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#1

Cortos navideños (Concurso)

Hola gente bonita!!!
Como ya esperaban acá están los cortos navideños. ^^

Las reglas:

[ot]· No deben pasar la evaluación.
· Se admite un solo corto por autor en un solo post.
· El corto tiene que tratar básicamente de Navidad (Santa Claus o Jesucristo, el enfoque que quieran).
· La trama debe concluir en el mismo capítulo.
· Pueden editar cuantas veces quieran, pero recuerden que si copian la idea de alguien serán descalificados.
· A la hora de la votación NO PUEDEN VOTARSE A USTEDES MISMOS.[/ot]




Preguntas que se pueden dar.

¿Tengo que inscribirme o algo?
No, simplemente debes postear tu corto el día que estimes conveniente.

¿Dónde publico mi corto?
En este mismo tema, en un post.

Yo ya tengo un fiction... ¿Puedo usar mis personajes?
Por supuesto que sí!! ^^
Sólo que si haces eso tienes un par de limitaciones:

[ot]· El corto es totalmente paralelo a tu historia, es decir, que no afecta en nada a tu fic, por lo que no puedes continuarlo de la misma historia ni dejarlo inconcluso (TODO EMPIEZA Y TERMINA EN ESE MISMO POST).
· El corto lo tienes que postear en tu fiction y dejar aquí el linck de ese post (que es el que copias de la barra de URL apenas posteaste tu cap).[/ot]

¿El corto tiene que ser necesariamente de alguna trama en especial?
No, puede ser del género que ustedes quieran (terror, acción, drama, suspenso, comedia, romance, etc), pero siempre y cuando se note que se trata de Navidad.




Premios

Para el tercer lugar:
·Una banner donde dirá su nombre y que obtuvieron el tercer lugar del concurso.


Para el segundo lugar:
·Una banner donde irá su nombre y que obtuvieron el segundo lugar del concurso.
·Un rango especial o cambio de nick.


Para el primer lugar:
·Una banner donde dirá su nombre y que obtuvieron el primer lugar del concurso.
·Un rango especial o cambio de nick.
·Una bonificación de 10 puntos en su próxima evaluación de fan fictions.






Otros conceptos.


* Para votar postearemos en este mismo tema cuando yo lo indique, una vez dado inicio a las votaciones no se aceptarán más cortos.

* Esta vez no habrá encuesta, debido a los inconvenientes y quejas que he recibido en el pasado con respecto a usarla, solo valdrá voto en post.

*El período de votación será entre los días 17 y 24 de Diciembre

* La entrega de los resultados y premios será el día 26 de Diciembre en este mismo tema, aunque se les notificará vía MP a los ganadores.




Participen y disfruten de esta navidad. ^^


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#2

Re: Cortos navideños (Concurso)


Por fin *-*
Estube preparándome un mes y ya tengo mi Fiction n__n

Espero que les agrade! ^^

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Siempre que la nieve nos cubra

Rodd esperaba ancioso la llegada de aquél hombre que había alegrado su corazón durante muchos años. Era ya víspera de Navidad y Rodd no podía dormir. La ansiedad lo dejaba despierto...

Rodd era un chico pelirrojo, tenía 12 años, aunque estaba a punto de volverse un adolescente, aun tenía la ilusión de un niño. Su madre lo veía desde la mesa; admiraba como un niño se podía incar frente a la ventana y casi gritar de la emoción por ver a un sólo hombre. Obviamente, este hombre traería regalos, pero eso no le importaba a ella. También estaba anciosa de ver a su hijo saltar de emoción.

Frente a la ventana había un montón de nieve, pero no era obstáculo para ver aquellas calles blancas, donde pasaban carruajes en aquella avenida de Londrés. Veía como mujeres pasaban con regalos enormes y envueltos de color turquesa. En otros casos, se podía admirar a los panaderos regalando algunos panes a los niños pobres. ¡Era navidad! Eso le alegraba a toda la gente. Las campanas de la Iglesia sonaban, y la gente se reunía para orar el nacimiento de Cristo. ¡Después de todo, Navidad es para conmemorar este nacimiento, y al mismo tiempo, salvarnos a nosotros mismos! Es hora de cambiar.

Un hombre de pronto se acerco a la casa de Rodd e hizo sonar el timbre. La madre de Rodd abrió la puerta. Era un hombre de aproximadamente 65 años, calvo y un bigote blanco que lo hacía lucir importante.

-Buenas noches, señora -dijo el hombre.

-Buenas noches, señor Williams.

-Quería saber si su familia deseaba algún tipo de cena.

-No es necesario, Hoy tendremos la visita de este hombre y con eso bastará.

-Comprendo. Si necesita algo, hágamelo saber.

-Por supuesto.

El Sr. Williams se retiro, dejando a la madre a cerrar la puerta.

-¿Mamá?-dijo Rodd-a que hora vendrá

-Estará aquí muy pronto

-¿Crees que lo pueda ver antes de ir a dormir?

-¡Por supuesto!

Rodd suspiró. Espero ahí sentado frente a la ventana una hora más...

¡De pronto! Un carruaje se paró frente a la casa. De él salió un hombre, el cuál hizo sonar el timbre. La madre abrió como de costumbre. Un hombre con un pavo entró. La expresión de Rodd se volvió tan alegre, que alcanzó a gritar con emoción:

-¡Papá!

El padre de Rodd había vuelto a casa para navidad. La guerra había terminado...


Spoiler
"No siempre Santa Claus traerá regalos. A veces, el mejor regalo es simplemente tener a alguien a tu lado. Si tú esperas a Santa Claus esta Navidad, ¡qué te traiga muchos regalos!. Si tú esperas a una persona especial, ¡qué esa persona te abraze y te bendiga en estas fechas!"


n//n Espero que sea de su agrado
Se despide su amigo:

~Darx






#3

Re: Cortos navideños (Concurso)


Buenas gente. Aquí vengo a traerles un corto de navidad, me hubiera gustado hacer uno de Big Pokémon pero no encontraba la manera de encararlo para esta ocasión, por lo tanto será un corto con seres humanos únicamente. Espero que les guste y que les llegue lo mismo que me llegó a mí. Disculpen si es muy largo, pero son como muchas historias en una y no pude resumirlo más.


¿Quién es el genuino Santa Claus?


Spoiler
Un grupo de cinco gnomos se hallaba frente a un hombre grande y gordo. A diferencia de lo que cualquiera imaginaría, todos ellos eran diferentes, alguno más alto que el otro, con narices más largas unos y piel más oscura los otros. Los cinco parecían estar esperando alguna orden de ese gran hombre. El mismo se llevó la mano derecha a su gran barba y la acarició con cuidado.
- Háganlo- ordenó.
Los gnomos asintieron y desaparecieron por arte de magia…

La alarma de un banco sonaba muy fuerte mientras las sirenas de los autos de la policía terminaban de contaminar el ambiente de ruidos molestos. La gente se hacía a un lado y le daba paso a la autoridad que buscaba con mucha asiduidad a los asaltantes. Cuatro personas, muy rápidamente, habían entrado a un banco, tomando de rehenes a todos los que había allí y se hicieron con el dinero y demás artículos de valor que había en la caja fuerte del lugar.
Tan rápido como entraron se fueron y no le dieron tiempo a reaccionar a la policía. Una camioneta traffic era el vehiculo donde se refugiaban en ese momento con el afán de escapar de la ley.
Pasada una no muy larga persecución por las concurridas calles de la ciudad, los maleantes llegaron a su escondite y comenzaron a repartir el botín. El líder del grupo, Alfio, un hombre de alrededor de treinta años, algo canoso, de físico atlético y mirada dura, irónicamente vestido de Santa Claus, se dirigió a sus compañeros que estaban disfrazados de renos.
- Jeje, es la mejor víspera de navidad que hemos pasado. Que fácil es ser Santa Claus.
El sujeto caminó hasta el baño mientras sus compañeros reían. En cuanto llegó, intentó prender la luz, pero al tocar el interruptor no sucedió eso, sino que cayó desmayado…

- ¡Jo, jo, jo! ¡Feliz navidad, mis niños!
En el gran Centro Comercial de la ciudad se encontraba el clásico Santa Claus que recibía los deseos de los niños y les decía que se volverían realidad, obligando de esa manera a que los padres compraran en el Shopping lo que sus hijos le habían pedido a Santa.
Héctor era un desempleado. Tenía ya sus cuarenta, era bastante gordo, calvo, pero su mirada era dulce. Casi todos los años hacía el mismo trabajo, se vestía de Papá Noel, iba al Centro Comercial y alegraba a los niños diciéndoles que tendrían todo lo que quisieran si se portaban bien. Él era el ejemplo de cientos de jóvenes. Él, que esperaba ansioso el cheque al final de su turno para ir a embriagarse hasta quedar tirado en la calle, lo más lejos posible de su familia.
Al salir del lugar, caminó un momento lleno de felicidad por lo que había conseguido. Dobló en el callejón que siempre solía doblar y mientras andaba admiró el gran cheque.
- Ahhh… Esto es lo que hace fácil ser Santa Claus.
Apenas terminó de decir la frase, sus ojos se nublaron y cayó al piso completamente inmóvil.

El sonido de la aguja tatuando la dura piel de un rebelde era el sonido que más feliz hacia a Pier. Él era un joven gótico, que por gajes del destino ese día había tenido que disfrazarse de Santa Claus por una tonta publicidad que se le ocurrió al dueño del local para que “todos tuvieran un tatuaje de Santa Claus, hecho por Santa Claus”. Sinceramente, le parecía una idea estúpida. Solía hacer alrededor de 10 tatuajes por día, y los cuatro que había hecho hasta el momento eran una serpiente, un dragón, un demonio y una rosa negra, pero ningún Papá Noel.
En cuanto terminó de hacer el quinto, un tribal en el brazo derecho de un adolescente, se metió en un pequeño cuarto donde guardaba sus botanas para tomar descanso hasta que llegara el próximo cliente.
- Esto de ser Santa Claus resultó más fácil de lo que creía.
Y mientras devoraba una galleta, la luz se apagó y el cayó de bruces al suelo…

Hacer teatro de mímica no es un trabajo fácil. Pero cuando una es empleada en un jardín de niños en navidad, no le queda otra más que hacerlo. Y así fue como Geraldine fue la elegida para protagonizar a Santa Claus frente a todos los pequeños del jardín que no se dieron cuenta que debajo de su gran amigo, había una mujer y no un hombre como ellos esperaban.
En cuanto terminó, la muchacha rubia saludó las caras sonrientes de los niños y se dirigió al baño de profesores a cambiarse. Se quitó la barba, encendió un cigarrillo y aspiró el preciado humo. Aun tenía tiempo de hacer las compras…
- ¡Vaya! ¡Es más fácil ser Santa Claus que ser maestra de Jardín de Infantes! Sólo debes decir jo, jo, jo y listo…
Al aspirar una larga bocanada, un ente extraño hizo que se desvaneciera y sus ojos se fueran hacia atrás mientras caía al suelo con pesadez.

El trabajo de Louis no solía ser por la mañana, y mucho menos en víspera de navidad. Pero había tenido tanto trabajo la noche anterior que tuvo que pasar un turno para esa extraña hora. A la mujer no le importó y lo recibió en su casa. Mientras él se cambiaba, ella se recostaba en la cama con un fino y elegante camisón, preparada para lo que iba a suceder.
El muchacho salió del baño, totalmente preparado para trabajar. Su cuerpo musculoso estaba cubierto por un ajustado traje de Santa Claus, y su atractivo rostro por una blanca barba. La mujer se impacientó un poco mientras él se dirigía a ella. Ser Stripper por la mañana no le sentaba para nada bien a su buen humor…
- Ya verás, mamita, como Papá Noel te da su mayor regalo esta navidad. Las historias que te contaron no son realidad, Santa Claus no está tan ocupado como piensas. De hecho, su trabajo es tan fácil que tiene tiempo de darte todo el placer del mundo, bonita muchacha.
Desprendió con fuerza su traje, rompiéndolo en pedacitos, y en ese mismo instante se desplomó sobre la cama como si fuera un edificio en proceso de demolición.

Los cinco habían regresado y se encontraban dándole indicaciones al señor gordo y barbudo. Pero no habían regresado solos. Habían traído a cinco seres humanos con ellos…
El verdadero Santa Claus se encontraba allí. Frente a todas sus copias baratas. Y una a una iban despertando, sin saber que pronto, se encontrarían con algo totalmente increíble.
Los cinco volvieron a la realidad y al apreciar su entorno se dieron cuenta que no estaban cada uno en donde debían estar. Todos se pusieron muy nerviosos.
- ¿Qué hago yo aquí? ¿Y mi casa? ¿Y mis compañeros?- renegó el Santa ladrón totalmente desubicado.
- No lo se… Yo sólo iba al bar y ya no recordé nada de lo que sucedía- comentó el empleado del Centro Comercial.
- Yo sólo sé que éste no es el jardín de niños…- acertó la mujer.
- Ni tampoco es un burdel…- manifestó Louis.
El joven gótico no dijo nada, no lo creía necesario. El hombre gordo y canoso se acercó a ellos, sonriendo con alegría.
- ¡Hola, hijos míos! ¡Feliz Navidad!
- ¿De qué estás hablando, gordo? ¡Te mataré, déjame ir de aquí o juro que te mataré!- reaccionó violentamente el ladrón.
- ¿Irse? ¿A dónde? ¿A ver a sus familias que tanto aman?
Los cinco miraron al sujeto completamente desubicados… ¿Cómo sabía esa persona que no se llevaban bien con su familia? Posiblemente sus trabajos los delataban…
- O tal vez quieran ir a sus labores diarias… ¿Robar, dar consejos a la gente sin acatarlos uno mismo, dibujar el cuerpo de las personas con figuras diabólicas, enseñar a niños mientras que se los detesta o hacer del sexo una cosa sin compromiso ni necesidad natural?
De nuevo los cinco lo admiraron perplejos. No podían creer que ese tipo conociera sus vidas privadas.
- ¿Acaso eres policía, gordo?- enfrentó el ladrón.
- No. Soy lo que ustedes quisieron ser hoy, pero no pudieron ser porque sus mentes sin imaginación no los dejan. ¿Piensan que ser Santa Claus es fácil? Pues ahora les daré una gran sorpresa.
Ante el rostro de los cinco, Santa aplaudió liberando un destello cegador que hizo que se cubrieran con las manos…

Cuando Alfio abrió los ojos se encontró con arena. Al levantar su vista al cielo, el sol le golpeó la cara sin piedad. Admiró a su alrededor y… Sí, estaba en un desierto. Lo único que pudo hacer fue tirarse al suelo y golpearlo con sus manos.
- ¡Jodido gordo!

Héctor se lo tomó con más calma. Abrió con serenidad los ojos y se encontró… En el mismo lugar donde se había desmayado, con el mismo cheque en sus manos. Se levantó, sonrió y siguió caminando hacia el bar.

Para Pier tampoco fue un gran cambio. En cuanto abrió los ojos se encontró en su tienda de tatuajes con un cliente golpeando las palmas para que lo atendiera. Tal vez había sido un pequeño sueño…

Geraldine había abierto los ojos en un lugar extraño. Se encontraba en una casa totalmente arruinada. Las paredes estaban despintadas, los ladrillos rotos, el revoque caído y había goteras en el techo. El lugar era grande y no le recordaba a ningún otro sitio donde hubiera estado.

Louis apareció sentado en una cama, con una camisa y un pantalón de vestir. No conocía el lugar, pero de todas maneras estaba tan confundido que no podía pensar bien sobre el contexto en el que estaba. Se tomó la cabeza con preocupación… No debía trabajar más por la mañana.

Luego de caminar varias horas sin ir a ningún lugar en especial, dando vueltas y sin encontrar algo para tomar, Alfio se dio por vencido. Sabía que por alguna razón había sido castigado por alguien… Se encontraba muy mal, realmente estaba sediento. ¿Qué cosa se le había cruzado por la cabeza a ese gordo para enviarlo allí? ¿Y como lo había hecho? Él nunca sintió que viajara en un avión como para llegar a un desierto. ¿Acaso sería algún mafioso ese gordo que quería contratarlo por lo bueno que era en asaltos? Eso sería bueno, y tal vez lo estaba probando al dejarlo en ese desierto. Sí, eso debía ser.
Estas cosas pasaban por su mente mientras una figura humana gateaba cerca de él. En cuando volteó a ver se dio cuenta que era un niño, de piel negra, y también parecía muy sediento. Le habló en su mismo idioma y le dijo:
- Señor, tengo sed, perdí mi botella con agua ¿no la ha visto?
Alfio se levantó de repente y casi no le hizo caso al niño. Como buen ladrón que era sabía hallar cosas perdidas y comenzó a caminar sin molestarse por llenar sus zapatos de arena. El fuerte sol podría hacer brillar esa botella y seguramente se salvaría. El niño lo miraba, completamente confundido por la actitud del sujeto.
Unos minutos de búsqueda después, Alfio corrió feliz, al parecer había visto un destello y la botella no estaba tan lejos. El niño lo siguió con las pocas energías que tenía y llegó cerca de él para ver como sacaba el envase de la arena. El joven sonrió.
- ¡Muy bien, señor! ¡Es usted muy sabio, encontró esa botella después de tanto que la he buscado!
El ladrón le hizo caso omiso al niño, destapó la botella y comenzó a beber sin piedad. Sació su sed con esa agua, estaba caliente, pero ante la necesidad no le importó y se la tomó casi toda frente a la vista desesperada del niño que no podía creer como ese hombre se había vaciado toda la botella. Al terminar, la arrojó a un costado derramando lo poco que quedaba del líquido.
El pobre niño, muerto de sed, se abalanzó sobre la botellita. Lamió la arena y bebió las pocas gotitas de agua que quedaban en la tapa del recipiente. Al darse cuenta que eso no le había quitado la sed se dirigió al ladrón con tristeza.
- ¿Por qué hizo eso, señor? Era mi botella, lo único que yo tenía para tomar. No hubiera tenido problemas de compartirla con usted si tenía sed, pero no hacía falta derramarla- al pobre niñito se le humedecieron los ojos sintiendo que el momento de su muerte estaba próximo.
- No molestes niño, tenía sed. Además, quien encontró la botella fui yo.
El chico comenzó a llorar desconsoladamente. La escasa ropa que traía estaba completamente sucia, y su delgado y huesudo cuerpo se retorcía de espasmos con cada lastimero gemido. Pero el ladrón no se compadecía, no había forma de convencer su duro corazón. Lo único que ocupaba su mente era encontrar una forma de salir de ese lugar, tal vez si hallaba una cuidad o pueblo por allí estaría salvado…

Las calles de la ciudad estaban atiborradas de gente, luces, árboles y demás accesorios navideños. Era la época del año donde menos vagabundos se veían y Héctor aun no conocía cual era la razón. Pero eso no le importaba, porque en cuanto llegó al bar que casi podía llamarse su hogar, todos los problemas de su mente se disiparon.
Cuando iba a abrir la puerta, esta se abrió desde adentro y salieron dos personas arrastrando un borracho para sacarlo del lugar. Le dio mucha pena ese hombre, todo sucio, completamente lleno de alcohol, llorando porque le arrebataron su única felicidad en navidad. Héctor se dio la vuelta sin decir nada y se dirigió a la puerta.
- Hola, compañero- saludó el borracho desde el suelo mientras renegaba de su suerte.
- ¿A quien le habla?- preguntó Héctor tratando de no mirarlo.
- ¿Qué? ¿No me recuerdas? Tú y yo nos haremos muy amigos esta noche…
- No sé de qué me habla- negó el empleado mientras giraba la perilla del bar.
- Espero que así sea. No te conviene para nada conocerme o saber de que te hablo. Estar en la calle en noche buena es lo más horrible que le puede pasar a un ser humano. Esta noche tu elegirás entre dos caminos… Ya verás cuales son, yo me paso todas las noches eligiendo entre ellos.
Héctor lo observó sorprendido un buen rato mientras el sujeto se acomodaba la ropa y luego rió con sorna.
- Je, creo que voy a elegir un buen camino, amigo, tal vez uno que no termine con el dueño del bar corriéndome.
Héctor ingresó de una vez por todas al bar. Estaba lleno de gente, la mayoría de su edad, pero había también algunos jóvenes en un rincón jugando a hacerse los hombres con tragos fuertes que luego irían a vomitar. Era el panorama de siempre, salvo que ese día había más gente. Héctor se arrimó a la barra y pidió:
- ¡Un champán, por favor! Hoy tengo dinero y quiero tomar como Dios manda.

El chico gótico intentó sopesar lo que había ocurrido, pero luego de pensarlo bien llegó a la conclusión que debe de haber sido una de esas ilusiones que uno vive muy de vez en cuando. Como era muy trabajador, no podía dejar a un cliente esperando y lo hizo sentar aunque sus sentidos no estuvieran al 100% conectados con él.
- ¿Qué le hago, maestro?- preguntó.
- ¿Sabes que quiero, amigo? Haber si tú puedes hacerlo…- explicó el cliente que era un joven de entre 16 y 20 años de edad, alto, de físico desgarbado.
- Yo puedo hacer cualquier cosa con la aguja.
- Sí, por eso es que vine, me recomendaron este lugar. Quiero en mi pecho un cráneo ensangrentado y envuelto en llamas que esté masticando una rata y a la vez vomitando una sustancia verde. Y quiero una frase que diga “te mataré”. ¿Es posible?
- Sí, claro que lo es- el joven comenzó a preparar sus instrumentos de trabajo como si fuera cosa de todos los días-. Pero sólo aceptamos efectivo.
El muchacho sacó su billetera y la arrojó a la cara de Pier. Se quitó la camisa, se relajó sobre la silla y cerró los ojos.
- ¿Algún motivo especial porque te haces éste tatuaje en navidad?- preguntó el muchacho interesado.
- Claro que sí. Es un obsequio de navidad para la idiota de mí madre que no me lo dejó hacer cuando era menor de edad.
El chico gótico observó un poco amedrentado al muchacho.
- ¿Y? ¿Vas a empezar hoy o mañana?
- Ya te lo hago- el muchacho se puso a la tarea.

Geraldine se encontraba cada vez más confundida en ese lugar. Y sus ganas de fumar la hacían estallar. Buscó en sus bolsillos y por suerte le quedaban dos cigarros en un atado. Lo que no tenía era un encendedor para prenderlo, pero seguro que encontraría en algún lugar.
Recorrió el gran edificio intentando encontrar una salida. Halló un largo pasillo y al final de éste había luz. Posiblemente era allí donde estaba la puerta para dejar el lugar.
Caminó rápida y nerviosamente hasta que llegó a la fuente de luz. Era un cuarto pequeño, pero más acogedor que el anterior porque allí no había goteras y las paredes estaban pintadas. Había allí seis niños desconocidos para ella, vestidos con ropas humildes y todos sentados alrededor de una chimenea encendida. En un rincón de la habitación había un flacucho árbol de navidad con unos pocos adornos y la mayoría de las acículas tiradas en el suelo como si hubiera sido desgajado hacía poco.
El paisaje no era muy bonito para Geraldine, pero el fuego que tanto precisaba estaba allí en frente. Por lo tanto, irrumpió en la habitación, se acercó a la chimenea sin hacerles caso a los niños y se agachó a buscar alguna brasilla para encender sus cigarrillos y fumarlos a los dos juntos si era posible.
En cuanto prendieron se levantó para irse pero no pudo… Los seis niños estaban parados detrás de ella y tiraban de sus ropas para que les de cariño.
- Mami, tengo hambre, mami- decía uno de ellos, rubio de ojos muy celestes pero con la cara muy sucia.
- Mami, ¿me cuentas un cuento, por favor?- rogaba una niñita morena tendiéndole un fino libro con su mano derecha y observándola dulcemente.
- Mami, ¿podemos ir a dar un paseo?- rogaba un niño pequeñito con cabello castaño y mirada triste.
- Mami, ¿vamos a jugar?- preguntó otro niño de mirada traviesa y mejillas rosadas con un cabello tan dorado como el sol y sus ojos negros como el carbón.
- Mami, escúchame cantar, mira que bien lo hago- habló una nenita de piel muy blanca, cabello negro y rasgos asiáticos mientras una dulce tonada prosperaba desde sus cuerdas vocales.
- Mami, mira, te hice un dibujito- alegó sonriente un niño de pelo oscuro y piel trigueña mientras exponía su magnifica obra de arte ante los ojos de Geraldine.
La mujer no entendía nada, sólo sabía que esos pequeños con sus vocecillas chillonas le estaban reventando los oídos. No podía aguantar más, su salud mental dependía de que se callaran la boca.
- ¡Ya basta, hartantes! ¡Es desesperante escucharlos, cállense, yo no soy su madre!
Los pequeños hicieron silencio al instante mientras los ojos de los seis se humedecían y comenzaban a soltar lágrimas. Geraldine buscó desesperada con la mirada un lugar por donde salir…

Una muchacha se acercaba a Louis. Era rubia, alta, de mirada dulce, ojos profundos, labios gruesos y brillosos, senos firmes y turgentes, cintura refinada, cadera ancha y danzarina. Sus piernas eran tan esbeltas como su salvaje cabello ondulado. Se sentó al lado del Stripper y lo observó sonriente. El muchacho no había visto una clienta tan hermosa jamás en su vida, eso más que trabajo era un momento de ocio de para él. La besó salvajemente en la boca y comenzó a desprenderse la camisa con lujuria. La chica lo detuvo. Parecía desconcertada por lo que había hecho el joven.
- ¿Qué haces?
- ¿Cómo que qué hago? ¿No contrataste mis servicios?
- Bueno, sí, pero yo no pedí esto.
El muchacho la observó un momento sin entender. Luego, pareció resolver su conflicto interno al ocurrírsele una idea.
- Ah, ya entiendo. Eres de las que se implantan silicona en los labios y temes que con mis fuertes besos te arranque la prótesis ¿cierto?
La chica abrió los ojos sorprendida y se sonrojó.
- No hay problema, no habrá besos, iremos directo al grano- el muchacho comenzó a sacarse el pantalón nerviosamente.
- ¡¿Pero que haces?!- se asustó terriblemente la muchacha-. ¡Yo solo te contraté para que me acompañes en noche buena!
El joven parecía no entender de lo que hablaba la rubia y sus pantalones quedaron a medio camino.
- ¿Quieres pasar una noche buena? Yo no decepciono a nadie, mamita, te lo ju…
- ¡No! Yo quiero que te sientes a mi lado y que me abraces, me des cariño.
Otra vez Louis parecía sorprendido. Nunca le habían pedido “un abrazo” solamente.
- Mira, yo cobro por hora. No doy abrazos y si quieres cariño paga la hora y disfruta.
- Pero a mi no me alcanza una hora, yo quiero estar todo el día con vos.
El sujeto desorbitó los ojos como si le hubiera pedido que bajara al lecho oceánico y volviera sin respirar.
- Mira… Yo tengo un entrenamiento muy básico, no aguanto más de hora… Como mucho una y media, pero COMO MUCHO.
- ¿Tanto te cuesta darme un abrazo?
El tipo bufó y se resignó. Se acercó a ella rápidamente y la abrazó. La muchacha apenas pudo sentir los brazos del chico cuando éste volvió a alejarse.
- Ahí tienes ¿contenta? Y no vuelvas a llamarme por algo como esto.
La muchacha vio como Louis se ponía su camisa con intención de irse y agachó la cabeza, compungida.
- Esto no me alcanza para dejar de sentirme sola en navidad…

Alfio realmente no encontraba nada, y los lastimeros quejidos del niño le estaban haciendo estallar la cabeza. No soportó más y se acercó a él.
- ¡Oye! Ya cállate, ¿si? Quiero encontrar una ciudad donde poder hablar con alguien que me lleve a mi hogar y tú…
Tres buitres comenzaron a dar vueltas sobre él y el niñito. Eso significaba malas noticias… Sabía que no pasaría mucho hasta que llegara el frío nocturno con ánimos de congelar a los que estuvieran por allí. El niño moriría y eso era malo, porque después del niño sería su turno… Debía encontrar esa ciudad.
- Ya, ya. Basta de llorar. Ven, disculpa por tomarme toda el agua, no me di cuenta. ¿Sabes donde hay una ciudad por aquí? Yo te cargaré e iremos hacia allí, podrás tomar agua ¿Qué te parece?
El niño dejó de llorar al instante y se secó las lágrimas.
- Yo me perdí. Lo único que sé es que mi casa queda donde se oculta el sol, pero hasta que se haga de noche no podré saber donde es.
Pero un ladrón sí que sabía. Rápidamente buscó el sol que se metía por el oeste, alzó al niño en sus brazos, lo subió a sus hombros y comenzó a caminar por las patinosas dunas del desierto.
La caminata bajo el caluroso sol con el niño semidesnutrido en brazos fue larguísima. Pero el esfuerzo de Alfio fue recompensado con la visión de un pequeño pueblo cerca de donde estaba caminando en ese momento.
- ¡Es mi hogar! ¡Allí están mis padres!
Alfio corrió hasta el pueblo, sin importarle los padres del muchacho, lo que más necesitaba era encontrar rápido alguien que tuviera un jet privado para llevarlo hasta su hogar. Se quitó al niño de encima en cuanto llegó hasta el linde de la ciudad y lo dejó que corriera hasta su padre.
- ¡Papá, papá! ¡Este señor me ayudó a venir!
Alfio miró de un lado al otro buscando una pista de aterrizaje… Seguramente en esa ciudad no abría… Vio al padre del muchacho. Parecía humilde, pero tal vez supiera donde encontrar un avión.
- ¡Oiga! ¡Hermano! ¿Sabe donde puedo encontrar un avión? ¿Una ciudad grande?
El moreno caminó hasta Alfio y lo abrazó.
- ¡Gracias! ¡Gracias por traer a mi hijo en navidad! Se lo agradezco de corazón.
El ladrón se sorprendió un poco por la reacción del tipo.
- Eh… Sí, de nada. Pero necesito urgentemente que me diga si en algún lado hay un avión.
- ¡Sí! ¡Mañana lo llevaré a la gran ciudad! ¡Venga, pase navidad con nosotros, es muy bienvenido!
Alfio pensó bien lo que le decía el tipo y viendo que el sol bajaba no le quedó otra más que aceptar.
- Tome, tome- el padre del niño le tendió un pequeño trozo de papel.
- ¿Qué es esto?
El hombre se dirigió a su casa con su hijo sin prestarle atención. Al no recibir respuesta, el ladrón desdobló el papel para ver de qué se trataba.
Era una pequeña hoja de papel de diario con un diminuto artículo que rezaba:
“Tres de los ladrones que tomaron en asalto al banco nacional, fueron apresados momentos después en su escondite, emplazado a una cuadra del parque local. Los mismos confesaron que su jefe había desaparecido sin dejar rastros. Se lo considera altamente peligroso, cualquier información sobre él dirigirse a las autoridades […]”
Luego de leer eso, que no entendía exactamente como había llegado a manos de ese sujeto, se sentó algo descorazonado en el piso y meditó un momento… Tal vez no era tan urgente viajar a su país natal… Allí estaba cómodo…

Antes de que el encargado del bar le trajera la botella de Champán, que era lo menos vendido en ese lugar, Héctor ya había visto a los muchachitos vomitar unas diez veces cada uno, a los demás tomadores abandonar el bar cubiertos de golpes y patadas de los mafiosos y de los dueños del lugar por no pagar su bebida. Era extraño, nunca había admirado bien su contexto en ese lugar ¿eso pasaba todos los días o sólo en navidad? Decidió preguntarle al cantinero.
- Amigo, ¿Por qué sacan a tanta gente del bar el día de hoy?
El tipo se acercó a él mientras servía una fuerte medida de Whisky y contestó.
- Los llamamos “borrachines de navidad”. Aprovechan el dinero extra que ganan en su trabajo como salario de fin de año y se lo gastan todo aquí. Muchas veces los echamos aunque tengan dinero, es un poco de sentido común, tienen a sus familias y no pueden gastarse todo aquí. ¿Ve aquel sujeto? Él se queda aquí y no lo sacaremos nunca. No tiene familia y sabemos lo mal que se pone para estas fechas, por lo tanto le hacemos un lugar, pero no bebé, dice que la bebida lo dejó donde está. Su Champán, señor.
Héctor tomó la botella entre sus manos, pero no pudo evitar la curiosidad y se acercó al sujeto que se encontraba en un rincón del bar, viendo la televisión.
- Hola, ¿puedo hacerle una pregunta?- intentó entablar conversación Héctor.
- La que guste, hermano.
- He escuchado su historia y me preguntaba… ¿Por qué usted, una persona que no bebe, elige un bar para pasar la navidad?
El tipo lo observó sorprendido un momento, pero luego sonrió asintiendo.
- Es una gran pregunta, amigo. Este lugar es lo más parecido a una casa que tengo. Yo solía venir aquí todos los días. Tomaba hasta saciarme y luego salía a dar vueltas por la ciudad. Pero beber se volvió para mi más importante que vivir… Perdí mi trabajo, mi mujer y mis hijos no pudieron perdonar que gastara tanto en bebida y se fueron de casa y lo único que me quedó es… éste bar, donde pase mis últimas noches de felicidad. ¿Por qué lo pregunta?
Héctor terminó de escuchar el relato como si fuera un vidente que le mostraba su futuro. Se dio cuenta que, si bien en su casa no soportaba las peleas familiares, no podía vivir sin ellas, no podía dejar de oír a su mujer gritándole y pidiéndole perdón luego. Sus hijos llenaban su alma, aunque siempre se portaran mal y lo desobedecieran… eran tan dulces y lo hacían tan feliz cuando le decían: ¡Te queremos, papá!
- Lo invito a pasar navidad con mi familia ¿Qué le parece?- ofreció Héctor con los ojos cubiertos de lágrimas y el corazón desgarrado al oír el relato del tipo
- No- negó muy decidido el sujeto-. Esta es mi familia, le agradezco su oferta, pero aquí estoy muy a gusto. Vaya usted con la suya, y nunca la abandone que vale mil veces más que un vaso de vino.
Héctor ya no pudo aguantar y salió corriendo del bar con los ojos desbordantes de lágrimas.
Cruzó tantas calles que para él fueron interminables, pero en cuanto pasó del centro de la ciudad a la parte residencial se encontró con su casa. Tan blanca y alegre como siempre. Los niños jugando con sus fuegos artificiales y su mujer… Su mujer… ¿Cómo podía siquiera pelear con un alma tan bondadosa como ella? ¡Si el que siempre iniciaba las peleas era él y ella las terminaba pidiendo perdón mientras que estaba en todo su derecho de decirle que era poco hombre! Allí estaba, adornando el jardín con las últimas luces que seguramente no había podido poner antes por su falta de tiempo. El olor que salía de allí era exquisito, de seguro estaba cocinando. Se acercó a la casa, muy avergonzado por no llevar más que una botella de Champán. En cuanto llegó a la reja para abrirla los niños se le fueron encima.
- ¡Papi, papi, viniste!- los tres se abrazaron a él con mucha energía.
Héctor los apretó contra su cuerpo sin que las lágrimas dejaran de brotar de sus ojos. Miró a su mujer quien le dedicó una agradable sonrisa. Iba a aprovechar esa navidad como si fuera la última que pasara…

Pier estuvo casi dos horas dibujando el pectoral de su cliente. Era un magnífico artífice en la realización de tatuajes. Nadie se podía comparar con él, su control de la aguja y la mezcla de colores que plasmaba en sus tatoos eran increíbles. Luego de mucho transpirar terminó y secó el sudor de su frente. Tomó un gran espejo y lo redirigió para que su cliente pudiera ver el trabajo. Al joven casi se le viene el mundo abajo al ver el tatuaje. Se desesperó, casi estalla de lo alterado que estaba. El tatuaje sólo eran tres palabras, enormes, que le ocupaban todo el pecho y parte del vientre. La caligrafía era excelente, y las tres palabras rezaban: Te amo, mamá… El muchacho lo miró con odio al chico gótico.
- ¿Qué diablos hiciste, idiota? ¡¿Por qué pusiste esa tonta frase?!
- Por que me di cuenta que yo era igual a ti. Y luego de verte, de escucharte, de pensar lo terrible que sería que tu madre te viera con un “te mataré” en navidad, llegué a la conclusión de que no quiero ser como tú. Me gusta dibujar calaveras sangrientas y escribir frases bélicas… Pero este don que tengo se lo debo a mi madre que me dio la vida y que siempre se preocupa tanto por mí y yo no le doy importancia… Ella no quiere otra cosa más que yo esté bien, y yo estoy bien tatuando… Pero estoy mejor cuando ella está conmigo y nos abrazamos muy fuerte para desearnos feliz navidad… Lleva ese tatuaje con orgullo, amigo, es gratis, y no hay algo más valiente y noble que puedas llevar en tu pecho.
El gótico salió corriendo del salón de tatuajes sin importarle nada. Desdobló su celular y llamó nerviosamente. Esperó a que sonara unas veces y del otro lado alguien contestó.
- Hola…- dijo tímidamente el chico al escuchar respuesta del otro lado-. Sí, estoy bien, mamá- contestó mientras suspiraba de alegría al escuchar la voz preocupada de su madre-. Eh, hay algo que te quería preguntar… ¿Pueden poner un plato más en la mesa esta noche? Mis amigos no salen- el chico esperó la respuesta del otro lado y al oírla cerró los ojos mientras se llenaban de lágrimas-. Bien… Gracias, mamá, voy para allá.
El muchacho cortó, muy alegremente se pasó la mano por la cara para quitarse el negro maquillaje y corrió por las calles en dirección a su hogar.

La mujer encargada del jardín de infantes se había podido quitar a los niños de encima. Eran tantos que la saturaban, y estaba por salir del cuarto cuando el más pequeño, con la cara empapada en la humedad de sus ojos, se acercó a hablarle.
- Entonces ¿no eres nuestra mamá?
- ¡Claro que no!- respondió la mujer un poco traumada ya a esa altura. Los cigarrillos se habían hecho cenizas en dos pitadas-. Yo no tengo hijos.
Los muchachos se pusieron muy tristes y el chico de ojos muy celestes se acercó a abrazar al más pequeño.
- Nosotros le pedimos sólo un regalo a Santa Claus. Un regalo para los seis juntos, porque sabemos que Santa tiene mucho trabajo. Le pedimos una mamá, porque es lo único que necesitamos… Y cuando te vimos pensábamos que eras tú…
Los seis volvieron a sentarse tristemente en suelo mientras de a poco se daban cariño entre ellos. Geraldine no pudo soportar la tristeza de ver a esos seis pequeños llorar. Estaban desolados, posiblemente esa sería la causa de que muy pronto dejaran de creer en Santa Claus por no recibir ese regalo que le habían pedido. La mujer cerró los ojos con pesar y se acercó a la ronda que habían armado para sentarse también.
- No soy su mamá. Pero… Soy amiga de Santa, y le voy a hacer un favor esta noche. Seré su mamá por hoy ¿Qué les parece?
La sonrisa inmediata que se formó en el rostro de todos fue devastadora para la emoción de Geraldine. A los seis le brillaron los ojos y sus labios se tensaron al máximo como si hubieran visto un ángel. Los niños la abrazaron con mucha alegría mientras la mujer pensaba… Que difícil sería para Papá Noel encontrar una madre para esos niños y que fácil era para ella como ser humano serlo por ese día… Tal vez los niños no eran tan insoportables como ella pensaba, ¿Cómo podían serlo si eran tan calidos y eran capaces de despertar sentimientos tan maternales en ella?

Louis ya se había vestido completamente y estaba preparado para salir. La chica se tiró en la cama, sus ojos eran pequeñas cataratas que lavaban su rostro e intentaban ahogar sus penas. Los gemidos y jadeos de la muchacha retumbaban como orquestas en el oído del joven acompañante. Pero no le interesaba, trabajo era trabajo, aunque… ¿Dónde iría ahora? ¿A buscar la tumba de su madre en el panteón? ¿A cenar con su hermana en Europa, a tantos kilómetros de allí? ¿Acaso iría a buscar al vago de su padre, con las venas cubiertas de alcohol? ¿Iría sólo a quedarse con la mujer de turno para pasar navidad en su cama y al otro día empezar nuevamente con la pesada rutina? Sí, eso haría. Pero… ¿Dónde buscar la mujer de turno si había una que estaba tirada suplicando por sus brazos a sólo un metro? ¡Pero nada más quería un abrazo! ¡Y ella no le pagaba nada! ¿Acaso le veía cara de primo lejano? Admiró el cuerpo desfallecido y desánime de la rubia. Se veía tan frágil y triste… él tenía mucha fuerza, ¿Por qué no ayudarla? ¿Qué estaba pensando hacer después de dejar esa habitación?
Caminó lentamente hacia ella un poco avergonzado. Se sentó en la cama y observó su delicado cuerpo. La chica dejó de llorar al sentir peso en la cama y admiró quién era el que lo ocasionaba. Los ojos de ambos se encontraron. Los de él reflejaban la más profunda congoja. Estaba arrepentido por haberla tratado tan mal y por haberle hecho más daño del que sentía. Los de ella estaban apagados, y tímidamente, le pedían cabida al muchacho para poder desahogarse en su pecho. Louis extendió los brazos y la chica se lanzó hacia él. Apretados, casi con las pieles unidas por la presión, pasaron la noche… Juntos, suspirando por errores cometidos, por heridas abiertas que no había forma de cerrarlas y por un nuevo comienzo que la noche de navidad les estaba regalando.


Las lágrimas de felicidad cesaron de caer de los ojos del viejo y gordo Santa Claus. Su barba humedecida se erizaba por los escalofríos que sentía al ver una y otra vez el triunfo de los cinco. De ladrón a salvavidas. De borracho a padre de familia. De rebelde a hijo prodigio. De la soledad al más desarrollado instinto maternal. De la lujuria a la ternura. Todos lo habían logrado, él lo sabía, sabía que podían hacerlo. Aplaudió con ganas mientras las luces del colosal galpón navideño de Santa se encendieron. El hombre gordo de barba admiró el lugar… Allí había más de un millar de Santas, todos vestidos igual, algunos más altos, otros más flacos… Pero todos cumplían la misma función.
- Quiero informarles, compañeros… ¡Que tenemos 5 nuevos!
La multitud aplaudió y vivo la incorporación de más Santas a la lista y rápidamente se prepararon las bolsas y el trineo de cada uno para realizar el trabajo que debían hacer esa noche…


No hay un único Papá Noel. Si sólo él trabajara en navidad le sería imposible darles el regalo correspondiente a todos lo que se merecen. Papá Noel hay muchos, cada uno de ustedes es uno. Porque no hace falta vestir un traje, manejar un trineo o llevar un regalo bajo el brazo… Con el sólo y simple hecho de regalarle felicidad a otra persona el trabajo de Santa Claus está cumplido. Es por eso que ésta navidad nacen muchos nuevos gorditos con barba y una sonrisa radiante, para alegrar, para dar felicidad, para que los perdidos encuentren su camino, para unir familias, para agrandarlas, para estrechar vínculos, para dar abrazos… Esos regalos son inagotables e invaluables, y sólo un genuino Papá Noel puede darlos ¿Qué esperás para ser uno de ellos?


Gracias a todos por recordarme :) Sólo tengo buenos recuerdos de ustedes y de este agradable lugar también.
#4

Re: Cortos navideños (Concurso)


¡Hola! Vengo a probar suerte...

Una Pobre Navidad
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25 de Diciembre de 2009 07:30 PM

Un pequeño niño de tan solo 9 años llamado Marc, esta sentado en una fría y quemada silla, jugando con una pelota de papel, en el cuarto superior de una casa abandonada de dos pisos, en la parte superior se encuentra dos habitaciones, una grande y la otra pequeña, en la habitación grande hay un gran agujero en el techo y la pequeña tiene muchas humedades, en el piso de abajo hay un gran comedor con una pequeña mesa rota y dos sillas. El niño tiene el pelo rubio y ojos marrones, un viejo jersey rojo, un pantalón azul con agujeros, unos guantes verdes y sus pies descalzos.

-La mama estará a punto de llegar-dijo el niño mientras bajaba por las escaleras hacia el piso inferior-

En esos instantes se escuchó como la vieja puerta chirriaba y se abría. Apareció una mujer de unos 33 años con un jersey verde algo sucio y unos pantalones grises largos.

-¡Mama!-Dijo feliz el niño corriendo hacia ella
-Marc, Cariño...¿Qué tal a ido la escuela? - preguntó la madre
-Bien mama, pero el abusón de Jean se metió de nuevo conmigo- dijo algo penoso el niño
-Marc, Marc, Marc te he dicho que lo olvides, el el día de mañana sera un tonto que se pudrirá en la basura y tú como eres mas inteligente y menos problemático que el seras una persona normal-le explicó la madre
-Cierto Mama, gracias
-Hijo, ¿Te importaría salir a comprar estas cosas? - le dijo mientras le entregaba una lista
-Para nada mama.
-Muchas gracias...

Marc, salió de la casa y se dirigió hacia la tienda de alimentos.

-Veamos....debo llevar esto, esto, y esto- dijo mientras agarraba un bote de tomate, una bolsa de macarrones y media docena de huevos- dijo el niño
-Toma ahí esta todo...
-Gracias, vuelve pronto- dijo el vendedor

Afuera de la tienda.

- Marc, ¿Dónde vas? - Se escuchó en la entrada de la tienda
- A mi cas....Pero que diablos..¿Qué quieres Jean?
- Oye no me hables así que van a pensar que nos llevamos mal y todo...
- ¡Es qué nos llevamos mal! - exclamó el niño
- ¡Idiota no me grites! - le dijo mientras se acercó y lo empujó contra el suelo
- Eres malo Santa Claus no te va a traer ningún regalo - le dijo llorando
- ¡Inútil Santa Claus no existe! - le gritó
- Eso lo dices por que eres una persona de corazón no puro y eres malo pero Santa Claus sí existe y te castigara por esto - le dijo mientras se secaba las lágrimas
- ¡Qué te calles! - le gritó
- ¡Idiota! - dijo a la par que se levantó y huyó

En la casa

- ¡Mama! ya te lo traje...
- Muy bien hecho mi amor ¿Ahora cenaremos y dormiremos para ver que nos ha traído Santa claus vale? - le preguntó

Al dia siguiente

- ¡Sí! ¡Bien! ¡Yujuuuuu! - Gritó la madre
- Marc..¿Eh?...¿Qué pasa mama? - dijo todavía algo dormido
- Santa Claus nos ha bendecido con un nuevo trabajo para mi y un montón de regalos para ti - le explicó la madre
- ¡Qué bien! ¿Y de qué es el trabajo? - Preguntó
- Pues nada mas y nada menos que de secretaria...¡O sea qué cobraré un montón de dinero! - Gritó la madre
- ¡Qué bien mama! ¡Te quiero!

Y así acabó todo...Marc y su madre que tanto esfuerzo por vivir con lo poco que tenían en cambio Jean fue un chulo y no se esforzó nada y por lo tanto Santa Claus no le trajo nada. Finalmente Marc y su madre ''Elisabeth'' consiguieron tener una vida normal...

FIN

Deidara
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__________________________________________________________________________________
Mi Odisea.
Pokémon (Nº0):
Objetos(Nº0):
Dinero:0€

~Capítulo 1: PokéFan Nº55 ~[/color]


¡Ayúdame a llegar a ser el mejor entrenador de todos pulsando mi TrainerCard!
¡Vamos, un simple click no te cuesta nada!
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#5

Re: Cortos navideños (Concurso)


Aqui voy, he estado esperando que hubiera algo asi:

El Significado de la Nadidad:

Spoiler
Habia una vez un niño llamado José que siempre penso que la Navidad signifacaba entregar regaños, pero no era asi, todos le decian que no significa la entrega de regalos, pero no hacia caso, siempre queria recibir los regalos que queria y los recibia, pues su familia era rica. A el siempre le daban lo que queria y cuando queria, en especial en Navidad.

Un dia su familia quebro y quedo en bancarota justo en Diciembre, asi que se lo dijeron a José y el pregunto:

José: ¿Qué recibire en Navidad?
Mamá: Nada, amenos que consigamos dinero
Papá: Eso es cierto hijo
José: Esta será la peor Navidad de mi vida
Mamá: ¿Por qué?
José: Porque no tendre regalos
Mama: Pero si la Navidad no significa los regalos, sino la llegada de el niño Jesús a nuestros corazones
José: ¡No!, no te creo, la Navidad significa los regalos
Papá: No le levantes la voz a tu mamá y ahora ve a dormir

Despues de la discución José se fua a dormir y cuando llego el día de Navidad José estaba triste, pues no hiba a tener regalos, pero el no se daba cuenta que con las justas alcansaba el dinero para comer y entonces en ese, momento su mamá viene y le dice que no importan los regalos y en un momento José se dio cuenta lo que deverdad importa la Navidad, parecia un milagro, pues el no lo queria creer, pero se dio cuenta de lo que deverdad importa, en ese momento entra su papá conmuchos regalos y José pregunta:

José: ¿Cómo paso esto?
Papá: Pues nunca nos quedamos sin dinero, te lo digimos para que entendieras lo que significa la Navidad y al parecer funciono
José: ¿No crees que fuiste un poco malo?
Papá: Si, pero lo hice por tu bien
José: Gracias por todo papá

Desde entonces José aprendio lo que significa la Navidad y vivio feliz con su familia


!!!!!!WuuuuuuJuuuuuu!!!!!!
#6

Re: Cortos navideños (Concurso)


Bueno, pues parece que ahora sí participaré en estos cortos de Navidad (casi nunca me llama la atención esto de los cortos, pero bueno, ahora creo que es momento de intentarlo. Estuve preparándome desde octubre).
Primero, advierto que no es una historia infantil. Y no porque tenga violencia, sexo o lenguaje soez, sino porque quizás a los más pequeños se les dificulte leerlo. No habla acerca de Santa Claus, ni de Jesucristo, ni de los Reyes Magos o cualquier otro personaje que trae regalos... no, es una historia romántica que se da lugar en las fechas Navideñas. Sé que está cursi, pero qué importa si no obtengo ningún voto, que posteo sólo por diversión xD
Aquí está. No se vayan a dormir a mitad de la lectura, por favor...

Spoiler
Tenía frío, mis huesos estaban calados, mi ropa estaba húmeda… húmeda de los múltiples copos de densa nieve que caían parcialmente tanto sobre mi cuerpo como en la calle. No sentía mis piernas, porque el pantalón literalmente se congeló junto con ellas. La chaqueta que llevaba era muy delgada, por lo que las corrientes de aire glaciares cruzaban la tela a su voluntad, sin que me ofreciera ningún género de protección. Lo sabía desde antes de salir, pero me negué a ponerme otra que no fuera esa prenda negra. La bufanda gris no calentaba ya, al contrario, estaba casi completamente mojada, de punta a punta, pasando por mi cuello cubierto y ya rígido. Mis manos desnudas sufrían la brutalidad del frío reinante en esa noche, pero yo no me movía, nada de eso me importaba. Con las manos cubriéndome el inclinado rostro y los codos apoyados en las rodillas, ya me había mantenido sentado así en la acera de la gran avenida desde hacía una hora completa, más o menos, aunque en realidad ya había perdido la noción del tiempo. Y no era para menos: me sentía escoria, un miserable perdedor, casi me sentía como uno más de esos copos de nieve que, con prisa, caían aplastándose en el pavimento, otrora color negro. ¿Qué me importaba? Nada ya.
La gente pasaba junto a mí en multitudes, sentía sus pisadas hacer crujir los cristales de nieve que se habían acumulado en colinitas a mi alrededor. Cantidades de pares de botas pasaban frente a mí, cruzando la banqueta, esquivándome al caminar, como si fuera un malviviente, sin que a nadie le importara mi presencia mohína. Me cubrí aún más el rostro al comprenderlo y, aunque no vi, escuché que unas señoras pomposas cuchicheaban algo entre ellas cuando avanzaban por la acera. Seguro que hablaban de mí, y también me resultaba comprensible que lo hicieran despectivamente. Tan comprensible como que todos, niños y adultos, llevaban alegres sonrisas esbozadas en sus rostros, casi permanentes, y que el mar de luces de las farolas, de los pinos y de los tejados de las casas inundara la ciudad incluyéndome, y sus destellos llegaran hasta mis dilatadas pupilas filtrándose forzosamente por entre mis dedos, que se negaban a descubrir mi cara. ¡Era Nochebuena! Una fecha tan esperada por todos, que parecía un sueño, un día de felicidad pura, un momento de compartir con sus seres amados, una noche que muy profundamente encerraba magia y misterios inexplicables. Pero… ¡pero no para mí! ¡No, para mí no! ¿Por qué? Vaya, ¿por qué no gozar de la Nochebuena y la Navidad como todo el mundo?
Porque no tengo a nadie. Porque la soledad me aplasta continuamente, sin parar, cada vez más, porque pesa horriblemente y yo ya no la soporto. Hace poco más de un año lo tenía todo, yo era feliz, nada me deprimía, creí que toda mi vida estaba resuelta… ¿y ahora? Pero es que sencillamente, la vida sin un gran amor no es vida. ¿En dónde estaban mis seres queridos?
Aparté las manos de mi rostro al fin, con gran esfuerzo por el entumecimiento, y mis pupilas tardaron en contraerse por la gran cantidad de luz entrante de golpe. Alcé luego la vista con cuidado: seguía sentado sobre la banqueta, mojado y tiritando. Ya no me acordaba por qué estaba ahí. Era como despertar en un desvarío total. Seguía nevando, aunque menos que antes, y las carcajadas sueltas de la gente tan alegre continuaban llegando hasta mis oídos, como una música agradable, como un tesoro codiciado. Personas iban, personas venían, todas pasaban frente a mí demostrando fría indiferencia, algunas me echaban miradas despectivas, otros sólo curiosas. Sólo algunos niños, enfundados en sus chamarras de lana, me miraban cuando, llevados de la mano por alguno de sus padres, cruzaban por donde yo me encontraba rendido, pero ese momento de asombro ante mi presencia se fundía con el de la noche, quizás hermosa, que contemplaban boquiabiertos sin dejar de avanzar casi arrastrados.
Recorrí con la mirada, algo deslumbrado, la calle tapizada de nieve, tanto carretera como acera, lisa, blanca y fina como el suave pelaje de un armiño. Esa avenida era extensa, casi hasta donde llegaba mi vista, y no alcanzaba a ver al final. Frente a mí había una casa que me llamó la atención por las luces que despedía. Estaba, por supuesto, al otro lado del camino, por el que pocos autos transitaban. La ventana frontal evidenciaba la presencia de unas personas sonrientes sentadas plácidamente en torno de una mesa rectangular, disfrutando de una suculenta cena, consistente en… bueno, parecía pavo relleno, aunque desde la distancia y el ángulo en donde yo me encontraba no se notaba mucho y era difícil determinarlo. Todos ahí adentro conversaban animadamente, en fin, toda una plétora de felicidad y gozo inundaban el hogar, cálido por la flama en la chimenea, y vivo por las lucecitas del árbol navideño en un rincón de la estancia.
Tan ocupado estaba husmeando la casa, aún sin haberme movido de la acera en donde estaba sentado, que no noté que dos tímidas lágrimas se asomaban por mis ojos enrojecidos. No las sequé, tal vez por la rigidez en la que se encontraban mis miembros, pero al cabo de un rato dichas lagrimillas se cristalizaron de pronto por una corriente gélida que azotó mi semblante de improviso. ¿Por qué yo no tenía una familia con quién compartir, con quién convivir, con quién cenar pavo asado, platicar animadamente, calentarse por el fuego y contemplar las luces del árbol, como ellos? ¿Por qué me habían abandonado? ¡¿Qué hice mal?!
Me mordí los labios ya partidos. ¡Qué Navidad tan aplastante! ¿Por qué existirá esta fecha? Sólo me deprime.
Llevaba ya mucho tiempo afuera, y de seguir así en ese estado, me congelaría y moriría de hipotermia. Mis tosidos eran roncos, y mis ojos deseaban cerrarse. Pero no me importaba ni sentía ganas de levantarme para volver a casa… esa casa ahora tan sola desde que Ella se había ido…
Exhalé con suavidad sobre mis manos amoratadas y nerviosas, en un intento por calentarme. Pero mi tos no cesaba, ocupaba hacer algo pronto. ¿Qué estaba esperando ahí sentado? Debía volver y tomarme un té bien caliente, luego arroparme bien y dormir sin pensar en nada más, sólo en que esa maldita noche terminara ya. Pero por alguna razón extraña, el tiempo parecía arrastrarse sobre sí, a mi alrededor, como una lentísima onda invisible y extraña, que ahogaba, hasta congelarse quizás en medio del crudo ambiente.
Apoyé mi mentón en la mano derecha, como en un gesto de enfado, y el codo sobre la rodilla, absorto en mis pensamientos enmarañados provenientes de mi mente ya fatigada. Sentí entonces una horrible contracción involuntaria del diafragma y no pude reprimir un violento carraspeo que escandalizó en todo lo largo de la calle. Me tapé la boca, al fin asustado. Ya, ya estaba enfermo. ¿Qué estaba esperando ahí sentado?, me volví a preguntar vagamente.
Entonces alcé mi cabeza lentamente, para encontrarme con un hombre de mirada amable que me contemplaba a menos de un metro de mi cuerpo y cuya presencia yo no había advertido.
—¿Está usted bien, señor?
Asentí lentamente, desentumiendo el cuello e intentando tragarme la expectoración de mi garganta.
—¿Quiere que lo lleve al médico?— insistió.
Le hice una seña negativa con ambas palmas de mis manos, aún sin hablar, No conocía a ese señor, nunca lo había visto en mi vida y de hecho quería que se largara, pero está claro que el espíritu navideño de pronto inunda el corazón de los hombres de bondad y les hace gestar el valor de la solidaridad.
El amable señor se despidió, deseándome feliz navidad, y se retiró silbando alegremente, hasta desaparecer al fondo de la calle, entre la oscuridad lejana y la borrasca. Yo suspiré, lanzando vapor denso de mi boca, y continué calentando mis manos, esta vez aumentando la velocidad de fricción entre ambas, dado el mal resultado que mostraba. ¡Ah, si tan sólo hubiera tenido una fogata frente a mí!...
Entonces vi cruzar del otro lado de la acera, y a pasos lentos, a una parejita, tomados de las manos en franco afecto, disfrutando de la alegre noche. Sólo les eché una mirada, pero fue un sentimiento fuerte el que reflejaron, podía percibir todo el amor que se tenían mutuamente y que destilaba de sus corazones con pasión en tan sólo ese vistazo. Con ojos húmedos y la boca entreabierta, contemplé sus pasos frente a mí, y sentí algo que pateó mi corazón dolorosamente. Quise verme reflejado en ellos, ahí mismo, pero no podía… ¡Ya no era posible!
Y entonces no pude reprimir una serie de pensamientos hirientes, que me vinieron como un rayo a mi alma.
¡Oh, Julia, dónde estás, en dónde te has metido! ¡Por qué no te encuentras junto a mí en esta Navidad! ¿Por qué me has dejado, vida mía? Me has abandonado, querida, me has abandonado como cualquier cosa, y ahora me siento terrible por ti. ¿Por qué…? ¡Oh! ¡Odio la Navidad! ¡Julia, no puedo vivir sin ti, me estoy asfixiando, me estoy muriendo!
Lágrimas de dolor y de rabia corrían por mis mejillas, pero yo las iba limpiando enseguida,
¿Por qué no estás a mi lado? Hoy, que es un día tan especial, es cuando más deseo tu dulce compañía, es una noche agradable que quiero compartir contigo… ¿Dónde estás? ¿Con quién ríes, con quién convives, con quién pasas hoy esta Navidad? ¡Dime, vida mía! ¡Te necesito!
Suspiré fuertemente, tronando el aire a mi alrededor. Mis mudas plegarias las interrumpieron unos lejanos cantos navideños, villancicos interpretados por niños y acompañados de panderos y otros instrumentos agradables al oído. Seguramente estaban muy felices… ¡Sí, seguramente no tenían nada de qué lamentarse! Sentí una súbita envidia, no puedo negarlo.
Aquella parejita que me recordó momentos tristes ya había desaparecido de mi vista, al doblar por una esquina lejana, a cuatro o cinco cuadras, no sabía ni me interesaba.
Tomé un puñado de nieve con mi mano derecha, y no la aflojé hasta que no se hubo derretido en ella. Asimismo, yo me fui calmando y recobrando la razón de una manera sorprendente. La ciudad estaba alegremente encendida, pero fue en mi mente donde ocurrió la verdadera iluminación. Vaya, ¿pero qué demonios estaba esperando ahí sentado? Ya lo sabía, lo había descubierto: subconscientemente estaba aguardando el verla llegar… sí, a ella, a Julia, que apareciera de pronto desde el fondo de la avenida, allá lejos, y que se dirigiera a mí, que me viera y me reconociera, pero ¡eso era absurdo! ¡Ella jamás volvería! Mi mente estaba nublada.
Intenté levantarme, convencido de que, de seguir sentado ahí, no lograría nada y sólo enfermaría más. Decidí ser prudente y retirarme. Pero estaba entumecido y me incorporé con lentitud; los huesos de mis piernas crujieron y mi espalda otro tanto. Al estar de pie, comprobé lo débil que estaba, y tuve que afirmarme de un poste de luz para no caerme. Tenía que volver a casa cuanto antes.
Cerré mis ojos momentáneamente, así me sentía mejor. La calidez volvía a apoderarse de mi cuerpo, realmente era reconfortante. Inspiré delicadamente, para calentar el aire en mi nariz, pero exhalé con potencia. Ya podía continuar.
¿Qué iba a hacer? Mi casa, aunque adornada como todas, ya estaba vacía, sola, lúgubre. Ella me había dejado desde hacía más de un año, pero aún la seguía recordando y deseando como el primer día de aquél rompimiento. No podía acostumbrarme a la nueva vida sin mi gran amor, todavía no. Ahora, es seguro que andaría con otro… y que no estaría sufriendo como yo lo hacía. Y en parte está bien, no digo que no porque no soy egoísta, qué bueno, yo le deseaba lo mejor, y qué genial que en la Navidad la pasara feliz al lado de su nuevo amado…
Caminaba ya más confiado de mis facultades, con las manos moradas en los bolsillos de mi pantalón, avanzando bajo los árboles de la banqueta y las farolas de cuatro brazos, deslumbrado por las lucecillas de los tejados, que caían en forma de cascada ante mi vista borrosa. A esas horas, ya no había mucha gente en las calles, todas se habían guardado en sus casas para festejar en familia la venida de la Navidad, cada quién muy a su manera y a sus tradiciones.
Recorrí cuatro manzanas, luego visualicé la puerta verde de madera que indicaba la entrada a mi casa, rebusqué en los bolsillos del pantalón las llaves, al no encontrarlas continué mi inspección minuciosa por las bolsas de la chaqueta negra, esa que me regaló Julia en la Navidad pasada, hasta que encontré el manojo de llaves. Abrí la puerta, todo estaba oscuro ahí adentro. Prendí la luz de un golpe, y algo aliviado de que adentro estuviera un poco más templado el ambiente. Corrí a la cama en busca de algo con qué cubrir mi cuerpo de repente para recuperar el calor, y encontré una cobija pequeña ideal. Tirité, pero pronto el frío fue desapareciendo, sobre todo cuando encendí la calefacción que, aunque era vieja y no servía bien, había cumplido muy bien su función en años anteriores.
Pasó media hora, todo seguía tan solo como cuando entré. ¿Qué hacía, me sentaba a la mesa a cenar solo? Eso me daba más tristeza, a veces me daban ganas de ir a tocar la puerta de algún vecino para pedirle que me dejara pasar… no, pero no caería tan bajo.
Encendí las lucecillas de Navidad que había colgado del techo hacía un par de semanas, sólo para cumplir con la tradición, porque esto de las épocas decembrinas siempre eran muy pesadas. Luego me dirigí a la cocina, que estaba incorporada a la habitación, y hurgué en una de las repisas, hasta extraer una bolsita de té de manzanilla. “Un poco de agua caliente y con estas hierbas y estaré como nuevo”, pensaba. Así lo hice.
Y brindé por Julia, por que estuviera pasándola bien, porque no le faltara nada, porque fuera feliz al lado del hombre con el que estuviera. No me quedó de otra. No pude resistirlo al tener la taza caliente en mis manos. Después de todo, la gente siempre brindaba por algo o por alguien. Así que lo hice por Julia.
También me comí un pastelillo de dos días. Esa fue mi cena, no tenía nada más. Afuera, sólo se escuchaban risas y gritos alegres, pura algarabía. Me amargaba todo eso, me enfermaba. No toleraba realmente que nadie más se divirtiera si no lo hacía yo también. Pero la Navidad debía existir para todos, y es lo ideal que se disfrute, porque se supone que es la mejor época del año.
Por costumbre, cuando me senté a comer mi pastelillo, eché atrás la silla frontal también, como si alguien más estuviera sentado conmigo, como si fuera una cena para dos, como si aún estuviera ella ahí. Eso me aliviaba un poco.
Antes de irme a acostar para terminar la noche, me tomé unas medicinas para prevenir que me enfermara más producto de la brutal helada que me había pegado tan inconscientemente. Debía estar demacrado, pero con la medicina, la infusión y la dormida, me recuperaría.
Apagué las luces, quería irme a dormir, pero la Nochebuena no terminaba. ¿La cortaba cobardemente, o esperaba a que terminara bien para no irme rendido a la cama? La quería cortar, de preferencia. Arreglé mi cama, encendiendo una pequeña lámpara de la mesita de noche. Al hacerlo, miré una vez más un retrato que tenía de Julia ahí, enmarcado como una fotografía muy importante para mí. Dejé lo que estaba haciendo y la tomé para mirarla mejor. Era ella, la sentía tan cerca, podía casi percibir su aroma a través de esa sonrisa que parecía dirigirse hacia mí desde el papel.
—Feliz navidad, querida— murmuré, cerrando los ojos y besándola.
Unas campanadas lejanísimas retumbaron en mi casa. Eran las de la Iglesia de la colonia, que marcaba la agonía del 24 de Diciembre. Las conocía muy bien, y no supe qué sentir al escucharlas.
Entonces dejé el retrato en la mesita, apagué la luz y me retiré con pesadez.


Gracias, y perdón por la monotonía del corto xD
Saludos.


Spoiler


#7

Re: Cortos navideños (Concurso)


Bueno... hola xD Vengo a participar con un corto que acabo de hacer, creo que es un poco atípico y espero que no resulte confuso de leer... Tal vez resulte un poco largo, espero que no D:
Weh, espero que les guste!




Corto Navideño: La tecnología acabará conmigo, si es que todavía no lo hizo.



Spoiler
Nombre y apellidos: Ángel Sánchez Milario. Sí, después de leer esto imagino que estarán pensando que es un nombre horrendo, horrible, horroroso, y todos los sinónimos que se les ocurran... Y tienen razón. Pero tampoco muchas personas saben que me llamo así, por lo que no me importa. El resto de gente, me conoce por el nombre de "Santa Claus".

Edad: No te la diré, pervertido.

Estado civil: Ejem...

Cárcel en la que está retenido: En la de Londres, Inglaterra.

Motivo de arresto: ¿Qué? Qué rayos... ¡Si son ustedes los que me metieron en esta siniestra celda! ¡Si son ustedes los que me obligan a convivir con estos compañeros locos! ¿Me oyen? ¡He dicho locos! Esta gente no debería estar en una cárcel como esta, no no, ¡el lugar para ellos es el manicomio! Ehm... bueno, vale. Supuestamente me encerraron aquí por allanamiento de morada e intento de robo. (El caso es que sí debería estar en la cárcel, pero no por este motivo)



"Mi nombre es Ángel, aunque la mayoría de la gente me conoce como Santa Claus. Sí, soy el gordo y viejo hombre encargado de repartir regalos a los niños, y no tan niños... pero no siempre fue así. Yo tuve una infancia normal, como la de los demás muchachos con los que iba a clase. Jugaba al fútbol, hacía mis deberes, dormía en clase, estudiaba de vez en cuando, hablaba con mis compañeros... bueno, vamos, lo típico.
Pero un día, comencé a engordar y a engordar, sin ninguna aparente razón, ya que seguía haciendo el mismo deporte de siempre y no comía en exceso... Hasta que un día me levanté de mi cama, me pesé en el baño, y vi reflejada en la pantallita de la báscula la friolera cantidad de doscientos kilogramos.
Mi vida estaba destrozada, no me parecía normal que tuviese la masa muscular de una ballena cuando únicamente contaba con veintidós años de edad... pero luego, terminé por entenderlo todo. No vale la pena que me pare en contar el proceso, ya que la verdad, es muy aburrido... Así que lo resumiré diciendo que me convertí en el buen hombre, conocido como Santa Claus.
Fui elegido por sorteo para serlo, y sin saber mi opinión con respecto al tema, comenzaron a transformarme para que me pareciese al prototipo ideal (anciano, gordo, con barba blanca y vestido con un traje rojo las veinticuatro horas del día). Luego, me instruyeron para que fuese el repartidor de regalos perfecto, aprendí a esconderme de los niños que querían verme año tras año, conseguí dominar el arte de los renos, la cual no es nada fácil de aprender (a no ser que saber volar sobre animales te parezca sencillo) y aprendí a saquear comercios a la perfección. Ah, claro, supongo que esto les parecerá raro... pero Santa Claus no es la típica persona que junto a unos seres mágicos crea juguetes en una especie de laboratorio, sino que con el tiempo esto fue cambiando.
El caso es que (no sin esfuerzo, no sin depresiones, no sin ganas de suicidarme, etc) terminé por convertirme en un buen Santa Claus, jamás ningún inocente niño consiguió pillarme... Hasta que llegó la hora de repartir los presentes de estas navidades pasadas.

--

24 de diciembre.
19:00 horas.

Como todos los años por estas fechas, me encuentro dentro del taller en el que juntamos todos los regalos que robamos en las jugueterías para repartírselos, a lo largo de esta noche, a los niños que con cariño e inocencia me mandan cartas pidiéndome lo que desean.

- ¿No crees que deberías ir preparando a los renos? - me preguntaba uno de mis tantos ayudantes. Está claro que, aunque a lo largo de los años aprendiese a ser un buen Santa Claus, no podría saquear todas las tiendas del mundo yo solo. - Cuanto antes salgas mejor.

- Ja, ja, ja. ¿Tan nervioso estás? Vale que sea tu primer año trabajando aquí, pero confía en mí, hombre. Los niños recibirán sus regalos a la misma hora que todos los años... Después de todo, aunque me tenga que recorrer todo el mundo, tengo un montón de horas para realizar mi tarea. Aunque sí, tienes razón, no estaría mal que comenzase a meter los juguetes en el saco - le contesté dubitativo.

- No me refiero a eso, no estoy nervioso... Pero este año has engordado todavía más, me preocupa que el trineo no soporte tu peso; por eso digo que cuanto antes salgas mejor, no vaya a ser... - respondió sin cambiar la expresión de su cara, aunque yo supuse que sería un chiste de mal gusto.

- ¿Sabes? Deberías tenerme más respeto, después de todo mando en ti y podría despedirte... Y por cierto, no tiene gracia, Soephi - respondí algo enfadado. Sé que estoy gordo, pero por algo es un trineo mágico... sí, seguro que no tiene problemas para aguantar mi descomunal peso.

- No es un chiste, Santa, en serio estoy preocupado -.

Lo mandé a la mierda. Aunque sé que estoy fofo, no me gusta que las demás personas se metan con mi peso. ¿Qué se creen? Está bien, peso mucho y el traje con el que siempre debo ir vestido parece de un anuncio de muñecos felices; pero yo también tengo sentimientos.
Después de terminar de hablar con Soephi, cargué todos los regalos que pude en el saco que se encontraba en la parte trasera de mi trineo. Les di unas galletas a los renos que me llevarían volando y anuncié que comenzaría a repartir los regalos. Todavía era pronto, pero la distancia al primer destino era de unas dos horas... Sin contar que cuando se me terminasen los regalos del saco tendría que volver al taller a por más, cargarlos, y repetir todo el proceso.

Comencé repartiendo los regalos que me había encargado el continente de Oceanía, ya que era el continente que más cerca se encontraba del punto de salida. No tuve problemas. Cargué y me fui hacia África... Eran pocos los regalos que me habían encargado para ese continente, por lo que me llegaron para América del Sur. Tampoco tuve problemas en estos dos continentes. Volví al taller para coger más (cabe mencionar, que entre tanto viaje, el reloj marcaba las dos de la madrugada) y fui hacia América del Norte, pasando por América Central, y con esto terminé de repartirle los regalos a los continentes cuya palabra principal era América. Ningún problema, no me había molestado ningún niño, hasta algunos fueron tan amables de dejarme un vaso de leche con galletas... Cosa que agradecí bastante. Mis renos se encontraban un poco cansados, y era normal después de tanto viaje, pero habían soportado mi peso con total normalidad, no como había dicho el idiota de Soephi.

- Venga muchachos, ya falta poco, ¿vale? - los animé. Y así era... si mis conocimientos sobre geografía no eran erróneos, únicamente me quedaban por repartir regalos en Europa y Asia.

Al cabo de una hora, llegué a Europa. Recorrí la mayoría de países y en todos muy bien, la verdad, me gustan bastante estos europeos... aunque los niños sean un poco raros y pidan tantos videojuegos... ¡Ay! Jamás entenderé que le ve la gente a esta tecnología moderna de hoy en día. El caso, que finalmente llegué a Inglaterra. La ciudad de Londres personalmente no me gusta, está demasiado cargada con esas luces horribles que ponen cada navidad... Claro, luego no me extraña que haya crisis. La primera casa en la que entré para dejar los regalos fue agradable, pero la segunda no tanto.
Aterricé en el tejado de ella y me dispuse a meterme por la chimenea. ¡Dios! ¡Cosa más estrecha no vi en mi vida! Ya os imaginais lo que me costó pasar por ella... lo peor es que cuando lo conseguí, me caí encima de unos troncos ardiendo que tenían.

- ¡ME CAGO EN TODO! - exclamé sordamente para evitar que alguien me escuchase.

Rápidamente me libré de esos troncos, pero el daño ya estaba hecho en mi pobre culito. Con cuidado fui sacando los regalos de la bolsa para dejarlos en cualquier lado y salir a cuatro patas de esa casa... Pero sin saber cómo, me enganché con los cables del mando de una Playstation y me caí por culpa de ellos, haciendo un gran estruendo, ya que encima tiré sin querer la televisión.

- ¡[CENSURADO]! - grité, aunque no tan alto como quería. Dios... este sí que me había dolido de verdad, y mierda, encima había tirado una televisión. Y de plasma.

Intenté colocarla como pude para que no se notase que se había caído, pero mientras lo hacía, las luces del salón en el que estaba se encendieron. Asustado, dirigí mi vista hacia la puerta. Vi a un niño apollado en el marco de ésta.

- Who are you?!?! What are you doing?!?! - me preguntó el niño gritando. No tenía ni idea de lo que me decía, supongo que me estaba hablando en inglés.

- Ehm... Hola, soy Santa Claus. ¿Quieres algún regalito? - pregunté intentando calmarlo.

- What...? I don't undersant you... MUM! DAD! - gritó.

- ¡No, no, no! Un niño inglés... lo que me faltaba. Tengo que irme antes de que despierte a sus padres... - pensé.

Di media vuelta e intenté trepar por la chimenea, pero justo cuando lo estaba intentando, sentí como una mano me tocaba la espalda. Me giré. La persona que me había rozado, era un hombre, de mediana edad. Vestía un pijama de rayas.
No pensé lo que hice a continuación... Sin más, salí corriendo hacia él para así placarlo. Debido a mi peso, lo dejé tumbado en el suelo. Me senté encima de él para que no pudiese levantarse.

- Hey! Call the police, please - decía el hombre entre murmullos. Le había agarrado el brazo haciéndole una especie de llave para que así se callase.

- You are a monster! - gritaba el niño entre sollozos. Rápidamente salió corriendo, supongo que a coger el teléfono para llamar a la policía.

Tenía que levantarme e ir tras él, pero pesaba demasiado como para hacerlo -gracias por haberme bendecido con 200 kilogramos de peso-. Lo intenté varias veces, pero tampoco podía dejar suelto al hombre... así que la cosa se volvía más complicada.
Pasaron varios minutos, en los que conseguí arrodillarme.

- WAIT A MINUTE! - el niño volvió a aparecer en escena, corriendo hacia mí. Sin poder evitarlo, ya que estaba concentrado en mantener el equilibrio, me golpeó con una especie de jarrón; el cual me tiró de nuevo al suelo y me dejó inconsciente.


--

Y así fue como acabé en la cárcel de Londres. Lo siento por el resto de Europa y por el entero continente de Asia, pero se quedan sin regalos este año. Todo por culpa de los londinenses."



¿Por qué está cubriendo usted este documento?: Haber, porque yo quiero un abogado. Soy inocente, yo soy Santa Claus y por eso me encontraba esa noche en esa casa; lo único, que por culpa de la tecnología que creó el maldito cable de una vídeoconsola tropecé y rompí aquélla televisión. La familia se despertó y me vio allí, e intenté escapar, pero me retuvieron... En el caso que no puedan proporcionarme a un abogado, me gustaría que me cambiasen a otra celda. No me gusta mi compañero, es un psicópata y un acosador... No hace más que meterse con mis grasitas. Muchas gracias y espero que alguna vez se den cuenta de mi inocencia.


Con gusto atenderemos solicitud, pero mientras no lo hagamos, espere y tenga paciencia. Un saludo.
Presos sin fronteras.
#8

Re: Cortos navideños (Concurso)


Aqui traigo el mio ^^, un poco tarde xDD

Una Navidad Especial

Spoiler
Al fin las clases terminaron, el invierno comenzaba y las vacaciones acababan de empezar. Nuestros amigos se encontraban charlando sobre lo que iban a hacer en sus vacaciones de invierno.
-Yo quiero ir a patinar sobre hielo- Dijo una pequeña Piplup.
-Parece interesante Peggy, pero me gustaría mas hacer snowboard, ¡se ve que es muy extremo! - Dijo un Treecko que estaba entusiasmado.
Peggy: No, el patinaje es más bonito y menos rudo. Pame, dile a Max que el patinaje es mejor que el snowboard –Dijo la pequeña pingüina un poco enfadada.
Pame: Pues yo si prefiero el patinaje, es más de mi estilo. –Dijo una Smoochum que tenia cara de coqueta.
-Ya, paren de discutir, es obvio que no saben que el hockey es mejor que eso- Dijo un Squirtle que estaba un poco escondido.
-No, el trineo es lo mejor que puede haber para la nieve, así que no metas al hockey en esto Fred –Dijo una Snover con un tono rudo.
- Jajaja, si, el trineo es tan bueno como Fred de bailarín, jajaja. –Dijo un Charmander con un tono sarcástico.
Todos empezaron a reírse menos Fred.
Max: Oye Rafa, no es para tanto, no insultes tan feo al trineo. –Dijo mientras se carcajeaba.
Fred: Ya basta, ni que bailara tan mal –Dijo la tortuga algo enojada.
-Bueno, ya paremos, pero ¿a quien esperamos? –Pregunto la Pokémon de tipo hielo.
Rafa: A nadie Claudia, solo estamos aquí pasando el rato.
Peggy: Si, es mejor que estar en nuestras casas esperando a que nos dejen abrir los regalos. –Dijo la pequeña Pokémon tipo agua un poco enfadada.
Fred: Ya, no te enojes Peggy. Hablando de regalos, ¿Qué le pidieron o pedirán a santa este año?
Rafa: Pues yo le pedí un videojuego, ya es hora de tener uno, además, así un día los invito a jugar. Seguro los haría papilla. –Dijo la lagartija con un tono presumido.
Max: Un patineta, la que tengo ya esta muy gastada de deslizarse por esos tubos de la biblioteca, y me gusta ver la expresión de la Sra. Miltank gritándome que no me deslice sobre ellos jajaja – El Pokémon verde se echo a reír.
Pame: Eres muy desconsiderado Max, yo en cambio pediré sets de maquillaje y ropa para mi uso propio, después de todo, verme linda es lo que mejor hago – La pequeña Smoochum empezó a sonreír con una carita muy tierna.
Peggy: Hay Pame, eres muy superficial. Bueno, yo le pedí un set de cocina y zapatos para fiestas, me veré muy linda con ellos. –La pingüinita empezó a soñar despierta.
Fred: Pero que fiestas, si nunca te invitan. –Murmullo la tortuga azul, esperando que no lo escucharan.
Peggy: ¿Qué dijiste Fred? –La Pokémon lo miro con una cara de ira, y le lanzo un potente rayo de hielo al Squirtle. Fred también intento defenderse con un rayo de hielo, impactando enfrente de Max.
Claudia: Max, ¿estas bien? –Dijo la mini árbol un poco preocupada por el Treecko.
Max habia quedado con la cara quemada debido a la explosión.
Rafa: ¿Ven lo que ocasionan sus peleas? –Dijo el Pokémon con un tono furioso.
Max: Ya, estoy bien, pero… -El geco no pudo terminar la frase porque sus compañeros siguieron hablando.
Fred: Bueno, yo pediré la serie completa en DVD de Humamon. Ese Pikachu pelea muy bien con los ataques de Ash, ¿no lo creen? –Dijo la tortuga muy feliz.
Max: Vaya, se preocupan mucho por mi –Murmuro el Pokémon.
Rafa: Bueno, y ¿tu que vas a pedir Claudia?
Todos se quedaron viendo al Pokemon de hielo.
Claudia: Pues, bueno yo, no pediré nada –Dijo con un tono muy serio.
Todos pusieron cara de asombro al escuchar estas palabras.
Peggy: ¡¿Qué?!
Rafa: Pero ¿Por qué no pedirás nada?
Claudia: Porque para que pido si no me lo va a traer, cada año le pido un collar de esmeraldas, pero siempre me trae pulseras o collares de otra piedra.
Peggy: ¡Ese viejo panzón!, ¿tienen ideas de comer hacer venganza? –Dijo la Piplup con un tono heroico.
Pame: Vengarnos de Santa, ¿solo porque no trae lo que pedimos?
Peggy: Si, es lo mas justo. Tengo 2 planes, díganme cual les parece mejor. Plan A) Cuando Santa llegue a la casa de uno de nosotros, subiremos y le quitaremos los frenos al trineo, así en la siguiente casa que llegue, podríamos decir que la chimenea era muy grande.
Rafa: Yo paso ese plan, es algo ridículo –Dijo el Pokémon de fuego con un tono de superioridad.
Peggy: Bueno, veamos el Plan B) Le pediré a Santa una Death Book, y me quedare despierta para cuando el llegue, así me dará el regalo y le pediré que me la firme, y pues si ven la serie sabrán que…
Max: Si, sabemos que pasara, pero no es necesario eso. –El Pokémon de hierba se enojo un poco.
Peggy: Bueno, son todos mis planes, así que si no les gustan, váyanse a la…
Fred: Oye Peggy, tranquila con esa boquita. Tengo un mejor plan, que tal si…
Todos los presentes esperaron las palabras del Pokémon.
Fred: ¿No le dejamos galletas y leche? Así cuando venga se sentirá ofendido y no tendrá nada que comer y se ira tristemente. –Dijo el Pokémon con una cara de “maldad”
Todos los Pokémon se pusieron la mano en la cara de lo vergonzoso del plan.
Pame: Fred, calladito te ves más bonito. Mejor no opines, ¿si?
Fred se desilusiono un poco.
Claudia: Olvídenlo, mejor me voy. –La Pokémon se despidió de todos con un beso.
Todos: Adiós Claudia.
La Pokémon emprendió camino sola y se fue.
Pame: Debemos hacer algo por Claudia, se ve muy triste.
Peggy: ¿Si, pero que?
Todos empezaron a pensar.
Fred: Y que tal si…
Rafa: Fred, calla, recuerda.
Fred: Bueno, pero si…
Peggy: Fred, déjanos pensar en algo.
Los Pokémons no dejaban hablar a la tortuga, hasta que esta se enfureció.
Fred: ¡Que tal si entre todos le compramos ese collar que tanto quiere! –Grito el Pokémon con mucha fuerza.
Max: Oye, no es mala idea.
Peggy: Bien, nos vemos aquí a las 5 de la tarde, traigan todos sus ahorros.
Y así, cada Pokémon camino a su respectiva casa, agarraron su alcancía de Swinub y se reunieron donde acordaron.

Mas en la noche, en la casa de Claudia, se podia notar como varios Abomasnow y diversos Pokémons tipo hielo festejaban la noche buena, pero de repente, sonó el timbre.
Un gran Abomasnow abrió la puerta
-Buenas noches, disculpe, ¿se encuentra Claudia?
El Abomasnow llamo a Claudia para que bajara, cuando lo hizo, la chica se llevo una gran sorpresa, eran sus amigos con un regalo en la mano.
Claudia: ¡Chicos!, no debieron –Dijo la Snover algo avergonzada.
Peggy: ¡Vamos, ábrelo!
La Snover rápidamente abrió el regalo, y de ella saco un hermoso collar lleno de esmeraldas de color verde que hacían resaltar el color de sus manos y ojos.
Pame: Vamos, ¡póntelo! –Dijo la pequeña psíquica muy emocionada.
Claudia: De acuerdo.
Se puso el collar y comenzó a brillar, era radiante como su piel.
A veces, el mejor regalo depende de quien te lo da, y no solo Santa te trae regalos, si no que tus amigos siempre están para apoyarte cuando lo necesites.

¡Feliz Navidad!


Espero este bien D:

A probar suerte :-" xDD






Spoiler
#9

Re: Cortos navideños (Concurso)


Bueno... veamos como me va

¿Un nuevo Santa Claus?

Spoiler
Esta historia comienza en un pueblo llamado “Pokémon City” (¿No que era pueblo?) era un pueblo en el que vivían Pokémon de todas las edades, tipos, tamaños, colores (¡Ahí no existía el racismo a los pokémon shiny!) y diferentes maneras de pensar. Esta historia se remonta a hace unos años, en las vísperas de Navidad.
Cuatro amigos se encontraban reunidos en una misma casa, alrededor de una chimenea, esperando que pronto llegara Delibird Claus…
Los cuatro amigos se encontraban en una sala poco iluminada, la única fuente de luz era la chimenea que cada vez más irradiaba menos luz. La sala era mediana, el suelo era de madera la cual con la poca luz que había dejaba ver las siluetas de los cuatro pokémon que se encontraban ahí, las paredes eran bastante altas, estaban pintadas de un café suave que conforme la luz se debilitaba se convertía en negro. A un lado apenas se podía ver la puerta, echa de madera también, en una obscuridad casi absoluta, junto a la puerta se podía apreciar un pequeño árbol con una estrella en la punta. La pared continua tenía una enorme ventana, había aproximadamente 25 vidrios, separados en segmentos por unos finos marcos, los vidrios se habían empañado por las orillas esto hacía que la vista al exterior fuera muy limitada, dejando ver unas casas en el exterior, el color no se percibía muy bien, ya que esa noche azotaba una peligrosa ventisca. En otra pared se veía la mitad de un sofá, un poco viejo y con la cobertura dañada, junto a este se encontraba una mesa, pequeña, redonda y alta, en esta se encontraba una bandeja, sobre estas cuatro tazas con café. Junto a la mesa un viejo reloj tic-tac. El techo estaba adornado con serpentinas de los colores verde y rojo. La chimenea estaba hecha de ladrillos color marrón, Junto e esta había dos puertas, una del lado izquierdo y otra del dercho.
- ¿Cuándo creen que llegué Delibird Claus? – Preguntó una figura pequeña y café. Tenía una cola pequeña y gruesa y tenía en la mano un hueso. Era un Cubone.

- No lo sé… ¿Qué hora es? – Dijo un poco adormilada una figura mayor al Cubone, con dos orejas muy largas y un cuerpo rechoncho. Era un Munchlax.
Una figura más pequeña que el Munchlax se paró y caminó hasta llegar a donde estaba el reloj, se quedo viéndolo por unos segundos y luego regreso a su lugar.

- Son las once con cincuenta y cinco minutos – La silueta tenía unas plumas en forma vertical en la parte superior de su cabeza la cual era grande y tenía un pico pequeño. El color de sus plumas era anaranjado y amarillo, sus patas delgadas y cortas. Era un Torchic.

- ¡Bien! En cinco minutos Delibird Claus estará aquí – Dijo muy felizmente una silueta más grande que el Torchic, su cabeza era grande y redonda, tenía un pico pequeño y una especie de capa en la espalda, sus patas eran grandes y cortas. Era una Piplup.

- ¿No deberíamos apagar el fuego para que Delibird Claus no se quemé? – Pregunto el Munchlax, aún adormilado.
- Delibird Claus puede apagar el fuego a una distancia muy larga con solo una ventisca, no creo que este fuego sea problema para él. Bite, ten un poco más de fe – Dijo un poco molesta la Piplup .
- ¿No crees que estas exagerando? Es decir, tú crees eso porque los Delibird se parecen tú especie y solo porque un Empoleon pueda hacerlo no significa que un Delibird también, Coldy – Dijo con tono pesimista el Cubone.
- Apoyo a Bonky – Dijo el Torchic.
- ¡Bonky! ¡Blaze! ¿Qué les pasa? ¿Nunca han oído de los poderes que tiene Delibird Claus? – Dijo muy molesta Coldy.
- Mmmm… No – Dijeron ambos a unísono.
- ¡Ya verán! ¡Delibird Claus los matara a todos ustedes por no creer en él! – Dijo furiosa Coldy.
- ¿No daba carbón? – Preguntó asustado Blaze.
- No, eso se volvió un problema desde que los tipo fuego empezaron a aprovecharlo en vez de llorar por eso – Dijo Bonky muy tranquilo.
- Faltan tres minutos, entonces verán… Oigan, creo que Bite se durmió – Dijo pausadamente Coldy.
Y era verdad, pues el Munchlax yacía roncando en el suelo de madera con la boca bien abierta y moviéndose de vez en cuando.
- Creo que el café lo despertara – Dijo Blaze, acto seguido corrió hacia la bandeja que estaba sobre la mesa, con el pico agarro una taza por el asa, después corrió rápidamente junto al Munchlax durmiente y vacio totalmente la taza sobre la cara del Munchlax, esto hizo que despertara al instante.

- ¡Caliente, caliente, caliente! – Gritaba el Munchlax por toda la sala tocándose la cara.
- ¡Faltan unos segundos! – Dijo muy animada Coldy.
Pasaron unos segundos en silencia, viendo la chimenea que ahora solo tenía una pequeña llama. Se escuchó un ruido en el techo.
- ¡Es él! – Dijo muy entusiasmada Coldy – Delibird Claus esta aquí – De repente oyeron que algo bajaba por la chimenea, él estaría ahí en pocos segundos. Acto seguido oyeron como si algo cayera por la chimenea, golpeándose contra las orillas de esta.
- Ahora el va a apagar el fuego con su… - Vieron que algo caía y de un segundo a otro un Abamasnow cayo de cara contra el fuego de la chimenea
- ¡¿Cara?! Tú no eres Delibird Claus – Dijo intrigada Coldy.
La escena se pudo apreciar claramente porque Blaze había sacado una vela y la había encendido antes de que el Abomasnow apagara la chimenea.
- Hubo un cambio de personal y… digamos que ese Delibird estaba… no estaba en sus cabales para seguir haciendo este trabajo, ahora soy Abomosnow Claus – Dijo el Abomasnow con aire orgulloso.
- ¿Qué le paso a Delibird Claus? – Preguntó preocupada Coldy.
- Esta en un manicomio – Dijo sin expresión alguna Abomasnow Claus.
De repente se pudo apreciar un silueta por la ventana, que pronto se pudo ver con claridad, pues la figura estaba muy pegada a la ventana con una sonrisa y mirada demente ¡Era Delibird Claus! Los presentes sintieron un escalofrió al ver tan macabra escena. Unos segundos después Delibird Claus desapareció con la ventisca.

- Se escapo de nuevo… Ya volverá al manicomio, se los aseguro – Dijo Abomasnow Claus para calmar a los presentes – Código rojo ¡Atrapen a ese demente ahora! – Susurro por un walkie talkie.
- Bu-bueno… ¿Qué nos trajiste, Nuevo Claus? – Dijo intentando calmarse Bonky.
- ¡Oh! Cierto, a ti, pequeño Bonky te traje esto – El Abomasnow saco de un saco rojo que tenía colgando al hombro un libro muy grueso que le dio a Bonky.
- ¡”Como enfrentar la soledad y los traumas”! Gracias Nuevo Claus – Dijo feliz Bonky.
- Me llamo Abomasnow Claus, recuérdalo o te quito el libro – Dijo con tono amenazante.
- ¡No! Mi precioso… - Bonky se sumió en la oscuridad de la sala de una forma extraña y con una mirada demente al estilo "Golum".
- Para ti Bite… ¡Despierten a este niño si no quieren que yo mismo lo haga! – Dijo con tono severo el Abomasnow, pues el Munchlax se había quedado aferrado a un pie del Abomasnow y estaba profundamente dormido.
- ¡Yo lo hago! – Dijo Blaze mientras agarraba la bandeja con tres tazas de café, mientras que Coldy jalaba de Bite para desaferrarlo del pie de Abomasnow Claus.
Coldy pudo desaferrarlo con éxito y unos segundo después Blaze le tiro encima toda la bandeja a Bite.
- ¡Quema, quema, quema! - La escena anterior se repitió hasta que Abomasnow Claus lo agarro por la espalda.
- Esto es para ti – La cara de Bite cambio de dolor a emoción cuando vio su regalo: Una almohada tan grande como él mismo, tan acolchada como ninguna otra y tan liviana que parecía imposible.
- ¡Muchas gracias! Ahora, tengo trabajo que hacer ¡Descanso! – El Munchlax cayó dormido al instante sobre la almohada.
- ¿Que me trajiste? – Dijo impaciente Blaze.
- ¡Esto! – Abomasnow Claus le dio un puñetazo al pequeño Torchic.
- ¿Y eso porque? – Dijo sollozando el Torchic.
- Mira bien – Al instante el Blaze empezó a brillar y pocos segundos despúes ya era un Combusken.
- ¡Wow! ¿Cómo hiciste eso? – Dijo atontado Blaze.
- Hay cosas que ni yo entiendo – Dijo calmado Abomasnow Claus.
- Necesitaras este libro para superar eso – Dijo desde una esquina de la sala Bonky.
- Y para ti, Coldy, te traje esto – Abomasnow le dio un sobre a Coldy - ¡Cuidense y pórtense bien! ¡Feliz Navidad! – Acto seguido Abomasnow Claus salió por la puerta de la sala y desapareció entre la ventisca del mismo modo que Delibird Claus…
- ¡Increíble! – Dijo animada Clody.
- ¿Qué haya salido por la puerta? Yo imagine que tendría una salida triunfal – Dijo Blaze.
- No, no es eso –
- ¿Qué este libro se tan genial? – Dijo Bonky abrazando el libro.
- No ¡Que me haya dado el autógrafo de Delibird Claus! – Dijo muy emocionada la Piplup.
- ¿Solo te dio eso? – Preguntó Blaze.
- Eso y un vale que ya expiro para abrigos –
- Bueno, es tarde, vayamos a dormir – Los tres amigos que quedaban despiertas salieron por la puerta que estaba a la izquierda de la chimenea para descansar de esa emocionante noche…
Fin


Adieu! ^^
Spoiler



Gracias Yorko! ^^
#10

Re: Cortos navideños (Concurso)


¡Uff! Que no llegaba xD
A ver qué tal me van con esto de los cortos owo. Utilicé a los personajes de EGN así que... Aquí les dejo algo... Feo xD


Pokémon EGN
El muérdago


Spoiler
Jade era un hermoso pueblo mediano que estaba al pie de una montaña de considerable tamaño y de hermosos tonos púrpura. A ésta altura del año toda Jade estaba cubierta de hermosos copos de nieve, que coronaban los techos de las casas construidas con un estilo colonial y las ramas de los imponentes pinos azulados.
La aldea generalmente era muy tranquila pero era víspera de Navidad, así que las personas iban de un lado al otro haciendo las compras de último momentos que debieron hacer desde hace dos semanas atrás (mínimo), por lo que había un caos de personas y pokémon. Por suerte, algunos se transportaban hasta Ciudad Laureola y abarrotaban los centros comerciales, drenando un poco el caos de las calles en Jade.
- ¡Hace demasiado frío para mí! – lloriqueó Flowar debajo de un montón de cobijas de lana de Piloswine - ¡Enciendan la chimenea por favor! -.
- La chimenea ha estado encendida todo el día – replicó Flame, que para mantener contenta a su hermana era las llamas que daban calor a la casa en la que se habían hospedado – Si me caliento más voy a incendiar la casa -.
- Pe-pe-pe-pero… - tartamudeó Flowar con la voz sofocada, se notaba que estaba tiritando.
Después de un largo viaje por la Región Dorigan el grupo de viajeros se habían hospedado en una tremenda casa (por cuestiones de costumbre de Madison) de exquisita arquitectura colonial con una combinación de modernismo excepcional. En realidad, no se habían quedado sólo porque se acercaba la Navidad y tomaran vacaciones, sino que las nevadas que habían azotado distintas zonas de la Región les habían bloqueado los posibles caminos para su verdadero destino. El único sitio al que podían llegar era a Ciudad Laureola y de ahí todos los caminos estaban bloqueados, sólo Pueblo Jade estaba en comunicada con la suntuosa Laureola.
Flowar y Flame estaban solos en la gigantesca sala, pero a los minutos comenzaron a entrar todos apurados por Madison. Flame observó entrar a cada uno de sus hermanos en fila, Mewtwo, Blaze, Morrigan, Tuoni Dyfir, Nataniel, Lenore, el Sr. Fuji, la Sra. Teresa y finalmente a Madison. Dinya rápidamente se puso a la diestra de la excéntrica Creyente mientras que Sfear se colocó a la izquierda. La Creyente no dejaba de sonreírles de una forma tan alegra que atemorizaba, lo que causaba recelo en personajes como Tymime, Eve, Shock y Mewtwo.
- ¡Bueno queridos míos! Como ya saben, estamos en Víspera de Navidad y como lo habrán notado, en esta casa no tenemos ni la más mínima decoración y eso, mis niños, es demasiado triste – explicó Madison como si le hablara a un grupo de soldados – Mis queridos Lethilian jamás han podido experimentar la belleza de la Navidad porque no existía cuando ellos nacieron… -.
- De mi parte no me interesa participar en toda esta parafernalia de la Navidad – espetó Tymime secamente, interrumpiendo las ideas de la Creyente – Ésta es una fiesta que tiene tinte religioso, una religión humana que es completamente ajena a nosotros -.
- Estoy de acuerdo – dijo Icestar, secundando a su hermano – Las tradiciones religiosas humanas son triviales para nosotros… -.
- En pocas palabras: estúpida – espetó Shock frunciendo levemente el ceño para acentuar su aburrimiento.
- ¡Si son aguafiestas! – exclamó Sfear, interrumpiendo la lista de razones de sus hermanos - ¿Por qué no lo vemos desde otro punto de vista? – les preguntó con ojos suplicantes.
- ¿Que nosotros recibimos regalos cuando se supone es el cumpleaños de otro? – dijo Moonghost con pícara inocencia mientras reía.
- ¿Insinúas que sólo lo veamos nos concentremos en los regalos? – le preguntó Rocknight inmediatamente, sin darle oportunidad a Sfear de decir algo.
- En pocas palabras, desde el punto de vista comercial y egoístamente interesado – dijo Grounday volviéndole a quitar el derecho de palabra a su hermana acuática.
- ¡No! ¡No! ¡No! ¡No! ¡Y NO! – exclamó Sfear bastante alterada - ¡Desde el punto de vistas de reunirnos y compartir en familia! ¡Gea me libre! – exclamó ahora sulfurada.
- ¡Serena Remoraid! – exclamó Grounday riéndose de la reacción de su hermana – Lo que tratamos de decirte es que nos eches un buen vistazo. Tymime no es del tipo de reunirse en armonía con la familia, Eve es una antipática y asocial radical, Shock se pelea con medio mundo e Icestar criticaría técnicamente tú comida… ¡Ah! ¡De paso! ¡El menú vegetariano de Flowar que es una patada en el estómago! -.
- ¡Te oí! – bufó el bulto de mantas.
- ¡Ay! ¡Vamos a complacerlas! – exclamó Eve fastidiada – Si no las complacemos al menos una vez no nos dejarán de reprocharlo incluso en la tumba – espetó mientras se proponía irse de la habitación.
- ¿Lo… lo estás diciendo es serio? – preguntó Dinya pasmada, igual que el resto de los presentes.
- ¡Aja! – exclamó fastidiada mientras seguía su camino.
- ¿Le van a hacer caso? – preguntó Sfear mirando a su público quienes rezongaron como diciendo “¿Ya qué? Hagámoslo”.
- ¡Eve! ¡Quieta ahí! – exclamó Dinya y le cortó el paso a su hermana pequeña.
- ¿Qué quieres? – espetó Eve frunciendo el ceño – Ya les hice un favor, ahora me largo. Si necesitan ayuda en algo me avisan porque voy a estar afuera -.
- Es que vas a ayudarnos desde ya – vociferó la hermana mariposa alegremente mientras agarraba del brazo a Eve y la arrastraba hasta donde estaban sus otras dos cómplices.
Justo en ese momento todos se llegaron a percatar que detrás de Sfear y Madison había un gran saco al estilo Santa Claus. Dinya arrastró a Eve mientras Madison habría el saco, Sfear se introdujo en el costal y volvió a salir velozmente para lanzarse sobre su hermana pequeña. Todo fue tan rápido que todos se dieron cuenta de lo que había pasado al observar el resultado, boquiabiertos.
Eve tenía entre sus orejas un gorro, tenía un vestido de mangas largas, con los puños y bordes adornados con lo que parecían nubes de algodón. Tenía unos guantes y un lazo hermoso en su cola todos negros. Era un típico traje navideño que la hacía parecer ayudante de Santa Claus.
- Grr, que bien te ves mi musa navideña – dijo Blaze entre risas pero con una mirada bastante...
- ¡¿QUÉ [CENSURADO] ES ÉSTA [CENSURADO]?! – gritó furiosa a sus hermanas tan roja como su traje.
- Sabíamos que alguien nos ayudaría a convencer a todos, así que comenzamos a confeccionar estos trajes desde que llegamos aquí. Hay uno para cada uno… ¿No son una lindura? – decía Sfear mientras se ponía su traje el cual era idéntico al de Eve.
- Y si te quitas el traje buscaré la manera de romper tus barreras psico-emocionales y te haré pasar la mayor vergüenza de tu vida publicando todos tus sentimientos en Internet – espetó Dinya tiñendo su cuerpo de colores rojos: amenaza.
- ¿A quién le importarían los sentimientos de un pokémon? Más cuando en la red hay cualquier estupidez – espetó Eve sin prestarle atención a los colores de su hermana – Lo haré, pero esta me la vas a pagar caro – agregó, casi salía veneno de su boca.
- ¡Perfecto! ¡Ahora vengan a ponerse todos sus trajes! – llamó Sfear con mucha alegría.
- Me niego a hacer el ridículo – musitó Tymime mientras se iba de la habitación, al pasar al lado de Eve le susurró - ¿Te arrepientes? -.
- Con todas las hebras de mi ser – le contestó – Estoy que vomito hasta lo que no puedo vomitar-.
Cuando todos estuvieron vestidos con sus respectivos trajes Dinya comenzó la asignación de las tareas. Shock cortaría el pino y Baby le ayudaría a traerlo. Dyfir, Nataniel, Teresa y Fuji se encargarían de la cena. Icestar, Skyfler, Rocknight y Grounday se encargarían de los adornos del árbol. Sfear, Moonghost, Lenore y Zack se encargarían de la limpieza. Eve, Mewtwo y Blaze se encargarían de decorar el resto de la casa. Flame se encargaría de las chimeneas de toda la casa. Finalmente, Madison y Dinya serían las supervisoras. Al terminar de asignarse las tareas todos se fueron raudos a cumplirlas, más que todo Flame porque había como diez chimeneas en distintas habitaciones.
Madison acompañó el grupo de la cocina para explicarles el menú que había escogido, dejando a Dinya sola en la habitación, aunque en realidad.
- Dinya… ¿Yo no voy a hacer nada? – preguntó Flowar, asomando sus ojos por una rendija entre las cobijas de Piloswine – No soy útil con el frío que tengo, ¿cierto? – continuó con un matiz de tristeza en sus ojos y su voz.
- ¡Para nada hermanita! – dijo Dinya con una gran sonrisa llena de sinceridad, lo cual expresaba el hermoso rosado pálido característico en ella. Pero repentinamente sus colores se volvieron naranja.
- ¿Estás tramando algo? – preguntó Flowar mirándola con cuidado, porque sabía que cuando su hermana estaba de aquel cítrico color era por estar planeando algo.
- De hecho, si. No te asigné nada que si lavar, adornar o cocinar porque tengo una labor muy especial para ti – explicó Dinya con una sonrisa maliciosa.

Ya Madison les había dado todas las recetas del menú que había organizado. Dentro del menú había desde asado negro hasta tarta de chocolate, tendrían que preparar un total de veinticinco platos y cinco postres. No habían comenzado cuando ya tenían el primer inconveniente, faltaban ingredientes para los platos principales, principalmente carnes.
- Ustedes son más jóvenes que nosotros, es mejor que adelanten con los primeros diez platos y el primer postre mientras nos hacemos con los ingredientes para el resto – dijo el Sr. Fuji mientras salía de la cocina seguido de la Sra. Teresa - ¿No tendrán problemas? -.
- ¡En absoluto! – dijo Dyfir con una gran sonrisa – Somos viajeros, sabemos cocinar hasta en las situaciones más adversas. Además, Nataniel no quemará nada porque está bajo la supervisión de su servidora -.
- Y so me aseguraré de que ella no queme el agua – espetó Nataniel, devolviéndole el reto a Dyfir.
- El agua no se quema, sabiondo – espetó Dyfir frunciéndole levemente el ceño.
- He ahí la cuestión – le dijo Nataniel con una sonrisa socarrona.
- ¡Bueno muchachos! ¡Dejen las niñerías y a cocinar! – exclamó Teresa burlonamente.
Ambos ancianos se fueron y dejaron a ambos adolescentes con las labores. Estaban comenzando por el pan de jamón, como tenían que hacer diez de esos, amasaron con frenesí, pero claro, Nataniel no perdió tiempo para bromear.
- Mira, soy un experto pizzero – dijo Nataniel para llamar la atención de Dyfir. Jugaba con la masa dándole vueltas en el aire, lanzándola cada vez más alto.
- ¡Nataniel, cuidado que la vas a…! – exclamó Dyfir alarmada, previendo lo que sucedería.
Pero la chica de cabellos albinos hizo la advertencia muy tarde porque Nataniel ya no tenía la mezcla de harina, huevos, sal y agua entre sus manos. Ambos se quedaron pasmados viendo las manos de Nataniel y luego movieron sus ojos hasta el techo, viendo que la masa se había adherido por completo.
- Buen trabajo, genio – espetó Dyfir bajando la mirada para ver a su compañero – Ahora tenemos que hacer de nuevo todo y llamar a alguien para que venga a limpiar el desastre que hiciste en el techo – agregó enfurruñada.
- Oye… Dyfir… - musitó Nataniel, todavía viendo hacia arriba.
- ¿Qué quieres? -.
- Saber qué es eso – dijo el chico señalando algo hacia arriba.
Su amiga siguió la dirección que señalaba y cuando dio con el objetivo su cara le hizo competencia a los tomates que estaban sobre la mesa.
- Es un muérdago… - respondió con un hilo de voz.
- ¿Y cómo llegó ahí? – preguntó Nataniel arqueando una ceja.
- No lo sé, pero tenemos que besarnos – dijo Dyfir todavía atónita.
- Si, no hay problema… - dijo Nataniel distraídamente hasta que logró procesar las palabras de la entrenadora - ¡¿Cómo es que dijiste?! – exclamó echándose hacia atrás ahora tan rojo como la chica.
- Que nos tenemos que besar – exclamó Dyfir frunciendo el ceño – Cuando dos personas están debajo de un muérdago se tienen que besar o jamás podrán encontrar a su verdadero amor, te cae encima como una especie de maldición que te hará fracasar en todas tus relaciones amorosas y es muy propio de ponerlos en las puertas en Navidad – le explicó mientras lo agarraba por el cuello de su traje y lo miraba como tal Medusa – Y no quiero que mis posibilidades de encontrar a un honorable esposo cuando logre ganar todas las Ligas del mundo me las arruine un estúpido muérdago -.
- Pero sólo es folklore… No seas tan supersticiosa… - balbuceó Nataniel, queriendo escapar de la situación más por vergüenza que por pánico.
- Hemos estado metidos en un lío sobrenatural por meses y me dices que no sea supersticiosa – bufó Dyfir bastante alterada – Ahora, si no me besas lo lamentaras por los hijos que nunca podrás tener -.
- ¡Esta bien, esta bien! ¡Si es por las buenas! – exclamó Nataniel muerto de miedo – Pero suéltame que así es más incómodo de lo que ya lo es -.
Dyfir lo soltó e intentó relajarse mientras cerraba los ojos. Nataniel era el que no podía ni mantenerse firme por la situación en la que estaba metido, exhala más calor que el propio Sol y tenía ganas de arrancarse las mejillas porque parecían ollas a presión. Se acercó lentamente a Dyfir, sin saber qué hacer en el momento que sus labios rozaran los de ella, porque seguramente se desmayaría. Siguió con su misión armándose de valor hasta que por fin sus labios se juntaron con los de ella; jamás sería capaz de explicar la sensación que lo invadió en ese momento, algo que deseó no se acabara nunca…
Pero el final era inevitable, Dyfir no tenía ni la más mínima idea de lo que él sentía por ella y deseaba decírselo en el momento adecuado. No quería que se enterara de sus sentimientos gracias a un pedazo de planta colgado del techo.
- ¡Jiu-jiu! Los caché picarones -.
- ¡AHHHHH! – gritaron ambos, separándose bruscamente más rojos ahora que cualquier cosa sobre el planeta tierra. Cuando buscaron al “intruso” dieron con un Moonghost que les sonreía picaronamente.
- ¡Los caché! Nos hubieran dicho y les preparábamos un viaje por los alrededores en trineo, así toda una velada romántica… - les dijo burlonamente.
- ¡LARGO! – le gritaron furiosos ambos entrenadores y comenzaron a lanzarle todos los utensilios de cocina que encontraron a la manos y el hermano fantasma huyó velozmente de la escena.

O


- ¿Cómo es posible que en una casa que dan en alquiler haya tanta suciedad? – rugió Lenore mientras lanzaba su trapeador contra una pared - ¡¿Y dónde se metió ese fantasma haragán?! ¡Lo cacho vagueando y juro que lo voy a…! -.
- Lenore, tranquilízate que lo enviamos a buscar más cloro y limpia pisos con aroma a lavanda – la interrumpió Zack cortantemente – Además que es más útil como la mula de carga que como ayudante de limpieza porque mira que usar mostaza para restregar la alfombra… -.
- Moonghost es así, aunque sinceramente creí que cuando organizamos los grupos daría menos problemas limpiando conmigo en el grupo – les dijo Sfear con una mueca bastante extraña en el rostro – Además, el jarrón se ve perfecto ahí, trae energía de “Su-shi” al hogar y tapa el desastre de la mostaza -.
- Se dice “Feng-shui” – la corrigió Zack mientras soltaba una carcajada.
Justo en eso tocan la puerta de la habitación en la que estaba el grupo y cuando se abre la puerta entraron Grounday y Rocknight.
- Disculpen las molestias, pero queremos hacer un adorno que represente a cada quien en la casa y venimos a preguntarles algunas cosas – dijo Rocknight con su pereza característica.
- Claro, no es problema – les dijo Zack afablemente.
- ¿Eso es una mancha de mostaza? – preguntó Grounday, fijándose en lo que sobresalía por debajo del jarrón.
Lenore y Zack corrieron hasta los des gemelos y los arrastraron hasta donde ellos estaban, seguidamente se alejaron para ocultar el objeto de la discordia.
- ¿Mancha? ¿Cuál mancha? – rió Lenore nerviosamente.
- No te hagas la loca que sé que estás mintiendo, soy un detector de mentiras – espetó Grounday mirándolos despectivamente.
- Bueno, no los regañes, fue Moonghost el que hizo esto… - comenzó a explicar Sfear.
- ¿Qué hay en el techo? – preguntó Rocknight de repente mientras miraba sobre la cabeza de su hermana y la suya.
Todos levantaron la mirad ay descubrieron que una pequeña planta colgaba sobre Rocknight y Grounday.
- Es muérdago – contestó Zack con tranquilidad, pero como siempre…
- ¡Por Arceus! – exclamó Lenore alterada - ¡Tienen que besarse! -.
- ¿Qué? ¿Por qué? – preguntaron al unísono Rocknight y Grounday con inocencia.
- Si, ¿por qué? – preguntó Sfear con curiosidad.
- Es una tradición humana, supongo – explicó Lenore, tratando de mantener la calma – Cuando una pareja se para debajo de un muérdago tienen que darse un beso o ninguno jamás podrá encontrar a su amor verdadero, les caerá una maldición que los hará fracasar en las relaciones -.
- ¿Y por qué te alteras tanto por eso? – preguntó Grounday más tranquila. Por un momento pensó que eran “plantas bomba”.
- Porque ustedes son hermanos y eso es pecaminoso – replicó Lenore frunciéndoles el ceño porque no le entendían lo que trataba de decirles.
- ¡Ay vamos! – rió Grounday a carcajadas.
- La tradición del muérdago no da ninguna clase de especificaciones sobre hermanos aunque estemos formando una pareja – dijo Rocknight con calma – En dado caso, para evitar maldiciones por ser hermanos, ésta es la solución… -.
Rocknight se acercó a su hermana gemela y con sencillez le dio un beso en la mejilla, el cual su hermana le devolvió dándole un beso en la mejilla a él. La solución era tan simple que tranquilizó a Lenore.
- Oye, hay otro ahí – dijo Grounday señalando por sobre las cabezas de los dos cazadores.
Lenore y Zack se tensaron tanto que parecían estatuas, con una lentitud mecánica elevaron sus ojos y no tardaron en dar con el muérdago que estaba sobre ellos. Lenore no lo pensó dos veces y sin que Zack terminara de digerir la idea ya le estaba zampando un beso. El beso estaba tan cargado de intensidad que incomodó a los que por mala suerte les toco presenciar la escena
- ¡Yo no quiero ser solterona por el resto de mi vida! – exclamó Lenore al borde de una ataque de locura cuando despegó sus labios de los de Zack, a quien parecía le hubiesen absorbido el alma.
- Ese muérdago no estaba ahí… Ninguno de los dos – dijo Sfear a sus hermanos – Y ni siquiera el grupo de decoración ha llegado a esta habitación de la casa.
- Esto me huele a chamusquina – dijo Grounday frunciendo el ceño.

OXO


- ¿Dónde dejo estas cajas, preciosas? – preguntó Blaze con una sonrisa de oreja a oreja por tener que compartir labores con Eve.
- En el mismo sitio que te he dicho las últimas veinte veces – le contesto la aludida sin prestarle demasiada atención al Scizor negro – Mewtwo, ayúdame con esto… No entiendo por qué guardan tantas luces que se enredan y la mitad no sirve -.
- He visto a algunos humanos que van probando cada una de las luces hasta encontrar la falla, generalmente cuando una deja de funcionar lo mismo sucede con la hilera con la que está interconectada – le explicó Mewtwo mientras extendía las luces por lo largo de la habitación usando Psíquico.
Justo en ese momento entra Skyfler como alma que lleva el diablo y sin intención empuja a Mewtwo hacia un lado.
- Hermana, disculpe que entre así, pero se me ha ocurrido una idea bastante genial y le estamos preguntando a todo el mundo mientras nos traen el pino – le explicó rápidamente a su hermana con entusiasmo – Le queremos hacer un adorno especial a cada uno para ponerlo en el árbol y me preguntaba cuál… -.
- ¿Qué es lo que tienen arriba? – preguntó Blaze con curiosidad - ¡Es muérdago! – exclamó con cierta desilusión.
- ¿Qué…? – balbuceó extrañado Mewtwo.
- Que muerda ¿qué? – preguntó Skyfler extrañado.
- Miren sobre ustedes – le sugirió Blaze y los tres le hicieron caso. Un pequeño muérdago colgaba entre Eve y Skyfler – Se supone que cuando hay una pareja debajo del muérdago se tienen que besar o les traerá una maldición que no les dejará encontrar a su amor verdade… -.
- ¡Aja! Como sea – dijo Skyfler mientras le daba un “piquito” rápido a su hermana y ambos prosiguieran como si nada su conversación - ¿Entonces qué adorno te gustaría te simbolizara? -.
- No sé, el que tú prefieras – le dijo Eve dirigiéndole una sonrisa – No tengo cabeza para pensar en eso ahora -.
- Ya se me ocurrirá algo, no vemos entonces – le dijo Skyfler y se fue con la misma prisa con la que llegó.
Eve siguió con sus labores pero las atónitas miradas de Mewtwo y Blaze le taladraban la nuca hasta que les preguntó lo que les sucedía. Claro, lo que había causado el fugaz beso entre Eve y Skyfler habías afectado más a Blaze pero la pokémon blanca le rezongó que se pusiera a trabajar. Un beso así de rápido entre hermanos no significaba nada para ella y mucho menos para el soñador de Skyfler.
- Lo que no entiendo… No recuerdo haber colgado ninguno de los muérdagos que tenemos – se dijo Eve mirando con desconfianza la pequeña planta colgante, tratando de evitarlo lo más posible porque Blaze le andaba dando caza para que ambos quedaran debajo.

OXOX


Los muérdagos no dejaron de perseguir al grupo encargado de la decoración de la casa. Las pequeñas plantas colgantes aparecían por todos lados de la casa y se habían visto situaciones tan incómodas como cuando uno creció entre Blaze y Mewtwo justo en el momento en el que Eve se había separado de su amigo psíquico para evitar que una esfera de nieve decorativa cayera al suelo. Zack y Nataniel, Dyfir y Madison, el Sr. Fuji con Lenore, Dyfir y Moonghost (¡!), Blaze y Shock, éstas y muchas otras parejas impensables eran víctimas del muérdago.

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Ya al final de la tarde, la invasión de muérdago era inminente, nadie en la casa se había salvado. Eve comenzó a pensar que algo quería que besara a Blaze o a Mewtwo y eso no debía ser así, pero sin duda había algo que no encajaba.
Todos terminaron por reunirse en la recepción, el único lugar en donde aún no había crecido ningún muérdago. Todos estaban sin dudas hartos de tanto dar besos y de las embarazosas situaciones y el escándalo que hacían entre algunos para dar con una solución molestó al único en la casa que no había sido víctima del ataque de los muérdagos.
- ¿Por qué [CENSURADO] hay tanto alboroto aquí? – espetó Tymime muy molesto mientras caminaba hasta Eve.
Mewtwo estaba al lado de ella, así que decidió echarse a un lado para evitar que el arlequín le armara bronca por estar al lado de su hermana. Cuando Tymime se puso al lado de Eve, al instante justo en que Tymime ocupaba el lugar de Mewtwo, todos vieron de hito en hito sobre ambos hermanos.
Eve, al notar ese gesto ya habitual en el caos que se había formado, los imitó y se dio cuenta que sobre ambos había crecido otro muérdago.
- ¿Tengo que repetir mi pregunta? – espetó Tymime frunciendo el ceño, sin duda no se había dado cuenta en la situación en la que estaba - ¿Por qué rayos hay tanto alboroto en esta [CENSURADO]? -.
- Tienen un muédago enzima – dijo Baby.
Tymime lo miró con fastidio y miró hacia arriba. Cuando se topó con el muérdago volvió su mirada al resto, como diciéndoles que esa no era la respuesta más apropiada a su pregunta.
- Que me señalen esa estúpida planta no es para nada una respuesta congruente – espetó Tymime con frialdad.
- Es que tienes que besar a… - balbuceó Lenore.
- Los he estado escuchando toda la tarde con esa grandísima tontería del muérdago y esa no es razón para armar tanto escándalo – espetó Tymime dándoles una mirada asesina a todos.
Pero se volvió a formar un tumulto. La maldición por aquí, la maldición por allá, todos sabían a que a Tymime le importaba un comino si conseguía a su amor verdadero pero ¿qué sucedía con Eve? Ella tenía derecho a aspirar a sueños.
- La maldición del muérdago es una tontería al igual que verse obligado a besar a alguien solo porque con mala suerte haya crecido un muérdago sobre la cabeza de ambos – espetó Tymime.
Era inminente otro tumulto por parte de los más arraigado a la historia del muérdago, aunque eran principalmente los que habían que tendí que besar realmente a alguien y no querían que el resto se salvara. Eve, Tymime, Mewtwo y algunos más estaban hartos de lo absurda que se había vuelto la situación.
- ¡Cállense de una buena vez! – gritó Eve repentinamente y mirándolos fulminantemente – ¡¡¡Me tienen hasta los [CENSURADO]!!! -.
Eve se acercó a Tymime y sin pedirle permiso le dio un rápido beso en la mejilla, imitando lo que habían hecho Rocknight y Grounday. Obviamente, Tymime se molestó con Eve porque le dirigió una gélida mirada, pero en cierto modo se lo agradeció porque hizo que todos se callaran de una vez.
- Ni se te ocurra volver a repetir lo que acabas de hacer en lo que quede de tu vida – espetó Tymime mientras se devolvía por donde había llegado – Y si mejor permanecen callados o yo mismo los callo de una vez por todas -.
El arlequín desapareció de la vista de todos y Eve dejó que un suspiro la relajara un poco. Se acercó a Mewtwo que estaba en la misma situación de estrés que ella y lo agarró del hombro.
- Vamos, tenemos que terminar de poner los adornos en los pasamanos de las escaleras – le dijo Eve.
Pero cuando se dispusieron a continuar.
- Oto – advirtió Baby.
Eve y Mewtwo se quedaron hechos piedra y ambos levantaron la mirada para encontrarse con lo inevitable: un muérdago. Todos se quedaron expectantes, esperando la reacción de ambos pokémon, pues sabían lo mucho que se apreciaban entre ambos.
Eve intercambió una mirada llena de confusión con un perplejo Mewtwo. Se miraron fijamente unos segundos que parecieron siglos para la audiencia.
- Podemos vivir con la maldición a cuestas – dijo Eve alejándose de Mewtwo.
- Absolutamente – la secundó Mewtwo mientras la seguía para terminar de poner los adornos.
Pero en ese momento, una figura negra irrumpió aleteando con vehemencia e interponiéndose en el camino de ambos pokémon psíquico.
- ¡¡¡No, no, no, no, no, no, no, no, no!!! – exclamó Dinya con bastante vehemencia - ¡Quedaron debajo de un muérdago y tienen que besarse! ¡No pueden quedarse sin el amor de sus vidas! – chilló histéricamente.
- Eve y yo intercambiamos unas cuantas opiniones telepáticas y estamos completamente de acuerdo en que lo del muérdago ya era absurdo – le dijo Mewtwo severamente.
- ¿Qué? ¿Conversación telepática…? – bufó Dinya frunciendo el ceño.
- Si las tonterías del amor verdadero son ciertas asumo que llegará por su cuenta y el hecho de que Mewtwo y yo no nos demos un beso debajo de un muérdago no significa nada – dijo Eve con la misma severidad de Mewtwo – No creo en esas cosas y tú que eres la representación del Amor deberías saberlo… -.
- ¡NO ORGANICÉ TODO ESTO PARA QUE LLEGARAN USTEDES Y…! – gritó Dinya furiosa y con los colores a mil por hora. Pero se detuvieron en un llamativo color rojos fosforescente que dejaba ver lo apenada que estaba – Ups… -.
- ¿Qué te dije? – le preguntó Eve a Mewtwo con una sonrisa burlona.
- Elogio tu capacidad de deducción – le dijo Mewtwo devolviéndole la sonrisa ante la perpleja mirada de todo el mundo – Ahora mi parte de la teoría. ¿Por qué no sales, Flowar? -.
La aludida atendió al llamado envuelta en sus cobijas saliendo por el mismo sitio que Dinya. Sus ojos pedían disculpas a borbotones mientras la mariposa estaba completamente pasmada.
- Mejor suerte para la próxima Dinya, solo debes dejar de ser tan obvia – le dijo Eve mientras su compañero comenzaba a sacar los adornos que faltaban de la caja – Bueno, podemos poner esto aquí y aquí… -.

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Por fin llegó la hora de cenar, para alivio de muchos llegó con mucha calma. Era obvio que todos se molestaron con Dinya y Flowar, aunque más con la mariposa que con la flor. Dinya había planeado que algunas de las que consideraba parejas fueran las que tuvieran que besarse por influencias del muérdago, pero ocurrieron tantos accidentes que todos terminaron repartiendo besos a todos, cosa que estaba fuera de sus planes. Aún así, decidieron otorgarle las disculpas, con tal de que no se le ocurriera volverlo a repetir jamás.
La comida se veía exquisita, todo había sido preparado, decorado y limpiado con mucho esmero. La casa se veía espectacular y el árbol brillaba con gran hermosura.
- ¿Alguien quiere decir algo antes de empezar a cenar? – preguntó Madison con humildad – Lo digo porque es nuestra primera Navidad – les dijo con una sonrisa.
- Yo – dijo Grounday levantando la mano.
Los hermanos rezongaron ante el ofrecimiento, pero Madison le otorgó la palabra. Menudo error había cometido.
- Gracias Sra. Madison. Sabía perfectamente que ninguno se ofrecería y con toda la sinceridad que es imposible de la que yo carezca era la única adecuada para dar un pequeño discurso, en vista que soy la única que tiene las agallas de decirles las cosas en la cara – dijo Grounday queriendo darse un aire solemne pero no podía evitar sonreír burlonamente.
- Vaya modestia te gastas – le dijo Shock frunciendo el ceño.
- No soy modesta y lo seré algún día, pero primero llueve chocolate – sentenció Grounday – Pero en fin…
<< Sé que resulta obvio, pero somos la familia más rara que ha de haber pisado la faz del plantea, no sé de más allá. Se supone que debemos ser unidos y lo somos en sus ocasiones, pero somos tan disfuncionales como un hombre a los cincuenta años – esta frase en especial apenó a los caballeros – Pero a pesar de eso, no necesitamos de pastillas azules, porque le imperfección es lo que nos hace querernos tanto. Más de la mitad de los que estamos aquí presentes somos prófugos de la justicia gracias a que Enurta es un barril sin fondo, aunque otros se lo ganaron por cuenta propia por contrabandistas que aunque no sean sustancias sicotrópicas igual están chiflados.
<< Ninguno de mis hermanos es adepto a esta festividad porque no creemos en tal cosa, mucho menos en Santa Claus. Pero creo que terminamos accediendo por ese otro punto de vista que nos pidió Sfear buscáramos. La casa está llena de muérdagos ahora, se quemó el horno, rompimos muchos adornos, Flame quemó el ático y dos chimeneas, Flowar no quitó nuestras mantas y moriremos de frío y Moonghost ensució una alfombra con mostaza… Suena muy negativa, pero todos esos desastres los ocasionamos en familia y aunque Tymime no haya ayudado ni accedido a comer nada, sea un gran sádico anómalo maquillado igual le tenemos respeto por ser nuestro hermano y te dejamos un plato en la puerta para que no te de hambre luego – se detiene para escuchar algo y luego carraspea.
<< El caso era unirnos a todos en familia, aunque tenemos algunos intrusos, pero da igual, se hicieron parte de nuestra familia y creo que no puedo dar más que gracias por estar con nosotros a pesar de que sus pescuezos corren peligro las cincuenta horas del día los mil días del año y estoy segura que dije esto bien así que no me corrijan. Les debo dar más gracias por aguantarnos tal y como somos porque no es nada fácil, ni nuestra Madre nos aguanta… NO tendremos regalos tampoco, pero creo que el hecho de poder ser, aunque sea unos minutos, una familia armónica (aunque está bien difícil) sea nuestro verdadero regalo… ¡Ah! Antes de irme… Lenore, pareces maniática religiosa… Ahora si podemos zamparnos la comida -.
Lenore estuvo a punto de lanzarle la ensalada entera a Grounday, pero Zack la detuvo y comenzó a servirle a su amiga. La cena era completamente deliciosa y entre todos conversaban alegremente, burlándose de las extrañas parejas que por accidente habían sido víctimas del plan de Dinya. Sin duda, le habían hecho algo de caso a las palabras de Grounday.

Ya eran pasadas de las doce, el cielo estaba nublado pero apenas caían copos de nieve alrededor de Eve. El día había sido de locos y lo único que deseaba era deshacerse de su ridículo atuendo y de buscar un poco de paz en el frío del invierno.
- ¿Por qué estás afuera con el frío que hace? – le preguntó Mewtwo que la había visto por la ventana y decidió acompañarla.
- Me dolía la cabeza – respondió Eve torciendo su boca para acentuar su afirmación.
Ambos se quedaron observando el caer de los copos que parecían algodón. No se podía ver la Luna con aquellas nubes, pero el resplandor que emitía el pelaje de Eve era más que suficiente para Mewtwo, deleitándose como siempre lo hacía de esa hermosa cualidad de Eve: refulgir como la Luna.
La pokémon alzó la mirada para ver si algún copo era capaz de atravesar alguna de las ramas del pino que se erguía sobre ellos o si no jugaría un rato con las ramas. Pero se quedó mirando fijamente a la rama que estaba sobre ellos en especial.
- Este es real… - musitó Eve sin quitar la vista de lo que llamaba su atención.
- ¿Real? – preguntó Mewtwo extrañado y buscando lo que miraba su compañera.
En la rama que estaba sobre ellos, justamente entre ambos, crecía un muérdago blanco. Ambos lo observaron por largo rato antes de intercambiar miradas. No tenían una expresión de alarma como la habían tenido el resto durante todo el día.
- El muérdago era considerado por los Druidas una planta sagrada, de capacidades curativas milagrosas. Era tan una planta tan sagrada que sólo se cortaban en cierta época del año, en luna llena y con una oz de oro. Se le consideraba un amuleto de protección contra los espíritus y aún sigue siendo así en algunas partes del mundo. La tradición de besar a alguien bajo el muérdago proviene del hecho de que estas plantas se cuelgan en las puertas de entrada, donde todo el mundo se saluda dándose algún beso. En realidad no existe ninguna maldición que te obligue a besarte bajo un muérdago, lo único de lo que me doy por enterada es que el besarse bajo uno puede indicar el inicio de una relación o el amor eterno… Pero no hay ninguna maldición, es absurdo -.
La explicación de Icestar al respecto retumbó en la cabeza de ambos pokémon.
Eve suspiró y se acercó a Mewtwo y le dio un beso en la mejilla, lo que dejó perplejo a Mewtwo porque estaba seguro de que omitirían a la planta parasitaria.
- Somos amigos, así que con eso bastará. Es mejor estar en paz con el Darkrai – dijo Eve, sonriéndole a Mewtwo.


Espero y sea de su agrado ^^... Me largo porque mi hermana me anda pidiendo la computadora des hace casi dos horas ya Dx

Pokiu!

EGN: Hoy es el fin del mañana
65 - Todo se paga
#11

Re: Cortos navideños (Concurso)


Y se acabo el tiempo de registro ^^
Tienen hasta el 24 para votar por uno de los cortos navideños y argumentar el porque de su voto.
Supongo que no me van a hacer la del torneo y no votar nadie ¬¬
P.D: Una cosa para onix…
La idea era que en este tema postearas tu corto y en tu fiction el link al corto, no al revés xDU
Spoiler










Spoiler

#12

Re: Cortos navideños (Concurso)


bveno .. io voto x Sebitasrv .. xk me parezio q zu iztoria jve mui ingenioza pero no tan original .. pero = me guzto muxo .. io voto x el :D

dale click a mi articuno .. no pierdes naa =D



<--------------------------------------------------------------------------------------------------------------->
DBZ club:
Rango: Bajo
Puntos: 200
Aprendiz
#13

Re: Cortos navideños (Concurso)


Bueno... yo voto por: "La tecnología acabará conmigo, si es que todavía no lo hizo."
Me gusto mucho la redacción, no note ningún error de ortografía o gramatica a simple viste y la trama es muy original.
Bueno, ese es mi voto
Adieu! ^^
Spoiler



Gracias Yorko! ^^
#14

Re: Cortos navideños (Concurso)


voto por Quien es el santa original", como se expresa el autor como hacer enfoque de las 5 vidas completamente diferentes aprate de que esta muy bien redactado.
Dedicado Al Dr.Favaloro
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[goear]6b3cf6b[/goear]


Las guerras van y vienen pero mis soldados son eternos.
Tupac
#15

Re: Cortos navideños (Concurso)


Bueno, acá está mi voto, hecho como diós manda. Creo que el nivel de los cortos fue bastante alto, mucho más en comparación a lo que fue Hallowen, eso me pone contento. Acá están mis comentarios:

Darx:

Spoiler
Bueno, el corto empezó con algunos errores y algunas repeticiones, sobre todo el nombre del personaje, lo repites mucho.
Es bueno que hayas descripto bien al personaje principal.
Bueno, fue corto y eso es lo único malo. Desenvolviste todo muy rápido y el final, aunque se entiende, deja un poco en vilo... A mi me hubiera gustado escuchar tu comentario sobre el abrazo entre ambos, sobre el reencuentro y demás. Me gustó la enseñanza que deja el corto, es un bueno corto, aunque demasiado corto para mi gusto.


Raymon:

Spoiler
Veamos... Hay algunas cosas que no me gustaron. Esto, por ejemplo:

Cita de PokeRaymon
esta sentado en una fría y quemada silla


Fría y quemada son opuestos, no puedes describir a un objeto con terminos opuestos... Sé que te refieres a fría por la incomodidad o la impasividad, pero igualmente deberías haber utilizado otro sinónimo para "fría".
Me gustó que describieras tan bien al personaje y a la casa.
Hay muchos errores de ortografía, sobre todo en el díalogo.
Siento que te apuraste un poco, para que el corto quede bien debes darle importancia a todo, nada es irrelevante, es que me pareció tan corto el diálogo en el mercado que me pareció como si ni hubiera ido.
Mmm... La enseñanza en sí está bien, pero creo que está mal expresada, usas modismos y no entendí varias cosas por eso. Deberías habertelo tomado con más calma y no haberte apurado tanto. Creo que a este le falta, lo siento Raymon, mejor suerte la próxima.


Sebas:

Spoiler
Lamento decirte pero tu corto no me gustó. Es que, un "corto de navidad" no significa un pequeño escrito de 300 pálabras que sólo describa una enseñanza, a veces debes comentar un poco más lo que pasa alrededor para que todos entendamos bien de lo que trata. Por ejemplo, te mencionaré algunos errores:
* No describiste a José ni a sus padres. O sea, yo no se si son rubios, negros, azules, si son perros o extraterrestres.
* No dijiste de qué trabajaban los padres, es algo que le interesa a la gente.
* José dejó de ser egoista de un momento al otro. Ésto muchasveces pasa cuando los padres mueren, o cuando pasa hambre, o cuando ve a otra persona sufrir, pero él sólo con escuchar a la madre dejó de pensar en regalos y eso me parece muy poco creible.
* La enseñanza es muy poco original, casi todos los especiales de navidad empiezan con un niño egoista que luego aprende que el dinero y los regalos no son todo.
Hay otras cosas, como tus errores de ortografía y escasa extensión, pero no te desanimes, sólo sigue intentandolo que de errores es que se aprende.


Psycho:

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Bueno, podrán decir que es cursi, podrán decir que es aburrido, pero tu estilo de escritura es impactante. Cada vez encuentro mejor a tus escritos y con este rebentaste todas mis espectativas. No tengo más que albanzas hacia tu redacción, gramatica y ortografía. Son exquisitas las descripciones, usas analogías tan claras que hasta yo puedo entenderlas xD. Realmente es impresionante, esto podría ser publicado en un diario o en una revista.
Al principio, cuando dijiste que era un fic romantico me descepcioné un poco, porque yo decía: "Si escribe un fic romantico para navidad, ¿que va a escribir para San Valentin?" Sin embargo, no es un corto donde el romanticismo inunda la escena, aparece mucho más la palabra navidad que amor.
Aunque, hablando de trama, siento que le falta algo... Reflejas de una manera increible la tristeza, pero realmente no es lo que busco leer en un corto de navidad. Yo busco leer alegrias, o desventuras seguidas de júbilo.
No describiste a ninguno de los dos personajes, un error muy grave que destruye todas tus excelentes descripciones anteriores. Me hubiera gustado saber cómo era el protagonista, y como era Julia... No se si los protagonistas son humanos o son caballos, lo sobrentiendo, pero creo que falto eso. Y además, pero ésto es a gusto propio, hubiera preferido que nuestro personaje (del cual tampoco sabemos el nombre) terminara feliz, con una sonrisa, no precisamente junto a Julia, pero que al menos la hubiera visto junto al amado que él imagina, feliz y contenta...
Lo último que me parece que faltó fue una enseñanza, que todos los cortos de navidad deberían dejar. Si tuviera que elegir por la manera de escribir y demás no creo que tengas comparación, pero como a mi lo que más me interesa es la trama creo que voy a tener que seguir leyendo para ver si te quedas con el voto o no. Es un corto genial, Psycho, y sé que lo harías mejor si tuvieras más tiempo y si pudieras continuarlo.


David:

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u.u Mi eterno rival en los cortos xDDD Veamos que tal.
¿Como que Santa Claus se llama Ángel? ¡Debería llamarse Nicolas! ¿Un Santa ladrón? xDDD ¡Como el mio! Parece que hasta pensamos igual.
Me parece que Santa habló un poco rápido... Creo que te apresuraste un poquitito, debiste explayarte un poco más sobre la transformación, pero bueno, sólo fue algo mínimo.
Bueno, fue original y estuvo bastante bien comentado, pero tampoco es algo que me haya gustado demasiado, soy un lector de costumbres clásicas y me gustan leer los cortos de navidad que dejan una enseñanza y donde la mayoría quedan felices, esto sinceramente no lo terminé de entender... ¿Es un Santa Claus moderno? ¿Es un ladrón con una coartada un poco extraña? ¿Es un loco? De verdad me quedé con muchas dudas, y tengo la idea de que no tenías la inspiración suficiente para hacer este como para el de Halloween. Bueno, voy a sacar conclusiones y vemos a quien voto. Igualmente, fue un corto muy original y con una redacción increible.


Diego:

Spoiler
Bueno... Hay algo que no me gustó y es que mezclaste el relato teatral (Peggy: XXX) y el diálogo de novela (-XXX). Ese es un error muy grave y le baja puntos a tu redacción.
¿Una Smoochum con cara de coqueta? Quiero verlo xD.

Cita de Diego Poke
-Bueno, ya paremos, pero ¿a quien esperamos? –Pregunto la Pokémon de tipo hielo.


¿Que pokemon de hielo? ¿La Snover o la Smoochum?
Me pierdo mucho porque hay lugares en donde dices, por ejemplo, "Rafa: XXX" pero nunca antes mencionas quien es Rafa...
¿Peggy le dice superficial a Pame y pidió un par de zapatos para verse más linda? Je.

Cita de Diego Poke
Bueno, yo pediré la serie completa en DVD de Humamon


Con esa frase la pegaste. Lo hiciste muy bien. Hay un antes y un después en tu orto a causa de esa frase. Es buena, inteligente y te hace centrar más la atención en la lectura.
La trama fue un poco concisa y un poco desvariante, pero me gustó. Realmente es un buen corto y deja enseñanza, cosa que me gustó. También me gustó mucho el pequeño dibujito que le hiciste al final... Entras entre los que tengo en mente para votar.


Kelsy:

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Que bueno ver un corto tuyo por aquí. Te diré una cosa con respecto a las intervenciones del narrador como aporte cómico. Es bueno si lo pones una o dos veces, pero más de eso cansa. En tu caso lo hiciste bien, porque sólo fue al principio, para llamar la atención del lector sobre todo.
xD Delibird Claus xD
Oau, me azoró tu descripción del lugar. Fue realmente magnifica, Kelsy, te felicito, había olvidado lo talentosa que eres para escribir.
Mmm, creo que el fic pasó de Navidad a Halloween en cierto punto, amiga...
Ahh, jeje, haces una pequeña parodia del Señor de los Anillos y todo xD ¡Mirala vos!
Si le iban a regalar una almohada, ¿para que lo despertaron? Pobre... Me parece que deberían dejarlo dormir.
Sí, pintorezco el relato, pero igualmente... Le falta enseñanza, le falta más entusiasmo, creo que no te inspiraste mucho para escribirlo, pero igual como comedia queda muy bien porque es gracioso.


Chiara:

Spoiler




Es difícil decidir a quien votar. Desde ya dejo descartado el fic de Onix por ser demasiado genial como para ser votado xD (que paradoja).
* Me gustó mucho el de Darx por la enseñanza que dejó, pero sinceramente no le voy a dar mi voto por lo poco relatado que está...
* El de Raymon ya he dicho que le falta mucho y al de Sebas más todavía.
* El de Diego también me gustó que dejara esa especie de moraleja, pero es corto, y algo infantil para mi gusto.
Decidí votar entre Kelsy, Psycho y David, que los creo más merecedores del voto. Pero ninguno de los tres me gustó como yo quería que me gustara. Los tres escribieron, describieron y redactaron muy bien, pero desde mi punto de vista la primera falló en elegir comedia como género y los otros dos fallaron en la trama.

Le voy a dar el voto a Psycho, que es quien me parece que le puso más empeño al corto y quien, en definitiva, escribió más palabras. Lamento tener que decidir por extensión, pero creo que en este caso era necesario hacerlo de esa manera, creo que los tres hicieron un gran trabajo, pero no me convenció demasiado uno como para decir "sí, este se merece ganar el primer puesto". Suerte para todos.


Gracias a todos por recordarme :) Sólo tengo buenos recuerdos de ustedes y de este agradable lugar también.
#16

Re: Cortos navideños (Concurso)


Bueno pues yo voto por ``Una Pobre Navidad´´ voto por ella por que expresa que si quieres ser algo en la vida hay que trabajar y que sobre todo hay que ser pacifico
*aplausos*



Firmas
Spoiler
By Me:



Volví!, esta vez prometo ser activo ;D [Mode politico Off] (?)
#17

Re: Cortos navideños (Concurso)


Woosh! Me faltaba poco para no llegar a las votaciones para colmo de colmos.
Al fin pude leerme todos los cortos y sinceramente algunos estaban excelentes y otros sinceramente no tanto. Incluso llegué a ver algunas fallas en ortografía. No digo que el mío quedó perfecto en este aspecto (gracias al comentario de Demian y charmander12345) por el apuro, pero bueno, generalmente era en los más cortos así que no entiendo.

Esencialmente, los que más me gustaron fueron los Cortos de Demian, Psycho, Daviid y Kelsy.

El de Demian realmente fue enternecedor al hacernos conocer a 5 personas tan distintas, con profesiones tan extrañas que la única común era la de la maestra (pero una a la que no le gustaban los niños, ¿para qué se preparan para ser maestros si no les gustan los niños? Gosh! xD). Y suena lógico que existan tantos Santa Claus porque uno no puede ser creíble xD. Realmente, me encantó.

El de Psycho me encanta por la calidad en la que escribe las cosas. A diferencia de lo que dijo Demian, no me importó tanto la descripción del muchacho o de Julia porque yo misma, en dado caso, creo una estructura física. El caso es que el dolor del chico me resulta familiar así que... Lo que me dejó incompleta fue ese final, es decir... ¿Se pasó la Navidad lamentándose? Ya ha pasado un año y creo, por como dije el dolor me resulta conocido, que lo mejor es continuar con la vida e intentar ser feliz de la misma manera en la que Julia debía de estarlo en ese momento... No vale la pena arruinarse la vida por alguien que te dejó, por más que le hayas amado, uno también tiene vida =/

Daviid... ¿Santa Claus un ladrón con motivos? xD. ¿Qué whatafockeada es esa? xD. Es lo que me gustó de este corto porque, hay que estar bien claros, en el dado caso que tuviéramos un Santa en su fábrica no pueden fabricar un Wii o una XBox ._. ... Porque siempre los vemos haciendo juguetes tradicionales y es exactamente la esencia de Santa... Además, no me imagino en la cantidad de problemas en las que se metería haciendo DS y todas las demás cónsolas, menudo problema legal en el que se metería (algo como en el que se metió Aqua con la Mattel por la canción de "Barbie Girl", la cual están usando descaradamente ahora... Grandísimos imbéciles).

Sobre el de Kelsy, la idea de un Delibird maniático apareciendo por la ventana resulta realmente extraña xD. La cosa más parodiada del Sr. de los Anillo además de la extraña relación Frodo-Sam sin duda es lo de Golum y me encanta verla xD. Me gustan los toques de humor que le has puesto, en especial cuando Abomasnow Claus hace evolucionar al Torchic con sendo golpe... Después de eso, siendo el TOrchic, lo hubiera derretido xD.... Y que Santa tan malo... Un vale de abrigos vencido... Demasiado amor al arte xD

Lamentablemente sólo puedo votar por uno, todos me gustaron por sus diversos estilos, haciéndolos distintos de cada uno. Pero para mi voto final voy por el corto de Demian, deja cinco mensajes distintos y a pesar de eso resulta ser uno, mostrando distintos casos que son comunes en nuestro día a día y por eso me ha gustado.

Aún así, muchísimas felicidades a Psycho, Daviid y Kelsy porque en verdad disfruté leyendo sus cortos ^^

Pokiu!

P.D.: Ya arreglé mi metida de pata Fabri u_u. Edité el post sólo para eso y no corregí absolutamente nada. Lo menciono por si a las moscas y los que se hayan tomado la molestia de leer el corto lo podrían asegurar luego n_n

EGN: Hoy es el fin del mañana
65 - Todo se paga
#18

Re: Cortos navideños (Concurso)


¡Hola!
Primero ¡Felicitaciones a todos, me gustaron mucho sus cortos! ^^
Pero los que me más me gustaron fueron definitivamente los de David y Demian
Pero como solo puedo votar uno elijo el de... Demian
La historia es muy buena, y también está muy bien escrito, no encontré errores (Eso no quiere decir que no tenga...) me gustaron bastante todos los personajes y sus historias, creo que por eso y varias razones más se merece mi voto...
¡Feliz
Navidad![/center][/size]
Tarjeta wi-fi, haz click si quieres...

Spoiler
[goear]5b96d29[/goear]
#19

Re: Cortos navideños (Concurso)


yo con gusto elijo el de darx me emociono el sentido de la historia: la navidad no son los regalos sino la felicidad que te da al compartir amor con tus seres queridos . me quedo cursi pero es porque yo tambn queria hacer un corto y me entero hoy de que se habia echo y acabado T_T

Merry Chrismas para todos los de Centro pokemon y cuidate CP! ^^

M y M :¡Cambio i corto!
El 95% de los adolecentes entrarian en panico si los Jonas Brothers estuvieran en un edificio de 100 metros de altura amenazando con saltar. Copia y pega esto si tu eres del 5% que compraria unas palomitas e invitaria a sus amigos a verlos saltar y gritarias
"¡QUE SALTEN, QUE SALTEN!"
#20

Re: Cortos navideños (Concurso)


Casi no llego a postear jaja. aqui mis comentarios:

Darx:
Spoiler
Es un corto bien corto jeje.
En el trascurso del corto creí que el chico de 12 años esperaba a santa Claus jaja.
Me gusto el mensaje que quisiste transmitir para esta época es mejor estar acompañados de personas queridas que de cosas materiales.

Demian:
Spoiler
Me encanto tu historia –se le sale un lagrimon-
Esperar a que personas cambien de esa forma es poco creíble, creo que a cada persona hay que darle un empujoncito para que vea la realidad y piense en las acciones que hace jeje; así como sucedió en la historia en este caso Santa Claus.
Tan poco escribí *Pensati*, es que tu corto me dejo sin palabras

PokeRaymon:
Spoiler
La historia está bien aun que se hubiera apreciado mas si la hubieras desarrollado más un poco más (no sé si me entiendes jeje. Me explico, es decir creo que todo pasó demasiado rápido.) Aun que la descripción de la casa y madre estuvieron muy bien suerte para la próxima ^^

Sebitasrv:
Spoiler
El corto me pareció mucho más corto y eso es debido a que no desarrollaste el dialogo y algunos otros aspectos, pues es la parte en que no entendí mucho ya que no se si la conversación entre la madre, padre e hijo era seria, alegre y cosas así. También me percate de algunos errores ortográficos.
Pues en la historia me hubiera gustado de que el padre no le llevara regalos jeje.

Psycho:
Spoiler
Como siempre me encantan tus descripciones además de la Buena ortografía y gramática.
Monotomia jeje. Aun que el sujeto me pareció un poco melodramático al hacer tantas preguntas esperando una respuesta.
Me dejaste con las ganas de pensar, que el algún día encontrara a Julia ;___;

Daviid_182:
Spoiler
Mmm, interesante corta jaja. Lo primero que pensé al leer el titulo pensé pobre Santa Claus estar creando aparatos tan complicados en su fábrica por así decirlo jeje.
Y cuando termino de leer Santa Claus un ladrón es algo gracioso y más cuando no se podía levantar de lo gordo que estaba.
La moraleja de la historia es: “Haz ejercicios y como saludable” (?) ya que si ese tipo estuviera delgado no le hubiera pasado eso jaja. Pero si fuera sido así no existiría la historia xD

Diego Poke:
Spoiler
Me encanto el gran significado que le diste *O* a veces el mejor regalo es estar con tus amigos. Estuvo muy entretenido el corto jaja. Lol DVD de Hakumon xD

Kelsy:
Spoiler
Jaja Delibird Claus me da risa solo al imaginarmelo.
Me gusto tu corto grandes descripciones y las conversaciones divertidas en especial la parte en que hablan del carbon, aprovechado por los tipo fuego que buena idea jaja.

Onix_150:
Spoiler
Aun que aun no soy un seguidor de EGN jaja. Y me dio lio principalmente por la cantidad de personajes en este cosa que no se como es cada quien .__.
Lo bueno que ya habia visto lo fanarts de los personajes principales y ahí no me confundi tanto .-. me refiero a las “evoluciones de eevee”
Debo decir que este es un obra literaria ^W^ las descripciones todo…
Creo que en estas vacaciones tendre que leer EGN completamente Owo

Pues es una decisión dificil hubieron muchos participantes con grandes historias y moralejas, los felicito a todos hicieron un gran trabajo ^^
Pero como solo puedo votar a uno y sera para Demian que creo que es el fic un gran significado para esta epoca y fue el que mas me llego al corazon jeje.
PD: Siento mis pobres comentarios y mi escusa es que estoy mal emcionalmente.

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