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#21
Pese a la compra y a... ¿¿¿La enfermedad de Eliza??? siento que fue demasiado corto. No sé si fue porque realmente fue más corto que los otros caps o porque quizás pasaron pocas cosas, pero quede con gusto a poco.

No tengo mucho más que decir, espero el siguiente cap, ojalá tenga más acontecimientos(?
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Firmas







#22
Aaakdjkasdjksajsakjsadkdsjkds

¡Perdón! Tengo tantas cosas que quiero hacer y tan poco tiempo... al menos tengo un receso de una semana. ¡Así que podré hacer un breve resumen de lo que opino sobre el transcurso de esa historia, por lo menos! No garantizo que aporte mucho, pero... ¡oh, well! Tampoco quiero dejar nada a medias, so.

Hmmmmm... aunque mejor pensado, creo que iré primero por partes. Veamos...

Parte V


Ugh. Típico cliché de que unos matones estén ahí haciendo de peaje. Redel tiene un jolteon pro. Valeeeeeeee, ya lo hemos entendido, Redel es jod***mente terrible, tanto que pueden vencer a ciento-veinte pokémon con solo seis de los suyos. Igual, ¿qué hace Redel contando sobre combates clandestinos a su alumna, que podría simplemente ir a la policía y denunciarlo? Aunque, meh, tampoco lo iría a hacer.
Igual, ¿esos matones tienen visión de rayos X o qué? O sea, ya desde que empezó a atizarles con un zorro eléctrico saben que pertenece a esos combates del mercado negro y el rango y tó. Como alguno de ellos no conozca las listas de los participantes o realmente pueda ver a través de la ropa, no me puedo hacer la idea de esa revelación de Dios [?].
Also, a Eliza le gusta mucho el riesgo, ¿verdad? êwe [?]
No hace falta que te diga nada sobre las anotaciones. Onix lo dijo ya tó. Igual, trata de no hacerlo más.


Parte VI

Gracias por la lección de supervivencia [?]. No, en serio, he visto que te criticaron sobre eso, pero creeo que puedo ir un poco en tu defensa. Después de todo, hay libros de texto que te tratan como un tonto y te ponen cosas tan básicas como eso. Además, de algún modo el chico debía de saber si había leído, y esa es una forma. Claro que podría haber preguntado algo menos obvio.
Anyway... parece que realmente Redel tiene un pasado bastante oscuro... quiero saber qué pasa con él. ¿Y ese vendaje en la muñeca? No se cortará las venas, ¿verdad? D:
Ahora, que el que Eliza le recordara a alguien querido...
n(òwôn) Espero que no sea nada.

Parte VII

Ugh... aquí hay algo que me ha crispado un pelín.
¿Cómo demonios Eliza ha podido acceder al PC desde una pradera? I know, podría haber usado algún aparato (¿quizá se mencionó algo en los anteriores episodios? No me acuerdo bien), pero igual, creo que si tuviera que acceder a una caja de PC debería de acceder a través de internet. Y no creo que desde una llanura le llegue señales Wi-Fi. Sería o que las pokéball no se enviaran directamente o algo que debas de contar, pero es que parece que Eliza haya hecho Magia Borrás.
Espero que los sunkern sean aún más fuertes que el torchic o de lo contrario no podrían haber aguantado esas ascuas :V.
Ahora, tengo que elogiarte por darle una nueva cara a las mecánicas del juego. Esos detalles son una pieza de oro <3.

Parte VIII

Ugh. Tengo la sensación de que faltaron más cosas. Como... podrías haber escrito qué pasó después de que Eliza se desmayara. Por lo menos ahora sabemos que Redel trapichea con pokémon. Ahueh. No es un tipo legal ni de coña [?].
Igual... sospecho que esa enfermedad habrá venido por las heridas del torchic. Quizá haya cogido tétanos. No, espera, eso la mataría. ¿Meningitis? Bueno, mira, no quiero buscar por internet cosas que me puedan bajar la presión y dejarme una mueca de horror en mi cara, así que dejaré de lado ese tema. De todos modos, diré que se me hizo cortito u-u.

Bueno, en resumen...
-Ten cuidado. Estás cometiendo algunos errores puntuales que pueden ser algo desconcertantes. Puedo comprenderlo, ya que yo también me daba de bruces con ellos en un principio, pero, please; piensa bien las condiciones de todos y si se puede dar esa "escena". No sé si me entiendes.
-Sigues descuidándote de los verbos en pasado. Recuerda que algunos verbos llevan acento al final.
-Como dije, esos detalles que pusiste en la historia son una pieza dorada. El traslado de las mecánicas del juego a la historia, es decir, la explicación de su funcionamiento es brillante. Me encantan las combinaciones ciencia/juego. ¡Le da más coherencia a TODO! *-*
-Los personajes principales cada vez me están gustando más. Y Eliza desde luego está dando la talla. Y por lo que veo, Redel le está tomando cierto cariño. Cariño platónico. Como de alumna. Espero [?].

No sé cómo pude dejar esto para después. Puede que tenga sus fallos, pero en verdad me está gustando, pese a los errores. Puede que sea por los personajes. Puede que por el planteamiento. Sí, tal vez sea eso uwu.

¡Pues nada, ya está! Espero el próximo capítulo.
Cheerio~!


#23
Gracias por sus comentarios. Poisonbird, trataré de tomar en cuenta tus recomendaciones, me alegra que te esté gustando el fic. Sophie Smith pues en este capitulo pasan mas cosas, espero que sea de tu agrado.

Parte X

Redel no sabía que hacer así que llamó de inmediato a una ambulancia. Durante unos minutos, mientras esperaba, se puso a examinar los síntomas. Al parecer la chica tenía una respiración y ritmo cardiaco irregular. También sudaba en exceso y era pegajoso. Tal vez era un envenenamiento, el simplemente no conocía las causas. Solamente la colocó en el suelo, en posición horizontal y esperó. Finalmente llego una ambulancia.

—¿Qué le paso?—Preguntó un sujeto vestido como paramédico.

—Pues no sé, solo se desmayó. Tienen respiración irregular y también ritmo cardiaco rápido.—el chico estaba nervioso, no era la primera vez que había tratado con alguien en una ambulancia, pero igual que la otra ocasión estaba inmovilizado por el miedo. El sujeto del vehículo la examinó rápidamente y dijo.

—Está en shock, llevémosla a urgencias de inmediato— dijo el sujeto. Redel los acompañó. En los minutos que tardaron en llegar le hicieron RCP y colocaron sus pies arriba. La chica no despertaba. La ambulancia llegó finalmente al hospital y la bajaron en una camilla. Adentro era un lugar relativamente grande y con pasillos largos, todo blanco pero con unas pinturas colgadas que rompían con la monotonía. Llegando a la sala de urgencias los recibió una doctora. Su cabello era rubio y sus ojos eran azules, se veía relativamente joven, de unos treinta a treinta y cinco años.

—Mi nombre es la doctora Angélica Rodríguez, yo atenderé a la paciente, veo que está acompañada ¿Es usted su pareja?—Preguntó la doctora tranquilamente mientras miraba al muchacho tuerto directamente.

—No, solo soy su acompañante en su viaje para la liga— Respondió Redel, no estaba mintiendo, era común que los viajeros para la liga se agruparan en más de uno en vez de ir en solitario, así que, aunque la realidad era más complicada, podría referirse a ella en esa manera.

—Está en shock, necesita atención inmediata— Dijo fuertemente el paramédico. Mientras decía esto subió a la chica a la cama de hospital. La doctora presionó unos botones y saco el pokedex de la chica. Gracias a esto en una pantalla junto a la cama se mostraban los signos vitales y su nombre. Después presionó otros montones en una tableta que tenía entre su mano.

—Así que la chica fue atacada por unos Cacturnes hace unos días, dime "acompañante" ¿Se tomó sus antibióticos como le recomendaron?— dijo Angélica mirando directamente al joven. Este se encontraba estupefacto no la vio tomarse pastillas, ni una sola vez. Así que debía tratarse de una infección.

— No, no lo hizo— El chico estaba furioso consigo mismo, como había olvidado algo tan simple. Ahora estaba ahí en el hospital, por algo tan simple.

—Estos entrenadores, se creen dueños del mundo, tan… alejados de la realidad. En serio, cuantos entrenadores tendré que tratar este mes…—La doctora estaba frustrada, esto se había podido evitar tan fácilmente. Lo peor es que solo en caso de muerte o coma se le llamaban a los padres, si los entrenadores se encontraban fuera de su ciudad natal. Un acuerdo de los hospitales y la Liga. Como odiaba esos arreglos. Las enfermeras trajeron unas bolsas y le colocaron una intravenosa. También le colocaron un respirador artificial.

—¿Se encontrará bien?—Dijo Redel consternado, ya había estado en esta situación antes y ésta en particular no parecía estar bien.

—Pues… no depende de mí, ya se le están administrando antibióticos fuertes, ahora depende de ella…— La doctora parecía tratar de calmarlo pero a la vez sabía que esto no era correcto. Justo terminó de decir la frase, se puso roja la pantalla con un enorme "Alerta Roja". Angélica tomo su tableta, su mirada era de terror.

— Tiene que irse de esta zona ahora— Le informó a Redel. Otros doctores se acercaron a la chica y cerraron la cortina. Entonces el chico aun trastornado fue guiado a la sala de espera por una enfermera. La sala de espera estaba bien iluminada, tenía un televisor y múltiples asientos. Había mucha gente ahí esperando noticias de sus seres queridos, pero el muchacho estaba absorto en si mismo.

Redel tenía recuerdos que le atormentaban. Otra vez había pasado. Otra vez estaba impotente ante la situación. Odiaba ese sentimiento, él siempre quería estar en control y estas ocasiones le recordaban que era imposible. La rabia lo invadía, un error, solo un error. Tan simple, tan trágico. Un pensamiento repentinamente le llego a la cabeza. "Y si se moría". Su mente se detuvo en seco, otra muerte de alguien cercano. Claro que apenas la conocía, pero de alguna manera se sentía cercano a ella. Además que era responsable de ella. No quería pensar en lo que le haría el padre de Eliza. "Por favor Eliza, sobrevive".

En la sala de urgencias se escuchó un beep.

"¿En dónde estoy?" Pensaba Eliza mientras miraba hacia abajo. Lo que vio era un espectáculo extraño. Un montón de personas con batas, ropa azul y verde rodeando a alguien. Parecían muy agitados y la persona en el centro, era una muchacha. Era ella. Esto la llenó de terror. "¿Cómo podría ser?" Pensó en ese instante. Estaba fuera de su cuerpo o al menos eso parecía. "¿Sera acaso un sueño?" sus pensamientos se volvían cada vez menos claros. Entonces se sintió atraída hacia un túnel negro con una luz al final. Fue acercándose más y más hacia esa brillante iluminación. Conforme se acercaba una sensación de paz la llenaba. Finalmente llegó hasta el final del túnel. Era una vista hermosa, jardines perfectos y castillos de cristal, ríos de agua cristalina recorrían el lugar, Pidgeys brillantes volando en él cielo y toda clase de pokemon terrestres jugueteando en el césped. Unas sombras se acercaron hasta que finalmente tomaron la forma de una anciana y lo que parecía ser un niño como de diez años. Ella no reconocía al niño, pero la otra era su abuela.

—Abuela, ¿Eres tú?—Preguntó la chica, algo confundida. ¿Estaba en el más allá?

—Sí, soy yo mi hijita. Veo que has crecido, eso me hace muy feliz—La anciana parecía muy apacible y su voz era cálida y envolvente.

—Tu alzheimer, se ha ido— Las sorpresas parecían no terminar en ese lugar.

—Aquí no hay dolor ni enfermedad mi hijita, es un lugar de paz y amor—La abuela parecía feliz mientras hablaba.

—Tengo tantas preguntas, ¿Cómo llegue aquí? ¿Acaso estoy muerta? ¿Tú nos miras desde aquí o solo nos esperas?— La chica estaba entusiasmada quería saber todo sobre ese lugar.

—Lo siento mi hijita pero me temo que ya es hora de que te vayas, aun no te ha llegado la hora— La viejecita parecía un poco triste pero a la vez aliviada de que su nieta aún no pertenecía a ese lugar.

—Tan rápido, no quiero dejar este lugar es tan hermoso y tan pacifico— Estaba algo decepcionada, quería saber más pero si no le quedaba más tiempo lo aprovecharía. Se acercó a su abuela y le dio un fuerte abrazo.

—Adiós mi hijita— Se despidió la abuela con lágrimas en los ojos.

—Adiós abuelita— Le dijo su nieta pero esta vez más tranquila. El niño que había estado callado todo ese tiempo se le acercó.

—Antes de que te vayas quiero que le des un mensaje a mi amigo, el que te acompaña— El niño la miró fijamente con toda la seriedad que podía expresar.

—Está bien pequeñín ¿Qué quieres que le diga?— Eliza lo miró directo a los ojos esperando la petición.

— Dile: "Rei no fue tu culpa, deja ya el pasado atrás"— Mientras hablaba la voz del chico parecía de gran importancia.

—Se lo diré, no te preocupes— La chica puso una cara de determinación y al chico se le iluminaron los ojos y sonrió de oreja a oreja.

Una fuerza extraña la volvió a atrapar, esta vez la llevo en sentido inverso, de la luz al túnel y de ahí a hasta la habitación. Todo se puso negro otra vez…

Redel seguía en la sala de espera, odiaba estar ahí pero sabía que nada podía hacer. Entonces una figura femenina entró en la sala. Era la doctora de Eliza.

—¿Cómo está Eliza?— Preguntó angustiado el muchacho.

—La perdimos durante algunos minutos, pero ahora está estable. No voy a mentirle, tiene daños severos en los órganos. Está muy grave, podría volver a morir en cualquier momento— La doctora habló con una frialdad casi hiriente.

—¿Qué se puede hacer?— Volvió a preguntar Redel más angustiado esta vez, la respuesta era de vida o muerte.

—Pues hay una alternativa pero es algo arriesgada. Se trata de una maquina parecida a la que cura a los pokemon en los centros pokemon. Se cambia el campo electromagnético del cuerpo humano a uno parecido al de un pokemon y después se le ponen los rayos que normalmente regeneran y desintoxican a la criatura, pero esta vez en un ser humano. Solo funciona si el daño en los órganos es reciente y su tasa de mortalidad es del cincuenta por ciento. Pero si vamos a hacerlo más vale que sea rápido. Necesito su autorización como acompañante ya que los padres no están presentes—El sentido de urgencia en lo que decía era alarmante así que Redel le puso mucha atención. El cincuenta por ciento de mortalidad sonaba muy poco alentador, pero no había alternativa. La doctora le acerco una tableta y el muchacho la firmó.

—La llevaremos a la sala de tratamiento de inmediato— Angélica se alejó rumbo a la sala de urgencias y después trasladaron a Eliza hasta un cuarto. Dentro había toda clase de pantallas y algo que parecía una cama con amarraderas. Colocaron a la chica en la cama y la amarraron con fuerza. La doctora movió algunas palancas, presiono unos botones y la maquina empezó a funcionar. El ruido hizo despertar a Eliza. La muchacha empezó a sentir un escalofrío por todo el cuerpo que en seguida se convirtió en calor y después en ardor. Un ardor como nunca había sentido en la vida. Lo peor es que lo sentía por dentro, también todos sus órganos se sentían en llamas y toda su musculatura se tensaba y se relajaba en un ciclo tras otro. La chica gritó con tal fuerza que Redel la escucho desde la sala de espera, identifico de inmediato la voz. Entonces todo terminó. Eliza se sentía exhausta y se quedó dormida. Angélica se sintió aliviada al ver que sobrevivió al tratamiento. Se la llevaron hasta una pequeña habitación, en una especie de cama con un monitor, También tenía unos cuadros, un televisor, un baño, y un sofá. No parecía un lugar muy lujoso pero si practico. La doctora llevó a Redel con la chica a esa habitación.

—Esta habitación, junto a los tratamientos están cubiertos por el seguro de entrenador pokemon. Si habrá algunos cargos, pero estos serán puestos en la cuenta de entrenador y se cubrirán en cuanto venza otros entrenadores. Ahora la paciente debe descansar, no sabremos si el tratamiento ha tenido éxito hasta que pasen veinticuatro horas—La voz de Angélica era tranquila pero a la vez severa.

—Muchas gracias doctora—Dijo el muchacho mientras miraba fijamente a la chica. Mientras esta dormía le pareció volver a vivir esa experiencia. Solo que esta vez no había quimioterapia. Esos recuerdos le traían algo de seguridad, pero también de tristeza. Era algo tarde así que Redel se acurrucó en el sofá y se dispuso a dormir.

Al día siguiente despertó el chico y se metió a la ducha. Hacía ya varios días que no se bañaba, y mucho menos en una regadera. Pensó en si no sería mucho abuso usar las comodidades del hospital, pero de todas maneras ya era muy tarde. Se cambió de ropa a su otro par de pantalones y camiseta. Se puso de nuevo la gabardina y el sombrero, y desde luego su parche. Como le molestaba el haber perdido la vista en ese ojo y más de esa forma tan estúpida. Finalmente salió del baño. Eliza seguía dormida, no sabía cuándo despertaría. Prendió el televisor, él no era adepto al aparato pero era mejor que no hacer nada. Había varios programas que a él no le interesaban, hasta que dio con las noticias. Al parecer el "Grupo X" había vuelto a las andadas. Esto le enfureció en sobremanera, todos sus esfuerzos habían sido en vano. Los de él y los de la liga. "Esos mal vivientes, ¿Cómo no escarmientan?" Pensó Redel con ira. Apagó el televisor.

Eliza finalmente despertó. Sus parpados pesaban pero con algo de esfuerzo recobro la consciencia.

—¿Dónde estoy?—Preguntó ella algo desorientada.

—En el hospital, ¿En dónde más?— Contestó el chico algo sarcástico

—¿Porqué? Lo último que recuerdo es que estábamos en el parque y después…—La chica trataba de hacer memoria y fue interrumpida.

—Pues por no tomar tus medicamentos, los que te dieron en el centro pokemon. Estuviste inconsciente todo este tiempo. Es más la doctora dijo que estuviste muerta en algún punto. Después te dieron un "Tratamiento experimental" del que tienes suerte de sobrevivir— El muchacho sonó muy serio en especial al mencionar lo del tratamiento.

—Eso lo explicaría todo…— dijo Eliza algo pensativa como hablando para sí misma.

—¿Explicar qué?— Preguntó Redel algo confundido.

—Pues mientras estuve inconsciente tuve una visión, en el que visite un hermoso lugar, después de pasar un túnel con una luz al final. Inclusive vi a mi abuelita que lleva años de haber muerto…—Estaba sumamente emocionada se le notaba la ilusión en los ojos.

—Debió ser un sueño, no se puede hablar con los muertos— El chico estaba casi burlándose. El no creía en el "más allá" y en esa clase de cosas. Ignorándolo la chica continuó.

—También había un niño, me dijo que te dijera "Rei no fue tu culpa, deja atrás el pasado"— La muchacha estaba segura de lo que había visto y esto le serviría de prueba. A Redel le cambió la cara de inmediato. "No puede ser" Pensó muy en su interior. Nadie lo había llamado así en años y ella no tenía manera de saberlo. Saco algo de su bolsillo, una foto y se la mostró a la chica.

—Sí, era él, nada más que sin anteojos— señalo a un niño de entre los tres que aparecían en la foto. Eran dos niños y una niña en verdad. Para el muchacho no era prueba definitiva, podría haber sido suerte, pero no podía dejar de pensar en él.

—Isaac…—Dijo en voz baja Redel. Sus pensamientos regresaron a ese trágico día. Recientemente habían empezado a ser entrenadores ellos dos. Se estaban enfrentando a unos maleantes en una batalla pokemon. El uso a su Squirtle y a su Eevee, su amigo a su Charmander. La pelea había sido dura. Squirtle usaba su chorro de agua con fuerza contra un Machop, pero este le dio unos golpes que lo dejaron derrotado en el suelo. Isaac usaba a su Charmander el cual no dejaba de usar ascuas contra un Scyther, pero a pesar de la debilidad de este al fuego, era más fuerte y las cuchilladas de esté fueron tan intensas que la pequeña lagartija de cola en llamas quedo derrotada también. Redel sacó a su Eevee pero este no era rival contra un tipo luchador como ese lagarto humanoide, quedo rendido de unos pocos golpes. Ellos querían a sus pokemon como "recompensa". Pertenecían a una banda que después se haría llamar "Grupo X". Al obtener una repuesta negativa de parte de los chicos, usaron a sus pokemon para infringirles heridas graves. La horrible navaja en las patas delanteras del insecto verde gigante se sentían como un terrible ardor en el cuerpo de Redel. En cambio su amigo fue mallugado por el Machop, quien después lo arrojo a un lado. Los oficiales llegaron y esos malhechores huyeron. Redel se acercó a su amigo, esté no respondía, no respiraba. Su cuerpo yacía ahí, inmóvil. Las lágrimas corrían por el rostro del otro chico. En ese momento decidió que tenía que ser el más fuerte, el mejor. Todo este recuerdo lo envolvió por varios minutos. Eliza se preocupó. La cara de Redel, la palidez de su rostro, el sudor frío en su cuerpo. Estaba en una especie de trance. Al principio la chica pensó en dejarlo así y ver si reaccionaba, pero al pasar los minutos decidió cambiar de estrategia.

—Así que… ¿De qué me hablabas antes de perder el conocimiento en el parque? No tengo la memoria muy buena en ese respecto— La cara de Eliza tenía una enorme sonrisa, algo inocente pero suficiente para sacar del "trance" al chico, al menos un poco.

— Ah, lo del parque. Pues lo que compré son vitaminas para tus pokemon, los que tienes y los que vas a capturar. También compré unos objetos recios que sirven para aumentar las capacidades de tus pokemon. Unas para aumentar la velocidad de tus atacantes, otras para su fuerza, otros para la resistencia y para su defensa. Luego te diré cual es para cual. La deberán llevar en sus entrenamientos y en todo momento durante un mes cada uno, menos en batallas de la liga y otras importantes ya que les bajan velocidad y créeme requerirás eso en esas peleas— El chico estaba todavía medio ido pero al menos su mente ya estaba en otro lugar, lejos de los malos recuerdos.

—¿Deberán llevar todos los objetos recios en todos mis pokemon?— Pregunto con curiosidad autentica la chica. Además que prefería esto a verlo otra vez enfrascado en sí mismo como lo había visto antes.

—No eso haría que su cuerpo no aceptara el esfuerzo. Deberás usar los de resistencia y defensa, ya sea física o especial, según el papel que cumplen en el equipo. Así también tus atacantes físicos y especiales deberán usar el de velocidad y el de ataque o ataque especial ya que esto es lo que necesitan para triunfar— El muchacho contestó de buena manera tratando de ser lo más informativo posible. A la chica le gusto verlo ya más parecido al Redel que ella conocía.

—Ah ok, luego me dices cual es para cual— La muchacha lo dijo con algo de emoción pero a la vez de molestia, tener que aprenderse cual era para cual y esas cosas no era algo demasiado entusiasmaste.

—Sí, desde luego— Dijo el chico, pensando en cómo hacerle recordar a ella los objetos. Después hubo un largo silencio, esta vez interrumpido por Redel.

—Deberíamos hablarle a tus padres, digo casi mueres— El muchacho parecía realmente consternado.

—¡No!... digo, para que molestarlos, ya me siento mejor, es más deberíamos irnos— Dijo la chica algo nerviosa, no quería preocupar a sus padres, ni tampoco darle armas a su papá con lo "peligroso" que era ser un entrenador pokemon y menos cuando había sido por un simple olvido.

—No podemos irnos, estas bajo observación, no sabrán si el tratamiento funciono hasta después de veinticuatro horas, no podemos abandonar la habitación— Dijo Redel con total seriedad.

—Está bien, esperaremos…— La chica no parecía gustarle la idea pero tendría que seguirla. Era su salud después de todo. En eso llegó la enfermera y trajo algo de comida para la paciente. Esta agradeció y se lo comió todo. Redel en cambio solo saco una barra energética y se la engullo.

—¿Y si vemos televisión?— Preguntó Eliza al ver que el chico no hablaba mucho. Este último asintió con la cabeza. Vieron varias películas y también unas repeticiones del campeonato pokemon pasado, el cual según Redel hubiera sido juego de niños si él hubiera participado. La chica le preguntó por qué no lo había hecho, pero no obtuvo respuesta. Finalmente llegó la doctora.

—Vaya veo que has despertado, soy la doctora Angélica Rodríguez a su servicio, si no te molesta tomaremos tus datos— La doctora dijo cordialmente, y se puso a presionar su tableta. Después presionó unos botones en la cama y esta se puso en posición horizontal y se vio como si una luz atravesara el colchón hasta llegar a la chica. En la pantalla se mostró una imagen de Eliza pero mostrando sus órganos internos en tiempo real. La doctora entonces presionó la pantalla y se desplegaron varios menús. Revisándolos la doctora miró con total seriedad a la chica.

—¿Tengo algo mal doctora?— Preguntó Eliza sumamente preocupada.

—Para nada, no solo el tratamiento no la mató, la regeneró en un noventa por ciento del daño causado. Eso es casi milagroso— La doctora aun no podía creérselo.

—¿Pero cómo es posible?, si hace solo un día estaba al borde de la muerte— Preguntó el muchacho algo confundido, las personas no mejoran tan rápido.

—Pues es posible que la chica sea psíquica, por eso la máquina tuvo tal efecto en ella— La doctora contestó algo pensativa.

—Pero yo no soy psíquica, no puedo mover cosas con la mente ni leer los pensamientos, ni mucho menos ver el futuro— La chica estaba algo confundida, ella obviamente no pensaba de si misma de esa manera.

—Esas no son todas las clases de psíquica que hay, tu bien podrías ser las que llamamos "Suertudas", las probabilidades están a tu favor la mayoría de las veces— Contesto la doctora en tono amable.

—¿Suertuda?¿Ella? Pero si la atacaron un montón de Cacturnes salvajes, y la infección casi la mata— Redel se había conocido a psíquicos antes, pero esto de "suertudos" no sonaba lógico.

—Pero sobrevivió al ataque, una probabilidad de una en tres, también lo de la infección, se encontraba en uno de los tres hospitales en toda la región que tienen la máquina del tratamiento que la salvó— La doctora contesto severamente.

—En todo caso, solo tendrás que quedarte unos tres días más en observación y después se podrá retirar— Dijo Angélica esta vez ya más tranquila y cordial.

—Ah, está bien doctora— Eliza seguía confundida con lo de ser psíquica. La doctora se retiró. Redel en cambio pensó en algo, si la chica era psíquica necesitaba un pokemon de ese tipo.

—Eliza, creo que ya se cual será tu defensa física— Le dijo el chico con una leve sonrisa en el rostro.

—¿Cuál?— preguntó la chica algo emocionada

—Te lo diré cuando salgas del hospital—Le contestó casi burlándose.

Los días pasaron lentamente tanto para Redel como para Eliza. Hablaban solamente sobre lo que venía en el libro de pokemon, sobre las estrategias y esas cosas. Finalmente llegaron al día de salida. Era una hermosa mañana con butterfrees revoloteando, y uno que otro pidgey comiendo semillas en el suelo. La chica miró fijamente al muchacho del parche.

—Entonces… ¿Estos días no cuentan en lo del mes verdad?—La muchacha hizo la voz más tierna y convincente que pudo al hacer la pregunta.

—¿Bromeas? Claro que cuentan, mientras más rápido me deshaga de ti mejor—Redel lo dijo con un tono burlón y sonriendo.

—¡Redel!— Le contestó la chica algo frustrada.

Ambos se dispusieron a caminar, saliendo así de la ciudad.
#24
Hm. Hubo ciertos giros de emoción en cuanto la historia. Algunos me hicieron decir "WOOOOOO, VA A RESPONDER MIS DUDAS (o*ワ*)o". Otras fue como "¿pero qué...?"
Vamos. De hypes y de disapprovals. Como siempre.
Para empezar, diré que tal vez hiciste bien antes en cortar cuando Eliza se desmayó. Fue un buen cliffhanger. Pero claro, el episodio era corto. ¿Y si hubieras cortado cuando la doctora salió de la consulta? También habría mantenido suspense.
Hum. Bueno, da igual, esto ya está hecho x'3.
Luego hubo una pequeña falta que me sacó un poco de mis casillas:
Cita:
—Mi nombre es la doctora Angélica Rodríguez [...]

WHAT?!
Así que su nombre es "La Doctora", de apellidos "Angélica Rodríguez". Ahora que lo digo así parece un chiste, la verdad [?].
Bueno, ahora en serio. Parece como si hubieras querido usar la tercera persona aquí, como si pensaras que estabas en la narración. Pero no. Te equivocaste. Tuviste que, o bien quitar "la doctora" o bien sustituir "mi nombre es" por "soy". La frase tendría mucho más sentido.

Bueno. Ya a a partir de ahí, pondré los detalles positivo de este episodio en verde. Los negativos obviamente va a ser en rojo. En cuanto a los ambivalentes, los pondré en amarillo cadmio.

—This:
Cita:
—Mi nombre es la doctora Angélica Rodríguez, yo atenderé a la paciente, veo que está acompañada ¿Es usted su pareja?—Preguntó la doctora tranquilamente mientras miraba al muchacho tuerto directamente.

—No, solo soy su acompañante en su viaje para la liga— Respondió Redel, no estaba mintiendo, era común que los viajeros para la liga se agruparan en más de uno en vez de ir en solitario, así que, aunque la realidad era más complicada, podría referirse a ella en esa manera.

Gracias, Redel, gracias.

—La función de la pokédex: No acabo de entender muy bien si era el propio electrocardiograma el que indicaba sus signos vitales o la pokédex le dio su pulso al electrocardiograma. O sea, ¿es la pokédex uno de esos smartphones avanzados que te miden las constantes vitales y todo o soy yo que acabo de leer mal. Igual, tampoco es que sea un error. Solo pregunto.
Sin embargo, me parece factible que su pokédex haga a su vez de tarjeta sanitaria. ¿No sería útil tener tal artilugio para-?
Un momento... si la dex hace de documentación y también mide los signos vitales (probablemente)... ¿eso quiere decir que todo ser humano tiene un chip dentro?
... Si es así, esto acaba de volverse siniestro. I like it.

—Las causas de la enfermedad: ¡Así que era una sepsis! Pero venida del envenenamiento del principio. Hum. Debo de suponer que el veneno también provoca inmunodeficiencia nada más entrar en el cuerpo, ¿no? Eso tendría sentido. Si no, no entendería por qué le habrían recetado los antibióticos.

—La reacción de Redel: Hum. Redel se está convirtiendo mi personaje favorito por encima de los otros (el resto son... sosos. Again. Menos Eliza) En un principio parece inhumano y demasiado absorto en sí mismo, pero aquí nos muestra que realmente es... humano. Vamos, se preocupa por Eliza y tiene sus traumas también. Bueno, ¿quién no lo haría cuando alguien se encuentra inconsciente y en estado grave?

—El otro barrio: ... Bonita descripción, pero...
Lamentablemente, creo que esto podría haberse aprovechado de mejor forma. Veamos, pongamos que esta entrada a los Campos Elíseos equivale a un sueño. Los sueños a veces parecen ser largos en cuanto han durado nada más y nada menos que dos o tres minutos (el tiempo que Eliza estuvo con la parada cardíaca, vamos). Multipliquemos ese tiempo por diez. ¿Cuánto tiempo tenemos? 20-30 minutos de cháchara disponibles para dar fefes a los lectores. Sí, vale, es relativo, puede ser un tiempo no-real, pero... eh, es un cruce entre planos. El tiempo puede no fluir igual en un mundo que el otro perfectamente.
Vamos. Que el encuentro entre Eliza y su abuela habría sido más emotivo e interesante que no esa vacía y fría charla corta. Eliza también podría haberse expresado un poco, aprovechando el tiempo que tenía con su abuela. :V
Yyyy otra cosa que me molestó es... el niño.
O sea. Isaac. O sea. ¿Por qué tan mecánicamente dice:
Cita:
Dile: "Rei no fue tu culpa, deja ya el pasado atrás"

en cuanto podría haber dicho:
Cita:
Dile a Rei de mi parte que no fue su culpa. ¡Y que deje ya el pasado!

Y de paso Eli podría haberle preguntado si Rei era Redel. Y el chico podría haberle dicho que sí y luego, sí, que le diga. Así habría sido más natural.

—La máquina experimental: Buena explicación aquí. Así que eso es lo que hacen las máquinas, ¿huh? Parece que hiciste una búsqueda por ahí. De hecho, hay terapias electromagnéticas que sirven para "purificar" el cuerpo y potenciar la sanación de tejidos y huesos. De hecho la magnetoterapia es medicina alternativa.
Lo malo es que fue considerada una pseudociencia porque los únicos efectos positivos se las atribuye al efecto placebo. Pero oye, podría ser factible, ¿quién sabe?
Y luego la reacción al tratamiento fue... desgarradora o-o. Menos mal que sobrevivió uwu.

—Duchas: Es... complicado. Pero... no sabía que hubieran duchas en el hospital. Y menos para visitantes.
No sé. Me parece raro, nada más.

—Cuando Redel vio la televisión: Ahá. Sí. Vio las noticias y vio a un grupo llamado Grupo X. ¿Pero qué hicieron ya? O sea, ¿las noticias solo dicen que han vuelto a la carga? It's that it?
Ugh. Eso fue muy flojo. Las noticias también deberían de informarnos un poco a nosotros, para ver qué hicieron esa panda de canallas. Aunque sea vagamente.
Y dejando de lado esa deficiencia...

—Cuando Eliza despertó: OMG. ¡TRASFONDO!
Es triste que el pequeño haya sido asesinado por el mismísimo grupo. ¿Así que Redel tuvo también un alumno inexperto? Pobre. Con razón anda traumado u-u.
Eso sí. Eliza ha repetido sus palabras de forma muy mecánica. Creo que deberías de vigilar eso. Y las comas. Otra vez.

—Grupo X: Así que al final sí hay un grupo criminal aquí. Y pensar que no encontraría tal cosa en este fanfic. Aunque creo que de alguna forma se anticipó y a mí prácticamente me dio un poco igual. Pero bueno, al menos así la historia tiene un poco más de gancho. Pero aviso; si el Grupo X solo roban pokémon para venderlos o hacer experimentos con ellos, mucho me temo que eso va a ser el Team Rocket con otro nombre IMO.
Así que más vale que expliques más sobre ese grupo D:

—¿Eliza psíquica?: Oh, no. Espero que sea una broma.
Para empezar, la suerte no está atribuido a ninguna aptitud psíquica. Es más bien un derivado de las casualidades o... podría ser del karma también [?]. Pero no es algo que se pueda controlar, de todos modos.
Al no ser que pueda cambiarla a voluntad. Entonces de alguna forma sí que sería un poder psíquico.
Pero eso, visto desde una perspectiva mitológica se ve bien. Pero pienso que la suerte es... un factor inalterable que puede ayudar o fastidiar. Gran parte de las cosas dependen más del mismo personaje y ciertas condiciones, igual. De todos modos, es un factor relativo. Cada uno tiene una idea diferente de lo que es, aunque por norma general se le atribuya a bonanzas inexplicables :/.
De todos modos, ya te digo que como pienses atribuirle a Eliza algún tipo de poder psíquico, tendré que ponerla en mi lista de Mary Sues. O sea, tiene el talento, el espíritu rebelde, la acomodación... solo le faltaría eso y que todo vaya a su favor por Dios sabe qué [?].

Y bueno. De momento eso sería todo. Haría un resumen de no ser porque me pasé dos horas escribiendo esto. Por lo menos espero que haya ayudado.
¡Ah, sí! Y espero que pronto empiecen las batallas. Quiero ver cómo actúa Eliza ante una batalla contra un entrenador (o*w*)o (pero no lo apresures, si no te conviene. Puedo esperar tranquilamente [?])
Cheerio~!


#25
Hola, vine a comentar (obvio), no voy a hacer un comentario tan extenso como los de OnixTymime o Poisonbird, pero creo que algo podré decir. La verdad es que la historia que presentas me encantó, me gusta ese peligro al que los protagonistas se enfrentan y todas esas cosas sobre el entrenamiento y cómo entrenar y la técnica de Redel y su historia de trasfondo. Encuentro que Redel y Eliza están bien logrados (aunque no soy el ideal a la hora de evaluar un personaje), pero me gusta el transcurso que lleva tu relato.

Algunas cosas que corregir con respecto a la narración podría ser que hay veces que pones palabras donde no van o te falta alguna palabra, aunque son bien pocas, contadas con los dedos. Además a varias palabras les falta el acento o tilde. No puedo decir mucho, los demás comentarios ya lo dijeron todo. Me queda esperar otro capítulo para ver qué otras cosas mas van a suceder.

PD: a mí también me causó gracia eso de "Mi nombre es la doctora Angélica Rodrígez".


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Soy Elven king
(Por si alguien no me reconoce)


#26
Gracias por sus comentarios. Poisonbird, me gusto tu comentario ya que describiste lo que te gusto tanto como lo que no. Así que me pareció una critica muy completa, gracias nuevamente. Elven king me alegra que te haya gustado hasta lo que llevo, espero que lo que sigue tambien sea de tu agrado. Sin más aqui esta la continuación.

Parte XI

Era de mañana Redel y Eliza caminaban por la vereda viendo pasar a diversas personas. Durante el camino el muchacho se mantuvo callado, muy a pesar de la chica. Entonces llegaron a un cuerpo de agua en el cual saltaban unos Magikarp y resplandecían unos Goldeen. Cerca había unos sujetos vestidos de verde que tenían unos Raichu a su alrededor. Había un letrero que decía "Presa la Garra".

—Así que me trajiste a la presa a capturar un pokemon, yo pensé que sería algo más impresionante, ¿Qué hay aquí para capturar?, ¿Magikarps?— La chica se mostraba molesta ya había estado allí en vacaciones anteriormente, no sabía que podría haber ahí que fuera merecedor de ser capturado.

—Oye, no menosprecies a los Magikarp ellos son la razón por la cual hay guardias con Raichus por todo el lugar—Redel parecía burlarse pero hablaba en serio, Gyarados era una amenaza latente en ese sitio.

—Entonces un Magikarp será— Eliza se preparó para ir al agua pero el chico la detuvo.

—No, lo que vas a atrapar aquí es algo más poderoso, algo que te dará gusto entrenar, pero primero vamos a tener que ir a otra parte de este lugar— El chico saco una pokebola de su cinturón, de ella salió una tortuga gigante. La chica se sorprendió de ver un Blastoise en tan buena forma, al parecer en algún punto Redel había pertenecido a la liga o conocía el lugar en donde atrapar Squirtles salvajes. En todo caso Eliza se paralizó por unos segundos.

—Nos llevara en su lomo hasta el otro lado del lago, anda sube, te aseguro que no muerde— El muchacho se subió a la tortuga y poco después la chica hizo lo mismo. Blastoise entonces empezó a nadar como si no tuviera el peso extra que llevaba. La muchacha se encontraba emocionada, nunca antes se había subido en un pokemon y debía admitir que le gustaba. Finalmente llegaron a una parte que parecía un edificio abandonado, justo al lado del lago, era una vista aterradora y desde fuera se podían ver Zubats y Venomoths que al parecer esperaban a que el sol se ocultara para salir volando por las ventanas rotas. Ambos chicos se bajaron con cuidado de no mojarse mucho, el chico devolvió a la tortuga a su pokebola.

—Ya llegamos a donde quería traerte, el antiguo criadero abandonado. Veras hace años hubo un proyecto del gobierno de criar aquí a un pokemon muy especial cuya cola es muy valiosa. Lastimosamente el proyecto termino siendo poco rentable y abandonaron las instalaciones, además de liberar a las criaturas aquí criadas y una de ellas será la afortunada que vas a entrenar. Sabes que especie estoy hablando, ¿Verdad?—En el rostro del chico se dibujó una siniestra sonrisa.

—No, no puede ser, quieres que entrene un ¡SLOWPOKE!— La chica sentía una combinación de frustración e ira. Una de esas reptantes criaturas rosadas se acercó a ella. Eliza la miró a los ojos, era una criatura fea, con mirada completamente ausente, no había signos de poder, inteligencia, habilidad o característica rescatable en ese pobre ser. Hasta el momento no había dudado de la sabiduría de Redel, pero entrenar a una de esas cosas… ¿Se había vuelto loco? ¿O era acaso una broma?

—Sip, un Slowpoke. De hecho un Slowbro, te ayudaré a evolucionarlo con uno de mis Shellder cuando esté listo— El chico estaba completamente complacido y su respuesta lo respaldaba.

—¿Esperas que entrene a una de esas cosas? Solo míralas ahí reptando al borde del lago, con su mirada perdida, que característica podrían tener para ser valiosas en mi equipo—Eliza estaba enfadada y se le notaba.

—Pues necesitas algo que sirva como tu defensa física, además es psíquico, uno de los tipos recomendados por el libro, así que te recomiendo empezar a capturar, ya que no querrás que nos anochezca aquí. Pero ten cuidado estas criaturas son más fuertes de lo que aparentan— El chico trataba de sonar convincente además era sincero en lo que respectaba a la advertencia. Sacó de su bolsa las diez pokebolas y se las entregó Eliza.

—¿Fuertes? ¿Bromeas? Atraparé a diez de ellas en menos de una hora, ya verás—La chica se sentía completamente segura en lo que decía. Se aproximó a la criatura más cercana y la miró de manera retadora. La criatura pareció no reaccionar, simplemente miraba al vacío en su dirección. La chica eligió con cuidado una pokebola de su cinturón. De ella salió una semilla con rostro.

—Ahora Sunkern, absorber—La voz de la chica estaba llena de decisión. Entonces la semilla mordió a la criatura rosada la cual dio un pequeño grito ahogado, para después volver a su "trance". Después el Slowpoke miró fijamente a la semilla, la cual emitió un grito que sonaba desgarrador. Pero pese a no haber ningún signo de movimiento en la criatura rosada, el Sunkern se golpeó contra el piso con todas sus fuerzas, estaba confundido. Eliza miró con desesperación y frustración a como la criatura había atacado con poderes mentales a su semilla. Tenía que hacer algo, así que cambió a Torchic. Slowpoke bostezo, lo cual hizo que el pequeño pollo empezara a quedarse dormido y justo cuando menos se lo esperaba un chorro de agua le pegó directamente en la cara, dejándolo derrotado. La chica echaba humos, estaba histérica, esa criatura la estaba derrotando. Era verdad eso de que era fuerte, pero de una manera que ella nunca había imaginado, ese monstruo hacia que jugaras de acuerdo a sus reglas. A pesar de su apariencia de estupidez, detrás de ella se encontraba con una criatura que se metía en la mente de su oponente, tanto metafórica como literalmente. No extrañaba que su evolución fuera psíquica, su preevolución era sumamente desesperante. La chica decidió volver a intentar con Sunkern. Le dio la orden y esta atacó con fuerza al Slowpoke. Este se veía cansado, y entonces, justo cuando iba a probar suerte con su pokebola, la criatura cambio su mirada a una de relajamiento absoluto y así recupero todas sus fuerzas. Eliza entonces se dio una palmada en la cara por la desesperación.

—¡Usa absorber, ahora Sunkern!— Gritó con fuerza la chica en parte por la desesperación en parte porque quería terminar con ese sufrimiento lo más rápido que pudiera. La semilla dio una mordida con fuerza a la otra bestia. La cual gimió nuevamente. Entonces Sunkern gritó de dolor por el impacto mental que sufrió a manos de ese Slowpoke, pero esta vez su mente se mantuvo relativamente sana así que volvió a morder a esa criatura. La chica vio una oportunidad y antes de que se volviera a regenerar lanzó la pokebola. Ésta se movió un poco pero, afortunadamente para la chica, dejó de moverse. Al fin su martirio había terminado. La chica le dio una mirada llena de odio a Redel. Este solo sonrió. Él había visto todo desde lejos.

—Te lo advertí, ahora saca a tu pollo para que lo cure—La voz del chico demostraba un aire de superioridad.

—Sí, claro— La chica, más calmada saco a ese pokemon de su pokebola. El muchacho sacó una botella que decía "Revivir" de su bolso y le aplicó su contenido a Torchic. Este volvió en si casi de inmediato, pero aún se veía un poco cansado, por lo que el muchacho saco una poción y también se la aplico. El pollo chilló de alegría, se veía como nuevo. Eliza entonces se levantó y devolvió a Torchic a su pokebola. Aún le faltaban otras nueve de esas cosas, pero esta vez no la sorprenderían.

La chica se dedicó todo el día a atrapar Slowpokes. Algunos fueron más fáciles que otros, el chiste era atraparlos antes de que se regeneraran y eso necesitaba de mucha atención de parte de la entrenadora. Pasaron las horas y Redel se aburrió en sobremanera. Se sentó y se puso a comer algo de carne seca. Le sorprendía el entusiasmo de Eliza a pesar de lo duro de su labor. Muchos se habrían rendido o lo habrían dejado para otro momento, pero no ella. Tal vez era por su juventud, pero parecía incansable, algo digno de admirarse en su opinión. Finalmente la chica había capturado a otros nueve. La muchacha se le acercó con una gran sonrisa de satisfacción.

—Ya está, tengo diez Slowpokes, ¿Cómo saber cuál es el mejor?— Preguntó la chica llena de curiosidad.

—Pues con una carrera desde luego—Contestó el chico lleno de convicción.

—¿Otra carrera? ¿Qué eso no sirve para saber la velocidad?— Eliza estaba confundida, ¿Acaso todo se resolvía con carreras?

—Pues está no, esta vez es para medir resistencia, mientras más aguante tenga el pokemon, más soportara en una batalla sin caer derrotado, es definitivamente mejor que arrojarles rocas a ver cuál aguanta más ¿No lo crees?— Al hablar trataba de sonar convincente. La chica estuvo de acuerdo, hizo los movimientos necesarios y marco a las pokebolas y a los pokemon del uno al cinco. El chico por su parte hizo un gran ovalo en el piso.

—Muy bien, ahora colócalos en fila y diles que corran, el último que quede en pie será el ganador—El chico le explico señalando la "pista" que había creado. La chica puso a sus pokemon en la línea de partida y les dio la orden. Los Slowpokes parecieron no reaccionar de inmediato pero todos empezaron a correr casi al mismo tiempo. Bueno, correr eran palabras mayores, esas criaturas se movían a la máxima velocidad que les permitía su cuerpo y sus reflejos, la cual no era mucha. Aunque el esfuerzo y la decisión se notaban en sus normalmente inmutables y tranquilos rostros, la velocidad que alcanzaban no era mucha. Así paso el tiempo, primero diez minutos, luego veinte, luego una hora. "Habría que darles algo de crédito por su resistencia" pensó la chica. El chico fue el primero en aburrirse y después le siguió la muchacha. Uno a uno fueron cayendo de cansancio hasta que uno fue coronado como ganador, el marcado como número uno.

—Ahora toca la siguiente carrera, saca a tus otras cinco y ya sabes que hacer— El muchacho estaba notablemente harto, pero esta había sido su idea después de todo. La chica repitió el proceso pero esta vez de seis a diez. La carrera fue igual de lenta que la otra, esta vez Redel se quedó completamente dormido, pero Eliza sabía que tenía que esperar. El ganador fue en esta ocasión el número siete. Decidiendo no despertar a el chico, hizo la última carrera entre el número uno y el número siete. Los dos se miraron fijamente y cuando se dio la señal de salida ambos estaban decididos a ganar. A pesar de estar muy cansados ninguno quería dar lugar a dudas de quien era el mejor. La competitividad entre ambos había llegado a niveles críticos. El sudor, el esfuerzo estaban dando todo en esa pista. La chica lo notó, pero en esos momentos su mente se nubló. Sintió como si ella fuera una de esas criaturas, como si fuera un Slowpoke. Uno de ellos se derrumbó en el suelo, era el número siete. El Slowpoke restante se llenó de júbilo y dio un grito. Después bostezo y se quedó dormido. Por dentro la chica estaba aliviada, en el interior ella había querido que el ganador fuera el primero que capturo, porque había sentido una "conexión" especial con él desde que lo obtuvo. Entonces la chica despertó a Redel.

—Ah, entonces ¿Cuál fue el ganador?—El chico aún estaba sin estar completamente despierto.

—Fue el primero que capturé—La chica estaba entusiasmada.

—Bien, libera a los otros— El muchacho hablo con total seriedad.

—Sí, creo que es lo correcto— La chica tomo sus pokebolas y fue liberando de uno en uno a los Slowpokes capturados. Esta vez le dolió mucho ya que el esfuerzo para capturarlos fue significativamente mayor que en la otra ocasión. Al final vio a esas monstruosidades alejarse lentamente y desaparecer en el agua. Pasó algo de tiempo y los chicos se alejaron a un claro lejos de donde estaba el edificio abandonado. Hicieron una fogata rápida y cenaron sopa. Esta vez hablaron un rato sobre cosas banales como la clase de películas que les gustaban (A Redel las de acción y a Eliza las de Fantasía y las comedias románticas) y un poco sobre las estrategias una vez que Slowpoke evolucionara en Slowbro. Al anochecer salieron un grupo de Zubats volando que venían de la dirección de la cual ellos habían estado. Al parecer eran los del edificio abandonado. El sonido de las alas de estos, junto con las maniobras aéreas del grupo creando un nube de cientos de pokemon justo en el atardecer creaba una experiencia única que tanto la chica como el chico disfrutaron. Una vez presenciado el espectáculo decidieron que era hora de irse a dormir. Redel se acostó en su típica cobija y Eliza en su sleeping bag. La joven pensó en lo mucho que se había esforzado ese día, tanto física como mentalmente, pero había valido la pena.
#27
Buen capítulo, no pasa nada trascendental pero no aburrió. La parte que más me agradó fue cuando Eliza intentó capturar al primer Slowpoke, me lo imaginé mientras leía y me causó bastante gracia, toda frustrada y eso, me imagino ya cómo va a ser su entrenamiento. No tengo mucho más que decir respecto al capítulo. Espero pronto otro.


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#28
Así que ahora Eliza tiene un slowpoke.
LOL. Me esperaba más un munna, pero oh well, puede que tal vez se lleve bien con el slowpoke.
Hm. ¿Ahora los pokémon no van a las PCs? Bueno, eso tiene más sentido. Igual, he sentido que esto ha sido un poco de relleno y algo cortito. Pero al menos, no es nada que sobre.
La reacción de Eliza al saber que va a capturar un slowpoke ha sido sublime [?]. Y luego me encantó que esos animalillos fueran un reto mayor de lo que parecían. Es que venga ya, ¡esos hipopótamos rosas TIENEN que ser la caña!
Ahora, que el de Gin es todavía mejor, aunque fuera por trampa [?].
Aunque no obstante, me ha parecido... un poco corto, igual. Te repito que, después de una coma y un signo de interrogación, se pone en minúscula. Te lo he dicho una vez y sigues cometiendo ese error. Mira, es así:

Cita:
—Ya está, tengo diez Slowpokes, ¿cómo saber cuál es el mejor?


Es fácil, ¿no? A ver si ya para la próxima lo tienes en cuenta uwu.

Now, hay algo que me puso alerta y es esto:
Cita:
Por dentro la chica estaba aliviada, en el interior ella había querido que el ganador fuera el primero que capturo, porque había sentido una "conexión" especial con él desde que lo obtuvo. Entonces la chica despertó a Redel.

Oh noes.
¿Lo psíquico va a ser algo?
God, espero que solo sea por el slowpoke.

Y hablando de ello, a mí ese método me parecía más para medir los puntos de PS que no la defensa. Quizá Redel interprete aguante=defensa. Aunque sí que es mejor que tirar piedras... [?]
De todas formas, tampoco se me ocurre una mejor forma de comprobar las defensas de un pokémon, así que no puedo decir nada al respecto D:.

... Y creo que eso es todo. Yup, creo que no puedo comentar más cosas aquí.
Por lo menos comente.
Bueno, solo... ten en cuenta lo que puse sobre los interrogantes y procura no cometer erratas de trama. Es lo único que pido uwu.
Cheerio~!


#29
Gracias por sus comentarios. Elven king, que bueno que te haya gustado y aunque es cierto que no paso nada trascendental, me parece que es importante ya que Eliza capturo a un pokemon nuevo. Poisonbird espero no cometer ese error otra vez, lo tendré en consideración. Espero disfruten el capitulo.

Parte XII

El sol empezaba a iluminar el agua de la presa creando un espectáculo de luz y color indescriptible. En el agua empezaron a saltar algunos Magickarps y en el cielo habían unos Pidgeots esperando el momento adecuado para capturarlos y así conseguir su desayuno. Algunos Fearrow se encontraban nadando en el lago refrescándose. Cerca de la orilla, junto a los restos de una fogata se encontraban Redel y Eliza, aun durmiendo. Entonces se acercó a ellos un Ursaring salvaje de color verde amarilloso y gruño con fuerza. El ruido despertó a los dos entrenadores de inmediato. "Rayos, olvide sacar a un pokemon protector en esta zona, un error de novato" pensó el muchacho, el cual se puso de pie y miro retadoramente as ese oso. Eliza por su parte estaba paralizada por el miedo, ella había estado en la presa varias veces cuando era menor, pero esa criatura nunca se acercaba a la zona de turistas, tal vez por los Rangers que se encargaban de mantener a los pokemon salvajes a raya. El Ursaring se veía completamente amenazante, se notaba en sus facciones. Entonces Redel sacó su una ultrabola de su cinturón, de ella salió un reptil gigante verde con placas endurecidas en su cuerpo y cara de pocos amigos, envuelta en una tormenta de arena. La chica se quedó admirada de ver semejante monstruo.

-¡Tyranitar ataca!-Grito el chico. El monstruo verde le dio un enorme mordisco al oso en uno de sus brazos hasta que se escuchó un crujido. Ursaring gritó de dolor al sentir como los dientes se encajaban en su piel. Esto enfureció a la criatura la cual cambio su semblante a uno de odio puro y entonces empezó a golpear con todas sus fuerzas. El reptil, sin embargo, soporto esa embestida y contrajo todos sus músculos, luego le dio un golpe con su puño de una fuerza increíble que se hizo resonar en los alrededores. La chica, desde luego, estaba estupefacta esa pelea era de un nivel muy superior a los que estaba acostumbrada a ver. El oso soportó el golpe y siguió con la golpiza, pero Tyranitar no se movía, era casi como si no sintiera los golpes. Después el monstruo verde le dio un mordisco mas, esta vez en el otro brazo. El oso, en cambio, no parecía sentir el dolor como anteriormente lo había sentido. Esté continuo su ataque pero en esta ocasión golpeo el aire y cayó en el piso haciéndose un gran daño. El chico sonrió, saco una ultrabola y la lanzó hacia Ursaring. La ultrabola capturo al oso, se movió un poco y después se quedó quieta. Después grito "Alto" a lo cual su bestia se tranquilizó, sacó una poción de su bolso, se la aplicó a su Tyranitar y lo regresó a su pokebola.

-¿Qué fue todo eso?-Preguntó la chica algo confundida y asustada por todo lo que había ocurrido.

-Bueno, pues ese Ursaring fue atraído a nuestro campamento por el olor de la fogata, el cual significa comida fácil. Normalmente se mantienen alejados de los asentamientos humanos, pero esté en particular aprendió a asustar a los entrenadores y derrotar a sus pokemon. También por eso es de alto nivel, digo a mi Tyranitar le causo problemas el debilitarlo…-El chico estaba orgulloso por la captura que había logrado.

-Pero entonces ¿Por qué lo capturaste?- La chica había entendido porque los había atacado pero le pareció extraño que Redel lo quisiera capturar.

-Pues porque era un Ursaring fuerte, bien alimentado y brillante. Tu sabes, cómo pokemon brillante su valor en la venta se ve incrementado en sobremanera. Apuesto que le puedo sacar una buena pasta a Larry por este pokemon.-El chico seguía pensando en lo afortunado que había sido, otro brillante capturado por él.

- Ah, bueno…- La chica se sintió más tranquila al saber que esa criatura ya no molestaría más a los campistas, aunque la razón por la cual fue capturado no le convencía del todo.

-¿Quieres algo de desayunar? Tengo unas barras energéticas por aquí- Redel sacó de su bolsa unas barras envueltas en su empaque.

-Sí, creo que me hará bien el comer algo- Tomo una de las barras, la saco de su envoltorio y empezó a comérsela. En serio necesitaba algo para salir del susto que se había llevado. Ya más tranquila pregunto algo.

-¿Qué vamos a hacer hoy?-La chica esperaba con expectativa la respuesta.

-Pues en esta ocasión, creo que debemos seguir con el entrenamiento de sacar el instinto de supervivencia, pero eso será después del desayuno- Al responder sacó otra de sus barras energéticas y se la comió tranquilamente, como si nada hubiera pasado. Cuando ambos terminaron el chico dio una señal de que era hora de irse. Se fueron internando en el bosque, hasta que llegaron a un enorme árbol, el más grueso y alto de los alrededores. Redel le pinto unos ojos, una panza y un par de piernas. Eliza hizo lo suyo, saco a Torchic de su pokebola.

-¡Torchic ataca!-Gritó la chica señalando al árbol y su pollo lanzo unas bolas de fuego hasta que se cansó, después empezó a arañar las piernas del dibujo hasta que se veía completamente cansado. Pasó el tiempo y su mirada cambió a la de una más intranquila pero entonces salió del trance casi tan rápido como entró en él.

-Te dije que ahora tu pollo tiene miedo de entrar en ese estado, necesitaremos intentarlo en otro momento-El chico estaba decepcionado, pero era lo esperado de todas maneras.

-Creo que entonces lo devolveré a su pokebola-Dijo la chica aún más decepcionada.

-Espera, primero hay que ponerle a tus pokemon los objetos recios correspondientes y darles las vitaminas que necesitan- interrumpió Redel sacando unos objetos extraños de su bolsa y unos botes con capsulas extrañas de diferentes colores

-Deja sacar a mis otros pokemon-dijo la chica pensativa, aun no entendía muy bien lo de los objetos recios y lo de las vitaminas, pero si fortalecían a sus pokemon valía la pena intentarlo. Sacó a Sunkern y a Slowpokes de sus pokebolas.

-Bien, ahora habrá que darles carburantes a la semilla y al pollo, al primero calcio, al segundo proteínas, y a tu bestia rosada unos más ps y algo de hierro- El chico se acercó con sus botes y les dio de comer unas capsulas a los pokemon de Eliza. A estos no les gustó mucho el sabor por las caras que hicieron al momento de tomarlas. La chica miró mientras se las daba, era obvio que sus pokemon no disfrutaban de la experiencia pero era por su bien.

-Es hora de ponerles los objetos recios, la franja recia para el pollo y la semilla, y la pesa recia para tu monstruo rosado- el muchacho les coloco unas bandas de diferentes colores a las criaturas.

-¿Me podrías repetir para que sirven cada una?-Eliza aún no se había aprendido los nombres de esos objetos tan raros.

-Hare algo mejor los marcare para que sepas cual es cual y para qué sirven- El chico, con una sonrisa en el rostro, sacó su marcador y les puso el nombre y para que servía cada uno de los objetos recios.

-Muchas gracias- La chica se sentía mejor, tal vez luego tendría la oportunidad de aprendérselos. La chica entonces regresó a Slowpoke y a Torchic a sus respectivas pokebolas. Esta vez quería intentar lo del entrenamiento con Sunkern.

-¡Ahora Sunkern ataca!-Señalo al dibujo en el árbol y la semilla empezó a morder. En un tiempo menor que la vez anterior entro en el estado de trance y atacó con más fuerza.

-¡Alto!- gritó la chica con todas sus fuerzas. La semilla en ese instante se detuvo y se acercó a la entrenadora, esta le dio unas cuantas caricias.

-Repite el procedimiento Eliza, creo que tu Sunkern ésta aprendiendo y es mejor que aproveches esto- Redel le dijo esas palabras con total seriedad, era obvio que sabía lo que decía. Ella le hizo caso y repitió el entrenamiento otras tres veces más hasta que vio que su semilla estaba demasiado cansada. "Ahora Slowpoke" pensó la chica.

-¡Slowpoke ataca!-Eliza señaló el dibujo y el monstruo no respondía. Lo señalo una vez más, y este ni se inmutaba. Fue hasta la tercera ocasión en la cual la criatura lanzó un chorro de agua al árbol. Después lanzo otro chorro de agua, luego uno más. Así estuvo durante varios minutos y cuando sintió que se le acabo el agua descansó. No se movió más. Ningún instinto de supervivencia, nada de eso. La chica se puso histérica, era como si ese poder estuviera fuera de su alcance una vez más. Entonces miró fijamente a la criatura, con una intensidad asesina. Slowpoke pareció reaccionar a la mirada, aun sin verla y su semblante cambio repentinamente. En ese momento Eliza se sintió extraña, como si el resto del mundo desapareciera. Los ojos del dibujo parecían extrañamente amenazantes. Le daban ganas de huir, pero al mismo tiempo se sentía indefensa ante el dibujo que parecía estar cobrando vida. Era todo tan real, era todo tan confuso y a la vez extraño. Su corazón palpitaba rápidamente y su respiración era entrecortada y profunda. Pero al mismo tiempo se sentía libre, de todo pensamiento, de toda lógica, solo el sentimiento de sobrevivir a toda costa una combinación de miedo e ira, debía admitir que le agradaba. Cerró sus puños y miró directamente al árbol. Entonces el árbol se astillo violentamente y apareció de repente Slowpoke, el cual parecía estar pasando por lo mismo que ella.

-¡Alto!- gritó la chica a todo pulmón, pero aun así no salía de ese estado. Siguió gritando.

-¡Alto, Alto, Alto!- Todo su alrededor pareció volver a la normalidad, también Slowpoke se tranquilizó. Esa había sido una de las experiencias más aterradoras de su vida, pero al mismo tiempo se sentía extrañamente atraída a esa oscuridad que había sentido antes. Redel estaba algo confundido porqué notó que la chica se había comportado de manera extraña durante ese entrenamiento en específico, era como si ella hubiera sido el pokemon en esos momentos. Esos pensamientos le hacían sentir un escalofrío por la espalda, había escuchado que algunos psíquicos sentían lo que sus pokemon de ese tipo en las batallas, pero nunca lo había visto de primera mano.

-Eliza creo que es mejor que descanses, ha sido un entrenamiento muy duro-El chico mostraba verdadera preocupación al hablar. La chica, que aún no se le había pasado la impresión asintió con la cabeza. Ambos se sentaron y compartieron algo de carne seca. Después metió a su pokemon en la pokebola y se pusieron de pie.

-¿A dónde nos dirigimos ahora?- preguntó la chica pensando en lo que harían. El chico pensó durante unos minutos.

-Al camino concurrido, es hora de que enfrentes tu primera batalla pokemon- El chico se sentía satisfecho con la respuesta que le había dado.

-¿En serio?¿Crees que estoy lista para enfrentarme con entrenadores?-La chica estaba feliz de que la considerara ya más como una entrenadora oficial.

-Este es tan buen momento como cualquier otro, personas con menos experiencia han ganado batallas- dijo Redel esta vez con un toque un poco burlón en la voz.

-Ok, entonces vamos- La chica estaba llena de emoción. Esta sería su primera batalla pokemon oficial. Ambos se levantaron y empezaron a caminar. Las hojas caídas tronaban al pasar sobre ellas, mientras caminaba sobre un antiguo camino junto a la arboleda. En el camino había Weedles y Kakunas en los árboles. Era obvio que se encontraban cerca de un nido de Beedrils. Uno que otro Spearrow volando bajo, buscando que devorar. Finalmente llegaron a un camino mucho más amplio. Al caminar se encontraron con un chico de unos diez o doce años con una gorra. Este se acercó a ellos.

-Mi nombre es Raul, ¿quieres enfrentarte a mí en una batalla pokemon?- El chico se miraba lleno de confianza.

-Te dije que esto pasaría, enfréntalo tú es la oportunidad que esperabas-Dijo Redel a la chica.

-Acepto tu reto, empecemos la batalla pokemon- Eliza se encontraba nerviosa, pero al mismo tiempo sabía que esto era lo que quería.

-No me vencerás, ¡ahora ve Pidgey!- El chico saco de su pokebola a un ave relativamente pequeña de color marron.

-Claro que lo hare, ¡ve Torchic!- Dijo con emoción la chica. La adrenalina fluía por sus venas. El cuerpo le temblaba pero esto no la detuvo. Saco de su cinto una pokebola y de ella salió un pollo anaranjado.

-Pidgey usa tornado- Dijo Raul indicando al pollo de la chica. El ave empezó a aletear con todas sus fuerzas creando un pequeño remolino de aire en dirección al Torchic. Este se sintió envuelto en el viento y se sintió rodeado. El aire se sentía tan seco y cortante, como pequeñas cuchillas que rodeaban su cuerpo.

-¡Torchic ascuas!- Eliza le grito con todas sus fuerzas a su pequeño pollo. Este lanzó una pequeña bola de fuego que le pego de lleno a esa ave. Sus plumas se incendiaron un poco y las quemaduras, aunque no graves eran notables.

-Pidgey usa ataque arena-El chico estaba cambiando de estrategia, esta vez quería que los ataques del otro fallaran. El ave le arrojo arena en los ojos a Torchic, el cual sentía un gran ardor. Intentó sacudirse la tierra de los ojos, moviendo la cabeza de un lado a otro, sin éxito.

-Usa arañazo Torchic- La chica sabía que era mejor un ataque de corta distancia, ya que era menos probable que fallara. El pollo se acercó a la otra ave, pero esta evitó el golpe moviéndose a un lado.

-Pidgey usa nuevamente tornado- El chico estaba más confiado, esperaba ganar esta batalla. Torchic se vio otra vez envuelto en esa ráfaga cortante. La chica se sentía impotente ante lo que su pollo estaba sufriendo. Pero no todo estaba perdido, se notaba que el pidgey estaba sufriendo por las quemaduras que le había infringido las ascuas anteriores.

-Torchic foco energía ahora- La chica sabía que lo mejor era aumentar las posibilidades de crear un golpe crítico. El pollo entonces se concentró lo mejor que pudo.

-Pidgey, acaba con él, ataque rápido- El entrenador se sintió confiado ya que creía que esta pelea había terminado. El ave se acercó muy rápido y le dio un picotazo a el pollo, el cual a pesar de estar muy herido se levantó en ese instante, aun le quedaban energías. La chica se sintió aliviada y pensó en que hacer ahora.

-Torchic ascuas nuevamente- La chica estaba segura de esta decisión, se lo jugaría todo por el todo, si le daba con suficiente fuerza podría derrotarlo de un golpe, si fallaba perdería la batalla. Torchic se esforzó por ver a pesar de la arena y logro localizar al ave en el aire. Lanzo una bola de fuego directo en el pecho de la criatura y esta hizo un chillido horrible. El Pidgey cayó al suelo derrotado. Entonces Torchic empezó a brillar, estaba evolucionando. Su cuerpo cambio radicalmente sus piernas crecieron e hincharon y sus alas se convirtieron en garras. La chica no se lo podía creer, ese era su primer pokemon y ahora había evolucionado.

-Arg, no creas que has ganado, ¡ve Rattata!- Raul sacó de una pokebola a una rata más o menos grande.

-Combusken doble patada ¡ahora!- La chica sabía que ese ataque lo aprendía Torchic al evolucionar, además era super efectivo contra tipo normal, este era el momento de terminar la batalla de una vez por todas. Ese pollo luchador corrió con todas sus fuerzas y lanzó una patada doble directo a esa rata. Esta salió volando hasta chocar con un árbol quedando derrotada. El entrenador metió a su pokemon en la pokebola, no se encontraba muy feliz por desenlace.

-Supongo que has ganado, felicidades- El chico aunque algo triste sabía que eso era lo correcto. Entonces la chica notó que en su celular se mandó un mensaje, se le había hecho un deposito a su cuenta de entrenadora, aunque la cantidad fue reducida sustancialmente por la cobranza del hospital de hacía unos días.

-Fue una buena batalla-Eliza extendió su mano y el otro entrenador la estrecho fuertemente. Después el chico tomo otro camino y se alejó desapareciendo en horizonte.

-¿Disfrutaste el encuentro?-Preguntó Redel que había observado lo que había pasado, él hubiera hecho las cosas de manera diferente pero en fin.

-Sí, lo disfrute mucho, en especial ahora que tengo un Combusken- La chica se encontraba extasiada, nunca pensó que algo como esto le podría pasar, ganar su primera batalla oficial y la evolución de su primer pokemon, al mismo tiempo.

-Pues bien entonces, vamos hacía la presa y acampemos ahí- el chico sabía por lo que ella había pasado, El también había ganado su primera batalla pokemon, contra Isaac. Habían sido amigos desde la infancia, pero esa pelea había sido de lo más divertida. Aquellos recuerdos el los guardaba lleno de nostalgia. Ambos caminaron unas horas hasta llegar cerca de la presa y encendieron una fogata, hicieron algo de sopa en ella y la comieron. Discutieron un poco sobre la batalla que la chica había tenido y le sugirió leer ciertos capítulos del libro sobre batallas pokemon y sus estrategias. Finalmente cayó la noche y Redel se acostó en su cobija, no sin antes sacar a Jolteon para que los cuidara de los pokemon salvajes. No volvería a cometer ese error otra vez. Eliza por su parte se sintió abrumada al pensar en todas las emociones diferentes que había tenido ese día, esperaba que el día siguiente le trajera más aventuras, pero al mismo tiempo que estas fueran con suficiente tiempo para digerirlas mejor.
#30
Un capítulo muy interesante, me causó mucha intriga eso que le sucedió a Eliza, se conectó con su Pokémon y sintió lo que éste sintió, la evolución de Torchic fue oportuna. No tengo mucho que comentar, creo que la batalla estuvo bien narrada, entendí todo lo que sucedió. Pero debo decir que me fijé que en varias veces omitiste el acento y en otras pusiste un acento donde no va, tienes que tener cuidado con eso, porque el tiempo verbal cambia con falta o hay un acento de más, y puede perjudicar un poco la lectura. Creo que no tengo nada más que decir. Espero pronto otro capítulo.


Lean mi fic: La Historia de Jack Evans
Soy Elven king
(Por si alguien no me reconoce)


#31
Gracias por tu comentario Elven king que bien que te haya gustado. En fin espero les guste el siguiente capitulo de Redel.

Parte XIII

Los días pasaron y se empezó a forjar una rutina para Eliza. En la mañana se ponía a practicar lo de "instinto de supervivencia" en sus pokemons. Por fin estaba logrando que Combusken le perdiera el miedo a entrar en ese estado. También su Sunkern parecía empezar a entrar en ese estado a voluntad. Slowpoke por su parte, entraba y salía de ese estado, pero la chica ya no sintió la conexión como la había tenido antes, no sabía si eso era bueno o malo. Por las tardes practicaba batallas pokemon con los diversos entrenadores que pasaban cerca de la presa y el camino principal. Hasta se enfrentó a uno de los Rangers que cuidaban el lugar. Ella estaba realmente emocionada al enfrentarlo, ya que de pequeña ella había soñado con ser uno de ellos, y aunque después cambió su opinión, los sentimientos de admiración y respeto que le inspiraban eran los mismos. Por su parte Redel no hacía gran cosa, compartían el espació en esos días y le daba uno que otro consejo útil después de acabada la batalla, pero por lo demás ella hacía las cosas sola. Hasta el momento Eliza había evitado usar el "instinto" en las batallas que luchaba y se limitaba a la forma tradicional de dar órdenes a sus pokemons, como lo haría cualquier entrenador. En las noches simplemente hacían una fogata (a veces en el mismo sitio de la noche anterior) y dormían. Pero ese día sería diferente. La chica decidió que era mejor dejar de lado el entrenamiento y descansar. Ambos estaban reposando junto al agua cuando se acercó un chico. Era alto y corpulento, caminaba como dominando el terreno el cual pisaba. Después de mirar a sus alrededores preguntó a la chica.

-¿Tú eres la chica que ha vencido a tantos entrenadores en este lugar?- La pregunta la hacía con una gran seguridad, lleno de sí mismo.

-Si soy yo, mi nombre es Eliza- La chica esperaba otro reto pokemon.

-Eres muy bella, mi nombre es Juan ¿Te parecería que viajáramos juntos preciosa? Te podría enseñar tantas cosas- No había ni una gota de duda en lo que decía. La chica reaccionó de inmediato. "¿Quién diablos se creía este sujeto?" pensó ella.

-Lo siento, pero yo ya estoy viajando con el- dijo Eliza señalando a Redel. Pensaba que así se desharía de ese sujeto.

-¿Con él? ¿Enserio? Mira chica yo ya tengo cinco medallas de la liga, te conviene más viajar con migo que con ese perdedor- El chico blofeaba casi burlándose. Era obvio que tenía una imagen muy alta de sí mismo. Redel en cambio logro escuchar que se referían a él y decidió interrumpir.

-Disculpen, creo que estaban hablando de mí, ¿Me equivoco?-El muchacho sabía muy bien como lo habían llamado, solo quería saber si se atrevería a decírselo a la cara.

-No, es solo una conversación normal-La chica hablaba algo nerviosa, aunque quería evitar conflictos.

-Sí, estaba diciendo que a esta chica le convendría más viajar a mi lado ¿Y qué? ¿Algún problema con eso?- La voz de Juan era retadora, el si estaba buscando problemas.

-¿Te parecería que resolviéramos esto con una batalla pokemon? Uno contra uno. El que gane tendrá el derecho de ser el acompañante de la liga de Eliza- Redel tenía una siniestra sonrisa que abarcaba todo su rostro, este sería un encuentro que le traería una gran satisfacción.

-Espera ¿Qué?- Eliza no se lo podía creer, estaban apostando sobre ella, como si fuera un objeto o algo peor.

-Trato hecho amigo, pero debo advertirte ya tengo cinco medallas. Puedes rendirte ahora y evitarte la humillación- Juan seguía blofeando, su confianza era mucha al parecer.

-Pues empecemos de una vez- Redel seguía con la sonrisa fija en el rostro pero esta vez estaba acompañada de una mirada que le helaría la sangre a cualquiera. Inclusive el otro chico se sintió incomodo al ser el objeto en el que se enfocaba está.

-Si claro…- La confianza que había tenido antes tambaleaba, pero aún le quedaba suficiente como para hacerle frente a ese reto.

-Espera…-dijo la chica bastante enojada, pero fue interrumpida por Redel.

-Tranquila solo quiero darle una lección a este farsante- El muchacho estaba demasiado entusiasmado por la idea de destruir a ese sujeto como para notar las implicaciones de lo que estaba haciendo. Eliza se limitó a mirarlo con una cara de enojo, quería saber solo hasta cuando se daría cuenta de su error. Si es que se daba cuenta alguna vez.

-Ve Charizard- El otro chico sonrió al sacar la pokebola de su cinturón. De ella salió una especie de dragón rojo con una llama en la cola que estaba lleno de energía. Lanzó unos gritos al cielo y unas llamaradas al aire. Esa criatura se veía orgullosa e imponente tanto como su entrenador. Por su parte Redel no se veía impresionado, es más estaba pensando en que manera humillarlo lo más posible, entonces se le ocurrió una idea.

-Ve Cacturne- La voz del muchacho era de seriedad absoluta. De la pokebola salió una especie de cactus, pero a su vez tenía una forma que recordaba a la humana, con ojos y una boca siniestra, casi tanto como la que tenía su entrenador en ese momento. La chica no podía creerlo cuando lo vio. No solo le traía malos recuerdos ese pokemon, sino que además era débil al tipo fuego. "¿Qué clase de juego tiene planeado?" Pensó Eliza. Algo extraño empezó a pasar alrededor de esa planta andante se empezó a llenar de un humo blanco espeso. Al respirarlo daba calma pero también causaba algo de incertidumbre.

-Charizard acaba con ese cactus con patas, lanzallamas- El chico estaba confiado en que la batalla acabaría rápido.

-Cacturne ataca- Redel dio la orden con total seriedad, no se tomaría esta pelea a broma. La mirada de Cacturne cambió. De una casi juguetona a una que tenía una que reflejaba una completa maldad y hambre, mucha hambre. Era como si estuviera mirando un aperitivo servido en la mesa. Entonces lo que nadie excepto Redel había previsto paso, el lanzallamas fallo. El fuego que salió de la boca del dragón no toco una sola espina de su contrincante. Lo que si paso fue que la tierra se levantó repentinamente, creando una tormenta de arena que cubría por completo la zona de batalla al grado de que lo único que se veía eran las sombras de ambos pokemon. Pero la sombra de Cacturne estaba distorsionada, era como si ocupara más lugar del que realmente ocupaba en el espacio. Juan se veía consternado ese no era el escenario que había planeado.

-Charizard no te dejes engañar por esos trucos baratos, otro lanzallamas- La voz trataba de disimular su asombro ante tal truco. Charizard obedeció las ordenes de su amo y lanzo hacia la sombra una ráfaga de fuego que trató la envolviera, pero al parecer falló porque no hubo reacción en está. Luego paso lo inesperado la sombra se multiplicó. Esta vez las sombras parecían rodear al dragón el cual se veía perplejo, se sentía completamente rodeado, acechado. Su instinto le decía que tenía que salir de ahí de inmediato, pero tenía que seguir las órdenes de su entrenador. Esté se sentía tan mal como su pokemon, la desesperación empezaba a hacer mella en él.

-Lanzallamas otra vez, sé que puedes darle- Era notoria la desesperación del entrenador. Redel no hacía otra cosa más que admirar el espectáculo, su Cacturne había tenido peores oponentes y había salido victorioso, por eso no había una pizca de temor en su semblante, más bien era el de alguien que estaba disfrutando alguna especie de entretenimiento que le gustaba. El cómo su criatura jugaba con los pensamientos del oponente era algo que lo llenaba de una satisfacción difícil de explicar, una especie de schadenfraude mezclado con alegría pura. Mas considerando que ese oponente en particular lo había insultado. En el campo de batalla, en cambio, el Charizard hacía un esfuerzo por enfocar a una de las sombras, pero antes de lanzar su fuego sintió un fuerte golpe y por un segundo pudo admirar la cara de su enemigo, la cual reflejaba una mirada de júbilo ante su sufrimiento. Esto lo enfureció y lanzo el fuego pero otra vez falló al atinarle. Su entrenador no hacía más que mirar impotente ante lo que veía que se estaba convirtiendo la batalla. Las sombras distorsionadas parecían estar burlándose de él y de su pokemon.

-¡Lanzallamas ahora!-El grito, era uno ahogado que reflejaba su desesperación. Su criatura lanzó fuego con su boca y pareció darle a algo, pero al acercarse se dio cuenta de que era un muñeco, con la forma de Cacturne definitivamente, pero no era su oponente. Se preparó para lanzar fuego otra vez, y una vez más sintió el golpe en su cuerpo. Un golpe certero que lo debilito casi de inmediato. Luego recibió otro golpe, y otro más. La arena se disipó y lo que se veía era el dragón tirado en el suelo gravemente herido, con él fuego de su cola casi apagado. En el cactus se veía claramente la intención de seguir atacando. Juan estaba atónito, simplemente no reaccionaba.

- ¡Redel! ¡Dile que se detenga!-Gritó con fuerza Eliza, la cual había estado mirando atentamente el combate, pero ella sabía que era de vital importancia que esto terminara ahí.

-Está bien, ¡Alto Cacturne!- El muchacho se sentía algo desilusionado esperaba causar un poco más de daño para crear un gran impacto en el otro entrenador. Pero lo había prometido, así que era mejor seguirlo. El cactus se detuvo en seco. Simplemente se quedó ahí en silencio. Después el entrenador le dio la orden y el pokemon volvió a su pokebola.

-Espera ¿tú… eres… Redel? – El chico tartamudeaba, no se lo podía creer. Un escalofrío le recorrió toda la espina. Había escuchado historias realmente terribles acerca de ese sujeto. Él pensaba que eran solo exageraciones, pero ahí estaba, frente a él. Metió su pokemon en la pokebola y se quedó cabizbajo por un momento y entonces empezó a caminar y se fue por donde había venido.

-¿Qué fue todo eso?-Le preguntó Eliza. En realidad era una pregunta capciosa.

-Pues que le di una lección de respeto a ese pelmazo, ¿Lo viste? Fue una victoria espectacular, ni siquiera lo toco. Es decir, yo esperaba que al menos le diera un lanzallamas que al cabo puede soportar uno y más, pero ni uno solo- El chico estaba lleno en sí mismo, tanto que no notó el enojo evidente en la cara de la chica.

-Me refiero a apostar sobre MI futuro, como si fuera un objeto, como si no tuviera algo que decir al respecto- La chica estaba realmente enfurecida.

-Este… yo… Sabía que ganaría ¿Eso cuenta?-El chico estaba nervioso, había cometido un grave error y no hallaba la manera de corregirlo.

-¡No! ¿Cómo te atreviste? Después de todo lo que hemos pasado y no soy más que un desechable para ti- Eliza le estaba reprochando todavía enfurecida y a su vez herida. Redel por su parte no sabía que decir, simplemente la chica tenía razón.

-Perdóname…-Dijo arrepentido el chico, pero con una voz casi inaudible.

-¿Qué?-Preguntó la chica, la cual había escuchado pero quería oírlo otra vez.

-¡Que me perdones caramba! Si está bien cometí un error, no tome en cuenta tus sentimientos y todas esas cosas. Soy humano de acuerdo. Realmente me siento arrepentido y prometo no volverlo a hacer- La voz del muchacho era fuerte al inicio pero se fue calmando ya casi llegando al final. La chica aunque aún herida, notó que su arrepentimiento era sincero. Además sabía de las otras ocasiones en que le había ayudado.

-Acepto tus disculpas, ahora ¿A dónde vamos?- Ella quería cambiar de tema, tal vez así se sentiría mejor.

-Pues podemos volver a la ciudad, hay que comprar víveres y todo eso- Redel se sentía un poco aliviado, ya que aunque no quería su amistad sería muy molesto que ella le guardara rencor o algo por el estilo. Aunque en el fondo sabía que no lo había perdonado del todo, pero eso era suficiente por el momento. De todas maneras él le estaba dando clases y todo lo necesario para ser entrenadora pokemon. Eso contaba de algo ¿verdad? Entonces, porque se seguía sintiendo algo culpable. Otro sentimiento más que reprimir. ¿Por qué había aceptado este trato? Ahora le parecía que no le quedaban ganas de seguir enseñándola. Pero lo había prometido, ahora lo cumpliría.

Ambos empezaron a caminar rumbo a la ciudad.
#32
Redel le dio una paliza, me gustó. Noté que pusiste algunos acentos en lugares que no van, recuerdo que alguna vez lo comenté, no sé en qué fic, pero lo hice (he leído tantos fics que ya no recuerdo lo que comento, y lo que recuerdo no sé dónde lo hice). El vocabulario sigue igual de amplio, etc. No sé que más comentar, me pareció un capítulo un poco de relleno, aunque se muestra algo más de las habilidades de Redel en batalla y que siente que tiene que quedar bien con Eliza. Bueno, espero otro capítulo.

PD: vi esta palabra "schadenfraude", nunca la había leído ni escuchado, no sé qué significa.


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#33
Gracias por tu comentario Elven king, sobre la palabra "schadenfraude" es el sentimiento de satisfacción o placer cuando algo malo le pasa a otro. Como cuando vez a alguien que se cae en uno de esos videos virales y te ries, algo como eso. Espero disfrutes el capitulo que sigue.

Parte XIV

Entonces Redel y Eliza entraron nuevamente a la ciudad Montechico. Había unos cuantos Pidoves en el parque buscando ser alimentados por las personas que visitaban en lugar ya sea porque su intención era alimentar a esas aves o porque dejaban caer accidentalmente parte de los alimentos que llevaban. El sol brillaba intensamente y el calor era sofocante. Pero por lo demás parecía un día normal en esa pequeña ciudad. Finalmente llegaron a una tienda de abarrotes que se llamaba "Abarrotes Panchita".

—Espera, porque nos detenemos aquí, ¿no vamos a pasar con Larry?— Eliza dijo con confusión. Aún seguía enojada con él por lo que había pasado, pero al menos se sentía más tranquila en ese momento.

—Bueno es cierto que Larry vende muchas cosas útiles, pero en esta tienda los víveres están más baratos. Además no quiero ver a Larry hasta la siguiente "cacería"— El chico explicaba con una voz amable tratando de no sonar chocante.

—Está bien, supongo, entremos— La chica entró primero a la tienda seguida por el muchacho. Dentro había unos estantes que abarrotaban el lugar. En ellos había toda clase de comidas, frutas, verduras y otras cosas, además estaba oscuro ya que apenas era iluminado por una luz artificial tenue. Redel por su parte se fue directamente a donde vendían la carne seca y tomo unos paquetes. Eliza lo miró fijamente.

—Enserio te gusta la carne seca ¿Verdad?— La chica habló en tono casi burlón.

—Bueno, no es que me guste tanto, es que es una buena fuente de proteína y no se echa a perder en un largo tiempo, es fácil de transportar, y si, debo admitir que disfruto su sabor. Ahora que si quieres podemos comprar algo de pescado en lata para variar un poco.—El chico dijo esto tranquilamente tratando de dar a entender su punto. Por su parte Eliza tomo algunas latas de pescado, porque en realidad se estaba hartando de la carne seca. Luego el muchacho se acercó a donde vendían sopas en bolsa.

—Espera un momento, ¿vas a volver a comprar de esa sopa de verduras instantánea? Porque no compramos mejor verduras frescas y algo de sopa. Además me preocupa la cantidad de sodio que consumes, y bueno yo también al viajar contigo— La chica trataba de sonar convincente, en parte porque su preocupación era real y en parte porque no le gustaba esa sopa.

—Pues esta es más fácil de transportar, no se pudre como las verduras frescas, contiene las mismas vitaminas y minerales y yo siempre compro la baja en sodio, mira el empaque veras que no miento— El chico le dio una de las bolsa a la chica, efectivamente la bolsa decía "bajo en sodio" aunque ella sabía que en realidad era baja en comparación a la original. El contenido de sales seguía siendo alto en su opinión, pero como no quería discutir.

—Al menos compremos alguna fruta para comer hoy mismo, así no se echa a perder, que tal un par de bayas Zidra son cultivadas aquí mismo en la región, son nutritivas y deliciosas.—La chica otra vez trataba de convencer al joven. Esperaba al menos es esto que si le hiciera caso y así romper un poco con la monótona dieta que habían llevado hasta ahora.

—Me parece una buena idea, hace mucho que no pruebo una baya de esas, desde que me pase por un huerto. Está bien compremos un par de ellas— El chico parecía realmente entusiasmado. Se fue donde estaban las frutas y tomo un par de color naranja con puntos de color más oscuro. Después de esto se detuvo en el mostrador. La chica pensó que ya iba a pagar.

—¿Me da un kilo y medio de comida general para pokemon?—El chico pregunto a la encargada. Para la sorpresa de la chica ya que esta no había pensado en eso.

—Sí, desde luego— le contestó y sacó de una bolsa grande una pala chica y empezó a llenarla con unas croquetas pequeñas y secas hasta que estaba medio llena, la llevó a la báscula y le puso un poco más.

—Aquí esta— dijo cordialmente la empleada dándole a bolsa al chico.

—¿Eso es todo?— Preguntó la señora.

—Sí, es todo, muchas gracias— El muchacho sonaba feliz con la compra. Hizo la transferencia de dinero de su cuenta a la de la tienda y ambos salieron. El chico saco de su bolsa una especie de frasco extraño con unos botones, y aunque era chico, en el entró la bolsa de comida pokemon. La chica se quedó pensativa un momento.

—¿Los pokemon requieren de comida especial? ¿Cada cuando los tienes que alimentar? ¿Qué es esa cosa en la que metiste la comida?—Eran muchas preguntas las que hacía Eliza mientras caminaban.

—Pues veraz, los pokemons como todo ser vivo requieren de alimentación, las pokebolas disminuyen su metabolismo mas no lo detienen, así que necesitan ser alimentados cada tanto tiempo. La comida especial es la mejor manera de que obtengan sus nutrientes y que se sientan satisfechos. En cuanto a cuando alimentarlos, eso depende de cuánto tiempo los tengas fuera de su pokebola, tú al sacarlos todos los días, unas cuantas horas para entrenar deberías darles de comer al menos una vez cada semana, los míos que solo saco para batallas pokemon que duran poco tiempo, alrededor de una vez al mes. Sobre el frasco en donde llevo la comida es un portador de objetos pesados. Usa la misma tecnología de la pokebola para transportar toda clase de materiales, es ideal para entrenadores viajeros como nosotros, es de baterías así que no tiene que tener energía pokemon para poder meter objetos ahí— El chico trató de ser lo más explicativo posible, aunque no veía la razón de esto, esa información venía en el libro que le había dado a Eliza. Tal vez no había leído con atención esa parte.

—Entonces ¿Por qué no llevamos verdura fresca? Podrías transportarla en tu portador— La chica no entendía del todo ese objeto pero estaba pensando en otras maneras en que podría serle útil.

—Porque necesitan ser objetos secos o casi secos para poder entrar. Hay nuevos modelos sin esa limitante, pero el mío no es así. Si quieres cuando vallamos con Larry te comprare uno de esos y así podrás llevar lo que quieras en ella. Por ahora toma tu fruta— El chico no podía creer que ella siguiera insistiendo con eso de las verduras frescas. "¿Qué tienen de malo las deshidratadas?" Pensó él. Después le entregó a la chica la baya.

—Ah ya entiendo. ¿Qué tal si nos sentamos en una banca a comer en paz?— La chica dijo con tranquilidad. Ella quería descansar después del largo día que estaba llevando.

—Ok, esa se ve bien— Dijo Redel apuntando a una banca cerca debajo de un árbol que le daba sombra. Ambos se sentaron y se dispusieron a comer cubiertos por la sombra fresca. Eliza no había olvidado lo que había pasado antes en el día, pero por alguna razón ya no le molestaba tanto. Ella solo quería descansar y no pensar ya más en eso. Probó la baya, estaba deliciosa, justo en su punto de maduración. Era algo acida pero tenía un sabor suave que era bastante bueno. El chico también comió su fruta disfrutando cada bocado. Entonces de la nada se escuchó una explosión. Ambos se alarmaron, se escuchaban gritos por todas partes y personas corriendo, tratando de huir de donde había iniciado el ruido. Eliza hizo lo opuesto y trato de ver de dónde provenía el estruendo. Redel no hizo más que seguirla. En parte por curiosidad, en parte para no dejarla sola. Era una joyería de donde había ocurrido la explosión. Se veían los cristales rotos y dentro había unos sujetos con una ropa azul marino, tanto camiseta como pantalón y zapatos negros. Eliza quería entrar, pero Redel la detuvo.

—No es asunto nuestro, vámonos de aquí—había un tono de urgencia en él hablar del muchacho.

—Claro que lo es, como entrenadora oficial de la liga es mi deber ayudar a los inocentes— Ella estaba llena de convicción, era obvio que ella se tomaba en serio cada palabra de lo que decía. Entonces sin perder el tiempo ella entró en el edificio. El chico iba a detenerla nuevamente pero entonces notó algo que no lo había notado antes, afuera había una camioneta negra con una gigantesca X pintada a los lados.

—Espera…—Fue lo último que alcanzó a decir Redel antes de que se le cerrara la garganta. Empezó a hiperventilarse, el mundo daba vueltas y al mismo tiempo parecía que el tiempo se había detenido. Sudaba un sudor frío y sentía como una sensación de impotencia se apoderaba de él. "No ahora, no puede ser" Pensó. Frente a sus ojos se aparecían imágenes de tremendo terror y sufrimiento. Voces que decían "Detente, por favor detente". Cuerpos de humanos y pokemon mutilados y magullados hasta donde alcanzaba la vista. Sangre mezclada con agua en charcos que no dejaban por donde pisar. Gritos ahogados de dolor y sufrimiento que llenaban el ambiente, tan omnipresentes como el aire mismo. Y una voz, en especial destacaba entre las otras. "Mi venganza, por fin terminada" "¡SE LO MERECEN, SE LO MERECEN MONSTRUOS!" gritaba esa voz siniestra y distorsionada. Un edificio empezó a temblar y termino derrumbándose levantando una nube de escombros que cubrió el paisaje. No podía ni moverse, todo era tan vivido, tan real, casi como si pudiera tocarlo. En eso estaba él, atrapado en esas terribles visiones cuando Eliza entró al edificio. A ella le pareció extraño que él no entrara pero le dio igual. Los dos sujetos la voltearon a ver.

—Oye chica, sal de aquí, esto no es de tu incumbencia. Esto es asunto del Grupo X— Dijo uno de los sujetos. Al voltearse se veía una X blanca en el pecho.

—Déjala, tomaremos todos sus pokemon, será divertido— Dijo el otro sujeto con una sonrisa siniestra en el rostro. Ambos sacaron sus pokebolas y casi al unísono salieron de ellas unas criaturas humanoides musculosas, pero reptileanas, con piel grisácea. Se trataban de unos Machop.

—No se los dejaré tan fácil. ¡Combusken, Sunkern vayan!— De sus pokebolas salieron dos criaturas una parecida a un pollo y otra parecida a una semilla. Eliza había escuchado de las batallas dobles pero nunca había tenido una.

—Machop golpe karate al Sunkern— dijo uno de los miembros del grupo X.

—Machop movimiento sísmico al Combusken— dijo el otro miembro.

—Combusken doble patada, Sunkern Gigadrenado— dijo Eliza. Los monstruos musculosos golpearon primero. La semilla fue golpeada con fuerza con la mano abierta, justo con el filo de la palma. Sunkern gimió de dolor ante la fuerza del golpe, pero pudo resistirlo bien. El otro Machop sujetó a el pollo con fuerza y lo estrelló contra el suelo creando un gran estruendo, aun así la victima del ataque no parecía haber recibido daño crítico. Combusken contraataco a su atacante con una doble patada que le dio justo en la cabeza y lo dejo tirado en el suelo. Sunkern no se quedó quieto tampoco y mordió al otro Machop y le extrajo una buena cantidad de energía, tanta que se notaba el sufrimiento en la cara de su oponente. Los dos Machop se levantaron con ganas de seguir peleando.

—¡Machop golpe sísmico!— Gritaron al unísono ambos maleantes señalando cada uno a un pokemon de su contrincante.

—Combusken picotazo, Sunkern gigadrenado nuevamente—Eliza estaba convencida de que ganaría esta pelea, tal vez por la emoción había olvidado que en el turno anterior debió usar picotazo ya que era superefectivo contra peleador. Igual en esta ocasión si haría ese ataque. Otra vez los Machops fueron los primeros en atacar y como si estuvieran sincronizados cada uno tomo a un oponente y los tiraron con fuerza al suelo. Ambos pokemon de Eliza se sentían adoloridos por los golpes pero seguirían con esa batalla hasta el final. Combusken se acercó deprisa a uno de los reptiles y con su pico le dio un golpe en el pecho que dejo tirado en el suelo. La semilla fue la siguiente en atacar con un fuerte mordisco que hizo desmayar al Machop. Esta vez esos pokemon no se levantaban. Preocupados ambos entrenadores metieron a las criaturas a sus pokebolas.

—Esto no ha terminado, ya veraz Raticate, Murkrow salgan— dijo con ira uno de los maleantes.

—Sí, no tienes oportunidad Raticate, Murkrow salgan— El otro estaba también bastante enojado al decir esto. De las pokebolas salieron unas ratas bastante amenazadoras y un par de cuervos con cara de malicia.

—¡Eso no es justo!—Gritó Eliza con fuerza al ver que eran cuatro contra dos.

—Eso no nos interesa niña, esto es ganar o ganar—le contestó a la chica uno de los integrantes del grupo X.

—Si niña, ríndete no tienes oportunidad aquí—le dijo el otro casi burlándose.

—Eso jamás— Dijo Eliza con total seguridad, no sabía cómo le iba a hacer, pero saldría de esta.

—Como quieras tendremos que darte una lección por las malas, Murkrow ataque ala, Raticate hipercolmillo— dio la orden uno de los sujetos.

—Lo mismo Murkrow, Raticate ataquen— dijo el otro.

—Combusken doble patada a una de las ratas, Sunkern gigadrenado a la otra— Eliza estaba desesperada, ambos de sus pokemon estaban en desventaja por ser débiles a volador y ella lo sabía. Las aves fueron las primeras en atacar, levantaron el vuelo y a toda velocidad golpearon con fuerza a la semilla y al pollo usando sus alas. Ambos gimieron de dolor ante lo cortantes que se sentían las los golpes. Antes de que pudieran reaccionar las ratas usaron sus colmillos y les dieron justo con el filo de los mismos. Combusken entonces dio la doble patada a una de las ratas, le dio justo en los dientes y le rompió uno de ellos, después reboto en el suelo y quedo derrotada. Sunkern por su parte mordió de regreso a la otra rata y como si fuera una venganza, le succionó la energía con un gran mordisco. Pero a pesar de los intentos de su entrenadora, ellos sabían que no tenían oportunidad de ganar, menos contra esas cuervos. Eliza estaba perdiendo la paciencia, no sabía qué hacer, a este paso perdería la pelea y a sus pokemon. Podría cambiar a Slowpoke, pero de que serviría si no podría usar sus poderes psíquicos contra esas aves.

—Ese es solo un contratiempo, Murkrow, Raticate repitan— el oponente estaba confiado en que ganaría esta batalla.

—Sí, Murkrow ataque de ala de nuevo— el otro oponente a pesar de haber perdido uno de sus pokemon sabía que a la larga había ganado. A Eliza se le ocurrió una idea.

—¡Combusken ataca!¡Sunkern ataca!—La chica grito con todas sus fuerzas, sabía que esta era su última oportunidad y tenía que aprovecharla. Los otros dos sujetos no sabían a qué se refería ella con eso de que atacaran, si ni siquiera había dado una orden de ataque específico. "Tal vez está desesperada" pensó uno de ellos. Pero algo que ellos no habían notado pasó, la mirada de los pokemon de la chica cambió repentinamente. El Combusken parecía revitalizado, con nuevas fuerzas. Al acecho, como cazando a su presa. Sunkern parecía consternado, tratando de ver a sus oponentes para evitar ser atrapado. Los Murkrows emprendieron el vuelo pero esta vez en medio del aire uno de ellos recibió un par de patadas que lo estrellaron contra una de las paredes del edificio y lo dejaron tirado en el piso. La semilla empezó a cantar una dulce tonada que hizo que el ave se quedara dormida. Aprovechando esto Sunkern empezó a succionar como nunca en su vida el ala del contrincante dejándola casi seca. El Raticate miró lleno de pavor como Combusken lo miraba, de una manera que parecía decirle "Tú sigues". La rata corrió en su dirección y trató de darle una mordida, pero está fallo. Lo que si recibió fue un picotazo, luego otro y otro más. Combusken parecía estarlo disfrutando, como si lo estuviera saboreando. Los dos maleantes miraban el horrendo espectáculo y no se lo podían creer. No solo habían perdido, sino que sus pokemon estaban siendo masacrados frente a sus ojos.

—¡Combusken alto! ¡Sunkern alto!—Grito nuevamente Eliza, la cual no quería seguir viendo esa masacre. Sunkern se detuvo en seco, Combusken por su parte tardó un poco más, pero finalmente se detuvo. Ambos salieron del trance sumamente cansados. La chica no podía creer el inmenso poder que les confería ese estado a sus pokemon, pero también tendría que seguir entrenando para evitar que se le saliera de control como la otra vez.

—¡Señor hemos sido vencidos, venga a ayudarnos!—Gritó con fuerza uno de los maleantes mientras metía a sus pokemon en la pokebola. El otro también metió a los suyos. Del cuarto de atrás salió un muchacho joven, más o menos de la edad de Eliza, con camiseta de azul claro con una X negra en el pecho y unos pantalones blancos. Con el venían un señor y una señora, al parecer rehenes que tenía atados por una soga. Atrás de él también venía una especie de sombra con una gran sonrisa. Era un ser que parecía etéreo, solo una cabeza y unas manos flotantes. Su mirada era escalofriante te helaba la sangre solo al verlo.

—Como no pudieron ustedes dos, perdedores, ganarle a esta mocosa. Haunter explosión ahora— El chico parecía molesto, pero no demasiado. Se mantenía calmado, dentro de lo que podía dadas las circunstancias. Esa figura espectral se acercó flotando bastante rápido y repentinamente explotó lo más cerca posible de ambos pokemon de la chica. Ella fue empujada como un metro hacia atrás por la fuerza del impacto. Sus pokemon quedaron rendidos en el suelo, derrotados. Eliza metió a los pokemon heridos a sus pokebolas. El "jefe" metió a su Haunter en la pokebola. La chica no podía entender porque había sacrificado así a su pokemon si se veía en perfectas condiciones como para pelear.

—Ahora ve Monferno— Al decir esto sacó de una pokebola una especie de simio que tenía la cola en llamas. Esté parecía estar listo para la batalla.

—Ve Slowpoke— Dijo la chica sacando de su pokebola a un ser rosado que parecía no estar muy interesado en el encuentro.

—Monferno, ahora rueda fuego— Dijo confiado el chico, había visto a muchos oponentes arder con ese ataque antes.

—Slowpoke haz confusión ahora— La chica sabía que tenía la ventaja, no habría forma de perder esta vez. El mono fue el primero en golpear. Se encendió en llamas y empezó a girar en dirección al otro pokemon. Slowpoke no parecía estar preocupado y recibió el impacto. Esté se veía duro, pero la criatura rosada no tenía daño aparente. De repente Monferno empezó a sentir un dolor de cabeza difícil de describir, era como recibir un golpe, pero dentro de su mente. El simio no paraba de gritar. Su entrenador preocupado intentó darle otra orden.

—Golpes furia ahora— El muchacho estaba consciente de que ese ataque no era el más fuerte en el arsenal de su pokemon, pero tenía que intentar algo.

—Slowpoke sigue con confusión— La chica sabía que estaba ganando y eso la emocionaba. Monferno quería golpear a Slowpoke, pero se tropezó y cayó al suelo de golpe. Ahí tirado, lo volvió a sentir, ese golpe interno que tanto le dolía y que no podía hacer nada para evitar. El dolor era insoportable así que finalmente se rindió y se desmayó.

—No, ¡Monferno! Pagaras por esto niña, nos veremos en otra ocasión. Chicos tomen todo lo que puedan, nos vamos— El chico estaba furioso pero trataba de sonar tranquilo, aunque no era muy exitoso en ello. Los otros dos estaban estupefactos, no se lo podían creer el "jefe" había sido vencido. Pero no tardaron en salir de ese estado. Tomaron todas las joyas que pudieron, salieron del edificio y se subieron a la camioneta. El otro chico hizo lo mismo y condujeron lo más lejos posible de ahí. Mientras tanto en la joyería, Eliza terminó de desatar a la pareja.

—Gracias, muchas gracias chica— Le agradeció la señora.

—Sí, esos mequetrefes querían secuestrarme a mí después de robar la caja fuerte. Por suerte no la pudieron abrir gracias a que llegaste, ¿Cómo podemos pagártelo? Este…—El hombre tenía iluminados los ojos la veía con una admiración total.

—Mi nombre es Eliza y no tienen por qué pagarme con nada, con hacer el bien basta— La chica estaba feliz de cómo habían salido las cosas al final y esto era suficiente para ella.

—No, Eliza, te tenemos que pagar con algo— Dijo el señor seguro de que podrían darle algo.

—Ya se— Dijo la señora. Continuo—Vi que tienes un Sunkern, ¿No es cierto? Te regalaremos una piedra solar, tómala como una muestra de nuestro agradecimiento— Al terminar de hablar sacó una piedra con forma de sol de uno de los estantes y se la entregó a la chica.

—No podría aceptarla— dijo la chica algo insegura, si quería evolucionar a su Sunkern, pero no sabía si era correcto.

—Vamos acéptala ya niña, es un obsequio. Además te lo has ganado— dijo el señor con voz tranquilizadora.

—Bueno, ya que insisten, creo que podría aceptarla— La chica tomó la roca y la guardó en su bolsa. Redel tenía que saber de esto. Pero ¿Dónde estaba Redel? La chica salió afuera y lo encontró. Sentado en la acera. Muy emocionada se acercó al chico.

—No sabes lo que ha pasado, vencí a los chicos malos, aún con desventajas y… ¿Me estas escuchando?— La chica estaba muy entusiasmada, pero entonces pudo ver de cerca al muchacho. Estaba ido, con una mirada perdida, con lágrimas en los ojos.

—Redel, ¿Estas bien? Redel, ¡Redel!— La chica estaba preocupada, el muchacho no reaccionaba.

A lo lejos se escucharon las sirenas de la policía que, aunque ya tarde, estaban llegando a ver que era ese alboroto.

...

Espero les haya gustado el capítulo, solo quería dar un aviso. Este se podría considerar el final de temporada de Redel. No quiere decir que no lo vaya a continuar, solo que me daré un tiempo de descanso ya que no he escrito muchos capítulos de la siguiente temporada y quiero tener más antes de seguir posteando aquí. Mis disculpas si esto no fuera de su agrado. Sin más, gracias por su apoyo y atención.
#34
Un final de temporada interesante, Eliza pone a prueba lo que aprendió y resulta muy bien. Y al fin un villano que parece que va a ser recurrente. Me parece que este capítulo está bien logrado, captura al lector para que éste desee que salga pronto la próxima temporada. Me pregunto cómo va a reaccionar Eliza cuando Redel le cuente todo su pasado. No tengo más que decir. Bye.


Lean mi fic: La Historia de Jack Evans
Soy Elven king
(Por si alguien no me reconoce)


#35
Huh. ¿Comentario doble? Creo que lo puedo tomar.
...
Vale, ahora son tres. Esto no puede ser. ¿Cómo puedo volver a la crítica y hacer mis deberes a la vez? Voy a tener que preguntarlo por Yahoo alguna vez [?].

Weell. Como la vez anterior, iré por partes. No quiero entretenerme mucho en detalles. Tengo cosas que hacer :V.

Parte XII

Yyyyy Redel captura un ursaring verde. Yupi.
Bueno, hay trocitos del pasado por ahí repartidos... me han gustado las batallas, en verdad. La evolución de torchic también fue genial. ¿Quizá vino en un momento demasiado oportuno? Pero bueno, bueno, está bien, está bien.
Ah, sh***. ¿Sabes lo que acaban de ver mis aves rapaces?
Esto.
Cita:
-Eliza creo que es mejor que descanses, ha sido un entrenamiento muy duro-El chico mostraba verdadera preocupación al hablar. La chica, que aún no se le había pasado la impresión asintió con la cabeza. Ambos se sentaron y compartieron algo de carne seca. Después metió a su pokemon en la pokebola y se pusieron de pie.

-¿A dónde nos dirigimos ahora?- preguntó la chica pensando en lo que harían. El chico pensó durante unos minutos.

-Al camino concurrido, es hora de que enfrentes tu primera batalla pokemon- El chico se sentía satisfecho con la respuesta que le había dado.

-¿En serio?¿Crees que estoy lista para enfrentarme con entrenadores?-La chica estaba feliz de que la considerara ya más como una entrenadora oficial.


La chica, el chico, chico, chica, chica, chico... wot m8. Mira que yo tampoco soy inocente de repetir ciertas palabras, pero es que esto se ve a dos quilómetros de distancia.
No tengas miedo de usar los nombres de los personajes si los necesitas. Claro que también podrías usar "el joven de cabello negro" o "la aspirante"... no sé, cosas así. Tampoco abuses mucho ni de los nombres ni "títulos". Igual es mejor que repetir chico o chica cada vez que haces un diálogo. Jesús. Que ya sabemos que hay dos sujetos del sexo opuesto, leches [?].
Y no es solo en este capítulo. En los siguientes también cometes ese fallo -u-.

Parte XIII

Aún no me puedo imaginar a un slowpoke en modo berserk [?].
Anyway...
No fastidies, ¿ahora viene un pretendiente a proponerle viajomatrimonio a Eli? Y ya presume de que tiene cinco medallas. ¡Hah, si eso no es nada! Menudo Don Juan que es Juan.
...
I see what you did here [?]
Igual... Redel, you OP. Mira que derrotar a un charizard con un cacturne. A eso lo llamo yo trollear al máximo en pokémon [?].
Cita:
Pero la sombra de Cacturne estaba distorsionada, era como si ocupara más lugar del que realmente ocupaba en el espacio.

¿Ein? Creo que ese detalle sombra. Casi me confunde.
Cita:
Mas considerando que ese oponente en particular lo había insultado.

Más*. Ten cuidado, que te vuelves a dejar algunos acentos desperdigados por ahí. Ahora, sí que le tengo que dar razón a Eliza; ha sido un pedazo de cab*** apostándola. Y... ¿Juan no reconoce a Redel, really? Bueh, supongo que los testigos estaban tan aterrorizados que no describirían su físico.
No diré nada sobre esa palabra alemana que pusiste. Más que nada porque no hay una sola palabra que se adecuase a su significado... (he estado buscando en Google, btw. No es como si supiera alemán o algo [?])
Welp.

Parte XIV

¿Ya? ¿Este es el último? Pensaba que tenía que comentar cuatro...
Phew, menos mal [?].
...
¡FEEEEEEEEEENIIIIIIIIIIIIIIIIIIIX!
Cita:
—Enserio te gusta la carne seca ¿Verdad?— La chica habló en tono casi burlón.

Ya no pones ni la coma. Eh que ya te vale. Ahora vas y te las arreglas tú. ¡EA! Ya no te avisaré más.
Also, ¿qué-?
Cita:
—Pues veraz,

También te dije que vigilaras los typos, y te has dejado un typo aquí. Ay, ¿es que tengo que repetir como una grabadora? Pero sí hiciste caso a Elven cuando te dijo que pusieras guiones largos...
Eso duele ): [?].
Ah, ahora me doy cuenta de que es un error recurrente. Bueno, deja que te informe. Veraz es el adjetivo usado para describir a actos concorde a la verdad o un sinónimo de "verdadero". Lo que has intentado poner aquí es el verbo ver del futuro... bueno, ni idea en qué forma estará el verbo ver, pero es verás.
Necesitamos a un experto en gramática aquí. Yo solo puedo dar correcciones vagas ):
Y justo cuando pensaba que esto iba a ser otro relleno sobre aparatos y conceptos propios, explota una joyería y al fin los cruzados aparecen. Y...
OH. MI. DIOS. Justo en cuanto tenía mis dudas respecto a tus habilidades para plasmar cosas, vas y me vienes con esto:
Cita:
Sudaba un sudor frío y sentía como una sensación de impotencia se apoderaba de él. "No ahora, no puede ser" Pensó. Frente a sus ojos se aparecían imágenes de tremendo terror y sufrimiento. Voces que decían "Detente, por favor detente". Cuerpos de humanos y pokemon mutilados y magullados hasta donde alcanzaba la vista. Sangre mezclada con agua en charcos que no dejaban por donde pisar. Gritos ahogados de dolor y sufrimiento que llenaban el ambiente, tan omnipresentes como el aire mismo. Y una voz, en especial destacaba entre las otras. "Mi venganza, por fin terminada" "¡SE LO MERECEN, SE LO MERECEN MONSTRUOS!" gritaba esa voz siniestra y distorsionada. [...]

OM*G. Este párrafo es GENIAL, con todas las mayúsculas merecidas. Has logrado plasmar perfectamente el trauma de Redel en un pequeño flashback. Aunque las organizaciones criminales hípercrueles son muy mainstream, creo que ya iba siendo hora de que haya un poco de conflicto aquí. De hecho... diría que es el Team Rocket con otro nombre.
Ains.
En fin.
Cita:
—No se los dejaré tan fácil. ¡Combusken, Sunkern vayan!— De sus pokebolas salieron dos criaturas una parecida a un pollo y otra parecida a una semilla. Eliza había escuchado de las batallas dobles pero nunca había tenido una.


Ya describiste antes cómo eran combusken y sunkern hace varios capítulos atrás. No hace falta que lo repitas otra vez.

La batalla habría sido también genial si no hubiera sido todo tan mecánico. Has repetido demasiado el "ahora", como si tuvieran muchas prisas y tuvieran que ejecutar siempre el mismo plan. No sé, siempre me resultaron molestas las constantes órdenes de ataques. Es como si solo tuvieran las patas y velocidad para desplazar y atacar; no para evitar y bloquear ºuº. Y me resulta raro, porque el Redel vs Juan no es así precisamente. Pero supongo que es porque usó tormenta arena, estaba aprovechando su habilidad e intentaste describir cómo era. Creo que tendrías que empezar a considerar que esto no es un mero juego. No digo que pases a la lógica del anime, por supuesto, pero tampoco te ciñas mucho a la dinámica de los juegos. Creo que te anula bastantes posibilidades.

Otra cosa; por un momento pensé que habías cometido un error garrafal cuando los dos tipos mandaron una rata y un cuervo cada uno. Ten cuidado de que no suenen tan idénticos, dios mío.
Más cosas a destacar...
Redel, hijo, ¿tanto te ha dolido lo que te hicieron como para no ayudar a Eliza? Ha estado cerca de un haunter bomba, ¿sabes? [?]
Pero wait. ¿Acaso les tiene pavor? Pero se supone que ahora es uno de los mejores combatientes ilegales del barrio; tendría que sentirse capaz ahora [?]. Bueh, supongo que le afectó demasiado. De hecho el miedo paraliza bastante. Hum.
Igual, si la explosión les vino en toda la cara, ¿por qué solo debilitan a los pokémon? Al menos tendrían que estar graves, digo yo, teniendo en cuenta lo hardcore que se volvió todo en el flashback [?]. Y supongo que tuvo que dejar un buen susto a Eliza, también. O quizá tenía tanto coraje que se olvidó de ellos por un minuto. O eso o las explosiones de los fantasmas realmente no hacen tanto daño.

Well. Creo que ya te dejé bien claros los fallos que me fui encontrando con estos breves comentarios uwu. Lo de siempre; cuando vuelvas a ponerte a escribir, vigila las partes técnicas, que las estéticas las tienes bien, intenta mejorar la narración, ¡cuídate de los errores ortográficos, deer lord! Y, por favor, por lo que más quieras, trabaja más los secundarios, que ahora que hay villanos vas a necesitar causas y motivaciones coherentes. No hagamos un Team Flare aquí.

En fin. Cheerio!


#36
Ya regresé, perdón por la prolongada ausencia. Gracias por sus comentarios, Thranduil lo de que quisieran leer la siguiente tempo era mi intensión. Al parecer lo logre. Poisonbird gracias por tus correcciones, perdón por cometer tantos fallos, es que no lo cheque bien después de pegarlo del documento. Gracias por decir que la parte estética la tengo bien. Sin mas el siguiente capitulo de Redel.

Parte XV

Era ya tarde, ningún pokemon a la vista, solo las nubes en él cielo y la luna brillando dejando caer sus rayos de luz iluminando solo lo suficiente como para poder ver el escenario de lo acontecido. El edificio tenía sus ventanas rotas y en las afueras de él se encontraban el señor y la señora, dueños del establecimiento, mirando cómo se acercaban las patrullas de la policía. Mientras tanto Eliza trataba de sacar a Redel de su letargo, pero por más que gritaba esté no parecía reaccionar. Finalmente los carros con las sirenas se detuvieron frente a la joyería. De ellos salieron dos gendarmes uno alto y delgado, el otro más bajo y con más peso, ambos vestidos con su traje azul característico. Lo primero que hicieron fue ir con los dueños para saber lo que había acontecido.

—¿Qué ocurrió aquí?— Preguntó el policía más alto en un tono de total seriedad señalando las ventanas rotas.

—Vera oficial, fuimos atacados por unos maleantes que usaban pokemon como explosivos— Empezó a decir la señora todavía algo nerviosa por el pensar en lo que les podrían haber hecho.

—Si, después nos secuestraron y nos llevaron a la parte de atrás del edificio para intentar robar la caja fuerte, estoy seguro que después me iban a llevar con ellos cuando todo terminara— El señor se encontraba más tranquilo, pero se notaba el tono de preocupación por lo que pudo haber pasado.

—Si esto paso así como lo cuentan, ¿cómo lograron salir de esa situación tan crítica?— El otro policía hablaba en un tono retador, se mostraba escéptico de la historia porque era imposible que ellos salieran de una situación así por cuenta propia.

—Una entrenadora vino a nuestro rescate, es ella la que está por allá— La señora algo confundida ante la reacción del oficial más bajo señalo a Eliza.

—Tú quédate con ellos para que les tomes su declaración oficial, ya después los llevaremos para que hagan la denuncia formal. También llama a los forenses para que se encarguen de analizar el lugar. Yo interrogaré a la chica— Dijo el policía más alto.

—Entendido pareja, seguiré con las preguntas aquí— El policía más bajo contestó tranquilamente, le pareció una buena idea que ellos se dividieran el trabajo.

El policía se acercó a la chica la cual lo volteo a ver de regreso.

—Me dicen que tú fuiste la "heroína" en esta situación, ¿te importaría contestar algunas preguntas?—El policía hablaba de una manera casi monótona, excepto cuando mencionó la palabra "heroína" la cual dijo casi sarcásticamente, ya se había topado con esos entrenadores con complejo de héroe antes y casi siempre acababan mal.

—No hay problema, puede usted preguntar— dijo la chica de la manera más amable posible, ya que ella respetaba a las figuras de autoridad.

—Empecemos por algo simple, ¿Qué fue exactamente lo que pasó?— Al decir esto el policía saco de su bolsillo una especie de grabadora para que toda la conversación quedara grabada como evidencia.

—Pues estábamos mi compañero y yo en el parque disfrutando una deliciosa fruta, cuando escuchamos una explosión, yo por curiosidad me acerqué a ver lo que estaba pasando. Cuando llegue ahí estaban estos sujetos con una X grande en el pecho y me enfrente a ellos, y a pesar de que jugaban sucio les gane. Después llego un sujeto como de mi edad, al parecer era el líder o algo así, a este también le gane y debido a esto escaparon en una camioneta negra. Paso algo de tiempo y llegaron ustedes— La chica estaba conforme con la descripción que había dado de los hechos, es más se notaba orgullo en sus palabras. El policía no parecía impresionado por la respuesta, al parecer el culpable había sido el grupo X de nuevo. Últimamente habían estado más activos que nunca y simplemente los policías no se daban abasto.

—Entonces eres una entrenadora, ¿Tienes un pokedex o eres no oficial?—La pregunta era de oficio. Está no era la primera vez que un entrenador se entrometía en algún atentado, ni sería la última.

—Sí, tome aquí esta— dijo la chica entregándole un aparato rojo al policía. Este la tomo y lo metió en una especie de lector.

—Tu nombre es Elizabeth Rosalia de ciudad Gloria, ¿verdad?— Dijo el policía tratando de confirmar lo que había leído.

—Si soy yo— Respondió con orgullo la chica.

—Entonces Eliza, ¿cuántas medallas tienes?—Esta era otra pregunta común, así se medía la fuerza de un entrenador.

—Aún ninguna, pero muy pronto tendré las ocho medallas y estaré lista para ser una maestra pokemon— Se le notaba la emoción en la voz a la chica, sus ojos se iluminaron al decirlo. El policía no podía creerlo, una chica sin medallas había derrotado a tres miembros del grupo X. Tal vez ellos eran muy débiles, la otra alternativa era que ella tenía el poder de un entrenador de unas tres o cuatro medallas, esto iría directo al informe.

—Y tu compañero ¿Ayudo en algo?—Preguntó el oficial, tal vez él tenía más medallas o algo.

—No, él se quedó afuera, no ha reaccionado desde entonces—Eliza miró con preocupación a Redel, el cual seguía sin reaccionar en la acera. El oficial se sentía más admirado, ella sin ayuda había logrado lo que muy a fuerzas un par de oficiales lograría. "Pero eso no quiere decir que lo que hizo está bien" pensó para sí el oficial. Era verdad que lo que había hecho era digno de admirarse, pero también algo muy peligroso, esos tipos son capaces de todo, hasta de matar.

—Eso es todo Eliza, pero la próxima vez no hagas algo tan arriesgado, ¿comprendes? Esto te pudo haber costado la vida—La preocupación en el rostro del policía era evidente. Eliza lo notó enseguida.

—Entendido…—Ella sabía que era cierto lo que le decía, pero no se arrepentía en lo más mínimo de ello. Simplemente no podía dejar que unos maleantes se aprovecharan de gente inocente. Además ella tenía a sus pokemon muy bien entrenados por lo que siempre que siguiera así ella podría seguir ayudando.

—Sera mejor que te vayas, este lugar se llenará pronto de reporteros para los noticiarios, y créeme no quieres esa clase de atención— dijo el policía algo molesto, esos reporteros estaban en todas partes como buitres esperando un cadáver. Hacían algo positivo al informar a la población, pero al mismo tiempo hacían todo un espectáculo del sufrimiento de las personas y todo para aumentar su rating. Eso último era lo que más le desagradaba al oficial de todo ese circo mediático.

—Si señor— Asintió la chica la cual se acercó a Redel.

—Redel, ven conmigo— Dijo la chica tranquilamente tomando la mano del muchacho. Este la miró con los ojos perdidos, pero ya un poco mejor. En parte ya se le estaba pasando el impacto de esas visiones y también estaba reaccionando ante la amabilidad de la chica.

—Si seguro— El chico se puso de pie y siguió tomado de la mano de la muchacha, y ambos empezaron a caminar cerca del parque. Esté estaba bien iluminado y se podría decir que no estaba del todo desierto. En él se encontraban parejas en las bancas y familias que llevaban a sus hijos a jugar con sus pokemon. Toda esa paz se reflejaba en el ambiente y fue por eso que Redel volvió en sí de repente y se dio cuenta de lo que había pasado y de lo que estaba pasando. Lo primero que hizo fue zafar su mano de la mano de Eliza, ante la sorpresa de está.

—¿Qué pasó? ¿Por qué estamos en el parque?—Preguntó con enojo y confusión el chico.

—Pues teníamos que irnos de la escena del crimen antes de que llegarán los reporteros— Dijo la chica tranquilamente de una manera comprensiva.

—¿Escena del crimen? No me digas que entraste al edificio después de la explosión— A el muchacho se le hizo un nudo en la garganta, la impresión era muy grande para él. Sentía que le iba a dar un infarto ahí mismo.

—Sí y vencí a unos maleantes del grupo X a tres de ellos realmente, uno de ellos un líder— Dijo la chica orgullosa de lo que había logrado.

—Tú ¡¿Qué?!—Grito tan fuerte el chico que casi todos en el parque voltearon a verlo.

—Que me enfrenté a tres miembros del grupo X y les gane— La chica estaba empezando a cansarse de repetir lo mismo una y otra vez,

—No, no, no puede ser… ¿te encuentras bien?—Dijo el muchacho sujetando a Eliza por los brazos y mirándola directamente a los ojos. Él no podía creer lo que estaba escuchando, ella enfrentándose a esos malditos y el incapaz de ayudarla, si algo le hubiera pasado, jamás se lo perdonaría.

—Suéltame— La chica forcejeo un poco y después el chico la dejo ir.

—Sí, me encuentro bien, gracias a lo que me enseñaste, pero tú en cambio, ¿qué te paso? Nunca te había visto así, como ausente, llorando…—La preocupación se hacía notar en la voz de la chica casi al final de la frase. Ella enserio quería saber lo que le había pasado. Redel aún estaba nervioso, su corazón latía aceleradamente y el sudor frío seguía corriendo por su cuerpo.

—No voy a hablar de eso, jamás— expresó Redel con una mirada que le helaría la sangre a cualquiera dirigida directo a Eliza. Está se quedó como hipnotizada por un momento, nunca había visto a alguien hablar con tal seriedad a alguien.

—Pero… Está bien, quédate con tus "secretos". No sé ni porque me preocupo. De todas maneras esta anocheciendo, es mejor dirigirnos al centro pokemon— La chica se encontraba molesta, ella se sentía mal por la forma en que la estaba tratando.

—¿Centro pokemon?—Dijo Redel algo nervioso.

—Si, al centro pokemon. Mis pokemon están muy heridos y además podemos quedarnos ahí a dormir— La chica seguía un poco molesta, pero igual sentía que tenía que responderle.

—No podemos ir, porque…—el chico estaba buscando una excusa para zafarse de esta, el evitaba ese lugar como a la peste, es más desde el incidente no había puesto sus pies en uno de esos.

—¿Por qué no?— dijo la chica un poco desesperada, enserio esperaba una buena respuesta.

—Porque no soy un entrenador oficial— dijo el muchacho tratando de sonar convincente. Eso tendría que servir, era una buena excusa, como cualquier otra. Por su parte Eliza no estaba convencida.

—Por favor Redel, todo el mundo sabe que si tienes pokemon en pokebolas puedes quedarte hasta una semana en los centros, así que vamos para alla— La chica hablo con decisión mientras caminaba. El chico se quedó un rato pensando cómo evitar esa idea, pero no se le ocurría nada. No podía decirle la verdad a ella, no aún, tal vez nunca.

Por su parte Eliza siguió caminando hasta llegar a un gran edificio blanco con el techo rojo con unas enormes letras C.P. Redel se quedó parado frente del mismo completamente atónito. No sabía si tendría el valor para enfrentarlo, ese miedo a recordar. Ese amargo recuerdo que no lo dejaba en paz y que solo se hacía más fuerte al estar cerca de esa construcción. Estirándolo Eliza lo hizo entrar casi por la fuerza. Pasaron por las puertas de vidrio y se encontraron en un gran salón, con una luz casi enceguecedora y todo blanco. Había unas computadoras para comunicación a la derecha y enfrente de ellos un mostrador. Detrás de él se encontraba una muchacha joven vestida con un uniforme de enfermera todo rosa con un delantal blanco. Eliza se acercó a ella con una sonrisa sin notar que el chico estaba justo en medio de la sala mirando fijamente el piso. Los recuerdos llegaban a él de una manera muy intensa. "Porque todos los malditos centros tienen que tener la misma arquitectura" pensó mientras las imágenes recorrían su cabeza. Ella ahí tirada, y el charco rojo de sangre inundando la habitación, mientras la vida se le escapaba lentamente. La indignación y la impotencia lo llenaban al saber que no había ya nada que hacer por ella, no importando cuanto la amaba solo podía esperar lo inevitable.

—Centro pokemon, ¿En qué puedo ayudarles?— Dijo amablemente la enfermera.

—Mi nombre es Eliza, vengo a curar a mis pokemon—dijo la chica sacando sus tres pokebolas en el mostrador.

—Estarán listas en un instante, déjeme tomarlas— La enfermera tomó una bandeja con seis orificios donde cabían las pokebolas y las puso en ellas. Después la colocó en una maquina al lado izquierdo y salió un brillo. Eliza al verlo le hizo recordar lo que había sentido por lo del tratamiento que recibió. Esperaba que los pokemon no sintieran dolor al pasar por la máquina. Finalmente dejo de brillar y la enfermera le entregó sus pokebolas.

—Aquí están tus pokemon gracias por su preferencia— dijo la enfermera muy cordialmente.

—De nada, ¿podríamos pasar aquí la noche?, mi compañero y yo—Preguntó amablemente Eliza.

—No veo porque no, se pueden quedar hasta una semana si así lo prefieren— Respondió la enfermera.

—Muchas gracias, lo vez Redel, no hay ningún problema en quedarse— La chica se acercó a Redel el cual no le respondía. "Otra vez no" pensó la muchacha. Por su parte el chico miraba fijamente una parte del piso. Eliza miró hacia ese lugar pero no había nada.

En la mente del chico pasaba la siguiente escena:

—No por favor, no— Dijo Redel entre sollozos. En el piso yacía su amada desangrándose, el carmesí manchando su traje de enfermera y haciendo un charco a su alrededor. El chico solo se arrodillo para estar cerca de ella.

— Lo siento Redel, pero no puedo más— dijo la chica con lágrimas en los ojos, llena de dolor por sus heridas pero aún con esto se estaba despidiendo.

—No digas eso, todo va a salir bien—él se negaba a aceptar lo obvio. La tomó entre sus brazos y acercó su rostro al de ella.

— Al menos estamos juntos estos últimos momentos— Ella lo miró fijamente a los ojos y le sonrió. Esa fue su último gesto, después de eso se dio por vencida y expiró su último aliento. Redel estaba invadido por la rabia y la impotencia. Ella había muerto, la había perdido para siempre. Todo por culpa de esos malditos.

—¡NOOOOOOOOOOOO!— Gritó el chico desconsoladamente a la vista de todos los otros ahí presentes.

—¡Juro que algún día me vengaré!, me oyeron lacras, ¡Me vengaré!— Gritó nuevamente al cielo y empezó a llorar como si no hubiera un mañana, abrazándola fuertemente como si no fuera a soltarla jamás.

En esos recuerdos estaba cuando escucho la voz de Eliza gritándole:

—¡Redel responde!— Le gritó con todas sus fuerzas. Esto le hizo salir del trance en que se encontraba.

—Eh— Le dijo el chico aun sintiendo todo lo que había recordado.

—Que nos podemos quedar aquí para la noche— dijo la chica tratando de ser amable pero también algo molesta.

— Preferiría no hacerlo…— El chico seguía atormentado por las emociones tan fuertes que había sentido y lo que más quería era salir de ese lugar.

—No tienes opción, no podemos acampar en el parque, ¿verdad?, ya verás te va a encantar quedarte. Aquí tienen duchas, camas, inclusive desayunos en la mañana, ya no tendrás que comer tus insípidas barras energéticas—La chica trataba de sonar lo más convincente posible.

—No me siento cómodo aquí…—El chico simplemente no la había escuchado.

—Pues no importa, nos quedaremos aquí y es mi última palabra— Eliza se estaba desesperando por las respuestas que le daba el chico "¿Qué podría estarle pasando?" se preguntó a sí misma, pero decidió no preguntarle porque sabía que no le diría nada.

—Está bien, como gustes…— El muchacho sin esconder su inconformidad, decidió aceptar. Se fue y se sentó en una banca. Esta sería una larga noche.
#37
Nueva temporada!!!!!!!!!!!!! Me gustó mucho, revelaste algo más sobre el pasado de Redel, me encantan este tipo de tramas, con historias de fondo y todo eso. Bueno no hay mucho que comentar, pero me percaté de que en algunas parte pusiste mal el acento en "está" cuando debería ser "ésta". No me fijé en más errores. Espero pronto un nuevo capítulo para ver que otra cosa reveladora aparece. Ciao.


Lean mi fic: La Historia de Jack Evans
Soy Elven king
(Por si alguien no me reconoce)


#38
Gracias por tu apoyo Thranduil. Perdón por la tardanza pero no me decidía a hacer mas capitulos, en fin aquí esta el siguiente capitulo:

Parte XVI

El centro pokemon estaba recibiendo a toda clase de entrenadores de diferentes vestuarios que los calificaban en la clase de pokemon que utilizaban. Entre ellos estaban montañistas, chicos ricos, psíquicos. Todos reunidos por una simple razón, podrían curar a sus pokemon, descansar un día, bañarse y dormir. También era un lugar desde el cual podían comunicarse con sus seres queridos, en uno de los telecomunicadores se encontraba Eliza.

—Hola, papá, mamá ¿Se encuentran ahí?—Pregunto la chica viendo la pantalla, en la cual aparecieron los padres de la chica.

—Hijita ¿Cómo has estado? Tu padre y yo hemos estado muy preocupados porque no nos has hablado…—En la voz de la madre se denotaba una calidez afable la cual su hija realmente extrañaba, en eso interrumpió una voz masculina.

—Estás hablando con Eliza, hija ¿Por qué no has llamado? Nos tienes aquí esperando noticias tuyas— El padre de Eliza habló con un tono severo pero al mismo tiempo mostrando real preocupación. Siguió hablando— Es ese chico ¿Verdad? Sabía que no debía dejarte ir con él, de donde nos llamas. Voy a irte a recoger en este preciso instante— En la manera de hablar se notaba una gran seriedad, era obvio que hablaba en serio.

—No hace falta papá, estoy en ciudad Montechico, en un centro pokemon. No podría estar más segura— La chica trató de tranquilizar a su padre, era obvio que eso no lo lograría por sí sola, pero valía la pena intentarlo. Continuo hablando— He aprendido tantas cosas nuevas, sobre los pokemon, sobre entrenamiento, sobre supervivencia, ha sido un viaje fantástico hasta ahora. Redel no podría ser un mejor maestro, no tienen nada de qué preocuparse— En su hablar había un brillo que notaron ambos padres, era una mezcla de satisfacción y de emoción realmente indescriptibles con palabras sencillas.

—Pero…— El padre quiso hablar pero fue rápidamente interrumpido.

—Que bien mi hijita, se nota que todo este tiempo te ha ido muy bien, tu padre y yo te apoyamos. ¿Verdad?—La madre hablaba de manera encantadora y cuando se dirigió a su marido era tratando de convencerlo a estar de acuerdo con ella.

—Si hijita te apoyamos…—dijo el padre sin sonar muy convencido.

—Y a propósito ¿Dónde está ese chico?—Esta vez habló la señora con una curiosidad natural.

—Bueno, él está…—cuando dijo esto miro al chico, el cual parecía catatónico ahí sentado en esa silla. Ella sabía que se había estado comportando de manera muy extraña desde el incidente, así que pensó en una excusa para que no notaran eso sus padres. –Bañándose, no va a poder comunicarse, de hecho hay otras personas aquí que quieren usar la maquina así que creo que es hora de despedirse—La chica no quería despedirse tan pronto de sus progenitores, pero no podía arriesgarse a que descubrieran el estado en el que se encontraba Redel.

—Bueno hijita, recuerda que te amamos, trata de hablar más seguido—dijo la mamá tratando de que no se notara que quería seguir comunicándose con su hija.

—Si algo llega a pasar, lo que sea, sabes que puedes llamarnos—Dijo el padre tratando de ocultar su impotencia ante la situación.

—Si lo sé, también los quiero…Adiós— Eliza se encontraba triste por la despedida, pero ya habría más tiempo para hablar en otra ocasión. Colgó el teléfono digital y la pantalla se apagó. Otra persona que se encontraba atrás de ella tomo su lugar y empezó a hablar mientras ella se alejaba. Se acercó al chico en la banca pero este parecía ido, definitivamente no estaba bien, pero a la vez sabía que no podía hacer nada para ayudarlo. Decidió mejor dejar sus cosas encargadas en el lugar especial del centro y después darse una ducha de agua caliente. Eliza se acercó a una especie de mostrador en donde una persona del staff del centro le dio un número en una tarjeta digital y recibió sus objetos los cuales guardó en un estante con una puerta que se cerraba. Después de esto se dirigió a las duchas para mujeres. Redel ni siquiera sé dio cuenta de su presencia y posterior ausencia.

Mientras todo esto pasaba el chico no podía dejar de pensar en ella. En su amor perdido en esa trágica noche. Se acordaba de su primer beso. Recordaba con tal claridad como si lo estuviera viviendo. Él había reunido el valor para pedirle que salieran juntos. La había conocido desde hacía ya mucho tiempo, pero no la había visto durante su gran ausencia. Ambos ya habían crecido, pero los sentimientos que sentía por ella no habían cambiado, si acaso se habían vuelto más fuertes. La invitó a cenar en un restaurante familiar en un horario en el que ella podía descansar de su trabajo. El lugar no era muy lujoso, pero en él se notaba una calidez envolvente, un ambiente de intimidad. Además para el precio la comida era excelente. Después de degustar el platillo hablaron durante horas, en parte de sus aventuras, en parte del trabajo que ella estaba llevando a cabo, hasta que se acabaron los temas de conversación y se quedaron mirando uno al otro, poco después ella sugirió ir a otro lugar. Ella lo llevo casi a rastras a un club nocturno, de esos en donde los chicos van a bailar, beber y divertirse. Cuando entraron la música era ensordecedora y definitivamente no del agrado de Redel, pero él no podía resistirse a la mirada de ella. Lo arrastró hasta la pista de baile y ella empezó a bailar. Sus movimientos eran conforme al ritmo de la música, de una manera tan hermosa que dejo perplejo al chico. Ella era como una diosa enfrente suyo y se quedó solo mirándola. Intentó moverse pero sus pasos eran torpes, bailar definitivamente no era lo suyo y se fue a sentar. La chica parecía no notarlo y se estaba divirtiendo mucho, pero pasado algún tiempo notó su ausencia. Otros chicos trataron de bailar con ella pero los rechazaba. Finalmente se acercó al chico y con una sonrisa le dijo "Vámonos de aquí". Ambos salieron del lugar y caminaron bajo la luz de las estrellas y la luna. Cuando llegaron a la casa en donde ella se estaba quedando hubo un silencio absoluto. El mundo pareció detenerse durante unos instantes. Los ojos de los jóvenes se cruzaron y fue ella la que se acercó. Entonces pasó, el beso. Los cálidos labios de ella unidos tiernamente a los de él. Los segundos que más atesoraba en esta tierra, que no cambiaría por nada existente o inexistente del mundo. Fue la mejor experiencia en su vida y tan pronto como empezó así terminó. Sus ojos se cruzaron una vez más. Entre una sonrisa que iluminaría el cielo nocturno cual lumbrera dijo estas palabas "Adiós, nos veremos otra vez". Se alejó y entró a la casa. Redel por su parte se sentía el ser más afortunado del planeta. Salieron muchas otras veces y se besaron en más de una ocasión, pero nada como la primera experiencia.

Pero otro recuerdo lo atormentaba, ellos habían discutido sobre el tema de cómo tratar a los pokemon. Ella insistía en que el afecto era esencial para las criaturas y Redel insistía en su teoría de que la lucha debía ser un reflejo de la naturaleza. Era una discusión que ellos tenían de vez en cuando, pero esta vez se había salido de proporción y llegaron a herirse sentimientos. Acciones y palabras de las cuales se arrepentiría toda su vida, ya que esa noche, fue LA NOCHE. Cuando la vio tirada en el suelo y en la que la había perdido para siempre. El solo quería disculparse por lo dicho, hasta le había llevado flores. Ellos se la habían arrebatado. Ella era tan bella, tan extrovertida, tan buena, simplemente no sabía que había visto ella en él. Él se odiaba por esto, y esta era su tercera pérdida. Tal vez era esto lo que veía en él, el deseo de ayudarlo, de curarlo. Trataba de no pensar en esto, pero los recuerdos siempre volvían, hiciera lo que hiciera. Suspiro un instante y lloró. Lloró desconsoladamente hasta que las lágrimas cesaron de salir, después de esto se dispuso a concentrarse en el aquí y el ahora. Dejó sus cosas en lugar especial del centro y se fue a los dormitorios. Era un lugar amplio con literas, algo oscuro pero con suficiente luz como para entrar a la hora que fuera o bajar de la litera en caso de que se necesitara. Sé acostó en una cama y trató de dormir. Misteriosamente la chica salió de la ducha casi al mismo tiempo y fue a los dormitorios. Encontró al chico y se durmió en la cama de arriba de la litera donde se encontraba Redel. Los pensamientos del chico cambiaron, ahora estaba con ella, con Eliza. Su vida tenía un propósito ahora, alguien más dependía de él, no sabía si esto le disgustaba o no, pero había algo en ella que lo motivaba y definitivamente no quería que eso desapareciera. Al menos lo que dure el mes. Pensó en lo que habría de enseñar ahora y se quedó dormido.

En la mañana siguiente Eliza se despertó primero y vio como el chico todavía dormía y decidió dejarlo en paz. "Tal vez es lo que necesita, un poco de sueño". Se fue al área de depósito de sus cosas y dando su tarjeta le fueron devueltas sus pertenencias. Después paso al área de comedor, un espacio amplio con sillas, un buffet y muchas mesas con sus sillas, y en el centro de todo un televisor gigante en el que se transmitían las noticias de la mañana. Ahí había toda clase de gente y entre ellas la chica vio a Redel sentado en una mesa junto al televisor. Ella fue primero a tomar una bandeja y servirse del buffet, el cual era gratuito, bueno solo el primer plato, los demás se descontarían de la tarjeta de entrenador. Después de servirse se acercó al chico el cual la miró con cierta indiferencia. Siguió comiendo y viendo la tele. Ella se sentó junto a él notando que se veía algo repuesto de cómo había estado últimamente. Entonces se escuchó una noticia desde la pantalla del aparato receptor:

—Aquí tenemos la escena del crimen realizado ayer por la tarde, otro atraco del Grupo X, pero con un giro inesperado. Al parecer una chica se convirtió en heroína al rescatar a una pareja de las manos de esos criminales— dijo una reportera y se escuchó en toda el área de alimentación del centro. Muchos entrenadores se acercaron para escuchar más atentamente la noticia. La reportera continuó— Aquí tenemos a las víctimas de este terrible suceso ¿Algunas palabras para la cámara?

—Sí, esa chica nos salvó a mi esposo y a mí. Es realmente una heroína, muy joven pero con un gran sentido del deber. Le debemos todo a ella.— Contestó la señora con la que Eliza había hablado el día anterior. Todos los entrenadores se pusieron a discutir sobre el asunto. Eliza por su parte miró a Redel con una sonrisa de oreja a oreja y con la frente muy en alto. El chico la miro con un deje de desprecio y le dijo:

—Ojala no se te suban los humos a la cabeza— El tono era bajo para que nadie escuchara aparte de la chica a quien era dirigida la frase. Eliza no lo tomó a mal y siguió escuchando la entrevista. Fue muy corta realmente con solo unos indicios policiacos y con la información de que los culpables no habían sido capturados. Entonces pasaron al clima y una noticia llamó la atención del chico.

—Hoy es el primer día de luna llena del mes, así que disfrútenla— Dijo la chica del clima con el característico tono amable. El chico saco su calendario digital y se dio cuenta de que el día sería ese.

— Vámonos rápido— dijo Redel con un tono casi alarmante.

—Pero si apenas acabo de terminar la comida— Contestó Eliza.

—Esto es importante créeme— Dijo el chico con más urgencia que la vez anterior.

—¿Es porque no te gusta el lugar? Vamos solo un poco más— suplicó la chica.

— No es por eso, es algo que te conviene, en serio— El chico se levantó de la mesa.

—Está bien…— Contestó la chica algo decepcionada, pero al mismo tiempo curiosa con a que se refería con que esto le convenía. Era cierto que le estuviera mintiendo y que solo quería salir de ahí lo más rápido posible, pero de todas maneras decidió seguirle el juego a ver de qué se trataba.

Redel entonces, seguido de Eliza se dirigió a la parte en donde se hallaban sus cosas y las recogió. En poco tiempo se halló en el vestíbulo nuevamente, pero esta vez logro mantener la compostura y salió rápidamente por la puerta. Afuera era de mañana con Pidgeys trillando y Butterfrees revoloteando. En el parque había ancianos alimentando a los Pidoves y a los Psyducks del lago artificial. Por entre ese parque salieron los chicos y se dirigieron a la salida de la ciudad rumbo al Pico de Montechico, uno de los principales picos de la cadena montañosa que llegaba hasta Monterregio. Ahí había un grupo de túneles y cavernas rocallosas en los que se encontraban pokemon raros, pero peligrosos como Aggrons entre otros. Al ver la chica que se dirigían hacía este lugar exclamó:

—¿Nos dirigimos al gran pico? ¿Qué hay ahí de importante?— La chica se encontraba confundida, además no le agradaba la idea de entrar en esas cuevas llenas de Zubats y de Geodudes.

—No precisamente, iremos a un lugar que pertenece al área virgen de la cadena montañosa, un lugar muy poco explorado. En cuanto a porqué ir ahí, bueno solo digamos que en serio será una recompensa, por lo demás será una sorpresa que no quiero arruinarte— En la cara de Redel se dibujó una gran sonrisa, casi al terminar la frase y siguió avanzando.
#39
Otra historia más de trasfondo!!!!!!!!!!! Me encanta cuando se cuentan historias del pasado y todo eso, pero me hubiera gustado leer un capítulo sólo dedicado a eso, o que hubieras puesto esa parte en forma de flash back, con diálogo y todo eso (aunque no sé cómo hacer un flashback en una narración, yo también ocupo la técnica de que el personaje simplemente comienza a recordar sucesos). Tal vez hagas un capítulo así después y yo me estoy adelantando, no sé. Pero me pareció pertinente explicarlo, aunque los párrafos fueron muy largos, hay varias partes donde el punto era aparte y no seguido. Ten cuidado con eso, a veces un párrafo demasiado largo puede aburrir al lector.

Otra cosa, en muchas ocasiones me fijé en la ausencia de comas en lugares donde debería ir una, también ten cuidado con eso.

Pero comentando más sobre el capítulo, no me imagino qué puede ser, ni tampoco quiero predecir, porque no se me ocurre nada. Ya era hora de que Eliza hablara con sus padres. Bueno, espero pronto otro capítulo. Ciao.


Lean mi fic: La Historia de Jack Evans
Soy Elven king
(Por si alguien no me reconoce)


#40
Hola f3nix! decidí leer tu Fic y me di cuenta que estoy un poco atrasado… además no podré igualarme ya que no he leído todos los capítulos, de todas formas he leído los primeros seis para poder tener una idea concreta al momento de postear aquí.
También tengo que decirte que mis revisiones son solo eso, revisiones con un par de comentarios acerca de la historia, no me dedico a buscar errores porque cuando leo a veces no los noto, pero si hay algo que de verdad necesita ser corregido pues lo escribiré.
En primer lugar me he quejado en un par de Fics por la forma en la que narran sus historias pero en tu caso es un poco distinto, por otro lado, ¿Por qué el uso de mayúsculas? Creo que si quieres connotar admiración lo mejor es usar estos símbolos.
Eliza tiene un Torchic! me encanta ese Pokémon, personalmente tienes puntos extras, por cierto la manera de comportarse de Redel es excelente así como describes su forma de ser. Pero, no puedo decir lo mismo de la ambientación hay partes en las que fallas en este aspecto, uno puede imaginarse el lugar donde se encuentran Redel y Eliza pero de repente no se sabe donde estan, espero que con el avance de los capítulos esto haya mejorado.
Por ahora no tengo nada mas que decirte, leeré el resto de capítulos hasta ponerme al tanto.
Saludos!
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