Pokemon: El Gen X [Segundo Acto]
Bueno, lo primero que debería dar es la evaluación, pero no lo haré en vista de ésto: ---->Freeway time!Cuando vi ése post no imaginan lo emocionado que me sentí, llevaba 3 días con el primer Capítulo de este FanFic hecho, ayer lo había enviado a Demian para que lo evaluara y me estaba bastante ansioso (admito que, un día mas y hubiese comido las uñas de mis pies xD). No soy un escritor experto, ni siquiera avanzado, por lo que no prometo más que mejorar y mejorar hasta la meta lograr. Ahora a lo que me ocupa, debo darle las gracias a Anita (Anita sensei :3) que me ayudó a pulir varias de mis ideas, y sin más, los dejo con algo que, no será GRAN COSA, pero prometo mejorar si me dicen en que estoy fallando.
POKEMON: EL GEN X
Índice:
Primer Acto: Volviendo al inicio
Capítulo I: El hueco en los recuerdos
Capítulo II: Muere un... ¿Amigo?
Capítulo III: Volviendo al inicio
Segundo Acto: ¿Quién es tu enemigo?
Capítulo IV: El Poke-Humano
Capítulo V: L.L.
Prólogo:
Índice:
Primer Acto: Volviendo al inicio
Capítulo I: El hueco en los recuerdos
Capítulo II: Muere un... ¿Amigo?
Capítulo III: Volviendo al inicio
Segundo Acto: ¿Quién es tu enemigo?
Capítulo IV: El Poke-Humano
Capítulo V: L.L.
Prólogo:
Spoiler
Bueno, para empezar con este relato, obviamente tengo que presentarme, mi nombre es Néstor, mido 1.85, cabello negro, ojos cafés, tengo 16 años. Toda esta historia empezó con la creación de los Pokemón, que se logró en 2007, yo anhelaba tener un Pokemón, cada semana pedía a mis padres que me permitieran conseguir uno, pero esto nunca se dio, porque en febrero de 2008 ocurrió un desastre, los Pokemón empezaron a comportarse de una manera muy violenta a nivel mundial, esto acabó en ese mismo año. Se descubrió que formaba parte de una conspiración por parte de Gen Game Freak encargados del proyecto Pokemón, cuando la persona que estaba tras de esto fue derrotada, se dio a la fuga y Game Freak se disolvió por completo, el trabajo con los Pokemón quedó en manos de Gen Corporation, una empresa Estadounidense.
(Ahora sigamos conmigo) Por culpa de la catástrofe mi hermanito y yo perdimos a nuestros padres justo frente a nuestros ojos: fueron asesinados por un par de Pokemón tipo fuego que terminaron ocasionando un incendio del cual sólo sobrevivimos mi hermano menor y yo.
Nos fuimos a vivir a casa de los abuelos, la cual no era tan bonita o espaciosa como la antigua, pero al menos servía para vivir, como en esa casa solo teníamos la pensión del abuelo que apenas alcanzaba para la comida y los gastos de la casa, tuve que empezar a trabajar para costear los estudios de mi hermanito, de una manera que aún no recuerdo, conseguí una beca en uno de los mejores internados de Venezuela y una vez que estuve allí conseguí un trabajo para pagar los gastos de mi hermano. Para mi mala suerte (y de una manera que tampoco recuerdo), 3 años después (2011) perdí la beca y tuve que regresar a casa.
(Ahora sigamos conmigo) Por culpa de la catástrofe mi hermanito y yo perdimos a nuestros padres justo frente a nuestros ojos: fueron asesinados por un par de Pokemón tipo fuego que terminaron ocasionando un incendio del cual sólo sobrevivimos mi hermano menor y yo.
Nos fuimos a vivir a casa de los abuelos, la cual no era tan bonita o espaciosa como la antigua, pero al menos servía para vivir, como en esa casa solo teníamos la pensión del abuelo que apenas alcanzaba para la comida y los gastos de la casa, tuve que empezar a trabajar para costear los estudios de mi hermanito, de una manera que aún no recuerdo, conseguí una beca en uno de los mejores internados de Venezuela y una vez que estuve allí conseguí un trabajo para pagar los gastos de mi hermano. Para mi mala suerte (y de una manera que tampoco recuerdo), 3 años después (2011) perdí la beca y tuve que regresar a casa.
Capítulo I: El vacío de los recuerdos
1 de Noviembre de 2011, Carúpano, Estado (Provincia/Departamento/Distrito) Sucre.
Me fui a dormir esa noche intentando recordar por qué perdí la beca si había aprendido lo suficiente para ser considerado, en estos momentos, el mejor estudiante de mi secundaria, esto mientras trabajaba para mantener a mi hermanito estudiando y ayudar a mis abuelos con los gastos de la casa. Al poco tiempo me dormí.
Tuve un sueño algo raro, del cual solo les contaré lo más sobresaliente para resumir, aparecí en una sala de estar, allí había un niño pequeño sentado en un sofá, que estaba cerca de la puerta junto con una señora mayor, ambos eran demasiado familiares. El niño, que tenía unos 4 años, era yo, que estaba junto con mi abuela en mi antigua casa esperando a que mis padres llegaran a casa del hospital, pero no por algún accidente o algo malo, sino porque yo iba a tener un hermanito. Mis padres llegaron a casa y recordé toda la felicidad que sentí al ver a aquel niño, aún más pequeño que yo, regordete, con unos ojos café claro que me recordaban a los bosques y un poco de cabello castaño muy crespo en su pequeña cabeza.
Ahora vi a los mismos dos niños pero de unos 12 y 8 años sentados frente a la televisión viendo las noticias, recordé de inmediato ese momento, fue el día en que anunciaron que al fin los ingenieros de Game Freak habían traído los Pokemón al mundo y que luego de cierto tipo de pruebas iban a liberarlos en ambiente salvaje junto con otros animales, mientras que otros serían enviados a agencias para entregarlos al público, recordé que en aquel momento mi hermano y yo habíamos sentido una euforia tan grande que empezamos a correr por toda la casa gritando: ¡YA HAY POKEMON! ¡QUIERO UNO, QUIERO UNO!, de inmediato ese recuerdo terminó.
De nuevo éramos mi hermano y yo, de 9 y 13 años respectivamente, pero ahora nos encontrábamos en la sala de la casa, estábamos cerca de la pared contraria a la puerta de salida, mi hermano llorando por la angustia y yo paralizado por el miedo, aproximadamente 1 metro delante de nosotros estaban nuestros padres interponiéndose entre un par de Pokemón de tipo fuego, a los que ésta vez reconocí como Magmortar y Emboar, sus pupilas estaban totalmente dilatadas, habían derribado la puerta y miraban de una manera demasiado amenazante a mis padres. En cuestión de segundos vi a mis padres en llamas desplomarse en el suelo y soltando aullidos de dolor, mi hermano al ver esto salió corriendo hacía ellos mientras el Magmortar ya cargaba un lanzallamas, mi parálisis instantáneamente se acabó, para nuestra suerte logré apartar a mi hermano del ígneo ataque y resulté solo con una quemadura en la espalda, corrimos a toda velocidad hacia el patio sin que lograsen vernos. Cruzamos la cerca hacia la calle (por la que también había un encapuchado corriendo la misma prisa que nosotros) y corrimos hasta llegar a la casa de la madre de un amigo, la señora de inmediato nos prestó primeros auxilios y nos ayudó a comunicarnos con los abuelos.
Ya no había más recuerdos, solo una sucesión de imágenes aleatorias, pero extremadamente familiares: un edificio enorme, una chica de rostro muy amable, un Weavile, un par de hombres tras un cristal… yo frente a la casa de mis abuelos con la nota que decía que mi beca había sido suspendida. Me desperté inmediatamente, llevaba soñando igual aproximadamente una semana, y aún no sabía por qué en los últimos 3 años en los que debía recordar, con gran claridad, días con amigos del internado, Pokemón que hubiese visto, el número de mi habitación, o al menos, en qué rayos trabajaba para enviar dinero a casa.
2 de Noviembre de 2011, Carúpano, Estado (Provincia/Departamento/Distrito) Sucre.
Pensé que éste sería otro día rutinario, a clases desde las 7:00 a.m. hasta las 3:00 p.m. luego ir a trabajar hasta las 7:00 p.m. al salir del trabajo, que era en la misma escuela como archivador de la biblioteca, como siempre me fui caminando a casa, estaba ya entrada la noche, y como siempre no había nada más que unos pocos estudiantes en la calle, seguí caminando unas 4 calles más hasta el centro de la ciudad, aquí si había un poco más de tránsito, personas y Pokemón iban y venían, los primeros posiblemente para ir a las paradas de bus o pedir taxis, los segundos, porque estaban abandonados en la calle o andaban con sus dueños, seguí mi camino sin detenerme, ya que aún faltaba recorrer unas 6 cuadras para llegar a casa, cuando al fin doblé la esquina y podía divisar la casa de los abuelos (mi casa) justo a 2 cuadras. Escuché el sonido de una motocicleta, aceleré mi paso pensando que podía venir por mí, ya que las motos por el barrio no eran comunes, la mayoría de las personas andaban a pie o en bici. En cuestión de segundos, la moto se había subido a la acera, frenando justo enfrente de mí, en forma horizontal, de tal manera que cortaba mi paso, su piloto usaba un traje de carreras de blanco con un logo en su espalda que, desde el sitio donde yo estaba, no podía leer, y un casco también de carreras que impedía ver su rostro.
-Buenas noches-dijo la voz femenina, que asumí, era de la piloto-.
-¿A ti te parecen buenas?- dije en tono de burla y proseguí de forma seria- a mí no, pues tengo un cansancio insufrible y hay una chica a la que ni siquiera conozco bloqueando mi camino a casa.
-No puedes evitar bromear, así hables en serio, como siempre Néstor -dijo la desconocida.
-¿Pero que dem…? ¿Cómo sabes mi nombre? ¿Es que acaso me conoces? –inquirí asombrado-.
-Responderé a muchas de tus preguntas si solo respondes las mías: ¿Sabes donde aprendiste todo eso que sabes de idiomas? o por lo menos ¿Donde obtuviste tus habilidades físicas y dotes intelectuales?
-Pues, en una escuela, supongo- dije bromeando, intentando no demostrar mi confusión por la pregunta-.
-Cómo se nota que borraron tu memoria –susurró, de manera apenas audible-.
-Ehem… Lo prometido es deuda damita -dije con arrogancia, por no delatar los nervios- ya respondí a tu pregunta, ahora: ¿Qué es lo que sabes de mí?
-Primero, todas tus cualidades excepcionales las obtuviste en la academia de ladrones Pokemón, de hecho, estuviste allí conmigo y fuimos ascendidos el mismo año de nuestra entrada -expuso la fémina-.
-¿¡Qué!?-grité sin esconder mi asombro ante la noticia- Eso es imposible, yo fui a un internado con una beca, y tu ni siquiera has dejado ver tu rostro, además, si yo te conociera, reconocería tu voz.
-Vamos, ¿Crees que en un simple internado iban a enseñarte 6 idiomas, artes marciales, parkour, natación y atletismo? -preguntó sin esperar respuesta-
Permanecí en silencio, totalmente asombrado por lo que aquella chica decía.
-¿Lo ves? Ni tu mismo te crees lo que dijiste. En aquella academia nos prepararon para unirnos a la F.L.P. que es el acrónimo para Fuerza de Ladrones Pokemón. Tú fuiste uno de los mejores y más despreciables de la fuerza, mataste a toda persona o Pokemón que se interpusiera entre tú y el objetivo, hasta tu compañero Pokemón te odiaba -declaró-
-¡MENTIRAS! –grité, aferrándome a mi idea del internado como si mi vida dependiera de ello-.
-Si lo que acabo de decir mentira, explica esto: ¡Ve Weavile!
La chica sacó una pokebola y oprimió el botón, en menos de un segundo un Weavile, muy familiar a decir verdad, con una mirada de rabia extraordinaria y sus pupilas dilatadas, se había abalanzado sobre mí, y me habría matado de un zarpazo de no ser porque la chica lo regresó a la pokebola.
-¿C-c-como? -tartamudee, apuntando a la pokebola que estaba en su mano-
-Oh, creo que lo recuerdas, este Weavile fue tu compañero desde que estabas en la academia, fuiste TAN bueno con él, que mira, te hubiese matado de no ser porque lo regresé -aseveró la misteriosa chica-
-Pero, yo… no es posible –susurré con un nudo en la garganta-
Aunque yo me negaba, todo lo que ella decía tenía posibilidades de ser cierto, incluso yo recordaba a ese Weavile, todo aquello podía ser verdad, aunque yo me negaba a creerlo.
-Yo te conozco Néstor, y sé que aún no me crees -aseveró- ve a ésta dirección mañana y allí te aclararé muchas otras de tus dudas.
La chica extendió su mano con un trozo de papel en el que había una dirección, lenta y desconfiadamente me acerqué y luego arranqué el papel de su mano, temiendo aún que la desconocida intentase algo en mi contra, pues, si ella era una ladrona Pokemón al igual que (supuestamente) lo era yo, podía ser peligrosa. La nota decía: Muelle de Carúpano, Almacén #2.
-Espero verte allí-dijo reflejando un poco de desdén en su voz-.
Dicho esto, giró su motocicleta y salió a toda velocidad hacía el l ado opuesto a el que iba yo, ahora por alguna razón, la voz de la chica empezaba a parecerme familiar. Seguí mi camino hasta llegar, una vez más, estaba allí donde había comenzado mi día, con su cerca metálica y su jardín frontal lleno de hierba bien podada por mi hermanito en sus días libres, la pequeña pero cómoda casa me daba la bienvenida, abrí la puerta de la entrada y pasé silenciosamente por el comedor, ahí estaban, juntos todos en la mesa, la única familia que me quedaba en el país: mis dos abuelos y mi hermano menor.
-Néstor, tardaste mucho, ¿pasó algo? -inquirió mi hermano-.
-Ehem… No, había muchos libros que ordenar, eso es todo… ah, por cierto, no voy a cenar, ya comí una hamburguesa de camino, así que tranquilos, voy a dormir -mentí para que nadie me molestara-.
No quería saber nada más de nadie, excepto de mí, me sentía confuso, porque lo que aquella chica tan familiar decía podría ser verdad, de no ser por la pregunta que aún rondaba en mi cabeza y que era la única que mantenía mis esperanzas: ¿Cómo perdí los recuerdos de 3 años?
Me di un baño, y me fui a la cama, aún reflexionando, tratando de recordar algo con lo que pudiese determinar si la misteriosa chica mentía o no…
Continuará…
Me fui a dormir esa noche intentando recordar por qué perdí la beca si había aprendido lo suficiente para ser considerado, en estos momentos, el mejor estudiante de mi secundaria, esto mientras trabajaba para mantener a mi hermanito estudiando y ayudar a mis abuelos con los gastos de la casa. Al poco tiempo me dormí.
Tuve un sueño algo raro, del cual solo les contaré lo más sobresaliente para resumir, aparecí en una sala de estar, allí había un niño pequeño sentado en un sofá, que estaba cerca de la puerta junto con una señora mayor, ambos eran demasiado familiares. El niño, que tenía unos 4 años, era yo, que estaba junto con mi abuela en mi antigua casa esperando a que mis padres llegaran a casa del hospital, pero no por algún accidente o algo malo, sino porque yo iba a tener un hermanito. Mis padres llegaron a casa y recordé toda la felicidad que sentí al ver a aquel niño, aún más pequeño que yo, regordete, con unos ojos café claro que me recordaban a los bosques y un poco de cabello castaño muy crespo en su pequeña cabeza.
Ahora vi a los mismos dos niños pero de unos 12 y 8 años sentados frente a la televisión viendo las noticias, recordé de inmediato ese momento, fue el día en que anunciaron que al fin los ingenieros de Game Freak habían traído los Pokemón al mundo y que luego de cierto tipo de pruebas iban a liberarlos en ambiente salvaje junto con otros animales, mientras que otros serían enviados a agencias para entregarlos al público, recordé que en aquel momento mi hermano y yo habíamos sentido una euforia tan grande que empezamos a correr por toda la casa gritando: ¡YA HAY POKEMON! ¡QUIERO UNO, QUIERO UNO!, de inmediato ese recuerdo terminó.
De nuevo éramos mi hermano y yo, de 9 y 13 años respectivamente, pero ahora nos encontrábamos en la sala de la casa, estábamos cerca de la pared contraria a la puerta de salida, mi hermano llorando por la angustia y yo paralizado por el miedo, aproximadamente 1 metro delante de nosotros estaban nuestros padres interponiéndose entre un par de Pokemón de tipo fuego, a los que ésta vez reconocí como Magmortar y Emboar, sus pupilas estaban totalmente dilatadas, habían derribado la puerta y miraban de una manera demasiado amenazante a mis padres. En cuestión de segundos vi a mis padres en llamas desplomarse en el suelo y soltando aullidos de dolor, mi hermano al ver esto salió corriendo hacía ellos mientras el Magmortar ya cargaba un lanzallamas, mi parálisis instantáneamente se acabó, para nuestra suerte logré apartar a mi hermano del ígneo ataque y resulté solo con una quemadura en la espalda, corrimos a toda velocidad hacia el patio sin que lograsen vernos. Cruzamos la cerca hacia la calle (por la que también había un encapuchado corriendo la misma prisa que nosotros) y corrimos hasta llegar a la casa de la madre de un amigo, la señora de inmediato nos prestó primeros auxilios y nos ayudó a comunicarnos con los abuelos.
Ya no había más recuerdos, solo una sucesión de imágenes aleatorias, pero extremadamente familiares: un edificio enorme, una chica de rostro muy amable, un Weavile, un par de hombres tras un cristal… yo frente a la casa de mis abuelos con la nota que decía que mi beca había sido suspendida. Me desperté inmediatamente, llevaba soñando igual aproximadamente una semana, y aún no sabía por qué en los últimos 3 años en los que debía recordar, con gran claridad, días con amigos del internado, Pokemón que hubiese visto, el número de mi habitación, o al menos, en qué rayos trabajaba para enviar dinero a casa.
2 de Noviembre de 2011, Carúpano, Estado (Provincia/Departamento/Distrito) Sucre.
Pensé que éste sería otro día rutinario, a clases desde las 7:00 a.m. hasta las 3:00 p.m. luego ir a trabajar hasta las 7:00 p.m. al salir del trabajo, que era en la misma escuela como archivador de la biblioteca, como siempre me fui caminando a casa, estaba ya entrada la noche, y como siempre no había nada más que unos pocos estudiantes en la calle, seguí caminando unas 4 calles más hasta el centro de la ciudad, aquí si había un poco más de tránsito, personas y Pokemón iban y venían, los primeros posiblemente para ir a las paradas de bus o pedir taxis, los segundos, porque estaban abandonados en la calle o andaban con sus dueños, seguí mi camino sin detenerme, ya que aún faltaba recorrer unas 6 cuadras para llegar a casa, cuando al fin doblé la esquina y podía divisar la casa de los abuelos (mi casa) justo a 2 cuadras. Escuché el sonido de una motocicleta, aceleré mi paso pensando que podía venir por mí, ya que las motos por el barrio no eran comunes, la mayoría de las personas andaban a pie o en bici. En cuestión de segundos, la moto se había subido a la acera, frenando justo enfrente de mí, en forma horizontal, de tal manera que cortaba mi paso, su piloto usaba un traje de carreras de blanco con un logo en su espalda que, desde el sitio donde yo estaba, no podía leer, y un casco también de carreras que impedía ver su rostro.
-Buenas noches-dijo la voz femenina, que asumí, era de la piloto-.
-¿A ti te parecen buenas?- dije en tono de burla y proseguí de forma seria- a mí no, pues tengo un cansancio insufrible y hay una chica a la que ni siquiera conozco bloqueando mi camino a casa.
-No puedes evitar bromear, así hables en serio, como siempre Néstor -dijo la desconocida.
-¿Pero que dem…? ¿Cómo sabes mi nombre? ¿Es que acaso me conoces? –inquirí asombrado-.
-Responderé a muchas de tus preguntas si solo respondes las mías: ¿Sabes donde aprendiste todo eso que sabes de idiomas? o por lo menos ¿Donde obtuviste tus habilidades físicas y dotes intelectuales?
-Pues, en una escuela, supongo- dije bromeando, intentando no demostrar mi confusión por la pregunta-.
-Cómo se nota que borraron tu memoria –susurró, de manera apenas audible-.
-Ehem… Lo prometido es deuda damita -dije con arrogancia, por no delatar los nervios- ya respondí a tu pregunta, ahora: ¿Qué es lo que sabes de mí?
-Primero, todas tus cualidades excepcionales las obtuviste en la academia de ladrones Pokemón, de hecho, estuviste allí conmigo y fuimos ascendidos el mismo año de nuestra entrada -expuso la fémina-.
-¿¡Qué!?-grité sin esconder mi asombro ante la noticia- Eso es imposible, yo fui a un internado con una beca, y tu ni siquiera has dejado ver tu rostro, además, si yo te conociera, reconocería tu voz.
-Vamos, ¿Crees que en un simple internado iban a enseñarte 6 idiomas, artes marciales, parkour, natación y atletismo? -preguntó sin esperar respuesta-
Permanecí en silencio, totalmente asombrado por lo que aquella chica decía.
-¿Lo ves? Ni tu mismo te crees lo que dijiste. En aquella academia nos prepararon para unirnos a la F.L.P. que es el acrónimo para Fuerza de Ladrones Pokemón. Tú fuiste uno de los mejores y más despreciables de la fuerza, mataste a toda persona o Pokemón que se interpusiera entre tú y el objetivo, hasta tu compañero Pokemón te odiaba -declaró-
-¡MENTIRAS! –grité, aferrándome a mi idea del internado como si mi vida dependiera de ello-.
-Si lo que acabo de decir mentira, explica esto: ¡Ve Weavile!
La chica sacó una pokebola y oprimió el botón, en menos de un segundo un Weavile, muy familiar a decir verdad, con una mirada de rabia extraordinaria y sus pupilas dilatadas, se había abalanzado sobre mí, y me habría matado de un zarpazo de no ser porque la chica lo regresó a la pokebola.
-¿C-c-como? -tartamudee, apuntando a la pokebola que estaba en su mano-
-Oh, creo que lo recuerdas, este Weavile fue tu compañero desde que estabas en la academia, fuiste TAN bueno con él, que mira, te hubiese matado de no ser porque lo regresé -aseveró la misteriosa chica-
-Pero, yo… no es posible –susurré con un nudo en la garganta-
Aunque yo me negaba, todo lo que ella decía tenía posibilidades de ser cierto, incluso yo recordaba a ese Weavile, todo aquello podía ser verdad, aunque yo me negaba a creerlo.
-Yo te conozco Néstor, y sé que aún no me crees -aseveró- ve a ésta dirección mañana y allí te aclararé muchas otras de tus dudas.
La chica extendió su mano con un trozo de papel en el que había una dirección, lenta y desconfiadamente me acerqué y luego arranqué el papel de su mano, temiendo aún que la desconocida intentase algo en mi contra, pues, si ella era una ladrona Pokemón al igual que (supuestamente) lo era yo, podía ser peligrosa. La nota decía: Muelle de Carúpano, Almacén #2.
-Espero verte allí-dijo reflejando un poco de desdén en su voz-.
Dicho esto, giró su motocicleta y salió a toda velocidad hacía el l ado opuesto a el que iba yo, ahora por alguna razón, la voz de la chica empezaba a parecerme familiar. Seguí mi camino hasta llegar, una vez más, estaba allí donde había comenzado mi día, con su cerca metálica y su jardín frontal lleno de hierba bien podada por mi hermanito en sus días libres, la pequeña pero cómoda casa me daba la bienvenida, abrí la puerta de la entrada y pasé silenciosamente por el comedor, ahí estaban, juntos todos en la mesa, la única familia que me quedaba en el país: mis dos abuelos y mi hermano menor.
-Néstor, tardaste mucho, ¿pasó algo? -inquirió mi hermano-.
-Ehem… No, había muchos libros que ordenar, eso es todo… ah, por cierto, no voy a cenar, ya comí una hamburguesa de camino, así que tranquilos, voy a dormir -mentí para que nadie me molestara-.
No quería saber nada más de nadie, excepto de mí, me sentía confuso, porque lo que aquella chica tan familiar decía podría ser verdad, de no ser por la pregunta que aún rondaba en mi cabeza y que era la única que mantenía mis esperanzas: ¿Cómo perdí los recuerdos de 3 años?
Me di un baño, y me fui a la cama, aún reflexionando, tratando de recordar algo con lo que pudiese determinar si la misteriosa chica mentía o no…
Continuará…
La venganza no sólo es dulce,
también es un plato que se sirve frío,
así que seguramente es un helado.
Pero el helado engorda, no seas vengativo...
A menos que quieras ser obeso :P
también es un plato que se sirve frío,
así que seguramente es un helado.
Pero el helado engorda, no seas vengativo...
A menos que quieras ser obeso :P







(?). Bueh, el fic parece interesante desde el principio (enhorabuena, tienes un lector más), a pesar de algunos fallos ortográficos de escasa importancia pero que lo estropean un poco. En fin, como dijo Jack el Destripador, vamos por partes:


Sólo tengo buenos recuerdos de ustedes y de este agradable lugar también.





