Hala, pues esto me ha tomado más tiempo de lo que esperaba. No pensaba que los asuntos personales pudieran alargarse tanto.
En fin, aquí estamos con otra entrega del torneo de élite, un poco escrito a trancas y a barrancas todo sea dicho (No me matéis si veis alguna errata) pero nuevamente centrado en los combates. Dos nuevos participantes se clasificarán aquí, uniéndose a Kate. Pero antes, vamos con las respuestas :3
Quería dar un pequeño respiro a los personajes y a mí mismo (Me bloqueo si redacto demasiada acción seguida) y de camino presentar algunos pokémon. En mi fic no son simples armas o salvoconductos para conocer a sus entrenadores, si no que, aunque suene demasiado ambicioso, quiero que cada pokémon sea un ente individual. Veremos si no me estoy metiendo en camisa de once varas XD
Gracias! Sylveon fue uno de los primeros pokémon de Hikari que idee, y es el que tiene la personalidad más fuerte. Espero que disfrutes con este nuevo capítulo.
¡Tenía ganas de leer tu respuesta! Lástima no poder replicar hasta tener un nuevo episodio listo. Vamos por partes :v
Mis enfoques son, en efecto, la acción y los personajes, el entorno nunca me ha preocupado a menos que sea indispensable, por ejemplo, en otro de mis fics los protagonistas acuden a la guarida de un vampiro en plena catedral de Nôtre Dame, hoy día todo el mundo sabe cómo es este lugar así que no me preocupé mucho de describirla. Los personajes son otro cantar, creo que su aspecto y sus acciones los definen, de ahí que me centre especialmente en las batallas y sus reacciones y trato hacia sus pokémon en ellas. Espero poder transmitir mis intenciones correctamente.
Shen y Osaka son casi almas gemelas incluyendo el hastío por el mundo competitivo, ambos son
y también son un poco como un dúo Tsukkomi, con Osaka normalmente diciendo las tonterías. Creo que es fácil que caigan bien. Mushik es un personaje relativamente complejo en el que quiero ahondar, e Hikari... te comprendo XD aunque no lo comparto, de hecho es el tipo de personaje que me suele caer bien: Sencilla, explosiva y con un corazón por cerebro. Dale un pelín de tiempo ^_^
Los organizadores del torneo es un tema que dejaré para más adelante :P En lo que a las batallas respecta siempre las imagino como un anime en mi cabeza para redactarlas después, y si no voy con prisa pulo detalles. En algunos casos son batallas que he librado personalmente en XY o Rubí Omega.
Espero que no te canses del fic antes de haber llegado al meollo >__o Ya queda poco para que finalicen las eliminatorias, una fase que considero imprescindible para conocer a los 10 clasificados. No es un torneo sin más, en eso tienes razón, pero ese asunto llegará más tarde :3
Y soltado el tochaco ¡Nuevo capítulo! Tras tantos meses ya puede merecer la pena XD Por favor, disfrutadlo >__o
Spoiler
- ¡TAJO AÉREO!
- ¡Resiste y usa Danza Espada!
El Pidgeot de Krauser aleteó con una fuerza inusitada, dando lugar a una onda de choque que el Crawdaunt de su adversario, clavando sus pinzas en el asfalto y encogiéndose para recibir el golpe lo mejor posible, encajó antes de realizar una pequeña y violenta danza que concluyó machacando el suelo con sus apéndices.
- ¡Ahora MARTILLAZO!
- ¡Vendaval!
Público y participantes se echaron hacia atrás mientras el ave se alzaba dando aletazos largos y potentes, al polvo levantado le siguió un poderoso tornado que bloqueó completamente la visibilidad. Sólo tras unos segundos pudo distinguirse una forma anaranjada siendo azotada por la corriente.
- ¿¡Qué demonios…!? – Exclamó Mushik, sorprendido, mientras con una mano sujetaba su sombrero y con la otra a su esposa con firmeza – Esto… ¿Esto puede hacerlo un Pidgeot?
- ¡Parece que Krauser ha aprendido algunos truquitos más desde nuestro último encuentro! – Comentó Osaka con una sonrisa - ¡Un Pidgeot sólo puede haber sido entrenado así para megaevolucionar!
El intercambio terminó rápido ya que el viento incomodaba la conversación, y el propio vendaval tocó a su fin cuando el pokémon pájaro fue expelido del interior del ciclón con gran fuerza.
- Parece que el vendaval no ha tenido el éxito deseado – Comentó Shen mientras, con la polvareda asentándose, un malherido Pidgeot malvolaba para posarse junto a su entrenador.
Crawdaunt tampoco estaba en mucho mejor estado, sus pinzas parecían ser lo único que lo mantenían en pie. Esto hizo que el cuarteto centrara las miradas en el rival del entrenador, un hombre alopécico de cabello entrecano ataviado con pantalones pesqueros y chaquetón rojo de pluma. Un pescador, aparentemente, y a juzgar por la forma en que había afrontado la batalla hasta ahora también un entrenador veterano.
- N-no pienso arriesgar, ya has hecho suficiente – Masculló con voz temblorosa mientras sacaba una pokéball de debajo de su abrigo – Vuelve Crawdaunt.
Krauser sonrió ante esto, con sus ojos caídos y pose desgarbada. Como si respetara la decisión de su rival, alcanzó una cápsula de su cinturón y llamó a Pidgeot.
- Ha sido acojonante – Dijo a su compañero alado mientras era tragado por la luz del receptáculo – Ahora descansa.
- En sólo dos movimientos… - Hikari los miraba a ambos casi con incredulidad – Ha sido impresionante, los dos son muy poderosos.
- No quiero ponerme de parte de ninguno – Intervino el criador – Pero Krauser tiene más mérito. Crawdaunt es un atacante físico desde su nacimiento, por otra parte extraer semejante poder especial de un Pidgeot…
- Supongo que no tiene el título de entrenador por nada – Suspiró Mushik – Esto va a ser particularmente interesante.
Mientras continuaba la conversación, ambos adversarios planificaban meticulosamente qué pokéball utilizar entre el tenso silencio del público. El ambiente había cambiado de una ronda a otra, lo que antes parecía un festival era ahora un combate de titanes.
Finalmente ambos adversarios asintieron, casi al mismo tiempo, cogiendo una cápsula y lanzándola a la arena con fuerza.
- ¡A por él, Machamp!
Mientras la visión del imponente luchador de cuatro brazos cortó la respiración de unos cuantos asistentes, la elección de Krauser pareció tener el efecto contrario.
- ¡Vamos, Parasect!
Comparado al titán que se alzaba frente a él, el bicho zombi parecía muy poquita cosa, no obstante si algo había enseñado el Lilligant de Kate a los asistentes es que, a este nivel, no se debía bajar la guardia con nada.
- ¡Puño hielo!
- ¡Danza Espada!
Generando en sus cuatro puños un aura heladora, Machamp se abalanzó contra el Parasect que realizaba una lenta danza sin preocuparse absolutamente nada, cuando el golpe alcanzó el hongo sobredesarrollado muchos de los asistentes dieron este duelo por terminado pero, para sorpresa de sus tres compañeros, el criador se colocó delante de ellos y los empujó hacia atrás con todas sus fuerzas.
- ¡Atrás, ATRÁS! – Exclamó - ¡NO RESPIRÉIS!
E hizo bien, dos segundos después del impacto el hongo emitió una nube de esporas que alcanzó a gran parte del público y, por supuesto, al pokémon humanoide.
- Tío ¿Pero qué coño…? – Osaka parecía confuso - ¿Cómo cojones lo has sabido?
- Cuando realizaba la danza espada me di cuenta de que su hongo no era firme, si no que se movía como un maldito flan – Respondió mientras aún se tapaba boca y nariz con la manga – Ya he tratado otros Parasect antes, normalmente esto es un síntoma de enfermedad porque no pueden liberar las esporas de forma natural ¡Pero este tío lo ha entrenado para generar muchas y resistir la concentración!
- Entrenado para aprovechar Efecto Espora al máximo…
- Sí ¡El muy hijo de la gran puta! – Con celeridad, tomó una de sus pokéball y la abrió allí mismo - ¡Jumpluff, vuela y usa Aromaterapia con todo el público!
Mientras las esporas se asentaban algunos entrenadores y asistentes ya preparaban sus propias contramedidas, los más afectados pudieron atestiguar que las esporas liberadas eran venenosas, y en efecto el Machamp del pescador apareció envenenado entre la nube iridiscente.
- No era necesaria la molestia, Shen – Dijo Krauser sin desviar su mirada – Llevo a mi Meganium encima, pensaba encargarme de todo el mundo después.
- ¿¡Y vas a esperar a que termine el combate para ello!? – Replicó el criador, al punto de la exasperación - ¡¡Eres tan cazurro como siempre!!
Sonriendo ante este comentario, el entrenador volvió a centrarse en el combate, mientras que Hikari hizo a Shen la pregunta que su marido estaba a punto de formular.
- Espera ¿Lo conoces?
- En mis tiempos, si conocías al Rhyhorn este – Señaló a Osaka, contestando mientras vigilaba que su Jumpluff realizara el tratamiento con eficiencia – por narices tenías que conocer a Krauser. Fue él quien le enseñó las bases y lo lanzó a la aventura.
El matrimonio clavó sus miradas en el aludido.
- Pues… sí – Reconoció el veterano – Nunca os lo he contado, creo. Krauser me animó a liarme la manta a la cabeza, luego nos fuimos enseñando el uno al otro hasta que tomamos caminos diferentes. Fue – Añadió con cierta nostalgia – Mi primer rival.
Mientras que Mushik había escuchado con genuina curiosidad, su esposa parecía lanzar a Krauser una fuerte mirada de resentimiento.
- O sea que por ese desconsiderado abandonaste Azulona tan pronto… - Masculló.
- ¡¡TUMBA ROCAS!!
Osaka iba a responder cuando la voz del rival de Krauser inundó la arena, encontrar a su Machamp envenenado era algo no exactamente beneficioso, y había cedido a los nervios, el entrenador por su parte parecía tranquilo pese a que su pokémon había sido atrapado por una cúpula rocosa.
- ¿Es que es de piedra? – Articuló Hikari – Su Parasect ha sido golpeado con Puño Hielo, y ahora con Tumba Rocas, debería estar preocupado al menos, y tiene – su tono adoptó cierto desdén – cara de aburrido.
- Krauser es así – Respondió el veterano de inmediato – A menos que su oponente sea digno siempre tiene ese jeto de ciborg aburrido. A mí me lo ha hecho dos veces ¡Es intragable! – Rio.
- ¡Golpe aéreo!
En respuesta a la orden, la cúpula que retenía al bicho literalmente estalló para dar salida a lo que antes era poquita cosa y ahora parecía un Ariados en pos de su presa, brincando exageradamente para alcanzar al luchador, al que noqueó de un solo golpe dejando atónito a su entrenador. El silencio posterior a este intercambio podría haber derrotado a un Aggron usando Cuerpo Pesado.
- Ma… ¡Machamp! - El pescador tardó medio minuto en reaccionar mientras contemplaba al triunfante Parasect al lado de su Pokémon. Todo había sido muy rápido, demasiado rápido, su sorpresa era tal que casi no parecía acordarse de que tenía que devolverlo a su cápsula.
- Parasect, ven – A la llamada de Krauser, el bicho reaccionó y corrió a sus piernas, el entrenador respondió a esto acariciándole y dándole una pequeña golosina antes de llamarlo a la pokéball, acto seguido alzó la vista y se dirigió a su adversario – Si no quiere abandonar, aún nos queda un pokémon a cada uno. No está siendo un mal combate así que tengo ganas de ver cuál será su tercero.
Eran palabras amables, pero bastaba con mirar a su rostro para darse cuenta de que eran pura cortesía. La expresión del entrenador no había variado más allá de una ligera curvatura en la comisura de los labios mientras hablaba.
En silencio, asustado casi, su rival devolvió al luchador al receptáculo y quedó pensativo mientras palpaba sus pokéball sopesando, aparentemente, cuál sería el más adecuado para cerrar el combate.
Por su parte, Krauser ya había escogido a su pokémon y sujetaba la pokéball a la altura del pecho, inmóvil y listo para lanzarla, seguía sonriendo levemente y en sus ojos había cierto destello de determinación, pero dejando eso de lado estaba, una vez más, completamente inmóvil.
- ¡Me pone de los nervios! - Exclamó Hikari en voz baja tras exhalar aire con fuerza por la nariz - ¿¡No puede mostrar siquiera UN POCO de pasión!? Su rival aún podría darle la vuelta al combate.
- Podría, pero no lo hará – Respondió su marido de inmediato – Lleva casi un minuto intentando decidir qué pokémon escoger, está descorazonado y Krauser lo sabe
- ¡Cualquiera perdería las ganas si lo aplastaran de esa forma! - Comentó Shen, con Jumpluff sobre su cabeza tras curar a los afectados por las esporas de Parasect – Ya me habías contado que se había vuelto muy bueno – Se dirigió a su amigo – Pero esto es irracional.
- Ha mejorado otra vez – Considerando la emoción con la que había observado el combate hasta ahora, el gesto de Osaka era anormalmente serio – Parece que quiere perfeccionar su estilo ultraofensivo… ¡Oh! El pescador ya ha escogido pokémon.
En efecto así era, el adversario de Krauser al fin sujetaba una pokéball en la mano y miraba al entrenador con decisión, al parecer había empleado aquel minuto en aclarar sus pensamientos, y estaba listo para un último uno contra uno.
- ¡Vamos a quedar bien, Electrode!
Una elección inusual que arrancó muchos OOOOOOH. La gran bola eléctrica se materializó con un chirrido metálico y la sonrisa confiada propia de la especie, podían apreciarse pequeñas descargas eléctricas en el aire que lo rodeaba.
- ¡Adelante, Magneton!
Si la aparición de Electrode despertó la admiración del público, la del pokémon magnético levantó protestas e incluso abucheos. No era extraño, puesto que el uso de criaturas a medio evolucionar estaba considerado como un insulto en los círculos de aficionados del mundo competitivo, no así entre los propios entrenadores, lo que no lo hacía menos extraño.
“Bueno, Kraus” Pensó el veterano “¿Con qué nos vas a sorprender ahora?”
- ¡Electrode, DESTELLO!
La orden fue tan repentina y su ejecución tan rápida que pocos alcanzaron a protegerse del resplandor, siendo el más apropiado Magneton que lo recibió de lleno en los ojos de sus tres unidades. Mientras luchaba por recuperar la visión, obedeció al comando de usar Pantalla Luz, rodeándose de una barrera semitransparente.
- ¿No ha atacado directamente? - Preguntó el criador, que esperaba un desarrollo diferente.
- Es eléctrico contra eléctrico, supongo – Respondió Hikari, versada en combates monotipo – Les conviene ser estratégicos, no va a ganar el más fuerte aquí.
- ¡Doble Equipo!
La arena se llenó de imágenes residuales del Electrode, lo que junto a su visión dañada reducía aún más las posibilidades de que Magneton pudiera acertar algún ataque. O al menos este fue el pensamiento de todos los espectadores.
- Más Psique
Dentro de la esfera translúcida, las tres unidades de Magneton empezaron a girar sobre sí mismas a cada vez más velocidad. Tras unos segundos, el pescador ordenó a Electrode usar Rayo Carga, y Magneton desapareció para reaparecer junto a su adversario.
- Fijar Blanco
- ¡Doble Equipo otra vez!
- Síguelo – Respondió a esto Krauser, sin variar el tono y volumen de su voz un ápice.
De inmediato el número de imágenes residuales de Electrode se multiplicó, y junto a ellas aparecía Magneton, con la particularidad de que cada vez paría más y más paralelo al rostro de la veloz esfera. Una vez que estuvieron completamente frente a frente, el entrenador dio por fin su orden.
- Disparo Espejo
Los imanes de las tres unidades del pokémon magnético emitieron una luz intensa, sin llegar al nivel de la de Destello, que derribó a Electrode antes de que este usara Poder Oculto, que por su color rojo intenso parecía ser de tipo fuego, pero la Pantalla Luz absorbió una parte importante del daño.
Los espectadores estaban extasiados, habiéndose olvidado del insulto de Krauser para disfrutar de un combate que había derivado a un rápido intercambio de estrategias y contraestregias.
En la arena los dos pokémon permanecían frente a frente tras el intercambio de ataques. El pescador, nervioso, su Electrode parecía ser incapaz de enfocar la vista y parpadeaba constantemente, Krauser, por su parte, relajado y sonriendo levemente, al detener Magneton sus movimientos el público pudo comprobar que los ojos de las tres unidades estaban cerrados, quizá para evitar gastar energías intentando enfocar a su adversario.
- ¡Por fin! ¡Este es el Krauser que yo conozco! - Suspiró Osaka con alivio y una gran sonrisa.
- Ha sido un intercambio increíble – Admitió Shen.
- No habría sido posible sin la velocidad de Magneton – Resolvió Hikari, con su esposo interrogándola con la mirada – Cuando evoluciona pierde algo de velocidad, parece que Krauser escogió lo último… ¿¡Qué!? - Reaccionó ante los ojos de Mushik - Soy entrenadora de tipo hada ¡Tengo que conocer el tipo Acero para saber reaccionar contra él en combate!
- Es que no es normal verte hacer ese tipo de observaciones, cielo – Respondió él algo avergonzado. Y era cierto, aunque Hikari era una poderosa entrenadora y estratega, estudiosa y seguidora de la escena competitiva, nunca compartía observaciones e incluso tendía a parecer despistada a ese respecto. Hacía olvidar a Mushik a menudo que luchando al 100% era posiblemente la única entrenadora de Johto capaz de plantarle cara.
- ¡PODER OCULTO! - Tras el pequeño descanso, el pescador se decidió de nuevo por Poder Oculto sabedor de que Magneton era de tipo Acero y la pantalla luz que lo protegía estaba a punto de caer en vista de que ya no era más que una luminiscencia tenue. El resplandor rojizo alcanzó a la criatura magnética, que aunque pareció caer terminó manteniendo la levitación y obedeciendo el comando de su maestro que, por primera vez, varió el tono de su voz y la expresión de su rostro.
- ¡TRIATAQUE!
Magneton abrió sus tres ojos para lanzar por cada uno de ellos un proyectil energético de color azul gélido, otro de color amarillo eléctrico y un último de un brillante rojo fuego. Electrode no reaccionó a tiempo y fue alcanzado por los tres, quedando en una posición incómoda y claramente desequilibrada de la que, por alguna ilógica razón, no se recuperaba. Su entrenador, asustado, corrió a asistirlo, y retiró instintivamente ambas manos nada más tocarlo.
Estaba congelado.
La energía gélida había prevalecido en el Triataque y lo había congelado en el momento de recibir el impacto. Había permanecido en aquella posición al congelarse la humedad ambiental en el punto en que la esfera hacía contacto con el suelo.
No era algo que pudiera extrañar a nadie a decir verdad, Triataque podía quemar, paralizar, congelar o no hacer absolutamente nada, dependiendo del equilibrio entre los tres proyectiles. Aunque algo hizo pensar al cuarteto, especialmente a Shen y Osaka, que la decantación por la energía congelante no era algo casual, no en un entrenador del nivel de Krauser.
Recogiendo a Electrode en su pokéball, el pescador dejó escapar un gran suspiro.
- Me rindo – Pronunció sonriendo con resignación – Me has dado una señora paliza.
Krauser, que echó a andar con celeridad a donde se hallaba su adversario, le tendió la mano sonriente.
- La última batalla ha sido especialmente intensa – Concedió mientras respondía con un apretón.
- Con un pokémon sin evolucionar ¡Que menos que ofrecer algo de resistencia! - Rió el hombre - ¿Está en entrenamiento?
- ¡Nah! También tengo un Magnezone, pero este quiso quedarse como Magneton.
Tras un combate en el que podría haberse acusado a Krauser perfectamente de abusón, se hizo refrescante ver a los dos contendientes charlando de forma casual mientras los locutores clamaban desde el yate la victoria definitiva del entrenador y su clasificación para el torneo entre los vítores del público. No tardó en abrirse paso Kate, que besó y abrazó cariñosamente a su esposo dándole la enhorabuena, cuando ya regresaban a su posición en el público otra voz les llamó la atención.
- ¡Eh, Kraus! ¡COMBATAZO!
Era Osaka, que se había escabullido del cuarteto y había llegado a la arena a empellones, dispuesto a felicitar a su viejo amigo.
- ¡Gracias! - Respondió el aludido – Espero que te llamen pronto para el tuyo y te clasifiques.
- ¡Lo haré y lo sabes! - El veterano había sentido a su amigo algo cohibido, pero no le dio demasiada importancia, ya conocía la razón – ¡Tengo ganas de enfrentarme a tu nueva ultraofensiva!
Sintiéndose adulado, Krauser sonrió, pero su expresión se disolvió de inmediato cuando la voz de Kate, ahora fría como el hielo, emergió a su espalda.
- ¿Y qué te hace pensar que puedes tomarte esas confianzas con mi marido?
- ¡Hostia! - Osaka no perdía la sonrisa – Siento haberme perdido tu combate, Kate ¡Hola!
La mujer avanzó hasta colocarse entre su esposo y el veterano, con los brazos sobre las caderas, pecho hacia fuera ojos como témpanos.
- Prefiero que te lo hayas perdido, así no sabrás con qué te derrotaré otra vez si nos enfrentamos.
- ¡Naaaaaaaaaaah! No será como la última vez – Respondió el veterano ignorando la hostilidad de su interlocutora – Voy saliendo del ring para que pueda empezar el próximo combate – Concluyó tendiéndole la mano – Buena suer-
No pudo terminar, Kate propinó a Osaka una sonora bofetada – Callando súbitamente a todos los asistentes - que lo hizo tambalearse, lo agarró del cuello de su raído forro polar y pegó su rostro al de él, hablándole entre dientes, con agresividad.
- ¡No se te ocurra tratarme como tu amiga! ¡No soy tu amiga, no me alegro de verte y no quiero se te ocurra volver a tomarte esas confianzas con mi marido! ¿¡ESTAMOS!?
El veterano quedó anonadado por un instante, sólo para echarse a reír justo después.
- ¡Ah, venga, no seas así! - Respondió entre risas, agriando visiblemente el humor de Kate – Además, estamos en una competi-
Nuevamente se vio interrumpido, pero en esta ocasión porque una mano fina e inusualmente fuerte tiraba de su hombro para apartarlo y acto seguido empujar a la esposa de Krauser.
- ¿¡SE PUEDE SABER QUÉ CARAJO LE HACES A OSAKA!?
Aquel bramido femenino le dijo inmediatamente de quién se trataba: Hikari.
- Wow, tío. Es peor de lo que me habías contado – Dijo la voz de Shen a su espalda, mientras las dos mujeres comenzaban a discutir.
- ¿¡Y tú por qué te metes!?
- ¿¡Cómo!? ¿¡Y qué demonios le estabas haciendo tú a Osaka!?
- ¿¡Y a ti que te importa!? ¿Eres una fan o algo así?
- ¡Soy su AMIGA y me importa mucho!
- ¿¡Y quién querría ser amiga de ese-
Una sexta figura irrumpió, interrumpiéndolas. Era Mushik.
- ¿Se puede saber qué ocurre? Así no puede avanzar el torneo.
- ¡¡No quiero oír ningún reproche de un explotador de Gogoats!!
Krauser se llevó la mano al rostro mientras Hikari se encendía más al oír a Kate insultar a su marido quien, adoptando una expresión de irritación en su rostro, tomó la palabra.
- Cuando terminó el combate de Krauser Osaka fue a felicitarlo como viejo amigo suyo que es participando en una competición como esta. No hay razón para atacar a nadie movido por buenas intenciones en base a una rencilla de sabe dios cuánto tiempo – Kate abrió la boca para responder, pero Mushik hizo la señal de alto con la mano para después proseguir – No sé qué te enfrenta a Osaka, y mentiría si dijera que no me importa, pero esto es un torneo y en toda competición, oficial o no, hay una etiqueta que CONDENA este tipo de actitud.
- Ya lo has oído, cari – Krauser parecía irritado y cansado – Vamos a retirarnos y relajarnos. Hemos pasado los dos, no necesitamos montar un espectáculo – Mientras pronunciaba estas palabras no pudo evitar pensar en el hecho de que YA lo habían montado – que nos saque del torneo.
Con un gruñido, Kate volteó dirigiendo una última mirada de odio a Osaka y acompañó a su marido a la multitud, al tiempo que el veterano hacía lo mismo acompañado de Shen, Mushik e Hikari. Pasaron unos incómodos minutos hasta que el público volvió a la normalidad y los nuevos contendientes fueron llamados al combate: Profesora Yunae y Entrenador Galford.
El cuarteto se había retirado a un lugar aislado desde el que presenciar los combates para hablar tranquilamente del asunto, sorprendidos – No mucho por parte del criador – se encontraron con que Osaka realmente no le daba importancia al asunto, y lo achacaba a un viejo malentendido que había tenido con Kate, en todo caso no tardaron en darse cuenta de que algo no iba del todo bien, y es que Galford, un hombre alto y bien plantado, de marcada musculatura, rasgos afilados y vestido con pantalón vaquero extremadamente ancho y una camiseta blanca sin mangas pese al frío que dominaba el puerto Carmín, ya se encontraba en la arena, pero su contendiente no aparecía.
- Oh, genial – Protestó el campeón – Espero que no se haya despistado y se haya quedado en el restaurante.
Aquel movimiento todavía le dolía. Cuando el torneo tocara a su fin tendría unas palabras con la ACP, a ver si había alguna forma de sancionar al organizador.
- ¡¡VOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOY!!
Desde su posición, vieron salir del restaurante a la entrenadora menuda de cabello castaño largo y lacio, vestía una falda larga con vuelo y cargaba a su torso una mochila bandolera negra con las pokéball colgadas al frente, siendo evidente que se trataba de un portapokéballs oficial.
- ¡Eh! pero si es… - Aunque le costó un poco, Shen no tardó en reconocerla - ¡Yunita! - La llamó - ¿¡Tú eres Yunae!?
La chica se desvió para dirigirse al grupo, en efecto ella también reconoció al criador y corrió a saludarlo efusivamente.
- ¡Shen! - Lo saludó con un beso en cada mejilla – ¡Vi tu otro combate! ¡Estuviste muy bien!
Osaka, Mushik e Hikari la saludaron a su vez, y compartieron unas breves palabras.
- ¡Tengo que ir al ring! - Concluyó ella finalmente, apresurada – Shen ¿Nació mi Nidoran?
- ¡Sep! Y nos dio un buen susto en mitad de la noche.
- ¡Bien! - Corriendo de espaldas mientras se despedía, la profesora finalmente se aventuró en el gentío - ¡No os perdáis mi combate!
El cuarteto se despidió de ella a su vez, y una vez desapareció entre el público Hikari pronunció una duda que le remordía desde que se había acercado a ellos.
- Es una chiquilla – Comentó - ¿De qué puede ser profesora?
- De filología – Respondió el criador – En una escuela cercana a mi clínica. Es de nuestra quinta, de hecho.
- ¿¡EH!?
Ya en la arena, Yunae y Galford se encontraban frente a frente, a la espera de que los anunciantes dieran por comenzado el combate. Mientras esperaban, la mujer reparó en que su adversario la miraba con condescendencia.
- O… ¿Ocurre algo? - Aunque no se sentía exactamente intimidada, aquel hombre le inquietaba, especialmente su mirada de desdén.
- Nada, sólo me preguntaba… ¿De verdad te han invitado al torneo? - Incluso el tono de su voz era condescendiente – No pareces mucho más que una chiquilla, y aunque fueras más mayor no tienes pinta de ser una entrenadora experimentada, seguro que en tu equipo tienes sólo pokémon monos, hadas y poco más.
Yunae quedó atónita, mirando a su rival con los ojos como platos mientras sus seis pokéball se agitaban furiosamente. Osaka, Mushik, Shen e Hikari, que se habían acercado a contemplar la batalla desde cerca, no podían creer lo que acababan de oír.
- ¿¡Pero de donde ha salido ese capullo!? - Exclamó el criador sin controlar el tono de su voz.
- ¡Hostias!
- ¡¡APLÁSTALO, YUNI!! - Gritó Hikari desde su posición.
- Seguro que están tardando en dar el inicio del combate para darte la oportunidad de que te retires – Añadió Galford – Hazlo ahora que estás a tiempo.
Mushik, que aún arrastraba la irritación del altercado con Kate, frunció los labios y, abriéndose paso, se acercó al punto más aproximado a la posición del entrenador.
- ¡Están esperando A QUE TE CALLES pedazo de idiota! Los locutores nunca dan el inicio a un combate si los entrenadores tienen algo que decir ¡Así que cosete la boca al culo, piquito de oro!
Habiéndolo callado con estas palabras, se encaminó hacia su esposa y escuchó, complacido, cómo los comentaristas daban paso al inicio del combate.
- ¡Sal, Aegislash!
Algunos de los participantes arquearon una ceja, Aegislash era una elección extraña dado lo difícil que era lidiar con el cambio entre sus posiciones ofensiva y defensiva a lo largo del combate.
Yunae no necesitó decir nada, una de sus pokéball, la que se agitaba con más fuerza, se abrió por sí sola dejando escapar a un Clefable. Era obvio que Yunae no lo había escogido, pero no dejaba de ser un emparejamiento desventajoso para ella, y ya que había pisado la arena aquel pokémon debía participar en el combate.
¿Cambiar de pokémon y revelar dos tercios de su equipo o arriesgarse? Por su expresión, la profesora parecía ser la única que no se hacía aquella pregunta.
- ¡JA! ¡Lo sabia! ¡Un hada, y contra mi Aegislash! - Exclamó triunfante el joven - ¡No vas a durar nada aquí!
Yunae, sonriendo, se arrodilló tras el hada y acarició su cabeza con ternura.
- ¿Has oído eso, Pixi? - Preguntó con una sonrisa tan amable y tranquila que empezaba a resultar antinatural dada la situación - ¿Nos rendimos?
- Creo que el idiota este va a tener un duro despertar muyyyyyyyy pronto – Comentó Mushik poniendo especial atención en la entrenadora y su pokémon.
- ¿Por qué lo dices? - Preguntó Osaka, curioso.
- Observad – Señaló el rostro del Clefable – Está furioso, si un pokémon no tiene un lazo especial con su entrenador no le afecta demasiado lo que digan de él, pero este… Shen, la conoces ¿Verdad? ¿Sabes si es muy cariñosa con sus pokémon?
Mientras hablaban, Yunae y Pixi parecían tener un diálogo que sólo ellas dos parecían entender, dejando a un impaciente Galford completamente al margen, como si no estuviera en la arena.
- ¿¡Si lo es!? - Rió el criador – Dejadme deciros algo: En Hoenn, Yunae es famosa por estar tan unida a sus pokémon que son capaces de obrar milagros por ella.
- ¿Milagros?
- Estáis a punto de verlo.
En la arena, profesora y criatura habían terminado su pequeña conversación, y ahora ambas lucían la misma expresión relajada.
- Lo siento Galford, pero no nos vamos a rendir – Dijo esta a su adversario.
- ¿¡Y para eso me tenéis esperando 5 minutos!? ¿No puedes tomar esa decisión sin tu pokémon? ¡Vas a salir de aquí llorando!
- Hmmmm… Pixi, no se calla ¿Lo callamos nosotras por las malas?
- ¡¡CABEZA HIERRO!!
La espada flotante embistió con su empuñadura por delante mientras que Pixi, sin recibir ninguna orden de su maestra, tomó aire, lo que llevó a Hikari a hacer una pequeña sugerencia a su marido y amigos: Tapaos los oídos.
CleeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeefiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiBOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOL
Poniendo hasta la última célula de su ser y, a juzgar por su expresión, la última gota de una imparable ira asesina, Pixi ejecutó el ataque Vozarrón más potente que ninguno de los presentes hubiera escuchado nunca. Quienes portaban gafas vieron sus cristales quebrados, otros sintieron sus huesos crujir, y quien menos experimentó una terrible presión fruto de las ondas sonoras. Aegislash, que se encontraba en mitad de su embestida, fue repelido y se estrelló con su entrenador, que lo sujetó a duras penas.
- P-pero qué… - Balbuceó, traspuesto.
- ¡Hostia puta! - Exclamó Osaka cuando el ataque hubo tocado a su fin.
- Gu...au… - Hikari, en cuyo equipos solían figurar hadas con ese mismo ataque, no podía ocultar su sorpresa.
- Milagros, decías…
- Exacto
No menos sorprendente fue el hecho de que Aegislash, en su forma escudo, había caído inconsciente víctima de aquel mismo movimiento. La audiencia había quedado atónita.
- ¡Bien hecho, Pixi! - Yunae abrazó y besó a su Clefable, que respondió abrazándola a su vez - ¡Galford! - llamó a su adversario – Como puede ver, ni mis pokémon ni yo somos simples debiluchos. En vista de cómo se ha desarrollado este primer encuentro… ¿Por qué no se rinde?
Galford, que acababa de devolver a Aegislash a su cápsula, apretó los dientes y retiró otra de su cinturón, lanzándola al ring con furia.
- ¡Aplástala, Seismitoad!
La pokéball dejó escapar a un inmenso sapo azul que se irguió para lucir su gran envergadura. Seismitoad era de tipo Tierra-Agua, lo que hizo adoptar una expresión de falsa resignación a Yunae.
- ¡Vaya, pues ahora estoy en desventaja de tipo! ¡Vuelve, Pixi! - Devolvió a Clefable a su pokéball, sólo para lanzar otra después - ¡Adelante, Xispas!
De la cápsula de la profesora emergió un Eelektross, que nada más terminar de materializarse lanzó un sordo rugido a su adversario para acto seguido comenzar a levitar, quedando a pocos centímetros del suelo “nadando” como una lamprea.
- ¡Seismitoad, Fuerza!
- ¡Bomba ácida!
En esta ocasión no se reprodujo el intercambio que tuvo lugar entre Pixi y Aegislash, en lugar de ello sapo agarró al Eelektross y lo estampó contra el suelo con todas sus fuerzas, a lo que este respondió escupiendo una salva de ácido desde su boca que no pareció afectarle demasiado, aunque la reducción de la mucosa que cubría su cuerpo era evidente en los puntos en los que había impactado el ataque.
- ¡Ahora Roca Afilada!
- ¡Gigadrenado!
En un poderoso movimiento, el sapo clavó sus patas delanteras haciendo emerger algunas estalagmitas que Xispas esquivó con agilidad, clavando su boca dentada en el estómago del Seismitoad mientras su cuerpo emitía un tímido resplandor verdoso. La derrota parecía clara, pero algunos de los presentes repararon en que el pokémon de Galford masticaba algo al tiempo que resistía el ataque.
- ¡Lleva una baya Tamar en la boca!
Finalmente, Seismitoad se arrancó a la lamprea de un tirón y contrarrestó con la orden de su entrenador de usar puño drenaje, propinando a Xispas un certero puñetazo mientras absorbía parte de su fuerza vital, sacudiéndose con tal fuerza para asestar el golpe que parte de su mucosa cayó en los ropajes de Shen, que por instinto lo observó y olió, con un color más oscuro de lo normal en su especie y un deje olfativo nauseabundo. No tardó en identificarlo.
- ¡YUNI! - La llamó alarmado - ¡La habilidad de ese Seismitoad es TOQUE TÓXICO!
Tarde. Cuando Xispas comenzó a levantarse tras sufrir los efectos del puño drenaje su piel había adoptado un color enfermizo y sus movimientos eran torpes, al punto en que no podía levitar correctamente. El gesto de Yunae, que hasta aquel momento tenía en mente ordenarle usar Pulso Dragón, se tiñó de preocupación, y alzó su pokéball para devolverlo a ella cuando el Eelektross, sin previo aviso, lanzó precisamente un Pulso Dragón con el que hizo caer a su adversario para después lanzar una mirada severa a su maestra.
- “Estoy bien” Le está diciendo – Explicó Shen al resto del cuarteto.
- Está envenenado – Respondió Mushik al instante.
- ¡No jodas, Sherlock! - Añadió Osaka, jocoso.
- ¿Será capaz de…? - Murmuró el criador, para sí mismo en esta ocasión.
- ¡Xispas, por favor vuelve a tu pokéball! - Trataba de razonar Yunae por otro lado – ¡Pixi aún está en condiciones de luchar y tú no aguantarás mucho! ¡Me da igual perder, pero no quiero qu-
- TROSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSS – Xispas interrumpió a su maestra rodeándose de una poderosa corriente eléctrica, la miró de nuevo, y devolvió unos ojos cargados de decisión al sapo y su entrenador, Galford.
- Está bien… - Aceptó finalmente, resignada – Ya que estás dispuesto a luchar hasta el final, hagamoslo bien ¡GIGADRENADO!
- ¡Esta vez es nuestra, Seismitoad! - Reaccionó Galford, viendo la alocada reacción de su adversaria - ¡CARGA TÓXICA!
Sacudiéndose hacia el frente, el gigantesco sapo lanzó una enorme carga de saliva a mucosa a Xispas, que la recibió de lleno, sin embargo el impacto no detuvo su embestida, y nuevamente enganchó sus boca al cuerpo de su adversario, ante la atónita mirada del entrenador, pero aquella no fue la única sorpresa.
Gracias a la tenue luz generada mientras absorbía la fuerza vital, pudieron ver la piel de la lamprea había adoptado su color azul noche natural y, a juzgar por el hecho de que había resistido la carga tóxica, lo había hecho antes de atacar, pero ¿En qué punto?
Shen parecía ser el único para el que todo aquello resultaba natural, no es que Mushik, Hikari y Osaka no hubieran experimentado nunca alguno de aquellos prodigios, pero ¿Tantos seguidos?
- La fuerza de voluntad de los pokémon es producto de sus sentimientos hacia su entrenador. Si un pokémon quiere curarse de un estado alterado para no preocupar a su maestro forzará a su cuerpo a trabajar para ello – Explicó al expresar sus amigos su asombro – Probablemente la descarga eléctrica de antes no era otra cosa que estimulación para su sistema inmunológico.
En esta ocasión, cuando Xispas liberó voluntariamente a su presa esta cayó inconsciente al suelo, el pokémon no había recuperado mucha energía vital que digamos, pero sí lucía mucho mejor aspecto. No podía decirse lo mismo de Galford, claro.
- ¡Esto es ridículo! - Exclamó de repente - ¡RIDÍCULO! ¡No he visto a tu pokémon masticar nada! ¡No tiene ninguna habilidad contra el veneno! ¿¡Cómo se ha curado!?
- Oh – Yunae, que estaba abrazada a su Eelektross, lo devolvió a su pokéball mientras se dirigía a su adversario - ¿Tus pokémon nunca han hecho algo así? - Ante la expresión iracunda y confusa de su interlocutor, lo miró con cierta lástima – Es una pena… - Dicho esto, se dirigió a su lugar en la arena y lanzó una tercera y última cápsula - ¡A por él, Nyaniula!
- Je… ¡Gracias por elegir tú primero! - Confiado al darse cuenta de que tenía la posibilidad de ponerse en una posición ventajosa, Galford escogió con cuidado su pokémon y lo mandó al ring - ¡Destrózala, Conkeldurr!
El gigantesco pokémon obrero apareció frente a Nyaniula, el Weavile de Yunae, que en contraposición a su adversario era incluso más pequeño de lo habitual en su especie. La ventaja de tipo era apabullante, pero la profesora no parecía dispuesta a dejarse intimidar.
- ¡Niula, Chirrido!
En esta ocasión, el público tuvo el acierto de taparse los oídos a tiempo e hizo bien, ya que el Mawile embistió a su rival frotando las uñas contra el asfalto, provocando un agudo e insoportable chirrido que remató escalando a los hombros del Conkeldurr y frotando las garras de ambas manos junto a este.
- ¡¡¡MACHADA!!!
Al momento en que Weavile tocó el suelo, el luchador trató de aplastarlo con uno de sus pilares de cemento sólo para encontrar que su enemigo había corrido a salvo junto a su entrenadora y, sin reducir el ritmo de su carrera un ápice, ahora se movía incansablemente por toda su área del campo a una velocidad vertiginosa.
- ¡Danza Espada!
- ¡Mofa!
Obedeciendo la orden, Nyaniula comenzó a girar sobre sí misma como una peonza desbocada, realizando extraños movimientos con sus garras, una vez hubo terminado clavó sus felinos ojos en Conkeldurr sólo para ver cómo este se burlaba de ella, realizando grotescas muecas e invitándola a atacar, la reacción del Weavile dejó bien claro a Yunae que se había dejado engañar por la maniobra, así que no le quedaba más remedio que actuar en consecuencia.
- ¡Golpe aéreo, Niula!
- ¡ULTRAPUÑO!
Inmediatamente todos comprendieron que no retirar a Weawile fue un error. Antes de que Niula pudiera hendir sus garras en la corpulencia de Conkeldurr este, con una velocidad impropia de su especie, había soltado las dos pesadas masas de cemento para adelantarse al ataque de su adversario y propinarle un certero puñetazo que lo mandó a volar, cayendo con fuerza contra el pecho de su entrenadora quien, alarmada, comenzó a llamar su nombre mientras Galford sonreía triunfante.
- ¡Niula! ¡Niula! ¿¡Estás bien!? ¡Responde, Nyaniula! - Era como para alarmarse, el impacto había sido similar al de un camión a gran velocidad. Era imposible que Nyaniula despertase, no sin pasar antes por un centro pokémon. Había sido demasiado brutal.
- ...avi...le
- ¿...Eh?
- Wea… vile
- ¡Estás bien!
- Wea… - El pokémon abrió los ojos y miró a su alrededor, primero vio a Yunae y sonrió, pero al ver a Conkeldurr se alarmó, revolviéndose hasta acabar cayendo al suelo, como buen felino, sobre sus cuatro patas, para acto seguido ponerse en guardia - ¡VILE!
- Pero qué demo… ¡Has usado algún Revivir para que despierte! ¿¡Verdad!?
Yunae lo miró, después miró a Nyaniula, y por último a Conkeldurr.
- Debería llamar a Pixi… - Dijo a su pokémon.
- ¿¡Wea!? - Niula se dio un par de golpes en el pecho, aún tambaleante como estaba - ¡Vile! ¡VILE!
- Un día de estos me vais a matar a disgustos – Articuló con la misma resignación con la que aceptó que Xispas continuara combatiendo, sabiendo que Nyaniula tenía aún menos posibilidades – Está bien, intentemoslo.
- ¡VILE!
- Podemos arriesgarnos a recibir un par de golpes, Conkeldurr ¡Haz que no se vuelva a levantar! ¡¡MACHADA!!
- ¡Contoneo!
- ¿¡EH!?
Daba la impresión de que Yunae contraatacaría directamente, pero en lugar de ello Nyaniula, obedeciendo el comando, comenzó a pavonearse, haciéndose la fuerte y burlándose de su adversario. Conkeldurr, presa de la ira, se dispuso a realizar una machada sólo para tropezar y golpearse la cabeza contra su propia arma. La profesora no se lo pensó dos veces, y articuló la siguiente orden como si fuera la última de su vida.
- ¡¡¡GOLPE AÉREO, AHORA!!!
- ¡NO LE DEJES! ¡¡¡ULTRAPUÑO!!!
Nuevamente el luchador reaccionó antes, pero la fatalidad quiso que sus pies se enredaran en mitad de la carrera y cayera al suelo con fuerza, tras lo que Nyaniula saltó sobre él y lo golpeó en la cabeza con tal fuerza que se la hundió en el asfalto. Tras unos segundos de incertidumbre, su victoria fue proclamada desde el yate, seguida de una inmensa ovación rugiente por parte del público.
- ¡¡LO CONSEGUIMOS!! ¡¡LO CONSEGUIMOS!! - Reía mientras abrazaba a Nyaniula junto a Pixi y Xispas, a los que había sacado de sus cápsulas - ¡¡SI!! ¡¡SÍ!!
- ¡Acojonante combate! - Celebró Shen por su parte, entrando a la arena - ¡Ha sido increíble!
- ¡Gracias! ¡Gracias! - Yunae no dejaba de celebrar – Han sido mis niños ¡Son estupendos!
Pasaron cinco minutos antes de que la euforia remitiera, y apenas uno antes de que Galford fuera completamente olvidado. Yunae había salido del ring y ahora se encontraba con Shen, Mushik, Hikari y Osaka comentando la batalla, su marido, también profesor, no había acudido porque ambos pensaban que no pasaría de la primera ronda, ella misma era consciente de ello pues no combatía a nivel competitivo desde los tiempos en que Osaka y Mushik se encontraban en Sinnoh.
- Si has venido sola ¿Por qué no te quedas con nosotros? - Propuso Hikari - ¡Nos haremos compañía!
- ¡Puedes intentar ligarte a Shen de camino! - Bromeó Osaka, con la consiguiente colleja por parte del aludido.
Tras otros cuantos minutos de risas, fueron interrumpidos por los comentaristas, llamando en su escandalosa forma habitual a los participantes en el próximo combate. Todo se estaba desarrollando con normalidad, hasta que Osaka escuchó el apodo de uno de los contendientes: Nosfe.
Pálido, corrió y se abrió paso entre el público para encontrar a un entrenador de casi dos metros de alto, cabello corto, negro y revuelto, rostro cuadrado y rasgos duros, atlético y vestido con un pantalón vaquero azul y una chaqueta roja cuyo estado hacía pasar sus andrajos como ropa recién comprada en las mejores boutiques de Kalos.
Mushik, a quien le pudo la curiosidad, asomó poco después y palideció al tiempo que fruncía labios y ceño. Él también lo conocía.
- ¡¡Este es el imbécil que nos atacó la noche que recibimos la invitación, en Johto!!