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#21
El infernal frío hacía que me abrazara a mi propio cuerpo en un intento desesperado, pero inútil, de auto brindarme calor. Con la mirada, mientras trataba de resistir el frío, recorría aquel extraño sitio donde me encontraba.

El blanco era el que parecía predominar en aquel lugar, al igual que en mi mente. No tenía idea de cómo había llegado a aquel sitió donde el blanco y el frío reinaban como si fueran sus propios dominios.

— “¿Me habrán secuestrado?” —fue lo primero que cruzó por mi cabeza; pero no tenía ningún sentido ¿por qué unos secuestradores habrían de dejarme en frente de una parada de autobús de un pueblo nevado? Pero la verdad es que no conseguía otra respuesta que fuera lógica, yo no había llegado ahí por su propia cuenta ¿o sí? — “Maldición, finalmente tantos años de terapia lograron arruinar mi mente— Se lamentó, abrazando su cuerpo fuertemente, mientras un montón de ideas locas surcaba su mente— “¿Estaré muerto? ¿Soñando? ¿Estaré…? ¡No, no! Tienes que calmarte, Alexander, tú no eres así— Me regañe a mi mismo, como hubiera hecho con uno con uno de mis pacientes, y comencé a respirar pausadamente para calmarme; necesitaba la cabeza fría para poder pensar en algo que lo ayudara... algo bastante irónico teniendo en cuenta la situación. De pronto, algo me saco de mis pensamientos

— ¡Dom, Dom, Dom, Dom! —El estruendoso sonido de las campanas al sonar, casi me hacen caerme del banco donde me encontraba, sin embargo me mantuve estable. Busqué con la mirada la razón de ser del estrenduoso sonido y lo hallé justo en frente de mí: Las campanas de una iglesia destruida y aparentemente.

—Maldita campana y estúpido pueblo—Me encontraba molesto; no sabía como había llegado a este maldito y lugar y ahora, para colmo, el viento viene a hacer sonar las campanas de una iglesia que obviamente está abandonada — ¡Bueno! No creo que sea momento para preocuparme de cosas tan triviales como el viento tocando las campanas, debo buscar ayuda.
Me levanté del banco, decidido a hacer algo. Enfoque mi mirada hacia la derecha y me encontré con una leve neblina que ocultaba entre sí un par de edificios. Todos, por lo que alcanzaba a ver, lucían con un aspecto bastante decadente hasta el punto de aparecer inhabitado; volteé la mirada a la derecha y alcancé a ver que más allá de la iglesia se alzaba una Gasolinera.

Suspiré y mi cuerpo fue víctima del frío; debía hacer algo rápido. No era que el frío estuviera matándome, pero resultaba bastante incómodo. Mi destino más lógico a seguir fueron los edificios ocultos tras la neblina; la iglesia obviamente estaba abandonada y la gasolinera estaba un poco lejos para ir caminando.

Me levanté y emprendí marcha con una idea carcomiéndome el cerebro: “Todo este lugar parece muy… desolado; es de mañana pero no hay nadie a la vista y esos edificios parecen inhabitados ¿a qué clase de pueblo pobre vine a parar?... ¿O abandonado? No, no, Alexander, eso es lo que diría uno de esos muchos locos a lo que atiendes”

Traté de rehuir a la idea del pueblo abandonado porque no iba con mi estilo de ser. Lo que verdaderamente me preocupaba era como había llegado hasta este lugar y esperaba conseguir la respuesta en aquellos edificios que seguro albergarían alguna respuesta o algo que pudiera servirme de utilidad


Spoiler


#22
Misión I

En el cielo se alzaba la sombra del sol iluminando la solitaria carretera en la cual me encontraba, a mi alrededor lo único que podía divisar ademas de mi auto era niebla, un frío estremecedor recorría mi cuerpo el cual me hizo preguntarme si lo que sentía era frío verdadero o miedo. No sobreviviría mucho allí si me quedaba afuera a la intemperie, así que me subí a mi auto y encendí mi calefacción, pero no me podría quedar allí para siempre, la batería del auto no es permanente, y un humano necesito mas que unas cuantas horas de sueño para sobrevivir. Sabía que no debía faltar tanto para llegar a mi destino, sin embargo después de pasar unas horas aislado en mi auto estaba un poco escéptico incluso de mis propios pensamientos. Termine desesperado, así que tome algunas cosas indispensables y salí en busca de mi destino, el pueblo que me había metido en tatos aprietos hasta ahora.