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#21

Re: Pokérus: The Real Disease - Chapter 4


Amigos debo pedirles disculpas por no tener aun el siguiente capitulo, he tenido cierto bloqueo que no me ha permitido escribir bien. Pude arreglarlo y hacer una poesía, por lo que trataremos de traerles el siguiente cap lo más pronto posible.

Sin embargo tengo algo para ustedes

http://i.imgur.com/tgR13.jpg

Abran el link, por favor XD es una imagen que mi amiga dibujó y yo pinté en acuarela. Espero que les dé una idea XD



Al principio de todo... los comentarios XD
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Hikari: Bueno amiga veo que fuiste la primera en ver que lo mejor está por comenzar XD Todos dicen que sería cool la humanidad con pokerus, no sé qué me pasa en el fic que quiero detenerlo (?)
Renelzio: Como siempre gracias por las faltas ( Ya verás… buajajajajaj) No pongas tus cartas al fuego amor, recuerda que yo sé quemarlas muy bien (Traducción: No adivines la trama que nada es lo que parece XD)
Raúl: ¿Calma? Hehehe, sigue leyendo a ver dónde queda tu calma(?) Ted vuelve cansado por algo que creí un poco obvio, como ve que Alex esta practicando con su nuevo cuerpo él trata de hacer lo mismo. Dedica horas a intentar liberar su poder sin lograrlo, por eso la frustración XD Tu tranquilo que la voy a continuar, es que he tenido algunos problemas personales y Yagami en la escuela no nos dio mucho tiempo para escribir hasta ahora. Ahh si hay una sorpresa para ti en P.D.


Pues amigos sólo una cosa que decirles... ¡Perdónenos por la tardanza!
No daremos excusas, pero si este nuevo capítulo que a mi parecer los llenará de emoción e intriga (?) Sin más preámbulo:

Capítulo #4
Nada es lo que parece…

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Un susurro extraño, grito interno de un alma manipulada, fue escuchado por los dos jóvenes. Esas palabras sin aparente sentido… serían las últimas coherentes que escucharían de él. Alex los miraba desde lo oscuro con aire de muerte, si sus hermosos ojos verdes no brillaran jamás lo habrían notado. Incluso su voz parecía atrofiada por el ambiente que le rodeaba.
“Nos escuchó” pensó Ana, nerviosa. Algo en su interior le había hecho presentirlo, pero ella misma ignoró ese augurio. Ahora estaba frente a él, más cambiado que nunca, y seguro le pediría una explicación por sus palabras. La dama, asustada, tomó su mejor arma del bolsillo. Una pequeña cantidad de un fuerte sedante, guardado con cuidado en una jeringa hace poco. Tenía la aguja lista, por si algún día el joven se salía de control.
El despreocupado y ahora desquiciado Alexander Chong, estaba más que perdido, se había dejado llevar por sus impulsos que ahora controlaban cada partícula de su ser, parecía estar acompañado de alguien, pero él no era lo suficientemente apto como para averiguarlo.
Ahora solo pensaba en una cosa… hacer que su amiga recapacitara sobre quitarle su estado... Sus alas rojas, escamosas e intimidantes, habían llegado a un punto de desarrollo casi completo, solo era cuestión de tiempo para que pudiese volar tranquilo, controlaba a consciencia su combustión, su fuerza incrementó por lo menos 3 veces a lo normal. Y para rematar justo había bajado para decirles a los chicos que su esperada cola ardiente ya había crecido…

-Alex… calma… -recitó Ana lánguidamente, no quería exaltarlo más pero tampoco podía quedarse callada al verlo iracundo… cuidadosa sostenía la aguja con sedante sin sacarla del bolsillo, lista para clavársela.
-¡Calma nada! –gritó sin notar errores, su mente sólo unía palabras cercanas a lo que deseaba decir –No… ¡No quitaran esto de mí!

Furtivo, desesperado se acercó a la dama y la arrinconó contra la pared dejando de lado a su compañero. Colocó su mano derecha sobre la manga de aquella blanquísima bata de laboratorio, estrechándola en la pared, y con la otra elevaba parte del cuello de la misma, vacilante, nervioso, no quería creer que ella lo iba a traicionar.
Ana estaba asustada, podía verlo tan cerca y ajustando su bata para que elevara la mirada. Alex odiaba que ella mirara el piso cuando no quería decir algo. Ahora la tenía sometida, inmovilizada y por supuesto, sin oportunidad de ver al piso. Ella sabía que en el fondo él estaba aterrado, no quería lastimarla y respiraba fuerte para apresurarla a decir algo. Ya no podía sedarlo, había visto en sus ojos el terror… ya no podía hacerlo…
El miedo la traicionó por completo. Su claustrofóbica mente estaba enfocada a una sola cosa, estaban demasiado cerca para compartir el aire. Sentía como si en cualquier instante se ahogaría, aun cuando tenía varias pulgadas libres para respirar. Misteriosamente Ted, quien percibía incrédulo la escena, vio como Alex tomaba a su amiga y la trataba de ahorcar con ambas manos.
Ya no podía quedarse sólo a mirar. Enojado arremetió contra el ayudante y lo empujó con fuerza obligándole a soltar la bata de la dama, que quedó arrodillada tratando de recuperar el aliento. Mientras Ted alejaba a Alex dando un par de pasos, forzándolo a retroceder un poco. Sin querer había aceptado un reto.
El joven entrenador no estaba en sus cinco sentidos, ya ni siquiera sabía si estaba dentro de su cuerpo, solo sentía algo que podría ser combinación de confusión y adrenalina, sus ojos drásticamente cambiaron a un color rojo, puro como la sangre, su cabello se tornó negro como el mismo mal. No podía soportar ver que la lastimaran... Pausadamente sus manos se hicieron más robustas y ásperas, como garras. Las escamas ya cubrían su espalda por completo, parte del cuello y sus brazos. Empezaban a molestarle, pero era lo de menos en ese momento.

-Entonces tú también- espetó la joven científica, lenta y silenciosa, en susurros.
“Así que tú estabas infectado, y ni siquiera lo había notado, pero que tonta soy” pensó para sus adentros, sin poder articular algo que expresara su sorpresa.

-¡Tú! ¡No permitiré que te interpongas en mi camino!- gritó el escamoso de rojo mientras un aura rojinegra comenzaba a recorrer su cuerpo. Ya no lo veía como un estorbo, sino un rival.

El joven, en cambio, no podía decir nada. Sentía un gran martirio dentro de sí y quería controlarlo, no podía más, su nuevo instinto lo estaba dominando, no faltaba mucho para que se lanzara al ataque contra Alex. Cayó al suelo, estaba agotado, el joven Teddo Sanyarä conocido como Ted había dejado de coexistir en paz, el virus se apiadó de su mente pero controlaba su cuerpo, no había escapatoria para quien se interpusiese en su camino.
Por mucho que pudiera pensar claramente era todo un enredo que reaccionara a aquella lógica de entrenador que había ganado con los años. Tenía una mirada tan fría que intimidaría hasta al más rudo de los Pokémon. La hora había llegado, miró al joven alado, se puso en pie y en menos de lo que alguien pudiese pestañear ya estaba frente a él, tomándolo de los hombros, listo para darle un golpe.
Alex no se quedaba atrás… ahora su aura cubría todo su cuerpo, parecía estar más poseído de lo normal, su mirada estaba ida, solo se veía dirigido hacía alguien: Ted realmente lo estaba atacando…
"Ya me harté, le podré fin a esto cuanto antes" pensó Ted justo antes de que se lanzase contra el alado, sin que alguien pudiese pestañear ya lo tenía sujetado del cuello con una mano.

-¡Suéltame!- dijo Alex mientras le fuerzas ejercidas en su cuello le estaban impidiendo respirar.

Diestro acercó su nueva, flameante cola al rostro de su rival. Ted lo soltó de inmediato, el calor le había asustado… su rostro no era resistente al fuego. Apoyado por sus alas terminó de derribarlo, riendo por lo bajo al verle en el suelo cuando apenas comenzaba la pelea. Pero ninguna gracia le causó al joven, que indeciso buscaba la manera de soltar su ira…
Repentinamente sintió una inmensa fuerza emerger desde su pecho. Aquello por lo que había pasado tardes terribles y dolorosos entrenamientos surgía, finalmente, por sí solo. Inexplicable. Debía dejar salir ese poder, pero su mente no razonaba como. En un momento su cuerpo terminó por seguir los instintos y fue guiándole entre segundos para no lastimarse a sí mismo.
Sin notarlo una pequeña bola de energía se había formado cerca de su boca, parecía alimentada por su respiración y contenida por el campo de sus ahora afilados dientes. Un simple hálito la hizo salir disparada contra Alex. No pudo contenerla mucho pero si domarla lo suficiente para hacerla fuerte. A pesar de lo eterno que pareció para Ted, había lanzado un Hiperrayo en tan sólo tres segundos.
El atrofiado ayudante salió disparado contra la pared. No fue nada más estrellarse contra el concreto sino recibir un ataque tan fuerte desde tan poca distancia. Incluso algunas de sus escamas rojas habían caído por el golpe. Quedó de rodillas, recostado ligeramente de la pared, tratando de dar crédito a lo que ve. Su compañero también estaba infectado y, al parecer, era más poderoso que él…
Ted, orgulloso, tampoco podía creer lo que había logrado. Rápido la presión de su pecho disminuyó peligrosamente, haciéndole quedar exhausto. No lo recordaba de momento, pero estaba viviendo en carne propia la necesidad de un Pokémon de retroceder tras un movimiento así. Deseó poder tenderse en el piso y quedarse allí hasta el día siguiente, pero seguía peleando.
Alex aun guardaba energías y tenía que vengarse. Aprovechando esos segundos, exhaló un terrible fuego, armó una inmensa llamarada entre sus fauces y la lanzó en dirección a Ted. Era ineludible, el pobre no podía ni moverse y ese ataque de seguro lo dejaría más que quemado.
Por poco… muy poco. En el último momento, un halo negro se atravesó entre la llamarada y el joven. Aquella delgada figura no pudo detener el ataque, pero si contenerlo. Las ráfagas de ardiente fuego que escapaban a su delgado cuerpo iban a parar sobre Ted, ya debilitadas quemaron nada más su camisa. Cuando pudo vio como Rekku había soportado el infernal ataque por él…

-¡Sólo vete! –le gritó sin compasión al dragoncito que hacía poco lo defendió.
El pequeño, herido, obedeció la orden sin complicaciones. Se apartó a una esquina y aprovechó un descuido para escabullirse fuera por una ventana, sin notar que su “padre” quería protegerlo. Nadie lo notaría, nadie lo culparía.

Alex continuaba atacando, ni siquiera había notado lo que pasó con su llamarada. Para él bastaba con ver a Ted de pie, con todas sus escamas al aire, para saber que debía seguir luchando. Siguió aprovechando los descuidos de su rival y ahora era él quien lo tenía sujetado por el cuello. Quería vengarse ojo por ojo, diente por diente. Sin embargo en lugar de sólo ahorcarlo había empezado a cambiar sus garras. Ahora poseían un brillo cerúleo, tornasol.
Ted lo notó de inmediato, estaba emulando Garra Dragón lo que seguro sería un ataque crítico para él… Impune lo mantenía elevado, quemándole con su cola en cuanto lograra el objetivo de sus garras…
Justo antes del golpe definitivo pudo oír como algo se acercaba por su espalda. Presto volteó y con una certera llamarada atinó el objeto. Divertido vio como la silla caía al suelo carbonizada. Se dio la vuelta para burlarse de la dama que le había pensado lastimar con una inútil silla sólo para recibir una desagradable sorpresa.
Un inmenso y frío chorro de agua impactó sobre él. Aquel líquido de vida había logrado que soltara a Ted, quien de inmediato salió del camino del agua y se refugió contra la pared. Allí pudo ver como Ana sostenía firme la manguera con pistola del jardín y apuntaba sin miedos contra Alex.
Apiadándose un poco fue bajando la presión del agua a ver si el ayudante se calmaba. Completamente empapado Alex subió la temperatura a ver si se secaba. Estaba indignado, iracundo, terriblemente desquiciado, jamás llegó a pensar que tendría una debilidad tan obvia. Enloquecido empezó a insultarlos con palabras enredadas y frases mal armadas, algo pasaba en su cabeza, algo no le dejaba pensar por sí mismo.
Ana, sobresaltada por la reacción, volvió a apuntar y descargar más agua pero con mayor presión. En cuestión de segundos logró que retrocediera hasta la puerta del laboratorio, que estaba abierta. Decidida a encerrarlo terminó de acercarse para que la fuerza del agua lo empujara dentro del laboratorio. Justo cuando cayó de espaldas dentro de la habitación, Ted se adelantó a cerrar la puerta y asegurarla con el sofá individual.
La sala había quedado en un completo desastre. Inundada, con una silla del comedor quemada al igual que ropas refulgentes y una larga grieta en la pared, sin contar la hendidura del Hiperrayo alrededor de la misma. Pero al final tenían a Alex encerrado en el laboratorio, sin salida alguna al exterior…
Aun sobresaltados no pudieron evitar cruzar sus miradas, como si en el otro pudieran encontrar la solución a esto. De un momento a otro la casa entera empezó a sacudirse y un estruendo horroroso los guió al laboratorio… Ted quitó el sofá con un simple, potente manotazo, y Ana abrió la puerta temiendo lo peor.
Desconsolada corrió hasta el centro del laboratorio, rodeada de escombros y llamas, mirando al cielo estrellado por aquel extraordinario boquete en el techo. Había destrozado su mayor pasión, en segundos se había deshecho de todos sus sueños y esperanzas. Cientos de maquinas inservibles, archivos quemados y los fragmentos del techo rompiendo las baldosas del piso. El agua que ella misma había traído quedó empozada entre las ruinas de lo que una vez fue su paraíso.
Abatida se dejó caer de rodillas frente aquellos pocillos de tristeza, duda y decepción.
-No… esto no es posible… no puede estar pasando… -lloró al mirar su reflejo en el agua recién calmada. Tras de sí podía ver algunas salvajes flamas que seguían ardiendo aun con la llovizna que asuraba la noche.
-Nada… nada de esto debió haber pasado… - sollozó tratando de limpiar sus lágrimas. Se levantó lentamente en cuanto sintió esa presencia a sus espaldas. Recompuesta, tan fría como siempre, volteó dispuesta a gritarle
– ¡Qué esperas! ¡¿Que amanezca…?! Toma las Pokébolas y llévalas a tu casa, iré por mi laptop y algo de ropa… sólo… cuida que nadie te vea, no quiero tener que sedar nada más en mi vida…–.

P.D.
1.Como siempre cualquier duda en el comentario XD.
2. No sufran por Rekku, por favor [-o<
3. Para Raul...
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Chocolate Rlz!!!

Fanfictions
#22

Re: Pokérus: The Real Disease - Chapter 3


Hey Yagami!!!
Hey Ana!!! Ya me traumé con eso :lol:

Cap 3
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Muy bien… comentando el respectivo capítulo de Pokérus… muy bien… ¿por dónde comenzar? Quizá por el hecho de que como siempre la narración estuvo perfecta, faltas ortográficas... pocas, más que nada de tildes... y me gustó la forma en que se mezcla la narración en forma de diario con la narración normal y como hubo el cambio de uno a otro. Presiento que las cosas están en calma (por decirlo de alguna forma) por ahora, pero todo va a empeorar, quizá cuando regrese el profesor, o quizá porque Alex comience a enloquecer por no querer perder sus poderes de Pocket Monster (Charizard al parecer) pero la forma en que se está desarrollando no puede ser buena, en especial por el cambio de carácter, sé que todo va a emporar, pero quiero saber el cómo… y tambien porqué Ted regresa tan cansado… aunque ya tengo una idea…

Muy bien, queda decir que al parecer esta historia será continuada normalmente (o al menos eso espero) y de seguir con esta calidad y desarrollarse de una manera uniforme llegará a OC, espero que así sea, pues realmente es difícil encontrar fics con una trama interesante (sobre todo si es sobre Pokémon) y que además se mantengan sin ser abandonados.

En fin, felicidades a ambos por su esfuerzo, pero espero que logren hacer que me atrape el suspenso, o que la trama se vuelva aún más interesante, de momento está pasando como una buena historia, pero si manejan el tema mejor (como supongo que harán por lo que comenzaron a decir) puede aumentar el nivel bastante.

Con sólo esto que decir de momento, me despido… byebye.



Cap 4
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Hey Ana! (Ok… ya me obsesioné con eso o_o)

Nuevo cap de Pokerus… debo admitir que me sacó de onda verlo antes de mi último comentario, pero ya recordé el porqué :lol: Así que comienzo comen de una buena vez, antes de que me vuelva a confundir.

Imaginaba que algo así ocurriría, cuando alguien conoce el poder no quiere dejarlo… perderlo… al caso da lo mismo. Algo dramática la discusión de Ana y Alex… aunque realmente no hubieron muchas palabras… volvieron las transformaciones aceleradas y humanos lanzando poképoderes (suena medio estúpido por no se me ocurrió otra palabra) y.. nuevamente no me convence que de repente puedan lanzar fuego e hiperrayos… sí, sé que lo explicaste pero no me parece muy lógico… aunque ahora que lo pienso… tampoco han explicado cómo los Pokémon pueden hacerlo (o_o)… muy bien, dejaré eso de lado puesto que ni yo le encuentro una explicación.

Pobre sala… pobre pared… pobre, pobre silla… pobre todo. Fue demasiado el desastre que causaron con una sola batalla, aunque… tomando en cuenta una batalla entre Charizard y Rayquaza… sí, es de esperarse mucha destrucción, pero por eso destruyeron el lugar favorito de Ana (D=) y destruyeron cientos de horas de investigación, eso sin contar el capital tirado a la basura por la destrucción del equipo… D= … Pokémon malos.

Lo que queda ahora es… destrucción, mucha destrucción que Alex envuelto en rabia causará, y lo peor es que seguramente será contra inocentes… eso o va a ocultarse para que no lo encuentren… no, prefiero la destrucción (?)

Ok… creo que esto es lo que puedo decir por este capítulo, en el siguiente confirmaré mis especulaciones… :lol:


PD: La imagen me mató de la risa. :lol:
PD2: Chocolate... :awesome: ... :-k ... no, prefiero la vainilla. :baba:



PD: Sí me da pena el pobre Rekku, hirieron sus sentimientos de dragoncito, él sólo quería ayudar y fue maltratado verbalmente por su padre (ò_ó).

PD2, para Ana:
Spoiler

Vainilla RLZ+!!!!!!!


Arigatou, Dren-senpai =3

#23

Re: Pokérus: The Real Disease - Chapter 4


OwO intensa pelea, buena trama, no me decido entre el Caos y el tuyo >_< pero creo q el proceso de charizard fue mas rapido q el de rayquaza (sera por ser legendario?) y pobre Ana tanto tiempo desperdiciado para q se quemaran los archivos :-/


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Lee mi Fanfic: Pokémon Shi Daos


#24

Re: Pokérus: The Real Disease - Chapter 4


pufff despues de tantas cosas y ocupaciones he podido leer los 2 ultimos capitulos ke abeis escriti yagami y tu , la historia esta genial , sobre todo el combate entre ted y alex , espero ke sigais asi :)



gracias hika ^^


#25

Re: Pokérus: The Real Disease - Chapter 4


Sí, al fin aquí, pero... O: Qué genial capítulo, sí, bastante acción, bastante emocionante esa pelea. Tienes errores, pero mi inigualable flojera no me permite marcartelos, igual, seguro son de tipeo. No sé qué más decir, siempre hago comments medio largos .__. Pero es de mañana, entiéndeme. (?)
#26

Re: Pokérus: The Real Disease - Chapter 4


Leamos Pokerus…

Capítulo 1:

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Tu escritura tan calmada, Ana, es un relajo xD Libera tensiones si vienes acelerado como yo, pero no recomiendo leer esto si estás en la soledad de tu habitación con 24 horas sin dormir… te arrulla xD En el buen sentido de la palabra, no es aburrido, sino que la calma del fic es inmensurable. A muchos autores los regaño por apresurarse demasiado al escribir y darle su tiempo a las cosas… creo que tú le das tiempo a todo. Es bueno eso para un autor y me gusta.
Sin duda, has puesto muchas ganas en este fic y me alegra que sea de pokémon, Ana.
Vaya cuidado que tienen con la niña… ¿qué será de ella?
¿Un mini Rayquaza? No, no, no… ¡¿Naciendo de un huevo?! Eso sí que nunca se me hubiera ocurrido. ¿Y que tiene que ver este Rayquaza con un tal Black Rayquaza? :awesome:
¿Por sólo un rasguño la niña reaccionó así? Vaya niña llorona. Primero se hace la difícil al contestar preguntas y ahora se quiere ir sólo por ser una metiche tocapokémon.
La gran Ana sí que tiene un carácter fuertecito… y el pobre Ted tiene problemas psicológicos y cree ser padre del Rayquaza bebé. Sobrio fic, muy bien hecho.
O:! Ted quiere hacer una locura! ¿Cómo llegó a manos tan descuidadas eso tan importante? ¡Ana, una golpiza leve que le des le ayudará.
¿Pero ese Rayquaza tiene Pokérus? Ah, luego aclaras que Ted no lo sabe. Pues bien, ya veremos qué es lo que sucede.
Buen fic, Ana y Black, seguiré leyendo y viendo cómo progresan.


Capítulo 2:

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Jo, qué título. Da impresión.
Pues yo no sé Ted de qué se impresiona, después de todo fue su idea eso de inyectarse sangre de Rayquaza. Muy bueno el comienzo, muy poético, forma una especie de red que atrapa al lector y lo envuelve en ese mundo que tienes en la mente (supongo que Ana fue la que escribió). Los comienzos del capítulo son tu fuerte, allí es donde mejor se plasman tus ideas y donde más se relaciona el espectador con tu obra.
Jo, pobre Ted, al final se dio cuenta que no era lo que quería convertirse en un pokémon… Y sí, a veces nos arrepentimos de las decisiones que tomamos.
Vaya vida que deberá hacer Ted ahora por ocultar su nueva identidad… supongo que cuando empiecen a salirle en la cara ya no podrá ocultarlo u.u
Ja, Ana es muy cruel. Eso me gusta en una mujer, que sepa manejar a sus súbditos, jeje.
Me encanta el mini Rayquaza, hace divertido el fic, je.
O:! Así que el dragón sí está infectado. Y fue por culpa de la pequeña. Al fin y al cabo, Ana con tanto trabajo que realiza y tan mandona que es, ha quedado relegada por la exquisita investigación de Alex.
O.O! X.X No me digas que Alex también terminará infectándose… No puedo creerlo. Ahora todos se convertirán en dragones negros…
Me apasiona leer este fic, está muy bien hecho y muy bien encarada la idea de los investigadores… nunca si plasmó eso, siempre entrenadores y coordinadores…
Vaya… Alex rápidamente se adaptó al poder, no como Ted que está tardando.
Buen capítulo, muy pero muy interesante. La historia es buena, espero que sigan así de bien y que Pokerús se convierta en un gran fic.


Capítulo 3:

Spoiler
Bueno, es raro cambiar de una estructura narrativa a una estructura de carta, pero supongo que tiene que haber esta especie de cambios de un autor a otro, ¿no, Black? Sin embargo, no es bueno para un fic que cambien de tercera a primera persona de esta manera.
Vaya que el pokerús los desarrolla rápido… ¿Medio metro de alas en tan solo un día?
Lo que no entiendo es cómo se mezcló el adn de Charizard con Rayquaza… no entiendo.
Ja, ya me imagino al profesor Oak descubriendo eso con su cara de viejo cascarrabias xD
Oau, que buena charla. Apasionante, no pude quitar los ojos de la lectura, incluso dejé varias conversaciones de MSN esperando xD Y el final… el final es genial, espectacular. Ted quiere una cura pero después de todo fue él quien inicio todo eso. Buen capítulo, Black, tu escritura es muy atrapante, no realizas muchas descripciones pero se entiende todo como debe ser la mayor parte de las veces. Hacen buen dúo, chicos. Espero que los capítulos sigan estando así de bien. Voy a leer el otro ^^


Capítulo 4:

Spoiler
Esto se pone emocionante! Duelo de titanes entre Alex y Ted. ¿Cuánto faltará para el cambio de Ana?
Me gustó las explicaciones de la batalla, como el hiperrayo, y las descripciones de las escenas, muy cuidadas, muy bien hechas. La batalla es emocionante y pausada, perfecta para que cualquiera la entienda.
O:! Pobre Rekku, sí sufrí por él. Aunque sólo es una llamarada, un dragón como él debería soportarla…
Vaya lío que hizo Alex… ¿ahora cómo solucionarán todo? Voy a tener que esperar para saber… Bien hecho, chicos, espero que sigan así porque el fic está emocionante. Buena suerte a ambos!


(Les aclaro, el comentario es largo, por lo que no hace falta que respondan todo, les llevará mucho tiempo. Sólo respondanme cómo es que Rekku salió de un huevo.)


Gracias a todos por recordarme :) Sólo tengo buenos recuerdos de ustedes y de este agradable lugar también.
#27

Re: Pokérus: The Real Disease - Chapter 5


Pues ya les traigo otro traumante genial capítulo de Pokérus XD Pero primero los comentarios:
Spoiler
Raúl: Me alegro dejarte fuera de onda con el capitulo (?) Mejor dicho con su ubicación XD Nadie ha logrado explicar cómo un Pokémon saca esos ataques, por lo que me resumiré a explicar los que si tengo respuestas XD. Y Tú lo has dicho, pobre todo D: de a milagro no se destrozó a él mismo en el intento XD Pues respecto a lo que sigue mejor lee el 5to capítulo XD

XPokemaster: La diferencia de desarrollos… bueno sí tuviste un punto a favor XD Pero es algo más intrincado que poco a poco se dirá… ¡Gracias por leer!

Yony: ¡Gracias por leernos y comentarnos! También por el combate, trabajé bastante en el mismo.

Renelzio: Que raro… Que breve… Pero es un comentario de Renelzio XD En fin, sí, siempre la mayoría de los errores son tipeo, porque sabes que si preguntas las reglas yo te las digo, pero no siempre las aplico y copio muy rápido XD. Sigue leyendo o habrá temporada de Renés (?)

Demian: Pues Rekku nació de un huevo porque… tiene un papel importante en la trama desentrañar los misterios en torno a Rekku y Ted, no creas nosotros tenemos bastante por contar. Sólo mantente pendiente a detalle como estos, de que en teoría es imposible que nazca de un huevo un legendario o que el virus en Ted sea distinto que en los demás xD. Bueno Demian la razón por la cual Alex no es un Rayquaza Negro recae en esto:
“En palabras más sencillas el virus pretende mejorar al humano… recombinándolo como si fuera un Pokémon”
Lo que pasa es que para cada humano la mejora es distinta al igual que el ADN. En teoría si el virus infectara a un chico se adaptaría a su ADN y empezaría a cambiarlo según su propio código. El misterio recae en que el ADN Infectado de Alex es de un Charizard XD Entonces ¿Por qué rayos un muchacho tan común como Ted tendría un ADN Infectado de Rayquaza y para rematar shiny? Ups, he dado mucha información, hasta ahí puedo llegar con esto xD.
Gracias por leernos, significa mucho para nosotros.


Ahora bien, el capítulo #5:
Capítulo #5
Heridas Inconcebibles

Spoiler
Todo comenzó aquel día, el día en el que Ted, un joven entrenador proveniente de Johto, regresaba de su viaje por la región Isshu hacia Kanto. Estaba camino al laboratorio del Profesor Oak, en el cual sus amigos, Ana y Alex hacían diversas investigaciones. Aquel día, donde una extraña chica se topa con él. Pasa de largo tras disculparse, no le importa la joven, es sólo una niña despistada. Jamás creyó que su amiga se empecinaría en conocerla y menos que esa chica marcara su vida… para siempre.
Él la había encontrado, al eslabón perdido de la investigación de su amiga. Fue complicado pero lograron llevarla al laboratorio y hablar un rato. Un instante bastó para que ninguno la olvidara. Incluso el huevo que resguardaba… nació, en presencia de la extraña. Esa chica, provoco ira en su amiga e hizo que se pelearan. Todo se presentó para el desastre, cometió una locura o cordura tal vez.
Como un efecto dominó su compañero se obstinó con repetir ese desvarío, cayendo en el descontrol. Ambos cambiados, ambos extremados en sus mentes, entre confusión y seguridad se encargaron de ocultarlo. Cómplices y victimas, guardaron el secreto con recelo antes del desastre mental.
Ansias de poder consumieron al ayudante de laboratorio, que no conservó su desdén ante la idea de recobrar la humanidad. Descontrol, cataclismo, llanto. Así abandonó su pasado, sus amigos, extenuado ante su nuevo poder dejó en culpa todo lo que conocía.
Y ahora, recostado de una de las muchas pilastras del Centro Pokémon, estaba Ted pensativo y recordando cada momento del último mes. Una tranquila vista le relajaba los ojos. Entrenadores de cualquiera clase, novatos y expertos, pasaban el rato al lado de sus Pokémon, felices y tranquilos. Chanseys de aquí para allá, casi bailando con sus quehaceres rutinarios, junto a la enfermera designada que los guiaba como maestra de ceremonia.
Todos en una gran sala a modo de recepción, con seis pilastras romanas dispuestas de tres en tres frente a las puertas principales. A la izquierda sillones y un par de maquinas expendedoras. A la derecha los teléfonos junto a las máquinas de tele transportación. Él estaba cerca de estos últimos, a la espera de su amiga.
Pensaba demasiado, muchas cosas habían pasado y sentía como parte de la culpa era para él… pensaba en Rekku, su amigo, su Pokémon. Sabía que debía estar sólo, desamparado, pero podría sobrevivir. Por mucho que deseara estar buscándolo debía quedarse con su compañera y asegurarse de que su amigo no causara estragos. Con el corazón estrujado en su pecho debía soportar el recuerdo, las dudas y malas expectativas que llegaron sólo con remembrar el ayer.
La noche anterior fue realmente inolvidable. Recordaba como llevó los Pokémon del laboratorio hasta su casa, tratando de encontrar a Rekku sin lograrlo. El tiempo corría y la oscuridad le apremiaba, nadie lo vio en su ajetreo. Llegó a su casa y se encerró de momento, esperando a su compañera... ya había acomodado las Pokébolas, dado un baño y vestido con una manga larga bien cálida, aun sin rastro de la dama. No podía dejarla sola aunque deseara buscar a su Pokémon. La esperó unas horas, nervioso, especulando que podría decirle aquella fría dama de la cual ya no sabía que pensar. Recordó cuando llegó y nada más le dirigió unas palabras sencillas: -Vístete como quieras conmigo, pero no te dejes ver de nadie más… a decir verdad, me gustan tus escamas-.
No lo podía creer, realmente no tenía más para decirle. Le aceptaba como tal y no tenía inconvenientes con su aspecto. Un grupo de entrenadores, que recién habían batallado, llegaron corriendo desde la calle para curar a sus compañeros Pokémon. Pasaron velozmente al costado de Ted. Escondiendo su sobresalto volvió al ambiente del Centro Pokémon.
Disimulado corrió sus mangas largas en las muñecas, recordando las apáticas palabras de su amiga. También se ajustó su gorra de béisbol, para él no era normal tener el cabello negro y no era nada cómodo ver su negrura en cada espejo. No sólo eso, su cabello tuvo que ser cortado de improviso para que no sobresaliera. Lo único que quedaba de su antiguo largo eran un par de mechones, dejados estratégicamente para cubrir las escamas de su cuello. Tanto había cambiado que debía continuar cambiando para que nadie lo notara... Incluso tenía que llevar unos lentes de sol que le prestó Ana, eran de marca y no dejaban ver sus ojos rojos.
Un escalofrío lo recorrió cuando una mano innegablemente humana se posó en su hombro, justo donde empezaban las sensibles placas. Rogando que no hubieran sentido las negras escamas bajo su camisa, se dio la vuelta sólo para suspirar y notar que era Ana quien le había tomado por la espalda.
-Ni que yo fuera fantasma… -bromeó insensible, aun con la extraña sensación de firmeza, tras la ropa, en sus dedos -Ya hemos acabado, Bill estaba sobrecargado pero Lannete y Bebe tomaron en partes iguales nuestra responsabilidad… somos libres de perseguirlo…
Ambos callaron, inspirados en un silencio de culpables caminaron lentamente hasta la puerta. Caballeroso Ted se adelantó para abrirla, en vano porque su amiga esperaba a que pasara otro joven.
Era alto y tenía la piel blanca, algo barajada por el sol. Debía ser un entrenador. Traía mochila, jeans y camisa holgada, listo para un viaje. Sin embargo sus facciones, su forma de caminar, de respirar, decían lo contrario. Parecía adolorido, enfermo. Sus ropas estaban impecables pero el temple que ofrecía era algo desilusionante.
Su cabello negrísimo y lacio se levantaba con la mínima brisa que entre juegos aéreos le quitaba la vista. Sus ojos oscuros, algo tristes y perdidos, se cruzaron con los de la dama, sorprendida de verle. Ninguno cambio la mirada. Los extraños ojos castaños, oscuros de la chica siguieron con éxtasis a los tristes, briosos ojos del entrenador.
Se perdieron uno en el otro. Fueron segundos pero ambos comprendieron parte del mundo en ese instante. Rápidamente la investigadora se quitó sus lentes, para enceguecerse en su resumida vista y no caer ante esos ojos de nuevo. No podía comprender lo que había pasado. Ted también lo notó, de una manera más sutil pues estaba contrariado al ver un entrenador con fachada de enfermo. Extrañamente le llamaba la atención. Tal vez no de la misma manera que a su amiga, pero sí podía sentir un aura, algo raro, distinto, que tenía el muchacho.
En cuanto salió del Centro Pokémon, se detuvo para esperar a Ana y a Ted. En su aparente falta notó que debía disculparse, había pasado entre ellos sin siquiera pedir permiso. Ted se dio cuenta y terminó de empujar a Ana fuera para hablar calmadamente. Ella parecía deslumbrada, como sorprendida. En el instante en que sintió que la llevaban, terminó de despertar para llegar cerca del muchacho con una expresión de curiosidad pura.

-Lo siento… -clamó lentamente el entrenador decaído, sin ponerle mucha atención a los gestos de la dama.
-No te preocupes –quiso decir Ana, tratando de que no notara su nerviosismo.

Ahí terminó de captarla. Una dama singular, baja estatura, piel morena y cabello negro, largo, cortado en capas. Vestía un traje color caramelo con un gabán blanco, botas del mismo tono y una bolsa de viaje crema, que se colgaba entrecruzando su hombro. Se veía elegante y ligera, pero lo que le llamó la atención eran sus ojos raros pero hermosos, su mirada fiera y calmada al mismo tiempo.

-¿Te sientes bien? –preguntó Ted sorprendido por ver una diminuta mancha rojiza en su camisa.
-Oh… - escucharon antes de que el muchacho buscara unas bancas cercanas para sentarse.

Con desespero y placidez se sentó en una banqueta metálica ubicada al costado de la entrada del Centro. Se veía adolorido mientras posaba su mano sobre la manchita de sangre.

-¡Estás herido! –clamó la investigadora ahogando sorpresa, no quería que notara su excesiva preocupación.

Ambos la miraron, el herido con felicidad, su compañero con sorpresa. Ella preocupada por otro ser humano… era algo que no se veía todos los días. El muchacho si estaba complacido por el gesto, ese par era algo extraño pero se sentía bien con ellos.

-Un loco… no… ¡un monstruo me hirió! –confesó viendo el interés y preocupación de los chicos.

Una espeluznante, trágica conclusión captó de inmediato la mente de ambos. Sin siquiera presentarse ni dar explicaciones, quedaron sentados al lado del muchacho pidiéndole que les contara que había pasado. Este los miró con asombro, posó su mano sobre el bolsillo tanteando una Pokéball suya, y luego de un par de dudas accedió a relatarles todo…

“Viajaba por Bosque Verde con Tobi, mi Cyndaquil… ya habíamos derrotado a muchos entrenadores en él y estaba un poco cansado. Sólo tenía algunas heridas leves, rasguños pequeños. Así que decidimos regresar al Centro Pokemon de Ciudad Verde para recuperar fuerzas y seguir nuestro rumbo a Ciudad Plateada.
Ya casi salíamos del bosque y de repente, a lo lejos, pude ver algo que se acercaba volando muy torpemente, no le di mucha importancia, pues pensaba que era algún Fearrow herido o algo por el estilo, además ya nos aviamos cruzado con muchos de esos pájaros antes de llegar al bosque.

Seguimos con nuestro camino, ya habíamos salido del bosque y se podía apreciar la entrada a Ciudad Verde. A medida que avanzamos pude ver que el “pájaro” que vi antes no era lo que yo creía. Pude notar que era una especie de humanoide con alas, no podía distinguirlo bien, pero comenzó a llamar mi atención cuando se acercaba a nosotros, además noté que ya no volaba tan horrible como antes. Tobi estaba fuera de su Pokeball, caminaba a mi lado en el momento, sólo me miro extrañado.

-Sí amigo, yo también pienso que deberíamos estar atentos a esa cosa, sea lo que sea… pero por el momento sigamos nuestro camino –le dije queriendo calmarlo.
Mientras más caminábamos el extraño ente más se nos acercaba, ahora era bastante visible. Una especie de hombre dragón o un vampiro quizás. Fue lo primero que pensé.

-Tobi, estate alerta esa cosa esta moviéndose muy rápido y con más habilidad que antes –advertí impresionado, no tenía idea de con que me enfrentaba.
En ese instante el extraño ser descendió unos metros y parecía que se dirigía directamente hacia nosotros, la situación comenzaba a ponerme nervioso ¿Qué era esa cosa? ¿Qué intenciones tenia? Y ¿de dónde salió? Esas eran las cosas que pasaban por mi mente.

-¡Corramos! Mientras más antes lleguemos a la Ciudad menos peligro correremos, no tengo intenciones de enfrentar a esa cosa y ni siquiera llegar a hablar con él –estuve a punto de gritarle a Tobi, mi calma estaba en el límite.

Comenzamos a trotar un poco, pero… parece que ¡eso llamó la atención de la criatura! Ahora si se nos venía encima y a gran velocidad, ya estando a tan solo metros de la ciudad cuando esta cosa descendió tan rápido y torpemente que se estrelló contra el suelo. Tomé a Tobi en mis brazos y salte a un costado para evitar que ese animal nos aplaste.

-¿Estás bien amigo? –le pregunté a mi Pokémon antes de que asintiera con la cabeza -Parece que no nos apresuramos lo suficiente, en fin ahora sabremos que es esa cosa.
Baje a Tobi y me acerque cautelosamente al monstruo que aun yacía en el suelo.

‘Parece que se desmayo’ pensé en el preciso momento la criatura se levanto a duras penas y se sacudió. Al ver esto di un salto hacia atrás. La criatura volteo hacia mi y me lanzo una mirada fría, casi se podía palpar su sed de sangre con ella.

-¿Qué quieres?-le pregunte, creyendo que por lo menos me respondería...

La criatura cambio su mirada, esta vez más pacífica, pero no respondió. Cuando se volteo pude apreciar que era un ser humano con alas de dragón pero muy transformado, tenía muchas protuberancias en su cara y cuerpo así como su ropa rasgada.

-¡Vamos! ¡Responde! Dime ¿Quién eres? Y ¿qué quieres? –le grité, estaba colmando mi paciencia y mi valor.

La criatura adopto una postura firme y me miraba de reojo. Eso no me gusto por lo que ordené a Tobi alejarse lentamente.
Retrocedimos 4 pasos cuando de la boca del monstruo salio un potente lanzallamas, Tobi reacciono al instante y lanzo el mismo ataque y ambos se repelieron.

-¡Diablos! Tobi esa cosa quiere pelea pues se la daremos –me resigné, no dejaría que eso ganara…

La criatura nos miro fijamente. Envié a mi Cyndaquil que usara golpe cabeza. Tobi marcho contra la criatura a gran velocidad y dio un buen cabezazo en su estomago, pero apenas si logro moverla. De inmediato el mutante levanto su mano escamosa y este se transformo es una especie de garra que descargo sobre Tobi un puño fuego.

- ¿Estás bien? –alcancé a decirle a mi amigo, no creí que con su velocidad lograra herirlo.
Tobi se levanto a penas y de un salto se puso a salvo.
-Usaremos ataques a distancia de ahora en más, estas muy lastimado para usar cuerpo a cuerpo, arroja tu cortina de humo –le dije, creo que el momento ambos temblábamos aterrados.

Lanzó su ataque de inmediato y este cubrió el área. Avancé entre el humo, tome a Tobi y echamos a correr hacia el bosque.

‘No podemos pelear Tobi, tu eres de fuego, el también, pero estamos en desventaja no parece lastimado ni cansado y al parecer tiene una fortaleza física de un súper hombre, solo me basto con ver que tu ataque apenas si le hizo cosquillas, esta es una batalla que no podemos ganar’ concluí en mi mente a sapiencia de que mi ánimo afectaría mi Pokémon.

En efecto, mi amigo me miró desilusionado.

-No te preocupes al menos le hiciste frente, pero no dejare que te lastimes por una batalla absurda –traté de calmarle, no lo había notado pero mis nervios estaban afectándole.

Nos internamos en el bosque y nos escondimos entre unos matorrales. Esperamos, creímos que pasaría el peligro, que sólo en cuestión de tiempo alzara vuelo y se irá, no va a cazarnos… pero no pasó…

En unos minutos decidí salir para ver si había moros en la costa. Parecía que todo estaba despejado. En ese momento una gran sombra apareció sobre mí, era el monstruo que volaba en picada. De alguna forma nos había rastreado, pero por lo visto no sabía dónde estábamos exactamente.

Vi que podíamos escapar por lo que salte de nuevo hacia los matorrales y tome a Tobi en brazos para luego echarme a correr de nuevo. Esta vez la habilidad de vuelo de la criatura era mayor, podía volar entre los árboles y los esquivaba con mucha elegancia. Mi amigo y yo estábamos buscando una forma de huir, esa cosa era cada vez más rápida y quien sabe que otra sorpresa más podía sacar a relucir.

-Tobi... no te preocupes…dentro de poco estaremos a salvo – dije consumido en miedo, pensando en cómo creérmelo también.

No pude ni ver a Tobi, nuestras vidas estaban en peligro y solo podía concentrarme en buscar algún escondite, la bestia ya casi nos pisaba los talones. Sin siquiera pensarlo, el extraño ser se alineo con nosotros y nos lanzo su ataque un potente lanzallamas, me arroje al suelo de inmediato y por suerte sólo se quemo parte de mi mochila. Al verme derribado la bestia descendió esta vez con gran control sobre si misma, y se acercaba lentamente a nosotros. La bestia ya estaba detrás de nosotros, cuando pude sentir su presencia a centímetros, me di la vuelta y Tobi lanzo su lanzallamas directo al rostro de la bestia dejándola aturdida. Podría ser su elemento, pero un ataque sorpresa siempre ayuda.

De inmediato mi compañero se zafó de mis manos y ataco con gran determinación, con un gran golpe que hizo retroceder a la criatura, aun estaba aturdida por el ataque. Mi amigo sabía que debíamos ayudarnos en ese instante.

-¡De nuevo! –ordené respondiendo su derecho a pelear.
Tobi lanzo un segundo cabezazo que hizo que la criatura tropezase y cayese de espaldas.
-Termínalo –grité con emoción, creí que podía ganar.

Dio un gran salto y lanzo una potente llamarada justo hacia la cabeza del maltrecho monstruo, tan fuerte fue su ataque que le dio propulsión hacia atrás y Tobi cayó justo delante de mí.

-Listo. Buen trabajo Tobi –le felicité.

Me di la vuelta y decidí que la mejor opción era seguir hasta Ciudad Plateada. No hicimos más de 3 pasos cuando oí detrás de nosotros un gran soplido. ‘¡Imposible!’ pensé de un a vez.

No hice de voltearme y la criatura se poso justo en frente de mí. Antes de siquiera verlo bien me dio un zarpazo en el estomago, luego me levanto y me arrojo al suelo, yo no era su objetivo, sino Tobi que estaba inmóvil al ver la cara de demonio que esa criatura tenia, sin duda iba a acabar con él, no podía permitirlo.

Lentamente a criatura se acerco a mi pequeño compañero, que seguía paralizado por el miedo. Esta bestia levanto su mano derecha, la que anteriormente se había convertido en una terrible garra, y estaba lista para darle un gran golpe.

Al último minuto me arrojé sobre Tobi y recibí el ataque, que me daño seriamente la espalda...

-Uaaaarrghhh!!!!- recuerdo haber gritado adolorido.

La bestia se molesto por eso, pero poco a poco fue distrayéndose. Miraba alrededor con cara de enojo. Sin que me diera cuenta había alzado vuelo y perdido en el bosque. El dolor me consumía pero una calma inmensa también.

Tobi me miraba incrédulo, con terror de ver la roja sangre que emanaba de mis heridas. Tanto mi vientre como mi espalda, cercenados por unas garras afiladas. No eran heridas incurables, pero sin duda dolerían y arderían por meses antes de cicatrizar.

A lo lejos pude oír algunos gritos, al parecer mis oraciones fueron escuchadas y se aproximaba algo de ayuda…

Creo… que me desmayé… desperté en sentado en el Centro Pokémon. Me habían cuidado todo el torso, estaban justas las vendas y dolientes mis heridas. Pregunté de inmediato por mi Cyndaquil. Pero nadie tuvo que responderme, pues estaba recostado de mis piernas. Mi amigo si estaba curado… pero yo no… podrí…”

Clamó antes de que su voz se perdiera repentinamente. No había terminado de hablar, sólo su voz se había retirado, como si realmente hubiera desaparecido. De inmediato comenzó a toser violentamente, inclinándose hacia el frente, lastimándose sin querer. Cada pequeña respiración que hacía terminaba en un espasmo severo. Empezó a aclararse la garganta entre tanta tos, escupiendo inevitablemente la secreción que le cortaba la tranquilidad. Se encontraba conmocionado, tanto era su ataque que ni siquiera tenía chance de limpiar su baba antes de volver a toser.
Ted lo auxilió de inmediato. Le tomó de los brazos y mantenía su torso erguido, aun continuaba tosiendo. Ana, en cambio, se arrodilló frente a ellos. ¿Examinaba el piso? Sólo a ella se le ocurriría. Vio sin ningún asco los salivazos del entrenador que continuaba en una especie de ataque de tos. Una mirada de sorpresa se apoderó de su rostro.
Su amigo la miraba sin explicaciones, esperaba que mínimo le ayudara. Un extraño temor le embriagó… ¿Y si ese chico estaba muriendo en sus manos?
No hubo de pensarlo cuando Ana se levantó del piso, con la misma expresión de sorpresa, algo de culpa escondida y una mirada, una sonrisa, desquiciantemente pícaras.

-Tenemos que sacarlo de aquí –murmuró antes de asestarle un golpe certero en la espalda.

El muchacho calló desmayado en las manos de Ted, que confuso no sabía si gritarle a su amiga o sólo obedecerle. Acomodó al herido que por poco se le cae y al fin notó como parte de su camisa estaba consumiéndose. Miró a la dama y cómo le indicaba traviesamente que salieran de allí, antes de que cualquier otra persona notara su presencia.

Fanfictions
#28

Re: Pokérus: The Real Disease - Chapter 5


Bueno, leamos este capítulo… al parecer sus lectores habituales se han olvidado de él u.u Una pena.

Mmm, es un poco confuso el comienzo de este capítulo. Supongo que quieren dar un poco de información del pasado de Ted sin dejar demasiado a la vista, pero es extraño, las cosas pasan algo rápido y no logro entender bien todas las acciones de los personajes.
Veo la falta de algunos acentos… parece que se le pasaron al autor de este capítulo, sobre todo en los primeros párrafos.
Me entretuvo y me gustó mucho la parte en que se encuentran con el entrenador enfermo. Se describe muy bien a los personajes en este fic, con calma, sin apuro, expresando lentamente cada detalle. Eso me gusta de un fic y hace que me enganche con él.

Cita:
además ya nos aviamos cruzado con muchos de esos


No pude evitar citar eso u.u Terrible falta. Tres errores en una sola palabra xD Va con hache, be y acento.
Cyndaquil contra Charizard… mmm, no creo que sea cosa fácil, je. Alex tiene todo a su favor en estos momentos.
Muy interesante relato del nuevo joven. ¿Se estará convirtiendo en un tercer humano infectado? ¿Qué clase será? Me llama mucho la atención, espero que no pase mucho tiempo antes de que el misterio se devele. Buen trabajo, chicos, espero que sigan escribiendo así de bien. ¡Nos vemos en el próximo capítulo! Mucha suerte.


Gracias a todos por recordarme :) Sólo tengo buenos recuerdos de ustedes y de este agradable lugar también.
#29

Re: Pokérus: The Real Disease - Chapters 1-5


Bueno, leído ya o.o

Capítulo 1: Tras un breve trozo que muestra un lamento ante lo ocurrido (que aún no conocemos), apreciamos la reunión de Ted y Alex (dejando claras sus respectivas formas de ser) para ir a encontrarse con Ana, quien en la soledad y oscuridad de su habitación tomaba notas y hacía deducciones, para luego salir de ese refugio y bajar para encontarse con ellos dos, a quienes sin palabras regañó por su actitud descuidada para algo que era tan importante para ella, tras lo cual se dispusieron a dejar todo listo para la entrevista; ésta empezó con la llegada del profesor Oak y Katja, a quien Ana intentó sacar la verdad acerca de los 3 años que pasó perdida en los bosques de Unova (o Isshu, aunque ya le perdí costumbre a usar los nombres japoneses .w.U), sólo para encontrarse con complejas negativas y argumentaciones, cosa rara en una preadolescente, lo cual siguió hasta que ésta se cerró, por lo que la joven asistente tuvo que recurrir a algo de psicología inversa para lograr su cometido; desafortunadamente, el nacimiento del huevo que Ted tenía no sólo distrajo a Katja, sino que al tratar de acercarse, el pequeño Rayquaza shiny (!) le atacó al sentirse amenazado (quizá a causa de esa aura que afectó particularmente a Ted y Alex o.oU), lo que conllevó a que la invitada quisiera marcharse de inmediato, para frustración de Ana; tanta fue esa molesta sensación que no dudó en soltarle palabras hirientes a Ted en cuanto a su relación con el ahora llamado Rekku, lo que desencadenó que el chico terminara dando con un libro que detallaba la más reciente investigación de la asistente estrella de Oak, relacionada al pokérus y su posible efecto en los humanos; sospechando de que Katja fuera una portadora y por el hecho de que Rekku la había mordido, Ted tomó una decisión apresurada y que muchos catalogarían como arriesgada y tonta, y sin que nadie pudiera detenerle, extrajo sangre de su recién adquirido Pokémon y se la inyectó a sí mismo, desmayándose poco después sin saber si realmente ello había sido en vano o no owo... irónicamente, Ted podría haber dado el paso definitivo para convertirse en el sujeto de estudio que Ana tanto quería, lo que lleva a preguntarse si todo ello fue calculado de su parte owoUU...

Spoiler
Cita de Novelista
-Nada… nada de esto debió haber pasado… - sollozó tratando de limpiar sus lagrimas.

lágrimas o.o

Cita de Novelista
Allí, estancado entre tantos recuerdos, se encontraba un entrenador reflexivo ante es esplendor que le evocaba el lugar.

ese :3

Cita de Novelista
Esta resguardaba su mayor tesoro: un huevo Pokémon.

Ésta o.o

Cita de Novelista
-¡Ya voy! ¡¿Qué no ves que tener un huevo Pokémon es una gran responsabilidad?!

Que :3

Cita de Novelista
Parecían competir por quien llegaba primero sin apresurarse, no sea que toda la compra se les dañara por una tonta carrera.

quién o.o

Cita de Novelista
Su cabello era castaño oscuro, largo y ondulado lo tenía sujeto con una bincha blanca.

vincha :3

Cita de Novelista
Como ninguno supo quien tenía la razón empezaron a discutir.

quién o.o

Cita de Novelista
-Ella es la señorita Katja –clamó presentando a la niña y aclarando dijo –Como saben pasará la tarde con nosotros y luego viajará en el Magneto tren hasta Johto para visitar a unos familiares, espero que disfrute su corta estancia en el laboratorio.

Considerando que eso debería ser un nombre propio, creo que debería ser Magneto Tren o Magnetotrén :3

Cita de Novelista
Los otros ayudantes quedaron parados, estáticos y sin saber porqué.

por qué o.o

Cita de Novelista
Pasaron horas, en un vaivén de opiniones y desvaríos de ambas partes a ver quien cedía primero.

quién :3

Cita de Novelista
-Oh vamos Ted… -comenzó con un tono burlón, desagradable, que usaba nada más cuando deseaba lastimar a alguien -¡Tú… No tienes nada de Rayquaza para llamarte su padre!

no, con minúscula o.o

Cita de Novelista
Inoportunas, ásperos, asesinas. Llegaron las palabras a sí mismo, como estacas se clavaron en su mente.

ásperas, porque creo que se refiere a las palabras :3

Cita de Novelista
-¡Ya verán quien se equivoca, yo soy el padre de Rekku!

quién o.o

Cita de Novelista
-¡Que rabia me dan esos dos!

Qué :3

Cita de Novelista
-¡Oh Rekku…que has hecho! -toma el libro casi con terror -Espero que Ana no se dé… ¿Eh? ¿Qué dice aquí? “El origen del Pokérus y sus posibles efectos en humanos”, interesante…muy, interesante…

qué o.o
El inicio de todo owo

Cita de Novelista
-…y sus efectos en humanos, suena interesante, veamos que ha hecho la pequeña Ana respecto a este tema

qué :3

Cita de Novelista
-Esto es interesante… -opinó tras leer varias veces y con detenimiento ese fragmento, súbitamente cerró el libro y concluyó - Suficiente habladuría, así que… el Pokérus altera al humano…dependiendo el ADN del Pokémon, interesante, muy interesante, eso quiere decir que si obtengo ADN de un Rayquaza infectado me convertiré en uno, dejándome como un verdadero padre para Rekku…

Oh chico, ni siquiera sabes qué estás pro ocasionar owoU

Cita de Novelista
Pensativo miró al cielo, antes de sentir como el dragoncito acariciaba sus piernas.

cómo o.o

Cita de Novelista
-Pero…si me convierto en un Rayquaza de verdad tendré que dejar mi vida con los humanos –en ese momento recordó la vil y despiadada manera en que sus amigos se burlaron de él -¡Al demonio! ¡Qué importa Rekku! Ven aquí… daremos un paseo…

Creo que debería ser "¡Qué importa! Rekku, ven aquí..." :3


Capítulo 2: Tras su súbito colapso y el paso de la noche, Ted despertó en las inmediaciones del lago, encontrándose con las primeras manifestaciones del Pokérus en su cuerpos (escamas negras que recorren su pecho, como las de Rekku), por lo que se apresura a regresar a casa, con el pequeño dragón siguiéndole; ya en ese lugar, intentó calmarse y comprobar nuevamente si ello no era un sueño, y tras convencerse que no lo era intentó descansar, sólo para recordar que tenía que presentarse en el laboratorio, con la ropa adecuada para no ser descubierto. Cambiando un poco la perspectiva, vimos a una arreglada Ana lista para salir de compras, pero en medio de esa preparación le pareció ver algo que pensó como imposible, para luego llegar a donde se hallaban sus compañeros y exigirle a Ted que le acompañara, a causa de su tardanza ese día (un castigo que le tocaba a quien cometiera una falta precisamente cuando ella va de compras owoU); mientras tanto, Alex pensaba en la situacion de la "mula de carga" (xD) mientras ordenaba información y le hacía unos analisis a Rekku, descubriendo que estaba infectado, lo que le llevó a atar cabos sueltos y darse cuenta de toda la situación, lo que también le llevó a ambicionar ese poder, buscando provocar a Rekku para que le mordiera y él también se infectara (no pensó en tomar la sangre extraída e inyectársela, pero quizá no era suficiente xD), cosa que aparentemente logró owoU. De vuelta con Ana y Ted, la primera mantenía su actitud pero se mostraba extrañada ante el silencio del chico de cabello gris, quien pensaba más en cosas sobre su nueva condición; sin embargo, todo ello quedó d lado al llegar al laboratorio y hallar al cambiado Alex, quien queriendo demostrar sus recién adquiridas habilidades casi produjo que el lugar fuera consumido por las llamas que ahora era capaz de exhalar, con lo que Ana buscó el extintor para acabar con esa amenaza y Ted hizo lo propio con Rekku, para comprobar que estaba a salvo; notándose que todo ese esfuerzo había hecho mella en la resistencia del pelirrojo, Ana le manipuló solapadamente para que dejara de hacer estropicios y esperara al día siguiente, con lo que éste cayó rendido, siendo llevado por sus dos colegas a su lugar de descanso owo...

Spoiler
Cita de Novelista
Sin siquiera detenerse a pensar en quien le perseguía, se paró en seco frente a la puerta, alterado por no encontrar sus llaves.

quién o.o

Cita de Novelista
Pero a Ted, de momento, sólo le interesaba entender que estaba pasando con su cuerpo

qué :3

Cita de Novelista
En ese instante pudo sentir claramente como las escamas bailaban con su respiración, igual que la piel de su pecho. Suspiró con lentitud. Ahí, notó como Rekku le miraba fijamente… a centímetros de su cara. Estaba muy atento, tal vez copiada a “su padre” o realmente se preocupada por esa expresión de terror.

cómo, cómo, copiaba o.oU

Cita de Novelista
Aunque temblaba por sentir aquel suave rose entre su piel, las escamas de su pecho y las del pequeño, decidió abrazarlo.

roce :3

Cita de Novelista
Raudamente caminó a la habitación y viendo como el reloj marcaba las 10:00 am buscó ropa para cambiarse.

cómo o.o

Cita de Novelista
El pequeño Rekku, despierto por el alboroto de su timbre, empezó a golpearlo buscando como detener ese sonido.

cómo :3

Cita de Novelista
En su negra melena, por las puntas, había varios mechones escarlata que se encrespaban en las ondas de su largo cabello.

Ahora falta que ella también se haya infectado xD

Cita de Novelista
Aun ensimismada los vio reídos, divirtiéndose con lo que se supone debían hacer. Ella no quería precisamente molestarlos pero tenía una condena que hacer cumplir, lo soportaran o no.

Aún o.o (porque asumo que puedo intercambiarlo por "Todavía", no por "Incluso" hmm)

Cita de Novelista
El pequeño dragón estaba conmocionado ¿A dónde iba él sin llevarlo? ¿Por qué le dejaba para ir con esa chica mandona? Queriendo detenerlo se abalanzó sobre “su padre” creyendo que su peso sería suficiente. Sin embargo no pudo tumbarlo.
Alex, quien hacía poco pesó al Rayquaza, quedó boquiabierto. Ningún humano corriente podría con ese peso y menos una persona como Ted. Pero allí estaba, parado sin siquiera inmutarse con esa serpiente negra tratando de pararlo.

"conmocionado, ¿a dónde" o "conmocionado. ¿A dónde" :3
Dun dun, primer indicio para sus amigos xD

Cita de Novelista
Sorprendentemente el dragoncito negro se dejó manejar del investigador.

por el o.o

Cita de Novelista
-Lo único que ha entrado o salido del laboratorio… ¡Fue la chica de Isshu!

fue, con minúscula :3

Cita de Novelista
- Entonces… Ana jamás quiso preguntarle a la chica sobre esa manada… sino sobre ella misma y como había sobrevivido…

cómo o.o

Cita de Novelista
Alex estaba tan ensimismado que ignoró ese miedo y mirando al dragoncito imaginaba la manera en que fue infectado… Quiso acercársele, pero le huían creyendo que gritaría de nuevo.

quiso, huía :3U

Cita de Novelista
Ya había visto en acción el poder de ese virus y no tenía dudas de que era la causa, confiaba tanto en la avidez de Ana como en la extrañeza de Katja.

qué o.o

Cita de Novelista
Lo tenía ahí mismo, era sólo cuestión de provocar al pequeño y dejarse morder. Nadie estaba en casa para contenerlo, nadie le detendría de obtener ese poder. Calma… no… silencio, uno perturbador y deleznable, que sin miramientos desapareció… rasgado por un grito aquella tarde.

Otro que no pensó en las consecuencias =w=

Cita de Novelista
No era como sus escamas, que bien era el sentir como se movían al momento en que respiraba. Era algo más específico, casi un malestar que le recordaba sin dudas a la presencia de Katja.

cómo :3
¿Será esa presencia típica de todos los humanos infectados, o Ted será una excepción? Porque al menos parece que él no se incomoda con su propia presencia owo....

Cita de Novelista
Ni siquiera llegó a preguntarse porque lo había elegido así.

por qué o.o

Cita de Novelista
Un gruñido suave lo guió hasta su antiguo cuarto dónde, camuflado en las sombras del papel, estaba Rekku.

donde :3

Cita de Novelista
-¡Mañana…! Mañana temprano veremos que puedes hacer… por ahora descansa… no querrás desfallecer… -sugirió la astuta señorita, tergiversando un poco la mente de su amigo.

qué o.o

Cita de Novelista
No importaba cuanto hubiera cambiado, Alex seguía notando esa autoridad disimulada que por tanto tiempo se había inculcado en el laboratorio. Volvió a tambalearse, notando como perdía el sentido de la orientación.

cuánto, cómo :3U

Cita de Novelista
Sus ojos desconcertados, cómo si no pudiera dominarlos.

como o.o

Cita de Novelista
-Mmmm… pues si… tal vez debería descansar…

sí :3

Cita de Novelista
-Su cuerpo… ha usado varios de sus recursos para cambiar su propia estructura interna y darle… esa habilidad de lanzar fuego… sólo reordenar un par de órganos lo ha agotado –explico Ana, casi poseída por verlo así.

Eso debe haberlo dolido mucho owoU


Capítulo 3: Anotando los detalles de la investigación en un diario para evitar que Oak sepa de ello, Ana fue anotando las incidencias de los cambios en Alex hacia una combinación con Charizard, dadas los cambios morfológicos en el chico, además de poder conocer un poco más de la forma de ser de aquella dama (eso para el lector, no para ella xD); en particular, resultaban preocupantes los cambios a nivel mental del pelirrojo, en particular su irritabilidad, pero no pierde la esperanzas al notar que tiene aún momentos de humanidad. Del diario y la narración en primera persona de Ana, pasamos a lo general cuando Ted afrontó a la científica, queriendo saber qué ocultaba, siendo ello el potencial de contagio que tenía el virus ahora que había infectado a un humano bajo su observación, por lo que decidieron que para preservar a la humanidad debían hallar una cura lo antes posible, pero queda claro uno de ellos no está para nada de acuerdo con eso y buscará la forma de conservar el poder que ha adquirido owo...

Spoiler
Cita de B. Yagami
Increíble, el ayudante de investigación se transformó a sí mismo en sujeto… Sus cambios más notables, físicamente ha exhalado fuego y parece que su fuerza ha tenido un aumento. Mentalmente, se ha vuelto más irritable y molesto que antes, sin embargo aun recuerda a sus compañeros,

sus, aún o.oU

Cita de B. Yagami
Comprendo que lo necesite, pero si sigue así se me quitaran las ganas de cocinar.

quitarán :3

Cita de B. Yagami
Para mi sorpresa Alex permitió que le hiciera un revisado general por la noche.

Creo que "una revisión" queda mejor o.o

Cita de B. Yagami
Pero a lo menos ya sé que le está pasando…

qué :3

Cita de B. Yagami
Con esto puedo deducir que las mejoras al ADN de Alex fueron introducidas como el ADN de un Charizard. Sólo hay que verlo, sus alas, el fuego y la irritabilidad…

¿Cómo habrá pasado esto? Quizá al final Rekku no lo mordió y fue otro infectado, pero bueno owoUU

Cita de B. Yagami
no sea que le de algo por ver a su ayudante así…

dé o.o
Pobre profe, ya no está para esas impresiones fuertes xD

Cita de B. Yagami
Baje temprano a recoger el correo frente al laboratorio, junto a los muchos paquetes que recibimos de nuestras familias.

Bajé :3

Cita de B. Yagami
Por cómo están las cosas es muy riesgoso aceptar a alguien cerca,

como o.o

Cita de B. Yagami
Cómo un niño pequeño abrió la caja con una mezcla de desesperación, alegría, violencia.

Como :3

Cita de B. Yagami
Verlo dudar de algo tan normal me indignó por completo ¿Acaso la envoltura sabría mejor que el chocolate?

"completo, ¿acaso" o.o

Cita de B. Yagami
Hice un esfuerzo por darme la vuelta, aun cuando una parte de mi temía encontrar una bestia desatada con el mismo rostro de mi amigo. Lo recuerdo y aun me sonrojo.

mí, aún :3U

Cita de B. Yagami
-¿Quieres uno? –preguntó tontamente, sabiendo mi amor al chocolate, con aquel tono de inocencia que él sabe que me molesta ya alegra al mismo tiempo.
-S… si… -creo haber tartamudeado “gracias”, pero como siempre no lo recuerdo.

y, sí o.oU

Cita de B. Yagami
aunque sigo sin comprender porque al volver el cansado es él y no su Pokémon…

por qué :3

Cita de B. Yagami
Acababa de volver del bosque dónde, con algo de dificultad, había domado una parte de su ser.

donde o.o

Cita de B. Yagami
En su memoria, fresca y alterada, se vio a si mismo volverse más fuerte, musculoso.

sí :3

Cita de B. Yagami
-¿N… no puedes… confiar en mí? –escuchó salir de su boca… aunque él mismo ¡nunca formuló esa frase!

mí o.o

Cita de B. Yagami
El rostro de la investigadora también cambio en algo, se veía sorprendida.

cambió :3

Cita de B. Yagami
Por mucho que lo creyera una parte distinta de si, era como su conciencia,

sí o.o

Cita de B. Yagami
-Aun no lo has entendido –empezó la dama, no sin antes limpiarse los lentes y suspirar con tristeza –Esto no es entre nosotros y el molesto de Alex, es una batalla de todos los humanos. Hoy es sólo él… mañana serán dos infectados, luego serán tres y cuando vayas a ver será la mitad de la población humana. El mundo como lo conocemos será historia. Y si la orden evolutiva continúa tan vertiginosamente ¿Qué será de la humanidad?

Aún, "vertiginosamente, ¿qué" :3U

Cita de B. Yagami
-Por eso… debemos avisar al profesor y empezar a buscar una cura –le comentó la dama posando su mano en el hombro del joven, exactamente donde concluía su piel y empezaban las escamas. Todo esto al tiempo en que unos filosos ojos se asomaban desde la cocina, atentos, completamente incrédulos, llenos de ira como sólo el fuego podía expresarlo.

No… ¡nadie me quitará este poder!

Uh, esto se va a poner feo D:


Capítulo 4: Éste en particular ha sido un episodio relativamente breve, pero sin duda cargado de mucha acción y drama, empezando con un incrédulo Alex, quien no queriendo perder su poder quiso saber qué significaban las palabras de Ana, y al no obtener respuestas estuvo a punto de ahorcarle, de no haber sido por la intervención de Ted, quien por la situación no tuvo reparo alguno en mostrar que él también estaba infectado (o al menos el virus, él poco podía controlar ciertas acciones más propias del ADN de Rayquaza), para sorpresa y luego autoregaño de Ana; de esa manera, ambos humanos modificados se enzarzaron en una lucha sin cuartel, Alex motivado por su deseo de poder, Ted por su enojo de que el otro haya querido lastimar a su amiga mutua, teniendo el segundo la aparente ventaja tras el uso de su devastador Hiperrayo; sin embargo, el uso de ello le dejó muy vulnerable, y de no haber sido por la intervención de Rekku, habría quedado bien tostado, mas las cosas dieron un giro inesperado cuando el segundo intento de Ana (el primero fue todo un fracaso xD) dejó en evidencia la debilidad de Alex al agua, con lo que ambos terminaron encerrándole en el laboratorio; ello no tardó en quedar claro como un terrible error y tarde llegaron a la devastación de aquella instalación con el violento escape de Alex, y viendo sus sueños derruidos, Ana pareció retomar la calma e instó a Ted a prepararse para lo que debían hacer owo...

Spoiler
Cita de Novelista
Ahora solo pensaba en una cosa… hacer que su amiga recapacitara sobre quitarle su estado... Sus alas rojas,

sus o.o

Cita de Novelista
–No… ¡No quitaran esto de mí!

no :3

Cita de Novelista
Misteriosamente Ted, quien percibía incrédulo la escena, vio como Alex tomaba a su amiga y la trataba de ahorcar con ambas manos.

cómo o.o

Cita de Novelista
No podía soportar ver que la lastimaran... Pausadamente sus manos se hicieron más robustas y ásperas, como garras.

pausadamente :3

Cita de Novelista
“Así que tú estabas infectado, y ni siquiera lo había notado, pero que tonta soy”

qué o.o

Cita de Novelista
Debía dejar salir ese poder, pero su mente no razonaba como.

cómo :3

Cita de Novelista
No pudo contenerla mucho pero si domarla lo suficiente para hacerla fuerte.

sí o.o

Cita de Novelista
Quedó de rodillas, recostado ligeramente de la pared, tratando de dar crédito a lo que ve. Su compañero también estaba infectado y, al parecer, era más poderoso que él…

en :3

Cita de Novelista
Alex aun guardaba energías y tenía que vengarse.

aún o.o

Cita de Novelista
Aquella delgada figura no pudo detener el ataque, pero si contenerlo. Las ráfagas de ardiente fuego que escapaban a su delgado cuerpo iban a parar sobre Ted, ya debilitadas quemaron nada más su camisa. Cuando pudo vio como Rekku había soportado el infernal ataque por él…

sí, cómo :3U

Cita de Novelista
Ted lo notó de inmediato, estaba emulando Garra Dragón lo que seguro sería un ataque crítico para él… Impune lo mantenía elevado, quemándole con su cola en cuanto lograra el objetivo de sus garras…

impune o.o

Cita de Novelista
Justo antes del golpe definitivo pudo oír como algo se acercaba por su espalda. Presto volteó y con una certera llamarada atinó el objeto. Divertido vio como la silla caía al suelo carbonizada.

cómo, cómo :3U

Cita de Novelista
Allí pudo ver como Ana sostenía firme la manguera con pistola del jardín y apuntaba sin miedos contra Alex.

cómo o.o


Capítulo 5: Tras los sucesos del episodio anterior, Ted rememoró todo lo ocurrido desde su regreso de Isshu, empezando con el hecho de haberse topado con Katja, hasta la pelea con Alex, cuyo paradero seguía siendo desconocido; tras cumplir lo que debía hacer, pero sin haber podido encontrar a Rekku, el chico Rayquaza (?) esperaba a Ana en el centro Pokémon más cercano (asumo que el de ciudad Verde, considerando un evento posterior), quien llegó para confirmarle que todo estaba listo y podían irse; sin embargo, al salir de ahí se toparon con un entrenador que parecía extrañamente débil, que puso algo nerviosa a la chica y no tan contento al chico, para contarles que había sido atacado por un monstruo (y quizá haya sido infectado, pero ya veremos, voy comentando mientras leo xD). Así, narró su caminata junto a Tobi (su Cyndaquil) y cómo fueron perseguidos por Alex, de quien tuvieron que defenderse o huir de cualquier manera, al menos hasta que ya en el bosque Verde les dio alcance y lastimó en gran medida al chico tras parecer que los ataques del ratón de fuego le habían aturdido, para luego alejarse y que ambos fueran auxiliados. Ese relato tuvo un abrupto regreso a la realidad con la súbita y violenta tos del chico, cuyo esputo Ana pareció reconocer, para con rapidez noquearle y ordenarle a Ted que le ayudara a llevárselo a un lugar más seguro, sin decir nada más y dejándonos con la duda de qué ocurre owo...

Spoiler
Cita de Novelista
Entrenadores de cualquiera clase, novatos y expertos, pasaban el rato al lado de sus Pokémon, felices y tranquilos.

cualquier :3

Cita de Novelista
Pensaba demasiado, muchas cosas habían pasado y sentía como parte de la culpa era para él…

cómo o.o

Cita de Novelista
Recordaba como llevó los Pokémon del laboratorio hasta su casa, tratando de encontrar a Rekku sin lograrlo.

cómo :3

Cita de Novelista
aun sin rastro de la dama. No podía dejarla sola aunque deseara buscar a su Pokémon. La esperó unas horas, nervioso, especulando que podría decirle aquella fría dama de la cual ya no sabía que pensar. Recordó cuando llegó y nada más le dirigió unas palabras sencillas: -Vístete como quieras conmigo, pero no te dejes ver de nadie más… a decir verdad, me gustan tus escamas-.

aún, qué, qué o.oU
No te hagas ilusiones Ted, sólo le gustan por su interés científico (?)

Cita de Novelista
Tanto había cambiado que debía continuar cambiando para que nadie lo notara... Incluso tenía que llevar unos lentes de sol que le prestó Ana, eran de marca y no dejaban ver sus ojos rojos.

incluso :3
Esta línea en particular me encantó por cómo resume toda la situación para Ted =O

Cita de Novelista
El muchacho si estaba complacido por el gesto, ese par era algo extraño pero se sentía bien con ellos.

sí o.o

Cita de Novelista
además ya nos aviamos cruzado con muchos de esos pájaros antes de llegar al bosque.

habíamos .w.UUU

Cita de Novelista
-Tobi, estate alerta esa cosa esta moviéndose muy rápido y con más habilidad que antes –advertí impresionado, no tenía idea de con que me enfrentaba.

qué :3

Cita de Novelista
Ahora si se nos venía encima y a gran velocidad, ya estando a tan solo metros de la ciudad cuando esta cosa descendió tan rápido y torpemente que se estrelló contra el suelo. Tomé a Tobi en mis brazos y salte a un costado para evitar que ese animal nos aplaste.

sí, salté o.oU

Cita de Novelista
-Parece que no nos apresuramos lo suficiente, en fin ahora sabremos que es esa cosa.
Baje a Tobi y me acerque cautelosamente al monstruo que aun yacía en el suelo.

qué, Bajé, acerqué, aún :3U

Cita de Novelista
‘Parece que se desmayo’ pensé en el preciso momento la criatura se levanto a duras penas y se sacudió. Al ver esto di un salto hacia atrás. La criatura volteo hacia mi y me lanzo una mirada fría, casi se podía palpar su sed de sangre con ella.

levantó, volteó mí, lanzó o.oU

Cita de Novelista
Cuando se volteo pude apreciar que era un ser humano con alas de dragón pero muy transformado,

volteó :3

Cita de Novelista
-¡Vamos! ¡Responde! Dime ¿Quién eres? Y ¿qué quieres? –le grité, estaba colmando mi paciencia y mi valor.

quién, con minúscula o.o

Cita de Novelista
Eso no me gusto por lo que ordené a Tobi alejarse lentamente.
Retrocedimos 4 pasos cuando de la boca del monstruo salio un potente lanzallamas, Tobi reacciono al instante y lanzo el mismo ataque y ambos se repelieron.

gustó, lanzó :3

Cita de Novelista
La criatura nos miro fijamente. Envié a mi Cyndaquil que usara golpe cabeza. Tobi marcho contra la criatura a gran velocidad y dio un buen cabezazo en su estomago, pero apenas si logro moverla. De inmediato el mutante levanto su mano escamosa y este se transformo es una especie de garra que descargo sobre Tobi un puño fuego.

miró, marchó, estómago, logró, levantó, ésta, transformó en, descargó o.oUUU

Cita de Novelista
-Usaremos ataques a distancia de ahora en más, estas muy lastimado para usar cuerpo a cuerpo, arroja tu cortina de humo –le dije, creo que el momento ambos temblábamos aterrados.

estás :3

Cita de Novelista
Avancé entre el humo, tome a Tobi y echamos a correr hacia el bosque.

tomé o.o

Cita de Novelista
‘No podemos pelear Tobi, tu eres de fuego, el también, pero estamos en desventaja no parece lastimado ni cansado y al parecer tiene una fortaleza física de un súper hombre, solo me basto con ver que tu ataque apenas si le hizo cosquillas, esta es una batalla que no podemos ganar’ concluí en mi mente a sapiencia de que mi ánimo afectaría mi Pokémon.

tú, él, bastó, ésta, afectaría a mi :3U

Cita de Novelista
-No te preocupes al menos le hiciste frente, pero no dejare que te lastimes por una batalla absurda –traté de calmarle, no lo había notado pero mis nervios estaban afectándole.

dejaré o.o

Cita de Novelista
Vi que podíamos escapar por lo que salte de nuevo hacia los matorrales y tome a Tobi en brazos para luego echarme a correr de nuevo. Esta vez la habilidad de vuelo de la criatura era mayor, podía volar entre los árboles y los esquivaba con mucha elegancia. Mi amigo y yo estábamos buscando una forma de huir, esa cosa era cada vez más rápida y quien sabe que otra sorpresa más podía sacar a relucir.

salté, tomé, qué :3U

Cita de Novelista
Sin siquiera pensarlo, el extraño ser se alineo con nosotros y nos lanzo su ataque un potente lanzallamas, me arroje al suelo de inmediato y por suerte sólo se quemo parte de mi mochila. Al verme derribado la bestia descendió esta vez con gran control sobre si misma, y se acercaba lentamente a nosotros. La bestia ya estaba detrás de nosotros, cuando pude sentir su presencia a centímetros, me di la vuelta y Tobi lanzo su lanzallamas directo al rostro de la bestia dejándola aturdida.

alineó, lanzó, arrojé, quemó, sí, lanzó o.oUU (y cuidado con las redundancias, como "lanzar su lanzallamas" .w.)

Cita de Novelista
De inmediato mi compañero se zafó de mis manos y ataco con gran determinación, con un gran golpe que hizo retroceder a la criatura, aun estaba aturdida por el ataque.

atacó, aún :3U

Cita de Novelista
Tobi lanzo un segundo cabezazo que hizo que la criatura tropezase y cayese de espaldas.

lanzó o.o

Cita de Novelista
Dio un gran salto y lanzo una potente llamarada justo hacia la cabeza del maltrecho monstruo,

lanzó :3

Cita de Novelista
‘¡Imposible!’ pensé de un a vez.

una o.o

Cita de Novelista
No hice de voltearme y la criatura se poso justo en frente de mí. Antes de siquiera verlo bien me dio un zarpazo en el estomago, luego me levanto y me arrojo al suelo, yo no era su objetivo, sino Tobi que estaba inmóvil al ver la cara de demonio que esa criatura tenia, sin duda iba a acabar con él, no podía permitirlo.

posó, "frente a"/"delante de", estómago, levantó, arrojó :3U

Cita de Novelista
Lentamente a criatura se acerco a mi pequeño compañero, que seguía paralizado por el miedo.

acercó o.o

Cita de Novelista
Al último minuto me arrojé sobre Tobi y recibí el ataque, que me daño seriamente la espalda...

dañó :3

Cita de Novelista
La bestia se molesto por eso, pero poco a poco fue distrayéndose.

molestó o.o

Cita de Novelista
Mi amigo si estaba curado… pero yo no… podrí…”

sí :3

Cita de Novelista
Ted lo auxilió de inmediato. Le tomó de los brazos y mantenía su torso erguido, aun continuaba tosiendo.

aún o.o

Cita de Novelista
Su amigo la miraba sin explicaciones, esperaba que mínimo le ayudara. Un extraño temor le embriagó… ¿Y si ese chico estaba muriendo en sus manos?

Creo que la palabra sería "embargó", en este caso; y lo otro es un "y", con minúscula :3U

El muchacho calló desmayado en las manos de Ted, que confuso no sabía si gritarle a su amiga o sólo obedecerle. Acomodó al herido que por poco se le cae y al fin notó como parte de su camisa estaba consumiéndose. Miró a la dama y cómo le indicaba traviesamente que salieran de allí, antes de que cualquier otra persona notara su presencia.
cayó, cómo o.oU
¿En qué se estará transformando? .w.U


Ahora bien, a nivel técnico, opino que los bastiones de esta historia son la trabajada y por muchos momentos poética narración que motiva a seguir leyendo y el adecuado manejo descriptivo que se fusiona con ella, sin interrumpirla ni hacerla parecer agolpada en ningún momento; la redacción quizá está un paso atrás con respecto a los elementos mencionados antes, pero no implica que esté en buen nivel (salvo la narración del entrenador de Tobi, que quizá las redundancias fueron más por su forma de hablar), en tanto que el manejo y desarrollo de personajes están algo más desarrollados, siendo los personajes coherentes consigo mismos a través del relato, lo cual ayuda a establecer un patrón en el camino que la trama está tomando, dada su originalidad. Dicho esto, tocan los puntos negativos, los cuales se resumen en muchos, quizá demasiados errores de tildación (en particular, conjugaciones al pasado que carecen de tildes, una tras otra o.oU), además de varios errores en el uso de mayúsculas (tras los puntos suspensivos o sin un punto o signo delante que las haga ser tales owo) y unos tantos de ortografía (aunque uno casi me hizo caer de la silla .w.), que si bien no afean tanto este espléndido fic, sin duda distraen al lector =/

En fin, esto es todo por ahora (sí que salió largo xD); nos vemos en el siguiente comentario :3

“Freedom is the right of all sentient beings.”
#30

Re: Pokérus: The Real Disease - Chapter 5


puff , siento el retraso pero no tenia tiempo para poder leer tu ultimo capitulo ana u.u . el ultimo capitulo que as escrito no esta mal (no es uno de mis preferidos pero esta bastante bien ) , no me esperaba que el mutante llegase a ser mas fuerte que un pokemon normal (tal vez sea por el pokerus ) . lo que empiezo a preguntarme es si el chico herido aya contraido el pokerus :-k es una duda ke me corroe e.e ...
bueh , en resumen , vas bastante bien por lo ke veo , sigue asi y animo ^^



gracias hika ^^


#31

Pokérus: The Real Disease - Chapter 6

Pokérus: The Real Disease - Chapter 6

Bueno antes de las explicaciones, los comentarios
Demian:
Gracias por leernos XD me alegra saber que te agrade y de paso ahora te puedas quitar la duda de quién es nuestro querido enfermo, además de que le pasa XD.
Respecto al “aviamos”, no tenemos excusa. Acepto que debimos revisar mejor el aporte de Dei antes de subirlo, por favor disculpa si te hicimos pasar un mal rato. Sí, Dei era el enfermo antes de ciertos problemas técnicos que me parece que tú ya conoces.

Danot Okino: Mil gracias por leer nuestro fic XD Sé que esta algo largo pero por lo visto disfrutaste la lectura ;) Me agradó mucho tu comentario más que nada porque me remarcaste algo que de vez en cuando dejo por fuera y es que necesito aplicar mejor las reglas para la tilde y no sólo conocerlas o.o…

Yony: Gracias XD Sí, veo que este no ha sido el mejor de nuestros capítulos pero hay que seguir adelante! Respecto a la fuerza de Alex infectado se explica en este capítulo, donde se toma en cuenta que el entrenador estaba empezando su viaje.
En lo de la infección bueno no puedo decir nada distinto a que leas este capítulo y lo descubras por ti mismo xD

Ahora las explicaciones (?) Más que nada no tengo excusa distinta a la universidad y Yagami también ha estado ocupado, pero al final no dejaremos de lado nuestro anhelado fic de mutantes! (?! XD)

Al fin un capítulo más de Pokérus XD Espero que les guste ;)
Capítulo #6
Complejos encontrados

Spoiler

Inconcebible, desquiciado, raro. Habían pasado media ciudad con un moribundo a cuestas y nadie lo notó. Pero la dama tenía razón en sus extremas medidas. Si Alex fue lo que atacó a este entrenador era mejor que lo trataran ellos dos que un hospital cualquiera.
Por mucho que Ted deseara detenerla, preguntar qué pasó o simplemente tener una mejor idea no podía. Ella era muy veloz y tenía unas ansias únicas de dejar la ciudad, adentrarse en lo salvaje, llegar al Bosque Verde.
Pasarelas, callejones, caminos quedaban atrás, el mundo los ignoraba. Sencillamente incomprensible. Ninguno hablaba, los gestos eran su lenguaje. Tampoco era demasiado, sólo debían correr hasta la gran franja verde que se veía al norte. Al rato dejaron el pavimentado piso de la ciudad y siguieron su marcha hacia el coloso de los bosques, por aquel trémulo camino de polvo insólitamente vacío. Ana parecía regodearse de su idea, guiando a su compañero por los caminos que ambos conocían muy bien.
Un envejecido tablón de ruta, con el nombre borrado y la madera carcomida por los años, mostraba la dirección del viejo camino. El tiempo había hecho a la mayoría de las personas optar por la ruta de la garita, aquel pasaje que te dejaba frente a la Cueva Diglett y a un paso de Ciudad Plateada. El viejo camino no es más que la ruta de cualquier entrenador que decidía pasar el laberinto del Bosque Verde antes de encontrarse con la ciudad destino.
El espeso bosque se mostraba como siempre, calmado y lleno de sorpresas. Pasaron las señales, los repetidos consejos de entrenador que siempre ayudaron cuando nada se sabía y se perdieron en el follaje cercano al sendero principal. Ninguno se detenía, seguían muy cerca del camino de cualquier entrenador. Si pensaban ayudar al enfermo debía ser en un lugar donde no pudiera acusarlos con nadie.
Ted agradecía su nueva fuerza. Había cargado ya por una hora al enfermo y no sentía cansancio alguno. Es más, muy adentro estaba feliz de librarse de toda la energía extra que sin reconocerlo le hacía sentir torpe si la acumulaba. Ana lo veía tranquila y sonreía al ver que lo tenía de su lado, que confiaba en ella. No había hecho ninguna pregunta, se limitaba a cargar a su nuevo compañero. Ya estaba pensando en detenerlo y planear el trato del enfermo cuando empezó a sentir que se cambiaría su rumbo.
Algo puso nervioso a Ted, aunque ella no pudiera ni explicarlo para sí misma. No había notado la intriga que estaba alimentando en su compañero. El joven se inquietaba, aun cuando no encontraba el provenir de su preocupación siguió con el camino. No pasaron minutos antes de comprender sus tribulaciones.
Una presencia extraña se dejó sentir a sus espaldas. El imprevisto mover de hojas, pasos inconclusos, silentes y certeros que les hacían notar esa existencia. Pero no era una sola ni dos. Mas bien fue una docena cuando pudo percatarse. Tanto fue su presencia que sólo pensar en voltearse le causaba calosfríos. Una helada gota de sudor bajó por su espalda, delineando con minucia las escamas que poseía. De pronto sus músculos se tensaron y la fuerza de su interior lo dejo tranquilo. Ese recuerdo lo había llenado de valor y le permitió detenerse para ver que los seguía.
Ana lo presintió igual, parando en seco su marcha miró de reojo a lo que tenía tan perturbado a Ted. Silencio, abrumador silencio que sufre al ser roto por el mínimo sonido. Todo en aparente calma. Pero el sentimiento seguía allí. A punto de continuar con su caminar, sintieron como el viento acariciaba el bosque y con el mismo a todos sus problemas.
Aquella simple brisa había removido la mitad del follaje que veían en silencio, descubriendo a varios Bellsprout y Weepinbells que los miraban fulminantemente. ‘¡Diablos! ¡¿Acaso pisamos sus tierras?!’ fue lo primero que pensó Ted al recordar uno de muchos viajes. Estaban quietos y con la mirada fija en los jóvenes.
Uno de los Bellsprout se adelantó y levantando una de sus hojas señaló con cierta mala fe a los viajeros. Toda la manada se desmandó contra ellos a una velocidad sorprendente. Ambos ya habían empezado su carrera con la esperanza de que no los siguieran, cansados por su antigua marcha y queriendo perder a sus perseguidores. En tanto la docena de Pokémon planta aprovechaba el bosque para irlos alcanzando y quién sabe si podrían continuar así el día entero.
Pasaron unos minutos y nada, ni los jóvenes ni los Pokémon se rendían. No obstante, era un hecho que los humanos se cansarían primero. Ted estaba bien, por lo menos no sentía los embates de una carrera así, sin embargo Ana empezaba a fallar sus pasos y, aunque nunca lo aceptara, pronto llegaría al borde del colapso. Su compañero lo notó de inmediato y sin pensarlo tomó una decisión apresuradamente correcta.

-¡Tómalo por favor! –le indicó a la chica mientras la alcanzaba dejando acomodado en su hombro al inconsciente entrenador.
-¡Pero…! –fue lo único que pudo decir antes de sentir el peso muerto de aquel muchacho.

Ted se paró de frente a la carga de Pokémon que los seguían. No pensaba razonarles mucho, tenía miedo de descubrir que el virus le dejara entenderlos mejor que a cualquier otro humano. A punto de lanzar su primer ataque sintió un golpe seco y preciso, exactamente en el ajuste de su gorra. Sabía de esa puntería, pero sólo la recordaba de marcadores y puntas de pluma. Ahora era una ramita. Volteó de inmediato para quejarse con la dama que le detuvo.

-¡Espera! –escuchó decir a su amiga con un extraño tono de confusión -¡Deberías ver esto!

En instantes sus perseguidores quedaron a su lado y pasaron de largo al prado que exigía ser visto. Ted los siguió al ver la ausencia de Ana aun cuando su voz ser oía cerca. Pasados unos arbustos se topó con la dama y el enfermo, además de con una vista que jamás olvidaría en su vida.
Una explanada pequeña, reconfortante, vívida por una fuentecilla de agua abandonada a la suerte de la naturaleza y acogida como parte de un riachuelo. Un par de árboles brindaban cobijo del sol, algunos frutos para aplacar el hambre y la seguridad de un tranquilo sueño. A lo largo de todo, el suave césped acojinaba docenas de Pokémon que, dispuestos en lechos de hojas, esperaban y descansaban de sus lesiones. Desde Bellsprout y Pidgey, Weepinbell, Kakuna, Metapod, Butterfree y Caterpie hasta Pikachu y Pidgeotto se la pasaban como responsables del lugar, trayendo enfermos y curaciones, ordenándolos y cuidando su estancia. Los atendidos eran de toda clase, voladores, de tipo insecto y uno que otro pasante se encontraban resguardados allí con algo en común: una herida.

-Parece… que nos tienen un lugar guardado… -comentó la chica al ver como un Bellsprout les indicaba emocionado una cama de hojas más grande que las otras y que además estaba cerca de una antigua pira de piedras. Realmente no los perseguían, sino que los guiaban hasta allí.

-Todos ellos están… ¡quemados! –dijo Ted imaginando lo ocurrido y retomando el peso del enfermo caminó hasta su rincón.
-Es como un hospital en medio del bosque… -sugirió Ana mientras lo acompañaba –Puede que sintieran que necesitábamos ayuda y nos guiaron hasta aquí…
-¡Creo que los demás Pokémon incluso recogen bayas para curarlos! –admiró el muchacho cuando un Metapod bajó repentinamente del árbol y dejó un par de frutos en el suelo.

Lentamente fueron rodeados de varios Pokémon que ofrecían un poco de todo. Claro que con un inusual respeto iban pasándole bayas pero al ver que no le funcionarían al entrenador continuaban su camino, dándolas a cualquier otro enfermo que los necesitara.
Los compañeros sonreían al verlos tan atentos con el resto del mundo, pensando que si cada ser pudiera actuar así con los demás todo sería diferente. Aquel apacible claro era el lugar perfecto para quedarse y a ninguno de esos Pokémon parecía molestarles si permanecían allí una noche. Sin mucha espera fueron sacando sus mantas y acomodando mejor a su entrenador desmayado. Al final de cuentas, ellos mismos lo habían secuestrado.

***


La noche apremiaba sus dominios en lo que la brisa fresca meneaba el bosque suavemente. El fuego de la pira, controlado y rebelde, bailaba ante los vientos iluminando por momentos el agua de la fuente que corría apoyando su riachuelo hermano. En el cielo, difuso de hojas, casi no se encontraban estrellas pero allí, a la mitad de todo se dispersaba la luz de la luna.
Tres figuras desafiaban la normalidad de aquel paisaje. Un chico entretenido con lo mínimo, tratando de buscar sentido a lo que hacían. Una dama pensativa, poniendo igual orden a todo lo que había pasado. Y finalmente una dormida sombra que yacía inerte, rodeada de mantas y con un abrigo de almohada.
El tiempo no los perturbaba, pasaba y ellos seguían quietos. El sueño tampoco, excepto el desfallecido que con calma ignoraba sus alrededores. Los dos, aparentemente despiertos, parecían estáticos como si el mínimo movimiento fuera pecado. Una que otra hoja caía, el fuego la consumía, el agua seguía corriendo. Sin embargo los compañeros continuaban en un espejismo simulado.
Una fuerte brisa les acarició los rostros y desvaneció las pasajeras nubes que hacía poco tapaban la luna. Casi como un sueño recién disuelto, fue recuperado el chico, notando el detalle que daría vida a esa noche.

-¿No te parece preciosa la luna? –comentó el varón, que entre las hojas esforzadamente podía ver el divino astro en toda su beldad.
-Desde aquí no puedo verla… -le respondieron secamente, matando la conversación.

No hizo caso alguno, la conocía tan bien que sabía que no lo ignoraría aunque quisiera. Rió para sus adentros mientras daba un vistazo a su improvisado refugio. Acomodados a los pies de un árbol frondoso como miles en el bosque, arrimados a un claro mostrado por el destino. Tras la placentera luz del fuego, aunada al delicado brillo de la luna, aun quedaban unas cuantas camas de hojas, abandonadas ya por la falta de heridos evidentes. Jamás le encontrarían sentido sino entendiesen el misterio que tenían entre manos.
El joven respiró hondo. Seguían allí, intactas, aquellas plaquitas negras que evidenciaban su estado. ‘Infectado’ pensó sin mucha sorpresa recordando qué los había llevado hasta los lindares de raptar un muchacho a plena luz del día. El desmayado era su más reciente hallazgo.
“Un simple y enfermizo entrenador que empieza su viaje” es lo primero que sugiere su fachada, desaliñada y lista para cualquier encuentro. Pero algo sorprendente e inédito los mantenía pensando. Había enfrentado a otro infectado y fue herido de gravedad, algo que lo debía dejar en un hospital por meses pero que a la vez le permitía caminar y abandonar por su cuenta la seguridad de un centro médico.
Ted ya tenía sus sospechas, pero nada sería mejor que saberlo de boca de su compañera. Por la experiencia sabía que una herida era suficiente, que tal vez ese desmayo fuera por el agotamiento de su cuerpo y que lo más probable es que despertase en cualquier instante pidiendo explicaciones.
Con todo esto, aun poseía enredos en su cabeza… ¿Porqué un ataque de tos tan repentino? ¿Qué harían con él si no llegaba a despertar? ¿Le dirían o no todo lo que debería saber si estaba infectado? Las dudas lo martirizaban hacía mucho, no deseaba volver a presionarla pero ya era hora de alguna respuesta.

-¿Qué… qué crees que le pase? –comenzó aparentando inocencia, algo que sin duda llamaría la atención de su compañera.
-¿Acaso no es obvio? –respondió indignada antes de comprender la explicación que le pedían –Pues… cuando lo vi sentí una especie de zozobra o emoción, fue un sentimiento inaudito para mí… lo mismo que cuando nos encontramos con Katja por primera vez…

Se detuvo un instante atando los cabos de su cabeza… ¿Acaso los infectados poseen auras o presencias únicas? Quiso darle más vueltas al asunto pero los enrojecidos y curiosos ojos de su compañero le recordaron que faltaban detalles.

-Mi punto… es que me sorprendió la primera vez que lo vi y por supuesto que, luego de escuchar su historia, todo estuvo claro. Sé que el Pokérus se trasmite por contacto con los fluidos internos de algún infectado, ya sea por saliva en mordidas, sangre, heridas abiertas y puede que hasta en el contacto prolongado con su sudor. Estas conclusiones las tomo desde la estructura del virus, que es semejante a alguno que otro virus humano… ya habrá tiempo para que me cuentes sobre tu infección a ver si concuerda con mis investigaciones…

Su auditor levantó las manos para detenerla y con mucha educación le dio a entender que volvía a salirse del tema. Aun no había respondido la pregunta inicial…

-Perdona… no puedo evitar irme por las nubes… al punto al que quiero llegar es que lo que le pasa al muchacho es demasiado innegable… está infectado por el Pokerus –dijo Ana finalmente, para alivio del impaciente.

Él estaba acostumbrado a las cosas directas, ella prefería darle luz a cada detalle antes de todo. Saber de la infección gracias a las palabras de la científica a cargo de lo enredado de su misión era refrescante para Ted. Ya con sus sospechas resueltas, fue recordando y enumerando los detalles para no perder ninguno. Mencionó el ataque o lo que recordaba, más o menos las posibles horas que tendría luego del mismo y, por supuesto, el incidente que los había llevado a raptarlo dejando leves agujeros en el concreto de la ciudad.

-Lo que le haya dado tan repentinamente debe ser serio… parecía que podía morir en cualquier instante… -clamó Ted impresionado con pensar que ambos estaban infectados.
-Si lo que lo ahogó hubiese estado o surgido en sus pulmones sí podía haber muerto en cualquier momento –sugirió con certeza –Pero su calma posterior sólo demuestra que debía estar en alguna otra parte, lo más probable es que fuera su propio tracto digestivo…
-¡¿Entonces lo que lo había ahogado era..?! –preguntó anonadado por lo rápido que podía estar cambiando.
-Sí… era ácido, pero mucho más potente que el del estomago humano, más como el que secretan muchos Pokémon venenosos –aclaró la dama haciéndole una idea de lo que era –Puede que su cuerpo este adaptado ya para no dañarse con el ácido, pero su mente aun no sabe controlarlo… al ser un fluido corporal lo más probable es que se sofocara con él al tratar de hablar rápido…

Dieron un rápido vistazo a su paciente. Seguía boca abajo, parecía dormir en calma y con una pereza única. La dama le sonrió, por alguna razón le recordaba a un viejo amigo de su natal región. Coqueta quiso acariciarle la espalda más no hizo de tocar su camisa cuando esta comenzó a moverse. Fuera lo que fuera parecía serpentearle bajo la ropa con un extraño, pausado ritmo.
Ambos respiraron sorprendidos, no se lo esperaban. Se miraron el uno al otro, eligiendo rápidamente quien debía descubrir lo que era. Ted comenzó a levantar los largos cabellos del entrenador mientras Ana con sus habilidosas manos se disponía a levantar su camisa y ver que se movía debajo de la tela. Repentinamente, aprovechando el nuevo espacio, vieron como un látigo se deslizaba fuera de su ropa. Tenía el largo de su espalda y comenzaba en la nuca, diferenciada su piel humana de los enramares café que formaban aquella curiosa extremidad.
No parecía controlada, era casi inconsciente pues le vieron enredarse con la camisa tratando de salir. Con mucha delicadeza, la dama había sujetado el látigo y ayudado a librarlo de la ropa del entrenador. Ahora libre, se movía ligero, sin aparente dirección. Finalmente pudieron ver que terminaba en una delgada hoja amarillenta que seguía los movimientos de aquel látigo.

-Se ve… -titubeó Ana mientras lo estiraba un poco con su mano para examinarlo –Como tejido vegetal entrelazado… tal vez protegiendo nervios en un extremo de la médula espinal…
-Sí… y duele cuando lo jalas –se escuchó una conocida voz, apagada y perezosa.
-Parece que lo habías notado momentos antes… -se defendió la dama al verlo despierto.
-Puedo caer ante tus destrezas pero no soy tonto –respondió adormilado antes de sentarse lentamente y preguntar temeroso, preocupado –Arg… ¿Qué… qué me está pasando?

No comprendía cómo había llegado hasta allí, pero sí sabía que estaba en el Bosque Verde y que ese par eran los únicos en quien podría confiar. Raro, se sentía abierto al mundo. Mas que por poder confiar en dos perfectos extraños, era lo que percibía la causa de su sorpresa.
Realmente le consternaban sus sentidos ¿Cómo había vivido una vida sin percibir tan gratos e inusuales sentimientos? El innato rocío de la noche, la perdida esencia de las flores silvestres y el delicado murmullo de los árboles creciendo, lento, divino.

-Creo que mi insensato compañero te ha infectado –quiso responder la dama, lo más sincera posible.
-¿Infectado? –dudó sin asimilarlo por completo -¿Con qué?
-Pokérus –le respondió el joven antes que su amiga, entendía que lo mejor era decirle la verdad.
-Es un virus que convencionalmente afecta a los Pokémon de manera positiva, volviéndose más fuertes. Nosotros investigamos una variante muy extraña de dicho virus que por lo visto afecta a los humanos mejorándolos como si fueran Pokémon –comenzó Ana casi relatando los últimos días y, tratando de ser lo más clara posible, continuó –Es que… como decirlo… mis compañeros tuvieron la iniciativa de usarlo en ellos mismos sin temer a los posibles mutaciones que implican estar infectado. Bien, ahora tarde descubrimos que el virus cambia al estar en contacto con cada único ADN humano. Mi amigo presente… su ADN corresponde a un Pokémon de leyenda, que aunque fiero tiene su control. En cambio quien te atacó… es mi otro amigo y compañero… su ADN se relaciona con el de un Charizard, Pokémon conocido por su poca tolerancia y gran irritabilidad…
-Entonces… yo soy… no sé ¿Un tipo planta? –preguntó nervioso al ver sobre el hombro la hojita de su látigo.
-Pareces un Victreebel –comentó Ted sin poder evitarlo.
-Pues si no lo viera y sintiera –dijo palpando su nueva extremidad –No lo creería…

Pasó un minuto sintiéndose a sí mismo, en completo éxtasis con lo que descubría. Ana y Ted lo miraban sin extrañarse. Estaban felices, sin saberlo, pensando que lo había aceptado bien o por lo menos no había sobreactuado como Alex. Podría ser por la diferencia de elementos, del fuego a la hierba, que este tercer corrompido se viera tan pasivo.

-¿Y lo que sentí hoy? – inquirió recordando momentos antes de su desmayo.
-Fue tu primera experiencia del cambio. Según lo visto tu cuerpo puede sintetizar y manejar ácido, posees un látigo cepa en la parte posterior del cuello y cabe la posibilidad de que puedas usar somníferos o paralizantes –informó la dama con una seguridad que le heló la sangre.

De inmediato sacó una libretita oscura de espiral y comenzó a escribir sus observaciones con el orden propio de los científicos dedicados. Los chicos la miraron calladitos, inclinándose hacia adelante, tratando de saber lo que escribía con tanta dedicación. Creían percibir el silencio, aun con el agua corriendo, el fuego crepitando y el silbido del viento en las hojas cuando una voz brillantemente confundida dijo: -¡No nos hemos presentado!

Era innegable que las circunstancias habían dejado nulo tiempo para dar nombres. Los compañeros compartieron su sorpresa, tenían un nuevo infectado y ni siquiera sabían su nombre, o peor, no habían notado que no lo sabían.

-Pues me llamo Joseph Victorino, de Cherrygrove City aunque me paso viajando de Johto a Kanto tratando de decidir a que Liga Pokémon retar. Mientras, entreno a mi Cyndaquil en el Bosque Verde –empezó antes de sacar una Pokébola de su bolsillo y bromear alegremente –Es raro pero lo mejor sería decirle a mi Pokémon que… ¡técnicamente estamos iguales!

-Cyndaquil, es una gran decisión en el tipo fuego… ¡Espera no! –clamó la dama tardíamente.

Una respiración se aceleró sin medida, sus latidos igual en tanto su inconsciente le obligaba a retroceder. En efecto, un tierno ratoncito de fuego se liberó y con él los miedos de su entrenador. Sólo con salir quiso saludar a los nuevos amigos con una llamarada hermosamente grande. Ana lo notó por su raciocinio pero Ted conocía esa reacción por sí mismo.
Joseph se había apartado hasta la fuente sin imaginarse que lo repelía su amigo. Lo miraba de arriba abajo, el chiquitín incluso respetaba la distancia que había tomado, sin duda alguna era su Cyndaquil pero ¿Por qué se sentía amedrentado frente a él?

-Ya… -dijo Ted tratando de calmarlo –Es lógico, el fuego quema la hierba… yo hace poco pude sentir lo mismo cuando por poco recibo un ataque directo de Garra Dragón… es la intimidación de recibir un golpe en tu punto débil.

El entrenador lo asimiló con calma, respiraba cada vez más tranquilo y al rato pudo volver al lado de su confundido Cyndaquil. Su compañero de peleas se acurrucó prudentemente a un paso suyo, algo en su interior le indicaba que el fuego le había asustado. La dama suspiró con una tristeza imperceptible presa de un miedo fantasma. Lo ignoró de momento prefiriendo presentarse.

-Yo soy Ana Tovares, de Petalburgo en Hoenn. Tuve varios viajes antes de preferir quedarme en Kanto como investigadora. También soy un poco adicta al conocimiento, si algo nuevo surge de algún Pokémon quisiera saberlo –rió acariciando al Cyndaquil del muchacho.

-Ohh sí… mi nombre es Teddo Sanyarä, nacido en Blackthorn City, Johto. Soy un entrenador pero… bueno… actualmente no tengo ningún Pokémon conmigo… -dijo lo último como un susurro, con pena de aceptar que sus antiguos compañeros de viajes estaban al cuidado de su familia y su más reciente Pokémon había huido por su culpa.

-¿Un entrenador sin Pokémon? –dijo Joseph de inoportuno.

Aquella sutil voz de la conciencia entristeció a la dama en cuanto captó lo que podría ser su fantasma. Hasta ese instante no había visto a Rekku, ni había cuidado su paradero. Pero de igual manera parecía obligar al único que le preocupaba con el alma a olvidarlo también. Una profunda tristeza se robó su corazón y su mente, imaginando más de la cuenta.
Lentamente repasó lo ocurrido. Había estado tan estresada y alterada que no había cuidado los detalles de siempre. El pequeño fugitivo, el resentir de su padre, la propia estupefacción. El constante pensar calló sus palabras. Se abrigó abrazando su gabán y se perdió mirando el fuego con ojos simples mientras oía sin cuidado la animada conversación de los caballeros. Su mente por fin la venció, cayendo sin remedio en un sueño pasajero, meditabundo.

Aclaraciones
1. Cualquier coincidencia con la vida real... no, sí es real, menos lo del secuestro claro :lol:
2. Con "enrojecidos ojos" sólo estoy marcando que los ojos de Yagami pasaron se chocolates a rojos como un Rayquaza Shiny
3. Uso de la lógica... Ted se ha quitado sus lentes y gorra para la noche, y Joseph sabe que esta en Bosque Verde porque evidentemente esta rodeado de árboles y es el único bosque cercano a Ciudad Verde ( Por alguna razón quería poner esta tercera aclaración :D: )

Fanfictions
#32

Re: Pokérus: The Real Disease - Chapter 6


bueh , menos mal que hoy es fiesta de la region de murcia y he podido leer el nuevo cap xD , este me a gustado mas que el anterior . me quede de piedra al saber que el nuevo chico se estaba transformando en un victrebel , la verdad estoy deseando que llegue el proximo cap , me esta gustando muchisimo este fic , sigue ana que lo estas aciendo bien :D:



gracias hika ^^


#33

Re: Pokérus: The Real Disease - Chapter 6


¿Así que era Dei? Mirá vos, no lo sabía.
Ja, que buenos Bellsprout y Weepinbell, sólo querían una doctora, je.
Ja, esa Ana, es tan perfeccionista y antipática a veces. Me gusta su actitud, aunque pobre de Ted que tiene que hacer un curso para entenderla, je.
O:! Infectado como pokémon venenoso. Buen poder para un humano.
Jajaja, se está convirtiendo en Victreebell el pobre pibe xD
Uff, que feo transformarse en Victreebell xD Yo me muero xD ¿Sabes la cantidad de debilidades que tiene un Victreebell? Esperaría ser un Scizor.
Es interesante como detallas cosas que muchos no le darían importancia, como sentirse amedrentado contra un Cyndaquil, eso hace que el lector se sienta más parte de la historia al percibir la humanidad en los personajes.
Ja, buenas aclaraciones, aunque son previsibles. Buen capítulo, Ana, bastante información, poca acción, pero me mantuvo entretenido todo el momento, le pusiste bastante suspenso y drama, aunque no sea muy fanático de este último género. ¡Espero que sigan posteando el fic! Buena suerte


Gracias a todos por recordarme :) Sólo tengo buenos recuerdos de ustedes y de este agradable lugar también.
#34

Re: Pokérus: The Real Disease - Chapter 6


Bueno, leído ya o.o

Primero que nada, mil disculpas por tardar tanto en comentar, pero este último mes he estado sumamente ocupado; en todo caso, primero respondo, luego hago el comentario del capítulo =D

Cita de Novelista
Danot Okino: Mil gracias por leer nuestro fic XD Sé que esta algo largo pero por lo visto disfrutaste la lectura ;) Me agradó mucho tu comentario más que nada porque me remarcaste algo que de vez en cuando dejo por fuera y es que necesito aplicar mejor las reglas para la tilde y no sólo conocerlas o.o…

Pues en mi caso no me molesta para nada el largo de la lectura, pues con un buen manejo de la historia y elementos afines uno puede pasarse horas leyendo sin notarlo siquiera, siempre disfrutando; en todo caso, me alegra que mi comentario haya podido ser de utilidad :3

Ahora bien, en cuanto al episodio en sí, éste empezó con la rápida huida de Ana y Ted de la ciudad, sin que nadie lo notara en lo absoluto, cosa que no pasó desapercibida para ellos, pero dejaron pasar ese hecho para continuar, adentrándose así en el bosque Verde después de un rato; ya en ese paraíso natural, siguieron con el mismo ritmo, con el Rayquaza humano haciéndose preguntas y cuestionamientos, mientras que al igual que su compañera sentía una presencia atosigante, la que pronto se reveló como un grupo de Bellsprout y Weepinbell, que pareció atacarles, pero en realidad terminaron guiándoles a un claro donde los Pokémon heridos eran atendidos por otros (suerte que Ana llamó a Ted antes de que éste atacara al grupo, que si no... mejor no imaginárselo uwuU); dejaron tendido ahí al entrenador ahora conocido como Joseph, y sus "secuestradores" también se dispusieron a descansar, aunque a mitad de la noche se encontraran aún despiertos, con lo que el chico de Blackthorn instó a su amiga a que le respondiera una serie de importantes preguntas, al menos poco antes de que el nuevo miembro del grupo despertara... habiendo mutado en un Victreebel, lo que le causó una situación un tanto tensa pero natural al ocurrírsele liberar a su Cyndaquil, aunque al final quedaron bien, con Ana rindiéndose ante el sueño mientras los otros dos seguían conversando =O

A nivel técnico, opino que la narración y la redacción sin duda han sido las protagonistas de esta entrega, siempre con esos tonos poéticos que invitan a la lectura y la hacen sumamente agradable, siempre con acotaciones precisas sobre el mundo, sus personajes y los momentos transcurridos, que en este caso han sido esperanzadores y hasta aleccionadores; otro punto muy positivo, según lo veo, fue la siempre trabajada caracterización de personajes, recordándonos a cada momento lo humanos que son, las dudas que tienen, quiénes son, lo que permite que a pesar de alguna manía o disgusto inicial con ellos, sean ahora seres con hacia los que el lector pueda tener simpatía (aunque bueno, Alex ha pasado al territorio de ser un monstruo, o al menos un ente con muy poco autocontrol uwu); adicionalmente, elementos como el ritmo narrativo, el manejo descriptivo y afines ayudaron a resaltar lo mencionado previamente, siendo las faltas de tildación y ortografía las únicas cosas que encuentro corregibles (aunque en esta ocasión han disminuido notablemente, lo cual es un mérito de ambos, así que felicitaciones por ello =D)

Now, it's quote time!! =D

Spoiler
Cita:
Inconcebible, desquiciado, raro. Habían pasado media ciudad con un moribundo a cuestas y nadie lo notó.

Lamentablemente, en la actualidad el mundo parece trabajar así uwu

Cita:
De pronto sus músculos se tensaron y la fuerza de su interior lo dejo tranquilo. Ese recuerdo lo había llenado de valor y le permitió detenerse para ver que los seguía.

dejó, qué o.o

Cita:
A punto de continuar con su caminar, sintieron como el viento acariciaba el bosque y con el mismo a todos sus problemas.

cómo :3

Cita:
Aquella simple brisa había removido la mitad del follaje que veían en silencio, descubriendo a varios Bellsprout y Weepinbells que los miraban fulminantemente.

Hmm... más que un error, sería bueno dejar claro qué tipo de plural usas para los Pokémon (con "s" o sin ella), porque acá has usado las dos formas y no queda tan bien, al menos desde el punto de vista de este humilde comentarista uwu

Cita:
Pasados unos arbustos se topó con la dama y el enfermo, además de con una vista que jamás olvidaría en su vida.

Creo que ese segundo "con" sobra o.o

Cita:
-Parece… que nos tienen un lugar guardado… -comentó la chica al ver como un Bellsprout les indicaba emocionado una cama de hojas más grande que las otras y que además estaba cerca de una antigua pira de piedras. Realmente no los perseguían, sino que los guiaban hasta allí.

cómo :3

Cita:
Tras la placentera luz del fuego, aunada al delicado brillo de la luna, aun quedaban unas cuantas camas de hojas, abandonadas ya por la falta de heridos evidentes. Jamás le encontrarían sentido sino entendiesen el misterio que tenían entre manos.

aún (sinónimo de "todavía" en este caso), si no o.o

Cita:
Con todo esto, aun poseía enredos en su cabeza… ¿Porqué un ataque de tos tan repentino?

aún, "por qué" (con minúscula y separado, en este caso :3)

Cita:
Se detuvo un instante atando los cabos de su cabeza… ¿Acaso los infectados poseen auras o presencias únicas?

acaso, con minúscula o.o

Cita:
Aun no había respondido la pregunta inicial…

Aún :3

Cita:
–Puede que su cuerpo este adaptado ya para no dañarse con el ácido, pero su mente aun no sabe controlarlo… al ser un fluido corporal lo más probable es que se sofocara con él al tratar de hablar rápido…

esté, aún o.o
Sin duda, este detalle me encanta de cómo ves las mutaciones, porque si bien el cuerpo se adapta de inmediato, la mente humana siempre es así de reacia a un cambio tan repentino, un análisis que siempre encuentro interesante =)

Cita:
Coqueta quiso acariciarle la espalda más no hizo de tocar su camisa cuando esta comenzó a moverse. Fuera lo que fuera parecía serpentearle bajo la ropa con un extraño, pausado ritmo.

mas, ésta :3

Cita:
Se miraron el uno al otro, eligiendo rápidamente quien debía descubrir lo que era. Ted comenzó a levantar los largos cabellos del entrenador mientras Ana con sus habilidosas manos se disponía a levantar su camisa y ver que se movía debajo de la tela. Repentinamente, aprovechando el nuevo espacio, vieron como un látigo se deslizaba fuera de su ropa. Tenía el largo de su espalda y comenzaba en la nuca, diferenciada su piel humana de los enramares café que formaban aquella curiosa extremidad.
No parecía controlada, era casi inconsciente pues le vieron enredarse con la camisa tratando de salir. Con mucha delicadeza, la dama había sujetado el látigo y ayudado a librarlo de la ropa del entrenador. Ahora libre, se movía ligero, sin aparente dirección. Finalmente pudieron ver que terminaba en una delgada hoja amarillenta que seguía los movimientos de aquel látigo.

quién, qué, cómo o.o
Genial, un Victreebel humano xP

Cita:
Realmente le consternaban sus sentidos ¿Cómo había vivido una vida sin percibir tan gratos e inusuales sentimientos? El innato rocío de la noche, la perdida esencia de las flores silvestres y el delicado murmullo de los árboles creciendo, lento, divino.

"sentidos." :3
Me encantan estas cortas piezas que potencian la caracterización de personajes =)

Cita:
–Es que… como decirlo… mis compañeros tuvieron la iniciativa de usarlo en ellos mismos sin temer a los posibles mutaciones que implican estar infectado.

cómo, las o.o

Cita:
-Entonces… yo soy… no sé ¿Un tipo planta? –preguntó nervioso al ver sobre el hombro la hojita de su látigo.

"no sé, ¿un" o "no sé. ¿Un" :3

Cita:
-Pues me llamo Joseph Victorino, de Cherrygrove City aunque me paso viajando de Johto a Kanto tratando de decidir a que Liga Pokémon retar.

qué o.o

Cita:
-Cyndaquil, es una gran decisión en el tipo fuego… ¡Espera no! –clamó la dama tardíamente.

espera, con minúscula :3

Cita:
Lo miraba de arriba abajo, el chiquitín incluso respetaba la distancia que había tomado, sin duda alguna era su Cyndaquil pero ¿Por qué se sentía amedrentado frente a él?

"pero, ¿por" o.o


En fin, esto es todo por ahora; nos vemos en el siguiente comentario =D

“Freedom is the right of all sentient beings.”
#35

Pokérus: The Real Disease - Chapter 7

Pokérus: The Real Disease - Chapter 7

Así es, no están soñando, está aquí, por fín llegó... pero primero a leer las historietas del periódico!... ah no, a responder comentarios :3

Spoiler
yony:gracias a la region de murcia por la fiesta para que puedas leer el capitulo! y tranquilo, que esto se pone cada vez mejor.

Demian:Sí, pobre de Ted no puede entender a Ana, pero ya sabes como dicen... (?) Así que un Scizor, eh? buena elección, solo si quieres perder tus manos por pinzas súper duras xD.

Danot Okino:Bien, todos los aquí presentes sabemos que el responder a comentarios largos no es lo mío pero bueno, gracias por leer, tú junto con algunos lectores más nos dan aliento de seguir adelante n_n


'Ora sí, como algunos ya lo esperaban gente, la séptima entrega de esta su serie favorita, Pokérus! =D

Capítulo #7
Riachuelo del Alma

Spoiler
-Divina causa y bendito efecto -suspiró con una pena imperceptible mientras respondía a sus instintos.

Eran aquellas las horas donde ningún alma vagaba por la noche y la simple presencia de la luna ponía en velo a toda sombra del paisaje. Por lo menos eso parecía desde la trémula fuentecilla donde estaba recostado el joven. Había sentido el indiscutible llamado natural, la necesidad de calentarse de una manera que jamás hubiera pensado.
Despierto en plena noche, sin saber la realidad entera, se había dejado llevar de su naturaleza al punto de inanición. Adormilado todavía, con pasos tambaleada mente coordinados, había llegado a la fuente y, fuera de sí, había metido por completo su cabeza en el torrente.
Así permaneció casi medio minuto, sumergido en las aguas como en un trance. Cuando el aire se le terminó fue que elevó la cabeza rápidamente. Con la vista en el cielo finalmente entendió lo que estaba haciendo. Sentía calor por su sangre caliente pero la parte de reptil le rogaba refrescarse.
Su cabeza mojada goteaba sobre aquellas negras placas mientras sus humanas garras peinaban para atrás la oscura suavidad de su cabello. En cuanto las manos abandonaron su rostro, reaccionó. Algo estaba distinto, no fuera de lugar, sino distinto de su humanidad.
Las brisas volvían a entorpecer sus rumbos y con un suave sopló le obligó a cubrirse con sus manos. -Es tarde… mejor mañana… - pensó cuando quiso revisar lo que tenía – Debe ser algo de Rayquaza… podré verlo mejor mañana de día...
A punto de girarse hacia el campamento sintió como si lo observaran. Raudamente dio la vuelta pensando lo peor. Nada, o por lo menos eso creyó hasta que algo le obligó a dar un paso atrás. Grácil sombra del destino, que se acercaba conforme él retrocedía. Esa presencia, efímera y eterna bajo los árboles, aquellos sutiles brillos de luna que se escapaban entre las hojas aunadas al misterioso susurro de los vientos sólo le hacían desear saber qué era eso. Continuó su marcha en reversa, buscando alejarlo de su campamento, cuando el inquieto legado de la luna le mostró lo que debía ver.
Era Ana, con sus ojos oscuros y quietos sobre el rostro del joven. Parecía adormilada, quizá sonámbula, creyéndose soñar. Sus ropas blancas a la estela nocturna le hacían ver como un fantasma y en su silencio daba la impresión de vagar en busca de almas.
Ted suspiró con gran alivio al notar que era su amiga. Tan poco familiar era ver su espectro noctívago que jamás la hubiera reconocido sin ayuda de la luz de luna. Mas no le sirvió de mucho pues nunca pudo ver como palpaba sus bolsillos ni que se cercioraba de tener todo a mano.
El viento sopló de nuevo, esta vez desde el norte, llevando hasta el olfato del joven el inconfundible aroma del alcohol. Fuertemente desnaturalizado, clásico del etílico de hospitales, expuesto con soltura en el aire. Curioso, debería comentarlo de inmediato a su compañera o por lo menos así lo pensó. Antes siquiera de poder decir algo ella se abalanzó sobre él, tomando sus manos rápida, certera, ya las tenía en su espalda, presas de la habilidad de la dama.
Bruscamente dominó al herido y con frialdad le obligó a sentarse en las raíces del árbol. Ante la mirada sorprendida del muchacho, ella le tomó como a un niño pequeño, levantó su camisa hasta los hombros y empezó a limpiar delicadamente las heridas que tenía en su espalda desnuda. Ted, nervioso, incluso sonrojado sólo pudo dejarse mover y manipular para evitar reprimendas de la fuerte dama. Pronto sintió una lagrima caer sobre su espalda, deslizarse sutilmente entre sus escamas.
-Ted… perdóname… - murmuró casi en sollozo –Me preocupé… tanto en arreglar mis errores que… no pude ver… cuánto daño causaba…

Detuvo sus manos, ligeras lágrimas dibujaban caminos sobre la piel, su voz se ahogaba, impotente ante lo que sentía.

-Yo… ni siquiera te dejé mejorar antes de salir a buscarlo… incluso ahora dudo si quiero encontrar a Alex para ayudar… estudiarlo o… sólo detenerlo –sollozó la dama, intranquila con lo que su propia mente le llevaba a pensar…

El joven se acercó suavemente a la dama y en un tierno abrazo la consoló. Con un tranquilo beso en su frente, ella terminó de separarlo y curando sus heridas siguió como si nada. Él la había enternecido, lo suficiente como para hacerle recordar de inmediato lo que hacía. Apresurando sus manos cubrió cada pequeño rasguño de su espalda.
Ella, sin duda alguna, era una chica poco convencional. Acariciaba las escamas como si nada, a pesar que el mismo dueño se ponía nervioso con tocarlas, curaba sus rozaduras y raspones cual toda una experta. Su compañero estaba sorprendido, no sólo por los tratos sino por lo relajante que resultaba saber que ella lo aceptaba con escamas y todo.

-Ted… aun hay algo que no comprendo… ¿Cómo supiste de la enfermedad?… si sólo deberías haber notado los cambios de Alex… yo no dije nada concreto del virus… además creo que de no saber nada… hubieras corrido atemorizado en cuanto salieran las primeras escamas… -dijo por fin, cuando ya había terminado de curarlo.

-Yo… encontré un diario tuyo y… empecé a leerlo –dijo con miedo de las reprimendas.

-Mmm… ya entiendo… prometo decirte las cosas a ti mejor, sois más confiable que un papel- confesó la dama con melancolía -Alégrate de que me siento tonta en este momento… en otras circunstancias ya te habría regañado bien…

El silencio volvió a envolverlos en plena noche. Ellos dos y la luna eran lo que contaba, aun con el nuevo integrante durmiendo como un tronco tras su agitado día y su Pokémon, descansando a la distancia. Ya no había nada que curar, no físicamente.

-Ted… lo siento, por lo de Rekku, de verdad debí ayudarte a buscarlo esa noche en lugar de ignorarlo… -confesó la dama, retomando un tema ocultado por ambos.
-Ya… tranquila… el error es mío… nunca debí tratarlo así… no tienes por qué disculparte, a fin de cuentas yo fui quien no le prestó atención, lo estuve ignorando, como si nada hubiese pasado –reclamó para sí la culpa, sentía que al final todo era su error.
-Igual... debe estar sólo por ahí y aun no podemos siquiera buscarle...
-Verás, no es por ser mala persona pero...viéndolo todo como está, a veces siento que Rekku hizo bien en irse, le respondí demasiado fuerte, debió haber creído que no lo quería cerca, es como... no lo sé, pero a veces pienso que nada de esto hubiese pasado.- declaró, comenzando a llorar silenciosamente.
-Ya... la culpa es de todo, las cosas pasaron y tengo la impresión de que ninguno podría haberlas detenido... incluso ahora, con un infectado más, debemos seguir tras Alex antes de que cometa más estragos, ¿No lo crees?
-Quizás... pero si vamos tras él se que algo malo pasará, sería como caminar en círculos dentro de un gran bosque, aunque parezca literal…-dijo lanzando una mirada tristona ante el extenso bosque -En pocas palabras, no llegaríamos a ningún lado…
-Sabes… muchos científicos han quedado sin rumbo un millar de veces, han flaqueado, pensando en desistir y, con todo, su respuesta suele llegar cuando menos lo esperan –quiso explicarle su compañera justo antes de llegar al punto –Lo mejor será dar tiempo al tiempo, ya podremos encontrarlo.

El joven nunca le respondió. Se quedó callado, sin ánimos de abrumar más el silencio nocturno. Otra brisa helada le obligó a bajar su camisa, no había notado lo desabrigado que ella lo había dejado. La dama sonrió con picardía. Sentía su conciencia tranquila. Finalmente ambas sombras de la noche se desaparecieron con la luna, acurrucándose a los pies de aquel árbol y buscando, separados, alguna manera de conciliar el sueño perdido.




‹‹Ah… ¿Dó… dónde estoy…? ¿Bajo un árbol? Y al lado otro, y otro más… ahora lo recuerdo… este es el Bosque Verde. Mi cuerpo se siente pesado… sigo cansado… ¡Qué sed tengo! Agua… la escucho cerca. ¿Quiénes son ellos? Ahh sí, los que me ayudaron… y raptaron también… Igual les agradezco una explicación. Lo había olvidado aun cuando mi… ¿látigo? ‘Eso’ me hizo cosquillas en la espalda.
Ellos siguen recostados, mejor los dejo descansar un rato más mientras voy por agua. ¡Qué suerte, está a unos pasos! Mejor me quito la camisa para no mojarla, no creo que les importe si la coloco entre sus bolsas. Este lugar es perfecto, posee agua, sombra y ¿luz…?››

Pensaba justo antes de que un mañanero rayo de sol lo iluminara. Sin comprender el porqué se estiró completamente, tratando de abarcar cuanta luz pudiera. Se sentía tranquilo, renovado, vivo. En éxtasis, enviciado de aquella natural energía, ese calor sencillo que ahora le provocaba abstracción. Sencillamente le encantaba ese sentimiento.
Así se mantuvo por largo rato, respirando hondo, quieto y en silencio, hasta que una nube pasajera le quitó el rayo de sol. Casi un desalme le dio, al pensar cuanto había disfrutado ese baño solar. Recordó de inmediato las veces en que su compañero Tobi hacía lo mismo por las mañanas y él, sin saberlo, lo interrumpía.
Pensativo terminó de llegar a la fuente e inconsciente empezó a tomar el preciado líquido con las manos, bebiéndolo raudamente. No llegó a contarlas pero sí recordó haberse cansado los brazos de tanto beber. Tampoco había notado el porqué de sus nuevas necesidades.
Cuando estuvo satisfecho fue que pudo percatarse de todo. El sol le había devuelto la energía y el agua, calmado su apetencia. Se sintió extraño, pero era inevitable por lo que al rato prefirió ignorarlo.
Inclinado su cabeza hacia adelante, pensó en todo lo que había pasado. Desde que decidió iniciar su viaje, la indecisión entre las regiones, el encuentro con el prófugo Alex, conocer a sus raptores y la misma noción de estar infectado. Sí, ya había terminado de despertar y sentía claramente su látigo menearse bajo la camisa. Era divertido, a la vez que un tanto incómodo. Rio por lo bajo mientras se enderezaba, sacando aquel vestigio vegetal de entre su ropa.

-¡Ohh…! –se sorprendió al elevar el rostro y encontrar a su compañero Pokémon dos pasos a la derecha.

Estaba consciente de su miedo y guardaba la distancia con prudencia. El muchacho le agradeció con pena, antes de ceder un incómodo silencio. Ambos parecían comprender bien su predicamento, a pesar de todo su Cyndaquil no lo dejaría sólo.

-Yo… Tobi… perdona mi miedo… -comenzó con voz trémula, tristona, inevitablemente decaído.

Un triste gemido de confusión fue su respuesta. Cerró sus ojos y buscó consuelo en el resto de sus sentidos, no quería que su amigo lo viera tan aplacado. Lentamente se fue entregando a la naturaleza que le rodeaba. Mas la calma que deseó encontrar en el silbido del viento, el suave correr del agua cercana, el bosque surgiendo en cada respiro fue cambiado por el quejar de la tierra y el crujir del fuego.
Aterrado y sudoroso despertó de su pensar y mirando al oeste concluyó su perplejidad. A la lejanía, una altísima columna de humo se elevaba peligrosa y algunos árboles cercanos caían como simples hojas del otoño. Todo en orden, con un ritmo aterrador podía ver el paso de lo esperado. No tuvo mucho tiempo para reponerse. Antes de lo pensado sus compañeros le trajeron la bolsa y su camisa, tenían la radio encendida con algo de estática.

-¡Debemos movernos rápido! –le informó Ted mientras amablemente tomaba al Cyndaquil y lo acomodaba en la mochila del muchacho.
-Según la radio hay un extraño incendio cerca de las garitas de la Liga Pokémon en la Meseta Añil… justo al oeste –señaló Ana, arrojándole su camisa en la cara.
-Pues permítanme acompañarlos… no puedo dejar que su amigo continué infectando entrenadores… no quiero que el destino los haga temer o atemorizar a sus propios compañeros Pokémon… -argumentó Joseph con voz seria.
-¡Adelante entonces! –aceptó el joven sin dudarlo.
-¡¿Pero qué dices?! –replicó la dama contra Ted justo antes de dirigirse al otro- ¡Tú quédate aquí! ¡Aún no sabes cómo usar tu cuerpo, podrías herirte! ¡Es peligroso!
-Todos los viajes son peligrosos… -le aclaró su compañero con tanta calma como pudo.

Ella respondió con silencio, en tanto se recordaba a sí misma, antaño, respondiendo con esa misma frase a sus padres. “Él ya se arriesgó a viajar a Kanto… no puedo detenerlo si quiere seguirnos” pensó para sí mientras se acomodaba los lentes.
Touché. Eso era algo que no podía refutar. Mantuvo su silencio ante aquel presagio del pasado, vivo emblema de su karma. Los varones la observaron, pensando una y otra vez: El que calla, otorga. Rápidamente terminaron de arreglar a Joseph y, sin charla ni demora, dejaron el claro con una esperanza inesperada.




-¿Y cómo diantres pasamos? –reclamó el novato en absoluto nervio.

Caminaba de un lado al otro, tenso, preocupado, seguido por el hocico de su pequeño Cyndaquil. Aquel látigo de su espalda se movía igual, rítmico e inquieto como su dueño. Ya sentía que era el final de su camino, sin importar la decisión de sus compañeros él ya no podría continuar.
No obstante ellos permanecían calmados, imperturbables ante lo que se les presentaba. No lo soportaba, él muriendo de nervios y ellos dos más frescos que una lechuga. Y para rematar, su ruta enfrente. Sentirse tan cerca y tan lejos nunca había sido tan difícil para Joseph.
Allí estaban, de estructura simple y significado magistral, erigidas para probar la valía de quien mereciera cruzarlas. Eran las Garitas de la Liga Pokémon. Aquellas que únicamente cedían el paso a los entrenadores según la cantidad de medallas que habían obtenido en su viaje.
Los viajeros se refugiaban tras unos arbustos, desde los cuales se podía ver la primera garita. Lo suficientemente lejos para no ser escuchados pero tan cerca que distinguían sin problema a los guardias.
Ese era el nido de nervios que azoraba al novato. Joseph aun no tenía ninguna medalla de gimnasio. Fuera como fuera el guardia no lo dejaría pasar con un estuche de medallas vacio. En cambio, Ana y Ted no parecían preocupados en lo absoluto. Tenían un plan que les parecía tan tácito que no dijeron nada al nuevo.

-¡Hey! ¡¿Alguno me escuchó?! –reclamó Joseph de nuevo, seguía nervioso.

Ambos lo miraron y rieron sin evitarlo. Ya era gracioso el no haber tenido tiempo de cambiarse de ropas, ni darse un remojón y desayunar sobre la marcha, más ahora verlo perder los estribos por un problema de fácil solución.

-Vamos, tranquilízate –comenzó Ted tratando de calmarlo –Es sencillo, yo te doy mis 8 medallas de Johto y uso las 8 de Kanto para entrar. Ana tiene las 8 de Hoenn y las 8 de Sinnoh, esperamos que los guardias le permitan entrar con ese set de 16.

El tercero quedó con la boca abierta. No daba tregua a lo que escuchaba y menos a lo que veía, cuando ambos sacaron sus estuches repletos. Sabía que el joven era entrenador, pero no que había calificado para la Liga Pokémon de las regiones vecinas, y de la dama sólo creyó que investigaba pero bien guardado tenía en secreto 16 medallas de regiones extranjeras.

-¡Déjalo! –pidió la dama cuando pudo contener su risa –Nos conocimos ayer, no podemos esperar que conozca nuestras vidas.

Hasta ese momento fue que Joseph encontró tranquilidad. Aun tembloroso recibió de manos de Ted el estuche con las medallas de Johto, imaginando aquel día en que podría tener las suyas en sus manos. Ana había acomodado sus dos estuches a la mano, mientras los varones prefirieron guardarlos hasta el momento correcto.

-¡Momento! –los detuvo la dama justo antes de dirigirse a la garita –Primero revisión de porte.

Los dos la observaron extasiados al ver como ella los estudiaba con la mirada, antes de dar su lista definitiva de arreglos. Estiró las mangas de Ted y arregló su cabello para cubrir sus escamas, escondió el látigo de Joseph entre sus ropas atándole suavemente la hoja a su pantalón, para que no se moviera tan sospechosamente. Adicional a esto, se dio una miradita en el espejo y sin mucho maquillaje dijo estar perfecta. En último lugar pudieron encaminarse a su destino. Sin tregua ni cuartel llegaron frente a los guardias de la primera garita.

Uniformados de azul añil, pantalones planchados, camisas arregladas y gorras ataviadas con el símbolo de la Federación de la Liga Pokémon. Dos caballeros altos, uno blanco y el otro de piel clara, ambos de cabello negro, eran quienes custodiaban la primera puerta.

-Lo sentimos, esta semana se está realizando un torneo privado en las arenas y por lo tanto los integrantes de la Elite 4 no podrán atenderos… lo sentimos –dijo el guardia de piel blanca, trataba de ser amable pero estaba seguro de que entenderían.

Una ola de desolación invadió a los viajeros, casi apropósito, pensando que su “desilusión” podría servir de algo. Mas la dama supo que debían recurrir a lo literal si querían lograrlo.
-¿N… no… podríamos acaso… entrenar en Calle Victoria hasta que si puedan vernos? –dijo Ana, con la voz quebrada y llena de fingida duda.
-Lo siento… -
-Ohh pero Joaquín ¿No te parece injusto? –interrumpió el otro guardia mientras miraba a la señorita –El reglamento dice que debemos dejar pasar a cualquiera con las medallas en regla para poder retar a la Liga Pokémon. El que la Elite 4 no pueda atenderlos hoy mismo no significa que no puedan pasar las garitas y esperar en el Centro Pokémon de la liga, o como ella misma dijo: Entrenar en Calle Victoria.
-Este pues… sería bueno que mejor preguntáramos a la jurisdicción… Lástima pues que nuestros radio transmisores se dañaron –aclaró el primero, pensando en que hacer.

Su compañero tenía razón, pero él mismo no estaba seguro de que los invitados al torneo estuvieran de acuerdo. Sin embargo reglas son reglas y al final les dejó escuchar las ínfimas palabras que querían: -Medallas de Gimnasio, por favor.

Ted fue el primero en desglosar su colección, el guardia les dio un vistazo rápido y dijo que todo estaba bien. Luego pasó Joseph, que inconsciente estaba sudando frío en su espalda y recogiendo el sudor con la hojita de su látigo. El segundo guardia lo vio y dijo igual, todo en orden. Mas llegó el turno de la damita y las cosas no se vieron tan bien.
El primer guardia vio las de Hoenn, el segundo las de Sinnoh. Uno se quitó la gorra y se rascó la cabeza en tanto el otro buscaba algo en su manual. Estaban demorando mucho como para dejarla pasar fácil.

-Lo sentimos señorita… las medallas de Hoenn sólo son válidas para la Conferencia Siempre Grande y las de Sinnoh para la Conferencia Lirio del Valle -respondió apenado el guardia de piel clara.

-Pues regístreme, que soy la invitada # 13 al torneo que empieza hoy –dijo autoritariamente la damita entregando furtiva su tarjeta de entrenador, sin notar siquiera la estupefacta reacción de sus dos compañeros.
Wanna have a bad time?
Spoiler
#36

Re: Pokérus: The Real Disease - Chapter 7


esta vez no comentare cap por cap, que me tardo tiempo @_@
me causa risa el fic, hay pokehumanos D:!
tambien te dije por msn varias cosas que no entendi, me causaron gracia y quise comentar D:
ahora lei el cap de tedo, no me vi venir eso de las medallas, y menos que ana estuviera en el torneo P__P
es cualquiera eso que johto no tenga liga unica, eh???? u_u
yo nomas tengo 8 medallas de odissey (?)
calle victoria, donde te envenenan los Golbat y te curan usando Haze :/
cuantos recuerdos e historias D:
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#37

Re: Pokérus: The Real Disease - Chapter 7


Genial e.e una unión en masa es lo que quiero MUAHAHA así las personas cambiaran y dejaran de ser tan imperfectas (?) en fin, buena descripción, explicaciones muy buenas pero con un toque muy fantasioso (un poco como el de mi gusto), unos huecos que se ven por ahí, como el de donde se fue la primera infectada de Pokérus >_< seguro que los Tauros le hicieron cosas malas (?) y por eso tiene pokérus, bueno es una teoría, la chica se convirtió en una vaca? , ¿Por qué se convirtió en Victreebell si recibió daño de un semi-Charizard? ¿Hasta donde podrá propagarse el virus a los afectados? son varias preguntas de suspenso que se te plantean al leerlo e.e pero es muy bueno eso

-- 21 Oct 2011, 19:16 --

Genial e.e una unión en masa es lo que quiero MUAHAHA así las personas cambiaran y dejaran de ser tan imperfectas (?) en fin, buena descripción, explicaciones muy buenas pero con un toque muy fantasioso (un poco como el de mi gusto), unos huecos que se ven por ahí, como el de donde se fue la primera infectada de Pokérus >_< seguro que los Tauros le hicieron cosas malas (?) y por eso tiene pokérus, bueno es una teoría, la chica se convirtió en una vaca? , ¿Por qué se convirtió en Victreebell si recibió daño de un semi-Charizard? ¿Hasta donde podrá propagarse el virus a los afectados? son varias preguntas de suspenso que se te plantean al leerlo e.e pero es muy bueno eso


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Lee mi Fanfic: Pokémon Shi Daos


#38
Bueno como dije que queria leer un fic, ofreciste este y lo estoy haciendo

Primer Cap:
Spoiler
Bueno en realidad me gusto a medias, primero me encanto la trama, la descripcion de todo el lugar, de los personajes, de las acciones, etc.
Esto anteriormente mensionado en un punto me saturo y no me empezo a gustar tanto

Lo del Rayquaza, me parece muy extraño, este chico Ted sino me equivoco esta muy loco al inyectarse sangre de el, esta completamente loco



PD: sino actualizan antes de que lea los demas cap, yo edito esto
Firmas

#39
Hello Nove!

Bueno paso por aquí ya Q te dije Q seguiría tu fic pero tenias Q darme tiempo, me tarde mucho leyendo el primer cap pero si me gusto es super llamativa la historia y el nombre también me gusto mucho ^^ :)

Ire comentando a medida que vaya leyendo capítulo por capítulo para no irme perdiendo :p

Primer Capítulo
Esta super rlz, lo niña y el otro se convirtió en padre de un Rayquaza bebe pero bueno algo es algo, me gusta tú forma de describir corta pero concisa, no dejas nada a la imaginación y das una imagen exacta de como tú ves y son y se deben ver los personajes, y mi pregunta es por que esa niña estuvo tanto tiempo perdida? Que le habrá pasado? Bueno aún me quedan muchos caps por leer, así que leeré y leeré para saber


Segundo Capítulo
Este capítulo me gusto bastante, no se porque a veces me dan risa alguna que otras cositas, ahora por metiche le comienzan a salir escamas y a aumentar su fuerza eso si es bueno, aunque las escamas no tanto, el dragoncillo me lo imagino y lo imagino muy saltarín y todo eso, Ana es una mala persona(?) castiga a cualquiera si no hace las cosas como ella quiere, ojala la boten del laboratorio(?)y Alex, bueno para mí él es un envidioso, y yo a la vez lo envidio porque ahora puede escupir y después volar? Lo envidio!! ¬¬


Tercer Capítulo
Este capítulo en especial me gusto bastante por la forma como lo describes, com un diario, y enserio Ana es como que mucho con demasiado gruñona y amargada, y ya me quiero imaginar que hara el profesor cuando vea a Alex, y mi pregunta como tal es: ¿Por qué a Ted no se le ha desarrollado tan rápido el pokérus como a Alex? ¿allí entra en juego la forma como lo contrajeron? ¿Y si el pokérus te transforma en el pokémon del que lo contrajiste, porque la niña sigue siendo niña?


Cuarto Capítulo
Ahora sí comienza la acción, este capitulo fue super, viniste a quitarle el trono mal ganado a Crepúsculo para adueñarte tú de él.

Me gusta como se desarrolla la acción aquí, cada detalle esta bien explicado y detallado sin llegar a ser aturdidor, con esto me refiero a que detallas todo muy bien sin muchas palabras o algo por el estilo, el capítulo fue corto pero me gusta así, me he divertido mucho leyendo, Rekku, tan bonito defendiendo a su "padre" y Alex ese lo es es un Mal-Ditto! ^^ pero las pagara!


Quinto Capítulo
Wow, ya no podría decir cual es mi capítulo favorito, en realidad el fic em gusta bastante, y ahora que? un nuevo infectado? sería super, mejor colocale mi nombre a ese, yo quiero ser parte de la historia! (?) no de verdad,Alex ya se volvio loco, el poder y la ira lo consumen.

Sin nada más que decir de esté capítulo, seguiré con el siguiente. (aún por leer)


Sexto Capítulo
Más fino un nuevo integrante al equipo de los Pokehumans? yo ni se como los llamaras, A ver ya hay 3:

1 Fuego: Charizard
1 Planta: Victreebel
1 Legendario: Rauquaza.

Faltan los tipo agua, hielo, veneno, roca y etc, etc, etc (?)

Tengo que decir, que al leer lo del látigo, senti algo de asco, no se porque, pero sentí asco :P sim embargo despues se me quito, pero no más al pensar que un látigo saliendo de mi nuca? tendrian una muerte más para contar en mi programa favorito "Mil Maneras de Morir" Muerte por asco!


Séptimo Capítulo
No puede ser, el último capítulo (publicado) ya estoy esperando el siguiente, me gusto mucho este, fue interesante me llamo la atención lo de las medallas, era algo que no me esperaba en lo absoluto, pero hay algo que no entendi, abajo te lo dejo:

Mejor me quito la camisa para no mojarla, no creo que les importe si la coloco entre sus bolsas. Este lugar es perfecto, posee agua, sombra y ¿luz…?››


sentía claramente su látigo menearse bajo la camisa.


–señaló Ana, arrojándole su camisa en la cara.


Esa es mi duda, ¿tenía o no puesta la camisa? ¿o se quito la camisa y se quedo en camiseta o franelilla (como digan en el país de cada cual)?

Y Otra pregunta:
Cita:
con pasos tambaleada mente coordinados


¿tambaleada no va pegada de mente? es decir, ¿Tambaleadamente?

Somo lo recalco por que así lo vi, pero según el corrector del foro tal cual tu lo colocaste esta bien, pero a mi parecer debería de ir pegado, pero es una duda y quisiera que tú me la aclararas!



Eso es todo, fueron largas horas leyendo con gran entusiasmo y poniendome al día, espero que lo sigas, a cada rato me reía porque hay partes que de verdad dan mucha risa, y creo que ya es hora de que le avisen al profesor Oak de lo que pasa con Alex y Ted, y lo que produce el pokérus en los humanos, yo creia que el humano se contagiaba de pokerus y se transformaba en base a el pokémon que lo contagio tal cual le sucedio a Ted, pero Alex se esta conviertiendo en Charizard y a el lo contagio un Rayquaza igual que a Ted, de hecho el mismo, pero vi que lo explicaste arriba, solo estaba diciendo que eso era lo que creía antes de leer los siguientes capítulos! ^^

Espero con ansias el siguiente capítulo, apresurate! ^^

Bye.

PD: Les gusta mi nuevo avatar? ^^

Baby we are the New Romantics Come on, come along with me
Heartbreak is the national anthem We sing it proudly

#40

Capítulo #8: Dilemas camino a la victoria.

Capítulo #8: Dilemas camino a la victoria.

Hola a todos! A que creían que había matado a B.Yagami y por eso nos ausentamos!? (?) Hahaha, tranquilos, estamos bien de salud ambos, aunque algo ocupados, lo admitimos.
Volvemos con este fic y los comentarios:
Comentarios
Fabri: Hehehe si, es una manera de expresar que los personajes tenían una vida distinta y por razones del destino terminaron en el laboratorio del Prof. Oak. El #13 de la lista es el número de invitado, lo que demuestra que Ana estaba invitada al torneo y planeaba no ir hasta que pasó lo de Alex.

xpokemaster: Gracias por leernos XD La chica origen del Pokérus le pidió al Profesor que la llevara donde sus familiares, la misma noche que Rekku la mordió. Joseph tiene un ADN que corresponde a Victreebel, así si te infestaras tu ADN podría corresponder a cualquier Pokémon existente ya que es un código único. Por las dudas y el suspenso no te puedo contar más D:

juancruz09: Te agradezco que nos leyeras y en serio perdona si no habíamos actualizado hasta ahora. Y sí, Ted está loco y sus escamas son la prueba XD

Krillin: Wao, me alegra mucho saber que te gustara. Tratare de responder uno a uno tus comentarios. Primer capítulo, el caso de Katja es especial y a su tiempo se sabrá la verdad. Segundo capítulo, sin duda Alex y Ted tienen su drama pero ni hablar de Ana, su manera mandona de ser es algo cute (?). Tercer capítulo, más que la forma como lo contrajeron es la manera de evolucionar de la enfermedad, cada persona reacciona de forma distinta a las infecciones aunque llevan un patrón que creo habrás notado es el cambio de humor, algunos cambios físicos y emociones fuertes. Cuarto capítulo, Rekku es un amor y Alex tiene motivos, poco relevantes pero motivos al fin y al cabo. Quinto capítulo, un infectado más producto de la ira ciega de Alex, de verdad que nadie está seguro con ese loco suelto. Sexto capítulo, yo prefiero llamarlos infectados, suena muy a “enfermedad de fin del mundo”; respecto al látigo tenía que darle nombre y además es tipo planta, eso que no te ha dado por pensar que puede sentirlo y moverlo a voluntad. Séptimo capítulo, que pena o////o es un error mío lo de la camisa; él se la quita para lavarse la cara y luego se la regresan, lo del látigo fue un fragmento que se me pasó quitar antes de pasarlo al foro. De verdad gracias por leernos :D

Ahora sin más preámbulo ¡El capítulo!
Capítulo #8
Capítulo #8
Dilemas camino a la victoria


Sin lugar a dudas, Joseph jamás podría quitar de su mente el recuerdo de la impertérrita seguridad de la dama, aun conociendo luego todas sus verdades. De cómo miraba firme y solemne el actuar de los guardias hasta la seguridad de continuar su camino.
Habría deseado saberlo todo, preguntarle en cuanto fuera prudente, mas el poco tiempo que había pasado con ese par le había enseñado a no cuestionar fácil el actuar de la chica.
Su compañero varón también seguía con cautela, le veía entre el asombro y la especulación. -¿Cómo Gyarados la dejaron pasar con un número cualquiera de la lista? ¿Acaso ella estaba realmente dentro?-pensaba mientras sentía el ardor de la caminata. Volvía a aguantarse sus preguntas, pensando si tal vez ella poseía un mazo de cartas bajo la manga.
Ella permanecía intacta, pensativa, tal cual nadie cuestionara sus acciones. Seguía guiando la marcha rápida, que había pasado desde un calmado caminar hasta perder la primera garita y correr a través de las demás, inéditamente vacías. Finalmente, algo cansados, decidieron caminar rápidamente por la séptima y octava de las garitas.
El abandono de guardias los tenía sin mucho cuidado, deberían estar alarmados si Alex realmente estaba cerca. Además poder pasar de manera rápida todas las barreras les daba cierta tranquilidad.
El novato era quien estaba ciertamente sorprendido, emocionado, Joseph jamás pensó que podría ver tan pronto el camino soñado, cúspide entre los entrenadores llegar a pasar cada una de las garitas y posarse en la base de la Calle Victoria. Y allí estaba, sin siquiera haber iniciado su viaje ni ganar alguna medalla, con una relación con los Pokémon más fuerte que cualquier otro entrenador y un norte distinto al que había tenido cualquier otro que pisara esa magnífica tierra.
Ted, en cambio, sentía cierta nostalgia de aquellos caminos. Hacía ya mucho tiempo que no pasaba por la liga, que sus deseos eran viajar sin mirar atrás y sin volver sobre sus pasos. Pero también estaba allí, recordando todas sus proezas personales, siendo guiado a futuro, arrastrado de su pensamiento en pasado. Cada piedra del camino, árbol cercano, ladrillo de garita, le sonaba algo distinto, quizás porque en su momento paso por allí con ansias de pelear y ahora con temor de llegar a una batalla inevitable.
Todo eso, aunado al misterio de la dama, era el aire que se presentía camino a la Calle de la victoria. Ana sabía lo que le esperaba, de ninguna otra manera su táctica funcionaría. Habían cosas que debía superar, quisiera o no, en ese momento. Poco caso hizo al silencio de sus compañeros, estaba tan sumida en su mente que, de a milagro, notó el imponente altozano que se aparecía ante ellos.
Sumisa y majestuosa, cima de todos los sueños, se elevaba la Meseta Añil. Con sus ancestrales historias, talladas en firme roca, daban paso a su único acceso terrestre: Calle Victoria. Besando los pies del alcor brioso, retando a la vista y la melancolía de cualquiera que alguna vez pasase por allí, dejaba entrever el camino pedregoso que llevaba hasta ella.
Y allí, discreto, relativamente pequeño y arraigado por el tiempo, se encontraba un campo de batalla. Pares de gradas oxidadas y líneas de blanca, desdibujada estela, marcaban las dimensiones del lugar. Todo parecía planeado para escapar del mundo, de las miradas indiscretas, de la prensa, dejando paso sólo a quienes realmente disfrutarían de ese espectáculo. Ciertos líderes y celebridades de la batalla llenaban los asientos marginados por el terreno, vitoreando a los guerreros en su lucha. Sin duda, era aquel el torneo privado que anunciaron los guardias, el mismo evento donde la dama, al parecer, estaba invitada.
Cautivador, tantas cosas que podrían pedir para tener una batalla, quizás el estadio más grande del mundo o el mejor equipado, mas se conformaban por el olvido de las eras, un terreno abierto y buenos amigos alentando la cruzada. Los jóvenes entrometidos permanecieron a la distancia, estaban allí gracias al amparo del entrenamiento y sabían que no debían interrumpir nada.
Ana y Ted pensaron en bordear el campo de batalla sin que nadie los notara, pero les fue inútil al sentir los embates del pasado atrasarlos en su camino. Joseph ni siquiera pudo moverse de esa primera instancia, donde podía ver con claridad la pelea que se estaba dando en ese momento. Todo acompañado por un crepitar ostentoso, propio de las grandes batallas, que los sumía en una atmósfera de fascinación.
Los estruendos no eran más que colisiones entre dos grandes celebridades: Cynthia, la elegante y hermosa campeona de la región Sinnoh, y Lance, el mejor Domador de Dragones en todo Johto, también conocido como campeón de dicha región.
La batalla parecía ya casi tocar su final, último round entre Dragonite, el caballero amarillo de Lance y Garchomp, el dragón torpedo de Cynthia. Ambos combatían con garras y dientes, Garra dragón, Dragoaliento, Ataque de Ira, técnicas de especia dragón chocaban contra el contrincante de cada quien, era una batalla demasiado reñida.
Un sincero suspiro de melancolía salió de la investigadora en cuanto reconoció con tristeza que era inevitable ese momento, cuando acabara la melodía de guerra y el canto de la batalla, ella le buscaría con la mirada. Y se encontró de frente con un fantasma del pasado, siempre regia, siempre alta, el recuerdo furtivo de un rival aciago y, al tiempo, una amiga eterna, que sin importar todas las pruebas seguía cumpliendo sus promesas.
Volteó la mirada tratando de esconder su enternecido temple, sólo para ver a su compañero en la misma reacción. Con la mirada fija admiraba la sombra de un viejo conocido, no tanto de guerras y matices de lucha, sino del amor que profesaba una musa. Su mente tramaba y tramaba, pensando si el tiempo había sido tan piadoso con él y despiadado con el resto del mundo.
En cambio, el novato seguía con el corazón en la garganta al ver tanta grandeza disputando en el campo de batalla. Ni en sus más locos sueños imaginaría ver a sus héroes luchando de esa manera.

-Ahora veo porque son tan conocidos...- dijo Joseph en voz baja y con pena, mientras Ted le respondió con voz fría y certera. -Tranquilo, mi cuñado no hace más que jugar con ella, deberías verle verdaderamente en acción-.
El joven Victorino no sabía cómo reaccionar, si lo que dijo era para sus adentros, ¿Cómo pudo él escucharlo?!

-¡Venga Lance deja de jugar ya!- espetó Ted hacia el campeón de cabello rojizo, indignado por su mitigado proceder y olvidando por completo el sentido de encubierto.

-Esa voz... por el amor de Arceus que no sea quien creo que es...- pensó Lance mientras tramaba su próximo movimiento y lanzaba rápidas miraras en todas las direcciones, buscándolo.

Súbito, sintió la inspiración que le faltaba. Quizás debería probarle a los presentes su ilustre legado, en lugar de sosegarlo.

-Dragonite, ¡Draco Meteoro ahora!!- le ordenó al 'caballero amarillo'.

Éste le hizo caso de inmediato y sus ojos comenzaron a brillar en un azul turquesa, mientras el cielo se oscurecía y comenzaban a caer meteoros hacia su contrincante Garchomp, dándole de lleno y un golpe crítico bastó para dejarlo rendido en el suelo, para asombro de todos.
Súbitamente los ánimos se caldearon vitoreando, sin escatimar alegrías, el logro del campeón de Johto.
Pero no les duró mucho el encanto, cuando el precioso dragón azulado se levantó silente, sin prisa ni suerte, para continuar con la batalla. A tiempo se encontraron ambos titanes, danzando con orgullo un tango de muerte donde el primero que mostrara debilidad caería seguro.
Todas las miradas se posaron en el precioso espectáculo, cúspide de una vida de adversidades y experiencias, guardando el aire esperaban el final. Más ninguno pensaba fallar, siquiera la tensión del campo de batalla, ante la noble cruzada que precedía a aquellos dragones. Pero todo debía terminar ahora…

-¡Garra Dragón!- gritaron al unísono ambos combatientes.

Quizá el magno tiempo pudo haberse detenido sólo para mirar aquella insana pasión con la que batallaban en ese momento, quizá el humilde espacio les dio un lugar especial en el universo para que liberaran sus demonios internos, quizá hasta la muerte misma dejó sus aposentos para cerciorarse que ninguno llegara antes o después a sus dominios. Y así como se magnificaban ante el universo, también lo hacían ante el menudo público que los observaban boquiabiertos, esperando impacientes el desenlace final de aquella batalla entre colosos.
Una nube de polvo los separaba de la respuesta ante la mirada fija y seria de cada uno de los campeones. Repentinamente, el domador de dragones bajó su semblante y sonrió con deje para sorpresa del joven Teddo. Al tiempo, la excelsa damisela vestida de ébano suspiró entrecerrando sus ojos ante el resultado.
Casi llamados por la intriga, empezaron a soplar los vientos disipando el polvo. Y allí yacía derrotado nada más ni nada menos que la soberbia de pensar que alguno de ellos había ganado. Ambos dragones estaban vencidos en el campo de batalla, sin fuerzas para seguir, sólo esperando que sus maestros los llamaran de vuelta a sus Pokébolas.

-Regresa, amigo mio… -ordenó Lance mientras estiraba su brazo, con Pokébola en mano, para llamar a Dragonite.

-Peleaste muy bien querida –comentó Cynthia retirando a su estimada Garchomp de la batalla.

Algo apresurados, se encontraron ambos contrincantes en medio del campo de batalla y con un suave apretón de manos conciliaron el empate definitivo. De nada les servía discutir en un amistoso que deseaban tener desde hacía tiempo y que, al final, había llenado sus expectativas. Además de que los dos tenían algo más en su mente. En cuanto pudieron, comenzaron a buscar con la mirada a aquellos que no deseaban enfrentar ese momento.
Y allí los vieron, el sueño de una y la pesadilla del otro, como si estuviesen destinados a encontrarse en ese momento. Ante el asombro de los presentes, Lance se precipitó fuera del campo de batalla, directo a donde estaban los esperados intrusos.
Unos pasos más y estaría frente a frente con su entrometido cuñado. Traía gafas de sol, para ocultar su nuevo color de ojos, y una gorra que no era muy distinta del resto, con un estampado de Pokéball como es de costumbre en los entrenadores. Su cabello se colaba por la parte de la nuca para cubrir alguna que otra escama intrusa por ahí. Una camisa verde de manga larga sin cuello con unas pequeñas estrellas en la parte del pecho que combinaba con los jeans rotos y decolorados que llevaba. Toda una pintura si se consideraba el linaje que debía profesar.

-¡Por el cuerno de Dragonair! ¡¿Qué haces aquí…?!–clamó el sorprendido domador sólo para ser interrumpido por la campeona que tras de sí llamaba – ¡Ana! -.

La miraba y la miraba, y sus ojos no se engañaban con el semblante nervioso que tenía la investigadora al notar que finalmente la encontraba. Había mantenido su promesa y hasta ahora veía los frutos de su esfuerzo, que cada campeonato que tuvieran ella siempre sería la séptima de la lista de invitados, su amiga sería la treceava. Y allí estaba la número trece, cruzando tímidamente los brazos sobre su gabán blanco, rogando que la campeona no le preguntara nada de su paradero.
Para su pasajera suerte, un estruendo desvió la atención de todos hacia el bosque. Los espectadores en las gradas y los campeones miraban absortos como una parte lejana de la verdosa franja era avasallada por llamas, en tanto se disipaba el ruido de una aparente explosión. Sólo la investigadora y sus compañeros sabían lo que eso significaba.
Aun cuando el sorpresivo incendio consumía su interés, la dama estaba preocupada por otra cosa. No era más que un extraño, relajante aroma que había percibido hace poco y se incrementaba conforme las cosas sucedían. La intuición le hizo voltear hacia Joseph y su fachada terminó de darle la respuesta.
El novato estaba hecho un mar de nervios, sudando y tembloroso como una hoja, pensando en sus ídolos tan cerca de él y lo que esperaba en el bosque. Tanto era su desasosiego que podía notarse un airoso vaivén en su espalda, bajo su camisa, seguramente involuntario. Sin duda alguna, esa esencia tan curiosa provenía del joven y era justo lo que necesitaban para salir de los presentes.

-Sé lo que guardas… -le susurró Ana al oído, dándole una pequeñas palmadas en el hombro – ¡Libéralo y gana algo de tiempo para nosotros! -.

Joseph estaba pasmado y algo confundido, pero sabía perfectamente que hacer. Lentamente trató de relajarse, liberando desde su novel látigo un polvo azulado de aroma relajante. No tardó mucho en hacer efecto, al punto que casi duerme a sus compañeros de equipo que estaban más cerca. Presto, Ana tomó la mano de Ted y lo arrastró tras ella camino al bosque. Ninguno notó la ausencia de sus problemas.
El resto del público, que apenas estaban buscando maneras de saber cuál era el problema que había, ya estaba empezando a bostezar. En sólo un par de minutos todos los presentes estaban profundamente dormidos, mientras la niebla azulada de polvo somnífero los rodeada. La única figura en pie era el alto y delgado novato que los había dormido a todos.

-Chicos… no demoren… –suspiró el joven al ver el somnoliento paisaje que acababa de provocar y sin siquiera pensar en un par de almas que faltaban entre las estrellas que dormían.

***


-¡No sabía que Vic era tan fuerte! –comentó el entrenador mientras corría y se abría paso por el bosque con cierta ligereza.

-¡Sus nervios lo hicieron todo! –le respondió la investigadora, que ahora le seguía entre el follaje tratando de llevar su ritmo -¡Estaba tan ansioso por todo lo que estaba pasando que su cuerpo empezó a tramar esa defensa! -.

Y en efecto, aquel complicado regalo de la naturaleza les había permitido dejar atrás a cualquiera que pudiera entorpecer la operación… o por lo menos eso creían. Perdidos en la conmoción, tardaron en notar el ingenuo par de huellas que se dibujaba cerca de donde estaban.
Un quejido suave, más un gruñido, fue lo único que dijo Ana al sentir como Ted se paraba en seco y que por poco lo arrolla al seguir corriendo. Enojada, estaba a punto de reprenderlo cuando vio las sutiles marcas en el suelo. Un par de botas, un par de tacones.

-No puede ser… -clamaron al unísono, reconociendo las huellas.

‘¡Debí imaginarlo!’ condenó la dama en su mente, pensando que debió encargarse de ellos antes de salir huyendo. Sin embargo, eso es lo que nos deja el miedo, una brecha donde pensar es lo último que consideras hacer. El joven entrenador, preocupado, le apresuró el paso a su compañera que parecía abstraída en aquellas huellas.

-¡No podemos detenernos! –exclamó Ted mientras espabilaba a su compañera, pensando en el paradero de los campeones continuó –Ellos creen que pueden manejarlo ¡Pero no! ¡Alex podría lastimarlos… o peor!

En ese momento comprendió todo. Ese era el punto donde debía analizar todo. De nada les servía correr y correr sin tener una dirección, en especial cuando las huellas se volvían más tenues, difíciles de rastrear. Sin hacer mucho caso al mundo, Ana decidió cerrar sus ojos. Pensativa, notó como el exaltado se detenía también, esperando una respuesta definitiva de aquel extraño ritual de meditación.

-Teddo, es por aquí -dijo la joven investigadora apuntando a la que creía la dirección correcta, se sentía guiada por su instinto. No sabía cómo pero se sentía rastrear el origen de las llamas en el vasto bosque de La Meseta Añil.

En efecto, después de algunos momentos de caminar en la dirección marcada por la dama, encontraron al gran domador y a la damisela encantadora, campeona de Sinnoh al borde de la línea de fuego. Ella miraba con cierta admiración la causa, más que el desastre que provocó. Había estudiado mitos Pokémon desde niña, pero ninguna historia de dragones ni de ancestrales bestias la había preparado para lo que veía. Y encontrar igual fascinación y miedo en su acompañante no ayudaba mucho.
Ambos estaban en estado de shock preguntándose ¿Cómo es que existiera algo así? ¿Por qué es tan poderoso? Siendo campeones de sus respectivas regiones, no podían creerlo.
La encarnación del fuego y el desorden los miraba con locura. El candente paisaje reflejaba la ira ciega de un atacante sin remedio. Arboles que seguían ardiendo, hierba seca y tierra chamuscada era lo que quedaba de ese fragmento de bosque, cuya mala fortuna le hizo ser blanco de un fuego inclemente. Sin duda era Alex y su huella en el bosque, ya que justo terminaba un admirable giro de fuego cuando se encontró con los sorprendidos rostros de los campeones.
Rodeado de su aclamada destrucción, estaba él, haciendo alarde del poder que consumía su mente. Su cuerpo trajinado de matices naranjas, salvajes y excelsas escamas contractando lo que quedaba de su blanca, humana piel. Su cola ardía con un fulgor especial, una emoción única que retaba a la batalla, y sus alas que con cada aleteo se volvían aun más majestuosas y quiméricas, le daban un aspecto digno y temerario a pesar de su trastornado cuerpo. Pero era su rostro, burlón y desencajado por la fuerza de su cuerpo, lo que aterraba. Sus ojos, bañados en un brillo verde azulado, no se despejaban de los campeones, justo como si juzgara sus almas en busca de contrincantes adecuados.
Él había entrenado desde la noche anterior, esperanzado a retar a los líderes de gimnasio que se encontrarían en la Meseta Añil, aunque no se imaginaba ver a Lance y a Cynthia buscando retarle.
Sin embargo, le extrañó que ninguno de ellos se pusiera en guardia. Entonces pudo notar, a duras penas, que sus equipos estaban debilitados y no podían hacerle frente en una batalla como la que él deseaba. Era cuestión de sentir la falta de emoción en sus Pokéballs o quizá el vago recuerdo de escuchar a través de los vientos los susurros de una batalla entre dragones, lo suficientemente épica para llamar su atención en su momento.
Una mezcla de indignación y desilusión se asentó en su pecho. Esperaba poder medirse con los mejores, pero poco le servía el anhelo y su victoria estaría vacía si ellos no estaban en condiciones.
Impotentes veían la majestuosidad del infectado, sin idea del peligro que corrían. Como campeones en sus regiones, jamás habían visto algo parecido. Poco entendían de su fuerza y su ira, pero aquel inculcado orgullo les impedía retroceder.
Igual que a Alex, que estaba con cada mínima célula de su cuerpo clamando la humanidad que no desea enfrentar, la lucha que anhelaba olvidar. Esos ojos de sorpresa que lo observaban, las pupilas dilatadas y sus miradas de terror eran lo que aborrecía más, aún cuando estaba cómodo con su nuevo cuerpo ¿Qué era aquello que le hacía temer y a la vez llamaba desesperado a sus instintos?
Quiso ignorar sus pensamientos, pero una rápida vista al ocaso le hizo el favor. Justo tras sus actuales presas, estaban sus primeros perseguidores, con aquellas miradas de pánico controlado que le enojaban tanto. Sin pensarlo, inició la iracunda carrera hacía sus antiguos compañeros siendo encarado por los campeones. De un solo coletazo los apartó de su camino, golpeándolos fuertemente. Directo al estomago terminó de robarles el aire.

-¡No! –gritó la dama opacada por los agónicos quejidos de dolor que se perdían en el viento.

Sin dudarlo corrió a su lado sólo para notar que estaban inconscientes, había sido un golpe tremendo. Realmente tenía que hacer algo por Alex, pero sabía que no podía dejarlos allí y mucho menos indefensos.

- ¡Esto que se acabó! –se escuchó un grito de guerra que finalmente pudo detener la marcha del iracundo. Ciertamente, una parte de sí se extraño de escuchar al entrenador gritarle entre lágrimas.

-Tú y yo, nada que nos detenga… En realidad no quiero hacer esto pero es algo que solo yo puedo, nadie más. Yo traje esta enfermedad al mundo, y yo… ¡La erradicaré! – clamó Teddo mientras tiraba su mochila, y la de Alex, hacia donde estaba su compañera.

Ella escuchaba con angustia las palabras de Ted, mientras buscaba en los bolsillos de la campeona una Pokéball específica. Cuando al fin la encontró, respiró hondo y en un acto de fe la abrió. Una áurea paloma de plumas blancas y semblante alegre se apareció ante Ana, reconociéndola curiosamente.

-Togekiss, noble guerrero, debes poner a salvo a tu maestra y a su amigo –le ordenó la dama mientras acomodaba en su dorso a los inconscientes.

Confundido dio un vistazo a sus alrededores y al ver el desastre entendió lo que le pedían. Más rápido que ligero se fue volando con su preciada carga, para alivio de Ana y Ted.
Mientras tanto, el joven de las escamas azabache comenzó a convulsionarse de pie, quedando fuera de sí mientras algo ocurría dentro de él, la sangre comenzaba a hervirle, el corazón comenzaba a latirle cada vez más a prisa, pareciera que iba a tener un paro cardiaco en cualquier momento.
Trataba de contenerse, intentaba no dejarse llevar por la ira y rabia que sentía en ese instante. Incluso el entorpecido Alexander se preguntaba qué estaba pasando, ni siquiera él llegó a estar en ese estado de demencia. Incluso dibujó en su rostro una extraña mueca de preocupación.

-¿Estás seguro de que estás bien? No pareces estarlo…- preguntó Alex consiguiendo algo de cordura en su ser, esas reacciones siempre le habían atemorizado.

Teddo no parecía escucharlo, su ataque de furia había comenzado a dominarlo, pero no era lo único que surgió en él; Marcas luminosas se lograban apreciar en la parte superior de su cuerpo, desde el torso hasta la frente, por toda la espalda y parte del abdomen. Su camisa, rasgada por la intensa pelea, dejaba trasver las líneas y elipses que se trazaban en su piel. Las marcas seguían brillando como el sol, de un color dorado hermoso.

-Santo Arceus…-murmuró Ana al divisar de lejos el suceso, sorprendida no sabía si lo que veía era real o sus cansados ojos le estaban mintiendo.

-Aquí acaba todo…todo…todo…- Espetó Ted mientras se acercaba lenta y directamente hacia Alex, quien se había quedado pasmado del miedo pensando qué podría pasar ahora.

Con verlo levantar un brazo envuelto azulinas llamas sabía que estaba por recibir un ataque de Garra Dragón, reaccionó como pudo y se quitó para evitar el daño. El chico alado seguía cuestionándose como es que sucedió, pero eso no lo iba a dejar atrás, de pronto el fuego de su cola comenzó a arder cada vez más y más, cargando un ataque de Llamarada con su boca para apaciguar a Teddo y salir ileso de la escena. En el último instante el joven, ahora fuera de sí, apareció frente a Alex evitando que abra la boca para dejar salir ese ataque de tipo fuego tan poderoso.
Dolorosamente, el joven infectado tuvo que contenerlo dentro de sí. Todo el calor y el fuego que pensaba calcinarían la ira de su rival, terminó sofocando su interior. Sin remedio, fue a parar al suelo, justo a los pies de Teddo. Este lo miraba irascible, calmado, en lo que percibía extrañas nubes grises acercándose desde el poniente.
Alex, un poco shockeado por el daño recibido, no lo soportó más. Quería acabar con él tan pronto pudiese.
Aprovechando su distracción, batió sus alas con frenesí para elevarse por los cielos en esa tormenta que acechaba el lugar. Todo el alrededor estaría pronto en la penumbra de aquellos nubarrones, pero el pequeño incendio forestal alumbraba la arena de batalla, cenizas volando por lo cerca, algunas gotas de lluvia y relámpagos a lo lejos, la poca oscuridad que había hacía el escenario perfecto para una pelea de titanes… o de posibles amenazas.

P.D. Perdonen la tardanza D:
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