Reanzuro: Aaahhh... –Bosteza.- Mmm... (¡Qué buena siesta!... Me fascina venir a dormir en las tardes al parque. El pasto está tan tierno, tan verde... Y miren ese cielo azul, hermoso e infinito, surcado por esas suaves sedas blancas que llamamos nubes. Nubes que se ven desgarradas por Altarias, Pidgeys y uno que otro Swelow... Sí, este cálido sol es perfecto para recostarme aquí y arroparme con la tierna brisa del norte. ¡Y miren esos pokémons insecto! Revoloteando en aquel campo de flores. Se ven tan felices... Tan felices como yo.) ¿Kaos, donde estás?
–Preguntó una vez que se encontraba sentado. Se veía bien, su cuerpo era el de un joven sano y su pelo era corto y negro. También tenía perforadas sus cejas y orejas con pequeñas y negras puntas de metal. Vestía una polera verde con detalles al estilo tribal negros en ella, unos pantalones cortos de mezclilla que le cubrían hasta las rodillas, y sus pies eran envueltos por zapatillas blancas muy austeras.-
¿?¿?: ¡Hasta que despertaste, dormilón! –Dijo una hermosa joven de no más de un metro 50 centímetros de alto, pálida piel y ojos color esmeralda; facciones de musa griega y cabellos largos y oscuros como la noche. Vestía una minifalda negra y un top ajustado a su estilizada figura de color rosa.-
Reanzuro: ¡Nissa! ¿A dónde habías ido?
Nissa: Acompañaba a Gardevoir y Kaos en un paseo que quisieron dar.
Reanzuro: ¡Claro, y a mí que me parta un rayo aquí solo! –Espetó ofuscado.-
Nissa: Ay, mi amor, siempre tan grave tú. –Contestó dulcemente mientras se sentaba junto a Reanzuro y le miraba con los ojos llenos de ilusión.-
Reanzuro: Es que tú me dejas sólo para acompañar a los pokes... –Alegó imitando a un niño mimado.-
Nissa: Ya, nunca más, ¿bueno?
Reanzuro: Sólo si me das un beso. –Condicionó picaronamente.-
Nissa: ¡Mira, si era eso lo que querías! –Respondió dulce y falsamente sorprendida.- Bueno, siempre es un placer besar a mi futuro esposo. –Agregó y aproximó sus cándidos labios a los del joven.-
¿?¿?: ¡Guuuuz!
-Un extraño grito interrumpió a la joven pareja.-
Reanzuro: ¡Kaos! –Le regañó. Era un hermoso Zangoose de color blanco con azul, su nombre era Kaos, y ha sido el compañero de Reanzuro desde que se inició en su vida como entrenador pokémon.-
Kaos: Guusss... –Respondió apenado.-
Nissa: ¿Y Gardevoir?
Kaos: ¡San, san! -Contestó apuntando hacia el sur, donde efectivamente se encontraba una hermosa Gardevoir cortando unas cuantas flores felizmente.-
Reanzuro: ¿Por qué no te vas a ayudar a Gardevoir? Nosotros estamos medio ocupados...
Kaos: ¡Zan! –Obedeció y raudo como él solo emprendió la carrera hasta donde estaba el pokémon de la prometida de su amigo.-
Reanzuro: ¿Dónde nos quedamos nosotros? –Preguntó a Nissa mientras le abrazaba por la cintura y ponía sus labios sobre los de ella.-
Nissa: No recuerdo, tengo pésima memoria. –Contestó siguiéndole el juego.-
Reanzuro: Pues yo te refresco esa memoria. –Agregó y finalmente selló su conversación con un profundo beso. Se notaba que se amaban mucho, lo demostraban en sus suaves caricias, ligeros movimientos y maestros gestos al besar. Reanzuro y Nissa llevan más de 6 años como novios y dentro de unas semanas se casarán. Por fin Reanzuro había logrado derrocar al líder del gimnasio oficial de Row, convirtiéndose ahora en el defensor oficial de aquella medalla.
Cuando el beso por fin acabó, prosiguieron con un profundo abrazo, unión que se prolongó por varios minutos. Todo era perfecto, un hermoso atardecer, sin preocupaciones, sin problemas, sin nadie más que sus pokémons y algunos salvajes. Todo, todo era perfección... Mas, súbitamente se siente un doloroso gemido.-
Gardevoir: ¡VUAAAAR!
-Reanzuro volteó a ver sin siquiera soltar a Nissa, pues temía dejarla ir. Buscaba la razón de por qué Gardevoir gritaba tan horriblemente y se encontró con una terrible imagen.-
Reanzuro: (¡No puede ser!)
-Kaos estaba sobre la agonizante Gardevoir, la estaba atacando con profunda ira; sus garras se cubrían poco a poco de la sangre de su amiga; su rostro era el de un maniático en éxtasis, lo que desconcertó profundamente a su humano amigo. Era inconcebible para Reanzuro asimilar que Kaos, su compañero de prácticamente toda la vida, estuviera ahora arrancándole las entrañas al pokémon de su prometida, que le estuviese arrancando un brazo y con sus colmillos comenzara a cortarle la garganta.-
Reanzuro: ¡KAOS, DETENTE!
Kaos: ¿Gzz?
-El desesperado grito de Reanzuro hizo que el sangriento Zangoose alzara la vista por unos momentos y le mirara. Sus ojos eran extraños, más que de un Zangoose parecían los ojos de Reanzuro. Una maléfica y satisfactoria sonrisa por parte de Kaos le dio a entender a Reanzuro que estaba haciéndolo igual de bien que su entrenador.-
Reanzuro: (¡¿Pero por qué me miras así?!)
–Se preguntó extrañado, e inertemente miró hacia su regazo y se vio a si mismo clavándole un gran cuchillo de cocina en la espalda a una ya inerte Nissa. Su sangre escurría por el filo del acero, mojando sus manos, sus cuerpos, el césped... En un segundo el ambiente se marchitó. Todo era aridez, el pasto ahora no era más que tierra mezclada con sangre, los árboles no tenían una sola hoja, y de la nada empezaron a aparecer cadáveres rodeando a Reanzuro, cientos de mujeres, hombres, niños, niñas y pokémons; todos muertos. La desesperación y una especie de culpa comenzaron a invadir los sentidos de Reanzuro. Sin darse cuenta una especie de río de sangre comenzó a brotar bajo su cuerpo; paralizado por la experiencia no movía un solo músculo, sólo atinó a cerrar sus ojos y el nivel de la sangre pronto lo sumergió totalmente.-
Reanzuro: (¡No, no, no!) ¡NOOOO! –Gritó ahogadamente bajo el denso cause de la sangre.
De pronto abrió sus ojos nuevamente y se encontró en otro lugar. Veía imágenes difusas, de un color azulado. Se sentía raro, como suspendido en el agua. Sus extremidades no respondían, pero sus oídos sentían voces, pasos, teclas.-
Reanzuro: (¿Dónde estoy ahora?... ¿Acaso he muerto?... ¿O lo que acabo de vivir no era más que un sueño?... No lo sé, pero me siento raro... No puedo ni moverme, mas es una sensación muy placentera... ¡Ahí, me parece ver a alguien! O algo...) Aaahhh... –Dijo nasalmente, tratando inútilmente de articular palabra, por lo que unas pequeñas burbujas salieron alrededor de sus labios.-
¿?¿?: ¡Doctora, el paciente se ha despertado! –Dijo una mujer que vestía de enfermera.-
Doctora: Mmm... Veo que Reanzuro ya se ha recuperado totalmente. ¡Llamen al señor Bomtha, de inmediato! –Ordenó.- Mientras tanto yo te sacaré de ahí. –Le susurró al evidentemente mucho más sano Reanzuro, quién se encontraba suspendido dentro de la cápsula en que lo habían dejado hace alrededor de un mes atrás.- Veamos... –Dijo para sí misma mientras tecleaba y configuraba la máquina que había recuperado milagrosamente a Reanzuro.- (Listo.) ¡Chanseys, prepárense para desconectar al paciente! –Les dijo a tres rosados pokémons que estaban a su lado; una cargando unas toallas y las otras prestas a desconectar las mangueras de nutrientes y oxígeno que tenía conectadas a su cuerpo el hombre.-
Reanzuro: (¿Pero qué es todo esto?)
-Reanzuro estaba muy confundido, pero se sentía extrañamente confiado, pues de todo lo que claramente oyó, a pesar de estar dentro de un cilindro de vidrio y cubierto por un denso líquido, reconoció el nombre de su viejo y querido amigo, Bomtha.
Durante esos momentos la cápsula se comenzó a vaciar lentamente, haciendo que Reanzuro dejara de flotar y terminara sentado dentro de ella. Inmediatamente después ésta se abrió y los pokémons enfermera se dispusieron a desconectar a Reanzuro y a cubrirlo con las toallas.
El ahora corpulento joven tenía sus ojos cerrados, pues al momento en que el líquido descubrió su cara la fuerte luz le cegó por completo. Su cuerpo ahora no mostraba la más mínima cicatriz, su piel estaba tan blanca y pura como antes, su desnutrición había pasado al olvido, y sus cabellos pasaron de ser del profundo negro azabache a un platinado brillante.-
Doctora: ¡Enfermeras, ¿están listas?! –Inquirió autoritariamente.-
Enfermera: Sí, aquí traemos la camilla. –Respondió una.-
Doctora: Pues a la cuenta de tres, Chanseys, lo recuestarán allí. Uno, dos, tres.
-Con milimétrica precisión los pokémons levantaron el pesado cuerpo de Reanzuro y lo acomodaron perfectamente en la camilla.-
Enfermera: ¿Ahora le llevamos a la sala de pruebas?
Doctora: Sí. (Es tiempo de ver qué tan bien funcionó el método de reconstrucción celular.)
-Prestamente las enfermeras sacaron a Reanzuro en su camilla de la sala, seguidos por la doctora y los Chanseys.
Horas más tarde, en una especie de sala de espera estaba un ansioso y preocupado Bomtha cargando consigo una carpeta café. Mas su intranquilidad finiquitó cuando la joven y familiar doctora salió de una de las puertas de cristal.-
Sr. Bomtha: ¡¿Cómo está, doctora?!
Doctora: Está muy bien, señor Bomtha. Reanzuro respondió satisfactoriamente al tratamiento, y los exámenes que le acabamos de hacer demuestran que el 80% de los daños han sido reparados con éxito.
Sr. Bomtha: ¿Y qué pasó con ese 20%?
Doctora: Pues, ese representa a la agudeza que cobraron sus sentidos. Su visión, audición, tacto, poder muscular y termosensación aumentaron exponencialmente.
Sr. Bomtha: ¿Y eso es malo?
Doctora: No, si se controla. Pero mejor entre conmigo y se lo explico con Reanzuro presente.
Sr. Bomtha: Está bien.
-Ambos adultos entraron al pasillo, y tras caminar un poco llegaron a una puerta que estaba custodiada por uno de los guardias grises de la prisión y un Typhlosion. Entraron en la pequeña y clara habitación, encontrando del otro lado de la puerta a otro guardia gris y un Machamp. En el centro del cuarto estaba el ya recuperado Reanzuro acostado en una cama del hospital. Al verlo, el señor Bomtha lo desconoció un poco.-
Sr. Bomtha: ¿Reanzuro?
Reanzuro: ¡Señor Bomtha, que alegría me da verlo! –Responde con evidente emoción.-
Sr. Bomtha: ¡Pero qué cambiado estás! –Le dijo una vez al lado de él.- ¿Por qué tiene el pelo de ese color? –Le preguntó a la doctora.-
Doctora: Es uno de los efectos del tratamiento. Tan solo cambió la pigmentación de su cabello.
Reanzuro: A mi me gusta como me queda. –Agregó con simpatía. A lo que el abogado se le acercó un poco más para ver a cabalidad su rostro.-
Sr. Bomtha: ¿Y los ojos también se le decoloraron?
Reanzuro: ¿Eh? –Espetó confundido.-
Doctora: ¿Lo dice por el color violeta?
Sr. Bomtha: Exacto.
Doctora: Son lentes de contacto. Como le dije afuera, Reanzuro a causa del estado en que llegó y a los efectos del tratamiento incrementó de sobremanera algunos de sus sentidos, tales como la audición, la termosensación, el tacto, y la visión; y a causa del último Reanzuro es en extremo híper sensible a la luz, lo que se llama “Fotofobia”, así que le pusimos unos lentes de contacto especiales que reducen el ingreso de luz al ojo, dejando así a Rean con una visión casi perfecta de día, y de noche tendría que quitárselos simplemente para ver como lo hace un Persian. Aunque si cerrara los ojos y pusiera más énfasis a sus oídos sería capaz de “ver” como lo hace un Zubat.
Reanzuro: ¡Wow! Entonces... ¿Soy como un súper hombre?
Doctora: Ni tanto, Rean. Porque dos de tus sentidos están prácticamente al 0% de su capacidad.
Sr. Bomtha: ¿El gusto y el olfato?
Doctora: Exacto. Rean no es capaz de diferenciar el aroma de una rosa con el hedor de un cuerpo en descomposición. Así como también podría comerse un pastel o carne humana y no sentiría diferencia alguna.
Reanzuro: ¡Puaj! ¿Carne humana? Yo jamás comería eso.
Doctora: Pero, Reanzuro, si tú...
Sr. Bomtha: ¡Doctora! –Le interrumpió agitado.- Necesito que me deje a solas con mi cliente.
Doctora: ¿Pero...? –Espetó confundida.-
Sr. Bomtha: Debemos hablar de su futuro. No hay tiempo que perder.
Doctora: Está bien, pero no haga que se agite. Aún está muy delicado. –Dijo retirándose de la habitación.-
Sr. Bomtha: Ustedes también, guardias. –Agregó.-
Guardia: Eso es imposible, señor.
Sr. Bomtha: ¿Acaso piensa que escaparemos? ¡Por favor! Mi cliente viene saliendo de un coma provocado y yo ya no estoy en condiciones de escapar de un veinteavo piso.
Machamp: ¿Champ? –Le preguntó confundido a su compañero.-.
Guardia: Mmm... Está bien. Pero estaremos afuera; cualquier señal de que intenten escapar les vuelo la cabeza con mi arma, ¿entendido?
Sr. Bomtha: Entendido, gracias. –Contestó secamente mientras el guardia y su compañero pokémon salían del cuarto, dejando por fin a solas a Bomtha y Reanzuro.-
Reanzuro: ¿Ahora me explicará por qué me sacaron de ese horrible encierro?
Sr. Bomtha: Rean, esta es la única manera de que vuelvas a ser libre... Si logras ganar volverás a tu vida de antes.
Reanzuro: ¿“Ganar”? ¿Ganar qué?
Sr. Bomtha: El Estado de Haxcer ha aprobado un proyecto de amnistía para delincuentes de alta peligrosidad de dudosa culpa en los cargos.
Reanzuro: ¿Eso significa que nunca probaron nada de lo que se me acusaba?
Sr. Bomtha: Eso no es correcto, Rean. Sí se te declaró culpable, pero como siempre alegaste inocencia se te rebajó la condena de la muerte al presidio perpetuo... Pero nunca me imaginé que te tratarían así... (Alimentándote con restos humanos...) –Pensó con impotencia.-
Reanzuro: Sí, pero gracias a eso tengo ahora muchas habilidades nuevas. –Comentó con optimismo.-
Sr. Bomtha: Es que eso nunca debió haber pasado. –Respondió ofuscado.- De todos modos ya se hizo justicia... –Agregó con aire de satisfacción.-
Reanzuro: ¿Por qué dice eso?
Sr. Bomtha. ¿Recuerdas a Philip?
Reanzuro: ¿El guardia que quiso matarlo cuando me sacaron del encierro? Por supuesto que sí. ¿Qué hay con él?
Sr. Bomtha: Él era el directo encargado de ti, y se tomó atribuciones que no debía, denigrando así tu dignidad humana. Al parecer había un conflicto de intereses ahí...
Reanzuro: ¿A qué se refiere con “conflicto de intereses”?
Sr. Bomtha: Quiero decir que según la investigación que hice sobre él, su esposa e hija murieron en la “Masacre de Row”.
-Las palabras del abogado retumbaron en la cabeza de Reanzuro, quién comenzó a vivir unos pequeños lapsus mentales.-
** En la mente de Reanzuro. **
Reanzuro: (¿Qué pasa? ¡¿Por qué está todo en llamas?!) ¿Nissa? –Llamaba desesperado a su prometida mientras corría dentro de una extraña casa envuelta en llamas.- ¡¿Nissa?! –Volvió a inquirir con mayor angustia.- ¡¿DÓNDE ESTÁS, NISSA?! –Gritó con el pecho desgarrado.-
Nissa: Rean... –Susurró desde el piso, detrás de Reanzuro.-
Reanzuro: ¡NISSA! –Espetó sorprendido al ver a su prometida bajo un pilar de madera incendiándose a unos pocos metros de la cabeza inerte de Gardevoir, desmembrada de su mutilado cuerpo que pendía de una estaca que le atravesaba el pecho en una de las paredes. Se notaba como Nissa terminaba de desangrarse y el fuego consumía los últimos vestigios intactos de la casa.-
Nissa: Rean... –Susurró nuevamente.-
Reanzuro: ¡MI AMOR! ¡¿QUÉ TE HICIERON?! ¡¿QUIÉN TE HIZO ESTO?! –Gritaba incrédulo de lo que sus ojos le mostraban.-
Nissa: ... Por favor... Cuídate mucho... –Dijo muy levemente, con el último hálito de vida que le quedaba.-
Reanzuro: No... ¡No hables como si nos despidiéramos! –Comenzó sollozando al tiempo que caía de rodillas frente a la agonizante mujer de su vida. Intentó moverla, pero el candente pilar no daba tregua, no permitía que Nissa se aflojara.- ¡Mi amor, no me dejes así! ¡NO TE MUERAS! –Gritó desconsolado.-
Nissa: ... Rean, recuerda... Recuerda que te amo... –Expresó casi sin producir sonido alguno y sus ojos se cerraron lenta y permanentemente.-
Reanzuro: (¡¿Nissa?!) ¡¡NISAAAAA!! –El alarido de extrema congoja que desató Reanzuro al ver morir a la mujer que se supone sería su esposa dentro de unas semanas se podía sentir a la distancia.- ¡No puede ser! ¡No puede ser! ¡No puede ser! ¡No puede ser! –Se repetía una y otra vez a si mismo mientras acariciaba la ensangrentada cabellera de su difunta prometida, sus pálidas mejillas y se impregnaba de su sangre. No sentía como la exposición al fuego tan cercano le quemaba la piel, la pena que desgarraba su corazón era tan grande que ningún dolor físico parecía afectarle.- ¿Quién te hizo esto? –Susurró para sus adentros y volteó a ver por última vez el decapitado y desmembrado cuerpo de Gardevoir que colgaba de la pared como cual trofeo de caza.- ¡¿Quién les hizo esto?! –Gruñó entre dientes y apretó fuertemente sus puños.- ¡¿QUIÉN MIERDA HIZO ESTO?! –Vociferó a todo pulmón mientras se erguía y miraba hacia el techo; sólo alcanzó a ver como otro de los pilares que sostenían el segundo piso se desprendía envuelto en llamas con la intención de aplastarle.-...
-No supo reaccionar; por un segundo pensó que muriendo junto a su mujer el dolor desaparecería, después tuvo miedo, miedo a dejar de existir, posteriormente sintió rabia, rabia y odio porque la persona que había matado a la persona que le complementaba estaría libre y sin pagar culpas. En ese segundo algo en Reanzuro cambió.
Paralelamente a estos no más de tres segundos recién transcurridos, Kaos, el eterno compañero de Reanzuro sintió el peligro dentro de su pokebola y salió sin que lo llamasen. Gracias a sus instintos de pokémon y reflejos de felinos logró apartar a Reanzuro del peligro con un empujón.-
Reanzuro: (¡Kaos!)
Kaos: ... (Zaan...) –Kaos tampoco creía lo que veía en ese verdadero infierno. Su mente también se trastornó al ver como su eterna amiga pokémon había sido brutalmente asesinada y perdió el control sobre sí. De la nada comenzó a desatar poderosos ataques eléctricos, de agua, de hielo, híper rayos. Ataques que nunca antes había podido realizar, sorprendiendo así a Reanzuro.-
Reanzuro: (¿Kaos?)
–Le miraba atónito. Cuando el descontrolado Zangoose detuvo por un momento su destrucción y se volteó a verle, enseñándole así sus enrojecidos ojos; no tenía pupila, simplemente eran unas cavidades de color carmesí. El odio había cegado la razón de Kaos, e instantáneamente, como si fuese contagioso, la rabia y el odio rebrotaron dentro de Reanzuro. Su temperatura y tensión corporal aumentaron al límite, las descargas de Adrenalina en su organismo eran portentosas, el deseo de venganza y sangre lo era aún más. Lo último que recordó fue que le indicó una pared a Kaos y éste la derribó con un híper rayo. Estaban “libres”, deseosos de encontrar a un responsable; ambos salieron de la ardiente casa; Reanzuro tomó un hacha que encontró en el patio, la miró fijamente y en el filo se reflejó su rostro... El que al segundo se transformó en el de la muerta Nissa. La rabia tomó más fuerza y Reanzuro alzó la vista.-
Reanzuro: Kaos, en alguna parte de la ciudad de Row está el asesino de Nissa y Gardevoir. Es nuestro deber vengar sus muertes. –Dijo gravemente, dio unos cuantos pasos para empezar a correr rumbo a la ciudad y en seguida su visión se nubló.-
** Fuera de la mente de Reanzuro. **
Sr. Bomtha: ¡Rean, Rean! ¡¿Qué te pasa, hijo?! –Interrogaba angustiado al ver como Reanzuro no movía un solo músculo y se perdía mirando al infinito.- ¡REANZURO! –Gritó por última vez y le abofeteó, sacándolo así de sus memorias.-
Reanzuro: ... –Con la cara girada no articuló una sola palabra, pero no del dolor, sino por haber comprendido que había recordado el episodio más terrible de su vida.-
Sr. Bomtha: ¿Rean, estás bien?
Reanzuro: ... Sí, señor... –Contestó monótonamente mientras volvía su rostro a mirar el frente.-
Sr. Bomtha: ¿Qué te pasó?
Reanzuro: Recordé...
Sr. Bomtha: Oh, no me dirás que...
Reanzuro: Sí. –Le interrumpió declinando la mirada.-
Sr. Bomtha: (Rean...) –Pensó entristecido.-
Reanzuro: ... Si gano esta cosa saldré libre, ¿verdad? –Dijo de la nada.-
Sr. Bomtha: Eh... Sí. –Respondió confundido.-
Reanzuro: Y estando libre podré encontrar al asesino de mi mujer, ¿verdad?
Sr. Bomtha: Rean, no...
Reanzuro: ¡¿Verdad?! –Le volvió a interrumpir.-
Sr. Bomtha: Sí, pero...
Reanzuro: Entonces acepto. –Agregó alzando la vista, la que se encontraba invadida por el coraje y el odio.-
Sr. Bomtha: (Rean... Hijo...) Bueno, de aceptar tienes que firmar estos papeles. –Dijo luego de unos instantes de profundo silencio.- Si quieres puedes leerlos... –Agregó acercándoselos, pero Reanzuro se los arrebató de las manos.-
Reanzuro: ¿Dónde tengo que firmar? –Preguntó muy serio mientras ojeaba raudamente las no más de cinco hojas.-
Sr. Bomtha: Aquí. –Le indicó al final del documento, al pie de la página.- Pero... no tengo lápiz... –Agregó con un sentimiento de estupidez.-
Reanzuro: No hay problema. –Dijo y se llevó el dedo índice de su mano derecha y abrió una pequeña herida con sus dientes, provocando así que brotase un hilo de sangre; acto seguido firmó el documento con su propia sangre, cerró la carpeta y se la devolvió a su abogado.- Ya está. ¿Cuándo empieza esto?
Sr. Bomtha: ... –No podía creer lo que su cliente y amado amigo había hecho recién.- Pues, se supone que los llevarán a una isla secreta en medio del mar de Rikolev...
Reanzuro: ¿Y eso cuando sería? –Le interrumpió.-
Sr. Bomtha: Pues, mañana. –Contestó sorprendido, pero solemnemente.-
Reanzuro: Entonces lo veo por la mañana. –Concluyó y se acostó en su cama, tapándose hasta la cabeza.-
Sr. Bomtha: Está bien... Mañana hablamos. –Se despidió entristecido y salió de la habitación, dejando así regresar al guardia y su Machamp.-
Reanzuro: (Mañana... Mañana empieza todo...)
-La tarde murió rápido, mas la noche se hizo eterna. Reanzuro sólo podía pensar que a partir de la mañana siguiente volvería a ver la luz del Sol, y además vería una luz de esperanza... Esperanza de encontrar al verdadero asesino de Nissa y probablemente el responsable de la recordada “Masacre de Row” de la que le acusaron.
Cuando dieron las 8:00 am el señor Bomtha apareció nuevamente en escena. En completo silencio le entregó a Reanzuro lo que parecía ser un uniforme negro, compuesto por un pantalón, una camiseta, un chaleco delgado y un polerón. Además de unas simples zapatillas negras, también.
A las 8:30 am Reanzuro estuvo listo. Los guardias le esposaron ambos pares de extremidades y lo sacaron fuertemente custodiado. Sigilosamente, sin que nadie se enterase sacaron al criminal más famoso de la historia de la región de Haxcer, a quien se daba por fusilado hace más de tres años. Le subieron a un auto muy discreto, de color plata.
Tras unas cuantas horas de viaje escoltado por guardias montados en Arcanines y Pidgeots, Reanzuro y todo el operativo llegaron a un puerto. Descendieron del auto y se encaminaron a una embarcación del estado. Bomtha acompañó en cada segundo a Reanzuro, silenciosamente, pero cuando estaban por embarcar se tuvieron que despedir.-
Sr. Bomtha: Es hora de despedirnos, Rean. –Dijo levemente mientras se detenía, quedándose unos cuantos pasos atrás.-
Reanzuro: Creo que así tiene que ser... Pero ya verá que ganaré esto y volveremos a vernos.
Sr. Bomtha: Eso espero... Tan solo cuídate. Ahora estarás en contacto con otros 14 prisioneros... Ustedes son los 15 reos más peligrosos de la historia de Haxcer.
Reanzuro: No se preocupe. –Concluyó con una tierna y esperanzadora mirada; quiso abrazarle, pero las cadenas y los Machamps que le sujetaban no se lo permitieron.- ¡Adiós, amigo Bomtha! –Se despidió y abordó el barco por la plataforma.-
Sr. Bomtha: Adiós, hijo mío... –Susurró.- (Sólo me consuela que no estarás del todo solo...)
-Una vez en la embarcación los guardias lo llevaron a una especie de oficina, donde aparentemente le esperaban. Estaban una mujer de unos 35 años, muy guapa. Alta y morena, de estilizada figura y ojos cafés. A su lado estaba un pequeño y robusto hombre, de no más de 1.50 metros, cabello corto y marrón, piel morena y ojos verdes.-
Mujer: Bienvenido a bordo, Aisou Reanzuro. Mi nombre es Taya y él es Francis. –Dijo presentándose.-
Francis: Estás aquí porque se te dio la oportunidad de volver a la libertad.
Taya: Para eso tienes que vencer a otros 14 reos que ya están a bordo en una especie de prueba de supervivencia.
Francis: Esta prueba se realizará en la isla estatal oculta en el mar de Rikolev.
Taya: La isla está infestada de pokémons salvajes y no hay como salir de ella, a no ser que sea volando o por barco.
Francis: Pero para eso es que tenemos esto. –Dijo tomando una argolla negra.- Esto es un collar localizador que va adjunto a tu cuello. –Prosiguió mientras avanzaba rumbo a Reanzuro.- Agáchate. –Le ordenó, a lo que Reanzuro obedeció sin chistar. En seguida Francis le puso el extraño aparato en la garganta. Reanzuro se sentía raro, porque el aparato tenía una especie de “gema”, por así llamarla de alguna manera, que comenzó a parpadear al ritmo de los latidos de su corazón apenas sonó el “Click” de que el collar había sido cerrado.-
Taya: Este collar es un aparato tecnológico de última generación que mide tus pulsaciones, funciona como dispositivo GPS y unas sorpresitas más.
Francis: Ahora te termino de explicar. En esta competencia no estarás solo, porque es inhumano que los dejemos así, sin más ni más en una isla habitada por feroces pokémons salvajes.
Reanzuro: ¿A qué se refiere? –Se atrevió por fin a hablar.-
Taya: Lo que Francis quiere decir, es que tendrás un compañero durante la prueba. –Explicó mientras tomaba de su escritorio una pokebola de colores blanco y azul, y se disponía a abrirla.-
Reanzuro: (¡No puede ser!) –La impresión que se llevó Reanzuro al reconocer esa pokebola fue tal que no pudo decir nada.-
Taya: ¡Sal! –Ordenó y la pokebola expulsó de su interior una masa de energía blanca, la que pronto se materializó frente a los presentes.-
¿?¿?: ... ¿Guz?
Reanzuro: ¡Kaos! –Espetó invadido por la felicidad al ver a su viejo amigo. En todos estos años nunca pensó nada sobre lo que le pudieron haber hecho a su pokémon, y el saber que siempre estuvo bien lo alegró de sobremanera.-
Kaos: ¡Zaan! –Dijo igual de maravillado y sin pensarlo dos veces saltó al regazo de su amo, quién a pesar de verse diferente era sin duda su eterno amigo Reanzuro.-
Francis: Así es. Uno de tus pokémons te acompañará. Éste fue elegido por tu abogado, al igual que en los demás casos.
Taya: Y al igual que tú debe llevar el collar negro. –Agregó mientras sorpresivamente le puso el aparato en la garganta a Kaos también.-
Francis: El viaje dura un día completo, así que zarparemos de inmediato, pues sólo te esperábamos a ti.
Taya: Mientras que viajamos tú y tu pokémon irán a la sala común del barco, donde están los demás reos participantes y sus pokémons.
Francis: Esto ya se lo dijimos a cada uno de los presos y presas. A la menor provocación entre ustedes o a los guardias e incluso intento de escapar es razón suficiente para matarlos. Ustedes aceptaron las condiciones a la hora que firmaron el contrato.
Reanzuro: No se preocupe.
Taya: Muy bien, así me gusta. Ahora quítenle las esposas, cadenas y grilletes y llévenlo a la sala común. –Le ordenó a los guardias que durante todo momento custodiaron la espalda de Reanzuro.-
Guardias: ¡Entendido! –Dijeron a coro. Inmediatamente liberaron a Reanzuro de toda muestra de opresión, exceptuando el collar negro. Y lo llevaron a él y a Kaos fuera de la oficina.-
Reanzuro: ¡Qué gusto de que estés bien, Kaos! –Le susurró a su pokémon.-
Kaos: ¡Saanguuus! –Le contestó en igual tono mientras caminaban.-
Guardia: ¡Silencio! Ya tendrán tiempo para reencuentros.
Guardia*: Ya llegamos, ahora entra y procura no armar jaleo o te mataremos de un tiro en la cabeza. –Le amenazó y empujó dentro de un gran, vació y oscuro salón.-
Reanzuro: (¿Eh?)
Kaos: (¿Guuz?)
-Entrenador y pokémon quedaron fríos cuando la impetuosa puerta de metal se cerró a sus espaldas y quedaron expuestos a más de una veintena de miradas frías y terroríficas.
Repartidos por el rededor de la habitación estaban el resto de los reos, a quienes reconoció por los collares y sus pokémons con los mismos. Sobre ellos, en una especie de balcón interno que rodeaba todo el salón estaban al menos veinte guardias grises fuertemente armados acompañados cada uno por un Machamp.
Reanzuro: (No debo mostrarme intimidado.) –Pensó para sí y comenzó a caminar determinadamente. A medida que avanzaba junto a su eterno amigo Kaos, sentía como las miradas lo escaneaban, pero lo que le llamó poderosamente la atención fue que entre los “participantes” hubieran mujeres. Al menos habían ahí unas 5 ó 6 mujeres; todas muy bellas. Era impensable que fuesen parte de los 15 criminales más peligrosos de la región.
Cuando por fin encontró un lugar relativamente lejos de cualquier otro ser vivo se dispuso sentarse junto a su pokémon, pero una voz muy familiar rompió el silencio.-
¿?¿?: ¡Hasta que el asesino de Row aparece! –Dijo irónicamente.-
Reanzuro: (¡Esa voz!) –Pensó sorprendido al reconocerla y giró inmediatamente su cabeza al lugar de donde le hablaban.- ¡Philip!