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#1

Los pokémon también sangran


Cita de Novelista
Evaluación
Evaluación del Fic
Los pokémon también sangran






Autor: Demian






Tema y Trama del Fic: 14/15
El prólogo sorprende, al presentar un concepto bastante olvidado de la lógica de los Pokémon, esa noción de historia y paralelo desarrollo con nuestro mundo. Se tiene una percepción distinta a lo visto en el anime y manga, lo que es refrescante al materializar con palabras como debió ser el pasado del mundo Pokémon como lo conocemos. La idea del destino y sus ocurrencias me parece quizás trillada, pero no pierde el encanto considerando las posibilidades que ofrece.

La Gramática, Ortografía y Estructura de la Escritura: 14/15
Sólo unas cositas, por lo que vi son errores de escribir rápido en el ordenador o quizás regionales, corrígeme si me equivoco: champignones es champiñones, camorote es camarote. Por lo demás, es un buen escrito, límpido, de buen ritmo.

El Desarrollo del Fic, es decir, la forma de expresar del autor: 18/20
Ofreces claridad al escrito, con un toque suave de narración épica sin salirse del contexto y dejar de lado la parte directa. Realista en varios aspectos, me gustaron las frases que aludían rotundamente al universo de Pokémon. Siento que pudo ser más épico, releyendo me doy cuenta de que siendo reinos lejanos, vidas difíciles y sucesos inesperados, dan cabida a reflexiones o también narraciones homéricas. Aunque me imagino que conforme avance la historia algo así pasará.

Total:46/50 (Con un mínimo de 30)
Conclusión: Fic apto para la Publicación.
Comentarios:
No puedo evitar pensar en la frase: “Regreso Triunfal”. La historia se ve prometedora y conociéndote tendrás mucho por contarnos. Mis mejores deseos.
Evaluado
By Novelista










Hermosa evaluación, muchas gracias, Anita.


Los pokémon también sangran









Bueno, como conocen la clase de ser vil, cruel y despiadado que soy les traigo un fic corto pero interesante para no perder la costumbre de escribir. La historia va a tratar sobre épocas antiguas, como solíamos escribir en los buenos tiempos con Cygnus, más que nada en la edad medieval donde las pokeball y los sistemas de almacenamiento cibernéticos no existían. Hay mucha batalla pokémon y bastante sangre debo decir así no hiero la mente de nadie. Así mismo, va a ser una historia con una aventura de alta calidad. Les digo de antemano que no sé mucho acerca de nuevos ataques y generaciones, les pido disculpas y espero que me corrijan para ayudarme a mejorar. Por cierto, es muy posible que en cierto momento ingresen al fic capítulos de otras personas, me gustaría que todos participen por eso sería bueno que lean y comenten. Si les da pereza comentar sobre la ortografía y esas cosas no lo hagan, vayan directo al punto; qué es lo que les gustó o no. Irá el prólogo y el primer capítulo que espero que les guste mucho.

Índice:

Prólogo
Capítulo 1: Crocune
Capítulo 2: Coralair
Capítulo 3: Buce
Capítulo 4: Comercio Pokémon
Capítulo 5: Ariadne
Capítulo 6: Armamentística
Capítulo 7: El Bosque Plateado
Capítulo 8: Las Cinco Tempestades


Prólogo








Spoiler
Fedri era una ciudad antigua que fue capital de un poderoso imperio. Se encontraba muy alejada de las regiones de Kanto, Johto y demás pero ese imperio mantenía con ellas un buen comercio. Había una diferencia notable entre ésta y esas regiones más que nada en el trato que le daban a sus pokémon. En los tiempos antiguos, en Kanto las personas mantenían una especie de simbiosis con sus pokémon, trabajando juntos, construyendo ciudades mano a mano y, por lo general, conviviendo al lado de esos seres con una estima encomiable. Por el contrario, en Fedri y en todas las tierras del imperio Therraf las cosas eran muy distintas.

Los pokémon eran seres salvajes, difíciles de domesticar, sólo las personas más fuertes o aquellos que dominaban la hechicería podían hacerlo. Pero existía una soberana, aquella que portaba el título de emperatriz, que con su simple presencia podía dominar a cualquier pokémon que quisiera. Sin embargo, su poder tenía un impedimento: no podía controlar nada fuera de los límites de la ciudad, más precisamente del perímetro que formaban las cuatro torres que había hecho construir con ese único fin. Además, debía llevar por siempre una máscara de oro en su cara y un cetro que eran los objetos hechizados para dominar así todo tipo de pokémon.

Aún con esa limitación, Sephra, la emperatriz, controlaba todo. Nadie sabía que ella no podía ejercer su poder fuera de la ciudad por eso todos le obedecían creyendo que era una especie de diosa enviada a ese lugar para reinar. Tenía soldados humanos leales, campesinos trabajando día y noche a su disposición y una larga lista de esclavos a los cuales sometía de todas las maneras imaginables.

Con un gran imperio a sus pies, Sephra sólo tenía un último objetivo: conquistar las regiones orientales y volverse así la suprema dueña del planeta. Para eso, no podía contar con su poder, debía formar guerreros humanos capaces de dominar pokémon y sembrar el caos en las tierras lejanas. Guerreros poderosos, sobrenaturales, que pudieran domar hasta los más fieros dragones.

En esa época, cuando Sephra se preparaba para una guerra de tamaño sideral con sus grupos de guerreros denominados Caohis, apareció en las yermas planicies orientales del imperio Therraf un muchacho joven con un pokémon que sin tener mucha idea de la situación que acontecía iba a cambiar el curso de la historia, para bien o para mal.


Capítulo 1: Crocune








Spoiler
Crocune era un muchacho desarrapado que vivía en Kanto, más específicamente en Ciudad Carmín que entonces era una sucia comarca con pescadores, mercaderes y piratas. Trabajaba junto a su padre quien tenía una gran cantidad de pokémon de tipo agua a su disposición y lo ayudaban en las tareas cotidianas. Él reparaba barcos los cuales se utilizaban mucho en esa época ya que era raro ver pokémon voladores de gran tamaño en la región para transportar elementos. Además, la única forma de llevar y traer especias desde la región Therraf era por barco, si lograbas sortear su mar lleno de Sharpedo.

Al joven no le gustaba mucho la idea de la carpintería y la metalurgia pero como de niño encontró un Charmander que se encariñó con él, entonces era muy raro que un niño y un pokémon salvaje tuvieran relación, su padre le dijo que el destino quería que él trabajara el metal de los cascos de los barcos. Y así fue como aprovechó su niñez y parte de su adolescencia arreglando barcos de hombres que lo único que hacían era maltratarlo a él y a su padre cuando los precios eran altos o el trabajo tomaba tiempo.

Al menos su madre cocinaba muy bien y a él y a su Charmander les encantaba comer. Por si las cosas no fueran suficientemente malas, aparte de trabajar todo el día, vivía en una casa muy pobre donde el taller de barcos ocupaba la mayor parte de la parcela. Conocía algunos jóvenes de su edad que vivían jugando porque sus padres eran marineros… eso sí que era una buena vida. En realidad muy pocos marineros volvían de altamar pero cuando lo hacían traían infinidad de tesoros y ganancias por lo que sus mujeres y sus hijos vivían felices por mucho tiempo. Él y Charmander estaban hechos para la vida fácil, no para el trabajo duro.

Fue una noche de mucho trabajo, mientras su padre había ido a buscar unas herramientas de un vecino, que él y su pokémon de fuego tomaron un descanso recostándose suavemente dentro de uno de los botes que habían reparado hacía poco.

—Oh, cielos, Charmander, qué día. Lo que daría en este momento por comer un buen salteado de vegetales y champiñones. Espero que papá regrese rápido así terminamos de una vez esta maldita chalupa que ya me tiene los ojos al rojo vivo. Sólo descansaré un poco.

Charmander farfulló algo ininteligible en su idioma y se recostó sobre su pecho, enrollando en su cuerpo su flamígera cola. Con el pesado día y la comodidad del sitio no tardaron en dormirse.


Cuando Crocune se despertó ya estaba a varias leguas marinas de su hogar. Charmander dio la alarma de que algo malo pasaba y cuando el chico vio que se encontraba en el medio de la inmensidad del océano no lo podía creer. De repente se puso histérico, pensó que moriría, o peor, que se mojaría. Ni a él ni a Charmander les gustaba el agua.

—Tranquilo, amigo, saldremos de aquí. Sólo necesitamos esperar a que el faro muestre su luz o que un barco venga y nos…

—¡CHAAAAAAR!

El chillido de su amigo lo hizo voltear a ver qué pasaba.

—¡Oh, no!

Una ola gigantesca cubrió el cielo. Eso se los iba a tragar muy pero muy profundo. Charmander tembló y se abrazó a la olorosa y requemada prenda de vestir azul de Crocune. El chico lo vio a los ojos y lo abrazó con fuerza.

—Pase lo que pase no nos vamos a separar. Vamos a estar juntos, compañero.

El pequeño pokémon asintió y cerró los ojos. Crucune lo apretó fuerte contra su pecho, tanto que la llama de la cola le quemaba los cabellos. La gran ola se abatió sobre ellos, inexpugnable. El bote se volteó como catapulta, envolviéndolos y llevándolos a las entrañas del mar. No tardaron en desmayarse cuando el agua llenó completamente su sistema respiratorio.


Momentos después un grupo de marineros lo reanimaba en la superficie de un gran barco. Desesperado, en cuanto volvió en sí buscó a sus lados a su pokémon.

—¿Buscas al lagarto rojo? Mmm, no está nada bien, tragó más agua que tú, mira que eso es decir bastante —le habló un tipo alto, de piel blanca y barba abundante que estaba frente a él.

Crocune se sorprendió bastante al verlo y al admirar también a todos los demás que eran muy parecidos. Esos no eran marinos de su ciudad, ni siquiera de su región. Eran piratas, o peor, marinos de Therraf. Los marinos de Therraf tenían muy mala reputación, solían intercambiar metales y piedras preciosas por mujeres o niños para la explotación. Crocune no tenía mucha idea acerca de la esclavitud porque en Kanto no se practicaba pero se lo imaginaba y no le gustaba para nada la idea. Bastante le molestaba ver de vez en cuando a las personas maltratando a los pokémon que usaban para trabajar.

—Nuestro médico está curándolo, vamos a ver cómo le haces para pagar —dijo otro tipo flaquito que había cerca, con la misma gran barba y un cabello rojizo muy llamativo.

Crocune se enderezó y trató de nivelar su cuerpo. Estaba muy mareado, sentía el pecho adolorido y el estómago pesado.

—Jajaja, parece que acabara de salir del estómago de un Wailord —comentó un tipo robusto de cabeza rapada.

—¿Dónde estoy? —preguntó el chico.

—No importa dónde estamos sino a dónde vamos —le explicó el tipo que lo había reanimado—. Nos dirigimos al puerto de Coralair, en Therraf.

Crocune asintió algo perdido. Sólo había una razón por la que aún no había muerto y era porque a esos tipos seguro les interesaba más venderlo como esclavo que como un montón de abono para Roselia.

—¿Cómo vas a pagar, ah? —volvió a hablar el nervioso flacucho.

El chico negó con la cabeza.

—No tengo dinero pero si me regresan a mi ciudad mi padre les pagará —trató de negociar.

—Oh, no, sin duda no será nada provechoso regresar. Creo que podrías sernos más útil trabajando, tienes un pokémon de fuego, si sobrevive, cosa muy improbable, nos va a ayudar en la cocina. Y tú pareces tener pinta de saber cocinar, ¿no? —preguntó el tipo de cabello claro y barba abundante que lo revivió, parecía ser el líder.

Crocune tragó en seco. En la cocina él quemaba hasta las cucharas. Pero no podía decir que no, su vida estaba en juego.

—Ehh, sí, claro, los platillos de mi ciudad me salen exquisitos. ¿Cuánto tendré que cocinar para poder volver a mi casa?

De repente los marinos se admiraron, sonrientes, como si estuviera haciendo una pregunta demasiado ingenua. Todos empezaron a reír como locos. El tipo que lo había asistido se levantó y sacó de su cinturón una espada de metal. Era algo imponente y muy atemorizante, nunca había visto de cerca nada igual. Los únicos que solía ver con espadas en su ciudad eran piratas de poca monta que sólo las utilizaban para asustar, esa era de verdad, enorme, pesada, finamente pulida y afilada. Esos tipos no eran simples aventureros que se hicieron a la mar. Eran guerreros de Therraf.

—Tu vida ya no está en tus manos ni en la de tus padres; está en las nuestras. Cocinarás por hoy y por siempre. —Las palabras le cayeron al joven como piedras en los hombros—. Y agradece que sólo eso te haremos hacer.

El chico empezó a temblar. Eso no era lo que esperaba. Los sujetos lo dejaron tirado en la cubierta y volvieron a ocuparse de sus tareas. Por el momento Crocune estaba tan shockeado que no podía reaccionar. Seguía preocupado por su pokémon, por sus dolores y por estar lejos de su casa; aún no entendía bien que ya no era dueño de su libertad.

Se incorporó y pudo ver perfectamente el barco y el mar. Aún era de noche pero las aguas estaban más calmas… o tal vez los tipos sabían por dónde ir para que una ola no los aplaste. Se ponía a pensarlo bien y por más de que en ese momento estuviera preso no podía negar que se sentía muy agradecido de estar vivo. Cualquiera hubiera muerto con tremendo accidente. No entendía cómo había sucedido, ¿por qué el bote se había desplazado hacia el mar mientras dormía? Se había quedado dormido en botes un millar de veces y nunca le había pasado nada. Sin dudas el destino lo quería en ese barco. Y después de pensarlo bien tampoco le urgía demasiado volver a su casa, su padre seguramente lo regañaría, tendría que seguir trabajando y volvería a la vida pesada de siempre. Él toda su vida había querido ser marino, claro, no en un barco como ese y menos siendo cocinero.


Fueron muchas horas las que Crocune se pasó dando vueltas en el barco sin nada que hacer. Los fuertes navegantes se ocupaban de intercambiar chistes, adecuar el barco para la navegación y tomar bastante licor. Luego del momento en que le hablaron nadie volvió a dirigirle la palabra, ni siquiera lo miraban. Era como un pokémon fantasma dando vueltas en el barco hasta que el médico llegó. Era un sujeto bajito y escuálido, sin barba y con un semblante totalmente sonriente.

—Tu pokémon estará bien. Es realmente muy raro que hayan sobrevivido con el mar tan bravo. Él necesita descansar y creo que tú también así que te llevaré a un camarote vacío. Te lo advierto, debes estar preparado para que en cualquier momento se solicite tu presencia.

Crocune aprovechó para informarse un poco al ver que el médico era un tanto simpático.

—¿Es cierto que voy a tener que quedarme aquí para siempre? Yo estoy agradecido pero me gustaría volver a mi casa.

El médico lo admiró con semblante rígido.

—Creo que lo mejor que te podría pasar es quedarte aquí para siempre. No creo que te gusten los demás futuros que podrían caerte. Te lo digo como un consejo, olvida que alguna vez tuviste un hogar.

Con esa última frase, el médico lo acompañó al interior del barco donde había un pequeño cuarto en el cual apenas cabían los dos. Crocune entró y pudo ver a su Charmander dormitando sobre unas mantas. Se agachó a abrazarlo y se recostó a su lado mientras el médico cerraba la puerta.

—Charmander, no te preocupes. Vamos a estar en este barco hasta que lleguemos a tierra. No será mucho tiempo.

Sin decir más, entrecerró los ojos para aprovechar el instante de descanso sin saber que, mientras dormía, el destino lo seguiría llevando por dónde quisiera.



Hasta el próximo!


Gracias a todos por recordarme :) Sólo tengo buenos recuerdos de ustedes y de este agradable lugar también.
#2
Buenas, Demian. Estuve leyendo el prólogo y el capítulo y, si te soy sincero, la historia promete bastante. No es fácil encontrar una historia Pokémon de calidad ambientada en el pasado y, conociéndote, seguro que será algo grande. También es innovador eso de que permitirás a algunos escribir capítulos en el futuro. No es malo desconocer cosas sobre las nuevas generaciones, siempre se puede aprender algo nuevo. Ahora sí, mi opinión sobre el escrito: Para empezar, no es fácil llevar una vida cuya faena sea moldear el metal o trabajar la madera. Es un trabajo duro, a veces peligroso y poco agradecido. Ver cómo el chico y su Charmander acaban en el barco de unos bárbaros por casualidad tras quedarse dormidos en la chalupa es bastante interesante. Pobre Charmander, el agua no le debió sentar bien. Al menos el médico no parece alguien despiadado. Al destino le encanta jugar y seguro que, si el futuro de ambos es incierto, no lo pasarán del todo mal.
El escrito es bueno, tienes mi apoyo. De aquí puede salir una muy buena historia, sólo queda seguir trabajando en ella y esperar. Saludos y ánimos.









Water Tribe. Never4Get.

















#3

—Prólogo + Capítulo 1

—Prólogo + Capítulo 1

Como ya nadie toma sevenap soy el ¡Primero en comentar!

El Prólogo es muy interesante y ya de allí la historia promete mucho. Todo el mundo sabe que no eres un novato escribiendo así que se sabe que es un escrito de altísima calidad y muy original -a pesar de que se base en Pokémon- si tu escribieras la serie todos la querrían ver.

El capítulo estuvo bueno, aunque pareciera que la trama no avanzó nada no fue para nada corto. Al parecer la 'buena vida' del chico se acabó para darle un gran giro a su vida; hay que tener demasiada mala suerte para quedarte dormido en un bote y que éste se lance a la mar.

No se puede negar que tuvieron suerte en sobrevivir a la ola gigante, pero su estadía con los piratas -o guerreros- no pinta nada bien. Tendremos que esperar como continúa ésta desventura.

La ortografía impecable como siempre, la narrativa bien utilizada, los párrafos agradables de leer. La única queja suave que tengo son los modismos, soy más amante del lenguaje neutral. Pero como reza el dicho 'cada loco con su tema'.

Éxitos con éste fiction~
​
•¿What color do you want to be?•
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•Mis Fics•

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#4
Bueno Dems, veamos que salió de tu descabellada pero genial cabeza en forma de letras para formar esta historia...

El prólogo me compró de entrada, lo pintaste todo muy bien. Continentes extraños, viejos hechizados, grandes guerras, descuartizamiento de pokémon; y todo en un contexto medieval (me encanta ese tipo de historias). Bueno, no hay mucho que decir sobre esta mini introducción, solo que cumple con su trabajo. Sigo leyendo...

Me gustó la introducción del capítulo, con pocas y sencillas palabras recreas la región que todos conocemos como un mundo antiguo y carente de tecnología. No hacen falta muchas descripciones, con lo que dijiste y un poco de imaginación se pueden hacer grandes cosas.

"De repente se puso histérico, pensó que moriría, o peor, que se mojaría" ---> me mataste con esa, es genial xDDD Un prota con un charmander y que no se baña ni aunque lo maten, I like it (?
Je, veo que el fic estará repleto de echos épicos, recién empezamos y ya nos sacas una aventura en altamar y una ola gigante; presiento que la cosa se pondrá cada vez mejor.
Y ahora piratas que hacen trata de blancas, te pasaste, no falta nada (??

Una duda... la palabra Therraf significa algo o es un derivado de otra palabra? o se te ocurrió nomás? Pregunto porque me gusta como suena xD

Je, lindo dilema se le presenta a Crocune... ¿Qué es mejor? ¿la tierra a la que uno pertenece pero no es feliz? ¿o la desconocida, pero donde se podría ser feliz, o no...?

Interesante final, las palabras del doctor dejan mucho en que pensar... Excelente fic Dems, como siempre un gran trabajo. Me dejaste con ganas de más, y espero verlo pronto.

Que sigas bien, un abrazo.


#5
Okay… veamos qué desastre es éste (?)

Comments: Start!

El prólogo cumple su función de atraer gente perfectamente (o por lo menos así fue conmigo); una gran emperatriz, un reino malvado, monstruos salvajes, espadas, magos… las historias medievales siempre me han gustado y ahora con pokémon, mejor que mejor.

Una vida difícil y aburrida; trabajo molesto, casa pequeña, trato con el público (que siempre es odioso), algo tenía de bueno para que no se suicidara: la comida. La comida siempre lo soluciona todo (?)

El colmo, ¿trabaja con barcos pero detesta el agua? Ya entiendo por qué Charmander está con él y no con otro pulgoso de la bahía.

Tantas cabezaditas que debió echar en los barcos antes y justo ahora uno de ellos lo arrastra a lo desconocido, el destinooooo♪ (?).

Cuando llegó al barco yo creí que sería el limpia inodoros, al menos le tocó la cocina, con suerte habrá aprendido algo de su madre (o acabará comiéndose muchas porciones de guiso de Octillery hasta que aprenda).

Sin querer Crocune hizo un sacrificio que no todos están dispuestos a hacer: la vida conocida, dentro del aburrido límite cotidiano por la vida en lo desconocido, con un límite que solo la muerte pueden poner.

El primer capítulo me pareció una continuación del prólogo, pero aun así promete mucho.

Muchas buenas historias suelen comenzar con gente que se aburría de la normalidad, espero que la de Crocune no sea la excepción; seguiré esta historia de cerca.
La venganza no sólo es dulce,
también es un plato que se sirve frío,
así que seguramente es un helado.
Pero el helado engorda, no seas vengativo...
A menos que quieras ser obeso :P




#6
Bueno, muchísimas gracias a los que leyeron y más que nada a los que comentaron, no esperaba tantos comentarios ^^ Les haré la devolución:

7: Generalmente las historias que publico aquí son de pokémon pero siempre les doy ambientaciones distintas porque sino es aburrido leer siempre lo mismo. Te agradezco mucho tus palabras y tus ánimos, son de gran ayuda y pronto les permitiré participar a todos.

Yorko: Bueno, gracias por los halagos, amigo. No quiero hacer un fic largo, mi idea es que sea corto y divertido. Mmm, quizá uso modismos sin darme cuenta, es un poco difícil por ahí verlos porque algunos los tengo tan metidos en mí que no me doy cuenta que en otros lugares el significado varía, te agradecería que me remarcaras las palabras que ves raras así las reemplazo por otras y trato de no ponerlas más. Es un placer tenerte leyendo aquí.

Maty: Como siempre, no falta el negro que se hace el culto y te lee un fic (?) Siempre me gusta escribir en otros momentos del tiempo porque a la gente le llama más la atención. Vos conoces mi estilo, es muy similar al tuyo, amigo. Me agrada que te parezca emocionante desde el principio, mi objetivo es que ningún capítulo sea aburrido. La palabra Therraf sólo se me ocurrio de ir colocando letras una al lado de la otra, al igual que todos los nuevos nombres que ponga. Aquí tienes más, amigo, espero que lo disfrutes y muchas gracias por tomarte el tiempo de comentar.

Joker: Hace tiempo que no te veía y de pronto caiste en mi fic, aún me acuerdo cuando nos conocimos en Random, no me olvido de cuando eras un noob y ahora sin dudas has progresado mucho. La gran emperatriz, si ven los capítulos de pokémon, aparece en uno de los viajes Johto, o sea, la emperatriz con la máscara y el cetro de oro que controla a los pokémon no es un invento mío. Tu coment fue muy profundo O: Y sí, son continuaciones, sólo los separé porque el prólogo presenta la temática y el primer capítulo empieza hablando ya de uno de los personajes.¡Gracias por seguirme! Espero verte en este capítulo.



Bien y aquí les dejo el capítulo dos de esta tira, espero que les guste:


Capítulo 2: Coralair



Spoiler
Tardaron algunos días en llegar a destino y mientras tanto Crocune soportó bastante bien el maltrato de los guerreros y la vida de cocinero. Cocinando descubrió que era aún peor de lo que pensaba. No sólo no comprendía la diferencia entre alimentos salados y dulces sino que además no tenía olfato en absoluto y era incapaz de diferenciar entre un ramillete de orégano y uno de albahaca. Sin embargo, Charmander sí que era bueno. Tenía un gran control sobre su llama y no quemaba los alimentos además de que tenía buen olfato para diferenciar al menos la comida podrida de la que estaba en condiciones de ser digerida.

Por suerte lo hicieron bastante bien. Crocune tenía experiencia en el salteado de hongos y vegetales porque su madre a veces le pedía ayuda con eso, sin embargo, los tipos que lo tenían de esclavo necesitaban comer carne para mantener fuerzas así que tuvo que poner a trabajar a su pokémon para cocinar bien los alimentos en serio estado de descomposición que ingerían esos salvajes. Una vez que los cocinaba, los cortaba y los mezclaba con vegetales convirtiendo todo en una gran ensalada de carne y verdura que a los tipos les agradaba bastante. Además, como combinaba distintos tipos de vegetales y bayas parecía que cada día hacía una comida distinta aunque siempre era la misma con distintos colores. Claro que no había día que no fallara en la cantidad de especias que le ponía, a veces se pasaba con la sal, otras veces con la pimienta y una vez hasta emborrachó a todos por la cantidad de uva fermentada que les puso, claro que eso no fue malo sino bueno porque toda la tripulación lo aplaudió.

Luego de esos días de supervivencia con sus nuevos “amigos” se dio cuenta que no era tan malo vivir con ellos aunque prefería su hogar. Ahí trabajaba mucho más, comía mucho menos y el cuarto en donde dormía era un desastre que ya empezaba a ser insoportable, sobre todo cuando Charmander echaba humo de su boca entre sueños.

Así que el chico no dejó de buscar una oportunidad para poder aprovecharse y huir. Y fue mientras dormía que sintió al barco sacudirse por lo que él y Charmander se pusieron rápidamente de pie y salieron a ver lo que pasaba. El problema era que dos enormes Gyarados estaban atacando el barco. El mar estaba bravo pero según había oído las costas se hallaban cerca. Los marinos parecían estar tan ocupados combatiendo con flechas a las bestias acuáticas que no le prestarían atención. Ese era su momento para escapar y no lo iba a desaprovechar. Tomaría un bote de remos e iría hacia donde apuntara la proa del gran barco. Prepararon algunas frutas y las llevaron hasta el bote que se encontraba en estribor, lejos de la batalla contra los pokémon. Charmander quemó las cuerdas que sostenían el bote y no contento con eso quemó las velas del barco para que no pudieran perseguirlos.

—Vamos a tener que remar mucho. Espero tener la fuerza suficiente y que no nos pase nada malo.

Crocune suspiró y se arrojó al agua para poder subirse al bote. Luego se arrojó Charmander para caer en los brazos de su compañero.

—Prepárate para usar lanzallamas cuando sea necesario.

Y como si él mismo hubiera provocado su propia ruina, ni bien terminó de decir eso un Carvanha saltó desde el agua y fue a atenazar sus mandíbulas en uno de los bordes del bote. Crocune, desesperado, le dio un golpazo con el remo y el pokémon cayó nuevamente al agua.

—Uff, estuvo cerca.

El muchacho sonrió como si eso hubiera sido todo pero pocos segundos después un cardumen de Carvanha se abalanzó sobre el bote mordisqueando la madera, el remo e incluso cayendo dentro del bote y logrando que Charmander empezara a disparar su lanzallamas a diestra y siniestra.

—¡Basta, Charmander, cuidado! ¡Vas a quemar el bote!

Crocune estaba desesperado, no podía creer que su intento de fuga se fuera a complicar tanto. Esos Carvanha eran un problema serio y no podía hacer más que tratar de quitarlos a patadas o con el remo. Para su suerte, cuando dos o tres cayeron al mar todos los demás se soltaron o empezaron a saltar fuera del bote y no volvieron a aparecer.

—¿Se fueron? —preguntó tontamente el muchacho, como si Charmander tuviera la respuesta.

En efecto, se habían ido, pero no sin una razón en concreto. De repente el bote empezó a ser arrastrado por una corriente y los navegantes tuvieron que sujetarse del borde. Un monstruoso remolino estaba haciendo girar el bote e incluso al gran barco. Sin dudas esos Carvanha no eran tontos y por algo habían abandonado a sus presas.

—¡¿Por qué tengo tanta mala suerte?!

Crocune se aferró al bote y a Charmander mientras la corriente los tiraba hacia el ojo del remolino. No tardarían en hundirse nuevamente en las profundidades.


Sin embargo, esta vez no alcanzaron a desmayarse. Cuando se sumergieron sintieron que daban muchas vueltas por un largo tiempo aunque no el suficiente como para que el oxígeno se les agotara y de un momento a otro sintieron bajo sus cuerpos la rugosa presencia de la arena. Crocune había soltado a Charmander pero el pokémon tuvo la suerte de naufragar a sólo unos cuantos metros de él.

Aún era de noche y no podía creer que estuviera en tierra firme. Sabía que no estaba lejos de la costa pero no pensaba que fuera a llegar en tan poco tiempo siendo arrastrado por la corriente. Lo bueno era que el barco ya no se veía. Lo malo era que no había nada para ver en dónde estaba, la arena se extendía infinitamente hasta donde sus ojos alcanzaban a ver, no iba a ser fácil llegar sin agua y sin comida a algún lugar.

—Vamos a tener que caminar, Charmander, como nunca lo hemos hecho antes.


Y así comenzó la historia del héroe Crocune que no tenía idea de que estaba caminando en los áridos límites de Therraf rumbo a su funesto destino. Claro, si sobrevivía a los moradores del lugar, que eran unos cuantos Krookodile atemorizantes que aparecieron de las arenas y empezaron a perseguirlos. Pocas veces el joven de negros cabellos había visto un pokémon en estado tan evolucionado, generalmente los que conocía eran acuáticos como Gyarados, Wailord o Tentacruel, y también algún que otro Machoke de aquellos aventureros que se la pasaban entrenando pero esos terribles pokémon jamás los había visto, él ni siquiera sabía cómo se llamaban. Charmander inocentemente quiso atacarlos pero Crocune era listo y sabía que no tenía oportunidad, debían correr les guste o no. Deslizarse entre las arenas era muy difícil aunque Crocune tenía bastante experiencia pero esos grandes lagartos de color bordó parecían tener rueditas en las extremidades. No tardaron en darle alcance y se vieron rodeados por tres de ellos con más acercándose. Charmander se preparó para el ataque.

—No creo que podamos hacer mucho contra esto. —Crocune sopesaba la situación y no veía ningún tipo de forma para que su pokémon les ganara a esos bichos.

Uno de ellos empezó a acumular tierra y agua entre sus manos como por arte de magia. Era una bola enorme de lodo, Crocune no necesitaba ser un experto para reconocer el ataque, cualquiera de los Mudkip de su padre podría haber hecho esa bola de lodo pero ninguno la abría formado de ese tamaño. Eso aplastaría a Charmander.

En cuanto el Bofetón Lodo fue disparado el pokémon de Crocune infló sus pulmones de gas y sopló un gran hilo de fuego que chocó contra el ataque rival. El lodo se convirtió en barro sólido y cayó a pocos centímetros del par. Cuando ambos empezaban a sonreír, otros dos ataques llegaron desde los Krookodile restantes sometiendo completamente a Charmander en el suelo.

—¡No! ¡Charmander, levántate, por favor! —el joven de mirada profunda y cabello negro se inclinó sobre su pokémon y trató de limpiar con sus manos el lodo que lo cubría. Los lagartos preparaban sus dientes mientras tanto para darse un festín.

Crocune, sin darse cuenta de la intensión de los depredadores, seguía en la tarea de acicalar a su pokémon cuando de un momento a otro vio caer uno de ellos frente a él, aplastado como un pequeño insecto. El muchacho levantó la cabeza y pudo ver lo que parecía un ser humano con un enorme martillo entre las manos. Debía medir al menos dos metros… el martillo, el hombre parecía medir como cinco. Era inmenso y llevaba una brillante armadura negra. Sus pies cubiertos por botas de metal se hundían en la arena hasta la pantorrilla. Su arma, enorme y de color roja aplastaba los huesos de los Krookodile como si fueran ramitas. Su cabeza no se alcanzaba a ver, estaba cubierta por un yelmo cuadrado con detalles violetas.

Terminó de desintegrar al último rival y clavó la cabeza de su martillo en la arena como si de repente se hubiera vuelto muy pesado. Suspiró unas cuantas veces y los Krookodile que se acercaban por detrás dieron media vuelta para huir del peligro.

Crocune y Charmander, aún empapado en lodo, se admiraron incrédulos. Nunca jamás habían visto algo como eso ni lo habían imaginado. ¿Un ser humano haciendo ese desastre de piel, huesos y sangre pokémon? Aunque les hubiera salvado la vida eso era demasiado salvaje, podría haberlos golpeado solamente, sin necesidad de hacer tal carnicería.

—¿Qué haces por aquí, muchacho? Nunca había visto un guerrero salir a entrenar sin un arma.

—Yo no soy ningún guerrero. —Crocune no sabía qué más decir. Si se equivocaba con sus palabras podría volver a quedar esclavo de ese tipo en vez de los marinos.

—Vaaa, da igual. ¿Vas a Trish? ¿A Coralair? ¿A Fusten?

El tipo hablaba con voz ronca y al fin Crocune pudo ver parte de su rostro entre un semicírculo que se abría en su casco. Tenía ojos marrones y un par de labios gruesos detrás de su espesa barba de color castaña. El chico pensó bien una respuesta. Recordaba que en Coralair estaba el puerto, quizá era el mejor lugar para encontrar una forma de regresar a su casa pero también podía tener la mala suerte de encontrarse con sus anteriores captores. A pesar de todo, este sujeto parecía querer dejarlo en paz aún después de la monstruosidad que había hecho.

—A Coralair, debo ir a ahí para tomar un barco.

—Mmm, odio Coralair. Yo soy de Trish, ¿sabes? El reino pedregoso de los caballeros del martillo. Eres forastero, ¿verdad?

Crocune asintió sin decir nada más. Debió haberse dado cuenta que era forastero por su Charmander. El tipo silbó y de repente un bravo Rhyhorn apareció corriendo en estampida a lo lejos. Era impresionante el control que el sujeto tenía sobre el pokémon. No era un lazo de amistad lo que los unía como a él y Charmander sino una relación entre amo y esclavo. Montó sobre el Rhyhorn cargándole todo el peso de su cuerpo y de su armadura metálica encima y el pokémon lo soportó estoico.

—Coralair está hacia allá. —El caballero señaló al Oeste—. Debo seguir entrenando y no puedo escoltarte, la gran batalla está cerca y perderla no está en mis planes. Ten, no sé si servirá de mucho pero no puedes andar por Therraf sin un arma.

Acto seguido, arrojó a las manos del muchacho una espada pequeña, del largo de su antebrazo, con mango forrado en cuero. Crocune y su Charmander se quedaron viéndola maravillados, sin poder creer la amabilidad de ese guerrero al regalarles un objeto tan valioso.

—¡Suerte en su viaje, jóvenes! Que el favor de Arceus los acompañe.

Tras decir eso comenzó a cabalgar con cierta tosquedad sobre su Rhyhorn hacia el Norte. Crocune avanzó también hacia el Oeste sin dejar de admirar la espada. Sin duda era un objeto valioso pero no creía ser capaz de usarla contra un pokémon y mucho menos contra un humano aunque su vida corriera peligro. Si lograba llevar esa arma a su ciudad podría hacerse un buen dinero o tal vez podría empeñarla en Coralair y así pagarse un viaje a su casa.


El camino hacia Coralair fue largo y volvió a encontrarse algunos pokémon aunque parecían rehuir cuando blandía la espada. Era muy raro pero los pokémon de ese sitio parecían tenerle pavor a las armas aunque, claro, luego de ver a ese tipo hacer pedazos a esos lagartos no los culpaba. Muchos no los conocía pero sí pudo reconocer algunos Crawdaunt y Kingler, el lugar estaba atestado de pokémon de muy alto nivel.

Coralair era un pueblo pequeño y sucio que le recordaba mucho a su ciudad natal aunque ésta tenía muchos pokémon y Coralair no tenía ninguno en las calles. Además, la diferencia residía también en sus habitantes. Había unos pocos mercaderes y estaba atestado de guerreros con armadura por todos lados. La mayoría llevaba armaduras celestes, algunas de un celeste muy opaco y otras con uno tan brillante que hacía mal a los ojos verlos. Portaban armas también, arpones y tridentes en su mayoría. El pueblo parecía estar preparado para una guerra que quién sabe cuándo iba a llegar. Además, había otros soldados con armaduras y armas diferentes pero en menor cantidad.

Quien más le llamó la atención a Crocune fue un muchacho con armadura negra sentado en un callejón pequeño, solitario como si nadie lo viera. Era delgado y llevaba una armadura casi hermética que no le dejaba ver ni siquiera su cara. Lo que más llamó la atención de Crocune fue el brillo incandescente que producía y su increíble arma, que en realidad no era un arma sino una especie de báculo que medía cerca de tres metros y se coronaba con un diamante ennegrecido que emitía leves destellos. Por si eso fuera poco, en sus espaldas tenía un par de alas negras y escamosas. En un principio pensó que podía tratarse de alguna estatua o de un pokémon pero tras observarlo con disimulo por un tiempo se dio cuenta que no había duda alguna: era un humano.

Dejó de lado ese hecho extraño, cada segundo que estaba en esa ciudad corría el riesgo de que lo reconocieran y lo atraparan. Decidió ir a un lugar donde hubiera mucha gente para evitar que su Charmander llamara la atención puesto que era el único pokémon que se veía en el lugar. Ingresó a lo que parecía una vieja cantina. Era amplia y desprendía un fuerte olor a licor, cosa que le recordaba el viaje reciente en barco. Dentro había más caballeros, unas meseras y un cantinero que no sólo vendía alcohol sino también joyas, armas y armadura. Se acercó a hablar con él, tratando de evitar a todos los que lo miraban.

—Buenos días, señor.

—Buenos días, muchacho —contestó el cantinero con desgano mientras limpiaba un gran vaso.

—Quería saber cómo hacer para tomar un barco a Kanto. ¿Sabe con quién tengo que hablar?

—Mmm, sí, quizá conozca a alguien. Pero ir a Kanto en estos tiempos no es nada barato, niño, ¿con qué piensas pagar?

El chico sonriente esgrimió la espada que llevaba colgado de un brazo. El cantinero y algunos borrachos cercanos lo admiraron sorprendidos.

—Ehhh, ¿piensas asaltarme con eso? —le cuestionó el dueño del lugar, intrigado.

—¡No! Veo que usted vende armas, pensé que podría comprarme ésta a un precio razonable. ¿Alcanzaría para pagar el viaje?

El cantinero lo escrutó como si no estuviera hablando en serio. Los tipos cercanos empezaron a reír con ganas.

—Mira, chico, tengo unas cientos de miles de esas en mi almacén —le explicó el regordete sujeto apoyando su codo sobre la barra—. Es una espada de entrenamiento hecha con plumas de Skarmory, con suerte podrás pagarte un trago cuando te compre eso. Necesitarías unas mil para pagarte un viaje en barco a Kanto.

Crocune se ruborizó y el semblante de Charmander se entristeció. No pensaron que valiera tan poco, eso hubiera sido algo muy caro en su ciudad.

—¿Y cómo puedo pagarme el viaje? Empléeme, por favor, trabajaré el tiempo suficiente como para juntar el dinero.

—No, chico, lo siento, aquí no sirve un mesero masculino, aquí sólo las mujeres atraen buenas propinas. Pero haremos un trato, te daré el dinero suficiente para que viajes a Kanto si me das a tu Charmander. Parece bastante dócil…

Nuevamente su Charmander volvía a ser el centro de la atención. ¿Charmander en ese lugar valía tanto como mil espadas como la que llevaba? Sin dudas era algo sorprendente. Claro, para Crocune, Charmander era invaluable por lo que ese intercambio quedaba completamente desacertado. Viajar le iba a costar bastante más de lo que imaginaba.

—Lo siento, mi Charmander no está en venta. Conseguiré otra forma de viajar.

—Yo tengo tu solución, amigo, ven aquí.

Una figura le habló desde las sombras, varios metros a lo lejos. ¿Había una solución fácil para su dilema? Intercambió miradas con Charmander y caminó lentamente hacia allí como su interlocutor le pedía…



Me quedó un poco largo, prometo que los próximos serán más cortos ^^ Gracias desde ya por leer.


Gracias a todos por recordarme :) Sólo tengo buenos recuerdos de ustedes y de este agradable lugar también.
#7
Aunque me ha gustado bastante, sobre todo la parte en la que el guerrero del martillo masacraba a los Krookodile, he de decirte que me ha parecido que pasaba todo demasiado rápido. Dejando ese detalle a parte, la huida ha sido muy buena, también ha estado bien conocer otros lugares. La parte final, es misteriosa, te deja con mucha intriga. Bueno, creo que, de momento, el Fic está evolucionando bastante bien. Ánimo, seguro que podrás hacer una buena historia. Saludos, hasta el próximo.









Water Tribe. Never4Get.

















#8
*Like a sir* Well… Dem, I’ll crush this fic like a Krookodile(?)

A ver si entiendo a Crocune; se duerme en un barco (cosa que ya ha hecho miles de veces), éste lo arrastra hasta una tormenta mar adentro; lo rescatan unos piratas, lo esclavizan de cocinero sin pago; logra huir de los piratas, lo arrastra un remolino; llega a una costa, lo persigue un grupo de Krookodile salvajes… podría hacer muchos memes de Bad Luck Brian con ésta historia xDD.

Ése caballero gigante sería una muy buena explicación de por qué los pokémon huyen de las armas o se dejan esclavizar por sus poseedores, mira que poder con el equivalente tipo Tierra de Tyranitar no debería ser nada fácil.

Mmm… me parece que empiezo a entender un poco la jerarquía y la división de los ejércitos en Therraf, (aunque me parece que otros se darán cuenta) lo dejaré en spoiler por si quieres sorprender con algo más.
Spoiler que podría espoilear
La costa, armaduras color celeste; la montaña, armaduras negras. El brillo varía según el rango del caballero. Simple pero suficiente para mantener clasificaciones.

Lo que realmente no entiendo es a “esa persona” con alas en su armadura, el bastón da una pista… que me parece suficiente para mantenerme colgado hasta el siguiente capítulo.

¿Mil espadas de pluma de Skarmory? Jo... una sola sería un increíble contrabando en Kanto, donde todos son buenos con los pokémon; pero Therraf claramente es otra historia, aquí el contrabando son los pokémon mansos. Pobre Crocune, ya sé que siempre que lo vean con Charmander se lo pedirán como pago para las cosas valiosas.

Claaro… propinas… el dueño del bar es todo un loquillo :awesome:.

Por cierto, no tenía ni idea de que el bordó era ese color xDu, yo siempre lo llamé vino tinto.

En fin, me retiro hasta el siguiente capi. See ya~
La venganza no sólo es dulce,
también es un plato que se sirve frío,
así que seguramente es un helado.
Pero el helado engorda, no seas vengativo...
A menos que quieras ser obeso :P




#9
Por fin tuve un ratito libre y decidí venir a ver qué nos has traído:

prólogo

TEMA Y TRAMA: La historia comienza bien, en pocas palabras has sabido describir un imperio y sus alrededores. Ojo a la hora de hablar de las regiones... cuando al principio tratas el tema de Kanto y Jhoto añadiste un "y demás"... intenta no hacerlo, no des por sentado que la gente sabe del tema o de lo contrario podrías omitir información valiosa. Debes pensar que el lector no está dentro de tu mente y puede perderse ya que es probable que no tenga los mismos conocimientos que tu sobre el tema y no lo imagine de igual forma. Intenta ampliar un poco las descripciones.

Me gustó el personaje de la emperatriz y el círculo que has trazado al rededor de ella, pero he sentido que la historia sobre ella te ha flojeado un poco. En un primer momento das a entender que es una mujer de armas tomar y que es poderosa en sí, por el tema del control que ejerce sobre los demás... pero luego añadiste que ese poder se debe a ciertos objetos mágicos y la idea se trastocó.

GRAMÁTICA Y ESTRUCTURA: En general tienes un estilo bastante marcado y limpio, pero algunas de tus estructuras no me convencieron, en ocasiones abusas de las comas y de la conjunción "que" haciendo que se vuelva un poquito monótono. Te dejo un ejemplo de una de dichas oraciones:

Cita:
"Aún con esa limitación, Sephra, la emperatriz, controlaba todo. "


Demasiados parones para una sola oración.. creo que podrías haber dejado el mismo mensaje retocandola un poco... te dejo una de las opciones: "Aun con esa limitación Sepra, la emperatriz, lo controlaba todo."

Muy bien la separación de párrafos, supiste separar bien las ideas.

ORTOGRAFÍA Y DEMÁS: No he encontrado ningun fallo de escritura... así que una de dos: o eres un dios de la ortografía; cosa que dudo puesto que todos cometemos fallos aunque sea por despiste, o cuando escribes utilizas el corrector de Word. Me decanto por la segunda opción, y te diré que no es bueno utilizar el corrector automático ya que él hace todo el trabajo sucio y de ese modo no te das cuenta de los errores. Mi consejo es que no lo utilices para que puedas ver los fallos que cometes y mejorarlos.

También repites demasiado ciertas palabras, como "pokémon" entre otras... intenta buscar sinónimos o palabras alternativas.


Capítulo 1


TRAMA E HISTORIA: Una muy buena introducción del personaje principal, la historia es entretenida y si cabe, novedosa. sin duda la historia ha empezado fuerte, me ha gustado el modo en el que resaltaste la parte de más acción. Pero algunos fragmentos, debido a las estructuras raras, no están claros.

Un chico con un charmander como compañero al que le da miedo el agua... me gustó sin duda, ¿no suelen decir que las mascotas se parecen a sus dueños? Para mí que en este caso se dio lo contrario xD Pobrecillo el muchacho... sin comerlo ni beberlo se ha visto en una situación realmente complicada. Me encantó la oración final del capítulo.

GRAMÁTICA Y ESTRUCTURA: De nuevo el exceso de comas y los parones innecesarios que entorpecen la lectura(al menos para mi gusto), te dejo un ejemplo:

Cita:
"—Oh, no, sin duda no será nada provechoso regresar. Creo que podrías sernos más útil trabajando, tienes un pokémon de fuego, si sobrevive, cosa muy improbable, nos va a ayudar en la cocina. Y tú pareces tener pinta de saber cocinar, ¿no? —preguntó el tipo de cabello claro y barba abundante que lo revivió, parecía ser el líder."

Podrías decir lo mismo cambiando la puntuación y añadiendo alguna conjunción sin lograr esa sensación de entorpecimiento.

Cita:
"—Oh, cielos, Charmander, qué día. Lo que daría en este momento por comer un buen salteado de vegetales y champiñones. "

Las comas otra vez xD Leelo en vos alta y dime si tu al hablar hablas tan monótono y pausado... te faltaron unos signos de exclamación a mi entender: "¡Oh, cielos! ¡Vaya día, Charmander!"

Te comenté algo en el punto anterior sobre estructuras gramaticales extrañas...

Cita:
"Al joven no le gustaba mucho la idea de la carpintería y la metalurgia pero como de niño encontró un Charmander que se encariñó con él, entonces era muy raro que un niño y un pokémon salvaje tuvieran relación, su padre le dijo que el destino quería que él trabajara el metal de los cascos de los barcos. "


Bueno... de nuevo demasiadas comas, además de que de ese modo es como que falta una parte de la idea principal... no se entiende la idea que quieres mostrar de que estaba destinado a trabajar en eso, y el tema del encuentro con charmander y lo que hablas después sobre el jefe tirano no cuadran. Yo la reescribiría de este modo: "Al joven no le gustaba mucho la idea de la carpintería y la metalurgia pero como de niño encontró un Charmander que se encariñó con él (entonces era muy raro que un niño y un pokémon salvaje tuvieran relación) su padre le dijo que el destino quería que él trabajara el metal de los cascos de los barcos."

Compara ambas oraciones y date cuenta cómo se ve mejor. Aun así hay algo en el fragmento que no termina de cuadrarme... en fin, lo dejaré ahí xD

ORTOGRAFÍA Y DEMÁS: De nuevo la ortografía es impecable. Únicamente me topé con dos fallos de concordancia que bien pueden ser fruto de las prisas al escribir. Relee antes de publicar y te darás cuenta de los fallos, si no lo haces se trata de un problema entonces.

La palabra "shockeado" no existe, o al menos no aparece en el diccionario. Igualmente para mí que es un anglicanismo, un préstamo... y no me gusta como le queda al contexto. Te sugiero que te ciñas a las palabras del diccionario, o si no aparecen en él porque son regionales o cualquier motivo puedes añadirlas al final del capítulo en un pequeño glosario con su significado.


capítulo2
TEMA Y TRAMA: Sin duda me encanta el rumbo de la historia, además de la ciudad que nos estás creando... sin duda es un verdadero imperio que re rige por sus propias normas. Todo el tema del contrabando está muy bien pintado, un punto para tí, chico ;)

Tengo un esbozo de quién puede ser la misteriosa persona de la armadura alada, pero me guardaré mis conclusiones hasta el siguiente capítulo para no hacer spoiler...

ESTRUCTURAS: En general está bien, los fallitos que tuviste son los mismos de siempre, por lo que no entraré en detalles. Aunque en éste capítulo encontré un par de redundancias.

ORTOGRAFÍA: Idem. Como de habitual perfecta, así que no tengo mucho donde meter baza. Well done!


Bueno, quiero añadir que todos los defectos que saco son con buenas intenciones, en general suelo hablar de los fallos puesto que se sobreentiende que el resto me gusta. La escritura es buena, se trata de perfeccionarla. Con el tema de la historia... me encanta, es muy entretenida y sin duda sabrás sacarle provecho.

Sigue así, intentaré seguir el fic de cerca, aunque cada vez estoy más ocupada y tengo menos tiempo libre. eso es todo... Saluditos y abracines n_n




A la la long~~



Just me~


#10
Hola, Demian. Quería hacer un pequeño comentario sobre tu fic ;). Alguna vez tenía que comentar algún fanfic, y creo que empezaré por el tuyo ^^.

Prólogo: La trama se presenta bastante interesante; en verdad es un enfoque totalmente diferente, bastante más oscuro que otros fics (y el anime, el manga y los videojuegos, la verdad xD). ¿Quién iba a decir que cerca de Kanto, ejemplo de armonía entre humanos y Pokémon, existía otra región muy, muy diferente? Lo de la máscara dorada, ¿no es esa una referencia a Pokémon Mundo Misterioso? xD

Capítulo 1: ¡El mejor amigo de Crocune es un Charmander! Mi poke favorito +.+. Ahora seguiré con más ganas tu fic (?). El destino fue bastante cruel con el personaje :(. Esperemos que no se encuentre de nuevo con esos marineros, o le irá muy mal xD.

Capítulo 2: Me reí bastante con este capítulo, especialmente con la escena de la cocina. Tuvieron bastante coraje al hacer el escape :O. Por cierto, parecen bastante salvajes (me refiero a las personas) los habitantes de las otras regiones, y la escena del desierto me recordó a las Crónicas de Narnia, la historia esa del caballo y el niño xD. Espero que no se meta en problemas con ese sujeto que lo estaba llamando al final del cap :O. Y espero que no secuestren al Charmander :(.

En general, me gustó mucho la forma en que está presentada la historia. Las ideas están bien ordenadas y, prácticamente no encontré errores en la ortografía. Lo único es que te comiste algunas comas; a veces las oraciones aparecían de seguido, y hacían falta las comas.

Estaré siguiendo tu fic, e intentaré comentarlo de vez en cuando ^^.

Rak, eres todo un artista



.- Pokémon Mundo Misterioso: Resistencia Plateada -.

---> ¡Concurso en marcha! <---
¡No se lo pierdan!

Pásense por mi página de Deviantart: WillChar96


Otras asombrosas firmas charmandescas (?):


Gracias onix ^^.

#11
A ver estos coments bonitos O:

Seven: Es cierto que puede haberte parecido que las cosas pasan rápido, quise sacar lo antes posible la parte de los piratas porque no es demasiado importante, sólo quise dejar bien claro cómo llegó Crocune a Therraf. Muchas gracias por seguir el fic tan de cerca.

Joker: Jajaja, sí, sin dudas el personaje no tiene nada de suerte en lo que son barcos. Sin dudas parece que se entendí el tema de los combatientes y los rangos, es algo simple que irán aprendiendo a medida que leen. Sobre el color… puede ser el que decis vos también xD Es un rojo oscuro y ya. Muchas gracias por seguir el fic, amigo.

Akane: Ya te he agradecido tu excelente crítica y vuelvo a hacerlo. A veces es fácil para mí marcarle los errores a los demás pero a la hora de hacer un fic propio no me doy cuenta con tanta simpleza. En lo que te refieres al tema de las comas… es mi forma de escribir, no está mal, es lo que me caracteriza. Sí, tenes razón, en algunas partes la cosa no queda bien, me he dado cuenta pero mientras se entienda yo prefiero darle mi toque. I’M A GOD OF ORTOGRAPHY (?) En realidad no, cometo muchos errores. No uso el corrector de Word más que para revisar algunas palabras con las que tengo dudas, no te preocupes. Sé que repito algunas palabras pero cuando lo hago es porque no tengo un buen sinónimo… si tienes un buen sinónimo para “pokémon” te agradecería que me lo digas (?) En algo tienes razón, en ciertos casos debo dejar de usar comas y empezar a usar más los paréntesis, te agradezco por resaltarme eso. Sustituiré la palabra shockeado, aunque últimamente se utiliza mucho, no creo que tarden en ponerla en el diccionario. Vos no te preocupes en resaltar todo lo malo, yo sé bien que sobre lo bueno no tienes nada que acotar xD Te doy las gracias por este gran comentario que me ha ayudado mucho, espero verte por aquí de vez en cuando.

Will: es un gusto verte por aquí. La idea de la emperatriz proviene del episodio número 39 de la cuarta temporada llamado “Control Freak!”. Es raro que yo haya usado a Charmander porque mi favorito es Scyther o en todo caso prefiero a Squirtle antes que él, pero debo decir que Charmander queda perfecto para este fic. Es raro… el comentario anterior dice que pongo comas de más y tú me dices que me he comido algunas :P Quizá las pongo donde no debo, voy a releer más. Muchas gracias por pasarte y espero seguir viéndote por aquí.


Bueno, muchas gracias a todos los que leyeron y no comentaron también. Aquí va el nuevo capi, espero que les guste:

Spoiler
Capítulo 3: Buce


Crocune y su pokémon se acercaron al sujeto. Era un tipo alto, de unos cuantos años más que él, con una armadura celeste muy brillante y una lanza rosada incrustada con gemas preciosas. En la mesa había un casco alto y angosto como la forma de su cabeza de la cual colgaban largos cabellos castaños. Carraspeó sonriente y habló con una voz suave y sin acento.

—Si quieres puedo ayudarte a llegar a Kanto.

—¿De verdad? ¿Tienes un barco?

—No, pero creo saber una forma en la que podrías conseguir el dinero como para viajar.

Crocune, interesado, se sentó en la mesa y lo escuchó.

—Aquí no necesitas que nadie te emplee porque Fedri, la capital de Therraf, te paga por atrapar pokémon.

El chico se admiró con Charmander y entendieron el por qué de la demanda de pokémon en ese lugar. Era sabido que en esa región eran muy salvajes, difíciles de domesticar y de tratar pero que los intercambien por oro ya era algo impensado.

—¿Y cuánto pagan? —cuestionó el chico.

—Bueno, depende mucho del pokémon. El tuyo es muy raro, no está evolucionado y además es muy dócil lo que lo hace realmente valioso. Pero con tres o cuatro pokémon podrás pagarte el viaje aunque sean comunes y muy salvajes —comentó el guerrero admirando su botella de licor.

—¿Pero cómo se supone que los atrape? ¿Con una red?

—No. Hay una especie de hechiceros en ciudad Arboris que son capaces de encapsular el alma de un pokémon en un conjuro. Pero el problema es que invocarlo lleva tiempo y uno debe mantener ocupado al pokémon por un tiempo.

El joven se acarició el mentón mientras se miraba con Charmander. No iba a ser algo fácil, tomaría tiempo y mucho trabajo. Suspiró y admiró a su interlocutor a los ojos.

—Bueno, gracias, ¿cómo es tu nombre?

El guerrero sonrió, bebió un trago de licor y habló en voz baja.

—Me conocen como Buce. Soy un lancero de Coralair.

—¿Lancero? Genial. Dime, ¿qué me recomiendas hacer entonces? ¿Debo ir a Arboris?

—Niño, no te voy a decir todo lo que tienes que hacer pero sin dudas Arboris no es tu destino inmediato, antes vas a tener que buscar una forma de pasar el Bosque Plateado. Y te aseguro que te va a costar mucho con esa espadita que llevas. —El tipo abandonó su postura relajada y se inclinó sobre la mesa—. Escucha bien, no puedes vivir en esta región sin armadura ni entrenamiento. Ni aunque tu pokémon tenga tanto fuego como para quemar una ciudad entera vas a poder. Aquí las cosas no son como los de tu región. Dicen que cuando nació la emperatriz de Therraf un hechicero la maldijo diciendo que un día un pokémon se revelaría a sus poderes de manipulación y acabaría con su vida; desde entonces, en esta región los seres están poseídos por los demonios de ese hechicero y atacan a cualquiera como si estuvieran sedientos por la sangre de la emperatriz.

Crocune escuchó la historia sorprendido. Nunca había oído algo así, le deba algo de inseguridad todo ese tema de la hechicería y los pokemon malditos, desde su punto de vista la magia no existía, lo más parecido a eso era los movimientos psíquicos.

—Consigue el dinero como puedas, yo te recomiendo ir hacia el norte, allí van todos los jóvenes que empiezan a entrenar aquí.

—¿A entrenar? ¿Te refieres a usar la espada para…?

—Para matar pokémon, por supuesto —terminó la frase tranquilamente el guerrero.

—Ni hablar. No mataré un ser vivo.

—Claro, eres de Kanto, allí la gente es demasiado suave con los pokémon. Tienes que ver las cosas de esta manera: aquí son una plaga; matas uno y nacen 10. Si nosotros no existiéramos lo que habría aquí sería un mar de pokémon de todo tipo matándose entre ellos por espacio. Estamos haciendo lo que la naturaleza quiere que hagamos, es simple cuestión de supervivencia.

Crocune agachó la cabeza mientras razonaba. Lo que Buce decía quizá fuera cierto pero él no se acostumbraba a eso, cada vez veía más difícil su situación.

—Por favor, abandona mi mesa que necesito hacer negocios. Buena suerte con lo tuyo.

Y así fue como el chico se levantó con su pokémon en brazos y vio caminar hacia la mesa al tipo de armadura oscura y alas negras que había visto hace rato. En cuanto entró a la taberna el silencio en el lugar se hizo sepulcral. Le costaba caminar entre las mesas porque su inmensa armadura ocupaba mucho lugar. Llevaba sus alas plegadas tratando de hacerse lo más delgado posible. Se sentó en la silla que había ocupado Crocune y levantó su mano enguantada para pedir servicio a una de las camareras que, como todos los que había allí presentes, estaba impactada. El chico de Kanto pudo ver más de cerca ese imponente báculo que llevaba. Era algo espectacular y admirable. No dejaba de maravillarse viendo su brillo.

Crocune no tuvo otra opción más que irse, sin dinero el tabernero empezaba a mirarlo mal. Atravesó la ciudad rumbo al Norte mirando su espada y evaluando lo que el sujeto le había dicho. “No puedes vivir en esta región sin armadura y entrenamiento”, sin dudas tenía razón, ya se sentía aislado, fuera del sistema; sólo era cuestión de tiempo para que lo encontraran esos marinos y volviera a ser sólo un simple esclavo. Vio el camino del Norte de Coralair y se quedó un rato allí admirando a los guerreros entrar y salir de la ciudad.

El tráfico de gente era enorme. Los guerreros dejaban en la entrada de la ciudad a sus monturas, que eran pokémon salvajes golpeados, con bozal y algunos incluso con vendas en los ojos. Nunca descansaban, la idea de entrenar los tenía siempre activos. Crocune suspiró.

—Moriremos aquí, Charmander.

El pokémon contempló a su resignado entrenador y bufó enfadado. Tenía mucha hambre y él no se daba cuenta de eso. Por ese miedo a matar pokémon ahora no poseían dinero, estaban varados allí y sólo era cuestión de tiempo para que volvieran a ser esclavos o para que desaparecieran del mapa.

De repente vieron pasar a un muchacho delgado de piel negra con una lanza arcaica en su mano. Sus ojos se veían decididos y su sonrisa recta demostraba la más pura determinación. Atravesó la salida y se internó en el desierto. Una vez allí, lo vieron cruzar su lanza con un Krabby que encontró entre la arena. La lucha le valió unos pellizcos por parte del pokémon pero al final el chico pudo atravesar la dura coraza del crustáceo de un lado a otro, sonriente. Crocune veía asqueado las tripas blancas del pokémon chorrear de la punta de la lanza pero el Charmander empezaba a apreciar eso como un hermoso entremés.

No tomó mucho tiempo para que el pokémon de fuego abandonar a su amo y se introdujera también en la ruta. Se encontró a un Cacnea y al instante vio como lo incineraba con sus llamas.

—¡Charmander! ¿Qué haces?

El pokémon de fuego no respondió. Había utilizado su lanzallamas con una potencia que nunca antes había podido experimentar. El pokémon rival sufrió el ataque hasta que quedó debilitado pero no contento con eso el Charmander empezó a arañarlo. Parecía querer matarlo.

El joven de Kanto veía la escena horrorizado pero algo dentro de él le decía que Charmander hacía lo correcto y había logrado adaptarse sin problemas a la región. Quizá él era el problema del equipo.

De pronto se percató de que aparecía un Sandslash detrás de Charmander. Su pokémon no lo había visto porque el rival estuvo oculto en la arena. Recibió una embestida por la espalda y quedó tendido en el suelo. El armadillo intentó acuchillar a su oponente que rodaba por el suelo muy asustado por los ataques mortales.

—¡Deja a mi amigo en paz!

Crocune no se dio cuenta de que se había introducido en la ruta hasta que ya estaba al lado de Sandslash. Levantó su espada y cortó el aire con ella. El pokémon de tierra lo vio venir muy tarde; estaba ocupado y no tenía ojos para otra cosa que no fuera su rival actual.

La cabeza del armadillo rodó por los suelos y lo primero que el joven de Kanto pudo ver fue la sangre bañando su cuerpo, la arena y a su Charmander. También vio el hueco que había dejado su corte en el cuello, los tubos digestivos de Sandslash, parte de su columna y los demás músculos rojos que formaban anteriormente su ahora cercenado torso.

Sorprendido, el chico mantuvo su visión en la espada llena del líquido carmesí y sobre sí mismo. Pensó que vomitaría pero no tenía ganas reales de hacerlo. Al contrario, se sentía extrañamente contento y satisfecho. Charmander se levantó sonriente y lo abrazó por una pierna en señal de agradecimiento. Había matado un pokémon mientras que hacía unos segundos dijo que jamás lo haría. Y lo más raro es que no se arrepentía para nada.

Volvió a la ciudad con Charmander, ambos sopesando los asesinatos que habían cometido.

—Chaaaar —habló su pokémon con melancolía.

—Sé a qué te refieres —le contestó su entrenador—. De repente tengo mucha hambre.

El entrenador miró a su pokémon y por los dos cruzó la misma descabellada idea.

—Matar pokémon es una cosa… comerlos ya creo que no podría —le explicó Crocune no muy convencido, no confiaba en sus propias palabras luego de lo que había hecho.

Entonces fue cuando miraron nuevamente la ruta del Norte y se percataron de la presencia de un muchacho con una lanza arcaica pero no era el mismo de hace rato. Este se veía golpeado, cansado, con la ropa desgarrada y serias lastimaduras en su piel. Usaba su lanza para mantener a raya a un gran Gabite. Crocune y Charmander sintieron cómo sus corazones se agitaban. Tenían que ir a socorrerlo porque la emoción los llamaba.

Cuando llegaron el Gabite ya había destrozado la lanza del chico que a patadas buscaba quitárselo de encima. Charmander lo distrajo con un arañazo y cuando el pokémon se dio vuelta Crocune cayó sobre él con un corte descendente. Uno de sus brazos recibió el daño y comenzó a sangrar. El chico se dio cuenta que la dureza de la piel de ese Gabite era mucho mayor que la del Sandslash. No iba a ser fácil vencerlo.

La criatura usó su furia dragón llenando el ambiente de flamas azules y Crocune tuvo que dar un salto hacia atrás para esquivarlo. Las llamas acariciaron su piel aunque no le provocaron nada que no hubiera sentido antes, era una rara sensación de calor, frío y electricidad al mismo tiempo.

—¡Charmander, Mordisco!

Mientras el joven lo distraía, el pequeño pokémon de fuego atacó la cola del Gabite que se volteó adolorido y golpeó a su rival. En ese instante, Crocune aprovechó para lanzarse a la carga y como era más alto y corpulento que el dragón lo empujó con su cuerpo hasta arrojarlo al suelo. Una vez allí lo sostuvo con una de sus manos por el escamoso cuello y vio como el pokémon abría la boca tratando de recuperar el aire. El muchacho empezó a darle puñetazos en la cara hasta que sintió que la arena se levantaba y lo envolvía. Sin dudas era el Gabite quien provocaba esa tormenta de arena.

El pokémon se lo sacó de encima y lo iba a atacar cuando las flamas de Charmander lo cubrieron por completo. La piel de Gabite era resistente al fuego pero de igual manera le costaba salir de las llamas. Crocune, acostumbrado al fuego de Charmander por su trabajo con los metales, supo que era el momento ideal para atacar. Se levantó y de un salto atravesó las llamas con su espada erguida para propinar el golpe mortal.

Cuando menos se dio cuenta, ya había atravesado el cráneo del dragón con la punta a través de los orificios oculares. El rival cayó al suelo ensangrentado y muerto mientras Charmander corría a abrazar a su entrenador por el increíble trabajo. Entonces, el luchador que habían salvado se acercó a ellos.

—¡Oau! ¡Qué gran guerrero eres!

Crocune se sorprendió por lo que había dicho. El joven llevaba los cabellos rubios y tenía ojos celestes. Era algo robusto y a simple vista parecía ser muy torpe.

No le parecía ser tan buen guerrero, era un tonto principiante que apenas estaba aprendiendo a luchar pero no podía evitar pensar que quizá fuera cierto, después de todo había luchado con un pokémon grande y lo habían vencido sin sufrir heridas en lo absoluto.

—Bueno, muchas gracias por el halago. Mi nombre es Crocune.

—Un gusto, Crocune, soy Fred.

Entonces, como si fueran uno solo, los estómagos de los viajeros de Kanto rugieron furiosamente, avergonzándolos.

—Jaja, parece que tienen hambre. Vamos a comer a la taberna y hablamos un poco ahí —les animó Fred.

—¿Seguro? —le preguntó indeciso el joven de cabello negro—. Yo… no tengo dinero.

Fred sonrió y se acercó al Gabite.

—Eres novato, ¿verdad? Ven, ayúdame a llevar al Gabite. Te enseñaré algo.

Entonces, entre los tres transportaron al dragón al interior de la ciudad. Crocune no estaba seguro de lo que le iba a mostrar Fred pero sería buena idea prestar atención. Sólo esperaba poder poner algo comestible en su boca cueste lo que cueste.


Gracias a todos por recordarme :) Sólo tengo buenos recuerdos de ustedes y de este agradable lugar también.
#12
Bueno Dems, más vale tarde que nunca:

Capítulo 2:
Spoiler
Se va acostumbrando al mundo de la cocina... lo que pasará en ese barco cuando se ponen todos en pedo (?
mmm no sé si las llamas de charmander serían tan fuertes como para quemar una vela tan rápido; pero es tu historia, hazlo como te de la gana, de echo me parece bien que se resalte el poder de los pokes pequeños xD
Je, ese pobre infeliz es un imán para los problemas, si no son piratas son carvanha, sino son carvanha son krokodile... extreme mufa (?
Y empieza la carnicería, veamos que hace ese gigantón...
Gran gesto de su parte no entregar a su charmander, mucho se lo pensarían... veamos que sigue.


Capítulo 3:
Spoiler
Interesante lo de atrapar pokémon, se me ocurren muchas cosas interesante sobre ello, me pregunto como le sacarás el jugo a esto.
Alto estofado de verdurita herbida se mandó charmander (?
Genial la pelea con Gabite, en pocas palabras creaste una auténtica escena de acción sangrienta y lucha encarnizada, no has perdido el toque.


Eso es todo por ahora, un abrazo!


#13
¡Lo sabía! *da saltos de celebración* Crocune morirá (?)

Buce me da toda la razón, los pokémon son un contrabando increíblemente valioso en Therraf (y por lo que dice Fred parece que no sólo valen vivos).

Crocune y el abandono de su palabra en tiempo récord… eso pasa por el dicho: “donde fueres, haz lo que vieres” ; Charmander lo captó primero que él. Pero se les escapa lo novato matando tanto pokémon sin aprovecharlos.

Me encantan las escenas de violencia explícita, son mi parte favorita de las historias épicas xD. Pero, para ponerme un poco más serio; la pelea con Gabite ha estado muy bien, tienes talento para ese tipo de escenas, has hecho que el título de la historia tenga algo más que sentido poético xD.

Por último, antes de irme tengo que resaltar lo que me parece una coma extra, aquí:
Cita:
—Un gusto, Crocune, soy Fred.

Si te fijas, aunque la estás usando para destacar que habla con Crocune, no es necesaria.

Ahora sí, me despido. Hasta la siguiente entrega.
La venganza no sólo es dulce,
también es un plato que se sirve frío,
así que seguramente es un helado.
Pero el helado engorda, no seas vengativo...
A menos que quieras ser obeso :P




#14
Buenas, aquí Azur reportándose para hacerse útil por fin.

Ahora comencemos con la crítica destruconstructiva, pues no sirvo mucho para temas de pokémon. Mis áreas son otras xD

Una advertencia: soy muy amarga. No porque te odie ni nada por el estilo sino que me salen así, ¡no sé por qué! No soy así en la vida real. *Suspiro* ¿Qué se le va a hacer? Espero que no se te hierva la sangre.

¡Comencemos!


Prólogo

Spoiler
Fedri era una ciudad antigua que fue capital de un poderoso imperio. Se encontraba muy alejada de las regiones de Kanto, Johto y demás pero ese imperio mantuvo con ellas un buen comercio. Había una diferencia notable entre ésta y esas regiones; más que nada, en el trato que le daban a sus pokémon. En los tiempos antiguos, en Kanto las personas mantenían una especie de simbiosis con sus pokémon al trabajar juntos, construir ciudades mano a mano y, por lo general, convivir al lado de esos seres con una estima encomiable. Por el contrario, en Fedri y en todas las tierras del imperio Therraf las cosas eran muy distintas.

Los pokémon eran seres salvajes, difíciles de domesticar; sólo las personas más fuertes o aquellos que dominaban la hechicería podían hacerlo. Pero existía una soberana, aquella que portaba el título de emperatriz, que con su simple presencia podía dominar a cualquier pokémon que quisiera. Sin embargo, su poder tenía un impedimento: no podía controlar nada fuera de los límites de la ciudad; más precisamente; nada fuera del perímetro que formaban las cuatro torres que había hecho construir con ese único fin. Además, debía llevar por siempre una máscara de oro en su cara y un cetro, que eran los objetos hechizados, para dominar así todo tipo de pokémon.

Aún con esa limitación, Sephra, la emperatriz, controlaba todo. Nadie sabía que ella no podía ejercer su poder fuera de la ciudad y por eso todos la obedecían creyendo que era una especie de diosa enviada a ese lugar para reinar. Tenía soldados humanos leales, campesinos trabajando día y noche a su disposición y una larga lista de esclavos a los cuales sometía de todas las maneras imaginables.

Con un gran imperio a sus pies, Sephra sólo tenía un último objetivo: conquistar las regiones orientales y volverse así la suprema dueña del planeta. Para eso, no podía contar con su poder sino que debía formar guerreros humanos capaces de dominar pokémon y sembrar el caos en las tierras lejanas. Guerreros poderosos, sobrenaturales, que pudieran domar hasta los más fieros dragones.

En la época, cuando Sephra se preparaba para una guerra de tamaño sideral con sus grupos de guerreros denominados Caohis, apareció en las yermas planicies orientales del imperio Therraf un muchacho joven con un pokémon que, sin tener mucha idea de la situación que acontecía, iba a cambiar el curso de la historia, para bien o para mal.


Vamos a ver cómo vamos con el prólogo. La historia en sí no me intriga pero eso es opinión personal. Los párrafos tienen buena estructura y cada uno contiene su idea, ¡eso me gusta! No tienes ni idea de la cantidad de gente divide sus escritos en párrafos sin tener la estructura del texto. Por otro lado, necesitas más comas y punto y comas.[/COLOR]


Capítulo 1

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Crocune era un muchacho desarrapado que vivía en Kanto, dicho más específicamente, en Ciudad Carmín, que entonces era una sucia comarca con pescadores, mercaderes y piratas. Trabajaba junto a su padre, quien tenía una gran cantidad de pokémon de tipo agua a su disposición, y lo ayudaban en las tareas cotidianas. Él reparaba barcos que se utilizaban mucho en esa época ya que era raro ver pokémon voladores de gran tamaño en la región para transportar elementos. Además, la única forma de llevar y traer especias desde la región Therraf era por barco, si se lograba su mar lleno de Sharpedo.

Al joven no le gustaba mucho la idea de la carpintería y la metalurgia pero como de niño encontró un Charmander que se encariñó con él, y por ese entonces era muy raro que un niño y un pokémon salvaje tuvieran relación, su padre le dijo que el destino quería que él trabajara el metal de los cascos de los barcos. Y así fue como aprovechó su niñez y parte de su adolescencia: arreglando barcos de hombres que lo único que hacían era maltratarlo a él y a su padre cuando los precios eran altos o el trabajo tomaba tiempo.

Al menos su madre cocinaba muy bien y a él y a su Charmander les encantaba comer. Como si las cosas no fueran lo suficientemente malas, aparte de trabajar todo el día, vivía en una casa muy pobre donde el taller de barcos ocupaba la mayor parte de la parcela. Conocía algunos jóvenes de su edad que vivían jugando porque sus padres eran marineros… eso sí que era una buena vida. En realidad muy pocos marineros volvían de altamar pero cuando lo hacían traían infinidad de tesoros y ganancias por lo que sus mujeres y sus hijos vivían felices por mucho tiempo. Él y Charmander estaban hechos para la vida fácil, no para el trabajo duro.

Fue durante una noche de mucho trabajo, mientras su padre había ido a buscar unas herramientas de un vecino, que él y su pokémon de fuego tomaron un descanso recostándose suavemente dentro de uno de los botes que habían reparado hacía poco.

—Oh, cielos, Charmander; qué día. Lo que daría en este momento por comer un buen salteado de vegetales y champiñones. Espero que papá regrese rápido; así terminaremos de una vez esta maldita chalupa que ya me tiene los ojos al rojo vivo. Sólo descansaré un poco.

Charmander farfulló algo ininteligible en su idioma y se recostó sobre su pecho, enrollando en su cuerpo su flamígera cola. Con el pesado día y la comodidad del sitio no tardaron en dormirse.

Cuando Crocune se despertó ya estaba a varias leguas marinas de su hogar. Charmander dio la alarma de que algo malo pasaba y cuando el chico vio que se encontraba en el medio de la inmensidad del océano no lo pudo creer. De repente se puso histérico, pensó que moriría, o, peor, que se mojaría. Ni a él ni a Charmander les gustaba el agua.

—Tranquilo, amigo, saldremos de aquí. Sólo necesitamos esperar a que el faro muestre su luz o que un barco venga y nos…

—¡CHAAAAAAR!

El chillido de su amigo lo hizo voltear a ver qué pasaba.

—¡Oh, no!

Una ola gigantesca cubrió el cielo. Eso se los iba a tragar muy pero muy profundo. Charmander tembló y se abrazó a la olorosa y requemada prenda de vestir azul de Crocune. El chico lo vio a los ojos y lo abrazó con fuerza.

—Pase lo que pase, no nos vamos a separar. Vamos a estar juntos, compañero.

El pequeño pokémon asintió y cerró los ojos. Crocune lo apretó fuerte contra su pecho, tanto que la llama de la cola le quemaba los cabellos. La gran ola se abatió sobre ellos, inexpugnable. El bote se volteó como catapulta, envolviéndolos y llevándolos a las entrañas del mar. No tardaron en desmayarse cuando el agua llenó completamente sus sistemas respiratorios.

Momentos después un grupo de marineros lo reanimaba en la superficie de un gran barco. Desesperado, en cuanto volvió en sí buscó a sus lados a su pokémon.

—¿Buscas al lagarto rojo? Mmm, no está nada bien, tragó más agua que tú; mira que eso es decir bastante —le habló un tipo alto, de piel blanca y barba abundante que estaba frente a él.

Crocune se sorprendió bastante al verlo y al admirar también a todos los demás que eran muy parecidos. Esos no eran marinos de su ciudad, ni siquiera de su región. Eran piratas, o, peor, marinos de Therraf. Los marinos de Therraf tenían muy mala reputación, solían intercambiar metales y piedras preciosas por mujeres o niños para la explotación. Crocune no tenía mucha idea acerca de la esclavitud porque en Kanto no se practicaba pero se lo imaginaba y no le gustaba para nada la idea. Bastante le molestaba ver de vez en cuando a las personas maltratar a los pokémon que usaban para trabajar.

—Nuestro médico está curándolo, vamos a ver cómo le haces para pagar —dijo otro tipo flaquito que había cerca, con la misma gran barba y un cabello rojizo muy llamativo.

Crocune se enderezó y trató de nivelar su cuerpo (no entiendo esto de «nivelar», ¿se puso paralelamente al barco?,¿perpendicularmente?, ¿o respecto a cuál superficie se nivela? No ha subido escaleras ni nada).. Estaba muy mareado, sentía el pecho adolorido y el estómago pesado.

—Ja, ja,ja; parece que acabara de salir del estómago de un Wailord —comentó un tipo robusto de cabeza rapada.

—¿Dónde estoy? —preguntó el chico. «= Esto es redundante, es una pregunta. Sería más interesante si aportases algo nuevo. ¿La inquirió, es decir, preguntó con cierta curiosidad? ¿Preguntó perplejo? ¿Resignado? ¿Con algo de aprensión?

—No importa dónde estamos sino a dónde vamos —le explicó el sujeto que lo había reanimado—. Nos dirigimos al puerto de Coralair, en Therraf.

Crocune asintió algo perdido. Sólo había una razón por la que aún no había muerto y era porque a esos tipos seguro les interesaba más venderlo como esclavo que como un montón de abono para Roselia.

—¿Cómo vas a pagar, ah? —volvió a hablar el nervioso flacucho.

El chico negó con la cabeza.

—No tengo dinero pero si me regresan a mi ciudad mi padre les pagará —trató de negociar.

—Oh, no; sin duda no será nada provechoso regresar. Creo que podrías sernos más útil trabajando pues tienes un pokémon de fuego, si sobrevive, cosa muy improbable, nos va a ayudar en la cocina. Y tú pareces tener pinta de saber cocinar, ¿no? —preguntó el tipo de cabello claro y barba abundante que lo revivió, parecía ser el líder.

Crocune tragó en seco. En la cocina él quemaba hasta las cucharas. Pero no podía decir que no, su vida estaba en juego.

—Ehh, sí, claro, los platillos de mi ciudad me salen exquisitos. ¿Cuánto tendré que cocinar para poder volver a mi casa?

De repente los marinos se admiraron, sonrientes, como si estuviera haciendo una pregunta demasiado ingenua. Todos empezaron a reír como locos. El tipo que lo había asistido se levantó y sacó de su cinturón una espada de metal. Era algo imponente y muy atemorizante, nunca había visto de cerca nada igual. Los únicos que solía ver con espadas en su ciudad eran piratas de poca monta que sólo las utilizaban para asustar, esa era una de verdad, enorme, pesada, finamente pulida y afilada. Esos tipos no eran simples aventureros que se hicieron a la mar. Eran guerreros de Therraf.

—Tu vida ya no está en tus manos ni en la de tus padres; está en las nuestras. Cocinarás por hoy y por siempre. —las palabras le cayeron al joven como piedras en los hombros—. Y agradece que sólo eso te haremos hacer.

El chico empezó a temblar. Eso no era lo que esperaba. Los sujetos lo dejaron tirado en la cubierta y volvieron a ocuparse de sus tareas. Por el momento Crocune estaba tan pasmado/paralizado/sorprendido/helado/inamovible que no podía reaccionar. Seguía preocupado por su pokémon, por sus dolores y por estar lejos de su casa; aún no entendía bien que ya no era dueño de su libertad.

Se incorporó y pudo ver perfectamente el barco y el mar. Aún era de noche pero las aguas estaban más calmas… o tal vez los tipos sabían por dónde ir para que una ola no los aplastase. Se puso a pensarlo bien y, por más de que en ese momento estuviera preso, no podía negar que se sentía muy agradecido de estar vivo. Cualquiera hubiera muerto con tremendo accidente. No entendía cómo había sucedido, ¿por qué el bote se había desplazado hacia el mar mientras dormía? Se había quedado dormido en botes un millar de veces y nunca le había pasado nada. Sin dudas el destino lo quería en ese barco. Y, después de pensarlo bien, tampoco le urgía demasiado volver a su casa, su padre seguramente lo regañaría, tendría que seguir trabajando y volvería a la vida pesada de siempre. Él toda su vida había querido ser marino; claro, no en un barco como ese y menos siendo cocinero.

Fueron muchas horas las que Crocune se pasó dando vueltas en el barco sin nada que hacer. Los fuertes navegantes se ocupaban de intercambiar chistes, adecuar el barco para la navegación y tomar bastante licor. Luego del momento en que le hablaron nadie volvió a dirigirle la palabra, ni siquiera lo miraban. Era como un pokémon fantasma dando vueltas en el barco hasta que el médico llegó. Era un sujeto bajito y escuálido, sin barba y con un semblante totalmente sonriente.

—Tu pokémon estará bien. Es realmente muy raro que hayan sobrevivido con el mar tan bravo. Él necesita descansar y creo que tú también así que te llevaré a un camarote vacío. Te lo advierto, debes estar preparado para que en cualquier momento se solicite tu presencia.

Crocune aprovechó para informarse un poco al ver que el médico era un tanto simpático.

—¿Es cierto que voy a tener que quedarme aquí para siempre? Yo estoy agradecido pero me gustaría volver a mi casa.

El médico lo admiró con semblante rígido.

—Creo que lo mejor que te podría pasar es quedarte aquí para siempre. No creo que te gusten los demás futuros que podrían caerte. Te lo digo como un consejo, olvida que alguna vez tuviste un hogar.

Con esa última frase, el médico lo acompañó al interior del barco donde había un pequeño cuarto en el cual apenas cabían los dos. Crocune entró y pudo ver a su Charmander dormitando sobre unas mantas. Se agachó a abrazarlo y se recostó a su lado mientras el médico cerraba la puerta.

—Charmander, no te preocupes. Vamos a estar en este barco hasta que lleguemos a tierra. No será mucho tiempo.

Sin decir más, entrecerró los ojos para aprovechar el instante de descanso sin saber que, mientras dormía, el destino lo seguiría llevando por dónde quisiera.


Aparte de la misma falta de comas y puntos y comas, te comes las palabras y tienes problemas con las perífrasis verbales y verbos. Con lo de las perífrasis verbales me refiero a cosas como esto:


Original: […] cuando el chico vio que se encontraba en medio de la inmensidad del océano no lo podía creer.

Corrección: […] cuando el chico vio que se encontraba en medio de la inmensidad del oceáno no lo pudo creer



«Vio que se encontraba» es una perífrasis verbal, es decir, una unión de dos o más verbos, ya sea concatenados uno detrás del otro o por medio de nexos oracionales como la conjunción «que». El primer verbo siempre es el principal y en cualquier idea predicativa todos los demás verbos deben tener el mismo tiempo verbal que ese. La siguiente idea sigue a «vio», no a «podía».

¿Cómo saberlo en caso de dudas? Pues es muy fácil, la segunda parte de la perífrasis siempre se puede eliminar aunque ello conlleve modificar un poco el sentido de la oración.



[…] cuando el chico vio la inmensidad del oceáno no lo pudo creer.



También anglicismos, anglicismos everywhere. ¿Cuál es la manía de eso? Pasa con los pokémon, ¿pero cuál es la manía de decir «estaba [verbo]»? La mayoría del tiempo que lo usas queda más bonito (y más directo), usar directamente el verbo. «Huía» en vez de «estaba huyendo», por ejemplo. «Estaba huyendo» es más correcto usarlo cuando se habla del proceso de huir en un momento en el pasado, es muy útil para las escenas de acción mientras que «huía» es sólo la descripción de la acción directamente, mientras que «huía» es mejor usarlo cuando se habla por lo general de la acción que transcurrió en el pasado y no se sabe si terminó.


Huía con premura de sus perseguidores aquella noche.
Es decir, que por toda la noche huyó. No nos dice y no sabemos) si continuó huyendo el día siguiente o qué.

Estaba huyendo con premura de sus perseguidores aquella noche.
Sólo por aquella noche estaba huyendo. No, la persecusión no transcurrió durante el día siguiente a menso que la narración nos indique lo contrario.



(Esta «forma» de escribir es un anglicismo perverso que nos han pasado los periodistas para escribir más a un estilo anglosajón. En inglés «huía» y «estaba huyendo» se expresan exactamente de la misma forma (I/he was fleeing) así que se ha «permeado»).

También te confundes un poco con lo de pretérito imperfecto vs. pretérito simple (allá arriba tuve que corregir sustituir un «ponía» por un «puso»).


Capítulo 2

Spoiler
Tardaron algunos días en llegar a destino y, mientras tanto, Crocune soportó bastante bien el maltrato de los guerreros y la vida de cocinero. Cocinando descubrió que era aún peor de lo que pensaba. No sólo no comprendía la diferencia entre alimentos salados y dulces sino que además no tenía olfato en absoluto y era incapaz de diferenciar entre un ramillete de orégano y uno de albahaca. Sin embargo, Charmander sí que era bueno. Tenía un gran control sobre su llama y no quemaba los alimentos además de que tenía buen olfato para diferenciar al menos la comida podrida de la que estaba en condiciones de ser digerida.

Por suerte lo hicieron bastante bien. Crocune tenía experiencia en el salteado de hongos y vegetales porque su madre a veces le pedía ayuda con eso, sin embargo, los tipos que lo tenían de esclavo necesitaban comer carne para mantener fuerzas así que tuvo que poner a trabajar a su pokémon para cocinar bien los alimentos en serio estado de descomposición que ingerían esos salvajes. Una vez cocinados, los cortaba y los mezclaba con vegetales, convirtiéndolo todo en una gran ensalada de carne y verdura que a los tipos les agradaba bastante. Además, como combinaba distintos tipos de vegetales y bayas, parecía que cada día hacía una comida distinta aunque siempre era la misma con distintos colores. Claro que no había día que no fallaba en la cantidad de especias que le ponía; a veces se pasaba con la sal, otras veces con la pimienta y una vez hasta emborrachó a todos por la cantidad de uva fermentada que les puso, claro que eso no fue malo sino bueno porque toda la tripulación lo aplaudió.

Luego de esos días de supervivencia con sus nuevos “amigos” se dio cuenta que no era tan malo vivir con ellos aunque prefiriese su hogar. Ahí trabajaba mucho más, comía mucho menos y el cuarto dónde dormía era un desastre que ya empezaba a ser insoportable, sobre todo cuando Charmander echaba humo de su boca entre sueños.

Así que el chico no dejó de buscar una oportunidad para poder aprovecharse y huir. Y fue mientras dormía que sintió al barco sacudirse por lo que él y Charmander se pusieron rápidamente de pie y salieron a ver lo que pasaba. El problema era que dos enormes Gyarados estaban atacando el barco. El mar estaba bravo pero según había oído las costas se hallaban cerca. Los marinos parecían estar tan ocupados combatiendo con flechas a las bestias acuáticas que no le prestarían atención. Ese era su momento para escapar y no lo iba a desaprovechar. Tomaría un bote de remos e iría hacia donde apuntara la proa del gran barco. Prepararon algunas frutas y las llevaron hasta el bote que se encontraba en estribor, lejos de la batalla contra los pokémon. Charmander quemó las cuerdas que sostenían el bote y no contento con eso quemó las velas del barco para que no pudieran perseguirlos.

—Vamos a tener que remar mucho. Espero tener la fuerza suficiente y que no nos pase nada malo.

Crocune suspiró y se arrojó al agua para poder subirse al bote. Luego se arrojó Charmander para caer en los brazos de su compañero.

—Prepárate para usar lanzallamas cuando sea necesario.

Y como si él mismo hubiera provocado su propia ruina, ni bien terminó de decir eso que un Carvanha saltó desde el agua y fue a atenazar sus mandíbulas en uno de los bordes del bote. Crocune, desesperado, le dio un golpazo con el remo y el pokémon cayó nuevamente al agua.

—Uff, estuvo cerca.

El muchacho sonrió como si eso hubiera sido todo pero pocos segundos después un cardumen de Carvanha se abalanzó sobre el bote mordisqueando la madera, el remo e incluso cayendo dentro del bote y logrando que Charmander empezara a disparar su lanzallamas a diestra y siniestra.

—¡Basta, Charmander, cuidado! ¡Vas a quemar el bote!

Crocune estaba desesperado, no podía creer que su intento de fuga se fuera a complicar tanto. Esos Carvanha eran un problema serio y no podía hacer más que tratar de quitarlos a patadas o con el remo. Para su suerte, cuando dos o tres cayeron al mar todos los demás se soltaron o empezaron a saltar fuera del bote y no volvieron a aparecer.

—¿Se fueron? —preguntó tontamente el muchacho, como si Charmander tuviera la respuesta.

En efecto, se habían ido, pero no sin una razón en concreto. De repente el bote empezó a ser arrastrado por una corriente y los navegantes tuvieron que sujetarse del borde. Un monstruoso remolino estaba haciendo girar el bote e incluso al gran barco. Sin dudas esos Carvanha no eran tontos y por algo habían abandonado a sus presas.

—¡¿Por qué tengo tanta mala suerte?!

Crocune se aferró al bote y a Charmander mientras la corriente los tiraba hacia el ojo del remolino. No tardarían en hundirse nuevamente en las profundidades.

Sin embargo, esta vez no alcanzaron a desmayarse. Cuando se sumergieron sintieron que daban muchas vueltas por un largo tiempo aunque no el suficiente como para que el oxígeno se les agotara y, de un momento a otro, sintieron bajo sus cuerpos la rugosa presencia de la arena. Crocune había soltado a Charmander pero el pokémon tuvo la suerte de naufragar a sólo unos cuantos metros de él.

Aún era de noche y no podía creer que estuviera en tierra firme. Sabía que no estaba lejos de la costa pero no pensaba que fuera a llegar en tan poco tiempo siendo arrastrado por la corriente. Lo bueno era que el barco ya no se veía. Lo malo era que no había nada para ver en dónde estaba, la arena se extendía infinitamente hasta donde sus ojos alcanzaban a ver, no iba a ser fácil llegar sin agua y sin comida a algún lugar.

—Vamos a tener que caminar, Charmander, como nunca lo hemos hecho antes.

Y así comenzó la historia del héroe Crocune que no tenía idea de que estaba caminando en los áridos límites de Therraf rumbo a su funesto destino. Claro, si sobrevivía a los moradores del lugar, que eran unos cuantos Krookodile atemorizantes que aparecieron de las arenas y empezaron a perseguirlos. Pocas veces el joven de negros cabellos había visto un pokémon en estado tan evolucionado, generalmente los que conocía eran acuáticos como Gyarados, Wailord o Tentacruel, y también algún que otro Machoke de aquellos aventureros que se la pasaban entrenando pero esos terribles pokémon jamás los había visto. Él ni siquiera sabía cómo se llamaban (el narrador más o menos sigue la perspectiva de Crocune, si Crocune no sabe cómo se llaman, ¿por qué nombrarlos? Bastaría con describirlos y los lectores ya sabrían pues los que leen fanfics de Pokémon tienden a saber del fándom). Charmander inocentemente quiso atacarlos pero Crocune era listo y sabía que no tenía oportunidad, debían correr les guste o no. Deslizarse entre las arenas era muy difícil aunque Crocune tenía bastante experiencia pero esos grandes lagartos de color bordó parecían tener rueditas en las extremidades. No tardaron en darle alcance y se vieron rodeados por tres de ellos con más acercándose. Charmander se preparó para el ataque.

—No creo que podamos hacer mucho contra esto . —Crocune sopesó la situación y no vio ningún tipo de forma para que su pokémon les ganara a esos bichos.

Uno de ellos empezó a acumular tierra y agua entre sus manos como por arte de magia. Era una bola enorme de lodo, Crocune no necesitaba ser un experto para reconocer el ataque, cualquiera de los Mudkip de su padre podría haber hecho esa bola de lodo pero ninguno la abría formado de ese tamaño. Eso aplastaría a Charmander.

En cuanto el Bofetón Lodo fue disparado el pokémon de Crocune infló sus pulmones de gas y sopló un gran hilo de fuego que chocó contra el ataque rival. El lodo se convirtió en barro sólido y cayó a pocos centímetros del par. Cuando ambos empezaban a sonreír, otros dos ataques llegaron desde los Krookodile restantes sometiendo completamente a Charmander en el suelo.

—¡No! ¡Charmander, levántate, por favor! —el joven de mirada profunda y cabello negro se inclinó sobre su pokémon y trató de limpiar con sus manos el lodo que lo cubría. Los lagartos preparaban sus dientes mientras tanto para darse un festín.

Crocune, sin darse cuenta de la intensión de los depredadores, seguía en la tarea de acicalar a su pokémon cuando de un momento a otro vio caer uno de ellos frente a él, aplastado como un pequeño insecto. El muchacho levantó la cabeza y pudo ver lo que parecía un ser humano con un enorme martillo entre las manos. Debía medir al menos dos metros… el martillo, el hombre parecía medir como cinco. Era inmenso y llevaba una brillante armadura negra. Sus pies cubiertos por botas de metal se hundían en la arena hasta la pantorrilla. Su arma, enorme y de color roja aplastaba los huesos de los Krookodile como si fueran ramitas. Su cabeza no se alcanzaba a ver, estaba cubierta por un yelmo cuadrado con detalles violetas.

Terminó de desintegrar al último rival y clavó la cabeza de su martillo en la arena como si de repente se hubiera vuelto muy pesado. Suspiró unas cuantas veces y los Krookodile que se acercaban por detrás dieron media vuelta para huir del peligro.

Crocune y Charmander, aún empapado en lodo, se admiraron incrédulos. Nunca jamás habían visto algo como eso ni lo habían imaginado. ¿Un ser humano haciendo ese desastre de piel, huesos y sangre pokémon? Aunque les hubiera salvado la vida eso era demasiado salvaje, podría haberlos golpeado solamente, sin necesidad de hacer tal carnicería.

—¿Qué haces por aquí, muchacho? Nunca había visto un guerrero salir a entrenar sin un arma.

—Yo no soy ningún guerrero. —Crocune no sabía qué más decir. Si se equivocaba con sus palabras podría volver a quedar esclavo de ese tipo en vez de los marinos.

—Vaaa, da igual. ¿Vas a Trish? ¿A Coralair? ¿A Fusten?

El tipo hablaba con voz ronca y al fin Crocune pudo ver parte de su rostro entre un semicírculo que se abría en su casco. Tenía ojos marrones y un par de labios gruesos detrás de su espesa barba de color castaña. El chico pensó bien una respuesta. Recordaba que en Coralair estaba el puerto, quizá era el mejor lugar para encontrar una forma de regresar a su casa pero también podía tener la mala suerte de encontrarse con sus anteriores captores. A pesar de todo, este sujeto parecía querer dejarlo en paz aún después de la monstruosidad que había hecho.

—A Coralair, debo ir a ahí para tomar un barco.

—Mmm, odio Coralair. Yo soy de Trish, ¿sabes? El reino pedregoso de los caballeros del martillo. Eres forastero, ¿verdad?

Crocune asintió sin decir nada más. Debió haberse dado cuenta que era forastero por su Charmander. El tipo silbó y de repente un bravo Rhyhorn apareció corriendo en estampida a lo lejos. Era impresionante el control que el sujeto tenía sobre el pokémon. No era un lazo de amistad lo que los unía como a él y Charmander sino una relación entre amo y esclavo. Montó sobre el Rhyhorn cargándole todo el peso de su cuerpo y de su armadura metálica encima y el pokémon lo soportó estoico.

—Coralair está hacia allá. —El caballero señaló al Oeste—. Debo seguir entrenando y no puedo escoltarte, la gran batalla está cerca y perderla no está en mis planes. Ten, no sé si servirá de mucho pero no puedes andar por Therraf sin un arma.

Acto seguido, arrojó a las manos del muchacho una espada pequeña, del largo de su antebrazo, con mango forrado en cuero (por el largo no sería una espada sino una daga larga; los largos que más se ajustan a esa descripción serían una baselarda (40 cm) o una dirk o biodag (30-40 cm), es decir, una daga larga escocesa). Crocune y su Charmander se quedaron viéndola maravillados, sin poder creer la amabilidad de ese guerrero al regalarles un objeto tan valioso.

—¡Suerte en su viaje, jóvenes! Que el favor de Arceus los acompañe.

Tras decir eso comenzó a cabalgar con cierta tosquedad sobre su Rhyhorn hacia el Norte. Crocune avanzó también hacia el Oeste sin dejar de admirar la espada. Sin duda era un objeto valioso pero no creía ser capaz de usarla contra un pokémon y mucho menos contra un humano aunque su vida corriera peligro. Si lograba llevar esa arma a su ciudad podría hacerse un buen dinero o tal vez podría empeñarla en Coralair y así pagarse un viaje a su casa.

El camino hacia Coralair fue largo y volvió a encontrarse algunos pokémon aunque parecían rehuir cuando blandía la espada. Era muy raro pero los pokémon de ese sitio parecían tenerle pavor a las armas aunque, claro, luego de ver a ese tipo hacer pedazos a esos lagartos no los culpaba. Muchos no los conocía pero sí pudo reconocer algunos Crawdaunt y Kingler, el lugar estaba atestado de pokémon de muy alto nivel.

Coralair era un pueblo pequeño y sucio que le recordaba mucho a su ciudad natal aunque ésta tenía muchos pokémon y Coralair no tenía ninguno en las calles. Además, la diferencia residía también en sus habitantes. Había unos pocos mercaderes y estaba atestado de guerreros con armadura por todos lados. La mayoría llevaba armaduras celestes, algunas de un celeste muy opaco y otras con uno tan brillante que hacía mal a los ojos verlos. Portaban armas también, arpones y tridentes en su mayoría. El pueblo parecía estar preparado para una guerra que quién sabía cuándo iba a llegar. Además, había otros soldados con armaduras y armas diferentes pero en menor cantidad.

Quien más le llamó la atención a Crocune fue un muchacho con armadura negra sentado en un callejón pequeño, solitario como si nadie lo viera. Era delgado y llevaba una armadura casi hermética que no le dejaba ver ni siquiera su cara. Lo que más llamó la atención de Crocune fue el brillo incandescente que producía y su increíble arma, que en realidad no era un arma sino una especie de báculo que medía cerca de tres metros y se coronaba con un diamante ennegrecido que emitía leves destellos. Por si eso fuera poco, en sus espaldas tenía un par de alas negras y escamosas. En un principio pensó que podía tratarse de alguna estatua o de un pokémon pero tras observarlo con disimulo por un tiempo se dio cuenta que no había duda alguna: era un humano.

Dejó de lado ese hecho extraño, cada segundo que estaba en esa ciudad corría el riesgo de que lo reconocieran y lo atraparan. Decidió ir a un lugar donde hubiera mucha gente para evitar que su Charmander llamara la atención puesto que era el único pokémon que se veía en el lugar. Ingresó a lo que parecía una vieja cantina. Era amplia y desprendía un fuerte olor a licor, cosa que le recordaba el viaje reciente en barco. Dentro había más caballeros, unas meseras y un cantinero que no sólo vendía alcohol sino también joyas, armas y armadura. Se acercó a hablar con él, tratando de evitar a todos los que lo miraban.

—Buenos días, señor.

—Buenos días, muchacho —contestó el cantinero con desgano mientras limpiaba un gran vaso.

—Quería saber cómo hacer para tomar un barco a Kanto. ¿Sabe con quién tengo que hablar?

—Mmm, sí, quizá conozca a alguien. Pero ir a Kanto en estos tiempos no es nada barato, niño, ¿con qué piensas pagar?

El chico sonriente esgrimió la espada que llevaba colgado de un brazo. El cantinero y algunos borrachos cercanos lo admiraron sorprendidos.

—Ehhh, ¿piensas asaltarme con eso? —le cuestionó el dueño del lugar, intrigado.

—¡No! Veo que usted vende armas, pensé que podría comprarme ésta a un precio razonable. ¿Alcanzaría para pagar el viaje?

El cantinero lo escrutó como si no estuviera hablando en serio. Los tipos cercanos empezaron a reír con ganas.

—Mira, chico, tengo unas cientos de miles de esas en mi almacén —le explicó el regordete sujeto apoyando su codo sobre la barra—. Es una espada de entrenamiento hecha con plumas de Skarmory, con suerte podrás pagarte un trago cuando te compre eso. Necesitarías unas mil para pagarte un viaje en barco a Kanto.

Crocune se ruborizó y el semblante de Charmander se entristeció. No pensaron que valiera tan poco, eso hubiera sido algo muy caro en su ciudad.

—¿Y cómo puedo pagarme el viaje? Empléeme, por favor, trabajaré el tiempo suficiente como para juntar el dinero.

—No, chico, lo siento, aquí no sirve un mesero masculino, aquí sólo las mujeres atraen buenas propinas. Pero haremos un trato, te daré el dinero suficiente para que viajes a Kanto si me das a tu Charmander. Parece bastante dócil…

Nuevamente su Charmander volvía a ser el centro de la atención. ¿Charmander en ese lugar valía tanto como mil espadas como la que llevaba? Sin dudas era algo sorprendente. Claro, para Crocune, Charmander era invaluable por lo que ese intercambio quedaba completamente desacertado. Viajar le iba a costar bastante más de lo que imaginaba.

—Lo siento, mi Charmander no está en venta. Conseguiré otra forma de viajar.

—Yo tengo tu solución, amigo, ven aquí.

Una figura le habló desde las sombras, varios metros a lo lejos. ¿Había una solución fácil para su dilema? Intercambió miradas con Charmander y caminó lentamente hacia allí como su interlocutor le pedía…


No sé qué te pasó con los guiones cuando antes los hacías tan bien. A ver, repasemos:


—Diálogo.
—Diálogo —narración.
—Diálogo —narración—. Diálogo.
—Diálogo —narración—, diálogo.
—Diálogo —narración—: Diálogo.
—¿Diálogo?
—¿Diálogo? —narración—. Diálogo.
—¡Diálogo!
—¡Diálogo! —narración—. Diálogo.



Capítulo 3

Spoiler
Crocune y su pokémon se acercaron al sujeto. Era un tipo alto, de unos cuantos años más que él, con una armadura celeste muy brillante y una lanza rosada incrustada con gemas preciosas. En la mesa había un casco alto y angosto como la forma de su cabeza de la cual colgaban largos cabellos castaños. Carraspeó sonriente y habló con una voz suave y sin acento.

—Si quieres puedo ayudarte a llegar a Kanto.

—¿De verdad? ¿Tienes un barco?

—No, pero creo saber una forma en la que podrías conseguir el dinero como para viajar.

Crocune, interesado, se sentó en la mesa y lo escuchó.

—Aquí no necesitas que nadie te emplee porque Fedri, la capital de Therraf, te paga por atrapar pokémon.

El chico se admiró con Charmander y entendieron el por qué de la demanda de pokémon en ese lugar. Era sabido que en esa región eran muy salvajes, difíciles de domesticar y de tratar pero que los intercambien por oro ya era algo impensado.

—¿Y cuánto pagan? —cuestionó el chico.

—Bueno, depende mucho del pokémon. El tuyo es muy raro, no está evolucionado y además es muy dócil lo que lo hace realmente valioso. Pero con tres o cuatro pokémon podrás pagarte el viaje aunque sean comunes y muy salvajes —comentó el guerrero admirando su botella de licor.

—¿Pero cómo se supone que los atrape? ¿Con una red?

—No. Hay una especie de hechiceros en ciudad Arboris que son capaces de encapsular el alma de un pokémon en un conjuro. Pero el problema es que invocarlo lleva tiempo y uno debe mantener ocupado al pokémon por un tiempo.

El joven se acarició el mentón mientras se miraba con Charmander. No iba a ser algo fácil, tomaría tiempo y mucho trabajo. Suspiró y admiró a su interlocutor a los ojos.

—Bueno, gracias, ¿cómo es tu nombre?

El guerrero sonrió, bebió un trago de licor y habló en voz baja.

—Me conocen como Buce. Soy un lancero de Coralair.

—¿Lancero? Genial. Dime, ¿qué me recomiendas hacer entonces? ¿Debo ir a Arboris?

—Niño, no te voy a decir todo lo que tienes que hacer pero sin dudas Arboris no es tu destino inmediato, antes vas a tener que buscar una forma de pasar el Bosque Plateado. Y te aseguro que te va a costar mucho con esa espadita que llevas.—el tipo abandonó su postura relajada y se inclinó sobre la mesa—. Escucha bien, no puedes vivir en esta región sin armadura ni entrenamiento. Ni aunque tu pokémon tenga tanto fuego como para quemar una ciudad entera vas a poder. Aquí las cosas no son como los de tu región (veo que el tal Bruce posee telequinesis pues no nos has dado ninguna indicación, ni siquiera un «supongo que eres de Kanto por tu pokémon» de parte de Buce, que dedució de dónde proviene el chico. ¡Podría ser de Orre,dónde tienen combates de gladiador entre pokémon y se compró el Charmander! ¿Acaso eso no sería tan o más violento que Therraf? Sólo el querer viajar a Kanto no indica mucho). Dicen que cuando nació la emperatriz de Therraf un hechicero la maldijo diciendo que un día un pokémon se revelaría a sus poderes de manipulación y acabaría con su vida; desde entonces, en esta región los seres están poseídos por los demonios de ese hechicero y atacan a cualquiera como si estuvieran sedientos por la sangre de la emperatriz.

Crocune escuchó la historia sorprendido. Nunca había oído algo así, le daba algo de inseguridad todo ese tema de la hechicería y los pokémon malditos; desde su punto de vista la magia no existía, lo más parecido a eso era los movimientos psíquicos.

—Consigue el dinero como puedas, yo te recomiendo ir hacia el norte; allí van todos los jóvenes que empiezan a entrenar aquí.

—¿A entrenar? ¿Te refieres a usar la espada para…?

—Para matar pokémon, por supuesto —terminó la frase tranquilamente el guerrero.

—Ni hablar. No mataré un ser vivo.

—Claro, eres de Kanto, allí la gente es demasiado suave con los pokémon. Tienes que ver las cosas de esta manera: aquí son una plaga; matas uno y nacen 10. Si nosotros no existiéramos lo que habría aquí sería un mar de pokémon de todo tipo matándose entre ellos por espacio. Estamos haciendo lo que la naturaleza quiere que hagamos, es simple cuestión de supervivencia.

Crocune agachó la cabeza mientras razonaba. Lo que Buce decía quizá fuera cierto pero él no se acostumbraba a eso, cada vez veía más difícil su situación.

—Por favor, abandona mi mesa que necesito hacer negocios. Buena suerte con lo tuyo.

Y así fue como el chico se levantó con su pokémon en brazos y vio caminar hacia la mesa al tipo de armadura oscura y alas negras que había visto hace rato. En cuanto entró a la taberna el silencio en el lugar se hizo sepulcral. Le costaba caminar entre las mesas porque su inmensa armadura ocupaba mucho lugar. Llevaba sus alas plegadas tratando de hacerse lo más delgado posible. Se sentó en la silla que había ocupado Crocune y levantó su mano enguantada para pedir servicio a una de las camareras que, como todos los que había allí presentes, estaba impactada. El chico de Kanto pudo ver más de cerca ese imponente báculo que llevaba. Era algo espectacular y admirable. No dejaba de maravillarse viendo su brillo.

Crocune no tuvo otra opción más que irse, sin dinero el tabernero empezaba a mirarlo mal. Atravesó la ciudad rumbo al Norte mirando su espada y evaluando lo que el sujeto le había dicho. “No puedes vivir en esta región sin armadura y entrenamiento”, sin dudas tenía razón, ya se sentía aislado, fuera del sistema; sólo era cuestión de tiempo para que lo encontraran esos marinos y volviera a ser sólo un simple esclavo. Vio el camino del Norte de Coralair y se quedó un rato allí admirando a los guerreros entrar y salir de la ciudad.

El tráfico de gente era enorme. Los guerreros dejaban en la entrada de la ciudad a sus monturas, que eran pokémon salvajes golpeados, con bozal y algunos incluso con vendas en los ojos. Nunca descansaban, la idea de entrenar los tenía siempre activos. Crocune suspiró.

—Moriremos aquí, Charmander.

El pokémon contempló a su resignado entrenador y bufó enfadado. Tenía mucha hambre y él no se daba cuenta de eso. Por ese miedo a matar pokémon ahora no poseían dinero, estaban varados allí y sólo era cuestión de tiempo para que volvieran a ser esclavos o para que desaparecieran del mapa.

De repente vieron pasar a un muchacho delgado de piel negra con una lanza arcaica en su mano. Sus ojos se veían decididos y su sonrisa recta demostraba la más pura determinación. Atravesó la salida y se internó en el desierto. Una vez allí, lo vieron cruzar su lanza con un Krabby que encontró entre la arena. La lucha le valió unos pellizcos por parte del pokémon pero al final el chico pudo atravesar la dura coraza del crustáceo de un lado a otro, sonriente. Crocune veía asqueado las tripas blancas del pokémon chorrear de la punta de la lanza pero el Charmander empezaba a apreciar eso como un hermoso entremés.

No tomó mucho tiempo para que el pokémon de fuego abandonar a su amo y se introdujera también en la ruta. Se encontró a un Cacnea y al instante vio como lo incineraba con sus llamas.

—¡Charmander! ¿Qué haces?

El pokémon de fuego no respondió. Había utilizado su lanzallamas con una potencia que nunca antes había podido experimentar. El pokémon rival sufrió el ataque hasta que quedó debilitado pero no contento con eso el Charmander empezó a arañarlo. Parecía querer matarlo.

El joven de Kanto veía la escena horrorizado pero algo dentro de él le decía que Charmander hacía lo correcto y había logrado adaptarse sin problemas a la región. Quizá él era el problema del equipo.

De pronto se percató de que aparecía un Sandslash detrás de Charmander. Su pokémon no lo había visto porque el rival estuvo oculto en la arena. Recibió una embestida por la espalda y quedó tendido en el suelo. El armadillo intentó acuchillar a su oponente que rodaba por el suelo muy asustado por los ataques mortales.

—¡Deja a mi amigo en paz!

Crocune no se dio cuenta de que se había introducido en la ruta hasta que ya estaba al lado de Sandslash. Levantó su espada y cortó el aire con ella. El pokémon de tierra lo vio venir muy tarde; estaba ocupado y no tenía ojos para otra cosa que no fuera su rival actual.

La cabeza del armadillo rodó por los suelos y lo primero que el joven de Kanto pudo ver fue la sangre bañando su cuerpo, la arena y a su Charmander. También vio el hueco que había dejado su corte en el cuello, los tubos digestivos de Sandslash, parte de su columna y los demás músculos rojos que formaban anteriormente su ahora cercenado torso.

Sorprendido, el chico mantuvo su visión en la espada llena del líquido carmesí y sobre sí mismo. Pensó que vomitaría pero no tenía ganas reales de hacerlo. Al contrario, se sentía extrañamente contento y satisfecho. Charmander se levantó sonriente y lo abrazó por una pierna en señal de agradecimiento. Había matado un pokémon mientras que hacía unos segundos dijo que jamás lo haría. Y lo más raro es que no se arrepentía para nada.

Volvió a la ciudad con Charmander, ambos sopesando los asesinatos que habían cometido.

—Chaaaar —habló su pokémon con melancolía.

—Sé a qué te refieres —le contestó su entrenador—. De repente tengo mucha hambre.

El entrenador miró a su pokémon y por los dos cruzó la misma descabellada idea.

—Matar pokémon es una cosa… comerlos ya creo que no podría —le explicó Crocune no muy convencido, no confiaba en sus propias palabras luego de lo que había hecho.

Entonces fue cuando miraron nuevamente la ruta del Norte y se percataron de la presencia de un muchacho con una lanza arcaica pero no era el mismo de hace rato. Este se veía golpeado, cansado, con la ropa desgarrada y serias lastimaduras en su piel. Usaba su lanza para mantener a raya a un gran Gabite. Crocune y Charmander sintieron cómo sus corazones se agitaban. Tenían que ir a socorrerlo porque la emoción los llamaba.

Cuando llegaron el Gabite ya había destrozado la lanza del chico que, a patadas, buscaba quitárselo de encima. Charmander lo distrajo con un arañazo y cuando el pokémon se dio vuelta Crocune cayó sobre él con un corte descendente. Uno de sus brazos recibió el daño y comenzó a sangrar. El chico se dio cuenta que la dureza de la piel de ese Gabite era mucho mayor que la del Sandslash. No iba a ser fácil vencerlo.

La criatura usó su furia dragón llenando el ambiente de flamas azules y Crocune tuvo que dar un salto hacia atrás para esquivarlo. Las llamas acariciaron su piel aunque no le provocaron nada que no hubiera sentido antes, era una rara sensación de calor, frío y electricidad al mismo tiempo.

—¡Charmander, Mordisco!

Mientras el joven lo distraía, el pequeño pokémon de fuego atacó la cola del Gabite que se volteó adolorido y golpeó a su rival. En ese instante, Crocune aprovechó para lanzarse a la carga y como era más alto y corpulento que el dragón lo empujó con su cuerpo hasta arrojarlo al suelo. Una vez allí lo sostuvo con una de sus manos por el escamoso cuello y vio cómo el pokémon abría la boca tratando de recuperar el aire. El muchacho empezó a darle puñetazos en la cara hasta que sintió que la arena se levantaba y lo envolvía. Sin dudas era el Gabite quien provocaba esa tormenta de arena.

El pokémon se lo sacó de encima y lo iba a atacar cuando las flamas de Charmander lo cubrieron por completo. La piel de Gabite era resistente al fuego pero de igual manera le costaba salir de las llamas. Crocune, acostumbrado al fuego de Charmander por su trabajo con los metales, supo que era el momento ideal para atacar. Se levantó y de un salto atravesó las llamas con su espada erguida para propinar el golpe mortal.

Cuando menos se dio cuenta, ya había atravesado el cráneo del dragón con la punta a través de los orificios oculares. El rival cayó al suelo ensangrentado y muerto mientras Charmander corrió a abrazar a su entrenador por el increíble trabajo. Entonces, el luchador que habían salvado se acercó a ellos.

—¡Oau! ¡Qué gran guerrero eres!

Crocune se sorprendió por lo que había dicho. El joven llevaba los cabellos rubios y tenía ojos celestes. Era algo robusto y a simple vista parecía ser muy torpe.

No le parecía ser tan buen guerrero, era un tonto principiante que apenas estaba aprendiendo a luchar pero no podía evitar pensar que quizá fuera cierto, después de todo había luchado con un pokémon grande y lo habían vencido sin sufrir heridas en lo absoluto.

—Bueno, muchas gracias por el halago. Mi nombre es Crocune.

—Un gusto, Crocune, soy Fred.

Entonces, como si fueran uno solo, los estómagos de los viajeros de Kanto rugieron furiosamente, avergonzándolos.

—Jaja, parece que tienen hambre. Vamos a comer a la taberna y hablamos un poco ahí —les animó Fred.

—¿Seguro? —le preguntó indeciso el joven de cabello negro—. Yo… no tengo dinero.

Fred sonrió y se acercó al Gabite.

—Eres novato, ¿verdad? Ven, ayúdame a llevar al Gabite. Te enseñaré algo.

Entonces, entre los tres transportaron al dragón al interior de la ciudad. Crocune no estaba seguro de lo que le iba a mostrar Fred pero sería buena idea prestar atención. Sólo esperaba poder poner algo comestible en su boca cueste lo que cueste.


A ver, dígame por qué en este capítulo un muchacho negro salió de Therraf con una lanza a matar de la nada a unos pokémon en las afueras de la ciudad. ¿Cuál es el objetivo? ¿Matar por matar? Me alegro que Crocune tenga la revelación que necesita para sobrevivir en Therraf pero eso fue tan de súbito, tan sin sentido, que interrumpe el disfrute de la historia en mi humilde opinión. Y encima, como eres demasiado lengüicorto, como dicen por mi casa, entonces pareciese como si hubiese ocurrido a las mismísimas puertas de la ciudad. ¿Qué?

Respecto a las escenas de acción, dan la impresión que fuesen en cámara lenta. Es tan… digamos despasionada, la narración que no entusiasma. Sólo ocurre. ¡Debe ser más emocionante! Por ejemplo, yo hubiese escrito (no tiene que ser del mismo modo)…



Cuando llegaron el gabite ya había destrozado la lanza del chico que, a patadas, buscaba quitárselo de encima. Charmander lo distrajo con un arañazo, el Gabite se dio la vuelta para golpearlo mas Crocune le cayó encima para apuñalarle, cosa que el Gabite no recibió muy bien e intentó defenderse, zarpándole el brazo, el cual comenzó a sangrar.



Y aparte que de repente Crocune se volvió un guerrero experto capaz de matar a un Gabite. Después de… ¿diez minutos con la espada? Desde mi punto de vista su estrategia no tiene nada de torpe sin oque es sorprendentemente lúcida para un novato que acaba de experimentar una cosa traumatizante fuera de su contexto cultural (matar al otro poke). Sin mencionar el cambio dramático de un instante a otro sobre la disposición de Crocune respecto a los otros. El Charmander se entiende porque creció slavaje por más domesticado que esté, ¿pero Crocune que creció con ideas muy diferentes? Por cierto, señoras y señores, les anuncio que en este fic no existe el PTSD.

No olvidemos que también Crocune es inmune al fuego. Porque no se quema nada de nada al «atravesar las flamas» de nuestro querídisimo Charmander.

_________________________________

Sobre la historia en general:

La repetición crónica de palabras. En especial estas tres: «pero», «sin embargo» y «empezar». «Pero» y «sin embargo» son conjunciones parecidas pero también hay otras que cumplen perfectamente bien con esa función que podrías usar para darle mayor variedad a la historia, que son «empero», «mas» y «no obstante». Me parece que se me olvida una más… «Empezar» es más complejo pues se puede usar en muchos contextos pero los verbos que veo con los que puedes reemplazar el susodicho con más frecuencia son «iniciar», «comenzar», «proseguir» y «emprender». No pido el DRAE pero cuando uno lee la misma cosa por cuatro párrafos seguidos, aburre un poco.

Respecto a la trama, la idea se me hace interesante, sin embargo, la desarrollas demasiado rápido. No tienes por qué detallarnos todo lo que transcurre (y por lo menos nos das alguna indicación de cómo y en qué transcurrió el tiempo) pero es más superficial y, siendo sincera, no aprota mucho. Por ejemplo con lo del desierto (que se me hace todavía más desconcertante que con lo del barco). ¿Cómo viajaron? ¿Qué tan lejos estaba la ciudad? ¿El calor los molestaba, tenían sed? En resumen, ¿qué pasó? ¡No sólo dínos que se la pasó admirando la espada! ¿Cómo se orientó? Es un error muy, extremedamente comun de los viajeros inexpertos el andar en círculos en el desierto por la falta de accidentes geográficos. ¿Cómo Crocune y su Charmander superaron eso?

Me gusta que te enfoques en los pensamientos de Crocune, pero no describes las cosas. ¿Cómo es la arquitectura? ¿Es el pueblo nuevo? ¿Cómo es la diferencia con Kanto? ¿Hay potes, tinajas por las calles, las calles son amplias? ¿Es grande? Eres muy económico con los detalles. El autor más parco que conozco, Hemingway, siempre da una narración lo más concisa posible: «se recostó cansado contra el muro de piedra calada deslucida a dormitar». Entrar en más detalle que eso es tu decisión.

Por otro lado, las cosas buenas, son la ortografía (la gramática no tanto…) y la coherencia general del escrito. Por lo menos siempre sabemos qué pasa con Crocune. También el concepto, la idea, ¡es una crónica! Emociona mucho saber qué pasa al siguiente. Diría más cosas pero creo que otra gente ya se ha encargado

Bueno, eso es todo y espero no haber molestado :D

PD: parece que CP no tiene tachado. Todo lo que está entre y se supone que está tachado y, espcialmente en las correcciones, no va.
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Soy la escritora más inconstante que existe.

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#15
Bueno amigo, ya estoy de nuevo por aquí. No te preocupes... últimamente estoy más ocupada de lo normal (aunque ande haciendo siempre varias cosas a la vez xD) y lo normal ya es bastante, pero trataré de comentar siempre que pueda. Tengo trabajo acumulado, así que te haré una crítica grosso modo resaltando los errores más llamativos.

capítulo 3

Cita:
El chico se admiró con Charmander y entendieron el por qué de la demanda de pokémon en ese lugar. Era sabido que en esa región eran muy salvajes, difíciles de domesticar y de tratar pero que los intercambien por oro ya era algo impensado.


Encuentro la primera parte chirriante la mire por donde la mire. Lo colocas como una acción recíproca, pero en cambio tu sujeto es individual (el chico) y le añades un circunstancial de compañía... desde luego que no queda bien, las oraciones con verbo recíproco llevan un sujeto "múltiple", y nada de circunstanciales de compañía. Además ese verbo está descontextualizado... (Admirar: Tener en singular estimación a alguien o algo, teniéndolo por algo notable y sobresaliente / Causar sorpresa la vista o consideración de algo extraordinario o inesperado.) le das un uso que no tiene, Crocune y charmander pudieron observarse, mirarse, pero EN ESE CONTEXTO no se admiraban mutuamente. He de decir que ese verbo ya te vi usarlo mal en varias ocasiones. Te reescribo la oración: "El chico y Charmander se observaron y entendieron el por qué de la demanda de pokémon en ese lugar."

También cambiaría el verbo "intercambien" por uno en pluscuamperfecto. Con respecto a lo último: otra palabra fuera de contexto. Algo impensado es que ocurre sin dar lugar a plantearse o a pensar la acción, deberías haber dicho "impensable", ya que algo impensable es aquello que no se cree racional.

Cita:
[...] comentó el guerrero admirando su botella de licor.

p_p

Cita:
—¿Pero cómo se supone que los atrape? ¿Con una red?

Me vas a tener que explicar por qué metiste un subjuntivo acá, no le encuentro explicación, en serio. Para comprobar si un verbo debe ir en modo subjuntivo puedes añadir (aunque sea mentalmente) "ojalá" ¿Cómo se supone que (ojalá) los atrape? ¿Ves? No cuadra. Además del modo el tiempo verbal tampoco encaja, habla de una acción que supuestamente realizará en el futuro y tu la has colocado en presente de subjuntivo. Te doy una de las posibles opciones: "¿Pero cómo se supone que los atraparé?"

Cita:
—No. Hay una especie de hechiceros en ciudad Arboris que son capaces de encapsular el alma de un pokémon en un conjuro. Pero el problema es que invocarlo lleva tiempo y uno debe mantener ocupado al pokémon por un tiempo.

Los encapsulan dentro del conjuro? porque eso es lo que dice ahí... es un circunstancial de lugar (en) ¿El conjuro no es un instrumento? (con)

Cita:
El joven se acarició el mentón mientras se miraba con Charmander. No iba a ser algo fácil, tomaría tiempo y mucho trabajo. Suspiró y admiró a su interlocutor a los ojos.

De nuevo los mismos errores.

Cita:
Y te aseguro que te va a costar mucho con esa espadita que llevas. —El tipo abandonó su postura relajada y se inclinó sobre la mesa—. Escucha bien, no puedes vivir en esta región sin armadura ni entrenamiento.

Colocaste dos puntos, no se si te diste cuenta xD Lo que va entre guiones son aclaraciones, si las suprimes el resto debe tener sentido de por sí, aunque sea gramaticalmente. Además las aclaraciones incluídas en los diálogos no necesitan mayúscula al principio.

Cita:
Crocune escuchó la historia sorprendido. Nunca había oído algo así, le deba algo de inseguridad todo ese tema de la hechicería y los pokemon malditos, desde su punto de vista la magia no existía, lo más parecido a eso era los movimientos psíquicos.

¿Qué te pasó? ¿Escribiste el párrafo con prisas? Un fallo de tipeo, una falta de ortografía y un fallo de concordancia. ¿Qué es el sujeto? Los movimientos psíquicos, y está en plural (el sujeto), por lo que el verbo debe estarlo también.

Cita:
“No puedes vivir en esta región sin armadura y entrenamiento”, sin dudas tenía razón, ya se sentía aislado, fuera del sistema; sólo era cuestión de tiempo para que lo encontraran esos marinos y volviera a ser sólo un simple esclavo."

"Sin duda" es una locución adverbial, por tanto invariable. Puedes comprobarlo sustituyéndolo por un adverbio, Ej: afirmativamente tenía razón.


Cita:
Por ese miedo a matar pokémon ahora no poseían dinero, estaban varados allí y sólo era cuestión de tiempo para que volvieran a ser esclavos o para que desaparecieran del mapa.

Eso sobra, no son subordinadas circunstanciales de finalidad ni necesitan serlo.

Cita:
El entrenador miró a su pokémon y por los dos cruzó la misma descabellada idea.

No cruzó por ellos, cruzó por su mente.

Cita:
Cuando llegaron el Gabite ya había destrozado la lanza del chico que a patadas buscaba quitárselo de encima.

Mejor entre comas o al final de la oración.


Cita:
Sin dudas
era el Gabite quien provocaba esa tormenta de arena.
[/QUOTE]
De nuevo.

Cita:
Sólo esperaba poder poner algo comestible en su boca cueste lo que cueste.

Estás contando hechos pasados y me colocas un tiempo en presente p_p



¿Qué pasó, cielo? En este capítulo tuviste más fallos de lo normal, es como si lo hubieras escrito con prisas y ni lo hubieses revisado. Las descripciones son mu pobres, las eché en falta, además la mayor parte son diálogos; no dejas espacio a la narración y algunos hechos ocurren DEMASIADO deprisa... podrías haber sacado dos capítulos de éste.

Corregiste un poco lo de las comas que te comenté, pero en algunos lugares las usas demasiado (pudiendo usar otro signo) y en otros se echan en falta. con respecto a los sinónimos... no hace falta que sea una palabra concreta, puedes usar una subordinada...

La historia me agrada, va por buen camino; me gusta el tono épico que le diste... y mira que los fics de pokémon no suelen agradarme.

Como dijiste anteriormente: es fácil sacar errores ajenos, pero no lo es cuando se trata de los propios. A mi también me pasa, tranquilo. Ya te comenté mi problema de disponibilidad, algún día podré hacer críticas completas como a mí me gusta... y ese día me odiarás p_p (?)

Me dicen que soy quisquillosa a la hora de la escritura, pero se trata de escribir correctamente. Tienes mucho potencial, se trata de hacer que corrijas tus fallos para hacer de ti un escritor formidable, de esos que no necesitan word. Con el tema del word: no apruevo su uso más que para VER los errores... piensa que ni Cervantes, ni Poe tenían esa clase de recursos a mano. Si ellos pudieron tu también.

Eso es todo, me despido... Saluditos y abracines n_n
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A la la long~~



Just me~


#16
Bueno, regreso con otro capi :D Pensé que iba a tardar más en postear pero por suerte puedo cumplir con eso de un capi por semana (más o menos) Aunque quizá debería demorarme más y corregir un poco los errores que estoy teniendo tantos u.u A ver qué me han dicho:

Negro: Vos que sos pirata deberías saber lo que pasa en un barco cuando uno se pone en pedo :awesome: Lo que quemar la vela, quizá me expresé mal, no quise decir que quemó la vela entera sino que prendió fuego un pedazo y como eso es tela el fuego de extiende. Jajaja xD el Charmander tenía hambre y lo más suculento que vio fue un cactus (?) Te agradezco demasiado tu comentario, amigo, siempre sabes qué palabras decir.

Joker: Ja, me alegro que te guste la parte de violencia, es un poco chocante al principio pero iremos poco a poco acostumbrándonos. Tienes toda la razón sobre lo de la coma. Muchas gracias por leer el fic tan de cerca, amigo, espero que sigas haciéndolo tal y como vienes hasta ahora. ¡Suerte!

Azur: Bueno, primero que nada te agradezco que te hayas tomado el increíble trabajo de leer coma por coma y resaltarme todos lo errores. Ya debatimos eso y tienes razón, he cometido muchos errores sobre todo con los verbos. Traté de releer varias veces este capi para ver cada error pero no me es tan fácil darme cuenta de todo u.u Iré aprendiendo sobre la marcha, espero que seas paciente. Agrego además, a mi defensa, que este fic lo estoy haciendo algo rápido. Además a la primera parte le resté importancia, soy de describir mucho pero no quiero cansar a los usuarios con eso. Debes saber que no todo tiene que describirse en los primeros capítulos, hay descripciones que se van haciendo de a poco. Vos sos una excelente lectora y si describo todo junto lo vas a entender pero aquí hay niños hasta de 10 años y el fic tiene que ser entendible para todos, no vale la pena poner mil descripciones si eso los va a aburrir. Por eso el fic tiene tanto diálogo y las acciones son algo cortantes y teatrales. Espero seguir viéndote por aquí, te aseguro de que voy a poner todo mi esfuerzo por corregir los errores que me marcas en los capítulos siguientes para que no te haga mal la vista :P Muchísimas gracias y hasta luego.

Akane: Con tu comentario me he dado cuenta que escribo tan atropelladamente como hablo xD Es un problema grave porque hablo como regeatonero después de una noche de putas y alcohol (?) Para hacerlo rápido he sacrificado mucha estética… ahora me doy cuenta, no pensé que fuera tanto pero sí, es mucho y lectores finos como tú se dan cuenta. Como le dije a Azur, la primera parte es rápida, recuerda Akane que hay que incentivar la lectura de los jóvenes. Yo vendo lo que a la gente le gusta y lo que gusta es la lectura rápida porque son vagos y no tienen tiempo. Puedo hacer un millón de descripciones hasta de los granitos de arena que se levantan cuando el chico pelea pero no es eso lo que quiero. Lo que no me gustó de tu comentario fue que me humilles comparándome con Cervantes y Edgar Allan Poe u.u Los malditos tenían ejércitos de editores asistiéndolos, Akane, no creas que eran dioses xD Pero estoy muy agradecido por todo lo que me marcas, aunque me cueste admitirlo tengo demasiado lectores y he abandonado la escritura bella por vender un poco más los fics u.u Debería avergonzarme de mí mismo. Voy a tratar de hacerles casi e ir describiendo de a poco cada vez más.



Bueno, espero que este capi sea del agrado de todos (espero no autoflajelarme con tantos errores u.u)


Capítulo 4: Comercio Pokémon



Spoiler
Entre los tres llevaron al Gabite hasta una pequeña choza ubicada en uno de los costados de la ciudad de Coralair. En ella vivía un inmenso y musculoso sujeto con una gran barba y la piel llena de hollín. Se paró frente a ellos, los escaneó a los tres y al cadáver. Crocune estaba a punto de salir huyendo y Charmander lo seguiría si seguían teniendo que enfrentar con la vista a ese tipo.

—¿Qué me traen aquí? —preguntó amablemente.

—Un Gabite —respondió rápidamente Fred.

—Bien. Tiene la cabeza, buen trabajo. Les daré 20 feris.

El tipo le dio dos monedas de plata a Fred y luego arrastró con una mano el pesado cadáver del dragón dentro de su casa. Fred le entregó las monedas a Crocune que no lograba comprender por qué le pagaban por un pokémon muerto.

—El feri es la moneda nacional. Las monedas de plata equivalen a 10 feris. Las de bronce equivalen a 1, las doradas a 100 y, sólo en esta ciudad, las que están hechas con el coral de Corsola, valen 1000 feris.

—Mmm, ya veo. ¿Y puedo comprar algo con esto?

—Sin dudas. Vamos a comer.

Charmander y Crocune, muy aliviados al darse cuenta de que ya tenían dinero, siguieron a Fred hasta la taberna. Allí pudieron comprobar que no estaban nada mal con sus 20 feris ya que la mayoría de los platillos y bebidas costaban uno o dos feris. Decidió aprovechar que estaba lejos de casa y pidió dos platillos con carne para Charmander y un gran bidón de agua caliente para que bebiera. Para él pidió dos platillos de verdura y papas y una botella de vino común ya que toda su vida había querido probarlo y sus padres pensaban que aún era muy joven. Fred se sirvió sólo un plato y una botella de jugo, admiró realmente impresionado a su compañero por todo lo que pensaba comer y tomar. Se sentaron en una mesa mientras los atendían. Crocune no pudo encontrar ni a Buce ni al guerrero de la armadura gris brillante por ningún lado.

—Fred, ¿por qué nos dieron dinero por ese Gabite si estaba muerto?

—Bueno, las pieles, las garras y en general todas las partes de los pokémon pueden servir para hacer armaduras o herramientas. Los herreros como el sujeto que vimos hace rato las trabajan y las venden a un precio más alto. Casi todos los pokémon sirven para hacer armaduras pero por los que más pagan son por los pokémon dragón. Por eso quería matar a ese Gabite pero terminó siendo muy fuerte para mí. —Fred dejó de comer y agachó la cabeza. Parecía muy triste—. Hace ya meses que estoy entrenando y sigo sin lograr buenos resultados. En cambio tú, amigo, ¡oau! ¡Tienes un compañero pokémon! ¡Y luchan juntos increíblemente!

Crocune, avergonzado, intercambió miradas con Charmander. Él no creía que fuera bueno, de verdad nunca en su vida había luchado ni siquiera su pokémon ya que se la pasaban trabajando.

—¡Sin dudas podría aprender mucho de ti! —le dijo Fred alegremente.

—De hecho, más bien seré yo quien aprenda de ti. Cuando llegué aquí no sabía ni cómo conseguir dinero. Yo soy de Kanto.

Fred lo escaneó con la mirada, sorprendido, y revolvió sus cabellos.

—Mmm, la región de Kanto. He oído de ella, pero está a quién sabe cuántos kilómetros de aquí.

—Exacto —murmuró apesadumbrado Crocune—. Y lo que quiero es conseguir dinero para volver. Me dijeron que para eso debo capturar pokémon y la capital de esta región me dará dinero.

Fred se acarició el mentón preocupado.

—Así que eso quieres hacer… Un viaje a Kanto debe ser carísimo, hace falta un buen barco, un ejército de marineros dispuestos a enfrentarse a la muerte y además mucho tiempo. Sí, sin dudas la mejor manera de hacer dinero rápido es atrapar pokémon pero, déjame decirte algo, te será más fácil reunir el dinero matando pokémon y vendiendo sus pieles que yendo a Arboris a buscar una pareja que quiera ayudarte. Todos los guerreros novatos de esta ciudad buscan alguien de Arboris. Hay quienes los han buscado por años y nunca los han encontrado, es más, hay guerreros que pagan hoy por un niño recién nacido para que sea su pareja en el futuro.

Crocune y Charmander volvieron a caer en la depresión con esa historia.

—¿Pero por qué ponen esa cara? ¡Pueden hacer el dinero igual! Sólo que les tomará tiempo. Hagamos una cosa, viajemos juntos. Ustedes me ayudan a crecer como guerrero y yo los asisto con el dinero. Es más, les dejaré quedarse parte de mis ganancias.

Crocune evaluó la idea. No era mala, quizá así pudiera matar menos y ganar más. Charmander parecía estar muy de acuerdo con él.

—Está bien. Hagamos eso.

—¡Genial! ¿Sabes qué clase de luchador serás?

—Mmm, explícame porque no tengo idea.

—Sí que no tienes idea de nada —el joven parecía querer reír pero debió contenerse para no ofender a los extranjeros—. Aquí cada ciudad tiene un tipo específico. El de Coralair es agua, generalmente el tipo tiene que ver con la zona en que se encuentra y los pokémon que hay. Entonces, las personas nos pusimos clases también, para diferenciarnos. Los que nacemos aquí nos convertimos en lanceros. Se supone que debemos entrenarnos en la lucha a media distancia y el manejo de la defensa más que del ataque. En la ciudad capital, Fedri, los tipos son normales y los guerreros luchan cuerpo a cuerpo con mitones. Y así cada ciudad. Como tú no eres de ninguna de ellas pero tienes un Charmander podrías sentirte identificado con los gladiadores de Flems, es la ciudad del fuego. Además, son guerreros ofensivos que manejan la fuerza y la magia.

Crocune estaba un poco perdido. La gente de allí hablaba de magia como si hablara del clima. No iba a ser fácil acostumbrarse a ese mundo tan distinto al suyo, se sentía sumergido en una inmensa ignorancia y extrañaba su hogar donde nadie conocía cada rincón de su ciudad como él lo hacía.

—Emm, seré lo que tú pienses que puedo ser.

—Pues bien, lo mejor será que seas Gladiador. Los Gladiadores manejan espadas como la tuya y escudos o bien una espada más grande. Empezaremos sólo con esa espada y veremos luego. ¿Qué te parece?

Crocune y Charmander asintieron. Cuando terminaron de comer, Fred los escoltó hasta las afueras de la ciudad nuevamente en busca de pokémon. Algunos Tripinch y Corphish salieron a su encuentro pero el lancero los atravesó con increíble facilidad, como si no significaran nada.

—No tengo problemas contra estos pequeños pero los que son casi de mi estatura me atemorizan y pierdo fuerzas. Necesito un buen escudo, con uno así podría protegerme de ellos y sería más fácil clavarles la lanza. ¿Por qué no pruebas suerte con aquel Starmie de allá?

Crocune vio el pokémon semienterrado en la tierra a pocos metros. Charmander le hizo señas para que lo hiciera solo. El chico, pateando bancos de arena con suma parsimonia, se acercó lo suficiente como para que el pokémon de agua se percatara de su presencia. Se inclinó para cortarlo y recibió un chorro de agua en la cara. Empapado, Crocune no podía ver dónde estaba su rival y empezó a acuchillar el aire hasta que sintió cómo el rival chocaba contra su estómago aplastando sus pulmones y obligándolo a echarse al suelo por el dolor. Ese Starmie era rudo y no dejaba de atacar, sin dejarlo recuperar el oxígeno dio un salto y giró en el aire con destino a la cara del chico. El impacto en su frente lo dejó desparramado en la arena.

Cuando iba a recibir un tercer ataque giratorio en la espalda se movió a un costado y dos de las extremidades de la estrella fueron a clavarse en la arena. Con los ojos aún mojados y cerrados sujetó el cuerpo del Starmie desde la parte superior y acuchilló el centro con su espada.

Charmander y Fred admiraban el espectáculo, impresionados. Tardaba en arrancar pero Crocune era un asesino nato, sin lugar a dudas. El pokémon de agua se abrió en dos y los fluidos corporales transparentes empezaron a gotear desde los cortes. El joven de Kanto se levantó con su espada chorreante y se limpió los ojos para ver a sus amigos.

—Muy bien, Crocune. Se nota que tienes talento. Sólo te falta soltarte más —le aconsejó Fred.

—Es difícil para mí. En mi ciudad natal no se hacía esta clase de barbaridades.

—Pues nadie te condenará por hacerlo aquí. Cuando regreses a tu región ya verás cómo te arreglas para olvidarte de asesinarlos. Aquí somos nosotros o ellos. Ese Starmie podría haberte matado si lo hubieras dejado. He visto por los alrededores cadáveres con agujeros en el pecho o en el estómago que fueron sin dudas hechos por Starmie.

—¿Un Starmie asesinando a alguien? No me lo imagino.

—Pues es así. No lo dudes ni un momento.

—¿Qué hacemos con su cadáver?

—Déjalo, no vale demasiado y es pesado. La idea es no vender los pokémon que encuentras fácilmente en el lugar a un herrero cercano porque como mucho te darán un feri. Aquí valen mucho los cadáveres de pokémon eléctricos, planta y dragón porque sus armas y armaduras son útiles contra los pokémon de agua.

—Claro, entiendo. ¿Y dónde encontramos pokémon de esos tipos?

—Por aquí es raro verlos. Pero ven, vamos donde están los dragones. Es un lugar peligroso pero confío en que sobreviviremos.

—Espero que no te equivoques porque además de conseguir el dinero para llegar a mi casa es necesario que esté vivo.

—Entiendo —comentó mientras reía—. Vamos allá.

Y así, los dos jóvenes, caminaron por la playa hasta internarse en el lugar más peligroso de la zona donde los dragones moraban.



¡Hasta la próxima, amigos!


Gracias a todos por recordarme :) Sólo tengo buenos recuerdos de ustedes y de este agradable lugar también.
#17
Bueno Dems, paso a comentar.

Arregla el spoiler que está faileado, menos mal que las últimas lineas no dicen demasiado, porque me hubieran arruinado el final de capítulo xDD
Jo, por lo que dice Fred no será cosa facil que Crocune regrese a Kanto, si lograr juntar todo ese dinero seguramente se tardará mucho; ya quiero saber las mil y un aventuras que tendrá este muchacho y su fiel charmander.
Genial lo de los distintos tipos de guerreros, lo que más me gusta de la historia es lo bien que la ambientas en una época medieval, como te he dicho antes me gusta mucho ese tipo de historias, y esta se adapta perfectamente.
Nos has perdido el toque con las batallas violentas, no dejas nada a la imaginación, está narrada de forma excelente y aunque sin demasiados detalles uno puede hacerse a la idea de cada golpe y cada corte.
No es mi fuerte pero en cuanto a ortografía no tengo queja, no he notado errores, graves ni de ningún tipo. Lo mismo con la escritura y la narrativa.
Excelente capítulo, negro, la acción ya comienza a aparecer y la historia no para de ponerse más y más interesante. Espero el próximo, abrazo!


#18

Comentarios cap. 4

Comentarios cap. 4

Hey Dem.
Vengo a comentar tus capítulos. Comienzo que leí los otros pero no hay ganas de comentar uno por uno, por lo que solo comentaré el 4.


Spoiler

¿Cómo que desgarraban Pokémon? ¡Pero, por dios!
¿Cómo vas a descuartizar a un pobre Gabite como un corderillo?
Estás tratando a los Pokémon como si fueran animales salvajes, pero son monstruos y no lo digo por exagerar. Madre mía. Si yo por 2 monedas pudiera obtener un festín, estaría ahora mismo deleitando los mas exquisitos platos. xDDD

Por otra parte. Sabiendo que CHARMANDER es otro 'Animal', en cuanto se debilitara, adiós Charmander ;_; Por cierto. La historia la relatas muy bien y con un orden excelente. Saludos


OMG. Gran obra caballero.



IV

The Black Fire


Purple Legend

#19
Demian, no te preocupes ¡es un palcer leerte! Es increíble que, con todo y errores, algo tan pulido sea escrito a velocidad. Guau. Ciertamente habrán niños muy chicos, ¡con más razón debes hace rlas peleas dramáticas y describir los sitios! No digo que nos agobies con descripciones, no obstante, recuerda que nos presentas el mundo desde el punto de vista de Crocune, quien también es uno, y los niños son muy cursios. Dime si la pared de la casa tenía una raja que parecía un Gyarados. Dime si las casas tiene pórticos (al estilo de templo griego) y las de Kanto no. Dime si había una muchacha metiéndose la mano en la nariz. Cosas que hagan el relato interesante, diferente, no sólo una crónica de una sucesión de hechos. Si bien es bueno se conciso, se corre el peligro de pecar de simple ;)

Ya que no se puede tachar, probemos con otro sistema, las correcciones serán así y los errores que debes eliminar serán así.

Capítulo 4

Spoiler
Entre los tres llevaron al Gabite hasta una pequeña choza ubicada en uno de los costados de la ciudad de Coralair. En ella vivía un inmenso y musculoso sujeto con una gran barba y la piel llena de hollín. Se paró frente a ellos, los escaneó a los tres y al cadáver. Crocune estaba a punto de huir, y Charmander lo hubiese seguido, si hubiesen seguido enfrentando con la vista a ese tipo.

—¿Qué me traen aquí? —preguntó amablemente.

—Un Gabite —respondió rápidamente Fred.

—Bien. Tiene la cabeza, buen trabajo. Les daré 20 feris.

El tipo le dio dos monedas de plata a Fred y luego arrastró con una mano el pesado cadáver del dragón dentro de su casa. Fred le entregó las monedas a Crocune que no lograba comprender por qué le pagaban por un pokémon muerto.

—El feri es la moneda nacional. Las monedas de plata equivalen a diez feris. Las de bronce equivalen a uno, las doradas a cien y, sólo en esta ciudad, las que están hechas con el coral de Corsola, valen mil feris.

—Mmm, ya veo. ¿Y puedo comprar algo con esto?

—Sin dudas. Vamos a comer.

Charmander y Crocune, muy aliviados al darse cuenta de que ya tenían dinero (acaban de ganar dinero y apenas «se dieron cuenta» de la moneda con que les pagaron?), siguieron a Fred hasta la taberna. Allí pudieron comprobar que no estaban nada mal con sus 20 feris (es una queja, pero siendo ésta una sociedad preindustrial basada en el cambio o estándar de oro, los precios deben ser aún más chicos, quizá con una nueva divisón monetaria como centavos o algo así ya que la mayoría de los platillos y bebidas costaban uno o dos feris. Decidió aprovechar que estaba lejos de casa y pidió dos platillos con carne para Charmander y un gran bidón de agua caliente para que bebiera. Para él pidió dos platillos de verdura y papas y una botella de vino común ya que toda su vida había querido probarlo y sus padres pensaban que aún era muy joven. Fred se sirvió sólo un plato y una botella de jugo, admiró realmente impresionado a su compañero por todo lo que pensaba comer y tomar. Se sentaron en una mesa mientras los atendían. Crocune no pudo encontrar ni a Buce ni al guerrero de la armadura gris brillante por ningún lado.

—Fred, ¿por qué nos dieron dinero por ese Gabite si estaba muerto?

—Bueno, las pieles, las garras y en general todas las partes de los pokémon pueden servir para hacer armaduras o herramientas. Los herreros como el sujeto que vimos hace rato las trabajan y las venden a un precio más alto. Casi todos los pokémon sirven para hacer armaduras pero por los que más pagan son por los pokémon dragón. Por eso quería matar a ese Gabite pero terminó siendo muy fuerte para mí. —Fred dejó de comer y agachó la cabeza. Parecía muy triste—. Hace ya meses que estoy entrenando y sigo sin lograr buenos resultados. En cambio tú, amigo, ¡oau! ¡Tienes un compañero pokémon! ¡Y luchan juntos increíblemente!

Crocune, avergonzado, intercambió miradas con Charmander. Él no creía que fuera bueno, de verdad nunca en su vida había luchado ni siquiera su pokémon ya que se la pasaban trabajando.

—¡Sin dudas podría aprender mucho de ti! —le dijo Fred alegremente.

—De hecho, más bien seré yo quien aprenda de ti. Cuando llegué aquí no sabía ni cómo conseguir dinero. Yo soy de Kanto.

Fred lo escaneó con la mirada, sorprendido, y revolvió sus cabellos.

—Mmm, la región de Kanto. He oído de ella, pero está a quién sabe cuántos kilómetros de aquí.

—Exacto —murmuró apesadumbrado Crocune—. Y lo que quiero es conseguir dinero para volver. Me dijeron que para eso debo capturar pokémon y la capital de esta región me dará dinero.

Fred se acarició el mentón preocupado.

—Así que eso quieres hacer… Un viaje a Kanto debe ser carísimo, hace falta un buen barco, un ejército de marineros dispuestos a enfrentarse a la muerte y además mucho tiempo. Sí, sin dudas la mejor manera de hacer dinero rápido es atrapar pokémon pero, déjame decirte algo, te será más fácil reunir el dinero matando pokémon y vendiendo sus pieles que yendo a Arboris a buscar una pareja que quiera ayudarte. Todos los guerreros novatos de esta ciudad buscaban alguien de Arboris. quienes los han buscado por años y nunca los habían encontrado; es más, hay guerreros que pagan hoy por un niño recién nacido para que sea su pareja en el futuro.

Crocune y Charmander volvieron a caer en la depresión con esa historia.

—¿Pero por qué ponen esa cara? ¡Pueden hacer el dinero igual! Sólo que les tomará tiempo. Hagamos una cosa, viajemos juntos. Ustedes me ayudan a crecer como guerrero y yo los asisto con el dinero. Es más, les dejaré quedarse parte de mis ganancias.

Crocune evaluó la idea. No era mala, quizá así pudiera matar menos y ganar más. Charmander parecía estar muy de acuerdo con él.

—Está bien. Hagamos eso.

—¡Genial! ¿Sabes qué clase de luchador serás?

—Mmm, explícame porque no tengo idea.

—Sí que no tienes idea de nada —el joven parecía querer reír pero debió contenerse para no ofender a los extranjeros—. Aquí cada ciudad tiene un tipo específico. El de Coralair es agua, generalmente el tipo tiene que ver con la zona en que se encuentra y los pokémon que hay. Entonces, las personas nos pusimos clases también, para diferenciarnos. Los que nacemos aquí nos convertimos en lanceros. Se supone que debemos entrenarnos en la lucha a media distancia y el manejo de la defensa más que del ataque. En la ciudad capital, Fedri, los tipos son normales y los guerreros luchan cuerpo a cuerpo con mitones. Y así cada ciudad. Como tú no eres de ninguna de ellas pero tienes un Charmander podrías sentirte identificado con los gladiadores de Flems, es la ciudad del fuego. Además, son guerreros ofensivos que manejan la fuerza y la magia.

Crocune estaba un poco perdido. La gente de allí hablaba de magia como si hablara del clima. No iba a ser fácil acostumbrarse a ese mundo tan distinto al suyo, se sentía sumergido en una inmensa ignorancia y extrañaba su hogar donde nadie conocía cada rincón de su ciudad como él lo hacía.

—Emm, seré lo que tú pienses que puedo ser.

—Pues bien, lo mejor será que seas Gladiador. Los Gladiadores manejan espadas como la tuya y escudos o bien una espada más grande. Empezaremos sólo con esa espada y veremos luego. ¿Qué te parece?

Crocune y Charmander asintieron. Cuando terminaron de comer, Fred los escoltó hasta las afueras de la ciudad nuevamente en busca de pokémon. Algunos Tripinch y Corphish salieron a su encuentro pero el lancero los atravesó con increíble facilidad, como si no significaran nada.

—No tengo problemas contra estos pequeños pero los que son casi de mi estatura me atemorizan y pierdo fuerzas. Necesito un buen escudo, con uno así podría protegerme de ellos y sería más fácil clavarles la lanza. ¿Por qué no pruebas suerte con aquel Starmie de allá?

Crocune vio el pokémon semienterrado en la tierra a pocos metros. Charmander le hizo señas para que lo hiciera solo. El chico, pateando bancos de arena con suma parsimonia, se acercó lo suficiente como para que el pokémon de agua se percatara de su presencia. Se inclinó para cortarlo y recibió un chorro de agua en la cara. Empapado, Crocune no podía ver dónde estaba su rival y empezó a acuchillar el aire hasta que sintió cómo el rival chocaba contra su estómago aplastando sus pulmones y obligándolo a echarse al suelo por el dolor. Ese Starmie era rudo y no dejaba de atacar, sin dejarlo recuperar el oxígeno dio un salto y giró en el aire con destino a la cara del chico. El impacto en su frente lo dejó desparramado en la arena.

Cuando iba a recibir un tercer ataque giratorio en la espalda se movió a un costado y dos de las extremidades de la estrella fueron a clavarse en la arena. Con los ojos aún mojados y cerrados sujetó el cuerpo del Starmie desde la parte superior y acuchilló el centro con su espada.

Charmander y Fred admiraban el espectáculo, impresionados. Tardaba en arrancar pero Crocune era un asesino nato, sin lugar a dudas. El pokémon de agua se abrió en dos y los fluidos corporales transparentes empezaron a gotear desde los cortes. El joven de Kanto se levantó con su espada chorreante y se limpió los ojos para ver a sus amigos.

—Muy bien, Crocune. Se nota que tienes talento. Sólo te falta soltarte más —le aconsejó Fred.

—Es difícil para mí. En mi ciudad natal no se hacen esta clase de barbaridades.

—Pues nadie te condenará por hacerlo aquí. Cuando regreses a tu región ya verás cómo te arreglas para olvidarte de asesinarlos. Aquí somos nosotros o ellos. Ese Starmie podría haberte matado si lo hubieras dejado. He visto por los alrededores cadáveres con agujeros en el pecho o en el estómago que fueron sin dudas hechos por Starmie.

—¿Un Starmie asesinando a alguien? No me lo imagino.

—Pues es así. No lo dudes ni un momento.

—¿Qué hacemos con su cadáver?

—Déjalo, no vale demasiado y es pesado. La idea es no vender los pokémon que encuentras fácilmente en el lugar a un herrero cercano porque como mucho te darán un feri. Aquí valen mucho los cadáveres de pokémon eléctricos, planta y dragón porque sus armas y armaduras son útiles contra los pokémon de agua.

—Claro, entiendo. ¿Y dónde encontramos pokémon de esos tipos?

—Por aquí es raro verlos. Pero ven, vamos donde están los dragones. Es un lugar peligroso pero confío en que sobreviviremos.

—Espero que no te equivoques porque además de conseguir el dinero para llegar a mi casa es necesario que esté vivo.

—Entiendo —comentó mientras reía—. Vamos allá.

Y así, los dos jóvenes, caminaron por la playa hasta internarse en el lugar más peligroso de la zona donde los dragones moraban.



Original: Las monedas de plata equivalen a 10 feris. Las de bronce equivalen a 1, las doradas a 100 y, sólo en esta ciudad, las que están hechas con el coral de Corsola, valen 1000 feris.

Corrección: Las monedas de plata equivalen a diez feris. Las de bronce equivalen a uno, las doradas a cien y, sólo en esta ciudad, las que están hechas con el coral de Corsola valen mil feris.



La convención es que para números pequeños, es decir, menores de treinta, se escribe el numero completo, asói como los números que son cantidades «fijas» como «cien», «mil», «diez mil», etc. Di el número es grande y muy específico («12 685» en vez de sólo «doce mil») se puede escribri en números, si es corto, se escribe cómo se pronuncia.

Aparte de eso y que (otra vez) confundes los tiempso verbales, el capítul oestá interesante.

Aunque… la separación esa de las ciudades me parece forzada. Y poco lógica. Deberían haber muchas rutas de coemrcio y caravanas para intercambiar las corazas de los pokémon las unas con las otras. Dijiste que Coralair necesita de eléctrico y eso, ¿por qué no las commpra de una en la que abunden esos tipos?

Además de que ya el Sr. Crocune se va al territorio de dragones.Recordemos que atodavía no tiene entrenamiento y que sólo han dicho «confío en que sobreviviremos», es decir que Crocune pateará traseros por obra y gracia del autor. Sin entrenamiento. Debe´rian ir a Flems a que Crocune reciba entrenamiento y no sea un Deus ex machina andante.

__________________


Bueno, a ver cómo viene el siguiente capi. Aunque no retrato nada de lo que dije arribe, tus tildes están todas muy bien y la redacción, sobre todo la de las escenas de acción, es mejor ahora. Claro, aún pecas de repetir palabras (ni modo, sobre todo porque es muy poco).


Tengo muchas ganas de saber que le depara a nuestros héroes en el siguiente capítulo.

¡Sigue así!
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Soy la escritora más inconstante que existe.

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#20
Capítulos tres y cuatro: Bueno, Crocune debe conseguir esa armadura y mejorar en combate, entrenando. Pero lo que más debe entrenar ahora es la paciencia, puede estar años buscando a alguien de Arboris y no encontrarlo nunca. Pero bueno, al menos ahora sabe cómo sobrevivir en ese lugar hostil, matando Pokémon (Nunca pensé que diría eso o_o). Bueno, ese tipo de las alas parece importante, supongo que lo veremos más adelante. Luego, lo del Gabite está muy bien narrado. Fue emocionante, pero no esperaba que dieran tanto dinero por un muerto... Aunque hay algo que despierta mi curiosidad... Dime, ¿Que armadura se puede sacar de un Pokémon normal y corriente cómo por ejemplo un Jolteon? Quiero decir que no entendí bien esto, pero supongo que las armaduras serán las pieles de ellos, de ser así, por lo que has escrito, no protegerían nada. Espero que resuelvas mi duda.
''La gente de allí hablaba de magia como si hablara del clima.''<---Eso es bastante cierto, pero bueno, esperemos que Crocune pueda aprender a manejarla algún día, si no, no sé que hará contra un enemigo grande o incluso unos pocos pequeños.
Coincido con Azure, yo también tengo muchas ganas de saber que le depara a nuestros héroes en el siguiente capítulo.
Bueno, hasta el próximo, amigo n_n









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