Historia De Un Poder Desatado.
Bueno, este es el primer Fic que escribo, espero que me vaya bien u.u
Ah, antes de nada, la evaluación ._.
Bueno, este Fic trata de Pokémon, claro, al principio cuenta una historia y más adelante se mezclará otra que irá paralela, hasta que se junten(vale, entonces son secantes xD)
Aquí os lo dejo, cualquier consejo o error me vendrá bien para el futuro ^^
Corto me ha quedado para mi gusto xDU
Ah, antes de nada, la evaluación ._.
Spoiler
Puntos a evaluar:
1. El tema del fic y su trama – 13/15 puntos
2. La gramática, ortografía y estructura de la escritura – 20/25 puntos
3. La madurez del fic – 5/10 puntos
4. El desarrollo del fic, es decir, la forma de expresar del autor – 16/20 puntos
5. Apoyo visual (Si es que lo tiene, es decir, opcional) - 0/5 puntos.
Puntaje total: 54/70 (Siendo 40 el mínimo)
Conclusión: Fan Fiction apto para su publicación. Felicidades!!! ^^
Comentarios: Cuida un poco cuando uses las mayúsculas y cuando cambias de historia o narrador.
1. El tema del fic y su trama – 13/15 puntos
2. La gramática, ortografía y estructura de la escritura – 20/25 puntos
3. La madurez del fic – 5/10 puntos
4. El desarrollo del fic, es decir, la forma de expresar del autor – 16/20 puntos
5. Apoyo visual (Si es que lo tiene, es decir, opcional) - 0/5 puntos.
Puntaje total: 54/70 (Siendo 40 el mínimo)
Conclusión: Fan Fiction apto para su publicación. Felicidades!!! ^^
Comentarios: Cuida un poco cuando uses las mayúsculas y cuando cambias de historia o narrador.
Bueno, este Fic trata de Pokémon, claro, al principio cuenta una historia y más adelante se mezclará otra que irá paralela, hasta que se junten(vale, entonces son secantes xD)
Aquí os lo dejo, cualquier consejo o error me vendrá bien para el futuro ^^
Spoiler
Historia de un poder desatado.
Introducción: Planes.
Esta historia la escuché hace unas semanas, cuando viajaba con mi Flygon por Hoenn.
Me la contaron en varias tardes que pasé junto a un anciano, no diré su nombre pues no quiere ser molestado. Puede ser real, o tal vez no. Sin embargo, me llamó la atención, y por eso me gustaría compartirla ahora con vosotros. Cuenta la historia de un gran poder. ¿Qué es más fuerte? ¿Controlar lo incontrolable, o el amor?
Sela era una chica bajita, de ojos castaños y pelo oscuro, largo y liso. Aparentaba unos trece años. Su cuerpecito de niña apenas tenía curvas, aunque en sus movimientos elegantes y presumidos ya se podía apreciar la mujer en que se convertiría.
Vivía en pueblo Escaso, lejos de las grandes ciudades, pero desde pequeña soñaba con convertirse en una gran entrenadora, incluso llegar a vencer al Alto Mando y ser la mejor de Hoenn.
Sela se creía superior a todos los niños de su edad, y probablemente lo era. Su tío, que era explorador, le había traído un pokémon de muy lejos, un vulpix. La niña se lo llevó al bosque Petalia una semana, y cuando regresó, lo que llevaba con ella era un refinado ninetales que superaba en poder a la mayoría de pokémon normales.
Claro está que en pueblo Escaso los pokémon son muy flojos, y cualquiera que derrote a uno ya destaca. Ninetales no era tan fuerte como pensaba Sela, pero eso ella no podía saberlo, como inculta niña de pueblo que era.
Los chavales del pueblo evitaban a Sela. Y no les quedaba más remedio, puesto que la chica los acosaba con ninetales y debilitaba a sus pokémon. Era una gamberra en potencia. Ni siquiera sus padres podían controlarla, los pobres estaban desesperados.
Sela estaba, cómo no, muy orgullosa de su popularidad, aunque no fuera buena. Esperaba poder marcharse de ahí en breve, estaba convencida de que conseguiría atrapar algún pokémon legendario y todos en Hoenn la adorarían.
***
Todo habitante de Hoenn que se precie, presume de haber estado al menos una vez en Calagua, una bonita ciudad costera al noreste de Hoenn. Su playa no era demasiado buena para bañarse, puesto que el oleaje solía ser muy fuerte. Por eso, los habitantes de la ciudad de los concursos se bañaban en una playa unos kilómetros más al sur, donde el agua siempre estaba calmada y la blanca arena invitaba a tumbarse a disfrutar del sol.
Sin embargo, había algo en la playa de Calagua que atraía a la gente, especialmente a los jóvenes. La llamaban la cueva de los zubat, e incluso viejas leyendas contaban que ahí dentro vivía un crobat gigante, el predecesor de todos los zubats, golbats y crobats actuales.
Nada más lejos de la verdad. Esa cueva no estaba habitada por un crobat gigante, ni siquiera estaba abandonada.
Hacía unos años, de madrugada, una banda del equipo Aqua había llegado a Calagua, según decían los pocos que aún estaban despiertos entonces. Pero al día siguiente, ya no quedaba rastro de ellos, todos pensaron que se habían ido, que tal vez sólo estaban de paso. Y respiraron aliviados.
Pero no se habían ido. Seguían allí, metidos en la cueva de los zubat. La habían remodelado por completo, y establecieron su base secreta en tierra. Como entraban y salían por medio de submarinos, nadie advirtió su presencia en la cueva.
También, por seguridad, habían derrumbado la entrada de la cueva para que los niños de Calagua no les descubrieran en alguna de sus búsquedas del crobat gigante. Poco a poco, debido al derrumbamiento de la cueva, la ciudad se fue olvidando de las leyendas. Y así el equipo Aqua pasó totalmente desapercibido, como una mancha de veneno invisible que se extendía bajo el mar en todas direcciones.
La cueva estaba equipada con las más desarrolladas tecnologías, radares, cámaras de seguridad, guardianes armados hasta los dientes acompañados de pokémon. Y por supuesto, el submarino, que les desplazaba de un lado a otro del mar. También disponían de otros pequeños sumergibles para patrullas de uno o dos miembros.
En una de las incontables habitaciones que había dentro de la cueva, un hombre, vestido de pies a cabeza con un elegante uniforme negro, paseaba de arriba abajo por una habitación moderna, con una enorme pantalla en una de sus paredes. En un extremo había un escritorio gris, al parecer vacío.
Era de complexión alta y fuerte, de unos cuarenta y cinco años. Sus ojos parecían de hielo, no sólo por su color claro, también por su frialdad.
Su pelo dejaba entrever ya algunas canas, lo llevaba recogido en una coleta y cubierto con un pañuelo azul. Su cara, con algunas arrugas aunque atractiva, tenía una fina barba rodeándola.
Parecía estar esperando algo, por su forma impaciente de caminar y mirar la puerta a cada rato.
Súbitamente, la puerta, de hierro brillante como las paredes se abrió y chocó contra la pared, provocando un desagradable ruido.
El hombre del cuarto se volvió rápidamente y observó con superioridad a los que acababan de entrar.
-¡Ya era hora! ¿Lo habéis encontrado?-exclamó, mientras se sentaba detrás del escritorio.
Los visitantes, un hombre y una mujer ataviados con sendos uniformes a rayas, asintieron rápidamente. La mujer se adelantó y le dio una pequeña cinta de vídeo al hombre de la mesa.
-Aquí lo tienes, Aquiles. La encontramos en pueblo Escaso. Es una niña bastante maleducada y presumida, creo que nos será fácil traerla.
El hombre, al parecer llamado Aquiles, indicó por señas a la mujer que metiera la cinta en la enorme pantalla. Ella se acercó indecisa, pero pronto distinguió un pequeño compartimiento. Introdujo la cinta y la pantalla se encendió.
Aquiles ya sostenía un mando a distancia en su curtida mano. Dio a los botones y fueron apareciendo diferentes fotos. Una niña de pelo oscuro, un Ninetales, la misma niña pegando a otros niños. Aquiles sonrió. Parecía estar recordando, tal vez aquellas fotos le evocaban su niñez.
-Así que es ella... ¿cómo la habéis encontrado?
La mujer fue a contestar, pero su acompañante, que había permanecido mudo hasta entonces, se le adelantó.
-No fue fácil, señor. Tuvimos que rastrear los movimientos de los pokémon corredores, especialmente los de las manadas de latios, y todas las indicaciones nos llevaron hasta ella. Sobrevolaban Escaso con más frecuencia que ningún otro lugar. Incluso nos pareció avistar a Cresselia, de Sinnoh, pero estábamos demasiado lejos como para saberlo con certeza. El caso es, que ellos parecen sentir su poder. Por eso pasan a menudo cerca suyo.
-Ella sabe...
-No, ella no tiene ni idea. Se cree especial, aunque no sabe hasta qué punto tiene razón. La hemos espiado semanas, jefe. No tiene amigos, ni siente especial apego por nadie, excepto por su ninetales. No tendremos que usar la fuerza. Seguro que con algunas adulaciones aceptará ponerse de nuestro lado.
-De todas formas, habrá que comprobarlo con certeza-sentenció Aquiles.-¿Tenéis preparado el cebo?
-Eso es cosa mía, señor.-Dijo la mujer.-Ya tengo el pokémon y el cepo. Sólo hay que esperar el momento perfecto.
Aquiles se levantó, y paseó delante de los dos uniformados.
-Sí, mi plan está saliendo a la perfección... Olivia, encárgate de traerla, y Lucio, tú prepáralo todo para su llegada. A las niñas creídas les gusta dormir en habitaciones cálidas y coloridas. ¡Pronto nos haremos con Hoenn, señores! Gracias a esa niña...¡Yo, Aquiles, líder del equipo Aqua, juro por Arceus que me convertiré en el señor del mundo!
Introducción: Planes.
Esta historia la escuché hace unas semanas, cuando viajaba con mi Flygon por Hoenn.
Me la contaron en varias tardes que pasé junto a un anciano, no diré su nombre pues no quiere ser molestado. Puede ser real, o tal vez no. Sin embargo, me llamó la atención, y por eso me gustaría compartirla ahora con vosotros. Cuenta la historia de un gran poder. ¿Qué es más fuerte? ¿Controlar lo incontrolable, o el amor?
Sela era una chica bajita, de ojos castaños y pelo oscuro, largo y liso. Aparentaba unos trece años. Su cuerpecito de niña apenas tenía curvas, aunque en sus movimientos elegantes y presumidos ya se podía apreciar la mujer en que se convertiría.
Vivía en pueblo Escaso, lejos de las grandes ciudades, pero desde pequeña soñaba con convertirse en una gran entrenadora, incluso llegar a vencer al Alto Mando y ser la mejor de Hoenn.
Sela se creía superior a todos los niños de su edad, y probablemente lo era. Su tío, que era explorador, le había traído un pokémon de muy lejos, un vulpix. La niña se lo llevó al bosque Petalia una semana, y cuando regresó, lo que llevaba con ella era un refinado ninetales que superaba en poder a la mayoría de pokémon normales.
Claro está que en pueblo Escaso los pokémon son muy flojos, y cualquiera que derrote a uno ya destaca. Ninetales no era tan fuerte como pensaba Sela, pero eso ella no podía saberlo, como inculta niña de pueblo que era.
Los chavales del pueblo evitaban a Sela. Y no les quedaba más remedio, puesto que la chica los acosaba con ninetales y debilitaba a sus pokémon. Era una gamberra en potencia. Ni siquiera sus padres podían controlarla, los pobres estaban desesperados.
Sela estaba, cómo no, muy orgullosa de su popularidad, aunque no fuera buena. Esperaba poder marcharse de ahí en breve, estaba convencida de que conseguiría atrapar algún pokémon legendario y todos en Hoenn la adorarían.
***
Todo habitante de Hoenn que se precie, presume de haber estado al menos una vez en Calagua, una bonita ciudad costera al noreste de Hoenn. Su playa no era demasiado buena para bañarse, puesto que el oleaje solía ser muy fuerte. Por eso, los habitantes de la ciudad de los concursos se bañaban en una playa unos kilómetros más al sur, donde el agua siempre estaba calmada y la blanca arena invitaba a tumbarse a disfrutar del sol.
Sin embargo, había algo en la playa de Calagua que atraía a la gente, especialmente a los jóvenes. La llamaban la cueva de los zubat, e incluso viejas leyendas contaban que ahí dentro vivía un crobat gigante, el predecesor de todos los zubats, golbats y crobats actuales.
Nada más lejos de la verdad. Esa cueva no estaba habitada por un crobat gigante, ni siquiera estaba abandonada.
Hacía unos años, de madrugada, una banda del equipo Aqua había llegado a Calagua, según decían los pocos que aún estaban despiertos entonces. Pero al día siguiente, ya no quedaba rastro de ellos, todos pensaron que se habían ido, que tal vez sólo estaban de paso. Y respiraron aliviados.
Pero no se habían ido. Seguían allí, metidos en la cueva de los zubat. La habían remodelado por completo, y establecieron su base secreta en tierra. Como entraban y salían por medio de submarinos, nadie advirtió su presencia en la cueva.
También, por seguridad, habían derrumbado la entrada de la cueva para que los niños de Calagua no les descubrieran en alguna de sus búsquedas del crobat gigante. Poco a poco, debido al derrumbamiento de la cueva, la ciudad se fue olvidando de las leyendas. Y así el equipo Aqua pasó totalmente desapercibido, como una mancha de veneno invisible que se extendía bajo el mar en todas direcciones.
La cueva estaba equipada con las más desarrolladas tecnologías, radares, cámaras de seguridad, guardianes armados hasta los dientes acompañados de pokémon. Y por supuesto, el submarino, que les desplazaba de un lado a otro del mar. También disponían de otros pequeños sumergibles para patrullas de uno o dos miembros.
En una de las incontables habitaciones que había dentro de la cueva, un hombre, vestido de pies a cabeza con un elegante uniforme negro, paseaba de arriba abajo por una habitación moderna, con una enorme pantalla en una de sus paredes. En un extremo había un escritorio gris, al parecer vacío.
Era de complexión alta y fuerte, de unos cuarenta y cinco años. Sus ojos parecían de hielo, no sólo por su color claro, también por su frialdad.
Su pelo dejaba entrever ya algunas canas, lo llevaba recogido en una coleta y cubierto con un pañuelo azul. Su cara, con algunas arrugas aunque atractiva, tenía una fina barba rodeándola.
Parecía estar esperando algo, por su forma impaciente de caminar y mirar la puerta a cada rato.
Súbitamente, la puerta, de hierro brillante como las paredes se abrió y chocó contra la pared, provocando un desagradable ruido.
El hombre del cuarto se volvió rápidamente y observó con superioridad a los que acababan de entrar.
-¡Ya era hora! ¿Lo habéis encontrado?-exclamó, mientras se sentaba detrás del escritorio.
Los visitantes, un hombre y una mujer ataviados con sendos uniformes a rayas, asintieron rápidamente. La mujer se adelantó y le dio una pequeña cinta de vídeo al hombre de la mesa.
-Aquí lo tienes, Aquiles. La encontramos en pueblo Escaso. Es una niña bastante maleducada y presumida, creo que nos será fácil traerla.
El hombre, al parecer llamado Aquiles, indicó por señas a la mujer que metiera la cinta en la enorme pantalla. Ella se acercó indecisa, pero pronto distinguió un pequeño compartimiento. Introdujo la cinta y la pantalla se encendió.
Aquiles ya sostenía un mando a distancia en su curtida mano. Dio a los botones y fueron apareciendo diferentes fotos. Una niña de pelo oscuro, un Ninetales, la misma niña pegando a otros niños. Aquiles sonrió. Parecía estar recordando, tal vez aquellas fotos le evocaban su niñez.
-Así que es ella... ¿cómo la habéis encontrado?
La mujer fue a contestar, pero su acompañante, que había permanecido mudo hasta entonces, se le adelantó.
-No fue fácil, señor. Tuvimos que rastrear los movimientos de los pokémon corredores, especialmente los de las manadas de latios, y todas las indicaciones nos llevaron hasta ella. Sobrevolaban Escaso con más frecuencia que ningún otro lugar. Incluso nos pareció avistar a Cresselia, de Sinnoh, pero estábamos demasiado lejos como para saberlo con certeza. El caso es, que ellos parecen sentir su poder. Por eso pasan a menudo cerca suyo.
-Ella sabe...
-No, ella no tiene ni idea. Se cree especial, aunque no sabe hasta qué punto tiene razón. La hemos espiado semanas, jefe. No tiene amigos, ni siente especial apego por nadie, excepto por su ninetales. No tendremos que usar la fuerza. Seguro que con algunas adulaciones aceptará ponerse de nuestro lado.
-De todas formas, habrá que comprobarlo con certeza-sentenció Aquiles.-¿Tenéis preparado el cebo?
-Eso es cosa mía, señor.-Dijo la mujer.-Ya tengo el pokémon y el cepo. Sólo hay que esperar el momento perfecto.
Aquiles se levantó, y paseó delante de los dos uniformados.
-Sí, mi plan está saliendo a la perfección... Olivia, encárgate de traerla, y Lucio, tú prepáralo todo para su llegada. A las niñas creídas les gusta dormir en habitaciones cálidas y coloridas. ¡Pronto nos haremos con Hoenn, señores! Gracias a esa niña...¡Yo, Aquiles, líder del equipo Aqua, juro por Arceus que me convertiré en el señor del mundo!
Corto me ha quedado para mi gusto xDU




































