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#1

Pokémon: Elite Tournament

Bueno... el fanficking no es algo nuevo para mí, desde hace más de una década he estado escribiendo, especialmente sobre Castlevania y Saint Seiya, pero siempre quise escribir sobre Pokémon.

Pokémon me ha ayudado a estrechar mis lazos con mis amigos, en otros casos he ganado amigos gracias a cierta rivalidad nacida cuando la saga se hizo online, en otros, introduje a amigos míos a la saga. En todo caso, Pokémon es una parte importante de mi vida.

Los personajes de este fanfic no son Red, Gold, Brendan o cualquier otro personaje del mundo pokémon, ni siquiera el enfoque es el mismo. Todas estas personas y yo mismo, somos adultos ya, y talluditos para más inri. Son personas con las que he tenido alegrías y roces, y tarde o temprano acabarían apareciendo en mis textos.

Pero como ya he dicho, somos todos adultos, por lo que quería dar al fanfic un enfoque "adulto" también. Somos entrenadores competitivos, que combaten entre sí para saber quién es el mejor de entre todos nosotros, y el mundo en el que se desarrolla el fic está basado en la escena competitiva, o más bien qué hay más allá del Alto Mando. Todos los entresijos los iré explicando por el camino. Mientras tanto espero que lo disfrutéis.


INTRODUCCIÓN

El veterano cansado


Spoiler
“Ahora que ya os habéis casado, creo que no os haré más falta por aquí”

“Osaka… ¿A dónde vas?”

“¿Yo? A ver mundo”


Osaka se sobresaltó al escuchar su nombre proferido por los altavoces de la locución, todavía tardó unos cuantos segundos en darse cuenta de dónde se encontraba.

“¿Otra vez ensimismado? Agh…”

Miró disimuladamente a su alrededor, unos 11 chicos y chicas de diferentes alturas y edades se extendían a su izquierda y derecha, el lugar era un inmenso estadio alumbrado por luces de gran potencia, rodeado de gradas llenas hasta los topes y el terreno que pisaban en ese mismo momento era arena. La gruesa arena de los estadios oficiales de los campeonatos Pokémon.

En comparación con sus acompañantes él destacaba demasiado, sacaba al menos una cabeza al más alto, tenía unas entradas destacables que trataba de mitigar con un cabello rapado al 1 y su rostro, de rasgos infantiles, empezaba a perlarse con pequeñas arrugas, todo fruto de sus entrantes 30 años; además, sus ropajes, de tonos oscuros y ajados por los largos viajes y duras sesiones de entrenamiento, chocaban con las coloridas indumentarias de los demás. Al menos, sabía mantener una pose digna en las ceremonias y tenía energías para mantener el ritmo en las agotadoras rondas de los torneos, que en ocasiones se celebraban en un solo día.

- ¿Vapooo?

Bajó la cabeza para encontrar a sus pies a un Vaporeon que lo miraba confuso, su Vaporeon, con el que había librado el combate en el que fue eliminado.

- ¡Lo sé, Nereide! – Esbozó una sonrisa mientras cruzaba sus ojos café con los grandes ojos del Pokémon acuático – Estaba en las nubes otra vez – Se dobló para acariciarlo con la mano derecha, recibiendo un severo “¡Vapo!” de Nereide - ¡Sí, ya! ¡Erguido hasta que acabe la ceremonia!

Pero Osaka no escuchaba la ceremonia, no le interesaba. Ahora pasarían dos guapas azafatas a entregar los trofeos del primer, segundo y tercer premio, y se entregarían medallas honoríficas a quienes hubieran destacado en algo. Era todo igual, siempre igual, y en este torneo ni siquiera había alcanzado el 4º puesto. Bueno… en realidad tampoco lo había buscado.

El sistema competitivo ¿Hace cuanto que había sido instaurado? ¿4 años? ¿5? Fue una forma de oficializar – y monetizar – los combates que los entrenadores solían librar fuera de la liga oficial, con la particularidad de que aquellos que habían superado al llamado Alto Mando solían ser mucho más diestros y capacitados para controlar y entrenar Pokémon realmente poderosos, lo que tendía a entrañar serios problemas, ya que en los casos más extremos podían llegar a modificar bruscamente la orografía del área de combate.

- La medalla honorífica en premio a la capacidad estratégica es para… ¡VETERANOOO… OOOOOOSAKAAAAAA!

- ¡¡REON!!

Pegó un nuevo respingo, más por el grito de Nereide que por escuchar su nombre. Aunque Osaka no era su nombre real, por supuesto que no, pero los celos entre entrenadores habían llegado con los años a extremos absurdos, y la ACP (Asociación Competitiva Pokémon) estableció como regla el tener obligatoriamente un pseudónimo por el que ser conocido dentro de la comunidad y de cara al público. Se realizó un esfuerzo titánico por preservar la privacidad de todos los entrenadores, y así se había mantenido hasta la fecha.

Agachó la cabeza para permitir que la azafata, más bien bajita, le colocara la medalla. Era dorada, maziza, grande – del tamaño de su puño aproximadamente, poco menos que una pokéball a tamaño completo – e imponente, con un grabado en su superficie que pretendía representar los efectos de Quemadura, Envenenamiento y Parálisis.

“Otra ¿Eh?”

En sus más de 15 años como entrenador Pokémon, y en todo el tiempo de existencia de la ACP, era rara la competición de la que no salía con una de esas medallas al cuello. 15 años daban para mucho, y como entrenador y combatiente había aprendido a observar y absorber todo lo relacionado con los ataques Pokémon y sus efectos, y los había convertido en su especialidad.
Esperó pacientemente a que la ceremonia terminara tras recibir un poco amable coletazo de su Vaporeon, siempre tan estricto y marcial. A Osaka le gustaba eso. Una vez hubo terminado todo y los entrenadores comenzaron a dispersarse, una voz le llamó por la espalda.

- ¡Osaka! ¡Espere, Osaka!

Volteó para encontrarse a un muchacho de pelo castaño, nariz ligeramente torcida, ojos verdes y piel clara, le llegaba por el pecho y no tendría mucho más de 20 años. Vestía unos pantalones vaqueros cargados de bolsillos, una camiseta de tirantas y portaba el trofeo plateado de semifinalista. Le acompañaba un Mienshao, el cual dio hace unas horas el golpe de gracia al Arcanine de Osaka, derrotándolo.

- ¿”Espere”? – Sonrió el veterano – Chico, me diste una paliza, soy yo quien debería hablarte con respeto.

- ¡De eso quería hablarle! – El joven entrenador gesticulaba mucho – Le he visto luchar muchas veces, sé que tiene un montón de Pokémon diferentes ¿Por qué con un Electivire y un Jolteon escogió a un Raichu para su combate conmigo?

Osaka arqueó las cejas, sorprendido.

- ¿Por qué usé a Kirin, dices?

- Ki… ¿Kirin?

- Todos mis Pokémon tienen nombres – Aclaró con una sonrisa – Ese Raichu era Kirin, dios del rayo, y este de aquí – señaló a su Vaporeon – es Nereide.

- Sí… bu-bueno… - el chico parecía confuso por el repentino cambio de tema y la parsimonia del veterano - ¿Por qué? ¡Pudo haberme aplastado! ¡Escoger a Kirin fue una…!

- ¿Mala decisión? – Lo interrumpió Osaka - ¿Hace cuanto que entraste al Hall de la Fama por primera vez?

- Do-dos años, pero…

- Entonces aún estás lejos de entenderlo – Resolvió mientras se encogía de hombros – En todos tus combates has usado Pokémon que todo el mundo intenta entrenar porque son poderosos. Tu – señaló a la criatura que lo acompañaba – Mienshao es de los más normalitos, y no deja de ser una bestia parda.

- ¡No entiendo qué tiene que ver con…!

- ¡Relájate! – Lo interrumpió Osaka de nuevo – Hace casi 15 años que me registré en mi primer Hall de la Fama, y entonces yo también entrenaba para ganar, pero llega un momento en que pasas de ello y sólo buscas divertirte con tus Pokémon. Kirin llevaba tiempo sin combatir, y ya tenía ganas de guerra ¿Por qué iba a negársela?

El muchacho suspiró

- Si hubiera usado a Electivire habría podido tumbar fácilmente a mi Tyranitar, y Jolteon habría podido superar por velocidad a mi Alakazam.

- ¿Tu nombre, chaval? Pseudónimo, quiero decir – Añadió el veterano rápidamente.

- Ra-Ragna.

- Ragna – Concedió – Me hablas de Alakazam, de Tyranitar, y llamas al Pokémon que te acompaña Mienshao… Me entenderás cuando empieces a dar nombres a tus Pokémon. Por ahora, alégrate de haber llegado a la final – Con una sonrisa, Osaka se dio la vuelta e hizo un signo de despedida con la mano derecha – Oh, por cierto – Giró la cabeza para mirarlo una vez más – No es Electivire, es Dynashock, y no es Jolteon, se llama Raijin.

Tras volver a mirar hacia delante, siguió caminando hasta alcanzar la salida del gimnasio y se dirigió lentamente a los casilleros donde había guardado sus cosas: Un raído abrigo de piel marrón, su cinturón de Pokéballs junto a su PokéGear y una mochila en la que guardaba todos los útiles para el cuidado de sus compañeros.

- ¿Me habéis echado de menos, chicos? – Preguntó con cariño a las cápsulas mientras ajustaba el cinto a la cintura, cayendo el PokéGear al suelo en el proceso - ¡Vaya! Nunca me acostumbraré a este cacharro.

Aquella PokéGear no era el clásico modelo que cada entrenador conseguía por su cuenta, si no uno federado, conocido como PokéGear @Net, que se otorgaba a todos los entrenadores que acudían a la ACP tras haber entrado en el Hall de la Fama al menos una vez. El aparato consistía en una Pokégear último modelo conectada al cinturón mediante un cable, este sistema de conexión permitía gestionar las pokéball directamente sin necesidad siquiera de tocarlas gracias a un chip NFC situado en el zócalo de cada cápsula. Las opciones de conectividad del dispositivo también eran destacables, pero las únicas que Osaka usaba era la de cambiar los Pokémon de su equipo al vuelo vía internet y las que implicaban contacto con los demás entrenadores.

Una vez vestido salió del estadio con su habitual parsimonia, una ráfaga de aire frío lo hizo encogerse ligeramente, pero se olvidó del clima cuando sintió movimiento en su cintura.

- ¡Sí, ya lo sé! – Rió – Vamos a corretear un rato por ahí, el parque de este estadio es muy bueno – Rápidamente cogió su PokéGear, accedió a la pantalla de opciones de las Pokéball y abrió las cinco que aún contenían Pokémon - ¡AFUERA!

Como si de una explosión se tratara, cinco criaturas salieron como el rayo de las cinco cápsulas, se trataba del Raichu Kirin, un Nidoking llamado Venoking, un Slurpuff que respondía al nombre de Capkeki, un Primape de nombre Ukiki y Rui Shi, el Arcanine.

- ¡Habéis luchado estupendamente! – Aclamó Osaka dando una palmada – Nos iremos paseando a casa, pero mientras nos vamos ¡Jugad un rato! ¡Nereide! – Llamó a su Vaporeon – ¡Únete a ellos! Ya os avisaré cuando me apetezca echar a andar.

Mientras los seis Pokémon lo celebraban correteando alegremente y jugando unos con otros, el entrenador se sentaba en un banco cercano y los observaba con una sonrisa mientras se hundía en sus cavilaciones.

No tuvo mucho tiempo para seguir pensando, ya que un Pidgey se posó en su hombro y, mientras le apretaba con las zarpas, le daba pequeños picotazos en la sien.

- ¡AY! ¡EY, OYE! – Se volteó rápidamente hacia el pájaro, que al verlo reaccionar sólo extendió una de sus patas, donde había enrollado un pequeño papel – E… ¿eh? ¿Correo Pidgey? Esto no se usaba desde los tiempos de la cuarta generación…

Rápidamente, desenrolló el papel y dio una Baya Aranja al Pokémon, que la devoró gustoso antes de volver a emprender el vuelo. Lo escrito en la nota le dejó estupefacto:

¡¡¡GRAN TORNEO ÉLITE POKÉMON!!! Usted, miembro de la élite de Entrenadores Pokémon, ha sido seleccionado para participar en el torneo de todos los torneos ¿QUIERE PONER A PRUEBA SU HABILIDAD? ACUDA A LOS MUELLES DE CIUDAD CARMÍN PARA EMBARCARSE EN EL TORNEO DE SU VIDA

Una invitación de torneo a la vieja usanza, incluso el nombre de la competición había sido escrito en letras doradas, pero no fue eso le sorprendió.

La nota estaba dirigida a una persona en particular, él, pero no se dirigía a él como Osaka. Era su verdadero nombre el que figuraba en la invitación.
#2
Hola, Osaka ^^

Que bueno que te hayas animado a escribir un fanfic de pokémon —lamentablemente, de Castlevania y Saint Seya sé muy poco— y permíteme decir que me ha encantado.

Apenas es la introducción, pero has conseguido que Osaka me encantara, es un personaje muy bien formado en tan pocas palabras, su personalidad es realmente cautivadora y es bastante inusual conseguir un personaje tan entredito en años. Además, me fascina el trato que le da a sus pokémon y el contraste que tiene con otros entrenadores dentro de la misma historia, en donde parece inusual —al menos eso creo yo— ponerle motes a un pokémon. Que por cierto, tiene estilo al ponerle nombres, me gusta especialmente Nereide —que también tiene una personalidad encantadora—, ¿tiene algún significado? Yo a mis Vaporeon los llamo Sushi o Lelouch xD

Aparte, tenemos el adorable detalle del Pidgey mensajero, que me gustó bastante. Especialmente, porque hiciste que Osaka interactuara con la palomita, un detalle que aprecio más de lo que podrías pensar. Lo digo en serio.

Y dejas el gancho de la invitación dirigida a él con su nombre. Debe ser alguien inmiscuido en la ACP... o es la propia ACP... sea quien sea, tiene demasiada información en sus manos y eso es perturbador (?). Ya no puedo esperar a saber en qué lío se ha metido.

Esperaré ansiosamente el siguiente capítulo. ¿Errores? No encontré ninguno, sólo me senté cómodamente a leer, cosa que es magnífica :D

Hatsa la próxima ^^

Pokiu.

EGN: Hoy es el fin del mañana
65 - Todo se paga
#3
¡Gracias! Me hace ilusión leer una opinión así ^_^

El trato de Osaka (y los demás protagonistas) a sus pokes es algo inspirado en el tiempo que llevamos en el mundo Pokémon, al punto en que le hemos tomado cariño a esos pequeños cúmulos de bits que son nuestros pokémon. Ante todo, quería reflejar eso.

El nombre de cada pokémon tiene un significado. Así por listar algunos...

- Nereide: Masculinización de Nereida, en las que está inspirado el diseño de Vaporeon (a las que malmente llamamos sirenas, las cuales originalmente eran las aves con cabeza humana de la mitología griega)

- Kirin: Dios del trueno en la mitología japonesa.

- Capkeki: Japonización de Cupcake

- Rui Shi: Leones guardianes de los templos chinos

Acerca de los motes, está basado en mi experiencia personal y la de otros amigos míos (algunos de ellos parte del grupo protagonista) Hasta la 4ª generación más o menos, mi única preocupación era obtener las mejores combinaciones, me daban igual los pokes que usara siempre que fueran poderosos y me dieran la victoria. En HeartGold y SoulSilver, coincidiendo con la novedad del Pokewalker, empecé a preferir combatir usando mis favoritos, ganara o perdiese, y a poner motes. Hoy día es algo común para mí ^^U

Respetaré la semana que aconsejan las normas antes de seguir poniendo capítulos, por ahora me alegra que haya gustado al menos a un lector/a (>__o)
#4
Me encantó la idea de que el protagonista tenga 30 años, hace que todo sea diferente, ya me imagino el torneo solamente entrenadores hábiles, las batallas seguramente van a ser increíbles. Me agrada bastante tu forma de narrar y tu vocabulario. Pero lo que más me gustó fue el hecho de que el protagonista le ponga nombres a sus Pokémon, me dio la sensación de que los ve como iguales, en ese senido expresaste muy bien la madurez de una persona de 30. Espero pronto el siguiente capítulo.


Lean mi fic: La Historia de Jack Evans
Soy Elven king
(Por si alguien no me reconoce)


#5
La idea es que los participantes finales del torneo sean entrenadores adultos, y extremadamente hábiles. El tema de los nombres es algo que, en efecto, representa unión y camaradería, pero no todos los protagonistas los usan, uno de ellos no pone nombre a sus pokes, pero su lazo con ellos es tan fuerte como el de los demás :)

Y bueno... una semana se me antoja demasiada espera, vengo con un nuevo episodio que, una vez más, espero que os guste. Hay cierto dato que se va a repetir, más que nada porque se supone que es una sorpresa para cada uno de los protagonistas. Espero que me perdonéis esa pequeña licencia ^^U

INTRODUCCIÓN

La pareja de campeones


Spoiler
- ¡Oh! ¡Muchas gracias, Garde!

Una mujer agarraba el cepillo que Garde, un Gardevoir variocolor que miraba desde la ventana a la oscuridad de la noche, le había tendido mediante psicoquinesis.

- ¡Voir! – Exclamó el Pokémon con una sonrisa en la boca, entonando algo parecido a un “De nada”

Canturreando relajadamente, la mujer se llevaba el utensilio a su cabello y comenzaba a cepillarlo con dulzura. Era una melena negra con curiosos reflejos violetas, lacia, voluminosa y larga que enmarcaba un rostro fuerte y de pómulos marcados, pero de bonitas facciones, con unos medianos y almendrados de expresión traviesa e inteligente, una nariz de puente fino y alas levemente anchas y boca de labios finos y un rosado oscuro. La piel era de color tostado pálido, y casaba bien con el negro de su cabello.

Vestía una camiseta fina de manga corta, larga hasta cubrir los muslos desnudos. Mediría poco más de 1’65, su torso era robusto y su pecho, abultando sobre la anchura de la prenda, se presumía grande.

- Gardeeee… - Suspiró el variocolor sin dejar de mirar la ventana.

- Lo sé, Gardevoir, Llega tarde – Respondió la mujer sin perder la sonrisa – Alguien estará molestándolo en la tienda. Hmmm… ¿Vemos la televisión?

Dejando el cepillo a un lado, cogió el control remoto que descansaba sobre la cómoda y apuntó a una televisión de grandes dimensiones que descansaba en la pared, justo frente a la cama, encendiéndola directamente en el canal Mundo Competitivo Pokémon. Era un canal que veía a menudo por una mezcla de diversión y deber, no en vano ella era un entrenadora federada, conocida como Hikari.

- ¡Eh, un campeonato! – Exclamó dejando de nuevo el mando en la cómoda mientras se enderezaba en la silla – Y ese participante… lo conozco – Se quedó paralizada esperando a que enfocaran directamente al entrenador que le había llamado la atención, dando un respingo cuando al fin le vio la cara - ¡Osaka! – Exclamó casi a voz en grito - ¡Mira, Gardevoir! ¡Este es el entrenador con el que naciste!

Gardevoir se dio la vuelta y ambas miraron la pantalla con atención. Osaka, un hombre de unos 30 años que comandaba a un Arcanine, se movía con energías mientras el Pokémon de fuego obedecía sus órdenes con precisión.

“Espero que Mushik llegue a tiempo para ver el torneo” – Pensó mientras se acomodaba. Osaka era un viejo amigo suyo y de su esposo Mushik, con el cual el susodicho entrenador compartía una amistosa rivalidad. Hacía años que no se veían.

En la cama se agitaba una pokéball, Hikari reparó en ella, la cogió y la abrió, dejando salir a un Wigglytuff.

- Quieres ver a tu criador ¿Eh? – Sonrió Hikari mientras el Pokémon exclamaba un “¡Tuff!” de aprobación. Wigglytuff fue uno de sus primeros Pokémon en un tiempo en que se aventuró en la región de Johto, pero otros asuntos la obligaron entonces a abandonar la aventura – Pero… Oh dios ¿¡QUÉ HACES!? ¡CONTRAATACA! – Gritó de repente gesticulando hacia la pantalla. El Arcanine de su amigo acababa de quedar paralizado por un ataque Sorpresa y ahora era golpeado por una Patada Salto Alta - ¡VELOCIDAD EXTREMA, IMBÉCIL!

- Eh ¿Qué es todo ese escándalo? – Articuló una voz masculina desde la puerta de la habitación - ¿Un torneo?

- ¡Amore! – Exclamó Hikari levantándose de la silla y lanzándose hacia el recién llegado para abrazarlo – Estoy viendo un torneo ¡No creerías quién estaba compitiendo! – Endureció su voz – Y a quién acaban de eliminar por imbécil.

Tras estas últimas palabras se dieron un cariñoso beso en los labios y se separaron. Él era alto y espigado, de melena ondulada recogida en una coleta, con ojos alargados y labios ligeramente gruesos cercados por una bien afeitada combinación de bigote y perilla. Vestía camiseta negra y pantalón vaquero oscuro, que parecían oscurecer más su piel ligeramente más tostada que la de su esposa.

- Bueno… ¿Y quién estaba participando? – Miró a la pantalla, donde ya habían avanzado al siguiente combate – Porque de ahí no conozco a nadie.

- Osaka – Respondió Hikari con brevedad.

- ¿¡Osaka!? Pero no había competido en un torneo por televisión desde hace un año o más ¿Y dices que lo han eliminado ya?

- Si – endureció su tono de nuevo – Luchó como un imbécil… Por cierto ¿Cómo es que tardaste tanto?

- Oh, eh… - Mushik quedó en blanco por unos instantes, hasta que finalmente levantó una bolsa de plástico que llevaba en la mano izquierda - ¡Traje la cena! Pasé por un restaurante a comprar Sushi – Wigglytuff y Gardevoir lo miraron con expectación – Y algo para vosotros también, por supuesto.

- ¡Ay amore! ¡Tú lo que quieres es librarte de cocinar! – Bromeó ella mientras echaba a andar hacia la cocina.

Entre los dos, al final decidieron cenar en el salón y encendieron la televisión en este para seguir viendo el campeonato. Sobre la TV, en el mueble donde estaba instalada la pantalla, lucían una serie de trofeos, más de 10, que correspondían a las diferentes competiciones que ambos habían ganado a lo largo de su carrera: Combates por parejas, individuales, torneos monotipo e incluso concursos de belleza Pokémon. Aunque Hikari se inició en el mundo Pokémon y se federó mucho después que Mushik, el número de títulos ganados por ella se acercaban peligrosamente a los de su marido.

Cenaron con tranquilidad junto a Gardevoir y Wigglytuff y terminaron de ver el campeonato, para después decidir dar de cenar al resto de los Pokémon que reposaban en sus Pokéball, cogiendo las 4 restantes de Hikari, las 6 de Mushik y subiendo a la azotea, donde tendrían espacio más que de sobra para llevar a cabo la labor.

- ¿Y no podríamos darles de comer aquí mismo, en la sala de estar? – Preguntó él mientras preparaba fiambreras con las diferentes comidas que había comprado según el gusto de las criaturas – Me da pena llevármelos aparte.

- La última vez que hicimos eso – Respondió su esposa mientras cogía los dos cinturones con las 10 pokéballs – Twilight y Dart se emocionaron tanto que tuvimos que comprar un salón nuevo y estuvimos limpiando ceniza durante un mes ¿Vamos?

En realidad, a ninguno de los dos les terminaba de convencer la medida, pero aunque vivieran en una casa grande (Sótano y dos pisos) la planta no dejaba de ser propia de un piso de tamaño medio, y como mucho podían permitirse mantener suelos a dos o tres Pokémon de talla mascota, e incluso talla humana.

- ¡Afuera todos! ¡Venga! – Los animó Hikari mientras accionaba uno a uno el botón de apertura manual de todas las Pokéball - ¡Vamos a cenar!

Con un baño de estallidos luminosos, uno a uno fueron saliendo todas las criaturas contenidas en las cápsulas. Del cinturón de Hikari salieron un Rapidash Variocolor de llamas azules, un Lilligant, un Blastoise y un Altaria, mientras que del de Mushik emergieron un Scizor, un Charizard variocolor, un Sylveon, un Zoroark, un Gogoat y un Greninja. Todos se alegraron cuando abrieron los ojos y se encontraron en la azotea de la casa, pero lo celebraron aún más cuando sus entrenadores les tendieron las fiambreras. Con esto, Mushik e Hikari se sentaron en el suelo y contemplaron sonrientes cómo los Pokémon daban cuenta del banquete, y una vez lo hicieron sólo decidieron seguir ahí, relajados. Hasta que de repente algo pasó.

El Charizard Variocolor, Dart, que se había sentado y dormitaba tranquilamente a la luz de la luna, abrió sus alas negras y rugió con fuerza para, acto seguido, levantar el vuelo y caer en picado fachada abajo. La pareja se sobresaltó y, junto a todos los Pokémon, se asomaron sobresaltados a la calle.

La escena que encontraron era algo totalmente inesperado, Dart medía sus fuerzas mano a mano contra un Tyranitar que, por alguna razón, se encontraba justo allí y cuyo poder parecía haber alterado al Charizard.

- ¡Dart! ¡Aguanta ahí! ¡Espéranos! – Ordenó su entrenador mientras bajaba corriendo las escaleras en compañía de Hikari.
Nada más abrir la puerta principal de la casa los dos entrenadores pudieron entender por qué Dart se había alterado tanto, aquel Tyranitar en realidad imponía sólo con su presencia. Ignoraban cómo habría llegado hasta allí, pero debían alejarlo cuanto antes.

“TUMBA ROCAS”

No sabían de donde había salido esa voz, pero el Pokémon siniestro obedeció, e inmediatamente soltó al Charizard para dar un potente pisotón en el suelo que hizo emerger de este cuatro estalagmitas que rodearon a Dart. Mushik no dudó un segundo más.

- ¡Dart! ¡Vuela y cae sobre él con Demolición!

Obedeciendo, Dart se elevó en vertical hasta que su negra piel se confundió con la noche, repentinamente Tyranitar pareció perder interés en él y encaró directamente a Mushik, pero antes de que llegara a moverse el Wigglytuff de Hikari lo embistió.
- ¡¡¡CARANTOÑA!!! – Rugió la voz de la entrenadora mientras, a su espalda, emergía una amenazante silueta.

“PUYA NOCIVA”

La silueta, que resultó ser un Bisharp, obedeció el comando y lanzó la hoja acerada de su brazo contra Wigglytuff aparentemente sin considerar que su entrenadora estaba en medio, pero antes de que pudiera estar a una distancia peligrosa se escuchó un choque metálico, y el Scizor de Mushik apareció de entre las sombras conteniendo el ataque.

- Iron Maiden – Ordenó el entrenador – ¡Puño incremento seguido de Demolición!

Entre tanto, Dart caía dando con su puño en el suelo después de que el Tyranitar lo esquivara limpiamente. Iron Maiden daba cuenta del Bisharp mientras la voz desconocida ordenaba “ROCA AFILADA” y con un nuevo pisotón Tyranitar hacía emerger un puñado de rocas puntiagudas que impactaron de lleno en el cuerpo de Dart. Sólo la aparición de los 9 pokémon restantes evitaron que el daño fuera a mayores, y el Rapidash de Hikari, Twilight, y Gardevoir, rodearon al Pokémon rocoso dispuestos a atacar a la mínima orden de su entrenadora.

Sin recibir comando alguno, Gardevoir ya concentraba energía para lanzar su Fuerza Lunar cuando el Tyranitar atacante fue alcanzado por el característico rayo luminoso de una Pokéball, la pareja siguió la trayectoria y en el punto de origen, a lo lejos, encontraron al que parecía ser el entrenador de aquellos dos Pokémon, semiescondido por las tinieblas.

- ¿¡Quién eres!? – Preguntó ella, casi exigiendo - ¿¡Por qué dejaste a tu Tyranitar en mitad de la calle!?

- Lo que has hecho está prohibido – Continuó él - ¿Sabes lo que acarrea dejar a un Pokémon como Tyranitar suelto en plena calle?

- ¡Lo siento! – Respondió la figura en la sombra – Vine a esta región y quise que le diera un poco el aire, además, tenía entendido que la famosa Pareja de Campeones de Johto vivía por aquí. Parece que no me he equivocado.

- ¿¡Querías encontrarnos!? ¿¡Por eso has hecho eso!? – Ante el enfado de Hikari, sus Pokémon la rodearon, preparándose para atacar.

- Sólo quería comprobar si sois tan buenos como dicen – Respondió la figura – Si estáis a mi nivel no deberíais tardar en recibir un correo especial. Mushik se dará cuenta de que es realmente especial cuando vea el… ¡Oh, aquí viene!

Siguiendo la mirada del intruso, Mushik e Hikari se voltearon para ver llegar un pequeño Pokémon pájaro, el entrenador dejó caer levemente su mandíbula cuando se dio cuenta de que se trataba de un Pidgey, y de que llevaba algo enrollado en una de sus patas.

- ¿Correo Pidgey? – Se preguntó - ¿A estas alturas? – Dejó que el ave se posara en el hombro de Hikari, tomó el papel enrollado y no le prestó atención cuando echó a volar, en lugar de ello devolvió la mirada al misterioso entrenador que, para sorpresa de ambos, había desaparecido. En la calle sólo quedaban ellos dos, sus doce Pokémon y la nota que ambos miraban tratando de contener la sorpresa.

¡¡¡GRAN TORNEO ÉLITE POKÉMON!!! Usted, miembro de la élite de Entrenadores Pokémon, ha sido seleccionado para participar en el torneo de todos los torneos ¿QUIERE PONER A PRUEBA SU HABILIDAD? ACUDA A LOS MUELLES DE CIUDAD CARMÍN PARA EMBARCARSE EN EL TORNEO DE SU VIDA

Habrían pensado que se trataba de una broma pesada, de no ser porque sus verdaderos nombres, enterrados bajo las férreas medidas de seguridad de la ACP, figuraban en la invitación.
#6
No tengo mucho que decir sobre la forma de narrar, sigue siendo igual de prolija y se entiende todo, eso si que yo tengo entendido que se usa "—" en vez de "-".

Con respecto a la trama, que tampoco tengo mucho que decir, porque está recién empezando, creo que cada vez se pone más interesante y le pusiste un poco de intriga con el entrenador del Tyranitar. Espero otro capítulo.


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Soy Elven king
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#7
Con este capítulo da fin la introducción, y con él ya tenemos a los 4 protagonistas (>__o)

INTRODUCCIÓN

El Criador


Spoiler
En la oscuridad de la habitación, se abrió una puerta dejando entrar la tenue luz artificial de la sala contigua, en la que se dibujaba la silueta de un hombre alto y de ropas anchas, el único rasgo destacable eran unas gafas de montura metálica cuyos cristales reflejaban levemente la ligera luminosidad. En algún oscuro rincón del lugar podía oírse lo que parecían unas agudas llamadas de socorro.

- ¡Raaaaaaaaan! ¡Raaaaaaaaaaaan! ¡Raaaaaaaaaaaaaan!

La extraña figura lanzó un suspiro, y sacó un objeto del tamaño y forma de un bolígrafo que, tras un click, se reveló como una linterna, que apuntó a toda la habitación hasta enfocar con la luz a una pequeña bola púrpura que, encogida, sólo dejaba ver tres pequeñas filas de espinas y lo que parecían ser unas enormes orejas puntiagudas.

- Así que estabas aquí… - La figura se arrodilló y cogió la espina más grande desde su punto central, con cuidado de no pincharse - ¿Qué haces escondiéndote aquí, en la oscuridad? ¿Crees que no te iba a encontrar?

- ¡Raaaaaaaaaaaaaaaan! ¡Raaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaan! ¡Raaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaan!

De repente un tremendo golpe, como si alguien hubiera accionado un interruptor gigante, resonó por toda la estancia y, aparentemente, el exterior, y los focos halógenos del techo se encendieron, revelando a un hombre de cabello corto pero voluminoso, entradas y frente prominente, gafas de montura metálica y vestido con un jersey de manga larga y tejido fino, pantalones vaqueros y botas y guantes de grueso látex negro. Tenía ojos alargados y vivos, boca mediana y una nariz de puente corto y alas pequeñas. Al verse en las manos de este hombre, la pequeña criatura deshizo su posición defensiva y empezó a revolverse mientras gritaba con todas sus fuerzas.

- RAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAN RAAAAAAAAAAAAAN ¡NIDO! ¡NIDO! ¡¡RAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAN!!

- ¡Dios, Nidoran! – Exclamó su captor, mientras retiraba la cara y estiraba el brazo evitando los arañazos del pequeño Pokémon – ¡Si te llevo con tus padres ahora mismo! –Se dio la vuelta, sujetando todavía al escandalizador, que aún se revolvía – No tienes que intentar sacarme los ojos…

- ¿Ha dado con él, jefe? – Preguntó una voz masculina según atravesaba la puerta.

- Siiiiiii… ¡Aquí tengo al pequeño miedica!

La habitación a la que había dado paso – y de la que venía – Era algo parecido a una enorme consulta de veterinaria, estaba sembrada de brillantes mesas metálicas y las paredes forradas de estantes con medicinas, utensilios, botes de comida… La imagen de asepticidad habría sido perfecta, de no ser porque las paredes y el techo no tenían ningún tipo de revestimiento, siendo puros troncos desnudos.

El joven que había preguntado por el Pokémon iba vestido con una bata blanca de medicina y apenas tendría 20 años, lucía una media melena oscura y ojos castaños.

- ¡Sus padres se pusieron frenéticos cuando desapareció al saltar los plomos! ¡Menos mal que lo ha encontrado, doctor!

- La dueña debería llegar mañana – Articuló mientras miraba a los ojos al Nidoran – Menudo marrón si se nos escapa este, por no mencionar – Viró a su izquierda, donde había una puerta metálica entreabierta, tenía dos cerrojos y era bastante gruesa, de seguridad probablemente – A sus padres, claro.

Al atravesar la puerta dio a parar a un enorme patio donde diversas parejas de Pokémon dormían tranquilamente: Raichus, Butterfrees, diversas evoluciones de Eevee, Braviarys… En dicho patio, tapizado de hierba mullida, no faltaban árboles, estanques y medios para que casi cualquier tipo de Pokémon pudiera tener su rinconcito. Estaba cercado por una valla de madera de cerca de dos metros, y por las rendijas de esta podía verse un paisaje idílico, con montañas y ríos, y si se miraba hacia el sur, un camino se acercaba a la cabaña para después alejarse. En aquellos parajes, lejos de la luz artificial de las ciudades, la luz de la luna era tan intensa que permitía ver con claridad

- ¡NIDO! ¡NIDOR!

Se sobresaltó cuando una Nidorina corrió a sus pies y alzó los brazos para recibir al pequeño Nidoran que el Doctor llevaba en la mano, tras ella venía un Nidorino de ojos preocupados pero severos que quedó unos pasos más atrás, mirándolos.
- ¡Lo siento! – Se disculpó con una sonrisa – Alguno de nosotros dejó la puerta del hábitat abierta. No volverá a pasar.
Se agachó para dejar al retoño en los brazos de Nidorina, y acarició un poco a ambos padres antes de verse obligado a levantarse por una llamada inesperada.

- ¡Doctor Shen! ¡Doctor! – Una muchacha de cabello castaño recogido en una coleta y vistiendo un atuendo blanco de enfermera se asomaba apresuradamente por la puerta de seguridad - ¡Acaban de llegar con una emergencia!
Shen, pseudónimo al que respondía el doctor, dejó de prestar atención a la familia Nidoran y siguió a la enfermera con rapidez.

- ¿Cuál es el problema? ¡Adelántame!

- Se trata de un huevo que se llevaron de aquí hace 3 días – Resumió con celeridad – Debió haber eclosionado ayer, pero no ocurre nada.

- ¿Especie?

- ¡Togepi, señor!

Mientras aún recibía la información, Shen atravesó la puerta de enfermería que daba a la entrada y se colocó tras el mostrador. Tras este, un joven entrenador, de apenas unos 13 o 14 años, sujetaba un huevo en sus manos con preocupación.

- ¡Oh! – Shen trató de aparentar normalidad, aunque la preocupación del joven se le contagió nada más verle la cara – Tú trajiste un Togetic y una Togekiss el otro día ¿No?

- S-Sí – articuló el muchacho en respuesta – Pero el huevo…

El médico lo tomó en sus manos y pegó su frente a la cáscara con cara de concentración. Sentía movimiento, aunque leve.

- Para un Togepi no suelen hacer falta más de dos días ¿Has usado algún medio para acelerar la eclosión?

- Tengo un Slugma, Doctor – Respondió el entrenador – Me detuve en el viaje y estuvimos empollando el huevo durante todo este tiempo, pero… no se abre…

- Entiendo… - Shen quedó pensativo durante unos instantes – Escucha, creo que puedo abrirlo esta misma noche, pero tendrás que dormir aquí ¿Te importa?

- N-¡No ¡En absoluto!

- ¿Están los padres contigo?

- Ah… ¡Ah, sí! – Con rapidez, echó mano de su mochila y sacó de ella dos pokéball - ¡Kissu! ¡Eggo! ¡Salid!

Un Togetic y un Togekiss salieron de las cápsulas con un resplandor y, sin más dilación, se posaron junto al huevo, que seguía en manos del doctor.

- Bien… - Miró a ambas criaturas, que le devolvieron una mirada angustiada – Habéis estado con el huevo todo este tiempo ¿Verdad? – Asintieron, arrancando una sonrisa a Shen – Debéis venir conmigo. Vuestro pequeño nacerá, pero ahora está débil, os necesita, y a mí también ¿Venís?

Sin un atisbo de duda, los dos Pokémon asintieron y, tras revolotear un poco, se posaron en el hombro y la cabeza del doctor.

- Tu “nombre” era Alejo ¿Verdad? – Preguntó al chaval – Voy a acomodar el huevo ¿Quieres que te prepare algún espacio para pasar la noche?

El joven entrenador negó con la cabeza.

- Llevo un saco de dormir, puedo quedarme aquí mismo si no le importa.

Tras asentir con la cabeza, Shen tomó el huevo y se internó de nuevo en la zona de veterinaria.

- ¡Toallas calientes, incubadora acolchada y la Pokéball de Talonflame! – Ordenó a sus dos asistentes - ¡Venga!

- Toggeeee… - El Togekiss sobre su cabeza miraba con preocupación la sala, llena de aquellas frías y brillantes mesas metálicas y con los dos enfermeros moviéndose frenéticamente para reunir todo lo que el criador había pedido. Antes de un minuto, en la mesa más cercana ya estaba dispuesta la incubadora, un dispositivo adecuado para el tamaño de los huevos Pokémon similar a las copas para huevos pasados por agua, pero con el interior acolchado. Desde su base se extendía un cable terminado que alimentaba un pequeño dispositivo calentador alojado en la base.

Mientras ubicaba el huevo, los asistentes aparecían con las toallas recién calentadas, que procedió a usar inmediatamente para envolver el embrión.

- Kissu, Eggo – Los llamó una vez hubo dispuesto la incubación – Ahora os toca a vosotros. Los Togepi y sus evoluciones sois Pokémon que bebéis mucho del cariño y la felicidad que os rodea – Extendió el brazo para que Eggo llegara a la mesa, e hizo lo propio con su cabeza para Kissu – Vuestro pequeño necesita que lo incubéis vosotros – La seriedad en su rostro era absoluta – El calor es sólo una parte de esto.

Los dos Pokémon asintieron y rodearon rápidamente el huevo. Togekiss lo abrazó con sus grandes alas, mientras que el Togetic apoyó su cabeza él.

- Y ahora… - Buscó con la mirada la pokéball que había pedido, una Ultraball que contenía a un Talonflame con la habilidad Cuerpo Llama, indispensable para incubaciones rápidas – Talonflame, sal, te necesito por aquí.

Sin necesidad de presionar el botón de apertura, un majestuoso pájaro de color fuego emergió de la cápsula con un poderoso gorjeo. Al cruzar la mirada con Shen, buscó a su alrededor y, sin recibir una sola orden, se posó sobre el huevo de Togepi. Al sentir el sofocante calor emitido por el ave, Kissu y Eggo cambiaron la expresión de sus rostros, pero no se movieron ni un ápice.

- Ahora es cosa tuya, chiquitín – Murmuró mientras miraba el huevo – Haaaaaaaaah… ¡Por Arceus! Tan tarde y con una emergencia de este tipo…

Buscó el taburete más cercano y se sentó en él, los enfermeros se estarían haciendo cargo de otros huevos dejados a cargo de la guardería para nacer allí, así que era su deber vigilar el nacimiento de aquel Togepi. Siendo un caso tan especial se habría ocupado él de todas formas…

Mientras esperaba, dejó su mente volar, hacía casi una década que había montado aquella clínica-guardería, una de las primeras de su tipo, y fue precursora de la que sería la normativa de crianza impuesta por la ACP.

En su juventud, cuando él aún viajaba por las diferentes regiones superando sus respectivas ligas, los entrenadores competitivos, aquellos que trataban de llevar la competición Pokémon más allá, habían desarrollado un método de cría selectiva para incorporar a sus equipos las crías más fuertes, las que se pudieran encontrar entre lo mejor de su especie. Genética, lo llamaban.

Para ello dejaban diferentes parejas de Pokémon en las guarderías y recogían los huevos más adelante; en una época en la que la reproducción Pokémon aún estaba en vías de investigación, las susodichas guarderías y los “Jueces” que mediante rápidos análisis determinaban los puntos fuertes y débiles de una criatura, recién nacida o no, hacían su agosto con una consecuencia devastadora: Superpoblación. Los entrenadores que liberaban a los recién nacidos que no alcanzaban las expectativas creían estar haciendo un bien a los retoños, pero alteraban el ecosistema provocando serios problemas, muchos entrenadores de aquella época aún recuerdan el incidente que disparó la necesidad de tomar medidas: Un enjambre de Yanmas que, cual plaga bíblica, recorrió región tras región arrasando cultivos hasta que fueron reducidos.

Se empezó por prohibir la cría masiva, ninguna guardería permitiría a un entrenador obtener más de 3 huevos seguidos de una especie, y la integración de estas con la intranet del PokéGear @Net impediría que los entrenadores fueran de un establecimiento a otro multiplicando el número de crías obtenidas. Las guarderías en sí mismas, volvieron a su estado original criando solamente una criatura por persona, y las destinadas a la crianza se convirtieron en hospitales de campo con una alta especialización en la crianza.

A Shen todo esto no le cogió de nuevas, cuando aún vivía sus aventuras a lo largo de las regiones había dejado de practicar la cría selectiva y desarrollado cierta habilidad para observar a los Pokémon en combate y discernir sus puntos fuertes y débiles, además de saber potenciar las características de un Pokémon fuera cual fuera su potencial inicial. Así, para él la crianza adoptaba un significado más profundo, no limitándose sólo a la reproducción si no también al crecimiento, convirtiéndose en una mezcla de criador clásico y moderno.

Shen también había sido entrenador, pero ya no le interesaba, continuaba entrenando a sus Pokémon y criando a otros por mera diversión. Sólo un entrenador conseguía que se preparara para combatir seriamente de nuevo pero, aunque hablaban a menudo, llevaban tiempo sin proponerse un desafío.

Sonrió. De repente algo empezó a arder en su interior. La emoción del combate, un combate DE VERDAD… quería sentirla de nuevo.

BLAM

¿Qué había sido ese ruido? Se levantó con tanta fuerza que tumbó el taburete en el proceso. Talonflame, que permanecía con los ojos cerrados en ese momento, los abrió frunciendo el ceño con un rictus de seriedad, Kissu y Eggo abandonaron la calma que les embargaba cuando sintieron la voz de su joven entrenador, Alejo, claramente alterada.

- ¡EEEEEEEEEEH! ¿¡HAY ALGUIEN AQUÍ!? ¡QUEREMOS LUCHAAAAR!

Una voz masculina, joven, en proceso de cambio quizá. Adolescencia entrada.

- ¡El doctor está dentro! ¡No gritéis! ¡No podéis moles-AY!

- ¡CALLA, NIÑO! ¡QUEREMOS PELEAR! ¡DICEN QUE AQUÍ VIVE UN ENTRENADOR MUY FUERTE!

Voz femenina, también en proceso de cambio.

- ¡Dios! – Raudo, se dirigió hacia la puerta y la abrió - ¿¡Qué está pasando aquí!?

Al cruzar el umbral lo primero que buscó fue a Alejo, que se encontraba echado contra una pared, sujetando su mochila con fuerza, el bolsillo de las Pokéball estaba abierto, pero no había cogido ninguna.

Los dos escandalizadores eran, como había supuesto, adolescentes. Vestían ropa cara y teñían sus melenas de colores extraños. Los observó con atención, ambos llevaban un cinturón simple cargado con 6 pokéball y portaban un PokéGear normal atado a su brazo mediante una correa con funda incorporada. Muchos entrenadores jóvenes lo llevaban así últimamente, debía estar de moda…

- ¡Esto es una clínica! ¡No sé qué queréis, pero hablad más bajo! ¡Ahí dentro hay un Pokémon que está luchando por nacer!

Los dos intrusos sonrieron, él se echó a reír y ella, más descarada, se apoyó en el mostrador y acercó su cara todo lo que pudo a la de él.

- ¿Y quién eres tú? ¿Un médico estirado? – Preguntó con evidente desprecio – Nos han dicho que aquí hay un entrenador muy fuerte, y queremos verle.

- No hay entrenadores aquí, y ya es de noche – Shen hablaba entre dientes – Más os vale ir corriendo al próximo Centro Pokémon antes de que los Houndour salgan a cazar.

- ¡Que salgan! – Respondió ella – Los houndour me pueden comer las bragas – Golpeó el mostrador con el puño - ¡Acabamos de dar una paliza a un líder de gimnasio y queremos seguir con la racha!

- ¡Eso! – Acompañó el otro chico - ¿¡Donde está ese entrenador tan fuerte!? ¡Tráelo y nos iremos!

Shen suspiró, no quería hacer aquello, pero no podía hacer peligrar aún más el estado del Togepi nonato, ni alterar a ninguno de los Pokémon que reposaban en la guardería.

- Bien – Concedió – Salid a la puerta y esperad ahí. Tendréis vuestro combate, pero os aviso: No vais a tener racha alguna.

Con una sonrisa sardónica, la pareja de entrenadores enfiló a la puerta y echó a andar. Ella, antes de cruzarla, sacó groseramente la lengua.

- Do-doctor… - El joven Alejo lo miró desde su posición – Ha-¿Hay aquí algún entrenador realmente fuerte?

El criador, sin responder, abrió un cajón y sacó algo de él, se trataba de una PokéGear @Net.

- Lo hay, chaval. Lo hay…

Manipuló brevemente la pantalla del dispositivo y tiró del cable hasta sacar del cajón un cinturón doble que llevaba enganchadas 3 pokéballs en cada correa.

- Chicos… - Articuló dirigiéndose a las cápsulas – Esta noche va a haber bronca ¿Preparados?

Las pokéball se agitaron en señal de aprobación.

- ¡Bien!

Sin el más mínimo atisbo de duda, saltó el mostrador y cruzó la puerta, allí le esperaban los dos niñatos, que sonrieron burlonamente al verlo.

- ¿Tuuuuu? – Preguntó ella ahogando una risotada - ¡Vuelve a calentar los huevos, abuelo!

Shen no dijo nada, sólo alzó el PokéGear @Net, asegurándose de que el cable se viera con claridad.

- ¡Ooooooh! ¡Estás federado! – Exclamó el adolescente, con una sorpresa difícil de identificar como fingida o no - ¡Entonces sí que eres fuerte!

- Si sabéis lo que significa tener esto, sí, lo soy, y si no queréis ir corriendo al Centro Pokémon más próximo con una manada de Houndour mordiéndoos el trasero os aconsejo seriamente que os larguéis y conservéis vuestra dignidad.

- ¡JA! ¡NI HABLAR! – La entrenadora desenganchó una Pokéball de su cinturón - ¡SAL, PURUGLY!

- ¡VAS A VER POR DONDE TE METEMOS ESE CACHARRO! – Su compañero hizo lo propio - ¡¡¡ADELANTE, METANG!!!

- Os lo he advertido – El rostro de Shen reflejaba una severidad extrema - ¡A combatir, Clawitzer!

A la orden del criador, un Clawitzer salió disparado de la cápsula para aparecer directamente en posición de combate, con su pinza mayor apuntando hacia el punto central entre ambos enemigos.

- ¿¡Con eso nos vas a derrotar!? ¡¡¡METANG, CABEZAZO ZEN!!!

- ¡¡PURUGLY, CUCHILLADA!!

- Escaldar y Esfera Aural - Mientras los adolescentes parecían absorbidos por sus ansias de combate, el criador no parecía perder la seriedad.

Ocurrió en un segundo. Desde su pinza, Clawitzer lanzó una brillante esfera energética que impactó de lleno en Purugly antes de que llegara siquiera a moverse, y acto seguido proyecto un chorro de agua hirviendo sobre Metang, que se retiró aullando de dolor.

- ¡Maldito viejo! – Maldijo la chiquilla entre dientes - ¡A ver cómo superas esto! ¡A por él, Electrode!

Mientras Electrode salía, Metang retomaba el ataque, y en efecto el Cabezazo Zen impactó de lleno en el Pokémon acuático de Shen, pero ninguno de los dos se inmutó.

- Eh… ¿¡EH!?

- Tu Metang se ha quemado. Retíralo. Así no harás nada.

Sin darse cuenta de que el criador llamaba de vuelta a Clawitzer, la adolescente ordenaba a su Electrode usar Rayo, que impactó en un Trevenant recién salido de otra de las Pokéball.

- Garra Umbría. A los dos – Ordenó de nuevo sin perder la calma.

Apenas había tocado el suelo cuando el árbol fantasmal alcanzó a Metang y hundió sus garras en él, haciéndolo de nuevo sobre Electrode tras recibir una Bomba Sónica, a lo que respondió con una nueva orden.

- Condena Silvana.

Tras esto, y mientras Metang caía, Shen retiraba a Trevenant, dejando a la entrenadora confusa, preguntándose qué había hecho el árbol sobre su Electrode antes de que Clawitzer volviera a escena.

- Rayo Hielo

El cañón helado alcanzó a la bola eléctrica, fulminándola en el acto. La adolescente enfureció.

- ¿¡Qué es eso!? ¿¡QUÉ HAS HECHO!?

Su compañero retiraba a Metang para dar salida a un Machoke, al tiempo que el cangrejo de río volvía a su cápsula para intercambiarse por otro Pokémon diferente.

- ¡GOLPE KÁRATE!

- Florges, usa Fuerza Lunar.

Apenas había dejado de brillar la luz de las pokéball cuando el Pokémon luchador caía fulminado víctima del poderoso ataque del hada floral que, bajo el brillante fulgor de luna, era si cabe aún más letal.

- Un Pokémon cada uno – Destacó el doctor – Es lo que os queda si nos sujetamos a las reglas del combate doble ¿Qué vais a usar?

Los dos entrenadores estaban paralizados, estupefactos, el combate había pasado frente a ellos como una centella, aquel hombre que, según su concepción, ya debía ser incapaz de librar un combate Pokémon de nivel, los estaba fulminando como quien lee el periódico.

- A… AHORA VERÁS – Apenas despertando de la confusión, la joven cogió una última cápsula - ¡¡ADELANTE, CROBAT!! ¡¡¡VENENO X!!!

- ¡Te vamos a ganar! – Sin tanta convicción, pero con la misma vehemencia, su compañero - ¡A POR ÉL, ELECTABUZZ! ¡¡¡VOLTIO CRUEL!!!

La luminaria de una tercera pokéball brilló, y Florges desapareció para ser sustituida por una mole que detuvo ambos ataques antes incluso de ser completamente liberada. Con la misma velocidad, Shen dio sus órdenes.

- Roca Afilada. Represión Metal.

- ELECTABUZZ ¡¡¡DEMOLICIÓN!!!

Parecía demasiado programado, el Pokémon se mostró como un enorme Aggron que hizo emerger una lluvia de piedras afiladas sólo con pisar sobre el suelo, tumbando a Crobat de un golpe, al tiempo que recibía el ataque Demolición y, en respuesta, cogía al Pokémon eléctrico y lo apretaba contra sí. Cuando lo soltó, había perdido también el conocimiento.

- Ah… Aaaaaaaahhh…

- ¡ES UN MONSTRUO! ¡¡UN MONSTRUO!!

Aterrorizados, y con la moral por los suelos, los dos entrenadores devolvían a las criaturas a sus cápsulas. Miraban a Shen y Aggron como si estuvieran ante el rey de todos los fantasmas.

- Os quedan tres Pokémon a cada uno – Espetó el criador – Si sois hábiles, es más que suficiente para atravesar esta ruta y llegar al centro Pokémon más próximo. Si seguís este combate, lo vais a lamentar…

Con estas palabras, la pareja echó a correr sin mirar atrás, el médico suspiró y enfiló de nuevo hacia la Guardería, allí, Alejo ya se había dormido y Talonflame lo esperaba sobre el huevo junto a Kissu y Eggo.

Tapó al muchacho con una manta que tenía por ahí guardada, enderezó el taburete y se sentó. Se le cerraban los ojos, pero debía vigilar el huevo… De… bía…

Abrió los ojos con la mejilla pegada a la fría mesa de aluminio, empapada en su propia saliva, la gruesa manta con la que tapó al pequeño entrenador ahora descansaba sobre sus hombros, y la primera visión que tuvo fue la de Talonflame, justo frente a él, lejos del huevo.

El huevo…

¡¡¡EL HUEVO!!!

Buscó frenéticamente con la mirada, la huevera acolchada estaba tumbada de cualquier manera, Eggo y Kissu no estaban a la vista… ¿¡Y el huevo!?

- ¡¡TOGGEPRRIIIII!!

Tuvo que hacer un serio esfuerzo mental para procesar que el sonido vino de bajo la mesa, allí Kissu se afanaba por dirigir a un alegre Togepi a un lugar probablemente más seguro, y a su izquierda…

A su izquierda estaba Eggo, sonriente, y junto a él descansaba otro Pokémon que Shen sabía que no tenían alojado en la guardería en aquel momento: Un Pidgey.

- ¡GI! – Como apremiándole, el ave le tendió una pata, donde llevaba algo amarrado, un papel enrollado al parecer. Intrigado, Shen lo desató y desenrolló. Habían pasado años desde la última vez que alguien usó el Correo Pidgey con él.

El contenido de la nota, como poco, le hizo palidecer.

¡¡¡GRAN TORNEO ÉLITE POKÉMON!!! Usted, miembro de la élite de Entrenadores Pokémon, ha sido seleccionado para participar en el torneo de todos los torneos ¿QUIERE PONER A PRUEBA SU HABILIDAD? ACUDA A LOS MUELLES DE CIUDAD CARMÍN PARA EMBARCARSE EN EL TORNEO DE SU VIDA

Pero aquello no era importante, había recibido muchas invitaciones a torneos así. Cierto que ya no era para nada normal, pero si alguien quería usar un medio tan lento y caro… ¿Por qué no?

Lo preocupante, lo que lo paralizó, era lo que figuraba junto a la palabra Destinatario: Un nombre, SU nombre real, aquel que nadie, en el ámbito de la competición Pokémon, podía conocer.
#8
Me esta gustando el fic por lo mismo que son personas mayores de edad, veamos como sigue (recién termine de leer el primer episodio).



Un día común y corriente:

#9
Al fin todos los protagonistas, me pregunto cómo van a ser las batallas entre entrenadores expertos, prometen bastante. No tengo mucho que decir. Espero pronto un nuevo capítulo para saber más sobre ese torneo.


Lean mi fic: La Historia de Jack Evans
Soy Elven king
(Por si alguien no me reconoce)


#10
EPISODIO 1

En camino


Spoiler
Osaka miró desde la ventana con aburrimiento, viendo cómo el paisaje pasaba ante sus ojos a toda velocidad, se encontraba en aquel momento en el Magnetotren que comunicaba las regiones de Johto y Kanto, y con aquel eran ya tres medios de transporte seguidos que tomaba.

Tras recibir la nota había dejado que sus pokémon jugaran un poco más antes de dirigirse a su alojamiento actual y empezar los preparativos del viaje, se hallaba lejos, muy lejos de Kanto, y la invitación no incluía fecha, así que tomó la decisión de darse toda la prisa posible. El magnetotren era la etapa final del viaje.

Afortunadamente, aquel día tuvo suerte, no era muy amante de las multitudes en los medios de transporte públicos, y el tren estaba casi vacío, al punto en que no le resultó difícil encontrar un vagón solitario, allí se sentó en una de las mesas centrales del coche y dejó cuidadosamente su cinturón de pokéballs sobre la tabla, junto al PokéGear @Net.

Mirando a través del cristal le asaltó la pregunta de qué diablos podía ser aquel asunto del torneo. No era una broma, eso al menos estaba claro, ya que adiestrar a un Pidgey para repartir correo no era tarea fácil, y nadie en su sano juicio pasaría por esa complicación sólo para gastar una broma...

De repente una de las pokéball se agitó, y el entrenador reconoció al instante al Pokémon que se hallaba en ella.

- No puedo, Darkfairy - se excusó con una sonrisa - Si te dejo salir y entra alguien se puede montar un revuelo.

Darkfairy era el Gardevoir variocolor de Osaka, estos pokémon eran muy codiciados por el cambio de su pigmentación al megaevolucionar, que los hacía realmente imponentes y estéticamente hermosos, pero él sólo había tenido la suerte de encontrar un diminuto Ralts de casco azul dentro del huevo.

En respuesta a la negativa del entrenador, el Pokégear vibró, Osaka lo cogió y miró la pantalla sólo para encontrar una representación pixelada del rostro decepcionado de su Gardevoir.

- ¡Ah, venga! - Rió - ¿¡Cómo puedo responder a eso!?

PokéTact, este era el nombre de la función que permitía al dueño de una PokéGear @Net mantenerse en contacto con sus pokémon sin que estos abandonaran sus cápsulas.

El dispositivo vibró de nuevo, mostrando esta vez un gesto de exigencia en el rostro de Darkfairy

- Vaaaaaaaale - Consintió el entrenador - Pero el viaje a Azafrán dura poco, ya lo sabes.

Con parsimonia, pulsó el botón de apertura de la cápsula y, con una potente luminosidad blanca, el hada salió de ella para materializarse de pie frente a la mesa.

- ¡Garde!

Osaka la contempló por un momento, su cabello azul y brazos brillaban levemente como si estuvieran salpicados de purpurina, era casi tan alta como él y sus ojos revelaban una gran inteligencia, algo muy propio de la especie. De su cuello colgaba una piedra redondeada cuyos colores cubrían un espectro entre el blanco y el verde, con pequeños toques de rojo.

- ¿Por qué no te sientas? - preguntó al Pokémon - no hay necesidad de que permanezcas ahí de pie.

Gardevoir sonrió y comenzó a andar lentamente para sentarse al otro lado de la mesa, una vez allí clavo una mirada suspicaz en los ojos de su entrenador.

- Antes de que digas nada - dijo el entrenador de repente - Reserva la telepatía para cuando lleguemos allí, si hay unas eliminatorias seguramente entres en el equipo. Quiero asegurarme de pasarlas.

La telepatía era algo común entre los Pokémon psíquicos, una vez establecían un fuerte lazo con su entrenador eran capaces de sincronizar con ellos y hablarles directamente a la mente, pero el caso de los Gardevoir era especial: No abrían el canal de comunicación hasta que megaevolucionaban al menos una vez. Nadie sabía por qué, pero existía la teoría de que esto era así porque sólo al megaevolucionar mostraban sus verdaderas capacidades a su amo, y por tanto le abrían su corazón.

Sin embargo la comunicación telepática tenía el defecto de estresar terriblemente la mente del Pokémon, lo que reducía su capacidad en combate hasta que descansaban por completo.

- Esta vez vamos a ganar - Continuó ante la mirada sorprendida de Darkfairy - No sé por qué nos han invitado, pero vamos a demostrar lo que valemos.

- ¡VOIR! - Exclamó el pokémon con una sonrisa de oreja a oreja antes de que la puerta posterior del vagón se abriera.

- Señor, disculpe, pero está prohibido llevar Pokémon fuera de su Pokéball en los transportes públicos.

Era el revisor, vestía el uniforme azul oscuro de la compañía que gestionaba en el magnetotren, gorra con visera incluida.

Darkfairy se dio la vuelta, y Osaka torció el gesto, a él siempre le había gustado pasear junto a sus Pokémon y odiaba aquella prohibición, pero hace tiempo que dejó de protestar por ello.

- No se preocupe - suspiró - Estoy licenciado. Tenga, compruébelo.

Tendió el PokéGear @Net al empleado, que se acercó y comenzó a toquetear la pantalla hasta llegar a los certificados de entrenador.

- Veo que tiene certificado de Domador - observó el revisor - Bien... disculpe las molestias entonces - Concedió devolviendo el dispositivo a Osaka - Es usted veterano ¿Cierto? Sé lo mucho que les molestan estas cosas.

- No se preocupe - lo disculpó recogiendo el PokéGear - Sé que sólo hacen su trabajo.

Tras despedirse y dejar que el revisor continuara su camino, Osaka se hundió en sus pensamientos acerca del Certificado de Domador. Le parecía la más estúpida de todas las medidas tomadas por la ACP, pero tampoco podía dejar de negar su lógica, dado que existían entrenadores realmente irresponsables que, antes de la instauración de este certificado, perdían fácilmente el control de sus Pokémon. Lo que la ACP nunca tuvo en cuenta es que gran parte del mérito de controlar a un Pokémon no residía en tu capacidad para domarlo, si no en la amistad que te uniera a él.

"Competitivos... ¡Bah!"

Volvió a mirar por la ventana. El tren estaba entrando por fin a Kanto, y desde aquel punto se tenía una vista relativamente buena de las Cataratas Tohjo.

- ¿Seguro que está bien que nos paremos a comer ahora, amore?

Mientras contemplaba el magnetotren surcar el rail en la lejanía, Hikari, que se había sentado en uno de los bancos de madera que descansaban en la puerta de la posada a los pies de la catarata, bebía un trago de un botellín de cerveza.

- ¡Claro que sí! - Respondió Mushik despreocupado, sacando a sus pokémon de sus cápsulas - Ya estamos en la frontera entre Johto y Kanto, podemos parar a descansar... ¡Y Twilight y Mu también!

Durmiendo bajo la sombra de los árboles reposaban Twilight, el Rapidash variocolor de Hikari, y Mu, el Gogoat de Mushik. Dado que ambos tenían licencia de domador y adoraban cabalgar sobre sus pokémon, habían emprendido el viaje con ellos.

- Pero tú dijiste que si en la invitación no venía fecha es que el torneo era inminente ¿Verdad?

- Ajá

- Entonces deberíamos estar allí cuanto antes.

Mientras liberaba al último Pokémon de su equipo, un Chandelure, le devolvía una mirada de tranquilidad a su esposa.

- ¡Tranquila! Si es un torneo por invitación no comenzará hasta que estén todos los participantes. Nos han convocado sin avisar, si tienen que esperar que esperen.

Mushik era muy consciente de lo que decía, en sus más de 15 años como entrenador pokémon había asistido y sido invitado a multitud de torneos, por eso sentía ni el más mínimo rastro de intranquilidad.

Se sentó junto a su esposa y tomó el otro botellín abierto que había sobre la mesa.

Aún esperaron un poco hasta que llegó la comida, mientras tanto contemplaron a sus Pokémon jugar despreocupadamente o simplemente descansar a la sombra de los árboles. Dart, el Charizard de Mushik, dormitaba sentado como de costumbre, Iron Maiden probaba la potencia de sus pinzas con las ramas más gruesas, Nidoking medía sus fuerzas con Golem en un amistoso mano a mano, y Sylveon se había tumbado junto a Mu.

Por parte del equipo de Hikari, Whimsicott se movía de rama en rama jugueteando, Garde trataba de controlar a la juguetona Hitomi, su Sylveon, Mienshao permanecía inmóvil, en plena concentración, y Blastoise nadaba relajadamente en el río, cerca de la cascada.

- Qué paz ¿Eh? - Comentó ella mientras tomaba un poco de su ensalada.

- Este lugar siempre ha sido muy pacífico - Repuso él - Desde que existe el magnetotren hay poca gente que viene por aquí, ni siquiera entrenadores que hayan derrotado a la Elite 4.

Llegó una ración de carne frita con dos cuencos de diferentes salsas. Hikari siempre había gustado de una buena comida picante, de modo que el bol que le correspondía lucía una espesa crema de olor peligroso, mientras que el de Mushik contenía algo más... normal.

Hacía mucho tiempo que Mushik no atravesaba las cataratas Tohjo, y lo cierto es que aquella tranquilidad le resultaba antinatural. El estado del magnetotren en sus tiempos y los rumores de que en la cueva tras la catarata anidaban las tres especies de aves legendarias, Articuno, Zapdos y Moltres hacían que en aquel lugar se conglomeraran entrenadores expertos buscando llegar a Johto y, de camino, intentando llevarse un pájaro elemental como souvenir. Obviamente, no se sabía de nadie que hubiera logrado lo segundo.

Devoraron el resto del almuerzo en silencio, disfrutando de la paz del lugar. Al terminar fue Mushik quien propuso continuar el camino pero Hikari, viendo que sus 12 Pokémon dormitaban plácidamente, se opuso y optó vigilar su sueño y quizá, por qué no, dormir un poquito ellos también. Sin embargo, pese a que fue ella quien propuso la idea, aún tardó un rato en caer en los brazos de Morfeo; lo último que vio, filtrado por las hojas de los árboles y oscurecido por la contraluz, fue un pájaro llameante de gran envergadura volar sobre sus cabezas.

Un rato más tarde, al mismo tiempo que Mushik abría los ojos y trataba de despertar a su compañera, Shen llegaba a las puertas de Ciudad Carmín con una Ultraball en la mano. el criador había cambiado su bata blanca por unos pantalones vaqueros reforzados con parches de cuero en rodillas y trasero, un jersey de lana para combatir el frío que azotaba por aquella época a la región de Kanto y su doble cinturón colgando desde la cintura a sus caderas. A lo lejos, siguiendo el camino que llevaba al puerto, podía ver un inmenso gentío que, supuso, tenía que ver con el torneo. Antes de dar un paso más miró la pokéball y, con una sonrisa, se disculpó.

- Lo siento - Articuló - pero es mejor si no te ve nadie hasta que empiecen los combates. Hoy será la primera vez que luches en un torneo de nivel ¿Estás nervioso?

La Ultraball se agitó suavemente.

- Ahora, vamos a ver de qué va todo esto...

Con estas palabras, caminando con seguridad sobre las suelas de sus deportivas reforzadas y devolviendo la cápsula a su zócalo en el cinturón, emprendió el camino con paso seguro hacia la multitud que se agolpaba en el Puerto.
#11
Bueh, voy a empezar a destripar este fic con toda la maldad de mi persona (?)
Nah, soy un gentil corderito.

En primer lugar tengo que reconocer que la trama me resulta muy interesante, el hecho de usar entrenadores veteranos, con su experiencia tanto personal como con Pokémon, con todas sus vivencias... me resulta de lo más interesante.
Por otro lado, el halo de misterio que envuelve el torneo también me intriga.
El detalle de los motes a los Pokémon me ha encantado :)

Pasemos a destripar *risas malvadas*:

- Como sugerencia, cuando cambies de lugar de narración deja un espacio más grande de lo normal, como dando esa pista. A mí me ha liado un poco ese cambio.
- En la redacción echo de menos descripciones. Por ejemplo, en mi cabeza tengo una idea del magnetotren, pero estaría bien que ciertas palabras me formasen esa idea. Lo mismo con las cataratas Tohjo por ejemplo.


Como sugerencia totalmente fuera de críticas, te recomiendo hacer un capítulo por personaje(s) así le das más agilidad a la trama y puedes poner con más detalle los pensamientos, sentimientos... de cada uno.


Gran fic en lo que llevo visto, estaré atento a todo lo que salga;)
labin

Sexo: Macho
Nivel: 5

#12
Ya leído hasta aquí, me va gustando como se va formando la historia, sobretodo el halo de misterio que hay en torno a este torneo y que posiblemente este infiltrado los miembros de la ACP.

Te recomiendo seguir el consejo de Labin en cuanto cuando se cambie el lugar de Narración, ese es un error que hasta un premio Novel como M.V.LL tiene en sus libros.



Un día común y corriente:

#13
Hola. Vengo a criticar malignamente. No, mentira. Sinceramente yo también creo que falta algo de descripción en los escenarios que van apareciendo, es necesario que nos digas cómo son los lugares, igual uno ya sabe mas o menos cómo son esos lugares (magnetotren y cataratas tohjo), pero tal vez tu te los imaginas de una manera distinta y es necesario que lo expreses. Con respecto a saber un poco lo que piensan los protagonistas también me parece necesario. Eso de los cambios de lugar, la verdad no sé, yo cuando leí lo entendí, pero igual se podría explicitar un poco más, creo. Espero pronto un nuevo capítulo.


Lean mi fic: La Historia de Jack Evans
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(Por si alguien no me reconoce)


#14
Las descripciones del entorno es un defecto que siempre he arrastrado. Mi foco son siempre los personajes, así que en consecuencia el suelo que pisan es poco menos que un fondo blanco para mí a menos que tenga una relación directa con ellos de un modo y otro. En este fic, que por ahora se desarrolla en una serie de entornos que ya todos conocemos, es peor todavía. Intentaré ser más conciso en el futuro ^^U

Los cambios de localización repentinos son un recurso que empleo cuando quiero transmitir inmediatez. En el último capítulo Osaka, Mushik, Hikari y Shen están viajando al mismo tiempo, y cambio la localización cuando sus caminos se cruzan (p. ej. Osaka ve las cataratas Tohjo desde el magnetotren, en ese mismo instante Mushi e Hikari se están deteniendo a descansar al pie de la catarata)

Episodio 2

La brisa que precede al Tornado


Tema musical: Stadium (Pokémon Stadium Gold&Silver)


Spoiler
Las calles de Ciudad Carmín tenían una configuración particular, como buena ciudad portuaria que era, todas llevaban al puerto, donde estaba anunciado que tendría lugar el torneo, pero la propia configuración y ambientación de los edificios variaba gradualmente, y había un punto de la urbe donde podría decirse que se encontraba la "entrada" al centro neurálgico de Carmín.

Según se acercaba a este lugar, Shen podía sentir con más y más fuerza el gentío, al punto de hacerse ensordecedor. A cada nuevo cruce de caminos se encontraba con cada vez más entrenadores de todas las edades y sexos, y cuando arribó al arco de piedra que marcaba el final de cada calle para dar entrada al puerto fue detenido por un tipo de inmensas espaldas - si no lo hubiera mirado a la cara habría jurado que era un Machoke - de traje negro y gafas oscuras que, tras exigirle que le mostrara la invitación, le enganchó casi a la fuerza una chapa identificativa en el suéter de lana con su apodo y su título: CRIADOR SHEN.

Cruzado el umbral se topó con una de las mayores multitudes que recordaba en un evento pokémon privado. No era la clásica multitud típica de un puerto, o mejor dicho: No sólo era la multitud típica de un puerto, si no que se le habían sumado decenas de entrenadores que, sin orden ni concierto, conectaban sus PokéGears para hacer intercambios, sostenían combates desde clásicos hasta triples y, básicamente, corrían de acá para allá provocando el caos e importunando a la gente del puerto.

- ¿Y se supone que esto va a ser un torneo privado? - Bufó el criador. No era muy amigo de las multitudes, y sólo poner los pies en ese suelo le agobió sobremanera. Le faltaba que dos muchachos se abalanzaran sobre él, tropezando, y empezaran a hablar atropelladamente, hasta que finalmente se organizaron y lo retaron a un combate.

- ¡Podemos luchar uno detrás de otro o los dos contra ti! - Dijo el primero, entusiasmado. Vestía ropa deportiva y apenas pasaría de los 15 años. De su cinturón colgaban sólo 5 pokéball.

- ¡Será siguiendo las reglas competitivas! ¿¡Te apuntas!? - El segundo no era mucho mayor que su compañero, vistiendo pantalón corto vaquero y una camiseta de tirantas de la que colgaba una chapa como la que él llevaba en su jersey. En ella rezaba JOVEN MINORU.

- ¿En serio? - Preguntó Shen con un tono de incredulidad que debió sonar más agresivo de lo que pretendía, porque apagó el entusiasmo de ambos al instante - No sé cuándo será, pero se va a celebrar un torneo, y tú - Señaló con la cabeza al mayor - vas a participar. Reserva las fuerzas de tus pokémon para los combates serios, anda.

- ¡Venga hombre, si estará bien! - Insistieron, casi al unísono, haciendo que el criador destacara su chapa.

- Yo también participo - Inquirió - Vosotros usaréis sólo 3 pokémon, pero yo tendría que usar 6 y quiero pasar las eliminatorias. Si nos toca enfrentarnos en el torneo tendréis vuestra ración, pero mientras...

Dicho esto, continuó caminando hasta que se le ocurrió mirar al mar. Había entrado por la puerta este así que en ningún momento había estado directamente a su vista, de modo que tuvo que frotarse los ojos al ver lo que había entrado en su campo de visión: Un gigantesco yate que fácilmente cuadruplicaba las dimensiones del mítico St. Anne, ocupando el embarcadero principal y cuyo puente estaba ya echado sobre el muelle.

- Oh, mierda - Dijo para sí mismo - Y yo que me mareo en barco...

- ¿Has visto ese yate, cielo?

Hikari y Mushik entraban a Carmín por la puerta norte, aún montados sobre Mu y Twilight - y con sus licencias de domador ya preparadas en el PokéGear @Net tras verse obligados a mostrarla en una docena de ocasiones desde que abandonaron las cataratas Tohjo - de modo que lo primero que asaltó a su vista fue el gigantesco navío apostado en el muelle.

- ¿Será del torneo? - Preguntó Hikari con curiosidad.

- No lo sé - Admitió él - Pero hace que el St. Anne parezca un esquifre - Dibujó una amplia sonrisa en su rostro - Si es de los organizadores del torneo, esto puede ser espectacular.

- Por cierto amore...

- ¿Sí?

- ¿Se puede saber por qué has tenido que parar a comprarte ESA ropa?

Mushik se miró por un momento. Había dejado de lado su ropa ligera para detenerse en una tienda de Ciudad Azafrán y comprar un elegante traje negro con camisa blanca, corbata negra y un pañuelo color carmín que sobresalía del bolsillo de la chaqueta. El conjunto quedaba rematado por un sombrero negro con cinta blanca que el veterano lucía ligeramente torcido.

- Cielo - Golpeó el ala del sombrero con un dedo - ¡Esta es la moda de los ejecutivos Rocket!

- ¡Es una horterada! - Discutió ella.

- ¡Es cool! ¡Cuando viajaba por Kanto y Johto me encantaban las ropas del Team Rocket! ¡Y sus ejecutivos tenían mucho estilo! - Hikari alzó la vista al cielo, ya sabía lo que le esperaba - Además, era el Team más puro ¡Ellos sólo querían dinero! Bueno, luego estaba todo el feo asunto de la genética y demás pero no querían destruir el mundo ni nada, sólo - Siguió hablando sin detenerse, Mushik sentía una suerte de adoración infantil por el Team Rocket que Hikari no terminaba de entender. Además, la entrenadora no veía exactamente bien que su marido hablara tan libremente de la organización en una de las regiones donde habían llevado a cabo sus fechorías.

- ¡EH, VOSOTROS!

Hikari, que no había dejado de mirar a su esposo con el gesto torcido, tuvo que sujetarse fuertemente a su Rapidash cuando se encabritó, algo parecido tuvo que hacer Mushik agarrando con fuerza los cuernos de su Gogoat cuando este se alteró de repente. Al tranquilizar a sus Pokémon y mirar al frente, encontraron a una pareja de entrenadores que se habían apostado frente a ellos, obstaculizando el paso.

- ¿Y vosotros qué queréis? - Preguntó el campeón, arqueando una ceja.

- Es por tu ropa de Team Rocket ¡Te lo dije! - Le espetó su esposa entre dientes.

La pareja que les cortaba el paso era, como ellos, un hombre y una mujer, con sendos anillos en sus dedos corazón y de una edad similar a la suya. Ella era bajita, de cabello largo ondulado, gesto severo y labios gruesos, su cadera y espaldas eran anchos y vestía unos vaqueros negros con camiseta blanca y chaqueta de cuero sintético. Sus pokéball descansaban en un doble cinturón que caía convenientemente sobre sus caderas.

Él parecía algo más despreocupado que su esposa, de ojos caídos y gesto inexpresivo, su cabello corto y negro estaba peinado con raya a la izquierda, estaba mal afeitado y vestía un chándal azul sencillo sobre el que descansaba un cinturón simple con 6 pokéball.

Lucían sendas chapas sobre su pecho. Él: ENTRENADOR KRAUSER, Ella: PROMESA KATE.

- ¿¡Esa os parece forma de tratar a vuestros Pokémon!? - Espetó Kate de repente, dejándolos atónitos.

- Se supone que los pokémon son amigos nuestros, no esclavos - Completó él, hablando lentamente pero sin titubear en una sola palabra - Usándolos para montar sobre ellos no los estáis tratando como se debe.

- ¡Tenéis piernas para caminar, así que bajad de ellos! - Concluyó Kate.

Mushik seguía atónito, pero Hikari expelió aire con fuerza por la nariz, irritada. Dio un par de palmaditas en el cuello de Twilight y bajó de un salto de su lomo. Al ver la sonrisa de Kate dio una orden al Rapidash:

- Twilight, si crees que te estoy maltratando usa megacuerno contra mí - Dijo mientras clavaba sus ojos en los de la mujer - De lo contrario, úsalo contra ella.

Para sorpresa de casi todos, Twilight apuntó con su cuerno a Kate y se preparó para embestir mientras Mushik hacía una mueca que venía a significar "No es problema mío" Antes de que la cosa pasara a mayores, Krauser lanzó una cápsula de la que emergió un enorme Rhyperior dispuesto a contener al pokémon de Hikari. Justo cuando la batalla estaba a punto, el veterano habló.

- Sois Kate y Krauser ¿Cierto? - Preguntó - Si están convocando a entrenadores de renombre sabía que estaríais aquí, también sabía que eráis activistas, pero... - Suspiró - Para Twilight y Mu esto es una forma de relacionarse con nosotros, y disfrutan haciéndolo ¡Y otra cosa! - Añadió viendo que Kate abría la boca para protestar - Si lleváis a vuestros pokémon en pokéball comunes vosotros también estáis incurriendo en una forma de maltrato según vuestra lógica, así que...

Krauser retiró a Rhyperior, y Twilight retrocedió un par de pasos mientras relinchaba levemente antes de que Hikari lo abrazara. Ambas mujeres cruzaron miradas con una intensidad tremenda.

- Habéis venido a un torneo a usar pokémon entrenados por vosotros para luchen en vuestro lugar - Articuló Hikari - No vuelvas a mencionar la palabra "Esclavitud" Imbécil.

- Yo no he capturado a mis Pokémon, ellos se me han unido - Replicó Kate - Luchan CONMIGO porque ellos lo desean.

- Mismo caso que con Twilight y Mu - Intervino Mushik acariciando el pelaje verdoso de su Gogoat - Para ellos es un juego transportarnos, y llevan con nosotros desde su nacimiento. Nunca los hemos retenido. Ahora por favor, dejadnos pasar. Si queréis nos podemos ver en el torneo.

Mientras aún intercambiaban miradas, se produjo un silencio tan pesado que pareció aislarlos del gentío que asolaba el Puerto Carmín. Finalmente, Kate y Krauser se marcharon sin pronunciar palabra y, curiosamente, toda la distensión de Mushik desapareció.

- Los conoces... - Dijo su esposa mientras, sin subirse a lomos de Twilight, se preparaba para emprender la marcha.

- Sé quiénes son - Respondió él - De Krauser vengo oyendo hablar desde que conocemos a Osaka, y ella se federó con rapidez y ha ido ganando torneo tras torneo.

De repente, Hikari reparó en el estado anormal de su marido.

- ¿Estás bien? - Preguntó con preocupación.

- ¿Viste ese Rhyperior? - Preguntó - Ese Krauser parece que pasa de todo, pero es fuerte, muy fuerte... Nunca he visto un Rhyperior tan bien entrenado. No me extraña que mantenga el título de Entrenador en lugar de ser llamado Veterano...

Repetinamente Hikari se acercó a él y, abrazándolo, lo besó.

- Es fuerte - Admitió - Pero tú puedes con él, amore.

- Y yo sé - Respondió él - Que tú puedes con ella, cielo.

Se separaron de nuevo y, antes de emprender la marcha, sus PokéGear @Net empezaron a vibrar como locas, al coger cada uno la suya y mirar a la pantalla encontraron un mensaje que no habían visto nunca.

LOS 50 PARTICIPANTES ESTÁN POR FIN REUNIDOS ¡¡QUE EMPIECE EL TORNEO DE TODOS LOS TORNEOS!!

Se miraron extrañados, y el clásico chirrido de un micrófono recién encendido los sobresaltó, de repente toda la actividad del puerto se detuvo y todo el mundo, especialmente los entrenadores, miraron al gigantesco navío que descansaba en el muelle.

- ¡¡¡POR FIN ESTAMOS TODOS!! ¡¡BIENVENIDOS AL TORNEO DE LA ÉLITE!!

Los altavoces del yate emitían ahora los gritos de un anunciador a tal volumen que sintieron que podría oírse en Johto, Hoenn e incluso Aura.

- ¡¡PARA ESTE TORNEO ESPECIAL HEMOS CONVOCADO A LOS 50 MEJORES ENTRENADORES DE TODAS LAS REGIONES!! - Continuó la voz - PERO NO SE PUEDE CELEBRAR UNA COMPETICIÓN DE ESTE CALIBRE CON 50 PERSONAS ¡¡SOIS DEMASIADOS!! ¡POR ESO OS HEMOS CONVOCADO HOY AQUÍ, EN EL PUERTO CARMÍN! ¡EL VERDADERO TORNEO SE CELEBRARÁ CON LOS 10 MEJORES DE TODOS VOSOTROS! ¡¡¡LA CRÊME DE LA CRÊME!!!

Los entrenadores, hasta ese momento callados, empezaron a murmurar. De repente el lugar empezó a aclararse, retirándose los no convocados del centro del puerto para dejar sitio a un ring improvisado. Poco a poco empezaban a distinguirse a los 50 verdaderos invitados.

- PARA SELECCIONAR A LOS 10 MEJORES TENDRÁN LUGAR UNA SERIE DE RONDAS ELIMINATORIAS HASTA QUE HAYAMOS ELIMINADO TODA LA PAJA ¡¡COGED VUESTROS POKÉGEAR Y ESPERAD VUESTRA LLAMADA!! ¡¡¡QUE COMIENCE EL TORRRRRRRRRRRRNEOOOOOOOOOOOOOOOOO!!!
#15
El torneo comenzó de inmediato e inesperadamente, además presentaste otros personajes, me gusta de que cada uno tengo alguna característica, como activista, etc. No tengo mucho que comentar, pues la narración sigue igual de prolija, sólo espero las batallas entre todos esos entrenadores, seguro que van a ser bastante buenas.


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#16
Sí, y aún quedan más personajes por entrar, las eliminatorias son el marco ideal para ello, no obstante el primer capítulo de estas se centra exhibir un poquito más a los 4 protagonistas. Espero que lo disfrutéis (>__o)

Episodio 3

Apertura


Tema musical 1: Battle! Vs Kalos Trainer (Super Smash Bros for Wii U & 3DS)

Tema musical 2: Battle! Vs Kalos Gym Leader (Pokémon X&Y)

Tema musical 3: Battle! Vs Johto Trainer (Pokémon Heartgold & Soulsilver)

Tema musical 4: Battle! Vs Kanto Gym Leader (Pokémon Heartgold & Soulsilver)


Spoiler
Lentamente, la multitud empezó a arremolinarse alrededor de lo que parecía un improvisado campo de combate pokémon de pequeñas dimensiones, usando el símbolo del muelle (Una pokéball pintada en el asfalto con el número de este) como centro de la arena.

Mientras la gente se movía el barco, ajeno a todo lo que fuera ocurriendo abajo, lanzaba por megafonía las condiciones en que se celebrarían las eliminatorias, las cuales se llevarían a cabo hasta quedar un total de 10 entrenadores restantes, en combates de 3 vs 3 y, dada la localización donde estos se llevarían, quedaban prohibidos movimientos que pudieran dañar el lugar o los espectadores, como era el caso e Hiper Rayo, Terremoto o Ventisca. Esto último levantó murmullos e incluso ciertas protestas, pero los participantes, que en lugar de separarse del público se mantuvieron en él, aceptaron las condiciones sin decir una sola palabra.

Mushik e Hikari, que ya habían devuelto a Twilight y Mu a sus Pokéball para que recuperaran fuerzas, se mantenían igualmente entre el público a la espera del comienzo de los combates, la presencia de Krauser los había puesto en guardia, ya que, si Mushik estaba en lo cierto, significaba que los asistentes eran entrenadores realmente remarcables. Tampoco podían olvidar a quien les atacó la noche en que recibieron la invitación, ya que supuestamente aquel entrenador también asistiría.

También Shen se había fundido con el gentío, asegurándose una buena posición para ver los encuentros. Esperaba mientras buscaba en silencio algún rostro conocido, de hecho juraría haber visto a un viejo amigo de su juventud, pero pensó que quizá sólo se lo había imaginado.

De repente, el pitido otra vez.

- Y AHORA QUE YA ESTÁ TODO LISTO - Exclamó la voz del locutor - VAMOS A DAR PASO AL EVENTO PRINCIPAL: ¡¡¡LOS COMBATES!!! RECOMENDAMOS A LOS ESPECTADORES SEPARARSE TODO LO POSIBLE DEL RING ¡¡LAS COSAS PUEDEN PONERSE MUUUUUUUUUUUUUUYYYY CAAAALIENTEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEES!!

Esto último arrancó una inmensa ovación, el cerco al área de combate se ensanchó considerablemente y, tras un pequeño carraspeo, sonó una nueva voz, diferente al entusiasta locutor anterior.

- ¡Queridos espectadores! - Sin bajar el volumen de la megafonía, esta nueva voz era más firme y sosegada - ¡Ha llegado el momento que estaban todos esperando! Como hemos dicho antes, todos nuestros invitados son entrenadores de muy alto nivel, así que, aunque estas rondas sean sólo eliminatorias ¡¡Serán unos combates apasionantes!!

Una nueva ovación, el ambiente desde luego se estaba caldeando.

- ¡Y ahora demos paso al primer combate! ¡Van a enfrentarse la DUQUESA CHIE...!

- Y EL VETERANOOOOOOOOOOOOOOOOO... ¡¡¡OOOOOOOOOOOOSAKAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!!

Mientras el público rugía, Mushik pegaba un respingo exclamando ¡¡Osaka está aquí!! con Hikari respondiendo ¿Con lo mal que quedó en el último torneo le han dejado participar? burlonamente sin perder la sonrisa. Shen por su parte se cruzó de brazos y sonrió, repentinamente deseoso de ver el primer combate.

Los convocados no tardaron en saltar a la palestra. Chie era una muchacha que apenas acababa de alcanzar la adultez, superando como mucho los 20 años, vestía de forma muy rimbombante - al estilo de la ropa de alto standing de Kalos - y portaba un bolso que todos reconocieron como un portapokéballs federado. Osaka por su parte entró en la arena con tranquilidad, vistiendo un forro polar gris, pantalones vaqueros negros y su cinturón sencillo en el que las 6 pokéball se agitaban, ansiosas.

- ¡¡QUE COMIENCEEEE...

- ...EL COMBATEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE!!

Fue instantáneo. Casi sin que se pudieran ver siquiera sus manos, Chie extrajo de su bolso una Pokéball y la lanzó al grito de ¡¡ADELANTE, CLOYSTER!!. Osaka, que desenganchó la cápsula de su cinturón con más parsimonia, la lanzó enérgicamente.

- ¡A por él, Opticable!

Lo que salió de la Pokéball del veterano acalló al público antes de empezar a provocar murmullos y risitas. Frente al imponente Cloyster se alzaba un pequeño Dedenne que movía las antenas de sus carrillos con inquietud.

- Pe... - Chie tardó un poco en reaccionar, y cuando lo hizo, estaba furiosa - ¿¡Pero donde te crees que estás!? ¡Esto es un torneo de campeones! ¿¡POR QUÉ ME INSULTAS SACANDO A UNA MISERABLE RATA!?

Hikari se llevó la mano a la cara, aunque Mushik no supo identificar si era por la reacción de Chie o por el Pokémon convocado por Osaka el cual, por cierto, no respondía en absoluto a su contrincante, sólo sonreía confiadamente esperando a que acabara.

- Opticable ¡Moflete eléctrico! - Ordenó, echando el pequeño Dedenne a correr inmediatamente hacia un Cloyster que no reaccionó a tiempo a la orden de su maestra, fallando el golpe.

- ¡Aplasta a esa rata! ¡¡TENAZA!!

Opticable escapó de las valvas, llegando hasta el rostro de la gigantesca ostra y frotando sus pequeños mofletes contra esta antes de retirarse de un salto de nuevo al lado de su entrenador.

- ¡No importa que lo hayas paralizado! ¡¡CANTO HELADO!!

- ¡Hierba Lazo!

Con una rapidez inusitada, Cloyster generó una pequeña masa de hielo que lanzó al Dedenne antes de que pudiera reaccionar, acto seguido este hizo salir del suelo, rompiendo el empedrado, un par de hiedras que engancharon al pokémon de hielo, estampándolo contra el suelo.

- ¡¡¡CANTO HELADO OTRA VEZ!!!

Pero el movimiento no llegó, en el rostro de Cloyster se podía ver que estaba sufriendo por moverse, y Osaka dio una última orden.

- ¡Opticable, Carga Parábola!

Desde las antenas de sus carrillos, Opticable mandó una última descarga que regresó instantáneamente a su origen. Una vez terminó el ataque, Dedenne parecía recién salido de la cápsula mientras Cloyster caía inconsciente.

Los murmullos regresaron, pero esta vez con estupor. Shen y Mushik sonreían de oreja a oreja, mientras Hikari sólo observaba atentamente.

Chie estaba visiblemente enfadada, llamó a Cloyster mientras lanzaba una nueva pokéball a la arena.

- ¡¡SAL, SERPERIOR!!

Nada más oír el nombre del nuevo Pokémon el veterano reaccionó, llamando a Opticable para mandar a otra criatura a combatir a su vez.

- ¡Suisei, te toca!

No hubo risas, ni murmullos, la multitud enmudeció cuando el terreno fue ocupado por la tremenda evolución final de Snivy y un imponente Scolipede.

- ¡GOLPE AÉREO! - Ordenó la Duquesa con una sonrisa de triunfo.

- ¡PROTECCIÓN!

En una impresionante maniobra, Serperior se impulsó y atacó desde el cielo con su cola, pero Suisei se enrolló sobre sí mismo, anulando el golpe, mientras echaba a rodar.

- ¡Que empiece el show! - Lanzó Osaka al aire mientras su pokémon se desenrollaba y echaba a correr sin parar, rodeando a la serpiente.

Shen lo identificó apenas Suisei se desenrolló manteniendo el momentum.

- ¡Impulso!

Aunque el creciente fervor del público no dejaba escuchar a los entrenadores, Chie parecía gruñir, cuando dio la siguiente orden a Serperior lo hizo casi a voz en grito.

- ¡PÁRALO AHORA MISMO! ¡¡¡COLA DRÁGON!!!

Un nuevo coletazo, pero el Scolipede de Osaka, en su movimiento continuo, lo evitó sin dificultad.

- ¡Suisei! ¡¡Puya Nociva!!

Bastó un sólo golpe, con los cuernos rezumantes de veneno, para hacer que el majestuoso Serperior mordiera el polvo. Pese a ello, Scolipede no frenaba.

Tras llamar a su Pokémon, Chie mandó el último según estipulaban las normas.

- ¡Se acabó! ¡¡FRÉNALO, GOLEM!! ¡¡¡DOBLE FILO!!!

Obedeciendo el comando aún antes de salir de la cápsula, la mole rocosa embistió directamente, pero Suisei obedeció con mucha más rapidez la orden de Osaka.

- ¡Relevo! - Apuntando con la pokéball de Scolipede para devolverlo a ella, lanzó a otra criatura a la batalla. Cuando este aún tenía la forma de pura energía, entró en contacto con Suisei, el cual volvía a su refugio - ¡Cor Tauri! ¡¡DESQUITE!!

Aunque la naturaleza de Desquite consistía en duplicar el daño si se sufría algún impacto, el aumento de velocidad que Cor Tauri, el Bouffalant de Osaka, recibió de Suisei gracias a relevo se encargó de potenciarlo de forma natural, no obstante no fue suficiente frente a la férrea resistencia de Golem y ambos pokémon, mareados y al límite de sus fuerzas, yacían el uno frente al otro en el centro de la arena.

- ¡Es nuestro oportunidad! - Empezó a gritar ella - ¡Sus otros dos pokémon no pueden hacer nada contra ti! ¡Roca afilada! ¡¡ROCA AFILADA!! ¡¡¡DERRÓTALO!!!

Osaka no hablaba, sólo permanecía de pie observando a ambas criaturas luchar por recuperar la pisada firme. Si su Bouffalant no lo conseguía a tiempo no lo forzaría a seguir, ya era todo un mérito haber dejado en aquel estado a semejante mole.

Un OOOOOOOOOOOOOOOHHH del público acompañó al momento en que Golem se estabilizó y dio un pisotón en el suelo para ejecutar el roca afilada, pero una corazonada hizo al veterano lanzar un último comando.

- ¡Cor Tauri! ¡¡INVERSIÓN!!

De la nada, el búfalo se levantó desde su posición derrotada y enganchó las piernas del Golem con sus cuernos para, acto seguido y en un esfuerzo sobrehumano, levantarlo y tirarlo a su espalda mientras el público rugía. Al dar con su coraza en el suelo Golem quedó inmediatamente inconsciente para terror de su entrenadora, y los locutores proclamaron el resultado desde el yate.

- EL VENCEDOR ESSSSSSSS...

- VETERANOOOOOO

- ¡¡OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOSAKAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!!

Mientras la multitud rugía, algunos entrenadores miraban la arena con estupor, entre ellos Hikari, que tras unos segundos en silencio finalmente lanzó una pregunta a su marido.

- Oye... ¿Qué acaba de pasar?

- Algo que llevaba tiempo sin ver - Respondió Mushik - Bouffalant respondió en el momento justo a la orden de Osaka... u Osaka se dio cuenta en el momento justo de que Bouffalant estaba listo para combatir... Una compenetración así algo terriblemente difícil.

- ¿Suerte? - Preguntó ella de nuevo - Está claro que cuando sacó a Cor Tauri - Se había quedado de inmediato con el nombre. Hikari gustaba de dar nombres a sus pokémon, y se le daba bien memorizar los nombres de los demás - quería usar el impulso de la velocidad para tumbar al Golem de un golpe, pero no resultó.

- Puede ser suerte... o puede que no - Concluyó su esposo - Es un veterano, los veteranos tenemos nuestros propios trucos - Sonrió - Ya son muchos años en esto, cielo.

Con el público aún excitado por el combate, Osaka se aproximó a Cor Tauri y acarició su mullida pelambrera afro mientras le dedicaba un animoso ¡Bien hecho!, momento en el que el Pokémon se derrumbó, alarmando al veterano, que se arrodilló junto a él para comprobar su estado. Shen estuvo a punto de saltar a la arena para atenderlo, pero se detuvo al ver que Chie se aproximaba también, y no de buen ánimo.

- Me acuerdo de ti - Dijo la duquesa, mientras le dirigía una mirada de enojo teñida con un tinte de superioridad - Tú eres ese entrenador que perdió miserablemente en un torneo de novatos quedando quinto ¿No es así?

Osaka no la miró, ni siquiera articuló una sola palabra, sólo continuaba revisando a Bouffalant.

- ¿¡Qué pretendes demostrar, perdedor!? - Insistió Chie. La palabra perdedor llegó a oídos de Mushik, Hikari y Shen, los cuales tuvieron el impulso de replicar de inmediato. Hikari tuvo incluso que detener a su marido, el cual se dispuso a avanzar entre la multitud.

- Yo no busco demostrar nada - Respondió finalmente el veterano - Sólo hago lo que llevo haciendo durante 15 años: Lucho a mi manera, junto a los pokémon que he capturado y criado, y no me importa si son poderosos o no - Finalmente, devolvió a Cor Tauri a su cápsula, y lanzó a Chie una mirada cargada de reproche y desprecio - La forma en la que exigías a tu Golem sin considerar su estado... Aunque ganases no habrías llegado lejos en este torneo.

- C... ¿¡CÓMO!?

Ignorándola, se levantó y encajó la pokéball en el cinturón. Sin cruzar sus ojos con ella de nuevo le dedicó una última frase.

- Vuelve a Kalos, y entrena tus propios Pokémon.

Abandonando la arena por fin dejando desconcertada a su rival, Osaka desvió la vista al sentir una voz masculina que lo llamaba, su gesto sombrío se transformó en sonrisa cuando vio dos rostros que hacía tiempo que no veía, pero que conocía muy bien.

- OSAKAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA ¡AQUÍIIIIIIIIIIIIIIIIIII!

- Pero será... ¡MUSHIK! ¡¡HIKARI!!

Tanto unos como el otro, se abrieron paso entre la multitud hasta reunirse, al encontrarse Mushik y Osaka se recibieron con un abrazo, unas cuantas palmadas en la espalda y muchas risas, tras terminar el saludo con su amigo y dirigirse a Hikari ésta, aún sonriente, le propinó un poderoso puñetazo en el estómago.

- ¡Hala! - Exclamó Mushik, entre risas - ¡Eso fue un buen Mega Puño!

- ¿Y-y eso a qué ha... venido? - Preguntó el veterano como pudo, doblado de dolor - ¡Y tú no te rías!

- ¿¡Tantos años sin vernos y para cuando vuelves a aparecer en la TV haces un ridículo espantoso!? ¿¡Y tú te llamas veterano!?

- Dios, Hikari, tú también no... - Antes de que siguiera quejándose, la aludida lo irguió y le dio un cariñoso abrazo.

- Me alegro de verte de nuevo, Osaka - Celebró finalmente dándole un amistoso beso en la mejilla.

Fueron interrumpidos por la llamada a un nuevo par de aspirantes, ninguno de ellos estaba entre los convocados, así que siguieron conversando.

- Pero Hika tiene razón, Osaka - Repuso Mushik - Yo llegué tarde, pero me dijo que estabas en televisión y ya no te volvimos a ver hasta la entrega de premios ¿Qué demonios pasó?

- Eso, Osaka - continuó ella, que pasó de abrazarlo tiernamente a pellizcar sus mejillas con mucha fuerza - ¿Qué-demonios-pasó?

El veterano, resignado, convenció a la entrenadora para que le soltara los carrillos y decidió contarles qué le pasó por la cabeza en aquel momento.

- Sabéis que siempre estoy aceptando desafíos y apuntándome a torneos ¿Verdad? - El matrimonio asintió - Bien... pues cuando se cerraron las inscripciones de aquel me di cuenta de que todos los que se habían apuntado estaban recién federados, menos yo. Pensé... Me acordé - rectificó - de cuando me apuntaba a torneos de este tipo hace años y siempre, SIEMPRE había alguien con mucha más veteranía y mucho mejor que todos los demás participantes.

- Y te dejaste ganar - Concluyó Mushik.

- Sí - Admitió Osaka - La verdad, los pokémon que participaron conmigo en aquel certamen no están muy contentos con ello tampoco.

- Al menos pudiste haberte dejado vencer de un modo un poco menos patético - Lo riñó.

- No se me ocurrió nada vistoso - Se excusó - Quería perder ese combate, y lo hice. Y oye - Añadió - ¡El chaval que me venció llegó a la semifinal!

Hikari y sobre todo Mushik tenían razón para estar, como poco, molestos por la derrota de Osaka. Si había algo destacable al mirar el registro de combates de Mushik era que su rival estaba entre los tres entrenadores contra los que más había batallado, y gracias a eso sabían que, en caso de perder, ni Osaka ni sus pokémon admitían la derrota sin haber dicho una última palabra... y cuando lo hacían, más que una palabra solía ser un alarido de guerra.

- Supongo que por eso has empezado el combate con un Dedenne ¿No? - Repuso el marido de Hikari - Querías callar los murmullos sobre ti.

- No - Negó el veterano, tajante - Yo siempre uso los pokémon que me apetece, sean cuales sean, ya lo sabes - Y era cierto, Mushik estaba acostumbrado a que los equipos de Osaka raramente se repetían, y no tenía problema en sorprender con decisiones realmente extrañas. En sus más de 15 años como entrenador había preparado para el combate a fácilmente un centenar de criaturas - Lo que sí he hecho ha sido luchar sin ataduras.

Mientras terminaba de hablar, el combate que se estaba desarrollando finalizaba con un final abrupto, rindiéndose uno de los entrenadores frente a otro. Como no habían prestado atención, no se dieron cuenta del por qué hasta que comprendieron que el perdedor era un entrenador monotipo, los cuales solían ser, como mucho, líderes de gimnasio.

Tras un breve descanso, fueron llamados los próximos contendientes.

- EN EL SIGUIENTE COMBATE SE ENFRENTARÁNNN...

- DOMADORRRRR... ¡¡¡EKSKUISSSSSSSSSS!!!

- YYYYYYY ¡PROMESAAAAAAAAAAAAA...! ¡¡¡HIIIIIIKARIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII!!!

Al escuchar su pseudónimo, Hikari corrió a abrazar y besar a su esposo y dio una fuerte palmada a Osaka en el hombro, pronunciando una frase acompañada por una confiada sonrisa.

- Observa y aprende, Osaka. Te voy a enseñar cómo se hace.

La entrenadora fue la primera en saltar a la arena. En su cinturón sencillo las 6 pokéballs se agitaban con ansias.

Su rival tardó un poco más en salir a la palestra, su vestimenta era algo peculiar, con pantalones de aspecto resistente parcheados por todas partes - y de todos los colores - y una camisa descuidada que quedaba escondida bajo una bandolera de cuya asa colgaban 6 cápsulas.

Los domadores eran unos seres peculiares dentro del mundo de los entrenadores. La antigua definición de esta clase (duros entrenadores que llegaban a emplear el castigo físico para enseñar trucos y movimientos a sus pokémon) quedó obsoleta en favor del tipo de entrenador que obtenía a sus Pokémon no mediante el habitual proceso de combate y captura, si no haciéndose amigo suyo de forma natural, domándolos sin llegar a introducirlos siquiera en una Pokéball, no obstante estas eran requeridas a causa de las normativas impuestas por la ACP.

No obstante, siendo esto algo que realmente podía hacer cualquiera con un mínimo de empatía, para ganarse el título era necesario saber domar a los tipos más violentos e irascibles. Por esta razón, los domadores se hallaban entre las clases más respetadas.

Hikari se detuvo a estudiar a su adversario, mirándolo de arriba a abajo, se sorprendió de que, pese a los rasgos duros y cuerpo curtido de éste, Ekskuis lucía un gesto amable. Los domadores, siempre había pensado, debían ser personas tranquilas después de todo.

Llevó su mano a una de las cápsulas de su cinturón, mientras que Eks ya sujetaba la suya en la mano.

- ¡QUE COMIENCEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE...!

La entrenadora desacopló la Pokéball. Sonreía confiada. Pese a que el Domador parecía un adversario duro, las apariencias no lo eran todo.

- ¡...EEEEELLL COMBATEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE!

Ambas Pokéball volaron inmediatamente al campo de batalla. De la de Ekskuis, una Lujo Ball, emergió un robusto Arcanine que rugió al aire, dejando escapar pequeñas llamaradas de su pelaje. De la de Hikari salió un diminuto ser que daba saltitos juguetonamente, emitiendo una pequeña risita cada vez que alcanzaba la altura del rostro de Arcanine.

- ¡Whimsicott! - Exclamó Osaka horrorizado - ¿¡Está loca!?

- Osaka - Mushik le dio una palmada en el hombro - Tranquilízate y observa...

Eks dio la primera orden inmediatamente, mientras la mujer permanecía en silencio, sonriendo.

- Arcanine ¡Envite ígneo!

El imponente sabueso de fuego comenzó a moverse, su pelaje se inflamó y parecía dispuesto a convertir a Whimsicott en una tea, pero repentinamente sus patas parecieron fallarle, y quedó paralizado luchando por moverse.

- Q... ¿¡Qué!? - Exclamó el domador, sorprendido.

- El combate empezó en el momento en que salieron de las Pokéball - Mushik sonreía mientras explicaba esto - Me cuesta creer que no te hayas dado cuenta, Osaka.

- Sí, estaba demasiado preocupado - Admitió el aludido - Ese pequeñajo tiene la habilidad Bromista.

Osaka entonces se dio cuenta de la maniobra. Nada más salir de la pokéball, en sus saltitos, la pequeña hada vegetal había esparcido Paralizador desde su esponjosa melena. Y acababa de empezar...

De repente pareció intimidarse y empezó a lloriquear ante la visión de Arcanine, Ekskuis repitió la orden de Envite Ígneo y funcionó, lanzando a la pobre criatura por los aires, que se levantó como si nada y empezó a llorar de nuevo. Hikari no parecía inmutarse para confusión de Osaka.

- Oye ¿Has entrenado algún Whimsi? - Preguntó Mushik, que miraba a su amigo como si fuera un novato.

- Pues... Sí - Respondió - Es un pokémon defensivo, y muy bueno a la hora de anular a sus rivales.

- Entonces ¿Estás seguro de que no puedes imaginar QUÉ está pasando?

Incluso Arcanine estaba confuso, miraba dudoso a su entrenador que a su vez lanzaba una mirada indescifrable a Hikari, la cual de repente dio una orden por fin:

- Cotona - Llamó al pequeño Whimsicott - ¡Usa Bola Sombra!

De repente, como si hubiera ocurrido absolutamente nada, Cotona se levantó, dio un pequeño bote con la mayor de las sonrisas y generó en sus bracitos dos esferas de pura oscuridad que fusionó en una sola, lanzando a Arcanine en un potente proyectil.

Sabiendo que los ataques de Whimsicott solían ser débiles por naturaleza, el domador no se preocupó y empezó a formular otra orden, pero casi se le desencaja la mandíbula al ver a su imponente Pokémon caer inconsciente.

- Paralizador - Murmuró Osaka, dándose cuenta de lo que acababa de ocurrir - y Llanto Falso dos veces... ¡¡¡HOSTIAS!!!

- Sí Osaka - replicó Mushik - Es tu vieja estrategia, pero a lo bestia. Y aún no has visto nada.

Mientras Eks llamaba a su Arcanine y le agradecía el esfuerzo, Cotona corría a posarse sobre el hombro de Hikari, sonriendo de oreja a oreja.

- Cotona ¿Quieres volver a la pokéball? - Le preguntó su entrenadora con cariño - Ese Envite Ígneo te ha tenido que doler - El Whimsicott asintió, de modo que la mujer lo devolvió a la cápsula - Bien, ahora te toca... ¡A ti! ¡SAL, WIGGLYTUFF!

Osaka reconoció al instante al pokémon que saltó a la arena. Tiempo atrás, cuando Hikari iniciaba su viaje por la región de Johto, él lo había criado para ella.

Al mismo tiempo, Eks hacía su movimiento sacando a un Machamp a combatir.

- ¡Machamp, tenemos que acabar de un golpe! ¡CORPULENCIA!

A su orden, el pokémon luchador tensaba todos sus músculos, flexionando sus cuatro brazos, mientras parecía envolverse de una imponente aura, pero mientras llevaba a cambio esta acción Hikari dio su orden.

- ¡Wiggly! ¡ Robo!

Repentinamente, aquella poderosa aura desapareció para pasar a rodear al suave saco rosa, que la absorbió por completo.

- ¡TUUUUUFFFF! - De algún modo, Wigglytuff parecía más grande ahora, y ciertamente más imponente. Había absorbido los efectos de Corpulencia antes de que Machamp se aprovechara de ellos.

Ekskuis se quedó atónito. El enfrentamiento contra Cotona le había puesto en guardia contra Hikari, aún así no se esperaba aquello.

- Mierda... ¡Machamp, DEMOLICIÓN!

Usando sus cuatro brazos, Machamp se abalanzó sobre Wiggly para golpearlo, al mismo tiempo Hikari lanzó un nuevo contraataque.

- ¡Puño Incremento!

La potencia del golpe de Machamp se vio reducida por la nueva resistencia del hada, mientras que su Puño Incremento no sólo logró empujar al luchador, si no que además aumentó de nuevo la potencia de ataque de Wiggly.

- Y ahora, Wigglytuff ¡¡CARANTOÑA!!

Mientras Machamp luchaba por equilibrarse, Wigglytuff se abalanzó sobre él y lo tumbó jugando con él a algo que parecía una mezcla de pelea de almohadas y Wrestling. Segundos más tarde, Machamp quedaba inconsciente en el suelo.

Un sólo pokémon más. Hikari estaba expectante de verlo, ya que sabía cuál era el tipo que hacía más respetables a los domadores y, suponiendo el nivel de los asistentes a aquel torneo, Ekskius debía contar con él en su repertorio.

- ¡¡ADELANTE, DRUDDIGON!!

Ahí estaba, el tipo Dragón. Los dragones eran los pokémon más difíciles de domar si antes no habían sido dominados en combate, y el que Ekskius acababa se sacar no sólo estaba entre los más intratables, si no que además era de los más primitivos.

- Ya veo... - Rozó con su mano el que iba a ser el tercer pokémon, pero este tendría que esperar. Conocía bien los Druddigon, Mushik había capturado y entrenado uno, y sabía que bien tratados eran peligrosos incluso para el tipo Hada - ¡Cotona, lo siento pero te necesito de nuevo!

Cuando Cotona saltó a la arena, la reacción de Eks fue instantánea.

- ¡No le dejes! ¡CABEZA HIERRO!

Pero era imposible, una vez más Cotona había esparcido Paralizador por el campo de batalla, y el golpe de Druddigon no llegó.

- ¡¡PUÑO FUEGO!!

Al mismo tiempo que el puño del dragón quedaba envuelto en llamas, Hikari retiraba a Cotona dando salida al que era el último de sus tres pokémon escogidos para eliminatoria: Sylveon.

- ¡Hitomi! ¡Te toca!

El puñetazo llameante dio de lleno en la pequeña Hitomi, que salió volando cayendo con dificultad a los pies de su entrenadora. Desde el público, Shen identificó inmediatamente su habilidad: Potencia Bruta. De ningún modo un simple Puño Fuego podría haber hecho volar así a un Sylveon.

- ¡Hitomi! ¿¡Estás bien!? - Hikari, que tampoco esperaba aquel efecto, se arrodilló junto al Sylveon comprobando su estado.

- ¡¡¡VEON!!! - Hitomi parecía regañar a su entrenadora. Ciertamente estaba en condiciones de continuar.

- Pues entonces acabemos con esto ¡Fuerza Lunar!

- ¡Otra vez, Druddigon! ¡¡CABEZA HIERRO!!

El resultado fue el esperado. Druddigon, ralentizado por la parálisis, no pudo alcanzar a Hitomi que proyectó contra él una potente esfera de energía rosada, cuyo brillo era similar al pálido resplandor de la luna. Tras el impacto, el dragón cayó evidentemente inconsciente.

Mientras los locutores anunciaban la victoria de Hikari desde el yate, Ekskuis devolvía a Druddigon a su cápsula y se acercaba a la mujer, que celebraba el resultado del combate con Hitomi, Wigglytuff y Cotona, a los que había dejado salir de sus pokéball.

- ¡Impresionante! - Exclamó con admiración - Creía tener dominada la amenaza que eran los tipo Hada, pero me has dejado de piedra.

Sujetando a Hitomi como si fuera un gato grandote, la entrenadora devolvió una sonrisa.

- Estaba esperando ver un Salamence o un Dragonite, no un Druddigon. He tenido que jugármela - Admitió - Fue un combate emocionante.

Intercambiaron unas pocas palabras desde la grada antes de que la entrenadora guardara a sus criaturas y se dirigiera, con Hitomi en brazos, hacia su marido y Osaka.

- ¡Bien hecho, cielo! - La felicitó Mushik antes de darle un beso en los labios, algo que el Sylveon no apreció mucho al sentirse apretujado entre ambos.

- ¡Gran combate! - Exclamó el veterano a su vez, sonriente - ¡Se te dan de maravilla los tipo Hada!

- ¿Te gustó, Osaka? - Respondió ella con un deje de superioridad fingida - ¿Qué has aprendido?

El aludido quedó pensando durante unos segundos, hasta que se le encendió la bombilla.

- ¡Que yo hubiera usado a Carbink para probar las capacidades de Druddigon en lugar de dejar que la pobre Hitomi recibiera de lleno un Puño Fuego! - Resolvió - Si entrenas pokémon de tipo Hada debes tener un Carbink ¿Verdad?

Segundos después, Mushik se partía de risa mientras Hikari pellizcaba con fuerza las mejillas del pobre Osaka, luciendo una de las sonrisas asesinas más escalofriantes que había visto nunca.

Poco después, la entrenadora y el veterano dialogaban sobre los pokémon tipo Hada al tiempo que Mushik escuchaba con atención. Aunque Hikari era casi una experta en ellos, resultaba que Osaka no se quedaba atrás y ambos habían llegado a entrenar, al menos, un hada de cada especie.

Dado que se trataba de una conversación sobre monotipos, no tardó en salir el tema de los líderes de gimnasio; Mushik recordó con nostalgia el tiempo en que había pertenecido a uno de ellos, y mencionó que su esposa llegó a ser invitada a ser líder de gimnasio, pero lo rechazó por encontrarse aún en medio de sus viajes.

Los combates proseguían mientras tanto, para decepción del trío los pokémon empleados por aquellos entrenadores de élite eran demasiado típicos: Garchomp, Charizard, Scizor, Sylveon, Mawile y otras especies famosas por su excelencia en diferentes campos plagaban las eliminatorias, y la restricción de ataques poderosos limitaba las batallas a bailes de técnicas débiles sin la más mínima emoción. Osaka estaba exasperado "¿¡Y estos son la élite Pokémon!?" repetía en ocasiones ante la poca originalidad de los equipos.

Pasó un rato largo antes de que llamaran un nombre que lo hizo sobresaltarse, no sólo a él si no también a la mayoría de la audiencia y los asistentes al torneo.

- Y EN EL SIGUIENTE COMBATE VAN A... ¡¡¡CHOCARRRRRRRRRRRRRR!!!

- CRIADOOOOOOOR... ¡¡¡SHEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEN!!!

Hubo un sobresalto general, Osaka soltó un más que audible "NO ME JODAS" y todo el mundo comenzó a murmurar.

No era extraño, los criadores no solían frecuentar los torneos e incluso rara vez participaban en combates. Más centrados en asistir el nacimiento de las criaturas y actuar como curanderos cada vez que era necesarios, verlos participar en un combate pokémon era una rara avis.

Pero, además, Shen era posiblemente el criador más famoso de las seis regiones, conocido como el pionero de la actual ley de crianza y uno de los más reputados, rara vez se le había visto fuera de su clínica. Antaño había estado entre los mejores entrenadores junto a Mushik, Osaka y Krauser, siendo un veterano en toda regla, pero un día sencillamente desapareció de escena y no se volvió a saber nada de él, hasta que su clínica se convirtió en modelo para todas las demás.

- Y EL ELEGIDOOOOOOOO.... ¡¡¡ARTHUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUURRRRRRR!!!

Nuevas sorpresas, nuevos murmullos. Aunque los Elegidos se habían convertido en una clase común con los años, no por ello eran menos admirados. Un entrenador no adquiría el título de Elegido si no tenía entre sus pokémon un buen porcentaje de aquellos a los que se conocían megaevolución, con su correspondiente Megapiedra, las cuales generalmente sólo se encontraban en lugares ocultos o de difícil acceso, convirtiéndose en artículos codiciados.

Los contendientes saltaron a la arena. Shen lo hizo tranquilamente, caminando con los brazos cruzados y la serenidad grabada en su rostro; las pokéball de su cinturón no se agitaban, si no que parecían tan calmadas como él.

Arthur por su parte saltó al área de combate con energías, vestía un pantalón de chándal reforzado y una camiseta de tirantas que dejaba ver su imponente musculatura. Su cabello corto y negro estaba peinado con raya a la derecha y sus ojos derrochaban energía. Mantenía la chaqueta del conjunto atada a la cintura, ocultando las pokéball de su cinturón sencillo, y su mano derecha estaba protegida por un mitón negro en cuyo dorso tenía engarzada una piedra esférica e iridiscente conocida como Mega Llave, usualmente necesaria para desatar la megaevolución.

- ¡Un criador! - Exclamó Arthur nada más posar sus ojos en Shen - ¿Seguro que no te invitaron por equivocación?

El aludido se encogió de hombros.

- Vete a saber - Respondió - Pero bueno, ya que estoy aquí habrá que luchar ¿No te parece?

- ¡Bien dicho! - aprobó el elegido con entusiasmo mientras lanzaba una pokéball - ¡¡ADELANTE, MEDICHAM!!

Mushik llevó su mano derecha a la barbilla mientras observaba el comienzo del combate. Medicham era uno de los pokémon conocidos capaces de Megaevolucionar, y de hecho una medichamita lucía engarzada en un brazalete plateado ajustado al brazo izquierdo de la criatura.

- Casi lo único que los elegidos usan son pokémon megaevolucionables - Comentó el veterano - Es su estrategia, todos sabemos lo poderosas que son las megaevos así que buscan poner nervioso a su rival...

- Haciendo que se ponga en guardia ante una posible megaevolución, sí - Completó Osaka.

- Nos has hablado mucho de Shen, Osaka - Intervino Hikari - Pero no deja de ser un criador, los criadores no combaten ¿Cómo crees que saldrá de esta?

El aludido sonrió.

- Los criadores no combaten, cierto, pero... Shen es un criador de la vieja escuela.

Ante esto, el marido de la entrenadora sonrió.

Sin descruzar los brazos, el criador ordenó salir a su primer Pokémon. La cápsula se abrió automáticamente, y este escapó de ella con un chorro de luz.

- ¡Butterfree! ¡Te toca!

- ¿De la vieja escuela? - La mujer los miró a ambos, alzando una ceja.

- En nuestros tiempos, los criadores criaban para entrenar, cielo - Respondió su esposo.

- Y cuando entrenaban, lo hacían para combatir - Completó su amigo.

Como ocurrió cuando Osaka sacó a su Dedenne a combatir, la salida a la palestra de Butterfree levantó murmullos y alguna que otra risa, pero Shen se mantenía ajeno a todo esto.

- Medicham ¡Puño trueno!

- ¡Butterfree! ¡Defensa Férrea!

El puñetazo llegó, pero antes de ello la mariposa tensó todos sus músculos, y el golpe eléctrico ni siquiera consiguió hacerla retroceder un centímetro. Se hizo el silencio en un instante, pues nadie esperaba que fuera más rápida que Medicham.

- Ahora empieza lo bueno - Indicó Osaka al matrimonio - ¿Cuánto durará Medicham? ¿Apuestas?

Mushi e Hikari sólo observaban, también a ellos les pilló de sorpresa la velocidad de Butterfree.

- ¡Somnífero! ¡Pesadilla! ¡Doble Rayo!

Ocurrió en un instante. Aprovechando la cercanía Butterfree agitó sus alas arrojando sobre Medicham una nube de escamas doradas que lo hicieron perder el equilibrio, somnoliento, acto seguido la mariposa acercó su rostro al de su rival emitiendo una especie de aura negra, y antes de que cayera lo golpeó con un rayo de energía verdosa emitido desde sus antenas.

- ¡Medicham! ¡Despierta! - Arthur estuvo a punto de lanzarse al campo de batalla con preocupación, pero tal y como los normas dictaban aquello lo habría descalificado. Vio a su pokémon dar con sus huesos en el suelo, y sacudirse en lo que parecía una horrible pesadilla antes de perder el conocimiento.

Cuando el luchador regresaba a su Pokéball, el público había pasado de la risa al estupor, y de ahí al horror. Mushik e Hikari tenían la boca abierta.

- Un... ¿Un Butterfree puede hacer eso? ¿¡Pesadilla!? ¿¡En serio!? - Exclamó el veterano.

- Con lo bonitos que son... - Lamentó ella - ¡Eso dio miedo!

Osaka sólo miraba extrañado a la arena, había torcido ligeramente el cuello, alzado ambas cejas y cruzado los brazos, atrayendo inmediatamente la atención del matrimonio.

- ¿Ocurre algo, Osaka? - Preguntó Hikari tras darse cuenta de la expresión de su amigo.

- Sí, esto no es normal - Respondió - Shen es implacable, pero no TAN implacable. Se suele tomar su tiempo para estudiar al adversario, y lo que acaba de hacer es arrasarlo.

- ¿Entonces...?

- Tengo una teoría. Veamos qué hace en el siguiente turno.

En shock, Arthur retiró a Medicham, miró por un segundo la cápsula y lanzó una mirada de horror hacia el criador. Shen por su parte seguía de brazos cruzados, pero su postura se había tensado un poco, sus hombros estaban más elevados y los antebrazos un poco adelantados, su mirada, seria y relajada hasta antes del combate, reflejaba alivio.

- ¡Ahora arrasaremos nosotros! - Espetó el Elegido mientras cogía su siguiente Pokéball - ¡Gyarados, sal!

Ocupando casi toda la extensión de su lado del ring, un enorme Gyarados erguido sobre la mitad inferior de su cuerpo enroscado se materializó ante los presentes. Shen y Butterfree intercambiaron miradas, y la mariposa se elevó hasta quedar al nivel del rostro del pseudodragón acuático. Aunque por su tamaño no podían verlo, en la cornamenta que adornaba su temible rostro lucía una suerte de corona con una gyaradosita engarzada.

- ¡Paralizador!

- ¡¡¡Colmillo Hielo!!!

En esta ocasión, el Pokémon de Arthur fue más rápido y atrapó al bicho entre sus fauces aladas. Cuando Butterfree cayó al suelo, el criador deshizo su pose, se adentró en la arena y se arrodilló junto a él, acariciándolo mientras lo devolvía a su Pokéball.

- Un trabajo grandioso. Descansa.

- Vale... ahora lo entiendo - Comentó Osaka mientras veía al criador regresar a su lugar.

Mushik e Hikari lo interrogaron con la mirada.

- Está nervioso - Explicó - Shen, quiero decir. El problema de los criadores es siempre el mismo: No tienen experiencia. Cada vez que Shen y yo combatimos nunca sabe responder a mis megaevoluciones, y se está enfrentando a un elegido...

- Quiere quitárselo de encima cuanto antes - Dedujo Hikari.

- Shen no suele cambiar de pokémon - Continuó tras asentir - Pero lo hace si sabe que está en desventaja. Es obvio que si sacan un Gyarados contra un Pokémon volador es para responder con un Colmillo Hielo, pero se la ha jugado y ha intentado dormirlo sin querer comprobar su velocidad.

- Entonces... ¿El "legendario" Shen va a perder? - La pregunta de Mushik obtuvo como respuesta inmediata una mirada asesina de Osaka, que no recibió nada bien el retintín de la palabra legendario.

- Que yo sepa - Replicó tras un par de segundos de ojos de puñal - Soy el único que ha usado megaevoluciones contra él, la mayoría de sus adversarios son niñatos que están de viaje y buscan problemas con la gente que asiste a su clínica. Si no empieza a pensar en condiciones - Exhaló aire por la nariz - Sí, va a perder.

Shen, a quien le pitaban los oídos, regresó a su lugar y miró hacia arriba, contemplando al Gyarados de nuevo con los brazos cruzados. Era rápido, era fuerte, y casi con toda seguridad era resistente. No podía arriesgar.

- ¡Emolga, te toca!

Nuevamente sin descruzar los brazos llamó a su pokémon, que salió de la cápsula inmediatamente por sí solo. Nada más poner los pies en el suelo y emitir un entusiasta ¡¡MOLGA!! miró hacia arriba, y después a su entrenador.

- Volador-Agua, Emolga ¿Crees que puedes con él?

Sin abrir la boca, la ardilla voladora eléctrica echó a correr hacia Shen y escaló su cuerpo hasta llegar a la coronilla, se escucharon algunas risotadas de gente que pensaba que se había acobardado, pero todos se callaron cuando la criatura encogió sus patas y saltó con todas sus fuerzas, extendiendo su membrana para flotar en el aire justo a la altura de la cabeza de Gyarados.

- ¡Creía que me tomarías en serio! - Arthur parecía ofendido - ¡Colmillo Hielo otra vez!

- Eres tú quien no NOS toma en serio - Replicó Shen con serenidad - ¡¡TRUENO!!

Gyarados fue más rápido, y atrapó a Emolga en sus fauces otra vez. Emolga, como pokémon volador, acusó el ataque de forma brutal, pero la capacidad ofensiva del pseudodragón no pareció ser suficiente y la ardilla, sin salir aún de su boca, liberó una poderosísima descarga que lo hizo sacudirse con violencia.

Segundos después el público tenía que abrir su cerco para hacer sitio a Gyarados, que caía al suelo derrotado. Emolga se liberó en mitad de la caída y quedó flotando en el aire, manipulando sus membranas para descender lentamente a la altura del criador. Shen no pudo dejar de advertir que el pokémon estaba gravemente herido, y mantenía el equilibrio en el aire con dificultad. Hizo ademán de llevar su mano a la pokéball de la criatura, pero tomó otra decisión.

- Emolga ¿Crees que puedes seguir? - Preguntó, temiendo en parte la respuesta.

- E.. mo... ¡EMOLGA! ¡¡EMOLGAGA!!

Emolga parecía reñirle, era un pokémon orgulloso y parecía especialmente lanzado tras haber resistido el Colmillo Hielo de Gyarados. Shen suspiró, no lo iba a llamar en contra de su voluntad.

Apenas había desaparecido Gyarados cuando el tercer Pokémon de Arthur saltó a escena. Era un Blaziken con un peto en cuyo centro se hallaba una blazikenita, y la forma en que movía sus patas hizo que Osaka se diera una palmada en la cara.

- Impulso ¿Eh? - Murmuró Mushik.

Una gota de sudor frío recorrió la frente de Shen, él también había reconocido la habilidad Impulso. Por un segundo se preguntó si ganaría aquel combate.

- ¡Blaziken! ¡¡MEGAEVOLUCIONA Y USA PROTECCIÓN!!

El criador chasqueó la lengua.

- ¡Emolga! ¡Respiro y prepárate para el próximo movimiento!

Con un brillo anaranjado, la fisionomía de Blaziken empezó a cambiar, las plumas de su cabeza se elevaron, las de su pecho y muslos se tornaron negras y sus muñecas ahora llameaban constantemente. Aquel pokémon exudaba poder.

Emolga por su parte se posó suavemente y contempló a Mega Blaziken, que creaba una esfera llameante a su alrededor mientras movía sus patas sin parar. Si había alguna posibilidad de que la ardilla pudiera superarlo en velocidad se había esfumado por completo. Ahora ¿Podría llegar a tocarlo tras recibir el próximo ataque?

El público parecía haber aceptado cuál iba a ser el resultado del combate y se mostraba distendido, pero Hikari, Mushik y especialmente Osaka se mantenían tensos y en silencio, rompiéndolo sólo cuando Mushik lanzó al aire un "¡Novatos! Las megaevoluciones no son invencibles"

Comentario que, por cierto, pareció abrir el próximo turno, Arthur ordenó a su pokémon usar Patada ígnea, y Shen Acróbata, naturalmente Blaziken golpeó primero y mandó a volar a Emolga, pero este volteó en el aire y regresó atacando mientras planeaba con una pirueta, sin embargo el defensivamente débil pokémon de fuego no pareció sentir el golpe, y apenas la ardilla voladora se posó en el suelo comprendieron por qué.

Emolga lucía una fea quemadura en el punto en que había impactado la pierna de Blaziken, había resistido el ataque y sido capaz de contraatacar, pero nada más posarse en el empedrado cayó al suelo, inconsciente e incapaz de continuar.

Arthur, por fin, sonreía con superioridad mientras Shen devolvía a la criatura a su cápsula dándole palabras de reconocimiento y ánimo. Al regresar a su lugar parecía que no iba a cruzar los brazos esta vez, pero lanzó una última mirada al megapokémon y se corrigió.

- Decididamente no me vas a tomar en serio ¿Verdad? - Le lanzó Arthur al ver esto, ante lo que Shen frunció los labios.

- Piensa y di - respondió el criador con un suspiro - lo que te dé la gana ¡Hawlucha, acabemos con esto!

El elegido miró al pokémon recién salido de su cápsula, después a Shen y por último de nuevo a la criatura.

- ¿Tres dobles tipos con volador? ¡Los criadores no sabéis nada de los combates pokémon! ¡Blaziken, destrúyelo con una patada ígnea!

- Y los elegidos al parecer no sabéis nada de vuestros propios pokémon... ¡Hawlucha, usa Acróbata!

Por un segundo, una vez más, pareció que el megapokémon iba a atacar primero, pero de repente su cuerpo pareció fallarle y quedó clavado en el sitio, entre tanto Hawlucha saltaba y, con las plumas que colgaban de sus brazos, planeaba hacia Blaziken y lo derribaba con una bonita acrobacia. Al tocar el suelo, la megaevolución se deshizo, y lo único que quedó fue un Blaziken normal inconsciente.

La sorpresa y las ovaciones fueron mayúsculas, tres pokémon usualmente considerados inútiles en la escena competitiva acababan de tumbar a un Gyarados y un Mega Blaziken, no era algo no visto para muchos, pero sí que resultó indudablemente espectacular.

Mientras Arthur llamaba a su pokémon, Shen se acercaba a él, quedando a una distancia en la que asegurarse de que llegaría su voz entre todo el gentío.

- Podrías haber ganado - Le espetó - Pero estabas tan ciego con el poder de tu megaevolución que ni siquiera te diste cuenta de que la Electricidad Estática de Emolga paralizó a Blaziken y ya no movía sus patas como antes - Arthur, que asistía a su Pokémon, alzó la vista para mirarlo - El poder y los ataques no son los únicos factores que deciden el combate, la resistencia y las habilidades de los pokémon también.

Quedó mirando a su rival unos cinco segundos en espera de cualquier reacción y después echó a andar, dándose la vuelta en silencio.

"Toparme con un elegido en la primera ronda ha sido mala pata" Pensó.

Ni cinco pasos había dado cuando una voz, bien conocida para él, sobresalió entre la rugiente euforia.

- ¡¡¡EEEEEEEEEEEEEEEEEEH, PIXORRA!!! ¿¡QUÉ MIERDA DE COMBATE HA SIDO ESE!?

Volteó para encontrar a Osaka saliendo a su encuentro, nada más verlo sonrió con energías y respondió con un "Al menos yo no he quedado quinto en un torno de novatos, mamón"

Los dos se echaron a reír y saludarse mientras Mushik e Hikari les daban alcance. El matrimonio, antes de proceder a las presentaciones y seguir hablando, quiso volver al lugar donde se encontraban antes, más tranquilo al estar en la retaguardia del gentío.

- Bueno, er... Pues no sé si tengo que presentaros realmente... - Comentó Osaka una vez estaban de vuelta a su relativamente tranquilo sitio.

- La verdad es que no - Respondió Mushik de inmediato - Shen ¿Verdad? Dudo que haya nadie de nuestra quinta que no te conozca - Hikari asintió con la cabeza - Nosotros somos...

- Hikari, la campeona de todos los torneos celebrados en los últimos 2 años en Johto - Lo interrumpió el criador - Y Mushik, campeón imbatido de la región de Johto ¡Imposible no conoceros!

Todos se sonrieron y comenzaron a hablar animadamente, mientras al fondo se anunciaban otras batallas la conversación iba pasando a los combates que habían tenido, uno por uno. Shen confirmó con cierta vergüenza lo que su amigo había supuesto: Se puso nervioso al verse frente a un elegido, y quería terminar el combate antes de ver ninguna megaevolución. Obviamente, falló. Por supuesto no faltó más cachondeo para el torneo fallido de Osaka, el cual parecía haber sido visto por toda la comunidad Pokémon.

Tras ir Hikari y Osaka a un restaurante cercano para comprar algo de comida para los cuatro - Mushik y Shen no se movieron de allí ya que el primero aún esperaba su combate - se desplazaron a un banco cercano y emergió un nuevo tema de conversación.

- Igual esto te lo han preguntado mil veces - Articuló Hikari tras tragar una buena tenedorada de spaghetti carmesí, una variedad con bolognesa picante que era el plato estrella del Restaurante Carmín - pero ¿Cómo es que aún siendo criador pokémon sigues combatiendo?

- Hmmmm... - Shen se lo pensó con calma, con su bol de ramen entre las manos - Podría decir que en parte es culpa de - Señaló a Osaka con la cabeza - el cabezón este de aquí, pero bueno, terminé mis viajes, monté mi clínica, y antes de darme cuenta mantenía a mis Pokémon en forma terminando con las disputas que se daban en las cercanías de la clínica y haciéndole el gusto a los que querían "echar un combatito antes de ir al Centro Pokémon"

- ¿En serio? ¿Hay gente que hace eso? - Mushik estaba legítimamente sorprendido - ¿En una clínica pokémon?

- No quiero sonar como un carroza, pero... los entrenadores de hoy no tienen la más mínima paciencia ni respeto - Dio un sorbo al caldo de su ramen, pese a que estaba hirviendo. Parecía disfrutarlo así - Incluso algunos adultos no tienen problema en desafiarme aunque advierta que hay recién nacidos durmiendo con sus padres. Nos irrita. A mí y a mis pokémon.

- ¡Espero que les deis buenas lecciones! - El campeón saboreó el Risotto que aún había en su boca y después lo tragó.

- ¡Oh! Puedo asegurarte que lo hacemos - Respondió el criador con una sonrisa.

- Eso me recuerda - Osaka intervino tras un corto silencio en el que todos estaban comiendo. Él daba buena cuenta de una ración de carne en salsa con patatas fritas - Que he estado pensando en el criterio que se ha podido seguir para seleccionar a la gente para este torneo. Por más que se diga que aquí se ha reunido La créme de la créme yo no veo más que un puñado de niñatos con estrategias de libro y más hambre de victoria que otra cosa.

- ¿Y? ¿Alguna teoría? - Preguntó la entrenadora.

- Creo que el número de victorias registradas - Metió un trozo de carne en su boca y continuó hablando tras desplazarlo a uno de sus carrillos - Si pensamos en un factor común entre los cuatro... - Señaló a Mushik - Tú eres el Campeón y no puedes negar ningún desafío, aparte de los que lanzas por tu cuenta - después a Hikari - Tú vas barriendo de torneo en torneo - acto seguido a Shen - Tú te dedicas a espantar moscones de la clínica - y por último a sí mismo - y yo desafío a todo lo que lleve pokéballs en el cinturón.

- Pero el número de victorias no significa nada, Osaka - Inquirió Hikari - Puedes haber vencido a 1.000 mocosos, y seguir siendo pelele.

- El PokéGearNET guarda un registro de la gente con la que combates, así que si tienen acceso a nuestros perfiles - El cuarteto recordó inmediatamente cómo las invitaciones llevaban sus nombres reales escritos mientras el Campeón pronunciaba estas palabras - Sabrán también si hemos derrotado a algo más que simples y pequeños idiotas. Eso también nos ayudaría a aclarar... Shen ¿Puedo ver tu Gear?

Con un relajado "¡Claro! Aunque no verás nada especial" el criador se lo tendió, cogiéndolo y dirigiéndose inmediatamente al registro de victorias.

- Veamos... una pareja de jóvenes, niño, niño, veterano, promesa... ¡Coño! ¡Un campeón! - Hikari y Osaka voltearon la cabeza casi de inmediato. Shen solamente siguió saboreando su Ramen - ¡Líderes de gimnasio! ¡Yo conozco a todos estos!

- No es para tanto - Comentó el criador como si nada tras masticar un poco - Son todos "ex"

- ¡Pero eso no le quita mérito! - Exclamó Mushik - Algunos de estos son los predecesores de los actuales líderes de gimnasio de Hoenn y Sinnoh ¡Y este es el Ex-Campeón de Hoenn!

- Mmm-hm - Con un largo sorbo, Shen bebió el caldo de su bol de Ramen, finiquitándolo - Un verdadero idiota. Vino con un Ditto y algunos de sus Pokémon porque iba a "jubilar" a los anteriores, que según él fueron "los culpables de que abandonara el trono de Hoenn"

- Ju... ¿Jubilar? - Hikari parecía perturbada por esta palabra, parecía imaginarse lo peor.

- Quiero creer que pensaba liberarlos en la Zona Safari, como hacen muchos entrenadores retirados - Continuó el criador - En todo caso la mayoría de los que veis ahí son entrenadores caídos de su puesto de importancia que, frustrados, se dedican a desafiar gente para derrotarla y mantener su ego de campeón/líder de gimnasio/loquesea. Cuando llegan a mi clínica, creen que un criador es presa fácil. Les doy una paliza, corren la voz, viene más gente y el círculo se repite, así que...

- El número de victorias es mareante... - Concluyó mientras tendía el PokéGearNET a su dueño

- ¡Gracias! - Aceptó Shen con una sonrisa mientras lo recogía.

Tras esto, pasaron a temas más intrascendentes mientras el tiempo y los combates pasaban, Osaka bromeó un par de veces con que habían invitado a Mushik por error y finalmente, casi 2 horas después de la batalla de Shen, sonó la esperada llamada.

- Y PARA CERRAR LA LISTA SE ENFRENTARÁAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAN...

- EL CAMPEÓN DE JOHTO... ¡¡¡MUSHIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIK!!!

- YYYYYYYYYYYYY... ¡¡ENTRENADOR SIMÓOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOON!!

El campeón dio un respingo y corrió a besar a su esposa, una vez lo hizo y recibió un "Buena suerte" de esta su semblante y su porte cambiaron. De esta guisa, con la imagen que daba cada vez que recibía un desafío como campeón, salió al borde exterior del ring.

La persona que le esperaba al otro lado le hizo perder la recién ganada compostura por unos instantes. Reconociendo tanto él como Hikari aquel rostro cuadrado de nariz ancha y cabello revuelto que no parecía haber cambiado nada en los últimos años, incluso el chándal era del mismo estilo de los que aquel entrenador vestía en el pasado, de un color plano con franjas verticales recorriendo brazos y piernas.

- ¡Líder Mushik! - Exclamó el entrenador al ver a su contendiente - ¡Parece que el destino ha decidido portarse bien conmigo!

- ¡Simón! - Reaccionó el aludido tras unos segundos de silencio - Así que llegaste lo bastante lejos como para acabar aquí...

Hikari observaba atónita desde los límites del espacio, hasta que Osaka finalmente habló.

- ¿Y este tipo es...? Porque parece que lo conocéis los dos.

- Es... - Tragó saliva - Un viejo enemigo por llamarlo así - Explicó ella, mientras en el Simón hablaba al campeón, no sin hostilidad - Durante el año en que Mushik fue líder de gimnasio en el Lago de la Furia lo desafió varias veces al mes. No ganó ni una sola de ellas.

- ¡Joder qué manta de tío! - Respondió el veterano a aquello - Vale ¿Y?

En el ring, el campeón esperó pacientemente hasta que su adversario hubo terminado de hablar.

- ¿Has acabado ya? - Preguntó, lanzándole una fría mirada directamente a los ojos - Tardaste un año en pasar del Lago de la Furia ¿Y?

- ¡Mi llegada a la liga pokémon, mi federalización, y mi entrada al mundo competitivo se retrasaron un año! - Replicó Simón, exasperado - ¡Por tu culpa! ¡Los líderes de gimnasio deben enseñar a los retadores y tú sólo te quedabas ahí esperando a ser derrotado! ¡Por eso todo el mundo evitaba tu gimnasio hasta el final!

- ¿Ese es todo su problema? - Shen alzó una ceja - ¿Que nunca pudo vencerle?

Tras escuchar las palabras de su rival, Mushik empezó a trastear en su PokéGearNET. El combate empezaba a retrasarse pero nadie parecía tener ninguna queja, puesto que de todos los que se habían dado hasta el momento, este pintaba ser el más tenso con diferencia.
Además, todo el mundo quería ver en acción al campeón de la que se consideraba la liga más difícil de las 6 conocidas.

Una vez hubo terminado, el campeón volvió a mirar a Simón.

- Nunca quise enseñar nada en mi gimnasio - Dijo - Quien viniera al Lago de la Furia a desafiarme debía haberlo aprendido todo sobre los Pokémon, de lo contrario no era digno de enfrentarse al Alto Mando - Guardó el PokéGear en el bolsillo de la chaqueta, y desenganchó una de las pokéball del cinturón - He decidido hacerte un favor, y te voy a dar la oportunidad de derrotarme no como participante en este torneo, si no como líder del gimnasio de tipo Tierra en el Lago de la Furia.

- ¿¡Te burlas de mí!?

Con un elegante movimiento, Mushik se quitó el sombrero e hizo una reverencia con él.

- Escoge tu pokémon, retador, porque ahí va el mío - Lanzó la cápsula a la arena - ¡¡Adelante, Sejuani!!

Cuando la luz se disipó, reveló un Mamoswine que, imponente, dio un pisotón con su pata delantera derecha, mientras rugía.

- Los tres pokémon que voy a usar en la eliminatoria serán de tipo tierra - Espetó - Si has llegado hasta aquí, deberías ser capaz de derrotar mi equipo de líder de gimnasio.

Simón apretó los dientes, sintiéndose insultado. Tras un par de segundos de duda, cogió una de sus pokéball y las lanzó a la arena.

- ¿¡Tantas ganas tienes de perder!? ¡¡Adelante, Blastoise!! HIDROBOMBA

Fue inmediato. Nada más pisar el suelo la tortuga orientó sus cañones y proyectó desde ellos un inmenso chorro de agua a presión que Sejuani encajó de lleno. Pareció que iba a caer, pero respondió de inmediato al comando del campeón.

- Liofilización.

El Mamoswine abrió la boca y su adversario empezó a perder la fuerza en sus rodillas, al punto en que parecía que su concha lo iba a aplastar en cualquier momento. Cuando el ataque terminó, ambos pokémon parecía al borde del colapso.

- Que... ¿Qué?

El entrenador estaba atónito. Conocía ese ataque, pero no sabía que un Mamoswine pudiera aprenderlo. No obstante, no tenía más tiempo para dudar. Además ¿Cómo podía un pokémon de tipo Tierra haber sobrevivido a una Hidrobomba? Aquel Mamoswine no llevaba nada equipado, ni había masticado una baya ¿¡Qué había pasado!?

- ¡¡Hidrobomba otra vez!!

En el tiempo en que Blastoise reorientaba sus cañones, Mushik hizo a Sejuani volver a su pokéball y lanzó otra que ya había preparado en su mano izquierda.

- Quaglady ¡Fuerza!

La hidrobomba fue recibida y absorbida por una forma pequeña y redondeada que embistió a Blastoise contra la presión de los cañones. Cuando la tortuga gigante cayó inconsciente, se reveló que el pokémon responsable había sido un pequeño Quagsire que regresaba parsimoniosamente a los pies de su entrenador.

- ¿Era buena el agua de ese Blastoise, Quaglady? - Preguntó el campeón con una sonrisa mientras lo acariciaba.

- Quaaaaaaaaaaaaaaaaag...

Alzó la mirada para cruzarla con su adversario, este lo miraba con impotencia y algo de odio.

- ¿¡Qué ha sido eso!? ¿¡Por qué tu Mamoswine ha aguantado el hidrobomba!? ¿¡Por qué ese Quagsire no ha salido volando!?

Mushik esperó unos segundos antes de responder.

- Como experto en el tipo tierra, tengo mis recursos - Contestó finalmente - Y si tienes tiempo de gritar, también lo tienes para pensar en una estrategia. Quieres vencerme ¿No?

Tras un sonoro gruñido, el entrenador devolvió a Blastoise a su cápsula y lanzó otra al ring, el pokémon que emergió de esta se elevó del suelo inmediatamente.

- ¡Vamos a fulminar a esa cosa, Tropius!

Tropius, cuyas hojas de palmera mantenían elevado levantando una polvareda considerable, miraba al campeón y su pokémon expectante. Su cuello era tan largo que atravesaba la mitad del campo con facilidad.

- ¡¡Lluevehojas!!

Mushik se alarmó por un momento, pensaba que usaría Rayo Solar, sabía que no había forma de que Quaglady resistiera un ataque de tipo Planta, pensó en devolverla a su pokéball pero esta, en el mismo instante en que se disponía a llamarla, lo miró, y en la usual mirada ausente y tontorrona de los Quagsire vio un destello de confianza.

- Muy bien, Quaglady ¡Roca Afilada!

Y entonces llegó, una enorme tormenta de hojas con un fuerte olor a clorofila, el Campeón la recibió de lleno sufriendo varios cortes en su elegante traje, pero no tuvo noticia de Quaglady hasta la vio rodar fuera de peligro y dar un salto que, al caer, hizo surgir una serie de estalagmitas afiladas que golpearon directamente a Tropius, derribándola.

Sin embargo el daño no fue suficiente, el propio pokémon vegetal parecía tener bastantes energías para combatir, y se levantó con una extraña aura blanquecina rodeándole al recibir la orden de usar, esta vez sí, Rayo Solar.

- Oh, no ¡Ni hablar! - Mushik llamó a Quaglady, para lanzar a otra criatura al combate - ¡Sejuani! ¡Canto helado!

Nada más pisar el campo, Sejuani rugió mientras proyectaba desde su pelaje varios pequeños proyectiles de puro hielo. Tropius, que aún preparaba su ataque, no resistió el embate y cayó inconsciente. Sabiendo que no había forma de que el Mamoswine pudiera aguantar un sólo ataque más, lo llamó al tiempo que Simón, atónito, retiraba su Tropuis.

- Bueno... te queda sólo un pokémon - Resolvió el campeón - y yo aún no he mostrado a mi tercero. Escoge bien, porque tienes tres pokémon que derrotar.

Rechinando los dientes, el entrenador llevaba su mano entre las 4 pokéballs restantes. Finalmente, tras deliberarlo durante casi un minuto, lanzó al combate a su último pokémon disponible.

- ¡Hitmonchan! ¡Ultrapuño a lo primero que salga!

Un hitmonchan, haciendo fintas y con un juego de pies casi mareante, emergió de la cápsula y fijó su mirada en la zona del campo de Mushik, atento a lo que este sacara de su pokéball.

- ¿Intentando no buscar la ventaja de tipo? - Articuló el campeón - ¡Por fin! Tomó su cápsula y, al contrario que con las anteriores, la abrió sin lanzarla - ¡Popocatepelt, te toca!

Obedeciendo las órdenes de su entrenador, Hitmonchan lanzó su puño contra la luz que se posó en la arena, que se materializó en la forma de un imponente Camerupt el cual, recién salido, ya estaba protegido por el magma que emanaba de sus jorobas, emitiendo un calor abrasador ante el que el Pokémon boxeador no tuvo más remedio que retirarse inmediatamente.

Mushik preguntó por su estado a Popocatepelt, el cual respondió con un relincho, y clavó su vista sobre Hitmonchan, cuyo rostro estaba constreñido de dolor. Miró el puño con el que había golpeado al Camerupt, su pecho, y comprendió.

- ¡¡Ahora usa puño Hi-!!

- Retíralo

La interrupción del campeón cogió por sorpresa a Simón.

- ¿Qué?

- Retira a tu Hitmonchan. Ya.

- ¿Qué pasa? ¿Tienes miedo de que triunfe donde Tropius y Blastoise han fracasado?

- ¡Idiota! ¿¡No tienes ojos en la cara!? ¡Mira a Hitmonchan, mira a mi Popo y dime que quieres seguir lanzándolo a dar puñetazos! ¡Retíralo YA!

- ¡Está acojonado! ¡Podemos ganar, Hitmonchan! - Simón parecía pletórico, y agresivo, cosa que hizo a Mushik llevarse la mano a la cara - ¡Puño hielo hasta que caiga!

- ¡Maldita sea! ¡¡A cubrirse todo el mundo!! ¡¡¡ESTALLIDO!!!

Al tiempo que el público, consciente de lo que significaba la advertencia del campeón, se retiraba, Popocatepelt bramó al cielo y sus jorobas, de las rezumaba magma con lentitud, erupcionaron vomitando una explosión de fuego y calor que tragó al boxeador, calcinó la arena y por poco abrasa a ambos entrenadores.

Cuando la temperatura del área hubo vuelto a la normalidad y el polvo y la ceniza se asentaron, lo que quedó fue una llameante área negruzca, Popocatepelt sobre sus cuatro patas y Hitmonchan, a sus pies, con varias quemaduras y cubierto de carbonilla, detrás del Camerupt estaba Mushik, con las manos en los bolsillos, y al otro lado de la arena se encontraba Simón, mirando a su pokémon con incredulidad.

El anuncio del ganador tuvo un efecto que absolutamente nadie esperaba. Simón, que ni siquiera pareció preocuparse por su pokémon, empezó a gritar y maldecir al aire hasta que, con el rostro desencajado, señaló a su adversario, vertiendo su ira sobre él.

- ¡YA ESTÁ! ¡¡¡YA ESTÁ!!! ¿¡ESTÁS CONTENTO!? ¿¡LO ESTÁS!? ¡ME HAS GANADO OTRA VEZ! ¡¡¡ME HAS HUMILLADO OTRA VEZ!!! ¡¡POR FIN ME LLAMAN A UN EVENTO Y TÚ ME ECHAS ANTES DE QUE EMPIECE!! ¡ERES BASURA! ¡¡¡BASURA!!!

Era una escena dantesca, mientras el entrenador gritaba la gente lo miraba con incredulidad, incluso Popocatepelt parecía confuso. Mushik, que parecía impermeable a la tormenta, de repente estalló.

- ¡¡¡CIERRA LA MALDITA BOCA Y MIRA AL RING!!! ¿¡TANTO ME ODIAS QUE TE HAS OLVIDADO DE QUIÉN TE TIENES QUE PREOCUPAR DE VERDAD!?

El bramido no tranquilizó a Simón, pero sí le hizo darse cuenta de que, en efecto, su Hitmonchan estaba en el ring.

- ¡Mételo en la pokéball YA antes de que las quemaduras se conviertan en algo más serio! ¿¡Qué clase de inútil manda a un atacante físico a combatir contra un pokémon que quema al tacto DESPUÉS de que se queme!?¿¡Tan lejos llega tu rencilla conmigo que no te importa lo que les pase!?

Simón, que se estaba dirigiendo a donde se encontraba su pokémon, se detuvo.

- ¡¡Ca-cállate!! ¿¡De quién crees que es la culpa!?

- ¡¡¡TUYA, IMBÉCIL!!! - Bramó Mushik una vez más - ¡¡Mientras otros entrenadores salían derrotados de mi gimnasio e iban a buscar qué es lo que les faltaba, tú me desafiabas varias veces al mes sin esforzarte en cambiar NADA, y como no vencías te dedicaste a mandar amenazas!! ¿¡Crees que no reconocí al cerdo que intentó destruir mi casa con sus pokémon!?

Osaka y Shen quedaron atónitos, y cuando se recuperaron clavaron su vista en Hikari, cuyo gesto era sombrío.

- Así que esa no era toda la historia... ¿Eh? - Articuló el criador con un hilo de voz, a lo que la mujer respondió negando con la cabeza.

- Ese cabrón... ¿¡Por qué cojones no me dijisteis nunca nada!? - El veterano dio un paso adelante, a lo que Hikari reaccionó sujetándolo - ¡¡LO VOY A TIRAR AL MAR!!

Entre tanto, Mushik continuaba arengando a Simón. Habían llegado al punto en que, mientras el campeón continuaba, el entrenador sólo permanecía en el suelo, arrodillado al lado de su Hitmonchan.

- ¿Quieres saber lo que hace falta para derrotarme? Bien ¡Te lo diré! - Ya no exclamaba, pero era evidente que estaba furioso - ¡El lazo con tus pokémon! ¡Ningún entrenador que fuera incapaz de observar a sus pokémon y ver si estaban en condiciones o no de combatir, o que no pudiera combatir codo con codo con ellos como si fueran un sólo ser, podía derrotarme! ¡Todos lo comprendían! ¡Tú eras el único que no! ¡Sejuani resistió el Hidrobomba porque yo sabía que lo resistiría! ¡Quaglady esquivó el lluevehojas porque quería ganar este combate conmigo! ¡Y tú ni siquiera podías ver que tu Hitmonchan estaba quemado! ¡Mételo en su pokéball y ve a un centro pokémon YA, antes de...!

- Amore... ya basta.

Al escuchar la voz de su esposa Mushik detuvo su arenga al instante, jadeaba y sus ojos estaban cargados de ira, aunque se relajaron al posarlos sobre Hikari.

- Ya ha aprendido la lección - Continuó ella - Y si lo retienes más su Hitmonchan estará en grave peligro.

- Eh ¿Eh? - Por alguna razón, el entrenador se dispuso a levantarse, pero una fuerte mano en su hombro lo mantuvo en el sitio.

- Recoge a tu pokémon, sal corriendo al centro pokémon y no mires atrás - Dijo la voz de Osaka desde su espalda - Si ella no estuviera intercediendo estarías hundiéndote ahora en las aguas de Carmín - Liberó su presa y, sin mirar, esperó al característico sonido de la pokéball recogiendo a la criatura.

Cuando los tres regresaron al público con Shen, el matrimonio suspiró, como si acabara de librarse de una carga excepcionalmente pesada. Tras unos segundos de silencio, Mushik volvió a hablar.

- Osaka... ¿De verdad tenías intención de tirarlo al agua?

- Puedes apostar que sí

- ¡Ah, mierda! Hikari ¿¡Por qué lo has parado!? Yo le habría ayudado encantado

- ¡Bah! - Intervino Shen - Osaka es tan torpe que si le ayudas seguro que acabas TÚ nadando en el puerto

- ¡¡¡EH!!!

Tras una risas que actuaron como el mejor de los bálsamos, el cuarteto miró al sol, que ya empezaba a descender hacia las aguas de Kanto.

- Parece que hemos pasado los 4 - Comentó la mujer, mientras contemplaba el cielo, ya anaranjado - Espero que lleguemos todos hasta el final...

- ¿Y a mí por qué me metes, si me acabáis de conocer?

- ...Pixa, no te cargues el momento, anda.


Esta longitud no será una costumbre, es sólo que me apetecía escribir algo realmente largo ^^U (Y no es LO MÁS LARGO que he escrito)
#17
Ya leído el cap 2 debo admitir que me reí mucho con la escena en la que Hikary le increpa a Mushik por su vestimenta, lo vi tan anime ese momento que no pude evitar soltar la carcajada.



Un día común y corriente:

#18
Dios mío, pero que largo, yo hubiera puesto una batalla por capítulo a lo más dos. Encuentro que los enfrentamientos estuvieron bastante bien narrados y descritos, utilizaste un léxico muy amplio. Me agradó mucho que cada uno tuviese una forma distinta de luchar sumamente marcada, ahí es donde se nota que son personas con experiencia y cada vez se conoce un poco más de sus historias. Sería interesante ver a ese tal Simón más consciente de tener un lazo con sus Pokémon y que en algún momento pelease junto a Mushik contra un eventual antagonista. No sé por qué, pero me causó gracia el nombre del Dedenne de Osaka, Opticable, no sé el por qué de ese nombre, pero me llama la atención. Espero pronto un nuevo capítulo.


Lean mi fic: La Historia de Jack Evans
Soy Elven king
(Por si alguien no me reconoce)


#19
Cerrar capítulos largos ha sido algo que siempre me ha hecho sentir particularmente orgulloso. La longitud media de mis escritos con la configuración estándard de Word es de 8 páginas, este en particular fueron 20 y he llegado a escribir episodios de 40 XDU. Es una especie de desafío personal ¿Cuánto tiempo puedo mantener el capítulo sin alcanzar una conclusión?

En este caso, los 4 protegonistas debían encontrarse y Shen integrarse en el cuarteto, hasta que eso no ocurriera no podía cerrarlo, y dado que el momento en que salen a combatir es cuando los demá se dan cuenta de que están ahí, las batallas eran indispensables. Cada uno tiene su estilo personal, aunque en estas preliminares lo cierto es que lo he diluido de un modo u otro, por ejemplo Mushik debe adoptar un enfoque un poco más estratégico debido a que disputa un combate de gimnasio y Shen utiliza un equipo de viaje (llegó volando a Carmín)

El nick de Dedenne se debe a sus bigotes, que se parecen a las viejas antenas de TV, y su cola, cuyo penacho parece un cable de fibra óptica deshilachado :3

Acerca de Simón,
Spoiler
lastimosamente todo personaje eliminado queda fuera del torneo y por ende del fanfic, pero es un personaje que creé para exponer la dureza del mundo competitivo pokémon. Entrenadores para los que la victoria está por encima de cualquier cosa, y pueden llegar a extremos absurdos por rivalidades o envidias, justo el tipo de entrenadores a los que Mushik, desde su posición (antigua y actual) no permitía avanzar


El próximo capítulo no estará centrado en los combates, pero sí presentaré a más personajes. Las eliminatorias están a poco de llegar a su fin.
#20
Tal vez sea bastante precipitado, pero si seguís escribiendo como venís haciendo, éste fic se va a convertir en uno de los mejores que he leído. La forma en la que te expresas, como desarrollas cada personaje me encanta, se notan sus personalidades, sus opiniones, sus sentimientos. La historia no es muy fácil de desarrollar, a mi parecer, mantener a un lector entretenido con solo batallas en un campeonato no es sencillo, no alcanza. El detalle de ser veterano o ex-campeón o ex-líder de gimnasio, las licencias de domador necesarias para transitar en la ciudad (como una licencia de conducir), el pasado de cada uno, los títulos de cada uno, son los elementos que nos identifican (la licencia) o nos mantienen entretenidos. Y el detalle de que no se sabe quién organizó el torneo, el misterio que nos mantiene enganchados. La verdad me encantó. Lo primero que hice al registrarme en el foro fue venir a la sección de Fics (que disfruto mucho) y éste es el primero que leí. Mi primer post es éste, y aviso que a medida que escribas vas a leer muchos más.