·[!]Hasta Que El Corazón Aguante[!] -->MAPA + CAP.3<--
Bienvenidos a este nuevo fic. Para aquellos que duden si comenzar a leer esta nueva aventura les aclararé las dudas. Esta historia es una historia de ciencia ficción que mezcla elementos de la Edad Media y de nuestra era, combinado con toques de magia, amor y reflexiones. Está contado en primera persona y en forma de flashback, aunque utilizaré la naracción en presente, como si fuera un diario -y así poder utilizar los pensamientos del protagonista-. Para quien todavía tenga dudas después de la EVALUACIÓN he escrito un prefacio.
Antes de todo, EVALUACIÓN:
PREFACIO:[/size][/color][/u]

ESTRUCTURA DE LOS CAPÍTULOS:
Los capítulos se podría decir que están contados en forma de Diario. Se cuentan hechos que ya han pasado desde el pasado hasta el presente -cuando llegemos a ese punto cambiará la estructura de los capítulos, como un flashback- además se alternan pensamientos y reflexiones del personaje (generalmente al principio del capítulo) que se indicarán con color azul.
-->[LISTA DE CAPÍTULOS]<--
1: Desde El Principio.
2: "Todo sería muy diferente"
3: Para llegar al cielo
-->[F I N]<--

DEELQUIA, EL MAPA
---------------------
CAPÍTULO 1: DESDE EL PRINCIPIO
"No sé si desde aquí me puede escuchar alguien pero siento la necesidad de contar esto que llevo dentro y no sé me ocurre mejor escenario para hacerlo que este inmenso silencio y esta "habitación" blanca. Los últimos meses han marcado un antes y un después en mi vida, han dado la vuelta al curso de las cosas, me han arrojado contra desafíos, me han regalado sueños cumplidos, me han hecho mejor de lo que era y han sacado lo peor de mí. Pero mientras cuento mi historia quiero que, y si de verdad alguien me escucha desde este sitio, sepáis que todo lo que he hecho ha sido mi mejor inversión a largo plazo"
DESDE EL PRINCIPIO:
Caminaba a zancadas en la oscuridad de la noche. La sombra de mi persona pasaba veloz por la hilera de luz que emanaba de las farolas. Era una noche calurosa de verano y volvía a casa después de una cena con todos. Fugazmente me iluminaron, por una fracción de segundo, las luces de un coche que pasaba a toda velocidad por la carretera. Quedaron al descubierto mis ojos verdes marinos y mi única rasta marrón que le daba un tono más claro a mi pelo rubio y corto, con cresta. Respiré mientras veía las letras de la matrícula alejarse y continué caminando rápido. No me había fijado antes pero la calle estaba completamente vacía.
Llegué a la entrada de un parque. El recinto estaba rodeado por unas verjas que se alzaban un par de metros para acabar en forma de punta de flecha. Habían perdido el color grisáceo y estaban algo corroídas, viejas. La entrada, sin embargo, le daba al sitio un tono solemne y real. Constaba de una puerta en forma de arco romano gigantesco, de color amarillento y que recordaba a las columnas del Vaticano.
Caminé hacia el interior del parque para llegar a casa. La luz era escasa, tan sólo había un par de farolas a lo largo del camino. A los extremos se alzaban gigantescos pinos que crecían los unos pegados a los otros formando una especie bosque. Recorrí con la mirada los pinos y entonces ví el cielo: había una luna llena inmensa, de un color blanco puro. Era ipnotizante, tanta belleza y tan lejana...
Agité la cabeza para desembobarme y emprendí el camino. Tan sólo cinco minutos me separaban de casa. Sólo podía pensar en llegar al porche, fumarme un cigarro en la tumbona mientras observaba la luna y meterme en la cama, con las manos debajo de la almohada y quedarme dormido lo más rápido posible. Tenía muchas cosas que hacer al día siguiente y debía estar descansado.
De pronto un destello procedente del bosque de pinos rompió la oscuridad. Miré hacia el sitio de donde procedía, pero no se veía nada. Observé la zona extrañado pero no había nada raro. Me giré todavía sorprendido pero decidí seguir avanzando hacia casa...¡otro destello!, esta vez fue más intenso que el anterior. Sentí el calor procedente de la luz clavarse en mi piel. Me giré hacia el epicentro y quedé fascinado. Los pinos a los bordes del camino se habían apartado, como apretándose, y habían creado un sendero hacia el interior del bosque, de donde venía la luz. No había tomado nada esa noche, así que no estaba alucinando. Me froté los ojos para cerciorarme de lo que veía y volví a abrirlos despacio. El nuevo sendero seguía allí, delante mío. Estaba claro, alguien me estaba gastando una broma de mal gusto, quizás una cámara oculta.
-¡Muy bien!-dije en voz alta- No voy a picar.
Pero nadie contestó. Entonces la luz brilló más fuerte, se coló por mis retinas y me dejó atontado otra vez. Podía palpar que no era una luz normal. No sabría explicarlo pero esa luz me estaba examinando, literalmente examinando. Era como pasar a través de un detector de metales en el aeropuerto, incluso peor, estar expuesto a los rayos X de un hospital. Sentía que me violaban.
Entonces noté como si alguien me empujara hacia la luz. No controlaba mi cuerpo, lo notaba, pero no podía hacer nada para quedarme quieto. Me acercaba a la luz y aunque si mi cuerpo me obedeciese seguramente estaría temblando de miedo, no podía evitar reprimir cierta curiosidad por lo que se avecinaba. A medida que avanzaba la luz iba perdiendo potencia, como encogiéndose gradualmente, hasta que sólo quedó un pequeño punto reluciendo, más pequeño, pero con la misma belleza y la misma intensidad.
Apareció allí, procedente de la misma luz. Estaba alucinando completamente, pero en verdad no me resultaba tan extraño. Es más, había algo familiar en la forma en que ese objeto había aparecido delante de mí.
Justo en frente mío había una espada. Se mantenía flotando en el aire, a la altura de mi pecho. No era una espada común y se apreciaba a primera vista. Era de enormes dimensiones, más grande que la parte superior de mi cuerpo. La examiné de arriba a abajo. Tenía una hoja larga, gruesa, pero afilada. Tenía inscripciones grabadas a los laterales de su filo, aunque desde mi posición eran ilegibles. El tercio fuerte de la espada era muy ancho, en proporción con el gran tamaño del arma. La guarnición era también gigante, de color azul eléctrico y con gemas de un color azul oscuro incrustadas. El mango, revestido con un metal plateado, se estrechaba en su parte final, para acabar con una especie de óvalo azul que marcaba el inicio de la espada. Yo no entendía absolutamente nada sobre espadas, pero comprendía que lo que tenía delante era algo extraordinario, fuera de lo común.
En un acto de valentía tomé la espada con la mano derecha. Inmediatamente dejó de levitar pero eso no afectó a su brillo. La empuñadura estaba fría, pero era la temperatura perfecta, reconfortante en una noche de tan altas temperaturas. Mi mano se adaptó perfectamente al extremo inferior de la espada. Parecía hecha para mí a pesar de su tamaño. La agité un par de veces, esbozando un par de movimientos que cortaban el aire. Era muy cómoda, ligera, fácil de manejar. Me sentía estúpidamente bien sujetándola, observándola, jugando con ella, imaginándome que derrotaba a mil enemigos:
-¡Vienen por la derecha!-dije en alto mientras usaba mi espada para derribar a un enemigo imaginario
Repetí el mismo movimiento en dirección izquierda y hacia atrás.
-Perfecto- pensé mientras acaba el movimiento hacia atrás.
Inspiré aire y volteé la espada hacia delante. En ese momento apareció de la nada un hombre vestido de negro que sujetó la punta de mi espada con las manos, evitando que le diese de lleno. Sus manos eran alargadas y delgadas, algo arrugadas y tenía las uñas muy largas. Vestía ropas negras. Una camiseta abierta por el pecho, de donde le colgaban cadenas de metal. Un pantalón ajustado y unos botines de punta. Su pelo cubría gran parte de su rostro y le caía sobre los hombros. Era de un color negro carbón y estaba enmarañado y revuelto. Sus ojos eran de un color marrón, casi gris, pero lo que más destacaba de su rostro era su nariz afilada y su dentadura algo descolocada. Sonreía mostrando sus dientes amarillos y me miraba fijamente. En conjunto parecía un indigente que vestía con arapos y al que le daba igual su imagen. Emitió un sonido de interés y avanzó lentamente hacia mí, recorriendo la hoja de la espada con las manos. Sus ojos ya no estaban fijos en los míos sino que miraban estupefactos la espada, con gran asombro y un brillo de incredulidad. Siguió avanzando hasta llegar a la guarnición de la espada, donde se apartó y dio una vuelta alrededor mío, tocándome los hombros con la punta de los dedos, como acariciándome y respirando hondamente. Quería tirar la espada y salir corriendo pero era consciente de que no llegaría muy lejos. Así que me quedé quieto, manteniendo la respiración. Fue entonces cuando habló el extraño.
-¿Te envía Raf, verdad?-preguntó como afirmando.
"¿Quién era Raf?"-pensé. No tenía ni idea de lo que me decía.
-No...-respondí con voz temblorosa -no sé de que me hablas...
-Vamos, no me mientas-susurró en mi oído -sé que trabajas para él.
-No, de verdad, no sé a que te refieres -mientras decía esto apoyó sus manos en mis hombros. Me daban escalofríos.
-Huuum...-murmuró- así que no sabes nada. ¡Mejor! -exclamó cambiando totalmente de actitud, como si se alegrara, lo que no sabía si era bueno o malo- mucho mejor, sí señor...
Comenzó a apretar sus uñas contra mi piel, me apretó contra su pecho y me dió una patada en la espalda, propulsándome unos metros hacia delante.
-...así no habrá testigos, ni gente que te reclame- dijo acabando la frase.
Metió la mano en su camiseta y sacó una pistola. Apuntó directamente a mi corazón y cargó. Sonrió malévolamente, esperó un segundo y apretó el gatillo.
Ocurrió sin darme cuenta. Escuché el ruido de la pistola al disparar, observé a cámara lenta como la bala salía desde su interior y como se producía una pequeña nube de humo. Levanté las manos inconscientemente y cerré los ojos...pero nada.
Levanté primero un párpado y luego el otro, como esperando a que la bala impactase. Pero ya no lo haría. La bala estaba tirada en el suelo, a unos escasos centímetros de mis pies. Una especie de protección había aparecido entre la bala y mi cuerpo, y le debía la vida a esa extraña fuerza que se interponía entre el extraño y yo. El escudo seguía allí, protegiéndome del extraño. Éste miraba con rabia la escena. Había un incómodo silencio entre los dos. Yo simplemente no podía creer lo que estaba pasando y él parecía que iba a estallar en cualquier momento por la ira contenida.
Expulsó aire muy fuerte y avanzó hacia mí corriendo a la vez que volvía a apuntarme con la pistola. Justo en ese momento se sumó a la acción un hombre que se interpuso entre los dos. Todo pasó muy rápido. El hombre agitó las manos en un movimiento que parecía conocer bien, sentí vibrar el aire y el extraño salió expulsado hacia atrás.
-Tranquilo chico -dijo el nuevo mientras me guiñaba un ojo -estamos aquí para ayudarte.
-¿Estamos?- pregunté extrañado
Sonrió pícaramente y giró la cabeza hacia el extraño que se retorcía en el suelo. Observé la escena y fue cuando me percaté de que había aparecido otro hombre más. Éste era alto y corpulento. Con brazos y espalda ancha. No pude detectar mucho más por la combinación entre la oscuridad y la emoción del momento.
El hombre corpulento elevó con los brazos al extraño y le amordazó de pies y manos.
-¿Qué has venido a hacer aquí, Quigg? -preguntó el hombre que había levantado la defensa mágica entre la bala y yo.
En esos momentos el corpulento acababa de colgarle boca abajo de la rama de un pino. Su pelo lacio y largo casi tocaba el suelo, pero él permanecía sonriendo.
-¡jijijiji! -rió con una risa que recordaba a un payaso -¡Pues lo mismo que tú! Sentí la espada y vine a por ella...pero me topé con un... ¿cómo llamarlo? -mostró todos sus dientes-...cachorro.
-Nosotros también hemos sentido una fuerza, pero no es la espada. Estoy seguro. Hay algo más.
En ese momento me echó una mirada rápida. Enseguida volvió a mirar al tal Quigg. Todo esto era muy extraño. Fuerzas, espadas...
-Drew -dijo el hombre al lado mío -Shara está en camino. Ayuda a llevar a...-dudó un momento y dijo -...a llevar a Ryan al refugio. Yo me encargaré de Quigg.
¿¡Cómo sabía mi nombre!? No se lo había dicho, ni a él ni a nadie en ese claro del bosque. Nadie lo podía saber.
Drew se acercó a mí, que seguía mirando al hombre cerca mío con cara de incredulidad. Me hizo un gesto con la mano y le seguí. No habíamos avanzado tres pasos cuando escuchamos un chirrido. Drew se giró rápido y yo le imité. Quigg se había liberado y luchaba contra el hombre que me había salvado. Rayos morados y verdes se encendían en los extremos del claro y chocaban a medio camino, explotando como fuegos artificiales, pero mucho más impactantes. Producían un sonido que recordaba a un cortocircuito. Salían directamente de las manos de los dos contrincantes.
Drew corrió a incorporarse a la escena mientras agitaba las dos manos al tiempo haciendo aparecer dos lanzas. Una era blanca color luna y otra negra. La de color claro era delgada y larga, sobresalía por lo menos un metro por encima de Drew. Su extremo superior se dividía en dos, como imitando la boca de un animal, aunque en realidad eras dos hojas muy afiladas que funcionaban a modo de puñal. La parte inferior era una lanza normal, salvo por el detalle decorativo de que su punta parecía una cruz. El mango cambiaba de tonalidad de más oscuro a más claro y tenía grabado en negro un dibujo de una luna llena. La lanza negra en cambio se parecía más a las lanzas que usaban los caballeros de la Edad Media. Un mango simple que evolucionaba en una lanza muy gruesa por la base y delgada y letal en su extremo. Como la otra, tenía un grabado en la hoja, un luna llena, pero esta vez en color blanco.
Quigg chasqueó los dedos y desapareció. Su risa comenzó a resonar entre lo alto de los árboles. Otro chasquido y la risa se escuhó desde otro árbol. Otro. Otro y la risa sonó más fuerte y clara. Estaba detrás mío. Drew lanzó su lanza blanca hacia mí. Yo dí un paso atrás austado mientras ésta avanzaba. Tropecé y me caí. Quigg escapó de la lanza con un chasquido. El arma alcanzó un árbol que se cubrió de una escarcha blanca. La lanza desapareció en cuanto Drew la volvió a convocar. El combate volvía ahora al centro del claro.
Un rayo morado me pasó muy cerca estrellándose contra el árbol donde estaba la escarcha blanca que estalló en trocitos. Fue entonces cuando me agarraron por el pecho dos brazos. Eran cálidos. Una voz de mujer me susurró al oído:
-Tranquilo, soy Shara. Coge la espada, nos vamos a un lugar seguro.
Olía maravillosamente bien, me encandiló. No podía ver como era, sólo que su piel era morena y que tenía el pelo largo y rizado de un color marrón oscuro. Llevaba una túnica con una capucha que le tapaba el rostro. No sabía ni lo que hacía cuando cogía la espada que estaba a dos metros de donde me había caído. Me arrastré hasta donde estaba el arma blanca y volví con Shara. Me agarró la mano y me miró por debajo de la capucha. Creó que captó mi miedo porque me dedicó una sonrisa.
-¿Preparado?-preguntó.
-...Sí -respodí tímidamente.
Entonces sentí que todo desaparecía a mi alrededor excepto Shara que seguía de pie a mi lado sin inmutarse. Eché una rápida mirada al claro donde la pelea estaba teniendo lugar. Creo que Shara también lo vió porque me apretó la mano fuerte.
Un rayo morado había alcanzado a mi salvador en el estómago. Puso cara de dolor y se dobló por las rodillas cayendo al suelo. Drew corrió en su ayuda, pero estaba demasiado lejos. Quigg había sido más rápido y ya apuntaba a la cabeza del herido con su pistola. Rió con una risa profunda, de locura, de excitación. Y acto seguido apretó el gatillo. Lo último que escuché antes de que todo se desvaneciese fue el grito desgarrador de Drew, que se coló en mis oídos y me dio a entender lo que acababa de pasar.
***********************************
Hasta aquí el primer episodio, espero que os haya gustado. Por ahora está todo un poco confuso pero poco a poco se irá entendiendo todo.
Muchas gracias por leer.
-Edurniti
Antes de todo, EVALUACIÓN:
Spoiler
El Baúl de los Recuerdos (edurniti)
1. El tema del fic y su trama - 9/15 puntos
El tema no dice mucho, quizá por lo corto del prefacio, pero creo que la continuidad de este fic será grande, así que ánimos.
2. La gramática, ortografía y estructura de la escritura - 24/25 puntos
El puntaje no es perfecto porque al final hubo algunos errores y repeticiones. Una lástima, pero la verdad que está muy bien escríto.
3. La madurez del fic - 5/10 puntos
4. El desarrollo del fic, es decir, la forma de expresar del autor - 17/20 puntos
Bueno, ciertas repeticiones que hace que uno se pierda, y un aire de oscuridad que confunde al lector es lo que veo. Posiblemente sea sólo en el prefacio, donde no das muchas explicaciones. Lo siento pero tengo que darte ese puntaje sólo con esta pequeña parte que me diste.
5. Apoyo visual (Si es que lo tiene, es decir, opcional) - 0/5 puntos.
Puntaje total: 55/70 (Siendo 40 el mínimo)
Conclusión: Fan Fic apto para la publicación.
Comentarios: Bueno, no tengo ningún consejo para darte, se nota que sabes lo que haces. Sólo espero que lo sigas y lo termines, está muy bien escrito y creo que tiene suspenso para dar y tomar. ¡Buena suerte!
1. El tema del fic y su trama - 9/15 puntos
El tema no dice mucho, quizá por lo corto del prefacio, pero creo que la continuidad de este fic será grande, así que ánimos.
2. La gramática, ortografía y estructura de la escritura - 24/25 puntos
El puntaje no es perfecto porque al final hubo algunos errores y repeticiones. Una lástima, pero la verdad que está muy bien escríto.
3. La madurez del fic - 5/10 puntos
4. El desarrollo del fic, es decir, la forma de expresar del autor - 17/20 puntos
Bueno, ciertas repeticiones que hace que uno se pierda, y un aire de oscuridad que confunde al lector es lo que veo. Posiblemente sea sólo en el prefacio, donde no das muchas explicaciones. Lo siento pero tengo que darte ese puntaje sólo con esta pequeña parte que me diste.
5. Apoyo visual (Si es que lo tiene, es decir, opcional) - 0/5 puntos.
Puntaje total: 55/70 (Siendo 40 el mínimo)
Conclusión: Fan Fic apto para la publicación.
Comentarios: Bueno, no tengo ningún consejo para darte, se nota que sabes lo que haces. Sólo espero que lo sigas y lo termines, está muy bien escrito y creo que tiene suspenso para dar y tomar. ¡Buena suerte!
PREFACIO:[/size][/color][/u]
Spoiler
Cuando me dí cuenta de donde estaba ya era tarde. La oscuridad era total en esa habitación y la sensación de frío ya se había acomodado en la parte más interna de mi cuerpo, llegando a los huesos. Estaba amordazado de pies y manos y tirado sobre el suelo de mármol, desarmado. Intentaba mantener la concentración y mis cinco sentidos activos, pero sólo percibía los latidos de mi corazón contra el pecho, como si de un tambor se tratase.
Era consciente de lo que iba a pasar, pero a pesar de ello no malgasté mi poco tiempo de vida arrepintiéndome sobre los numerosos pecados que había cometido; en su lugar me torturé repasando los errores que me habían hecho acabar ahí.
En primer lugar recordé el momento en que me opuse a tomar lecciones de magia. Si lo hubiese hecho posiblemente ahora estaría a salvo y maquinando nuestro próximo objetivo. Sin embargo mi orgullo de caballero me lo impidió. Era algo a contranatura.
Y en segundo lugar mi ego, mi maldito y estúpido ego que tantos disgustos me había costado y que se había cobrado éste último. Si hubiese escuchado a Drew ahora no estaría mirando a la muerte de frente...
Repentinamente un chasquido rompió el silencio e inundó la habitación, haciendo eco en las esquinas. Escuché un jadeo, tomar aire y expulsarlo...como se hace después de un gran esfuerzo físico. Por la respiración intuí que se trataba de alguien corpulento y alto.
Perfecto- pensé- Habían mandado a un aniquilador para mí solo.
Mis ojos verdes trataron de enfocar algo en la oscuridad...pero nada.
El hombre empezó a moverse hacia mí, con paso firme pero lento, tomándose unos segundos entre zancada y zancada. Al pasar cerca de mi rostro sentí mi única rasta fundirse con el suelo cuando el individuo la pisó sin percatarse si quiera. Paró a escasos centímetros de mi espalda y sentí que su mirada examinaba todo mi cuerpo. En ese momento pensé en todos: Drew, Edurne, Jhon...y Shara. ¿Cómo se lo tomaría Shara? La noticia de mi muerte podría hacerla añicos e incluso hacerla perder el juicio o cometer alguna estupidez...
Noté al Aniquilador desenvainar su hacha de la funda, el rasgar de la hoja contra la protección producía un chirrido irritante que anunciaba la muerte. Eran mis últimos segundos con vida. Alzó el hacha a la altura de la cabeza sujetándola por las dos manos.-Ya estaba, iba a morir pero no iba a ser lento al menos...tomé aire muy hondo. Me habían dicho que dolía los primeros segundos pero que luego el cuerpo te dejaba de obedecer y que sólo sentías un hormigueo.
Miró hacia arriba y descargó su arma contra mí al mismo tiempo en que la sangre de mi cuerpo rebotaba contra mis dedos y ponía rumbo al corazón...a donde ya nunca volvería.
...
-¿Sabéis qué?
Lo único que puedo decir esque no duele...no duele nada.
Era consciente de lo que iba a pasar, pero a pesar de ello no malgasté mi poco tiempo de vida arrepintiéndome sobre los numerosos pecados que había cometido; en su lugar me torturé repasando los errores que me habían hecho acabar ahí.
En primer lugar recordé el momento en que me opuse a tomar lecciones de magia. Si lo hubiese hecho posiblemente ahora estaría a salvo y maquinando nuestro próximo objetivo. Sin embargo mi orgullo de caballero me lo impidió. Era algo a contranatura.
Y en segundo lugar mi ego, mi maldito y estúpido ego que tantos disgustos me había costado y que se había cobrado éste último. Si hubiese escuchado a Drew ahora no estaría mirando a la muerte de frente...
Repentinamente un chasquido rompió el silencio e inundó la habitación, haciendo eco en las esquinas. Escuché un jadeo, tomar aire y expulsarlo...como se hace después de un gran esfuerzo físico. Por la respiración intuí que se trataba de alguien corpulento y alto.
Perfecto- pensé- Habían mandado a un aniquilador para mí solo.
Mis ojos verdes trataron de enfocar algo en la oscuridad...pero nada.
El hombre empezó a moverse hacia mí, con paso firme pero lento, tomándose unos segundos entre zancada y zancada. Al pasar cerca de mi rostro sentí mi única rasta fundirse con el suelo cuando el individuo la pisó sin percatarse si quiera. Paró a escasos centímetros de mi espalda y sentí que su mirada examinaba todo mi cuerpo. En ese momento pensé en todos: Drew, Edurne, Jhon...y Shara. ¿Cómo se lo tomaría Shara? La noticia de mi muerte podría hacerla añicos e incluso hacerla perder el juicio o cometer alguna estupidez...
Noté al Aniquilador desenvainar su hacha de la funda, el rasgar de la hoja contra la protección producía un chirrido irritante que anunciaba la muerte. Eran mis últimos segundos con vida. Alzó el hacha a la altura de la cabeza sujetándola por las dos manos.-Ya estaba, iba a morir pero no iba a ser lento al menos...tomé aire muy hondo. Me habían dicho que dolía los primeros segundos pero que luego el cuerpo te dejaba de obedecer y que sólo sentías un hormigueo.
Miró hacia arriba y descargó su arma contra mí al mismo tiempo en que la sangre de mi cuerpo rebotaba contra mis dedos y ponía rumbo al corazón...a donde ya nunca volvería.
...
-¿Sabéis qué?
Lo único que puedo decir esque no duele...no duele nada.

ESTRUCTURA DE LOS CAPÍTULOS:
Los capítulos se podría decir que están contados en forma de Diario. Se cuentan hechos que ya han pasado desde el pasado hasta el presente -cuando llegemos a ese punto cambiará la estructura de los capítulos, como un flashback- además se alternan pensamientos y reflexiones del personaje (generalmente al principio del capítulo) que se indicarán con color azul.
-->[LISTA DE CAPÍTULOS]<--
1: Desde El Principio.
2: "Todo sería muy diferente"
3: Para llegar al cielo
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DEELQUIA, EL MAPA
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CAPÍTULO 1: DESDE EL PRINCIPIO
"No sé si desde aquí me puede escuchar alguien pero siento la necesidad de contar esto que llevo dentro y no sé me ocurre mejor escenario para hacerlo que este inmenso silencio y esta "habitación" blanca. Los últimos meses han marcado un antes y un después en mi vida, han dado la vuelta al curso de las cosas, me han arrojado contra desafíos, me han regalado sueños cumplidos, me han hecho mejor de lo que era y han sacado lo peor de mí. Pero mientras cuento mi historia quiero que, y si de verdad alguien me escucha desde este sitio, sepáis que todo lo que he hecho ha sido mi mejor inversión a largo plazo"
DESDE EL PRINCIPIO:
Caminaba a zancadas en la oscuridad de la noche. La sombra de mi persona pasaba veloz por la hilera de luz que emanaba de las farolas. Era una noche calurosa de verano y volvía a casa después de una cena con todos. Fugazmente me iluminaron, por una fracción de segundo, las luces de un coche que pasaba a toda velocidad por la carretera. Quedaron al descubierto mis ojos verdes marinos y mi única rasta marrón que le daba un tono más claro a mi pelo rubio y corto, con cresta. Respiré mientras veía las letras de la matrícula alejarse y continué caminando rápido. No me había fijado antes pero la calle estaba completamente vacía.
Llegué a la entrada de un parque. El recinto estaba rodeado por unas verjas que se alzaban un par de metros para acabar en forma de punta de flecha. Habían perdido el color grisáceo y estaban algo corroídas, viejas. La entrada, sin embargo, le daba al sitio un tono solemne y real. Constaba de una puerta en forma de arco romano gigantesco, de color amarillento y que recordaba a las columnas del Vaticano.
Caminé hacia el interior del parque para llegar a casa. La luz era escasa, tan sólo había un par de farolas a lo largo del camino. A los extremos se alzaban gigantescos pinos que crecían los unos pegados a los otros formando una especie bosque. Recorrí con la mirada los pinos y entonces ví el cielo: había una luna llena inmensa, de un color blanco puro. Era ipnotizante, tanta belleza y tan lejana...
Agité la cabeza para desembobarme y emprendí el camino. Tan sólo cinco minutos me separaban de casa. Sólo podía pensar en llegar al porche, fumarme un cigarro en la tumbona mientras observaba la luna y meterme en la cama, con las manos debajo de la almohada y quedarme dormido lo más rápido posible. Tenía muchas cosas que hacer al día siguiente y debía estar descansado.
De pronto un destello procedente del bosque de pinos rompió la oscuridad. Miré hacia el sitio de donde procedía, pero no se veía nada. Observé la zona extrañado pero no había nada raro. Me giré todavía sorprendido pero decidí seguir avanzando hacia casa...¡otro destello!, esta vez fue más intenso que el anterior. Sentí el calor procedente de la luz clavarse en mi piel. Me giré hacia el epicentro y quedé fascinado. Los pinos a los bordes del camino se habían apartado, como apretándose, y habían creado un sendero hacia el interior del bosque, de donde venía la luz. No había tomado nada esa noche, así que no estaba alucinando. Me froté los ojos para cerciorarme de lo que veía y volví a abrirlos despacio. El nuevo sendero seguía allí, delante mío. Estaba claro, alguien me estaba gastando una broma de mal gusto, quizás una cámara oculta.
-¡Muy bien!-dije en voz alta- No voy a picar.
Pero nadie contestó. Entonces la luz brilló más fuerte, se coló por mis retinas y me dejó atontado otra vez. Podía palpar que no era una luz normal. No sabría explicarlo pero esa luz me estaba examinando, literalmente examinando. Era como pasar a través de un detector de metales en el aeropuerto, incluso peor, estar expuesto a los rayos X de un hospital. Sentía que me violaban.
Entonces noté como si alguien me empujara hacia la luz. No controlaba mi cuerpo, lo notaba, pero no podía hacer nada para quedarme quieto. Me acercaba a la luz y aunque si mi cuerpo me obedeciese seguramente estaría temblando de miedo, no podía evitar reprimir cierta curiosidad por lo que se avecinaba. A medida que avanzaba la luz iba perdiendo potencia, como encogiéndose gradualmente, hasta que sólo quedó un pequeño punto reluciendo, más pequeño, pero con la misma belleza y la misma intensidad.
Apareció allí, procedente de la misma luz. Estaba alucinando completamente, pero en verdad no me resultaba tan extraño. Es más, había algo familiar en la forma en que ese objeto había aparecido delante de mí.
Justo en frente mío había una espada. Se mantenía flotando en el aire, a la altura de mi pecho. No era una espada común y se apreciaba a primera vista. Era de enormes dimensiones, más grande que la parte superior de mi cuerpo. La examiné de arriba a abajo. Tenía una hoja larga, gruesa, pero afilada. Tenía inscripciones grabadas a los laterales de su filo, aunque desde mi posición eran ilegibles. El tercio fuerte de la espada era muy ancho, en proporción con el gran tamaño del arma. La guarnición era también gigante, de color azul eléctrico y con gemas de un color azul oscuro incrustadas. El mango, revestido con un metal plateado, se estrechaba en su parte final, para acabar con una especie de óvalo azul que marcaba el inicio de la espada. Yo no entendía absolutamente nada sobre espadas, pero comprendía que lo que tenía delante era algo extraordinario, fuera de lo común.
En un acto de valentía tomé la espada con la mano derecha. Inmediatamente dejó de levitar pero eso no afectó a su brillo. La empuñadura estaba fría, pero era la temperatura perfecta, reconfortante en una noche de tan altas temperaturas. Mi mano se adaptó perfectamente al extremo inferior de la espada. Parecía hecha para mí a pesar de su tamaño. La agité un par de veces, esbozando un par de movimientos que cortaban el aire. Era muy cómoda, ligera, fácil de manejar. Me sentía estúpidamente bien sujetándola, observándola, jugando con ella, imaginándome que derrotaba a mil enemigos:
-¡Vienen por la derecha!-dije en alto mientras usaba mi espada para derribar a un enemigo imaginario
Repetí el mismo movimiento en dirección izquierda y hacia atrás.
-Perfecto- pensé mientras acaba el movimiento hacia atrás.
Inspiré aire y volteé la espada hacia delante. En ese momento apareció de la nada un hombre vestido de negro que sujetó la punta de mi espada con las manos, evitando que le diese de lleno. Sus manos eran alargadas y delgadas, algo arrugadas y tenía las uñas muy largas. Vestía ropas negras. Una camiseta abierta por el pecho, de donde le colgaban cadenas de metal. Un pantalón ajustado y unos botines de punta. Su pelo cubría gran parte de su rostro y le caía sobre los hombros. Era de un color negro carbón y estaba enmarañado y revuelto. Sus ojos eran de un color marrón, casi gris, pero lo que más destacaba de su rostro era su nariz afilada y su dentadura algo descolocada. Sonreía mostrando sus dientes amarillos y me miraba fijamente. En conjunto parecía un indigente que vestía con arapos y al que le daba igual su imagen. Emitió un sonido de interés y avanzó lentamente hacia mí, recorriendo la hoja de la espada con las manos. Sus ojos ya no estaban fijos en los míos sino que miraban estupefactos la espada, con gran asombro y un brillo de incredulidad. Siguió avanzando hasta llegar a la guarnición de la espada, donde se apartó y dio una vuelta alrededor mío, tocándome los hombros con la punta de los dedos, como acariciándome y respirando hondamente. Quería tirar la espada y salir corriendo pero era consciente de que no llegaría muy lejos. Así que me quedé quieto, manteniendo la respiración. Fue entonces cuando habló el extraño.
-¿Te envía Raf, verdad?-preguntó como afirmando.
"¿Quién era Raf?"-pensé. No tenía ni idea de lo que me decía.
-No...-respondí con voz temblorosa -no sé de que me hablas...
-Vamos, no me mientas-susurró en mi oído -sé que trabajas para él.
-No, de verdad, no sé a que te refieres -mientras decía esto apoyó sus manos en mis hombros. Me daban escalofríos.
-Huuum...-murmuró- así que no sabes nada. ¡Mejor! -exclamó cambiando totalmente de actitud, como si se alegrara, lo que no sabía si era bueno o malo- mucho mejor, sí señor...
Comenzó a apretar sus uñas contra mi piel, me apretó contra su pecho y me dió una patada en la espalda, propulsándome unos metros hacia delante.
-...así no habrá testigos, ni gente que te reclame- dijo acabando la frase.
Metió la mano en su camiseta y sacó una pistola. Apuntó directamente a mi corazón y cargó. Sonrió malévolamente, esperó un segundo y apretó el gatillo.
Ocurrió sin darme cuenta. Escuché el ruido de la pistola al disparar, observé a cámara lenta como la bala salía desde su interior y como se producía una pequeña nube de humo. Levanté las manos inconscientemente y cerré los ojos...pero nada.
Levanté primero un párpado y luego el otro, como esperando a que la bala impactase. Pero ya no lo haría. La bala estaba tirada en el suelo, a unos escasos centímetros de mis pies. Una especie de protección había aparecido entre la bala y mi cuerpo, y le debía la vida a esa extraña fuerza que se interponía entre el extraño y yo. El escudo seguía allí, protegiéndome del extraño. Éste miraba con rabia la escena. Había un incómodo silencio entre los dos. Yo simplemente no podía creer lo que estaba pasando y él parecía que iba a estallar en cualquier momento por la ira contenida.
Expulsó aire muy fuerte y avanzó hacia mí corriendo a la vez que volvía a apuntarme con la pistola. Justo en ese momento se sumó a la acción un hombre que se interpuso entre los dos. Todo pasó muy rápido. El hombre agitó las manos en un movimiento que parecía conocer bien, sentí vibrar el aire y el extraño salió expulsado hacia atrás.
-Tranquilo chico -dijo el nuevo mientras me guiñaba un ojo -estamos aquí para ayudarte.
-¿Estamos?- pregunté extrañado
Sonrió pícaramente y giró la cabeza hacia el extraño que se retorcía en el suelo. Observé la escena y fue cuando me percaté de que había aparecido otro hombre más. Éste era alto y corpulento. Con brazos y espalda ancha. No pude detectar mucho más por la combinación entre la oscuridad y la emoción del momento.
El hombre corpulento elevó con los brazos al extraño y le amordazó de pies y manos.
-¿Qué has venido a hacer aquí, Quigg? -preguntó el hombre que había levantado la defensa mágica entre la bala y yo.
En esos momentos el corpulento acababa de colgarle boca abajo de la rama de un pino. Su pelo lacio y largo casi tocaba el suelo, pero él permanecía sonriendo.
-¡jijijiji! -rió con una risa que recordaba a un payaso -¡Pues lo mismo que tú! Sentí la espada y vine a por ella...pero me topé con un... ¿cómo llamarlo? -mostró todos sus dientes-...cachorro.
-Nosotros también hemos sentido una fuerza, pero no es la espada. Estoy seguro. Hay algo más.
En ese momento me echó una mirada rápida. Enseguida volvió a mirar al tal Quigg. Todo esto era muy extraño. Fuerzas, espadas...
-Drew -dijo el hombre al lado mío -Shara está en camino. Ayuda a llevar a...-dudó un momento y dijo -...a llevar a Ryan al refugio. Yo me encargaré de Quigg.
¿¡Cómo sabía mi nombre!? No se lo había dicho, ni a él ni a nadie en ese claro del bosque. Nadie lo podía saber.
Drew se acercó a mí, que seguía mirando al hombre cerca mío con cara de incredulidad. Me hizo un gesto con la mano y le seguí. No habíamos avanzado tres pasos cuando escuchamos un chirrido. Drew se giró rápido y yo le imité. Quigg se había liberado y luchaba contra el hombre que me había salvado. Rayos morados y verdes se encendían en los extremos del claro y chocaban a medio camino, explotando como fuegos artificiales, pero mucho más impactantes. Producían un sonido que recordaba a un cortocircuito. Salían directamente de las manos de los dos contrincantes.
Drew corrió a incorporarse a la escena mientras agitaba las dos manos al tiempo haciendo aparecer dos lanzas. Una era blanca color luna y otra negra. La de color claro era delgada y larga, sobresalía por lo menos un metro por encima de Drew. Su extremo superior se dividía en dos, como imitando la boca de un animal, aunque en realidad eras dos hojas muy afiladas que funcionaban a modo de puñal. La parte inferior era una lanza normal, salvo por el detalle decorativo de que su punta parecía una cruz. El mango cambiaba de tonalidad de más oscuro a más claro y tenía grabado en negro un dibujo de una luna llena. La lanza negra en cambio se parecía más a las lanzas que usaban los caballeros de la Edad Media. Un mango simple que evolucionaba en una lanza muy gruesa por la base y delgada y letal en su extremo. Como la otra, tenía un grabado en la hoja, un luna llena, pero esta vez en color blanco.
Quigg chasqueó los dedos y desapareció. Su risa comenzó a resonar entre lo alto de los árboles. Otro chasquido y la risa se escuhó desde otro árbol. Otro. Otro y la risa sonó más fuerte y clara. Estaba detrás mío. Drew lanzó su lanza blanca hacia mí. Yo dí un paso atrás austado mientras ésta avanzaba. Tropecé y me caí. Quigg escapó de la lanza con un chasquido. El arma alcanzó un árbol que se cubrió de una escarcha blanca. La lanza desapareció en cuanto Drew la volvió a convocar. El combate volvía ahora al centro del claro.
Un rayo morado me pasó muy cerca estrellándose contra el árbol donde estaba la escarcha blanca que estalló en trocitos. Fue entonces cuando me agarraron por el pecho dos brazos. Eran cálidos. Una voz de mujer me susurró al oído:
-Tranquilo, soy Shara. Coge la espada, nos vamos a un lugar seguro.
Olía maravillosamente bien, me encandiló. No podía ver como era, sólo que su piel era morena y que tenía el pelo largo y rizado de un color marrón oscuro. Llevaba una túnica con una capucha que le tapaba el rostro. No sabía ni lo que hacía cuando cogía la espada que estaba a dos metros de donde me había caído. Me arrastré hasta donde estaba el arma blanca y volví con Shara. Me agarró la mano y me miró por debajo de la capucha. Creó que captó mi miedo porque me dedicó una sonrisa.
-¿Preparado?-preguntó.
-...Sí -respodí tímidamente.
Entonces sentí que todo desaparecía a mi alrededor excepto Shara que seguía de pie a mi lado sin inmutarse. Eché una rápida mirada al claro donde la pelea estaba teniendo lugar. Creo que Shara también lo vió porque me apretó la mano fuerte.
Un rayo morado había alcanzado a mi salvador en el estómago. Puso cara de dolor y se dobló por las rodillas cayendo al suelo. Drew corrió en su ayuda, pero estaba demasiado lejos. Quigg había sido más rápido y ya apuntaba a la cabeza del herido con su pistola. Rió con una risa profunda, de locura, de excitación. Y acto seguido apretó el gatillo. Lo último que escuché antes de que todo se desvaneciese fue el grito desgarrador de Drew, que se coló en mis oídos y me dio a entender lo que acababa de pasar.
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Hasta aquí el primer episodio, espero que os haya gustado. Por ahora está todo un poco confuso pero poco a poco se irá entendiendo todo.
Muchas gracias por leer.
-Edurniti
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