-Todos los reos se dispusieron a descansar. Algunos alertas ante cualquier movimiento y otros se durmieron al son del oleaje, mas la tensión asfixiaba a los presentes con su denso malestar. Ciertos presos renegaban de su culpabilidad, otros ansiaban caminar libres por ahí, mas algunos ya comenzaban a planear macabras escenas en contra de sus competidores.
El barco navegó durante todo el día y la noche, sin detención alguna ni mayor disturbio que el que protagonizasen Freder y su Garchomp en la mañana anterior. Los guardias hacían cambios de turno periódicamente para no bajar la vigilancia en ningún momento; sabían que si así lo quisiesen, sus custodiados podrían matarlos a todos.
La noche murió poco a poco, dejando ingresar mansamente un haz de luz amarillenta por entre una de las fisuras del barco hasta los ojos de nuestro pequeño amigo, Kaos, quitándole así su estado de inconsciencia.-
Kaos: ¿Saan? –Susurró mientras despertaba sin advertir a nadie de ello. Usando su felino mirar apreció como los trece humanos y sus pokémon no se habían movido ni un milímetro de sus lugares desde que él se durmiese.-
Guardia: ¡DESPERTAOS! –Gritó secamente uno de los uniformados, haciendo que los que ya habían despreciado los encantos de Morfeo le tomasen atención, al mismo tiempo que los somnolientos despertasen.- ¡Estamos a un par de minutos por arribar en la Isla, así que preparaos!
Siro: Por fin saldremos de este puto encierro… -Susurró.-
Chiara: (No dejes que se despierte, Moonghost. No quiero que por un ataque psicótico de este imbécil nos maten cuando estamos a pasos de ser libres.)
Moonghost: … -Miraba atentamente a Reanzuro, quien a pesar de su aguda audición no se había despertado luego del grito del guardia; esto gracias a los poderes psíquicos del extraño pokémon.-
Philip: ¡Gato! –Le gritó a Kaos, quien lo atendió con una mirada asesina.- Procura que Aisou no se despierte hasta que estemos fuera del barco, a menos que quieras que lo maten en sueños.
Michelle: Mmm… ¿Acaso te gusta? –Le interrumpió.-
Philip: ¡¿Qué dices?! –Espetó ofendido.-
Michelle: Es que lo cuidas mucho. –Agregó.-
Philip: Nada de eso. Sólo quiero que salgamos tranquilamente a la isla. (Además de que quiero ser yo quién le quite la vida a este bastardo.)
Hombre: Me parece una idea inteligente. –Acotó el que aún no decía su nombre.-
Philip: Oye, ¿podrías decirme tu nombre?
Hombre: Me llamo Alexander, pero llámenme Alex.
Siro: Con que ese era tu estúpido nombre… ¿Por qué no lo dijiste anoche? –Inquirió curioso mientras estiraba sus brazos para terminar de despertarse.-
Alexander: Porque no me lo pediste educadamente como Philip. Te vi más interesado en ser sociable con Reanzuro que con los demás.
Siro: Es que su historia es leyenda entre los asesinos.
Alexander: Y por ello te quisiste poner a sus pies antes de tenerlo de enemigo, cobarde.
Siro: ¡Repíteme eso! –Protestó.-
Alexander: Yo no repito las cosas.
Siro: ¡Pues te he dado una orden! –Vociferó dando un fuerte pisotón en el acero.-
Alexander: A mi nadie me da órdenes, niñato.
Chiara: (¡Moonghost, prepárate a dormir a otro!)
Siro: ¡Yo te voy a enseñar lo que un niñato puede hacer! –Le amenazó al tiempo que quiso dar un paso, pero Suidou sintió que alguien se acercaba y alertó a Siro.- (¡¿Ah?!)
Takei: ¡Ya basta, los dos! –Dijo mientras intentaba fallidamente tomar por el hombro a Siro, quién gracias a su pokémon se alejó raudamente de Takei; mas la situación se calmaba.- Si quieren pelear esperen a que estemos afuera.
Siro: Tú no…
Keiko: Es cierto. Ya no nos queda nada para salir de este barco y ustedes quieren hacer que nos maten a todos por sus estúpidas peleas. Mejor espérense a que estemos solos y se matan a combos si quieren, pero sin arriesgar la vida de nadie más. –Le interrumpió la hermosa joven desde el piso.-
Alexander: Yo no me voy a rebajar a pelear con Siro.
Siro: Pues qué pena, porque apenas pueda voy a arrancarte la cabeza.
Alexander: ¡Ja, tú no puedes ni tocarme y tu pokémon es una alpargata al lado de mi Dragonair!
Siro: ¡Tsk! (En eso tiene razón. Suidou es muy débil a comparación de su Dragonair, pero no por mucho tiempo.)
Philip: (En este barco hay mucho loco…)
-Luego de unos segundos de silencio Siro dio media vuelta y, al punto de un momento se volvió a pronunciar nuevamente con los puños apretados.-
Siro: Alexander, mira bien a Suidou.
Alexander: … -Su seria mirada podría intimidar al más bravo hombre en la faz de la Tierra.-
Siro: Porque será este pequeño pokémon al que acabas de despreciar el que, bañado con tu sangre, me va a llevar a la libertad.
Inzaghi: ¡Oye, no nos desmerezcas! –Interrumpió ofendido por los comentarios del joven de gris atisbo.-
Siro: A ti… A ti te mato con mis propias manos. –Le contestó mirándolo con desorbitados y dilatados ojos.-
Chiara: Si fuese por ti nos matarías a todos, ¿no, Siro? –Indagó poniéndose de pie.-
Siro: Mujer, no te metas conmigo… A menos que quieras que yo te meta otra cosa. –Agregó con una sonrisa en sus labios.-
Keiko: ¡Maldito machista de mierda! –Espetó asqueada.-
Chiara: No te creas la gran cosa, Siro, que tal vez en tu pueblucho eras considerado peligroso… -Pronunció mientras se acercaba al susodicho con Moonghost en su hombro.- Pero aquí estás en las ligas mayores, pequeño. –Dijo a unos cuantos pasos de él. Una vez que estuvo a su lado se acercó a su oreja y le susurró en ella.- Además, no creo que seas capaz de satisfacerme, niño. –Finalizó y retomó su rumbo hasta la puerta de la habitación.-
Siro: (Esta mujer… No, ese pokémon… Son de cuidado.)
Takei: (Ya está decidido. Chiara será mi mujer, aunque pierda la vida en ello.) –Pensaba mientras con una mano en la entrepierna trataba de aplacar en lo posible la lujuria que le consumía las entrañas.
De pronto un fuerte remezón alertó a todo el mundo. El barco por fin había arribado. En unos cuantos minutos estarían fuera, en una isla totalmente desconocida, compitiendo entre ellos con reglas que aún recusan para lograr volver a ser libres.-
Guardia: ¡Atención, formaos para salir del camarote en orden! Primero las mujeres y luego los hombres, cada quien con su pokémon. Recuerden que al menor movimiento en falso se mueren todos.
-Tras la orden del guardia todos excepto Reanzuro se levantaron, pero eso no fue lo que llamó la atención de los reos, sino que fue el hecho de que desde el rincón más lejano de la sala salieron dos hombres que la mañana anterior no habían pronunciado palabra y, al parecer, fueron los primeros en abordar el barco y en esconderse, pues ninguno de los demás se exceptuaba de la sorpresa.-
Danniel: ¿Y ustedes quienes son? No los había visto. –Dijo mientras acariciaba a su Leafeon.-
¿?¿?: Eso demuestra lo débil que eres. –Dijo el más pequeño de los dos, con tosca voz. De cabello negro, corto y sucio. Su piel morena hacía un hermoso juego con sus ojos color esmeralda. Finas facciones adornaban su rostro, que no quitaba mérito a su cuerpo de adonis, el cual revelaba al tener su camisa rasgada, permitiendo así apreciar su extremadamente marcado físico.-
¿?¿?*: No seas descortés con nuestros nuevos amigos, hermano. –Agregó el más alto de los dos, quién tenía la cabeza afeitada, haciendo más imponente su voluptuoso cuerpo, a pesar de sus cincelares facciones faciales y esmeralda mirar, su cuerpo, muy al contrario de su hermano, no tenía la más mínima muestra de músculo, al menos visiblemente.-
Danniel: En fin, ¿nos dirán sus nombres o los llamaremos “el gordo y el flaco? –Fastidió un poco, haciendo que el más grande apretara sus puños.-
¿?¿?*: Mi nombre es Fu, y yo te mataré. –Agregó sonriente.-
¿?¿?: Yo me llamo Kuang. Y éste es mi pokémon, Gliscor. –Agregó al chispear los dedos, señal, aparentemente, para que el pokémon bajara desde el techo con velocidad exorbitante, sorprendiendo a todos los presentes, incluyendo a los guardias, quienes en ningún momento habían advertido la presencia del pokémon en el techo.-
Gliscor: ¡Glizz!
Fu: ¡Cierto, mi Muk se va a comer a tu Leafeon por juzgar por las apariencias! –Sumó a sus palabras para presentar a su pokémon acompañante, quien empezó a escurrirse desde su cuerpo, literalmente hablando.-
Muk: ¡Moook! –Una vez en el piso, el inminente Muk, tan grande como su dueño dejó atónitos a todos quienes apreciaron la asquerosa escena, pues pareciese como si Fu hubiese expulsado desde su piel a su pokémon, ya que con Muk en el suelo, Fu reveló su verdadera condición física… El impresionante contraste a su anterior apariencia hizo que nadie emitiese sonido alguno.-
Guardia: ¿Estáis listos? –Destruyó el silencio.- ¡Formaos de una vez!
-A la orden del guardia todos los reos comenzaron a ponerse tras Chiara, mas siempre respetando unos cuantos metros de distancia entre ellos. El único que no se movió fue Reanzuro.-
Guardia*: Señor, el reo número 15 aún no despierta. –Le informó a su superior.-
Guardia: ¡Aisou Reanzuro, despierta y obedece!
Chiara: ¡No seas idiota! –Le interrumpió.- ¿Acaso no viste como se puso al ver los cuerpos de esos dos? –Agregó haciendo alusión a los ya malolientes cuerpos inertes de Freder y Garchomp.- No sé los demás, pero yo no quiero que nos maten a todos por culpa de este inestable mental, así que mi pokémon lo tiene dormido con sus poderes y será así hasta que salgamos de este lugar.
Guardia: Entonces uno de ustedes deberá cargarlo hasta afuera. –Ordenó.-
Philip: Yo lo haré…
Kaos: ¡ZAN! –Gruñó ofendido al sentir que los humanos no lo creían capaz de cargar con su dueño, de modo tal que sin mostrar la más mínima molestia lo levantó por la espalda de la misma forma que la mañana anterior y se puso tras de Philip en la fila.-
Philip: (Entre ese tal Fu y este gato me han hecho ver que las apariencias engañan…)
-Un hueco y metálico sonido retumbó en la oxidada sala. La puerta principal estaba siendo desbloqueada. La adrenalina se hacía notar en los collares de todos, los que parpadeaban notablemente más rápido.
Finalmente la puerta se abrió lentamente, revelando un cielo azul y despejado, el salino olor del mar invadió los sentidos de todos los presentes.
En la puerta se apreciaban las siluetas de Taya y Francis junto a un grupo de guardias y Machamps.-
Taya: “No hay deuda que no se pague ni plazo que no se cumpla.”
Francis: Así es; por fin hemos arribado en la isla Zero, escondida en el mar de Rikolev. Así que hagan el favor de salir en forma ordenada y tranquila; no queremos tener otro Freder. –Agregó sarcásticamente.-
Sebasthian: (Uf… Extrañaré el olor a sangre de este lugar.)
Kuang: ¿Qué esperamos? Salgamos de una vez. No puedo esperar a ser libre…
-Los catorce humanos y sus pokémon cruzaron el umbral del salón para cambiar sombras por luz.
Una vez que estuvieron todos en el pasillo del barco les guiaron a punta de amenazas con armas de fuego y pokémon hasta un pequeño muelle junto a la embarcación, con una inmensa y tupida isla de fondo, la cual poseía incluso un humeante volcán en su extremo opuesto.
Finalmente se les dejó solos ahí, en ascuas por el discurso final de sus anfitriones.-
Taya: Muy bien, la hora ha llegado. –Comenzó desde el titán de acero, amplificando su voz con un megáfono.- Señorita Chiara, ¿sería tan amable de despertar a Reanzuro para que oiga lo que tenemos que decir?
Chiara: Ya oíste, Moonghost.
Moonghost: … -El pequeño pokémon se limitó a abrir un poco más sus ojos e instantáneamente el masacrador de Row salió de su letargo.-
Reanzuro: ¡¿Qué?! –Espetó confundido junto a su amigo Kaos.-
Kaos: ¡Zan!
Taya: Ahora sí. –Prosiguió.- La idea original era que los quince beneficiados llegaran hasta Zero, pero en vista de que uno no escuchó los concejos que se le dieron son tan sólo catorce.
Francis: Ahora les voy a explicar de qué trata todo esto. –Continuó con otro megáfono.- Ustedes han sido beneficiados con esta oportunidad de libertad porque los líderes mundiales así lo quisieron; si fuese por mí los habría matado a todos y cada uno hace mucho tiempo. –Comentó, causando molestia entre los aludidos.-
Taya: Para serles franca, esto del concurso era sólo una escusa para traerlos a esta isla con pokémon más fuertes de lo normal, pokémon modificados genéticamente para proyectos secretos del gobierno de Haxcer.
Francis: Sólo uno de ustedes saldrá de esta isla… Con vida.
-Las últimas palabras del pequeño hombre causaron murmullos entre los presidiarios.-
Taya: Supongo que algunos de ustedes ya dedujeron el funcionamiento de esos collares que tienen en sus cuellos, juntos a sus pokémon, ¿o me equivoco, doctor Ignis Christian?
-Expectantes a las palabras del dueño de Weavile todos guardaron silencio.-
Christian: Pues a juzgar por lo sucedido con Garchomp y su entrenador… Puedo deducir que estos artefactos, además de servir de GPS y leer nuestros signos vitales son armas antipersonales.
Francis: ¡Bingo! Dichos collares, llamados KIFA, por la abreviatura de “Killer Faults”, son dispositivos de destrucción limitada, que se activan de dos formas, la primera y la que conocen ustedes, es porque tu compañero, pokémon o humano, dejó de vivir, haciendo que en cuestión de segundos el KIFA gemelo entre en actividad y mate a su portador; esto implica que si uno de los KIFA deja de registrar actividad vital el otro se activa instantáneamente, por lo que les recomiendo que no intenten quitárselos, aunque de todos modos no creo que puedan.
Taya: Y la segunda forma es por lo que nosotros llamamos “La ruleta rusa”. Supongo que conocen la forma en que trabaja dicho juego… -El silencio de los reos reinó por sobre el oleaje de Rikolev, pues suponían lo que les dirían a continuación.- En fin, cada veinticuatro horas uno de los catorce KIFA se activará automáticamente al azar, dando muerte a uno de ustedes.
Francis: Esto implica que en dos semanas, el último que quede vivo de ustedes será liberado de su KIFA y podrá escapar de Zero, aunque por su propia cuenta.
Reanzuro: ¡No pueden hacer eso!
Taya: Ya no puedes hacer nada para remediarlo. Nadie en el mundo aparte del gobierno de Haxcer sabe acerca de Zero, puesto que está escondida de satélites y todo aparato que escanee la zona, la sobrevuele o navegue.
Danniel: ¿Y qué tal si escapamos? Digo, por muy modificados que estén estos pokémon de todos modos podemos vencerlos.
Francis: ¡Buena pregunta! ¿Acaso piensan que el GPS es de adorno? Si se alejan por más de tres kilómetros de la playa, ya sea por mar o aire, el KIFA se activa automáticamente y morirán.
Philip: (¡Malditos bastardos!)
Taya: En todo caso no tienen el menor derecho a reclamar. Todos ustedes fueron condenados por delitos atroces, así que el hecho de darles una oportunidad de libertad ya es demasiado.
Chiara: ¿Y quién nos asegura de que el “premio final” sea real? –Inquirió la aguda mujer, al tiempo que el motor del barco se encendió.-
Taya: Eso, mi joven asesina, deberás averiguarlo tú misma. –Dijo mientras el barco se alejaba raudamente, dejando a los catorce presidiarios en la isla Zero.-
Christian: ¡NO, VUELVAN, QUÉ YO NO HE HECHO NADA PARA MERECER ESTO! –Gritó a todo pulmón e intentó saltar al agua, mas un inmenso Charvanha se ocupó de hacerle retroceder y escapar del pequeño muelle hacia las arenas de Zero junto a todos los reos. El feroz y gigante pokémon en tres dentelladas engulló la pequeña edificación de madera, quedando atrapado en las arenas de Zero; mas no pasó mucho tiempo para que los muchachos salieran de su pánico, cuando desde las arenas de la isla salieron un par de Kinglers, cada uno tan grande como el otro, y con sus tenazas comenzaron a desgarrar la carne del pokémon piraña, peleando por cada trozo de él.
La horrida escena era opacada solamente por los aullidos de dolor y desesperación del pokémon pez.-
Michelle: ¡Eso es genial! Una descuartización a la antigua… ¡Me encanta! –Gritó extasiada.-
Philip: (En serio que tiene problemas…)
-Al cabo de unos minutos ya ni rastros del Charvanha quedaban. Los jóvenes delincuentes ingenuamente se quedaron donde mismo a observar cómo un par de pokémon cangrejo devoraban a un pez, lo cual les costó el hecho de ser apetecidos como el postre.-
Danniel: ¡Mierda, vienen por nosotros ahora!
Fu: No llores, enanito. No permitiré que te maten… Ese placer será todo mío. –Le consoló de extraña manera.- Muk, prepárate a matar. –Dijo con cierto tono de gozo.-
Kuang: ¡No te llevarás toda la gloria, hermanito! Gliscor, ponte en guardia.
-Ambos Kinglers se acercaron lentamente a nuestros protagonistas.
El primero lanzó una fuerte ráfaga de burbujas, y el segundo sorpresivamente se puso a excavar.-
Fu: ¡Bloquea con bomba de lodo! –Ordenó, a lo que su pokémon obedeció.-
Muk: ¡OOOK!
Kuang: ¡Gliscor, vuela y cae en picada con tu tenaza de metal hacia el piso, para hacer que el otro salga!
Gliscor: ¡Gliiiis… COOR!
-La exorbitante velocidad de Gliscor fue sólo superada por la magnitud de su golpe, el cual, a pesar de ser absorbido en gran parte por la arena, hizo que el segundo Kingler saliera despedido del piso.-
Fu: ¡Hora de envenenarlos!
Chiara: ¡Detente! –Le interrumpió.-
Fu: ¿Qué quieres, niña?
Chiara: Por si no te has dado cuenta nos han abandonado aquí, sin alimento y esos Kinglers servirían bien de comida, pero si los envenenas ya no los podremos comer, ¿entendiste?
Kuang: Ella tiene razón, hermano.
Fu: ¡Qué aburrido! A mí me gusta ver la agonía de un ser carcomido por el veneno de mi amigo Muk. –Refunfuño cruzándose de brazos.-
Muk: ¡Mok, moooooooooook! –Rugió.-
Reanzuro: Pero ahora no lo podrás hacer. Tenemos que matarlos de tal forma que no nos hagan daño al comérnoslos. Kaos, usa tu onda voltios en el que atacaba a Fu, ¡ahora!
Philip: ¿Onda voltios? (¿Será verdad lo que decían de él en la cárcel?)
Kaos: ¡Zaaan…GUZZ! –El pequeño pokémon corrió a todo galope hacia el inactivo Kingler y tras darle un cabezazo por su parte lo electrocutó con un exorbitante ataque de rayos azules.-
Kingler: ¡Kkkkggggg…!
Kingler*: ¡Kuuuu! – El otro cangrejo mandó a volar a Kaos con un fuerte martillazo sorpresivo.-
Kaos: ¡Gaaas! –Se quejó.-
Reanzuro: ¡KAOS!
Kuang: ¡Gliscor, usa chirrido!
Gliscor: ¡GLIIILILILILILI…!
-El agudo grito del pokémon en cuestión hizo que todos los presentes se cubrieran los oídos, en especial Reanzuro, quién se desplomó al piso a revolcarse del dolor.-
Keiko: ¡Persian, aprovecha y usa colmillo de trueno con el Kingler más próximo!
Persian: ¡Priooooooor…! –Con esfuerzo por salir del dolor acústico el felino se abalanzó sobre uno de los Kinglers y le noqueó con su ataque.-
Takei: ¡Salamance, ahora usa tu híper rayo y termina con el otro!
Salamance: ¡Gyaaaaa! –Rugió y despidió un descomunal cúmulo de energía contra el Kingler faltante.-
Sebasthian: Philip, es hora de un poco de calor dragón.
Philip: ¡Claro, Charizard, lanzallamas!
Sebasthian: ¡Tú también, Charizard!
-Ambos dragones naranja calcinaron a los sendos cangrejos con sus ígneos alientos, dándoles muerte por fin.-
Kuang: Entonces la cena está lista. –Espetó burlescamente.- Gliscor, anda y corta algunos árboles cercanos para usarlos de leña.
Gliscor: ¡Glis! –El ponzoñoso pokémon obedeció y planeando se dirigió a cumplir su cometido.-
Danniel: Bueno, Leafeon, creo que tú también debes ayudar con eso.
Leafeon: ¡Lif! –Asintió.-
Fu: Un momentito, enano.
Danniel: ¿Ah? –Dijo confundido y asustado al ver como la enormidad de Fu se apareció repentinamente tras de sí.-
Fu: ¿Recuerdas mi promesa? –Inquirió esbozando una sonrisa en su rostro.-
Danniel: ¡LEAF…! –Intentó pedir ayuda a su pokémon, mas la pesada mano de Fu le cortó la respiración al tomarlo violentamente del cuello; paralelamente Muk se abalanzó sobre el pequeño eon de hierba, impidiéndole el movimiento.-
Fu: ¡Quiero ver cómo explota tu cabeza o la de tu pokémon… Lo que suceda primero!
Danniel: ¡AGH…! -Se quejó como pudo mientras trataba infructíferamente de liberarse con sus manos y pateándolo con todas sus fuerzas.
Mientras tanto, Reanzuro era despertado por su pokémon unos cuantos metros lejos de la acción.-
Reanzuro: ¿Qué pasa, Kaos?
Philip: ¡Demonios, Charizard! –Le llamó y acrobáticamente se montó en el lomo de su dragón en pleno vuelo con el fin de llevarse a Reanzuro de ahí antes de que algo pasara.-
Muk: ¡MOOOOK! –Gritó adolorido cuando una parte de su viscoso ser se vio cortado por una ráfaga de hojas navaja, dejando así salir la asfixiada cabeza y una pata de Leafeon.-
Fu: Veo que tu pokémon tiene agallas… Es una lástima que te vea morir.
Danniel: (¡No puede ser! ¿Y todo esto por robar esa puta gema?) –Reflexionó en sus adentros con el último haz de vida que le quedaba; la luz de su KIFA se titilaba cada vez más lento; Leafeon hacía esfuerzos increíbles por escapar de Muk, quién lo ahogaba cada vez que podía; los demás reos observaban atentamente la situación, unos con cierto gozo, otros asustados.-
Reanzuro: ¡No lo hagas!
-Reanzuro desesperado se levantó de la arena con la intención de salvar a Danniel, mas todo parecía perdido. El KIFA de Danniel parpadeó por última vez.-
Fu: (¡Sí!)
Danniel: (Lo lamento, Leafeon… Si tan solo nunca hubiese confiado en él…)
** En la memoria de Danniel **
-Era una clara noche de Agosto en la ciudad de Dabilid. Un par de sujetos vestidos de negro estaban sobre un edificio, sentados junto a dos pokémon admirando la luna.-
Danniel: ¿En serio crees que tenemos que robarnos la gema de Palkia, Vito? –Le preguntó al hombre junto a él. Un joven de semejante edad, cabello un tanto largo de dorados colores que resaltaban con la luz de la luna y los focos de la activa ciudad, de contextura media y barba tipo candado.-
Vito: ¡Por supuesto, Danny! Ya que ni toda mi fortuna puede comprarla, entonces tenemos que robarla, así podré comenzar mi colección con un excelente espécimen.
Danniel: Pero sabes que el robar reliquias pokémon está penado con presidio perpetuo… No veo necesario que lo robemos. Prefiero que nos vayamos de esta ciudad y encontremos tesoros nosotros mismos. Con nuestros pokémon podremos hacernos con cosas maravillosas, ¿verdad, Leafeon?
Leafeon: ¡Lif!
Vito: No, Danny. Yo quiero, no, ¡yo necesito tener esa piedra! –Espetó acariciando a una hermosa Umbreon a su lado, la cual aparentemente era su pokémon.-
Danniel: Pero si tienes todo lo que puedes querer. Cualquiera te envidiaría. Sin mencionar que si esto sale a la luz pública la credibilidad de tu padre se iría al carajo en un dos por tres.
Vito: No me interesa, porque es mi padre el que quiere gobernar Haxcer, no yo. Además, no nos van a atrapar. ¡No seas pesimista, Danny! –Vociferó al darle una suave palmada en la espalda a Danniel.-
Danniel: Es que, yo no quiero que nuestra amistad se manche con cosas como estas.
Vito: ¡Ay, tú siempre tan bueno! Por eso es que te amo tanto…
Danniel: ¡¿”Amo”?! No vengas con eso ahora, por favor. –Dijo con molestia.-
Vito: Aaahhh… -Suspiró e inclinó la mirada.- Aunque sé que nunca me corresponderás al amor que siento por ti, te seguiré amando con todo mi corazón, pues al menos tengo tu amistad incondicional. –Explicó mirando a la luna.-
Danniel: Bueno, ¿vinimos a robar o a charlar?
Vito: ¡Tienes razón, entremos de una vez!
-Ambos se pusieron de pie y cubrieron sus rostros con pasamontañas negros y ocultaron sus manos con guantes del mismo color.
En seguida se dispusieron a abrir una ventana que hacía de tragaluz en el techo del edificio donde estaban. Al parecer tenían todo listo y dispuesto para el gran golpe.
Con unas largas cuerdas bajaron hasta el piso con sumo cuidado. Sus eones no tuvieron problemas para saltar y caer majestuosamente junto a ellos.-
Danniel: ¡Apurémonos! -Susurró y los cuatro se movieron con suavidad entre las atracciones de lo que parecía ser un museo.
Lo que no advirtieron es que éste contaba con una red de láser invisible en el piso que al detectar movimiento activaron una alarma silenciosa en el edificio.-
Vito: ¡Danny, allá está! –Le indicó a su compañero, apuntando un aparador circular con una hermosa gema color rosa pálido en él.-
Danniel: Entonces tomémoslo de una vez.
-Ambos hombres se dispusieron a abrir el aparador y robar la gema para cumplir con su cometido. Danniel cortó el cristal con un pequeño diamante que traía consigo. Ambos sentían como la adrenalina aceleraba sus corazones. Finalmente Danniel tomó la dichosa gema de Palkia y una sonrisa se dibujó en los labios de Vito, mas el momento de gloria se vio interrumpido por el sonido conjunto de un grupo de armas que se cargaban; su sorpresa fue mayor cuando las luces del lugar se encendieron súbitamente. Una veintena de policías estaban apuntándolos desde distintos puntos del lugar.-
Capitán: ¡Deténganse, están rodeados! –Advirtió un viejo hombre de canoso bigote.-
Danniel: ¡Maldición, corre, Vito! –Gritó e intentó moverse, mas una bala le dio justo en la pierna derecha, haciendo que éste tirara la gema al piso cuando cayó.- ¡AAAHHH!
Capitán: Se los advertí. –Dijo mientras se acercaba a ellos. Vito tenía las manos en alto y Danniel se retorcía en el piso afirmándose la pierna del dolor.- Ahora veamos quién eres. –Concluyó quitándole el pasamontañas a Danniel.- ¡Oh, pero si es el famoso artista Danniel! ¿Por qué robaría una gema?
Policía: ¡Señor, el otro es el hijo del candidato a gobernador, Demetrius Vito! –Informó uno de los policías, quién ya había desenmascarado al cómplice de Danniel.-
Capitán: ¡Esto es inaudito!
Vito: ¡Yo soy inocente!
Capitán: ¿Qué dices?
Vito: ¡Danniel me obligó a hacerlo!
Danniel: ¡¿Qué estás diciendo?!
Vito: ¡Él me amenazó con arruinar la carrera política de mi padre si yo no le ayudaba a robar esa gema que tanto deseaba!
Danniel: ¡No mientas, hijo de puta! –Gritó con el dolor de su pierna y el corazón.-
Vito: ¡Es cierto, lo que pasa es que ambos somos pareja, lo que obviamente no le conviene a mi padre que salga a la luz pública!
Policía: ¡Eso díselo a la corte! –Le interrumpió y le esposó.-
Danniel: ¡ESO ES MENTIRA, AQUÍ EL ÚNICO MARICÓN ERES TÚ! ¡ERAS TÚ EL QUE QUERÍA ESA PUTA GEMA, NO YO!
Capitán: ¡Ya cállense, dejen las peleas maritales para la intimidad! Ahora quédate quieto para esposarte.
Vito: Lo siento, amor, pero no voy a ir a la cárcel por caprichos tuyos.
Danniel: ¡YO NO SOY TU AMOR, ERES UN MALDITO HIJO DE PUTA! ¡TE ODIO, TE ODIO! –Gritó incesantemente hasta que se los llevaron a ambos de ahí.
Al día siguiente la prensa amarillista hizo festín con el delito del hijo del candidato pródigo a la presidencia de la región en conjunto con su supuesto novio. El juicio no duró mucho, ya que estaban las declaraciones de los imputados y las grabaciones del edificio.
Finalmente Vito fue dejado en libertad, pues se le encontró inocente de los cargos, ya que su defensa acusó a estar enceguecido por el amor que le profesaba a Danniel, además de que el poder y dinero de su padre bastaron para liberarlo de toda culpa. Mientras que Danniel recibió la pena de presidio perpetuo por técnicamente robar la gema de Palkia al retirarla de su aparador, al mismo tiempo que el padre de Vito lo acusó de extorsión.
Años después, como muestra del supuesto incondicional amor de Vito hacia Danniel, el primero le consiguió al ahora presidiario la oportunidad de obtener su libertad mediante el proceso especial llamado E.S.R.I.-
** En la isla Zero **
Reanzuro: ¡Nooo…!
Philip: ¡Apúrate, Charizard!
Danniel: (Te odio, Vito…) –Maldijo para sí y finalmente su cuerpo dejó de moverse; la luz de su KIFA se apagó y todos expectantes a lo que le pasaría a Leafeon enmudecieron.-
Fu: ¡Jo, pensé que durarías más! Muk, deja a ese perro tranquilo. –Ordenó.-
Muk: Moook… -Acató la orden y liberó al eón de hierba.-
Leafeon: ¡Fion!... ¿Liif? –Desorientado buscó a Danniel hasta dar con él, pendiendo del brazo de Fu.- ¡LIIIIIIF! –Enfurecido por ver cómo trataban a su amo preparó un potente ataque.-
Reanzuro: … No…
-Finalmente Philip llegó hasta Reanzuro y saltó sobre él para evitar que viera ahora la inminente muerte de Leafeon; cayeron y rodaron unos cuantos metros en la arena, quedando Philip encima de Reanzuro, quién sin oponer resistencia desvió la mirada al mar.-
Fu: ¡Se acabó, perrito! –Sentenció y lanzó el cuerpo de Danniel hacia el mar como si fuera una pequeña piedra y, antes de que éste cayese al agua, un par de Sharpeedos gigantes saltaron del mar, uno en dirección contraria del otro, y con sus fauces desgarraron el cuerpo de Danniel y cayeron al agua nuevamente, dejando una gran aureola de sangre sobre ella.-
Leafeon: ¡LIIIFEUNNNN! –Un potente rayo solar fue despedido desde el hocico del eon en contra de Fu, más el KIFA de Leafeon se apagó súbitamente y se escuchó el sonido metálico de un grupo de navajas que cercenaron la cabeza del mismo, separándola de sus hombros entre pequeños chorros de sangre verde, dándole muerte instantáneamente, provocando colateralmente que el haz de energía despedido anteriormente por él se deshiciera antes de que tocara a Fu.
Tras caer la cabeza de Leafeon en la arena lo hizo su cuerpo.-
Fu: Muk, cómete eso.
Muk: ¡Moook! –Espetó feliz por el tentempié que se daría y con lo que cualquiera llamaría manos tomó el cuerpo y la cabeza de Leafeon, dejando caer su KIFA y lo engulló.
Posteriormente Kuang se acercó a Muk y recogió el ensangrentado collar del muerto eon para examinarlo.-
Kuang: Mmm… Tal parece que no todos los collares te matan de la misma forma… Interesante. –Dijo curioso.- ¡Gliscor! –Le llamó.-
Gliscor: ¡Ckoor! -Acudió a su llamado con un montón de madera perfectamente cortada.-
Kuang: Bien hecho. ¿Alguien tiene fósforos? –Preguntó burlonamente.-
Michelle: Arcanine, ya sabes que hacer. (Tanta sangre me dio hambre…)
Chiara: Bueno, al menos tenemos un día extra para planear lo que haremos. –Dijo.
Después de eso todos ayudaron como pudieron a preparar la fogata y el armazón para terminar de cocinar lo que sería su primer almuerzo en la isla Zero. Todos menos Reanzuro y Philip, quienes se apartaron del grupo, puesto que Reanzuro aún no salía de la conmoción de ver morir a alguien, sentados a varios metros del grupo oían el rugir del mar; aparentemente el asesinar era algo muy nuevo para Reanzuro y Philip estaba cuidándolo, o mejor dicho, cuidando de que no se enloqueciera y lo terminara matando.-
Philip: Aisou, ¿no vas a comer? –Le preguntó con dos jugosas patas de Kingler en sus manos.-
Reanzuro: No tengo hambre. –Contestó secamente.-
Philip: Pero Kaos parece que sí.
Reanzuro: Kaos, ve a comer, mal que mal tú ayudaste a matarlos.
Kaos: ¡Zan! –Se negó.-
Philip: Tienen que comer, chicos, osino los próximos en morir serán ustedes.
Reanzuro: ¿Y de dónde salió ese repentino interés en cuidarnos? –Inquirió curioso al tiempo que alineó su mirada con la de Philip.-
Philip: Pues, a pesar de lo que puedas pensar, yo fui quién te cuidó durante todos estos años en tu encierro. –Contestó mirando al océano.-
Reanzuro: Lo siento, pero no recuerdo nada. –Agregó inclinando la cabeza.-
Philip: Da igual. –Dijo y le entregó ambas patas del pokémon a su Charizard, quién comenzó a comer con gusto.-
Chiara: ¿Haciendo vida social? –Inquirió la bella mujer, que aparentemente se acercó levitando junto a su pokémon y un montón de comida, puesto que no habían huellas en la arena.- Tomen, sino se van a quedar sin nada. –Agregó al tiempo que Moonghost dejaba en la arena las patas y trozos de Kingler.-
Reanzuro: Gracias, Chiara. –Dijo y tomó dos piezas, una para él y la otra para su pokémon.-
Philip: Por supuesto, a una mujer no le puedes decir que no. Agregó con algo de falsa molestia mientras tomaba otra pata para él mismo.-
Chiara: Esto va a ser difícil, pero interesante, ¿no lo creen? –Propuso como tema de conversación mientras se sentaba junto a los chicos con Moonghost y ambos comenzaban a comer delicadamente.-
Philip: Será bastante difícil… -Agregó entre mordiscos.-
Reanzuro: Más de lo que todos pensamos… -Concluyó.-