Tomé un poco de café en el comedor, era tan delicioso como el de la misma mañana. Al lado de la fina taza de porcelana blanca había un par de libros, uno parecía ser un cuento para niños por el tipo de retrato de Arceus que llevaba en su portada y por el título “El comienzo de todo”, el otro era un tanto más serio, la portada roja oscuro no tenía ningún dibujo y se titulaba “Registros enigmáticos de la historia pokémon”.
Karla: Esos libros no parecieran encajar el uno con el otro, ¿podrá eso explicarme todo lo que ha pasado hoy? – Mencioné mientras comía una galleta.
Ancianita: Más de lo crees. Puedes comenzar por el libro ilustrado.
Asentí tranquilamente con la cabeza, el primer libro era grandioso dado a que se podía deducir que tenía muchos dibujos con solo ver su portada. En la primera hoja no había nada, solo el trazado de un huevo, pero en la siguiente la figura de un pokémon blanco con un anillo en su cuerpo parecía levantarse en su máximo esplendor.
[GOEAR]682a361[/GOEAR]
Karla: Veamos, este cuento es bastante conocido. “El origen de todo fue Arceus, que de un comienzo se encontraba en un huevo, del cual al nacer dio un inicio al todo, a su creación. Se extendió la galaxia cubriendo todo el vacío y un punto se convirtió en el mundo, desde el cual poco a poco nacieron los distintos pokémon que le acompañarían en su tarea…” – Lo que seguía mencionaba a cada deidad una por una, su rol asignado y el orden en que nacieron, me sorprendió ver a cada una con una ilustración tan fina y detallada, propio de los cuentos ilustrados, sobre todo si eran para niños.- “Finalmente nacieron los humanos, quienes construirían en conjunto con los pokémon el brillante futuro que hoy nos alumbra.”
Pasaba hoja por hoja con cuidado ya que parecían ser muy delicadas. Así hasta el final, un ‘final feliz’ en el cual Arceus terminaba dormido, en algún lugar de una Tierra donde todo parecía ser infinita paz… sí, tal como en los cuentos de hadas.
Ancianita: Esa es la versión para los niños, querida… pero la realidad es otra.- Tomó un sorbo de su café, levantó la mirada y observaba la luz proveniente de la lámpara apuntando al centro de la mesa.- Los años transcurrieron, el vínculo entre humanos y pokémon nos ha llevado a un grandioso avance, es cierto, pero estas criaturas fueron expuestas también a la ambición del ser humano, es decir nuestros ancestros inevitablemente. Fueron explotados para nuestro beneficio, expuestos a la cruda guerra por los territorios o conflictos incluso a veces sin sentido, sus poderes, llamados hoy movimientos o ataques, causaron enormes pérdidas entre los suyos e incluso la humanidad misma.
Era cierto, no todo podía ser tan color de rosas como los libros querían ilustrarlo, nuestro pasado guardaba mucho más que la alegría de convivir en armonía y al igual que el mismo Arceus este tenía su sombra de la que muchas veces se trataba ocultar en los libros infantiles como el que tenía en mis manos justo en esos momentos.
Ancianita: Entre los que creen la leyenda, se dice que Arceus lamentaba ser testigo de la crueldad como tal, lamentaba su propia creación, que no fue su cólera la que tocó primero a la tierra sino una tormenta de duro granizo que perduró por largo tiempo; sin embargo le tocó la peor parte cuando vio que mientras los humanos sin vida quedaban en medio del campo de batalla, los pokémon sin vida iban a parar a profundas fosas bajo tierra, no había piedad para ninguna de las dos partes, ambas fueron tratadas como simples armas de guerra que caen en desuso.
Karla: Espere un segundo.- Interrumpí sin cuidado, con total curiosidad.- ¿Por qué la diferencia? Digo, ambos podían ir a parar al mismo lugar, después de todo combatieron juntos, incluso hasta hoy.
Ancianita: Verás, como Arceus no tenía forma humana podían ser castigados si lastimaban a sus iguales, es decir, a los pokémon. En la antigüedad se les veneraba dejando a sus almas y cuerpos descansar en lugares sagrados, que más tarde serían conocidos como ruinas, entonces las personas usarían esos lugares para no cargar con el peso de sus almas.
El miedo antes que la hermandad, no sabía muy bien que pensar, pero aún en las épocas pasadas las personas creían en un ente al que jamás habían visto, era un hecho que me sorprendía escuchar, hoy en día y con suerte se veía a alguien que creyese en al menos un solo pokémon legendario y ya a esa persona la consideraban demente o quizás ingenua.
Ancianita: Arceus se enfadó ante lo que sus ojos podían ver, que lo era todo, su sentencia alcanzó a todo rincón de la Tierra y dio un punto final tras un profundo lamento… los pokémon ya no podrían comunicarse adecuadamente con las personas, fue como si trazase una línea entre ambos. A eso le llamaron castigo.
Karla: ¿Comunicarse? - ¿Acaso los pokémon podían decir algo más además de sus nombres? Sentía que la charla se ponía interesante.
Alan: Aja.- Pronunció el chico, que había estado comiendo tranquilamente hasta ese momento.- Se dice que de antaño algunas personas podían entender a los pokémon y con eso me refiero a sus corazones y no su propio nombre como estarás imaginando, pero los conflictos no ocasionaron más que una barrera indestructible.
Ancianita: Así es… pero ahí no acaba el cuento, querida. Existe además una leyenda que habla de una maldición, pero ese no es tema que puedas encontrar en cualquier persona o en algún libro cualquiera.- Antes de proseguir tomó otro sorbo de café.
Karla: Eso no suena muy lindo que digamos.- Tras un pensamiento errado me invadía nuevamente la curiosidad, sé que no era una palabra muy adecuada para la situación, cualquiera hubiese sentido quizás un frío en la espalda de esos que marcan la tensión en el ambiente, pero el misterio era lo que me estaba matando y ya comenzaba a creer que en lugar de dar con explicaciones terminaría con muchas más preguntas que de un principio.
Ancianita: No lo es, para nada.- De pronto adquirió más seriedad en su tono, bajo la mirada como si guardase… no puedo decir que fuese miedo, parecía más bien una cierta lastima reprimida.- Cuando se te desea mal, a esas palabras engendradas del odio y el enfado se les suele llamar maldición. Verás, no solo la humanidad recibió un castigo, sino que también se maldijo a los que causaron todos los conflictos marcados en nuestra historia, si alguien osaba tocar el ‘lugar sagrado’, si volvían a arrojar a otro pokémon a él irónicamente tendrían aquello que buscaban evitar.
Por primera vez no me gustaba el camino que tenía la conversación. Cortada en pedazos, la curiosidad pasó al más puro temor, me dio miedo pensar en cierta suposición, pero tenía que ser otra cosa la que me atormentaba, ¡por supuesto que sí! Pero por más que intentara convencerme de esos pensamientos empezaba a sentir que el silencio parecía durar más de unos segundos.
Karla: E-este… creo que nos desviamos un poco, digo, yo quería saber porque hoy pasó lo del lago y lo del invernadero de Ren, no podía ser solo una coincidencia esos temas. Por no olvidar lo que tengo ahora en mi mano.
Ancianita: ¿Qué cosa sucedió en el invernadero? – Preguntó un tanto extrañada, al parecer se había perdido la mitad del día.
Alan: Unos Spinarak lo invadieron tanto por fuera como por dentro. Atacaron al Tropius de Ren y se comportaron igual de violentos que los pokémon del lago.- Resumir todo en un par de frases, como desearía tener esa habilidad.
Ancianita: ¿Y eso ha sido antes o después de la batalla por la medalla? – Se mostraba en cierto modo curiosa, pero preocupada de un modo que no puedo explicar.
Karla: Después de la batalla.- Tragué saliva, ¿por qué la pregunta? La intriga, ¡no! Un extraño presentimiento se apoderó de mí de la misma nada, como si un fantasma hubiese entrado a la cabaña y tan solo le faltaba apagar las luces para terminar de matarme.
Ancianita: Tal como lo temía… - De pronto cambió su expresión, dejo su café de lado para mirarme fijamente a los ojos.- Tenía mis dudas, pero veo que ahora mis temores se han confirmado… - sentía como si su voz se rompiese en pedazos, poco a poco volviéndose un susurro.- Me temo que se te ha concedido una maldición. Desde el mismo instante en que te adentraste a las ruinas enigma has marcado tu destino, ahora las palabras de Arceus te traerán desgracias.- Lo dijo de tal forma que me costó varios segundos poder procesar lo que estaba diciendo, incluso intenté interpretarlo de otra forma para mis adentros.
¿Yo una persona con una maldición en su mano? No, quizás estaba equivocada, quizás se comportaba de ese modo porque cabía la esperanza o porque sencillamente era un cuento que nadie se creía. La amable ancianita dejo su taza de café de lado, por primera vez logré apreciar que estaba seria, como nunca antes. Se levantó de su asiento y tomó con cuidado a mi mano derecha, para comenzar a apuntar cada una de las extrañas marcas.
Ancianita: Estas líneas son tu destino escrito, el círculo representa lo infinito, quiere decir que jamás acaba. Las líneas representan a las personas que te rodean, quienes al encontrarse con el círculo se verán involucradas en la desgracia.
Karla: E-este… ¡qué bah! Son solo cuentos, no pueden realidad… ¿verdad? – Traté de sonreír, pero fue imposible el solo intentarlo, pese a que quería convencerme de lo contrario temblaba inevitablemente. Observé a la figura de la persona delante de mí, me había soltado y desviaba su mirada cerrada, luego pude ver como Alan desviaba sus ojos apenas intenté encontrar los de él.
Por un momento reinó el silencio, hasta que decidí volver a hablar.
Karla: Entonces ahí está la respuesta, ¿no? Pero… ¡ya ven todo se ha solucionado hoy! ¿Quién no dice que no puedo deshacerme de esto? ¡Hay que perseverar! Las leyendas son leyendas.
Ancianita: Página ciento setenta y tres, me gustaría que la veas.- Esta vez parecía que su seriedad era forzada.
Me temblaban las manos, pero aun así logré seguir su indicación. En el otro libro había registros de quienes igualmente tuvieron una marca como la mía, pero si bien el patrón era el mismo logré ver que algunos tuvieron lo mismo en su rostro, en el cuello e incluso cabeza. Parecía todo normal, hasta que vi que sus muertes no lo fueron, todas terminaban en tragedias, la primera por el atravesamiento de una lanza, la segunda en un derrumbamiento, la tercera bajo el mar y curiosamente solo la marca había quedado intacta en las tres.
Karla: Y-yo… esto es una leyenda… que se ha vuelto real… - sentencié, a duras penas escuchaba mi propia voz, debía considerarme afortunada si aún podía escuchar a los demás sin perder la razón.
Ancianita: ¿Qué harás ahora? Tu vida puede acabar en cualquier momento.
Antes de que me saliera el solo aliento o quizás un pensamiento, se escuchó un ruido que rompió aquella fugaz tensión, como cuando alguien tropieza pero mucho más ligero. Me levanté con la excusa de ver qué sucedía, pero en realidad esa sería tan solo la máscara a mis verdaderas intenciones y cuando fui a la fuente del sonido me di cuenta que estaba cercana de la puerta, con unas cajas amontonadas y unos discos sobre el suelo, entonces logré ver al pokémon que creo y su aspecto era lo último que podría olvidar.

[Nv16]
Pokedex:
Purrloin, de la especie malicioso. Distrae a su oponente con movimientos gráciles y sustrae sus pertenencias. Cuando se enfada, ataca con las garras.
Karla: (E-extraño, no menciona nada de que pueda hablar).
Me sentía fuera de este mundo, como si mi alma hubiese marchado lejos dejando al recipiente atrás, pero tomé al gato entre mis brazos comprobando por la cinta en su pata que era el mismo de las ruinas.
Karla: Al parecer estás mejor…- Caí en cuenta. Lo había tomado del mismo modo para salir de las ruinas, pero como bien lo había alzado bien podía haberlo arrojado al vacío… que acababa en frívolos cadáveres o puede que solo el polvo que quedaba de ellos. Me tomó unos segundos poder volver a hablar, cuando lo hice apenas me escuchaba.- Esto es de locos, pero si estás bien no me arrepiento de nada.
Sí, es cierto, no podía desquitarme con el gato por una iniciativa que yo había tomado, no podía sencillamente. Me levanté y logre ver cómo me miraba con sus profundos ojos verdes, preocupados.
Suspiré, no había mucho que hacer bajo esas circunstancias en que todo era preguntas y más preguntas sin nadie que pudiese darme las respuestas; sin embargo Purloin esbozó una sonrisa, ya no tenía miedo como en nuestro último encuentro, ahora incluso parecía estar agradecido.
Karla: Tienes razón. Es mi única alternativa.- Sonreí ya que entendía su mensaje y la expresión de sus ojos verdes que ahora parecían sonreír igualmente. Giré y vi que nada había cambiado, como todo en la vida que no da un giro hasta que uno mismo lo hace.- ¡Está decidido! Ya que he acabado aquí, mañana sigo mi viaje, ¿cuál es la siguiente ciudad?
Sonreía espontáneamente, ni si quiera tenía que esforzarme en hacerlo, pero eso pareció caerle mal a la amable ancianita.
Ancianita: P-pero… ¡Karla! ¡No puedes tomártelo tan a la lige—!
Alan: Ciudad Draco, el hogar del pasado medieval.- Interrumpió, con una sonrisa en su rostro.- Es conocido por su líder Ryuu, quien se ha ganado el odio de muchos entrenadores y también es quien será tu próximo oponente ^^
Ancianita: ¡Alan! ¿Qué harán si lo peor se presenta? – Se notaba molesta por nuestra actitud, confieso que al verla por primera vez así no podía evitar sonreír para mis adentros, pero yo sabía que era amable y tan solo se preocupaba del futuro.
Alan: Fácil, se soluciona tal como se ha hecho hoy, después de todo, ¿no ha sido usted quien ha dicho que no emprendería este viaje sola?
Karla: ¡Perfecto! Ese es el espíritu, ¡la aventura jamás debe acabar! – Era consciente de que no debía permitir que nadie más se acercase, pero por ahora ponía las esperanzas en la mesa, metafóricamente hablando.
Ancianita: P-pero… oh Arceus, ¿qué haré con estos niños? – Mencionó mientras tomaba un sorbo de su taza de café, ya resignada ante nuestro comportamiento, pero finalmente había optado por esbozar una pequeña sonrisa.
No se dijo más, creo que nadie quería hacerlo y pienso que era razonable ya que lo último que podíamos hacer era pensar en la peor situación posible o apuntar culpables en el libro de registros, tampoco es como si quisiera buscar la compasión de las personas que se preocupaban por mí, ¿qué sacaría con eso? Absolutamente nada, si había un problema había también una solución que estaba segura y encontraría tarde o temprano por muy escondida que esta se encontrase en la vasta región de Odissey, sino ya tendría que vivir al máximo y hacer que todo el miedo pudiese ser transmitido en una sonrisa de diversión.
Es de locos, pero el misterioso aire de esas situaciones me daba ideas, poco a poco sentía el surgir de unas nuevas mientras que las otras me ayudaban a dar el paso por ahora, paso que sin duda se volvería algo duro entre más avanzara. De todos modos opté por dejar pasar a la noche tranquila en la que curiosamente solo tuve la compañía del gato cuyos ojos verdes parecían sentirse cautivados por las estrellas. Había un sinfín de misterios por resolver aún, puede que algunos me metiesen en el inminente peligro, ¡pero perseverancia ante todo! Sentía como si mi viaje apenas diese sus primeros pasos y como si se volviese aún más emocionante con el nuevo destino que cargaba ahora por muy terrorífico que este pudiese escucharse a los oídos ajenos.
…
Al día siguiente todo estaba listo, la imagen en un espejo de mí me llenaba de confianza, cosa extraña porque generalmente me daba los efectos negativos. Me ajusté los guantes, dándome cuenta por qué jamás podían faltar de mi mano ya que nunca sabía cuándo me encontraría a un loco creyente por ahí, ordené las cosas en mi mochila llevando conmigo además el libro de ilustraciones que la amable ancianita me había dado al parecer, finalmente tomé las pokeball de mis compañeros y noté que había una sexta reluciente abierta, como si hubiese tenido una reciente captura. Decidí ignorar el último detalle y me apresuré en ir hasta el comedor, ya con todo listo para marcharme del lugar y continuar con mi adorada aventura.
Karla: ¡Hey! Yo también quiero panqueques T^T.- Mencioné al llegar, deje mis cosas a un lado y tomé rápidamente asiento para en seguida servirme el delicioso desayuno que era de lejos superior al del Centro Pokémon.
Ancianita: ¿Ya has despertado? Bueno, quisiera mencionar dos cosas antes de que te marches.- Dijo mientras tomaba su té a otro lado de la mesa.
Karla: Dígame con confianza, en tanto yo disfruto mi último desayuno en Ciudad Olivo ^w^
Ancianita: Muy bien… querida, no sé cómo revertir la maldición ni porque te ha tenido que tocar a ti, pero todo es por algo.- Tras tomar otro sorbo de su té prosiguió tranquila.- Lo primero, tendrás muchas pesadillas, si bien serán horrendas te ayudaran a presagiar en qué momento llegará la desgracia. Es por eso que por lo que más quieras te pido que huyas cada vez que venga una, de ese modo no te alcanzará a ti ni a nadie de los que te rodee… nunca te enfrentes a la maldición.
Karla: ¡No es ninguna maldición! – Mencioné alzando la voz, mientras me servía un poco de café y observaba a la ancianita estupefacta.- Si lo fuera ya estaría bajo tierra, esto sin duda debe tratarse de una prueba. Es tan emocionante el solo pensarlo, ¿qué clase de aventuras me esperan ahora? No puedo esperar por ver *^*
Ancianita: ¿P-prueba? – Al parecer la había dejado confundida, pero movió su mirada y suspiró.- Puede que quizás tengas razón y los libros estén equivocados, pero eso no es todo. Lo segundo, quizás la respuesta de porque puedes escuchar al Purrloin o a Magikarp se encuentre involucrado en el mismo tema, si es que no es ajeno a tal…
Karla: Ya veo, pero no tiene sentido que algo malo me dé cosas buenas… - suspiré, divagando mientras tomaba el desayuno.
Ancianita: Oh, por cierto.- Volví a ver la sonrisa cálida que transmitía como de costumbre, pero por alguna razón era un tanto vil.- Ayer cierto gato se ha hecho con una de mis MT, ya que lo tienes contigo, ¿podrías devolvérmela? n___n
Karla: ¿El Purrloin? Pero si no lo tengo conmi—
Antes de concluir, observé como me apuntaba con la mirada a la puerta que conducía afuera, allí vi como el travieso felino jugaba con una pelota de aura sombría, era como si se entretuviese hasta que tropezó y esta le termino por explotar en su rostro.
Ancianita: ¿Y bien? ¿Qué ha sido de mi MT Bola sombra? n__n
Karla: Y-yo… e-este… estos panqueques están deliciosos ^^! – Traté de evadirla, ¡ahora sí quería estrangular a ese gato! Para peor lo de la pokeball ya cobraba sentido.
Ancianita: Bueno, confiaré en que podrás devolvérmela más tarde y me alegra saber que te ha gustado, yo misma hice mi propia receta con mucho dulce n__n
Alan: ¿Pero qué cosas dice? ¡Si se los ha comprado ayer en la tienda! c__c – Mencionó el chico haciendo acto de presencia mientras se sentaba en una silla para recién desayunar.
Ancianita: Ah, se me olvidaba, aquí te entrego un bate, querida, nunca sabrás cuando te hará falta n___n – Respondió mientras me ofrecía el objeto con una sonrisa.
Karla: ¡Muchas gracias por ser tan considerada! ^^! Y también gracias por el libro.- Una vez terminé de hablar terminé mi corto desayuno. Lo siguiente fue ver que ataques poseía Purrloin, eso fue rápido, pero además le hice algunos ajustes a la pokedex.
Alan: No digas nada, no digas nada… - susurró por lo bajo, mientras se servía un café, luego comenzó a hablar un tanto somnoliento.- He escuchado que en Ciudad Draco hacen pequeños concursos cada mes y ofrecen dinero al ganador, quizás el suficiente para poder compensar lo de la MT.
Karla: ¡¿En serio?! ¡Eso es perfecto! Ya vera como tendrá su disco devuelta, amable ancianita nwn
Ancianita: Confió en ti, ya lo he dicho… y discúlpame por mi reacción de ayer, debería haber confiado más desde un mismo principio.
Karla: ¡Qué más da! No hay nada qué disculpar.
Me levanté de mi asiento para ir hasta fuera, en tanto solo tenía tres cosas en mi cabeza, la primera era la siguiente medalla, la segunda era qué haría con la MT que el gato se había ingeniado por tomar y para peor caía ahora en mi responsabilidad, la última, quizás la más importante, ¿ese gato me ayudaría con una parte de la leyenda? Si es así ya tenía mis planes hechos.
Karla: Muy bien, Cronos, tú me metiste en esto y ahora tú me ayudas a salir… - mencioné cuando lo tuve frente a mí, con su felina inocencia fingida.- ¿De acuerdo? ^^
Cronos: ¡Nya! (Me gusta el nombre, ¿qué significa? nwn)
Sonreí, ya nos estábamos entendiendo, pero no le respondería ya que pudiera ser que una noche me dejase sin mi cordura. Para cuando lo deje en el suelo tan solo me dijo un ‘nya’ tranquilo, luego recibí mis cosas en el aire.
Alan: ¿Todo listo? Ciudad Draco no vendrá por sí sola.- Pegó un bostezo, mientras que Purrloin se apegaba a mí con su encanto de gato.
Karla: ¡Así es! Espero que llegue pronto, no puedo esperar a tener otra batalla *^*
Ancianita: ¿Ya se marchan tan temprano? Oh cielos, los niños de hoy… - dijo con una sonrisa apareciendo en la puerta, con su Quilava a un lado.- Tengan cuidado y mucha suerte. Ah y no olvides volver a este lago, Karla n__n
Karla: ¡Sí, lo he prometido después de todo! ^^! Espero que no vuelva a tener problemas tampoco, ¡nos vemos!
Alcé ambas manos para despedirme, ya era momento de partir una vez más con destino a Ciudad Draco, lugar donde se encontraba mi futura medalla. El sol se levantaba a lo lejos como tras un día de tormenta por lo radiante, ¿me encontraría con alguna batalla desde tan temprano? Pronto tendría la respuesta, quizás emocionante, quizás común, pero siempre acompañada de este hermoso amanecer.
¡CoNtInUaRá!