Un Viaje Inesperado [Capítulo 8]
Bueno, después de cerca de un mes traigo un nuevo capítulo. Pero primero, los comentarios:
Respuesta para Demian
Parafraseando a Jack el Destripador, "Vamos por partes"
Capítulo 3
La parte de los diálogos es una de la que mas me ha costado llevar, pero creo que he ido mejorando al avanzar de los capítulos.
La belleza de la roca está en los ojos del que la mire, Demian.
Un pequeño error de tipeo, ahora lo corrijo.
Era mi primer gym por lo que me costó mucho llevar el combate y si, Flint es el padre de Brock.
Capítulo 4
Perdona por no agregarle ese "toque" que tanto te gusta, pero como no me dijiste nada en la evaluación no lo tomé tanto en cuenta, prometo mejorar en los próximos capítulos.
Caroline se puede decir que es un personaje clave, quizás pronto vuelva a aparecer. Ademas recuerda que es una chica con hambre de conocimientos sobre los extraños pokémon de Monte Luna.
¡Es Monte Luna, a juro tienen que aparecer esas bolas rosas! de todas maneras me salté rápido el paseo.
Capítulo 5
En éste capítulo debo decir que el decepcionado fuí yo ya que no descubriste -ni siquiera mencionaste- a la líder; la cual estratégicamente puse allí pero que hasta ahora nadie ha descubierto quien es.
En cuanto a lo otro, bueno, de algo tienen que vivir esas chicas. Son bellas, inteligentes y tienen talento, para que desperdiciarlo en vez de montar espectaculos acuáticos al estilo PokéSea World.
Capítulo 6
quién te entiede, hago algo "original" y te molestas porque no es igual al anime/juego. Son Rangers, tienen licencia para trollear.
Lo de huevo no lo explico, pronto lo sabras.
Capítulo 7
Oh rayos, tampoco descubriste a Agatha?
Pues como mencioné al principio, era el capítulo para participar en los cortos de halloween (¡f*ck yeah 2do lugar!)
Tratare de ir mejorando y agregando cosas al fic para tratar de hacerlo diferente. no prometo grandes cambios pero si vendrá algo.
Gracias por tomarte la molestia y leerte todos esos caps. Seguiré tus consejos.
Respuesta para Joker
Capítulo 1
xD Scyther es muy rlz pero algo dificil de llevar, como te gusta tanto te lo voy a prestar.

cuidado que corta.
Capítulo 2
Todo el mundo se pregunta por las Joy´s. respecto a esto ya no tengo mas que decir.
En fin, aun te queda mucho por leer asi que ¡hurry, hurry! xDDD
Respuesta para Maty~
Capítulo 5
El gym de Ciudad Celeste siempre será el mas elegante de todo Kanto.
La líder es una chica genial.
No ocurre ni antes ni después, es como un universo paralelo donde todo puede pasar, como un Magikarp con hiperrayo.
Capítulo 6
No se que pase siempre pero aquí lo que ocurre es que el noreste de kanto es una zona montañosa. y para llegar a Ciudad Azafran hay que dar un pequeño rodeo entre la montaña. Además, como te vas a saltar el terrorifico pueblo lavanda.
Capítulo 7
Pues si, es la misma Agatha del Alto Mando cuando apenas era una joven -y bella- adolescente.
Respuesta para Onix
Estas en lo cierto Onix, Hiro nunca pensó en ser un entrenador pokémon. y en cuanto ha scyther tiene una gran historia, pero que aun falta mucho por develarla.
Lo que oculta ese huevo es un gran misterio, creo que stá empezando a hacer ruiditos.
Clefairy tenía una misión que cumplir, eso le pasa por ser tan esquivo, pero mirale el lado positivo, sabremos que hay detras del misterio del pokemon lunar.
Tomaré en cuenta tus recomendaciones Onix, gracias por leerme ^^
Respuesta para Drengist
Capítulo 1
No se si ya lo he comentado antes, pero es la primera vez que me arrisego a escribir algo tan extenso, a veces son muchas las ideas que quiero agregar y simplemente no se como incluirlas. la verdadera historia son las vivencias del prota, el mundo pokemon es solo un extra. y si vas a escribir de pokemon lo mejor es que sea de la primera -y mejor- generacion.
Capítulo 2
Las cosas a veces parecen ir rápido porque no es algo que ocurre en tiempo real, a parte de que la historia la cuenta un anciano de 50 años. lo de los personajes, bueno, tienes que leer mas.
Capítulo 3
el fic va a ir mejorando poco a poco, los inicios son lentos, eso me dijo Regigigas.
Respuesta para Drako
Oh Drako, pensé que te iba a dar oportunidad de postear el coment, pero para que no digas que soy malo te dejo un espacio aquí para responderte los capítulos del 1 al 7
Ahora si, una vez respondidos los comentarios vamos al nuevo capítulo, pero antes... me había acostumbrado a dedicar uno que otro capítulo a aquella persona que se lo merecía o que me habia motivado a seguir escribiendo; pero este capítulo haremos algo diferente, no se lo dedicaré a nadie en especial, lo que si quiero dedicarle las chicas que en él aparecen a Demian, espero que te gusten ^^
— Abuelo, la historia que nos contaste anoche me dio un poco de miedo.
— A mí no me asustó para nada —comentó Keita pavoneándose.
— Lo siento mi pequeña, no fue mi intención —trató de calmarla el abuelo.
— No te preocupes abuelo, ya pasó —dijo dulcemente Sakura.
— Ya sé, continuaré la historia y verás que te va a gustar.
— ¿En serio abuelo?
— Claro, presten atención.
*****
Hiro pasó dos días inconsciente bajo los cuidados de Agatha. El encuentro con los pokémon fantasmas lo dejó muy afectado. En esos dos días que estuvo inerte en una cama la mente de Hiro estuvo muy activa, su cerebro analizaba muchas cosas y se las mostraba como sueños. Soñó con sus padres, con sus abuelos, también soñó con el día en el que conoció a Squirtle, su encuentro con Scyther; ese pokémon le parecía muy misterioso, su aparición y la cicatriz de su rostro eran todo un enigma.
Poco a poco su mente y su cuerpo se fueron recuperando, las secuelas de la Pesadilla estaban desapareciendo. A media mañana del segundo día abrió los ojos y vio frente a él a la chica rubia de los enigmáticos ojos grises.
— Hola —saludó Hiro con voz débil.
— Buenos días dormilón ¿cómo te sientes?
— Algo cansado y la cabeza me da vueltas.
— Es normal después de estar dos días durmiendo. Debes tener hambre, espera aquí, te traeré algo.
— Gracias, eres muy amable —respondió Hiro mientras volvía a recostarse.
Hiro cerró los ojos y dormitó un rato más, no tenía fuerzas ni para levantar los brazos. Media hora después regresó Agatha con una bandeja.
— Ya verás que con esta sopa te sentirás como nuevo.
— Eso espero, necesito continuar mi viaje.
— Tranquilo, pronto estarás en plena forma.
— La sopa se ve deliciosa pero no tengo fuerzas para nada.
— No te preocupes, yo te la daré.
Agatha se sentó al lado de Hiro y le dio a tomar la sopa con paciencia. Esto le recordaba cuando era más pequeño y su mamá lo alimentaba cuando se enfermaba; eso era lo que le transmitía Agatha, paz y calor de madre. Después de terminarse la sopa renovadas fuerzas invadían el cuerpo de Hiro, en muy poco tiempo estaría recorriendo caminos y teniendo excitantes combates pokémon.
De pronto pensó que sus amigo pokémon habían pasado dos días sin comida y sin cuidados, instintivamente buscó en su cinturón pero no encontró las pokébolas.
— ¿Y mis pokémon? —preguntó Hiro algo alterado.
— No te preocupes, están bien. Apenas te traje los liberé de sus pokébolas y los he cuidado por ti.
— Gracias, por un momento pensé que estarían hambrientos.
— Por cierto, también le he dado un cuidado especial a ese extraño huevo pokémon que llevas contigo.
— Nuevamente gracias. Ese huevo pokémon me lo dio una amable señora saliendo de Ciudad Celeste.
— Ino —susurró Agatha— Cuando lo tuve en mis manos pude sentí un extraordinario poder desde adentro de él. Ese pokémon y tú llegaran muy lejos, al igual que ese orgulloso Scyther.
— ¿Scyther? —preguntó Hiro sin poder ocultar su preocupación— ¿Te hizo algo?
— No, para nada. Es un tanto orgulloso pero le di a entender que no soy su enemiga. Ahora descansa, regreso al rato.
A Hiro no le agradaba para nada estar postrado en una cama, pensaba que debería estar al aire libre, conociendo lugares nuevos y teniendo emocionantes combates pokémon, pero por el momento todo eso tendría que esperar hasta que estuviese totalmente recuperado.
Para su alegría al día siguiente ya pudo levantarse de la cama y estirar los músculos de las piernas; el salir fuera de la casa era como el premio mayor de la lotería. Apenas puso un pie fuera de la casa sintió como los rayos del sol lo abrazaban; afuera lo esperaba un verde y amplio sembradío casi listo para la cosecha. Cerca había un arroyo donde Wartortle tomaba un refrescante baño. Hiro se extrañó al no ver a Scyther, hasta que lo divisó en la rama de un árbol mirando fijamente hacia el oeste.
— Así se la ha pasado estos días —dijo Agatha colocándole una mano en el hombro.
— ¿Qué le sucederá?
— Ni idea. Es un pokémon muy misterioso.
— Eso mismo pensé yo el día que lo conocí, pero estoy seguro que en el fondo es un gran pokémon.
— Yo también lo pienso, como te dije antes, juntos van a llegar muy lejos.
Después de almorzar salieron a dar una vuelta. Pueblo Lavanda a la luz del día se veía muy diferente en comparación con aquella noche tormentosa cuando llegó. A la sombra de la gran Torre Pokémon se encontraban unas pequeñas casas de madera con techos de paja; daba la impresión de haber viajado en el tiempo. Las personas eran muy amables y atentas; no poseían grandes riquezas pero eso no era lo importante para ellos, eran buenos trabajadores de la tierra la cual les daba todo lo que necesitaban para vivir.
Los cuidados y atenciones de Agatha no tardaron en hacer efecto y muy pronto se encontraba recuperado y listo para continuar su viaje. La compañía de Agatha y su estadía en Pueblo Lavanda eran agradables y muy a su pesar se despidió de ambos una mañana fría rumbo a Ciudad Azafrán con la esperanza de regresar.
La ruta entre Pueblo Lavanda y Ciudad Azafrán era de lo más agradable; una pequeña pradera ubicada en el valle entre las montañas, el pasto corto bailaba al son de la brisa matinal y los árboles se mecían a su ritmo. En un pequeño sendero de tierra que atravesaba el valle Hiro continuaba su marcha; era casi media mañana cuando le pareció ver debajo de un árbol a un lado del camino a una chica dormitando bajo su sombra. Al principio le pareció extraño que una chica sola se encontrara en medio de una senda desolada pero casi instantáneamente le pareció irrelevante por lo que continuó su marcha la cual fue interrumpida.
— Por fin encuentro a alguien —dijo la chica.
— ¿Disculpa? —respondió Hiro volteando en dirección a la chica.
— Que por fin pasa alguien por aquí —contestó la chica mientras se levantaba el sombrero campestre.
— ¿Esperabas a alguien en especial?
— No eres tan listo como pensaba —decía la chica mientras se levantaba de su lugar de descanso— ¿entrenas pokémon?
— Sí, ¿y tú?
— Puede que sí, puede que no —respondió la chica en tono indiferente.
— Eres una chica muy extraña, será mejor que siga mi camino.
— ¡Espera! ¿No pensarás dejar abandonada a una chica indefensa, o si?
— No pareces del tipo “indefenso” ¿necesitas algo?
— Bueno, la verdad es que… —comenzó a titubear la chica— ¡Me gustaría retarte a un combate pokémon! —terminó la frase con un tono diferente y mirando a Hiro con malicia.
— ¿Combate? Está bien, no tengo problemas en combatir contigo. Por cierto ¿Cómo te llamas?
— Tsuki.
Tsuki en nuestro idioma significa “Luna”, y vaya que la hacía honor a su nombre; enigmática y misteriosa, con un lado oculto al parecer. No sólo en carácter era parecida, su apariencia física era muy similar; su piel blanca la hacía ver como una muñeca de porcelana fina, su cabello negro y ensortijado le llegaba hasta la cintura y sus grandes ojos negros reflejaban ternura.
Extrañamente Hiro no podía dejar de verla mientras se le acercaba, por su forma de vestir no se podía distinguir de que ciudad o pueblo de Kanto provenía, quizás era extranjera. Su forma de vestir cómoda daba a entender que venía de un lugar de clima templado; su atuendo se componía de una blusa de mangas muy cortas color turquesa, unos jeans desgastados que le llegaban a la mitad de los muslos, zapatos deportivos blancos extremadamente pulcros, un sombrero estilo campestre para protegerse del sol y completando su vestimenta un bolso negro de viajero, de esos que se usan de medio lado y de cuyas tiras colgaban unas pokébolas.
Tsuki para sus diez años de edad era una mezcla de madurez y niñez, cambiaba de carácter como cambia el viento de dirección. El tiempo parecía detenerse mientras Hiro trataba de descubrirla, pero no sería por mucho.
— Entonces ¿combatimos?
— ¿Perdón? —respondió Hiro volviendo a la realidad.
— ¿Qué si vamos a tener un combate?
— Ah sí, claro. Como quieras.
— Que chico más extraño —comentó Tsuki en voz baja mientras se daba la vuelta.
El sol comenzaba a calentar la mañana y en medio del polvoriento camino estaban Tsuki y Hiro mirándose fijamente tratando de estudiarse uno al otro, hasta que la dulce voz de la chica rompió el silencio.
— Será un combate uno contra uno ¿te parece?
— Me parece bien, empecemos.
— Perfecto ¡ve Eevee!
— ¡Vamos Wartortle!
Ambos contrincantes estaban listos para el combate. Hiro nunca había visto a ese pokémon, parecía un pequeño zorro; pero al igual que su entrenadora era ternura por fuera y ferocidad por dentro, la cual se podía ver reflejada en sus ojos. Tenía curiosidad de saber de qué pokémon se trataba pero no era el momento de sacar la Dex.
— Wartortle, Pistola de Agua.
— Eevee, ocúltate bajo tierra —el pokémon obedeció justo a tiempo para evitar el ataque de su rival.
— ¿Dónde está? —se preguntaba al ver que el pokémon había desaparecido.
— Ese movimiento se llama Excavar y Eeve lo sabe usar a la perfección —respondió Tsuki— ahora ¡Bola Sombra!
— ¡¿Qué?! —el siguiente movimiento sorprendió tanto a Hiro como a su pokémon, el pequeño zorro salió justo delante de él y lo atacó con una esfera negra de energía que salió de su boca.
— Espero que te hayas dado cuenta de que no somos unas chicas fáciles de derrotar.
— Difíciles pero no imposibles ¡Wartortle Rayo Hielo!
— ¡Bola Sombra, Eevee! —contraatacó la chica.
La ancestral tortuga lanzó un potente pero no tan preciso ataque helado que impactó directamente con el ataque de su rival. Hiro no se lo imaginaba en ese momento pero estaba luchando con alguien de más experiencia. La fragilidad de esa chica era sólo un espejismo.
— Acabemos con esto —dijo la chica muy decidida— usa Ataque Rápido y acabalo con Bola Sombra —ordenó.
— ¡No es posible! —gritó Hiro mientras su pokémon era atacado y arrojado varios metros atrás.
— Al parecer somos mucho para ti.
— No lo creo ¡Giro Rápido, amigo! —la tortuga se recuperó rápidamente y se abalanzó contra su rival, escondió sus extremidades y cabeza dentro de su caparazón y comenzó a girar golpeando con fuerza dejándolo seriamente lastimado.
— ¡Eevee, no! —gritó la chica al ver a su pokémon herido.
El combate recién había comenzado y el cansancio y las heridas eran evidentes; ambos pokémon estaban dando lo mejor de sí por sus entrenadores, ambos deseaban la victoria pero sólo uno podría conseguirla.
— Wartortle, Rayo…
— ¡Espera! —interrumpió la chica—creo que será mejor declarar un empate, así nuestro pokémon no resultaran seriamente lastimados ¿qué te parece?
— Está bien, no hay problema. Regresa Wartortle.
— Vuelve Eevee. Son más fuertes de lo que imaginé. Pero fueron de gran ayuda.
— ¿A qué te refieres?
— Pronto lo sabrás. Vámonos.
Sin proponérselo Hiro consiguió una compañera de viaje muy particular. Sin ser invitada se unió a Hiro, hace menos de media hora que se conocían y ella se comportaba como si siempre hubieran viajado juntos.
Llegar a Ciudad Azafrán les tomaría unos veinte minutos si nada los retrasaba. Tsuki siempre iba adelante, despreocupada y admirando el paisaje, unos pasos más atrás iba Hiro sin poder sacar de su cabeza a su nueva compañera; tenía que saber más de ella.
— Disculpa Tsuki.
— ¿Sí? Dime —contestó la chica deteniendo su marcha.
— ¿De dónde eres?
— De las Islas Sete —respondió y continuó caminando dejando a Hiro parado a mitad del camino.
— Nunca he escuchado de esas islas ¿dónde quedan?
— Al sur de Kanto, te explico. Las Islas Sete como su nombre lo indica son siete islas que se crearon por la actividad volcánica del Monte Ascuas; junto a las Islas Espuma y la Isla Canela forman el archipiélago de Kanto.
— No sabía de la existencia de esas islas ¡que interesante!
— Deberías estudiar más Geografía. Sigamos.
Y así una vez más Hiro quedó detenido en el camino con la palabra en la boca mientras su compañera seguía caminando. Durante el resto del camino no intercambiaron palabras; como en un principio Tsuki iba adelante “escoltada” por Hiro.
No tardaron en llegar a la entrada de Ciudad Azafrán, Hiro quedó maravillado con ella. A los lados de la calle principal por donde habían llegado habían edificios de cuatro y cincos pisos, a diferencia de los otros lugares que ya había visitado las personas no vivían en casas sino en edificios comunitarios.
Se extrañaron a no encontrarse a ninguna persona cuando llegaron pero igual continuaron su camino en búsqueda del Centro Pokémon. Un par de calles más delante se escuchaba una gran algarabía.
Cuando se acercaron a donde provenían los sonidos se encontraron con un nutrido grupo de personas. Al parecer el centro del festejo era un hombre de mediana edad que llevaban en brazos; daba la impresión de no ser muy alto pero su cuerpo era de contextura fuera que se podía notar en los anchos de sus hombros, estando más cerca pudieron distinguirlo mejor. La persona que llevaban en brazos tenia cabello de color castaño una barba que le hacía juego, ojos negros y estaba vestido con un Kimono negro con bordes blancos.
Su apariencia les parecía irrelevante pero lo que sí les llamó la atención era el cinturón dorado con la figura de una gran pokébola que sostenía con ambas manos; al parecer eso era la causa de tanto júbilo. Tsuki y Hiro continuaron su búsqueda y unas cuantas calles más adelante llegaron a su destino: el Centro Pokémon de Ciudad Azafrán.
Hiro hasta ese momento pensaba que todos los Centro Pokémon eran iguales, lo que vio en Ciudad Azafrán lo hizo cambiar de opinión; era un edificio de cuatro pisos con una fachada pintada en blanco y el techo era de tejas rojas, todo daba a entender que el flujo de entrenadores en esa ciudad era más grande que en las demás.
Cuando entraron observaron que en la sala de estar había unos diez o quince entrenadores que se encontraban conversando. Al acercarse al mostrador fueron atendidos por dos chicas, las cuales era más que evidente que eran hermanas.
— Buenos días —saludaron a la vez las hermanas.
— Buenos días —respondió cortésmente Hiro.
— Hola —saludó Tsuki con un tono de indiferencia.
— Somos entrenadores y necesitamos que cuiden a nuestros pokémon, por favor.
— Mi pequeña Eevee está sólo un poco lastimada pero igual necesita atención.
— No hay problema, nosotras los cuidaremos.
Las gemelas Ane e Ino son las encargadas del Centro Pokémon de Ciudad Azafrán. A sus veinticinco años de edad han cautivado los corazones de todos los chicos de la ciudad y sus alrededores; sus cabellos dorados hasta más debajo de la cintura, sus ojos azules como el zafiro, sus amplias caderas y sus prominentes pechos han hecho suspirar a más de uno.
Éstas chicas, altas como modelos de revistas, a simple vista parecen ser idénticas y al ojo inexperto suelen confundir fácilmente, pero hay una forma sencilla y simple de distinguirlas, y es el pequeño lunar que tiene Ane en la mejilla derecha cerca del ojo y que está ausente en Ino.
Tsuki y Hiro pasaron a la sala de estar y mientras disfrutaban de un refrescante jugo de naranja veían algo de TV. Después de dos días en cama Hiro se sentía en el paraíso. Pasaron dos horas cuando apareció Ane con una bandeja con las pokébolas que le habían encargado en ella.
— Chicos, ya sus pokémon están recuperados.
— Gracias, eres muy amable —agradeció Hiro tímidamente ante la presencia de la rubia enfermera.
— Sí, sí. Gracias. Ven que quiero mostrarte algo —le decía a Hiro mientras lo tomaba de la mano—apúrate.
— ¿Qué sucede? —preguntó Hiro una vez fuera del Centro Pokémon.
— Ahora verás porque te agradecí antes ¡sal Eevee!
— No te entiendo, explícate.
— ¿Ves esto? —decía mientras sacaba de su bolso lo que parecía ser un cristal rojo amarillento.
— Sigo sin entender ¿qué es eso?
— Es una Piedra Fuego, me la dieron de regalo de cumpleaños hace dos años y por fin la voy a usar.
— ¿Una Piedra Fuego? —Hiro no salía de su desconcierto.
— Ya veo que explicarte no servirá de nada, será mejor que veas ¡Es tiempo Eevee!
Tsuki arrojó la Piedra Fuego al aire y su pokémon saltó en su búsqueda; ambos hicieron contacto y un resplandor rojizo cubrió al pokémon, cuando llegó al piso su silueta comenzó a cambiar, se hizo más grande y se empezó a sentir algo de calor. El resplandor cesó y el nuevo pokémon había aparecido. No se parecía en nada al pequeño zorro, ahora era de color rojo con una esponjosa cola amarilla.
— ¡Flareon! —grito el nuevo pokémon.
— ¡Por fin tengo un Flareon!—gritaba emocionada la pequeña Tsuki.
“Flareon: Pokémon llama. Es la evolución ígnea de Eevee, su cuerpo almacena tanto calor que puede alcanzar temperaturas cercanas a los 3.000ºC”
[Continuará...]
Y así concluye un capítulo más de "Un Viaje Inesperado"
Gracias a todos lo que estan siguiendo este Fic desde su inicio y a los que se han tomado la molestia de comenzarlo a leer.
Si te gusta el Fic no te olvides de dar "Reputación" que es la cosita esa que parece una placa de marshall y si quieres saber que pasa te puedes suscribir.
Ya comenzamos con el capítulo 9 así que esten pendiente.
Salu2~