El Poder De Los Elementos: La Búsqueda Del Triple Poder
Hola!
bueno vuelvo con un nuevo fic. Creo que la idea es buena y que sólo me falta aclarar un poco las ideas, pero pienso trabajar intensamente en este fic ya que es más responsabilidad que mi otro fic (El Mundo Tras El Cristal) porque no narra una aventura pokémon y menos un viaje. Seguiré con El Mundo Tras El Cristal, también, por lo menos hasta que cierre la primera temporada. Lo que pasa es que quiere conocerme un poco más fuera del apartado pokémon.
Bueno aquí les dejo la intro, espero que os guste y no dudéis en opinar y sobre todo en dar consejo.
EVALUACIÓN:
Prólogo: Hay que tener fe.
Una tenue luz procedente de una lámpara de pie iluminaba un rincón de la estancia. Por la ventana se colaban pequeñas rajas de luz, procedentes de las farolas de la calle que producían extrañas sombras al chocar con los diferentes muebles de la habitación. Una cama de matrimonio ocupaba gran parte del dormitorio, se alzaba casi medio metro del suelo gracias a unas patas de alambre muy gruesas y redondas. Aprovechando la distancia del suelo a la cama, un hombre estaba cobijado bajo el colchón. Tenía ojos marrones miel y un pelo castaño, con algunas mechas rubias y algunas canas en los extremos, que se colocaba de lado y dejaba al aire su frente. Sostenía en sus manos un bolígrafo y un diario con las tapas desgastadas y descoloridas; parecía estar esperando algo o a alguien y aunque los intentaba disimular, sus nervios se manifestaban en sus manos, dando continuas vueltas a los objetos que las ocupaban.
Los minutos pasaban y no había señal alguna de nadie. El personaje oculto miró su reloj. Ya era la hora y no aparecía nadie, si la cosa seguía así tendría que empezar a hacer el asunto él solo. Tras esperar con ansia dos minutos se dispuso a salir, decidido a aprovechar el tiempo pero reprimió su impulso cuando escuchó un ruido. Unos pasos se escucharon a lo lejos. Los pasos cesaron a la vez que la puerta de la habitación se abría chirriando en el silencio. Volvió el sonido de los pasos y el crujir del suelo empolvado tras su peso. El refugiado sudaba de nervios y buscaba con la mirada alguna vía de escape por si la ocasión lo propiciase. Se intensificaba el sonido de los pasos y algunas motas de polvo ya empezaban a elevarse del suelo y a flotar por la vibración del peso que producían los zapatos en el suelo. Los pies del individuo, vestidos con unas botas negras de viaje, se pararon frente a la cama y delante de la mirada del refugiado que rezaba en bajo por su vida...
Un manotazo levantó y apartó la colcha de la cama y el refugiado quedó al descubierto. Frente a él se alzaba un encapuchado que vestía una capa negra y roja que le llegaba hasta las botas. Exhaló aire fuertemente y alzó su mano a la vez que producía un sonido de satisfacción. La palma de su mano envuelta en un guante empezó a emitir una luz que se transformó en una especie de esfera que desprendía una luz blanca intensa, el refugiado sabía que eso no era nada bueno y empezó a temblar y a suplicar entre sollozos…
-No me hagas daño...no me hagas daño por favor...
El encapuchado agitó su mano con la finalidad de lanzar la esfera blanca de energía contra el refugiado que cerró los ojos por el miedo. Un fuerte ruido inundó la habitación y rebotó por todos los rincones. Ante el refugiado se alzaba una dama que emitía un resplandor divino, una especie de aurora dorada. Su pelo rubio y rizado armonizaba con la blancura de su cara y el tono pastel de sus ojos. Sus labios rosados y finos, pero carnosos y con un reborde fino daban a su rostro un toque agudo. Vestía una túnica griega blanca, que dejaba al descubierto sus hombros y que presentaba sugerentemente su pecho. Era, o por lo menos lo parecía, una mujer joven, de unos veinte años, pero si algo sabía el refugiado de estas criaturas es que eran capaces de engañar a los sentidos. A los pies de la dama se encontraba el encapuchado desplomado e incosciente, el refugiado entendió lo ocurrido y abrió la conversación:
-Gracias por el rescate, pero llegas tarde -dijo en un tono severo, pero amigable.
-Mi amo estaba esperando el momento indicado para mandarme contigo -contestó con una voz cálida y angelical…
El refugiado se incorporó. Se desplazó y murmuró unas palabras a la vez que hacía florituras con la mano, donde un anillo se iluminó con una luz roja. En la posición donde había estado él hace unos segundos apareció de la nada un escritorio de madera de roble, con varios cajones y una superficie ancha. Brillaba con un fulgor extraño, característico de los elementos invocados mediante magia. Posó el diario sobre la superficie y se retiró unos pasos hacia atrás. Apuntó con el bolígrafo hacia arriba y comenzó a sacudirlo. El boli comenzó a alargarse hasta transformarse en una espada de color azul eléctrico, de la cual no se apreciaba ningún detalle con claridad por culpa de la poca luz.
-Un hechizo de camuflaje -aclaró el mago ante la mirada sorprendida de la dama.
Retiró el diario y dejó la espada en el escritorio. Paseó alrededor de la mesa nervioso y pronunciando palabras para sí mismo.
-Bien, seguimos con el plan establecido -dijo finalmente.
-De acuerdo, pero debo de saber quien será el elegido, son órdenes de mi amo -contestó.
El mago examinó a la dama con una mirada seria, como si estuviese intentando apreciar algo malo en ella...
-Pues dile a tu amo que el hechizo no elije al portador, que es la espada quien lo hace -contestó de mala gana
-¿Y no se puede saber quién es? -replicó la dama
-Todavía no, pueden pasar años hasta que la espada elija.
-Pero necesitamos al salvador urgentemente, las fuerzas enemigas se están haciendo poderosas y no podemos perder a más gente -contestó la dama perdiendo su tono angelical.
-Paciencia, querida, esta espada ya nos salvó una vez y podemos confiar en ella, no nos fallará -relató el mago.
-Espero que lleves razón porque el pánico está aflorando entre los habitantes y muchos están perdiendo la fe...
-A veces es mejor perder la fe, para luego recuperarla, ¿no crees? -preguntó el mago
-A veces es mejor perder la fe y salvar la vida, eso es lo que creo.
Una mirada entre los dos fue suficiente para recordar los hechos pasados y saber que tarde o temprano volverían a enfrentarse a la pesadilla...
-Pues en ese caso démonos prisa con esto e intentemos salvar el mayor número de vidas -dijo mientras abría el diario y comenzaba a buscar una página en él -debemos de ordenar a la espada que reaccione y que busque al elegido cuanto antes.
-Adelante pues, además con ella aquí corremos un grave peligro...me extraña que no nos hayan detectado ya -comentó la dama
-Sí, tienes razón, hubiese creado un campo de fuerza pero si lo hubiese hecho no habrías podido entrar y ahora ya no lo puedo crear porque la espada debe de salir, así que como ya hablé con tu amo, durante unos minutos arriesgaremos nuestras vidas, por el bien de nuestro mundo - y mientras decía esto se paró en una página del diario que estaba llena de palabras y símbolos.
-Soy consciente de que esta tarea es peligrosa, no me estaba quejando, simplemente...- pero el mago la interrumpió.
-Ya lo tengo, rápido memorízalo -y le pasó el diario.
La dama leyó el contenido detenidamente y lo memorizó. Al acabar se lo devolvió al mago que lo guardó en un bolsillo de su vestidura.
-¿Preparada? -preguntó
-Por supuesto.
Se aproximaron al escritorio y colocaron las manos sobre la espada, sin llegar a tocarla. Las palmas de sus manos empezaron a brillar y ambos empezaron a recitar el hechizo al unísono y con un tono de voz misterioso.
Tras las palabras la espada comenzó a brillar y se esfumó, dejando a su paso una delgada capa de humo.
-Muy bien ya está -dijo el mago
Un ruido sordo procedente de la calle volcó la atención de los dos seres hacia la ventana.
-¡Son ellos! - gritó la chica desesperada.
-Rápido coge mi mano, nos tele-transportaremos.
La dama agarró al mago por las manos y éste se concentró en salir de la habitación pero no conseguía hacerlo.
-Creo que han anulado mi magia, huye tú que no necesitas magia para hacerlo y yo los distraeré -dijo noblemente el mago
-Pero no te puedo dejar aquí, estás indefenso sin magia, te matarán -contestó la dama.
-Has dicho que eres consciente de lo que podía pasar, así que vete ya -dijo
La ventana se abrió de par en par y varias sombras se colaron por la ventana. Desde la calle volvió a colarse un golpe de ruido y a continuación unas llamas trepaban por la casa hasta la ventana.
-¡HUYE! ¡VETE YAA! -gritó el mago con fuerza
Las llamas comían ya media habitación y las sombras se acercaban hacia ellos, el calor y el miedo apoderaban la habitación y respirar se convertía en una tarea difícil. Los pensamientos desbordaban la cabeza de la dama vestida de griega y el mago enloquecía de furia mientras gritaba.
-¡HUYE, ESTÚPIDA! ¡SALVA TU VIDA Y CUENTA LO OCURRIDO! -entre el calor y los gritos se estaba poniendo muy rojo.
La dama seguía paralizada, sin mediar palabra y sin saber que hacer.
Las sombras se abalanzaron sobre ellos a la vez que el mago impulsaba con fuerza a la joven. Intentó combatir a las sombras pero eran demasiadas, incluso con magia hubiese sido imposible, así que agarró el brazo de la chica y la lanzó por los aires gritando:
-¡BUSCA A NEERA!
La joven fue impulsada en dirección contra el techo, pero desapareció misteriosamente mientras cruzaba el aire. Acto seguido las sombras se descubrieron, en realidad eran más encapuchados, gruñeron furiosos y saltaron sobre el mago que gritó angustiadamente mientras desaparecía bajo los encapuchados...
Todo se quedó oscuro y el ruido se esfumó...se acercaba la guerra.
Bueno hasta aquí el prólogo....¿algunas dudas?,, se resolverán con el paso del tiempo.
bueno vuelvo con un nuevo fic. Creo que la idea es buena y que sólo me falta aclarar un poco las ideas, pero pienso trabajar intensamente en este fic ya que es más responsabilidad que mi otro fic (El Mundo Tras El Cristal) porque no narra una aventura pokémon y menos un viaje. Seguiré con El Mundo Tras El Cristal, también, por lo menos hasta que cierre la primera temporada. Lo que pasa es que quiere conocerme un poco más fuera del apartado pokémon.
Bueno aquí les dejo la intro, espero que os guste y no dudéis en opinar y sobre todo en dar consejo.
EVALUACIÓN:
Spoiler
Puntos a evaluar:
1. El tema del fic y su trama – 13/15 puntos
2. La gramática, ortografía y estructura de la escritura – 22/25 puntos
3. La madurez del fic – 5/10 puntos
4. El desarrollo del fic, es decir, la forma de expresar del autor – 13/20 puntos
5. Apoyo visual (Si es que lo tiene, es decir, opcional) - 0/5 puntos.
Puntaje total: 53/70 (Siendo 40 el mínimo)
Conclusión: Fan Fiction apto para su publicación. Felicidades!! ^^
Comentarios: Sé que es dificil de pedir, pero trata de que la lectura no sea tan pesada. Prueba dándole formato a tus publicaciones.
1. El tema del fic y su trama – 13/15 puntos
2. La gramática, ortografía y estructura de la escritura – 22/25 puntos
3. La madurez del fic – 5/10 puntos
4. El desarrollo del fic, es decir, la forma de expresar del autor – 13/20 puntos
5. Apoyo visual (Si es que lo tiene, es decir, opcional) - 0/5 puntos.
Puntaje total: 53/70 (Siendo 40 el mínimo)
Conclusión: Fan Fiction apto para su publicación. Felicidades!! ^^
Comentarios: Sé que es dificil de pedir, pero trata de que la lectura no sea tan pesada. Prueba dándole formato a tus publicaciones.
Prólogo: Hay que tener fe.
Una tenue luz procedente de una lámpara de pie iluminaba un rincón de la estancia. Por la ventana se colaban pequeñas rajas de luz, procedentes de las farolas de la calle que producían extrañas sombras al chocar con los diferentes muebles de la habitación. Una cama de matrimonio ocupaba gran parte del dormitorio, se alzaba casi medio metro del suelo gracias a unas patas de alambre muy gruesas y redondas. Aprovechando la distancia del suelo a la cama, un hombre estaba cobijado bajo el colchón. Tenía ojos marrones miel y un pelo castaño, con algunas mechas rubias y algunas canas en los extremos, que se colocaba de lado y dejaba al aire su frente. Sostenía en sus manos un bolígrafo y un diario con las tapas desgastadas y descoloridas; parecía estar esperando algo o a alguien y aunque los intentaba disimular, sus nervios se manifestaban en sus manos, dando continuas vueltas a los objetos que las ocupaban.
Los minutos pasaban y no había señal alguna de nadie. El personaje oculto miró su reloj. Ya era la hora y no aparecía nadie, si la cosa seguía así tendría que empezar a hacer el asunto él solo. Tras esperar con ansia dos minutos se dispuso a salir, decidido a aprovechar el tiempo pero reprimió su impulso cuando escuchó un ruido. Unos pasos se escucharon a lo lejos. Los pasos cesaron a la vez que la puerta de la habitación se abría chirriando en el silencio. Volvió el sonido de los pasos y el crujir del suelo empolvado tras su peso. El refugiado sudaba de nervios y buscaba con la mirada alguna vía de escape por si la ocasión lo propiciase. Se intensificaba el sonido de los pasos y algunas motas de polvo ya empezaban a elevarse del suelo y a flotar por la vibración del peso que producían los zapatos en el suelo. Los pies del individuo, vestidos con unas botas negras de viaje, se pararon frente a la cama y delante de la mirada del refugiado que rezaba en bajo por su vida...
Un manotazo levantó y apartó la colcha de la cama y el refugiado quedó al descubierto. Frente a él se alzaba un encapuchado que vestía una capa negra y roja que le llegaba hasta las botas. Exhaló aire fuertemente y alzó su mano a la vez que producía un sonido de satisfacción. La palma de su mano envuelta en un guante empezó a emitir una luz que se transformó en una especie de esfera que desprendía una luz blanca intensa, el refugiado sabía que eso no era nada bueno y empezó a temblar y a suplicar entre sollozos…
-No me hagas daño...no me hagas daño por favor...
El encapuchado agitó su mano con la finalidad de lanzar la esfera blanca de energía contra el refugiado que cerró los ojos por el miedo. Un fuerte ruido inundó la habitación y rebotó por todos los rincones. Ante el refugiado se alzaba una dama que emitía un resplandor divino, una especie de aurora dorada. Su pelo rubio y rizado armonizaba con la blancura de su cara y el tono pastel de sus ojos. Sus labios rosados y finos, pero carnosos y con un reborde fino daban a su rostro un toque agudo. Vestía una túnica griega blanca, que dejaba al descubierto sus hombros y que presentaba sugerentemente su pecho. Era, o por lo menos lo parecía, una mujer joven, de unos veinte años, pero si algo sabía el refugiado de estas criaturas es que eran capaces de engañar a los sentidos. A los pies de la dama se encontraba el encapuchado desplomado e incosciente, el refugiado entendió lo ocurrido y abrió la conversación:
-Gracias por el rescate, pero llegas tarde -dijo en un tono severo, pero amigable.
-Mi amo estaba esperando el momento indicado para mandarme contigo -contestó con una voz cálida y angelical…
El refugiado se incorporó. Se desplazó y murmuró unas palabras a la vez que hacía florituras con la mano, donde un anillo se iluminó con una luz roja. En la posición donde había estado él hace unos segundos apareció de la nada un escritorio de madera de roble, con varios cajones y una superficie ancha. Brillaba con un fulgor extraño, característico de los elementos invocados mediante magia. Posó el diario sobre la superficie y se retiró unos pasos hacia atrás. Apuntó con el bolígrafo hacia arriba y comenzó a sacudirlo. El boli comenzó a alargarse hasta transformarse en una espada de color azul eléctrico, de la cual no se apreciaba ningún detalle con claridad por culpa de la poca luz.
-Un hechizo de camuflaje -aclaró el mago ante la mirada sorprendida de la dama.
Retiró el diario y dejó la espada en el escritorio. Paseó alrededor de la mesa nervioso y pronunciando palabras para sí mismo.
-Bien, seguimos con el plan establecido -dijo finalmente.
-De acuerdo, pero debo de saber quien será el elegido, son órdenes de mi amo -contestó.
El mago examinó a la dama con una mirada seria, como si estuviese intentando apreciar algo malo en ella...
-Pues dile a tu amo que el hechizo no elije al portador, que es la espada quien lo hace -contestó de mala gana
-¿Y no se puede saber quién es? -replicó la dama
-Todavía no, pueden pasar años hasta que la espada elija.
-Pero necesitamos al salvador urgentemente, las fuerzas enemigas se están haciendo poderosas y no podemos perder a más gente -contestó la dama perdiendo su tono angelical.
-Paciencia, querida, esta espada ya nos salvó una vez y podemos confiar en ella, no nos fallará -relató el mago.
-Espero que lleves razón porque el pánico está aflorando entre los habitantes y muchos están perdiendo la fe...
-A veces es mejor perder la fe, para luego recuperarla, ¿no crees? -preguntó el mago
-A veces es mejor perder la fe y salvar la vida, eso es lo que creo.
Una mirada entre los dos fue suficiente para recordar los hechos pasados y saber que tarde o temprano volverían a enfrentarse a la pesadilla...
-Pues en ese caso démonos prisa con esto e intentemos salvar el mayor número de vidas -dijo mientras abría el diario y comenzaba a buscar una página en él -debemos de ordenar a la espada que reaccione y que busque al elegido cuanto antes.
-Adelante pues, además con ella aquí corremos un grave peligro...me extraña que no nos hayan detectado ya -comentó la dama
-Sí, tienes razón, hubiese creado un campo de fuerza pero si lo hubiese hecho no habrías podido entrar y ahora ya no lo puedo crear porque la espada debe de salir, así que como ya hablé con tu amo, durante unos minutos arriesgaremos nuestras vidas, por el bien de nuestro mundo - y mientras decía esto se paró en una página del diario que estaba llena de palabras y símbolos.
-Soy consciente de que esta tarea es peligrosa, no me estaba quejando, simplemente...- pero el mago la interrumpió.
-Ya lo tengo, rápido memorízalo -y le pasó el diario.
La dama leyó el contenido detenidamente y lo memorizó. Al acabar se lo devolvió al mago que lo guardó en un bolsillo de su vestidura.
-¿Preparada? -preguntó
-Por supuesto.
Se aproximaron al escritorio y colocaron las manos sobre la espada, sin llegar a tocarla. Las palmas de sus manos empezaron a brillar y ambos empezaron a recitar el hechizo al unísono y con un tono de voz misterioso.
Tras las palabras la espada comenzó a brillar y se esfumó, dejando a su paso una delgada capa de humo.
-Muy bien ya está -dijo el mago
Un ruido sordo procedente de la calle volcó la atención de los dos seres hacia la ventana.
-¡Son ellos! - gritó la chica desesperada.
-Rápido coge mi mano, nos tele-transportaremos.
La dama agarró al mago por las manos y éste se concentró en salir de la habitación pero no conseguía hacerlo.
-Creo que han anulado mi magia, huye tú que no necesitas magia para hacerlo y yo los distraeré -dijo noblemente el mago
-Pero no te puedo dejar aquí, estás indefenso sin magia, te matarán -contestó la dama.
-Has dicho que eres consciente de lo que podía pasar, así que vete ya -dijo
La ventana se abrió de par en par y varias sombras se colaron por la ventana. Desde la calle volvió a colarse un golpe de ruido y a continuación unas llamas trepaban por la casa hasta la ventana.
-¡HUYE! ¡VETE YAA! -gritó el mago con fuerza
Las llamas comían ya media habitación y las sombras se acercaban hacia ellos, el calor y el miedo apoderaban la habitación y respirar se convertía en una tarea difícil. Los pensamientos desbordaban la cabeza de la dama vestida de griega y el mago enloquecía de furia mientras gritaba.
-¡HUYE, ESTÚPIDA! ¡SALVA TU VIDA Y CUENTA LO OCURRIDO! -entre el calor y los gritos se estaba poniendo muy rojo.
La dama seguía paralizada, sin mediar palabra y sin saber que hacer.
Las sombras se abalanzaron sobre ellos a la vez que el mago impulsaba con fuerza a la joven. Intentó combatir a las sombras pero eran demasiadas, incluso con magia hubiese sido imposible, así que agarró el brazo de la chica y la lanzó por los aires gritando:
-¡BUSCA A NEERA!
La joven fue impulsada en dirección contra el techo, pero desapareció misteriosamente mientras cruzaba el aire. Acto seguido las sombras se descubrieron, en realidad eran más encapuchados, gruñeron furiosos y saltaron sobre el mago que gritó angustiadamente mientras desaparecía bajo los encapuchados...
Todo se quedó oscuro y el ruido se esfumó...se acercaba la guerra.
Bueno hasta aquí el prólogo....¿algunas dudas?,, se resolverán con el paso del tiempo.
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Hasta Que El Corazón Aguante
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-EDURNITI.
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