Pokémon: Elite Tournament
Bueno... el fanficking no es algo nuevo para mí, desde hace más de una década he estado escribiendo, especialmente sobre Castlevania y Saint Seiya, pero siempre quise escribir sobre Pokémon.
Pokémon me ha ayudado a estrechar mis lazos con mis amigos, en otros casos he ganado amigos gracias a cierta rivalidad nacida cuando la saga se hizo online, en otros, introduje a amigos míos a la saga. En todo caso, Pokémon es una parte importante de mi vida.
Los personajes de este fanfic no son Red, Gold, Brendan o cualquier otro personaje del mundo pokémon, ni siquiera el enfoque es el mismo. Todas estas personas y yo mismo, somos adultos ya, y talluditos para más inri. Son personas con las que he tenido alegrías y roces, y tarde o temprano acabarían apareciendo en mis textos.
Pero como ya he dicho, somos todos adultos, por lo que quería dar al fanfic un enfoque "adulto" también. Somos entrenadores competitivos, que combaten entre sí para saber quién es el mejor de entre todos nosotros, y el mundo en el que se desarrolla el fic está basado en la escena competitiva, o más bien qué hay más allá del Alto Mando. Todos los entresijos los iré explicando por el camino. Mientras tanto espero que lo disfrutéis.
INTRODUCCIÓN
El veterano cansado
Pokémon me ha ayudado a estrechar mis lazos con mis amigos, en otros casos he ganado amigos gracias a cierta rivalidad nacida cuando la saga se hizo online, en otros, introduje a amigos míos a la saga. En todo caso, Pokémon es una parte importante de mi vida.
Los personajes de este fanfic no son Red, Gold, Brendan o cualquier otro personaje del mundo pokémon, ni siquiera el enfoque es el mismo. Todas estas personas y yo mismo, somos adultos ya, y talluditos para más inri. Son personas con las que he tenido alegrías y roces, y tarde o temprano acabarían apareciendo en mis textos.
Pero como ya he dicho, somos todos adultos, por lo que quería dar al fanfic un enfoque "adulto" también. Somos entrenadores competitivos, que combaten entre sí para saber quién es el mejor de entre todos nosotros, y el mundo en el que se desarrolla el fic está basado en la escena competitiva, o más bien qué hay más allá del Alto Mando. Todos los entresijos los iré explicando por el camino. Mientras tanto espero que lo disfrutéis.
INTRODUCCIÓN
El veterano cansado
Spoiler
“Ahora que ya os habéis casado, creo que no os haré más falta por aquí”
“Osaka… ¿A dónde vas?”
“¿Yo? A ver mundo”
Osaka se sobresaltó al escuchar su nombre proferido por los altavoces de la locución, todavía tardó unos cuantos segundos en darse cuenta de dónde se encontraba.
“¿Otra vez ensimismado? Agh…”
Miró disimuladamente a su alrededor, unos 11 chicos y chicas de diferentes alturas y edades se extendían a su izquierda y derecha, el lugar era un inmenso estadio alumbrado por luces de gran potencia, rodeado de gradas llenas hasta los topes y el terreno que pisaban en ese mismo momento era arena. La gruesa arena de los estadios oficiales de los campeonatos Pokémon.
En comparación con sus acompañantes él destacaba demasiado, sacaba al menos una cabeza al más alto, tenía unas entradas destacables que trataba de mitigar con un cabello rapado al 1 y su rostro, de rasgos infantiles, empezaba a perlarse con pequeñas arrugas, todo fruto de sus entrantes 30 años; además, sus ropajes, de tonos oscuros y ajados por los largos viajes y duras sesiones de entrenamiento, chocaban con las coloridas indumentarias de los demás. Al menos, sabía mantener una pose digna en las ceremonias y tenía energías para mantener el ritmo en las agotadoras rondas de los torneos, que en ocasiones se celebraban en un solo día.
- ¿Vapooo?
Bajó la cabeza para encontrar a sus pies a un Vaporeon que lo miraba confuso, su Vaporeon, con el que había librado el combate en el que fue eliminado.
- ¡Lo sé, Nereide! – Esbozó una sonrisa mientras cruzaba sus ojos café con los grandes ojos del Pokémon acuático – Estaba en las nubes otra vez – Se dobló para acariciarlo con la mano derecha, recibiendo un severo “¡Vapo!” de Nereide - ¡Sí, ya! ¡Erguido hasta que acabe la ceremonia!
Pero Osaka no escuchaba la ceremonia, no le interesaba. Ahora pasarían dos guapas azafatas a entregar los trofeos del primer, segundo y tercer premio, y se entregarían medallas honoríficas a quienes hubieran destacado en algo. Era todo igual, siempre igual, y en este torneo ni siquiera había alcanzado el 4º puesto. Bueno… en realidad tampoco lo había buscado.
El sistema competitivo ¿Hace cuanto que había sido instaurado? ¿4 años? ¿5? Fue una forma de oficializar – y monetizar – los combates que los entrenadores solían librar fuera de la liga oficial, con la particularidad de que aquellos que habían superado al llamado Alto Mando solían ser mucho más diestros y capacitados para controlar y entrenar Pokémon realmente poderosos, lo que tendía a entrañar serios problemas, ya que en los casos más extremos podían llegar a modificar bruscamente la orografía del área de combate.
- La medalla honorífica en premio a la capacidad estratégica es para… ¡VETERANOOO… OOOOOOSAKAAAAAA!
- ¡¡REON!!
Pegó un nuevo respingo, más por el grito de Nereide que por escuchar su nombre. Aunque Osaka no era su nombre real, por supuesto que no, pero los celos entre entrenadores habían llegado con los años a extremos absurdos, y la ACP (Asociación Competitiva Pokémon) estableció como regla el tener obligatoriamente un pseudónimo por el que ser conocido dentro de la comunidad y de cara al público. Se realizó un esfuerzo titánico por preservar la privacidad de todos los entrenadores, y así se había mantenido hasta la fecha.
Agachó la cabeza para permitir que la azafata, más bien bajita, le colocara la medalla. Era dorada, maziza, grande – del tamaño de su puño aproximadamente, poco menos que una pokéball a tamaño completo – e imponente, con un grabado en su superficie que pretendía representar los efectos de Quemadura, Envenenamiento y Parálisis.
“Otra ¿Eh?”
En sus más de 15 años como entrenador Pokémon, y en todo el tiempo de existencia de la ACP, era rara la competición de la que no salía con una de esas medallas al cuello. 15 años daban para mucho, y como entrenador y combatiente había aprendido a observar y absorber todo lo relacionado con los ataques Pokémon y sus efectos, y los había convertido en su especialidad.
Esperó pacientemente a que la ceremonia terminara tras recibir un poco amable coletazo de su Vaporeon, siempre tan estricto y marcial. A Osaka le gustaba eso. Una vez hubo terminado todo y los entrenadores comenzaron a dispersarse, una voz le llamó por la espalda.
- ¡Osaka! ¡Espere, Osaka!
Volteó para encontrarse a un muchacho de pelo castaño, nariz ligeramente torcida, ojos verdes y piel clara, le llegaba por el pecho y no tendría mucho más de 20 años. Vestía unos pantalones vaqueros cargados de bolsillos, una camiseta de tirantas y portaba el trofeo plateado de semifinalista. Le acompañaba un Mienshao, el cual dio hace unas horas el golpe de gracia al Arcanine de Osaka, derrotándolo.
- ¿”Espere”? – Sonrió el veterano – Chico, me diste una paliza, soy yo quien debería hablarte con respeto.
- ¡De eso quería hablarle! – El joven entrenador gesticulaba mucho – Le he visto luchar muchas veces, sé que tiene un montón de Pokémon diferentes ¿Por qué con un Electivire y un Jolteon escogió a un Raichu para su combate conmigo?
Osaka arqueó las cejas, sorprendido.
- ¿Por qué usé a Kirin, dices?
- Ki… ¿Kirin?
- Todos mis Pokémon tienen nombres – Aclaró con una sonrisa – Ese Raichu era Kirin, dios del rayo, y este de aquí – señaló a su Vaporeon – es Nereide.
- Sí… bu-bueno… - el chico parecía confuso por el repentino cambio de tema y la parsimonia del veterano - ¿Por qué? ¡Pudo haberme aplastado! ¡Escoger a Kirin fue una…!
- ¿Mala decisión? – Lo interrumpió Osaka - ¿Hace cuanto que entraste al Hall de la Fama por primera vez?
- Do-dos años, pero…
- Entonces aún estás lejos de entenderlo – Resolvió mientras se encogía de hombros – En todos tus combates has usado Pokémon que todo el mundo intenta entrenar porque son poderosos. Tu – señaló a la criatura que lo acompañaba – Mienshao es de los más normalitos, y no deja de ser una bestia parda.
- ¡No entiendo qué tiene que ver con…!
- ¡Relájate! – Lo interrumpió Osaka de nuevo – Hace casi 15 años que me registré en mi primer Hall de la Fama, y entonces yo también entrenaba para ganar, pero llega un momento en que pasas de ello y sólo buscas divertirte con tus Pokémon. Kirin llevaba tiempo sin combatir, y ya tenía ganas de guerra ¿Por qué iba a negársela?
El muchacho suspiró
- Si hubiera usado a Electivire habría podido tumbar fácilmente a mi Tyranitar, y Jolteon habría podido superar por velocidad a mi Alakazam.
- ¿Tu nombre, chaval? Pseudónimo, quiero decir – Añadió el veterano rápidamente.
- Ra-Ragna.
- Ragna – Concedió – Me hablas de Alakazam, de Tyranitar, y llamas al Pokémon que te acompaña Mienshao… Me entenderás cuando empieces a dar nombres a tus Pokémon. Por ahora, alégrate de haber llegado a la final – Con una sonrisa, Osaka se dio la vuelta e hizo un signo de despedida con la mano derecha – Oh, por cierto – Giró la cabeza para mirarlo una vez más – No es Electivire, es Dynashock, y no es Jolteon, se llama Raijin.
Tras volver a mirar hacia delante, siguió caminando hasta alcanzar la salida del gimnasio y se dirigió lentamente a los casilleros donde había guardado sus cosas: Un raído abrigo de piel marrón, su cinturón de Pokéballs junto a su PokéGear y una mochila en la que guardaba todos los útiles para el cuidado de sus compañeros.
- ¿Me habéis echado de menos, chicos? – Preguntó con cariño a las cápsulas mientras ajustaba el cinto a la cintura, cayendo el PokéGear al suelo en el proceso - ¡Vaya! Nunca me acostumbraré a este cacharro.
Aquella PokéGear no era el clásico modelo que cada entrenador conseguía por su cuenta, si no uno federado, conocido como PokéGear @Net, que se otorgaba a todos los entrenadores que acudían a la ACP tras haber entrado en el Hall de la Fama al menos una vez. El aparato consistía en una Pokégear último modelo conectada al cinturón mediante un cable, este sistema de conexión permitía gestionar las pokéball directamente sin necesidad siquiera de tocarlas gracias a un chip NFC situado en el zócalo de cada cápsula. Las opciones de conectividad del dispositivo también eran destacables, pero las únicas que Osaka usaba era la de cambiar los Pokémon de su equipo al vuelo vía internet y las que implicaban contacto con los demás entrenadores.
Una vez vestido salió del estadio con su habitual parsimonia, una ráfaga de aire frío lo hizo encogerse ligeramente, pero se olvidó del clima cuando sintió movimiento en su cintura.
- ¡Sí, ya lo sé! – Rió – Vamos a corretear un rato por ahí, el parque de este estadio es muy bueno – Rápidamente cogió su PokéGear, accedió a la pantalla de opciones de las Pokéball y abrió las cinco que aún contenían Pokémon - ¡AFUERA!
Como si de una explosión se tratara, cinco criaturas salieron como el rayo de las cinco cápsulas, se trataba del Raichu Kirin, un Nidoking llamado Venoking, un Slurpuff que respondía al nombre de Capkeki, un Primape de nombre Ukiki y Rui Shi, el Arcanine.
- ¡Habéis luchado estupendamente! – Aclamó Osaka dando una palmada – Nos iremos paseando a casa, pero mientras nos vamos ¡Jugad un rato! ¡Nereide! – Llamó a su Vaporeon – ¡Únete a ellos! Ya os avisaré cuando me apetezca echar a andar.
Mientras los seis Pokémon lo celebraban correteando alegremente y jugando unos con otros, el entrenador se sentaba en un banco cercano y los observaba con una sonrisa mientras se hundía en sus cavilaciones.
No tuvo mucho tiempo para seguir pensando, ya que un Pidgey se posó en su hombro y, mientras le apretaba con las zarpas, le daba pequeños picotazos en la sien.
- ¡AY! ¡EY, OYE! – Se volteó rápidamente hacia el pájaro, que al verlo reaccionar sólo extendió una de sus patas, donde había enrollado un pequeño papel – E… ¿eh? ¿Correo Pidgey? Esto no se usaba desde los tiempos de la cuarta generación…
Rápidamente, desenrolló el papel y dio una Baya Aranja al Pokémon, que la devoró gustoso antes de volver a emprender el vuelo. Lo escrito en la nota le dejó estupefacto:
¡¡¡GRAN TORNEO ÉLITE POKÉMON!!! Usted, miembro de la élite de Entrenadores Pokémon, ha sido seleccionado para participar en el torneo de todos los torneos ¿QUIERE PONER A PRUEBA SU HABILIDAD? ACUDA A LOS MUELLES DE CIUDAD CARMÍN PARA EMBARCARSE EN EL TORNEO DE SU VIDA
Una invitación de torneo a la vieja usanza, incluso el nombre de la competición había sido escrito en letras doradas, pero no fue eso le sorprendió.
La nota estaba dirigida a una persona en particular, él, pero no se dirigía a él como Osaka. Era su verdadero nombre el que figuraba en la invitación.
“Osaka… ¿A dónde vas?”
“¿Yo? A ver mundo”
Osaka se sobresaltó al escuchar su nombre proferido por los altavoces de la locución, todavía tardó unos cuantos segundos en darse cuenta de dónde se encontraba.
“¿Otra vez ensimismado? Agh…”
Miró disimuladamente a su alrededor, unos 11 chicos y chicas de diferentes alturas y edades se extendían a su izquierda y derecha, el lugar era un inmenso estadio alumbrado por luces de gran potencia, rodeado de gradas llenas hasta los topes y el terreno que pisaban en ese mismo momento era arena. La gruesa arena de los estadios oficiales de los campeonatos Pokémon.
En comparación con sus acompañantes él destacaba demasiado, sacaba al menos una cabeza al más alto, tenía unas entradas destacables que trataba de mitigar con un cabello rapado al 1 y su rostro, de rasgos infantiles, empezaba a perlarse con pequeñas arrugas, todo fruto de sus entrantes 30 años; además, sus ropajes, de tonos oscuros y ajados por los largos viajes y duras sesiones de entrenamiento, chocaban con las coloridas indumentarias de los demás. Al menos, sabía mantener una pose digna en las ceremonias y tenía energías para mantener el ritmo en las agotadoras rondas de los torneos, que en ocasiones se celebraban en un solo día.
- ¿Vapooo?
Bajó la cabeza para encontrar a sus pies a un Vaporeon que lo miraba confuso, su Vaporeon, con el que había librado el combate en el que fue eliminado.
- ¡Lo sé, Nereide! – Esbozó una sonrisa mientras cruzaba sus ojos café con los grandes ojos del Pokémon acuático – Estaba en las nubes otra vez – Se dobló para acariciarlo con la mano derecha, recibiendo un severo “¡Vapo!” de Nereide - ¡Sí, ya! ¡Erguido hasta que acabe la ceremonia!
Pero Osaka no escuchaba la ceremonia, no le interesaba. Ahora pasarían dos guapas azafatas a entregar los trofeos del primer, segundo y tercer premio, y se entregarían medallas honoríficas a quienes hubieran destacado en algo. Era todo igual, siempre igual, y en este torneo ni siquiera había alcanzado el 4º puesto. Bueno… en realidad tampoco lo había buscado.
El sistema competitivo ¿Hace cuanto que había sido instaurado? ¿4 años? ¿5? Fue una forma de oficializar – y monetizar – los combates que los entrenadores solían librar fuera de la liga oficial, con la particularidad de que aquellos que habían superado al llamado Alto Mando solían ser mucho más diestros y capacitados para controlar y entrenar Pokémon realmente poderosos, lo que tendía a entrañar serios problemas, ya que en los casos más extremos podían llegar a modificar bruscamente la orografía del área de combate.
- La medalla honorífica en premio a la capacidad estratégica es para… ¡VETERANOOO… OOOOOOSAKAAAAAA!
- ¡¡REON!!
Pegó un nuevo respingo, más por el grito de Nereide que por escuchar su nombre. Aunque Osaka no era su nombre real, por supuesto que no, pero los celos entre entrenadores habían llegado con los años a extremos absurdos, y la ACP (Asociación Competitiva Pokémon) estableció como regla el tener obligatoriamente un pseudónimo por el que ser conocido dentro de la comunidad y de cara al público. Se realizó un esfuerzo titánico por preservar la privacidad de todos los entrenadores, y así se había mantenido hasta la fecha.
Agachó la cabeza para permitir que la azafata, más bien bajita, le colocara la medalla. Era dorada, maziza, grande – del tamaño de su puño aproximadamente, poco menos que una pokéball a tamaño completo – e imponente, con un grabado en su superficie que pretendía representar los efectos de Quemadura, Envenenamiento y Parálisis.
“Otra ¿Eh?”
En sus más de 15 años como entrenador Pokémon, y en todo el tiempo de existencia de la ACP, era rara la competición de la que no salía con una de esas medallas al cuello. 15 años daban para mucho, y como entrenador y combatiente había aprendido a observar y absorber todo lo relacionado con los ataques Pokémon y sus efectos, y los había convertido en su especialidad.
Esperó pacientemente a que la ceremonia terminara tras recibir un poco amable coletazo de su Vaporeon, siempre tan estricto y marcial. A Osaka le gustaba eso. Una vez hubo terminado todo y los entrenadores comenzaron a dispersarse, una voz le llamó por la espalda.
- ¡Osaka! ¡Espere, Osaka!
Volteó para encontrarse a un muchacho de pelo castaño, nariz ligeramente torcida, ojos verdes y piel clara, le llegaba por el pecho y no tendría mucho más de 20 años. Vestía unos pantalones vaqueros cargados de bolsillos, una camiseta de tirantas y portaba el trofeo plateado de semifinalista. Le acompañaba un Mienshao, el cual dio hace unas horas el golpe de gracia al Arcanine de Osaka, derrotándolo.
- ¿”Espere”? – Sonrió el veterano – Chico, me diste una paliza, soy yo quien debería hablarte con respeto.
- ¡De eso quería hablarle! – El joven entrenador gesticulaba mucho – Le he visto luchar muchas veces, sé que tiene un montón de Pokémon diferentes ¿Por qué con un Electivire y un Jolteon escogió a un Raichu para su combate conmigo?
Osaka arqueó las cejas, sorprendido.
- ¿Por qué usé a Kirin, dices?
- Ki… ¿Kirin?
- Todos mis Pokémon tienen nombres – Aclaró con una sonrisa – Ese Raichu era Kirin, dios del rayo, y este de aquí – señaló a su Vaporeon – es Nereide.
- Sí… bu-bueno… - el chico parecía confuso por el repentino cambio de tema y la parsimonia del veterano - ¿Por qué? ¡Pudo haberme aplastado! ¡Escoger a Kirin fue una…!
- ¿Mala decisión? – Lo interrumpió Osaka - ¿Hace cuanto que entraste al Hall de la Fama por primera vez?
- Do-dos años, pero…
- Entonces aún estás lejos de entenderlo – Resolvió mientras se encogía de hombros – En todos tus combates has usado Pokémon que todo el mundo intenta entrenar porque son poderosos. Tu – señaló a la criatura que lo acompañaba – Mienshao es de los más normalitos, y no deja de ser una bestia parda.
- ¡No entiendo qué tiene que ver con…!
- ¡Relájate! – Lo interrumpió Osaka de nuevo – Hace casi 15 años que me registré en mi primer Hall de la Fama, y entonces yo también entrenaba para ganar, pero llega un momento en que pasas de ello y sólo buscas divertirte con tus Pokémon. Kirin llevaba tiempo sin combatir, y ya tenía ganas de guerra ¿Por qué iba a negársela?
El muchacho suspiró
- Si hubiera usado a Electivire habría podido tumbar fácilmente a mi Tyranitar, y Jolteon habría podido superar por velocidad a mi Alakazam.
- ¿Tu nombre, chaval? Pseudónimo, quiero decir – Añadió el veterano rápidamente.
- Ra-Ragna.
- Ragna – Concedió – Me hablas de Alakazam, de Tyranitar, y llamas al Pokémon que te acompaña Mienshao… Me entenderás cuando empieces a dar nombres a tus Pokémon. Por ahora, alégrate de haber llegado a la final – Con una sonrisa, Osaka se dio la vuelta e hizo un signo de despedida con la mano derecha – Oh, por cierto – Giró la cabeza para mirarlo una vez más – No es Electivire, es Dynashock, y no es Jolteon, se llama Raijin.
Tras volver a mirar hacia delante, siguió caminando hasta alcanzar la salida del gimnasio y se dirigió lentamente a los casilleros donde había guardado sus cosas: Un raído abrigo de piel marrón, su cinturón de Pokéballs junto a su PokéGear y una mochila en la que guardaba todos los útiles para el cuidado de sus compañeros.
- ¿Me habéis echado de menos, chicos? – Preguntó con cariño a las cápsulas mientras ajustaba el cinto a la cintura, cayendo el PokéGear al suelo en el proceso - ¡Vaya! Nunca me acostumbraré a este cacharro.
Aquella PokéGear no era el clásico modelo que cada entrenador conseguía por su cuenta, si no uno federado, conocido como PokéGear @Net, que se otorgaba a todos los entrenadores que acudían a la ACP tras haber entrado en el Hall de la Fama al menos una vez. El aparato consistía en una Pokégear último modelo conectada al cinturón mediante un cable, este sistema de conexión permitía gestionar las pokéball directamente sin necesidad siquiera de tocarlas gracias a un chip NFC situado en el zócalo de cada cápsula. Las opciones de conectividad del dispositivo también eran destacables, pero las únicas que Osaka usaba era la de cambiar los Pokémon de su equipo al vuelo vía internet y las que implicaban contacto con los demás entrenadores.
Una vez vestido salió del estadio con su habitual parsimonia, una ráfaga de aire frío lo hizo encogerse ligeramente, pero se olvidó del clima cuando sintió movimiento en su cintura.
- ¡Sí, ya lo sé! – Rió – Vamos a corretear un rato por ahí, el parque de este estadio es muy bueno – Rápidamente cogió su PokéGear, accedió a la pantalla de opciones de las Pokéball y abrió las cinco que aún contenían Pokémon - ¡AFUERA!
Como si de una explosión se tratara, cinco criaturas salieron como el rayo de las cinco cápsulas, se trataba del Raichu Kirin, un Nidoking llamado Venoking, un Slurpuff que respondía al nombre de Capkeki, un Primape de nombre Ukiki y Rui Shi, el Arcanine.
- ¡Habéis luchado estupendamente! – Aclamó Osaka dando una palmada – Nos iremos paseando a casa, pero mientras nos vamos ¡Jugad un rato! ¡Nereide! – Llamó a su Vaporeon – ¡Únete a ellos! Ya os avisaré cuando me apetezca echar a andar.
Mientras los seis Pokémon lo celebraban correteando alegremente y jugando unos con otros, el entrenador se sentaba en un banco cercano y los observaba con una sonrisa mientras se hundía en sus cavilaciones.
No tuvo mucho tiempo para seguir pensando, ya que un Pidgey se posó en su hombro y, mientras le apretaba con las zarpas, le daba pequeños picotazos en la sien.
- ¡AY! ¡EY, OYE! – Se volteó rápidamente hacia el pájaro, que al verlo reaccionar sólo extendió una de sus patas, donde había enrollado un pequeño papel – E… ¿eh? ¿Correo Pidgey? Esto no se usaba desde los tiempos de la cuarta generación…
Rápidamente, desenrolló el papel y dio una Baya Aranja al Pokémon, que la devoró gustoso antes de volver a emprender el vuelo. Lo escrito en la nota le dejó estupefacto:
¡¡¡GRAN TORNEO ÉLITE POKÉMON!!! Usted, miembro de la élite de Entrenadores Pokémon, ha sido seleccionado para participar en el torneo de todos los torneos ¿QUIERE PONER A PRUEBA SU HABILIDAD? ACUDA A LOS MUELLES DE CIUDAD CARMÍN PARA EMBARCARSE EN EL TORNEO DE SU VIDA
Una invitación de torneo a la vieja usanza, incluso el nombre de la competición había sido escrito en letras doradas, pero no fue eso le sorprendió.
La nota estaba dirigida a una persona en particular, él, pero no se dirigía a él como Osaka. Era su verdadero nombre el que figuraba en la invitación.







