Capitulo 14._La tribu.
Débora miraba fijamente a su hermano que aún estaba petrificado por la noticia.
-Dobaro... ¿qué podemos hacer?- preguntó en un susurro.
-No lo sé pero tenemos que perseguirla- contestó Dobaro despertando de su trance.
-¿Estás seguro? No sé si podremos hacerle frente.
-Sería peor que la dejáramos hacer lo que quisiera, quién sabe a que se dedicaría.
-En ese caso hay que hablar con Enmera y Nix- dijo Débora y se levantó.
Ambos se sumergieron en el agua y bucearon hasta encontrar a las sirenas. Les pidieron que salieran a la superficie y cuando estuvieron arriba se lo contaron todo.
-¿Dices que Sera ha vuelto? Pensé que eso no sería posible después de que la encerráramos en la Cascada Sagrada- dijo Enmera.
-Tienes razón pero ha conseguido escapar después de tantos años y lo único que podemos hacer es volver a encerrarla- explicó Débora.
-Sí, pero si la encerramos ella podría volver a escaparse una y otra vez, ¿no crees?- intervino Nix.
-Ese es el problema...Débora y yo hemos considerado esa opción y hemos llegado a la conclusión de que habrá que tomar medidas- dijo Dobaro.
-¿Qué tipo de medidas?- preguntó Enmera.
-Pues aún no lo sabemos- continuó Dobaro- pero lo más probable es que tengamos que entregar la Joya del Mar para poder hacer frente a la fuerza de Sera- dijo mientras se miraba el colgante que llevaba. Era una piedra que parecía de cristal y tenía forma ovalada pero era una forma irregular no del todo suave, quizá estaba un poco desgastada.
-Pero si entregáis eso...-Nix dejó la frase sin acabar y Dobaro y Débora se miraron tristes.
-Moriríais- acabó Enmera.
-Nunca lo sabremos, eso sólo es una leyenda ni siquiera yo, que soy el portador de la Joya sé si en realidad está nuestra alma aquí encerrada.
-Dobaro, lo está- dijo cortante su hermana.
-Por favor, encontraremos otra solución pero por lo que más queráis no os entreguéis- dijo Enmera.
-Está bien pero tenemos que empezar el viaje en busca de Sera lo antes posible. Hay que acabar con ella antes de que haga alguna de las suyas- dijo Débora y se levantó para dirigirse al interior de la casa de Landorf.
No contaron la historia de Sera al anciano y en vez de eso le dijeron que regresaban a casa.
-¿Tan pronto? Podrías quedaros un poco más, no os preocupéis por mí. En absoluto me importa que os quedéis.
-Es que...preferimos aquel agua es más...estamos más acostumbradas- mintió Débora.
-Bueno, está bien pero ¿os importaría despediros de Inaru y sus amigos? Es que no les va a gustar venir y que no estéis, se pondrán tristes- dijo Landorf.
Enmera y Débora se miraron.
-Está bien- dijeron.
A la mañana siguiente las dos sirenas y los dos Pokémon se despidieron de Landorf y anduvieron hasta la casa de Inaru.
-Enmera, ¿qué haces aquí?- el Prinplup se sorprendió de verles allí.
-Pues, es que regresamos a Grotheley...
-¿Cómo? ¿Ya? ¿Por qué tanta prisa?
-Enmera yo no voy a ser capaz de mentir a Inaru- susurró Débora a la sirena.
-¿Por qué no? Le has mentido a Landorf- murmuró Enmera.
-Verás Inaru...tenemos que perseguir a una...enemiga- explicó Débora.
Enmera se golpeó la cara. Débora pasó al interior de la casa junto con Inaru y allí hablaron.
-¿Por qué se lo ha contado? ¿No habíamos quedado en que era un secreto?- susurró Nix algo molesta a Enmera.
-Y yo que sé, dice que no le puede mentir a Inaru, ella sabrá por qué.
-¿Así que vais a perseguir a una tal Sera para darle su merecido?- preguntó el Prinplup emocionado.
Débora asintió con la cabeza.
-¡Me apunto!- exclamó el Pokémon.
-¿¡Qué!?- gritaron las dos sirenas a la vez.
-Venga chicas, podemos confiar en él...- dijo Débora.
-Deby, ¿qué te pasa? Tú nunca habrías permitido que un Pokémon normal y corriente hubiera venido con nosotros- preguntó su hermano.
-Pero Inaru no es un Pokémon normal y corriente. Él es fuerte y valiente, y no nos defraudará.
-Tiene razón- dijo Inaru sonriendo.
-Está bien, que venga- aceptó al final Dobaro.
-Pero quiero pediros algo- añadió el Prinplup.
-Encima con requisitos- susurró Nix.
-¿Podrían venir Richie y Bunny también?
-Vamos a ser demasiados- contestó Enmera.
-Piénsalo mejor, amiga. Cuantos más seamos, más fuertes seremos y así no tendremos que entregar nuestra Joya...- murmuró Débora.
-Tienes razón...- dijo en voz baja su compañera- No creí que fueras tan malvada.
-No lo hago sólo por mí.
-Si no es por ti, es por ¿Inaru?
-Pues claro, está muy entusiasmado.
-Pero cómo Dobaro te ha dicho antes a ti te hubiera dado igual que estuviera suplicándote, no le hubieras dejado venir...
-Bueno, pues vamos a buscar a la pareja y a contarles la historia- dijo de repente Débora en voz alta cortando la conversación que tenía con Enmera.
Fueron a la nueva casa de Richie y Bunny, y como antes, se lo contaron. Estos claramente aceptaron y ahora que el grupo estaba completo iniciaron su viaje.
Al llegar a Armond se desviaron por un sendero lleno de plantas de hojas muy grandes y arbustos.
-¿Por qué le brilla la cola y la gema a Débora?- preguntó Bunny de repente.
-A partir de ahora nos guiaremos por ella que es la única capaz de llevarnos hasta Sera, pero antes vamos a intentar reunir más gente para que cuando nos enfrentemos a ella tengamos la victoria asegurada- contestó Dobaro.
-Entonces, ¿ella nos está guiando hacía posibles ayudantes?- preguntó Richie.
-Estoy guiándoos hasta un punto con mucho poder pero que percibo que sus almas son puras. Hay muchos seres y tienen un poder considerable. Sólo percibo sus almas y su potencia, no veo la forma de los cuerpos. Hay dos o tres elevados sobre los demás, pero en especial percibo uno que es muy fuerte- Débora iba a la cabeza del grupo, y como Bunny había dicho, su cola y la gema que tenía en la frente estaban brillando. Tenía los ojos cerrados.
Nadie más volvió a abrir la boca hasta que Débora se detuvo en seco.
-¿Qué sucede?- susurró Nix.
-¿Ya hemos llegado?- preguntó Dobaro.
-Así es- contestó Débora. Antes ellos tenían una gran planta que parecía cortar el camino pero Deby la apartó y el grupo pasó.
Ante ellos se extendía un pequeño poblado o algo parecido, se veía como una tribu india.
Había unos seres muy extraños allí y de repente se abrió una de las tiendas de campaña que había por todo el terreno y un ser parecido a los demás salió de ella. Era ligeramente diferente porque era mucho más peludo que los otros.
-Bienvenidos- dijo.
-Hola, somos...-saludó Dobaro- Débora, ¿qué le decimos?- susurró a su hermana. Ésta no le contestó.
-Somos los Seres del Mar, venimos con las sirenas y unos amigos. Estamos persiguiendo a Sera y supongo que ustedes ya se habrán puesto en marcha.
-Así es. Me alegra que os hayáis puesto en contacto con nosotros. No hubiéramos hecho más que seguir sus pasos pero habría sido en vano, sentimos la impotencia ante sus poderes- dijo el extraño- me llamo Umatsu Obossa y soy el Jefe Rey de la tribu Punainen.
-Encantada, yo soy Débora. Él es mi hermano Dobaro, ellas son Nix y Enmera, y ellos son Inaru, Richie y Bunny- presentó.
En ese momento oyeron como si alguien estuviera a las espaldas del grupo. Todos se giraron y vieron a tres criaturas muy parecidas a Débora y Dobaro.
-Hola. Hemos escuchado lo que decíais y queremos presentarnos nosotros también- habló uno que era naranja e iba en medio de los tres.
-Yo soy Mimi- era de color negro con zonas como las puntas e interior de las orejas, la barriga, las manos, pies y final de la cola celestes. Tenía una gema en la frente de una forma extraña y en sus brazos se veían pequeños cristales incrustados. Sus ojos eran azulados y el izquierdo estaba rodeado por una zona azul.
-Me llamo Moonlight- éste era gris y las mismas partes que Mimi tenía celestes este las tenía amarillas. Tenía una gema en forma de estrella de color amarillo también. Sus ojos eran color miel.
-Y yo soy Shipo- era el de color naranja y como los demás, tenía algunas partes blancas. Éste además tenía una zona de la cabeza blanca y rayas rojizas por todo el cuerpo. Sus ojos eran verde esmeralda. Poseía en la frente una gema muy parecida a la de Mimi pero la suya estaba en sentido contrario. Los tres llevaban collares de cascabel en el cuello- Somos los Lethilian Xehocos y somos hermanos. Nosotros también estamos dando caza a Sera por destruir hábitats naturales muy importantes y queremos unirnos a vosotros para ayudar.
-¿¡Sois los Lethilian Xehocos!?- gritó sorprendido Dobaro- He oído muchas leyendas sobre vosotros. Nosotros somos Dobaro y Débora, los Seres del Mar.
-Sabemos quiénes sois, al igual que sabemos que las señoritas son Enmera y Nix...lo que no sabemos es quiénes son estos Pokémon- Shipo miró a Inaru y los demás.
-Yo soy Inaru, encantado.
-Me llamo Bunny- sonrió.
-Estoy flipando...digo, soy Richie...
-Me alegro de conoceros- dijo Mimi con una amplia sonrisa.
-Es mejor que hablemos dentro- dijo Obossa señalando la tienda por dónde había salido.
Todos le siguieron adentro.
-Al parecer todos buscamos a Sera por razones similares. Los Punainen estábamos esperando ayuda y nos alegramos mucho de haber recibido tanta. Ésta tienda estaba prevista para ocasiones como ésta y es dónde dormiréis todos vosotros. Mañana temprano os presentaré al resto de la tribu, Ahora quiero dejaros descansar- después de decir esto, Obossa salió de la tienda.
-Oye, Débora. ¿Por qué se parecen los...esto...Lethilian Xehocos a vosotros?-preguntó Inaru.
-No tengo ni la menor idea, aunque si te fijas bien no somos tan parecidos- dijo la Pokémon azul.
-¿Qué no sois parecidos? Venga hombre- masculló Richie por lo bajini.
Todos se quedaron dormidos al rato. A la mañana siguiente, Umatsu fue a la tienda a despertarlos. Todo el grupo salió y delante de ellos tuvieron a una gran tropa de Punainen.
-Como os dije quiero presentaros a mi tribu- dijo Obossa.
-Nosotros somos los Jefes Menores, yo soy Copper y ella es Limestone- habló un Punainen blanco y dorado que señaló a otra muy parecida a él pero de color gris.
-Y nosotros somos sus hijos, Zircon y Amethyst- ésta vez habló una blanca con algunas rayas que en conjunto parecían un arco iris. Quién había llamado como su hermano Amethyst era igual pero de color negro.
-Yo soy Daimin- era gris con unas extrañas luces verdes y azules por todo su cuerpo.
-Soy Grin- cuando oyeron esto no sabían quién lo había dicho pero notaron un hueco entre los Punainen y apareció una de tonos morados con una amplia sonrisa.
-Mi nombre es Ghost- Richie sintió un escalofrío pues éste Punainen era un fantasma.
-Yo me llamo Morte y ella es mi esposa, Diana- una viscosa criatura hizo una reverencia como saludo. Morte no parecía ser sólido. Era completamente negro.
-Yo soy Doggy- después de hablar sacó la lengua. Era de tonos verdes.
-Me llamo Goddess, y ellas son Jinx y Tia- estas también hicieron una reverencia como Diana. Goddess tenía una apariencia muy peculiar. Era blanca, negra y roja. Jinx era blanca y beige, y Tia parecía un ángel. Hasta tenía un halo en la cabeza y alas.
-Yo soy Riki y ella es mi esposa Renna- Riki era rojo y peludo y Renna era grisácea.
-Me llamo Ryseosho y ella es mi pareja Moth- Ryseosho era negro, tenía alas y llevaba una máscara pero no le cubría la cara. Moth era hermosa, de color blanco y negro y tenía unas enormes alas negras.
-Yo soy Flower- parecía una mofeta.
-Y yo Katy- era como un tejón. Tenía una hoja en la cabeza.
-Mi nombre es Neko y ella es Pan- Neko era como un gato de la suerte, tenía un collar de cascabel y una moneda en la cabeza. Pan era blanca y negra.
-La última soy yo, me llamo Chanelle...y ¿vosotros?- Chanelle era rosa y amarilla y tenía un lazo rojo con un cascabel.
-Pues, yo soy Débora, él es Dobaro y ellas son Nix y Enmera- Deby fue señalando a sus compañeros.
-Nosotros somos Inaru, Richie y Bunny.
-Y yo soy Shipo, ella es Mimi y él, Moonlight.
-Ahora que todos nos conocemos podemos empezar la caza de Sera...pero no sé como vamos a encontrarla- dijo Obossa.
-Yo lo haré- Débora dio un paso al frente- yo soy capaz de percibir su aura sobre todas la demás y sé en qué lugar exacto se encuentra. Lo único, que necesito mucha concentración.
El resto del día los Punainen permanecieron en las tiendas. El grupo de Shipo, Mimi y Moonlight estuvieron en una. Inaru, Richie, Bunny, Enmera, Nix y Dobaro en otra. Y Débora estuvo meditando sola en una cabaña.