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Pokemon: El Gen X [Segundo Acto]

Bueno, lo primero que debería dar es la evaluación, pero no lo haré en vista de ésto: ---->Freeway time!Cuando vi ése post no imaginan lo emocionado que me sentí, llevaba 3 días con el primer Capítulo de este FanFic hecho, ayer lo había enviado a Demian para que lo evaluara y me estaba bastante ansioso (admito que, un día mas y hubiese comido las uñas de mis pies xD). No soy un escritor experto, ni siquiera avanzado, por lo que no prometo más que mejorar y mejorar hasta la meta lograr. Ahora a lo que me ocupa, debo darle las gracias a Anita (Anita sensei :3) que me ayudó a pulir varias de mis ideas, y sin más, los dejo con algo que, no será GRAN COSA, pero prometo mejorar si me dicen en que estoy fallando.



POKEMON: EL GEN X

Índice:

Primer Acto: Volviendo al inicio


Capítulo I: El hueco en los recuerdos
Capítulo II: Muere un... ¿Amigo?
Capítulo III: Volviendo al inicio

Segundo Acto: ¿Quién es tu enemigo?

Capítulo IV: El Poke-Humano
Capítulo V: L.L.


Prólogo:





Spoiler
Bueno, para empezar con este relato, obviamente tengo que presentarme, mi nombre es Néstor, mido 1.85, cabello negro, ojos cafés, tengo 16 años. Toda esta historia empezó con la creación de los Pokemón, que se logró en 2007, yo anhelaba tener un Pokemón, cada semana pedía a mis padres que me permitieran conseguir uno, pero esto nunca se dio, porque en febrero de 2008 ocurrió un desastre, los Pokemón empezaron a comportarse de una manera muy violenta a nivel mundial, esto acabó en ese mismo año. Se descubrió que formaba parte de una conspiración por parte de Gen Game Freak encargados del proyecto Pokemón, cuando la persona que estaba tras de esto fue derrotada, se dio a la fuga y Game Freak se disolvió por completo, el trabajo con los Pokemón quedó en manos de Gen Corporation, una empresa Estadounidense.

(Ahora sigamos conmigo) Por culpa de la catástrofe mi hermanito y yo perdimos a nuestros padres justo frente a nuestros ojos: fueron asesinados por un par de Pokemón tipo fuego que terminaron ocasionando un incendio del cual sólo sobrevivimos mi hermano menor y yo.

Nos fuimos a vivir a casa de los abuelos, la cual no era tan bonita o espaciosa como la antigua, pero al menos servía para vivir, como en esa casa solo teníamos la pensión del abuelo que apenas alcanzaba para la comida y los gastos de la casa, tuve que empezar a trabajar para costear los estudios de mi hermanito, de una manera que aún no recuerdo, conseguí una beca en uno de los mejores internados de Venezuela y una vez que estuve allí conseguí un trabajo para pagar los gastos de mi hermano. Para mi mala suerte (y de una manera que tampoco recuerdo), 3 años después (2011) perdí la beca y tuve que regresar a casa.



Capítulo I: El vacío de los recuerdos




1 de Noviembre de 2011, Carúpano, Estado (Provincia/Departamento/Distrito) Sucre.

Me fui a dormir esa noche intentando recordar por qué perdí la beca si había aprendido lo suficiente para ser considerado, en estos momentos, el mejor estudiante de mi secundaria, esto mientras trabajaba para mantener a mi hermanito estudiando y ayudar a mis abuelos con los gastos de la casa. Al poco tiempo me dormí.

Tuve un sueño algo raro, del cual solo les contaré lo más sobresaliente para resumir, aparecí en una sala de estar, allí había un niño pequeño sentado en un sofá, que estaba cerca de la puerta junto con una señora mayor, ambos eran demasiado familiares. El niño, que tenía unos 4 años, era yo, que estaba junto con mi abuela en mi antigua casa esperando a que mis padres llegaran a casa del hospital, pero no por algún accidente o algo malo, sino porque yo iba a tener un hermanito. Mis padres llegaron a casa y recordé toda la felicidad que sentí al ver a aquel niño, aún más pequeño que yo, regordete, con unos ojos café claro que me recordaban a los bosques y un poco de cabello castaño muy crespo en su pequeña cabeza.

Ahora vi a los mismos dos niños pero de unos 12 y 8 años sentados frente a la televisión viendo las noticias, recordé de inmediato ese momento, fue el día en que anunciaron que al fin los ingenieros de Game Freak habían traído los Pokemón al mundo y que luego de cierto tipo de pruebas iban a liberarlos en ambiente salvaje junto con otros animales, mientras que otros serían enviados a agencias para entregarlos al público, recordé que en aquel momento mi hermano y yo habíamos sentido una euforia tan grande que empezamos a correr por toda la casa gritando: ¡YA HAY POKEMON! ¡QUIERO UNO, QUIERO UNO!, de inmediato ese recuerdo terminó.

De nuevo éramos mi hermano y yo, de 9 y 13 años respectivamente, pero ahora nos encontrábamos en la sala de la casa, estábamos cerca de la pared contraria a la puerta de salida, mi hermano llorando por la angustia y yo paralizado por el miedo, aproximadamente 1 metro delante de nosotros estaban nuestros padres interponiéndose entre un par de Pokemón de tipo fuego, a los que ésta vez reconocí como Magmortar y Emboar, sus pupilas estaban totalmente dilatadas, habían derribado la puerta y miraban de una manera demasiado amenazante a mis padres. En cuestión de segundos vi a mis padres en llamas desplomarse en el suelo y soltando aullidos de dolor, mi hermano al ver esto salió corriendo hacía ellos mientras el Magmortar ya cargaba un lanzallamas, mi parálisis instantáneamente se acabó, para nuestra suerte logré apartar a mi hermano del ígneo ataque y resulté solo con una quemadura en la espalda, corrimos a toda velocidad hacia el patio sin que lograsen vernos. Cruzamos la cerca hacia la calle (por la que también había un encapuchado corriendo la misma prisa que nosotros) y corrimos hasta llegar a la casa de la madre de un amigo, la señora de inmediato nos prestó primeros auxilios y nos ayudó a comunicarnos con los abuelos.

Ya no había más recuerdos, solo una sucesión de imágenes aleatorias, pero extremadamente familiares: un edificio enorme, una chica de rostro muy amable, un Weavile, un par de hombres tras un cristal… yo frente a la casa de mis abuelos con la nota que decía que mi beca había sido suspendida. Me desperté inmediatamente, llevaba soñando igual aproximadamente una semana, y aún no sabía por qué en los últimos 3 años en los que debía recordar, con gran claridad, días con amigos del internado, Pokemón que hubiese visto, el número de mi habitación, o al menos, en qué rayos trabajaba para enviar dinero a casa.


2 de Noviembre de 2011, Carúpano, Estado (Provincia/Departamento/Distrito) Sucre.

Pensé que éste sería otro día rutinario, a clases desde las 7:00 a.m. hasta las 3:00 p.m. luego ir a trabajar hasta las 7:00 p.m. al salir del trabajo, que era en la misma escuela como archivador de la biblioteca, como siempre me fui caminando a casa, estaba ya entrada la noche, y como siempre no había nada más que unos pocos estudiantes en la calle, seguí caminando unas 4 calles más hasta el centro de la ciudad, aquí si había un poco más de tránsito, personas y Pokemón iban y venían, los primeros posiblemente para ir a las paradas de bus o pedir taxis, los segundos, porque estaban abandonados en la calle o andaban con sus dueños, seguí mi camino sin detenerme, ya que aún faltaba recorrer unas 6 cuadras para llegar a casa, cuando al fin doblé la esquina y podía divisar la casa de los abuelos (mi casa) justo a 2 cuadras. Escuché el sonido de una motocicleta, aceleré mi paso pensando que podía venir por mí, ya que las motos por el barrio no eran comunes, la mayoría de las personas andaban a pie o en bici. En cuestión de segundos, la moto se había subido a la acera, frenando justo enfrente de mí, en forma horizontal, de tal manera que cortaba mi paso, su piloto usaba un traje de carreras de blanco con un logo en su espalda que, desde el sitio donde yo estaba, no podía leer, y un casco también de carreras que impedía ver su rostro.

-Buenas noches-dijo la voz femenina, que asumí, era de la piloto-.

-¿A ti te parecen buenas?- dije en tono de burla y proseguí de forma seria- a mí no, pues tengo un cansancio insufrible y hay una chica a la que ni siquiera conozco bloqueando mi camino a casa.

-No puedes evitar bromear, así hables en serio, como siempre Néstor -dijo la desconocida.

-¿Pero que dem…? ¿Cómo sabes mi nombre? ¿Es que acaso me conoces? –inquirí asombrado-.

-Responderé a muchas de tus preguntas si solo respondes las mías: ¿Sabes donde aprendiste todo eso que sabes de idiomas? o por lo menos ¿Donde obtuviste tus habilidades físicas y dotes intelectuales?

-Pues, en una escuela, supongo- dije bromeando, intentando no demostrar mi confusión por la pregunta-.

-Cómo se nota que borraron tu memoria –susurró, de manera apenas audible-.

-Ehem… Lo prometido es deuda damita -dije con arrogancia, por no delatar los nervios- ya respondí a tu pregunta, ahora: ¿Qué es lo que sabes de mí?

-Primero, todas tus cualidades excepcionales las obtuviste en la academia de ladrones Pokemón, de hecho, estuviste allí conmigo y fuimos ascendidos el mismo año de nuestra entrada -expuso la fémina-.

-¿¡Qué!?-grité sin esconder mi asombro ante la noticia- Eso es imposible, yo fui a un internado con una beca, y tu ni siquiera has dejado ver tu rostro, además, si yo te conociera, reconocería tu voz.

-Vamos, ¿Crees que en un simple internado iban a enseñarte 6 idiomas, artes marciales, parkour, natación y atletismo? -preguntó sin esperar respuesta-

Permanecí en silencio, totalmente asombrado por lo que aquella chica decía.

-¿Lo ves? Ni tu mismo te crees lo que dijiste. En aquella academia nos prepararon para unirnos a la F.L.P. que es el acrónimo para Fuerza de Ladrones Pokemón. Tú fuiste uno de los mejores y más despreciables de la fuerza, mataste a toda persona o Pokemón que se interpusiera entre tú y el objetivo, hasta tu compañero Pokemón te odiaba -declaró-

-¡MENTIRAS! –grité, aferrándome a mi idea del internado como si mi vida dependiera de ello-.

-Si lo que acabo de decir mentira, explica esto: ¡Ve Weavile!

La chica sacó una pokebola y oprimió el botón, en menos de un segundo un Weavile, muy familiar a decir verdad, con una mirada de rabia extraordinaria y sus pupilas dilatadas, se había abalanzado sobre mí, y me habría matado de un zarpazo de no ser porque la chica lo regresó a la pokebola.

-¿C-c-como? -tartamudee, apuntando a la pokebola que estaba en su mano-

-Oh, creo que lo recuerdas, este Weavile fue tu compañero desde que estabas en la academia, fuiste TAN bueno con él, que mira, te hubiese matado de no ser porque lo regresé -aseveró la misteriosa chica-

-Pero, yo… no es posible –susurré con un nudo en la garganta-

Aunque yo me negaba, todo lo que ella decía tenía posibilidades de ser cierto, incluso yo recordaba a ese Weavile, todo aquello podía ser verdad, aunque yo me negaba a creerlo.

-Yo te conozco Néstor, y sé que aún no me crees -aseveró- ve a ésta dirección mañana y allí te aclararé muchas otras de tus dudas.

La chica extendió su mano con un trozo de papel en el que había una dirección, lenta y desconfiadamente me acerqué y luego arranqué el papel de su mano, temiendo aún que la desconocida intentase algo en mi contra, pues, si ella era una ladrona Pokemón al igual que (supuestamente) lo era yo, podía ser peligrosa. La nota decía: Muelle de Carúpano, Almacén #2.

-Espero verte allí-dijo reflejando un poco de desdén en su voz-.

Dicho esto, giró su motocicleta y salió a toda velocidad hacía el l ado opuesto a el que iba yo, ahora por alguna razón, la voz de la chica empezaba a parecerme familiar. Seguí mi camino hasta llegar, una vez más, estaba allí donde había comenzado mi día, con su cerca metálica y su jardín frontal lleno de hierba bien podada por mi hermanito en sus días libres, la pequeña pero cómoda casa me daba la bienvenida, abrí la puerta de la entrada y pasé silenciosamente por el comedor, ahí estaban, juntos todos en la mesa, la única familia que me quedaba en el país: mis dos abuelos y mi hermano menor.

-Néstor, tardaste mucho, ¿pasó algo? -inquirió mi hermano-.

-Ehem… No, había muchos libros que ordenar, eso es todo… ah, por cierto, no voy a cenar, ya comí una hamburguesa de camino, así que tranquilos, voy a dormir -mentí para que nadie me molestara-.

No quería saber nada más de nadie, excepto de mí, me sentía confuso, porque lo que aquella chica tan familiar decía podría ser verdad, de no ser por la pregunta que aún rondaba en mi cabeza y que era la única que mantenía mis esperanzas: ¿Cómo perdí los recuerdos de 3 años?

Me di un baño, y me fui a la cama, aún reflexionando, tratando de recordar algo con lo que pudiese determinar si la misteriosa chica mentía o no…

Continuará…
La venganza no sólo es dulce,
también es un plato que se sirve frío,
así que seguramente es un helado.
Pero el helado engorda, no seas vengativo...
A menos que quieras ser obeso :P




#2

Re: Pokemon: El Gen X [Primer Acto]


Es interesante la propuesta de Reanzuro sobre la libre publicación de fics; su temor estaba en lo cierto la calidad bajará. Pero bueno, vamos a centrarnos en lo que a tí, Joker_x, te interesa.
Tu fic es cuanto menos original en lo que a CP se refiere, no había leído ni una sola trama como la tuya por aquí, pero la trama no lo es todo. Es cierto que posees imaginación pero te adentras en la dificil tarea de combinar mundo real y pokémon. El prólogo y el primer capítulo son la clara prueba de tu poca madurez como escritor (tranquilo todos hemos empezado así, el escritor se hace con el tiempo) y de tus tremendas ansias de publicar un fic (como tú mismo dices).
Creo que he visto algún verbo mal conjugado pero para esp esta WORD, yo prefiero centrarme en la manera en que cuentas las cosas. No te detienes en los detalles sino en el transcurso de la historia. No hay conexión entre los párrafos y las ideas, son como grandes saltos. Debes pararte y darte cuenta de que aunque todo está claro en tu cabeza no lo está en la nuestra. Debes situarnos en el sitio y lugar describiendo los espacios y las sensaciones de Néstor y su hermano.
No me ha conseguido llegar el personaje, no me creo su historia porque no conozco sus sentimientos o no de la forma correcta.

Quiero que te des cuenta que esta crítica es totalmente constructiva y no ofensiva, de hecho me recuerdas a mí, demasiada imaginación y muy impulsivo. Pero no te preocupes porque la mejor forma de seguir aprendiendo es publicando aquí, así me pasó a mí. Seguiré atento a tu fic y deseo que mi respuesta te haya ayudado. Suerteee!!!

-Edurniti.
VISITA EL FIC
Hasta Que El Corazón Aguante


http://www.centropokemon.com.ar/foro/hasta-que-el-corazon-aguante-vt24323.html

********


-EDURNITI.
#3

Re: Pokemon: El Gen X [Primer Acto]


Aquí llegando con el segundo Capítulo, me ha quedado, quizás, un poco más largo(así, por lo menos pierden más tiempo en decidir que no leerán el Fic xD). Agradezco a todos los que se han pasado a leer y aún más a quienes (a pesar de mi falta de experiencia como escritor) han decidido leer.

Respondiendo al único critico que me ha dejado su comentario(por ahora):
Spoiler
Edurniti: Amigo, tu critica no me pareció para nada ofensiva, es más, después de leerla, me puse a examinar detalladamente los errores de mi narración que señalaste, y vaya que si estaban allí, el problema es que no se me da muy bien el acomodar las ideas. Pero estoy intentando corregir mis fallos. ¡Gracias por pasarte! Espero que leas éste capítulo y comentes a ver si he mejorado.


Capítulo II: Muere un... ¿Amigo?






3 de Noviembre de 2011, Carúpano, Estado (Provincia/Departamento/Distrito) Sucre.

Una vez más un sueño sumido en mis recuerdos, la diferencia es que ahora recordé algo más, y procedo a relatárselos por supuesto:

Me encontraba con mi hermano, en el mercado municipal. Aquel edificio de al menos 70 metros cuadrados y 10 de alto, con una sola planta y 2 estacionamientos cada uno hacia el Este y otro al Oeste. Junto con los estacionamientos, nuestro mercado abarcaba una manzana completa. No lucía muy bien por el hecho de que tenía 50 años y no se le había cuidado mucho que se diga (sus paredes estaban agrietadas, había agujeritos en el techo y, en algunos puntos del lugar había un insufrible hedor a moho) aunado a sus 2 estacionamientos abarrotados con buhoneros(o comerciantes informales, como prefieran llamarles).

Pese a su estado, el mercado y sus alrededores eran muy concurridos, en especial por las mañanas. Mi hermano y yo nos estábamos descansando un poco, después de todo, no habíamos venido a jugar, sino de compras y las bolsas eran bastante pesadas, cerca de nosotros había un puesto de frutas, el cual estaba compuesto por una gran mesa desarmable de madera que tenía encima varios cajones con fruta; detrás de la mesa, una mujer de unos 45 años, delgada, de aproximadamente 1.70 de alto, cuyo cabello rubio ya pintaba algunos mechones de un opaco plateado, atendía el puesto y estaba bastante ocupada.

-Hermano, tengo mucha hambre —expresó el chico con voz desganada—.

Permanecí en silencio observando su cara, ese niño de cabello castaño y rizado bastante corto, piel un poco morena y ojos cafés, me miraba atentamente esperando una respuesta, pero, ¿Qué iba decirle? Yo tenía tanta hambre que podría comer un Wailord (aunque amaba a los pokemón), si le decía como me sentía, él, tan inocente como todo niño, seguro iba a intentar resolverlo por si mismo, pidiéndole a la mujer del puesto que le regalase unas frutas; cosa que yo no quería. Por 2 simples razones: era yo quien debía cuidar de él, y yo sabía que esa mujer odiaba a los niños y no nos regalaría ni un vaso de agua.

-¡Hey! ¿Me estas prestando atención? —preguntó el niño, un tanto preocupado por mi distracción (sabía que yo estaba pensando en algo) —.

-Ehh… Sí, y también a los cerdos voladores —dije burlándome un poco—.

-No, en serio, tengo hambre —reiteró—.

No le podría distraer del hambre, entonces decidí hacer lo que cualquier chico de 13 años hambriento hubiese hecho, claro, no sin antes pensar en mi hermano pequeño.

-Tengo una idea, pero debes hacer lo que yo diga, nada de improvisar, debes acatar mis ordenes al pie de la letra —le susurré lentamente—.

-Está bien, pero debes prometer que no harás nada riesgoso —dijo el niño que pareció haber leído mi mente—.

-Tu siempre preocupándote por mi Sam, yo soy el mayor, puedo cuidar de mi, y te aseguro que también de ti, no te preocupes —dije mientras le estrujaba el cabello con una mano—. Lo que harás es lo siguiente, toma mis bolsas y sal del mercado, espérame a 2 cuadras del estacionamiento Este, en la cerrajería. No debería tomarte más de 5 minutos llegar, cuando estés allí, quiero que me esperes durante 10 minutos, si no llego, vete a casa y dile a los abuelos que llego al rato ¿Entendido? —pregunté en tono serio, no podía evitar que la preocupación me atacase—.

El muchacho asintió casi a la fuerza, en sus ojos se reflejaba aún más preocupación que la que yo tenía, él sentía miedo al igual que yo, miedo de que todo saliera mal, de que me atrapasen o aún peor, que me golpearan hasta morir (los mercaderes pueden ser muy violentos, y yo no tenía suficiente contextura física como para aguantar golpiza como la que me darían si me atrapaban).

Aún preocupado por mí, el muchacho salió tranquilamente, yo me recosté de una pared al lado del puesto. Esperé 5 minutos luego de que Sam, como yo le llamaba (por su nombre: Samuel), estuvo fuera de la vista, tiré una manzana al suelo haciendo parecer que esta se había caído y en cuanto la mujer se agachó para tomarla, pateé tan fuerte como pude una de las patas de la mesa desarmable, que cayó cuan torre de cartas, dejando montones de frutas en el suelo. Tomé 2 manzanas en medio del disturbio, los metí a los bolsillos de la chaqueta que llevaba y salí corriendo a toda prisa con la adrenalina a mil.

Unos tres o cuatro hombres que notaron lo que hice salieron corriendo tras de mí, a ellos le siguieron otros, y otros más, hasta que tenía al menos unas 30 personas siguiéndome. Doblé en una esquina, para llegar, al fin, a la calle que daba al estacionamiento Este. Cuando estaba llegando al fin a la salida que daba al estacionamiento, alguien me tomó del brazo, me tapó la boca y me introdujo por un callejón.

-¡Hmmm! ¡Hpfmm! —trataba de zafarme, pensando lo peor, no podía ser el final, yo no podía ir a la cárcel, era muy joven; pero, ¿Y si me apaleaban y me dejaban morir? Seguía desesperado tratando de zafarme con todas mis fuerzas, era inútil—.

-Shhh… Tranquilo muchacho, te van a oír, yo no te haré daño, pero ellos si, solo quiero hablar contigo un momento —dijo serenamente la voz de quien me había atrapado y estaba a mis espaldas, una voz que, aunque bastante profunda y ronca, reflejaba amabilidad—.

Me quedé totalmente callado y quieto, aún con miedo, por el hecho de que no podía ver el rostro del hombre, pero lo que dijo aquel hombre había conseguido calmarme bastante.

-Muy bien —dijo mientras me soltaba y me hacía permanecer de espaldas sosteniéndome por los hombros, quizá para no ver mi rostro, quizá para que yo no viera el suyo—, he visto lo que hiciste, eres bastante inteligente y muy noble, pero creo que hay una mejor forma de aprovechar tus habilidades y dar comida a tu hermano a la vez, si estás dispuesto a conocerla, ve a ésta dirección cuando desees —me pasó un pequeño trozo de papel, con una dirección escrita—.

Antes de poder leer el trozo de papel, el recuerdo se desvaneció, de nuevo me encontraba viendo el vacío, que duró unos pocos, no se… ¿Segundos? En los sueños no se mide el tiempo. Cuando el vacío acabó empecé a ver de nuevo la secuencia de imágenes al azar y desperté.

-¡M**rda! Justo en el momento cumbre. Bueno, por lo menos ahora creo saber como me encontraron para unirme a la F.L.P. entonces, las respuestas que busco están en esa organización o por lo menos se relacionan con ella —murmuré mordiéndome el labio—.

Según mi reloj de muñeca (nunca me lo quito), eran las 4:00 a.m. La única ventana de mi habitación dejaba pasar los rayos de luz lunar que iluminaban tenuemente todo el lugar, me levanté de la cama y me asomé por la ventana para observar la majestuosidad de nuestro perfectamente imperfecto satélite natural, que, aunque más pequeño que el sol, era hermoso; el cielo nocturno, extrañamente carecía de el brillo de las estrellas esa noche, y la presencia de las nubes era pobre, lo que me permitía observar la luna en todo su esplendor, para meditar acerca de lo que haría ése día. Mientras apreciaba la belleza de la luna, se me hacía muy fácil reflexionar, es más, siempre lo había hecho antes de tomar una decisión que considerase importante.

Luego de unos minutos de meditar, decidí que, la chica podría estar mintiendo por una sencilla razón: desde la muerte de mis padres, odio ver o saber de la muerte de cualquier ser vivo, era imposible que yo matara a una mosca siquiera, ¿Como mataría a humanos y pokemón? Por otro lado, algunas partes del relato parecían ser reales. Todo se contradecía, haciendo aún más grande la confusión, porque, si fui un ladrón pokemón, era muy poco probable que fuese bueno, pero si era bueno: ¿Por qué Weavile me odiaba? Y las únicas respuestas que podían ayudarme, seguían siendo preguntas: ¿Cómo perdí la memoria? ¿Por qué la perdí?

-¡5:00 a.m.! ¡Dios! —dije asombrado, al notar algunos rayos de sol y ver mi reloj de muñeca—.

Fui al cuarto de al lado y desperté a Sam que, luego de su habitual ritual de quejas por la hora en que le despierto, se fue al baño para prepararse e ir a la escuela. En cuanto a mi, pues, preparé la mochila “normalmente”, no coloqué ningún libro, los reemplacé por un poco de comida en caso de emergencias, mi teléfono celular, una linterna, algunas vendas y una muda de ropa limpia. Me vestí normalmente, con el uniforme de secundaria; una vez estuve vestido apropiadamente, fui al comedor para desayunar, luego de eso me dirigí a mi cuarto y puse en uno de mis bolsillos mi billetera (con el poco de dinero que tenía, por supuesto) mientras que en el otro, una herramienta multiusos que me habían regalado el último cumpleaños y me apresuré a salir. Mi hermano me detuvo en la salida.

-Hey Sam, ¿Que pasa? —le pregunté, ya que eso no era usual en el—.

-Néstor, son las 5:30 a.m., tu primera clase es a las 7:00a.m. ¿Por qué te vas tan temprano? —Murmuró para no alertar a los abuelos, que dormían, mientras, me miraba casi como si tuviese vista de rayos X—.

-B-bueno, quiero llegar temprano para trabajar horas extras —mentí nervioso, la forma en que hizo la pregunta fue perturbadora, la forma en que me miraba al hacerla lo era aún más, hasta llegué a creer que sabía mejor que yo lo que iba a hacer—.

-Aunque sé que mientes, creo que tienes algo importante que hacer —dijo, aún con la misma mirada—.

-Jajaja… Si que estás raro —abrí la puerta y salí, pero no quise quedarme con la duda— espera, antes de irme: ¿Cómo supiste que lo del trabajo era mentira?

-Vamos hermano, nací una noche, no anoche, el colegio abre a las 6:00 a.m. ya vete, perderás tu cita, puede ser de prioridad mundial, a lo mejor te regalan una Xbox 360 —dijo bromeando, mientras reía cerró la puerta—.

Emprendí el camino al muelle, decidí que en lugar de caminar todo el trayecto era más fácil llegar en bus, para lo cual debía ir hasta el mercado, me fui caminando hasta el edificio, que se encontraba a 12 cuadras de casa. Apenas me hube alejado unas 4 cuadras de casa, comencé a tener esa extraña sensación de que estaba siendo perseguido, no le presté atención y seguí, aún con el extraño sentimiento, habría caminado unos 2 metros cuando oí un paso justo detrás de mi, al voltear solo vi la angosta calle, llena de casas que, aunque pequeñas, eran bastante llamativas, me detuve unos segundos y metí mi mano al bolsillo y preparé la navaja de mi herramienta multiusos, esperando lo peor, alguien me seguía, eso ya era claro, al igual que el hecho de que no deseaba ser visto, seguí mi camino durante unas 4 cuadras más, aún teniendo la extraña sensación, el problema era que al voltear, era siempre lo mismo: una calle vacía.

No parecía haber un “alguien” o “algo” siguiéndome, y si lo hacía no me planeaba hacer daño, así que tomaría un atajo que conocía, y que ahora, con mis “nuevas habilidades” sería fácil de pasar, además de brindarme la emoción de experimentar algo que no recordaba haber usado fuera de la escuela: mis “habilidades” (si es que pude llamárseles así).

Doblé a la derecha, me introduje por un pequeño callejón, que se encontraba entre dos de las casas de la angosta y poco transitada calle, el callejón tenía, como mucho, 1 metro de ancho y 10 de largo. Aquel callejón, tal y como yo recordaba, con sus paredes de ladrillo mugrientas, enmohecidas y desgastadas que servía para guardar la basura de las casas del lugar hasta el día en que el camión de aseo urbano pasase, tenía al final una vieja pero imponente pared, que daba la impresión de que ése, era un callejón sin salida, para cualquiera, menos para mí que había recorrido los caminos al mercado una infinidad de veces durante mi niñez.

Me dispuse a sacar la herramienta multiusos para guardar la navaja, puesto que no iba a poder trepar la pared con una mano en el bolsillo, y mucho menos si la mano sostenía una navaja. Antes de poder sacar mi arma blanca para guardarla, escuché un bote de basura caer y unos quejidos de dolor, que aunque eran muy suaves, reflejaban un dolor insoportable, al voltear pude ver al ser que producía los gemidos, un Meowth con un gran tajo a la altura de su estomago, bañado en sangre, yacía en el suelo a unos 2 metros aquella imagen, me parecía horrenda.

De pronto, el malherido pokemón apuntó hacia arriba, el que yo presumía, era su atacante, un pokemón de color gris oscuro, afiladas garras, aspecto felino y unas plumas rojas a los lados de su cabeza, había saltado e iba directo a mí con su afilada garra en alto. El pánico me atacaba, no podía evitar esa curiosa parálisis por el miedo, ese pokemón me mataría si no me movía, intentaba con todas mis fuerzas hacerme hacía atrás, pero mis extremidades no reaccionaban, cuando creí que sería mi fin una de mis piernas reaccionó, di un salto hacia atrás, la garra de mi atacante pasó justo delante de mi, rasgando mi camisa, arañando la parte exterior de mi pecho, y aterrizando, junto con él, en el asfalto.

Di unos pasos hacia atrás, casi en vano, puesto que el ser de aspecto gatuno ya se había abalanzado sobre mí, el corazón me latía más rápido de lo que corre un Deoxys con Velocidad Extrema, era claro que atacaría directo a mi cara, pero no lo haría solo para arañarme. Instintivamente atravesé mi antebrazo derecho para detener el feroz ataque, para mi “suerte” logré frenarle con el brazo, pero el impacto logró hacerme caer.

El grisáceo pokemón retrocedió, apenas coloqué mi vista él, reconocí un Weavile, saltó hacia mí, y estaba seguro de que me mataría yo si no hacía lo único que podía hacer, aunque sabía que significaba concebir lo que yo más odiaba, una muerte. En milésimas de segundo saqué la navaja y cerré los ojos mientras la apuntaba hacía mi rival, escuché un grito agónico, peor que el de una madre al ver a su hijo morir, y lo siguiente que sentí fue unas gotas de un líquido espeso y caliente cayendo en mi cara.

Abrí los ojos, solo para ver la cara de un mi agresor derramando sangre desde su frente, lo eché a un lado para examinarlo y confirmar mis sospechas, en efecto, era el Weavile que la chica me había presentado la noche anterior, mi antiguo compañero de batallas yacía allí en el suelo, muerto, con algunas lágrimas en sus ojos; una fina grieta por la que, seguramente había pasado la navaja desbordaba sangre en medio su frente y una hermosa sonrisa se encontraba grabada en su rostro, esa clase de sonrisa que uno sólo puede tener al ver al mejor amigo de toda tu vida luego de mucho tiempo.

Aquella imagen me resultaba imposible, se suponía que Weavile me odiaba, y si me tenía tanto cariño ¿Por qué intentó matarme? Ahora me encontraba aún más confundido. Mis pensamientos se vieron interrumpidos por un increíble dolor en el antebrazo derecho, el cual estaba bañado en sangre y el ardor de mi pecho rasguñado.

Me vi obligado a sentarme, abrí la mochila, saqué el alcohol y lo usé junto con la camisa de uniforme para limpiar mi pecho y brazo. Eso me dio tiempo para detallar las heridas, en mi pecho había sencillamente un arañazo, hecho por las 3 garras de la zarpa de mi agresor, iba desde la parte superior derecha de mi pecho, hasta la parte superior izquierda de mi abdomen, al ser superficial la herida solo producía un ardor leve; aunque no puedo decir lo mismo de mi brazo, allí la garra de Weavile dejó una buena herida, que aunque, no ameritaba sutura, no pararía de sangrar fácilmente.

Estuve por un rato intentando parar el sangrado del brazo; una vez concluí, lo vendé. Limpié la navaja la cual ni por un pienso la dejaría sucia con la sangre de ningún ser, ya sea que estuviese vivo, o muerto. Me coloqué la camiseta limpia y guardé todo de nuevo en su lugar (el alcohol en la mochila y la navaja en mi bolsillo).

-Eso ha estado intenso —dije, poniéndome en pie, un poco aturdido aún—.

Me dirigí hacia el cadáver de mi ex compañero, aunque me odiara y quisiera matarme, nadie merece morir con una puñalada en la frente; comencé a llorar amargamente y caí de rodillas en el suelo junto al cuerpo sin vida de mi ex compañero, aún sollozando y maldiciendo el instante en que saqué la navaja para defenderme, aquel era uno de los momentos más amargos que había vivido. Aunque me sentía feliz por estar vivo, me hacía sentir espantoso saber lo que había hecho para preservar mi vida…

-Meow…—el susurro apenas audible interrumpió mi llanto, era el último aliento de Meowth, estaba muerto—.

No podía hacer nada por Meowth, tampoco por Weavile, pero si podía continuar con mi vida; después de todo, maté para preservarla; sequé mis lágrimas con la rasgada camisa de uniforme y luego cubrí a Weavile con ella para seguir mi camino.

Terminé de caminar lo escasos 10 metros del callejón y fácilmente trepé la pared para saltar al otro lado, la emoción que deseaba se había desvanecido por la muerte de aquellos dos pokemón, que aunque yo no conocía (o recordaba bien), de alguna manera me ayudaron a seguir. Y allí estaba, justo a una calle de mí, el concurrido mercado, aquel enorme edificio, con su basta cantidad de terreno, me daba la bienvenida; decidí mirar mi reloj, con toda la conmoción, no había visto la hora. Eran las 6:00 a.m., salí corriendo a toda marcha hacía la parada de bus, que se encontraba en el estacionamiento Oeste.

Por suerte para mi, bueno casi, el bus acababa de salir y tuve que correr detrás de él, por unas 2 cuadras (que me parecieron un infierno eterno), al fin subí al bus, estaba más cansado que un Snorlax en una carrera de resistencia. Al cabo de unos minutos, en los que pude descansar inmensamente, ya me encontraba pisando el cálido asfalto de nuevo, el muelle a mi derecha, aunque con pocos barcos y a mi izquierda una especie de remolques sin ruedas, del tamaño de apartamentos pequeños, de diferentes colores, que hacían de almacenes. Aunque aún ni siquiera llegaba al almacén, me sentía tenso y emocionado a la vez.
Continuará...





La venganza no sólo es dulce,
también es un plato que se sirve frío,
así que seguramente es un helado.
Pero el helado engorda, no seas vengativo...
A menos que quieras ser obeso :P




#4

Re: Pokemon: El Gen X [Primer Acto]


Bien amico y ahijado vengo a comentarte el fic XD

Conforme los leí a la vez te daré un comentario unificado. De todo lo que leí sólo veo dos problemas de cuidado: abuso del "como" y algunas oraciones largas, que si bien no están del todo mal creo que usaste muchas. Para las últimas podrías usar más puntos.

Respecto a la trama: Amé al Weavile y lo lloré también. En la primera aparición siento que pudiste jugar más con la idea del atacante, expresar más sus movimientos y agresiones. El personaje principal tiene falta de caracterización, por ahora sólo lo he visto como un bromista que refleja confusión, aun cuando debería ser alguien que debe recordar su sagacidad anterior, aquella temeridad y frialdad de ladrón. Siento que eso se arregla conforme avance la historia, sólo recuerda que debes meterte en la piel del personaje y no tanto del escritor, ya que usas narrador homodiegético (Donde homo significa mismo y diégesis historia. Dentro de esta categoría nos referimos al narrador como alguien que la ha vivido desde dentro, y es parte del mundo relatado.) en lugar del omnisciente ( Es aquel que lo sabe todo; como lo que piensan los personajes, lo que sienten, e incluso su pasado. Usa la tercera persona.) Tú como escritor recuerdas a la F.L.P. pero el protagonista tal vez no tanto, por la confusión y gran variedad de pensamientos que ha tenido.

Yo también quiero una consola! Dime el muelle y listo! (?) Esa broma me ha gustado, en sí es gracioso. La historia me parece original, sólo debes seguir dándole el trato que merece XD

Con mucho cariño se despide.

Ana, La Novelista

Fanfictions
#5

Re: Pokemon: El Gen X [Fin del Primer Acto]


Después de pasar 5 días agonizando, aquí llega el 3er Capítulo. Éste me quedo como dirían en el dialecto de lo que yo llamo un "tukky" bulda e' largo. Espero que les guste, y agradezco a todos los que han leído(ya sea que hayan comentado o no). Aún soy n00b escribiendo, pero mejoraré, ya verán que lo haré ¡Dattebayo!...

Respondiendo...

Spoiler
Novelista: Gracias por pasarte Anita, como ya te dije, se me dificulta "tantito" darles más personalidad, y si no lo logré esta vez, pués en el siguiente Cap. será, porque para ese tengo planeada una "reunioncita" en la que Néstor podrá desenvolverse mejor con varias personas. Creo que en este Cap. te llevarás una sorpresa(puede que sea muy grata, puede que no tanto... solo te diré que en serio lloraste a Weavile). Respecto a la broma del Xbox, a mi también me encantó y si supieras como se me ocurrió, te reirías más aún. Espero que éste te guste más que el anterior.

Mordeka: O: Morde, te pasaste a leer O.O!... Gracias por pasarte. Te respondo aquí, porque no puedo públicar más sin otro Capítulo. Apuesto a que te asombrarás cuando sepas quien es la chica(o tal vez no) Jejejeje. Respecto a los errores del Capítulo, ya los corregí(todos menos el de "Pokémon", me gusta más "Pokemón" xD).


Capítulo III: Volviendo al inicio



3 de Noviembre de 2011, Carúpano, Estado (Provincia/Departamento/Distrito) Sucre. Venezuela.

Recapitulemos. Ahí estaba yo, parado en la carretera cerca del muelle y los almacenes; que lucían desolados. Después de superar mi típica parálisis emocional, y esperar a que el dolor de mi brazo disminuyera un poco, saqué la nota de un bolsillo en mi billetera para repasarla: “Muelle de Carúpano, Almacén #2”.

-Aquí vamos —susurré para mis adentros, mientras guardaba la nota. Ahora tenía emociones encontradas: Intriga, curiosidad, euforia, confusión, felicidad… no valdría la pena mencionarlas todas—.

Me interné rápidamente entre los pasillos conformados por hileras, hileras interminables de almacenes de diferentes colores, los cuales medían aproximadamente 2,5 x 8 metros. Unos más gastados que otros. Todos los almacenes tenían un número enorme escrito en color negro a ambos lados. Lo que me resultaba realmente raro, era que no estaban en orden, sino de modo aleatorio. Luego de unos 15 minutos de revisar las interminables hileras, lo encontré al fin, un almacén del tamaño de una casa pequeña de un solo piso, aparentemente abandonado, con una estropeada pintura roja que, en algunos puntos, daba lugar al óxido.

De inmediato fui a la oxidada puerta del almacén, sin perilla, cerradura, candado, ni nada parecido. Y tampoco abría con empujones, así que me vi obligado a embestirla (cosa que hice con el hombro izquierdo, puesto que el brazo derecho me dolía mucho como para embestir una puerta), luego de varios intentos, la puerta al fin cayó. En dichos intentos agradecí que le muelle estaba vacío, pues así nadie me veía embestir la puerta y odie a la misma puerta, por estar tan firme a pesar del óxido, causándome dolor en el brazo dañado(que, aunque no impactaba con la puerta, ya dolía y estaba siendo bastante agitado).

El almacén estaba aparentemente vacío, sin electricidad, y debido a su tamaño, la luz que entraba por la puerta no dejaba observar todo por completo. Entonces recordé la linterna de mi mochila, salí del almacén para poder ver bien el contenido del bolso, saqué la linterna y preparé la navaja, pues, uno nunca sabe. Volví a cerrar la mochila y entré al almacén. Ahora, con la linterna encendida, pude notar que ese almacén realmente era enorme, pero, como ya dije, estaba vacío; sólo una cabina al fondo, que iba de una pared a otra, con una ventana de cristal destruida y la puerta trabada.

Esta vez, en lugar de embestir la puerta, enrollé mi cinturón el mi mano izquierda (con bastante dificultad, debo admitir) para remover los picos de cristal que cubrían la parte inferior del marco de la ventana con la hebilla y así poder pasar. El trabajo fue un tanto difícil por mi mano diestra adolorida. Me tomó unos 10 minutos limpiar un espacio suficientemente amplio para pasar (no es que yo sea gordo, sino que sólo podía usar mi mano izquierda, cosa que siendo derecho, es “tantito” difícil).

Luego de limpiar el marco, me puse el cinturón otra vez (de lógica) y use mi mano para ayudarme a saltar al otro lado con facilidad. La cabina no parecía estar totalmente desolada, es más, estaba limpia, aunque sin electricidad. Allí sólo había una pequeña mesa de madera con un baúl mediano y una nota anónima que decía lo siguiente:

“Entonces… ¿Te unirás? Si la respuesta es no, abandona este lugar inmediatamente, en cambio, si la respuesta es si: abre el baúl, ponte lo que está dentro y baja al sótano. La puerta del sótano está my cerca del baúl. Ah, y por cierto, la verás mejor en la oscuridad”

De inmediato empecé a examinar el baúl, estaba hecho de madera, las cuatro esquinas de la tapa tenían símbolos incrustados hechos de plata: un trébol, un corazón, un diamante y una pica, los símbolos de los naipes ingleses. En el centro de la tapa había una gran J.

Luego de unos segundos de examinar cuidadosamente, lo vi: Donde debería haber una cerradura, el cofre tenía una especie de payaso hecho de plata que sostenía un bastón.

-¿Un Comodín? —Susurré con asombro, en serio debía ser mío, me encantaban los naipes ingleses. Mi amuleto de la suerte era, de hecho, un comodín negro (que siempre estaba en mi billetera). La carta no era mi amuleto por el simple hecho de ser mi favorita. La carta era un amuleto porque fue lo único que me quedó de mi padre (jugábamos mucho con los naipes, él me regaló un mazo, pero se quemó en el incendio y sólo quedó el comodín negro que yo tenía) —.

No tuve que pensar mucho como abrirla, moví al payaso un poco hacia arriba y su bastón empezó a despedir una luz azul, que parecía ser un escáner. Saqué la carta del comodín (Joker) negro que llevaba en la billetera y lo pasé frente a la luz. Inmediatamente hubo un sonido de destrabe, la cerradura estaba abierta.

Saqué la tapa, la coloqué sobre la mesa, luego, con una mezcla de intriga y emoción comencé a sacar y ponerme lo que estaba dentro (se los enumeraré):
*Una gabardina negra, posiblemente hecha de un tipo de tela impermeable y térmica a la vez, que era muy ligera. Un poco ajustada al cuerpo, pero suelta en las mangas, me llegaba hasta debajo de las rodillas. Gozaba de una capucha, también negra. Sin botones o cremallera, solo un par de cuerdas plateadas que servían para ajustarla, y se encontraban en la parte superior del pecho. Además las siglas F.L.P. bordadas en plateado y una palabra como Subíndice: Élite.
*Un par de mitones negros, ambos con un bufón plateado en el dorso de la mano. Pero una particularidad entre ellos: el derecho tenía en los nudillos los símbolos de los naipes hechos de metal y con relieve, mientras que, el izquierdo era acolchado, tanto en la palma como el dorso. Era claro que, más que para proteger del frio, calor, etc. eran para combatir.
*Un par de botas para todo terreno, color negro(al igual que todo), muy ligeras y flexibles a pesar de su tamaño y apariencia.
*Y, finalmente un estuche para colocar en el cinturón, con naipes, y una nota en él (la cual dejé allí para leerla después). Dichos naipes eran especiales, se advertía sólo con examinar un poco su peso.

Sin mucho pensar, puse la linterna sobre la mesa y comencé a ponerme el uniforme. Al estar ya con la chaqueta, los guantes, cambiar mis zapatos y poner el estuche en mi cinturón; sentí una extraña sensación en cada milímetro de mi cuerpo. Era como reunirme con un viejo amigo. Me dejé envolver por aquella curiosa sensación, claro por unos segundos hasta que auto interrumpí mi trance.

-¡Oh diablos! Aún hay cosas por hacer, no puedo quedarme todo el día parado aquí flojeando. Tengo que moverme, no sé que es lo que me espera en el sótano, y no lo sabré a menos que lo busque —susurré—

Examine detalladamente el baúl junto con sus alrededores por unos cuantos minutos. Lo único raro que tenía eran los ya mencionados símbolos y el payaso que hacía de cerradura con esa rara luz…

-¡Eso es, la luz de la linterna! —dije con emoción, mientras apagaba la linterna. Había olvidado una parte de la nota: “… la verás mejor en la oscuridad” —.

Al apagar la linterna empecé a buscar en cada rincón de la cabina, como loco. Finalmente, al cabo de unos segundos, lo hallé: una especie de escotilla con una enorme cara de payaso luminiscente sonriente y un cerrojo a un lado, estaba justo bajo la mesa.

Empecé a buscar a tientas la linterna, que cayó al suelo luego de que la golpeara inconscientemente con la mano. Ahora que lo pensaba un poco, no tenía razón para buscarla, era poco probable que la necesitara en el sitio al que se suponía que iba, así que la dejé en el suelo. Hice a un lado la pequeña mesa de madera y el baúl. Acto seguido abrí el cerrojo y abrí la escotilla. Para mi poca sorpresa había unas largas escaleras cuyo final estaba marcado por una luz apenas visible procedente del sótano.

-Ha sido fácil comparado con lo que pasé en el basurero, luego que me ocurrió eso, pensé que habría mayor desafío para continuar—susurre, alardeando conmigo mismo mis capacidades. Entre las cuales, quizás se dieron cuenta están mi instinto y mi capacidad de razonamiento (que ya me han sacado de unas cuantas)—.

A medida que bajaba; el miedo, la ansiedad y la presión que había sentido en toda la mañana, iban desapareciendo. Es más, esas sensaciones estaban siendo apagadas por una gran confianza, calma, serenidad y valor. En cuanto a mi confusión, mi instinto me decía que sólo era cuestión de esperar.

Cuando al fin terminé de bajar, me sentía casi perfecto (de no ser por la confusión que aún atacaba a mis pensamientos positivos, y el dolor del brazo). Ahí estaba yo, en una habitación muy semejante a la anterior. Las diferencias radicaban en que, la cabina de esta poseía un vidrio polarizado que no permitía ver hacia adentro. En el exterior de dicha cabina, una lámpara colgaba del techo emitiendo una pobre iluminación que apenas y podía iluminar la sala vacía, estaba justo sobre una mesa pequeña con dos sillas, una ocupada por quien parecía ser una chica.

Usaba una gabardina de color morado oscuro, que imitaba en su parte inferior a la capa de un Mismagius. Dicha prenda tenía un cuello alto y puntiagudo que le llegaba hasta cerca de la oreja. Además, mangas desiguales: la de su brazo derecho cubría ¾ de su brazo, dejando ver una pulsera hecha de plata, un guante (totalmente negro, sin ninguna alteración) y su piel morena; mientras que la de su brazo izquierdo le cubría hasta poco mas de la muñeca, dejando ver apenas sus dedos cubiertos con el otro guante. Bajo la gabardina, una blusa de color rojo oscuro, que combinaba a la perfección con su minifalda vaquera. Tenía un par de botas todoterreno idénticas a las mías.

En cuanto a su cara, pues, estaba cubierta desde la nariz hasta la barbilla, con una especie de mascara ninja. Un par de anteojos plateados sobre sus ojos oscuros (con ojeras bastante notorias), delataban que sufría algún problema de la vista. Llevaba el cabello suelto con un flequillo del lado derecho. Era largo, hasta poco más de los hombros, de color castaño oscuro y un poco ondulado.

La chica me miraba con una mezcla de ansiedad y tristeza, legibles en sus ojos. No necesitaba ver su expresión completa para saber que, posiblemente estaba afectada por lo de Weavile. Sentía como mi valor empezaba a perder la batalla. Una vez más, las dudas me acosaban: Si aquella chica sentía afecto por Weavile, ¿Qué podría hacerme? ¿Lo había enviado ella? ¿Cuánto sabía acerca de mis años en la F.L.P.? Y aún más importante ¿Qué hacía yo en la F.L.P.?

-Muy bien, al parecer la respuesta es si, ven, siéntate —dijo la misma voz de la noche anterior—.

Se levantó para ofrecerme la silla que estaba en la mesa, frente a la suya, con una calma y serenidad casi forzosas. Parecía que estaba conteniéndose

-Gracias, pero preferiría oír lo que me dirás desde aquí —mentí casi por reflejos, aunque mis piernas no estaban paralizadas, temía que fuera una trampa o algo así—.

-Vamos Néstor, siéntate, nadie va a matarte. Hay muchas cosas que decir, te van a dar problemas circulatorios si sigues ahí parado—expuso, aún de pie, mirándome nerviosamente, pero sin ningún tipo de alteración en su tono—.

Caminé lenta y calmadamente, aún desconfiando de sus palabras.

-Primero me presento, porque, como ambos notamos la otra noche, tú no me recuerdas. Mi nombre es Ana, miembro Élite de la F.L.P. y tu antigua compañera de misiones —expuso amablemente, estrechando mi mano con su derecha y mostrando su carnet con la izquierda—.

-Es un gusto conocerte… bueno, volver a conocerte —expresé con un poco de desconcierto. No solo pertenecía a la F.L.P., era de la élite y, además, mi compañera—.

Ambos nos sentamos. Una vez estuve sentado, pude notar 2 siluetas a través del vidrio de la cabina. Claramente eran hombres, uno alto y fornido, el otro un poco más bajo y de contextura media. La conversación estaba siendo supervisada, pero ¿Por qué? Si ella era de la élite, se supone que le tenían total confianza. Tenía que preguntar, pero si me veían hacerlo no sabía que ocurriría. Aunque, tenía otro modo para averiguar…

-Entonces… ummm…

-Ana —me interrumpió con serenidad—.

-Sí, Ana, la verdad… Es que vine sólo por información, y no me la darías si no hacía esto —mentí de manera fácil, esperando una alteración por parte de ella o de los dos observadores. Su calma era muy poco creíble, nadie puede estar tan tranquilo, y menos con esos 2 ahí—.

Logré lo que quería, el más alto de los hombres se movió hacia la puerta, pero el otro le detuvo y siguieron observando.

-Puede que con esa mentira engañes a unos tantos. Pero a mi no, como ya te dije la última vez, te conozco —aseveró mientras negaba con su dedo— Sabes por lógica, que, en caso de que alguien te estuviese aquí esperando para hablar, esa persona lo primero que haría sería presentarse, si le decías lo que acabas de decir, te atacarían y tendrías que huir sólo con un nombre. Por ende, estás aquí porque vas a unirte, ya sea sólo por información u otros intereses —concluyó—.

-Me asombras, lastima que “algunos”, no sean tan inteligentes —provoqué al fornido, que una vez más intentó ir hacia la puerta, con resultados idénticos a su intento anterior—.

-¿Qué insinúas? —preguntó nerviosa—.

Lo conseguí, ahora sabía la respuesta a mi duda. Esa gente de la cabina vigilaba la conversación. Había algo que yo no podía preguntar y/o decir, o, más probablemente: ella no podría contarme acerca de algo, ¿Qué tan importante sería lo que no podía contarme? Lo averiguaría cuando entrase a la F.L.P., si lo lograba, claro está.

-Nah… solo estaba bromeando —mentí una vez más, para evitar que los hombres reaccionaran de forma negativa; estos ni se inmutaron—, ahora, cuéntame acerca de la agencia, yo te preguntaré si creo que hace falta —dije para tranquilizarla y ver que me contaba—.

-Si tú lo dices… comenzaré por la primera pregunta que te pudiste formular: ¿Dónde pasaste los 3 años que no recuerdas? Pues fácil, según me contaste tú, luego de la muerte de tus padres, un hombre te habló un día que robaste unas manzanas en el mercado. Aquel hombre te pidió que vinieras a un almacén de este muelle, donde te seleccionó para ir a la academia de la F.L.P….

-Espera, espera, saltaste una parte: ¿Qué ocurrió luego de que el hombre me hablara, donde fui? ¿Qué hice? —pregunté nervioso, ¿Sería eso lo que no debía contarme?—.

-Uhh… Bueno si, lo que ocurrió justo después de eso, fue lo que te motivó a unirte. Tu hermano te armo un escándalo por robarte las manzanas, dicho escándalo se volvió pelea, la cual perdiste. Él fue y le contó a los abuelos, que se molestaron y te botaron de casa. Después de unos días viviendo en la calle, tu hermano y tú terminaron amenazándose de muerte. Así desarrollaste un profundo odio a tu familia, y decidiste llevarles la contraria a toda costa. Te volviste un ladrón pokemón, porque deseabas tener la fuerza suficiente para matarles, a todos y cada uno de ellos; matarles con tus propias manos. —expuso con un poco de alteración en su voz—.

No podía creerlo, toda mi confianza, mi valor, mi mundo se caía a pedazos. Me sentía arrinconado. Mi parálisis estaba volviendo, y enviaba lejos todas las ideas o palabras que podía pronunciar. Las lágrimas comenzaron a salir de mis ojos sin poder contenerlas. Estaba llorando sin quererlo. Pero, antes de terminar de creerle, debía preguntar algo más. Así que reuní un poco de aliento:

-P…P…Pero ¿Por qué si les odiaba ahora siento afecto por ellos? —esa era una pregunta decisiva—.

-Creemos que alguien se infiltró y se las arregló para borrarte la memoria con una de las maquinas de borrado. Tu familia sabía que si no recordabas la pelea ni nada de eso, volverías con ellos. Lo que no tomaron en cuenta fue que podrías hacerte preguntas, o que nosotros te buscaríamos —dijo, aún alterada y con algunas lágrimas en sus ojos—.

Paré de sollozar instantáneamente y comencé a mirarla intrigado. Una mujer llorando puede llamar la atención a cualquiera. Pero, lo que me llamaba la atención a mí, era el hecho de que ella llorara. ¿Por qué lo hacía? ¿Qué ocurría ahora? Como siempre, yo no quería dejar ninguna pregunta sin respuesta.

-¿Por qué lloras? —pregunté intranquilo—, El que debe llorar soy yo. Después de todo, acabo de enterarme de que quiero matar a mi familia.

-S… Solo es un poco de polvo, este lugar está muy sucio —aludió, en forma muy poco creíble. Bueno, poco creíble para mí. Porque las lágrimas brotaban, aunque ella ni siquiera sollozaba—.

-Yo no creo que sea solo polvo. Es por Weavile ¿Cierto? —pregunté, aún sabiendo que podría ser algo más. Si fuese sólo por Weavile (y no es que menosprecie al pobre), hubiese llorado desde el comienzo, ¿me equivoco?—.

-Si…—suspiró, mientras dejaba de lagrimear— era un buen tipo ¿Sabes? Aunque te odiaba, y quisiera matarte; no merecía morir —dijo—.

Me había dado en mi punto débil. Era verdad, nadie merece morir, y mucho menos así (de una puñalada en la frente). Y lo que más me entristecía, yo era el responsable de ese acto, lo que más odié en mi vida. Además de todo lo de Weavile, también deseaba acabar con mi familia. Todas esas ideas agobiaban mi mente, sentía un nudo en la garganta y me resultaba imposible expulsar una sola lágrima de mis ojos. No podía llorar, pensar o hablar. Sólo estaba ahí sentado, viendo a Ana secar sus lágrimas y retomar el aliento. Sólo con ver sus ojos me daba cuenta de que ella también estaba muy triste.

-Entonces, ¿Seguimos la conversación? —dijo, retomando su aliento—.

-Pero, yo no quería… Sólo me defendía…—susurré, tratando inútilmente de defenderme—.

-¡YA CÁLLATE Y RESPONDE! ¡¿QUÉ ES LO QUE NO ENTIENDES?! ¡ERES UN MALDITO ASESINO! ¡MATASTE A WEAVILE! ¡FÁCILMENTE MATARÍAS A TU FAMILIA! —gritó, mientras me apuntaba, increíblemente alterada— Ahora, ¿Puedo seguir con mi relato? —suspiró con tono de pena, era claro que se le había escapado—.

Los hombres tras el cristal estallaron en carcajadas. Si bien la cabina parecía ser anti ruidos, casi oía sus risas en mi cabeza. Los gritos de Ana quedaron retumbando en mi mente. Asesino, eso era yo, un asesino. Aunque ya no me sentía con fuerzas para nada más, tenía que seguir oyendo, a eso había venido.

-Sigue—susurré—.

-Entonces me quede por… ah, si: en la academia tú, yo, y unos pocos más, fuimos ascendidos a nuestros puestos el mismo año de nuestra entrada, pues éramos, según los maestros, lo mejor. Mientras trabajábamos en la F.L.P., se nos impartían clases de nuestros respectivos grados, además de recibir el entrenamiento diario y cumplir las misiones. Los trabajos iniciales, fueron los más fáciles, sólo conseguir información sobre entrenadores fuertes, localizarles, y robar sus Pokemón. Debido a la facilidad con que lo hacíamos, para el 2010 ya éramos agentes de la élite —relató, la conversación se estaba volviendo más calmada—.

Ya me había tranquilizado. No me tranquilicé porque me gustara el tema de conversación, sino porque ya había asumido la realidad de que era un ladrón pokemón. Sin embargo, aún me resultaba difícil creer en mis intenciones de matar a mi familia.

-Um… eso explica mejor la gabardina, pero, ¿Por qué la tuya y la mía son diferentes? —no pude evitar hacer la pregunta, tenía curiosidad—.

-Sencillo, a los miembros de la élite se nos permite portar un vestuario personalizado. Claro, siempre que dicho vestuario lleve una identificación de las fuerzas de élite —respondió—.

-Entonces este es mi uniforme —aseveré—.

-Es correcto, yo lo coloqué en ese baúl —confirmó la chica—.

El tipo bajo que observaba la conversación, pareció ver su reloj, habló con el otro y ambos salieron de la cabina, pero no por la puerta que daba a la habitación donde estábamos, sino por otra que posiblemente había allí.

-Estás conforme con lo que has oído, o ¿Quieres un poco más? —preguntó, un poco nerviosa. Tal vez creía que los hombres aún vigilaban—.

-Aún quiero saber 3 cosas más ¿Qué tipo de misiones hacíamos luego del ascenso a la F.L.P.? ¿La F.L.P. es una organización autónoma? ¿Para qué robamos pokemón? —inquirí, quería informarme acerca de lo que hacíamos—.

Ana permaneció en silencio por unos segundos. En esos segundos, pudo oírse la llegada de uno, o varios helicópteros. Justo cuando me había calmado. ¿Ahora qué pasaría? Me volví loco revolviendo las posibilidades, quizás habían venido por los hombres. Pero el sonido no parecía ser de sólo uno, sino de varios, en ese caso: ¿Qué habría en el otro helicóptero? No me quedaba más que esperar. El sonido duró el mismo tiempo que el silencio de Ana.

-Parece que han llegado por nosotros —suspiró con alivio—.

-Pero ¿A que te refieres con “nosotros”?—pregunté no muy extrañado—.

-No me digas que no vendrás. Voy a responderte en el camino, si vienes claro—dijo seriamente, mientras extendía su mano con lo que parecía ser mi identificación y se quitaba la mascara, para dejar ver el resto de su rostro—.

-Y a eso le llamo chantaje —dije tomando la identificación mientras le sonreía. Su cara me era muy familiar, así que decidí confiar en ella—.

Me levanté y nos dirigimos hacia la cabina, ella abrió la puerta y pasamos. Esta cabina era totalmente distinta a la anterior, un enorme panel de ecualización, con teclados y un micrófono frente al cristal de la ventana, que, junto con las paredes tapizadas de negro y anti ruidos, hacía que se pareciese a un estudio de grabación. Un total de 4 cornetas en las esquinas de la cabina probablemente estaban conectadas a un micrófono en la habitación exterior y ayudaban a oír lo que se hacía fuera de la cabina. En la parte superior del cristal 3 monitores que solo tenían en su pantalla las siglas F.L.P. de color negro sobre un circulo de color dorado. En efecto, la cabina era para monitorear, como yo pensé. Además también había una puerta, por la que, seguramente, habían salido los 2 hombres.

Ana abrió la puerta, dejando ver un túnel de piedra, con unas escaleras del mismo material. Las ya mencionadas escaleras iban hacia arriba, sin ningún tipo de luz, más que la que provenía desde la salida.

Ana se adelantó y yo le seguí. Al llegar hasta arriba me encontré con un panorama alucinante. A mi espalda podía ver un bosque, que no debía ser grande, pero tampoco era extremadamente pequeño, compuesto principalmente de arboles no muy altos. Esa zona era totalmente verde. El viento marino me acariciaba la cara. Hacia delante de mí, una zona playera, desde la cual se podía ver estábamos en un islote, a unos 500 metros del muelle. Luego de admirar el paisaje por unos segundos, reparé en la presencia de un helicóptero, a unos 10 metros de mí.

¡Hey! ¡¿Vienes o no “Chantajeado”?! —gritó Ana burlándose desde el helicóptero, luego el piloto, le dijo algo y esta se sentó—.

Salí corriendo de inmediato a aquel helicóptero, de color blanco como una nube y con las “clásicas” siglas F.L.P. hechas de un metal dorado a los lados. Una vez estuve a bordo el helicóptero despegó.

-¡Ana! ¿¡A donde vamos!? —pregunté a alzando la voz, pues, las hélices no dejaban oír bien—.

-¡Vamos a Maiquetía, Estado (Provincia/Departamento/Distrito) Vargas y de allí, a E.E.U.U. a la sede de la F.L.P. en Nueva York!

-¡¿Como?! —No cabía en mi mismo del asombro, por primera vez desde que recordaba, iba a salir del país—.

-¡Dije que vamos a Maiquetía! —gritó Ana, con el tonto tono que usamos muchas veces al repetir algo—.

-¡Sí, ya sé, es solo que me impresiona!

Había olvidado todas las preguntas, si íbamos a Caracas, seguramente era porque allí tomaríamos un avión, y si era así, habría 8 horas para hacer preguntas. Lo que más me interesaba en ése momento era Sam, le había dejado en casa sólo con los abuelos ¿Qué iba a decirle a ellos? ó, aún más importante: ¿Qué sería de mi hermano menor sin mí? Yo le ayudaba con las tareas, iba a la escuela cuando un bravucón le molestaba (aunque esto ya no lo hacía desde hace mucho), le acompañaba al mercado.

Me vi obligado a enviarle un texto, le dije que tenía que irme a E.E.U.U. y ya iba camino a Caracas; que dijera a los abuelos que me iba por una competencia de natación, esa noche me quedaría casa de un amigo y que al día siguiente pasaba por ropa; que él debía fingir esto último sacando ropa de mi closet y enterrándola en el patio. El muchacho obedientemente aceptó, con la única condición de que diera permiso para ir por una pokebola a la tienda (usando parte de mi salario), y luego salir a buscar un pokemón, a lo que por supuesto, accedí (no había de otra, el chico era igual de obstinado que yo, y dudosamente cambiaría de idea).

Aquel viaje de helicóptero duró 5 tortuosas horas, en las que lo único que podía hacer era ver cientos y cientos de “hormigas” en el suelo y una que otra ave o pokemón que estuviese volando por el área. Luego del increíblemente aburrido viaje, al fin llegamos a Caracas. Aterrizamos en un helipuerto del Aeropuerto Internacional Simón Bolívar (antiguo Aeropuerto de Maiquetía).

Continuará...




La venganza no sólo es dulce,
también es un plato que se sirve frío,
así que seguramente es un helado.
Pero el helado engorda, no seas vengativo...
A menos que quieras ser obeso :P




#6

Re: Pokemon: El Gen X [Fin del Primer Acto]


Bueh, bueh, aquí estoy yo para cargarme al autor :awesome: (?). Bueh, el fic parece interesante desde el principio (enhorabuena, tienes un lector más), a pesar de algunos fallos ortográficos de escasa importancia pero que lo estropean un poco. En fin, como dijo Jack el Destripador, vamos por partes:

Prólogo:
Spoiler
Precisamente eso captó mi atención, te felicito, pues es complicado hacer eso (?). En fin... debo decir que te esmeraste mucho, a pesar de que tienes algunas faltas de ortografía que ahora pasaré a explicar

Cita:
Toda esta historia empezó con la creación de los Pokemón se logró en 2007


Por un lado, la oración no es que tenga demasiado sentido, pues ahí a la fuerza falta algo. Además, la ortografía oficial es "Pokémon". Puede que en tu país lo pronunciéis como lo has escrito, pero lo oficial es eso que ya he dicho. La frase correcta sería algo como "Toda esta historia empezó con la creación de los Pokémon, que se logró en 2007". Desde ahí, no he podido apreciar más errores en todo el prólogo


1º capítulo
Spoiler
Creo que fue bastante corto en comparación con otros fics que he leído (que aun así no es mucho xD). Sin embargo, también ha tenido unos cuantos errores ortográficos que lo han estropeado un poco D:

Cita:
del cual solo les contaré los más sobresaliente


En todo caso sería "lo más sobresaliente" o "los más sobresalientes", pero el contexto hace que sea mejor usar la primera opción

Cita:
aún mas pequeño que yo


El "mas", sin tilde, es un sustituto del "pero", lo que hace que ahí ponga "aún pero pequeño que yo". El adecuado en este caso es el "más", con tilde

Cita:
Ya no habían más recuerdos


Es más correcto usar "había", en singular, en este caso

Cita:
cuando al fin doble la esquina


Doblé

Cita:
a mi no


"Mi" sin tilde es posesivo. En este caso lo que habría que poner es "Mí", con tilde

Cita:
Como se nota que borraron tu memoria


Cómo

Cita:
y me hubiese matado


En este contexto es mejor "habría"

Y de nuevo tuviste el típico error de ortografía para nada grave en "Pokémon"

En este capítulo no he visto más faltas de ortografía, pero te recomiendo cuidarlas para que el fic no se estropee. Y bueh, ¿quién será exactamente esa chica? Misterio, misterio ? Esto me anima a seguir leyendo n_n


2º capítulo
Spoiler
Bueh, aquí no te voy a corregir las faltas ortográficas (que las hay) porque ando sin ganas de hacer un comentario de los grandes. Sí te diré que la censura estropea un fic. Con sólo advirtiendo de la presencia de palabras soeces está permitido ponerlas sin censurar xD. ¿Robando comida en un mercado? Qué protagonista más osado xD. Y el ataque del Weavile... ni que decir tiene que creo que dará un giro dramático a la historia n_n. En fin, este capítulo fue más largo que el anterior, pero creo que aún podrías alargar los próximos un poco más
Mis disculpas por este comentario tan corto, pero simplemente no tenía muchas ganas xD. A ver si mañana puedo seguir leyendo :/


Bueh, de momento esto es todo, me da pereza seguir leyendo hoy. Mañana edito con el comentario del 2º capítulo y al día siguiente con el del 3º capítulo ;D

$xaosz$

Spoiler
#7

Re: Pokemon: El Gen X [Fin del Primer Acto]


Vamos a ver, Joker, si está mal morirás ^^

Prologo y capi 1:

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Bueno, Joker, tu fic es muy parecido al de Maty~ pero con menos descripciones. Hay muchos fics que tratan de esto y la mayoría son diferentes y tienen buena estructura, espero que este lo sea y no quede como una copia de otros fics.
El prólogo es un poco superficial, dejas pocos detalles, pero está bien, no se puede pedir más, puedo decir que entendí todo a la perfección, aunque no tiene demasiada estética. El hecho de que el autor no recuerde partes de su historia no queda bien… imagínate cómo te sentirías tu si alguien te dice “te voy a contar una historia” y cuando empieza a contártela vez que a cada rato se olvida de las cosas… no hay dudas de que te aburrirías y pensarías “¿para qué me quiere contar una historia que ni él recuerda?” Si no quieres decir algo, sería mejor que digas que hablarás de eso más adelante, o que no viene al caso. Y si el personaje sufrió una perdida de memoria es bastante raro que recuerde cosas como fechas y sucesos ajenos a su propia vida y que no recuerde por qué perdió una beca…
El primer capítulo empieza bien, tu manera de relatar es muy buena, tómatelo con calma y da detalles de todo, describe bien todo lo que haya alrededor de los personajes, usa muchos adjetivos porque eso incrementa la concentración de los lectores.
Bueno, en el momento en que la chica le explica todo al muchacho es muy poco creíble. Generalmente, una noticia de que borraron tu memoria te deja con un shock emocional, y aquí has dicho que el joven sólo “se asombró”. Tienes que demostrar más sentimientos, algo así “me asombré, no podía hablar, estaba paralizado y con la boca abierta ante las barbaridades que decía esa mujer”. El ser humano, generalmente, tiende a negar todo lo que no reconoce antes de ponerse a hablar o sacar conclusiones. Así es como los lectores nos damos cuenta que de verdad alguien perdió la memoria. Además, debes aprender a crear más expectativa. La muchacha de la moto llegó y le dijo todo sin anestesia, casi como si fuera normal decir que perdió la memoria, que estudió en una academia de ladrones y demás. Tienes que describir cosas entre medio de la conversación antes de decir cosas tan importantes para que los lectores coman ansias.
Ja, la parte donde la chica le dice que mató a todos y que hasta su compañero pokémon lo odiaba es fuerte. Pero me gusta, nunca la había oído a esta idea y es buena.
Bueno, el capítulo terminó mucho mejor de lo que empezó y eso es muy bueno porque quiere decir que tu lectura es creciente y no decreciente. Supongo que los próximos capítulos van a ser mejores que este y eso quiere decir que puedo seguir leyendo con gusto. Va tomando forma, recuerda bien lo que te dije, te apuraste un poco al principio describiendo tantos hechos, pero al final te ordenaste y el fic se centró en lo que se tiene que centrar, en el tema de la historia. Voy a seguir.



Capi 2:

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Ah, re malos los mercaderes en ese lugar. Decidieron tener hambre en el peor sitio de la ciudad. Ja, es muy exagerado 30 personas persiguiendo a otra por dos manzanas xD Fuera que mató a alguien o robó un banco…
Tienes que tener cuidado con las repeticiones, vi algunas. Sabes escribir, o sea que no es ese el problema, generalmente a mi me pasa cuando ya llevo mucho escrito y quiero explicar bien una cosa, entonces repito siempre el mismo individuo. Trata de aprender a usar sinónimos, siempre, en tu vida diaria, en la escuela, cuando escribes. Así te acostumbrarás a no decir siempre las mismas palabras y tendrás un vocabulario más amplio.
Debo decirte que tienes un problema serio con las descripciones y puedes verlo en este párrafo:

“Según mi reloj de muñeca (nunca me lo quito), eran las 4:00 a.m. La única ventana de mi habitación dejaba pasar los rayos de luz lunar que iluminaban tenuemente todo el lugar, me levanté de la cama y me asomé por la ventana para observar la majestuosidad de nuestro perfectamente imperfecto satélite natural, que, aunque más pequeño que el sol, era hermoso; el cielo nocturno, extrañamente carecía de el brillo de las estrellas esa noche, y la presencia de las nubes era pobre, lo que me permitía observar la luna en todo su esplendor, para meditar acerca de lo que haría ése día. Mientras apreciaba la belleza de la luna, se me hacía muy fácil reflexionar, es más, siempre lo había hecho antes de tomar una decisión que considerase importante. “

Sin ofenderte, es un desastre xD. Intentas darle un toque poético, dramático a la situación y te sale mal. Repites muchas veces ventana y luna y además utilizas adjetivos poco apropiados. Eso de perfectamente imperfecto no queda bien, no tiene el sentido que le queres dar. Es como que tratas de describir las cosas pero que al no saber como hacerlo le das a un sustantivo una característica que luego le quitas con otra… y eso es poner palabras en vano. Si yo te digo algo como “eres inteligentemente estúpido” suena bien para un chiste, pero en una historia no tiene sentido, y ese momento de melancolía no debería encuadrar chistes. Intenta buscar palabras más propias, adjetivos más certeros, si te parece que la luna es perfecta dilo, no importa lo que piensen los lectores, para ti es perfecta y es tu deber demostrarles a ellos que lo es. En fin, quería darte un ejemplo concreto para qué veas. Tu problema es la descripción, la narración va perfecta y la ortografía muy bien así que enfócate en mejorar eso.
Oau, que trágico. Mató a su “mejor amigo”. Este fic tiene bastante sorpresas y ahora le estás poniendo buen suspenso, la escritura se ha mantenido bien como en el final del primer capítulo.
Tienes un don interesante y es que tu habilidad para escribir se potencia al llegar a los finales del capítulo. No sé como haces, pero tus finales de capítulo son muy buenos, sobresalientes, sin errores, sin repeticiones, pones las palabras justas y hasta llegas a emocionar al lector. Debes leer tus capítulos varias veces y fijarte qué es lo que te inspira para que tus finales salgan tan bien y en los comienzos tengas bastantes desaciertos. Voy a seguir leyendo porque vas bien, la historia empezó como muy típica pero al final terminó siendo totalmente diferente a lo que esperaba y eso es bueno.


Capi 3:

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“luego de varios intentos, en los que agradecí que le muelle estaba vacío, pues así nadie me veía embestir la puerta y odie a la misma puerta, por estar tan firme a pesar del óxido, causándome dolor en el brazo dañado(que, aunque no impactaba con la puerta, ya dolía y estaba siendo bastante agitado); la puerta al fin cayó.”

Ten cuidado con esas frases, fíjate todo lo que separa a la frase principal que es “luego de varios intentos la puerta cayó”. Para que los lectores no se pierdan, tienes acortar estas frases y lo podes hacer diciendo “luego de varios intentos la puerta al gin cayó. Agradecí que…” o sino “Intenté varias veces y agradecí… Luego de tanta odisea, la puerta al final cayó”. De esas formas lo lectores no se pierden tanto, es un problema que yo también tengo y cuesta solucionarlo, por eso te lo digo, es lo que nos pasa a los que no tenemos capacidad de síntesis y queremos decir todo junto, je.
Mmm, es un poco raro que el personaje supiera tantas cosas sobre cómo utilizar la carta que llevaba en su billetera. Había perdido la memoria después de todo, si le fuera tan fácil recordar algo así hubiera recordado toda la historia del ladro al abrir su billetera y ver el comodín allí.
Las descripciones mejoraron bastante en este capítulo, has usado muchas y supongo que eso te ayudó a darte cuenta cuales son las mejores y cuales no sirven.
La descripción de la muchacha del sótano está muy bien, sólo que faltó que me describieras su cuerpo, recuerda que lo que más llama la atención son los cuerpos, sino fíjate en la televisión los cuerpos de las modelos, ja.
Asd xD A esta Ana la encontramos en todos los fics de CP, ja.
Mmm, es raro que utilicen una sala donde hay tres tipos espiando detrás de vidrios polarizados y sean tan tontos como para no darse cuenta que se puede ver, Joker… Generalmente cuando se hace eso, no se puede ver lo que ocurre del otro lado, puedes imaginarte, pero no saber exactamente lo que hacen, sino es inútil…
O.O Casi malos los abuelos que lo corrían de la casa por robar dos manzanas.
Es fuerte esta parte, muy fuerte. Insistes en recalcar que lo mataste de un cuchillazo en la frente xD
Y apareció la bipolaridad de Ana xD Y luego en el comentario ella dice que no captas la personalidad de los personajes, ja. Yo la veo bien captada.
El capítulo estuvo bien desde el principio al fin, no has tenido bajas, ha sido muy prolijo, avanzas rápido.
Al final me pareció una despedida bastante apresurada la del chico con su hermanito, quizá no hubiera hecho falta, podrías haber dejado todo así…
Resumiendo, me gustó, no me arrepiento de haberlo leído y espero que continúes exponiendo tus obras, yo las vigilaré de cerca. Saludooos!


Gracias a todos por recordarme :) Sólo tengo buenos recuerdos de ustedes y de este agradable lugar también.
#8

Re: Pokemon: El Gen X [Fin del Primer Acto]


Vengo a comentarte de nuevo cariño (?)

¡Qué lindos! Poner los almacenes al azar XD La parte de la puerta me pareció algo enredada, creo que con uno que otro punto estaría más claro. Me gustó el realismo de la linterna, me refiero a que tratar de buscarla dentro era esperar un golpe en cualquier momento. Ahí sí se nota que recibió entrenamiento.
¡¡¡Amo la baraja!!! XD Corazón, Diamante, Trébol y Pica!!! XD Lo del comodín también lo amé! Me imagino que sus movimientos frente al baúl fueron más de memoria muscular (Cuando haces mucho una acción, los músculos parecen “recordar” como se hace).
Has usado varias veces: “Sin mucho pensar”. Pero creo que te refieres a que la mitad de las cosas eran intuidas. También en una parte repetiste “Abrir” aunque no era necesario.
“Cuando al fin hube bajado” Hay algo ahí que no me convence XD It´s ME!!! *grita dando vueltas en octágonos por el foro entero* Ahh!!!!!!!!!!!!!!! Ya, sigo comentando (?)
Ufff, Fuerte saber que quería matar a su familia. Auhhhhh su familia le extrañaba y pagaron a un matón para recuperarle T_T Que tierno!
Omg! Me asusta tu tino, no creí que supieras que, bajo presión, soy una bomba de tiempo XD

A ver, ahora en general me pareció un capítulo interesante pero con uno que otro fallo, Claro esto mejorará con el tiempo XD Saludos!!!

Fanfictions
#9

Re: Pokemon: El Gen X [Fin del Primer Acto]


Bueno, no tengo nada interesante que hacer así que me puse a leer este fic -o haré el intento-

Como ya está empezado tratate de ir capítulo a capítulo.

Capítulo I
¡Pokémon en Venezuela! que idea tan orginal, ya se quienes hicieron los huecos de las calles de Caracas. F*ckings Dugtrios ¬¬ (¿)
Hablando en serio, fue un capítulo corto pero bueno. parecia una historia normal y de la nada aparece una Federación de Ladones de Pokémon, una chica misteriosa y un pasado aún mas oscuro. Es sólo el comienzo pero desde ya promete mucho. sigo leyendo

Capítulo II
Primer detalle, debes arreglar las medidas del edificio, 70 metros cuadrados es menos que un apartamento de 2 hab. baño, cocina y sala-comedor.
Nada como un flash del pasado para empezar la mañana (¿)
Que malo que el encuentro con el viejo amigo haya terminado tan trágicamente, pero la historia tiene que continuar.

Capítulo III
Sólo en Venezuela encuentras almacenes numerados aleatoriamente (¿)
de pana que fue un capítulo bulda de lo de largo!

cada vez la trama se pone más interesante, es una lastima lo del Weavile.
es increible que tu peor enemigo seas tu mismo, una persona totalmente a ti en cuanto a actitud, pero identico fisicamente.
ahora a ver que pasa con Nestor y la "famosa" F.L.P.



esto es todo por ahora, tratare de seguir el fic

salu2~
​
•¿What color do you want to be?•
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•Mis Fics•

~•~•~•~•~•Has Click en las Userbars•~•~•~•~•~
#10

Re: Pokemon: El Gen X [Segundo Acto]


Well, well... Creí que nunca terminaría este Cap. Razón: Mis neuronas están de vacaciones y tampoco he tenido tiempo de sobra como con los otros...Pero aquí está. Espero haber corregido uno que otro error. Se supone que el Cap. debía ser más largo(lo siento Anita, no pude llegar a la "reunion", para el otro será) pero ya está lo suficientemente largo para mi gusto.

¡Respuestas! ¡Respuestas!
Spoiler
Demian: Ya corregí lo de la puerta =D la verdad es que si, ademas de enredar a quien lee, suena horrible en voz alta Dx. Lo de la carta, Anita ya lo respondió, memoria muscular mi querido watson, memoria muscular. Además de todo, a él se le pudo hacer lógico por razones(que a mi me parecen) obvias... En aquel Cap. el pobre Néstor no tuvo tiempo de fijarse en el cuerpo, pero tranquilo. Aquí ya se tomó unos segundos para hacerlo. Acerca de las descripciones, la verdad es que si, tocaron muchas y hubo que acomodar y/o quitar varias. Anita-sensei tenía que aparecer, desde el principio lo había planeado y el puesto de la compañera cayó como anillo al dedo. El vidrio polarizado... Pues, ése es un punto interesante, se supone que al haber mala iluminación en el exterior y buena iluminación en el interior(de la cabina) pueden verse nítidamente las sombras de las personas tras el cristal. En cuanto a los abuelos, "de mal agradecidos está el infierno lleno". Espero que este Cap te guste igual(o más) que el anterior.
Novelista: Anita-sensei! Lo de los almacenes es: Solo en Venezuela xD. Eso de: "Sin mucho pensar" Fue algo inconsciente, como sólo releo 1 vez no lo encontré raro, pero, sinceramente pude haber usado más sinónimos. ¡Ush! Que idiotez, "Abrir" dos veces y: "Cuando al fin hube bajado" Vaya que eso suena feo, pero, ¡Ya lo corregí! ¿Le acerté a una parte de tu personalidad? O: pues, eso es lo que yo hubiese terminado haciendo estando bajo tanta presión. Ojalá este te guste más (y le veas menos errores).
Darkus: O: Yorko lee mi fic. Ja! No sólo en Caracas hay huecos, y no sólo podemos culpar a los Dugtrio Dx, es triste... Las medidas del edificio me parece que así está bien(tiene casi el tamaño de un campo de Soccer). Weavile, tenía que morir por el bien de la trama(a algunas personas les agradó él más que Néstor). Como ya dije, los almacenes son: Solo en Venezuela. Me gusta que te guste la trama (?), espero que éste Cap te agrade Más que los anteriores.


Capítulo IV: El Poke-Humano



3 de Noviembre de 2011, Maiquetía, Estado (Provincia/Departamento/Distrito) Vargas. Venezuela.

Habiendo llegado ya a la sala de espera del aeropuerto, pude al fin ver quién era el piloto de nuestro helicóptero: un hombre de aproximadamente 1.70, calvo y fornido, de unos 45 años como mínimo, con una chaqueta negra de la F.L.P. llamado Juan.

Juan nos dejó en la sala de espera del aeropuerto con nuestros boletos para el vuelo y dinero, para emergencias. Los datos más importantes del boleto eran: “Vuelo 3, Destino: Nueva York, Primera clase, Asiento 35, Hora de salida: 2:00 p.m.”

El avión partía a las 2:00 p.m., apenas eran las 12:00 del mediodía. Ana usó la excusa de que iría al baño y luego a almorzar para irse(o por lo menos así lo vi yo). Me dejó dinero para que comprara comida en caso de que me diera hambre.

Decidí sentarme en la sala de espera, la cual sorprendentemente para mí (que no recordaba haber salido muy lejos de mi ciudad natal), tenía como mínimo, el tamaño de la casa de mis abuelos, completa. Ésta sala se componía principalmente por enormes filas de sillas de metal y un gran ventanal de cristal que daba vista hacia las pistas de despegue. Las puertas de salida (a la pista, con detector de metales) se encontraban hacia el norte al igual que el enorme ventanal. Unos 4 televisores plasma (todos en el canal de noticias), se encontraban en las esquinas de la habitación. En el centro colgaba un cubo con 4 paneles que daban la hora actual y las salidas de todos los vuelos. Había maquinas expendedoras en varios puntos de la sala.

El lugar estaba bastante concurrido, las personas que no estaban yendo de un lado a otro, jugando con consolas portátiles (en el caso de los niños y uno que otro adulto), llamando por teléfono, viendo noticias, o, sencillamente sentadas haciendo cualquier cosa para entretenerse; no estaban allí. Todos me miraban de forma extraña (es raro ver a alguien con gabardina con los mediodías de 30°C o más), supuse que alguien allí podría reconocerme. Me coloqué la capucha de la gabardina, de tal manera que fuera más difícil ver mi rostro y metí mis manos en los bolsillos (un par de mitones de naipes, con payasos en plateado, pueden ser muy llamativos).

Anduve hasta la silla más apartada que conseguí, necesitaba pensar. Una vez estuve sentado, intenté sacar conclusiones acerca de lo ocurrido durante lo que iba del día. Estuve intentando por unos 10 o 20 minutos (no quería ver relojes, quería más respuestas), hasta que me rendí, no podía concentrarme. Eran las doce del mediodía, sin luna, sin música, con mucho ruido y la irracional idea de asesinar a mi familia atacándome. No había forma de que le sacara información extra a lo visto y oído ese día si no podía concentrarme ni un poco.

Justo cuando me rendí y tomé la decisión de levantarme, un hombre se acercó. Parecía bastante viejo, al menos 70 años, de altura aproximadamente 1,60. Aunque vestía un abrigo de viajes, no llevaba maletas. El viejo era totalmente calvo, usaba lentes oscuros y un bastón para guiarse.

-Buenas tardes —dijo el ciego cortésmente, mientras tanteaba la silla junto a mí—.

No respondí nada, si era realmente ciego, se iría en breve pensando que allí no había nadie. Incluso recorté mi respiración para que no la percibiera.

-Joven, no crea que éste pobre y viejo ciego le hará daño. Sólo quiero hablar con alguien—expuso, casi como si pudiera verme, y además, leer mi mente—.

No iba a poder mantener el silencio, el hombre ya sabía que yo estaba ahí. Hice lo más inteligente (por no decir lo primero) que se me ocurrió.

-Lo lamento señor, yo no hablo con desconocidos —dije calmadamente. Un hombre “ciego” que puede verte aunque no hagas ruido, no me parece de fiar—.

-Muy listo, en los tiempos que corren no se puede confiar en cualquiera. Mi nombre es Romulus Videnti. Ahora, agradecería si el joven fuese tan amable de acompañarme a la cafetería para conversar calmadamente —insistió el viejo amablemente—.

-Pero ¿De qué hablaremos? Apenas y sé su nombre, usted ni siquiera sabe el mío ¿Cómo puede confiar tan fácilmente en un chico que apenas conoce? —indagué, su conducta era anormal—.

-No se complique tanto, hablaremos de cualquier cosa que quiera. Necesito hablar con alguien —suspiró el anciano hombre, mientras giraba sobre sus talones y comenzaba a caminar, posiblemente, a la cafetería de la que me habló mientras me hacía señas para que le siguiera—.

Me levanté y fui tras suyo. Salimos de la sala de espera del aeropuerto por la puerta este, el pasillo estaba completamente atiborrado de gente. Todos nos miraban, un viejo setentero guiando a un joven, es realmente raro.

Caminamos hasta llegar a una pequeña cafetería. La fachada era muy sencilla: una puerta de metal con una ventanilla, y una ventana de tamaño medio, vidrio polarizado con un cartel en letras Góticas que no podía ser más textual: “Cafetería”.

Por dentro, el sitio era más o menos de 5 x 5, muy acogedor. Adornado al estilo clásico, una alfombra roja cubría todo el suelo, mientras que el techo, estaba hecho de madera. Las paredes, eran de un fino color amarillo crema. La barra, las mesas y los asientos, estaban hechos de madera. Un Chandelure con 4 Litwick suministraban iluminación al lugar, proporcionándole, en conjunto con varios retratos de pokemón y humanos en acuarelas, una apariencia muy bonita. La cafetería estaba totalmente desolada, la barra estaba desocupada al igual que las 4 mesas del lugar.

-Sentémonos —dijo el anciano, mientras caminaba lentamente hasta una mesa junto a la ventana—.
Me dirigí a la mesa e hice lo propio. Ahora, estando en un sitio callado, mis pensamientos oscuros me atacaban con fuerza. Sólo podía imaginar a mis abuelos, mis tíos, primos, y el más importante: Sam; todos descuartizados en una enorme habitación en llamas. Cerré los ojos, como un niño asustado. Podía oír los gritos de agonía de toda mi familia, todos rogando piedad y una maléfica risa mía de fondo…

-Oye, ¿Vas a pedir algo? —dijo la dulce voz de una chica—.

Me encontraba tan alterado por mis pensamientos, que soñaba despierto. Levanté la cara para ver a la mesera, una chica alta (aunque no más que yo), era preciosa. Cabello rubio ondulado con un pequeño flequillo sobre su ojo izquierdo, ojos verdes. Era esbelta, de curvas bien definidas. Vestía una minifalda rosada con una camisa de color blanco y un pequeño delantal del mismo color.

-P… Pero, señor Romulus, ¿Usted no pedirá nada, o ya ordenó? —le pregunté tontamente, aún confundido por el sueño y embelesado por la chica—.

-Muchacho, estoy ciego, apenas y puedo comer bien si alguien me da la comida ¿Cómo podía beber café o té caliente? —indicó el viejo muy afligido, la chica se había distraído jugando con un Litwick, por lo que pareció no prestarnos atención—.

-Cierto… —susurré, dándome cuenta de que “metí la pata”— En ese caso, quiero un té negro sin azúcar —dije a la chica, aún apenado con Romulus—.

-¡Entendido! —dijo, mientras dejaba a Litwick y anotaba— Pero, señor Romulus, ¿No quiere nada? —se dirigió al anciano—.

-Tamara, estoy ciego ¿No me has escuchado? —aclaró el anciano hombre, con la característica tristeza—.

-Uh… está bien… —dijo, mientras se daba vuelta—.

Era muy extraño, Romulus conocía a la chica, pero esta parecía no saber que él estaba ciego. Obviamente debía preguntar.

-Don Romulus, ¿Le molesta que le diga así?...

-En absoluto —me interrumpió el amable ciego—.

-…—me aclaré la garganta— Entonces, ¿Podría decirme por qué la muchacha le pregunto si no pediría nada? ¿No se conocen ustedes?

-Es una larga historia, no creo que el joven tenga tiempo para ella —suspiró Romulus—.

-Son las 12:15 p.m., hay tiempo —inquirí, yo quería saber la respuesta; si se hacía la hora de ir al avión, Ana me buscaría—, además, no me trate como si fuera mi mayordomo. Dígame Néstor.

-Está bien, Néstor, es algo complicado. Verás, aunque soy ciego, puedo ver —explicó mientras se acomodaba en su asiento—.

-¿Eh? ¿Cómo es que si está ciego, puede ver? Eso es muy contradictorio, demasiado diría yo.

-Una pregunta interesante. Aunque se supone que yo no debería hablarte de esto, iré desde el principio. Verás, yo era un científico de Gen Corp…

-¡¿Gen Corp?! ¿La compañía que se encarga de monitorear a los pokemón? —pregunté exaltado—.

-Exactamente muchacho. Para ser más precisos en la sección de Desarrollo Evolutivo. Estuve tan ocupado con el trabajo en la compañía, que padecía de cáncer en el lóbulo occipital y no me fijé. Atribuía el increíble dolor de cabeza a las enormes cantidades de estrés. Para cuando fui al médico, ya mi cáncer estaba en etapa terminal —relató tristemente—.

-Entonces, debido a que el lóbulo occipital se encarga de la visión, usted quedó ciego —expuse también afligido por la historia—.

-Así es, eres muy listo en relación con otras personas de tu edad que he conocido. Al principio, el cáncer no afectaba mi vista, me hacía las quimioterapias, pero no dejaba de trabajar, pues, amaba mi trabajo. En Gen Corp trabajábamos con una pequeña modificación genética para contribuir a la evolución de los pokemón…

-¡¿Eh!? ¿¡Modificación Genética!? —grité asombrado, no cabía en mi por la impresión—.

-Aquí está tu té, y por favor, no grites así. Alteras a los pokemón —dijo la mesera tranquilamente, (que había llegado sin que nos diéramos cuenta) mientras ponía mi té negro en la mesa—.

-Gracias. También disculpa, no era mi intención —dije mientras la chica volvía a la barra—, Romulus, por favor continúa.

-Bien, dicha modificación se trataba de añadir un gen más al ADN de los pokemón. Con sólo añadir esa pieza se producen varias alteraciones fisiológicas en el organismo —expuso Romulus con su clásica serenidad—.

-Pero si estaban haciendo modificaciones genéticas, necesitaban conejillos de indias. Y en ese caso, los únicos conejillos posibles eran pokemón ¿Acaso no resultaban dañados si el experimento fallaba? —pregunté indignado, pues, ya he dicho varias veces: “nadie merece morir”—.

-Una pregunta interesante, parece que no se te escapa nada ¿No? Los conejillos de indias eran cuerpos pokemón hechos en el laboratorio, sin ningún tipo de vida cerebral…

-Aún si no tenían vida cerebral, eso está mal —aseguré con desaprobación—.

-Lo sé, muchacho, ahora lo sé. Nosotros los seres humanos a veces nos obsesionamos tanto con algo, que no nos importa lo que hace falta para conseguirlo. Pero, dejemos de lado eso, aún debo responder tu pregunta: La modificación tiene diversos efectos, hace que las células se reproduzcan más rápido, restaurando el tejido dañado a una velocidad impresionante y aumentando la fuerza del sistema inmunológico. Con él, podríamos alargar la vida de los pokemón lo suficiente como para que la población pokemón del mundo creciese a una velocidad razonable sin necesidad de estar fabricándolos —explicó el anciano—.

-Entonces, curaste tu cáncer modificando tu ADN con el gen experimental —afirmé con seguridad—.

-Estás en lo correcto, cuando finalmente estaba quedándome ciego, me desesperé y sinteticé el gen en una inyección que, en cuestión de días hizo efecto y al cabo de una semana, me curó. Pero, hubo diversos problemas. El primero es que ya no pude recuperar la visión. El segundo, esta modificación, aún era experimental y causa efectos secundarios, algunos beneficiosos, otros nocivos. Uno de los efectos positivos es el que permite mi visión, puedo ver y rastrear las auras, al igual que un Lucario. Pero el precio a pagar por todo esto, para mí, es envejecimiento prematuro, y si resulto herido, mi cuerpo se paralizará hasta estar curado por completo. La gente de ésta cafetería conoce mi secreto, por esa razón Tamara preguntó que si no ordenaría nada—concluyó el hombre—.

-Un humano con capacidades pokemón, eso explica cómo pudo verme en aquel asiento, aunque yo intenté parecer ausente. Usted mantiene lo de su ADN en secreto, porque pueden encerrarlo el resto de su vida en un laboratorio para experimentar con usted, pero ¿Cómo está tan seguro de que yo no le contaré a nadie? —pregunté, como si no hubiese oído acerca de su desesperación o sus deseos de omitir un dato interesante—.

-Mi querido muchacho, puedo ver tu aura, sé que no permitirías que nadie salga herido, y menos si tu estas involucrado. Eres alguien en quien se puede confiar, una persona de buenos sentimientos —dijo Romulus casi como si le hablase a un hijo—.

Había dado en el blanco, yo “una persona de buenos sentimientos” que deseaba eliminar a su familia. De nuevo empezaban a asolarme esos sentimientos que olvidé mientras Romulus respondía a mi pregunta. Otra vez podía ver a mi gente sufriendo, todos siendo descuartizados vivos, mis manos llenas con su sangre. No lo podía soportar, me sentía como si tuviese un puñal clavado en mi costado. Aquel panorama me resultaba lo más monstruoso visto en toda mi vida. Bajo toda la conmoción, puede oír la voz de Romulus, y aferrándome a ella, salí de mis pensamientos.

-…como si te conociera desde hace mucho tiempo, elegí hablar contigo porque, no solo puedo ver que eres de fiar, también veo que te asola una gran tristeza y remordimiento. Sé que necesitas un consejo, y quiero ayudarte.

-Si tan solo pudiera hacerlo —susurré tristemente—.

-Sé que no puedo, tú eres el único que puede ayudarte. Pero te daré un consejo: siempre confía en la bondad de tu corazón, no te dejes enfermar por cosas que no sabes a ciencia cierta si son reales. No cometas errores como el mío, que bajo mi desesperación por curarme del cáncer, fui un egoísta y ahora sufro de un dolor mucho peor; el dolor del abandono…—Romulus se levantó de su asiento, dejó unos billetes para la cuenta y salió por la puerta del local con una expresión, que, siendo sinceros, daba lástima—.

En ése momento, las palabras de Romulus no llegaron a nada. Mi mente de nuevo vagaba por los caminos de mi maldad. Ahora yo usaba un cuchillo para extraer todos sus órganos internos. El pobre chico gritaba de agonía, sus gritos eran dolor para mí. La peor parte, era que no podía controlar mis pensamientos. Me estaba volviendo loco, en definitiva. Cuando las lágrimas casi comenzaban a fluir, la voz de Romulus retumbó en mi mente “siempre confía en la bondad de tu corazón…” la oración hizo eco, retumbando en cada rincón de mi mente. Romulus aún estando ausente, parecía haber adquirido la costumbre de romper mis trances emocionales.

Miré la hora, “1:40 p.m.” ya estaba siendo hora de salir, los preparativos para el vuelo habían comenzado hace 15 minutos y Ana debía estar buscándome como loca. Bebí la taza de té como si mi vida dependiera de ella. Luego de evitar maldecir en voz alta por mi estupidez al no pedir azúcar para un té tan amargo. Salí corriendo a toda prisa hacia la sala de espera, evadiendo a personas y maletas mientras una irritante voz decía: “Pasajeros del Vuelo 3 con destino a Nueva York favor dirigirse al área de carga”.

Luego de que la voz repitió lo mismo unas cuatro o cinco veces, la reconocí, era la voz de Ana. Corrí aún más rápido al área de carga, aunque no llevaba absolutamente ningún equipaje (dejé la mochila en el helicóptero y hasta ahora me daba cuenta), posiblemente Ana quería reunirse conmigo. Cuando llegué al área de carga, había mucha multitud que colocaba sus maletas en la cinta transportadora para ser examinadas y enviadas al avión. En una multitud a la derecha de la sala, estaba ella, su cabello ahoracon su gabardina de la F.L.P. al estilo Mismagius, la cual era un tanto ceñida a la cintura para dejar apreciar la bonita figura que poseía: cintura fina, piernas bien formadas, buenas caderas, entre otros, componían su existencia. Me miraba con una cara de impaciencia exagerada mientras sostenía dos grandes maletas con ruedas, aparentemente llenas de equipaje.

-¿Te vas a quedar ahí parado hasta que el vuelo salga? ¿O vas a pasar tu maleta? Ni pienses que lo haré por ti, la mía ya pesa bastante — manifestó irritada, mientras me ofrecía la maleta a su derecha—.

-¿Eh?... Sí, la maleta —“yo no tengo maletas” pensé—, ¿De dónde las has sacado?—le susurré al oído mientras tomaba la maleta que me estaba ofreciendo—.

-Luego te cuento de eso, por ahora, si tienes algún objeto de metal, te recomiendo que lo lleves por debajo de la gabardina antes de pasar por el detector—dijo apresurada, mientras apartaba a una mujer de cabello claro y un niño a un lado para colocar su maleta en la cinta transportadora—.

Tomé mi maleta e hice lo propio. Acto seguido, caminamos hacia la pista para abordar el avión. Por supuesto, no sin antes pasar por el detector de metales.

-Recuerda, si tienes algún metal, sal de la fila y colócalo dentro de tu gabardina. —repuso Ana, en voz baja—. Está hecha para ocultar los metales, aislando radiaciones electromagnéticas provenientes del exterior —me explicó, mientras hacíamos fila para pasar al detector—.

No necesitaba hacer nada, conservaba la navaja en el bolsillo de mi pantalón, bajo la gabardina. Las cartas (que presumí, tenían metal) también bajo la gabardina. Mi billetera y teléfono celular, en sus respectivos bolsillos en el pantalón. No habría problemas.

Como había predicho, no hubo problemas. La curiosidad me carcomía, tenía una duda, que seguramente, ustedes también. En cuanto hice el gesto para preguntar, pude notar como su expresión se volvía nerviosa.

-Ana, ¿Qué hay en la maleta que me diste? —inquirí—.


-Ropa—suspiró, al parecer esperaba otro tipo de pregunta, el tipo de preguntas que mi mente se encontraba preparando para el viaje—.

-¿Ropa para qué?

-Obviamente para vestirte. No habrás pensado que vas a pasearte por todos lados con esa ropa apestosa—rió—.

-¿En serio apesta?

-Lo hará si no te cambias —dijo mientras tomábamos asiento en primera clase—.

Creo que es obvio, pero debo decirlo ¡Viajar en primera clase es genial! Antes del despegue, ya había probado, desde el televisor colocado frente al asiento, hasta el mini refrigerador bajo el mismo; con refrescos, champaña y agua mineral. Ana se sentó junto a mí, por lo que era muy probable que no hubiera problemas con mi conversación.

“Señores pasajeros, favor apagar sus teléfonos celulares y colocarse las mascarillas de oxigeno, el avión está a punto de despegar” —dijo una voz fina, proveniente de los altavoces del vehículo—.

Hice lo que la azafata pedía, apagué mi teléfono y me coloqué la mascarilla. Pocos segundos luego de haber iniciado la secuencia de despegue, sentí una extraña sensación de adormecimiento en todo el cuerpo.

“¡Estoy siendo sedado!” —pensé—.

Desgraciadamente, no se podía hacer nada. No podía quitarme la mascarilla, no porque la secuencia de despegue no hubiese terminado, sino porque ninguno de mis músculos respondía. Lo único que me permitía seguir despierto (aunque mis ojos estaban cerrados), era que mi cerebro aún se resistía al sedante. Poco a poco fui sucumbiendo, ya no había otra salida. Si bien no sabía qué pasaría si me dormía, ocurriría en cualquier momento. Lo mejor que podía hacer, era dejarme dormir. Y así lo hice.
CONTINUARÁ…





Sin más que decir: *Lanza unos fuegos artificiales que dicen: ¡Gracias por leer!*




La venganza no sólo es dulce,
también es un plato que se sirve frío,
así que seguramente es un helado.
Pero el helado engorda, no seas vengativo...
A menos que quieras ser obeso :P




#11

Re: Pokemon: El Gen X [Segundo Acto]


Primero! único! (¿)

A ver, no es un capítulo con mucha emoción. Te encontré un par de detallitos.

Primero,¿un mediodia de 306ºC? ¿estamos en Mercurio o qué? Al parecer te commiste un punto o se te coló un número.

Otra cosita, deberías evitar usar los paréntesis en las narraciones, a mi parecer, estan fuera de lugar. Creo que para hacer eso puedes usar los punto y coma o encerrar en guión.

Como dije antes no fue un capítulo con mucha emoción, pero poco a poco el protagonista está asimilando su sombrio pasado.

¿Mascarillas en un vuelo? Creo que nunca viajaré en un vuelo en primera clase.

El próximo capítulo promete así que estaré esperando

Salu2~
​
•¿What color do you want to be?•
~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~
•Mis Fics•

~•~•~•~•~•Has Click en las Userbars•~•~•~•~•~
#12

Re: Pokemon: El Gen X [Segundo Acto]


Joker, joker joker, joker, joker... JOKER ! Bien, después de asesinar a miles de personas... comentaré tu fic :3. Por el momento solo el primer capíutlo.

Tiene varios factores comunes en fics de pokémon y general, como eso de pokémon a la vida, o del protagonista que pierde la memoria, y un poco eso del reencuentro con la compañera :V, pero me gustó lo de que sea ladrón o: me sorprendió en realidad. ME parece interesante la relación con el Weavile, dices que lo atacó, supongo le habrá maltratado o... un saludo secreto entre amigos (?).

De narrativa, ortografía y bla bla bla no vi nada :3. Suerte, luego leo los otros ;_; soy flojo.
#13

Re: Pokemon: El Gen X [Segundo Acto]


Bien ahí las descripciones! Empezó muy bien este capítulo, ya veo que le pusiste muchas ganas, lo hiciste pausado y con calma.
Ja, el viejito re solitario sólo quería hablar con alguien. Y si es un viejito tan inteligente como para darse cuenta de la presencia de alguien sin que haga ruido creo que tendrá la suficiente práctica como para tomar un café.
Asd, tampoco es tan grave que se hagan experimentos con pokémon sin cerebro y estos mueran… después de todo las investigaciones son para el bien de todos.
El viejo puede ver las auras… viene de la matrix el loco xD
Este fic tiene bastante poco de pokémon, al menos por el momento. No me gusta que queden tan de lado, no le da buen aspecto a la historia… pero bueno, supongo que es en un principio, mientras presentas a las personas.
Ah re que las máscaras de oxígeno no son necesarias para el despegue xD
Se pegó un siestón Néstor xD Buen capi, Joker, está bien escrito y se nota que la historia está tomando buena forma. ¡Espero es próximo!


Gracias a todos por recordarme :) Sólo tengo buenos recuerdos de ustedes y de este agradable lugar también.
#14

Re: Pokemon: El Gen X [Segundo Acto]


Bien Joker querido, heme aquí para comentarte! Quizas… algo tarde, pero tú sabes el porqué, así que Dale! (Pitbull mode off)

Spoiler
Típico, o se llega muy temprano o muy tarde o en los infinitos microsegundos cortados del tiempo para llegar a tiempo XD Hahaha, tal vez esa vestimenta no es la más común para un vuelo internacional XD. Sin embargo me gusta el detalle, el hecho de que tomaras esa parte y la aplicaras ya que muchos escritores se comen los detalles que suelen hacer interesante las situaciones.
Yo no desconfiaría tanto de un ciego que ve, pero sí me iría al baño y a comer algo luego de esperar unos minutos. Bueno, considerando que podrías matarlo con una servilleta, un tenedor o una pajilla, dale puedes hablar con él =) Una cosita, vi que repetiste “muy”, no es malo pero si lo lees se escucha raro. Te comiste una “s” que iba en “etaba” que es Estaba.
Linda meserita XD Te luciste con su descripción, incluso en la lucha por la concentración y la distracción que puede sufrir una joven que comienza a trabajar. OH my, aquí hay un Meowth encerrado!
Tuve razón, mutaciones *.* Me encanta que puedas mantener en orden correcto la línea que separa ese personaje de ser un joven capaz de sorprenderse de un asesino que nada le asombra, ese carácter de sorpresa no debe desaparecer, incluso si esta callado en su mente, pues es lo que permite al ser humano salir de problemas XD
Wao, pobre Romulus, no puede cortarse la mano con un cuchillo de cocina sin caer paralizado al piso o.O Me imagino que lo de la cafetería lo ayudaron, en el sentido de que nadie les iba a creer que un científico de mediana edad que frecuentaba el lugar ahora era un viejo. Profundas las palabras del viejo, pero como dice el dicho: más sabe el diablo por viejo que por diablo (Y yo asumo que Romulus es más viejo XD)
Yo también me quedé pensado… uno de los tés más amargos del mundo… sin azúcar… de un sorbo… ARG!!!!!!!!!!!!!!!!!!! Por supuesto que te daría ropa! Esto no es Pokémon donde Ash puede usar la misma ropa una temporada entera y nadie, repito ¡NADIE! Se da cuenta! (???) ¡Sedado! Esto se pondrá bueno XD


Bien, en general este capítulo engancha, más que nada por las situaciones inesperadas que presentas. Los problemas con la ortografía que mencioné, casi nulos y le resto bien XD Espero el siguiente!

Fanfictions
#15
Ladys and Gentleman, this is that you are waiting for (?)
Al fin terminé este cap, lamento la demora. Está algo disparejo a mi parecer. Pero como yo nunca estoy conforme con lo que hago, mejor los dejo con el Cap.

¡Respuestas! ¡Respuestas! ¡Traigo Respuestas!♪
Spoiler
Yorkotrón(?): Si, ciertamente fue un capítulo sin acción. Ya corregí el "ligero" error con la temperatura xD. Y tú lo has dicho: debería, pero me gusta más así >:3 (?) Nah, la cosa es que, si bien se ve más profesional con los guiones, siempre he preferido los paréntesis. Bueno, como dice el dicho: "A lo pasado pisado", tarde o temprano uno termina asimilando las cosas malas que suceden. Verás como en este cap, casi ni hablo de ello. Espero que leas también este, ♦¡Ciaossu!♦
Spanner Zero(?): Seeh René, lo todos esos factores comunes fueron adrede. Esa clase de saludo secreto sólo se puede dar entre amigos íntimos como ellos (?). Espero que la flojera se te pase y leas este cap. ♦¡Ciaossu!♦

Dem: Gracias por el cumplido, pero si aquel lo hice con calma: ¿Éste con que fue? (?). ¡Jeje! El viejito es el oráculo pokemón xD. Bueno Dem, en mi opinión, los experimentos con pokemón cuyo corazón late, son iguales que los abortos; aunque los primeros sean por el bien de la ciencia y los segundos no. Antes no aparecían tantos pokemón porque, hablamos de Venezuela, el penúltimo país al que llegan las cosas xD. "Las máscaras de oxígeno no son necesarias para el despegue" Néstor nunca viajó en avión antes, así que no lo sabe. He ahí pues mi querido Watson una pista elemental. Me agrada saber que sigues mi Fic y espero que este Cap también sea de tu agrado ♦¡Ciaossu!♦

Anita-sensei: Por supuesto mentora mía, yo comprendo lo que se siente. No entendí, pero leer esa frase en voz alta da risa xDD. Ciertamente... No es adecuada esa vestimenta xD y pues, gracias por el cumplido. Tu misma lo dijiste, "Tú" no desconfiarías tanto, yo sí. U.U' Tienes buenas ideas, mejores que las mías ¡DESAPARECERÁS DEL FIC! (?). Corregidos los errores. Una vez más, gracias por lo halagos, aunque yo nunca me siento conforme con lo que hago y siempre intento seguirlo puliendo. Razón en tus palabras hay, Meowth está en la jaula(?) xD. Las mutaciones RLZ! ya verás. Y bueno, aquella era, como el mismo Romulus dijo: "un prototipo", ya pronto verás que Romulus no es el único que goza de ese poder. Pues, puede ser que sea más viejo, pero... tambien está el dicho: "Si te digo que un perro es negro, es porque ya tuve su pelo en la mano". Al menos el té surtió su efecto ¿No? espabiló a Néstor (y vaya que lo hizo), pero sólo para volver a dormir, pobre. Entonces Anita-sensei, te dejo con este Cap (espero tus correcciones, porque sé que las tendrás), espero que te guste. ♦¡Ciaossu!♦


Capítulo V: L.L.


5 de Noviembre de 2011, Ciudad de Nueva York. E.E.U.U.

Para mi sorpresa, no tuve ningún flashback de mi pasado durante mi sueño.

Mi mente empezó a despertar. Actualmente, ni yo mismo sé como sabía que estaba despierto, así que puedo decir que lo intuí.

“¿Dónde estoy?” —fue la primera pregunta en vagar por mi mente—.

Al poco tiempo, dicha pregunta comenzó a tener prioridad mínima para mí. No sentía mis músculos. Y, como es obvio, no podía moverme. Me era imposible abrir los ojos, oír algo, percibir un aroma, sentir la ropa sobre mi cuerpo o lo que estaba debajo de mí.

Hacía mucho tiempo que en mi vida diaria sólo realizaba 3 actividades: estudiar, ir a clases (esto incluye las practicas deportivas y extracurriculares) y trabajar. Dichas actividades, junto con cualquier imprevisto ocupaban mi tiempo, de tal manera que lo más cercano que tenia a relajarme, era observar la luna sentado en la ventana de mi cuarto, mientras deliberaba acerca de lo que debía o no hacerse al día siguiente.

Aquella situación me producía una desesperación inconmensurable. Me volvía loco el hecho de estar tan quieto y no poder saber lo que pasaba a mí alrededor. Me sentía como un claustrofóbico mentido en una caja de 10 cm cúbicos. Sentía que nada en este mundo podría infundirme calma mientras estuviese en éste estado, cuanto más tiempo pasaba, peor me sentía.

Poco a poco, y bajo la desesperación, mi mente se iba llenando cada vez de peores posibilidades:
“¿Cuánto tiempo llevo dormido? ¿Por qué no puedo percibir nada? ¿Me encuentro en estado vegetal? ¿Estoy…?”

Me fue imposible terminar de de formular la última pregunta, aunque fuese en mi mente. La amable voz de un niño fue la que me interrumpió.

“Te equivocas, aún estás sedado, pero creo que pronto despertarás” —dijo la alegre y familiar voz—.

Era una voz muy familiar, y aunque me era imposible saber de quien era o de dónde provenía; contagiaba una inmensa calma. Era como hablar por teléfono con un antiguo amigo.

“¿Pero cómo…?”—una vez más, ni siquiera pude concluir la pregunta mentalmente—.

“No, no es un sueño producido por el sedante. Es telepodría, o algo así” —expresó la alegre voz de mi interlocutor—.

“Querrás decir telepatía, pero: ¿Cómo sé que esto no es un simple sueño producido por un estado vegetal?” —le pregunté dudoso—.

“Comprobarás que no estás en estado vegetal cuando despiertes” —rió—, “y que no es un sueño, porque cuando despiertes estarás en una habitación con paredes metálicas, hay un cofre bajo tu cama, es todo tuyo, ya sabes cómo abrirlo; pero no lo hagas hasta que descubras como sortear las cam…”

El resto de sus palabras fueron ininteligibles para mí y, tal vez, él se dio cuenta de ello, porque inmediatamente, su voz calló.

Surgían cada vez más preguntas ¿De quién era esa voz? ¿Cómo podía usar telepatía? ¿Qué había en el cofre? ¿Qué debía sortear? Ésta última era la única para la que tenía respuesta: Cámaras. Tenía que sortear cámaras en mi habitación, pero, ¿Por qué había cámaras de video en una habitación? o mejor dicho, en MI habitación.

Pero la cantidad de preguntas se volvió inversamente proporcional a mi tiempo de tranquilidad para pensarlas sin preocuparme de otra cosa. Pues todos mis sentidos despertaron de golpe. Una cama y almohada muy confortables daban reposo a mi anteriormente dormido cuerpo, alguien me había retirado los zapatos, los guantes y la gabardina.

Me senté en la cama para poder mirar mi entorno. Me encontraba en una habitación con un aire solitario, como si no se la hubiese tocado en meses. Paredes hechas de metal, al igual que el suelo y el techo. Un estante atiborrado de libros, un sofá, el cual era obviamente utilizado para leer, pues estaba justo al lado del estante, tenía sobre él un libro estaban a unos 3 metros de la cama. Junto a mi cama, una mesa de noche con mis guantes, los extraños naipes, y un reloj digital sobre ella, el cual marcaba 10:00 a.m. del 05-11-2011. En cuanto a mi gabardina y zapatos, se encontraban en un perchero y una repisa respectivamente. La maleta donde estaban mis ropas, estaba entreabierta en un rincón.

Mi siguiente acción en la desértica habitación fue revisarme. Mis ropas habían sido cambiadas, alguien me había dado un baño y además de todo, la herida de mi brazo estaba totalmente curada (la única evidencia de que alguna vez existió era una cicatriz bien marcada sobre mi piel). Si bien eso era raro, no me preocupaba, lo más alarmante para mí, eran el par de diminutos globos negros que podía observar en las esquinas superiores del lugar. De seguro eran esas las cámaras que debía sortear. Entonces, lo que me había dicho la voz era cierto, y por ende alguien se había comunicado conmigo por telepatía. Entonces, también debía ser verdad lo del cofre.

En mis pensamientos ya no divagaban las cientos de ideas negativas de antes, al parecer, mis prioridades actuales habían desplazado esos pensamientos lejos de mi mente. Era hora de un plan, pero era claro que dentro de mi habitación sería imposible pensar con claridad, porque podría hacer un movimiento en falso y quien sabe que ocurriría.

Decidí que debía salir a caminar, de preferencia a un patio con muchas personas donde fuese difícil vigilarme con una cámara. Así que me coloqué el uniforme, puse las cartas en mi cinturón y salí de la habitación.

Lo que pude ver al salir, no fue muy sorprendente, de hecho, era lo que yo esperaba: un pasillo vacío. Dichas paredes metálicas con una especie de cinta blanca a cada lado que proporcionaba iluminación. Lo único que destacaba eran las puertas metálicas de las habitaciones, con un tablero digital a su derecha y un número. Sentí curiosidad por saber cual era el número de mi habitación.

Me llevé una gran sorpresa al leer “1908” en la pantalla digital que marcaba el número de mi habitación. ¿Cuántas personas había en la tan famosa F.L.P.? Pasé unos segundos parado frente a mi puerta. Reflexionando acerca de la pregunta que acababa de cruzar mi mente, antes de notar el detalle fijado sobre mi puerta: En una placa plateada 5 brillantes letras, hechas de lo que parecían ser diamantes negros y rubíes, formaban la palabra Élite.

Estaba totalmente atónito, la puerta de mi habitación hacía quedar claro que yo pertenecía a la élite. Mirase donde mirase no podía divisar una puerta similar. Así que decidí dirigirme al principio (o el final) del pasillo, siguiendo los números en las puertas, que para mi suerte, estaban en perfecto orden. Mientras caminaba por el infinito pasillo, pude darme cuenta de un detalle más, cada cierta distancia, había una cámara de seguridad, cuya lente sobresalía unos pocos centímetros del techo.

Lo más extraño era que no habían bifurcaciones en todo el camino, sólo un largo pasillo, con un que otra esquina, todas idénticas. La caminata al doblar una monótona esquina que daba a una escalera. Apenas elevé la vista, pude observar a alguien que parecía esperar en allí, una chica que llevaba una gabardina de la élite que me hizo reconocerle inmediatamente.

–Te estaba esperando bella durmiente –se burló, mientras me hacía señas para que subiera–, aún faltan dos pisos para la cafetería; debes tener hambre después de dos días de sueño.

Ana tenía razón, todo mi agite me había hecho ignorar por completo un hambre que habría bastado para comer los intestinos de un animal. Así que le hice caso, subí la escalera y caminé con ella hasta un ascensor. El cual se encontraba al lado contrario de la escalera.

Dicho ascensor, era de paredes negro acristalado, con barandales metálicos en las paredes y su techo y suelo lucían paredes de la misma forma pero de color blanco. Subimos hasta la cafetería, de la cual, sólo valdría la pena decir que era idéntica a una cantina escolar; una desértica cantina escolar.

Ana me evadió una vez más; se limitó a tomar un sándwich con un refresco y luego alejarse de mí, con la excusa de que debía ir a una reunión importante y estaba tarde por mi culpa; una vez más, con excesivo nerviosismo.

Luego de comer cuatro sándwiches y dos bebidas energéticas; me dispuse a continuar mi búsqueda. Pero, la pregunta era: ¿Cómo empezar a buscar? A falta de ideas, regresé al ascensor por el que había llegado, entre a él y sencillamente me limité a esperar que alguien lo llamase desde otro piso con la esperanza de preguntar por un lugar pacífico.

A los pocos segundos de espera, las puertas metálicas del ascensor se cerraron y comenzó a descender. Al abrirse de nuevo, entró un muchacho, tendría unos 18 años como mucho, era un poco más bajo que yo; por lo demás era el típico joven estadounidense. De tez era pálida, y ojos azules; llevaba su liso cabello dorado peinado hacia atrás con, debo admitir, bastante gel. Su uniforme era completamente distinto al mío, él vestía un atuendo al estilo militar, de color negro con el nombre Michael Brush y las siglas F.L.P. en platino sobre el lado izquierdo de su pecho. Cubría sus manos y pies con unos mitones blancos y botas del mismo color.

Apenas reparó en mi presencia, intentó salir del ascensor, su esfuerzo fue inútil, pues la puerta ya estaba cerrada. Intentó disimular el miedo, pero las paredes acristaladas del ascensor me mostraban su expresión aterrada. Elevó su temblorosa mano y comenzó a oprimir apresuradamente el botón para abrir la puerta. Su deseo se cumplió, las puertas del ascensor se abrieron, dando a un pasillo lleno de personas vestidas igual que Michael.

Inmediatamente reaccioné, el pobre deseaba con todas sus fuerzas que yo bajara en ese piso. Resolví cumplir su deseo. Bajé del ascensor y comencé a mirar a mí alrededor en busca de una salida para cumplir mis ansias de aire fresco. No tuve tiempo de detallar mi entorno. Porque lo primero que pude observar fueron decenas de expresiones iguales a la de Michael posando sus aterradas miradas en mí, mientras se desataban incontables cadenas de susurros (en ingles, por supuesto).

“¿Será ese Joker? ¿Qué no había desaparecido? ¿Escuché que ha capturado a todos los Pokemón legendarios?” –fue lo que alcancé a oír de entre los incontables cuchicheos.

Emprendí un paso apresurado hacia la primera puerta que vi cerca, no soportaba llamar tanto la atención. Abría la puerta y de inmediato entré, sin importarme nada más. A los pocos segundos se encendieron las luces, estaba en otro ascensor, pero éste era diferente un. Había cuatro monitores, cada uno llevaba un número sobre sí, en las paredes, en vez de barandas, había anaqueles con pokebolas.

En los monitores se mostraban distintos espacios; los cuales, de inmediato reconocí como escenarios de combate. En cada uno de las atmosferas se estaba llevando a cabo una batalla distinta.

“Coloque su identificación frente a la lente” –indicó una voz mecánica, proveniente de las paredes del ascensor.

Desde la única pared en la que no había pokeballs se asomó una pequeña esfera negra, que pude reconocer como “la lente”. Saqué del bolsillo de mis vaqueros, la identificación que Ana me había dado días atrás y la sostuve frente a la esfera negra. A los pocos segundos la lente retrocedió con un click y la voz de la computadora se escuchó otra vez.

“Bienvenido: Néstor Zabala, alias, Joker. ¿A que sala de batalla desea acceder?”

–A la sala 4 por favor –balbucee un poco inseguro, mientras elevaba la vista hasta el monitor numero 4.

En aquel monitor se reflejaba una batalla bastante dispareja, luchaba un miembro de la Élite contra una chica que vestía un uniforme muy parecido al que usaba Michael. La pantalla también mostraba el número de pokemón por equipos, el nombre de los entrenadores y los combatientes disponibles. Era un combate 3 vs 3, la persona de la Élite, de apodo L.L., estaba utilizando un Charizard que se mantenía en el aire; mientras que la chica llamada Liliana usaba un Starmie el cual intentaba combatirle desde el suelo.

Ir a ver ese combate, tal vez no resultaría interesante; pero conocer el lugar no me caería mal, además había algo que me llamaba mucho la atención en el apodo de esa persona; luego habría tiempo de sobra para encontrar un sitio en que pensar.

–Disculpe ¿Podría repetir el número del escenario al que desea ir? –se excusó la voz de la computadora.

–Al escenario 4, por favor. –repetí, esta vez con total seguridad.

Mientras el ascensor iniciaba su movimiento, comencé a pensar el lo que me había ocurrido luego del encuentro con Ana ¿Por qué todos me tenían tanto miedo? ¿Acaso le temían así a todos los miembros de la élite? Si no me resultaba muy agradable la sensación de que todos me vieran, mucho menos que me temieran. ¿Qué era eso de capturar a todos los pokemón legendarios? ¿Cómo demonios iba a poder una persona normal (aunque fuera el mejor ladrón pokemón de la Élite) capturar a las 48 especies pokemón más poderosas del mundo?

Ya era bastante increíble que mi antiguo yo quisiera acabar con su familia. Si ése rumor era cierto, fortalecerme para acabar con los míos no era mi único objetivo. Pues, si sólo quisiera hacer eso, hubiese bastado con cualquiera de esos pokemón en mis manos para convertir mi objetivo en un juego de “el gato y el ratón”.

Después de ese breve pensamiento, la puerta metálica se abrió y la voz de la computadora se escuchó otra vez.

–Si desea tomar algún pokemón para combatir, puede pedirlo ahora. Si sólo observará, puede salir al pasillo y subir la escalera hasta las gradas protegidas –explicó el tono metálico.

En vista de que no explicó nada más, saqué una pokebola del estante, con lo cual se escuchó un ligero clic y la voz sonó de nuevo.

–Espécimen 373, Salamence. Ejemplar con la modificación genética X instalada y funcional en la versión 1.0

–¿Qué demonios? –susurré impactado.

¿Una modificación genética? Era algo que me sonaba familiar, pero la sorpresa no me dejaba pensar con claridad. Lo único que me quedaba claro era que debía saber más. Pero apenas intenté tomar otra pokebola, la puerta del ascensor empezó a cerrarse. Por instinto salí ipso facto de la recámara. Subí apresuradamente las escaleras para encontrarme en un lugar semejante a un coliseo. Enormes filas de gradas vacías describían círculos alrededor de la arena, la cual tenía 4 pantallas flotando en su parte central que mostraban el estado del combate. Los asientos se encontraban protegidos por una especie de cristal transparente que rodaba todo el coliseo, con excepción de la parte central, la cual dejaba ver un despejado cielo azul en el que el sol latía fervientemente.

Pronto pude observar una gran explosión en la arena, tras la cual, resonó la voz de la computadora.

–Swellow ya no puede pelear. El ganador de esta ronda es Charizard. 3-1 –expuso la voz virtual, mientras que en la pantalla se volvía negro el ícono del Swellow de la muchacha.

Reparé entonces en los combatientes. L.L. era aproximadamente de la misma estatura y edad que yo, de tez blanquecina, ojos oscuros, cabello castaño, corto, pero liso y despeinado, su rostro era de facciones finas, pero endurecidas que le daban la apariencia de un cazador. Llevaba la típica gabardina con capucha de la élite, con un distintivo particular: era roja con llamas salvajes en sus mangas y la parte inferior. Usaba la capucha de su gabardina a la mitad de su cabeza, blandía una macabra y complacida sonrisa, combinada con una mirada totalmente sombría.

Liliana era más baja que su contrincante, saltaba también a la vista que era mayor que yo, más o menos unos 4 años. Era morena, su lacio cabello negro le llegaba a la cintura, sus ojos eran azules y las facciones de su cara, aunque pulcras y finas, estaban totalmente lánguidas. Vestía una variante femenina del uniforme militar de la F.L.P. su pantalón y camisa eran ajustados al cuerpo, dejando ver una figura de curvas bien definidas.

–¡Por favor! ¡Ya no más! –decía la chica entre sollozos mientras devolvía a Swellow a su pokebola.

–¡¿De que hablas!? ¡Esto apenas comienza, saca a ese Celebi tuyo y déjame verlo para que Charizard lo aplaste! –Reía maléficamente L.L.

No soportaba esa escena. Así que resolví de inmediato ir en ayuda de la chica. Pues aunque tenía una experiencia de combate muy vaga, no me iba a permitir ver a la pobre muchacha sufriendo mientras yo podía intentar algo. Corrí a toda prisa de regreso por la escalera, y allí, junto al ascensor pude observar el corredor que llevaba hacia la arena. Sin detenerme a tomar aire en ningún momento, me moví lo más rápido que daban mis piernas, empujé la puerta e irrumpí en el lugar.

–¡DETENTE! –chillé con todo el valor y la potencia vocal que logré reunir.

Inmediatamente ambos posaron su vista en mí. La sonrisa de L.L. se desdibujó por completo, tanto él como la chica parecían atónitos. Aprovechando esto corrí hacia donde estaba la chica.

–¿Estas bien? –inquirí jadeando.

–¿Joker? Pero… tu… –balbuceó, con expresión aún más atónita.

El agresor de la joven permanecía atónito intentando creer lo que sus ojos estaban viendo.

–Escucha Liliana, yo vine para ayudarte seguiré el combate por ti, si tu me dejas, claro está –le susurré, reuniendo toda mi confianza, para que la chica accediera a mi petición.

La muchacha, aún conmocionada asintió y elevando una fría, temblorosa y sudada mano, me pasó su pokebola.

–Muy bien L.L. Yo continuare éste combate –le anuncié excitado, por mi primer combate (o al menos el primero que recordaba), mientras sostenía a la temblorosa chica.

–¡Ja! ¡¿Crees que volverás a derrotarme como antes?! –chilló enfurecido, mientras su macabra sonrisa volvía a aparecer y me fulminaba con una mirada desorbitada.

Su actitud me parecía irracional, estaba totalmente furioso. Casi podía palpar su odio hacia mí. Y la peor parte de todo, yo ni siquiera podía recordarlo.

–¿Te conozco? –inquirí con desconcierto, mientras reprimía un furioso deseo le lanzar la pokebola y ordenarle un ataque a la legendaria hada pokemón.

–¡No te hagas el bobo Joker! ¡Por muchos años intenté tener el puesto del número 1, y ahora que finalmente lo tengo NO TE PERMITIRÉ QUE ME LO QUITES! –exclamó a voz en cuello.

Parecía un maníaco, aún no me cabía en la cabeza que una persona pudiera estar tan furiosa por un simple puesto de ranking. Lo que si estaba claro, era que seguirle hablando no me iba a servir de nada; y que mis ansias por combatir crecían con cada segundo.

–No lograré nada contigo hablando, así que resolvámoslo de una vez. Celebi te suplico que me obedezcas, tu entrenadora se encuentra mal y yo deseo ayudarle –susurré mientras oprimía el botón de la pokebola para dejar salir al hada pokemón.

Luego de oprimir el botón, la esfera se abrió y un haz de luz salió disparado hacia adelante. La luz se condensó en un solo sitio y tomó forma para dejar ver a un pequeño pokemón rosa, con antenas de color azul, pequeñas alas y un aspecto bastante agraciado.

El hada del bosque volteó hacia mí, y echando una pequeña mirada a su entrenadora (cuyos pies no le permitían mantenerse parada sin ayuda), soltó un gruñido de ira y asintió. Obviamente estaba disgustada por el estado de su compañera.

–Tomaré eso como un sí, Liliana ¿Qué ataques sabe Celebi? –pregunté a la debilitada chica.

–E-esta bien entrenada… Puede usar cualquiera de los de su lista…–balbuceó en forma apenas audible.

–¡Hablas tarde niñita! ¡Charizard, Llamarada! –rugió mi despiadado adversario.

Al escuchar la orden de ataque, mi corazón dio un vuelco y cerré los ojos cuan niño asustadizo. Iba a morir justo en ese instante por culpa de mi instinto defensivo. Mi vida se iba frente a mis ojos; finalmente estaba a punto de morir y no había conseguido saber nada más de mi pasado.

Sostuve fuertemente a la chica y estaba a punto de llorar cuando escuché un ruido sordo y una carcajada que me hicieron abrir los ojos. Frente a nosotros se encontraba Celebi y de sus manos emanaba una especie de barrera verdosa que nos rodeaba a los 3, y que, de seguro había podido frenar el implacable ataque de Charizard.

–¡Increíble, esa pequeña cosita frenó una Llamarada de mi Charizard como si nada, creí que esto sería aburrido! –exclamó L.L. entre carcajadas.

–Muchas gracias Celebi, creí que moriríamos incinerados–dije al pokemón, mientras escaneaba mi mente para contraatacar–¡Celebi, usa Onda Trueno!–ordené con firmeza.

–¡Ahora sí que no podrás defenderte, Charizard, Llamarada! –aulló con gozo.

Las antenas de Celebi se iluminaron y una onda de electricidad salió disparada de ellas, golpeando el pecho del imponente dragón; el cual sucumbió ante los espasmos musculares producidos por la descarga y cayó del aire, estrellándose contra el suelo.

–Bien hecho Celebi, ahora que está quieto aprovecha: ¡Doble Equipo!–imperé.

–¡MALDITO! ¡Le has paralizado! –rugió L.L. con furia– muévete compañero ¡Usa Envite Ígneo!

Charizard hizo un inútil intento de levantarse del suelo, mientras se podían observar los poderosos espasmos musculares en su cuerpo. Aprovechando la parálisis de Charizard, mi pokemón prestado esbozó una flamante sonrisa y empezaron a aparecer numerosas copias suyas volando por todo el lugar. Hecho esto, pude observar como mi oponente se mordía el labio hasta hacerlo sangrar, intentando contener su ira. Al tiempo que sentía que la debilidad de Liliana aumentaba en forma crítica.

–Lo estás haciendo bien Celebi, pero necesitamos que los siguientes dos movimientos sean los últimos de ésta ronda. ¡Usa maquinación! –le ordené, entre paciente y alarmado, intentando recordar si Celebi podía aprender ese movimiento en alguno de los videojuegos de pokemón que tanto había jugado y sosteniendo a Liliana con toda la fuerza que mi brazo me permitía para mantenerla en pies.

–¡Puu! –dijo Celebi adoptando una expresión seria luego de ver a su amiga en semejante aprieto.

En efecto, podía realizar el movimiento. La hadita pokemón cerró sus ojos y, tras unos segundos de tenerlos cerrados; los volvió a abrir con un semblante totalmente distinto al que le había visto hace unos segundos.

–¡Vamos compadre! ¡Una de tus flamas bastará! –insistió L.L. a su Charizard.

Respondiendo a la amabilidad de su entrenador, Charizard se levantó temblado y abrió sus grandes fauces para preparar el ataque. Su esfuerzo fue inútil, porque, sin siquiera detenerse a esperar otra orden, los múltiples cuerpos de Celebi en todo el campo empezaron a destellar con una luz amarillenta, a la cual el suelo respondió en la misma forma. Un pilar de tierra salió del piso, golpeando al imposibilitado Charizard. El pobre dragón se estrelló con una de las paredes de protección, para luego caer a suelo. Aún sufriendo espasmos, con abundantes fracturas y hemorragias internas concibiendo imposible la idea volver a levantarse.

–Charizard ya no puede pelear, el ganador de esta ronda es Celebi. 2-1 aún a favor de L.L. –anunció la voz de la computadora.

–Maldito seas Joker, pudiste con Charizard, pero éste si te acabará –gruñó L.L., mientras regresaba a Charizard a su pokebola y sacaba otra de su cinturón.

CONTINUARÁ…


Oh si, se me olvidaba la Userbar(cortesía del Cátodo):


Código:
http://i41.tinypic.com/2m2evj7.png
La venganza no sólo es dulce,
también es un plato que se sirve frío,
así que seguramente es un helado.
Pero el helado engorda, no seas vengativo...
A menos que quieras ser obeso :P




#16
Primero!

Casi por un momento se me había olvidado de que iba la historia.
Pues a pesar de que el capítulo fue algo corto -o me pareció- estuvo bueno.
Eso de despertar y no saber donde estas parecen las secuelas de una fiesta de sábado por la noche.
Al parecer esa gente de la FLP tiene dinero de sobra, para tener un edificio de esas dimensiones y tecnología.
Celebí vs Charizard, al principio se puede ver como una pelea dispareja, pero no lo sería si conoces los movimientos de tus pokémon; pero como sea, el pequeño supo como librarse de esa.

Espero que la ronda siguiente sea como lo pienso, no digo nada para no cortar la emoción.

La ortografía mejoró mucho y la estructura tambien.

Sigue asi, salu2~
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•¿What color do you want to be?•
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•Mis Fics•

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#17

Y ahí va la toronja(?)

Y ahí va la toronja(?)

bueno Joker, me paso a leer tu fic:

La verdad no te lo comento cap por cap porque ya esta bastante avanzado, pero de ahora en adelante leeré todo lo que sigue.
Me gusta mucha la trama, por algo escribí algo similar, je. El personaje de Néstor me resulta completo y sabe complementarse de gran manera con los demás, y la acción de la historia is not bad.
La verdad que los giros que da la historia en cada cap no paran de sorprenderme.
En fin che, apartir de ahora contas con un lector más, espero con ansias que sigas. Suerte!


#18

Comentario!

Comentario!

Luego de otra inmensa y casi no injustificada tardanza, he de venir a comentarte pupilo mio.

Spoiler

Inicio contundente XD las palabras expresan lo que deberían, sin embargo siento que pudiste cambiarlas un poco o.o Completo pánico al saber que no puedes hacer nada! Creo que comprendo al pobre…
No supero el “o algo así” Se supone que esa vocecita algo debe saber XD Un cuarto con cámaras de seguridad… pues debe ser de algún chinito o abarrotería, con cámaras en cada esquina (?) OMG Lo bañaron pero ¡¿Cómo?! Bueno, la descripción del cuarto puede resultar ligeramente confusa, podrías separar la parte del libro y el sofá del resto.
Me agradó el lugar, es serio y caro. Al hablar del ascensor me parece que usaste un punto en lugar de una coma, sino es un problema de redacción. “De tez era pálida” o se retira el “era” o el “de” se cambia por un “su” o se explica que de su tez era tan pálido como “inserte comparación”. La expresión ¿Escuché que ha capturado a todos los Pokemón legendarios? No debería ser pregunta XD
Me gusta ese pensamiento veloz, las preguntas únicas, el escenario. I like it. Ohh my, malvadamente SEXY! XD Debo admitir, me sorprendiste con L.L. Hay cosas en la vida que el dinero no puede comprar, como la cordura de muchos XD
Ha sido una batalla interesante, pero viéndolo bien la chica es una miedosa puesto que pudo hacer lo mismo que tu si el miedo no se la hubiera tragado XD Me pareció un buen capítulo, bastante explicativo a decir verdad. Espero el siguiente loquito mio!


Fanfictions
#19

Capítulo VI: La Huida

Capítulo VI: La Huida

Después de un año (?) Llego con el nuevo Capi, este no va en Spoiler porque tuve un "ligerito" problema con ellos.

Respuestas:
Spoiler
@Yorman (?): Este capi(a diferencia del otro) si está más largo(es casi el doble de lo que acostumbro escribir xD). Bueh, podríamos decir que la fiesta se hizo en el avión presidencial y que Néstor no recuerda nada porque comió Drogolate. En este capi se desvela una parte de la razón por la que la F.L.P. es así de grande y tiene tanta tecnología.
Ya verás lo disparejo de la pelea con el siguiente pokemón de L.L.
Maty~: O: Gracias por pasarte Mat, espero tu futuro comentario ;)
Anita-sensei: Awww... Yeah! Ya creía que me iba a quedar sin tu comentario cuando apareciste xD, la uni en serio ha de estarte matando T^T.
Bueh, la verdad es que ya conocerás a "la vocecita" y dentro de poco sabrás como es que sabe tanto. xD Los chinitos. Eso del baño... mejor no lo explicamos porque ni yo sé quien lo bañó xD. Oh sí, esos errores... Ya me había fijado (en el de la tez y la pregunta que debería ser afirmación, el del cuarto no) pero no puedo editar el post *Inserte improperio contra las infracciones*.
Jeje, L.L.... Hice ese personaje pensando en un primo xD, la verdad se comportan igualito. Bueh, yo no creo que sea una miedosa, porque... mejor míralo por ti misma.




Capítulo VI: La huida.


5 de Noviembre de 2011, Ciudad de Nueva York. E.E.U.U.

–¡Ve Arcanine! –gruñó con ira L.L., mientras dejaba salir al pokemón legendario, el cual poseía algunos raros manchones verdes en su pelaje.


Bajo la emoción del combate, yo había olvidado por completo a los otros dos pokemón. El estado de Liliana seguía desmejorando, era claro que estaba enferma pero ¿Por qué no le pedía a Celebi que la curara? Era hora de intentar.

–Celebi, por favor, apresúrate y usa Campana Cura el ella –le pedí al hada pokemón.

–Hpf… Aprovecha la oportunidad ¡Arcanine, Día Soleado! –dictó mi contrincante.

Inmediatamente ambos pokemón reaccionaron, Celebi comenzó a emanar un brillo azul que nos cubrió, tanto a su adolecida dueña como a mí. Al recibir ese brillo, sentía una sensación de calma increíble que me hacía desear estar así por siempre. Cuando el brillo azul se debilitó, pude notar que las piernas de la muchacha comenzaron a tomar fuerza; aminorando mi forcejeo por mantenerla en pie, al mismo tiempo que refrescaba mis energías.

–Parece que se sienten mejor, no será por mucho: ¡Arcanine, Envite Ígneo! –sentenció L.L.

–Celebi, usa Tierra Viva –solicité, al pokemón, que miraba atentamente a su rival.

Una poderosa llama rodeó a Arcanine, mientras las extrañas manchas verdes brillaban en su cuerpo. El enorme perro de fuego se movió casi instantáneamente y golpeó a Celebi de lleno, sin darle la más mínima oportunidad de moverse. El pequeño pokemón quedó tirado en el suelo, gravemente quemado. Esto me había dejado completamente desconcertado, se suponía que Arcanine, por ser más grande, debía ser más lento que Celebi; y se suponía también que era imposible que un solo Envite Ígneo deje K.O. a Celebi.

– Celebi ya no puede pelear, el ganador es L.L. –aseveró la máquina.

–¡¿Qué diablos?! ¿Cómo fue que Arcanine se movió tan rápido y por qué hizo tanto daño? –dije mientras devolvía al dañado pokemón a su pokebola.

Los llantos que Liliana se había estado guardando estallaron mientras le devolvía la pokebola de su derrotado compañero. Le exigí a mi triunfante rival una respuesta a mi pregunta, con la mirada.

–¡Ja! ¿Qué no sabes que Arcanine puede desarrollar Clorofila? –se regocijó, mientras devolvía al pokemón triunfante a su respectiva pokebola–Y así te llamaban el Nº1–se mofó.

–¡Imposible! ¡Un Arcanine sólo puede tener Absorber Fuego, Intimidación o Justiciero como habilidad!

–Él tiene razón, Joker. Nos han estado dando pokemón muy raros que desarrollan 2 habilidades…–me susurró Liliana entre sollozos, mientras sus piernas comenzaban a flaquear de nuevo.

–¡¿Qué le has estado haciendo a esta pobre chica?! –chillé, opacando la rara noticia con mi preocupación.

–No tengo razón para responder a todas tus estúpidas preguntas, perdedor. Si quieres saber algo, has lo que todos los demás, averígualo–dijo desdeñoso L.L. mientras salía del coliseo.

Liliana se desmayó antes de que yo pudiera hacer algo más. Sentía unas ganas irremediables de perseguir a L.L., no sólo por la injusticia que (me parecía) significaba su victoria; sino porque quería saber más, sentía una curiosidad tremenda por saber de qué se trataban esos pokemón con 2 habilidades a la vez. Desgraciadamente, debía ir en contra de mi primer deseo para no ir contra mi moral. No sabía por qué Liliana estaba así, a juzgar por su languidez podría decirse que estaba deshidratada, pero, ¿Y si no era así? La muchacha podía estar a punto de morir y yo ni me enteraba, lo más sano era llevarla a una enfermería.

Usando la fuerza que nunca creí que llegaría a tener, alcé a Liliana y la coloqué en mi hombro de tal forma que su cara quedara hacia el suelo para evitar que se ahogara con su lengua; y salí corriendo lo más rápido que daban mis piernas con el peso extra. Casi demolí mis piernas corriendo por el pasillo para llegar al ascensor, mientras mi cerebro se llenaba de adrenalina.

–¡AL PISO DE LA ENFERMERÍA! ¡YA! –exigí impaciente.

–A su orden –respondió la voz computacional, mientras el ascensor comenzaba a subir.

La carrera que me había perecido agotadora, ahora se quedaba pequeña ante lo desesperante del viaje en ascenso. Al abrirse las puertas, me encontré con unas 80 miradas tan atónitas como la mía; estaba en el mismo lugar en el que había estado hace unos 15 minutos ¿Dónde estaba la enfermería? Se supone que un lugar con semejantes instalaciones debía albergar, como mínimo un hospital decente.

–¡Díganme donde está la enfermería! ¡Esta chica se ha desmayado y no sé que tiene! –imploré en un inglés instintivo, ni siquiera me había fijado que L.L. y Liliana me hablaban en español.

Se armó un alboroto entre la multitud que me miraba, todos intercambiaban miradas y susurros; pero nadie daba respuesta a mis dudas. En segundos se alzó sombre el alboroto una inconmensurable cantidad de improperios, todos pronunciados por una misma persona, que apartaba desesperadamente a los jóvenes apiñados alrededor. Con un último “¡Quítate maldito chismoso!” pude ver a un iracundo joven que aparentaba mi misma edad, su piel morena raramente ligada a unos ojos verdes, combinaba a la perfección con su corto y alborotado cabello castaño y facciones un tanto toscas (sobre todo sus labios). Vestía un uniforme personalizado de la F.L.P. que era distinto a los que yo había visto hasta ahora (que eran sólo gabardinas), él llevaba unos jeans y una camiseta negra con las siglas de la Fuerza de Ladrones Pokemón en color blanco, acompañados de los típicos mitones y botas en color negro, pero con una adición especial: una chaqueta de snowboarding en blanco y negro.

–¡¿Qué coño haces tú aquí y por qué tienes a mi hermana!? ¡¿Acaso fuiste tú quien la secuestró?! ¡Desgraciado! –rugió el castaño en un español típico de Venezuela, mientras se acercaba a pasos agigantados hacia mí.

–¡Qué importan esas preguntas ahora! –respondí a la defensiva–si en serio es tu hermana, llévame a la enfermería. Luego habrá tiempo para que me insultes o me dejes explicarte.

El muchacho accedió forzosamente, giró sobre sus talones y comenzó a caminar en la misma dirección de donde había venido, apartando a todo el que se cruzaba. En unos instantes ya estábamos fuera de la multitud, en un pasillo vacío que daba a una única puerta de metal, la cual se abrió al acercarnos. Dentro había una habitación mucha más reducida de lo que yo esperaba, sólo 4 paredes metálicas distanciadas a 5 x 5 diría yo.

En la pared izquierda del recinto; junto a un cartel con la estructura del cuerpo humano, se encontraban 2 repisas atiborradas de medicamentos de todo tipo. A la derecha yacían un archivero y un escritorio lleno de papeles y carpetas. Al fondo de la habitación se encontraban una camilla, una mesita de noche con una pequeña planta de aloe vera, un catéter en perfecto estado y una portezuela que de seguro daba a otra habitación.

–¿Este es el hospital? –pregunté, sin esperar respuesta.

–¿Primero eras sólo granuja, después un asesino, luego un secuestrador y ahora un idiota? Me pediste ir a la enfermería, pues aquí es –respondió con desprecio, como si el hablar conmigo fuera algún tipo de enfermedad; y luego se– ¡Ágata, mi hermana se ha…!

No logró concluir la oración, pues la puerta del fondo se abrió de golpe y salió de ella una mujer de unos 40 y tantos años, bajita, regordeta. La mujer era de piel blanca y cabello rubio rizado hasta los hombros; tenía mejillas rosadas y cara de aspecto afable. Sus rasgos físicos, combinadas con su uniforme de enfermera, me hacían compararla con un Blissey.

–¡Por dios! ¿Esa es Liliana? –dijo la mujer asombrada mientras señalaba a la muchacha en mi hombro– ¿Qué le pasó?

–Cuando la encontré ella estaba luchando con...–comencé.

–Va a hablar o a hacer algo Ágata–dijo el muchacho, en el mismo tono de la última vez.

–Ah... sí, sí, pónganla en la camilla y salgan de la habitación un minuto–dijo Ágata, sin ninguna alteración perceptible ante el comportamiento del otro muchacho; casi como si estuviese acostumbrada a él.

Luego de poner a Liliana en la camilla y pedirle a Ágata que se encargara de sus malheridos pokemón, salimos de la habitación. Una vez el pasillo yo me senté en el suelo y me coloqué la capucha, mientras que Albert se quedó de pie con el ceño fruncido y la vista fija en la puerta.

Tan pronto como me senté, se produjo un largo y frío e inquebrantable silencio; en el que lo único que se podía oír eran las apagadas conversaciones en la habitación donde estaba la multitud mirando los combates. Parecía que el silencio no acabaría nunca, y la cara del hermano de Liliana no era nada alentadora.

No conseguí medir la duración del silencio, pero pasado un rato un muchacho se nos acercó, venía desde la sala donde estaba la muchedumbre. Tendía unos veintitantos años, su rostro lucía las copiosas facciones asiáticas, sus ojos eran de un negro aterciopelado y su cabello negro estaba cortado al estilo militar, llevaba el estereotipo del uniforme de la F.L.P. las botas y los mitones blancos, junto al uniforme militar negro. El muchacho caminó de forma un poco agitada hasta estar cerca de nosotros, aunque no se fijó en mi presencia.

–Albert, ¿Qué pasó con Liliana? Oí que Joker la secuestró–añadió, aún sin fijarse en mi presencia–, creí que no estaba, pero te juro que si le veo…

–Supongo que yo debería aclarar algo: ¡El hecho de que la trajera desde la arena, no quiere decir que y la haya secuestrado! –dije indignado mientras quitaba la capucha de mi cabeza para ver una expresión de terror puro en el rostro del veinteañero y a Albert lanzándome una mirada fustigante.

–T-t-t-tú, ¿Realmente estás aquí?

–No, soy producto de tu imaginación –respondí con ironía.

–Si no fuiste tú, entonces ¿Quién fue? Llevamos 1 semana buscándola–cuestionó Albert con su clásico tono despectivo hacia mí.

–¿Una semana? ¿Qué nunca se les ocurrió ir a la arena de combate? –pregunté un poco divertido.

–No evadas mi pregunta, ¿Quién fue? –insistió Albert mientras contraía lo que podían ser unas inmensas ganas de golpearme.

–Calma, calma–le respondí, atento a cualquier reacción–; fue un tal L.L.

Acto seguido, les relaté todo lo sucedido después de que llegué al Escenario #4, alegando que yo sencillamente estaba vagando por el lugar y les expliqué el motivo por el cual no pude evitar ayudarle.

Al concluir el relato, pude ver un gesto sorpresivo en la cara del asiático, que había extendido su mano para estrechar la mía.

–Un placer conocerte, soy Sakai Sururudo, el novio de Liliana–dijo amenamente, aparentemente la historia que les acababa de contar había le suscitado mucha confianza en mí.

–Yo soy Néstor Zabala, aunque parece que todos aquí me conocen por mi pseudónimo–le dije, mientras su rostro se contraía por la pena.

–Cómo no conocerte, si los rumores acerca de ti, recién dejaron de circular hace un mes y he estado viendo tu nombre en el Nº1 del Ranking de Ladrones durante 2 años–recalcó Sakai con admiración, mientras Albert nos veía con un gesto desaprobatorio.

–Que no se te olvide el por qué de su popularidad, Sakai–añadió Albert–. El hecho de que hayas salvado a mi hermana, no deshace todos los asesinatos que cometiste; ni tampoco todos los robos y jugarretas sucias que has hecho–prosiguió, dirigiéndose a mí–. Además, sólo me he inclinado a creer lo que dices porque te veías urgido cuando trajiste a mi hermana, aún no estoy seguro de tu historia.

–Bueno, ya verás que tan cierto es lo que digo cuando ella despierte–le dije, mientras se escuchaba un “Ya se estabilizó, pasen” desde el interior de la enfermería.

Al oír eso, la expresión de Albert dejó de ser aquella cara de desaprobación y se llenó de curiosidad. Los 3 entramos a la enfermería en fila india, Albert encabezando la marcha y yo cerrándola. Después de entrar, Albert y Sakai fueron hasta Liliana; pero yo fui tomado del brazo por Ágata. La enfermera me miraba con una expresión que vagaba entre el asombro y la desaprobación.

–Néstor ¿No? He oído rumores sobre ti, pero creí que habías desaparecido–inquirió, de forma que sólo yo pudiera oirle.

–Yo no diría “desaparecido”, diría “de vacaciones desmemoriadas” –susurré.

–Bueno eso no importa, no le cuentes a Albert o Sakai; pero lo que le ha pasado a Liliana es grave; estaba casi muerta de deshidratación y tenía marcas de apretones en el cuello y los brazos, ¿Qué ocurrió?

Una vez más, relaté la historia completa, la cual oyó sin inmutarse. Al concluir, la mujer pasó unos segundos con gesto de reflexión y luego hizo una pregunta:

–¿Es eso cierto?

–¿Qué ganaría yo con mentir? Si ustedes pueden cerciorase de la verdad sólo con preguntarle a ella–le recalqué–, ¿Es que acaso L.L. es un santo? Porque lo que yo vi en esa arena no era más que un bobo irreflexivo y ambicioso sin ningún respeto por la vida.

–¡Muchachito, el único que parece un santo aquí eres tú! Yo recién fui contratada hace unos meses, sin embargo, había oído cosas horribles sobre ti. Me habían dicho que tú (con ayuda de un pokemón) eras capaz de medirte con un pokemón legendario y derrotarle, o que habías asesinado a todos los participantes de un torneo sólo para quedarte con sus pokemón–dijo la mujer un poco alarmada–. Pero no hay nada más alejado de esa persona cruel y despiadada que lo que estás mostrándome ahora.

Ante aquello me quedé fascinado, había alguien más que creía en mi palabra sin pedirme evidencia. Eso me producía una cálida sensación, no todo estaba perdido. Si lo que circulaba siempre sobre mí en la F.L.P. eran simples rumores, había una grave posibilidad de que Ana me mintiera; pero no tenía ganas de especular acerca de eso en aquel lugar, ni tampoco en ese momento. Así que permanecí en silencio, a la espera del despertar de Liliana.

Pasados unos segundos de tranquilidad, se escuchó el timbre de un móvil, era el de Ágata.


Continuará...









La venganza no sólo es dulce,
también es un plato que se sirve frío,
así que seguramente es un helado.
Pero el helado engorda, no seas vengativo...
A menos que quieras ser obeso :P