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#121

Re: [FDM Oct 10] Pokémon Caos:El despertar [Cap. 25]


Como antes, escribo mientras leo.
De momento, el primer párrafo lo narra Yoda (Star Wars) ¿Me equivoco? (?)
Cita:
acompañado de mi Muza inspiradora,

Es musa, pero bueno...
Cita:
Llameémoslo trabajo

Sin comentarios, los imaginas ¿no?
Cita:
Vamos por partes, dijo Jack el destripador, será mejor que no me precipite.

Muy bueno xDDD Adoro leer así xD
Cita:
ya me había artado de hablar

La "h" D:
Cita:
sobrevivencia

Que m**rda es eso!? xD Supervivencia
Cita:
-Adivina- respondí. -Pista: Involucra un cuchillo y lo que tienes dentro de los pantalones.

Que bueno xDDD

Es todo, me gustó la batalla con el gigantón y la huida ante los 3 bichos, muy heroicos los Pokémon y todo.
Muy rápida la estancia en Australia, la verdad... Menudo stress deben llevar los protas xD
Mandé todo a tomar por... Me deshice de todo lo que llevaba detrás (literalmente) A ver a quien le pido firma y avatar D:
#122

Capítulo 26: El montaje final

Capítulo 26: El montaje final

Buenas gente, les dejo otro capi, me tardé porque me quedó bastante largo, sepan comprender. Cada vez falta menos, los capis restantes ya pueden ser contados con las manos, y la cosa se pone cada vez más emocionante.

Respuestas:
Spoiler
Geo: Gracias por pasarte Geo. Me alegro de que te haya gustado y gracias por señalarme los errores, este cap es muy largo así que seguro que te vas a "Dar un festín" encontrando errores xD En fin, espero seguir viéndote por acá. Suerte!


El cap:

CAPÍTULO XXVI: EL MONTAJE FINAL


Spoiler
Domingo 22 de enero de 2012, Mar de Filipinas.

La mala vibra segregada por la tierra del Sol naciente ya podía sentirse, aún desde tan amplia distancia. Allí todo se definiría. Ellos contra nosotros, sólo un lado se consagraría ganador. Nuestra oposición era firme, dura e inflexible como el mismo acero. Nadie quería decirlo, el orgullo suprimía nuestros sentimientos de debilidad, pero el miedo, la convicción, valentía y preocupación se habían fundido en un sentimiento inexplicable. Tan hermoso, intrigante y pasional como la feminidad, y a la vez demasiado inquietante, amplio e indescifrable como la necedad, la hipocresía o la ignorancia. No pensábamos en los peligros y desgracias que nos acechaban, tampoco en las glorias o satisfacciones que podríamos obtener, sólo deseábamos que esa epopeya culminase, y pasase a ser un vago recuerdo que tendrá existencia sólo en lo profundo y diverso de nuestras conciencias.

Millas y millas marinas recorrimos desde la nación de los australianos hasta aquel punto oceánico perteneciente al archipiélago filipino. Nuevamente nos turnamos para dormir, nuevamente nos resignamos al aburrimiento y nuevamente sufrimos las consecuencias de atravesar en tan crudas condiciones la línea del Ecuador, siendo nuestra salud la que pagó las consecuencias.

Interesante. Una palabra que uso mucho, sobre todo cuando no sé con exactitud como describir o analizar algo. Aclarando esto, puedo decir que lo único “interesante” que vale la pena mencionar de aquel trayecto tiene relación con Demian. Hallamos la última pieza perdida del rompecabezas de su pasado, aquella pieza fundamental, clave para comprender hasta donde llegaba el atroz juego mental que aquella persona a la que durante tanto tiempo nos hemos referido como Shogun pokémon ejercía sobre nuestro mundo con tal de llevar a cabo sus objetivos. El origen de Demian, el soldado de élite, narrado con sus propias palabras dice así:

“Si les digo que sé con total certeza lo que ocurrió les estaría mintiendo. Yo tenía una vida común y corriente, y mi única conexión con los pokémon era la misma que la de ustedes, a través de videojuegos. Todo comenzó cierta tarde que tenía libre, de repente me había quedando sin nada que hacer, por lo que me senté frente a la computadora e hice lo que hacía habitualmente, chateaba con conocidos, escuchaba música, ya saben, lo habitual. Lo extraño sucedió cuando luego de un rato decidí abrir el simulador de batallas con el que jugaba de vez en cuando. Luego de jugar un rato el simulador se tildó, y tras unos, no sé, quince segundos, esté volvió a funcionar pero extrañamente una batalla comenzó directamente, sin que siquiera la aceptase. Traté de cerrarla, pero no podía, intenté e intenté pero no hubo éxito. Era muy extraño, pero como no quería tener que reiniciar la computadora decidí enfrentarme a aquel misterioso jugador. Aquel tipo usó el mejor equipo que he visto en mis años de jugador, fue una batalla durísima y larga. Luego de unos veinte minutos la batalla acabó, me había vencido. Intenté cerrarla nuevamente, pero no había caso. Fue entonces cuando aquel tipo, que se hacía llamar “?pokémon-Trainer?” me escribió por primera y última vez. Dijo algo así como: ‘Peculiar. Estás lejos de ser el mejor, pero tu espíritu, habilidad y perseverancia son increíbles. Si los humanos fuesen un poco más como tú quizá mis planes y proyectos futuros no serían necesarios.’ Luego de escribir aquello, la ventana se cerró y la computadora continuó funcionando normalmente.
Al día siguiente, cuando salía de la universidad, una bella y sexy mujer me encaró. Seguro ya la conocen, era Fleur, la única chica que pertenece a la élite. Me habló como si me conociera desde hace tiempo, con su característico acento francés. Luego, les juro, no recuerdo que ocurrió en las horas que pasé hablando con ella. Algo me sucedió, cambió mi manera de pensar, como si me hubieran lavado el cerebro. Lo próximo que recuerdo es que sin saber muy bien porque, estaba sentado en un jet privado rumbo a Japón. Luego de una serie de eventos un tanto atípicos llegué a conocer al Shogun, quien terminó de llenarme la cabeza con su ‘psicopateo’ y promesas de gloria, honor, riquezas y demás para todos los que siguieran su voluntad. Con cabeza confundida como estaba, las cientas de cosas materiales y este Scizor, mi pokémon preferido que me ofrecía cedí a la tentación…”

La historia no concluye allí, pero lo que sigue habla sobre sus siguientes trabajos y como fueron atando cabos hasta dar a parar con Lucario y conmigo. Para narrar todo con detalle, creo que debería escribir prácticamente toda una obra aparte.

La última noche que pasamos sobre el Pacífico, ocurrió otro hecho que vale la pena mencionar, pero este no fue interesante. No lo es, porque sé exactamente como describirlo. Fue sencillamente único.

Durante el transcurso de dicha velada, mientras los pokémon con poderes psíquicos hacían avanzar el navío y las demás personas que me acompañaban mataban el tiempo en cubierta, Lucario enlazó nuestras auras mientras dormía. Hace tiempo que no lo hacía, dos semanas al menos, me hacía bien poder hablar de esa manera con mi amigo.

Ya no me sorprendía la densa e infinita niebla azul que rodeaba mi ser, de hecho me causaba placer. Es curioso que Lucario siempre cree esa peculiar ambientación antes de mostrarme algo de significante importancia, debería preguntarle porque lo hace. En fin, el luchador de hierro apareció junto a mí.

-Hola Lucario. ¿Qué sucede?

-Nada en especial, sólo quería hablar- respondió usando una varonil voz, la que siempre adoptaba desde que había evolucionado.

-¿Te preocupa algo?

-No, sólo pensaba. ¿Difícil lo que se viene, verdad?

-Me he preguntado lo mismo desde hace días y días, pero creo uno no entiende de verdad lo que realmente nos va a pasar hasta que el momento tan anhelado llega.

-Muy cierto- respondió. -Además estoy ansioso, sé que me hace mal, pero no puedo dejar de pensar en vengarme por todo lo que me ha hecho pasar.

-Lucario sabes que yo lo detesto tanto como tú, pero para luchar contra él debes juzgarlo objetivamente. Nunca odies a tus enemigos, te nubla el juicio y no te permite juzgarlos. Recuerda lo que pasó la última vez que lo enfrentamos en Níger, estábamos cegados por la ira, de no ser por Morena y Deoxys hoy estaríamos muertos. Sé que es difícil, pero enfócate en vencerlos, no en vengarte.

-De acuerdo, perdón Mati.

-No hay nada que perdonar, te entiendo perfectamente.

-Gracias.- dijo de corazón. -Ahora déjame sacarte de aquí, necesitas descansar.

-Espera un segundo, necesito que me hagas un favor antes de salir.

-Lo que sea- respondió intrigado.

-Seguramente, cuando lleguemos a Japón ya no habrá tiempo para que volvamos a unirnos de esta forma, por eso quería preguntarte si serias tan amable de proyectar una imagen de mi familia, ya sabes, por si algo sale mal.

-Claro.

Ni un segundo duró la espera, frente a mí aparecieron aquellas figuras simulando ser mi familia. Estaban estáticos, pero me miraban fijamente. Con triste pero esperanzada melancolía los observé durante unos minutos, quieto y en un silencio infinito. En el extremo derecho mi madre se posaba, unos escasos centímetros más baja que yo, de mi mismo color de cabello e iris, y rasgos similares a los míos, sólo en un duro momento como ese me di cuenta de lo parecido que éramos. A ella le seguía mi hermano menor, la amalgama perfecta entre nuestros progenitores, sonreía con el mismo ímpetu que cuando hacía alguna travesura. A su izquierda se erguía mi segundo hermano, el mediano, la viva imagen de mi papá en sus años de adolescente, con sus trece años, su rubio cabello y clara piel la diferencia entre ambos era impresionante, pero en el fondo sé que de alguna manera u otra, somos muy parecidos. Mi padre, mi querido viejo, era quien cubría el flanco izquierdo. En lo físico, somos el agua y el aceite, sólo nuestras eternamente sobrepobladas cejas poseen similitud, pero aquellos minutos me alcanzaban para recordar y reflexionar sobre todas las características que había heredado de él, su ímpetu, su obstinación, su falta de maldad, su perseverancia, su orgullo, que ahora son nuestro ímpetu, nuestra obstinación, orgullo y nuestra perseverancia. Defectos miles y virtudes aún más saqué de aquel hombre al que tanto le debo,

Los minutos transcurrieron como suspiros y tras varias idas y vueltas mentales decidí ponerle fin a aquella “visita familiar” por así decirle, ya que extenderla demás pasaría de ser un lindo momento a un triste y lúgubre pensamiento. Los próximos días estaría tan ocupado que ni mi familia pasaría por mi cabeza, por eso si aquella era la última vez que pensaba en ellos, quería que sea un hermoso recuerdo.

-Gracias amigo, ahora sácanos de aquí, necesitamos dormir.

-¿Seguro? Aún tengo energía de sobra.

-Na, déjalo así. Vámonos.

Las horas pasaron y el viernes abrió paso al sábado, el día del arribo. El Sol radiaba sobre el titánico océano, las olas prácticamente no existían y aquel modesto yate que nos aprisionó sobre el Pacífico por casi una semana ya era un punto perfecto para apreciar el Japón como una pequeña ondulación en el horizonte.

Finalmente arribamos a la tierra que desde hace meses esperábamos pisar, Tokio, la capital de Japón. Demian, quien tuvo la oportunidad de ir, explicó que nos encontrábamos a varios kilómetros de los cuarteles generales de la empresa, por lo que tendríamos que caminar unas horas.

Sin perder tiempo iniciamos con cautela, miedo y adrenalina los restos de la ciudad japonesa, al igual que gran parte del mundo oriental, había sido reducido a ruinas, cosa que de cierto modo, ya no nos sorprendía para nada. Edificios caídos por doquier y calles destruidas como si un desastre natural hubiese devastado aquella zona.

Hora tras hora avanzamos con el corazón en la boca, estábamos en territorio enemigo y lo más estresante es que ellos lo sabían. Presentíamos que el ataque era inminente, que en cualquier momento un ejército de pokémon de todas las clases, tamaños y colores nos rodearían y darían inicio a la batalla más difícil de nuestra vida. Sólo es cuestión de esperar, nos decíamos.

La batalla nunca llegó. Nada, ni nadie, se nos acercó. La tensión era alarmante, inquietante y hasta llegó a ser insoportable. Creo que hubiese perdido el juicio si algo tan impactante como aquello que vimos faltando unos pocos kilómetros para llegar a destino se hubiese topado en nuestro camino.

Un muro. Quince metros hacia el cielo y una extensión lateral infinita hasta donde la vista me permitía apreciar. Aquella enorme construcción, tenía indiscutiblemente como objetivo, rodear y proteger a los que estaban allí dentro (¿O sería acaso para proteger a los de afuera?).

-Imposible- mencionó Demian boquiabierto. –La última vez que estuve aquí este muro no estaba.

-Sí, y seguro que la última vez Tokio era una ciudad habitable para los seres humanos. Demian estamos hablando de un tipo que se las ingenió para traer a los pokémon a la vida, no entiendo como esto puede sorprenderte.

-Lo sé- respondió secamente. -Lo sé. Son los cuarteles generales, esta muralla los está resguardando. Debemos entrar.

-No nos precipitemos- exclamó More. -Tras esos muros todo el ejército personal del Shogun debe estar esperándonos. Analicemos bien la situación antes de actuar.

-Gente, esto les va a sonar raro, pero tengo una idea. Miren allí- Gonzalo mencionó señalando con su mano hacia el Sur. Allí, a unos doscientos metros, una alta torre se levantaba, era un de los pocos edificios que se mantenía parcialmente en pie. –Deberías subir a aquel edificio, desde allí tendremos una buena perspectiva de lo que se esconde allí dentro.

-Gonzalo tiene razón- admitió Demian. -Vamos.

Hacia aquel edificio nos dirigimos, sólo los humanos subimos hasta la planta más alta accesible, los pokémon montaban guardia en distintos puntos, dentro y fuera por seguridad. Efectivamente, desde allí lo que se escondía detrás de los muros, era perfectamente visible.

-No puede ser- exclamé sin aliente.

-¿Sólo eso?- Gonzalo cuestionó.

-Increíble- Demian mencionó. -Esperaba algo más.

-Lo sé, pero la vista quita el aliento- la única chica del grupo afirmó.

Aquel gran muro formaba una circunferencia como de dos kilómetros de diámetro. Pero allí dentro no había ejércitos, no había legiones de pokémon, no se veían armas ni custodias, siquiera sonido podía escucharse. Dentro de los muros las ruinas también se extendían, cubriendo las extensiones de espacio a excepción del centro, zona que resaltaba con obviedad. Sobre aquel punto central se levantaba un enorme edificio, digno de llamarse palacio, pero no dejaba de ser un local de oficinas. Sin exagerar diría que medía al menos unos quinientos metros de punta a punta. Junto a dicho recinto, se alzaba una gran antena, la preciada antena, de cientos de metros de altura. Sólo un dato queda por resaltar, lo único que rompía aquella enorme paz. Gigante e imponente agitaba sus amplias y tenebrosas alas, recubiertas al igual que todo su cuerpo con duro platino. Giratina, el gran pokémon fantasma sobrevolaba en circulas aquella extensión de tierras alojada entre muros, sobre su cabeza, un individuo de rasgos poco reconocibles debido a la distancia se posaba sobre su cabeza. Evidentemente, ambos custodiaban el lugar, pero la gran pregunta era, ¿Sólo eso?

-Aquella es la antena, estoy seguro- decía ilusionado. -La destruiremos y los pokémon quedarán libres, luego iremos a tener una larga charla con el Shogun dentro de su edificio.

-No hace falta que lo digas- respondió Gonza. -Pero creí que presentaría mayor resistencia, ya hemos peleado con pokémon legendarios antes.

La iluminación me llegó, y las palabras de Gonzalo hicieron realidad en mis pensamientos una obvia verdad.

-Lo hace apropósito- expliqué. -Él quiere que lleguemos hasta él, quiere que entremos como ilusos en la trampa de una araña. Quiere poder enfrentarnos y acabarnos de una vez, sabe que tiene el poder de Arceus, por eso quiere terminar con esto de una vez por todas por si mismo.

-Llevas razón Mati- mencionó Demian. -Si no me equivoco, es Ivanov, el último miembro de la élite, ruso repugnante. Sólo está para estorbar, pero no debemos bajar la guardia frente a él.

-¿Qué deberíamos hacer contra Giratina?

-Darkrai podría con él sin problemas -argumentó Morena.

-Imposible- dije yo. -Yo le prometí a Arceus y sólo a Arceus tendrá, el sabe que está cerca y querrá concentrarse sólo en acabar con él.

-¿Entonces?

-Ya veremos gente, ya veremos…

Reunimos a los pokémon y le contamos como iba la cosa, todos comprendieron perfectamente. Darkrai lucía eufórico, a su manera claro, pronto cumpliría con su gran anhelo. Ya no había vuelta atrás, la hora de enfrentar nuestro destino había llegado.

Optamos por el sigilo, no teníamos problema en hacerle frente a Giratina, pero si podíamos evitarlo… Por eso atravesamos el gran muro por aire en vez de derribarlo. En silencio y en fila avanzábamos por las sinuosas tierras de la capital japonesa. Con Darkrai y Lucario en las puntas, y Gonzalo en medio llevando el maletín con las tres esferas, que según testimonio de Darkrai, eran la llave para vencer al gran poder de los tres dragones cuando estaban unidos.

La Diamasfera era la correspondiente a Dialga, completamente de diamantes divididos en secciones de una manera similar a una pelota de fútbol estaba formado, su tonalidad azul era resplandeciente. Una perla de perfecta forma esférica era la Lustraesfera, el arma para derrotar a Palkia, centellaba al exponerse al Sol. La Griseosfera, que por descarte se complementa con Giratina, era muy distinta a sus compañeras. Forma rómbica tenía y opaco era su color, carecía de la belleza de las otras y no tenía su brillo, pero les aseguro que esplendía más que ninguna por el simple hecho de ser diferente.

Cuatrocientos metros llevábamos, pero bajo el peso de la angustia y el ansia, parecieron cientos de kilómetros. Zigzagueábamos en sentido horario con afán de atravesar los restos de aquella esquina, donde aparentemente un caño maestro se rompió inundando el lugar de diestra a siniestra. Era sabido que ocurriría, siempre sabían donde estábamos, si no habíamos sido atacados era por su propia voluntad, pero ellos siempre sabían. Nuestro estratégico silencio o nuestra improvisada idea de ir pegados a los muros para no ser vistos fueron totalmente inútiles como poco ingeniosos, para que mentir. Desde los confines del Éter el fantasmagórico pokémon se abalanzó hacia nosotros cubierto de una oscura niebla que segregaba relámpagos morados, lo que se llama Golpe Umbrío.

-¡Cuidado!- alguien gritó, el sorpresivo ataque no me permitió distinguir al emisor del mensaje.

Instintivamente me agaché y cubrí mi cabeza con ambos brazos, como si sirviese para algo. Lucario me tomó por las axilas y me quitó de ahí, evitando un aplaste inminente. Scizor pensó igual y removió a su entrenador justo a tiempo. Deoxys usó Protección y Morena salió ilesa, al igual que Gonza y Pidgey, gracias a Zoroark. Darkrai por el contrario se abalanzó sobre el fantasma gigante, intentó usar un Pulso Umbrío, pero no pudo repeler el magno golpe rival. Salió despedido directamente contra el asfalto.

Tras el impacto y por el efecto rebote Giratina se elevó varios metros otra vez. Desde allí pude ver a su entrenador, era un hombre de no más de treinta años, pero que con su gran bigote y poco cabello, ambos de color gris y aspecto grasoso aparentaba haber vivido al menos una década más. Gritó algo en ruso, imposible determinar que.

Darkrai se puso de pie -sí, Darkrai tiene pies-, y como una fiera enfurecida encaró a arrojarse sobre el platinado ser y darle una paliza.

-¡Alto!- Gonza gritó. Sorprendentemente, Darkrai le hizo caso.

-¡¿Qué?!- “gritó” el pokémon.

-¿Qué sucede Gonza?- pregunté.

-No se preocupen por él, déjenmelo a mí- respondió.

-No seas tonto…

-Mati, déjenmelo a mí, es probable que los otros dos dragones anden por aquí, y no olvidemos a Arceus. Tienen que estar descansados, si todos nos cansamos luchando contra el mismo rival no tiene sentido, yo puedo con ellos, en serio.

Hasta aquel momento no me había dado cuenta del gran progreso de Gonzalo en cuanto a pokémon se respecta, ya conocía todos sus nombres y los decía sin confundirse. Además se había convertido en un gran guerrero, lo suficientemente bueno como para tener el valor de luchar contra un legendario sólo.

-Gonza, escúchame, es muy peligroso, trágate tu orgullo y hagamos esto…

-Mati, con todo el cariño que te tengo, ¡Zoroark, Pulso Noche!- la charla me había distraído lo suficiente como para ver que Giratina volvía a atacar, Zoroark lo alejó con su movimiento característico. Luego, hablando rápido y mirando constantemente hacia nuestro enemigo terminó su frase. -Con todo el cariño que te tengo, te pregunto ¿justo tu vienes a decirme que me trague mi orgullo? No te ofendas Mati, pero como humilde, eres un gran entrenador.

Así como tantas veces se lo hice mientras discutíamos sobre geografía, Gonzalo me había dejado mudo. No tenía nada con que apelar su argumento, decía la pura verdad. No me gustaba nada la idea de que peleara sólo, pero al fin y al cabo llevaba mucha razón, necesitábamos toda la energía posible.

Le quité el maletín, tomé la Griseosfera, lo cerré y afirmé con fuerza.

-Si tengo que lidiar con tu muerte en mi conciencia, te iré a buscar al mismo infierno para darte una golpiza. No tengo idea de cómo funcionara la esfera, pero sé que algo se te va a ocurrir. Suerte hermano, cuídate.

-No la necesito, gracias Mati.

-¿Lo vas a dejar luchar sólo?- de manera preocupada Morena cuestionó mi decisión. No le respondí.

-Ya sé,- dije a Gonzalo- pero nunca está de más, no te atrevas a volver si pierdes. -Tras efectuar aquella obvia broma giré sobre mis talones hacia Darkrai.- Darkrai viniste aquí por Arceus. ¿Para qué desperdicias energía con él entonces? Te necesito con todas tus fuerzas y ni tú puedes mantenerte así tras luchar contra dos legendarios el mismo día.

Con el mismo rencor que los esclavos miraban a sus indeseables amos en tiempos del feudalismo Darkrai me echaba mal de ojo, aunque yo cuestionaba sus poderes, lo que más lo molestaba en el mundo, sabía que tenía razón.

-Vámonos de aquí, Gonza cuando acabes con ese monstruo búscanos en el edificio central, suerte otra vez.

-Gracias- mencionó.
Hice una señal con la mano y abandonamos aquel lugar corriendo hacia la malvada compañía. Zoroark se colocó frente a ellos evitando que huyera, ya a lo lejos sólo podía ver la silueta de aquellos dos. Me tenían preocupados, pero a la vez sabía que no había porque, él estaría bien, después de todo yo lo había enseñado.

GONZALO:

Mati y compañía ya estaban a salvo, me habían dado un voto de confianza que me hacía flamear de convicción. Quería, no, debía ganar a toda costa, por ellos.

El sujeto ruso me miraba con frialdad tratando de intimidar. Aquel pokémon era sencillamente, una gran bestia que hacía temblar a cualquiera, pero saber que Zoroark llevaba ventaja contra él me hacía ilusionar con resultados que iban más allá de mis habilidades. Lo admito, era un joven bonito y soñador.

Reaccioné de repente y recordé que estaba en medio de una batalla. Era la primera vez que luchaba sólo, y rápidamente los nervios se apoderaron de mí. La esfera apareció en mi mente y me precipité a sacarla del bolsillo donde la había puesto. Lo hice torpemente y ésta se cayó, aunque logré atraparla en el aire tal como lo había hecho con el relicario que Rafael nos dejó. Traté de verme serio, eso siempre vende a la hora de intimidar y la levanté en el aire.

-¡Mira y llora, Giratina!

Nada ocurrió, la supuesta gran Griseosfera se quedó quieta como si nada.

-¡Sufre el poder de la Griseosfera de platino! ¡Súfrelo!

Seguía sin hacer nada, el decrépito ruso estalló en carcajadas, era obvio que al igual que sus compañeros de la élite, no sabía nada sobre la existencia de las esferas. Volví a levantarla, aún más alto.

-¡Ahora sí, sufre a la Griseosfera!- Nada -¡Pero la p…

Tuve que callarme ante el objeto que tan mal me había hecho quedar. Esta comenzó a resplandecer de una manera muy extraña, una luz negra comenzó a cubrirla y luego de sepultarla completamente se expandió hacia el exterior en forma de varios rayos de luz concentrados. De pronto el cielo se tornó negro, como si la noche hubiera caído de repente. Extraños sonidos y voces que daban un susto de muerte empezaron a escucharse desde puntos indescifrables. Un frío indescriptible atravesó todo mi cuerpo desde las sienes hasta los talones.

El rostro del ruso (y el mío también) ya no rebosaba de hilarante risa o excesiva confianza, se veía aterrado ante aquella situación, casi se cae del Giratina. De pronto aquellos tenebrosos rayos de luz se concentraron en uno que atacó directamente al gran pokémon fantasma. La negra luz se extendió sobre el contorno de su gran cuerpo y luego unas hondas blancas atravesaron el trayecto entre el pokémon y la esfera. Es difícil en pokémon tan grandes tratar de ver lo que expresan sus rostros, pero era evidente que fuese lo que fuese aquello que sentía, no era dolor en absoluto.

Varios segundos después todo cesó de golpe, en un abrir y cerrar de ojos ya nada estaba allí. Sólo quedamos yo con la esfera en mano, ésta ahora brillaba con una insoportable para los ojos, mis pokémon y la pareja rival, exactamente igual que en el pasado, totalmente inertes.

Ivanov se veía nervioso, no entendía lo que acaba de ocurrir, gritó en su idioma natal con obvia desesperación y Giratina se abalanzó contra mí. Entonces llegó el desconcierto con respecto a la esfera… ¿Y? ¿Qué se supone que esta esfera hace? ¿Cómo iba a vencerlo con eso? ¿Encandilándolos y hacerlos chocar contra un edificio? Fuese lo que fuese, no había tiempo para averiguarlo, Giratina lucía igual de fuerte que antes, no había otra opción, tendría que luchar limpiamente, uno contra uno.

-Pidgey, cúbrete detrás de mi. ¡Zoroark, Pulso noche!

Zoroark arrojó la gran bola de energía oscura que explotó justo delante de su rival, haciéndolo gritar como un neonato.

-¡Bien, ahora usa Golpe Aéreo!

Mi compañero disparó una potente ráfaga de viento que causó cortes en las pocas zonas orgánicas del pokémon. Su entrenador enfurecido ordenó otro ataque, el que resultó uno que conocía muy bien gracias a ese viaje, Esfera Aural.

-¡Evádelo y usa Pulso Noche otra vez!

Ahora me río de lo inocente que era en cuanto a los pokémon, pero en aquel entonces cuando Zoroark no pudo evitar de ninguna manera, ya que efectivamente no puede evitarse, aquel ataque me preocupé bastante. La gran esfera, de tamaño muy superior a la de Lucario, impactó de lleno contra mi compañero estampándolo contra el suelo.

Zoroark desapareció antes de que la nube de polvo creada por el impacta se disipara, para luego sorprender con un potente ataque en el flanco izquierdo del gran rival. Enfurecido, el rival arremetió con su característico ataque, Golpe Umbrío.

-¡Protección!

Por un segundo Giratina se desvaneció, dándose paso através de su dimensión alterna, para luego reaparecer cubierto con por una densa luz negra cayendo en picada encima del siniestro zorro, quien ya lo esperaba cubierto por el impenetrable campo de poder verdoso.

-¡Contraataca con Bola Sombra!

Las negativas energías de Zoroark se concentraron en las fauces de este y se dispararon en forma de una esfera que lucía los colores de la noche. Giratina lo recibió de lleno y fue a parar directamente al suelo, causando aún más destrucción. Su entrenador, que luchaba por mantenerse sobre el gran dragón gritaba de manera ronca e incansable. Con esfuerzo el legendario fantasma alzó al firmamento su enrome cabeza y dejó salir de su boca unos enormes trozos de roca que fueron a parar directamente hacia el cielo, y de allí cayeron a gran velocidad en nuestra dirección, el Cometa Draco más grande he visto.

-¡Eh…! ¡Excavar!

Salté seguido por Pidgey en un gran cráter formando entre las ruinas donde me arrojé al suelo y cubrí mi cabeza con las manos, mientras Zoroark cavaba un túnel en tiempo record. Oí el sonido de los meteoros al caer y repiquetear sobre el suelo, rogando que ninguno pudiera darme. Apenas el sonido acaba de extinguirse cuando me puse de pie nuevamente, Giratina ya estaba volando otra vez y mi principal pokémon seguía bajo tierra.

No lo vieron venir. Fue imposible prevenir o percibir el lugar por donde Zoroark saldría. Como una bala de cañón destruyó el suelo que obstruía su salida y golpea a su rival en el vientre.

-¡Excelente, Pulso Noche una vez más!

La ya tan mencionada secuencia se repitió. Se formó la gran esfera que emula perfectamente las características nocturnas y fue disparada, explotando y formando flamas rosadas alrededor del titán pokémon, quien nuevamente acabó tendido en el suelo. Zoroark retrocedió un paso y jadeante se sentó a descansar. Todo estaba hecho, pensé.


-¡Mejor imposible Zoroark, sabía que todo ese entrenamiento rendiría frutos!

Sin embargo la incansable voz, ya disfónica, del entrenador ruso no cesaba, continuaba gritando enfurecido, incluso pateaba la cabeza del pokémon que montura le brindaba. Lamentablemente otra vez se levantó, era obvio que ya estaba cansado y sus fuerzas no eran plenas, pero aún tenía batalla que dar.

Giratina no atacó o se defendió, sino que de manera estática permaneció en el aire y posteriormente un brillante esplendor multicolor apareció en sus ojos. Observábamos con atención y resignación lo que ocurría. Lo más desconcertante que he visto en mi vida, y vaya que vi cosas, se llevo a cabo justo frente a nosotros. Un agujero comenzó a formarse de la nada, no en el piso o contra un muro, sino libre en el aire, la dimensión se había rasgado. El pequeño agujero aumentó súbitamente su tamaño con voracidad. Un viento frío corrió sobre mis hombros y ganando cada vez más poder inició a succionar toda la materia reposando allí. Por instinto nos alejamos de allí, demasiado tarde por desgracia, aquella fría brisa ya era una gélida ventisca.

El poder de atracción de dichos aires feroces era temible, vigorizante. Tratando de escapar caí tragando hollín. Rasguñé piedras y rasgué inútilmente la tierra en busca de contención, sin ser capaz de resistir me aferré a Zoroark mientras Pidgey se retorcía dentro de mi camiseta para no salir volando de allí. Las garras de mi pokémon zafaron y ambos fuimos succionados por aquel hoyo. Lo que ví allí es indescriptible, sientas de miles de gamas de colores distribuidas en infinitas formas simétricas, muchos de ellos jamás vistos por un ser humano.

¿Fue acaso un segundo o un día lo que pasé allí? Hasta hoy en día me pregunto eso, me es imposible determinarlo, si quiera calcular un tiempo aproximado. En donde fui a parar el tiempo no existía y no se había oído hablar del espacio, indescriptibles son aquellos recuerdos.

Recuerdo que cuando fui capaz de darme cuenta que ya no estaba cayendo al vacío, más grande aún fue la sorpresa. Una tierra extraña, tan extraña que no puede llamársela tierra. El suelo era monocromático, y pisarlo era extrañamente reconfortante. No había olores, sonidos, ni frío o calor podía sentir, incluso la frescura de mi boca era imperceptible. El único sentido que era buen negocio tener allí era la vista, y dicha zona era todo un espectáculo para los ojos. Formas y figuras, líneas y puntos, cuerpos blandos como gelatina y otros tan duros como la madera. Texturas rugosas poseía el suelo, y hondas como olas de mar atravesaban el cielo de un tono verde tenue y taciturno. De alguna manera u otra, hoy en día tengo completa seguridad, de que había sido transportado a otra dimensión, la que los partidarios de Giratina llaman el “Mundo Distorsión”.

Por primera vez oí un sonido distante. Al enterarme de quién era el emisor, se convirtió en irónico aquel primer pensamiento que tuve… “Bueno, al menos no estamos solos aquí.”

MORENA:

Se me hizo complicadísimo entender como Mati en su sano juicio dejó a Gonzalo, en aquel momento un completo puberto inmaduro con escasas habilidades para el combate, luchar sólo contra aquel tipo y esa gran bestia. El tenía un gran espíritu, pero cuando es la carne lo que está en juego eso no sirve para nada.

Corríamos como lauchas por tirantes, cada paso nos acercaba más al edificio central y nos alejaba más del fantasmagórico dragón. Al cabo de unos minutos fuimos capaces de apreciar de cerca el gran edificio. Era enorme a lo ancho e imponente a lo alto, aunque en esto último carecía de comparación con la enorme antena que se levantaba cerca de él.

Pronto alcanzamos las inmediaciones del lugar. Allí se hallaba otro obstáculo, una reja de tamaño significativamente menor al muro principal. Lo saltamos con facilidad. Aterrizamos en un jardín que se levantaba como presentación del lugar, tanto los arbustos como el césped estaban largos y disparejos. A treinta metros de la reja, se hallaba la antena, uno de los objetivos cruciales. Ésta era enorme, tanto en alto como en ancho, y los materiales con que estaba construida eran sumamente resistentes, sería difícil hacerla caer.

-¿Ahora qué?- pregunté con el cuello estirado tratando de observar la cima de dicha estructura.

-Tratemos de destruirla, si lo logramos, se acabó todo- Demian respondió.

-Intentémoslo juntos- acotó Mati.

-Deoxys, Psícoataque.

-Lucario, Esfera Aural.

-Puño Bala- ordenó el mayor a Scizor.

Primero fueron los ataques especiales, luego el puñetazo físico, todos al mismo sitio. A pesar de lo brutal del ataque, apenas creamos una rajadura en la base de concreto de unos cinco metros cuadrados.

-Otra vez.

La secuencia se reiteró. Ataques especiales. Ataque físico. Rajadura.

-Parece que esto nos va a llevar un lar…

Callé y me sobresalté al oír aquel chillón y desconcertante sonido. Un gran rugido, acústico y poderoso.

-Por Dios, ¿ahora qué?- se lamentaba Demian.

-¿No será Giratina?

-No, su grito es distinto.- expliqué. -Estemos preparados, sea lo que sea atacará en cualquier momento.

Cuando lo localizamos mis peores sospechas se hicieron realidad. A gran velocidad venía volando desde un punto indefinido. Por suerte ésta vez no nos sorprendieron, nuestros pokémon lo esperaban con ansia. Habíamos prevenido el acercamiento de Palkia. Con aire belicoso hacia nosotros se dirigía. A mi mente llegaron los recuerdos de nuestro último desagradable encuentro, donde Deoxys lo venció en España, claro que entonces es más fuerte, mucho más fuerte.

Sin factor sorpresa fue muy sencillo protegernos de aquella mole. Nos refugiamos detrás de la gran antena mientras que los tres pokémon lo esperaban ansiosos de acción. El titán del espacio movió bruscamente su inmenso brazo formando un rasado as de luz que se avecinaba con fuerza a nuestros compañeros, se trataba de su característico ataque, Corte Vacío.

Lucario, Deoxys y Scizor con eficacia lo evitaron y enfurecido el gran dragón continuó su vuelo sobre nosotros, se dio cuenta de que bajar era mala opción. Desde allí pude apreciar con éxito su anatomía, feroz era su mirada, más aún que la de los otros dos dragones. Su rugosa piel blanca complementaba con moradas franjas, junto a aquellas perlas que llevaba en ambos hombros conformaban una estructura digna de un ser legendario.

Vi sus ojos, rojos y llameantes y entonces supe lo que tenía que hacer. Mati ya lo había dicho, en aquel caso, la unión no hacía la fuerza, debíamos luchar por separado, auto superarnos y permitirnos llegar lejos. Estaba predestinada a luchar contra esa bestia, así como Mati lo estaba con el Shogun. No importa quien era más fuerte o más poderoso, era una cuestión de convicción. Yo estaba allí para salvar a los pokémon, él para derrotar al Shogun.

-Mati, dame la Lustrasesfera.

Su primera reacción fue sobresaltarse y mirarme extraño. Luego se relajó y con resignación abrió el maletín.

-¿Entonces tú también verdad?- respondió mientras me arroja el orbe.

-No podemos huir al destino, cada uno sabe lo que tiene que hacer.

-Sí, lo sé, gracias.

-Ni lo menciones, Mati, ahora continúen. Yo puedo sola contra esta bestia, estaré bien.

Era evidente que Mati odiaba tener que depositar su confianza en mí, a él siempre le gustó trabajar sólo y llevarse toda la responsabilidad él si las cosas salen mal. Como le dijo a Gonza, no nos perdonará si nos pasa algo, eso me convencía de que debía dar todo de mí.

-Vamos Demian, entremos- mencionó Mati mientras tomaba la última esfera y dejaba abandonado el maletín.

-No- respondió el entrenador de Scizor. –Yo me quedo, alguien tiene que encargarse de la antena. Déjenmelo a mí.

-De acuerdo- respondió Mati. -Suerte a ambos. Lucario, Darkrai, vámonos. Terminemos con este calvario de una maldita vez.

El muchacho junto a los pokémon corrieron por aquel jardín hasta la lujosa puerta que Lucario hizo volar con un ataque, se introdujeron en el recinto y los perdimos de vista.

Palkia pareció darse cuenta de que el grupo se había reducido y se aprontó a atacar.

-More, escúchame, necesito que lo alejes de nosotros lo más que puedas mientras yo me encargo de la antena, me llevará un buen rato.

-Ok, lo intentaré, pero no te garantizo nada. ¡Cuidado!

Ambos dimos unos pasos atrás y en el espacio central entre ambos otro Corte Vacía pasó arrasando con todo.

-¡Deoxys, Psícoataque!

Mi pokémon generó la poderosa esfera verde concentrando sus poderes mentales en ella, y la disparó hacia Palkia quién contraatacaba con su imponente Hidrobomba. El impacto fue brusco y causó una gran salpicadura de agua.

-¡Cambia a modo veloz y dale con Electrocañón!

Mientras Scizor y Demian comenzaban nuevamente con el proyecto de demolición, Deoxys se tornó en su forma aerodinámica y con una velocidad impresionante formó el poderoso ataque eléctrico que a pesar de ser muy fuerte, es poco eficaz y pasó rozando el rostro de Palkia quién atacó nuevamente con Corte Vacío, golpeando duramente a Deoxys.

-¡Concéntrate Deoxys, elévate y ataca con Fuerza Bruta!

Mi plan funcionó Deoxys se elevó a gran altura haciendo que Palkia lo siguiera, Demian y Scizor estarían tranquilos. Mi compañero seguía subiendo hasta que se detuvo de golpe sorprendiendo a Palkia que lo seguía, y se abalanzó en contra del rival cubierto por un resplandor celeste directamente hacia su estomago. El impacto fue tal, que pude ver gotas de sangre salir de la boca del gran dragón.

De pronto la Lustresfera en mano se tornó tibia y emanó un brillo tan cristalino que lastimaba los ojos. Grandes vientos empezaron a correr y un gran puente de energía se generó entre el orbe y Palkia, de pronto otro tipo de formaciones energéticas comenzaron a Abandonar el cuerpo de éste último y fueron introduciéndose en la esfera. Pocos segundos después la todo se calmó, el viento dejó de correr y todas aquellas luces desaparecieron. Todo quedó en orden, como Palkia, que seguía allí en el aire. Lo único que había sufrido un cambio era la Lustresfera, que brillaba con el poder de cien Soles.

“¿Qué sucedió? ¿La esfera ya cumplió con su objetivo? ¿Palkia ahora es más débil?” Preguntas que inundaban mi cabeza por el desconcierto.

De cualquier manera, no podía continuar esperando, Palkia ya estaba luchando otra vez.

-¡Esquiva y Psicoataque!

Deoxys evadió la Hidrobomba y golpeó duramente con su ataque favorito al pokémon.

-¡Rayo Carga!

El eléctrico ataque dio satisfactoriamente en el blanco, además de aumentar el atributo especial ofensivo de su emisor. Pero Palkia estaba lejos de rendirse, y lanzó un poderoso Rayo Hielo que impacto con soberbia en el pecho del monstruo de bolsillo alienígena.

-¡Cambia modo ofensivo e golpea con tu Bola Sombra!

Deoxys nuevamente mutó en la que seguramente es su forma más arriesgada, extremadamente poderosa, pero frágil como papel mojado.

La Bola Sombra se disparó con gran potencia, haciendo un daño temible al pokémon que tenían enfrente, aunque no pudo evitar que este contraatacase con otra Hidrobomba cuyos niveles de daño son incontables.

Había quedado mal herido, y empezó a caer. Por encima, Palkia lo perseguía. Pero cuando estaba por caer al suelo, Deoxys lo engaño, se movió y el pesado pokémon no tuvo suficiente tiempo para hacer algo, cayó de lleno contra el suelo. El gran aumento de peso que trae la caída por aquello que llaman energía cinética causó que el impacto fuera temible, casi como un terremoto seguido por una gran onda expansiva. Aquello me hizo caer y soltar en el aire la Lustresfera.

-¡No, la esfera!

Deoxys, con lo último de sus fuerzas voló hacia ella y atrapó al luminoso objeto en el aire. Entonces fue cuando dejé de pensar que aquel objeto no era inútil. Al hacer contacto con el orbe, Deoxys se cubrió de un brillo igual al del objeto. El brillo fue tan intenso que sólo podía apreciarse la silueta de ambos, entonces fue cuando sucedió, la esfera y mi gran amigo se fundieron en uno. Se unieron, formando un solo individuo.

Palkia se puso de pie, muy lastimado, justo a tiempo para apreciar como Deoxys volvía hacia él con toda su energía recargada, de hecho, más poderoso. Luego de aquello, era aún más veloz, podía notarse a simple vista. Se colocó cerca de su rival, levantó su puño y generó un poderoso ataque en forma de medialuna totalmente rosado, así es, Deoxys usó el movimiento Corte Vacío en Palkia, lo que se dice recibir un poco de la propia medicina.

Aparentemente, la esfera absorbía parte del poder de su dragón y luego se lo obsequiaba a aquel que quisiera detener a la bestia, aquella era la forma en que dicho objeto era capaz de detenerlos, aún cuando estos tres luchan juntos por la misma causa. “Ojala Gonzalo lo haya descubierto” pensaba.

El psíquico ser atacó con dicho movimiento, que de ninguna forma debería aprender, de una manera temiblemente fuerte (estaba en modo ofensivo), haciéndolo volar varios metros en al aire para aterrizar junto a la entrada del cuartel general, ampliando aún más la destrucción causada por Lucario al “abrir” la puerta. La gran bestia se había perdido en el interior del lugar, debía ir allí y asegurarme de que el trabajo estuviera hecho.

-¡Demian, voy adentro, tengo que servir a Palkia!- avisé, el respondió levantando el pulgar y continué.

La primera sala de los cuarteles generales era una recepción enorme, una sala de al menos veinte metros de ancho por cuarenta de largo. La intromisión del acuático dragón causó estragos, destruyendo plantas decorativas, asientos, escritorios. Etc.

Deoxys se me había adelanto, el lo miraba allí con tranquilidad, la mole que tantos problemas había dado yacía inconciente.

-¿Está debilitado?

Mi amigo asintió con la cabeza.

-Muy bien Deoxys, lo hiciste increíble. Espero que si los chicos tengan problemas puedan descifrar el funcionamiento de sus esferas. Creo que Demian y Scizor pueden apañárselas solos. Será mejor que alcancemos a Mati y a los demás.

-Deo, Deoxys.

Ya libres de nuestro gran, gran problema, comenzamos a correr en dirección a las escaleras.

-Ya hicimos lo que debíamos, ahora depende del esfuerzo de los demás. Suerte chicos, la necesitarán.

CONTINUARÁ.




#123

Re: [FDM Oct 10] Pokémon Caos:El despertar [Cap. 26]


… Tuve un problema. Leí primero el capítulo 26 y luego el 25 xDDD Me pareció raro que no hayas publicado la parte donde encuentran las esferas, pero pensé que lo omitiste porque sólo fue un trámite… Ja, y cuando voy a postear me doy cuenta que me faltaba comentar un capi xD Se ve que posteaste y al instante posteó un usuario entonces no vi que habías movido los hilos xD Bueno, te comento los dos capis.


Capítulo 25:

Spoiler
Ahora entiendo el título del capítulo. Lo que menos pensé fue que te referías a Demian, yo imaginé que hablabas de Darkrai.
Ja, se escribe “musa”… muza es una doble de muzzarela xD
Jajaja, todavía hay pañuelos… ¡Y si no hay usamos el viejo sistema de apretarse una fosa nasal y soplar por la otra repartiendo mocos a diestra y siniestra! xD
Jajaja, discusiones por la capital de Australia xDDD Es como decir… ¿por qué rayos la capital de Estados Unidos es Washinton si no tiene nada de atractivo ese lugar? Ni siquiera aparece en las películas xD
Debe ser bastante importante ver a Regigigas justo al frente… Es como sentir una inmensa ola se te viene encima, o vértelas cara a cara con algo comparable con una ballena azul. Me imagino el miedo de los pokémon. Aunque sólo es un pokémon de tipo normal, no debería tener complejidad para Lucario D:
Grandes batallas. Este fic rebalsa de aventura con esas excursiones peligrosísimas que hacen Mati y los demás. Una bella obra de arte este fic ^^
Genial, me gustó más este capítulo que el siguiente (?) Ja, ¿quién se da el gusto de decir eso? Jeje, sólo los idiotas que se confunden xD No, en realidad cada uno tuvo lo suyo. Este tuvo más aventura, fue mucho más rápido de leer y despertó mucho mi curiosidad. El siguiente, por el contrario, tiene muchísima acción y suspenso, siempre a la espera que uno de nuestros amigos muera (?) Ja, bueno, ve a leer el siguiente comentario al final xD


Capítulo 26:

Spoiler
¡Aaaaaapa! Capitulazo. ENORME capítulo. Me senté con unos biscochos a leer tu capi, si engordo será tu culpa ¬¬
¿Vos te das cuenta todo lo que creciste en un fic? Mirá hacia atrás y fíjate tu primer capítulo. Je, era un asco la verdad xD Y ahora ves esto… es una joya, Mati. Estás escribiendo tan bien, con unas palabras tan bien puestas, con una elegancia. Increíble, Matías, cómo progresaste.
Por cierto, “sobre todo” para expresar algo que ocurre con asiduidad se escribe separado. “Sobretodo” es un abrigo xD
Cita:
Fue entonces cuando aquel tipo, que se hacía ” me escribió por primera y última vez. Dijo algo así?pokémon-Trainer?llamar “ como: ‘Peculiar.

¿Qué rayos quisiste escribir ahí? xDDDDDD
O: A mi personaje lo encaró una chica sexy :babas: De seguro le dije que sí sin siquiera escucharla xD
Y sí, la chica prometió un pete y me lavó el cerebro sin problemas xD Jajaja.
Buena la parte donde Mati y Lucario charlan y describes a tu familia, muy emotiva.
Mati, falta un poquito de coqueteo en este fic D: Sería feo que lo acabes sin un poquito de eso.
Ja, grande Gonza! Vamos a ver que hace con el gusano este. Ese Zoroark tiene toda la polenta de rock and roll!
Tú sabes que Golpe Umbrío no puede evitarse con Protección, ¿cierto?
Oau, que impresionante batalla la de Giratina y Zoroark, muy bien detallada, con muchas ganas, con mucha pasión. Te felicito, Mati.
Ja, mi personaje es el más vivo, lucha contra algo inanimado, je xD
Je, debes darle una releída, hay algunos errores de tipéo bastante groseros.
Linda descripción la de esa esfera fundiéndose con Deoxys D: No se me hubiera ocurrido.
Genial final! Con una batalla ganada y un gran logro. Bueno, Maty, ¿qué me falta decirte? Enorme capítulo, muy bien hecho. Espero que sigas con esta calidad hasta el final. Corrige los errores al final del capítulo que hay bastantes de tipéo. Nos vemos!


Gracias a todos por recordarme :) Sólo tengo buenos recuerdos de ustedes y de este agradable lugar también.
#124

Re: [FDM Oct 10] Pokémon Caos:El despertar [Cap. 26]


Buenas, grandes capítulos, sin duda.¿Podrá Gonzalo descubrir la "rara" función de la esfera?
Llevo días sin comentar, pero ya he vuelto. Espero que el próximo sea cómo este, tan genial.
Eso es todo, lástima que queden pocos...









Water Tribe. Never4Get.

















#125

Re: [FDM Oct 10] Pokémon Caos:El despertar [Cap. 26]


*Suspira* No tengo nada contra ti y tu fic, pero sé que mejoraste <-< Y creo que nunca editaste los primeros caps, lo que me deja un poco mal posicionado a la hora de criticar aspectos técnicos e-e, agradecería mucho los editaras >-< por el bien de los nuevos lectores... Y bueno, aquí vamos...

Prólogo y Capítulo 1:

Spoiler
Puees, no sabría calificar la originalidad, puesto que no leo muchos fics de Pokémon, pero, a mí parecer la temática es original, recuerdo que entre mis sueños tontos estaba tener la oportunidad de usar a los Pokémon de esa manera, que en realidad existiesen xD. Sin embargo no tanto su desarrollo, puesto que se ha vuelto muy común eso de que, la vida le cambia al protagonista justo cuando los "malos" le atacan, y algo/alguien le salva, y de ahí se convierte en su amigo/aliado :V. Pero, me fue emocionante la batalla con el Blastoise y su posterior huida. La muerte de los padres de Riolu sin embargo, aunque se suponía que estuviera dirigida al público para hacerle llorar, o un mínimo sentimiento de tristeza, no me lo causó D: no estoy seguro por qué, tal vez que ya es común la muerte de los padres de esa manera, que una más es como "Hmm... ¿Otra?". En general, está bien, tiene emoción, narración en primera persona que es mi favorita. Ah, y otra cosa, que espero no esté en los próximos caps, además de la pésima ortografía y gramática... no es muy adecuado el poner como diálogo los sonidos del Pokémon, a mí al menos me resultó un poco molesto leer un "Ri..." xD, pero eso es cosa tuya. En fin, luego voy con el otro cap.


Luego sigo.
#126

Re: [FDM Oct 10] Pokémon Caos:El despertar [Cap. 26]


Vengo a postear:

Introducción:
Spoiler
Parece que la historia se ambienta en el mundo real ¿Viajará al Mundo Pokémon? ¿Los Pokémon viajarán a nuestro mundo? Un poco extraña la introducción, pero está bien, ahora a leer el capítulo.


Capítulo 1:
Spoiler
Comienza igual que el Fic de DS. Los Pokémon aparecen en el mundo, causan atrocidades, se prohiben, pero el protagonista adopta a un Pokémon. Por lo que parece Blastoise está, bien está furioso, o bien lo están controlando, mientras que Riolu es consciente de sus actos y salva a Mati. El Mundo Aura me sorprendió especialmente, pensé que la historia de Riolu sería un secreto durante bastante, no se me pasó por la cabeza que la descubrieses tan pronto. Me he quedado con ganas de saber como reaccionaran los padres de Mati al ver que su hijo ha dejado entrar a su casa a una "bestia asesina".


Capítulo 2
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Al comienzo del capítulo pudimos ver como Mati le contaba la verdad a sus padres, los cuales, extrañamente confiados, creyeron en su hijo. La Mati´s Mother tuvo la idea de llevar a Riolu a la tele y destapar la conspiración, pero eso no es buena idea, porque además de que los acusarían de locos, permitirían al extraño encapuchado negro encontrar al Nuevo Guardian del Aura, Riolu. Una vez en la televisión los reciben bien (parece que en el fondo todo el mundo acepta a Riolu). En el último momento antes de salir a escena un extraño hombre aparece e intenta secuestrar al Guardian del Aura, pero Mati le golpea en los testículos (Ahí te pasaste xD) y logra huir con su progenitor. En la huida Riolu ataca a diestro y siniestro, mostrando a todo el mundo que los Pokémon son peligrosos. Cuando van a atraparlos su padre se sacrifica por su hijo (Igual que hizo la Lucario con el pequeño Riolu) y Mati logra huir. Cruza Buenos Aires por el metro y luego toma un bus (La parte de lo de 1,25$ y eso no lo entendí), lo que no se espera es que al llegar a su casa...
Este capítulo está bastante emocionante y, espero el siguiente.


Capítulo 3
Spoiler
Por lo que parece han secuestrado a los padres y hermanos de Mati, lo cual era bastante esperado, al ver como los atacaron en la tele. El pobre chico se desmayó y estuvo inconsciente 3 días (Lo cual es imposible, debido a que te morirías de deshidratación) y Riolu lo protegió del ataque de un Skorupi y de un Gliscor (No le debió ser dificil, al ser inmune al Veneno). Tras eso fue a un Ctber donde alquiló un ordenador, pero ni siquiera lo usó. Luego llamó a su buen amigo Gonza y mientras este lo tomaba por loco un Golem explosionó la cuadra (Que no se lo que significa) donde vivía Gonza. Cuando llegaron enfrentaron al Golem (Que sobrevivió con su habilidad Robustez) y Riolu logró la victoria. Tras descubrir Gonza la muerte de toda su familia decidió acompañar a Mati y a Riolu, y embarcarse camino a Eurafrica.
Este capítulo me gustó mas que el anterior. Mañana o pasado leere otro capítulo y dejaré el comentario.
Suerte ;)


Capítulo 4
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Ahora se ve que ocurrió tars el dardazo que impacto a Mati. El joven despertó en la prisión y con el Aura Extraña Riolu le explicó (Me sigue pareciendo muy raro) Después se carga el solito a un matón (Pensé que Riolu le daría un Esfera Aural). Tras liberar a Gonza el lider se les presenta con un Electabuzz. La batalla, como dicen Karla y White, le ha faltado chispa, y ha sido mucha suerte que Riolu aprendiera un ataque tras la batalla (Y mucho mas que fuese un ataque supereficaz). Tras eso Electabuzz calcinó al tipo y se rompió el cuello (Vaya forma mas fácil de morir). Al salir a la carretera no entendí bien eso de "La Rioja", ¿Pero no estaban en Argentina?
Esto se empieza a poner emocionante, y proximamente leeré y comentaré el 5º Capítulo.
Saludos.


Capítulo 5
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Los chicos y el pequeño Pokémon estaban perdidos y, irresponsablemente, se pusieron a comer frutos que facilmente hubieran podido ser alguna Baya tóxica. Llegaron hasta un lugar donde un hombre le entregó a Mati unos mapas, sin cobrarle nada ¬¬. Llegaron a una pequeña ciudad, donde cometieron su primer robo. Después se pusieron a jugar al juego llamado "Truco", que no me suena de nada y ni entendí como se juega, pero cayeron contra unos viejos, los viejos siempre ganan :p, y Mati hizo la locura-estupidez de robar 5000$ delante de todos y, curiosamente,e scaparon sin que nadie los capturase. Podía haber cogido el trofeo y venderlo, ya que estamos...
Tomo nota a tu promesa, si lo hubiese leido en su momento te diría que "No vas a acabar el Fic". Pero leyendolo ahora que vas por el Capítulo 26, ya puedes acabarlo cuando quieras, y espero que sea pronto, porque aun me quedan 21 capítulos por delante...
Bueno, seguiré leyendo en próximos días. Saludos

Hola. Si quieres verme en tu 3DS enfoca este código.

Firmas:[/size]
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#127

Capítulo 27: De esferas y dragones

Capítulo 27: De esferas y dragones

Buenas gente, mil disculpas por el retraso, tuve problemas con la compu, perdí el cap y tuve que rehacerlo todo otra vez D: En fin, como les digo cada vez falta menos, así que trataré de ser más puntual para por fin poder ver este fic al que tanto aprecio le tengo terminado.

Respuestas:
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Demian:xDDDD ya me parecía raro que no hubieras posteado.
Musa, Muzza, es practicamente lo mismo xD
Seee el 26 fue bastante largo, aunque no tan tortuoso como el 27, Dios! que pereza escribir dos veces lo mismo...
WTF? Me había olvidado lo de Golpe Umbrio xD, algunas cosas nunca van a cambiar.
Gracias por seguir bancandome che, un abrazo.
sevenap: Hola sevenap, me alegro de que hayas vuelto a comentar, un gusto aún tenerte por aquí. Saludos!
Spam hero: Bueno, siempre es bueno tener un nuevo lector, más si se trata de un buen crítico como vos.
Los primeros caps son asco, así de simple. Nunca había escrito antes en mi vida, y esos son mis comienzos, por eso son de mala calidad.
Pronto, cuando acabe el fic en un par de semanas, los editaré. Saludos!
CFG: Muchas gracias por pasarte CFG, me entusiasma ver que a estas alturas haya aún nuevos lectores. Muchas gracias por leer y espero seguir teniendo noticias tuyas. Suerte!


El capítulo:


CAPÍTULO XXVII: DE ESFERAS Y DRAGONES


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Domingo 22 de enero de 2012, Sede central de Game Freak, Tokio, Japón.

MATÍAS:

Apañado por aquella vitalicia energía con la que fui bendecido, corrí hasta que me dolieran las zonas laterales del tronco por aquel recinto donde el nuevo mundo había comenzado. Paso a paso, peldaño por peldaño, con paso veloz y constante subía la impresionante torre en busca de mi desagradable rival. A mi lado, dos titanes cuyos nombres no es necesario mencionar se erguían, orgullosos, valientes e imponentes, me llena de regocijo hoy poder decir que luché junto a ellos dando le mejor de mi ser.

Lujosas escaleras de mármol contrastaban con el negro suelo del mismo material. Gigantescos ventanales se erguían en los muros de las primeras plantas filtrando los rayos de Febo que en un par de horas se tomaría su merecido descanso dándole lugar a nuestra blanca e imperfectamente bella luna. Los pisos inferiores tenían más parecido a un castillo que a un complejo de oficinas, era simplemente hermoso. Si algo podía rescatarse entre los cínicos e inhumanos trabajos mentales del Shogun, eran seguramente su buen gusto e imaginación.

Fue allí, entre las colosales paredes y el silencio armónico que sólo un edificio vacío posee, donde me di cuenta que aquel viaje que llevamos a cabo tenía un significado especial, tan desconcertante, tan abstracto y tan simple como la realidad. Llegué a la conclusión de que aquellos miles de kilómetros recorridos y peripecias vividas no era más que un reflejo de la vida misma.

Ese viaje, el primero y sin duda el más hermoso, comenzó como cualquier vida, pequeño, armonioso y caótico al mismo tiempo y sin ningún tipo de especulación para el futuro, sólo vivíamos el momento como cualquier bebé. Pero en nuestro viaje fuimos creciendo y aprendiendo nuevas cosas, malas y buenas. Las relaciones sociales aparecieron, así también los conflictos pasajeros como los que llegan con la adolescencia. Pese a la difícil juventud (el inicio), dicha aventura maduró y aprendió a lidiar con problemas aún mayores. Durante aquel tiempo equivalente a la adultez nosotros vivimos inolvidables momentos, tan buenos como la aparición de los pokémon en nuestra vida o la reunión con mis seres amados, y tan malos como al muerte de Rafael o las masacres que presenciamos. El punto en donde la historia se encuentra, es sin duda idéntico a la vejez, la travesía ha madurado y ha vivido todo lo que le correspondía, ahora llega el final, los que muchos temen y pocos esperan la muerte. Pero la muerte no siempre es trágica ni razón de sufrimiento. Cuando alguien ha vivido una buena vida y llega a una gran edad, aquella persona puede irse en armonía, sabiendo que cumplió su papel en este mundo. Ahora nos tocaba decidir el destino final de esta aventura, si tendrá un final desdichado y trágico, o uno feliz y lleno de sabiduría, que recordaríamos el resto de nuestra vida con una sonrisa, igual que aquellos seres queridos que hoy en día ya no están con nosotros.

Había perdido la cuenta de cuantos pisos habíamos subido, pero no eran muchos, aunque el decorado y los colores cambiaban, el formato del decorado parecía siempre repetirse. Estrepitosos eran nuestros pasos que cada vez ganaban más cadencia al mismo tiempo que el aire en mis pulmones disminuía.

Llegamos a la cima de esa escalera y dimos a parar en una enorme sala tan bella como las demás. A la izquierda podía apreciarse un gran muro de cristal que brindaba una panorámica perfecta sobre el devastado mundo exterior. Veinte metros de longitud al menos y unos siete de alto como mínimo. El techo, difícil de apreciar debido a la altura, era engalanado por imponentes candelabros dorados como la miel que daban vida al lugar con incandescente luz artificial. Repleto de mesas se hallaba aquel sitio, y sobre los baldosones blancos y negros también reposaban unas máquinas expendedoras, un teléfono público amurado, infinidad de sillas e incluso un pequeño refrigerador. Si mi hipótesis era correcta, estábamos sobre una sala de descanso para los empleados que alguna vez solieron hacer brillar aquella compañía de videojuegos.

Detuve mis escuálidas piernas y con afán de descanso atravesamos caminando aquella sala. Con sudor frío corriendo por mi ser, un helado dolor en el pecho y con la lengua afuera cual Lickitung al Sol produciendo un odioso jadeo, avanzaba con paso lento pero constante, imaginándome como hubiera sido aquel lugar meses antes de nuestra llegada. Divisaba en mi mente a muchas personas de rasgos asiáticos correteando por allí, haciendo fila frente a la máquina de café, sentados leyendo un periódico, charlando por allí, leyendo informes y tantas, tantas otras cosas. Apenas llevábamos caminada la mitad de la sala cuando había dejado volar tanto mi imaginación que sin darme cuenta había sacado aquella vieja y descolorida pelota de tenis de mi bolsillo, iba y venía contra el suelo dicho esférico objeto, quitándome tensión y ampliando aquel infinito universo que algunos llaman imaginación.

Se suelo decir que lo material no es importante, que todo ese viene y va. Para mí la cosa no es tan así, lo material no trae felicidad, pero como ayuda. Muchos aman a sus autos o mascotas como si fueran hijos, a otros le duele en el alma tener que abandonar la casa donde se criaron, a muchos les cuesta despegarse de ropa favorita por más rota o por más pequeña que le quede, incontables son los que adoran sin condición al equipo de sus amores, y así puedo seguir horas. En mi caso, aquel artefacto eran las pelotas, ninguna en particular, todos ellas me venían bien, nada en el mundo hacía fluir más mis pensamientos a excepción quizá de una relajante ducha que prácticamente provoca que las ideas escapen de mi cuerpo por los poros en forma de vapor para luego amalgamarse nuevamente a mis neuronas con más fuerza.

Un estruendo interrumpe la quietud, fue un sonido hueco y grave, lo que se dice un infierno para el oído. Perdí la concentración, el pequeño balón escapó de mi mano y fue a parar a varios metros de distancia. Todas aquellas personas allí presentes que recibían vida de mis pensamientos desaparecieron junto con cualquier sentimiento de serenidad.

Giré sobre mis talones, justo a tiempo para permitirle a mis retinas apreciar aquel enorme bulto azul acercarse a gran velocidad por el enorme cristal. Un impacto. Fragmentos de cristal volaban por do quier y la onda expansiva de dicho desplazamiento de una fuerza me elevó por los aires logrando que impactara de manera agresiva contra los adornos del techo.

El instinto, uno de los tahúres de la conciencia, me obligó a mantener los párpados pegados. Oía ruidos que sólo producen objetos al romperse y un insoportable rugido. Con el oído inhibido y la vista en huelga, imposible se hizo tener contacto con los otros, éramos sólo yo y yo. Con dureza caí al suelo, sentí un dolor punzante en el codo, pero afortunadamente no pasó de allí.

Maldiciendo por el dolor, con esfuerzo me puse de rodillas. Recién allí abrí los ojos, vidrios se extendían en el suelo por todas direcciones, aquellas mesas antes perfectamente ordenadas ahora alimentaban al caos habiéndose esparcido por todo el lugar. Un candelabro había caído y el muro de cristal ya no existía.

De golpe me puse de pie y lo vi. Bastante predecible debo admitir, como ya habrán llegado a la conclusión, quien nos había atacado no era otro sino el mismo Dialga. El gran salón apenas podía mantenerlo dentro debido a su gran tamaño. Con fervor rugía y no separaba sus rojizos ojos de mí.

Sentía algo de dolor en la espalda, me estiré un poco para aliviar mi columna y aproveché para virar la cabeza en 180 grados en busca de mis aliados. Lucario y Darkrai llevaban más tiempo que yo de pie, ansiosos esperaban con sus rostros puestos en mí esperando una orden.

-Paciencia muchachos, no hay apuro.

Quería analizar la situación, hace tiempo que no luchaba con Dialga, y necesitaba hacer un poco de memoria para recordar los ataques que sabía usar. Mientras paso a paso hacia nosotros avanzaba lentamente cual depredador burlándose de su presa carente de escape, lo observaba con mi mano derecha en la barbilla. Haciendo una improvisada inspección, al posar mis ojos en sus imponentes patas y su metálica armadura, noté que justo delante de él se hallaba mi pelota, estática como una roca. Sin si quiera notarla la aplastó como a un insecto en plena marcha.

-Oh, nene, cometiste el peor error de tu vida. Darkrai ni lo sueñes, -mencioné al Pokemon desesperado por luchar- te prometí a Arceus y a Arceus tendrás, pero no te metas en las demás batallas, te necesito optimo. Lucario, tú, yo y la Diamasfera nos encargaremos de esto.

El maestro del aura dio un paso al frente, creando un tácito cuadrilátero. Lucario fulminó al enemigo con la mirada y este instantáneamente detuvo su marcha, seguramente recordando que no se trata de hueso duro de roer.

De mi bolsillo saqué la esfera y la alcé en el aire, entonces el terror se presentó en el intento de rostro del dragón legendario. Por unos segundos nada ocurrió y la desesperación ya comenzaba a trepar por mi pierna. Finalmente tras la ardua espera, la esfera un incandescente brillo como seguramente Morena y Gonzalo ya han descripto. Entrecerré los ojos ante semejante destello que obstruía la vista. El cuerpo del enemigo y la esfera se entrelazaron, y de una manera imposible de describir con palabras pero que involucra un juego de luces impresionante para cualquier ojo humano, la Diamansfera drenó el aura, energía, fuerza vital o como quieran llamarla del cuerpo de Dialga.

El conjunto de incandescentes luces se esfumaron, sólo la esfera continuaba brillando con el poder de mil soles, sin embargo, Dialga continuaba parado como si nada frente a mí, ningún rastro de daño parecía hacerse presente en su existencia física.

-¿Y ahora qué?

-Debe usar la esfera para vencerlo, te lo he explicado- irritado mencionó Darkrai.

-¿Cómo se supone que lo haga?

-¡Tú no! El pokémon debe hacerlo, Lucario es quien puede controlarla.

-Ok, perdón, ¿hace falta que levantemos el tono? -Bruscamente arroje la Diamansfera a Lucario.- Toda tuya Lucario.

“Espléndido”. Siempre fue una palabra que asocié a las publicidades de yogurt y alimentos bajos en calorías, pero para calificar los sucesos siguientes, creo que es un adjetivo más que perfecto.

No es nada que los sorprenda, ya saben lo que ocurrió, pero verlo allí en primera fila fue algo espectacular, que escapaba de mil y un maneras al límite de mi imaginación. El esplendor de la esfera cubrió a mi amigo, ambos brillaban como el mismo astro rey. Otra vez un sorprendente juego de luces hacía aplaudir a mis ojos. Azul, rojo, café, verde, índigo, cían, sería una tontería seguir enumerarlos, eran demasiados, todos muy bonitos.

Aunque con orgullo admito, que dichos ases de luces no estaba si quiera de ser cerca lo que me quitaba el aliento, aquello tan sorprendente de lo que alardeo era la volcánica fuerza que mi pokémon obtuvo, sus poderes habían roto todos los límites establecidos.

Todo rastro de luz fue dragado por Lucario junto a la esfera, que ahora no era más que un componente de su organismo.

-¿Entonces eso es lo que hace la esfera? -arqueando una ceja cuestioné al siniestro ser que nos acompañaba, quién sólo se limitó a callar y observarme con obvias ganas, hasta necesidad diría, de matarme a golpes para aprender a respetar el silencio ajeno.-Ok, interpretaré eso como un sí. Lucario, veamos que puedes hacer ahora.

Nuevamente el pokémon se puso en guardia provocando un glandular retroceso el enorme dragón, que lucía nervioso, hasta asustado si se quiere.

-¡Lucario, Esfera Aural!

A doble velocidad de lo normal, el luchador de acero generó nuestro ataque favorito -cuyo tamaño y brillo también se habían doblado- que se disparó directamente hasta el rival. La inevitable Esfera Aural hizo retroceder varios metros a Dialga quien debió sentir una intensa agonía.

Como todo legendario, no iba a darse por vencido así de sencillo y la mascota del Shogun contraatacó con una feroz Llamarada que Lucario evitó sin recibir orden alguna.

-¡Me gustó, sigue con A bocajarro!

Soportó otra Llamarada con la que Dialga inútilmente trataba de dar pelea y de un salto dio un primer puñetazo en la ¿mejilla? Digamos en todo el rostro de aquel ser, haciendo volar uno de sus colmillos. Luego aterrizó, rodó y con una titánica patada en el vientre causó que este escupiera un mar de sangre. Otro salto y un duro golpe en una delicada zona como es la columna vertebral hizo chillar al dragón, que en un golpe de suerte logró darle un latigazo con su cola y alejarlo dándole un respiro.

-¡Una tormenta de Talento! ¡Veamos que hace tu ataque óseo!

Cual mago talentoso, Lucario unió sus puños y al separarlos tenía entre ellos lo que me gusta llamar un “hueso luminoso”.

Corrió con furia y lo golpeó con aquel artilugio en la traquea, haciéndolo toser a su enemigo como un condenado a muerte por asfixia. Con desesperación Dialga sacudió todo el edificio usando Tierra viva, pero como toda buena estructura japonesa, afortunadamente se quedó en pie. Lucario recibió bastante daño, pero aún tenía mucho por dar.

-¡A bocajarro otra vez!

Nuevamente Lucario le propinó una paliza al pokémon que sin fruto alguno intentaba herirlo, tras el módico número de 16 golpes consecutivos Dialga cayó al suelo, con sus patas rotas, gran parte de su existencia cubierta de su propia sangra e incluso de las manos de Lucario y luchando por respirar.

-¡Sácalo de acá, Gigaimpacto!

El ataque físico más poderoso, cuyo precio no es la pérdida de la vida, se llevó a cabo de manera excelente, diez sobre diez, le hubiera dado. El choque fue fatal, Dialga cayó por el hoyo en el muro de cristal que el mismo había creado. Lucario jadeando por el agotamiento se acercó a recibir su cuota diaria de halagos.

-¡Mierda! -así de sencillo y vulgar fue lo único que pude decir- Te pasaste. El poder que te dio la esfera es imprecionante, ¿sabes lo que significa, verdad? Tenemos una carta más para enfrentar al Shogun.

Meras palabras de aliento, no importaba cuantas cartas teníamos, el Shogun de los pokémon contaba con todos los aces, anchos, comodines o como quieran llamar a las cartas fundamentales. Pero por supuesto, un juego de cartas no lo deciden las cartas, lo hacen los jugadores, y el Shogun se confió, nos dejó ganar demasiado y ahora ya faltando a penas unos puntos para el final estamos empatados, ahora quien sepa jugar mejor sus cartas, no importa cuales sean se consagrará como vencedor.

-Ahora ya vámonos, tenemos cosas que hacer.

-De acuerdo.

-Lu, lucario.

Otra vez las escaleras. Desconocíamos que retos nos esperaban antes del Shogun, pero bajar los brazos no era una opción. Otra vez, paso a paso nuevamente ascendíamos las escaleras de la fortaleza y como he dicho y diré hasta el hartazgo, sólo era cuestión de esperar, con el tiempo sabríamos que nos depararía aquellos que algunos llaman destino.

GONZALO:

Era Giratina, él también estaba allí, no podía verlo, pero lo sabía, entre las penumbras y extrañas formaciones del Mundo Distorsión se escondía y nos asechaba. No había tiempo para perder, debíamos hallar una salida. Aunque había un minúsculo problema, ¿existía alguna?

-Vamos Zoroark, Pidgey, salgamos de aquí.

Con paso apurado y empapado de sudor caminaba tan rápido como aquellas gastadas, sucias y sudorientas zapatillas, las únicas que había vestido en casi dos meses, me lo permitían. Mis manos sufrían espasmos y mi dentadura temblaba como una hoja, aquel lugar de en sueño me daba señales de que dicho sitio poseía facultades para ser mi tumba. El miedo a la muerte se divide en dos, una perfectamente controlable como es la mente, donde aquellos que entienden que a la muerte no puede engañársela o superarla y que hay peores cosas que ellas, olvidan como tenerle miedo… Y lo orgánico, que por más valiente que sea su dueño, por naturaleza cederá ante el peligro.

¿En silencio avanzamos por cuanto tiempo? ¿Diez minutos? ¿Una hora? ¿Un día? Imposible saberlo, no tengo manera de explicarles como transcurre el tiempo y se mueve el espacio allí, sólo los afortunados que algún día logren entrar podrían entender mi total desconcierto. Lo cierto es que tras un rato de caminata, acechados por sonidos y risas, sumados a la sensación de ser espiados a todo momento, a lo lejos observamos un destello sin precedentes. Era plasma blanco en estado puro, y giraba en sentido horario hacia adentro, formando una especie de remolino que invitaba a la gente a entrar. Portal, túnel, puerta espacio-tiempo, díganle como quieran, hasta el más tonto se daría cuenta que era nuestro boleto de regreso, o por lo menos, la manera de salir de aquel escalofriante mundo.

Intercambiamos miradas, las palabras no fueron necesarias, no tenía sentido malgastar la voz, era obvio para cualquiera. Corrimos -y volamos, en caso de Pidgey- con sonrisas de oreja a oreja, quien más quien menos, ninguno deseaba permanecer más tiempo allí.

Si hubiera viento allí probablemente hubiese atravesado mi rostro tensando los músculos de éste. De haber existido polvo, seguramente hubiera volado por montones por detrás de mis pies. Corría concentrando, sin detenerme, hasta que en cierto momento, al posar un pie jamás sentí el suelo, instantáneamente, a esto le siguió un tropiezo, que no se convirtió en caída gracias a Zoroark y sus reflejos ultra sensibles, quien justo a tiempo tiró de mi camiseta y me arrojó hacia atrás, sentándome en el suelo.

Al tener la vista fija en aquel dichoso portal y la mente concentrada en huir, jamás me percaté de que había frente a mí una enorme fisura en el suelo de unos tres metros de largo. Curioso como ninguno, asomé mi cabeza por el gran hoyo, y vaya sorpresa que me llevé al no poder divisar un fondo, sino solamente oscuridad.

-Ufff, estuvo cerca. Gracias Zoroark, un segundo más y pasaría varios años al menos cayendo.

De pronto todo se volvió oscuro, una sombra tapó la luz cuya fuente desconocía, y al ver hacia arriba, mis peores temores se volvieron realidad. Allí estaba el gran dragón de armadura de platino, pero era diferente, había cambiado, tomó su forma Origen, aquella que en la que carecía de extremidades y su cuerpo perturbadoramente más tétrico. Sobre su cabeza, la cual sufrió un considerable aumento de tamaño, se posaba aquel entrenador ruso, el último de los miembros de la guardia élite del Shogun. Para variar, reía con gusto.

-Ustedes, escoria de la buena, prepárense para morir en el lugar más desolado del cosmos.

El aliento se fugó de mí en un instante.

-¿En-entiendes mi idioma?- pregunté ignorando sus amenazas de muerte, a las que ya me había habituado.

-Aquí sí -mencionó tentado.- Son tantos y tan maravillosos como infinitas las posibilidades en el Mundo Distorsión, es una pena que no puedas verlos. ¡Giratina, Viento Aciago!

De la boca del gran dragón salió una sustancia incorrectamente llamada viento, ya que al no existir aire allí, sería imposible que generara viento. Fuese lo que fuese, aquel supuesto viento que poseía en sus partículas pigmentos que lo teñían de morado, nos arrastró con voracidad, haciéndonos caer por la gran fosa.

El terror se apoderó de mí y por intentar inútilmente de aferrarme a una pared solté la esfera que mientras caía iluminaba el recorrido con su inagotable esplendor. Entre griteríos y desesperados movimientos, logré recuperar lo suficiente la cordura para sentir que dos pares de patas con garras filosas se incrustaron en mis dos hombros para no dejarme caer. El dolor era terrible, pero al menos ya no caía.

Pidgey y Zoroark, que gracias a su habilidad se había convertido en otra preevolución de Pidgeotto, me sostenían tendido en el aire y poco a poco comenzaron a subirme por los 5 metros que habíamos descendido. Ya casi en la superficie, me aferré del muro y mientras me ponía de pie dije:

-Vayan por la esfera, no podemos dejar que se pierda.

Ambos negaron con la cabeza, no querían dejarme sólo.

-¡Háganlo, la necesitamos, yo estaré bien! ¡Ya!

De mala gana ambos descendieron en picada perdiéndose en la infinita fosa, la luz de la Griseosfera ya era casi invisible por la profundidad, tardarían, si la suerte me favorecía dos o tres minutos en regresar. El ruso al verme con vida, furioso gritó a su pokémon, o mejor dicho, su esclavo.

-¡Ve tras él! ¡Despedázalo!

Lo siguiente que recuerdo, es estar corriendo sin rumbo fijo perseguido por una enorme mole que por la posición de sus fauces parecía querer transformarme en su cena. Prácticamente mis piernas iban más delante de mi cuerpo, es impresionante los cambios físicos que se llevaban a cabo cuando la adrenalina se dispara. Trastabillé, lo que casi me cuesta la vida. La pérdida de velocidad hizo que Giratina me alcanzara y de no haberme tirado al suelo me hubiese comido. El rival tomó altura y giró en trescientos sesenta para luego volver a arremeter contra mí en picada.

A gran velocidad, Zoroark aparece de la nada y dispara desde apenas un metro de distancia su ataque personal, Pulso Noche. La gran explosión de energía potencial oscura, causó la caída de Giratina al suelo y una posterior barrida de este de unos cuantos metros mientras trataba de frenar.

-Wow -mencioné al darme cuenta del sorpresivo aumento de poder del pokémon, nunca había hecho un Pulso Noche tan poderoso.

Sin perder tiempo Zoroark corrió hacia mí y en el trayecto, nuevamente utilizando Ilusión, adoptó la forma de un Suicune. “Clavó los frenos” a unos pocos centímetros e hizo señales con la cabeza para que subiera.

-¿Qué sucedió? ¿Y la esfera?

Refunfuñando el siniestro pokémon volvió a hacer señas para que montara, en tanto, Pidgey se había posado en mi hombro. Subí sin protestar y mientras comenzaba a sostenerme éste empezó a correr como si nuestra vida dependiera de ello, y en parte así era.

Con la aerodinámica corrida de felino que Zoroark-Suicune llevó a cabo saltamos la gran fisura como si nada y en unos cuantos segundos atravesamos el portal espacio-temporal. Nuevamente sentí mareos y vi tantos colores como cuando entré a aquel sitio. Tras el alocado viaje ínter-dimensional, aparecimos justo en el lugar donde comenzamos a luchar, en las afueras de la fortaleza de Game Freak.

El testimonial Suicune s detuvo para retomar aire. Y mientras me reajustaba a las leyes de la física del mundo al que pertenecemos di órdenes al valeroso pokémon.

-Gracias Zoroark, pero tenemos que reunirnos con Mati y los demás. ¿Tú puedes rastrear a Lucario, verdad? Necesito que me lleves con él cuanto antes.

No tuve que decir más, él simplemente comenzó a correr otra vez. En cuestión de minutos llegamos al edificio principal, donde sólo pude divisar a Demian y Scizor intentado derrumbar la famosa antena. Nos detuvimos junto a él, y sin desmontar de mi amigo comenzamos un apresurado intercambio de información.

-¿Problema resuelto? -cuestionó él.

-Totalmente. ¿Dónde están los demás?

-Siguieron adelante, ya deben estar varios pisos arriba, ve con ellos, yo puedo sólo con esto, aún nos falta un rato, pero tarde o temprano esta bestia caerá.

-De acuerdo, ten cuidado. Vamos adentro Zoroark, tenemos que alcanzarlos.

Así, mientras Scizor literalmente demolía la antena y Demian lo apoyaba, retomamos nuestra marcha, debíamos alcanzar a los otros y seguir ayudando tanto como nos fuera posible. Faltaba poco, pero aún tenía que lidiar con otro gran problema, debía poder controlarme y recordar que nuestro objetivo era obtener justicia, no venganza.

CONTINUARÁ.




#128

Re: [FDM Oct 10] Pokémon Caos:El despertar [Cap. 27]


Pues vuelvo a comentar, cada vez estoy mas cerca del Capítulo 26 27.

Capítulo 6:
Spoiler
Mati y Gonza escaparon dificilmente de la multitud que los perseguía (claramente con ayuda de Riolu, que harían sin el...) Llegaron a un descampado y se escondieron (No sería mejer un lugar mas cubierto, es que a plena vista) Al amanecer una chica los sorprendió a los 2 jugando con Riolu y después de muchos tratos apareció el feroz Aerodactyl comandado por una mujer, que secuestró a la chica y a Riolu. Riolu elimino de 2 golpes (¿Solo 2?) al Pokémon Prehistorico y después, acompañados por Morena, decidieron salir de la ciudad. (Apuesto a que en el Capítulo 27 Morena y Mati están juntos :p)
Este capítulo me ha gustado bastante, y parece que cada vez los malvados son mas y mas atrevidos.
Bueno, proximamente leeré el próximo capítulo.
Saludos.

Hola. Si quieres verme en tu 3DS enfoca este código.

Firmas:[/size]
Spoiler


#129

Re: [FDM Oct 10] Pokémon Caos:El despertar [Cap. 27]


Es apreciable este capítulo, sobre todo porque con lo que te pasó lo has hecho muy pero muy bien, con una estética admirable, muy detallado y con unas palabras encantadoras.
Me emocionó la comparación del viaje con la vida, lo sentí en la piel a todo eso, estuvo muy bien hecho Mati.
Muchas reflexiones en este capítulo D: Je, ¿la perdida total de lo que había escrito te hizo pensar algunas cosas? xD
Nooooooo, aplastó la pelota de tennis. Ya está, Mati, acábalo. Acábalo en nombre de todos aquellos que cuando vemos una indefensa pelota en el suelo dejamos lo que estamos haciendo para prestarle atención a ella xD
Jajaja, me encanta Darkrai xD Tiene un humor muy interesante.
Muy bueno el combate contra Dialga aunque fue poco impresionante… es como que era sabido que Lucario ganaría, el pokémon legendario no le dio pelea.
Ahhh, entendí. El pulso noche fue tan potente porque Zoroark tenía la esfera en sus manos… ahora comprendo, Giratina no debe haber significado nada contra él.
Me gustó el final, hay que obtener justicia, no venganza. Muy buen capítulo, Mati, el final se está palpitando… cada vez se siente más cerca, es sólo cuestión de un par de meses para que esto se acabe.
En fin… si no llegas a postear el 7 le deseo a tu fic un feliz aniversario, Mati. ¿Quién diría que ya llevas un año haciendo esto? Uno de tus primeros post en el foro y uno de los que más te hizo parte de él. ¡Espero que lo puedas terminar, vamos que ya queda poco! ¡Buena suerte!


Gracias a todos por recordarme :) Sólo tengo buenos recuerdos de ustedes y de este agradable lugar también.
#130

Re: Pokémon Caos:El despertar [Cap. 27]


Mmm a punto de acabar, genial pelea, pero me parece que el legendario pudo haber dado mas pelea, espero el inevitable final
PD: perdon por no comentar antes, pero tenia muchas cosas que hacer y no me conecte al foro.


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Lee mi Fanfic: Pokémon Shi Daos


#131

Capítulo 28: Saber, duele

Capítulo 28: Saber, duele

Ufff cuanto tiempo :gota: Mil disculpas gente, no tengo excusa, sencillamente me atrasé de vago nomas, pero lo importante, que éste que les traigo hoy, es el ANTE ÚLTIMO capítulo de éste lindo fic que tanto esfuerzo me costó pero que me enorgullece mucho a la vez. Ya pasó más de un año desde que empecé con este proyecto, y la verdad no sabía en que iba a terminar, y aca estoy, ya casi terminando, todavía me cuesta creer que me haya puesto las pilas para hacer algo así.
No tengo demasiado que decir, sólo gracias a los que siguen pasándose por acá a leer, ya que sin ustedes, escribir esto no hubiese tenido sentido. Ya la próxima vez que postee les estaré trayendo el final de ésta aventura.
Saludos!

Respuestas:
Spoiler
CFG: Gracias por pasarte y seguir leyendo pese a lo avanzado del fic, agradezco tus sugerencias y críticas, suerte!
Demian: Gracias por los halagos, creo que es el principal potenciador que tenemos los escritores para seguir escribiendo valga la redundancia.
Lo había perdido todo?? jaja ni me acordaba, habrá sido eso xD
Darkrai es un lindo personaje, I like it. Obvio, si jodes con las pelotas de tenis, estás jodiendo conmigo (?)
En fin, gracias por pasarte, nos estamos escribiendo!
xpokemaster: Hola master, me alegro de que sigas pasandote por acá, siempre es lindo saber que los antiguos lectores siguen por aquí. Gracias por leer y comentar, saludos!



CAPÍTULO XXVIII: SABER, DUELE


Spoiler
Domingo 22 de enero de 2012. Sede central de Game Freak, Tokio, Japón.

Ira, miedo, preocupación, algarabía, imprudencia. Todas ellas se apegaban a la periferia de mi subconsciente mientras que a aquella fosa que algunos llaman conciencia reinaba sin asco y de manera constante la ansiedad, haciéndome pensar sólo en cosas positivas, aquellas que podrían aparecer si sobrevivía esa tarde, mi hogar, familia, mi patria y preciadas posesiones.

Nada ni nadie en éste mundo es perfecto, y critíquenme si no están de acuerdo, pero no hay nada más cercano a ese utópico estado que el ser humano. Aquellos afortunados que estudian nuestro cuerpo a las psiquis que le dan vida lo saben, todo funciona coordinada y acertadamente sin comparación alguna. Yo también lo sabía -o lo creía, para quien no esté de acuerdo-. Entendía que mi cerebro trataba de ahuyentar todo mal para estar concentrado, cada una de mis células quería que sólo me fijase en hacer aquello que me había jurado terminar aunque el mismo precio fuera mi vida. Sabía también que todos los males que se apegaron a mi piel y mis capilares liberaron dentro de mí al tiempo serían almacenados en mi inconciente para no aparecer nunca más a excepción quizá de através de un extraño tic o escalofriante pensamiento de desconcierto.

Mis piernas temblaban, mis dientes crujían y mi piel sudaba frías gotas de sudor oscuro que me refrescaban de cierta manera perturbadoramente relajante. Mi mente no era la única que deseaba terminar con aquel calvario, llaméeselo “lo físico”, “lo químico” o “lo glandular”, el cuerpo que mi madre engendró también brindaba su granito de arena a tan noble causa. El espasmódico movimiento de mis piernas me inquietaba, pero me ayudaba a ignorar el cansancio muscular que mis poco atléticas piernas sentían por el constante ascenso de peldaños. Como ya dije mis el sudor me refrescaba y el dolor de mis dientes fue de gran ayuda para evitar el colapso nervioso. Según dicen, cuando el cuerpo sufre varios dolores físicos o mentales, se concentrará en el de mayor intensidad haciendo casi indoloros los demás. Mis encías no sangraban tanto desde mi infancia donde mis aires de rebeldía y desgano me llevaban a negarme a cepillar mis dientes, pero al menos la presión y angustia no hacían acto de presencia.

Podría pasar mucho tiempo explicando como funciona esto, pero sería fraseo sin sentido, ni yo ni ustedes lectores tienen tiempo para perder en tiempos como éstos. Resumirlo diciendo que todo mi cuerpo estaba dando lo máximo de si para acabar con aquel viaje y poder volver a nuestra antigua vida, o por lo menos a una parecida.

Junto a Lucario y Darkrai continuamos ascendiendo a paso constante por los parecidos pasillos. En los pisos posteriores los pasillos comenzaron a hacerse estrechos a tal punto que llegó un momento en que, por el tamaño de Darkrai, debíamos correr en fila india. En aquel edificio, mientras la altura aumentaba eran el lujo y los detalles los que descendían. A cierto punto, ya no pudieron verse las ostentosas escaleras y esculturas o los amplios y confortables salones, sino un conjunto de oficinas, las más pequeñas divididas apenas por unos paneles de policarbonato, y las de aquellos que seguramente ganaban más de seis cifras al mes de concreto con puertas idénticas y una placa de bronce anunciando el dueño del administrativo recinto.

Nada resaltaba, nada logró apoderarse de nuestro interés, lo que nos llevó a focalizarnos únicamente en abrirnos paso entre las interminables escaleras. La última vez que había visto una ventana ya estábamos muy alto, y sabía que si mi instinto no fallaba –y sin ser creído, raramente lo hace, de lo contrario hoy no estaría escribiendo esto- tarde o temprano el Shogun se dignaría a mostrar la cara para decidir de una buena vez algo tan amplio como es el destino y usufructo de la Tierra y la humanidad.

De a un paso un resoplo ascendíamos con ansias de salvataje, suerte y quien más quien menos, algo de acción. Sabía los peligros que corría enfrentando al pokémon más fuerte del mundo, pero hace tiempo que llevaba asumido que tan mango conflicto no se resolvería con palabras. Una última escalera apareció ante nosotros, a lo alto, una incandescente luz se filtraba iluminando el sombrío conjunto de peldaños emperejillado sólo por un felpudo de un azul opaco.

Un cambio de miradas. Sin que hiciera falta hablar, nos abalanzamos contra ella sin medir posibilidades o consecuencias. Un escalón, dos, tres, diez, veinte… Quien sabe cuantos eran, lo importante es que cuando llegamos a la “sima” -me sentía en la cima del Aconcagua- hallamos lo que tanto buscábamos, lo que tantas noches no robó el sueño, aquello que tanto nos quitó para darnos sino miserias, llanto y tristeza. Pero aquello cometió un error gravísimo, de aquellos que hace que el humano sea un ser “casi” y no un perfecto. Entre tanto que nos quitó, en un momento de descuido nos dio algo muy valioso, amistades. Gracias a las peripecias que me hizo pasar llegué a conocer a Lucario, a Morena y a darme cuenta de que daría mi vida por Gonzalo o cualquiera de ellos. Él me transformó en lo que era, un tipo que aprendió a ser inconciente a los golpes, sin nada que perder, dispuesto a dar todo por salva incluso a la nada misma… Oh sí, el Shogun pagarías todas las cosas que hizo las buenas y las malas…

GONZALO:

Montando en el testimonial Suicune con Pidgey al hombro nos abríamos paso por el colosal edificio que y ano tiene sentido describir nuevamente. Él rápido trote de Zoroark disfrazado como el Viento de sur nos permitía subir rápidamente piso tras piso. Mientras montaba aferrado con fuerza al azul pelaje del pokémon mis neuronas discutían como si de la Duma rusa se tratara que tan conveniente podría ser enfrentar directamente al Shogun cara a cara. ¿De verdad podría controlarme? Siendo franco, lo dudaba. A los quince no era lo que se dice culto, y aquello que llaman “alboroto hormonal” tampoco ayudaba mucho. Pese a que en cada charla junto a Mati y More afirmaba estar de acuerdo con la política de “justicia, no venganza” siempre supe que muy en el fondo, no tanto en realidad, estaba totalmente en contra. Heridas como esas tardan en cerrar, y aunque Pidgey y Zoroark fueron excelentes suturas el sangrada de mi fallecida familia volvía a aparecer una o dos veces por día.

De cualquier manera no tenía demasiado caso seguir concentrado en eso, había cosas más importantes. Aunque al principio no podía cumplir con ese decreto personal, finalmente involuntario mi mente se tranquilizó al ver a lo lejos la bella existencia de Morena corriendo junto a Deoxys, en mi vida me había alegrado tanto de verla. Seríamos -seremos- el agua y el aceite, ella de Venus y yo de Marte, o más apropiadamente hablando, yo de Buenos Aires y ella de La Rioja, pero simplemente la adora, es como Mati, son como mis hermanos, mis incestuosos hermanos, pero esa es otra historia.

-¡More!- grité.

La chica viró sobre sus talones y su rostro se llenó de alivio.

-¡Gonza! -Suicune clavó los frenos junto a ella, bajé de un salto y nos sumimos en un abrazo- Pensé que Giratina te iba a mandar al otro mundo.

-Algo así -respondí tratando de no pensar demasiado en el mundo distorsión- pero logré salvarme. ¿Dónde está Mati?

-También nos separamos, él, Lucario y Darkrai ya se nos adelantaron.

-¿Entonces que esperamos? Vamos a alcanzarlos.

-Cuanto antes…

MATÍAS:

Todo ocurrió en una planta muy alta, no podría afirmar que era el último piso, pero estaba cerca. Aquel lugar había sido acondicionado perfectamente para aprovechar todo el espacio, el Shogun estaba más que preparado. La sala, sus pisos y también el techo eran completamente blancos, no había obstáculo alguno en aquel piso, estaba prácticamente vacío a excepción de una extraña máquina que por obvios motivos enamoraba a la curiosidad de cualquiera. Mucho metal, varios colores e infinidad de claves es el método más práctico para definirla. No tenía una forma exacta, pero si hay que buscarle una me quedaría por la rectangular que era lo que más se le parecía. Varios focos, una ventana redonda en el centro y una especie de torre en la zona derecha que llegaba prácticamente hasta el techo. Su extensión era atemorizante pero definitivamente y a fin de cuenta lo único importante y verdaderamente preocupante era lo que esa máquina podía hacer. No lo sabía, y como quizá recuerden, sentirme ignorante es lo que más débil me hace sentir.

Por supuesto, allí estaba, esperándonos. Vestía aquella capa que tanto lo caracterizaba sobre un traje de oficina. Llevaba la capucha recogida, dejando ver su rostro perfectamente. Había cambiado un poco algo su aspecto, su cabello era más largo que la última vez y pasó de un rostro desolado a una desprolija barba de muchos días “¿Qué pasó Shogun? ¿Muy ocupado con nosotros como para continuar con tu vida?” fue mi primera impresión. Con dedos cruzados y cara de póker nos clavaba la mirada.

Ya no tenía sentido correr, perder la calma hubiese sido mi peor error. Murmuré a Darkrai para que no actuara sin que se lo ordenara, no respondió. Asumiendo que sabría comportarse, comenzamos a caminar hacia él.

-Bienvenidos sean al Japón, Matías y Lucario. ¿Han traído a Darkrai con ustedes? Que grata sorpresa, será un placer volver a tenerte en mis filas una vez que acabe con tus amigos.

El siniestro pokémon lo miró con odio, más que nada porque le parecía un insulto ser tratado como un “amigo”, aunque me gusta decir que lo hizo en defensa nuestra, en el fondo me agradaba. Interpuse mi brazo entre Darkrai y el Shogun y éste de mala gana cumplió con mis órdenes.

-Veo que tu español mejoró bastante, ¿aprendes rápido, verdad?

-Los occidentales nos llaman superdotados, me gusta referirme a mí mismo como un eslabón superior al humano promedio, más que cualquier genio humano -respondió.

-No me digas. Pues no se que pensarás, pero hablando mal y pronto pienso que eres un adefesio que no se merece el aire -dije provocativo.

-Creo que ya te lo he dicho, pero me encanta tu insolencia y total falta de límites. Me hubiese gustado ser como tú cuando joven, lleno de vigor y con posibilidades infinitas, será todo un desperdicio derramar tu sangre.

-No necesito tu piedad, basura. Voy a darte todo lo que tengo, y si de todas formas muero te aseguro que no voy a darte el lujo de que me seas misericordioso. Saltaría de este edificio antes que arrodillarme ante ti.

El Shogun pokémon seguía observando con aires de frialdad, ahora sonreía de manera preocupante. Estiró los brazos, acomodó su camisa y volvió a entrecruzar las yemas de sus dedos.

-¿No te cansas de estar siempre equivocado? ¿Puedes ser tan necio como para no darte cuenta de que tú y la humanidad están acabados?- inquirió con saña.

Los números, así de infinitos como son, no serían suficientes para enumerar la cantidad de insultos, maldiciones y blasfemias que mi cerebro atinaba a gritarle en la cara al psicótico oriental, pero como por algo a este mundo se le ha dado una determinada lógica, sólo podía decir una a la vez.

-Tú, -no podía llamarlo Shogun, sería como aceptar su poder, debía llamarlo por su nombre, pero ¿cuál era? ¡Sí! Era ese, era…- Sekai, eres el único aquí que niega la realidad. Te jactas de monarca universal cuando apenas puedes ser calificado de humano, ¿de verdad piensas que cuando todo esto salga a la luz las demás personas se rendirán a tus pies? Estás muy equivocado. Te crees muy poderoso, pero ni siquiera con las armas biológicas más poderosas pudiste evitar que llegáramos hasta ti. Recorrimos veinte mil kilómetros con total impunidad, ¿no lo ves? No eres más que un tipo con una seria adicción al poder, das lástima.

Por unos segundos miró sus zapatos, luego rió de manera nasal mientras daba dos disimilados pero visibles pasos hacia atrás. Fuese lo que fuese aquello que deseaba hacerme, no era clavarme un cuchillo por la espalda.

-No me tomes por tonto niño, no sabes de lo que estás hablando, no ha existido ser más inteligente que yo en ésta tierra. ¿Me crees tan estúpido como para no poder eliminarte? ¡Todo el tiempo supe de su posición! ¡Si atravesaban una frontera lo sabía! ¡Si pisaban el océano lo sabía! ¡Jamás les perdí la huella! Si hoy siguen con vida, es porque así yo lo deseaba. Primero los tomé como a un juego, quería ver cuanto podrían durar. Luego se me ocurrió algo brillante y sabía que era posible, no había duda de que Rafael los rastrearía. Deseaba que me trajeran aquí al traidor de Montano. Yo confiaba en esa escoria de Rafael y me pagó con la más vil de las traiciones, pero para cuando me di cuenta de que él ya no los acompañaba ya era tarde, ya los había dejado avanzar hasta debajo de mis propias narices, hasta los alrededores de mi fortaleza. Por muy poco no soy perfecto, y eso me ha costado este pequeño contratiempo, pero ni tú ni tus amigos podrá conmigo, soy sencillamente superior.

-¿Cómo es posible? Nuestros pokémon no sufren control mental, no podías saber donde estaban.

-No sabes como deseaba que preguntaras eso. Tú sabrás muy bien que los Ruk… Perdón, Lucario, tienen habilidades un tanto especiales. Una de ellas, mi favorita, es aquella que les permite rastrear el aura de los seres por los a los que tienen mucho cariño. Resulta muy irónico, que el mío puede hacerlo sobre el tuyo. ¿No es así Lucario?

Colocó su mano en su bolsillo y sacó una pokebola común y corriente. Accionó el dispositivo y tras un juego de luces rojas apareció frente a nosotros un Lucario.

-Nobles pokémon ¿No te parece Matías?

Bañado en ignorancia no terminaba de comprender que era lo especial en ése pokémon. Un sonido de atragante dio por terminada la cita con mi memoria, era Lucario -mi amigo- que miraba perplejo la situación. Este era incapaz de cerrar los párpados, sufría movimientos espasmódicos y una salada lágrima asomaba por su lagrimal.

De pronto de tanto mezclar las partes del rompecabezas éstas lograron combinarse formando lo que conocemos como pasado. Noté que el pelaje de ése Lucario no brillaba tanto como el de aquel que crío de pequeño, parecía que ya había terminado de madurar. Además era levemente más bajo y sus músculos, contoneo y púas eran más pequeños. Eran iguales, pero distintitos… “El Lucario” era… Era… Una hembra. No una cualquiera sino…

-¿Qué sucede Lucario? -Sekai decía a mi pokémon- ¿Feliz de ver a tu madre otra vez?

-Tú. -fue lo único que logré decir, el enojo hacía tajos en mis cuerdas vocales.

-Mi liberalista pokémon, ¿no estás agradecido? Le perdoné la vida precisamente a quien te la dio a ti. ¿No soy acaso la personificación de magnanimidad? ¿Acaso no ves lo equivocado que está tu amo?

-¡No me digas amo! -grité tan enfurecido como lo podía estar mi pokémon.

-Te hice una pregunta -exclamó sin darme importancia. Lucario no reaccionaba, seguía sumido en su ataque de pánico- ¿No oyes a tu rey? ¿Acaso me ignoras? -su silencio persistía- ¡Te hice una pregunta! Bestia insolente, ¡sufre! ¡Lucario!

La progenitora de mi estimado amigo, sumida de manera total en el control mental ejercido por la antena de GGF, se abalanzó con su mirada perdida sobre nosotros. ¿Qué se podía hacer en un momento como ese? Sólo cerré los ojos y esperé.

Siento el viento que sólo produce un movimiento brusco filtrarse por mis fosas nasales, luego un débil sonido que pasó a morir dándole rienda suelta a otro más brusco y de mayor intensidad.

Abrí los ojos instintivamente y observé a mí alrededor por meticuloso orden de prioridad, a mi derecha, un paso más adelante, se hallaba Lucario con su brazo derecho levantado en el aire. Había roto en lágrimas y desconsolado apuntaba con sus ojos cerrados al piso. A la izquierda Darkrai posaba inquieto pero inmóvil. Luego pese al miedo que tenía de hacerlo miré hacia el frente. En el suelo yacía el cuerpo de la madre de mi colega, tras ella, el culpable de su muerte, sonriendo con malicia.

-Facilitaciones Lucario, jamás había visto una Esfera Aural tan poderosa. Has acabado con ella, eres todo una maquina de matar, también tu muerte será una lástima.

-¡Es imposible! -Grité tratando de desahogar la ira cosechada en los últimos minutos- ¡Miles de veces atacamos a distintos pokémon y nunca ninguno murió, mucho menos de un solo ataque!

-En efecto, debería ser imposible, pero cuando se trata de un pokémon con un corazón tan inestable como éste espécimen de Lucario no se necesita demasiada fuerza. Debía hacer algo para que tu pokémon no rastreara el aura de su madre, por eso ella pasaba casi todo el día en un estado vegetativo donde se le inducía una especie de muerte cerebral y se reducía el número de latidos del corazón hasta el límite mínimo posible. Sólo despertaba unos minutos al día para orientarnos sobre vuestra ubicación, luego, volvía a “dormir”. Desafortunadamente éste tratamiento causó muchos efectos secundarios, como derrames, calambres musculares y una curiosa y a la vez extraña mezcla de bradicardia y taquicardia, lo que acabó por convertirla en una bomba de tiempo. ¿Una lástima, no?

Envenenado de ira y segado por las malas intenciones me hallaba intentando contenerme, pero no podía más, la cólera es la tentación más grande del hombre.

-¡Lucario, mátalo!

Sin peros y pese al desgarrador luto con veracidad se arrojó cual perro rabioso contra el oriental. Me es imposible determinar algún ataque, sólo avanzaba hacia él, no me gusta prejuzgar, pero por el modo en que avanzaba parecía querer despedazarlo literalmente a mano limpia, jamás lo había visto tan fuera de si.

De más está decir que Sekai Chanpion no se quedó de brazos cruzados y se vio obligado a jugar su mejor carta de entrada, seguramente lamentándose por no haber podido darle un coloquial prólogo a la salida a combate de este. Sacó de algún bolsillo secreto en su capa una pokebola dorada pero ligeramente más opaca que aquella que supo mantener a la difunta Lucario.

La abrió sin actuación previa y hasta con desesperación diría. Una gran figura se materializó en la sala emanando una refulgente luz envidiable hasta para el mismo Febo. Lucario se detuvo, no por miedo creo yo, sino más bien por asombro. Para él encontrarse con aquello no era un descubrimiento, sino un reencuentro. Hace ya varios meses, cuando neonato, el vio por primera vez al dios de los pokémon, el ser más poderoso de esa especie, el gran Arceus.

Allí se posaba, -flotaba, en realidad- solemne ante nosotros. Tres metros al menos era su altura, y hacían ver insignificantes a los casi cinco que el cupular techo del recinto tenía. Rus rasgos eran incomparables, no había detalle que criticar a tan majestuoso ser. Su rostro era impactante y sus ojos seguramente también hubiesen sido de agrado intachable de no ser por los efectos que la esclavitud mental tenía sobre estos. En resumen, era un pokémon imponente y sin siquiera haberlo visto moverse, se podía afirmar que me daría la batalla de mi vida.

Quien desde hace tiempo se proclama Shogun reía, cínico como la injusticia misma.

-¡Les presento al pokémon más poderoso sobre la faz de la Tierra! ¡Arceus el magnífico! ¿Aún se sienten con tanta confianza?

Igual de iracundo, pero significativamente más precavido respondí sin tirarme atrás.

-No me importa que tan fuerte te creas, ni tampoco tus aliados, o esclavos, me da igual. Así me tarde toda la vida te voy a hacer pagar todas y cada una de las que hiciste. Tus atrocidades no tienen nombre, no me explico como se pudo engendrar semejante maldad. Te lo repito, no me importa, vamos a acabar contigo.

Ya no lo soportaba. Cualquier acuerdo tácito antes hecho sobre no matarlo ya no parecía importar, el odio oprimía mi cerebro, no deseaba oír consejo de nadie, creía saber exactamente lo que debía hacer.

Otro áspero, profundo y sonoro estruendo se filtró por mi sistema auditivo dándome un rayo de esperanza. Era el sonido de un derrumbe, y sólo había una cosa que podía desmoronarse y hacer semejante ruido. Era la antena, Demian y Scizor lo había logrado.

-¡Te lo dije! Ese sonido que acabas de oír era tu antena cayéndose. ¿Ya no eres tan valiente sin los pokémon bajo tu control verdad?

Otra risa, pero ahora mucho más despiadada, algo tenía entre mano.

-¿Qué acaso no pudieron verlo? -decía con malicia- ¡Iluso! ¡Esa mole no era más que una mera distracción! ¡La verdadera antena está justo delante de ti!

-Oh, no, no puede ser…

-¡Así es! -gritaba extasiado mi “mejor enemigo”- ¡Las ondas que activan las hormonas de control sólo son emanadas por la cabeza de Arceus!

-No…

-¡Calla! ¡No tienes excusa, ahora no hay forma de detenerme, toda la humanidad está condenada, prontos todos morirán y podré reinar sobre los pokémon!

-La humanidad, ¿morirán? ¿De que hablas?

-Te he mentido muchacho, mi plan nunca ha sido gobernar una raza tan repugnante como la humana, no son nada bueno, sólo han destruido éste hermoso mundo. Quiero empezar de nuevo, que todo vuelva ha ser como antes, que sólo existan pokémon y animales ¡Así el mundo no tendrá el final trágico al que los humanos lo han condenado! ¡No habrá inundaciones, sequías, destrucción de bosques ni nada! ¡Será la utopía con la que tantos han soñado!

-Dios santo, estás enfermo, eres…

Entonces me di cuenta, todo cuadraba perfectamente. La antena y el control mental… como en Oro y Plata. Los problemas ambientales… Iguales a los que el equipo Magma -o Aqua, quien prefiera la otra versión- trataba de evitar en Rubí y Zafiro. Y el argumento principal de ésta descabellada historia, un mundo libre de humanos… Como Helio tanto deseaba en Diamante y Perla, donde los pokémon podrían ser libre y vivir felices… El deseo principal del equipo Plasma en Blanco y Negro. Siempre estuvo ahí, en frente de nosotros, y nunca lo vimos…

-Los juegos…

-¿Ahora comprendes muchacho? Admito que nunca fui bueno guardando secretos, por eso se me ocurrió usar mis influencias en Game Freak para “inspirar” a los guionistas con mis ideas, para que el mundo supiera de a poco lo que los esperaba. Por fin estoy tan cerca, sólo me resta acabar contigo, luego finalmente llevaré a cabo mis planes y la naturaleza volverá a ser hermosa como lo era antes de cometer el error de crearlos a ustedes. Lucario, Darkrai es su última oportunidad. Dejen a ese humano y vengan conmigo al nuevo mundo que nos espera.

Lucario gruñó con fuerza de manera tal que cualquier ser humano pudiera interpretarlo como un “no”. Darkrai tranquilo, aburrido si se quiere, simplemente parpadeó, me miró y “dijo”:

-¿Ya puedo ajustar cuentas con Arceus?

En cualquier otro momento hubiese reído de la indiferencia de Darkrai. A él le importaba lo más mínimo cualquier cosa que el mal llamado Shogun o yo dijéramos, sólo deseaba hacer lo que se le encargó, luchar con Arceus. Era el momento de calmar su ansia, había que acabar con esto.

-Sí ya puedes, pero lucharás junto a nosotros, te lo ordeno. Lucario, sé el mal momento que estás pasando pero pue…

-Lucario…

-De acuerdo. Adelante, terminemos lo que empezamos.

-¿Aún quieren pelear? Jamás había visto a alguien tan empeñado en morir. Si así lo desean, será mejor que cumpla con sus designios, acabaré con ustedes, pero trataré de que no duela tanto.

-Calla y pelea, ya no te soporto. ¡Lucario, Darkrai, listos! ¡Tú -Lucario- Esfera Aural, Darkrai muéstrame lo que sabes hacer!

-¡Sentencia!

Con increíble velocidad Darkrai fue el primero en atacar. Creó entre sus manos un poderoso rayo rojizo, lo que se dice toda una Onda Certera y la disparó contra el dios pokémon. Por su parte, Lucario generó su infalible y característico ataque y arrojó la verde esfera. Ambos ataques golpearon casi simultáneamente a Arceus, no hicieron mucho daño, pero dieron un aviso.

El extraño arco dorado que rodeaba a la antena pokémon se tornó de un brillo inquietante y lo próximo que supe fue que una negra masa de poder esférica se acercaba a toda velocidad. Ésta impactó directamente contra Darkrai, causándole daños considerables, además, la onda expansiva me valió una caída y un tambaleo a Lucario.

-¡Me las pagarás, Arceus! -con furia gritaba el siniestro ser- ¡Te mostraré quien es el mejor!

Sin esperar órdenes arremetió con Pulso Umbrío ante su enemigo mortal. Arceus arrugó el rostro de dolor mientras el rayo de oscuridad pura quemaba su cuello, pero no se movía.

-¡Pues si no se va a mover, aprovechemos! ¡A Bocajarro!

Lucario saltó en el aire y sorprendió al enorme y torpe -en espacios tan reducidos- pokémon con una patada descendente en la cabeza, seguida de un popurrí de golpes en todo el cuerpo. Era un maldito tanque, los ataques poco hacían, pero todo suma.

-¡Tierra viva! -mi rival ordenó.

-¡Protección!

Lucario logró evitar otro temible golpe, pero Darkrai pagó las consecuencias, su motivación por la lucha lo estaba desconcentrando.

-¡Ten más cuidado Darkrai! ¡Lucario, Pulso Dragón!

-¡Lanzallamas!

Las brazadas de fuego y el verde rayo generado por mi hermano en armas colisionaron en un punto cercano al medio. Lucario resistió unos segundos, pero luego su ataque sucumbió ante el fuego quedando envuelto en éstas. Darkrai literalmente se arrojó sobre Arceus usando Lanzamiento sobre si mismo, tras la colisión se contuvo encima de su enemigo golpeándolo a mano limpia y obstruyendo su visión. Aproveché mi oportunidad para ver a Lucario.

-¿Estás bien? -cuestioné, tenía quemaduras serias en su parte orgánica y su armadura de acero se había calentando tanto que me era imposible quedarme a menos de un metro de distancia- ¿Puedes continuar?

-Lucario… -Se puso de pie con algo de dificultad y asintió con la cabeza.

-De acuerdo, pero ten cuidado. Sigue con Esfera Aural y luego con A Bocajarro sin darle respiro.

La Esfera Aural fue el primer ataque que causó que el centelleante dios pokémon gimiese de dolor. Luego la seguidilla de puñetazos y patadas del segundo ataque fue la excusa perfecta para darle un respiro a Darkrai.

-¡Arceus, Puño Certero! -ordenó el enemigo definitivo aún manteniendo la calma.

Tras unos segundos de espera y recibiendo golpes, la maravilla de la ingeniería genética alzó sus extremidades delanteras sacándose de encima a ambos pokémon sin esfuerzo. Ambos colisionaron contra muros paralelos causando un temblor en el recinto.

-¡Ve a por la escoria negra! ¡Demolición!

-¡Ayúdalo Lucario, Puño Bala!

Milisegundos antes de que Arceus impactara contra su álter ego oscuro el duro puño recubierto en metal del minúsculo luchador se presentó ante su quijada llevando como obsequio dolor y mareo. Darkrai se incorporó otra vez y atacó nuevamente con Pulso Umbrío.

-¡Bomba lodo!- ordenó el sanguinario japonés.

Darkrai evitó con gran agilidad el torrente de sustancia tóxica emanada por nuestro rival. Cuando ésta cayo al suelo, varias gotas salpicaron mi camiseta junto a mi mano. Rápidamente me quité ésta antes de que el ácido penetrara, luego comencé a agitar la mano infectada tratando inútilmente de alivianar el ardor.

-¡Sentencia!

Debido a la distracción traducida como el ardor de mi mano no ordené nada a los pokémon quienes intentaron evadir el ataque principal de Arceus por instinto. Lucario no lo logró, la gran esfera negra dio de lleno contra su pecho haciéndolo desmoronarse en el suelo.

-¡Lucario! –grité con el corazón detenido.

-¡Ve por él! –fueron los designios del contrincante.

Como locomotora se arrojó hacia Lucario con sus fauces abiertas, Darkrai intentó interponerse pero sólo consiguió ser arrollado.

-¡Lucario levantarte! -no había respuesta- ¡Por favor! -nada.

Cuando la gran boca del pokémon alfa atinaba a arrancar un brazo o a cometer quien sabe que otra atrocidad, el maestro del aura elevó su brazo y disparó una poderosa Esfera Aural directamente a la cavidad oral de su teocrática deidad explorando su sistema digestivo y causando estragos en éste al colisionar.

Me es imposible saber donde se estrelló el infalible movimiento tipo lucha, pero puedo afirmar que al momento de hacerlo, Arceus sufrió un espasmo temible, su contextura física se deformó de manera grotesca al punto de que parecía a punto de estallar. Al mismo tiempo, escupía un gran chorro de un líquido equivalente a la sangre y sus ojos parecían querer salirse de sus cavidades.

Con una sucia pero efectiva treta Lucario había dado un giro en la batalla. Su boca estaba ensangrentada a diestra y siniestra, su ojo, completamente cerrado y morado, pero el daño en realidad no era ni la mitad de grave de lo que pensaba. Había fingido, los había engañado.

-¡A bocajarro! ¡Darkrai, ayúdalo!

Salpicando sangre mi pokémon volvió a moler a golpes la periferia del cansado cuerpo de Arceus. En tanto, con zarpas de penumbra, el ataque de Garra umbría de Darkrai rasguñaba el cuello del mismo.

-¡Quítatelos de encima, Arceus! -gritaba, ya intranquilo.

Con Garra Dragón hizo cesar los rasguños de Darkrai mientras ambos gemían de dolor. Luego, con una Cola Férrea ayudó a decorar con sangre el suelo a Lucario.

-¡No se rindas! ¡Ataque Óseo!

El luchador de acero limpió su rostro y con el mismo movimiento de brazo generó el virtual hueso hecho de energía en estado puro. Con él, le dio a Arceus un golpe en la mejilla. Éste arremetió con un Puño Certero durísimo en el estómago, Lucario no aguantaría mucho más.

Entonces Darkrai nuevamente trepó al cuerpo de su enemigo mortal y con ambas manos le cubrió los ojos. Arceus, como cualquier ser salvaje, por instinto, se desesperó al tener su visión obstruida.

-¡¿Qué demonios haces?! ¡Pelea Arceus!

-¿Qué esperas? ¡Acaba con él! -“gritaba” el príncipe de los pokémon siniestros- ¡No puedo vencerlo, me odio por eso, pero no puedo vencerlo! ¡Pero al menos puedo asegurarme de que se destruya! ¡Acaba con él o lo jamás te lo perdonaré!

-¡De acuerdo! ¡Lucario, Puño Certero!

Tras unos segundos de espera, el ataque ya estuvo listo. El puño de Lucario impactó brutalmente contra la existencia del momentáneamente ciego pokémon. Ahogó un sonido sordo y desplomó las rodillas de su tren delantero en el suelo. Darkrai continuaba tapando sus ojos, aunque éste ya casi no ofrecía resistencia. Su creador, mudo e inexpresivo.

-¡Gigaimpacto!

No hay demasiado que decir, cubierto por un luminoso escudo violeta y verde Lucario llevó a cabo su más poderoso ataque. Darkrai se elevó justo a tiempo para salir ileso y Arceus recibió todo el daño de lleno. Arceus no se movió de su lugar, era muy pesado, simplemente se desplomó completamente vencido, entonces mi juvenil mente pensó que todo había acabado.

-¡Si! Lo lograron ¡Lo lograron! ¡No puedo creer que lo hicieran! ¡Son excelentes! ¿Qué dices ahora… ¿Eh?

Sekai había desaparecido. En aquella habitación sólo quedamos Lucario, descansando en el suelo sin aliento, Darkrai mirando con desprecio el cuerpo inerte de Arceus y éste mismo, inconciente. Un pitido, aquella misteriosa máquina se había encendido, emanaba luz de su interior. Fuera lo que fuera, no podían ser buenas noticias, y lo sabíamos…

GONZALO:

Cada piso la espera se hacía más angustiosa y la subida aburrida. Era rotundo el cambio en ese edificio, los primeros pisos eran sublimes de una manera que no carece de sentido explicar otra vez, los más altos, no eran más que un conjunto de oficinas aburridas.

Al no saber japonés era imposible saber en que piso estábamos, pero era uno alto, las ventanas -y mis piernas- me lo decían. Eran los mismos pasillos descritos por Mati, los mismos que él había recorrido, pero con una gran diferencia. Él los vio, nosotros los observamos.

Fue en uno de esos indistintos conjuntos de cubículos y oficinas donde detuve mi corrida y dije:

-¡Alto! Miren esto.

Mi mente no me había engañado, había visto bien. En un cuarto de oficina de paredes de yeso blanco, sobre una puerta de madera barata, había una placa de bronce que anunciaba:

"RAFAEL N. MONTANO

????????"


-¿Lo es? –preguntó Morena.

-Creo que si, debe ser su oficina.

-Curioso, pero hay que seguir –inquirió la chica.

-No, espera, creo que deberíamos entrar.

-No seas tonto, no hay tiempo que perder…

-Sólo será un minuto, luego nos vamos, lo prometo -expliqué.

Algo me decía que debíamos entrar, no era ningún mensaje esperanzador ni nada, sino más bien una muestra de respeto por quién había sido el entrenador y creador de mis dos amados pokémon. Sólo teníamos como legado su diario, fuente de toda clase de información sobre ingeniería genética y los distintos tipos de pokémon, y un viejo relicario. Quizá allí dentro habría otros objetos, otras pertenencias suyas que mostrarle algún día al mundo si salíamos vivos.

Tiré del picaporte. Cerrada. No fue un gran problema, una patada de Deoxys y cayó como si nada. Con cautela entramos mirando en todas direcciones esperando una trampa o algo que nos atacara, pero nada. Era uno oficina común y corriente. Tenía una gran ventana que nos permitía ver que pronto comenzaría a atardecer, era de roble si mal no recuerdo, como su escritorio y librero. Empezamos a explorar, no había nada que llamase demasiado la atención. Las paredes, pintadas de colores pastel la hacían ver un tanto oscura, pero el moderno sistema de iluminación solucionaba el problema. Una rugosa alfombra, un Potus, una computadora que Morena encendió para tratar de investigar y el típico sillón con ruedas infaltable en cualquier oficina que se precie como tal.

-Mala suerte -dijo Morena-. Tiene contraseña. ¿Gonza? ¿Me estás prestando atención?

-Eh…

No, no molestes, estoy concentrado en otra cosa. Esa era la respuesta ideal, pero no podía tomarme la molestia de desperdiciar tiempo, estaba concentrado en otra cosa. Una cosa peculiar, una cosa que me era extrañamente familiar pero no sabía de donde, una de las peores impotencias.

Era un cuadro, de marco hecho con caoba -debido al negocio familiar, sé bastante sobre el tema- finamente tallado. En ese portarretrato colgado del muro, de no más de un metro cuadrado, había una fotografía ampliado del dueño de la oficina, Rafael, en paz descanse. No era demasiado especial, sólo podía verse a él delante de un muro rosado, sonriente, como siempre. No comprendía porque me llamaba la atención, era una foto nada más, una foto de Rafael, una foto… Que estaba en su relicario.

¡Sí, eso era! ¡De ahí lo familiar! Todos los días abría esa pequeña pieza de joyería para mostrar aquella fotografía al dúo Zoroark-Pidgey y recordar con melancolía al difunto investigador. Era la misma imagen, sólo que reducida.

Me temblaba la mano mientras me descolgaba el relicario y lo abría. Allí estaba, en la primera solapa, la fotografía. En la segunda, aquel mensaje inexplicable para el grupo, hasta entonces. En aquella solapa se leía:

“Cuando hallen mi imagen, la llave de la victoria se les presentará.
1B3-G6R-9Q2”


No había que ser muy listo, hasta yo pude descifrarlo sin problemas, desde allí estaba claro por donde se lo viese… “Cuando hallen mi imagen”…

Quité el cuadro y me di cuenta de que había acertado, allí posaba escondida una caja fuerte. Cuadrada, de acero y blindada. Su sistema de seguridad lo conformaban una especie de picaporte, una pequeña pantalla y un gran teclado que poseía todos los números del cero al nueve y las letras del alfabeto español.

-¿Qué rayos es eso? –Preguntó boquiabierta una sorprendida More.

-Shhh.

Introduje el código, con lentitud y seguridad. Al finalizar presioné la tecla “enter” y coloqué mi mano sobre el picaporte que abriría la cerradura. Ahora sólo había una cosa que descifrar, el significado de “La llave de la victoria se les presentará”.




#132

Re: Pokémon Caos:El despertar [Cap. 28]


Genial episodio n.nU nadie comenta xD bueh perdon por no comentar antes, el primer dia que lo sacaste lo lei pero no me dio tiempo de responde, todavia quedan mas sorpresas que Arceus? el shogun es una computadora? cual sera la llave del exito? gonzalo aprendera matematicas algun dia? por que hago estas preguntas? xD bueh, las ultimas dos no las cuentes, espero que se contesten con el tiempo
y estoy casi seguro que haras 30 capitulos :P


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Lee mi Fanfic: Pokémon Shi Daos


#133

Re: Pokémon Caos:El despertar [Cap. 28]


Hola Maty!
Vuelvo para comentar por ultima vez tu magnifico fic!
Felicitaciones por estos últimos caps! Realmente me has sorprendido con algunas de tus ideas y descripciones, me ha gustado todo! Aun con todas mis ocupaciones, nunca deje de pasar por la sección a ver si había algún capi nuevo. Felicitaciones de nuevo.
Salu2.
Pokefan2o1o.
#134

Re: Pokémon Caos:El despertar [Cap. 28]


Buen capítulo, desde luego.
Los últimos siempre son los mejores.
Esperaré el último con paciencia y... Lamento no haber comentado hasta ahora, pero me fui un tiempo del foro y...
No se me ocurrio volver para leer el fic.









Water Tribe. Never4Get.

















#135

Re: Pokémon Caos:El despertar [Cap. 28]


buen capitulo lere tus fanfic apartir de aora
#136

Capítulo 29: El ciclo del caos

Capítulo 29: El ciclo del caos

*Me pongo un esmoquin, desenrollo la alfombra roja y hago pasar a los lectores*

Buenas gente, pues aquí está, la frutilla del postre, el gran final, el desenlace de este fic que tanto orgullo me produce, si bien esta no es la última parte del texto, ya que queda un epílogo que les traeré durante la semana 8), les aseguro que éste es el final de ésta historia, el epílogo existirá solamente para aclarar algunas dudas que seguro quedarán en boca de todos mis lectores y será un pase a una posible secuela. En fin, no me resta más que agradecerles a todos los que han seguido esta obra por todo su apoyo y paciencia, se que en ocasiones me atrasé demasiado pero también doy fe de que supieron comprenderme.
Mil gracias.


Respuestas:
Spoiler
xpokemaster: Pues si, si cuentas el epílogo haré en efecto 30 capítulos Sherlock :P
Muchas de tus preguntas obtienen respuesta en éste cap. Muchas gracias por acompañarme durante todo este tiempo, espero verte por aquí para el epílogo, saludos!
pokefan2010: Gracias por pasarte, pokefan, dejame decirte que eres de mis más fieles lectores y quiero que sepas que aprecio eso. Tus cumplidos son halagos para mí. Muchas gracias por todo tu apoyo. Suerte!
sevenap: Otro gran lector, si señor. Mil gracias por todas tus críticas, cumplidos y apoyo, realmente me alegra ver que unos cuantos bancaron este fic durante tanto tiempo. Espero que disfrutes este cap, saludos!
sohta: Wow, no me esperaba un nuevo lector a estas alturas, pero siempre son bienvenidos. Espero que disfrutes del fic. Saludos!


Ahora sin más preámbulos, el capítulo final de Pokémon Caos: El despertar...

CAPÍTULO XXIX: EL CICLO DEL CAOS


Spoiler
Domingo 22 de enero de 2012. Sede central de Game Freak, Tokio, Japón.

GONZALO:

Y la llave de la victoria apareció frente a nosotros. La caja fuerte se veía mucho más grande por dentro debido al poco provecho que se secaba de su espacio. Sólo un objeto era protegido para aquellas paredes de acero. Era un pequeño paquete que cabía fácilmente en mis manos, estaba envuelto en papel madera.

Con intriga -por no decir con miedo- la tomé entre mis manos y sentí un aire frío recorriendo mi nuca, aunque creo que fue sólo mi imaginación.

-Dime por favor Gonzalo, ¿qué es eso?- preguntó nuevamente Morena.

-No lo sé con seguridad, pero creo que podrá ayudarnos.

Rasgué impacientemente el papel y pude apreciar por primera vez el último regalo que Rafael nos legó. Era una piedra azul de forma ovalada con cuatro orificios apuntando al firmamento y una boquilla de madera en la parte trasera. Llevaba una banda elástica que a su vez sujetaba una pequeña agenda de bolsillo.

Mi juvenil ignorancia en lo que a los pokémon se refiere no me permitió percatarme de que objeto se trataba y el gran poder de éste. En cambio, Morena no tuvo que ver aquella piedra para darse cuenta. Se quedó perpleja mientras la observaba.

-¿Sabes lo que es?- pregunté.

-S-sí, creo, no estoy seguro, pero creo que es una Flauta Azur.

-¿Una flauta que?

-Azur, en los videojuegos de pokémon se utilizaba para poder localizar a Arceus, es un objeto muy extraño. No estoy del todo segura, pero se le parece bastante.

-Ahora que lo dices, creo que Mati me habló de ellos una vez.

Morena la tomó con brusquedad y dejó caer la agenda. La tomé antes de que cayera al suelo y tuve problemas para abrirla debido a los nervios. La primera hoja era un texto en ingles, idioma que no comprendo hasta hoy. Sólo logré entender el nombre “Rafael Montano” en el título y un par de palabras sueltas en el texto.

-Mati, ¿dónde estás cuando se te necesita?

Pasé la hoja y me encontré con un texto en portugués, comprendía un poco más pero seguía siendo in entendible, nuevamente el nombre de Rafael Montano aparecía en el título. Pasé otra hoja y la secuencia se repitió sólo que ahora el texto era en italiano. Lo varias veces más y me encontré con el mismo manuscrito en un idioma que no conocía, una lengua asiática y finalmente en español. Había más hojas, donde seguramente se encontraba el mismo texto en más lenguajes. Fuese lo que fuese aquel mensaje, Rafael se aseguró de que cualquiera pudiera comprenderlo.

Volví a la hoja traducida al español para averiguar finalmente el contenido del mensaje. Luego de leer las primeras líneas pasé a catalogarlo como una carta. Decía más o menos así:

“ÚLTIMA VOLUNTAD SECRETA DE RAFAEL MONTANO

Saludos estimado paladín de la justicia.
Sí estás leyendo esto, significa que he fallecido y no logré acabar con mi cometido de salvar a la Tierra de la tiranía de Sekai. Seguramente te explicarás que es éste objeto y por que no te hable de él. No me malinterpretes, no significa que no confiara en ti… Después de todo, te confié a Zoroark y Lucario, ¿verdad?
No te dije nada, por el simple hecho de que quería evitar que llegaran a oídos de Sekai noticias sobre la existencia de éste artefacto, y la única alternativa era ocultarla de cualquier persona. Te lo hubiera dicho cuando llegase el momento, pero lamentablemente el destino me jugó una mala pasada.
No perderé más tiempo explicándote el origen o el porque de la aparición de éste objeto, sólo me limitaré a advertirte de que cuando llegue el momento en que te enfrentes a Arceus deberás usar la Flauta Azur si quieres tener posibilidades de vencer.
No te robo más tiempo, ten suerte querido amigo/a, la necesitarás.

PD: Seguramente en vida te habré dicho esto muchas veces, pero por favor, cuida de mis pokémon, te los encargo mucho. Gracias.”


-Rafael -dije sin aliento- hasta muerto sigues ayudándonos… Gracias, lo haremos por ti, amigo.

Morena, quien leía la carta junto a mí, sin esperar más dijo:

-Debemos llevarle la flauta a Mati antes de que sea demasiado tarde.

-Sí, no perdamos tiempo, espero que aún no halla comenzado la batalla. Adelante.

MATÍAS:

El plan del Shogun había sido prácticamente perfecto por varios años, fue pensando meticulosamente para evitar inconvenientes. Incluso admitiría que su astucia fue admirable, muy pocas personas hubieran llevado tan bien un plan tan complicado. Sin embargo, por increíble que parezca, ya en la recta final cometió un error. Un error fatal que le costó todo. Pese a lo bueno de éste fallo, ni el más sabio entre los hombres hubiera imaginado que ese error fuera su propia carne.

La misteriosa máquina que albergaba al Shogun vibraba y silbaba como si se tratara de una vieja caldera, pero a la vez brillaba y chirreaba como una computadora ya entrada en años. Era tétrico y lo peor es que no sabía porque.

Inmóviles no posábamos los pokémon y yo frente al inerte cuerpo del dios pokémon y aquel pedazo de maquinaria. Mientras aquellas opacas luces verdes centelleaban el sonido de la máquina comenzó a deteriorarse hasta el punto que finalmente pudimos oír la voz del Shogun otra vez.

-¡¿Creías que me dejaría vencer tan fácil?! Admito que no pensaba que llegarían tan lejos, pero jamás se me cruzó por la cabeza ser vencido. No quería tener que llegar hasta esto, pero ustedes se lo buscaron. Ahora, maravíllense con mi obra maestra, el mayor descubrimiento científico de todos los tiempos, ¡la máquina REDRUM!

El resplandor de la máquina REDRUM se intensificó por un instante para luego pasar a apagarse completamente. De una especie de antena comenzó a manar algo similar a la electricidad teñido de esmeralda. Ésta energía se liberó de golpe, chocó contra el techo siendo repelida y cayó de lleno sobre Arceus haciéndolo gemir de dolor.

El antes debilitado pokémon volvió a ponerse de pie como si hubiera estado durmiendo, como si de pronto todo el dolor hubiese desaparecido. Es inexplicable la manera en que éste comenzó a cambiar, sencillamente no existen palabras para ello. Lo que si puedo asegurarles, es que tras esa extraña -y hasta sicodélica si se quiere- había aumentado su tamaño y contextura física, sus ojos se había teñido de rojo, su piel se había puesto morada, y aquel vellocino dorado recubriendo su cuerpo se tornó negro como la noche.

Pero eso no es todo, sus colmillos también aumentaron de tamaño, al igual que sus cuernos. Pasó de inspirar respeto a inspirar miedo. Realmente me ponía los pelos de punta, ningún pokémon me había hecho sentir así desde el enfrentamiento con aquel Garchomp donde Lucario siendo aún un Riolu casi muere. No me explicaba como, pero ese maldito había logrado hacer aún más fuerte a Arceus.

Sin que el dios pokémon moviera sus fauces, con una voz nacida directamente desde las cuerdas vocales de la bestia, el Shogun dejó oír su voz otra vez.

-¡Sucumbe ante REDRUM, el conversor materia-energía más eficaz del mundo!

Su voz se oía significativamente más grave y ronca, pero tan clara como antes. ¿Cómo era posible? ¿Tan inteligente podía ser aquel hombre? Había hecho lo que muchos creían un mito, convirtió materia en energía, su propia materia, su cuerpo.

-¡Así es! ¡Las máquinas REDRUM me permiten convertir materia en energía y viceversa. Gracias a ellas, logré traer de regreso a la vida a los pokémon!

¿De regreso? ¿De que hablaba?

-¡Pero no solamente eso! ¡Existen cientos de modelos en todos los tamaños y forma! ¡Incluso las pokebolas son modelos de REDRUM! Éste modelo que está aquí atrás es el más sofisticado, y me permite transformar cualquiera cosa en energía eléctrica y dejar que se mueva libremente en ese estado hasta encontrar un cuerpo donde establecerse. ¡Gracias a ella llevaré a cabo mi gran sueño, una vez eliminada la humanidad de la faz de la Tierra yo reinaré sobre los pokémon siendo precisamente su Dios y no un simple y asqueroso humano! ¡Ya he extendido su vida demasiado, ahora mueran!

Y el mutante pokémon exploró su nuevo poder con Sentencia. Lucario se colocó frente a mí para protegerme y tanto él como Darkrai recibieron la negra esfera de energía directamente. La onda expansiva nos revolcó por el aire hasta caer directamente contra un muro. Lucario cayó sobre mí, lo que intensificó aún más el dolor.

Al tocar el suelo, abrí los ojos e hice un esfuerzo por levantarme, el dolor corporal era terrible. Los pokémon lucían en peores condiciones que yo. No había duda, el poder de Shogun-Arceus también se había intensificado.

-¿Aún quieren seguir luchando? Su espíritu es apreciable, pero no tienen oportunidad alguna.

Apoyé mi brazo en el piso y al hacer fuerza para ponerme de pie sentí un dolor agudo e intenso, las lágrimas escapaban de mis ojos por el sufrimiento. Mi brazo estaba roto.

Maldiciendo por el dolor, me paré usando la fuerza de mis piernas. Darkrai y Lucario ya estaban de pie.

-Nada está dicho abominación, mientras mi corazón siga bombeando voy a tratar de vencerte, y créeme que no estoy sólo.

-¡Lu, Lucario! -confirmaba malherido mi amigo.

-¡No nos rendiremos! ¡Lucario, A bocajarro! ¡Darkrai, Pulso Umbrío!

El Pulso Umbrío arremetió contra la piel de Arceus mientras en el aire Lucario se acercaba listo para golpear con sus brutales patadas y puñetazos. El rayo oscuro prácticamente rebotó sobre la existencia del híbrido pokémon-humano y poco fue el daño que los tres puñetazos del luchador de acero infligieron antes de salir despedido ante otra poderosa Sentencia.

Onda expansiva. Otra vez al suelo. Dolor terrible en el brazo. Irritantes carcajadas del dios pokémon. Pero no pensaba rendirme, seguiría luchando. De un salto me puse de pie. Ahora también me dolía el rostro y mi camiseta estaba rasgada violentamente por la fricción del piso.

-¿De pie otra vez? ¿Qué acaso no lo entiendes? ¡No tienen posibilidades de ganar?

-Sekai, Arceus o como quieras que te llame, no me importa que tan inteligente digas ser, o cuanto me lo discutas, estás equivocado. ¿No te das cuenta? Pues claro, estás cegado por la codicia y la ambición. Me has quitado a mi familia, y seguí adelante. Nos quitaste a Rafael y seguí adelante. Mis amigos perdieron a los suyos y también siguieron. Acabaste con la familia de Lucario, y aquí lo tienes. ¿Crees que a estas alturas voy a rendirme? Aún tengo esperanza y por más simbólico que eso sueno y por desesperanzador que suene, es suficiente incentivo para continuar. Siempre hay algo por lo que luchar y seguir adelante. Familia. Justicia. Sueños. Deseos. Amistad. Todas esas cosas dan vida a la esperanza y ésta retroalimenta a las además. Así es la vida, por eso es tan hermosa, es algo que por lo visto nunca comprendiste y te ha llevado a esto. Ahora te haré pagar por tu necedad, así sea lo última que haga. Puedes tener todas las de ganar, pero nosotros tenemos esperanza, ¡Y te demostraremos cuanto vale eso! ¡Lucario, Darkrai, vamos al combate!

Por primera y última vez, tomé la iniciativa de atacar a un pokémon con mis propias manos. Corrimos coordinadamente, yo por el centro, Darkrai y Lucario flanqueándome. Por supuesto no puedo causarle mucho daño a una de esas criaturas, pero estaba cegado -en el buen sentido de la palabra, si lo tiene- por la iniciativa y la esperanza.

Salte y golpeé sin causar daño alguno la mandíbula de mi máximo enemigo. Lo que si fue significativamente útil, fueron los duros golpes a puño limpio del siniestro pokémon legendario y mi hermano en armas. Parecían tan motivados como yo, por eso continué con el simbólico acto de acompañarlos físicamente en el combate. Por varios segundos seguimos arremetiendo contra aquella bestia. No sé si fue sólo mi imaginación, pero antes de salir despedido en el aire por otro ataque de Sentencia, me pareció oír un grito de dolor de Arceus, lo que era de cierta triste manera, una victoria moral.

Esa tercera caída fue sin duda la más dura. Ya no teníamos fuerza, aquellos golpes nos habían agotado. Levantarme usando sólo las piernas me era imposible y tratar de hacerlo con los brazos fue inútil debido a la quebradura. Creí en aquel momento que ese era el fin e hice lo que toda persona en mi situación hace, improvisar una despedida.

-Lucario -dije esforzándome por no desmayarme- fuiste un gran amigo, gracias por todos los momento vividos, te amo amigo, sea lo que sea lo que nos pase, ten en cuenta que siempre estaremos juntos. Darkrai, muchas gracias por tu ayuda, se que no te agrado, pero espero que comprendas lo agradecido que estoy por tu lealtad y buena disposición.

Lucario asintió mientras ya estaba a medio camino de ponerse en pie, su fortaleza y voluntad siempre lo caracterizaron. Darkrai fingió no oírme, no esperaba más, pero si moría al menos tendría la conciencia tranquila sabiendo que le hablé desde el corazón.

Cerré los ojos, no por miedo a la muerte, sino que el cansancio no me permitiría seguir lúcido demasiado tiempo. Aún podía oír como un susurro distante la voz del Shogun, parecía un eco dentro de mi cabeza.

-¡Mueran! -decía el indeseable ser. Luego oí a la oscura esfera partir de su boca.

Aquellos segundos que conformaron la angustiosa espera de la muerte se hicieron interminables. Podía oír con claridad la Sentencia acercándose, y francamente no sabía que pensar con claridad, todo era una laguna mental.

-¡No! -se oyó a lo lejos, o por lo menos eso me pareció aturdido como estaba- ¡Zoroark, Pulso noche!

Segundos después oí la explosión causada por el choque de ambas masas energéticas. De alguna forma junté energía suficiente para sonreír, Gonzalo llegó en el momento indicado, como lo había hecho durante toda nuestra juventud.

-Oh Mati -oí decir a una voz que sólo podía pertenecer a Morena-. Deoxys, usa Recuperación, rápido. Sentí el calor del pokémon alienígena al posarse sobre mí, incluso vi el resplandor dorado que siempre emana mientras usa ese ataque a través de mis párpados. Tras unos instantes de recibir el “Abrazo de la vida” ya contaba con fuerzas suficiente para ponerme de pie, abrir los ojos e incluso hablar. Me sentía como si no hubiese dormido en tres días, pero estaba listo para volver al combate.

-Gracias Deoxys, te debo una.

-¡Mati, estás bien gracias al cielo!- gritaba la chica mientras me abrazaba. Grité de dolor cuando presionó mi brazo- ¿Qué sucede? -inquirió.

-Es sólo mi brazo, ahora hay cosas más importantes.

-¡Por fin! -el Shogun exclamó- ¡Todos los rebeldes unidos, ahora puedo vencerlos sin esfuerzo alguno!

Frente a él se hallaban Gonzalo y Zoroark, listos para enfrentarlos. Morena en cambio, se hallaba al final de la habitación junto a mí, pero ambos se llevaron la misma sorpresa al oír hablar al pokémon. Morena ahogó un grito, luego dijo:

-¿Acaso…

-Sí, sí, el se fusionó con Arceus -dije en tono ansioso y de manera irritada-. Lo sé es sorprendente pero no debemos perder tiempo, hay que unir nuestras fuerzas para derrotarlo. Tenemos q…

Colocó su dedo índice sobre mis labios para silenciarme.

-Tenemos un plan mejor, mira. ¡Ahora Gonza!

-¡Sí! -gritó este- ¡Zoroark protégeme!

La tomó de su bolsillo y enseguida la reconocí, hubiese sido un tonto de no hacerlo, era idéntica, la misma Flauta Azur que en los videojuegos. No sabía que haríamos con ella, ni me preguntaba como la habían conseguido, sólo me sentía lleno de alegría ante su presencia, una corazonada me advertía de lo bueno de ésta.

-¡No, eso no! -gritó el Shogun-Arceus, aumentando aún más mis sospechas sobre lo bueno de contar con ese artilugio de nuestro lado. Acto seguido, atacó con Llamarada. Zoroark protegió a su entrenador con Pulso Noche y Darkrai, ya recuperado, lo segundó con Psíquico.

Gonzalo sabía aún menos que yo sobre la flauta, por lo que se guió por instinto. La tomó con ambas manos, colocó sus labios sobre la boquilla y sopló con fuerza. El resultado fue un grave sonido, similar al de una tuba o un trombón, seguido de una onda expansiva de trescientos sesenta grados que no afectó negativamente a nadie más que a la mutación de Arceus.

Entonces pensé, “¿Y ahora?”

-¡¿Qué hacemos?! -gritó Gonzalo.

-¡Intenta controlarlo, la flauta debe ser la única manera de hacerlo!

-¡¿Cómo puedes estar tan seguro?! -respondió mi buen amigo.

-¡¿Y si no fuera así para que carajo nos las hubiera dejado Rafael?! -argumentó prepotente la chica, sólo inténtalo.

-Ok, basta de gritar, ya lo intentaré.

Se lo veía inseguro, pero se acercó unos pasos, se puso firme y miró directamente al cambiado Arceus.

-¡Arceus detente!

La voz se le quebró a la mitad de la frase pero aún así fue comprensible. Arceus dejó de arrojar fuego y comenzó a retorcerse como si se quemase por dentro. Funcionó, efectivamente la Flauta Azur otorgaba la facultad de controlar a Arceus. Meses antes quién habría dicho que Gonzalo se convertiría en el maestro del más poderoso pokémon existente… Las ironías de la vida jamás dejarán de sorprendernos ¿verdad?

-¡No, jamás lo controlarás! ¡Ahora yo domino este cuerpo! ¡No lograrás domarme! -aullaba el Shogun desde el profundo interior del encéfalo de Arceus.

Si el resto del grupo hubiese llegado minutos antes, todo hubiera sido más fácil, pero debido a su tardanza ahora necesitábamos un aliado clave si queríamos vencer, la voluntad de Arceus.

El pokémon no se retorcía de dolor, sino que ambas conciencias se habían envuelto en una batalla sin cuartel por el dominio del cuerpo. Por un lado se hallaba la mentalidad original de Arceus, buscando librarse de su invasor y acatar las órdenes de su nuevo maestro. Por el otro, el Shogun convertido en energía trataba de recuperar el control total sobre el cuerpo.

-¡Vamos Arceus, pelea, tu puedes contra él, se fuerte! -Gonzalo también lo había comprendido.

Pese que a la lucha interna continuaba empedernidamente, Arceus parecía llevar la delantera. Su cuerpo empezaba a deshincharse y poco a poco su color original volvía a aparecer. El Shogun tampoco aflojaba, cuando ya prácticamente podía apreciarse al Arceus original, éste volvía a tomar la delantera y el cuerpo seguía mutando. El ciclo se repetía constantemente.

Dejar el destino del mundo al azar no era prudente, había que asegurar la destrucción del Shogun y por mucho que me doliese, tuve que tomar una medida drástica, una medida que iba totalmente en contra de mis principios, el asesinato.

-¡Muchachos escúchenme! -Todos los presentes me rodearon- Esa batalla durará mucho y no tenemos garantías de que el Shogun resulte perdedor. Sé que no les gustará lo que tengo que decir, pero me temo que debemos acabar con él.

-¿Te refieres a Arceus? –Preguntó sorprendido Gonzalo.

-Muerto el perro, se acabó la rabia -respondí sin ganas.

More me clavó la mirada fijamente, sus ojos sollozantes parecían copos de nieves cristalizados, y a su vez el resto de su rostro expresaba reproche y furia.

-More comprendo como te sientes, a mi tampoco me gusta tener que hacer esto, pero es la única alternativa. Nos queda poco tiempo, por favor compréndanme, saben tan bien como yo que el mundo depende de nosotros y… -me callé, no podía seguir hablando su mirada me partía el corazón- Por favor –en voz baja exclamé.

-Está bien -dijo ella- me odiaré por esto, pero si no hay otra alternativa… ¿Qué debemos hacer? –cuestionó mientras una lágrima rodaba por su fino cutis, con todos mis problemas encima jamás me había detenido a apreciarla de verdad. Siempre supe que era una chica bonita, no hay que ser un gran observador para darse cuenta, pero jamás la había visto así de bien, tan abiertamente, era hermosa. Lo es.

-Tenemos que atacar juntos, es la única manera de causar el daño suficiente para… Para… Bueno ya saben. Lucario y Darkrai lo han debilitado bastante y creo que esa batalla interna que el pobre está sufriendo no lo permitirá defenderse con normalidad. ¿De acuerdo?

Todos a su manera, incluso Darkrai, dijeron “Sí” con seguridad. El pokémon siniestro se regocijaba de gusto, después de todo, ese siempre había sido su sueño.

-A la cuenta de tres. Uno, dos… -tragué saliva- tres.

-¡Garra Umbría! –fueran las órdenes para Zoroark.

-¡Lucario, Pulso Dragón!

-¡Psíquico, Deoxys!

Sumado a los tres devastadores ataques también debe contarse iracundo y rabioso Pulso Umbrío que utilizó Darkrai al grito de “¡Muere!”

Creo que los ataques impactaron al mismo tiempo, sinceramente no lo sé ni quiero saberlo. Recuerdo una gran explosión seguida de una pantalla de humo negro. Al disiparse vi la única que escena que logró hacer lo imposible, que me odie a mi mismo por unos segundos.

Arceus se hallaba tirado en el suelo, sin posibilidad de moverse, había golpeando contra la pared -destruyendo la máquina REDRUM- y luego aterrizó violentamente. Sus ojos estaban hinchados como los de boxeador en el último asalto, su piel quemada como braza, su mandíbula desfigurada y sangraba incontrolablemente por infinidad de sitios. Su tiempo de vida era escaso.

No soportaba haber causado aquel daño extremo, era partidario de las batallas, después de todo, los pokémon son seres fuertes y se recuperan con facilidad, y si vamos al caso, su principal fin en la vida era ser el pokémon más fuerte, pero jamás se me pasaba por la cabeza el hecho de asesinar a una de esas criaturas que tanta alegría me habían dado a lo largo de mi vida.

Pese al dolor no podía darme el lugar de mostrar debilidad, tenía un objetivo que cumplir. Con gran esfuerzo me focalicé en pensar que dentro del cuerpo de aquel inocente pokémon moribundo, se hallaba una de las peores personas que había pisado éste mundo. No tenía sentido darme rienda suelta a la ira, eso sólo traería más problemas innecesarios, me basó con decirle sólo aquello que pensaba y debía transmitirle antes de acabar con él.

Caminé unos pocos pasos, sólo los necesarios. Cojeaba por las heridas recibidas en combate. Podía oír al Shogun gemir de dolor, maldecir, deshonrarnos y chillar por venganza. Me daba asco.

-Sabes Sekai, siempre te has jactado de ser un tipo muy inteligente, así que creo que podrás hacer a un lado el dolor por un instante y escuchar mis palabras, seguro te enterarás de algunas cosas. Aunque jamás lo admitas, has tenido muchos errores gigantes en tu vida. El primero lo tuviste ya de pequeño, cuando no oíste a tus padres al advertirte sobre que con la comida no se juega. Tuviste sientas, no, miles de oportunidades de asesinarnos, pero no lo hiciste, te divertía jugar con nosotros, y el no saber aprovechar tu oportunidad te llevó a la ruina. Tu segundo gran error fue jugar con la creación de la vida. Tengo dudas al respecto sobre el origen de los pokémon y no te acreditaré totalmente la responsabilidad por ellos, se que hay algo más allí afuera, algo que ansía ser descubierto, pero ese no es el caso. Jugaste a ser un dios y aquí estás tragándote tus ganas de rogar por piedad debido a tu estúpido orgullo. Luego cometiste otros errores más pequeños, como meterte con nosotros o permitir que nos conociéramos, desatar nuestra furia, pero no entraré en detalles, no tiene importancia la verdad. En lo que si haré una parada, es en el más grande error de tu vida, el principal causante de que hoy sea el día de tu muerte. Subestimar a la humanidad. Siempre creíste que éramos basura, jamás valoraste el esfuerzo humano, el amor, la esperanza, la amistad ni ninguno de los valores que nos hacen personas. Te creíste superior a nosotros… Creo que ahora te darás cuenta de que siempre fuiste inferior. No disfrutaste tu vida, no supiste lo que es la amistad o el amor de una pareja ni lo confortable que te hace sentir hacer un bien por alguien, y lamentablemente, ya no estás a tiempo. Buen viaje a donde quieras creer que irás tras tu muerte y si por alguna de esas jugarretas de la vida existe la reencarnación, espero de corazón que en tu próxima vida sepas apreciar el bonito regalo que la naturaleza te dio, ser una persona.

El Shogun calló, sólo se oía su dificultosa respiración producto de los golpes internos, ese silencio me resultaba casi celestial, era un sentimiento de victoria en estado puro. Giré sobre mis talones y regresé junto a mis compañeros.

-Gonza, More, es hora de acabemos con el sufrimiento de ese pobre ser -no hubo necesidad de aclarar que me refería a Arceus-. Usemos la Contrafusión, creo que será suficiente.

-De acuerdo -dijeron al unísono.

-¡Esfera Aural!

-¡Pulso Noche!

-¡Psicoataque!

La trinidad de ataques opuestos de nuestros pokémon compuestas por esferas de energía se unió a medio camino formando una sola gran bola de color azul marino, hermosa y destructiva a la vez, emanaba poder por donde se la mirase.

-¡No, malditos sean! ¡Me las pagarán! ¡Juro…

Fueron las últimas palabras del Shogun… El mundo volvía a ser un lugar seguro.

* * *


Casi una hora pasamos en estado de perplejidad absoluta. Después de tanto tiempo, de tantas penurias, tras haber vivido una infinidad de aventuras, algunas memorables, otras muy tristes, todo había llegado a su fin.

Guardábamos respetuoso silencio. Nunca supe bien porque, sólo lo hicimos. Mientras reflexionaba y trataba de caer en la cuenta de que todo había acabado, tomé un trozo de madera y de mi rasgada e inservible camiseta, con eso entablillé precariamente mi brazo.

Gonzalo fue el primero en hablar, él tuvo la valentía de acercarse al destruido cuerpo de Arceus para asegurarse de que éste había muerto. También revisó la máquina REDRUM, según sus palabras “totalmente destruida y ni rastro del Shogun”.

Morena pasó todo el rato abrazada a Deoxys sollozando, definitivamente era quien más feliz estaba con la finalización de nuestro viaje. Sólo mencionó “Es una pena lo de Arceus”. Para consolarla, me guardé uno de los dientes caídos del dios pokémon y le di mi garantía personal de que yo mismo me encargaría de que se crease otro espécimen, después de todo, los pokémon también necesitan un líder.

Finalmente decidí que era hora de marchar y no tardé en hacerlo saber.

-Será mejor que nos vayamos de aquí, nos espera un largo verano en Argentina.

Hubiese hablado sobre lo bueno de reencontrarnos con nuestras familias, pero por respeto a Gonza decidí no hacerlo, me conformé con pedirles que me siguieran.

El descenso de la torre fue largo e igual de silencioso, el cansancio asesinaba cualquier intención de hablar. Temas de charla no faltaban, yo ansiaba saber como habían encontrado la Flauta Azur, y seguramente ellos se morían de curiosidad por saber como acabaron fusionados el Shogun y Arceus. Eso me llevó a pensar que ya no tendríamos tanto tiempo para hablar, que ya no pasaríamos todos los días juntos. Si debía nombrar un punto negativo sobre la finalización del viaje, era la separación. Morena volvería a La Rioja y era imposible saber cuando volveríamos a vernos, pero lo que más me asustaba, era el futuro de Gonza, ¿A dónde iría a parar?

Tocamos tierra nuevamente, todas mis tensiones desaparecieron. Llovía, pero al mismo tiempo el Sol radiaba, era un panorama muy bello, parecía que la naturaleza quería agradecernos. Demian posaba junto a Scizor en un cartel, estaba sudado y de brazos cruzados demostrando lo satisfecho que había quedado con su trabajo. En su rostro resaltaba una sonrisa de oreja a oreja, jamás lo había visto tan feliz. Debí imaginármelo, nunca fue ningún tonto, ya sabía que estaba hecho.

Una vez frente a él, me miró de arriba abajo, luego guiñó y ojo y finalmente habló:

-¿Así que lo lograste?

-Lo logramos, todos.

-Lo sé -respondió-. Quería ver si serías tan hipócrita de quedarte todo el crédito.

Clavamos miradas desafiantes por un segundo y luego explotamos en carcajadas. Ya calmados me dio una palmada de felicitación en el hombro y me pidió que le contase como fueron las cosas. Dije que con gusto le contaría todo, pero que primero debía hacer otra cosa.

Darkrai posaba inmóvil, con su aspecto de lúgubre ser a la sombra del edificio, miraba a su alrededor con desprecio. Admito que pensé que el cambaría y pasaría a ser más sociable, y apuesto lo que sea a que ustedes también lo creyeron así… Pero no, no hubo caso, a un perro viejo no se le enseñan nuevos trucos.

-Ey, Darkrai. -Me observó con frialdad hasta finalmente responder.

-¿Qué?

-Ya cumplimos ambas partes del trato. Tu enemigo está muerto, mi enemigo está muerto. Eres libre de irte, los pokémon ya no sufrirán, así que puedes volver a vivir en paz.

Tras otro silencio incómodo, respondió:

-De acuerdo. -Dio media vuelta y se preparó para alzar vuelo.

-Espera un momento Darkrai –dije impaciente.

-¿Qué?

-Sólo quería agradecerte, fuiste de mucha ayuda, si no hubieses estado ahí quizá Lucario y yo hubiésemos sufrido una muerte irremediable… Así que sólo eso, gracias. Oh, y si existe algo que pueda hacer por ti, sólo dímelo.

-Ahora que lo dices, sí, puedes hacerme un favor.

-Sólo dilo -le dije.

-No vuelvas a molestarme nunca. -Comenzó a volar hasta desaparecer entre las nubes, esa fue la última vez que vi a Darkrai.

Riéndome por las últimas palabras del siniestro pokémon regresé con los demás, Lucario fue el primero en acercarse a mí.

-Lo extrañaré ¿sabes? Hasta me había encariñado con él -el luchador rió sin consuelo. -¿Cómo estás amigo? ¿Ya te estás recuperando de la pelea?

-Lu, Lucario.

-Me alegro, ahora ve a descansar, ya no tenemos de que preocuparnos. Bueno, tal vez sí, nos queda toda una vida por delante…

Y esa es básicamente la historia de cómo todo inició, mi juventud, mi maduración tanto como entrenador y como persona. Así empezó la destrucción de la primera ola maligna que azotó al mundo DP (Después de los pokémon). Recordar algunas de las hazañas del grupo o las millones de cosas que aprendimos sería seguir hablando de lo mismo, no tiene sentido repetirlo todo otra vez. Así comienza el cuento de caos, tan complejo y tan sencillo al mismo tiempo, y es así también como acaba esta historia llena de valores y defectos, pero con una enseñanza sencilla. El dolor lleva al odio, y este a la venganza, lo que a su vez produce más dolor, y es así como funciona el caos, pero siempre perdurará la esperanza.




#137

Re: Pokémon Caos:El despertar [Cap. FINAL]


¡Excelente final! ¿que creías? ¿que ya no la leía? Nunca deje de leerla pero no sabía que comentar, así que esperé hasta el último capítulo para felicitarte por esta gran historia. En verdad me engancho, no me arrepiento de haberle dedicado mi tiempo.
Como ya dije, un final excelente que me dejo pegado para leer más.

Otras firmas(gracias DarkUmbrion):
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Fics que leo y Gifs:
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#138

Epílogo: La punta del iceberg

Epílogo: La punta del iceberg

Bueh todo se termina, y ésto no es la excepción. Ésta será mi última publicación en éste fic, y me causa alegría y melancolía al mismo tiempo. Hay muchas cosas que me gustaría escribir, pero no sé ni por donde empezar.
Me voy a limitar a agradecerles a mis lectores por última vez, ya que de tanto fraseo tonto que había armado en mi cabeza ésto es lo único realmente importante. Mil gracias a todos, los que están, los que estuvieron y los que estarán en el futuro, ya que de no ser por ustedes éste fic no sería lo que es.
En fin por ahora voy a dedicarme a poner a punto éste fic para lograr entra a OC, que ha sido mi objetivo desde hace más de un año, así que por un tiempo estaré alejado de la escritura en el foro, pero ya voy a retomar, denme tiempo, quiero descansar un poco.
Otra vez, muchas gracias, de corazón.

Respuestas:
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Kestrel: Muchas gracias por pasarte, ha decir verdad me es muy complicado saber quien lee y quien no si no dejan comentarios, pero me da mucha alegría saber que sigo teniendo varios seguidores. Los comentarios son sólo un aditamente, lo que realmente me pone feliz es saber que leeyeron ésta obra a la que tanto empeño puse. Muchas gracias por acompañarme hasta final, espero que te pases para el epílogo, suerte!


Epílogo:

EPÍLOGO: LA PUNTA DEL ICEBERG


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GONZALO:

Sólo a eso nos enfrentamos, solamente fue la punta del iceberg…

Me rodeaban. Cualquiera fuese la dirección a la que mirase me los encontraba. Librarme de ellos no será tarea fácil, debía esforzarme. Cada vez estaban más cerca, ya podía sentir su respiración. Apuré aún más el paso.

Lo estaba logrando, pero la distancia por recorrer aún era mucha. Ellos eran duros y grandes, muy difíciles de evadir, pero allá a lo lejos, estaban dándome apoyo. Mati gritaba como loco para darme ánimo, a su lado estaban Zoroark y Lucario, pese a algunas nerviosas miradas también me apoyaban con euforia y algarabía. Incluso Pidgeotto, quien llevaba ya una semana como pokémon evolucionado, trataba de darme ánimo sobrevolando el lugar.

Faltaba menos, pero ellos estaban muy cerca, por un segundo dudé de mis habilidades y me vi sucumbir ante ellos. Pero no, al estar finalmente uno de ellos frente de mí logré evadirlo con astucia, no había perdido mi toque. Ahora si, ya el momento definitivo, el segundo crucial, mi manera de actuar cambiaría el destino de mis actos. Estaba frente a mí y sin dudarlo, disparé con furia.

-¡Gooooooooooool! ¡Sí, vamos todavía!

Mis compañeros eufóricos se abalanzaron encima de mí. El hedor de aquellos mastodontes sudados era insoportable y el peso del robusto defensor lateral izquierdo no me dejaba respirar, pero ya nada más importaba, aquel tercer gol nos había asegurado la victoria.

Los simpatizantes del equipo -en su gran mayoría padres y demás familiares de los jugadores- también coreaban con alegría la anotación. Mati al ritmo de su latiguillo futbolístico “¡Bien, muerto, al fin se te dio!” abrazaba a los dos pokémon que apenas unos meses antes nos dieron la victoria contra el Shogun Pokémon.

Pues había regresado a mi vida cotidiana, bueno, casi. Al regresar a Argentina fueron mis tíos paternos quien se convirtieron en mis tutores, no lo dudaron ni una vez desde que nos reencontramos el día de nuestro regreso en el aeropuerto. Son excelentes personas, les debo mucho.

Los primeros días fueron angustiantes, una verdadera punzada en el corazón. Sencillamente no podía hacerme a la idea de que debería ir a un cementerio de ahí en más para ver a mis padres. Pero no me gusta hablar de eso, dejémoslo ahí. Poco a poco fui saliendo adelante, el compañerismo de mis familiares, mis amigos y por supuesto mis pokémon fue vital en mi recuperación. A la larga volví a la rutina. Pese al millar de compromisos que tenía –por un tiempo fuimos celebridades- me las arreglé para aprobar las asignaturas suficientes para no reprobar el año durante las vacaciones de verano de ese mismo año. Volví a los videojuegos, a las deliciosas siestas en mi propia cama, a la comida casera, y a mi pasión, el futbol, lo único en donde me sentía totalmente adaptado. Una vez calmada nuestra enorme exposición mediática regrese a entrenar en las divisiones inferiores de Quilmes Atlético Club, la institución futbolística más grande mi ciudad. Al tiempo regresé a la titularidad, aunque con algo de pena admito creer que se debió a mi nueva condición de héroe.

Los demás también regresaron a sus vidas cotidianas. Meses después de lo ocurrido Mati también regresó a la escuela, aunque ya no éramos compañeros, debido a que elegimos orientaciones distintas, aprovechábamos cualquier momento libre que tuviéramos para tontear por la escuela y conquistar chicas contando historias significativamente exageradas sobre nuestro viaje. No nos vimos mucho ese verano –la mayor parte del tiempo que pasábamos juntos era en un estudio de TV-, se había vuelto mucho más unido a su familia y pasó esos dos meses prácticamente sólo con ellos.

Con Morena la separación era un poco más dolorosa, ya que con el tiempo regresó a su provincia natal, La Rioja. Era duro pensar que para ver a la chica con la que había pasado tanto tiempo ahora deberíamos tomar un avión. Ella regresó a Buenos Aires para mi cumpleaños en febrero, tras una estadía de tres días, regresó a su hogar. Por su puesto que el contacto no se perdió, y a diario nos comunicamos con ella ya sea por teléfono o vía Internet.

Demian por su parte regresó a su hogar, se disculpó con su familia, la que reprochó que no había nada que perdonar. Él también sufrió los beneficios y los problemas que trae la fama, pero ya una vez completamente repuesto de la agotadora odisea regresó a la universidad para completar sus estudios.

Volviendo al predio deportivo donde me había convertido en héroe del equipo, al menos hasta la semana siguiente, donde un compañero haría algo similar y me robaría el puesto, el partido finalizó con resultado a nuestro favor. Tras saludar a los rivales con fingido respeto, cada jugador se acercaba a su familia para recibir halagos o críticas, en el caso de aquellos padres cuya habilidad futbolística siempre fue nula. Mi tío no fue ese día a verme, debía trabajar, pero Mati no, jamás faltaba a un partido.

-¿Y como estuve?

-Alucinante, increíble, glorioso, asombroso, ¡titánico! Pero podría haber sido mejor.

-¿Podrías darme un respiro, no?- respondí mientras me prehidrataba.

-Nah, sino triunfas aquí terminarás limpiando inodoros o siendo el único empleados de cuarenta años en una casa de comidas rápidas, por eso te presiono, me preocupo por ti, quiero que llegues a algo en la vida.

Lo golpeé con fuerza en el pecho mientras reía y él devolvió el golpe en mi hombro.

Tras ducharme regresamos a mi casa, tras cada partido, ambos almorzábamos en casa de mis tíos, era una especie de ritual de la suerte.

Sí, las cosas habían cambiado mucho en esos cuatro meses, demasiado. Ya nada fue igual. Tras ser localizados y comprobar lo ocurrido regresamos a casa casi una semana después de la batalla final. Desde ése momento estalló nuestra historia, y no hubo un solo medio de comunicación en el mundo que no la exprimió todo lo que pudo. Los siguientes meses estuvieron llenos de llamados a toda hora pidiéndonos entrevistas, visitas a programas televisivos de todo el mundo, autógrafos por millares, sesiones de fotos, autorizaciones para dejar filmar una adaptación cinematográfica de la historia -sería la primera película donde actuarían pokémon de carne y hueso-. Todo eso sin mencionar los honores recibidos, ciudadanía ilustre, medallas, placas, aparición en público junto a presidentes, de todo, incluso me enteré que una calle en una ciudad de Bangladesh fue nombrada en mi honor.

¿Qué pasó con los pokémon? Seguro preguntarán, y no hay otra respuesta más certera que polémica. A las horas de ser conocida la noticia y toda nuestra historia, la gente comenzó a notar el cambio en los pokémon, los primeros en manifestarse a favor de ellos fueron los fanáticos de toda la vida, y con los días toda la probación cayó bajo su encanto. Volvieron a ser considerados seguros, y la matanza indiscriminada de ellos cesó momentáneamente, pero las leyes en su contra seguían existiendo. Con las semanas nació el debate, ¿Qué debíamos hacer con ellos? Nadie sabía con claridad y eran cada vez más obvias las posturas de los distintos países. En todas las naciones había gente a favor y en contra de ellos, pero le pese a quien le pese, la palabra de quien importa únicamente a nivel mundial es de los gobiernos. Los exponentes “pro-pokémon” y “anti-pokémon” comenzaron a formarse. En los países a favor las leyes de asesinato ilícito de pokémon fueron abolidas, mientras que aquellos que se oponían se intensificaban. La ONU era hablando mal y pronto una carnicería, las discusiones sobre éste tema eran cada vez más importantes. ¿Petróleo? ¿Ambiente? ¿Límites? ¿Intervención en otros países? ¿Crisis financiera? Todo se hizo a un lado, el mayor debate del siglo XXI se estaba llevando a cabo y desafortunadamente para quienes amábamos a los pokémon, nadie sabía que iría a ocurrir.

Más tarde aquel mismo día, tras haber deleitado nuestros paladares con pasta hasta reventar y de haber humillado a Mati en los videojuegos, nos dedicamos a cumplir con otra de nuestras tradiciones, como cada sábado por la tarde, le contábamos a mi primo -el hijo de mis tíos y por ende mi nuevo hermanastro menor- alguna de nuestras hazañas. Frente a él no exagerábamos, y sólo hablábamos de aquellas vivencias de pura acción, esas que aún al recordarlas hoy me ponen la piel de gallina.

Estábamos narrándole la batalla campal que tuvimos en Níger, donde el pueblo nos apoyó en contra de los secuaces de uno de los miembros de la Élite del Shogun. Nos hallábamos en habitación, la computadora estaba encendida, pero nadie la utilizaba, lo mismo ocurría con la televisión.

-¡Entonces me agaché y arrojé un gancho! ¡Así, pum!- narraba Mati jocoso mientras golpeaba enemigos inexistentes.

-¡Wash! -me arrojé contra la cama -¡Y el tipo hizo así!

-Entonces vino uno atrás y ¡Jaaia! –arrojó una patada voladora, su falta de elasticidad causó que cayese de espalda al piso.

Mati se levantó frotándose al espalda, dijo que iría a ver un momento a Zoroark Y Lucario, desapareció por la puerta. Mientras el niño de sólo seis años se destornillaba de la risa. Me arrojé sobre él haciéndole cosquillas y terminamos llevando a cabo una pelea fingida.

Al cabo de cinco minutos, Mati regresó exaltado.

-Gonza, cámbiale a la tele rápido.

-¿Qué?

-Sólo hazlo.

-¿Qué canal? -pregunté intrigado.

-Cualquiera de noticias -respondió con seriedad- tu tía estaba viendo esto, pero le cambió, ponlo de una vez.

Sintonicé uno de los tantos canales de noticias y me quedé boquiabierto ante lo que éste mostraba. Un hombre se hallaba hablando en conferencia de prensa rodeado por miles de periodistas. En la parte inferior, un videograph anunciaba “noticias sobre el mundo pokémon”. El sujeto en dicha cuestión vestía como militar de alto rango, tenía una mirada fría y fuerte, cabello negro y escaso. Hablaba en inglés, pero el conductor del noticiario traducía por encima de su voz. Había enganchado el discurso por la mitad.

“… De debate fueron largas, pero al final las naciones del mundo han llegado a una decisión. Se sometió a los líderes mundiales a expresar un voto por nación, y una opción se consagró como decreto habiendo ganado sólo por dos votos.”

El poderoso caballero hizo una pausa, parecía estar buscando las palabras justas para seguir.

“Por mayoría del votos, se ha decidido que el mundo quede libre de pokémon, ya que éstos representan una amenaza para la humanidad, si bien se dice que el comportamiento maligno de éstos se debió a una especie de control mental, no hay seguridad de ellos, por eso se ha tomado ésta decisión, bajo ninguna circunstancia se pondrá en peligro la seguridad de los seres humanos…”

Miré fijamente a Mati, el tampoco podía creer lo que oía, después de tanto esfuerzo de nuestra parte, el mundo parecía no aceptar a los pokémon. El discurso continuaba.

“Sabemos que es atípico y hasta ilógico que se planeen movimientos militares en la ONU, pero en un caso tan especial como éste se ha hecho una excepción. En unos días comenzará a formular los planes para que cada nación pueda llevar a cabo las muertes dignas de ésta especie que jamás debió ver la luz sin que éstos deban afrontar gastos demasiado grandes. Ésta decisión ha causado muchos conflictos internos, algunos de gravedad peligrosa, por eso es mi deber advertirles, que cualquier país que se niegue a ésta medida quedará inmediatamente fuera de las Naciones Unidas y se convertirá en enemigo de las demás naciones. Sin respaldo, ni refuerzos, ni apoyo, esa nación quedará sola y expuesta a la guerra. Básicamente éste era el objetivo de ésta rueda de prensa, ahora que ya están informados, paso a retirarme. En los siguientes días se dará a conocer más información sobre éste tema, muchas gracias.”

¿Muerte digna? ¿Cómo puede ser un asesinato una muerte digna? Aquel hombre salió de la habitación por una puerta lateral. Pero algo captó mi atención, antes de retirarse sonrió, como si todo de lo que hubiese hablado lo complaciera de gran manera. Yo lo vi, lo juraría por mi vida.

El noticiario regresó a su programación habitual. Sin saber si quiera como reaccionar giré mi cuello y posé mis ojos en Mati. Estaba destruido, no hay palabras para definir sus sentimientos, temor, tristeza, impotencia, enojo, todas se quedan cortas, jamás lo había visto así.

¿Qué haremos? –pregunté, sabía que no se quedaría de brazos cruzados.

No reaccionó.

-¿Mati?

Mi amigo tragó saliva y reprimió una lágrima. Se puso de pie, firme como nunca y me miró con toda franqueza.

-Llama a Morena. La necesitaremos.

A su lado me coloqué y puse mi mano en su hombro.

-¿Cual es tu plan, amigo? -pregunté aunque una parte de mí sabía la respuesta.

-Aún no lo sé… Pero si guerra es lo que quieren, guerra tendrán.

CONTINUARÁ... ALGÚN DÍA.




#139

Re: Pokémon Caos:El despertar [EPÍLOGO]




Bueno, paso a dejar mi último comentario en este divertidísimo fic:

Capítulo 28:

Spoiler
Ja, a full con la biología en este capítulo. Empezó filosófico como siempre, y eso es bueno ya que es una interesante manera de captar la atención de los lectores. Que poéticos que son tus últimos capítulos, un verdadero desarrollo en tu capacidad para escribir. Para las descripciones desde el comienzo te dije que eras bueno, pero ahora llama demasiado la atención la meticulosidad con que lo haces, sin perder ningún detalle y abriendo un abanico de lugares para los lectores. Si logras hacer que los primeros capítulos queden similares a éste, sin duda será uno de los mejores fics de Centro Pokémon.
Incestuosos hermanos xDD No quiero ni imaginarme, ja.
La conversación con el Shogun es emocionante y atrapante.
La madre de Lucario, eso sí es una sorpresa. Pensé que podrías llegar a aparecer con la sorpresa de que algún familiar de Gonza vivía, pero caes con ésta que no tenía prevista. Es rlz debo decir, lástima que haya muerto tan pronto. Pobre Lucario...
O:!!!! La antena es Arceus? Maldita sea, y Scizor y mi contraparte trabajando en vano u.u Grr, que rabia.
O.O La historia se va desentramando y los misterios quedan al fin expuestos. Todo concuerda, todos los juegos... vaya mente que tienes, Mat.
Una pregunta, ¿Arceus está en su modo normal? Porque si es así el ataque Garra Umbría de Darkrai no debería tener efecto.
Que peleíta la de los tres... ¿pero qué habrá pasado con el Shogun y qué será eso que se ha encendido?
Oau, otro misterio resuelto, el misterio de Rafael. Son emocionantes los finales porque todas las conclusiones se van dando y cayendo como pesadas rocas. Me encanta, me encanta, voy a seguir leyendo. Este capítulo estuvo muy bueno, emotivo, con mucha acción y no vi errores a simple vista.



Capítulo 29:

Spoiler
Que genial es Rafael, un genio verdaderamente, pensó en todo, hasta en Italianos salvando el mundo, ja.
¿Hizo más fuerte a Arceus? ¿Vos me estás jodiendo? No creo que eso sea posible. Una maquina que vuelve más fuerte al Pokémon más fuerte es Diox!!
Es muy rlz toda la enseñanza que estas desplegando en estos capítulos. Tienen gran cantidad de acción, muchísimo suspenso, y además educa, deja muchas cosas por las cuales pensar. Pensaste en todo vos también y está quedando espectacular esta historia.
Jaja, Gonzalo como maestro del Pokemon-hombre más fuerte del mundo xD Pero bueno, así es la ley del embudo, no?
Ayyy, se nos enamoró Mat!!! Ahora tenes que decir si More en realidad existe o no…
Oau… que final para el Shogun. Y que palabras las de Mati, ni un presidente diría cosas tan bien pensadas. Un lujo verdaderamente.
AHHHH, como si fueran Jesucristo hay un antes y después del nacimiento de los Pokémon xD Es muy LOL.
Muy buen capítulo, dignísimo final para una historia tan espectacular. Te felicito con todas las letras, Mat. Vamos por el epílogo, las últimas palabras que diré en este fic.


Epílogo:

Spoiler
Ja, buenísimo el comienzo. Gonza es un Messi del mundo DP.
Wiii, mi contraparte completó sus estudios ^^ Que bien, aunque hubiera preferido que mis padres no me perdonaran u.u
LOL!! Calle “Gonzalo” en Banglash xDD Podría haber sido más cerca xD Al menos una calle donde él transite.
Oau… que final titilante. Queda pendiente, muy pendiente, una continuación. Pero hay algunas cosas que no me gustaron y te las voy a decir porque soy macho y me la banco:

1) Al final, todo terminó dándole la razón al Shogun, que los seres humanos somos gente despreciable, que no aprendemos, somos tontos y matamos criaturas que nada tienen que ver en nuestros conflictos. O sea, cualquiera saben que los seres humanos somos despreciables, no hacía falta que el Shogun lo dijera, pero el punto es que el tiempo terminó dándole la razón.

2) Luego de tanto tiempo sin hacer nada, los chicos no capturaron nuevos pokémon, cosa que podrían haber necesitado en caso de que suceda algo como esto.

3) Lo peor de todo fue que Mati dijo “Llama a Morena. La necesitaremos.” ¿Y qué hay con Demian, ah? ¿A él no lo necesitarán? Pero si es muy útil destruyendo antenas inservibles D: No puedo creerlo, no toman en serio a ese personaje secundario que le da un toque tan pintoresco al fic. La historia hubiera tenido más sentido si hubiera terminado con Mati diciendo “¡Oh! ¿Y ahora quién podrá defendernos?” y aparece Demian con Scizor y dice “¡Yo! ¡El del bicho colorado!”. Hubiera sido más rlz u.u, quizá ahora que te di la idea pienses cambiarlo para la reedición ^^

Pero bueno, luego de esos tres detalles insignificantes el fic fue demasiado groso lejos, sin duda tiene que llevarse el Óscar al mejor fic del año 2011 ^^ Espero ver un nuevo proyecto tuyo aquí dentro de poco porque sin duda tenes talento, man, no lo desperdicies ni nos dejes aburrirnos y sin leer nada que salga de tu intrincada cabecita. Me encantaría leer una continuación, pero bueno, habrá que esperar para saber, cualquier cosa que se te de por escribir va a ser bien recibida. Suerte, Mat, nos leemos pronto y felicidades otra vez por tu enorme Fic.


PD: Bienvenido al club de la gente exitosa, Mat 8)

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Bue, te la dejo acá ya que nadie postea:


Reevaluación

Pokémon Caos: El despertar (Maty~)


1. El tema del fic y su trama - 15/15 puntos

2. La gramática, ortografía y estructura de la escritura - 20/25 puntos

3. La madurez del fic - 10/10 puntos

4. El desarrollo del fic, es decir, la forma de expresar del autor - 19/20 puntos


Puntaje total: 64/70 (Siendo 40 el mínimo)



El puntaje no es perfecto ya que hay errores... con sólo leer algunos capítulos del principio me di cuenta (faltan comas, hay palabras que empiezan en minúscula y deberían ir en mayúscula, omisiones). Hay algunos errores también llegando más al final, sobre todos esos errores de distracción que tanto te mencioné y que parece que se te olvidó corregir. Igualmente, se nota que le has dado un repaso a la ortografía y que has tomado en cuenta los consejos de los demás usuarios y muchas de sus correcciones. Tu forma de expresar está bien, es como tiene que ser, pero los errores ortográficos afectan este puntaje también. En fin, no hay dudas que el lugar de tu fic no es el de los demás, es entre los grandes fics de Centro Pokémon, como te dije en mi primer comentario. Ahora sólo falta que los AM lo suban, buena suerte!!


Gracias a todos por recordarme :) Sólo tengo buenos recuerdos de ustedes y de este agradable lugar también.
#140

Re: Pokémon Caos:El despertar [EPÍLOGO]


Ya ponle el To be continue... xD esta genial muy bueno, además que no me imagino bien como los matarian, ¿Como destrozarian la piel de Rhyperior?, se necesitarían pokemons contra pokemon y no veo muha lógica, sin embargo este es un fanfic de calidad que me alegro mucho haberlo terminado y quisiera ver una secuela :B


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Lee mi Fanfic: Pokémon Shi Daos