Sueño de Campeones
Saludos, amigos de Centro Pokémon. Después de un buen tiempo de inactividad les vengo con un nuevo proyecto, el cual no se hubiese realizado a no ser por Ustedes; digo esto porque nace a raiz de los comentarios que dejaron en un One Shot titulado: "Pokémon: Torneo de Campeones" en los cuales decía que la trama era algo corta, que quedaron muchos espacios en blanco. Así que decidí reescribir la historia y armar un fic. Como siempre, esto es para Ustedes, espero que disfruten esta historia remasterizada. ¡Allí vamos!
Título: Pokémon: Sueños de Campeones.
Serie: Crónicas Pokémon — Libro V: Isshu
Fandom: Pokémon.
Género: Aventura/Acción
Clasificación: Para todas las edades.
Observaciones/Advertencias: La historia se desarrolla fuera de los acontecimientos ocurridos tanto en el manga y el anime. La trama principal gira en torno a un personaje original e incluye a personajes del manga.
Serie: Crónicas Pokémon — Libro V: Isshu
Fandom: Pokémon.
Género: Aventura/Acción
Clasificación: Para todas las edades.
Observaciones/Advertencias: La historia se desarrolla fuera de los acontecimientos ocurridos tanto en el manga y el anime. La trama principal gira en torno a un personaje original e incluye a personajes del manga.
Pokémon: Sueño de Campeones
Capítulo I: Sueños
Capítulo I: Sueños
Comienza a caer la noche sobre la región de Hoenn, y en el último piso de la torre Tatsuda en Ciudad Portual un joven observa con detenimiento las noticias financieras; la bolsa de Japón acaba de cerrar y las acciones de Tatsuda Corp. acaban de cerrar por cuadragésimo noveno día consecutivo en alza, generando varios cientos de miles de dólares de ganancia, nada más en el día de hoy.
Desde el pent-house de la torre se tiene una vista panorámica de trescientos sesenta grados que abarca desde la bahía hasta las montañas en el norte, gracias a sus ochenta y siete pisos; logrando que los atardeceres valgan cada centavo invertido en su construcción. La torre Tatsuda es el rascacielos más alto en toda la región de Hoenn.
El joven que disfruta de esta vista se llama Kenji Tatsuda, único dueño y fundador del consocio internacional Tatsuda Corp.; a sus veinticinco años ya posee una maestría en robótica y un doctorado en cibertrónica. Kenji es un joven alto de contextura delgada, su piel ha tomado un leve bronceado ‘tropical’ debido a los largos paseos que realiza cada tarde por las playas de Portual donde acude para despejar un poco las ideas; sus ojos tienen un matiz entre verde y amarillo oculto detrás de unos lentes de montura delgada, su cabello rebelde es negro como la noche más oscura con algunos reflejos azulados. Desde niño mostró ser un prodigio; nació y creció en Ciudad Malvalona, su padre trabajaba en la planta eléctrica de Malvalanova, de allí nació su pasión por la electrónica. A los quince años desarrolló un software que revolucionó el mundo de las telecomunicaciones. Después de la venta de esa patente no pasó mucho tiempo en que la universidad más grande y prestigiosa de Japón le ofreciera una beca completa y acceso a los beneficios que se le pueden permitir a un chico con su ingenio.
Continuó desarrollando software para diferentes aplicaciones y antes de cumplir los dieciocho años ya había ganado su primer millón de dólares. A pesar de todos sus logros en el mundo de la electrónica la verdadera pasión de Kenji son los Pokémon; como todo niño normal a temprana edad salió a recorrer el mundo acompañado de su Pokémon, llegando a participar en el campeonato de la Liga Hoenn sin grandes resultados.
A menudo se preguntaba si podría llegar algún día a reunir su pasión por los Pokémon con su afición a la electrónica; mientras trataba de responder esta interrogante logró hacerse de los derechos sobre un juego de mesa que se estaba haciendo popular entre pequeños y grandes: Pokémon Trading Card Game, conocido también como TCG; su popularidad se genera gracias a los niños que aún no tienen edad para tener su propio Pokémon y aquellos adultos que siempre soñaron ser un maestro Pokémon y no pudieron. Con sus habilidades llega a incluir muchas mejoras en el juego, como la creación de una mesa que reaccionaba ante las cartas generando fabulosos efectos que impactaban a los chicos en los torneos causando una experiencia alucinante.
Es en éste punto de la historia donde nace Tatsuda Corp., y “Spark” el Rotom, su fiel amigo y compañero se convierte en la imagen de la compañía. Kenji se asocia junto a otras empresas y en poco tiempo no se puede hablar de Pokémon sin mencionar a Tatsuda Corp.
Con el paso de los años la euforia de los Pokémon se convirtió en un fenómeno mundial y en uno de los negocios más lucrativos generando altas ganancias, se crearon un sinfín de franquicias, desde series animadas hasta videojuegos, todo lo que tu mente pudiera imaginar llevaba la marca de Pokémon. Esto no quiere decir que los entrenadores tendrían que pagar su derecho a participar en las ligas, o que los Pokémon se vendían como si fuese vulgares mascotas; nada de eso había cambiado, todo seguía igual que en el medio siglo pasado sólo que ahora un nuevo mundo giraba alrededor de estos monstruos de bolsillo.
Al cumplir los veinticinco ya se encontraba en la lista de los diez hombres más poderosos del mundo gracias a una empresa que generaba por año ochocientos millones de dólares en ganancia neta, sin contar los trescientos millones de dólares que percibe por las empresas asociadas, de las cuales es ahora dueño del 45% de las acciones de cada una de ellas.
Kenji nunca busco la fama, la fortuna ni la gloria; a pesar de reinar en una torre de acero y cristal, de tener todo aquello y más que una persona pudiese desear en su vida, eso no es lo que él quería en realidad. Sigue siendo el mismo chico que va a pescar los fines de semana con su padre, que viaja con toda su familia a comer las deliciosas Galletas Lava; el dinero nunca va a estar por encima de su amor por los Pokémon.
En el fondo sentía que lo tenía todo y a la vez nada; su adolescencia transcurrió entre historias anónimas de entrenadores de tierras lejanas que junto a sus fieles Pokémon salvaron al mundo en varias oportunidades de malvadas organizaciones. Necesitaba algo realmente grande que demostrara cuánto le importaban los Pokémon y todo lo que representan. Es entonces un día en que se encuentra en su oficina que le llega la inspiración; no pierde el tiempo en tomar el intercomunicador y hablar con su asistente.
Yakón es el más grande empresario de la región de Isshu, además es el líder del gimnasio de Ciudad Fayenza. Su rama principal es la explotación y refinamiento de petróleo, pero en los últimos años ha invertido en la industria hotelera y de espectáculos.
Desde el pent-house de la torre se tiene una vista panorámica de trescientos sesenta grados que abarca desde la bahía hasta las montañas en el norte, gracias a sus ochenta y siete pisos; logrando que los atardeceres valgan cada centavo invertido en su construcción. La torre Tatsuda es el rascacielos más alto en toda la región de Hoenn.
El joven que disfruta de esta vista se llama Kenji Tatsuda, único dueño y fundador del consocio internacional Tatsuda Corp.; a sus veinticinco años ya posee una maestría en robótica y un doctorado en cibertrónica. Kenji es un joven alto de contextura delgada, su piel ha tomado un leve bronceado ‘tropical’ debido a los largos paseos que realiza cada tarde por las playas de Portual donde acude para despejar un poco las ideas; sus ojos tienen un matiz entre verde y amarillo oculto detrás de unos lentes de montura delgada, su cabello rebelde es negro como la noche más oscura con algunos reflejos azulados. Desde niño mostró ser un prodigio; nació y creció en Ciudad Malvalona, su padre trabajaba en la planta eléctrica de Malvalanova, de allí nació su pasión por la electrónica. A los quince años desarrolló un software que revolucionó el mundo de las telecomunicaciones. Después de la venta de esa patente no pasó mucho tiempo en que la universidad más grande y prestigiosa de Japón le ofreciera una beca completa y acceso a los beneficios que se le pueden permitir a un chico con su ingenio.
Continuó desarrollando software para diferentes aplicaciones y antes de cumplir los dieciocho años ya había ganado su primer millón de dólares. A pesar de todos sus logros en el mundo de la electrónica la verdadera pasión de Kenji son los Pokémon; como todo niño normal a temprana edad salió a recorrer el mundo acompañado de su Pokémon, llegando a participar en el campeonato de la Liga Hoenn sin grandes resultados.
A menudo se preguntaba si podría llegar algún día a reunir su pasión por los Pokémon con su afición a la electrónica; mientras trataba de responder esta interrogante logró hacerse de los derechos sobre un juego de mesa que se estaba haciendo popular entre pequeños y grandes: Pokémon Trading Card Game, conocido también como TCG; su popularidad se genera gracias a los niños que aún no tienen edad para tener su propio Pokémon y aquellos adultos que siempre soñaron ser un maestro Pokémon y no pudieron. Con sus habilidades llega a incluir muchas mejoras en el juego, como la creación de una mesa que reaccionaba ante las cartas generando fabulosos efectos que impactaban a los chicos en los torneos causando una experiencia alucinante.
Es en éste punto de la historia donde nace Tatsuda Corp., y “Spark” el Rotom, su fiel amigo y compañero se convierte en la imagen de la compañía. Kenji se asocia junto a otras empresas y en poco tiempo no se puede hablar de Pokémon sin mencionar a Tatsuda Corp.
Con el paso de los años la euforia de los Pokémon se convirtió en un fenómeno mundial y en uno de los negocios más lucrativos generando altas ganancias, se crearon un sinfín de franquicias, desde series animadas hasta videojuegos, todo lo que tu mente pudiera imaginar llevaba la marca de Pokémon. Esto no quiere decir que los entrenadores tendrían que pagar su derecho a participar en las ligas, o que los Pokémon se vendían como si fuese vulgares mascotas; nada de eso había cambiado, todo seguía igual que en el medio siglo pasado sólo que ahora un nuevo mundo giraba alrededor de estos monstruos de bolsillo.
Al cumplir los veinticinco ya se encontraba en la lista de los diez hombres más poderosos del mundo gracias a una empresa que generaba por año ochocientos millones de dólares en ganancia neta, sin contar los trescientos millones de dólares que percibe por las empresas asociadas, de las cuales es ahora dueño del 45% de las acciones de cada una de ellas.
Kenji nunca busco la fama, la fortuna ni la gloria; a pesar de reinar en una torre de acero y cristal, de tener todo aquello y más que una persona pudiese desear en su vida, eso no es lo que él quería en realidad. Sigue siendo el mismo chico que va a pescar los fines de semana con su padre, que viaja con toda su familia a comer las deliciosas Galletas Lava; el dinero nunca va a estar por encima de su amor por los Pokémon.
En el fondo sentía que lo tenía todo y a la vez nada; su adolescencia transcurrió entre historias anónimas de entrenadores de tierras lejanas que junto a sus fieles Pokémon salvaron al mundo en varias oportunidades de malvadas organizaciones. Necesitaba algo realmente grande que demostrara cuánto le importaban los Pokémon y todo lo que representan. Es entonces un día en que se encuentra en su oficina que le llega la inspiración; no pierde el tiempo en tomar el intercomunicador y hablar con su asistente.
— Señorita, Hitomi.
— Dígame, señor Tatsuda—respondió una voz al otro lado del comunicador.
— Necesito que por favor me comunique con alguien en Isshu.
— ¿Con quién desea hablar?
— Con Yakón. Urgente—recalcó.
— Entendido, señor.
— Dígame, señor Tatsuda—respondió una voz al otro lado del comunicador.
— Necesito que por favor me comunique con alguien en Isshu.
— ¿Con quién desea hablar?
— Con Yakón. Urgente—recalcó.
— Entendido, señor.
— ¡Saludos mi querido Kenji! ¿cómo te va muchacho?—atendió una voz con acento texano al otro lado del teléfono.
Yakón es el más grande empresario de la región de Isshu, además es el líder del gimnasio de Ciudad Fayenza. Su rama principal es la explotación y refinamiento de petróleo, pero en los últimos años ha invertido en la industria hotelera y de espectáculos.
— Muy bien, Yakón. Y por lo que he oído a ti no te va nada mal.
— Eso no te lo puedo negar, muchacho—respondió mientras dejaba salir una sonora carcajada.
— Me parece bien, pero no es de eso de lo que quiero hablar—dijo Kenji con un tono muy serio.
— ¿Entonces de qué?
— Yakón—hizo una pausa— Iré directo al grano. Quiero comparte las instalaciones del Pokémon World Tournament.
— Verás—respondió el texano después de una larga pausa algo incómoda— Lo siento, pero no está en venta—y colgó.
— Eso no te lo puedo negar, muchacho—respondió mientras dejaba salir una sonora carcajada.
— Me parece bien, pero no es de eso de lo que quiero hablar—dijo Kenji con un tono muy serio.
— ¿Entonces de qué?
— Yakón—hizo una pausa— Iré directo al grano. Quiero comparte las instalaciones del Pokémon World Tournament.
— Verás—respondió el texano después de una larga pausa algo incómoda— Lo siento, pero no está en venta—y colgó.







Te lo voy comentando a medida que leo 



