./~º Unmei No Musha º~\.
Bueno. Es mi primer Fic que publicaré en este foro y estoy muy feliz por ello.
El Fic saldrá del ámbito "Pokémon". Este Fic estará basado en una serie que algunos deben conocer, se llama Héroes.
Bueno no quiero perder mucho tiempo en dar tantas vueltas. Sólo les diré que los pondré en /spoiler para que la lectura sea más cómoda y no tendrán una página tan larga ^^. Bueno lo otro es que no me pidan ser personajes porque estoy hasta el tope con pedidos y esto, a diferencia de pokemon, no aparecen en uno y desaparecen al siguiente. Todos los personaje tendrán su historia.
Bueno creo que adelante muxo para sólo ser una explicación..
Bueno aquí les dejo el primer capítulo de mi creación. El Prólogo lo combiné con este capt. porque sino quedaba corto y sin entenderse. Por lo que espero que así, por lo menos, se entienda algo ^^.
El Fic saldrá del ámbito "Pokémon". Este Fic estará basado en una serie que algunos deben conocer, se llama Héroes.
Bueno no quiero perder mucho tiempo en dar tantas vueltas. Sólo les diré que los pondré en /spoiler para que la lectura sea más cómoda y no tendrán una página tan larga ^^. Bueno lo otro es que no me pidan ser personajes porque estoy hasta el tope con pedidos y esto, a diferencia de pokemon, no aparecen en uno y desaparecen al siguiente. Todos los personaje tendrán su historia.
Bueno creo que adelante muxo para sólo ser una explicación..
Bueno aquí les dejo el primer capítulo de mi creación. El Prólogo lo combiné con este capt. porque sino quedaba corto y sin entenderse. Por lo que espero que así, por lo menos, se entienda algo ^^.
Capitulo I
Capitulo I: Descubriéndose
Un abogado estaba sentado en una gran silla de cuero, dentro de su oficina. Su oficina estaba cuatro pisos antes del último y a veinte del primero. En frente de él había un escritorio, estaba bastante ordenado. Tenía una pila de hojas, que tenían impreso algún texto, en el centro del escritorio rectangular. También había un lapicero que era de color negro y tenía una forma medio cuadrada. Junto a este había un teléfono y, en una esquina de la habitación, sobre una pequeña mesa. En las paredes de la oficina, había dos cuadros, que estaban colocados opuestos, y tenían un cierto toque moderno, pero no por eso dejaba de ser artístico. Atrás del escritorio había una gran ventana, en realidad la pared era una ventana. El abogado giró su silla y miraba a través de la ventana. Afuera estaba nublado. Para un día de primavera era de esperarse, además que toda la semana había permanecido el mismo clima. Si miraba hacia abajo veía a solo unos metros más edificios espejados. Era el centro de New York y el tránsito estaba congestionado. Se quedó mirando unos minutos a las personas que corrían a sus trabajos por miedo a que empezará a llover, pero luego giró su silla y vio la puerta que desde el otro lado se podía leer “Michael Irontri” y bajo ese nombre se vislumbraba la palabra “Abogado”.
El teléfono empezó a sonar y Michael atendió.
-¿Diga?
-Sr. Irontri perdóneme – Exclamó la recepcionista apurada y asustada-, intenté que no entraran pero mataron a un guardia y pasaron. No tienen armas, pero son muy peligrosos. Le están buscando a usted, así que escape de allí...
La línea se cortó y Michael se dio cuanta de que habían acabado de asesinarla. Pero a él no le importaba lo que pasará, se quedó en su asiento esperando unos cinco minutos.
Por la puerta entraron dos hombres. Uno de ellos era joven, no debería pasar los veinte años. Tenía cabello, que estaba medio largo, de color marrón suave y unos ojos verdes que resaltaban en la oscuridad de la oficina. Llevaba puesto unos jeans, una remera blanca y negra que tenía un extraño dibujo en la parte de atrás, una campera abierta de algodón verde oscuro que tenía las mangas cortadas y una capucha, que no llevaba puesta. También llevaba unas zapatillas negras con un logo de NIKE a un costado en blanco.
El otro hombre tenía una mirada sombría y parecía que había pasado varios días sin dormir. A diferencia del anterior, su cabello era negro y estaba bastante corto y tenía unas puntitas hacia arriba. Llevaba una chaqueta negra malgastada y unos jeans, en mejores condiciones que su chaqueta. Bajo la chaqueta se podía ver una remera blanca, toda blanca.
-Me imaginé que nos conoceríamos Sylar. Pero no conozco a tu amigo. ¿Cómo se llama?
-Soy Kero para ti – Exclamó cortante y desafiante el joven con mirada hermosa, pero penetrante.
-Kero, tu nuevo recluta. Bueno, veo que por tus condiciones vienes escapando del FBI y de Peter y sus amiguitos – Dijo Irontri con una sonrisa de malicia en la cara.
-No me hagas que mi objetivo pase a ser matarte. Aunque tu poder estaría muy bueno para mi lista. Acabo de venir de matar a un tonto que imploró por su vida. El idiota no sabía que tenía el poder de usar artefactos electrónicos. Bueno, mejor no cambio de tema. Te necesitamos para poder hacerles frente a los Héroes – Y resaltó “Héroes” con una expresión de asco.
-Me necesitan. Sabes que no me gusta tu trato a la sociedad. Pero...
-Pero... – Dijo Sylar impaciente, sabiendo que ya tenía a Michael de su lado.
-Pero me encantaría poder matar a cierta persona. Mató a mis padres, ¿No creen que deba hacerlo reunir con ellos?
-Claro. Bueno, Entonces vayámonos.
Luego de decir esto salieron por la puerta. Caminaron y por el camino vieron varios cuerpos de guardias y personas entrometidas en el pasillo que dirigía hacia las escaleras y el ascensor. Todos estaban muy pálidos. Pareciera que hubiesen venido del Polo Norte. Michael se agachó al lado de un cuerpo y corroboró que estaba muerto. Debía de haber en ese pasillo al menos unos quince cadáveres.
-Sylar, ¿Te tomaste la molestia de matarlos? – Preguntó rompiendo el silencio Irontri.
-Yo no fui. Fue Kero – Y le dirigió una mirada de malicia, pero también de complicidad a este último.
-No fue difícil. Solo tuve que congelar algunos vasos sanguíneos, venas y arterias. No fue nada del otro mundo – Dijo el joven con un poco de satisfacción en la voz.
Estaban llegando al ascensor y Sylar apretó el botón de la pared. Esperaron unos momentos y se subieron al ascensor. Este iba lento y después de unos minutos llegaron a la planta baja. La puerta se abrió y vislumbraron una escena sangrienta. Había alrededor de cuarenta cadáveres. Michael miró hacia la recepción y vio a la recepcionista muerta pálida como los anteriores. Había otros que estaban colgados de las veinticinco banderas diferentes que había, estas simbolizaban que la asociación estaba en cada uno de esos países, pero no estaban pálidos. A diferencia de los anteriores estaban con unas caras de terror que significaba que su muerte había sido lenta y dolorosa. Habían llegado a una gran puerta de vidrio.
-Queda claro que te buscará todo el FBI y de mases. Aceptas igualmente, ¿no? – Preguntó por última vez Sylar. En su voz se podía notar una muy clara impaciencia y algo ronca por la falta de sueño.
-Claro. Bueno, ¿qué esperan?
-Nada – Aclaró Kero con un poco de aburrimiento-. Vayámonos Sylar.
-Ok.
Kero se colocó la capucha. Sylar se acomodó la chaqueta y Michael se guardó un buen puñado de dinero y tiró la billetera. Luego, los tres cruzaron el umbral.
•••
Era una tarde de otoño. Las hojas caían, los árboles ya estaban teñidos de amarillo y naranja, y los niños disfrutaban de jugar con las hojas que se volaban con el viento.
En una casa desierta se encontraba un joven adolescente .Tenia el pelo oscuro y despeinado. El joven se levantó de su cama con una cara somnolienta. Fue al baño a lavarse y se cambió. Se había puesto unos pantalones azules y una remera que rezaba “New York City”. Bajó por las escaleras hacia un vestíbulo. Luego giró hacia la izquierda y entró en una habitación que tenía una mesa en el centro con cuatro sillas alrededor, un televisor sobre una mesita más pequeña, una licorera que tenia puertas de vidrio y dos cuadros de arte moderna. Por último en un extremo de la habitación había una puerta. El joven entro por la puerta a una cocina muy linda y bien organizada. Luego abrió la heladera y sacó la leche y de un armario sacó unas galletitas. Se dirigió hacia la habitación de la licorera. Abrió las galletitas y empezó a comerlas, mientras bebía a pequeños sorbos la leche. Cuando terminó encendió la televisión y puso el canal del Noticiero. Un reportero estaba hablando.
-...Así que no se encuentra la forma en que murieron setenta y tres personas en un edificio del centro de New York. Al parecer murieron congelados, pero todavía están haciendo las autopsias.
>> Sin cambiar de tema pero si de noticia, hemos recibido que todavía siguen ocurriendo estos horribles asesinatos, en los que se encuentra a la víctima con el cráneo abierto. Debemos recordar que este es el cuarto asesinato de esta forma. No se puede identificar al asesino porque no deja huellas digitales ni nada que lo acuse.
>> Cambiando de tema, el clima esta semana estará cálido con vientos del...
En eso una voz femenina adulta gritó mientras entraba a la casa con dos grandes bolsas en las manos.
-Hola Artrean. Hijo podrías ayudarme con estas bolsas.
-Si mamá.
El joven se acerco a la madre y dirigiéndole una sonrisa le tomó una bolsa con cuidado y las llevó a la cocina. Allí se estableció el dialogo.
-Gracias hijo. Estaban muy pesadas esas bolsas. Decir que habían terminado de reparar el auto, sino no podría haber ido.
-Aja- dijo Artrean sin prestar mucha atención.
-¿Qué has hecho por la mañana?
- Nada. Acababa de levantarme y estaba desayunando- Una mirada de reproche proveniente de su madre lo atacó-. Bueno, ya se que ya vamos a comer, pero tenía hambre y no podía esperar. Además siempre me levanto con hambre- Dijo Artrean y le sonrió a su mamá.
-Bueno, está bien. Me voy a bañar antes de ir a trabajar.
-Ok.
Luego de esta corta conversación Artrean se dirigió al Televisor para seguir viendo las noticias, pero cuando llegó ya habían terminado. Entonces cambió de canal y se quedó un rato viendo un partido del fútbol español. Barcelona vs. Mallorca. El Barça siempre le gustó y fue su favorito del fútbol europeo. Luego de ver los primeros treinta minutos, ya le había bastado para saber quien iba a ganar. El marcador estaba tres a cero en tan solo el primer tiempo.
Le emocionó tanto el partido que salió a buscar a sus amigos Carlos y Joan. Pero cuando les invitó a salir ambos dijeron que estaban ocupados.
Cuando volvía se encontró con su amiga Molly. Esa chica de la que siempre había estado enamorado. Su pelo rubio, estaba un poco ondulado al final y tenia ojos azules. Estaba sonriente ese día, algo había pasado. Artrean quería saludarla. Quería rozar su mejilla con la suya una vez más. Quería poder charlar sobre cualquier tema con ella. Quería muchas cosas, pero lo único que le salió de la boca fue su voz de adolescente.
-Hola Molly.
-Hola Artrean. ¿Como estás?
-Yo muy bien, y veo que vos estás muy feliz- y sonrió para dar un poco de calidez-. ¿A qué se debe tanta alegría?
-Lo que pasa es que viene mi papá desde Canadá. La última vez que lo vimos fue en primavera. Estoy muy ansiosa porque llega mañana.
Artrean sonrió, pero no porque el padre de Molly volviera, sino porque estaba junto a la chica que le atraía más, sonriendo alegremente. En la vereda de una calle que no muchos circulaban, a cuatro cuadras de su casa y a una en sentido contrario estaba la de Molly. Entonces el joven se dio cuenta de algo.
-Molly. Ahora que lo pienso, ¿por qué estás de este lado? O sea, entiendo que esté a una cuadra de tu casa, pero, ¿Qué hacías caminando hacia aquí si no hay nada útil por allí? Solo están nuestras casas.
Molly puso una cara mitad enojada y mitad confundida.
-¿Acaso no puedo visitarte a ti y a mis amigos?
Artrean se sintió avergonzado por no pensar esa posibilidad. Ya que hacía ya más de tres meses que Molly no iba por allí y nadie sabía por qué.
-Lo siento. No lo había pensado.
-Está bien. Igual no hay problema- Dijo Molly, que ya había cambiado su cara de enojada a la sonrisa radiante.
-¿Puedo ir contigo a recibir a tu papá?
-Si quieres puedes ir conmigo. Mi hermano no lo puede recibir porque llega tarde. Viste que estudia en California y no pudo venir antes para la llegada, pero llegará unas horas más tardes. Y mi mamá...
La sonrisa de alegría se le borró. Artrean recordaba que hacia no más de un año que los padres de Molly se habían divorciado. Eso había sido tan doloroso para Molly que tubo que volver su hermano para consolarla. Todos intentaban ayudarla cada vez que se nombraban a los padres y ella se ponía mal, pero nadie lo hacía tan bien como su hermano.
-No te preocupes- Dijo Artrean intentando cambiar de tema-. Yo te acompaño. ¿Te paso a buscar o vos pasas?
-Pasa vos si lo deseas.
-Bueno. ¿A qué hora llega?
-El avión llegará las ocho y cuarenta y cinco p.m.
-Así que te paso a buscar tipo siete y cincuenta p.m. ¿Te parece?
-Si. Te espero en mi casa a esa hora. Besos a tu mamá- Dijo esto y se notó un cambió positivo en su voz. Estaba poniéndose feliz nuevamente.
-Gracias
Artrean iba a repetir el saludo que hizo Molly pero se atajó justo a tiempo para no decir “mamá” en frente de ella.
Luego de eso cada uno se fue caminando a su casa. Supuestamente tendrían que tener colegio. Pero había muerto un profesor con una abertura de cráneo y se daba un día para recordarlo. Solo debían asistir una hora al colegio para un acto en el que además lo iban a velar.
Al terminar el acto ya eran las seis y Artrean se apuró para ir a bañarse y cambiarse para poder recibir al papá de Molly. Se puso una ropa que no era de gala pero que tampoco era fea. Luego de eso se fue a buscar a Molly. Tocó a la puerta de su casa y abrió la misma chica, pero ahora estaba mucho más hermosa y radiante que antes.
-Que linda que estás Molly.
-Gracias- Dijo ruborizándose.
-¿Vamos?
-Si. Se nos está haciendo tarde y el taxi que pedí no llega aún. Decían algo de que abría mucho tráfico esta noche.
-No lo sabía.
-Ahora lo sabes- Dijo dedicándole una sonrisa esperanzadora.
Esperaron unos minutos más pero el taxi no llegaba. Sabían que lo más probable es que no llegará pero aguardaban un poco de esperanzas. Cuando el reloj de muñeca de Artrean señaló las ocho en punto decidieron no esperar más y salir caminando.
-Disculpa las molestias Artrean.
-No te disculpes. Yo accedí a venir contigo y por eso estoy acompañándote al aeropuerto. Además son solo seis kilómetros, no está tan lejos.
-Gracias
Caminaron sin charlar. Llevaban diez minutos de caminata y ya habían recorrido dos kilómetros. A ese ritmo llegarían dentro de poco. Pero como querían llegar lo antes posible Artrean le ofreció a Molly ir por un camino no tan seguro de noche pero más rápido. Era un camino que recorrías por entre los edificios y se ahorraban veinte minutos de caminata. Además ya casi eran las ocho y media, y no querían llegar después del padre de Molly. Por lo que se metieron y divagaron por los senderos iluminados por botes de basura con fuego en el interior para calentar a los pobres y mendigos. Cada tanto se escuchaba algún grito o un maullido. Pero no se habían topado con nada.
Ya habían recorrido un buen trecho y se suponía que estaban a diez minutos del aeropuerto. Cuando escucharon una voz de un hombre que salía de las sombras con una pistola en las manos.
-Dame tu cartera, jovencita. Y tú inútil dame tu reloj.
-No lo llame así.
-A no. ¿Y que pasará si yo lo llamo idiota, pelotudo, hijo de puta, puto del orto u homosexual?
-...
-Me parecía que callarías. Ahora tú idiota sácate tu reloj y déjalo en el piso. Mientras yo voy y le saco la cartera a la bella dama.
-No te atrevas a tocarme- Dijo Molly enfurecida.
-No te preocupes, no te pasará nada si cooperas.
-No lo haré. Toma mi cartera si quieres pero déjanos irnos.
El ladrón se quedó pensando y luego dijo.
-Sabes, nunca me tocó robarle a alguien como tú. Eres una adolescente muy repulsiva. No deberías andar con tu novio por aquí.
-No es mi novio.
-Bueno, entonces no tendrás problemas si hago esto.
Dijo eso y lo golpeo con la culata de la pistola. Luego se acercó hacia Molly que veía como su amigo se llevaba las manos a la cabeza y descubría que le sangraba.
-Ahora dejarás que te saqué la cartera como quiera. A menos que prefieras muerto a tu amiguito.
-Maldito.
El ladrón empezó a acercarse a Molly y le fue sacando la cartera y la tocaba en partes que Molly no quería. En eso Molly le pegó al ladrón y este por accidente le dio un disparo en el estómago.
-¡Molly! - Gritó Artrean.
-Se lo buscó tu amiga. Ahora sigues tú.
-No lo harás. Ya fue suficiente con qué la mataras a ella.
Una furia lo invadió. Artrean extendió las manos en dirección al ladrón sin poder controlarlas. Las manos se movían solas.
-¿Qué harás? ¿Hechizarme acaso? Jajaja
-No- Dijo cortante Artrean.
Sus manos pasaron de señalar al ladrón, a señalar al fuego de una de los botes de basura. Cuando lo hizo sintió un sentimiento cálido. Luego recordó a su amiga y lo invadió la furia nuevamente. Entonces el fuego del bote creció y se elevó en el aire frente a Artrean y se fue moviendo formando una bola de fuego. El ladrón tan sorprendido como Artrean dio un grito de espanto y empuño su arma con más fuerza. Artrean dirigió nuevamente sus manos hacia el ladrón y esté preparó para apretar el gatillo. La bola se abalanzó sobre el ladrón y este intentó dispararle para detenerla. Se oyeron cuatro disparos antes de que la bola convirtiera en cenizas al ladrón. Ese no era un fuego normal era algo raro. Pero luego de la conmoción por haber asesinado a alguien, recordó nuevamente a su amiga que yacía bajo sus pies. Se agachó a su lado e hizo un esfuerzo por no pensar que estaba muerta, sino que estaba dormida, pero sabía que era imposible. Vio el lugar por donde había ingresado la bala. Tenía que llevarla al hospital o a algún lugar pero debía hacerlo. Entonces la levantó en sus brazos y empezó a caminar pisando las cenizas que no se habían volado. La cabeza de Molly iba mirando el suelo porque cada vez que la intentaba acomodar, se caía. Entonces escuchó un ruido metálico chocando contra el asfalto y rogó que no fuera otro ladrón porque además de llevar consigo a su fallecida amiga, estaba muy cansado. Pero miró en todas direcciones y no vio nada. Entonces bajó la vista y vio un diminuto pedazo de plomo, era una bala. Artrean se preguntó de dónde habría salido. Entonces cuando intentó ver de donde provenía una voz familiar le habló.
-¿Todo está bien?
Era Molly que se había despertado. El joven quedó aún más sorprendido que cuando usó su magnífico poder. Vio su estómago y no tenía ni sangre ni ninguna herida, solo un diminuto agujero que señalaba por donde había entrado la bala. Artrean intentó salir de su asombro para contestar.
-Ahora que volviste sí- y le sonrió a Molly.
-¿Te pasó algo?- preguntó curiosa Molly
-No, solo algunos rasguños. No puedo creer que estés viva. No quería llorar sobre ti porque pensé que pensarías que no era como querías que te viera morir.
-Yo lo hubiera echo si hubiese sido al revés.
Ambos sonrieron y se abrazaron. Artrean sintió como que toda la angustia de hace un momento se había esfumado. Su amiga había sobrevivido. O aún más sorprendente, se había curado sola.
-Sabes- Dijo Artrean una vez que se separaron- me pasó algo raro. Pude manipular el fuego a mi voluntad y convertí en cenizas al ladrón
-¿No te parece que te excediste?
-No lo pude controlar bien. Creo que solo debí prenderlo fuego.
-Es raro...
-¿Qué es raro?
-Que tú pudieras manipular el fuego y yo pudiese revivir o curarme. Creo que somos fenómenos.
-Si, es raro. Pero no somos fenómenos, mejor denominemos superhéroes. Bueno tal vez sea mucho. Mejor solo héroes.
-Me gusta.
-Bueno. Vamos al aeropuerto. Nosotros nos tardamos mucho. Ya son las nueve.
-Oh, mi papá me matará.
-No te preocupes. Le diremos lo ocurrido.
-Si pero solo a él. ¿Ok? Es un secreto entre nosotros.
-Ok.
Caminaron hasta el aeropuerto y se encontraron con el padre esperando solo cinco minutos, porque su vuelo se había retrasado.
-¡Papá!
-¡Molly!
Artrean dejó que el padre y la hija charlaran todo lo que quisieran y luego de que fueron en taxi hasta un hotel dónde se quedaría el padre de Molly. Allí en la habitación cuatrocientos dieciocho hablaron de lo ocurrido con lujos de detalles. Sin embargo el no se sorprendió tanto como ellos.
-Ya veo. Así que ustedes también son Héroes.
-¿Héroes? - Preguntaron ambos al unísono.
-Si. Es como se los llama a las personas que tienen poderes sobrenaturales. Hay muchos en el planeta, pero pocos debelan sus habilidades. Yo por ejemplo creo en ellos, ya que tengo un amigo que es Héroe. Pero hay otras personas que no creen en ellos y viven sin saber que existen personas con poderes inimaginables. Bueno, lo único que les recomiendo es que no hagan mucha exhibición pública ni fanfarroneen sobre ellos porque hay muchos que quieren destruir a todos los Héroes del planeta. Y si quieren que no los traten como fenómenos, cuídense.
-Muy bien pápá.
-Ok señor.
El padre de Molly miró la hora y dijo.
-Bueno Artrean. Ya es tarde. Molly dormirá conmigo, así que te pediré un taxi que te venga a buscar.
-Muy bien. Buenas noches Molly. Adiós señor.
-Por favor, llámame Víctor.
-Muy bien señ...Víctor.
Artrean se subió en un taxi y se fue su casa para llegar y caer en un profundo y hermoso sueño.
Un abogado estaba sentado en una gran silla de cuero, dentro de su oficina. Su oficina estaba cuatro pisos antes del último y a veinte del primero. En frente de él había un escritorio, estaba bastante ordenado. Tenía una pila de hojas, que tenían impreso algún texto, en el centro del escritorio rectangular. También había un lapicero que era de color negro y tenía una forma medio cuadrada. Junto a este había un teléfono y, en una esquina de la habitación, sobre una pequeña mesa. En las paredes de la oficina, había dos cuadros, que estaban colocados opuestos, y tenían un cierto toque moderno, pero no por eso dejaba de ser artístico. Atrás del escritorio había una gran ventana, en realidad la pared era una ventana. El abogado giró su silla y miraba a través de la ventana. Afuera estaba nublado. Para un día de primavera era de esperarse, además que toda la semana había permanecido el mismo clima. Si miraba hacia abajo veía a solo unos metros más edificios espejados. Era el centro de New York y el tránsito estaba congestionado. Se quedó mirando unos minutos a las personas que corrían a sus trabajos por miedo a que empezará a llover, pero luego giró su silla y vio la puerta que desde el otro lado se podía leer “Michael Irontri” y bajo ese nombre se vislumbraba la palabra “Abogado”.
El teléfono empezó a sonar y Michael atendió.
-¿Diga?
-Sr. Irontri perdóneme – Exclamó la recepcionista apurada y asustada-, intenté que no entraran pero mataron a un guardia y pasaron. No tienen armas, pero son muy peligrosos. Le están buscando a usted, así que escape de allí...
La línea se cortó y Michael se dio cuanta de que habían acabado de asesinarla. Pero a él no le importaba lo que pasará, se quedó en su asiento esperando unos cinco minutos.
Por la puerta entraron dos hombres. Uno de ellos era joven, no debería pasar los veinte años. Tenía cabello, que estaba medio largo, de color marrón suave y unos ojos verdes que resaltaban en la oscuridad de la oficina. Llevaba puesto unos jeans, una remera blanca y negra que tenía un extraño dibujo en la parte de atrás, una campera abierta de algodón verde oscuro que tenía las mangas cortadas y una capucha, que no llevaba puesta. También llevaba unas zapatillas negras con un logo de NIKE a un costado en blanco.
El otro hombre tenía una mirada sombría y parecía que había pasado varios días sin dormir. A diferencia del anterior, su cabello era negro y estaba bastante corto y tenía unas puntitas hacia arriba. Llevaba una chaqueta negra malgastada y unos jeans, en mejores condiciones que su chaqueta. Bajo la chaqueta se podía ver una remera blanca, toda blanca.
-Me imaginé que nos conoceríamos Sylar. Pero no conozco a tu amigo. ¿Cómo se llama?
-Soy Kero para ti – Exclamó cortante y desafiante el joven con mirada hermosa, pero penetrante.
-Kero, tu nuevo recluta. Bueno, veo que por tus condiciones vienes escapando del FBI y de Peter y sus amiguitos – Dijo Irontri con una sonrisa de malicia en la cara.
-No me hagas que mi objetivo pase a ser matarte. Aunque tu poder estaría muy bueno para mi lista. Acabo de venir de matar a un tonto que imploró por su vida. El idiota no sabía que tenía el poder de usar artefactos electrónicos. Bueno, mejor no cambio de tema. Te necesitamos para poder hacerles frente a los Héroes – Y resaltó “Héroes” con una expresión de asco.
-Me necesitan. Sabes que no me gusta tu trato a la sociedad. Pero...
-Pero... – Dijo Sylar impaciente, sabiendo que ya tenía a Michael de su lado.
-Pero me encantaría poder matar a cierta persona. Mató a mis padres, ¿No creen que deba hacerlo reunir con ellos?
-Claro. Bueno, Entonces vayámonos.
Luego de decir esto salieron por la puerta. Caminaron y por el camino vieron varios cuerpos de guardias y personas entrometidas en el pasillo que dirigía hacia las escaleras y el ascensor. Todos estaban muy pálidos. Pareciera que hubiesen venido del Polo Norte. Michael se agachó al lado de un cuerpo y corroboró que estaba muerto. Debía de haber en ese pasillo al menos unos quince cadáveres.
-Sylar, ¿Te tomaste la molestia de matarlos? – Preguntó rompiendo el silencio Irontri.
-Yo no fui. Fue Kero – Y le dirigió una mirada de malicia, pero también de complicidad a este último.
-No fue difícil. Solo tuve que congelar algunos vasos sanguíneos, venas y arterias. No fue nada del otro mundo – Dijo el joven con un poco de satisfacción en la voz.
Estaban llegando al ascensor y Sylar apretó el botón de la pared. Esperaron unos momentos y se subieron al ascensor. Este iba lento y después de unos minutos llegaron a la planta baja. La puerta se abrió y vislumbraron una escena sangrienta. Había alrededor de cuarenta cadáveres. Michael miró hacia la recepción y vio a la recepcionista muerta pálida como los anteriores. Había otros que estaban colgados de las veinticinco banderas diferentes que había, estas simbolizaban que la asociación estaba en cada uno de esos países, pero no estaban pálidos. A diferencia de los anteriores estaban con unas caras de terror que significaba que su muerte había sido lenta y dolorosa. Habían llegado a una gran puerta de vidrio.
-Queda claro que te buscará todo el FBI y de mases. Aceptas igualmente, ¿no? – Preguntó por última vez Sylar. En su voz se podía notar una muy clara impaciencia y algo ronca por la falta de sueño.
-Claro. Bueno, ¿qué esperan?
-Nada – Aclaró Kero con un poco de aburrimiento-. Vayámonos Sylar.
-Ok.
Kero se colocó la capucha. Sylar se acomodó la chaqueta y Michael se guardó un buen puñado de dinero y tiró la billetera. Luego, los tres cruzaron el umbral.
•••
Era una tarde de otoño. Las hojas caían, los árboles ya estaban teñidos de amarillo y naranja, y los niños disfrutaban de jugar con las hojas que se volaban con el viento.
En una casa desierta se encontraba un joven adolescente .Tenia el pelo oscuro y despeinado. El joven se levantó de su cama con una cara somnolienta. Fue al baño a lavarse y se cambió. Se había puesto unos pantalones azules y una remera que rezaba “New York City”. Bajó por las escaleras hacia un vestíbulo. Luego giró hacia la izquierda y entró en una habitación que tenía una mesa en el centro con cuatro sillas alrededor, un televisor sobre una mesita más pequeña, una licorera que tenia puertas de vidrio y dos cuadros de arte moderna. Por último en un extremo de la habitación había una puerta. El joven entro por la puerta a una cocina muy linda y bien organizada. Luego abrió la heladera y sacó la leche y de un armario sacó unas galletitas. Se dirigió hacia la habitación de la licorera. Abrió las galletitas y empezó a comerlas, mientras bebía a pequeños sorbos la leche. Cuando terminó encendió la televisión y puso el canal del Noticiero. Un reportero estaba hablando.
-...Así que no se encuentra la forma en que murieron setenta y tres personas en un edificio del centro de New York. Al parecer murieron congelados, pero todavía están haciendo las autopsias.
>> Sin cambiar de tema pero si de noticia, hemos recibido que todavía siguen ocurriendo estos horribles asesinatos, en los que se encuentra a la víctima con el cráneo abierto. Debemos recordar que este es el cuarto asesinato de esta forma. No se puede identificar al asesino porque no deja huellas digitales ni nada que lo acuse.
>> Cambiando de tema, el clima esta semana estará cálido con vientos del...
En eso una voz femenina adulta gritó mientras entraba a la casa con dos grandes bolsas en las manos.
-Hola Artrean. Hijo podrías ayudarme con estas bolsas.
-Si mamá.
El joven se acerco a la madre y dirigiéndole una sonrisa le tomó una bolsa con cuidado y las llevó a la cocina. Allí se estableció el dialogo.
-Gracias hijo. Estaban muy pesadas esas bolsas. Decir que habían terminado de reparar el auto, sino no podría haber ido.
-Aja- dijo Artrean sin prestar mucha atención.
-¿Qué has hecho por la mañana?
- Nada. Acababa de levantarme y estaba desayunando- Una mirada de reproche proveniente de su madre lo atacó-. Bueno, ya se que ya vamos a comer, pero tenía hambre y no podía esperar. Además siempre me levanto con hambre- Dijo Artrean y le sonrió a su mamá.
-Bueno, está bien. Me voy a bañar antes de ir a trabajar.
-Ok.
Luego de esta corta conversación Artrean se dirigió al Televisor para seguir viendo las noticias, pero cuando llegó ya habían terminado. Entonces cambió de canal y se quedó un rato viendo un partido del fútbol español. Barcelona vs. Mallorca. El Barça siempre le gustó y fue su favorito del fútbol europeo. Luego de ver los primeros treinta minutos, ya le había bastado para saber quien iba a ganar. El marcador estaba tres a cero en tan solo el primer tiempo.
Le emocionó tanto el partido que salió a buscar a sus amigos Carlos y Joan. Pero cuando les invitó a salir ambos dijeron que estaban ocupados.
Cuando volvía se encontró con su amiga Molly. Esa chica de la que siempre había estado enamorado. Su pelo rubio, estaba un poco ondulado al final y tenia ojos azules. Estaba sonriente ese día, algo había pasado. Artrean quería saludarla. Quería rozar su mejilla con la suya una vez más. Quería poder charlar sobre cualquier tema con ella. Quería muchas cosas, pero lo único que le salió de la boca fue su voz de adolescente.
-Hola Molly.
-Hola Artrean. ¿Como estás?
-Yo muy bien, y veo que vos estás muy feliz- y sonrió para dar un poco de calidez-. ¿A qué se debe tanta alegría?
-Lo que pasa es que viene mi papá desde Canadá. La última vez que lo vimos fue en primavera. Estoy muy ansiosa porque llega mañana.
Artrean sonrió, pero no porque el padre de Molly volviera, sino porque estaba junto a la chica que le atraía más, sonriendo alegremente. En la vereda de una calle que no muchos circulaban, a cuatro cuadras de su casa y a una en sentido contrario estaba la de Molly. Entonces el joven se dio cuenta de algo.
-Molly. Ahora que lo pienso, ¿por qué estás de este lado? O sea, entiendo que esté a una cuadra de tu casa, pero, ¿Qué hacías caminando hacia aquí si no hay nada útil por allí? Solo están nuestras casas.
Molly puso una cara mitad enojada y mitad confundida.
-¿Acaso no puedo visitarte a ti y a mis amigos?
Artrean se sintió avergonzado por no pensar esa posibilidad. Ya que hacía ya más de tres meses que Molly no iba por allí y nadie sabía por qué.
-Lo siento. No lo había pensado.
-Está bien. Igual no hay problema- Dijo Molly, que ya había cambiado su cara de enojada a la sonrisa radiante.
-¿Puedo ir contigo a recibir a tu papá?
-Si quieres puedes ir conmigo. Mi hermano no lo puede recibir porque llega tarde. Viste que estudia en California y no pudo venir antes para la llegada, pero llegará unas horas más tardes. Y mi mamá...
La sonrisa de alegría se le borró. Artrean recordaba que hacia no más de un año que los padres de Molly se habían divorciado. Eso había sido tan doloroso para Molly que tubo que volver su hermano para consolarla. Todos intentaban ayudarla cada vez que se nombraban a los padres y ella se ponía mal, pero nadie lo hacía tan bien como su hermano.
-No te preocupes- Dijo Artrean intentando cambiar de tema-. Yo te acompaño. ¿Te paso a buscar o vos pasas?
-Pasa vos si lo deseas.
-Bueno. ¿A qué hora llega?
-El avión llegará las ocho y cuarenta y cinco p.m.
-Así que te paso a buscar tipo siete y cincuenta p.m. ¿Te parece?
-Si. Te espero en mi casa a esa hora. Besos a tu mamá- Dijo esto y se notó un cambió positivo en su voz. Estaba poniéndose feliz nuevamente.
-Gracias
Artrean iba a repetir el saludo que hizo Molly pero se atajó justo a tiempo para no decir “mamá” en frente de ella.
Luego de eso cada uno se fue caminando a su casa. Supuestamente tendrían que tener colegio. Pero había muerto un profesor con una abertura de cráneo y se daba un día para recordarlo. Solo debían asistir una hora al colegio para un acto en el que además lo iban a velar.
Al terminar el acto ya eran las seis y Artrean se apuró para ir a bañarse y cambiarse para poder recibir al papá de Molly. Se puso una ropa que no era de gala pero que tampoco era fea. Luego de eso se fue a buscar a Molly. Tocó a la puerta de su casa y abrió la misma chica, pero ahora estaba mucho más hermosa y radiante que antes.
-Que linda que estás Molly.
-Gracias- Dijo ruborizándose.
-¿Vamos?
-Si. Se nos está haciendo tarde y el taxi que pedí no llega aún. Decían algo de que abría mucho tráfico esta noche.
-No lo sabía.
-Ahora lo sabes- Dijo dedicándole una sonrisa esperanzadora.
Esperaron unos minutos más pero el taxi no llegaba. Sabían que lo más probable es que no llegará pero aguardaban un poco de esperanzas. Cuando el reloj de muñeca de Artrean señaló las ocho en punto decidieron no esperar más y salir caminando.
-Disculpa las molestias Artrean.
-No te disculpes. Yo accedí a venir contigo y por eso estoy acompañándote al aeropuerto. Además son solo seis kilómetros, no está tan lejos.
-Gracias
Caminaron sin charlar. Llevaban diez minutos de caminata y ya habían recorrido dos kilómetros. A ese ritmo llegarían dentro de poco. Pero como querían llegar lo antes posible Artrean le ofreció a Molly ir por un camino no tan seguro de noche pero más rápido. Era un camino que recorrías por entre los edificios y se ahorraban veinte minutos de caminata. Además ya casi eran las ocho y media, y no querían llegar después del padre de Molly. Por lo que se metieron y divagaron por los senderos iluminados por botes de basura con fuego en el interior para calentar a los pobres y mendigos. Cada tanto se escuchaba algún grito o un maullido. Pero no se habían topado con nada.
Ya habían recorrido un buen trecho y se suponía que estaban a diez minutos del aeropuerto. Cuando escucharon una voz de un hombre que salía de las sombras con una pistola en las manos.
-Dame tu cartera, jovencita. Y tú inútil dame tu reloj.
-No lo llame así.
-A no. ¿Y que pasará si yo lo llamo idiota, pelotudo, hijo de puta, puto del orto u homosexual?
-...
-Me parecía que callarías. Ahora tú idiota sácate tu reloj y déjalo en el piso. Mientras yo voy y le saco la cartera a la bella dama.
-No te atrevas a tocarme- Dijo Molly enfurecida.
-No te preocupes, no te pasará nada si cooperas.
-No lo haré. Toma mi cartera si quieres pero déjanos irnos.
El ladrón se quedó pensando y luego dijo.
-Sabes, nunca me tocó robarle a alguien como tú. Eres una adolescente muy repulsiva. No deberías andar con tu novio por aquí.
-No es mi novio.
-Bueno, entonces no tendrás problemas si hago esto.
Dijo eso y lo golpeo con la culata de la pistola. Luego se acercó hacia Molly que veía como su amigo se llevaba las manos a la cabeza y descubría que le sangraba.
-Ahora dejarás que te saqué la cartera como quiera. A menos que prefieras muerto a tu amiguito.
-Maldito.
El ladrón empezó a acercarse a Molly y le fue sacando la cartera y la tocaba en partes que Molly no quería. En eso Molly le pegó al ladrón y este por accidente le dio un disparo en el estómago.
-¡Molly! - Gritó Artrean.
-Se lo buscó tu amiga. Ahora sigues tú.
-No lo harás. Ya fue suficiente con qué la mataras a ella.
Una furia lo invadió. Artrean extendió las manos en dirección al ladrón sin poder controlarlas. Las manos se movían solas.
-¿Qué harás? ¿Hechizarme acaso? Jajaja
-No- Dijo cortante Artrean.
Sus manos pasaron de señalar al ladrón, a señalar al fuego de una de los botes de basura. Cuando lo hizo sintió un sentimiento cálido. Luego recordó a su amiga y lo invadió la furia nuevamente. Entonces el fuego del bote creció y se elevó en el aire frente a Artrean y se fue moviendo formando una bola de fuego. El ladrón tan sorprendido como Artrean dio un grito de espanto y empuño su arma con más fuerza. Artrean dirigió nuevamente sus manos hacia el ladrón y esté preparó para apretar el gatillo. La bola se abalanzó sobre el ladrón y este intentó dispararle para detenerla. Se oyeron cuatro disparos antes de que la bola convirtiera en cenizas al ladrón. Ese no era un fuego normal era algo raro. Pero luego de la conmoción por haber asesinado a alguien, recordó nuevamente a su amiga que yacía bajo sus pies. Se agachó a su lado e hizo un esfuerzo por no pensar que estaba muerta, sino que estaba dormida, pero sabía que era imposible. Vio el lugar por donde había ingresado la bala. Tenía que llevarla al hospital o a algún lugar pero debía hacerlo. Entonces la levantó en sus brazos y empezó a caminar pisando las cenizas que no se habían volado. La cabeza de Molly iba mirando el suelo porque cada vez que la intentaba acomodar, se caía. Entonces escuchó un ruido metálico chocando contra el asfalto y rogó que no fuera otro ladrón porque además de llevar consigo a su fallecida amiga, estaba muy cansado. Pero miró en todas direcciones y no vio nada. Entonces bajó la vista y vio un diminuto pedazo de plomo, era una bala. Artrean se preguntó de dónde habría salido. Entonces cuando intentó ver de donde provenía una voz familiar le habló.
-¿Todo está bien?
Era Molly que se había despertado. El joven quedó aún más sorprendido que cuando usó su magnífico poder. Vio su estómago y no tenía ni sangre ni ninguna herida, solo un diminuto agujero que señalaba por donde había entrado la bala. Artrean intentó salir de su asombro para contestar.
-Ahora que volviste sí- y le sonrió a Molly.
-¿Te pasó algo?- preguntó curiosa Molly
-No, solo algunos rasguños. No puedo creer que estés viva. No quería llorar sobre ti porque pensé que pensarías que no era como querías que te viera morir.
-Yo lo hubiera echo si hubiese sido al revés.
Ambos sonrieron y se abrazaron. Artrean sintió como que toda la angustia de hace un momento se había esfumado. Su amiga había sobrevivido. O aún más sorprendente, se había curado sola.
-Sabes- Dijo Artrean una vez que se separaron- me pasó algo raro. Pude manipular el fuego a mi voluntad y convertí en cenizas al ladrón
-¿No te parece que te excediste?
-No lo pude controlar bien. Creo que solo debí prenderlo fuego.
-Es raro...
-¿Qué es raro?
-Que tú pudieras manipular el fuego y yo pudiese revivir o curarme. Creo que somos fenómenos.
-Si, es raro. Pero no somos fenómenos, mejor denominemos superhéroes. Bueno tal vez sea mucho. Mejor solo héroes.
-Me gusta.
-Bueno. Vamos al aeropuerto. Nosotros nos tardamos mucho. Ya son las nueve.
-Oh, mi papá me matará.
-No te preocupes. Le diremos lo ocurrido.
-Si pero solo a él. ¿Ok? Es un secreto entre nosotros.
-Ok.
Caminaron hasta el aeropuerto y se encontraron con el padre esperando solo cinco minutos, porque su vuelo se había retrasado.
-¡Papá!
-¡Molly!
Artrean dejó que el padre y la hija charlaran todo lo que quisieran y luego de que fueron en taxi hasta un hotel dónde se quedaría el padre de Molly. Allí en la habitación cuatrocientos dieciocho hablaron de lo ocurrido con lujos de detalles. Sin embargo el no se sorprendió tanto como ellos.
-Ya veo. Así que ustedes también son Héroes.
-¿Héroes? - Preguntaron ambos al unísono.
-Si. Es como se los llama a las personas que tienen poderes sobrenaturales. Hay muchos en el planeta, pero pocos debelan sus habilidades. Yo por ejemplo creo en ellos, ya que tengo un amigo que es Héroe. Pero hay otras personas que no creen en ellos y viven sin saber que existen personas con poderes inimaginables. Bueno, lo único que les recomiendo es que no hagan mucha exhibición pública ni fanfarroneen sobre ellos porque hay muchos que quieren destruir a todos los Héroes del planeta. Y si quieren que no los traten como fenómenos, cuídense.
-Muy bien pápá.
-Ok señor.
El padre de Molly miró la hora y dijo.
-Bueno Artrean. Ya es tarde. Molly dormirá conmigo, así que te pediré un taxi que te venga a buscar.
-Muy bien. Buenas noches Molly. Adiós señor.
-Por favor, llámame Víctor.
-Muy bien señ...Víctor.
Artrean se subió en un taxi y se fue su casa para llegar y caer en un profundo y hermoso sueño.
Espero que les haya gustado y actualizaré en cuanto tenga el capt. sólo estoy una hora a la mañana y algo a la noche pero no estoy muii en el Fic. Intentaré tener un episodio por semana pero no lo creo..Igual tenganme esperanzas ^^
Aquí les dejo la nota de Siro ^^
Aquí les dejo la nota de Siro ^^
Spoiler
Unmei no Musha (Kero)
El tema del fic y su trama – 8 puntos
La gramática y la ortografía, así como su extensión – 13 puntos
La madurez del fic – 7 puntos
El desarrollo del fic, es decir, la forma de expresar del autor – 5 puntos
Total: 33 puntos
Comentarios y sugerencias: Nada en especial sigue así y mejora los puntos que te he comentado
El tema del fic y su trama – 8 puntos
La gramática y la ortografía, así como su extensión – 13 puntos
La madurez del fic – 7 puntos
El desarrollo del fic, es decir, la forma de expresar del autor – 5 puntos
Total: 33 puntos
Comentarios y sugerencias: Nada en especial sigue así y mejora los puntos que te he comentado
Gracias Siro ^^. Aunque debo aceptarlo: Me salvé por poco XD
Adiós!
PD: Edito porque me olvidé de aclarar que Siro le puso esa nota a la parte en la que todavía no aparece Artrean, o sea solo lo de Kero, Michael y Sylar..
PD: Edito porque me olvidé de aclarar que Siro le puso esa nota a la parte en la que todavía no aparece Artrean, o sea solo lo de Kero, Michael y Sylar..

Kero - Kerosen - Hamburguesa - Frann
























