Confesión de un Cazador Novato (29/12/2013)
Confesión de un Cazador Novato (29/12/2013)
He vuelto y con muchas ganas
He aquí un fragmento fresco ¡espero que les guste!
Hace mucho tiempo, ya no recuerdo cuanto, estaba vagando por el bosque sin rumbo ni objetivo. Fui a parar a las faldas de un tosco peñasco, que formaba una pequeña cueva justo donde acababa el bosque e iniciaban los páramos de la montaña.
Y aquella fue mi suerte que, entrando a la cueva, vi que la custodiaba una monstruosa bestia la cual no fui capaz de identificar. Antes de poder retractarme, selló mi camino con su cuerpo y me hizo retroceder hasta el fondo de la cueva, rugiendo como si yo fuera un peligro inminente.
En la plena oscuridad del olvido pasé a sentarme contra la pared de piedra esperando que cada respiración que daba fuera la última. Pero nada pasó. Inmóvil pude notar que la bestia seguía allí pero no hacía caso a mi presencia. Pensé en irme poco a poco, sin embargo cuando moví suavemente mi pie derecho la bestia se volteó como si sólo pudiera percibir el movimiento.
Antes de lo que pensé, la bestia me estaba ignorando.
Y así permanecí, quieto y sin dar señales de vida por varias horas, hasta que la noche cayó y con ella el hambre en mi cuerpo. ¡Qué insensato era por aquel entonces, que decidí dejarme ganar del hambre aunque supiese que era una sentencia de muerte!
Sin pompa ni ceremonia me puse en pie, aún con la presencia de tan gran animal mordisqueando huesos, de quien sabe qué, a pocos pasos de mí. Con un orgullo miserable, caminé en aire indignado al notar que la bestia ni siquiera había advertido en mi escape. Continué con mi marcha, pausado por mis piernas entumecidas de tanto esperar quieto. Al final salí y jamás podré decir que he de sentirme más confundido que en ese momento.
Casi sin pensarlo, seguí con el mismo paso, como si nada me hubiera pasado ese día. Camino a casa pensé ¿Por qué no fui su cena? ¿Acaso el estar quieto donde nada se mueve le hizo creer que era parte de la pared y no valía la pena tratar de comerme? ¡¿Tan rápido me volví tan insignificante para ella que no le importó que me marchara?!
Y sólo allí pensé que no me había salvado de la muerte por la absurda cacería de esa bestia… sino por enterarme de lo inútil que era sin hacer nada aun cuando podía hacer mucho más. Decidí volverme invisible para salvar el pellejo y, al conseguirlo, sólo me indigne porque no me prestaban atención… igual que me ha pasado tantas veces en la vida...
Ese día decidí dejar de vagar y vagar, esperando lo que la vida me trajera. Mientras me decía esperar, podía estar haciendo algo mejor. Podría haber empezado a ser algo más que excusas…
Gracias de Antemano
He vuelto y con muchas ganas
He aquí un fragmento fresco ¡espero que les guste!Confesión de un Cazador Novato
Hace mucho tiempo, ya no recuerdo cuanto, estaba vagando por el bosque sin rumbo ni objetivo. Fui a parar a las faldas de un tosco peñasco, que formaba una pequeña cueva justo donde acababa el bosque e iniciaban los páramos de la montaña.
Y aquella fue mi suerte que, entrando a la cueva, vi que la custodiaba una monstruosa bestia la cual no fui capaz de identificar. Antes de poder retractarme, selló mi camino con su cuerpo y me hizo retroceder hasta el fondo de la cueva, rugiendo como si yo fuera un peligro inminente.
En la plena oscuridad del olvido pasé a sentarme contra la pared de piedra esperando que cada respiración que daba fuera la última. Pero nada pasó. Inmóvil pude notar que la bestia seguía allí pero no hacía caso a mi presencia. Pensé en irme poco a poco, sin embargo cuando moví suavemente mi pie derecho la bestia se volteó como si sólo pudiera percibir el movimiento.
Antes de lo que pensé, la bestia me estaba ignorando.
Y así permanecí, quieto y sin dar señales de vida por varias horas, hasta que la noche cayó y con ella el hambre en mi cuerpo. ¡Qué insensato era por aquel entonces, que decidí dejarme ganar del hambre aunque supiese que era una sentencia de muerte!
Sin pompa ni ceremonia me puse en pie, aún con la presencia de tan gran animal mordisqueando huesos, de quien sabe qué, a pocos pasos de mí. Con un orgullo miserable, caminé en aire indignado al notar que la bestia ni siquiera había advertido en mi escape. Continué con mi marcha, pausado por mis piernas entumecidas de tanto esperar quieto. Al final salí y jamás podré decir que he de sentirme más confundido que en ese momento.
Casi sin pensarlo, seguí con el mismo paso, como si nada me hubiera pasado ese día. Camino a casa pensé ¿Por qué no fui su cena? ¿Acaso el estar quieto donde nada se mueve le hizo creer que era parte de la pared y no valía la pena tratar de comerme? ¡¿Tan rápido me volví tan insignificante para ella que no le importó que me marchara?!
Y sólo allí pensé que no me había salvado de la muerte por la absurda cacería de esa bestia… sino por enterarme de lo inútil que era sin hacer nada aun cuando podía hacer mucho más. Decidí volverme invisible para salvar el pellejo y, al conseguirlo, sólo me indigne porque no me prestaban atención… igual que me ha pasado tantas veces en la vida...
Ese día decidí dejar de vagar y vagar, esperando lo que la vida me trajera. Mientras me decía esperar, podía estar haciendo algo mejor. Podría haber empezado a ser algo más que excusas…
Gracias de Antemano






