Todo muy bueno Facu, lo estás haciendo muy bien considerando que es mucha gente y un montón de laburo. Seguí así, el rpg está buenísimo.
Spoiler
Akane, como era de esperarse, reaccionó mal ante mi acusación... Pero, ¿por qué dije esas cosas para empezar? después de todo si la culpa no era compartida, era todo mía. La otra chica, Rosette, la defendió casi instantáneamente de una forma muy peculiar... Parecía una buena chica, aunque un tanto extraña. Antes de que el conflicto pasara a mayores, el profe Oak intervino y puso fin a la discución, llevándonos de una buena vez a clase.
Curiosamente, sólo seríamos 4 alumnos en esa clase, un chico recién transferido, las dos amigas y yo. Entramos en un aula de dimensiones considerables, que parecía incluso más grande de lo que era en verdad por lo vacío que estaba... el escritorio del profesor y cuatro pupitres; junto al pizarrón y algunos libreros era todo lo que intentaba llenar ese espacio. Lo más llamativo, es que 3 pequeños pokémon correteaban por él.
Mientras Oak hablaba comentándonos cosas sobre nuestra compañero restante; miraba disimuladamente a Akane, espero que no la haya notado. La verdad no sabía que sentir en realidad, en parte me sentía culpable por lo ocurrido, pero ella tampoco había sido muy agradable... Recuerdo las palabras de Rosette, insinuando sin filtro que podríamos compartirla... ¿de donde sacó eso? ¿cómo habrán interpretado los demás mi forma de actuar? ahora que lo pienso el profesor parecía reírse de forma pícara con todo lo ocurrido...
Oak nos informa que ha elegido esos pokémon para que criemos, deberíamos cuidarlos y tratarlos como nuestros. Rose no parece nada contenta, afirma que ella ya tiene un pokémon del que encargarse; a lo que el profe le responde que no tiene sentido criar un pokémon ya domesticado, introduciéndonos de a poco en la materia.
Rose, resignada, acoge al pequeño y oscuro minino, diciendo abiertamente que se haría cargo de él. Akane la felicita con calidez, parece que esas dos son grandes amigas. Ahora sólo restaban dos pokémon, uno en forma de un helado de cristal, se movía asustado por todos lados, ya que era perseguido por el último de estos, un obeso y azul monstruito, un simpático aunque inquieto Munchlax.
Ambos comenzaron a correr en círculos alrededor de Akane, cosa que pareció enfadarla. Sin vacilar tomó al pequeño Vanilite en brazos y regañó al Munchlax, gritándole que dejara en paz a su compañero... el pobre pareció verse afectado por sus palabras, ya que se quedó paralizado y con la mirada gacha.
Ella miraba encantado al pokémon, era obvio que le encantaba, y lo mismo ocurría con el helado andante, que la miraba encantado. Con la luz de la ventana el cuerpo del pequeño resplandecía como cristal, de la misma forma que lo hacían los ojos y cabello de Akane... odiaba admitirlo, pero era muy bonita.
Moví la cabeza con fuerza saliendo de mi estado de distracción, y vi al pequeño munchlax, era adorable, no podía verlo así. Me acerqué a este agachado y puse mis manos en sus hombros (jamás hubiera podido levantarlo, era una pequeña mole).
-No tienes porque ponerte así niña, solo están jugando, no había necesidad de gritarle -le dije a la pelirroja-. No te preocupes pequeñín, yo sí se tratar bien a un pokémon, cuidaré de ti.
Lo decidí sobre la marcha, aunque creo que desde el momento en que lo vi lo sabía, Munchlax sería mi compañero... ¿Y por qué otra vez esa rudeza? ¿Qué le pasa a mi lengua que no para de decir tonterías? Ha sido una mañana agitada, estoy confundido.