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#1

Pokémon: Realidad Virtual











En esta misión deberán:
Obligatoriamente...

→ Describir a su Pokémon, dependiendo de la descripción pueden haber ciertas acciones no comandadas por ustedes

→ Diseñar una estrategia para obtener el kit inicial custodiado por Articuno. Este puede o no contener una batalla, debido a que no tienen el kit con ustedes, no lo pueden atrapar, diseñar una estrategia original puede funcionar

Recomendadamente...

→ Describir su plan a futuro, posteriormente al de Articuno, por ejemplo (y sólo por darlo) pueden explorar la cueva de la isla, ir a capturar un Pokémon a la playa, a las lagunas... ustedes conocen Kanto, mientras sea "realista", está bien

→ Pueden aliarse, pueden no aliarse, pueden hacer lo que se le plazca, pero no pueden controlar qué hace Articuno, ni los demás


Optativamente...

→
Desarollar sus pensamientos respecto a lo que creen que significa Articuno, y la carta...

¡¿QUÉ CARTA?!




Cada uno de ustedes recibe la siguiente misiva: @NEET Samurai @Lisacabot @Keytara @PyriteWolf @Cobby @KricoGamer @Braixx @Ginko-chan @yyaob @Sophie Smith











#2







FRÍO COMO HIELO
Islas Espuma I
Y ahí estaba ante nosotros, como una divinidad, una de las aves legendarias, Articuno. Su presencia era magnífica, invaluable; el brillo que emanaban sus plumas, similares al cristal, encandilaban su alrededor al punto en que inmediatamente me encontraba absorto en su belleza, aún cuando el sólo acto de observarle parecía congelar tu cuerpo. Fue ese frío el que pronto me hizo notar que esto no era un simple juego, aunque había algo inexplicable que lo alejaba de lo auténtico. Mi trance acabó cuando, por un breve instante, nuestros ojos hicieron contacto; esos furiosos ojos rojos que no tenían coherencia con el resto de aquella divinidad de hielo.

Diez eramos las personas que ahí nos encontrábamos, específicamente siete hombres y tres mujeres, mas ese no era el total de seres. Esas criaturas que sólo aparecían en videojuegos o series de televisión se encontraban a nuestro alrededor; de diversos colores, tamaños y formas, los Pokémon estaban dispuestos a prestarnos su fuerza en esta aventura, siendo Articuno la excepción o, dicho de mejor forma, lo contrario. A mi lado había un simpático Pokémon llamado Delphox, cuyo largo pelaje le daba la apariencia de una bruja, aunque sus colores de fantasía alejaban el terror que aquellas hechiceras representaban. Con su altura no sobrepasaba la mía, pensaría que estas críaturas serían mas grandes; no hay duda de que un niño de 10 años no es un buen punto de comparación. Delphox no parecía haberse alejado de mi lado desde que llegué, cómo si su destino fuera el estar ligada a mí, como una guardaespaldas personal. Era de suponer que obedecería mis órdenes, pero no le ordené nada.

El ambiente entre los demás tampoco era muy bueno, en un comienzo nadie le dirigía la palabra a nadie; ¿la frialdad realmente provenía del lugar? Tampoco podía asegurar que pudiéramos percibir emociones aquí dentro, irónicamente me asustaría el no poder. Al fijarme en las expresiones de cada uno pude notar como la que parecía más joven estaba algo inquieta, mi oportunidad de lucirme ante las cámaras había llegado, o eso me dije para convencerme, ya que de cierta forma me asustaba que nadie hiciera nada. Tomé un par de rocas del tamaño de una moneda que para mi sorpresa no se sentían reales, como si no tuviera nada en mis manos, no tenían peso, tampoco temperatura. Me acerqué a la muchacha, quién no me vio aún cuando miraba de un lado al otro, pude notar cómo temblaba ante la situación, aunque jamás sabré si era el frío que nos hacía sentir la realidad virtual o el miedo que parecía emitir el lugar, que se impregnaba en nuestras almas lentamente como veneno.

—¿Cuál es tu nombre, pequeña? —le pregunté con amabilidad, como si tratara con una niña de 5 años.

—...Kailee Mayer... —respondió entre dientes, con timidez.

—Kailee, ya veo —continué intentando llamar la atención de los otros—. Dime, Kailee, ¿te gusta la magia?

La chica no respondió, pero me observó con curiosidad; inocente y pura curiosidad. Tras mostrarle mi mano como en un saludo, la acerqué a su oreja para sacar de ella una de las piedras que había tomado para luego comprimirla en mi mano hasta que desapareciera.

—Revisa tu bolsillo —dije con una sonrisa.

Luego de un segundo, Kailee reaccionó y llevo ambas manos a sus bolsillos, donde encontró la piedrita. Por supuesto estaba sorprendida, o al menos ya no se encontraba temblando. Una vez me entregó la piedra de vuelta, la lancé hacia arriba para mezclarla nuevamente entre mis manos, salvo que en esta oportunidad era para realizar una pregunta concreta.

—¿En cuál está? —le pregunté alzando mis puños a la altura de mi rostro.

Nuevamente sin palabras, su índice apuntaba a mi mano derecha, acertando la ubicación. Una vez más la piedra volaba para ser interceptada en el aire. La diferencia ahora era la cantidad de ojos en mi dirección, ya no era sólo un par, sino que varios miraban mis trucos improvisados, me hubiera gustado traer algunos de mis artefactos mágicos.

—¿En qué mano está? —alcé un poco más la voz para esperar las respuestas de todos.

No fueron muchos los minutos que continué después de eso, ya que aún había un problema que debíamos solucionar: los objetos que nos habían prometido al comenzar no estaban dentro de nuestras pertenencias, aún después de verificarlo nadie los tenía. Algunos los trataban como si importaran más que sus vidas, aunque a mi me pareció cómo si exageraban. Cerca del lugar donde residía Articuno, a los pies de una roca que se diferenciaba del resto en color y forma, se observaban los diversos objetos que nos ayudarían, debíamos recuperarlos, sin embargo no dudaría en desistir de ellos si la cosa se ponía peligrosa; ese ambiguo rayo de esperanza no valía la expulsión, ya que seguro tendríamos otra oportunidad de obtenerlos más adelante, seguro...

Si algo estaba claro, era que no podíamos contar con los organizadores de este macabro juego cuyo real objetivo aún desconocía.

El plan que alzamos consistía en dividirnos para que un grupo distrajera al guardián mientras los demás se hacían con los objetos; tardamos un buen rato en él y para nuestra fortuna el Pokémon no parecía moverse mientras estabamos en ello. Por mi parte intenté quedar en el grupo de distracción para poder lucir mis habilidades ante las cámaras, pero no lo logré y terminé en el grupo contrario, tal vez sea lo mejor, atacar a ese guardián directamente me parecía una locura. Cuando esto terminara me preocuparía de capturar algún Pokémon en las cercanías, aunque si mis recuerdos no me fallaban, nos encontrabamos en una isla y para llegar a tierra debíamos cruzar el mar, tendría que arreglármelas cuando llegue el momento.
#3
El Comienzo


Aparecer en este lugar me sorprendió, estar dentro de un juego era increíble, la tecnología avanzaba día tras día y me sentía muy emocionado por formar parte de esto. Mire a mi alrededor y pude observar a otros entrenadores junto a sus Pokemon; a la distancia reconocí a un Delphox, un Mawile y un Houndoom, los que estaban junto a sus entrenadores observando al igual que yo a ese Articuno.

Aquella ave de plumas azules volaba sobre nosotros, al parecer custodiaba algo, sentí ese presentimiento que nosotros eramos unos intrusos para el, estaba emocionado por combatir a esta ave legendaria y tener la oportunidad de capturarla me emocionaba más. Cuando intente buscar las pokeball de mis Pokemon en mi bolsillo no las encontré, busque en mi mochila y estaba vacía.

— ¿Qué? — me pregunte.

Me había preparado para esto, estaba confundido, como era posible que mis cosas no estuvieran. Al buscar y buscar me encontré una carta la cual al leerla me sorprendió, parecía tener un mensaje oculto que no podría comprender.

— ¿Debo buscar mi Pokemon con los otros?

De repente la tierra comenzó a moverse y de esta un Pokemon salio de ella, este Pokemon era un Excadrill que me miraba fijamente, al momento no lo reconocí pero al verlo supe inmediatamente quien era.

— ¡Eres tu! — corrí a abrazarlo.

Era el Excadrill de mi amigo que falleció, estaba sorprendido porque el murió hace 2 semanas, sus juegos y Pokemon no los pude pedir a sus padres, eran un recuerdo para el. Dicha criatura era muy serio y callado, algunas veces sus ojos se aguaban por solo recordar a su viejo entrenador ser el Pokemon más fuerte de mi amigo se le notaba, el era muy dedicado y entrenaba solo a sus favoritos.

— Excadrill hagamos esto por el, se que tu al igual que yo estamos tristes por eso pero no te preocupes. — dije.

Ahora debía buscar objetos para capturar Pokemon y a su vez curarlos si se lastimaban, al ver Articuno vigilaba unos cuantos kits que a mi parecer estaban ahí por alguna razón. Los otros participantes también lo notaron pero creo que ni ellos desearían perder en el primer objetivo, al parecer entre todos nos dividimos en dos grupos; el de distracción y los que buscarían los kits. Habíamos quedado en el grupo de distracción, Excadrill estaba preparado para ejecutar este plan pero la verdad estaba un poco nervioso en lo que sucedería mas adelante.


#4

Quick-freeze

Quick-freeze

Eric se había levantado muy temprano de la cama y había permanecido al menos una hora jugando con el cigarro entre los dedos y mirando por la ventana. Cuando hubo sido hora, se tomó un baño y comenzó a vestirse; sobre la cama de al lado una figura se movía de forma perezosa, mientras que la otra se estiraba al sentir su esencia.

-¿Es hora de que te vayas?

Eric no contestó y acarició el lomo de su ya maduro felino.

-Espera, iré contigo.

-No, prefiero ir solo, cuida de Winter, todavía no va a despertarse y no me gusta dejarlo solo.

-Vale.

Eric cerró la puerta detrás de él, donde una mujer vestida con bata le esperaba con una tabla de madera y hojas en las manos.

-Bueno días Eric, estamos justo a tiempo para comenzar, ¿Te despediste de…?

-De mi gato, si, ¿podemos ir de una vez?

La mujer y el chico caminaron hasta el hospital del internado donde habían construido una habitación especial solamente para él, llena de cables y en el medio de ella una etérea silla se erguía cual monumento en una plaza mayor. El director del internado y el médico encargado se hallaban de pie en el cuarto conjunto al lugar.

Eric se sentó en la silla y el médico comenzó a administrarle las medicinas y conectar cables a través de agujas. Un hombre trajeado se acercó al chico cuando le colocaban el casco lleno de terminales.

-Te deseo éxito chico, es muy valiente lo que haces.

-¿Vino mi padre?

El director titubeo.

-No.

Eric cerró los ojos y asintió dando inicio con la conexión. En sus labios comenzaron a formarse números.

Uno… dos…tres…, sintió el ardor de la medicina entrando en su sistema. Cuatro… cinco… seis…, la cabeza le dio vueltas. Siete… Ocho… Nueve…, el calor acarició su rostro y el olor diferente a la madera vieja de la escuela donde había crecido invadió su nariz.

-Diez.

Al abrir los ojos, un congelado escenario se elevaba como una obra de arte ante él, mientras más lejano abría su rango de visión, más crudo y hermoso se convertía el hielo, el mismo aire se había congelado en mucho lugares, los árboles helados se presentaban con ramas y raíces tétricamente levantadas y las rocas se volvieron cristales donde vio por primera vez la imagen de algo que captó su mirada y le heló el corazón mucho más que ese frío páramo.
9.2 metros de puro diamante se presentaron frente a él, la luz del sol se refractaba sobre los cristales y rebotaba sobre los luminosos 400 kilogramos de peso de la serpiente de acero. Dos colmillos sobresalían de su enorme mandíbula y sus ojos rojos miraban con amabilidad al diminuto chico que le devolvía la mirada con asombro, incredulidad y devoción. Con timidez acercó la palma de la mano derecha y sintió, con mucha sorpresa, la calidez del cuerpo del monstruo, el cual cerró los ojos y aceptó a su nuevo compañero en aquella aventura.

Sonriendo con suficiencia, el alumno del internado decidió tocar al pokemon con ambas manos, pero su intento quedó en eso mismo, un intento, al darse cuenta de una pequeña nota que apretaba con fuerza, la abrió con ambas manos y leyó con rapidez lo que decía para luego guardarla en el bolsillo de su pantalón.

-“Todos quienes juegan pueden ayudarme… búscame en los demás”

Las palabras resonaron en su cabeza, una y otra vez, hasta que recordó que no estaría solo. Eric comenzó a buscar con los ojos a los chicos y las chicas que comenzarían esa aventura junto con él. No muy lejos de donde se encontraba, logró verlos acariciar, mimar y maravillarse con sus asombrosos compañeros de batalla, feroces y majestuosas bestias permanecían de pie junto a los humanos, sueños y fantasías que solo podían apreciar a través de una consola de videojuegos, ellos diez eran las únicas personas en la Tierra que alguna vez podrían describir la suavidad del pelaje de Delphox, el olor a fuego exhalado de un Houndoom, la belleza del reflejo de la luz en un Steelix o el frío aire que batían las alas de un ave legendaria como el Articuno que había descendido de los cielos sobre uno de las rocas congeladas que albergaba; lo que pensaron los participantes; un kit de ayuda.

El ave cerró las alas y el intenso azul de sus ojos dejó una quemadura de hielo en los corazones de los chicos. Abrió el pico para emitir su grito de pelea y en la cabeza de cada uno de los participantes una gélida voz congeló sus cerebros.

-¡Teman, porque sus peticiones jamás serán oídas y carecerán de alegría y nadie se regocijará de sus triunfos!

Eric comenzó a analizar la forma de cómo conseguir las mochilas. Tirarse todos al ataque podría ser perjudicial para uno o dos de ellos y era una gran apuesta el saber si Articuno lo atacaría a él o no. Entre sus cálculos, pasó por su menta hacer equipo, pero no sabía quiénes estarían dispuestos a colaborar.
Un chico se acercó a él para proponerle un plan. Un grupo haría de distracción y otro recuperaría los kits. Después de confirmar su participación como parte del grupo de distracción, el chico se alejó para pasar el mensaje. Eric miró al pokemon legendario que solo había observado los pequeños movimientos de los chicos, tanto Eric como Articuno habían comenzado a estudiar las futuras variables de ese desenlace.

-Parece que tendremos que ponernos a trabajar pronto, nuevo amigo.

Steelix comprendió y cambió su expresión a una forma agresiva, agachó la cabeza y dejó a su nuevo compañero subir sobre él. Cuando la señal fue dada, los participantes se lanzaron al ruedo, todos iban directo contra Articuno, pero un grupo se quedaría a enfrentarlo mientras el otro se hacía de los kits. La adrenalina recorría el cuerpo de Eric, el viento golpeaba su cara y su sangre sonaba como un tambor cuando se aporreaban en sus venas.
La chica del houndoom lanzó una cortina de humo para ayudar al grupo de rescate a pasar sin ser visto por un Articuno que había abandonado su elegante postura y se había convertido en un ave de ataque. Steelix y su entrenador atravesaron la cortina de humo, la serpiente de acero se irguió para poder mirar sobre la repentina obscuridad sirviendo de escudo para los pokemon que seguían corriendo hacia el objetivo, Eric estaba colgado de la cabeza de su nuevo pokemon y sonreía con emoción, en ese momento sintió que la experiencia sería única y aunque la situación se saliera de control, todo habría valido la pena.

El ave fijó su mirada sobre ellos y así comenzó todo.
#5



















....» Capitulo I: La realidad virtual

















» R E S P U E S T A





“Nosotros decidimos cuándo” aquellas palabras resonaban en mi pensar, estaba preparado psicológicamente para algo que pintaba ser siniestro, pero el hecho de no saber cuándo podíamos salir del maquiavélico simulador virtual, hizo que me estremeciera. Sin dejarme quitar mucho tiempo en lo que había pasado, el escenario embellecido del mundo en que ahora nos encontrábamos deslumbro mis ojos, no lograba distinguirse de la realidad. Los sentidos compactaban con lo demás, la vista de una isla y el mar que la rodeaba, los olores de la misma, el montón de Pokémon que conformaban la fauna y la tierra que impactaba con mi rostro junto al viento moviendo mi cabello, ¡era como vivir una película!

Maravillado por el arte del terreno creado, obviaba por segundos que esto no era un viaje vacacional. Las sorpresas no estaban por terminarse, un dragón anaranjado, erguido sobre sus dos patas traseras se posaba ante mí, con una llama ardiente de color rojo al final de su cola.

—Un… un… ¡un Charizard! —exclamé atónito, el me devolvió las palabras con una mirada seria que luego cambiaría a una calmada sonrisa. Era el compañero de inicio para la aventura, así entendí su reacción. «Oh, vaya, no puedo creerlo, je, je… Esto significa que la cosa va en serio» pensé en el momento. A pesar de parecer un rudo Pokémon, su personalidad en los primeros instantes después de acercarme era todo lo contrario al perfil que intuí. Alegre y extrovertido, permitiéndome incluso acariciarlo.

Era hora de extender mis horizontes y dar el vistazo a los demás, todos estaban sorprendidos a su manera, había diversidad de reacciones, —¿Uh? Un momento, ¿no nos habían informado de un Kit de inicio? —dije en voz baja. Rebuscando en mis bolsillos encontré una carta, al leer su contenido la guardé lentamente, evitando generar cualquier expresión. No tenía mucha importancia en ese momento, o quizás su contenido era más de lo que pedía ahora.

Al silencio de todos, un majestuoso pájaro de plumaje azul asombró con su presencia, entrada digna de un legendario; de pie en una roca arcaica con sus agiles alas, pronunció en unísono una melodía que jamás olvidaría, hipnotizando mi sentido auditivo como aquellas tonadas míticas. Él trajo consigo el primer paso que intentaría enviarnos a la perdición, cuando una voz clamó desde el cielo lo que parecía un anuncio apocalíptico que amenazaba nuestra existencia. Complicando y arruinando el mundo de cuento antes mostrado, el kit prometido se encontraba custodiado por este. Era terrible lo planeado por el alto mando de aquí.

—Oh~, esto es perturbador, saber que pueda morir… uhmm…

El ambiente grupal no era del todo bueno, desconfiados por el libre albedrío que conllevaba el distorsionado paisaje, cualquiera desconfiaría, hasta yo lo haría conmigo. Tampoco transcurrió mucho tiempo para que la primera persona propusiera algo que hacer. El planteamiento era simple, “distracción”, era la táctica que se estuvo debatiendo, a mí me pareció lógico seguir con ese plan, por eso me sume sin rechistar, decidiendo por cuenta propia estar en el grupo que directamente iba a distraer a la mística ave que emanaba un frío intenso. En su mayoría, nosotros, los encargados de retener o actuar en ofensiva, poseíamos los tipos efectivos contra Articuno, el grupo de extracción iba a por los kit que tanto ansiábamos.

Montado en mi colega que recibió el mote de Faleon, me encontraba casi en la vanguardia del conjunto de entrenadores, atrás del humo desprendido por el Pokémon de uno de los integrantes.
Antes de que pasáramos a la acción no pude evitar en lo que acontecería más tarde y en todo lo que estaba pasando. Guiándome con base en los parámetros de los juegos, sabía que era esencial tener una visión de la isla, además de los lugares interesantes, administrar mi equipo y obtener nuevos integrantes, esas palabras se convirtieron en mis proposiciones a corto plazo. Sin embargo dudé en si señalar a todos como posibles culpables o solo actuar de forma analítica al ver la personalidad de cada uno, tal vez hiciese las dos cosas, pensándolo más, solo debía conocerlos a cada uno. Aunque esos eran asuntos después de la exploración. Resaltaba que todo el asunto era sospechoso, y el hecho de enviar a un legendario de entrada, tendría un sentido abstracto a entender. Por si fuera poco, quedaba la carta… el escrito que nos quiere mantener unidos, teniendo un plan. Bien se sabe que la unión hace la fuerza.

—¿Nervioso? ¿Emociones fuertes? —extrañado al no poseer una idea de cómo estar, y aunque mi deseo latente de no querer morir acrecentaba mi desconfianza, sabía que debía actuar con buenas acciones. Una idea de todo esto es que quieren hacer relucir lo más despreciable de la humanidad, lo cual no es difícil sacar esa parte de un ser… por eso el método para ganar es ir en contra de eso.

» Mi equipo






pkmn-charizard50



#6

















POKÉMON
.REALIDAD....VIRTUAL
A L E X A N D E R...H A A S












M I S I Ó N...I








La sensación de pasar de una realidad a otra fue confusa. Como si de pronto todo su cuerpo se adormeciera y volviera despertar, pero sintiéndose mucho más ligero y levemente mareado. El malestar solo duró segundos hasta que el joven volvió a sentir su cuerpo normalmente, aunque la sensación de ligereza seguía presente.

Recorrió con la mirada el lugar donde se encontraba y vio que estaba en una isla junto a otras personas que recordaba haberlas visto vagamente antes de que fuera inmerso a otra realidad, pero eso no era todo, cada uno tenía un pokémon a su costado de los más diversos. Alexander se fijó a su costado y se encontró con un enorme dragón que lo miraba fijamente. Se trataba de un Salamence, a él siempre le había fascinado los pokémon de tipo dragón y ver a tan imponente criatura mirarlo con determinación y manteniendo una postura firme le hizo reafirmar su predilección antes tan majestuosos seres que eran los dragones.

Alexander posó su mirada lejos del circulo y se encontró con una enorme ave azuladas. Las alas del ave refractaban la luz y brillaban como si sus plumas estuvieran hechas de hielo. El ave estaba posada regia sobre una enorme roca, vigilando un grupo de bolsos que eran los kits que habían mencionado vagamente en un principio. El joven rebuscó en sus bolsillos revisando si es que traía algún objeto que le pudiera ser de utilidad, pero solo encontró un trozo de papel con un mensaje que lejos de ayudarlo solo hizo que nuevas cuestiones rondaran por su mente. ¿Será que para sobrevivir tenía que trabajar en equipo?

Rápidamente el joven ideó un plan en su mente. Lo ideal sería iniciar bien con todos los objetos del kit y después ir a entrenar a sus pokémon, preferiblemente fuera de la isla, lo cual sería sencillo pues podía volar sobre Salamence. Pero Articuno no parecía tener rostro de dejar que alguien se acercara a más de 10 metros a los objetos que claramente custodiaba, y considerando la enorme desventaja de tipos, un enfrentamiento no era una opción viable. ¿Pero cómo hacer para arrebatarle los kits al ave legendario sin tener que combatir?

La respuesta era simple, que otros enfrenten a Articuno en su lugar. Alexander observó los rostros de sus demás compañeros y pudo deducir que tenían un dilema similar sobre los kits, pero ninguno se atrevía a hacer ni decir nada, así que alguien debía decir algo y encender la chispa para que todos los demás le siguieran. Y así fue, solo necesitó lanzar una sugerencia y al instante todos comenzaron a armar un plan para hacer frente a la situación.

Un grupo iría a distraer al ave legendaria y otro a recolectar los objetos, Alexander se aseguró de quedar en el grupo de ir a recoger aduciendo que su pokémon era idóneo para la situación pues podía volar y tomar los objetos con rapidez y facilidad. Una vez hecho el plan se pusieron en marcha. Una chica que tenía un Houndoom le ordenó a su pokémon crear una pantalla de humo que cubriera al grupo de recolección a la vez que Alexander daba un salto y montaba a Salamence que estaba listo para volar hasta los objetos junto con los otros chicos que también estaba en su grupo.

La idea de traicionar a los demás se veía atractiva en su mente, pero lo más probable era que en caso de vencer a Articuno todos se abalanzarían contra él, por lo que de momento era mejor evitar conflictos y seguir el plan. Ya después decidiría si seguir en grupo o no.




I am nobody, but nobody is perfect, therefore I am perfect.
#7





























-KAILEE MAYER-























INICIO DE OTRA REALIDAD





Nunca espero que su vida en el mundo real iniciara con el que tambien podria verse, de cierta forma, con el fin de la misma.
Kailee Mayer, que nunca habia visto nada que no fuera su entorno comun, ahora se encontraba en lo que parecia una sala de hospital. Siempre se imagino que la realidad aumentada fuera a darse en un lugar como ese. Ella se imaginaba que seria en un lugar con luces, imagenes, y sin duda alguna un ambiente mucho mas alegre. Ahi parecia ser mas bien un ambiente tenso, como si ahi se acabara su existencia tal y como la conocian.

Oh si tan supiera que eso era lo que pasaria.

Se encontraba sentada en una de las sillas de la sala. Volteo a observas a los demas participantes, seguro esa seria la ultima vez que los viera, aunque intento mantener sus pensamientos lo mas positivos posible.

"Todo estara bien... todo estara bien"

Se repitio mentalmente, hasta que cerro los ojos.

...

Cuando abrio los ojos, se dio cuenta que todo habia cambiado. Habia dejado de estar en esa sala, para estar ahora en lo que parecia ser una isla. Todo se sentia tan extraño.

"Esto es... ¿Esto es la realidad virtual?"

Se levanto como pudo, pero lo primero que observo fue una ave monumental, de plumaje azulado, y que sin duda alguna NO parecia ser nada agradable.

—A-ah...- Retrocede un poco de la impresión, cuando de pronto choca con una criatura minúscula, de apariencia amarillenta, como si se tratara de una abejita, solo que tenia partes que le hacia parecer que tenia un moño y una bufanda. Sabia bien de que se trataba de un Pokemon, y sabia bien de cual se trataba.

—¿Un Ribombee?- Se acerco un poco para observar al pokemon, para despues girar para ver a los demas. La cantidad de criaturas era impresionante...

Aunque eso no ayudo a que la chica se tranquilizara ni un poco. La amenaza de Artcuno estaba ahi. No sabia que hacer, todos se ponian en marcha, mientras tanto ella solo estaba ahi, paralizada del miedo.

Y en eso un chico, con ropa algo extravagante, llego de la nada, asustandola un poco. Despues de decirle su nombre al muchacho, este procedio a hacer "trucos" de magia, lo cual logro captar su curiosidad y hacer que se distrajera de sus miedos.

En cuanto este termino, solo procedio a aplaudir, solo para notar que la gente ya se estaba dividiendo en dos grupos.

—...- Voltea a ver a Ribombee. —Ribombee... Necesitamos ayudar a los demas.. Asi que... ¿Me prestas tus habilidades, por favorcito, Bee?- Procede a ponerle ese apodito cariñoso. Algo le decia que seria su mejor amigo.. —Uh...- Observa algo mejor... ¡¿Era hembra?!

Se levanta, y se acerca al grupo que ira a recuper los kits. Ella era muy pequeña y su pokemon era diminuto, asi que no se notaria mucho. Luego tenia que pensar que hacer, tal vez viajar y conocer mas de ese entorno... podria intentar ser compañera de alguna de las personas ahi presentes... Pero primero era lo primero: Recuperar el kit y evitar que Articuno los ataque y se los coma como cena...























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Ribombee ♀
Nivel: 50
Hab: Polvo Escudo
Naturaleza: Miedosa
Objeto: Focus Sash
- Psiquico
- Fuerza Lunar
- Bola de Polen
- Aromaterapia

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Kagura <3
#8







En esta misión deberán: Obligatoriamente...

→ Deben narrar el encuentro de segundos con Mewtwo, y desarrollar sus pensamientos al respecto

→ El grupo de distracción debe derrotar a Articuno (la batalla será en un simulador, y luego la pueden narrar, por lo que deben luchar para poder hacer la misión)

→ El equipo de extracción debe narrar hasta dónde llegaron, describir los kits y describir sus acciones futuras... sabiendo que la otra mitad del grupo estará ocupado derrotando a Articuno...

Recomendadamente...

→
Decidir qué hacer con los kits, los Pokémon de sobra de los dos entrenadores que no respondieron las misiones

Optativamente...

→
Desarrollar la amistad entre ustedes, por mucho que hablen el chat, en el rol no tienen telepatía. Afianzar amistades puede ayudarlos a su objetivo

¡Se viene la siguiente parte pronto! En esa recibirán sus objetos canjeados.

@NEET Samurai @Lisacabot @Keytara @PyriteWolf @KricoGamer @Braixx @Ginko-chan @yyaob












#9







PRESAGIO DE LOS CIELOS
Islas Espuma II
Las palabras que provenían del cielo continuaron, sonaban como si fueran las palabras de Dios o un poco menos. Esa declaración no logró intimidarme, eran solo palabras al viento que, como la vez anterior, intenté obviar. Sin embargo, una luz envolvió el cielo; de un color antinatural y similar al aura de Articuno, pero unas mil veces más fuerte. De entre la luz hubo una silueta que me hizo estremecer... ¿es esta la emoción antes de una batalla? No, de ninguna manera.

"Corran" fue el verbo que escuché de alguno de mis compañeros, aunque fácilmente se trataba de otro de los mensajes de esa criatura. Podría ser obra de mi mente aterrorizada, pero no era el caso porque mi mente no funcionaba, mis pensamientos no se acomodaban, sin embargo, instintivamente mi cuerpo se movió por su cuenta para escapar de ese lugar a toda velocidad. Todos parecían correr en la dirección indicada, yo aún sin pensar volteé para enterarme que aquella silueta junto a la luz violeta que emitía ya no estaban; miré adelante y me percaté que dos personas no se movían de su lugar. Sus rostros decían que no habían oído esa orden que puso a todos en acción o, peor aún, no habían podido moverse aún tras haber escuchado mi advertencia. Estaba claro ahora, quien nos hizo correr, quien mató a esos dos...

Una batalla campal entre los cinco entrenadores y Articuno se libraba a nuestras espaldas con el fin de conseguirnos el tiempo y la distracción necesaria para acercarnos a los objetos sin ser percibidos por el Pokémon. Tras la carrera aún me costaba estabilizar mi respiración, no porque no estuviera en forma, sino porque aún no superaba esa escena que no olvidaría por el resto de mi vida y que ahora me hacía pensar en los innumerables magos que se desvanecieron para nunca aparecer al fallar uno de sus trucos. Ya algo más tranquilo, me fijé en quienes me acompañaban, era la pequeña de antes, Kailee, y otro chico que se miraba en calma ante nuestra misión actual.

—Olvidé mencionarlo, pero mi nombre es Mauricio; Mauricio Goupelin —dije para intentar romper el hielo, metáfora que resultaba irónica.

—¿No crees que no es buen momento para presentaciones? —respondió el chico en un tono enaltecido, desvaneciendo la calma que emanaba y cambiándola por algo más amargo.

—Lo siento... pero quería que al menos recordaran mi nombre si-

—Nadie más morirá mientras esté aquí —continuó interrumpiéndome, un tanto desesperado—. El mio es Alexander.

No era un mal chico después de todo, era bueno tener a alguien lleno de confianza en este tipo de situaciones. Por el contrario...

—...yo soy Kailee Mayer —se presentó nuevamente la chica, con una voz temblorosa y baja, pero acelerada, como si quisiera decir "estoy aquí".

Alexander montó en su Pokémon, una criatura imponente con unos fuertes colores celeste y rojo que, aunque difiriera de los dragones como normalmente son representados, al verlo no había lugar a dudas de que era un dragón. Hubiera seguido admirando a tal bestia de no ser por las indicaciones que nos dio el chico.

—Rápido, suban —dijo Alexander, seguramente al verme embobado.

—Ah... —aclama Kailee para subirse al dragón como si su vida dependiera de ello, haciéndome notar que no era el único distraido— G-gracias.

La chica iba acompañada de un peculiar Pokémon cuyo tamaño no superaba por mucho una cabeza humana y que revoloteaba a su lado. Finalmente subimos con Delphox al Pokémon dragón, quien no pareció ni inmutarse con nuestro peso sobre su espalda.

—Sería genial sacar uno de estos de mi sombrero —dije bromeando, pero antes de que sus expresiones me rechazaran, seguí—. Volemos cuando se prepare a atacar a los demás.

Y no fue nada lo que esperamos, porque, a una velocidad increíble, el Articuno lanzaba ataques sin descanso con el batir de sus alas a los que los Pokémon de los otros participantes intentaban repeler con todas sus fuerzas, era una pelea cerrada. Con una rapidez que superó mis espectativas, dado el tamaño del Pokémon y nuestros pesos sobre él, el dragón nos llevó a un lugar seguro cerca de los deseados objetos. Sólo debíamos dejar la extracción en manos de Delphox y del Pokémon de Kailee, ya que con sus poderes psíquicos podían traernos los objetos sin tener que ir por ellos directamente. Para el acto final, desapareceríamos de la escena para esperar a nuestros compañeros victoriosos.
#10





























-KAILEE MAYER-























'PLAN DE RECUPERACION' EN MARCHA





Aquella aparecion del Mewtwo la tomo por sorpresa. No sabia si este era amigo o enemigo, parecia... tener odio hacia ellos.
Pero aun asi debia evitar distraerse. Aunque fuera a estar en su contra, o aunque fuera a ayudarlos, eso no les ayudaria a salir de ahi. Debe de afrontar esa situacion, aparte, aun tenian unos kits que recuperar...

...


Recien habia visto a dos chicos ser asesinados por el legendario delante de ella. Se sentia aterrada y asqueada. Tenia ganas de vomitar, de correr lejos y hacerse bolita. No sabia que el mundo podia ser asi de cruel... Aunque se dio cuenta demasiado tarde.

Aun asi continuaba corriendo. Tenia que ayudar al resto de sus compañeros, debian de recuperar el kit. Observo a Bee, que volaba al lado de ella. Aprovecharon para esconderse, donde ahi se hicieron las presentaciones pertinentes.

Observa como Alexander les ofrece subirse. -Ah...- Dice en cuanto nota como aquel Salamance se detenia. Lo observo un momento, y se sube lo mas rapido que puede al pokemon dragon.

-G-gracias...

Se rie un poco ante el comentario de Mauricio. Ahora solo quedaba el plan.

...


Observa hacia donde estan los Kits. Dentro de aquellas maletas habia cosas los cuales les ayudarian con su viaje en esa realidad virtual. Solo debian usar los poderes psiquicos que tenian sus Pokemon para recuperar los Kits, y salir de ahi. Era muy util que Mauricio tuviera un Delphox y que Ribombee tuviera psiquico.

-Bee, usa Psiquico para atraer los kits.























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Ribombee ♀
Nivel: 50
Hab: Polvo Escudo
Naturaleza: Miedosa
Objeto: Focus Sash
- Psiquico
- Fuerza Lunar
- Bola de Polen
- Aromaterapia

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Kagura <3
#11



















....» Capitulo II: Helada sangrienta

















» R E S P U E S T A





A medida que nos acercábamos hacía el incierto destino que consigna una lucha contra el Pokémon legendario, podía sentir como mi cuerpo temblaba del pavor y las dudas, al mismo tiempo, en el amplio paraje fantasioso, se pronunciaba una solemne voz, acusándonos de egoístas y avariciosos, llena de odio hacía nosotros, las personas.

En el cielo, de pronto surgió una luz violeta, de las alturas pareció verse un Pokémon, su silueta, la conocía desde siempre, era icónica entre la gama de especies, su singular color; «¡Mewtow!», pensé… sin embargo se esfumó al instante de visualizarlo, «¿no puede ser, ese individuo es el que estoy pensando?, ¿estará detrás de todo?». Aunque me ensimismara en buscar una respuesta, sabía con certeza que no era posible hallar con alguna, por esa razón me concentré más en lo que tenía a merced, una contienda segura.

El pájaro osado no titubeo, ni se lo pensó, mostrando absoluta veracidad de la crueldad que profesaba, el acto fue demostrado al atacar cual bestia enfurecida a dos jóvenes que no reaccionaron a tiempo. Fueron elevados por los aires de los brazos, para ser cortados de manos y pies por su pico. Un espectáculo grotesco y sanguinario aparecía en función a nuestras vistas. Sentí una rabia profunda, que nacía del mismo miedo a perder la vida. Impotente de efectuar acciones, alcé mi vista crujiendo los dientes y apretando los puños con todas mis fuerzas, tratando de ignorar el espantoso sonido de la carnicería. «¿Es posible tanta barbaridad?... espera un momento…», los pensamientos acerca de la situación se vieron interrumpidos al darme cuenta de un detalle que había pasado por alto, portaba un anillo en el dedo anular de mi mano derecha con una incrustación agregada, una piedra de colores fuertes con un símbolo llamativo, sin duda era la piedra activadora, para la megaevolución de Faleon, que parecía como si me hubiese acompañado durante toda mi vida, tomando en cuenta el cariño y determinación que mostraba al seguir mis órdenes, siempre estando alegre, quedaba acorde a uno de los principios de mi personalidad.

—Con que puedes megaevolucinar, compañero. Wow… ¡sorprendente! Yo quiero ver eso, aprovechemos el detalle contra nuestro manifestante aéreo. —anuncio que Charizard aprobó.

Luego de tal obra, Articuno decidió ir por nosotros, el grupo de distracción. Dejando de prestar atención a lo demás, me fije en el objetivo, una batalla era inevitable. Uno de nuestros integrantes reaccionó primero, haciendo frente a la mítica presencia con determinación, era una entrenadora joven de pelo castaño. Con una mirada temeraria junto a su Houndoom encaró utilizando lanzallamas. Como era de esperarse, el pájaro respondería con hostilidad, un movimiento que causaría veneno en el perro cancerbero.

—Vamos, vamos, es nuestra oportunidad de hacer algo. —activando la conexión entre Charizard y yo, revelando el poderío dragón de su clase, expuso la belleza de los colores oscuros que ahora dominaban su piel. Con un aspecto intimidante, y las llamas azules concentradas que desprendían sus fauces me dejo perplejo, no era como los juegos, de cerca es muchas veces más maravilloso.



—Invite ígneo, ¡ahora! —exclamé, y así Faleon seguiría mis indicaciones desprendiendo un ardiente fuego, para abalanzarse contra el poderoso legendario, interrumpiendo el conflicto.

—¿Estas bien? –comenté acercándome al lado de la chica.

—¿Yo?, Sí, claro —ubico su vista en dirección al Houndoom—. Es mi Pokémon el que está envenenado. —después de una pausa acotó:

—Gracias por cubrirnos.

—Ahaha, pues perfecto, resolvamos este enigma presente~ —terminé la conversación para luego concentrarme en el ave.

Cuando mi dragón negro se apartó, otro chico se aproximó a nosotros, su Mawile, ya estando en su forma mega, intervino con un fuerte ataque que dejó atontado al pájaro. La adolescente empleó otro lanzallamas, aprovechando las continuas cargas de ambos flancos que recibía el enemigo. Tras tanto fuego el Pokémon parecía estar quemado en varias zonas. El resto también estaba igual de ocupado en no darle tiempo al rival en turno, llevando acabo los asaltos con sus acompañantes. Entre todos le íbamos desgastando.

—Wow… sorpendente —dije hipnotizado por las combinaciones abrasadoras, dichas palabras parecieron haber sacado una sonrisa en la muchacha—. ¡Faleon, Faleon! De nuevo, invite ígneo.

Y esa última arremetida bastó para derrumbar del debilitamiento al rey del hielo. —Joo, ahahaha, esta batalla me ha encantado. —manifesté una opinión que sería respondida:

—Es diferente estar aquí y verlo en persona, ¿no? —preguntó ella.

—¿Eh?, sí, pensé que moriríamos en el primer intento, esto es tan diferente a la realidad, aun no puedo aceptarlo del todo.

—Estaba comparándolo con los juegos más que con la realidad. ¿Vamos? —se dio cuenta del Salamance que iba con el grupo de recuperación, obtuvieron los kit de todos. Era hora de ir por los nuestros.

—Antes de nada, ¿ustedes dos están bien? El pajarraco causó algún problema por aquí. —El chico del Mawile se unió a la charla con esas palabras.

—Sí, Luna parece estar recuperándose bien, gracias a vosotros, no habría podido con él yo sola. Por cierto mi nombre es Elizabeth, pero podéis llamarme Lizzie o Lis. —con esas palabras reveló su nombre y el mote del Houndoom.

—Me alegro que estén bien, lamento la tardanza.

La actuación del Pokémon que poseía el joven me emocionó. —Todo bien, por cierto chico, lo de tu Mawile ha sido fantástico.

Lisa nos hizo señas para comenzar a caminar, y de tal forma empezó nuestra caminata dirigida al destino de entrega de kits.

—Gracias… Mawile dio lo mejor de sí… me impresiona lo fuerte que es esta pequeña —contó mirando al animal—. Por cierto, yo soy Krico, es un placer haberlos ayudado a combatir, supongo.

Así todos conocimos nuevos detalles de cada uno, Lisa lucía una determinación y Krico por otra parte, se mostró un poco reservado, podría ser algo tímido. No todos concluían una presentación, «Uh, falto yo, que aburrido explicar lo mismo...».

—Oh, creo que no es necesario una presentación de mi parte, ya me conocían.

—Claro, eres el chico del Charizard, te voy a llamar así ahora —replicó Lizzie.

—Tan fácil olvidan, ahaha. Me llamo Rantaro, creo que me agradan, aunque eso último puede ser falso —solté una carcajada para luego mirar serio, ya habíamos llegado, los iniciantes en este mundo de locura, desgracia y fantasía, se agruparon para repartir los objetos básicos proporcionados. Mochilas de varios colores estaban ahí, eran interesantes, quería ver su contenido. Tomé uno de ellas, la que estaba teñida de mi color favorito, morado, también tenía algunos detalles en negro y la revisé para luego guardar su contenido. Al final, solo quedaron dos sin dueño, eran los asignados a las victimas perdidas.

Una propuesta se manifestó por parte de Elizabeth, era la de continuar el viaje juntos los tres, Krico, ella y yo. Aceptándola con gusto, sacamos la plática para discutir nuestros próximos pasos.

» Mi equipo






pkmn-charizard53



#12

















POKÉMON
.REALIDAD....VIRTUAL
A L E X A N D E R...H A A S...|...J O E...C O L L I E R...|...1 7...A Ñ O S...|...P Y R I T E W O L F












M I S I Ó N...I I








Las palabras de Mewtwo se repetían en la mente del joven una y otra vez como un mantra recriminador, pero rápidamente salió de su estupor al comenzar a ponerse en acción el plan. Una gran pantalla de humo se alzó en el aire y sirvió de distracción a Articuno por unos breves segundos, el ave legendaria batió sus alas para disipar el gas ponzoñoso y atacó lo primero que encontró en su campo de visión, que eran dos jóvenes del grupo de recuperación que habían quedado rezagados.

Articuno los levanto en brazos y los desmembró con su pico hasta que sus entrañas quedaran regadas por toda la tierra tiñéndola de rojo. Alexander puso una mueca de asco, desde antes se había mentalizado de que iba a presenciar escenas similares a esta, por lo que podía controlar sus emociones ante escenas de descuartizamiento en vivo como esas, aún así eso no impedía que por dentro sintiera como se le revolvían las tripas. El joven apartó la vista de la escena de los cuerpos y buscó con la mirada su objetivo.

Los kits estaban bajo una roca amontonados uno sobre otro a la espera de ser tomados. Salamence divisó su objetivo y se preparó para ir por ellos, pero en eso surgió un problema. Los otros dos chicos restantes del grupo de recuperación solo poseían pokémon terrestres o muy pequeños como para poder cubrir toda la distancia desde donde se encontraban hasta los kits. No era un tramo muy largo para un pokémon como Salamence, pero si le tomaría unos cuantos minutos a un humano recorrer toda esa distancia. Alexander sopesó la situación, si dejaba a los dos chicos ir por su cuenta serían blancos fáciles para Articuno y la extracción tomaría más tiempo en lo que ellos llegan hasta los kits, además de que necesitaría ayuda para cargar con todo el bulto si es que planeaba hacerlo por su cuenta. Al parecer ir todos sobre Salamence era la mejor opción, aunque al joven no le gustara para nada hacer que otros se suban en su pokémon que a pesar de conocerlo solo minutos ya había forjado una especie de relación de confianza silenciosa.

— Olvidé mencionarlo, pero mi nombre es Mauricio; Mauricio Goupelin —Dijo el chico con vestimenta un tanto extraña, ¡¿Quien rayos usa una capa en el siglo XXI?!

— ¿No crees que no es buen momento para presentaciones? —respondió un poco osco, lo cierto es que el chico había interrumpido las cavilaciones de Alexander y eso lo molestó un poco.

— Lo siento... pero quería que al menos recordaran mi nombre si —Ok ese tipo enserio quería que le den una patada.

—Nadie más morirá mientras esté aquí —Lo interrumpió el joven antes de que siguiera hablando, lo que menos necesitaban en ese momento era estar dándose por muertos—. El mío es Alexander. —terminó diciendo más que todo por obligación.

—...yo soy Kailee Mayer —se presentó la chica, con una voz temblorosa y baja, pero acelerada; de los tres ella parecía ser la menor.

Una vez las presentaciones concluyeron las presentaciones Alexander se montó en Salamence y les ofreció llevarlo consigo a sus dos compañeros.

— Rápido, suban —Casi ordenó Alexander por el tono de voz que usó, Mauricio salió de alguna especie de ensoñación y se subió al dragón; Kailee por otro lado dudó un poco y al final subió seguro al ver que el otro chico subía con tanta naturalidad a la enorme bestia.

— Sería genial sacar uno de estos de mi sombrero —dijo Mauricio bromeando, luego agregó otra sugerencia dejando atrás su tono jocoso—. Volemos cuando se prepare a atacar a los demás.

Y lo cierto es que no pasó mucho para que Articuno le batiera a duelo contra los del grupo de distracción, por lo que era la oportunidad del grupo de recuperación de ir por los kits.

— Voy a probar algo, sujétense fuerte. —dijo Alexander mientras tomaba lo que a simple vista parecía el colgante de su collar. Cuando el joven fue transportado a la realidad virtual había notado que repentinamente tenía uno y aunque primero quiso quitárselo, luego descubrió que era más de lo que en realidad aparentaba ser. El joven tomó la especie de joya que hacía las veces de colgante y se concentró al instante Salamence reaccionó al efecto de lo que en realidad era una piedra activadora. Las alas del dragón se fundieron en una sola, sus cuernos se alargaron y deformaron de tal forma que ahora parecían espadas filosas que le nacían del rostro, y finalmente el cuerpo de Salamence incrementó en tamaño a la vez se volvía más aerodinámico.

Una vez Salamence mega-evolucionó fue mucho más sencillo de lo pensado llegar a los kits pues en un pestañeo ya estaban en el lugar donde esos estaban amontonados. Los pokémon de los acompañantes de Alexander se encargaron del resto del trabajo que era llevarlos consigo valiéndose del movimiento fuerza psíquica.

Una vez tuvieron todos los kits en su poder —que en realidad eran simples mochilas con objetos dentro— los jóvenes se dirigieron volando a una zona alejada de la feroz batalla que se estaba librando a la espera del grupo de distracción que ahora se había transformado en el grupo de combate.




I am nobody, but nobody is perfect, therefore I am perfect.
#13
Articuno estaba listo para atacarnos directamente a cada uno de nosotros, pero un extraño ser interferido en sus planes, la criatura era de un color purpura que fue muy poco verlo, una nube de humo se extendió por todo el lugar.

Lo único que escuche después de que la nube nos cubriera fue una voz de una chica que nos informaba que cubriéramos nuestras narices para no vernos afectados. Articuno se elevo y con el potente poder de sus alas para dispersas la nube de humo, al instante ataco a dos de los participantes, la imagen quedo marcada en mi mente, ver como dos personas eran asesinadas no era algo muy bonito de ver.

Todos comenzamos a ejecutar el plan que acordamos, algunos nos quedamos a enfrentar a Articuno y otros corrieron para obtener los kits custodiados por el ave azul.



La chica del Hooundom, un chico con un Charizard y otro con un Mawile estaban en el equipo de distracción, estar frente a Articuno me preocupaba, estaba asustado y por un instante dudaba de lo que podía pasar, ellos trabajaban bien en equipo, sus Pokemon por alguna razón se coordinaron mientras que yo esperaba ayudar.

— Debo ayudar, debo dejar el miedo. — me dije para intentar convencerme de que nada malo ocurriría.

Articuno lanzo una de sus ráfagas de aire, Excadrill no dudo en actuar y de la nada unas rocas comenzaron a caer del cielo, las rocas golpearon al ave, junto con los otros ataques de los otros entrenadores y sus Pokemon logramos debilitar a Articuno. En algún instante del combate logre ver como los entrenadores que buscaban los kits se movían sobre un Salamance,.

El tiempo paso y los chicos cumplieron con su parte, dejaron los kits donde quedamos según lo planeado, ya ellos tomaron los suyos mientras que los que distraíamos a Articuno apenas buscábamos los nuestros, al tomar el mio vi como algunos sobraban, debía ser por aquellos que fueron asesinados, era mejor dejarlos en ese lugar, quizás alguien mas adelante los necesite.

—Es momento de seguir. —dije mientras veía a los otros seguir un camino.

Comenzamos a caminar en búsqueda de nuestro siguiente objetivo, vencimos a un Articuno y es muy probable que otras cosas sucediera.


#14

Blizzara

Blizzara

Eric disfrutó el momento, ya que nunca antes había sentido nada igual; el miedo y la adrenalina se unían en su cuerpo y formaban un compuesto químico que le hacía sudar frío y al mismo tiempo su cerebro le pedía más y más; más fuerte que cualquier alucinógeno que haya probado con anterioridad en el internado.

Articuno seguía observando a cada uno de los 10 participantes con suma cautela, y en el momento de la preparación, de los turbios cielos una esfera púrpura absorbía toda la oscuridad alrededor de ella otorgándole una misteriosa aura de poder espectral. Dentro de ella un pokemon les observaba, y aunque estuviera a muchos metros sobre los participantes, Eric sintió la taladrante mirada del extraño pokemon. Por la cabeza del chico pasaron varios pensamientos “¿Será parte del juego?” “¿Amigo o enemigo?, ¿Será una broma para llamar la atención de las personas que nos observaban?” y por una milésima de segundo, solo por un diminuto lapso de tiempo, Eric se imaginó que ese ser fue quien le había escrito para pedir su ayuda.

Los pensamientos de Eric se esfumaron con la misma rapidez que el capullo desapareció del cielo al momento en que el pájaro cristalino decidió atacar. Atravesó la poluta nube del perro de fuego y con un movimiento de sus alas despedazó a dos de los chicos que se atrasaron en el ataque, salpicando a los concursantes restantes y a los perfectamente imperfectos cristales de hielo con espesas y calientes gotas de sangre. La cortina de obscuridad se esfumó con el batir de un aletazo y con una rapidez divina el ave se lanzó como si su vida dependiera de ello.

Los ataques de fuego fueron los primeros en impactar al cazador aéreo, el grupo de recuperación avanzaba gracias a la defensa que imponía un buen ataque. La castaña entrenadora del Houndoom y un chico junto a un Charizard no daban cuartel a su enemigo volador que sorteaba ataques y recibía otras cuantos; con fuerza el Articuno batía sus alas para levantar fuertes corrientes de aire y al mismo tiempo acercarse lo más posible al enorme Salamance que surcaba el campo de batalla; para la mala fortuna del ave, Steelix y su entrenador estaban preparados para impedirle el paso.
Articuno abrió las azules alas y batió con la fuerza suficiente para crear un poderoso vendaval, que si no fuese por la ayuda de su pokemon, Eric hubiera caído desde muy alto.

-Steelix, devolvámosle el favor. Descarga todo tu peso contra él.

Con potencia extrema, la enorme masa de acero y diamante se impactó contra el azulino que desorientado generó un vendaval de nuevo. Eric se sujetó con fuerza a su pokemon para evitar caer y asestó un último golpe al pájaro, que en esa ocasión retrocedió volando hacia atrás para alejarse del Steelix.

Eric se limpió la sangre del rostro, no le pertenecía, era de uno de sus compañeros caídos, alzó la mirada y buscó al ave en caso de haber un tercer ataque, de reojo observó al grupo que volaba sobre el Salamance más cerca de las mochilas y se preparó para batallar de nuevo, si eso fuera necesario, ya sea contra el Articuno, el usuario de la esfera púrpura o quizás algún compañero que haya decidido traicionar al grupo.


Team:
Lvl 53q
#15
El plan había funcionado mejor de lo que esperaban. Estaban corriendo todos hacia el punto de encuentro que habían designado, por un lado el equipo de recuperación tenía todos los kits listos. Empezaron a tirar las mochilas al cielo, y cada uno tomaba una rápidamente mientras temblaban en una confusión de frío y miedo. El silencio se tornó cuando quedaban dos kits disponibles, incluyendo las Pokéball en el suelo de quienes murieron antes de siquiera poder responder...

Deben tomar una decisión:

→ Repartirlo (comenten cómo)
→ Dejarlo tirado (nunca desaparecerá, podrán volver a buscarlos si lo desean en el futuro)

Todos alcanzaron a tener sus mochilas puestas cuando del cielo, en cajas que parecían encantadas porque se movían como si tuvieran vida, se acercaba a cada uno de ustedes un motín desde el mundo real. Usuarios habían votado por ustedes, pagado con sus dólares para que pudieran sobrevivir en él...

Instantes después de que recibieran sus Pokémon, la figura morada se materializó frente a ustedes. Su rostro describía una frialdad inexplicable, sus ojos derrochaban odio y su boca parecía estática, como si los músculos de ésta estuvieran tensionados más tiempo del que podían imaginar.

— ¿Estas son las basuras que enviaron para mi entretención? —exclamó. A algunos le sorprendió que Mewtwo pudiese hablar, no más por conocimiento si no por la naturalidad de su voz dura y decidida.

— ¡QUÉ TE CREES, SABANDIJA! —gritó una chica mientras se tiraba de golpe con un Houndoom que parecía saber que iba a morir. En su lado, un chico la persiguió como si fuera ciego o un títere, y con un Mawile que parecía saber lo mismo que la perra, se fueron en picada contra Mewtwo.

El Pokémon no dudó en destruirlos ni un segundo. Los levantó en los aires y los sacudió como títeres, en un tiempo que casi fue ridículo. Algunos miraron asustados, otros desviaron la mirada... mientras otros apostaban en la muerte de sus compañeros. Los poderes psíquicos hacían revolcarse a los dos muchachos en el aire hasta que cayeron al suelo vomitando solamente para ser aplastados por una piedra desprendida del cielo...

— ¿Ustedes creen que son superiores a mí? ¿Que los humanos son superiores? ¿Qué clase de estupidez es esa? ¿Creen que su mundo es mejor que el nuestro? ¿Pueden sentir el dolor de la muerte, de la pérdida, el nudo en la garganta y sus músculos tiritar de miedo cuando saben que el final está cerca? ¿Sienten la gota de sudor recorrer su frente, sus bocas secas, el frío en sus narices? ¿Creen que es muy diferente de su mundo? ¡Nosotros sentimos lo mismo! ¿Qué es ser humano? ¿La capacidad de llorar, de estremecerse, de ser feliz? Pues, entonces, no hay ninguna diferencia entre ustedes y nosotros... o la hay. Una muy clara. ¡Que yo, soy mucho más humano que ustedes! ¡¡Y los voy a destruir!!

El Mewtwo atacó directo a una chica que estaba junto a su Rimbombee. Los levantó y ella lloró de inmediato.

Supo que era el final.

Pero, de pronto, todo se detuvo. Como si fuese una ilusión, del polvo en el aire comenzó a formarse una criatura rosada al lado de cada uno de los participantes.

— ¡Ni muerto! —gritó el Slowbro mientras usó sus poderes psíquicos para romper el de Mewtwo. Éste se fijó en la osadía del Pokémon parlanchín y no dudó en tirarle una Bola Sombra.

Un Slowbro silencioso de un chico con una Delphox detuvo la Bola Sombra con un poderoso ataque psíquico, mientras los demás se acomodaban. Era como si cada uno de los Slowbro tuviera una personalidad diferente. Gruñón, silencioso, tímido, alegre, nervioso... en cada uno, una característica resaltaba por sobre todas. El poder de los Slowbro era tan poderoso, que Mewtwo decidió huír antes que salieran las cosas peores.

Eran un virus. En la inscripción de sus cartas simplemente describía: "malware". Habían, en el código de la realidad virtual, introducido un Slowbro guardián para cada uno. Éste jamás regresaría a ninguna Pokéball, pero tenían la curiosa posibilidad de hablar...

Era hora de decidir sobre el futuro.

→ Pueden decidir explorar las siguientes zonas de las Islas Espuma: cueva, laguna, mar (exterior). Quienes posean una Pokédex pueden pedirme en el discord que les mande un MP, ya que la quieren hacer funcionar. En el caso de decidir explorar cualquiera de esas zonas, deberán avisarme con anticipación para darle las batallas correspondientes ANTES de que escriban sus misiones.

→ Pueden decidir si ir hacia las Isla Canela, o cualquier otro lugar cercano por aire o por mar. Sus Slowbro pueden llevarlos por el mar, pero ojo, que se cansan.

→ Reflexionen en lo que dijo Mewtwo.

———


Los tres cayeron sobre el gimnasio de Ciudad Celeste. Mojados completamente, se miraron asustados para darse cuenta de que había existido una lentitud en la transmisión de sus datos y por un fallo, habían terminado separados del grupo más grande.

— ¿Y qué vamos a hacer? —preguntó la chica.

— Secarnos.

— ¡Nuevos retadores!

Una voz extremadamente fememina resaltó en todo el salón del gimnasio y se transmitió a través de la piscina. Una entrenadora con cabello anaranjado y una mirada fuerte los observaba mientras otros entrenadores también la miraban. Era un reto claro, y todos conocían que se trataba de...

— Misty.

— ¡No me sorprenden! —exclamó— todos los años los entrenadores me conocen. En su mundo, debo ser muy famosa.

— ¿Famosa?

— No sé si lo comprendas, pero este mundo nunca termina. No hay fin. Simplemente existe. ¿Ustedes creen que no sabemos sobre la situación de nuestra realidad? La aceptamos como tal y estamos agradecidos de poder vivir tranquilos. Lo que no significa que no queramos también volver con ustedes a ese mundo que ustedes llaman hogar. ¿La realidad? Es que es variable. Ésta es nuestra realidad, la suya es un sueño, o una pesadilla. Todos los años vienen entrenadores con agallas y miedos, y todos los años se van de la misma manera... pueden regresar cuando quieran, no iré a ninguna parte. No tengo enemigos de los cuales huír.

La invitación de la entrenadora era clara. Había una decisión que tomar.

→ Hay lugares que pueden explorar en la ciudad, que es idéntica a los juegos. Decidan dónde ir y desarrollen las ideas que tengan, les daré libertad en relación a los NPC que pueden encontrar...

→ Quizá sería bueno dar una vuelta por la ruta al norte de la ciudad, por la hierba alta.

→ También podrían dirigirse a la guardería del sur de la ciudad.

→ Pueden volver siempre que quieran al gimnasio y hablar con Misty. Pregúntenle lo que quieran.

Son libres de hacer lo que quieran.










#16



















Capitulo III: Islas Espuma
[
Rol player: Rantaro Amami / Edad: 16 años / Experiencia en el episodio: Faleon+6, Krauss+6, Lopunny+6, Pupitar+3 / Ubicación: Islas Espuma














» Respuesta





Todo parecía ir bien, obtuvimos las mochilas y logramos contener a esa poderosa manifestación. Sin embargo, no asimilaba del todo encontrarme en un sitio tan diverso como este, muy distante de la realidad misma y a su vez igualada. La línea de lo real y ficticio se perdía en el horizonte de la isla y su paisaje. Alcé mi rostro para sentir el aire que iba mezclado con los olores del mar salado y la arena de la costa. Razoné en dejar a Faleon reposando en su Pokeball, merecía un descanso.

Luego, en las alturas cerúleas, unas cajas que parecían animadas en movimiento, como en los videojuegos se acercaban a cada uno de nosotros; contaba con descripciones que expresaban:

Usuarios han votado por ustedes, pagado con sus dólares para que pudieran sobrevivir en él.


—Wow… no sabía que tanta gente nos observara, esto servirá bastante –comenté sorprendido por los generosos regalos que adquirimos. Sin dudarlo un poco comencé a curiosear los objetos. Había una gran variedad de cosas útiles, siendo en su mayoría Pokémon para aguantar el largo camino que me esperaba, también se encontraban medicinas, megapiedras y cristales Z para ellos; mis ojos se iluminaron titilantes, además de arquear mis cejas hasta el punto de desaparecerlas cubriéndolas con mi cabello, dada la expresión parecía un niño el cual acababa de abrir su regalo de navidad.

No transcurrió mucho tiempo de recibir las donaciones, cuando una figura morada se materializó frente a nosotros. Mi cuerpo entero de alguna manera se estremeció, había sentido pocas veces en mi vida un escalofrío así, y estaba seguro que no era por el miedo de muerte, una impresión más allá de eso que conectaba con el mismo subconsciente. El rostro del aclamado individuo era cruel, tan frío que al emplear contacto visual directo sentías una helada de invierno. El odio se reflejaba en su mirar.

—¿Estas son las basuras que enviaron para mi entretención? —exclamó Mewtwo, revelando la capacidad de hablar, que ningún otro Pokémon mostró antes en esta realidad hasta ahora. No obstante, de nuestro grupo, Elizabeth, la chica de la propuesta encaró en amenazas a la legendaria manifestación. Como era de esperarse, enfrentarse solo a tal amenaza, era la peor idea que podías tener, aunque no solo fue ella, también el otro chico se lanzó junto a su Pokémon apoyándola.

El tipo psíquico no dudó en destruirlos. Los levantó en los aires y los sacudió como títeres. Estuve desconcertado, incapaz de reaccionar, quedando asombrado completamente con la capacidad de sus poderes. Los poderes mentales hacían revolcarse a los dos muchachos en el aire hasta que cayeron al suelo vomitando solamente para ser aplastados por una piedra desprendida del cielo. Cuando concluyó, centró su atención en los demás, el asunto se volcaba a lo peor. Me sumí absorto en los pensamientos que surgían de mis dudas. Desprecio era lo que se podía percibir de Mewtwo, aclarando que él era más humano que cualquier cosa presente, tenía una incógnita que resolver, por qué se expresaba de tal forma hacía nosotros, a nuestro mundo.

Su siguiente gestión fue atacar directo a una chica que estaba con un Rimbombee. Los levantó y la joven entro en llantos. Pero, de pronto todo se detuvo. Como si fuese una ilusión, del polvo en el aire comenzó a formarse una criatura rosada al lado de cada participante «¿Uh? ¿Más sorpresas?». Le di un vistazo al lado derecho, y para sorpresa, el espacio vacío de antes ahora lo ocupaba un Slowbro, de mirada despreocupada y picara, me observó mostrando una sonrisa, «Parece como si… si…».

—¿Cómo si te miradas en un espejo después de pasar el test de un Pokémon Mundo Misteroso?, ajaja –interrumpió el Slowbro que también podía emplear mi idioma.

—Oh, ¿lees la mente? –pregunté confundido.

—¡Claro! Y en este momento te imploro que dejes de pensar cosas pervertidas con las participantes –sentenció con grandes carcajadas.

—¿Eh? ¡No!, yo no he pensado algo así, y… menos en un momento como es… —antes de terminar mi frase, el espectáculo contra Mewtwo finalizó, teniendo en cuenta la superioridad numérica y el poderío mostrado por los Slowbro, él se fue. Logramos salir ilesos de ese final trágico que imaginé. Los aparecidos eran un virus, en la inscripción de sus cartas simplemente describía "malware".

—Soy tu guardián, humano. Por los momentos no te puedo contar más nada —dijo Slowbro.

—¿Más nada? O sea, ¿a qué te refieres? —mencioné en voz baja.

—En realidad, no me acuerdo de nada, o tal vez te estoy mintiendo —respondió él, esa clase de respuesta, me hizo sacar de quicio, era la viva personalidad mía convertida en Pokémon, no sabía cuan insoportable podía llegar a ser hasta que hablé prácticamente conmigo mismo.

—Ajaja, eres sorprendente, “guardián” —cuando me dejé de presentaciones con Krauss (así se hizo llamar el Slowbro) y de hacerles algunas preguntas que eran confesadas con dudosa veracidad, el silencio volvió a dominar entre nosotros, había que decidir el paradero de los objetos que ya no tenían dueños. En el debate se llegó a un acuerdo de repartirnos lo discutido.

Cada uno había tomado los objetos propuestos a elección de los entrenadores que desafortunadamente no se encontraban ya entre nosotros. Individualmente los participantes estaban ingeniando su plan a largo plazo, estaba a nuestra disposición una isla completa por explorar, eso sin contar la amplia extensión (pensando en referencia con base en el videojuego) que podía haber más allá, sin embargo, eso acarreaba inseguridad en un mundo desdichado e incierto en donde nuestras propias vidas estaban puesta en juego. Lo más sensato es la idea de fortalecer al equipo y mejorar los lazos con ellos, tomando la idea de que ellos también tenían sus propios sentimientos y que eran el medio de defensa y ataque, se convirtieron en los compañeros más confiables que podrías tener.

«¡Una batalla de entrenamiento!, ahaha, me vendría bien medir que tan eficiente soy como entrenador. ¡Me muero de ganas por ver las habilidades de los Pokémon donados!» inmiscuía mis pensamientos en un plan de acción, aunque la gran interrogante era encontrar a alguien dispuesto con una contienda amistosa, echando una mirada a los más cercanos en torno a mi posición, se encontraba una joven de estatura algo más pequeña que la mía, su cabello llegaba a los hombros y se lucía con tonos marrones; su vestimenta consistía en un suéter negro manga larga que cubre una camisa, asimismo contaba con una falda. Su expresión demostraba inocencia, con ojos tímidos se posaba titubeando con lo que iba a realizar.

—Perfecto, haré una prueba con ella —comenté en voz baja acercándome a la chica, para luego alzar mi mano en modo de saludo-. Hola, es bueno encontrarte amigo~ —me mostraba con una sonrisa complaciente.

—Oh —Parpadeó un par de veces—. Ho… hola…—levantó también la mano, con una sonrisa algo nerviosa—. Igualmente… mmm —hizo una mueca de perplejidad. Enfocando sus ojos a otro lado, para luego volver a verme más tranquila—. Me llamo Kailee, un gusto. Tu… uh… ¿Me necesitabas para algo? —me preguntó cortésmente.

Antes de poder responder su pregunta, el Slowbro que me acompaña (que es tan osado como yo), se introdujo en la conversación:

—Queremos practicar contigo, humana –manifestó alegre. Fijé mi mirada en él frunciendo el entrecejo.

—De hecho, como dice mi acompañante, era eso —expliqué aclarándome la garganta, mirando un poco disgustado al Slowbro, él solo se reía. Puede que tengamos personalidades muy parecidas, de hecho, el poco tiempo que llevo conociéndolo, me ha estado fastidiando mis usuales bromas que frecuento— . Pero no puedo creer que ya me hayas olvidado, por tu expresión me doy cuenta que ya no recuerdas nada de mi —agregué entristecido.

—Oh, ¿Practicar? Jejeje —soltó una risa después del acto improvisado de Krauss y yo.

—Está bien, será divertido... Ah… ¿¡Aaaah!? —dio un paso hacia atrás, mientras sus mejillas se sonrojaron de la vergüenza.

—¡L-lo siento! Soy una horrible persona… Discúlpame, pero solo recuerdo haberte visto en la sala y cuando combatiste contra Articuno —Se rascó un poco la cabeza, mientras volteaba, observando como su propio Slowbro la miraba mal.

—¿Cómo te puedes olvidar de una persona asi de simple? —Le recriminó el pokemon de agua psíquico, haciendo que se ponga más roja.

—Lo siento, «deberas»…

—Ajaja, no me espera una reacción así, me agradas —me exalté al ver la vergüenza de Kailee, mi guardian y yo nos reímos por un rato.

—En realidad, es un tonto que te está engañando, joven —refutó el Pokémon osado.

—Tsk… descuida, según recuerdo jamás había tenido contacto contigo antes de… bueno…. la realidad virtual –bramé colocando mi dedo índice sobre mis labios, actuando pensativo.

—Apropósito, gracias por aceptar~ - guiñé mi ojo izquierdo y expuse mi dedo índice para lucir la llave activadora de la megaevolución—. ¿Preparada?

—Uh, eso fue cruel — acotó con disgusto la entrenadora. Solo quedaba el puchero que hacía y como su Slowbro movía su cabeza en forma de negación. Suspiro al instante, para poner otra vez un gesto alegre —. Claro. ¡Vamos hacerlo!



El entrenamiento sirvió de mucho, permitiéndome ver las fallas de mi equipo, igualmente probé lo que era dar órdenes a varios Pokémon y el cambio en plena batalla. La adrenalina del combate no terminaba de quitarse por completo de mi cuerpo y rostro. Como si fuera una batería recargada, di inicio a mi siguiente paso en el plan a corto plazo, me despedí de Kailee para tomar rumbo hacía las cuevas de la isla. La Pokedex que vino en la caja me mostró las especies habitantes en esas zonas, sabía lo que me acontecía, por eso fui con cautela.

El animado ambiente que se creaba por la compañía de los concursantes, se opacó por completo, casi en total silencio si no hubiera sido por las extrañas y espontáneas pláticas que tuve con Krauss por el camino. Faleon gozaba de buena salud, el descanso le sentó perfecto, con su vuelo me daba una visión táctica de la zona. De por sí, Isla Espuma no era tan grande, eso facilitaba el camino. Al pasar por la entrada de la caverna y hurgar por los alrededores, se apreciaba las corrientes marinas con vertientes que provenían del mar; las rocas húmedas y corroídas por el constante contacto con el agua y la humedad áspera del sitio. Más allá, avanzando con la visión, estaban los siguientes pisos en profundidad del subterráneo, de esa forma sonidos de distintos residentes se escuchaban con eco continuo. Como era de esperarse, para el Charizard quedó completamente descartada la idea de seguir volando, por precaución a los picos que se encontraban prolongados.

La arena que agitaba el viento me molestaba en el rostro, varias corrientes de aire entraban por orificios, dejando fresca la brisa. La cueva estaba muy calma, los animales salvajes se limitaban a verme desde la lejanía, como si fuese exclusivo y estuviera reservado para alguien. Tales actos alertaron mis sentidos, y las preocupaciones fueron acertadas cuando tres figuras me rodearon impidiéndome el escape. Felinos de pelaje blanco me avistaban con feroces miradas deseosas de carne, produciendo gruñidos que me hacían retroceder hasta tal punto que me vi arrinconado. Eran Absol, destacaban por una complexión de pantera, su cuerno en forma de media luna a un lado de la cabeza y una extraña cola de cimitarra. Comenzaba otro combate y no esta vez no era de práctica, aparecieron pronosticando una catástrofe si no ganaba.

—Ajaja, que comience la diversión —decreté al mismo tiempo que llevaba mi dedo índice al labio reluciendo el anillo activador de la megaevolución.



Había ganado sin muchos contratiempos al trío Pokémon, se encontraban debilitados, así que decidí capturar uno de ellos; la actual condición del Absol elegido facilitó el proceso, se hizo una captura sacudiéndose tres veces la Pokeball, el pequeño contenedor teñido de blanco y rojo. Era mi primera obtención de un compañero por este medio, por esa razón agitaba mis manos por la emoción de haberlo conseguido. Slowbro me reprendía ordenándome permanecer alerta, resulta que se pone serio en momentos así o solo aparentaba para quitarme mi momento de gloría.
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» Opciones


#17





















Pokémon
Realidad Virtual










Saraky Drachentblaunt
Inscripción
Datos

Misión I




Era la primera vez que entraba en algo como esto, la realidad virtual. Nunca espere ser seleccionada para llegar aquí, donde posiblemente podría morir; a decir verdad, nunca le he tenido miedo a la muerte, la asumo como algo normal para mí, en cualquier momento todos vamos a morir, es un hecho, una realidad. Es por eso, que vivo mi vida al máximo, con optimismo y valor, sin contar las veces que he arriesgado mi propia vida por realizar alguna estupidez.

Mi madre, antes de ser ingresada a la gran sala donde sería enviada para este “nuevo mundo”, me dijo que me cuidara y que sobreviviera a este lugar, me dijo entre lágrimas, nunca he sido muy apegada a ella, pero si tome su consejo en cuenta, le dedique una sincera sonrisa para luego decirle “espero que puedas verme”. Luego de eso entre a la sala contigua.

El lugar me recordaba mucho a un hospital o un manicomio, ver todo blanco era algo aburrido, vi también chicos como yo, al parecer ingresaría juntos con ellos. Se bien que no puedo aceptar una amistad de ellos, sé que intentarán apuñalarme por la espalda, así que debo estar atenta a mi alrededor. Me quede apoyada en la pared mientras esperábamos el ingreso a nuestra habitación donde seríamos enviados a este juego, ¿Quién diría que la franquicia más grande de videojuegos sería una de las mil formas de morir? Pero aceptémoslo me sentía alagada de participar en esto.

Una “enfermera” me llamo, me fui con ella por el pasillo principal hasta ingresar a la habitación que me correspondía, la penúltima puerta de la derecha. El aroma a desinfectante me inundaba, suerte que no me molestaba o ya estaría con arqueadas.

- Por favor, recuéstese en la camilla señorita Saraky – le costaba pronunciarlo bien.

- Es “Sa-ra-ky” debe cargarse el nombre en el “Sa” llega a sonar como si fuera una “Z” – le corregí al recostarme.

- Es un nombre algo extraño y en especial su apellido

- No es mi nombre real, no quise darlo – le comenté – este nombre lo ocupo mucho en mis videojuegos – la miraba sentada en la camilla, quería saber que me diría al saber la verdad.

- Es sorprendente que le hayan dejado ingresar con este nombre falso

- Lo sé, así les dará más interés a mis compañeros para conocerme – finalmente me recosté y gire mi cabeza para verla mientras me colocaba algunos sensores – ¿sentiré dolor?

- Solo cuando le inyectemos unas medicinas y el suero – en ese momento entraron dos personas mas, seguro eran sus ayudantes - ¿no tienes miedo?

- Claro que si – respondí sonriente – pero, digamos que perdí un tornillo y no puedo evitar no sonreír, por una parte, estoy muy animada por partir con esta aventura.

- Te entiendo, mucha suerte.

Luego de eso mis ojos se cerraron, producto de los medicamentos inyectados en mi cuerpo, pude ver como mi mente hacia conexión, mi cabeza me dolía como nunca antes, mi cuerpo empezaba a tener una serie de pequeños espasmos, seguro era por entrar a este lugar. Pero algo en ese momento me asusto, unos fuertes dolores en mi cuerpo, no era algo normal y la conexión comenzaba a tener cortes extraños, debo reconocer que mi miedo paso de 10 a 1000 en un segundo, no podía entendía lo que pasaba. Estuve así unos minutos, hasta que por fin la conexión volvió a establecerse.

Ciudad Celeste

Entre a este mundo, pero solo estaba yo, más dos chicos, quienes caíamos hasta una gran piscina, era increíble, podía sentir el agua y mi cuerpo mojado, obviamente no podía respirar bajo el agua, así que nade hasta la superficie para tomar una bocanada de aire. Mi cuerpo temblaba, no por el agua fría, sino por lo que paso en la conexión en verdad me asuste, no estábamos en el grupo principal y me miraba con ambos chicos que estaban allí, los había visto en la sala de espera, antes de entrar a mi habitación.

Miraba el lugar, una piscina con mucha agua y un camino en medio de ella, si estábamos en Kanto, eso significaba una sola cosa. Estaba en un gimnasio y no cualquiera, era el Gimnasio de Agua, de Ciudad Celeste. Mire a los chicos quienes me regresaban la mirada, al igual que yo, sorprendidos de haber terminado aquí.

— ¿Y qué vamos a hacer? — les pregunte a ambos

— Secarnos. – me dijo uno de ellos quien nadaba a una de las orillas para salir.

— ¡Nuevos retadores!

Una voz femenina retumbo en el lugar, los tres nos giramos en dirección a la cual provenía. Una chica de cabello anaranjado y mirada fuerte nos observaba, junto a otros entrenadores, diferentes a los de nosotros, quede con la boca abierta al saber quién era.

- ¡Misty! – en verdad era ella - ¡Tú eres la líder del Gym! – más que asustada la miraba sorprendida y alegre, nunca creí que la llegaría a ver en persona.

- ¡No me sorprenden! —exclamó— todos los años los entrenadores me conocen. En su mundo, debo ser muy famosa.

- ¿Famosa? – a que se refería con eso, no entendía su punto.

- No sé si lo comprendas, pero este mundo nunca termina. No hay fin. Simplemente existe. ¿Ustedes creen que no sabemos sobre la situación de nuestra realidad? La aceptamos como tal y estamos agradecidos de poder vivir tranquilos. Lo que no significa que no queramos también volver con ustedes a ese mundo que ustedes llaman hogar. ¿La realidad? Es que es variable. Ésta es nuestra realidad, la suya es un sueño, o una pesadilla. Todos los años vienen entrenadores con agallas y miedos, y todos los años se van de la misma manera... pueden regresar cuando quieran, no iré a ninguna parte. No tengo enemigos de los cuales huir.

Nadie hasta al borde para salir del agua, una vez fuera me estruje el cabello y parte de mi ropa, también quite el agua de mis botines. Espero no agarrar un resfriado por terminar en el agua. Uno de los entrenadores que eran de este mundo me entrego una toalla para secarme, no solo fue a mí, también al resto de nosotros.

Le agradecí por el gesto y mientras me secaba uno de mi grupo se acercó a hablar con Misty, no podía escuchar su conversación, me dijo “nos vemos pronto” cuando se retiró. Al ver que la líder estaba libre, me acerque a ella con curiosidad, mientras mi mente recordaba lo que dijo. que conocía a los entrenadores que llegaban aquí ¿también me abra conocido cuando jugué alguna vez de niña?

- ¿necesitas algo entrenadora? – arqueaba una de sus cejas al verme y su mirada fuerte no dejaba de resaltar.

- Tu… ¿tú me conoces? – mi pregunta la impresiono por un instante y luego me respondió.

- Creo que alguna vez te pude haber visto… hace mucho – me dijo con una leve sonrisa.

- La verdad no he olvidado la vez que me enfrente contigo, cuando era niña, fuste la líder de GYM que más me dificulto en su momento.

- Me alagas – me respondió ahora más alegre y orgullosa – como mencione antes, si necesitas algo, puedes venir cuando quieras.

- Si, antes de irme, recuerdo que habían dicho que nos darían un kit, ¿has visto algo así? ¿cómo una maleta o algo similar?

- Lo lamento, no he visto algo así por aquí – eso me decepciono un poco - pero ve a ver a la ciudad, quizás encuentres algo que te sea útil

- Muchas gracias, creo que visitare el laboratorio del norte también

- El Muchacho también se mostró interesado en el laboratorio, suerte en tu estadía.

- La próxima vez que venga aquí, ¿tendrías una batalla conmigo?

- Por su puesto.

Camine con cuidado por el pasillo, en un momento me dio por estirar el cuerpo, cuando lo hice lo primero que estire fueron mis brazos y sin que me diera cuenta, había empujado a mi compañero, el cual volvió a caer al agua. Ante esto, decidí salir corriendo, seguro me odiará por lo que hice.
Una vez fuera, camine por la izquierda, si este lugar era como el juego, al lado del GYM debería haber un centro pokemon, el de techo rojo. Me di cuenta de que aquí debería caminar más, no estaba en un juego como tal después de todo, había muchas casas y otros edificios de camino. Mientras caminaba podía ver más personajes del juego, personas normales como yo que caminaban a mi lado, pero parecían no notar mi presencia, era invisible ante ellos.

Bueno no para todos, en un momento de mi andar, me sentí observada y fue cuando justo pase por un callejón, me gire para ver, pero no encontraba nada. Entre en el para ver en su interior, quizás sea alguien del grupo principal, pero solo halle basura por el lugar.

- Hmm… debió ser mi imaginación – cuando me gire solo vi unos grandes dientes casi sobre mí, como queriendo morder mi cabeza.

- ¡¡GAAARCHOOMP!!

- ¡AHHH! – caí al suelo del susto y me araste alejándome de esa cosa – ¡pero que mierda!

- ¿Gar? – me quede con la boca abierta al ver que se trataba de un pokemon, un pokemon estaba frente a mí.

- ¡¿Garchomp?! – ya más calmada me levante y me acerque a él con cuidado, no esperaba
encontrarme con este Pokémon tipo dragón. El me miraba curioso y movía su cola lentamente – eres enorme

El pokemon se acercó a mí con cautela y me observaba con un poco de curiosidad. No pude evitar alzar mi mano para acariciarlo estire mi mano con precaución y el agacho su cabeza para dejar que le acariciara, su piel era tosca y escamosa, pero no parecía temerme. Pronto lo comprendí, el sería mi compañero aquí, me habían dicho eso al entrar aquí, creo que fue lo que me convenció al querer entrar, mis hermanas mayores dijeron que estaba loca por querer entrar a morir, solo por un pokemon.

- En verdad eres tan real – en ese momento recordé que tenía uno de estos cuando jugué en la cuarta generación ¿acaso podría ser el mismo? – ¿eres tú Shark?

- Gar – era el mismo Garchomp que alguna vez tuve cuando jugué pokemon platino, al saber que lo reconocí me sonrió y lamió mi cara, era divertido

- Jajaja me alegra saber que eres tú compañero – se separó de mi para mostrarme una de sus garras, la cual colgaban dos collares, uno correspondía a una Garchompita y la otra era la piedra activadora – increíble, puedes mega evolucionar – tome ambas piedras y lo mire – no estoy segura como serán las cosas aquí, pero prometo luchar y no redime amigo – mi pokemon asintió con firmeza y le coloque el collar, que era similar a una correa de perro, con la mega piedra y yo me puse la llave activadora.

- Garchomp – mi compañero me miraba alegre y luego me pregunte algo.

- Shark, recuerdo que en la pokedex tu vuelas tan rápido como un Jet ¿es verdad? – al escuchar eso, Shark se puso de espaldas.

Me indicaba que subiera a su espalda para que comprobara yo misma esa teoría, así fue como termine en su lomo y sujetándome bien de sus hombros, este inicio el vuelo. No me fije como, pero en dos segundos ya estábamos sobre la ciudad, era impresionante su velocidad, comenzó a volar por el lugar, podía ver todo desde arriba. Le indique que fuéramos al norte, tenía curiosidad de ver el laboratorio de Bill, no le tomo mucho tiempo llegar. Al bajar de él pude ver al chico quien se despidió de mi del GYM.

- ¡Hey! ¿Qué tal? Jajaja – el chico se sorprendió al verme aparecer de la nada con Garchomp, estaba por entrar al laboratorio cuando me miro

- ¡GAR!

- No esperaba verte por aquí, ¿Cómo te llamas? Yo soy Saraky


pkmn-luxio color-shiny lvl 22:015: lvl 23:662: lvl 23 :158:lvl 7 :406: lvl 18 lvl 9


------------- Promedio 17 -----------------









#18





























-KAILEE MAYER-























ENTRENAMIENTO Y EXPLORACION





No se esperaba que ya hubiera gente que ya les estuvieran donando cosas. Kailee había recibido unos cuantos pokemon nuevos entre ellos. También había recibido unas cuantas mas cosas, y con el kit ahora se podía sentir algo, aunque sea un poco más segura.

Ahora, con lo de Mewtwo y los Slowbros -el suyo parecía tener una personalidad algo gruñona, por cierto- tenía que pensar en cuidarse de todos los peligros. Aun se sentía algo aterrada de casi morir por causa de eso, en lo que tardo en tranquilizarse, y secarse las lagrimas que le causo la experiencia.

-Hola, es bueno encontrarte otra vez~- Observa a un muchacho, solo un poco más alto que ella. Lo reconocía como uno de los muchachos que pelearon contra el Articuno.

-Oh..- Parpadeo un par de veces, intentando procesarlo. -H-hola…- Levanta también la mano, con una sonrisa algo nerviosa. -Igualmente… mmm…- Hace una mueca, al no saber el nombre del otro.

Enfoca sus ojos a otro lado, para luego verlo más tranquila. -… Me llamo Kailee, un gusto. Tu… uh… ¿Me necesitabas para algo? - Le pregunta cortésmente.

-Queremos practicar contigo, humana- Escucha decir alegremente al Slowbro del otro, al cual chico mira con el ceño fruncido.

-De hecho, como dice mi acompañante, era eso… Pero no puedo creer que ya me hayas olvidado, por tu expresión me doy cuenta que ya no recuerdas nada de mi.

-Oh, ¿Practicar? Jejeje- Rie al ver la reacción que tuvo el chico ante el comentario de Slowbro. No creía que ella fuera la mejor opción para eso, pero si se lo pedían tan amablemente… -Esta bien, será divertido…- Recapacita la ultima parte -Ah… ¿¡Aaaah!?- Da un paso hacia atrás, mientras sus mejillas se sonrojan de la vergüenza. -¡L-lo siento! Em…- Intenta recuperar el recuerdo del muchacho, pero simplemente no lo hace. -… Soy una horrible persona… Discúlpame, pero solo recuerdo haberte visto en la sala y cuando combatista contra Articuno…- . Se rasca un poco la cabeza, mientras voltea, observando como su propio Slowbro la miraba mal.

-¿Cómo te puedes olvidar de una persona asi de simple?- Le recrimina el pokemon de agua, haciendo que se ponga mas roja. En verdad se sentía apenada.

-Lo siento deberas…- (offrol: Eso lo corregi dude why)

En eso escucha al otro par soltando unas carcajadas.

—Ajaja, no me espera una reacción así, me agradas

—En realidad, es un tonto que te está engañando, joven

—Tsk… descuida, según recuerdo jamás había tenido contacto contigo antes de… bueno…. la realidad virtual. Apropósito, gracias por aceptar~-Observa como le guiña el ojo. -¿Preparada?

-Uuuh eso fue cruel. - Hace cara de disgusto. Ya se estaba empezando a sentir increíblemente culpable. Ahora solo le quedaba el puchero que hacia y como su Slowbro movía su cabeza en forma de negación.

Suelta un suspiro, para poner otra vez un gesto alegre. -Claro. ¡Vamos a hacerlo!

Batalla vs Rantaro

A pesar de perder, no se sintió mal de eso. Le ayudo bastante mas de lo que podría pensar. -Eso fue muy entretenido. Gracias por este combate tan divertido.

Se despide del entrenador, y ella toma su propio camino a la Laguna. Inspeccionaba el lugar, y decide sentarse en una roca cercana a ella. Aun no se acostumbraba mucho a la realidad virtual y todo el tacto era extraño para ella. Ademas de que aun sentía… angustia de lo que fuera a pasar.

-Uf… -Observa a los alrededores y sacude la cabeza.-Todo estará bien…- Susurra mientras aprecia el lugar. -Me pregunto cuando nos darán una caña… No importa.- Se apoya sobre sus manos, mientras que Slowbro le recrimina que no debe de holgazanear y deben ir aunque sea a un lugar con población.























Ribombee ♀
Nivel: 50
Hab: Polvo Escudo
Naturaleza: Miedosa
Objeto: Focus Sash
- Psiquico
- Fuerza Lunar
- Bola de Polen
- Aromaterapia

Slowbro ♂
Nivel: 60 (+6)
Hab: Regeneracion
Naturaleza: Bold
Objeto: Slowbronite
- Surf
- Psiquico
- Relajo
- Rayo hielo

Gallade ♂
Nivel: 50
Hab: Justiciero
Naturaleza: Alegre
Objeto: Galladite
- Danza Espada
- Psicocorte
- A bocajarro
- Puño hielo

Lurantis ♀
Nivel: 50 (+3)
Hab: Respondon
Naturaleza: Firme
Objeto: Litostal z
- Desarme
- Puya nociva
- Chupavidas
- Cuchilla solar

Umbreon ♂
Nivel: 50
Hab: Sincronia
Naturaleza: Seria
Objeto: ---
- Toxico
- Deseo
- Proteccion
- Juego Sucio

Milotic ♀
Nivel: 60
Hab: Escama especial
Naturaleza: Osada
Objeto: Restos
-Recuperacion
-Toxico
-Rayo hielo
-Escaldar




Kagura <3
#19

El llanto de nuestra alma.

El llanto de nuestra alma.

Mewtwo tenia mucha razón, sus palabras eran totalmente ciertas, usar a los Pokemon como maquinas no era correcto, ellos son seres que al igual que nosotros sienten y padecen, no dude en mirar a Excadrill, el era el vivo ejemplo de lo que Mewtwo nos dijo, el perdió a su entrenador y aunque pareciera muy fuerte, el por dentro estaba destruido.

—¿De verdad sufren como nosotros? —me pregunte.

No podía dejar de ver a Excadrill, en su mirada veía el sufrimiento. Había olvidado por completo todo lo que sucedió y me preguntaba si las cosas cambiarían, Mewtwo enfadado por nuestras actitudes, era algo que debía dejar de lado, ahora tenia que continuar mi camino hacia algún lugar de la región.

—Olvidarse de tus amigos es un grave error. —expreso Sabio.

Una voz muy peculiar, era algo rara, tenia un sonido extraño y al voltear a ver, era un Slowbro que me observaba de una forma muy peculiar. Este Slowbro a mi parecer era diferente, se veía ¿Sabio?

—Podre ser un malware, pero un malware muy diferente, mis hermanos podrán ser tristes, furiosos, penosos, enamoradizos pero yo soy Sabio y eso me hace especial. —comento Sabio.

Este Slowbro era inteligente y sabio, no parecía regresar a su pokeball por una extraña razón. Cerca de nosotros unas pokeballs en el suelo estaba en el lugar; estas les pertenecían a esos dos participantes que murieron por parte de Mewtwo. Slowbro me seguía y me daba algunos consejos, me recomendo no dejar las pokeballs en el suelo, tome algunas, unos objetos y detrás de una roca se ocultaba un Slowbro.

—¡Tengo mucho miedo! —expreso el Slowbro con una voz temblorosa.

Sabio reconoció a su hermana Cobarde, ella al ver a su hermano mayor se alegro y se coloco detras de este, me agradaban, ambos eran diferentes y la verdad ambos eran chistosos. Antes de ir a la Cueva, tenia un chico enfrente a el cual le dije que nos encontraríamos en un futuro, este estaba sobre su grande Steelix, vi como los participantes tomaban diferentes caminos pero el chico de un Charizard, lo primero que pensé era que quizás pueda seguirlo y ver si nos hacemos amigos. Cuando seguía al chico me tope con uno de los participantes que poseía un Salamance, aquella criatura tenia una vista intimidante, Excadrill quería luchar contra el y demostrar su fuerza.



Aquel chico era muy fuerte, Excadrill estaba enfadado, deseaba probar su fuerza contra este pero al parecer eso no fue suficiente, el chico subió a su Salamance y siguió su camino. Recupere mis Pokemon con algunos revivir y continué el camino que el chico del dragón de fuego recorrio.

Habia llegado a una cueva, esta estaba oscura y no podía ver con mucha facilidad, saque a Emboar para que iluminara el lugar con sus llamas, la cueva parecía estar vacía, los rastros de Pokemon no se veían por ningún lado.

—Hermano protegeme, tengo mucho miedo. —dijo Cobarde.

La verdad Cobarde no ayudaba mucho, esta se la pasaba temblando del susto y creo que debería ayudarla con esto.



Al llegar a una especie de lago, 5 Pokemon aparecieron de la nada; Dewgong, Crobat ,Poliwrath,Crobat y Bronzong saltaron a atracarme, el combate fue rudo, no tenia mucha confianza con algunos de los Pokemon como Lycanroc pero logre salir victorioso, algunos se sentían mas fuertes al derrotar a los salvajes con los que luchamos.

—Una fuerza irreconocible pero interesante liberan esos dos. —señalando Sabio a un Crobat y al Bronzorg.

—Nooooooo!! —grito Cobarde.

Ella no quería hacer mas amigos, ademas esos dos nos atacaron y con lo cobarde que es de seguro no hablaría con ninguno.

Al capturar a los Pokemon seguí mi camino, seguir al chico, este ya se había alejado pero no perdía esperanzas de quizás de hacer equipo otra vez con el.


Datos

Equipo:
Excadrill / Altaria / Lycanroc-Dusk / Ninetales-Alola / Charizard / Slowbro (Sabio)

Luego edito algunas cosas, las apariciones, acciones con otros participantes fueron hablados (aclaro)


#20







HUMANIDAD
Islas Espuma III
Venían triunfantes los cinco jóvenes, habían vencido a la bestia alada. Algunos raspones se asomaban por las partes visibles de su cuerpo y sus cabellos venían desordenados por las ráfagas y ventiscas que emanaba Articuno, suerte que ya no era un obstáculo del que debíamos preocuparnos. A lo lejos se miraba como interactuaban los unos con los otros, no habían dudas de que esa batalla les había ayudado a sentir compañerismo entre ellos. Cuando nos alcanzaron, la chica cuyo nombre desconocía tomó dos de los bolsos y se largó tras dar media vuelta junto a un chico que iba tras ella como si de un mayordomo se tratara, pero se detuvieron.

Desde el firmamento cayeron unas cajas que se acercaban lentas a cada uno de nosotros; quise echarle un vistazo al contenido, pero antes de que pudiera abrirla, una criatura de un blanco artificial envuelta en aquella energía violácea hizo presencia ante nosotros. Mewtwo, un Pokémon que todos los fanáticos de la saga conocen y que incluso resuena en el conocimiento del resto, estaba entre nosotros. Sus ojos, enfurecidos sin motivo, me provocaban una sensación similar a los de Articuno, salvo que en esta ocasión no podía quitar mi vista de ellos, era inexplicable como a pesar del miedo intentaba hacerle frente.

—¿Estas son las basuras que enviaron para mi entretención? —proclamó el Pokémon con el tono mas seco y temible que había oído.

"Debía responderle" era lo que pensaba; tenía que quedar bien frente al público, era el motivo por el que entré aquí, pero no pude decirlo, no logré moverme un sólo milímetro de donde estaba, mi voz no salía, mi corazón no latía. Era como si el mismo tiempo se hubiera detenido para mí.

—¡QUÉ TE CREES, SABANDIJA! —dijo la chica de antes con determinación...

Mi atención quedó sobre ella, quién con temor en su mirada ordenaba a su Pokémon atacar a Mewtwo. Me pregunté por un segundo el por qué sus ojos no reflejaban la determinación en sus palabras, era contradictorio y, aún así, parecía auténtico. Esa voluntad tenía una explicación y era que no peleaba para ganar. De igual forma a cuando intenté hacerle frente a Mewtwo, ella sólo quería desaparecer de este mundo y ser derrotada por el Pokémon era el método más rápido para volver. ¿Volver? ¿sería posible? Cómo en un truco de magia en donde el mago se encarga de mostrarles otras realidades a sus espectadores, este no era más que un simple truco de la tecnología para entretener a las masas, no había forma de que el conejo de verdad desapareciera del sombrero, pero aún así, ¿por qué no ataqué como ella? ¿por qué le temí a una falsa muerte en un mundo virtual?

Acompañando a la joven iba su "mayordomo" y su Pokémon que apuntaba con unas feroces fauces que salían extrañamente de su cabeza. Con un leve movimiento de manos, Mewtwo suspendió a los cuatro en el aire mientras su enojo iba más allá de lo imaginado. Comenzó a sacudirlos bruscamente con sus poderes psíquicos, nadie intentó salvarlos; me pregunto si habrá sido por su actitud de antes o porque notaron sus deseos de morir, puede que incluso fuera por miedo. Unos veinte segundos que se volvieron eternos bastaron para acabar con los cuatro, quienes fueron aplastados por una roca enorme que Mewtwo hizo aparecer de quién sabe dónde.

—¿Ustedes creen que son superiores a mí? ¿que los humanos son superiores? ¿qué clase de estupidez es esa? ¿creen que su mundo es mejor que el nuestro? ¿pueden sentir el dolor de la muerte, de la pérdida, el nudo en la garganta y sus músculos tiritar de miedo cuando saben que el final está cerca? ¿sienten la gota de sudor recorrer su frente, sus bocas secas, el frío en sus narices? ¿creen que es muy diferente de su mundo? ¡nosotros sentimos lo mismo! ¿qué es ser humano? ¿la capacidad de llorar, de estremecerse, de ser feliz? Pues, entonces, no hay ninguna diferencia entre ustedes y nosotros... o la hay. Una muy clara. ¡Que yo, soy mucho más humano que ustedes! ¡¡Y los voy a destruir!!

Como el villano de una película, Mewtwo dijo su monólogo. Parecía de locos, sus palabras no eran más que las de alguien demente, pero había algo de cordura en ellas. Pretendiendo justificar sus palabras, el Pokémon escogió a uno de nosotros que levantó con sus poderes; era Kailee. A diferencia de los anteriores, ella no se opuso en ningún momento al titán y si esto seguía así fácilmente podía ser yo el siguiente. Debíamos contraatacar, teníamos que luchar.

El terror era más fuerte y no podía moverme; veía mi final en la chica y, junto a ella, las últimas gotas de esperanza. Era un game over...

No. No eran gotas de esperanza ni el final de este juego. La inexplicable energía que acompañaba a Kailee poco a poco, pero también rápidamente, cobró forma física y sin dudar liberó a la niña con sus propios poderes psíquicos.

—¡Ni muerto! —me sorprendió el nuevo Pokémon que hablaba confiado.

Aún suspendidos, Mewtwo generó una esfera entre sus manos, la cual parecía incolora en un principio y que pronto se tornó oscura como las profundidades de un abismo; la lanzó hacia el Pokémon rosa, pero esta no alcanzó su objetivo, pues un nuevo Pokémon de la misma especie que el anterior usaba sus habilidades psíquicas para comprimir la esfera y reducirla a nada. El Pokémon estaba a mi lado, pero, a diferencia del de la chica, no pronunciaba una palabra ni otro sonido como los demás Pokémon. Conocía a ese Pokémon, era Slowbro, y no sólo habían dos, sino que eran tantos como participantes, cada uno con una personalidad diferente.

Milagrosamente Mewtwo escapó del lugar, algo impensable hasta antes de que esos héroes aparecieran. Al ver los datos de Slowbro noté que no era como mi otro Pokémon, se trataba de error del juego al igual que aquella carta. Para mi mala suerte, el Slowbro no hablaba como los demás, se mantenía misterioso a pesar de lo que le preguntara y no volvía a su Pokéball. No era de nombrar a los Pokémon, porque se me haría más difícil recordarlos después, aunque este sería la excepción. Rouge sería el apodo de mi nuevo Pokémon, ya que me recordaba al famoso protagonista de los primeros juegos de Pokémon con su carácter silencioso.

Repartimos los objetos y Pokémon de los caídos hasta el momento, ya que sería un desperdicio dejarlos abandonados. Al revisar el contenido de la caja vi que me habían dado un par de objetos y Pokémon que sin duda me ayudarían más tarde.

Di vueltas por la isla acompañado de Rouge. Los demás se encontraban teniendo batallas de práctica, hubiera participado de una pero perder dañaría mi imagen e intentar ganar contra la pequeña me hubiera dejado como el malo de la película, además no me sentía listo para una batalla tras no haber sido de utilidad en ningún momento.

Sin darme cuenta el Slowbro me había guiado a la costa de las islas que tras seguir el mar conectaría con el continente, por lo que decidí continuar por ese camino marítimo cuando Rouge hizo un ademán para que subiera a su espalda. Había intentado hacer tiempo por si aparecía alguien más, pero la intranquilidad que sentía en todo momento evitó que esperara más tiempo.