Capitulo 12._ De vuelta
La sirena se hallaba en Grotheley comprando comida porque entre ella y cuatro Pokémon en sólo dos días habían terminado con todas las reservas que tenían para tres semanas...aunque claro, ella y Débora sólo subían a la superficie de tiempo en tiempo.
Regresó a la cabaña y Deby salió a recibirla para indicarle que estarían sumergidos en el agua. Enmera colocó las cosas en su sitio dentro de la casa y después se unió a ellos.
Los días pasaron y la vida de Inaru, Richie y Bunny junto a la sirena y Débora se había convertido en una rutina. Casi todos los días hacían lo mismo, y Deby después de que Inaru le insistiera mucho, aceptó a servir de entrenamiento para el Pokémon y su compañero. Bunny no quería participar, ya que a ella le daba igual ser fuerte o no. Pensaba que teniendo al Prinplup y al Wartotle (sobre todo el último) sería suficiente si alguien se metía con ella. La Lopunny simplemente se sentaba en la hierba y contemplaba cómo sus amigos peleaban contra la Pokémon azul. A Débora no le gustaba mucho la idea, le asustaba hacer daño a los pequeños pero era eso o Inaru no pararía de pedírselo.
Un día como otros, Enmera salió al pueblo. Al terminar de comprar se dirigió por alguna razón a correos y, como sospechaba, los padres de Inaru habían mandado la respuesta a su carta. En cuanto llegó al lago avisó a Inaru y éste fue inmediatamente a leerla junto a Richie y Bunny.
‘‘Querido Inaru:
Nos alegra que estés bien, aunque estamos un poco preocupados por ti y también por Richie. Su mamá vino unas cuántas veces a casa a ver si teníamos noticias, aunque lo único que desea como nosotros, es que estéis bien. Bueno hijo, la que escribe es tu madre pero me ha dejado ésta parte a mí porque quiero decirte que sobre todo, ya que estás dónde querías que te lo pases lo mejor que puedas.
Cuando leí lo de la sirena no lo podía creer aún...me resulta extraño que te halla dejado que la vieras- Inaru se rió pensando que la que había empezado a escribir eso era su madre- Tu padre dice que sigas así, haciéndote fuerte. Yo por mi parte pienso que debes de estar muy guapo ahora que has evolucionado. Pero ten cuidado y no te lastimes demasiado en las peleas.
Os mandamos un saludo a todos. Te esperamos pronto por aquí hijo, besos.
De tus papás’’
-Supongo que después de leer eso no podemos retenerte más aquí- dijo Enmera un poco apenada.
-Tienes razón...creo que vamos a volver, a menos que tú no estés de acuerdo, Richie- dijo Inaru mirando a su compañero.
-No, tienes razón. Tenemos que volver ya. Mi mamá está preocupada y también yo la hecho de menos pero, ¿Bunny tú dónde vas a ir?- preguntó Richie.
-No lo sé...en Armond yo no tenía una casa, vivía en el bosque...supongo que me quedaré allí- la Lopunny agachó la cabeza.
-¿Por qué no te vienes a Violet? Allá hay casas que nadie habita. Podrías quedarte en una y si mi madre me dejara me quedaría contigo- propuso el Wartortle.
-Eso es buena idea- comentó Inaru.
-De acuerdo, pero no quiero ser una molestia-.
-Para nada, no lo serás- le animó Richie sonriendo a Bunny.
-Y vosotras, ¿estaríais dispuestas a venir?- preguntó el Prinplup mirando a Débora y la sirena.
-Bueno...podríamos ir pero ¿para qué? No hacemos nada en tu pequeña aldea y además no tendríamos dónde quedarnos...- explicó Enmera.
-Venid para saludar a Landorf. Él se quedó con un bonito recuerdo vuestro y estoy seguro de que le alegrará un montón veros. Podéis alojaros en el Lago de las Maravillas-.
-Está bien. No estaría mal volver a verlo, cuando queráis comenzaremos el viaje de vuelta. Nosotras estamos listas- añadió Débora.
Inaru, Richie y Bunny se dirigieron a la habitación dónde dormían y se dispusieron a coger las pocas cosas que llevaban. Inaru y Richie cogieron sus maletas y pidieron a Enmera algunas provisiones, que ella en seguida les ayudó a conseguirlas ya que ese mismo día había hecho la compra.
Comieron y se pusieron en camino. Antes de salir del pueblo se encontraron con la madre de Nico que llevaba el pequeño con ella. La Raichu de nuevo les agradeció.
-Si os digo la verdad yo ya no me acordaba del pequeño Nico- admitió Richie cuando habían dejado atrás al Pichu y su madre.
-Cómo eres- le dijo Inaru mirándolo por el rabillo del ojo.
Siguieron el camino hasta que se hizo de noche y tuvieron que parar a descansar. Habían salido por la tarde así que aún les quedaba más o menos la mitad del camino hasta llegar a Armond.
A la mañana siguiente todos se despertaron muy temprano para aprovechar el día. Sobre medio día ya habían llegado a la cuidad e Inaru propuso volver al bar del Floaztel Robby, al que le dio alegría volver a verlos. La gente se extrañaba de ver a una sirena y una criatura tan extraña cómo Débora, pero no se atrevían a decir nada.
Bunny estuvo enseñando el entorno a Enmera y Deby, y cuando llegó la noche pensaron en dónde dormirían.
-Podríamos ir dónde la última vez- dijo Inaru.
-Tienes razón- añadió Richie.
Las otras los miraron intrigadas. Los dos Pokémon las condujeron hasta el pequeño hotel dónde ellos habían pasado la noche en el inicio de su viaje.
-Hola- saludó Helena al verlos entrar- ¿Inaru y Richie?-
-Así es. Nos alegramos de verte- sonrió Inaru.
-¿De veras?- dijo tontamente la Glaceon sonrojándose.
-Pues claro jejeje- dijo Richie e hizo que la Pokémon se sonrojara más. Sin decir nada más le entregó la llave de una de las habitaciones a Inaru y todo el grupo fue hasta ella para descansar.
-Yo creo que Helena ha cambiado de opinión en lo que a ti respecta, ¿sabes?- le dijo el Prinplup al Wartotle cuando estaban en su habitación.
-¿Qué quieres decir?- preguntó confuso.
-Tú eras el que antes quería ligar con ella y en cuanto te ha visto se ha puesto roja- explicó.
-Pues la verdad es que me da un poco de pena, pero a mí me gusta Bunny-
-Ya lo sé...yo creo que me voy a ir acostando ya-
-Yo también. Buenas noches- Inaru respondió igual y en unos minutos ambos estaban dormidos.
Bunny, Enmera y Débora se hallaban en la habitación de al lado de estos. La primera se había quedado con ganas de saber de qué conocían a la recepcionista pero se percató de que cuándo ella los conoció, éstos salían del hotel. Entonces se dio cuenta de que era por eso.
Al próximo día salieron igual de temprano que el anterior. Debían aprovechar el tiempo.
El camino se hizo muy tranquilo. No encontraron casi Pokémon y los pocos que había eran vendedores que transportaban sus mercancías de una cuidad a otra. Se toparon con un Ampharos y un Altaria que venían de vuelta a Armond desde Violet. Éstos les dijeron que habían estado vendiendo sus productos allí e Inaru pensó que hoy sería el típico mercado que abría una vez por semana en su pequeño pueblo. Había varias tiendas en la aldea pero ese mercado era el más grande y asistían Pokémon de muchos pueblos lejanos que vendían sus mercancías allí.
De nuevo la noche llegó. Les faltaba poco para llegar a Violet pero pararon en una llanura con unos cuántos árboles. Descansaron debajo de éstos.
Débora se removía, no paraba de dar vueltas. Enmera se había despertado, ella no podía dormir y se quedó mirando el cielo nocturno. De pronto Deby también se despertó.
-Siento algo que no me deja pegar ojo...- murmuró para sí.
-¿Tú tampoco puedes dormir?- preguntó amable la sirena. Débora movió la cabeza de un lado a otro indicando una negativa- Vaya...-.
Sin decir nada, Débora se levantó y husmeó el lugar.
-¿Qué sucede?- preguntó Enmera sentada en su ‘cama improvisada’.
-Noto algo-.
La sirena se quedó observando. Deby se acercó a unos matorrales cerca de dónde el grupo había acampado y de repente se encendió una luz azul y plateada detrás de los arbustos.
-¿Hay alguien hay...?- preguntó tímidamente Débora...