Era una mañana de invierno, el pueblo de Villavera comenzaba a despertarse después de una terrible noche de tormenta. Pedro se encontraba en su casa de la colina, una pequeña choza con apenas 2 habitaciones, en la que convivía con sus padres, Dhalía y Román; y su hermano menor, Guille, un muchacho de 7 años cuya cara radiaba simpatía incluso en una mañana como esa. A pesar de su situación, parecía una familia feliz...
Los padres de pedro habían llegado a Villaestío 4 años atrás. Buscaban un lugar acogedor y simple, apenas contaban con los ahorros suficientes para permitirse un hogar, el lugar de donde venían no era un buen recuerdo, querían comenzar una nueva vida.
Pedro era un chico no muy sociable, en su infancia había sufrido mucho, presenció la muerte de sus tíos en un brutal accidente aéreo, apenas pudo ir a la escuela, y mientras fue, sus compañeros lo trataban de mala manera...
Su madre había sido líder de gimnasio en una lejana región, y su padre colaboró con el Profesor Serbal durante varios años, pero todo eso acabó cuando llegaron los problemas económicos que les llevaron a vender todo lo que tenían.
Ambos conservaban sus pokemon, Dahlia tenía una bella Mothim que fue su primer pokemon, y un valiente Heracross que ayudaba a la familia en todo lo que podía. Por su parte, Román contaba con un magnífico Milotic que le había regalado Plubio, el líder de gimnasio de Hoenn, y un feroz Scizor apodado Mask por la mancha negra que le cubría casi toda la cara.
Pedro tenía 10 años cuando se mudaron a Villavera, por aquel entonces no tenía su propio pokemon, aunque ya sabía cuál sería su poke y lo que quería ser él, sólo le faltaba tener el permiso de sus padres, para lo que le faltaba aún algo de tiempo, ya que estaba claro que sus padres no se encontraban en la mejor situación como para despedirse de su hijo...
Pero ese día, un paquete llegó al domicilio de Pedro y su familia, Pedro corrió hasta el salón con el paquete, incluso había empujado al Heracross de su madre sin darse cuenta al entrar.
- ¡Pedro!, ¿no ves que has empujado a Beemal? Ten más cuidado, por favor...- le espetó su madre.
- ¡Lo siento mamá, pero ha llegado un paquete de la tía Gloria!
La tía Gloria era la hermana menor de Román, éste la había ayudado hace tiempo, y parece que ella no se había olvidado.
- ¡Papá, ábrelo ya, suena algo raro dentro, creo que es una pokeball!
Efectivamente, el paquete contenía una carta y una pokeball. En cuanto la vio, Pedro se lanzó a por la bola. Había limpiado las pokeballs de sus padres muchas veces, pero daba la impresión de que esa pokeball era suya, estaba seguro de cuál era el pokémon que contenía. Mientras los padres abrían la carta, él salió corriendo al nevado jardín. Cogió la pokeball con fuerza, e incluso nombró al pokemon de su interior sin haberlo visto.
- ¡Phanpy, sal!
Una pequeña Phanpy salió de la pokeball, estaba tan contenta que se puso a correr. Pedro estaba radiante, sabía que su tía nunca se olvidaría de cuál era su pokemon preferido. Se dio cuenta de que Phanpy se alejaba cada vez más, así que salió corriendo detras de ella.
- Phanpy, ¡quieta!
- ¡Phaan!
Parecía que iba a entrar al bosque que rodeaba el pueblo cuando un grupo de pokemon salió al corte. Eran un par de Houndours y un Absol. Empezaron a aullar y asustaron a Phanpy, la cual se desvió. Estaba muy asustada, y los pokémon la perseguían. Pedro observaba cansado, como Phanpy iba dirigida al acantilado que se encontraba cerca de la casa, parecía que su familia no había oído los ladridos, y Phanpy se quedaba sin terreno para huír. Pronto, estaba acorralada por los malvados pokémon. Pedro llegó exhausto, en ese momento Phanpy estaba siendo golpeada por el Absol, que parecía líder del grupo. No lo pensó 2 veces, y comenzó a darle órdenes a Phanpy.
- ¡Phanpy, usa Rizo Defensa!
La pequeña elefantita que estaba dañada en el suelo, reaccionó al oír a Pedro. Se levantó y utilizó el ataque. Ahora parecía menos temerosa, incluso preparada para plantarles cara a los pokémon.
El Absol iba a hacer mordisco.
- ¡Esquívalo!
La Phanpy se movió ágilmente para esquivar el ataque, giró la cabeza esperando la siguiente orden de Pedro.
- Eeehmmm...¡sí, ahora usa Placaje, Phanpy!
La pokémon elefante golpeó al Absol, que quedó bastante dañado.
- Jajaja...¡así, muy bien Phanpy!, ¡otra vez!
Esta vez el Absol esquivó el ataque, y realizó Doble Equipo, confundiendo a la pobre Phanpy, quien miraba a Pedro asustada, sin saber qué hacer...
- No...esto...¡ah, sí! ¡Phanpy, usa Rastreo!
La pequeña elefanta olisqueó al Absol verdadero, descubriéndolo. Pedro había efectuado un gran movimiento.
- ¡Ahora, usa Placaje!
El ataque fue tan fuerte que debilitó al Absol y lo lanzó contra los Houndours que lo acompañaban. Éstos quedaron aplastados. Phanpy los remató con un golpe que debilitó al grupo entero.
Pero de repente, un Murkrow salió de un árbol con un gran estruendo, atacando fuertemente a Phanpy. Pedro reaccionó rápido, pensó que si Phanpy hacía Azote ahora, el golpe sería potentísimo.
- Phanpy, ¡usa Azote!
Phanpy se levantó temblando, en sus ojos se veía reflejado el cansancio, pero reunió fuerzas y corrió hacia el pokémon pájaro. Saltó hacia él, propinándole un golpe fortísimo que lanzó al Murkrow contra el suelo, debilitándolo al instante.
Pedro estaba asombrado, estaba claro que su tía tenían un gran ojo para los pokémon, esa Phanpy era extraordinaria. Se agachó junto a ella. Phanpy le miró alegre, acarició su cara con la trompa y en ese momento, Pedro vio los dulces ojos de su pokémon.
- Chica, ¿estás bien? Has hecho un gran esfuerzo, deberías descansar.
Pedro acercó su brazo a la pequeña pokémon, quien lo rodeó con su trompa y se durmió. El chico fue corriendo a su casa, debía contarle todo eso a su familia.
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Pedro entro corriendo, esta vez sin golpear a nadie. Dahlia corrió a ver al Phanpy, necesitaba un sitio donde descansar.
- ¡Chicos, no sabéis lo que nos ha pasado, Phanpy a derrotado ella sola a 4 pokes! Derrotó a un Absol mucho más entrenado que ella, y de un Placaje debili...
- ...Ya nos esperábamos algo así, jaja - Interrumpió el padre. Tu tía decía que encontró a esta Phanpy en uno de sus viajes a Johto. Dice que cuando la vio estaba entrenándose bajo una cascada, y pensó que sería tu pokemon perfecto.
- Bueno, creo que ha llegado tu día, Pedro. Por fin vas a ser un entrenador pokémon – dijo dhalia con tristeza - . Aquí tienes: la licencia, y 5 pokéballs…
- Oh, gracias mamá, os prometo que seremos los mejores, ¡ya veréis, R'nai es perfecta!
- ¿R'nai? Ah, así que ya tiene nombre...bueno, ¡vamos Pedro, se te hace tarde!
Y así, es como comienza la aventura de Pedro. FIN