Guerra Pokemon
Bueno, como estoy bloqueado con otras cosas, decidí hacer una historia, más para práctica de personajes que otra cosa... Espero que alguien lo lea al menos. [?
![]() Introducción Litio El café se escurría por el suelo, rodeando los trozos de porcelana rota. Litio se agachó para recoger los pedazos pero tardó unos segundos en encontrarlos, ya que no podía apartar la mirada de la pantalla. Los ojos de la periodista eran indiferentes, pero su boca portaba miedo y temblaba al hablar. Tenía prohibido causar pánico en los televidentes, pero ante un hecho de esa magnitud le era imposible. —Hoy a las diecisiete horas se ha producido un suceso horrible en el Puente Saeta. Un Híper rayo partió en dos la estructura, hundiéndola junto con todos los civiles que la transitaban. Se cree que el total de víctimas ha sido de mil, aunque la cifra aumenta a cada momento. Eso lo sabía toda la población de Teselia desde hacía media hora, lo que Litio esperaba oír era qué había sucedido después. Su hogar era la ciudad Porcelana; si alguien había atacado el puente que tenía a pocos kilómetros y aún no lo habían detenido, el puerto y la ciudad corrían el peligro de sufrir el mismo destino. —¿No hay noticias en internet, Fluora? —dijo Litio, observando a su hermana. Estaba nerviosa, todos lo estaban. Descalza y desprolija tecleaba rápido ante la computadora. Miraba fijamente el monitor y las distintas intensidades de luz le cambiaban de manera veloz la palidez de la cara. —La gente está subiendo videos y fotos, pero cada una es de baja calidad y posterior al híper rayo, por lo que todo está cubierto de humo y polvo. Ven y mira, ésta tiene algo inquietante. Litio respondió al llamado y caminó apurado hasta ella. Miró la pantalla y observó la imagen; era una masa de humo impresionante en comparación con los restos del puente ahogándose. No veía nada inquietante, aunque podía ser porque sus ojos se enfocaban en la destrucción. —Aquí, debajo de la masa de humo —Apuntó Fluora con el dedo. No tenía que ver ni con la destrucción ni con el humo, sino con el agua. Debajo del rio no había nada, pero sí sobre él; era el reflejo alargado de una figura verdosa y achatada, borrosa ante las vibraciones del líquido. Bajo la imagen había varios comentarios, algunos decían que era un Serperior mutante, otros que era una conspiración del gobierno para sembrar pánico, pero Litio sabía que ninguna era cierta, todos hablaban bajo la ignorancia de alguien que jamás había salido de la región. —¿Sabes de qué se trata, Litio? Su hermano era alguien extraordinario. Podía reconocer una cantidad inmensa de bestias, incluso si no eran de su región natal. Con solo dieciocho años ya había recorrido tres regiones en busca de nuevos retos. —Parece un Rayquaza —contestó con miedo. Fluora lo buscó al instante en el navegador, pero no obtuvo resultados precisos. Todas las imágenes de lo que había mencionado Litio eran dibujos agrietados y antiguos. En todos ellos se retrataba a una bestia alargada de color esmeralda, con forma de serpiente y unos ojos negros como el abismo. —Si realmente un Rayquaza está en las costas de Teselia… ¡Tenemos que salir de esta ciudad ahora mismo! Ve y agarra un bolso, guarda en él las pokeballs y pociones que puedas, no vamos a morir aquí. Fluora se levantó de su silla con energía, pero no tardó en caer al piso. La sala del departamento tembló de forma violenta. Litio se sujetó a una pared y caminó con el terror sobre sus hombros, hasta llegar a la ventana. Sus pupilas temblaban ante la luz del ocaso, ver la escena hacía que su pecho se comprima. Ondulando por el aire estaba la serpiente celestial a la que tanto temía, envolviendose en los edificios cercanos y disparando rayos de energía con solo abrir las fauces. Dando un grito de guerra. [/COLOR] Magnesio —¿Cómo es que algo tan destructivo y gigante puede habérseles escapado de la vista? ¡Estoy rodeado de idiotas! Y quiero que envíen ya una carta oficial al Gobernador de Hoenn, si esa bestia llegase a pertenecer a su región, tendrá graves problemas. —Pero Señor Gobernador, ¿qué hay de proteger la ciudad Porcelana? Teselia corre peligro —preguntó una voz temblorosa. —¡Que Arceus la proteja! —dijo furioso—. O que lo haga el inútil de su líder y deje de jugar con bichos de una vez. Lo que yo les he dicho es que envíen a los siete líderes de gimnasio restantes a resguardar la Zona Desierto, ¿acaso no oyen bien? Eso era todo lo que podía oír desde detrás de la puerta. Él, siempre que sentía curiosidad por los asuntos políticos de su padre, subía las escaleras del edificio más alto en Ciudad Negra y caminaba con cautela hasta la sala del Gobernador. Para no ser visto por los guardias se escondía detrás de las plantas y macetas de la recepción, o bajo los escritorios de acero oscuro; era la única utilidad de tener once años. Con su oreja aún apoyada en la puerta, sintió como ésta se abría con violencia y lo hacía trastabillar. —¿Magno? ¿Qué haces aquí? —dijo con una mirada sombría. Las cuencas de sus ojos eran profundas y arrugadas. Los huesos de la cara y mandíbula le daban un aspecto austero, que no se alejaba mucho de su personalidad… pero aquella actitud estricta era simplemente con sus empleados. Con su hijo siempre había sido una persona amable y cariñosa. —¡Padre! —dijo abrazándose a la cintura—. Cuando me enteré del accidente tuve mucho, mucho miedo. Madre me dio más miedo aún, encendiendo velas y rezándole a Arceus por seguridad. No quiero morir. Qué bien se le daba mentir, pensó. Magnesio no sentía nada parecido al miedo, de hecho estaba excitado ante la aparición de una bestia legendaria, y la sola idea de pensar en una guerra entre regiones le hervía la sangre. Despues de todo, a él qué le importaban las consecuencias bélicas, no tenía la edad suficiente para ir al campo de batalla y siendo hijo del Gobernador los riesgos se reducían aún más. —Tranquilo —dijo su padre, sacudiéndole el cabello castaño con cariño— En unos minutos te llevaré a casa. Esta ciudad está muy lejos de dónde sucedió el ataque. Por la puerta salió un Persian, especie exótica para los habitantes de Teselia. Su cola se movía sinuosa mientras ronroneaba junto a la pierna del Gobernador, celoso del trato que recibían otros. —Sí, sí. Tu también iras. Junto a su padre y el felino de gran tamaño bajaba las escaleras. Magno, como lo llamaban sus conocidos más cercanos, tenía energía suficiente para bajar los escalones de a tres, mientras que su padre por poco arrastraba el maletín que llevaba en sus manos; siempre volvía a casa cansado y estresado, pero hoy se notaba mucho más. —Si tu madre te castiga por escaparte y venir hasta aquí, yo no te pienso defender. —No creo que se preocupe demasiado, padre. Le he mostrado la Pokeball con el Nidoking que me has regalado, ya no necesitaré el cuidado de nadie —sonrió con inocencia, pero sus pensamientos eran más perversos de lo que su padre hubiera imaginado. [/COLOR] Azufria —Voy a aterrizar —dijo al videomisor que llevaba sujetado a la muñeca. Sobrevolaba los mares de Hoenn sobre el lomo de su Swellow y su bufanda ondeaba al aire como una bandera. Era una chica de diecinueve años, pero nadie lo hubiese adivinado con la vestimenta que llevaba. Sus grandes ojos y largas pestañas estaban cubiertos por antiparras de aviación, y el pelo anaranjado estaba hecho un bulto y escondido debajo del casco que llevaba sujetado desde el mentón. El torso le era cubierto por una cacheta de cuero marrón y gastado. Swellow agitó sus alas de manera frenética y se impulsó a una velocidad mayor sobre las costas del pueblo Azuliza. Zurcó el trayecto que le faltaba para llegar a la orilla y con el solo aleteo de sus alas fue rompiendo las pequeñas olas. Azufria saltó a tierra firme una vez que su ave se encontraba sobrevolando la arena. En el pueblo la esperaba su antiguo compañero de batallas. Él tenía los ojos grises y con lagañas, su mentón estaba partido y rodeado de una barba temprana, que al ser blanca le daba más luz a su rostro. —Bienvenida —susurró con una sonrisa al videomisor, a pesar de tenerla a pocos metros. Ella se levantó el casco y lo arrojó sobre la arena sin preocuparse, dejando que la mata de cabello cobrizo caiga al rededor de su cuello. Corrió hasta el señor que la miraba con ojos cansados y lo estrujó en un abrazo bajo el susurro de "Padre". Hacía ya dos años que no veía a su padre, se había marchado a Teselia cuando cumplió los diecisiete años y aunque se hablaban a través del videomisor cada tanto, no era lo mismo que tenerlo en frente. —Me alegra que hayas vuelto a tu región natal —dijo con una voz ronca pero no absenta de cariño. —A mí también me encanta haber vuelto luego de tanto tiempo —La voz de Azufria poseía un tono nostálgico, sus ojos recorrían el paisaje y el cielo, probandose a sí misma si aún conservaba bien los recuerdos del pueblo—. Pero me extraña que me hayas pedido que venga de manera urgente... y a través de carta ¿Ha sucedido algo? Estaba segura que había sucedido alguna emergencia en la región, de lo contrario su padre no la habría llamado por carta, y tampoco vestiría las ropas del ejército. Él tenía el cargo de Sargento de la Infateria de Marina en la región de Hoenn, y solo usaba su uniforme si era estrictamente necesario. Su padre desvió la mirada hacia su rededores, hasta que tragó saliva y continuó. —Estabas viviendo en Teselia y no podía dejar que algo te pase, hija —advirtió con inseguridad. —¿De qué estás hablando? —De que nuestro Gobernador ha decidido invadir el territorio de Teselia. [/FONT] |

Gracias Eli <3















