Mundo Misterioso [Original Part] & [Los 7 Orbes]
Mundo Misterioso
(Apto para todos los públicos)
Cita:
Este relato o FanFic narra la vida de un niño que, misteriosamente se convierte en un pokémon.
PD: Es Fic Apto.
NOTA MUY IMPORTANTE SOBRE ESTE FIC:
Tiene segunda parte (sin acabar). Si te gusta este mini-fan-fic lee la segunda parte, porque es (y será) mucho más larga, y para mi gusto, mejor que esta.
PD: Sólo tiene este 7 capítulos, pequeños, que iré publicando poco a poco. Al acabar el primer volumen (Mundo Misterioso: Original Part) publicaré la segunda (Mundo Misterioso: Los 7 Orbes) en este mismo tema.
Volumen I: Original Part
Personaje principal (y narrador):

Ayudantes:



Capítulo 1 ~ ¿Qué pasa aquí?
Una mañana sin color, fría, tenebrosa. El viento arrastraba las hojas por el suelo y la nieve se amontonaba en los rincones.
Me levanté de cama, de mal humor, y con sueño. Estiré los brazos, bostecé y caminé hacia el baño, con el pelo todo alborotado y con ojeras.
Me miré en el espejo. Tenía una cara horrible: Las ojeras eran infinitas, el pelo parecía que había perdido color y de las legañas mejor no hablar. Cogí un puñado de agua, y sin el mínimo ciudado, me la eché en la cara, pero eso no arregló nada, es más; ahora el agua se me coló por el pijama. Fruncí el ceño, pataleé y grité para mis adentros. De peor humor que al principio, bajé las escaleras de mi casa.
Refunfuñé al ver que mis padres no se habían levantado, pero mi hermana pequeña sí; que para mi, era un verdadera pesadez.
La empujé del sillón y tomé su sitio. Cogí el mando de la televisión, y pulsé el primer botón que vi.
No ocurrió nada. Volví a pulsarlo. Nada. Lo giré y abrí la tapa de detrás. ¡No había pilas! En ese momento, mi hermana, separado a una distancia prudente de mi, me enseñó lo que estaba buscando. Le grité:
-¡¡¡Dame el mando!!!
Y ella, mientras escapaba, me contestó:
-¡¡¡Ni lo sueñes!!!
La perseguí. Evidentemente, al ser 4 años mayor que ella, la alcanzaría. Pero esta vez me dio esquinazo. Yo estaba cansado, y además se había escondido en algún sitio de la casa.
Manualmente, encendí la tele en el botón. Cerré los ojos...
Era como si hubiera salido al bosque. No lo había hecho seguro, lo único que recordaba era el sillón de su casa... y las pilas del mando.
Me froté la cara con las manos. Noté algo raro. Mi piel no estaba normal, era más elástica y esponjosa.
¡¡Ah!! Me miré las manos. ¡¡Eran amarillas!! Giré la cabeza hacia arriba. ¡¡Tenía unas orejas largas y amarillas también, acabados en un "punto" negro!!
Me las doblé como si estuviera jugando. Esto no era una broma, ¡¡era de verdad!!
Alguien se acercaba. Intenté esconderme, pero sólo vi un lago y unos pequeños arbustos, y, aunque parezca raro, no sabía nadar.
¡¡Oh!! Lo ví. Era una especie de pingüino azul con un pico naranja... ¿Qué estaba ocurriendo?
Con la microesperanza de que no me viera, me enrollé sobre mi mismo y esperé. Pero él me vio.
-¿Se puede saber que haces?- me preguntó.
-¿Me-me l-lo dice-es a m-mi? - le contesté tartamudeando. Mi voz no era igual, era más aguda.
-Claro... ¿Ves a alguien más por aquí? Anda, levántate, que te estás poniendo en ridículo.
Aún no me lo creía. Intenté pensar que era una broma, una idea absurda de mi imaginación. Pero no. Esto era real.
Me levanté con pocas ganas, y miré a los ojos a ese "bicho". Él o ella (lo que fuera) me devolvió la mirada y me estrechó la mano.
-Hola, Buenos días. Yo me llamo Pingui, soy un piplup. Y deduzco que tú... un pikachu, ¿me equivoco?
-¿Un pikaqué?
-Pikachu. ¿No lo eres? Oh, qué raro... ¿Un pichu, quizás?
-¿De qué me hablas?
La cara del pingüino cambió radicalmente, sonrió y me rodeó con su brazo.
-¡Ya lo entiendo! Me querías gastar una broma, ¿eh, pillín?
Yo, sin entender nada de lo que pasaba, asentí.
-¿Quieres venir a Pueblo Lago Cristal? Está cerca de aquí, y te vendrá bien descansar... Tienes mala cara.
Volví a asentir, sin saber lo que hacía.
Me condujo por un camino estrecho, lleno de arbustos a ambos lados y cubierto de una espesa capa de hojas. Había muchas especies de árboles desconocidas para mí, y me sentía un elemento sobrante.
Al cabo de 10 minutos, a lo lejos, a lado del gran lago, veía un pequeño pueblo, y más "bichos" nos esperaban en él







