volvamos luego por el auto — espetó Lenore — !Blaze nos va...! ¡¿Pero qué es lo que está pasando aquí?! — gritó al ver lo que Blaze le había hecho a la puerta y al notar al grupo de extraños pokémon.
— ¡Ay, Lenore! ¡¿Por qué tienes que arruinar el momento con tus insoportables chirridos?! — se quejó Blaze, haciendo el ademán de taparse los oídos.
— ¡El bicho tiene razón! ¡Que cosa tan horrenda! — exclamó Moonghost, agarrándose las orejas y cerrando fuertemente los ojos.
— ¡¿Y quién carajo eres tú para dar tu opinión?! - gritó Lenore histéricamente.
— ¡Soy Moonghost, el Magnífico! - contestó con una falsa altanería que le robó una risilla a Flowar — Pero por supuesto, no lo sabes; bueno, nadie cuyos chillidos acallan sus propios pensamientos es imposible que se percate cuando está frente a un celebri...
—
Ya basta, Moonghost. No vine para perder el tiempo tonterías — espetó Mewtwo con desdén, limitando su telepatía al grupo.
Sus ojos brillaron tenuemente de azul y la jaula de Ania se rodeó de un aura del mismo color. La jaula comenzó a flotar y voló velozmente hacia los brazos de Rocknight, quien la atajó y destrozó los barrotes con facilidad, todo ante la atónita mirada de los ladrones.
— ¡Oye! ¡No tienes derecho! — chilló Lenore indignada.
—
¿Ah si? Intenta robarnóslo entonces — la retó Mewtwo con rudeza, logrando intimidar a la cazadora.
— ¡B-blaze! ¡Haz algo! ¡Se llevan la mercancía! - chilló Lenore de nuevo, pataleando y señalando rabiosa a Mewtwo, molestándose al ver al Poliwag pegando saltitos de felicidad con la Eevee.
— Tranquila Lenore, no me lo tenías que pedir. Ahora tengo una buena excusa para patearle el trasero a este tipo — dijo Blaze cruelmente, fijando su mirada primero en Mewtwo y después en Eve —. No te preocupes mi ángel, terminaré con esto en un santiamén...
Al prepararse para abalanzarse sobre Mewtwo, unas frondosas ramas surgieron violentamente de la tierra y lo envolvieron, inmovilizándolo por completo y tomándolo por sorpresa.
— ¡¿Qué carajo...!?
— Yo no fui — aclaró Flowar de inmediato cuando todos voltearon a verla.
— No es que lamente decepcionarte, pero no eres mi tipo — espetó Eve colocándose al frente y dando a entender que ella era la culpable.
Para alivio de todos, había vuelto a ser la de siempre; pero Mewtwo notó algo extraño en su mirada ¿Era decepción?
— ¿Decepcionado dices? - dijo Blaze riendo por lo bajo, con una sonrisa maliciosa surcando su rostro — ¡Estoy encantado! Me fascinan los retos, y si proviene de alguien tan bonita como tú, lo acepto con gusto.
Mewtwo frunció el ceño, seguro de que tal cosa había molestado a Eve, pero cuando posó sus ojos sobre ellas casi le da algo cuando notó que estaba sonrojada y pensando en dar un paso atrás.
— ¿Son ideas mías o a este bicho le falla la cabeza? Anda diciendo incoherencias desde que salió del closet — comentó Moonghost con una mueca en el rostro que causaba gracia.
— No voy a permitir que eviten que consiga lo que quiero — musitó Lenore, desprendiendo una pokebola de su cinturón — ¡Ve, Gyarados!
— Y tienen que pagar por nuestro medio de transporte — apuntó Zack mientras lanzaba también una pokebola — ¡Adelante, Raichu!
El Gyarados emergió de la pokebola liberando un intimidante rugido y estirándose lo más que podía, lo que lo hacía parecer más grande de lo normal. Por otro lado, el macizo Raichu al salir, retó a sus oponentes con una altanera media sonrisa y dejando saltar chispas doradas de sus mejillas.
— ¿Saben una cosa? — balbuceó Moonghost con una risilla nerviosa — Ese Gyarados me da meyo, así que lo mejor es que me quede por aquí...
— ¡Moonghost! — gruñó Eve molesta, frunciendo el ceño. Aún tenía algo de rubor en sus mejillas.
— Deja de hacer el tonto y libérate de una vez, Blaze — dijo Zack, colocándose al lado de su Raichu.
— No hace falta — dijo Blaze con una sonrisa confianzuda, entonces posó sus intensos ojos rojos sobre Eve — Te prometo un gran espectáculo, hermosa.
— Veamos si es cierto — musitó Eve con una sonrisa burlona muy discreta, recuperando al fin la compostura.
Blaze se rodeó de una leve aura rojiza y con un movimiento veloz logró cortar las enredaderas.
— ¡Hidro Bomba, Gyarados! — ordenó Lenore de inmediato.
En poco menos de un segundo, el imponente pokémon rugió y expelió el potente chorro a presión, dirigiéndolo a Eve; ella reaccionó rápidamente y levantó una Pantalla de Luz para detener el ataque. El agua chocó contra la barrera, pero era tanta la fuerza que se impuso e hizo retroceder a Eve con todo y Pantalla.
Aprovechando la impresión que estaba causando la Hidro Bomba, Blaze se lanzó al ataque preparando una Garra Metal. Iba a una velocidad tremenda y con la mirada fija en su objetivo... Pero Mewtwo logró detenerlo a pocos centímetros de él, sus ojos apenas brillaban con un aura azul y miraban con rabia al Scizor, a quien lanzó hacia atrás violentamente y ganándose el asombro de su oponente.
—
Con esa clase de ataque dudo mucho que puedas siquiera tocarme — espetó Mewtwo, colocándose de una manera que daba a entender que estaba listo para pelear.
— Ania… Mark... — llamó Flowar, acercándose a los pequeños pokémon — Vamos a alejarnos, podría alcanzarnos un ataque — decía mientras los apresuraba, vaticinando lo que se venía entre Mewtwo y su contrincante.
— Eso ya lo veremos... — espetó Blaze molesto mientras se incorporaba.
Sus ojos comenzaron a brillar con un tono rojo intenso y así mismo brilló su cuerpo. De esa manera se abalanzó sobre Mewtwo, usando de nuevo una Garra Metal...
— Bueno Raichu, ¿cuál te parece el más débil? — le preguntó Zack a su compañero.
El Raichu, con una sonrisa maliciosa, señaló a Moonghost y otro poco de chispas saltaron de sus mejillas, haciendo respingas al fantasma por la sorpresa. Moonghost no esperaba verse involucrado en la batalla.
— !Ataca con un Trueno! — ordenó Zack rápidamente.
El ratón eléctrico exclamó y una cantidad absurda de electricidad salió expulsada de su cuerpo en dirección a Moonghost.
El fantasma apenas tuvo tiempo de reaccionar y desapareció justo antes de que lo golpeara el ataque, reapareció detrás del Raichu y disparó una Bola Sombra que lanzó a su enemigo bastante lejos de su entrenador.
Zack quedó sorprendido ante la velocidad de respuesta de Moonghost, pero no se dejó dominar por eso y comenzó a formular una nueva orden. Pero el fantasma reaccionó y lanzó otra Bola Sombra para evitar que el Raichu se reincorporara.
— ¡Uy! ¡Gyarados deshazte de esa molestia de una buena vez! — chilló Lenore histérica.
El Gyarados llevaba rato usando ataques a diestra y siniestra, sin mucho éxito. A pesar de su gran tamaño y poder, la agilidad de Eve no le hacía fácil atinarle y ella lo sabía.
Ella esquivaba todo y se divertía con la frustración de la entrenadora, si estuviera peleando en serio sería aburrido. Pero por ocio o no, lo mejor era agotar al Gyarados por no tener un ataque contundente en su contra...
Unas pocas chispas violáceas saltaron de su cuerpo. Si solo pudiera usar ataques eléctricos...
No era momento de lamentarse por ello, ya era hora de terminar con su oponente.
Esquivó un último ataque y, como último guiño de diversión, se lanzó y mordió uno de los bigotes del Gyarados.
El cuerpo de Eve comenzó a brillar tenuemente mientras el Gyarados profería alaridos y se retorcía de maneras absurdas para tratar de deshacerse de ella.
En una última sacudida, Eve no pudo resistir y el Gyarados logró zafarse de ella, dejándola dando vueltas en el aire.
Lenore gritó de felicidad y se predispuso a dar una nueva orden, pero justo en ese momento, Eve se estabilizó y disparó un brillante Rayo Solar que dio de lleno en el rostro del Gyarados, tumbándolo contra el suelo totalmente inconsciente.
— ¡Gyarados! — chilló Lenore consternada, corriendo hacia su pokémon.
Por otra parte, las cosas no eran tan sencillas para Mewtwo. Blaze era capaz de anular sus barreras psíquicas y no podía absorber los ataques, por lo que tenía que valerse de su velocidad para poder contraatacar.
No era nada fácil. Su mejor opción era usar Lanzallamas, pero era increíble lo bien que Blaze le llevaba el ritmo y poco había podido hacer, lo tenía tan hostigado que comenzaba a desesperarlo.
Blaze reía cada vez que esquivaba un Lanzallamas. Como siempre, le parecía graciosa la sorpresa que se llevaban los que lo subestimaban y este oponente no fue la excepción.
¡Que divertido fue ver su expresión cuando destruyó esa defensa invisible! Y que iluso era pensar que se dejaría tocar por las llamas, tenía que impresionar a alguien después de todo.
Por eso mismo, ya era hora de aplastar el orgullo de su oponente.
Engañó a Mewtwo para hacerle creer que tenía oportunidad para atacarlo, estaba preparado para darle el último golpe en un rápido movimiento, pero justo cuando se lanzó sobre su oponente recibió un fuerte golpe en el estónago que lo empujó hacia atrás.
Blaze se deslizó por el suelo unos cuantos metros, al detenerse se reincorporó y buscó a quien lo había golpeado, encontrando a Rocknight, quien lo desafiaba con la mirada.
—
¡¿Por qué interfieres?! ¡No necesitaba tú ayuda, Rocknight! ¡En cambio Flowar…! — le dijo Mewtwo molesto.
— ¿En serio? Flowar no es tan tonta como para no defenderse. Además que, si no te has dado cuenta, estás todo golpeado — señaló Rocknight.
Mewtwo, extrañado, se revisó y gruñó por lo bajo. Era cierto lo que decía Rocknight y no se había dado cuenta, que ese Scizor hubiera podido rasguñarlo siquiera lo hacía sentir ofendido.
— Ya que quedó claro... — musitó Rocknight enfocándose de nuevo en Blaze.
Las rocas en su cola comenzaron a dar vueltas lentamente, pero poco a poco iban más y más rápido. Cuando estuvo satisfecho, Rocknight se abalanzó sobre Blaze con la intención de golpearlo con la cola.
Blaze se reincorporó, observando cómo se aproximaba su oponente. No iba a esquivarlo, le molestaba que siguieran subestimándolo.
Cuando Rocknight estaba sobre Blaze, el Scizor se valió de un Psíquico para deternerlo en el aire y lo lanzó, no sin antes asegurarse de que sintiera un poco de dolor. Persiguió a Rocknight, preparando una Garra Metal y logrando atestar el golpe en todo el estómago.
Rocknight se estrelló contra el suelo y se quedó en el sitio, retorciéndose del dolor ante la efectividad que el ataque tuvo sobre su gruesa piel.
Blaze sonrió triunfante y se preparaba para dar el golpe final. Mewtwo se percató y estaba dispuesto a volver a llamar la atención del Scizor, pero cuando estaba a punto de hacerlo, un rayo violáceo alcanzó a Blaze y lo llenó de chispas. El Scizor estaba extrañado, recibió un ataque que no le había hecho nada.
— ¿Por qué no dejas de perder el tiempo con los demás y peleas conmigo?
Eve caminaba lentamente hacia ellos y se plantó frente a Blaze, desafiante, pero con una sonrisa llena de picardía que perturbó a Mewtwo. A Blaze, en cambio, le robó una carcajada.
— ¡Corazón, por favor! Yo no quiero hacerte daño, no me obligues a hacerlo — le contestó él seductoramente.
Eve rió, pero hizo caso omiso a las burlas y lanzó otra dosis de plasma que Blaze recibió una y otra vez. Como le hacían cosquillas, él no se molestaba en evadirlos, así que ella se abalanzó sobre él, intentando atinarle con sus puños llenos de plasma y obligándolo a retroceder. El Scizor se carcajeaba con cada puño que evadía, pero aún así, el plasma lo alcanzaba.
— ¡Así nunca me vas a hacer daño preciosa! — exclamó Blaze, muy divertido — ¿O acaso no quieres hacerme daño? — agregó seductoramente.
En eso, Eve lo apresó con ayuda de sus manos y cola y lo acercó a ella. Blaze no se esperaba eso y quedó sin habla ante la sonrisa seductora de Eve, cuyo cuerpo no dejaba de expeler plasma.
— ¿Nunca te han dicho que eres demasiado confiado? — susurró Eve.
Empujó a Blaze alejándolo una considerable distancia de ella. Se posó sobre la tierra y de sus dos manos emanaba gran cantidad de plasma. De repente juntó ambas fuentes, aumentando la magnitud de la esfera de plasma que se formaba entre sus dedos, las chispas de plasma volaban en todas direcciones hasta que, con mucho esfuerzo, comenzó a separar sus manos.
Al principio a Blaze le extrañó esto, pero de repente sintió una presión tremenda, algo como un gran peso que lo obligó a flexionar las piernas. Cuando se dio cuenta, estaba extendido sobre el suelo y a medida que Eve lograba separar sus manos, Blaze sentía más presión, que le faltaba el aire...
Eve logró separar por completo las manos y el plasma se liberó en forma de onda expansiva, cosa que ayudó Moonghost al noquear al Raichu.
— Menos mal... — bufó él, dejándose caer en el suelo aliviado.
Eve se dejó caer al suelo y posó sus manos sobre la tierra, respiraba rápidamente intentando de recobrar el aliento. Ese ataque requería de fuerza que ella apenas tenía.
Pero no debía perder el tiempo.
Los ojos de Eve brillaron y unas raíces brotaron de la tierra, apresando a Blaze, Lenore, Zack y su Raichu, juntándolos en un apretado amarre.
— ¡No! ¡Suéltame! — chilló Lenore, pataleando en el aire — ¡Blaze, Blaze! ¡Reacciona, Blaze!
— Rocknight, ¿estás bien? — preguntó Moonghost, acercándose a su hermano y ayudándolo a levantarse.
— Si, tranquilo... — susurró Rocknight con dificultad — Solo que no me esperaba que fuera capaz de repelerme así...
—
¿Te encuentras bien, Eve? — le preguntó Mewtwo al notar lo errática que estaba su respiración, queriendo ayudarla a reincorporarse.
— Vámonos... — balbuceó Eve, rechazando la mano tendida del pokémon e incorporándose con torpeza.
— Hermana... — la llamó Rocknight, preocupado.
— ¡Vamonos! — gruñó Eve molesta, frunciendo el ceño — Antes de que el Scizor recupere la consciencia...
— ¡No! ¡No nos pueden dejar aquí! — rugió Lenore — ¡No se vayan! ¡Nooo! ¡Mi vestidooo!
— ¡Eevee! — gritó Fabián lleno de felicidad al momento en que su pokémon saltó hacia sus brazos — ¡Te extrañé tanto!
— Y yo a ti Fabian. Tenía mucho miedo... — lloriqueó Ania, con una gran sonrisa en el rostro.
— ¡Yo sabía que volveríamos a estar juntos! ¡Lo sabía! — exclamó Mark pegando brinquitos de felicidad.
— ¡Guao! ¡Lo encontraron! — exclamó Dyfir, asombrada — Pero mirénse... están todos muy golpeados ¿Qué les pasó? — preguntó preocupada.
— Nada, que ese Scizor nos la hizo — respondió Moonghost dejándose caer sobre la grama —. Hasta Eve se puso rara.
— No te preocupes Dyfir, yo me encargo de sanarlos — dijo Flowar mientras Rocknight y Mewtwo se sentaban frente a ella — ¿A dónde crees que vas, Eve? Necesito revisarte...
— No necesito nada — respondió Eve sin siquiera dirigirle la mirada.
No le dio oportunidad de decirle más nada, caminó rápidamente y se alejó lo suficiente para que no la fastidiaran. Se sentó a los pies de un árbol y se ocultó tras el.
Elevó la mirada y contempló la luz que traspasaba las hojas. Trató de concentrarse en el ruido del viento jugando con las hojas, pero su corazón latía tan rápido que retumbaba en los oídos y eso era desesperante.
No podía evitarlo más. Una discreta lágrima logró escapar, rodando por su mejilla, ella se apresuró a secarla con el dorso de su mano y cerró los ojos suavemente en un intento de retener otras más que urgían por salir, ocultando su rostro en la seguridad de sus brazos.
— ¿Por qué fuiste tan confiado…?
Capítulo original
Spoiler
Capítulo 14 – Nuevos enemigos
Dyfir y Fabián esperaban en el claro, mientras que los pokémon (incluido el Poliwag de Fabián) buscaban a los ladrones del Eevee.
- No hay rastro de ellos – sentencia Moonghost exhausto.
- Debes ser paciente – dice Rocknight.
– Rocknight tiene razón, Moonghost. Pero te informo que debajo de las rocas pequeñas no los vas a encontrar – dice Mewtwo, monótonamente. (¬¬U)
- Ohhhh – suspira Moonghost, algo decepcionado - La esperanza es lo último que se pierde, uno nunca sabe si son capaces de encogerse – comenta con ánimos.
- Sigue soñando ¬¬ – espeta Eve, que había vuelto de buscar en otra zona – Flowar encontró una pista, los llevaré allá – les informa y les indica que la sigan.
Después de caminar un rato llegan a otro claro del bosque. Flowar estaba sentada enfrente a un árbol de espaldas a ellos, no se movió ni dijo nada cuando llegaron.
- ¿Qué le sucede? – pregunta Mewtwo.
- Intercambia ideas con el árbol – dice Rocknight – Habla con el mentalmente, por algo ella adora a las plantas – agrega al ver la cara de confusión de Mewtwo.
- ¿Habla con los árboles? – pregunta Mewtwo, demasiado extrañado.
- Si. Hasta a mí se me hace muy extraño, no te preocupes – dice Rocknight.
- El testimonio del árbol no es la única pista – dice Eve, con cierto sarcasmo en su voz. Al parecer a ella también se la hacía raro el hablar con vegetales y lo peor del caso es que ella también podía – Aquí estuvo un vehículo de gran tamaño y peso considerable –
Flotando les señalaba el suelo, en donde apuntaba la grama estaba algo aplastada y se veía levemente que un vehículo se había hecho paso en dirección al camino.
- Gracias – dice Flowar repentinamente y se acerca a ellos – Tenemos a nuestros ladrones, de aquí podremos seguir el rastro. El árbol me contó que aquí estuvieron descansando dos humanos, un chico y una chica, que no debían tener más de 20 años. También que a sus pies, estaba descansando un Scizor de colores extraños. Tenían enjaulado a un pequeño Eevee de color gris humo –.
- ¡Esos son! ¡Son los mismos que raptaron a Ania! –exclama Poliwag, brincando de alegría.
- Si es así ¿qué hacemos aquí parados? ¡En marcha! – exclama Moonghost enérgicamente.
Todos asienten y se ponen en marcha rápidamente. Comienzan a seguir el rastro que habían dejado las ruedas del vehículo, deteniéndose solo cuando se les dificultaba encontrar el rastro y para que Moonghost descansara un poco.
- Deberías hacer más ejercicio – reclama Rocknight.
- Hacer ejercicio es muy aburrido y cansa mucho – espeta Moonghost, con un hilillo de voz y respirando entrecortadamente.
- Que gran descubrimiento – dice Flowar, sarcásticamente – Si no duele no sirve –
- Pensaba que tu eras la alegre, la optimista y la que apoyaba a todo el mundo sin importar si estaba equivocado – replica Moonghost.
- Así es, pero tengo un límite, y tú lo pasas – dice Flowar, molesta.
- Silencio – ordena Eve.
Se les queda mirando reprobatoriamente.
- ¿Oyen eso? – pregunta Rocknight, mirando hacia los lados.
Moonghost y Flowar asienten.
- Lo oigo desde hace un instante. Ustedes también si no se hubiesen puesto a discutir – rezonga Eve
- Yo no oigo nada – acota Mewtwo.
- Yo tampoco – agrega Poliwag.
- Ayyyy, cierto… Ustedes no tienen tan buen oído – dice Moonghost, con las manos en la cabeza, en señal de susto.
- El ruido es de un motor. Puede que sean los ladrones – dice Rocknight – Apresurémonos, así los alcanzamos-
- ¡En marcha! – exclama Flowar, con mucho optimismo.
Más adelante, en la camioneta, los ladrones conversaban tranquilamente acerca de lo que harían con el dinero que obtendrían. El Scizor se encontraba en la parte trasera, junto al Eevee, escuchando muy aburrido lo que decían.
- Yo voy a ir a al primer local de comida rápida que encuentre y voy a comprar toneladas de comida chatarra – dice el chico, mientras manejaba – ¡No, no, no, no! Mejor miles de hamburguesas, me sentiré realizado -
- Eso es un desperdicio – espeta la chica con altanería, ocupaba el asiento del copiloto – Yo voy a ir una tienda de joyas para comprarme la más lujosa de todas, y después presumirla a todo el mundo ¡Jajajajajajajajajajaja! – comenta riéndose maniáticamente.
El Scizor los miraba reprobatoriamente, se encontraba atrás y estaba sentado en el suelo. Escuchaba todo lo que sus dueños hablaban y luego desvía la mirada al atemorizado Eevee gris.
- Creo que ambas cosas son un desperdicio – dice el Scizor para sí, fastidiado– Aunque por la dificultad de capturarte y el hecho de que no eres tan valioso no importará que hagan con el dinero – le dice al Eevee
- Por favor, déjame ir – lloriquea el Eevee con una voz femenina e infantil – Fabián se puede perder por el camino -.
- No lo creo – espeta el Scizor cruelmente – A pesar de todo eres trabajo y no te voy a soltar solo por que me lo estas pidiendo –
- Eres muy cruel – lloriquea Eevee con más vehemencia.
- ¡Ya hagan silencio allá atrás! – exclama la chica.
Entonces, el vehículo se detiene bruscamente.
- ¡Que c…! – exclama el Scizor, apoyando su tenaza en el suelo - ¡Aprende a manejar Zack! – exclama encolerizado.
- ¡No me grites! ¡No fue culpa mía! – exclama el chico, volteando a mirar al Scizor.
- No me vengas con excusas tan tontas como esa – espeta el Scizor, molesto – Arranca de una vez –
- No podemos – dice la chica.
- ¿Cómo que no pueden? – pregunta el Scizor, claramente molesto.
- Como lo oíste. Seguro es el motor – reflexiona Zack – Voy a revisar. Aprovecha y sal, se perfectamente que estás aburrido ahí atrás –
- Yo te acompaño – dice la chica
Zack y la chica descienden del vehículo por sus respectivos lados y las puertas se cierran detrás de ellos.
- Está bien – masculla el Scizor.
El Scizor se levanta y mira al Eevee enjaulado, aprieta un botón y la compuerta comienza a abrirse.
Eve, Moonghost, Mewtwo, Flowar, Rocknight y Poliwag se acercaban rápidamente al camión por atrás.
- Buen disparo – dice Flowar.
- Tampoco que el blanco fuese diminuto – dice Eve. (¬¬)
Se detienen justo cuando escuchan las puertas del automóvil cerrarse. En eso, la puerta trasera comienza a abrirse y de ella aparece el Scizor negro, que se les queda mirando. No se veía tan peligroso, era un Scizor normal sólo que cambiaba de colores. Sin embargo, Eve se había puesto pálida, aunque obviamente no se le notaba; pero sí se le veían unas gotas de sudor y que temblaba un poco. Entonces se coloca un poco detrás de Flowar.
- ¿Te sucede algo? – pregunta Flowar extrañada.
- ¿Qué demonios…? – suelta el Scizor.
- ¡Mark! – exclama el Eevee, desde las entrañas de la camioneta.
- ¡Ania! – exclama el Poliwag.
- ¡Entréganos al Eevee! – exclama Moonghost heroicamente.
Todos sus compañeros se le quedan mirando y Rocknight le da un golpe en la cabeza, que le produce un chicón a su hermano.
- ¿Y creen que se los…?- pregunta el Scizor pero se detiene, mirando fijamente al grupo – Vaya, vaya, vaya… Del cielo se ha caído un ángel –
- ¿Ah? – se les escapa a todos.
En eso, el Scizor desciende rápidamente de la camioneta y se plana agachado enfrente de Eve, que lo mira con los ojos desmesuradamente abiertos; el Scizor había apartado a Flowar.
- Hola preciosa ¿Cómo te llamas? – pregunta el Scizor galantemente.
Todos excepto Eve y Mewtwo caen como típico anime, como reacción, Mewtwo se limitó a fruncir el ceño y Eve miraba al Scizor con cierto temor.
- ¿Disculpa…? – pregunta Eve, anonadada.
- ¿Qué cuál es tu nombre lindura? – pregunta el Scizor nuevamente.
- Eso no te interesa– contestan.
Mewtwo miraba desafiante al Scizor, que le devuelve una mirada muy antipática con sus ojos carmesí.
- No te pregunte a ti bicho raro – espeta el Scizor.
- Miren al Lopunny hablando de orejas– espeta Mewtwo antipáticamente, en contestación.
- Yo me llamo Blaze – dice el Scizor, omitiendo el comentario de Mewtwo – Que gusto encontrarme a una pokémon tan exquisita como tú –
Eve se le queda mirando y no responde, pero si intercambia una rápida mirada con Flowar que se había reincorporado después de la caída.
- ¡Eve, despierta! – exclama Rocknight.
- ¿Eve? ¿Ese es tu nombre? Que nombre tan hermoso para alguien más hermoso aún – dice Blaze, galantemente.
- A este tipo le falla un fusil – comenta Moonghost, elevándose a la altura de Mewtwo – No te preocupes. A Eve no le gustan los cumplidos, no se los va a aceptar. Pronto veremos a ese tipo privado y chillando como Pachirisu… -
- ¿En serio? Vaya, gracias… Nadie me lo había dicho antes – dice Eve, algo sonrojada y con la cabeza gacha.
Todos se quedan petrificados, parecían una estatua. Mientras los demás trataban de recuperarse del profundo trauma, los chicos caminaban hacia ellos hablando entre sí.
- No lo entiendo – le comentaba Zack a su compañera – El motor está en perfectas condiciones, todo lo está ¡No entiendo por qué no arranca! –
- ¿No podría ser la batería? – pregunta la chica.
- Lo dudo mucho. Esa batería se la puse hace dos días – dice Zack – En tal caso, andaremos en un rato. Que bueno haberle puesto paneles solares -.
- Si… - afirma la chica - ¡Blaze ya nos vamos! – exclama, en eso se da cuenta del grupo - ¡¿Qué significa esto?!- pregunta molesta.
- Lenore no me arruines este momento con tus chirriantes berreadas – dice Blaze.
- ¡¿Cómo que berreada bicho de porquería?! – grita Lenore.
- El insecto este tiene razón ¡Qué berreada! – exclama Moonghost, agarrándose las orejas.
- ¡¿Y quién eres tú para opinar?! – le grita Lenore.
- ¡¿y quién eres tú para gritarme?! – grita Moonghost – Y para tu información, yo soy el Gran Moonghost – agrega con una voz que producía un eco.
- Te repito. Sigue soñado ¬¬ - espeta Eve, con antipatía.
- No vinimos para tonterías – dice Mewtwo monótonamente aunque con cierto desdén.
Sus ojos se tornan azul celeste, la jaula en la que estaba Ania es rodeada por un aura de ese mismo color, flota y sale rápidamente hacia Rocknight.
- ¡Oye! ¡No tienes derecho…! – exclama Lenore.
- Si no quieres terminar en un manicomio será mejor que cierres tu boca– dice Mewtwo cruelmente y de manera cortante.
La jaula ya la tenía Rocknight en su posesión. Con un simple golpe destruyó la cerradura; Ania sale alegremente de la jaula y da unos brinquitos junto a Mark, festejando su libertad.
- ¡Blaze haz algo! ¡Se están llevando al Eevee! – grita Zack.
- Esta bien, esta bien – asiente Blaze, con fastidio – Sólo será un momento dulzura – agrega galantemente.
Cuando se iba a reincorporar no pudo, se encontraba aprisionado por unas gruesas enredaderas que surgían a sus pies, lo tenían bien sujeto por los codos y en las rodillas.
- ¡Que cara…! – exclama Blaze.
- ¡Buen trabajo Flowar! – exclama Eve, interrumpiéndolo.
- Jejeje. No fue nada – dice Flowar con una sonrisita y algo rosadita.
- Lo siento pero no me gustan los insectos – le dice Eve, burlonamente.
- Siendo sincero querida – dice Blaze – Me gusta más que se resistan, el reto me atrae – sonríe – Así que cuanto más te resistas más me vas gustar – agrega maliciosamente.
- Este bicho es muy extraño - dice Moonghost.
- Se parece mucho a ti – dice Rocknight.
- ¡No vamos a permitir que se lleven a ese Eevee! – exclama Lenore sacando una pokebola - ¡Gyarados yo te elijo! -.
- Lo mismo que Lenore – dice Zack sacando su pokebola - ¡Adelante Raichu! -.
Un gigantesco Gyarados, más grande de lo normal, emerge de su pokebola lanzando un fuerte rugido intimidante; a su lado emerge un Raichu bien macizo y lanzando chispas de sus amarillas mejillas.
- Ese Gyarados me da meyo – dice Moonghost con una sonrisa extraña (n_nU).
- Blaze ya deja la estupidez y libérate – ordena Lenore.
- ¡Claro! – asiente Blaze – Ahora me vas a ver en acción muñeca, te prometo una gran actuación – le dice a Eve guiñándole un ojo.
- Qué pokémon tan presumido – dice Flowar.
Blaze con mucha facilidad se libera de las fuertes enredaderas que lo sujetaban firmemente al suelo. Y se coloca al lado del Gyarados.
- ¡Pero…! ¡¿Cómo…?! – lloriquea Flowar.
Lenore: - ¡Gyarados, Hidro Bomba! – exclama.
Gyarados: Expulsa el potente chorro de agua en dirección a Eve.
Eve: Detiene la Hidro Bomba con una Pantalla de Luz. Retiene el ataque y lo devuelve al Gyarados.
Gyarados: Recibe de lleno su propio ataque.
Blaze: Se dirige directamente a Mewtwo usando Garra Metal, a una velocidad tremenda.
Mewtwo: Lo detiene a poco centímetros de él, el Scizor lo mira con el ceño fruncido, en eso lo lanza con fuerza hacia atrás.
- Dudo que con eso puedas siquiera tocarme - dice Mewtwo.
- Eso ya lo veremos… - espeta Blaze.
Blaze: Sus ojos brillan de un escarlata intenso, su cuerpo es rodeado por un aura del mismo color. Entonces se lanza precipitadamente en contra de Mewtwo usando nuevamente Garra Metal.
Zack: - ¡Raichu, Trueno contra el negrito! –
Raichu: Con una exclamación produce el electrizante ataque.
Moonghost: Desaparece, evitando el ataque del Raichu. Reaparece detrás de su contrincante y lanza una Bola Sombra.
Raichu: Sale disparado bruscamente. El ataque le causa un daño considerable ya que lo recibió muy cerca.
Zack: - ¡Vamos Raichu! – anima - ¡Agilidad! –
Moonghost: Lanza una Sombra de la Noche antes de que el Raichu pudiera siquiera reincorporarse.
Lenore: - ¡Gyarados deshazte de una buena vez de esa molestia! – grita histéricamente.
Gyarados: Usaba ataques a diestra y siniestra. A pesar de tener un gran tamaño y de tener un poder admirable, el pequeño tamaño de Eve comparado con él suyo, sumándole el hecho que Eve era condenadamente rápida, le dificultaban dar alguna vez en el blanco.
Eve: Esquivó durante un tiempo los ataques, acabar rápido con su contrincante le quitaría la diversión, y no acabar rápido con sus contrincantes siempre se lo había reprochado uno de sus hermanos. Cuando se cansó, se dirigió rápidamente al rostro del Gyarados, esquivando espectacularmente una Ventisca, y le muerde uno de los bigotes fuertemente. En eso ella comienza a brillar.
Gyarados: Profería alaridos y trataba cómo podía de zafarse a Eve del bigote. Hubo una de las sacudidas que fue tan fuerte que logró deshacerse de Eve, la cuál quedó dando vueltas en un mismo punto en el aire.
Lenore: - ¡Perfecto Gyarados! ¡Furia Dra…!
Eve: Lenore no había terminado de dar la orden a su Gyarados cuando lanzó un potente y dorado Rayo Solar que dio de lleno a su oponente.
Gyarados: Debía de estar cansado y el ataque debió ser muy potente por que cayó derrotado al suelo.
- ¡Gyarados! - exclama Lenore, lastimeramente.
Eve se fija entonces en los demás.
Mewtwo: Tenía que valerse de su velocidad, ya que Blaze podía anular su poder psíquico y no se explicaba cómo. Cuando podía usaba Recuperación, lanzaba unas cuantas Bola Sombra y uno que otro Lanzallamas que en cuando daban en el blanco pero apenas por roce. Si pudiera darle de lleno con un Lanzallamas lo derrotaría más rápidamente.
Blaze: Tenía la batalla ganada. Cómo suponía, era un pokémon Psíquico, y normalmente sus contrincantes telequinéticos no tenían una buena Defensa. Pero éste debía al menos tenerla aceptable por que había resistido mucho. Él también se encontraba algo golpeado por que el desgraciado sabía usar Lanzallamas. Cuando ya estaba por darle el que pensaba era la estocada final, recibe un golpe en pleno rostro.
Rocknight: Lo había golpeado fuertemente con su cola. Blaze se reincorpora y se recupera del golpe y lo mira con odio.
- Flowar – dice Rocknight - Llévatelos lejos -.
Flowar asiente y corre incitando a Ania y a Mark. Mewtwo estaba algo golpeado y usaba Recuperación constantemente para volver a encararse con Blaze.
Rocknight: Las rocas de su cola comienzan a dar vueltas, a cada segundo giraban más rápido. Cuando pensó que ya era suficiente se lanza en contra de Blaze para golpearlo nuevamente con su cola.
Blaze: No se preocupa en esquivarlo. Simplemente lo detienen en el aire con un Psíquico, le hace sentir algo de dolor y luego lo lanza lejos. Mientras estaba en el aire se acerca velozmente y lo golpea con Garra Metal.
Rocknight: Lamentablemente, por su debilidad de pokémon roca, el ataque le hace un daño considerable.
Moonghost: Acababa de deshacerse del Raichu y ve como Blaze golpea a Rocknight. Cuando va en su ayuda…
Blaze: Recibe un ataque de chispas violáceas que le produce cosquillas pero de la fuerza que tenía le hizo retroceder unos cuantos pasos.
Eve se planta en frente de Blaze, desafiándolo abiertamente a pelear. Blaze la mira y ríe entre dientes.
- ¡Vamos preciosa! No me obligues a hacerte daño – dice Blaze.
Eve: Omite el comentario por completo y le vuelve a lanzar otra tanda de plasma.
Blaze recibía todos y cada uno de los ataques de Eve que eran de plasma, no le producían ningún daño. Eve no dejaba de lanzar plasma a diestra y siniestra, pero llego un momento en que se detuvo con plasma en sus manos.
- Muñeca, así no me vas a hacer daño… - dice Blaze, muy divertido – O acaso… ¿No quieres hacerme daño? –
- Eres demasiado confiado – contesta Eve, con simplicidad.
Eve: Dicho esto junta ambas manos. El plasma en sus manos aumentó su magnitud y desprendía chispas por todos lados; comienza a separar, al parecer, con dificultad sus manos.
Blaze: Siente un presión, una fuerza tremenda le hace flexionar las piernas. Mientras Eve separaba más sus manos más se hundía él en el suelo. En pocos instantes, Blaze se encontraba tendido en el suelo y debilitado.
El plasma que controlaba Eve desaparece y se agacha respirando ofuscadamente, al parecer realizar eso consumía mucha energía. Sin perder tiempo, los ojos de Eve brillan violáceamente.
Unas gruesas raíces surgen de la tierra y comienzan a enrollar a Lenore, Zack, Blaze y al Raichu que no había sido regresado a su pokebola, amarrándolos entre ellos. La camioneta también fue víctima de las gruesas raíces, quedando atrapada.
- ¡Vámonos! – exclama Moonghost ayudando a Rocknight.
Eve se reincorpora y se acerca a ellos, Mewtwo estaba algo golpeado entonces lo ayuda. En eso se alejan rápidamente.
- ¡Eevee! – exclama Fabián felizmente.
- ¡Fabián! – exclama Ania.
Ania da un brinco en dirección a Fabián, que la recibe en sus brazos y le da un fuerte abrazo, en su rostro se vislumbraba una gran sonrisa.
- ¡Qué felicidad! – exclama Mark, dando saltos alrededor de Fabián.
- ¡Guao! ¡Lo lograron! – exclama Dyfir sorprendida – Cuéntenme cómo fue todo –
- Después… – musitan todos, algo exhaustos
Flowar brillaba, al parecer, curando a sus hermanos y a su amigo…

Espero que haya sido de su agrado y, en lo más remoto de mi pensamiento XD, se hayan divertido tanto como me divertí escribiendo ese capítulo XD.
Agredecimientos:
- Agradezco a Claiwy, por exclamar: ¡No me apachurren! XD
- A Nicolás, por inspirarme la egocentrica personalidad de Blaze XD
Saludos ^(OoO)^