Miré al chico, algo aletargada, mientras jugueteaba con la pantalla del extraño aparato encrustado en la puerta luego de abrir el portafolio.
Mientras él hacía eso, me di cuenta de que tenía sueño y me sentía cansada... Fuera en el momento que fuera cuando me secuestraron, probablemente acababa de salir de una intensiva sesión de boxeo.
De repente, noto que el chico me está indicando que ponga mi mano sobre la pantalla. Lo miré extrañada, pero recordé que no debía dormirme en los laureles, estaba atrapada y no sabía en dónde.
Toqué la pantalla entonces...