-¡MID-NAA! –Gritaba entrecortada intentando zafarse del agarre de aquel muchacho. Luego de hacer varios intentos para liberarse, optó por morder su mano- ¡HAZ ALGO!
-¡AAHH! –Chilló adolorido- ¡MALDITA PERRA! ¡CÁLLATE! –Ordenó el adolescente tomando con mayor ímpetu la cintura de la joven princesa, aprisionando sus finos brazos y colocando con más fuerza su mano sobre los labios de Danna para hacerla callar-. No queremos que todos se den cuenta que están aquí, ¿verdad chiquitas? –Espetó mirándola de pies a cabeza con una mirada asquerosa y acariciando lujuriosamente el fino rostro de Danna-.
-¡Lido, lanzallamas contra él! –Ordenó Midna a su pokémon, y acto seguido Leafeon y Neby se abalanzaron contra el chico tirándolo al suelo y provocando que Danna quedase libre-.
- …¡Atrápalos con tu hilo de araña! –Se escuchó una voz de entre los matorrales, un poco más profunda que la del otro joven; pero aún se hacía notar que tendría aproximadamente su edad-.
De la nada apareció una Spinarak de mirada malvada y fría, como si del mismo demonio se tratase. De su boca un grueso hilo salió, el cual rodeó a Danna y a Midna haciéndolas fugitivas de aquellos muchachos nuevamente.
-Ya párate de ahí bebecito -Decía el otro chico, de mirada casi tan extraña como la de su pokémon, que la hacían mas fría a causa aquellos fulminantes y vacíos ojos grises que se apreciaban a pesar de la oscuridad. Contaba con viejas vestimentas negras y grisáceas, también rotas y sucias, y su tez era morena pero sin llegar a ser como la de un pardo-.
-Ya cállate Siro… -Sugirió el otro muchacho, de oscuros cabellos en punta, piel morena, con pantalones anchos de color marrón, simplemente que el color no se distinguía mucho ya que la prenda estaba bastante sucia. Llevaba una camiseta negra muy pegada al cuerpo, unos guantes y una cinta amarrada en su frente-.
Repentinamente Leafeon, Neby y Lido se lanzaron al ataque en defensa de sus amas. Leafeon dio un salto para ejecutar un ataque sorpresa contra Spinarak, mientras que Neby y Lido corrieron para hacer un ataque directo contra los chicos.
-¡Ablun, es tu oportunidad! –Con una pasmosa velocidad de la nada apareció un pokémon tan blanco como la nieve, con una especie de gema negra en su frente, una cola del mismo color terminada en punta y unos preciosos y brillantes ojos rojos que intimidaban al más grande Gyarados.
Ablun se interpuso entre Spinarak y Leafeon y de una embestida alejo al pokémon de hierba. Spinarak usó su hilo de araña para detener a Lido y a Neby, y esta al percatarse de esto cambió la estrategia por un ataque de hipnosis contra la araña. Las ondas atravesaron la seda y se dirigían directamente al Spinarak, el cual lanzó su hilo hacia uno de los árboles logrando esquivar el ataque; mientras que la telaraña utilizada anteriormente logró capturar al pequeño Lido, el cual con un ataque de ascuas hacia sí mismo pudo quemarla.
Leafeon, que aún se recuperaba de la embestida de su contrincante, se levantó y se sacudió. Ablun estaba de frente al pokémon, ambos dirigiéndose miradas desafiantes. Leafeon se impulsó hacia los cielos y comenzó a girar sobre sí mismo originando una lluvia de hojas filosas, las cuales impactaron contra la preevolución de Absol, hiriéndolo notablemente. A pesar del daño recibido corrió hacia Leafeon, y, aprovechando su aterrizaje, dio un giro rápido y le propició una dolorosa cola férrea que dejó muy malherido al pokémon Eon.
-¡Leafeon! –Gritó Danna preocupada por su pokémon-.
-¡Ahora, Siro!
-¡Eiden, usa tu telaraña!
-¡Spiiii! –Exclamó el pokémon araña lanzando al instante su hilo-.
El pokémon Eon de hierba yacía en el suelo y fue capturado por Spinarak. Lido, por su parte, preparó un potente lanzallamas en contra de la Spinarak, la cual lo recibió desprevenida y le causó una serie de quemaduras leves. Ablun corrió lo más rápido que sus patas le permitían y fue en auxilio de su compañero, atacando de lleno a Lido nuevamente con su cola férrea.
-¡Así se hace Nightmare!
-Ya sabes que hacer, Eiden.
La Spinarak nuevamente capturó a Lido con su telaraña, pero el pokémon can no pudo hacer nada para liberarse a causa de la poca energía que le quedaba.
Neby muy sigilosa se acercó a Nightmare y le aplicó una dosis de hipnosis. El pokémon sin poder hacer nada para evitarlo, cayó profundamente dormido.
-¡Eiden, tinieblas! –Ordenó el muchacho de ojos grises-.
-¡Byyyyyyy! –Chillaba la pequeña felina por el poder del ataque de Eiden-.
-¡Resiste Neby! –Animaba Danna; aunque no parecía dar resultado. Neby se encontraba agotada y posterior del ataque cayó en el suelo sin energía alguna-.
Casi como una acción involuntaria, Spinarak capturó a Neby y la llevó junto a Leafeon y Lido.
La batalla fue ganada por aquel dueto de adolescentes, que no sabemos si sean buenos o malos. Rean se acercó a su Ablun, el cual seguía profundamente dormido, y lo cargó entre sus brazos, mientras la Spinarak de Siro se subió al hombro del mismo.
-Están muy lindas este par, ¿no crees, Rean? -Preguntó Siro, acercándose lentamente a las muchachas-.
-Créeme que sí, hermanito –Respondió ejecutando la misma acción-.
-¡Aléjense! –Exclamó Midna en contra de Siro y Rean- ¡Se los advierto! ¡Aléjense o no respondo!
-¿Y qué podrás hacer belleza?
-¡AUXILIOOO! –Gritó Danna desesperada-.
-¡Ya cállate o te oirán! –Ordenó Rean-.
-¡¿Ah, sí?! ¡¿Y quién me va a escuchar?! –Preguntó Danna desafiante- ¡AUXILIO! ¡AUXILIO! ¡AUXILIO! ¡AYÚDENNOS! –Seguía gritando la princesa-.
Así pasaron unos segundos y por fin alguien había llegado.
-¿Qué está pasando aquí? –Preguntó un chico de lacios cabellos negros, tez extrañamente blanca como la de Danna, con rasgos faciales bien definidos, de un metro con setenta centímetros aproximadamente. Vestía una camiseta negra con unos pantalones verdosos y botas del mismo color de la camisa. En su cuello reposaba un collar con un colmillo guindado-.
-Conseguimos dos presas esta noche querido Alex –Espetó muy orgulloso Siro de aquel trabajo-.
-¿Ustedes son idiotas o la luna les pega? –Preguntó seriamente el joven que se hacia llamar Alex- ¿No se están dando cuenta de quién es una de ellas, cierto?
-Pues… -Pensó un poco Rean- ¡Es la Princesa del Reino! –Exclamó feliz de haber acertado-.
-¡Libéralas idiota! ¡¿Acaso no te das cuenta que capturar a la Princesa nos podría traer serios problemas?! ¡Por qué es que no sólo somos fugitivos de la justicia, sino que también vivimos solos en este lugar, cosa que es completamente ilegal, y ustedes no tienen ni un ápice en esa cabezota de sentido común! –Gritaba alterado, pero extrañamente conservando la madurez y seriedad que se le notaba a leguas-. Claro, es lo que me gano por dejarles la responsabilidad.
-¡¿Estás loco o que te pasa?! –Reaccionó Rean al instante- ¡Únicamente mira esa corona! ¡¿Sabes cuantas monedas nos puede traer?!
-Al diablo con las monedas, son más los problemas que nos podría traer, ¡par de niñatos!
-¡Pues no pienso soltarlas! –Siguió Rean-.
-Lo mejor es que le hagas caso, hermano –Recomendó Siro-.
-…Ya la cena está lista muchachos –Salió a relucir una voz femenina. Era una chica muy hermosa, de cabellos negros al igual que Alex pero esta tenía ciertos reflejos de color violeta. Llevaba un vestido vinotinto y unas zapatillas negras- ¿Qué pasa aquí? ¿Quiénes son ellas? –Preguntó perpleja al observar a aquellas dos chicas y a sus pokémon capturados-.
-¿Le puedes decir a este muchachito que las suelte, Chiara? –Preguntó Alex-.
-¡Por Arceus! ¿No se dan cuenta que es la princesa y… –Preguntó alargando esta última palabra esperando una respuesta de la joven-.
-…Y Midna, para servirles.
-…y Midna? –Siguió Chiara- ¡Rápido, rápido! ¡Desátenlas!
-¡Bah…! ¿Qué más da?
Rean se acercó con Nightmare en brazos (el cual estaba despertando) hacia donde estaban Danna y Midna, mientras Siro se acercó hacia Leafeon, Neby y Lido. El primero le ordenó a su pokémon que las liberara, y este con una de sus garras así lo hizo; mientras que Siro tomó una daga de su bota derecha y desató a los pokémon.
-¡Gracias por nada! –Exclamó Danna bastante exaltada, dirigiéndose a Rean y a Siro, posteriormente fue hasta donde estaban Chiara y Alex- ¡Oh! Muchísimas gracias por todo, de verdad que se los agradecemos, tanto Midna como yo.
-¡No fue nada! –Espetó Chiara- Mejor vamos adentro, está comenzando a llover y ustedes necesitan un lugar donde dormir-.
-¡¿QUÉ?! –Exclamaron Siro y Rean al unísono, con cara de trauma-.
-Con toda mi gratitud les digo que no, lo mejor será que busquemos otro sitio, no queremos molestar-.
-Pero si no es ninguna molestia –Insistió Chiara- ¿Cierto Alex?
-Seguro, entremos –Asintió embobado con la belleza de la princesa-.
Alex y Chiara iban adelante, mientras que Danna y Midna esperaron a los otros dos muchachos.
-Esto es por raptarnos –Susurró Midna a Rean, acompañando con una fuerte cachetada-.
-Y esto por ser unos morbosos –Susurró también Danna, pero en lugar de pegarle una cachetada le propició un rodillazo en la entrepierna-.
-¡AAAAUUUCH! –Gritaron Siro y Rean a la vez, posteriormente se taparon la boca rápidamente-.
-¿Todo bien atrás? –Preguntó Alex sin girar la cabeza-.
-De maravilla honorable caballero –Respondió Danna con mucha naturalidad y un toque de picardía. Posteriormente, avanzó junto a Midna y sus pokémon-.
-No conocía esas habilidades –Susurró Midna-.
-Ni yo tampoco –Respondió con el mismo tono, luego comenzaron a soltar unas picaras risillas-.
Todos entraron en la casa, esta era muy pequeña, simplemente contaba con unos armarios, un gran cofre al final de una pared, un comedor pequeño, una mesa de centro y varios sofá-camas y colchonetas alrededor de la pieza de madera. Se observaba una puerta al final del sitio donde claramente se apreciaba un fogón encendido con una cacerola de metal.
Chiara salió por allí y luego volvió a entrar con la olla humeante entre sus brazos.
-Permítame ayudarla –Se acercó Danna hacia Chiara tomando por un lado la olla, rápidamente y de un tirón alejó sus manos- ¡Santo cielo! ¡Está caliente!
-Sí –Sonrío Chiara-, ¿no te quemaste o si?
-No, muchas gracias –Dijo Danna-.
-¿Es qué acaso no puedes hablar como una persona normal? –Preguntó Rean obstinado, acostado en uno de los muebles-.
-¿Y a ti te cuesta mucho servir de algo? –Preguntó Alex seriamente-.
-Déjame decirte que su habla identifica su clase, no como tú so ignorante –Espetó Chiara colocando la cacerola en la mesa de aquel comedor-. Podemos comer ya.
-¿Qué es? –Preguntó Midna curiosa-.
-Una sopa con vegetales y algunas bayas para el sabor –Respondió Chiara con una sonrisa-.
-Si como huele sabe… ¡pues bienvenida sea! –Dijo Midna sentándose en la mesa rápidamente-.
-Toma asiento, Princesa –Dijo Alex-.
-Gracias, simplemente Danna por favor –Dijo sonriente y se sentó al lado de Midna-.
-¿No hay chocolate? –Preguntó Midna algo contenta, a lo que nadie respondió-.
Alex sirvió una comida parecida a croquetas en unos envases.
-¿Qué es eso? –Preguntó Danna-.
-Comida para pokémon.
-Y es deliciosa, a todos les encantan –Informó Chiara- ¿Se animan sus pokémon?
-De seguro si –Respondió Midna-.
-Cierto, han de tener hambre.
-Y así también conocen a los nuestros –Dijo Alex terminando de servir la comida- ¡A comer muchachos! –Llamó a los pokémon-.
De la puerta que llevaba a las afueras de de la casa entraron varios pokémon, todos completamente diferentes.
-¡Cuántos pokémon juntos! –Exclamó Danna maravillada-.
-Son hermosos –Dijo Midna- ¿A quién pertenece cada uno?
-Pues… -Dijo Alex levantándose del suelo- Los míos son Phanteon, Skyzeon y el pequeño Eevee. A Rean le pertenece Ablun, Flareon y Hitmonlee. Los pokémon de Siro son ese Arbok de nombre Dooku, la Sandslash que está a su lado de nombre Gea y la Spinarak que ya conocieron de nombre Eiden. Por último están los de Chiara: Toxeon, Weavile y Misdreavus.
Spoiler
-Son muchos, y todos están muy bien cuidados –Dijo Midna-.
-Si, Alex se encarga de su comida y cada quien los cuida y juntos somos una gran familia –Espetó Siro-.
-Chicos –Dijo Alex dirigiéndose a los pokémon-, les presento a Neby, Lido y Leafeon –Dicho esto los pokémon se saludaron con un gesto de alegría-. Anímense pequeños, vengan a comer ustedes también.
Los pokémon se acercaron y comenzaron a saborear aquel manjar exquisito. Después de unos minutos, ya todos los muchachos se encontraban degustando la deliciosa comida preparada por Chiara. Cuando todos hubieron terminado de comer, Danna y Midna acompañaron a Chiara hasta el río para llenar una cubeta con el agua del cauce y lavar los platos. Siro y Rean fueron a una colchoneta ya listos para dormir, con una camiseta y un pantalón largo ambos. Alex, por su parte, se encontraba arreglando las tres camas donde iban a dormir las invitadas, Chiara y también él.
De pronto, se aparecieron Midna y Danna con unas pijamas de Chiara.
-¿Y eso? –Preguntó el chico-.
-Y eso… ¿qué? –Preguntó Chiara entrando por la estrecha puertilla- Con algo tenían que dormir, ¿no?
-Esto… ya las camas están listas –Dijo evadiendo el tema, un poco nervioso-.
-¡Gracias, Alex! –Espetaron ambas invitadas a la vez-.
Chiara colocó todas las joyas y prendas de Danna y Midna sobre aquel cofre. Posteriormente apagó todas las velas encendidas dejando solamente una y se acostó en su cama.
La mañana siguiente era preciosa. El cielo completamente despejado, con aquel sol relumbrante que bañaba al césped del bosque y se veía reflejado mágicamente en el riachuelo como si un portal pareciese. Pequeños pokémon se encontraban afuera, algunos comiendo bayas o frutas y otros simplemente jugaban. Definitivamente de lo que había sido el día anterior no quedó ni la sombra. Todo era perfecto.
Alrededor de las ocho y treinta minutos de la mañana, Danna estaba despertando. Cuando abrió aquellos ojos esmeraldas logró ver a Leafeon a través de la puerta que daba al río, sentado, recibiendo los rayos del sol. Apreció también a Midna ayudando a Chiara a preparar el desayuno con un pan que compró Alex al amanecer; así como también a Rean y a Siro ordenando las camas, y por último a Alex preparando la comida de los pokémon.
Se levantó muy apenada por lo tarde que ya era. Saludó a todos y comenzó a ordenar su cama haciéndole ayuda a Rean y a Siro. Los pokémon entraron en la humilde casa, que si bien el tamaño no excedía los cuarenta metros cuadrados, se sentía ese calor de hogar que a todos nos agrada tener.
La princesa se acercó a Alex quien estaba sentado en una de las sillas del comedor con un pequeño embace en su mano derecha y un mortero en la otra, haciendo la mezcla para el desayuno de los pokémon. Danna tomó asiento en otra de las sillas y comenzó a hablar con el muchacho.
-¿Qué es? –Preguntó curiosa la Princesa-.
-¿Qué cosa?... ¿Esto? –Pregunto acercando medianamente el embace-.
-Sí, ¿qué tiene?
-Tiene unas cuantas bayas del bosque y un poquito de agua –Respondió amablemente pero concentrado moliendo las bayas-.
-¿Nada más?
-Bueno, aparte de unas cuantas hierbas que usa Chiara para preparar ciertos menjurjes, por decirlo así, que ayudan en la salud y energía de los pokémon.
-Vaya, suena complicado.
-Jeje –Sonrió-, ni tanto, simplemente se mezcla bien todo y se deja reposar, y queda como una pasta ni dura ni blanda que cualquier pokémon puede masticar –Terminó de decir esto y se levantó de la silla dejando la comida en la mesa- ¿Me acompañas a buscar a los pokémon mientras se reposa esto?
-Sí –Contestó con una expresión de alegría, levantándose rápidamente de la silla-, será un placer.
-El gusto es mío su alteza –Contestó con una reverencia-.
Ambos salieron por la puerta pequeña donde aún estaba Leafeon, sólo que lo acompañaba otro pokémon, este era muy pequeño de pelaje blanquecino y detalles en un azul semejante al celeste, con esponjosas mejillas amarillas y una larga y suave cola como de algodón. Su forma era parecida a la de una ardilla, solo que no contaba con las patas delanteras, en lugar de eso, usaba su cola como un resorte danzando de un lado al otro alrededor del Eón planta.
-¡Ki-paa! ¡Paaa!
Spoiler
-Hola amiguito –Saludó Alex a la pequeña ardilla la cual lanzó pequeñas chispas de sus mejillas y comenzó a brincar de aquí a allá con una sonrisa-, ¿vienes por comida otra vez cierto?
-¡Kiii!
-Espera aquí un momento, ¿si?
-¡Es precioso! –Dijo Danna maravillada con el pequeño pokémon- Ven conmigo pequeño… –Espetó con una sonrisa mientras el pokémon recorrió su brazo hasta llegar al hombro de la damisela. Con cuidado le acarició la cabeza al pequeño y este en respuesta le lanzó rayos azulados por sus mejillas-.
-Olvide decirle que no controla muy bien su electricidad, Princesa –Dijo apenado el joven-.
Después del incidente los dos jóvenes llamaron a los pokémon. Se podía apreciar como todos se acercaban como si de una manada de Tauros se tratase. Todos se organizaron en el jardín esperando el momento de la comida.
Danna se encargó de buscar el envase con el alimento y mientras tanto, Alex se encargaba de contar que todos estuviesen presentes. La Princesa llegó rápidamente y de un segundo a otro los pokémon se encontraban degustando su delicioso desayuno.
Alex y Danna dejaron a los pokémon afuera, hasta Kidpa fue bienvenido por los demás y se encontraba feliz comiendo. Los chicos entraron en la pequeña vivienda donde ya la mesa estaba servida y todos ya se hallaban sentados esperando a los otros.
En medio del desayuno la pregunta que todos se hacían salió a flote…
-¿Y por qué se escapo del Palacio, Princesa Danna? –Preguntó muy calmada Chiara a la chica, la cual en medio de su espasmo dejó caer los cubiertos y tragó saliva. Cuando se disponía a responder, Chiara notó su reacción con semejante pregunta y espetó…- Perdone mi intromisión Princesa, no fue mi inten…-.
-No, no te preocupes Chiara –Respondió con naturalidad-. Primero que nada, no sigan con eso de usted y esas cosas de “Princesa”, a partir de hoy ya no soy la Princesa de este reino, soy una ciudadana común y corriente.
-Cortesías de la realeza –Susurró Rean a su hermano Siro con un tono burlesco; posteriormente comenzaron a reír bajito.
-Rean y Siro –Intervino Alex-, ¿qué carajos les pasa? –Preguntó manteniendo su mirada fija en su comida, y con aquel tono frío y calmado que lo caracterizaba- Discúlpelos Prin… Danna –Corrigió rápidamente-, son unos inmaduros todavía, continúa por favor.
-Gracias Alex –Espetó con el intento de ocultar su risa con lo que había dicho el muchacho acerca de Siro y Rean-. Las cosas en el Reino de Ichimura no están marchando bien. Por muchas semanas escuchaba discusiones entre mi madre y mi… padre, si es que a ese señor se le puede llamar padre. El punto es que entre tantas discusiones decidí ponerme manos a la obra, y empecé a investigar entre los documentos que estaban en el estudio y cualquier otra cosa que me sirviera de pista.
-¿Y encontraste algo importante, Danna? –Preguntó Chiara, la cual estaba muy atenta a lo que decía la Princesa-.
-Sí, encontré que la población vive en una mentira. Los alimentos son importados desde la región de Oteki y no hechos aquí como todos creen, esto creó el conflicto que tenemos con el reino vecino por el simple hecho de que no tenemos como pagar las importaciones.
-Pero nosotros somos de las pocas regiones que exportamos piedras preciosas, eso deja grandes dividendos a la nación –Intervino Siro-.
-Ehm… sí pero no. Verás, las piedras preciosas se han usado para saldar deudas con otras regiones, y los dividendos que dejan alguna que otra venta se los toma el Rey para satisfacer sus necesidades de poder, sin importar la población.
-¿Y el sistema de riego que se creó para los cultivos? ¿Y los Tauros y Milktank traídos para la producción de carne y de leche? –Preguntó Rean-.
-Dos palabras: “No existe” –Espetó Danna, dejando a los muchachos sorprendidos-. El sistema de riego jamás fue construido. Con respecto a los pokémon, si fueron traídos pero los tuvieron que devolver a causa de que no se tenía la forma para pagar la cantidad de pokémon.
-Espera, explícame algo –Intervino Alex-, si todo esto es cierto, ¿cómo es qué en estos meses hemos tenido una excelente producción agropecuaria? Y otra cosa, ¿te escapaste por todos estos problemas?
-Voy a eso, Alex. Las constantes lluvias de estos últimos meses han ayudado mucho a que tengamos una buena producción; y me escapé por el simple hecho de que los problemas con el reino de Oteki a causa de nuestra deuda sólo podían ser saldados si yo contraía matrimonio con el príncipe de esa región, Santiago. Obviamente me negué a esa medida, y eso sumado a lo que descubrí y a los contrabandos hechos con otros pueblos, me dieron el suficiente valor para decidir que ya no quería tener nada que ver con el Rey ni con el Reino de Ichimura.
-Apartando eso, Danna y yo queríamos hacer un viaje por la Región, y ese viaje comienza hoy –Dijo Midna vivazmente-.
-¿Qué? –Pregunto Chiara- ¿Eso quiere decir que no se quedarán aquí con nosotros?
-Nos encantaría, pero lo más probable es que se de la guerra con Oteki a causa de que ya no habrá matrimonio, así que si nos quedamos aquí nos encontrarían fácilmente.
Todo se quedó en completo silencio, y cuando hubieron terminado de desayunar…
-Ahora sí, creo que llegó el momento de despedirnos, ¿cierto Danna? –Preguntó Midna-.
-Sí –Asintió con cierta melancolía -Si bien el tiempo con sus nuevos amigos no fue muy largo, fue el tiempo suficiente como para darse cuenta que eran buenas personas-.
-No –Contradijo Alex-.
-¡¿Qué dices?! –Exclamó Siro-.
-Nosotros iremos con ustedes.
-¡¿De verdad?! –Exclamaron Danna y Midna al unísono-.
-¡Me parece una fantástica idea! –Espetó Chiara muy complacida con lo que había escuchado, ella se encontraba muy feliz con sus nuevas amigas-.
-A mi me parece una locura –Opinó Rean-, ¿cómo vamos a dejar nuestro hogar?
-Rean, si de verdad se avecina una guerra nosotros no podemos estar aquí, tan cerca del Palacio, en algún momento nos descubrirían. Dejando esto a un lado, no podemos permitir que Midna y Danna se vayan solas, y nosotros también queríamos iniciar nuestra propia aventura.
-Rean, Alex tiene razón –Animó Siro-, ¡ánimo hermano!
-Es cierto, es el momento perfecto para iniciar nuestro viaje, y dejar las cosas atrás, ¿sin rencores Danna y Midna?
-Tranquilo Rean –Espetó sonriente la bella pelirroja-.
-Sin rencores –Sonrió Midna-
-Lo mismo digo –Dijo Siro-, mil disculpas por todo Midna y Danna.
-No hay problema -Dijo riendo nuevamente-.
-Todo quedó atrás… -Espetó Midna-.
Los seis jóvenes comenzaron a ordenar la casa y a preparar todo para el viaje. Mientras Midna y Chiara lavaban y ordenaban todo lo del desayuno, Rean y Siro se encargaban de empacar cosas como brújulas, mapas, medicinas, vendas, entre otras cosas. Alex y Danna estaban preparando las cosas necesarias para la comida de los pokémon y hablando acerca del pequeño Kidpa, el cual parecía tener un cierto agrado por Danna, ya que siempre estaba en su hombro o cerca de ella.
Luego de que todo estuviese en orden los chicos comenzaron a cambiar sus ropajes por los que usarían para el viaje. Alex llevaba una camiseta y unos pantalones grisáceos, con un chaleco negro al igual que las botas, las cuales las lucía por fuera del pantalón; adicionalmente, adornaba su cuello con aquel collar del cual guindaba un colmillo. Chiara portaba un cómodo vestido morado con un corsé negro como las zapatillas. Danna, por su parte, usó un vestido que había traído del palacio, color rosa pastel con detalles y zapatillas en blanco. Midna también trajo un vestido azul celeste con un corsé y zapatillas blancas. Siro llevaba una camiseta negra, unos zapatos negros, unos pantalones marrones y adornando su frente tenía una cinta negra. Por último está Rean, que llevaba una camisa sin mangas en color azul, unos pantalones grises casi negros, zapatos grises, muñequeras azules y también llevaba en su frente una cinta negra.
Danna vio la capa con capucha que había traído del palacio sobre el cajón, se acercó hasta este y la tomó con sus finas manos.
-¡Alex! –Exclamó acercándose al muchacho- Te quiero obsequiar esto, va muy bien con tu vestimenta –Espetó extendiendo sus manos tomando el objeto-.
-Vaya… No me lo esperaba, Danna –Dijo tomando la capa y se la amarró al cuello-. Muchas gracias –Agradeció con un abrazo a la joven-.
Danna guardó el vestido con el cual escapó y tomó su corona. Salió al bosque y le pidió ayuda a sus pokémon para abrir un hueco en la tierra, metió la corona allí mientras una lágrima recorría su mejilla derecha. La cubrió con tierra enterrándola por completo, prometiendo que volvería por ella.
Pasaron los minutos y ya todo estaba completamente listo. Alex sugirió seleccionar un pokémon cada uno que estuviese afuera a manera de protección. Danna escogió a su precioso Leafeon de ojos rojizos; Chiara a su hermoso y desafiante Toxeon; Rean a su pequeño y fuerte Ablun; Siro a su consentida Eiden; Midna a su único pokémon, el pequeño Lido; y por último Alex tomó a su elegante Skyzeon.
Los demás pokémon fueron depositados en unas pokébolas de acero, eran completamente plateadas, y se abrían dando cuerda a una especie de palanca que salía por la parte superior y oprimiendo el botón del medio de la pokébola.
Los muchachos ya tenían todo preparado, los seis estaban afuera y comenzaron a andar por un pequeño sendero, hasta que se dieron cuenta que alguien estaba detrás de ellos.
-¡Kidpa! ¡Kidpa! ¡Kidpa! –Exclamaba el pequeño pokémon dando saltitos con su cola-.
-¿Otra vez tu pequeñín? –Le preguntó Danna agachándose en el suelo-.
-¡Kiii-pa!
-¿Vienes? –Preguntó dibujando una sonrisa en su rostro-.
-¡Paaa! –Exclamó saltando por todas partes hasta colocarse cerca de Danna-.
-Bien… -Dijo buscando entre su mochila una de sus pokébolas- De ahora en adelante pertenecerás a mi equipo –Dicho esto, abrió la pokébola y el pequeño pokémon se introdujo en ella-.
Mientras tanto, en el Palacio, cuando ya eran alrededor de las once de la mañana, se encontraba el Rey todavía durmiendo en su habitación. Repentinamente, un muchacho de unos dieciséis años entró alterado por la puerta del cuarto del Rey, se trataba de Cristian, el primo de Danna y, por lo tanto, el sobrino del Rey, aunque para este, Cristian era su hijo.
Era un chico con el cabello castaño, un poco largo y peinado hacia atrás. Vestía una camisa verde manga larga, unos pantalones negros y unos zapatos del mismo color. Su piel era tan blanca como la de Danna, y lo que marcaba su clase eran aquellos fulminantes ojos azules.
-¡Tío! ¡¿Me puede explicar qué pasó con Danna?!
-¡¿Eh?! ¡¿Qué?! ¡¿Quién?! –Exclamó el Rey sobresaltado cayendo de la cama- ¿Qué te pasa, hijo? ¿Qué son esos modales? –Preguntaba desde el piso, pasándose las manos por los ojos, seguido de un bostezo-.
-Disculpe, tío. En la entrada del Palacio están los medios de comunicación escritos entrevistando a la Reina y se oyen murmullos de que Danna escapó.
-¡¿QUÉ DANNA QUÉ?! –Preguntó alterado, levantándose rápidamente del suelo. Tomó una de las batas que estaba guindada en el closet y se la puso rápidamente, se calzó unas pantuflas y salió corriendo con su sobrino, trancando la puerta fuertemente. A los pocos segundos volvió a entrar y tomó su preciosa y lujosa corona de oro, la cual reposaba sobre una silla forrada en terciopelo rojo-.
Bajaron rápidamente las escaleras del Palacio hasta llegar a la lujosa puerta de entrada. Se asomó por uno de los enormes ventanales que se encontraban en el recibo y pudo apreciar a la masiva cantidad de personas de todos los medios de comunicación. Desde allí pudo escuchar a la Reina sollozando y diciendo muy alterada: “¡No sé donde pueda estar mi hija!”.
-¡DAAAANNAAAAAA! –Gritó furioso el Rey al escuchar lo que había dicho su esposa-.