Pokémon: Dai Bōken
Saludos, Centro Pokémon. Les contaré una pequeña historia. Corría el año 2010 y me aventuré por primera vez en el mundo del fan fiction con lo que es mi opera prima: 'Un Viaje Inesperado'; en lo personal fue un gran reto el escribirlo y el cual estuve cerca de la mitad en completarlo. Ya después de casi 8 años en el foro muy poco gente -para no decir que nadie- me recuerda y conoce. Y como los proyectos que se empiezan hay que terminarlos les traigo para Ustedes una versión remasterizada y corregida de mi fiction. Como siempre espero que sigan la historia y sea de su total agrado. Me impondré el reto de publicar un capítulo cada lunes. Menos palabras y más acción, los dejo con mi fanfic, pero antes una ficha técnica.
Título: Pokémon: Dai Bōken
Serie: Crónicas Pokémon — Libro 1: Kanto
Fandom: Pokémon.
Género: Aventura.
Clasificación: Para todas las edades.
Observaciones/Advertencias: La historia se desarrolla muchos años atrás por lo que veremos el origen; desde mi punto de vista, de muchas cosas que nos son familiares sobre el mundo Pokémon. No se necesita ser un gran conocedor del mundo Pokémon para leer este fan fiction ya que lo que mas resalta es su trama central y no se centra únicamente en los Pokémon. Para los más conocedores de la materia, ésta historia se sale algo del 'canon'; pero es mi estilo personal. Se pueden conseguir eventos atemporales, dicho en otras palabras, situaciones que no siguen una línea de tiempo lógica. Puede contener algunos 'guiños' del anime y del manga de Pokémon para hacer la trama un poco mas divertida. Y por último, algunos movimientos ejecutados por los Pokémon desafían su línea de aprendizaje.
Serie: Crónicas Pokémon — Libro 1: Kanto
Fandom: Pokémon.
Género: Aventura.
Clasificación: Para todas las edades.
Observaciones/Advertencias: La historia se desarrolla muchos años atrás por lo que veremos el origen; desde mi punto de vista, de muchas cosas que nos son familiares sobre el mundo Pokémon. No se necesita ser un gran conocedor del mundo Pokémon para leer este fan fiction ya que lo que mas resalta es su trama central y no se centra únicamente en los Pokémon. Para los más conocedores de la materia, ésta historia se sale algo del 'canon'; pero es mi estilo personal. Se pueden conseguir eventos atemporales, dicho en otras palabras, situaciones que no siguen una línea de tiempo lógica. Puede contener algunos 'guiños' del anime y del manga de Pokémon para hacer la trama un poco mas divertida. Y por último, algunos movimientos ejecutados por los Pokémon desafían su línea de aprendizaje.
Índice de Capítulos
• Prólogo + Capítulo 01
• Capítulo 02
• Capítulo 03
• Capítulo 04
• Capítulo 05
• Capítulo 02
• Capítulo 03
• Capítulo 04
• Capítulo 05
Un obsequio para los seguidores del fiction, para que la coloquen en su firma del Foro:

<http://i.imgur.com/7qapfjp.png>

<http://i.imgur.com/7qapfjp.png>
Prólogo
Hiro Tsunomi es un chico de doce años de edad, vive con sus abuelos maternos: Miyagi y Ako en Pueblo Paleta desde que perdió a sus padres a muy temprana edad. Esto lo convirtió en un chico solitario e introvertido; a pesar del amor de sus abuelos y el apoyo que le brindaban le costaba relacionarse con otros chicos de su edad.
Cada día, Hiro se dedicaba a explorar los alrededores de Pueblo Paleta sin imaginarse que su vida cambiaría en uno de esos paseos. Pokémon: ‘Dai Bōken’ cuenta la historia del joven Hiro y su aventura a través de la región de Kanto, aventura que lo llevará a vivir grandes experiencias y emociones, salvar desafíos y poner a prueba su valor e inteligencia.
Esta historia llega a nosotros gracias a un hombre solitario en un día de primavera cuando recibe la visita de sus nietos.
Nos pondremos en los zapatos de Hiro para alcanzar un sueño siguiendo el corazón.
Cada día, Hiro se dedicaba a explorar los alrededores de Pueblo Paleta sin imaginarse que su vida cambiaría en uno de esos paseos. Pokémon: ‘Dai Bōken’ cuenta la historia del joven Hiro y su aventura a través de la región de Kanto, aventura que lo llevará a vivir grandes experiencias y emociones, salvar desafíos y poner a prueba su valor e inteligencia.
Esta historia llega a nosotros gracias a un hombre solitario en un día de primavera cuando recibe la visita de sus nietos.
Nos pondremos en los zapatos de Hiro para alcanzar un sueño siguiendo el corazón.
Capítulo I
— En otras noticias, el Ministro de Educación ha decretado la suspensión de clases en todos los niveles. Esto con motivo a que la temporada de invierno se ha extendido por toda la región de Sinnoh—narraba la periodista que aparecía en la televisión.
A pesar de que se supone que la primavera ya había llegado los frondosos árboles del Bosque Vetusto se encuentran cubiertos de una capa de nieve. En la región de Sinnoh se está viviendo un invierno tan fuerte como no se había experimentado en casi treinta años. Mientras la tarde va dando paso a la noche, en uno de los hogares de Ciudad Vetusta una familia se encuentra reunida viendo el canal de noticias.
— Si el clima no mejora es posible que se detenga toda la economía de la región—decía el hombre a la vez que daba un sorbo a la taza de café que tenía entre las manos.
— Ésta helada ha durado más de lo que deseara—respondió la esposa.
—Natsumi, deberías aprovechar que los chicos no tendrán clases por un tiempo para ir con ellos a visitar a tu padre—sugirió el esposo—Yo iría con gusto, pero debo trabajar—finalizó la frase con un suspiro.
— Ésta helada ha durado más de lo que deseara—respondió la esposa.
—Natsumi, deberías aprovechar que los chicos no tendrán clases por un tiempo para ir con ellos a visitar a tu padre—sugirió el esposo—Yo iría con gusto, pero debo trabajar—finalizó la frase con un suspiro.
******
Es primavera en la región de Kanto; al sur muy cerca de la costa, entre las montañas se encuentra un pintoresco pueblo llamado Pueblo Paleta, rodeado de un inmenso bosque que se pierde en el horizonte. El frío invierno que acaba de terminar es un vago recuerdo en la mente de los habitantes de la región. El cielo está pintado de un espléndido azul y lleno de aves que anuncian que la primavera llegó.
Pueblo Paleta es un pequeño paraíso perdido entre las montañas; está compuesto por cerca de cuarenta casas, la mayoría de ellas distribuidas a lo largo de la vía principal que conduce al sur hacia la costa y al norte hacia Ciudad Verde. Pequeñas, pero cómodas casas de dos pisos son el hogar de las gentiles personas que allí habitan; sus bien cuidados jardines, llenos de flores multi colores son los que le dieron el nombre al pueblo.
De las verdes montañas descienden riachuelos que desembocan en el lago ubicado al este del pueblo; en la orilla de éste lago de aguas cristalinas se encuentra una casa blanca con tejas rojas. En el porche de la casa, perdido en el vaivén de la mecedora, se encuentra un hombre mayor que observa atentamente como se reflejan las nubes que pasan en la superficie del lago. Hoy es un día especial para él, ya que vienen a visitarlo su única hija acompañada de sus nietos.
Cuando era más joven vivía allí con su esposa; cuando nació Natsumi el hogar se llenó de felicidad. Era pequeña y delicada, blanca como un copo de nieve, en ese mismo hogar había crecido rodeada de la naturaleza y el amor de sus padres. Cuando cumplió los veinte años dejó el hogar para irse a estudiar en la universidad de la lejana Sinnoh. Cuando cursaba el último año de carrera conoció a quien hoy es su esposo; después de tres años de noviazgo decidieron casarse, de esa unión nacieron Kaita y Sakura.
Keita, el primogénito acaba de cumplir ocho años y tiene gran parecido a su abuelo cuando éste era joven. Tiene es cabello castaño, bastante rebelde para el gusto de su madre, y tiene unos ojos cafés soñadores, su rasgo más característico. Posee una inteligencia que lo ha convertido en uno de los alumnos más aventajados de su clase.
Sakura es un año menor que Keita; y es el vivo retrato de su madre con su piel blanca como la leche, tiene el cabello de color azabache, liso y tan largo que le llega a la cintura, sus ojos son grandes y negros como la noche, de mirada muy vivaz. A pesar de ser menor que su hermano lo iguala en inteligencia —me atrevería a decir que a veces puede ser más lista, cuando la circunstancia los amerita.
Hace tres años que no se veían, cuando el abuelo tuvo que regresar a Kanto por problemas de salud cuando se encontraba pasando una temporada con ellos después de la muerte de la madre de Natsumi.
La tarde avanzaba y los habitantes de Pueblo Paleta se retiraban a sus casas luego de un día de trabajo; todo estaba en calma salvo por un auto que se acercaba por el camino del lago hacia la pequeña casa. Una vez frente a la casa desciende del auto una mujer y dos niños. Y es aquí donde realmente comienza nuestra historia.
Natsumi, a sus treinta y seis años ya comenzaba a mostrar los signos de la madurez, su piel blanca aún se encontraba tersa, su cabello negro ya mostraba uno que otro cabello cano. Pero aun así conservaba mucho de su juventud.
Ya casi era hora de la cena y Natsumi se ofreció para preparar la comida y poniéndose el delantal se hizo cargo de la cocina. Se sentía muy a gusto al estar de nuevo en casa; mientras preparaba la cena observaba a los chicos conversar y jugar con su abuelo.
Hacía mucho tiempo que en esa mesa no se disfrutaba de una comida en familia. La cena preparada por Natsumi estuvo deliciosa y abundante, para el postre el abuelo les dio a Keita y Sakura una rebanada de pastel de chocolate que había preparado temprano.
Ya el sol había desaparecido detrás de las montañas de Kanto desde hace rato y la familia se encontraba en la acogedora sala conversando; así avanzó la noche hasta que llegó la hora de dormir. El abuelo acomodó a los chicos en la antigua habitación de Natsumi, quien no puedo evitar sentir algo de nostalgia al entrar; todo estaba tal cual como lo había dejado, el estante con su muñecas, los cuadros con las fotos familiares colgados en las paredes. Parecía como si el tiempo nunca hubiese transcurrido en esa habitación.
Los niños corrieron a ponerse sus ropas para dormir y luego de lavarse los dientes se metieron a la cama, guardaron silencio para escuchar la historia. Natsumi sentada en una mecedora cercana también prestaba atención.[/FONT]
Pueblo Paleta es un pequeño paraíso perdido entre las montañas; está compuesto por cerca de cuarenta casas, la mayoría de ellas distribuidas a lo largo de la vía principal que conduce al sur hacia la costa y al norte hacia Ciudad Verde. Pequeñas, pero cómodas casas de dos pisos son el hogar de las gentiles personas que allí habitan; sus bien cuidados jardines, llenos de flores multi colores son los que le dieron el nombre al pueblo.
De las verdes montañas descienden riachuelos que desembocan en el lago ubicado al este del pueblo; en la orilla de éste lago de aguas cristalinas se encuentra una casa blanca con tejas rojas. En el porche de la casa, perdido en el vaivén de la mecedora, se encuentra un hombre mayor que observa atentamente como se reflejan las nubes que pasan en la superficie del lago. Hoy es un día especial para él, ya que vienen a visitarlo su única hija acompañada de sus nietos.
Cuando era más joven vivía allí con su esposa; cuando nació Natsumi el hogar se llenó de felicidad. Era pequeña y delicada, blanca como un copo de nieve, en ese mismo hogar había crecido rodeada de la naturaleza y el amor de sus padres. Cuando cumplió los veinte años dejó el hogar para irse a estudiar en la universidad de la lejana Sinnoh. Cuando cursaba el último año de carrera conoció a quien hoy es su esposo; después de tres años de noviazgo decidieron casarse, de esa unión nacieron Kaita y Sakura.
Keita, el primogénito acaba de cumplir ocho años y tiene gran parecido a su abuelo cuando éste era joven. Tiene es cabello castaño, bastante rebelde para el gusto de su madre, y tiene unos ojos cafés soñadores, su rasgo más característico. Posee una inteligencia que lo ha convertido en uno de los alumnos más aventajados de su clase.
Sakura es un año menor que Keita; y es el vivo retrato de su madre con su piel blanca como la leche, tiene el cabello de color azabache, liso y tan largo que le llega a la cintura, sus ojos son grandes y negros como la noche, de mirada muy vivaz. A pesar de ser menor que su hermano lo iguala en inteligencia —me atrevería a decir que a veces puede ser más lista, cuando la circunstancia los amerita.
Hace tres años que no se veían, cuando el abuelo tuvo que regresar a Kanto por problemas de salud cuando se encontraba pasando una temporada con ellos después de la muerte de la madre de Natsumi.
La tarde avanzaba y los habitantes de Pueblo Paleta se retiraban a sus casas luego de un día de trabajo; todo estaba en calma salvo por un auto que se acercaba por el camino del lago hacia la pequeña casa. Una vez frente a la casa desciende del auto una mujer y dos niños. Y es aquí donde realmente comienza nuestra historia.
— ¡Papá!—gritó la joven mujer cuando vio al hombre mayor—Tiempo sin verte ¿Cómo has estado?
— Hija mía—respondió el hombre mientras se levantaba de la mecedora—Mejo no podría encontrarme en este pueblo tan tranquilo.
— ¡Abuelito!—dijo la pequeña Sakura al bajarse del auto corriendo al encuentro con su abuelo.
— ¡Abuelo!—era Keita que se unía al abrazo familiar.
— Pero cuánto han crecido—observó con detalle el abuelo— Mírate, Sakura; me recuerdas a tu madre cuando corría por éste mismo jardín.
— Las cosas que dices, papá—dijo Natsumi sin poder ocultar un leve rubor en su rostro.
— Pero no se queden afuera—señaló el abuelo— Pasemos y así nos ponemos al corriente.
— Hija mía—respondió el hombre mientras se levantaba de la mecedora—Mejo no podría encontrarme en este pueblo tan tranquilo.
— ¡Abuelito!—dijo la pequeña Sakura al bajarse del auto corriendo al encuentro con su abuelo.
— ¡Abuelo!—era Keita que se unía al abrazo familiar.
— Pero cuánto han crecido—observó con detalle el abuelo— Mírate, Sakura; me recuerdas a tu madre cuando corría por éste mismo jardín.
— Las cosas que dices, papá—dijo Natsumi sin poder ocultar un leve rubor en su rostro.
— Pero no se queden afuera—señaló el abuelo— Pasemos y así nos ponemos al corriente.
Natsumi, a sus treinta y seis años ya comenzaba a mostrar los signos de la madurez, su piel blanca aún se encontraba tersa, su cabello negro ya mostraba uno que otro cabello cano. Pero aun así conservaba mucho de su juventud.
Ya casi era hora de la cena y Natsumi se ofreció para preparar la comida y poniéndose el delantal se hizo cargo de la cocina. Se sentía muy a gusto al estar de nuevo en casa; mientras preparaba la cena observaba a los chicos conversar y jugar con su abuelo.
Hacía mucho tiempo que en esa mesa no se disfrutaba de una comida en familia. La cena preparada por Natsumi estuvo deliciosa y abundante, para el postre el abuelo les dio a Keita y Sakura una rebanada de pastel de chocolate que había preparado temprano.
Ya el sol había desaparecido detrás de las montañas de Kanto desde hace rato y la familia se encontraba en la acogedora sala conversando; así avanzó la noche hasta que llegó la hora de dormir. El abuelo acomodó a los chicos en la antigua habitación de Natsumi, quien no puedo evitar sentir algo de nostalgia al entrar; todo estaba tal cual como lo había dejado, el estante con su muñecas, los cuadros con las fotos familiares colgados en las paredes. Parecía como si el tiempo nunca hubiese transcurrido en esa habitación.
— Abuelo, aún no tenemos sueño—reclamó Keita.
— Si, abuelito. Queremos seguir jugando—replicó Sakura.
— Pero ya es tarde y deben descansar, niños—les ordenó Natsumi.
— ¿Y si nos cuentas una historia, abuelo?—propuso Keita
— ¡Si, abuelo! Una historia, pero que sea de princesas—decía contenta Sakura.
— De princesas no, eso es de niñas. Que sea de piratas—le reprochaba Keita.
— Tengo una idea mejor—intervino el abuelo— Si se meten a la cama les narraré una historia jamás contada.
— ¡Sí!—gritaron eufóricos los niños.
— Si, abuelito. Queremos seguir jugando—replicó Sakura.
— Pero ya es tarde y deben descansar, niños—les ordenó Natsumi.
— ¿Y si nos cuentas una historia, abuelo?—propuso Keita
— ¡Si, abuelo! Una historia, pero que sea de princesas—decía contenta Sakura.
— De princesas no, eso es de niñas. Que sea de piratas—le reprochaba Keita.
— Tengo una idea mejor—intervino el abuelo— Si se meten a la cama les narraré una historia jamás contada.
— ¡Sí!—gritaron eufóricos los niños.
Los niños corrieron a ponerse sus ropas para dormir y luego de lavarse los dientes se metieron a la cama, guardaron silencio para escuchar la historia. Natsumi sentada en una mecedora cercana también prestaba atención.[/FONT]







