Pasaron unos minutos luego de dichas aquellas palabras mientras que, desde el otro lado de aquella metálica puerta, el guardia se exalta escucha unos cuantos golpes en la puerta, a lo que se levanta de una pequeña silla de madera en la cual estaba sentado, para después abrir una rendija en la misma puerta para así poder ver quién era, a lo que sus ojos se abren por completo cuando estos se percataron de Harumi, la cual se había sacado la capucha para poder así dejarse ver, sorprendiendo el guardia.
Harumi no dijo nada… su asustada mirada junto con el temblar de sus labios era más que suficiente como para demostrar lo “indefensa” que se encontraba en tal situación, a lo que su miedo no hizo más que aumentar luego de escuchar claramente como la puerta comenzaba a abrirse bruscamente…
Ni siquiera hubo una presentación o saludo… el dinero que se le daría a aquel hombre por la captura de Harumi era tal, que la avaricia no hizo más que actuar en contra de su raciocinio, haciendo que el mismo actuara sin pensar y se abalanzara al instante hacia Harumi una vez la identificó, mientras que un rostro completamente imbuido en la codicia era el único que la chica observaba.
A la vez que su mejilla derecha era completamente deformada por mi puño luego de lanzarle un golpe, habiendo estado oculto apegado en la pared a un lado de la entrada.
No fue suficiente como para noquearlo… aquel sujeto de prominente estatura se tambaleó, levemente aturdido por lo sorpresivo del golpe, intentando recobrar la compostura ante el ataque, pero solo para después recibir dos sucesivas cachetadas a ambos lados de su cara, causando con ello que este perdiera el equilibrio…
No sin antes… volver a recibir otro golpe directo en su rostro.
Aquello fue lo último… la sorpresa, mezclada con la exactitud de los golpes, fueron suficientes como para dejar completamente inconsciente al guardia, siendo su cuerpo cayendo al suelo, lo que puso un fin a aquel álgido momento, a la par que Harumi había dado unos pasos hacia atrás, bastante asustada ante aquel breve momento.
—A veces no se basta solo con tener fuerza…—reconocí, dando la indirecta de la posibilidad de ganarle a una persona si es que se sabía ocupar la situación adecuada, a lo que Harumi solo miró hacia otro lado, un poco avergonzada luego de haber insinuado el que quizás no hubiera sido capaz de pelear contra el guardia—bueno… mejor vámonos, tenemos que encontrar ese libro— volví a decir a la vez que me cubría nuevamente el rostro con la manta, a lo que Harumi me siguió no sin antes cerrar la puerta luego de que volviera a entrar al guardia y dejarlo sentado en su silla—no creo que este inconsciente por mucho tiempo, tenemos que apresurarnos—dije a lo que Harumi asintió.
Pasado aquello, un largo y angosto pasillo se nos presentó, con características simples, paredes de cemento y suelo y techo de madera, caminamos por unos cuantos minutos, hasta que finalmente dimos con la enorme biblioteca, en la cual, más de alguna persona se encontraba en el interior.
—Sígueme—me susurró Harumi al instante, a lo que asiento sin rechistar a las órdenes de la chica.
Harumi me condujo por otra serie de laberintos dentro de esa biblioteca, esquivando cualquier contacto con las demás personas, escondiéndonos entre los estantes de libros. Caminamos unos minutos, cuando Harumi se detiene finalmente delante de un estante bastante viejo y agrietado, a lo que la chica comenzó a buscar un libro en específico, suspirando aliviada pasados varios segundos de silencio luego de que esta finalmente lo encontrara, yendo al instante hacia mí con el libro en mano.
Tenía la tapa bastante deteriorada… lo único que se podía leer era la palabra "Aura" escrita sobre él. Lo escondí debajo de mi manta, ya sabiendo que no nos quedaría mucho tiempo en aquel lugar, poniendo mi fe en Harumi en que aquel libro nos serviría. A lo que ambos empezamos a marchar hacia la salida rápidamente, a lo que, cuando llegamos nuevamente a donde aún reposaba el guardia, me extraño cuando Harumi se detiene antes de salir, a la par que se le quedaba mirando por unos segundos.
—¿No crees que cuando despierte alertará de que anduvimos por aquí?—preguntó preocupada la chica.
—No te preocupes—dije extrañándola—no creo que se acuerde de mucho, aunque… si lo hace… nosotros ya estaremos lejos de acá—reconocí, a lo que Harumi simplemente me asiente, aún con la misma preocupación reflejada en su mirada, para después salir conmigo de aquel lugar.
Luego de cerrar aquella puerta y comenzar a alejarnos de la misma, no tardé mucho en preguntarle a Harumi si es que le molestaba el que fuéramos al pequeño mercado de la parte baja de la ciudad, extrañándola levemente en el momento en el que se lo pregunté, solamente para asentir luego de unos segundos, agradeciéndole en respuesta.
Tardamos unos minutos en llegar, no pasando mucho cuando finalmente veo una de las cosas que estaba buscando, a lo que fui directo a la tienda donde lo vi y lo compré con parte de mis ahorros que había juntado durante aquellos meses; era un mediano bolso de cuero que, además de andarlo buscando para comprar hacía bastante tiempo, me vino de lujo para llevar el libro que sacamos de la biblioteca. Lo compré y me lo colgué al hombro, guardando el libro en él.
—¿Eso es lo último que querías ver?—pregunto Harumi a mi lado.
—Aún falta otra cosa…—respondí ahora observando a nuestro alrededor, intentando encontrar la tienda donde podrían vender “aquello”.
—¿Qué?—preguntó ya más curiosa la chica.
—Una manta de dos plazas— reconocí finalmente, exaltando casi al instante a Harumi.
—¡¿Eh?!—dijo sorprendida y un poco fastidiada—¿Y por qué piensas gastar el dinero en eso si ya tenemos mantas suficientes en la casa? —preguntó con sus brazos cruzados y malhumorada, sin entender la necesidad del comprar.
—Solo tenemos mantas de una plaza, y creo que cuando lleguemos habrán dos personajes que no van a querer dormir separados—dije mirando con una ceja levantada haciéndole entender a Harumi que me refería a Takeru y Hanako, a lo que ella sonrió sonrojada luego de entender la situación.
—Creo que tienes razón… —dijo alegre Harumi, a la vez que comenzaba a taparse la boca por las risitas que mandaba al volver a alegrarse por su amiga, por finalmente ser la pareja de Takeru.
Seguimos caminando por el mercado, a lo que no tardamos mucho en encontrar una tienda en donde vendían varias mantas de distintos tamaños, aunque eso sí no me alcanzaba con mis ahorros, pero Harumi me prestó un poco del dinero que había ganado ella con Hina, ya que tampoco podía negar el que también quería comprarles aquella manta a su amiga y a Takeru.
Una vez que Harumi me prestó el dinero suficiente para comprar, me quedé en la tienda buscando la manta adecuada, a la vez que la chica comenzaba a divagar con la mirada aquel sector del mercado, a lo que una pequeña tienda de flores que estaba atrás de donde estaba la tienda de mantas llamó completamente su atención a lo que, sin poder resistirse a la belleza de aquellas plantas, fue a contemplarlas un instante, separándose de mi lado con ello.
Pasaron unos minutos, mientras que yo comenzaba a tener unos cuantos problemas en elegir la manta adecuada ya que varias estaban levemente dañadas, por lo que intentaba escoger la mejor. Mientras el tiempo pasaba, Harumi estaba aún más hipnotizada al color y forma de las flores y rozas las cuales se hallaban en gran cantidad dentro de varios recipientes puestos sobre una larga mesa bajo un toldo donde un hombre de baja estatura y avanzada edad era el dueño.
Harumi simplemente se agachaba levemente para estar más cerca y poder oler el aroma de las flores, mientras que el anciano a su lado, al ver que la chica no mostraba interés por comprarlas de momento, comenzó a atender a otras personas que de igual manera se encontraban a algunos pasos de la chica.
Todo fue en silencio… Harumi ni siquiera pudo llamar la atención de alguna manera una vez que sintió el fuerte punzón en su espalda baja, a la vez que una mano rápidamente comenzaba a tapar su boca, irguiéndola al instante
Siendo un hombre de rostro cubierto… el único que se encontraba a sus espaldas.
—Si dices alguna palabra, ya sabes lo que sucederá, preciosa…—dijo con un tono depravado el hombre a las espaldas de Harumi, a lo que esta simplemente alcanza a abrir sus ojos por el miedo ante lo que iría a ocurrir, intentando posar su mirada hacia el vendedor de las flores… implorando de cualquier manera el que este se fijara en la chica y pidiera auxilio.
A lo que el alivió en la chica llegó al máximo en el momento en el que dicho vendedor la ve…
Para después derrumbarse completamente cuando el mismo simplemente se hace el desentendido e incluso llama nuevamente la atención de las otras personas que se encontraban a su alrededor, las cuales ignoraron por completo a Harumi… a la par que esta era llevaba con brusquedad y silencio hacia un cercano callejón.
—¡Gracias por la manta!—dije alegre al vendedor una vez que finalmente había encontrado la mejor manta posible para Takeru y Hanako, a lo que la persona que las vendía se despide de igual manera por lo que, luego de separarme de la tienda, empecé a mirar a mis alrededores para buscar a Harumi luego de darme cuenta de que esta ya no estaba a mi lado, sin resultado.
Me empecé a preocupar… no la podía encontrar entre toda la gente que había en el mercado, y no podía llamarla, porque su nombre la delataría. La impaciencia y preocupación me abordaba cada vez más rápido, a la par que lentamente comenzaba a imaginarme lo peor; que la hubieran capturado o algo por el estilo. No sabía qué hacer, incluso intenté ubicarla mediante el aura, pero era inútil… habían demasiadas personas y cualquier rastro de aura que hubiera de ella, la borraban la de los otros.
Tarde o temprano me di cuenta que alterándome no conseguiría nada… por lo que comencé a pensar, intentando calmarme; cuando vi las flores… pensé que podría haberse interesado en ellas, a lo que al instante me dirigí hacia las mismas por si el vendedor la hubiese visto.
—Señor, ¿Vio pasar a una chica de cabello café y de ojos verdes por aquí?—pregunté repentinamente, sin siquiera presentarme al hombre, el cual al instante posó su mirada sobre la mía, simplemente para después negar repetidas veces, comenzando a ignorarme y para después atender a otras personas a mi lado…
A la par que… por primera vez… sentía la mentira existente en el aura de otro.
—¡Dime!—grité enfurecido una vez que alcé mis manos bruscamente hacia el anciano a la par que empezaba a tirar de su camisa, a lo que el anciano, después de terminar completamente aterrado por mi reacción, levantó temblorosamente una mano, para después apuntar hacia un callejón cercano. No lo pensé dos veces, solté al anciano con una brusquedad lo suficiente como para botarlo y para después salir corriendo hacia aquel callejón, no sin antes notar como varias personas soltaban sus respectivos insultos hacia mi persona luego de la “inexplicable” razón del por qué había tratado de tal manera a un hombre mayor, pero ignorándolos completamente… no tardando mucho en adentrarme finalmente en aquel callejón.
Cuando Harumi fue capturada por ese misterioso hombre, el muy degenerado empezó a amarrarla por manos y piernas una vez alejados de cualquier mirada indeseada en aquel callejón, para después comenzar a sacarle la ropa, dejándola completamente desnuda, a su merced…
Resultaba que, por informantes, los hombres que trabajaban para el padre de Harumi lograron saber que ella y yo habíamos entrado a la ciudad, por lo que enviaron a varias personas a capturarnos para luego entregarnos.
Claro, entregarnos… pero no especificaban en qué condiciones nos podían entregar.
Aquel hombre no mostraba una gota de moral o piedad… lentamente empezaba a tocar a Harumi, a la vez que comenzaba a acercar su boca hacia el cuello de la misma para después morderla y lamerla, no tardando mucho en finalmente poner su mano izquierda sobre el seno de la chica. Harumi, aún amordazada, solo lloraba a la vez que gemía por la pena y la impotencia, deseando poder gritar mi nombre con la esperanza de que escuchara. El degenerado de a poco iba bajando su mano libre, deslizándola sin piedad por el vientre de Harumi.
La chica se rendía… aquel acto tan profano iba a ocurrir, mientras que las lágrimas recorriendo por sus mejillas solo eran una mera forma de representar el dolor que la mujer experimentaba en aquel momento.
La mano estuvo a pocos centímetros de llegar hasta la zona en la que todos están pensando… sin embargo, incluso Harumi se extraña cuando dicha mano se detuvo de un momento a otro, a la vez que de la nada el mismo empezaba a alejar su lengua del cuello de la chica al igual que separaba levemente su otra mano de su seno.
Harumi abrió los ojos, aún llenos de lágrimas, solamente para posarlos sobre una oscura silueta encontradas a las espaldas de aquel hombre… a la vez que esta se encontraba rodeada por una manta de aura completamente oscura, mientras agarraba la mano del violador que aún estaba a pocos centímetros de tocar la zona íntima de Harumi.
—Sabes…— el sádico y oscuro tono de mi voz comenzó a emerger, mientras quebraba la mano del hombre el cual se encontraba completamente paralizado por el dolor —creo que eres la primera persona en hacerme enojar…—dije a la par que lo levantaba con un solo brazo, para después arrojarlo hacia el suelo a mis espaldas, aún sujetando su brazo, quebrándoselo por completo a su vez debido a no habérselo soltado, a lo que el hombre solo deja escapar un grito el cual fue opacado por el mismo bullicio del mercado.
Aquel hombre, mientras lo tuviese sujetado de esa manera, sabía que se quedaría quieto con el simple supuesto del dolor que le debía estar causando… a lo que saqué un cuchillo que este traía en su pantalón, para después cortar las cuerdas que estaban sujetando las muñecas y pies de Harumi, sacándole además la tela de la boca.
La chica no dijo nada… solo estaba paralizada, a la par que el miedo y la impotencia solo se veía reflejada en su vacía mirada que apuntaba con horror hacia el hombre que aún se encontraba a mis espaldas.
—Tsch…—bufé enfadado, a la vez que colocaba mi manta encima de Harumi, a la par que me acercaba a su oreja—cierra los ojos, y tapate los oídos—le dije en susurros, más como orden que como petición; no quería que Harumi viera ni escuchara lo que tenía pensado hacer con el hombre, a lo que solo volví a tomar el cuchillo una vez que Harumi había hecho lo que le pedí, para después girarme y ponerme de pie, tirando la mano del hombre mientras que este aún estaba recostado en el suelo, a la par que este solo comenzaba a reír una vez que posé mi sádica mirada sobre el mismo…
—Sé quién eres, Ryo…—dijo el hombre, sin hacer cambiar mi actitud sombría—me ordenaron capturarlos, aunque fallé; sé que los otros no lo harán— reconoció entre leves carcajadas.
No pasó ni un segundo luego de que el hombre dijera aquellas palabras, a lo que mi mano agarrando su cuello, a la par que lo levantaba y lo colocaba bruscamente en contra de la pared lo toma por sorpresa, asustándolo levemente.
—¿Qué “otros”…?—pregunté, mientras que el hombre no daba señales de responder, viéndose en su temerosa y prepotente mirada, a lo que después de eso simplemente comencé a levantar mi pie derecho y lo puse contra su brazo izquierdo, a la par que empezaba a acercar el cuchillo lentamente hacia su mano.
—¿C-Crees que lograras intimidarme con eso?—dijo el hombre intentando reírse, completamente confiado…
Para después mandar un grito agonizante en el momento en el que le corté su pulgar luego de que yo escuchara dichas palabras.
—Escúchame…—le decía al hombre aún con una seria actitud, a la vez que éste me miraba con lágrimas en los ojos, totalmente aterrado e hiperventilado—por cada respuesta que tú no quieras darme ¡Te cortaré otro dedo!—dije gritando al final—y si te niegas cinco veces… bueno, después seguirá la mano y así—dije, riendo sádicamente.
—Ahora, ¿Qué amigos?, y… ¿A quienes quieren capturar?—pregunté nuevamente al hombre que, cuando parecía que no iba a contestar, nuevamente empecé a acercarme ahora a su dedo índice, causando que el mismo se alarmara casi al instante.
—¡Espera! ¡Espera!—gritaba el hombre con lágrimas en sus ojos, deteniéndome en consecuencia —no sé cómo se llaman, pero sí sé que saben todo sobre ti; saben que la hija de ese tipo está contigo junto con la Lopunny y el Lucario. Aprovecharon éste momento en que se separaron para ir a buscar a los pokémon y ya están de camino, lo más probable es que lleguen mañana en la mañana a tu asqueroso pueblo—declaró el degenerado, aún sin cambiar mi actitud sombría.
—Ya veo… —medité luego de unos segundos de silencio, mientras aun sujetaba al hombre.
—¡Oye!—me volvió a gritar—¡Ya te dije todo lo que sabía! ¡Déjame ir!—me suplicó en gritos, mientras aún salían lágrimas de sus ojos por el dolor de haber perdido su pulgar.
En aquel momento nuevamente volvía a girarme hacia Harumi, la cual aún se tapaba los oídos y mantenía sus ojos cerrados… a la vez que las lágrimas no paraban de salir de los mismos.
Fue entonces ahí… cuando la poca ira que se había desvanecido en mí, fue devuelta con el triple de intensidad.
—¿De verdad?…—lo miré con una mirada que irradiaba muerte, a la par que sonreía—¡¿Por qué debería?! — pregunté completamente enfurecido, comenzando a enterrar lentamente el cuchillo en la muñeca izquierda del hombre… escuchando cada grito de dolor que el degenerado emitía.
—No sé a cuántas mujeres les habrás hecho esto… pero cometiste un grave error al meterte con Harumi…—reconocí mientras seguía enterrando el cuchillo cortando por completo su mano.
—Eso fue por tocarle el seno…— dije nuevamente, mientras que el hombre, apenas consiente, me miraba horrorizado —bueno… creo que ya sabes que la siguiente no va a ser tan… "placentera" ¡Cierto!—dije gritando al final, mientras de un golpe corté el primer dedo de la mano derecha.
—Te burlaste de mi pueblo—corté otro dedo.
—Amenazaste a Harumi —corté otro dedo con más furia.
—La amordazaste—otro más…
—Le quitaste su ropa—corté el último dedo de su mano.
Y… como si quisiera aún un mayor sufrir a aquel hombre con el simple hecho de agregar más segundos de espera ante lo obvio, mi ira llega a su punto máximo…
—¡Intentaste violarla!—grité enfurecido finalmente, para después cortar por completo la mano.
El degenerado quedó tirado en el suelo, ya inconsciente de todo, luego de arrebatarle sus dos manos; me agaché, solamente para después atar un fuerte torniquete en ambos brazos.
No quería que el desgraciado muriera, incluso si con atarle aquellos torniquetes no asegurase que el mismo se desangrase hasta morir… al menos le daría una pequeña posibilidad para hacerlo y así poder continuar con su horrible existencia sin sus manos a lo que, ya una vez hecho aquello, simplemente vuelvo a tomar el cuchillo, para después abrir la camisa del hombre y comenzar a escribir a cortadas en su estómago, sin que éste lo notara ya que estaba inconsciente.
"INTENTÓ VIOLAR A TU HIJA"… escribí en mayúsculas, subrayando la palabra "intentó".
Esperaba con ansias de que le llegara el mensaje… al imbécil que había contratado a esa persona para buscar a Harumi.
Los minutos pasaron… el hombre lentamente comenzaba a abrir sus ojos, totalmente pálido, por la sangre que había perdido antes de haberle puesto los torniquetes, a lo que su débil mirada se posó sobré mí, a la vez que me agachaba para después estar a pocos centímetros de su rostro, con la mirada seria y sádica aún reflejada en él.
—Sabes que aún falta una parte de tu cuerpo que tocó a Harumi… ¿Cierto?—dije a lo que el hombre casi al instante cerró su boca con todas las fuerzas que apenas le quedaban, sabiendo que me refería a la lengua; sin embargo no le sirvió de nada pasado el momento en el que le mandé un golpe con mi puño en su boca de tal magnitud y aquella peculiar fuerza, que terminó rompiéndole su mandíbula; tomé su lengua con mis dedos… para después cortarla sin una sola gota de piedad, arrojándola hacia donde estaban las manos y los dedos cercenados
El Hombre, después de mandar un grito mesclado con llantos, se desmayó nuevamente… luego de aquello saqué una botella de agua de mi bolso, y con ella lavarme la sangre de mis manos. Ya una vez limpio, me levanté y vi a Harumi, la cual aún se encontraba a como la había dejado… tomé sus muñecas suavemente, asustándola un poco, pero relajándose levemente luego de detectar que era yo el que la tocaba, a lo que me acerco lentamente a su oreja, para después comenzar a susurrarle:
—No abras los ojos…— le dije en susurros… a lo que ella simplemente asintió.
La tomé en brazos junto con su ropa, me aseguré de taparla bien y me marché de ahí con bastante velocidad. Sabía que Takeru estaba en peligro y tenía que volver pronto al pueblo.
Anochecía… me encontraba en las afueras de la ciudad con Harumi en brazos, y seguí caminando un poco más para que nadie la viera, la dejé suavemente en el suelo, solamente para ver que estaba completamente petrificada, tiritando por el frio de aquella helada noche…
Ni siquiera daba indicios de moverse o al menos ponerse un poco de ropa… el miedo aún la controlaba… y en aquellos momento lo único que podía hacer era apretar aún con más furia mis puños, a la par que deseaba causarle aún más dolor a aquel hombre que había intentado violarla.
Luego de darme cuenta de que ella no se movería, no tardé mucho en empezar a vestirla sin ninguna gota de vergüenza… ya habían pasado demasiadas cosas como para sentir aquello, o cualquier otro sentimiento que no fuese la misma ira...
No tardé mucho en ponerle su ropa, y ya una vez hecho ello tomé todas las cosas y la subí a mis espaldas, acto el cual ella no puso objeción… para después empezar a correr a una gran velocidad hacia el pueblo.
Solo deseando el poder llegar a tiempo.
Mis piernas no se cansaban, hubo un momento en el camino en que me preguntaba qué era lo que había ocurrido conmigo, todo ese odio, esa sed de venganza, no eran propios de mí… pero no me arrepentía de nada, en ese momento aún estaba cegado por el mismo odio.
Empezaba a amanecer, estábamos a unos minutos de llegar al pueblo, mientras seguía corriendo a una gran velocidad. Empiezo a concentrarme para intentar localizar el aura de Takeru, pero me alivio de encontrarlo aún a salvo en la casa, junto con la de Hanako; sin embargo, mi tranquilidad no duro mucho… ya que de repente puedo ver al aura de Takeru levantándose yendo a abrir la puerta, al parecer y por lo que sentía esperaba abrirme la puerta a mí, pero yo sabía que eso era imposible… intenté ver el aura de las personas que estaban detrás de la puerta, pero por una extraña razón no veía a nadie. Empecé a alarmarme ante lo obvio, únicamente para aumentar lo más posible mi velocidad, a la vez que más ira abordaba mi corazón.
—"Takeru… por favor resiste"—pensé enfurecido.
"Devuelta en la casa donde estaban Hanako y Takeru en el momento en que éste último abrió la puerta"
Takeru estaba sin palabras, la fuerza del brazo que lo sujetaba no era tanta, pero por una extraña razón sentía que empezaba a perder sus fuerzas rápidamente, a lo que sin pensarlo y con todas las fuerzas que apenas le quedaban, levantó su pie dándole una débil patada al brazo que lo retenía, que fue lo suficientemente fuerte como para que lo soltara. Takeru dio un salto hacia atrás protegiendo instintivamente a Hanako, la cual se había despertado por la conmoción mientras aún estaba tapada por las sabanas.
—Vaya…—decía una de las tres personas que entraban a la casa, que al parecer estaban cubiertas en su totalidad por una especie de armadura negra y delgada—quien diría que la Lopunny abriría las piernas en la primera oportunidad…— declaró jactancioso aquella voz masculina.
Esas palabras… Takeru explotó en ira a lo último que dijo el hombre, a lo que se abalanzó hacia el mismo con una increíble velocidad, para después darle una patada directa a su cuello, aún más fuerte que la que le había dado al Machoke en el incidente del mercado…
Solo para ver como su negra pata se posó sobre el cuello hombre, el cual ni siquiera se movió un centímetro luego de recibir el ataque.
—Dios…—dijo el mismo hombre—nos estas poniendo las cosas muy fáciles, Lucario—reconoció nuevamente a la par que tomaba la pierna de Takeru al instante en el que su pie chocó con su cuello, a lo que nuevamente Takeru sintió cómo sus energía se iban, pero ahora de una manera mucho más brusca… a la vez que el hombre lo arrojaba hacia el suelo, aún sujetándolo… mientras que Takeru no podía hacer absolutamente nada ante la debilidad que lo abordaba.
—Ya tenemos al Lucario—dijo otro hombre—ahora la Lopunny — decretó.
—Esperen…—una femenina voz ahora se hacía presente… llamando la atención de Takeru y Hanako por lo siniestra de la misma—me temo que eso no será posible…— declaró, extrañando a los hombres que la acompañaban.
—¿Eh?—se extrañaron los otros dos hombres, a la vez que estos se giraban hacia la mujer—¿y por qué?—preguntó el que estaba sujetando a Takeru.
—Por un razón el jefe quería al Lucario…—dijo la mujer a la vez que se giraba hacia sus compañeros—la Lopunny era meramente un capricho que había pedido el otro tipo junto con su hija; no tenía ningún problema en entregárselas, pero…—dijo la mujer mirando a la Lopunny que aún estaba tapada en las sabanas, un poco avergonzada y asustada—no podemos permitirnos que exista otro ser con el aura de este Lucario —sentenció a la vez que sacaba un cuchillo de su cinturón, para después comenzar a acercarse a Hanako sin titubear.
Takeru, apenas consciente, miró la escena totalmente aterrado y, a pesar de no tener energías, alzó su mano hacia la humana que se dirigía a Hanako, para después empezar formar una débil esfera aural con la misma, llamando al instante la atención de los dos hombres junto con la mujer, los cuales lo observaban levemente impresionados.
—Vaya…—dijo el hombre que sostenía a Takeru—aún es capaz de liberar aura a pesar de que lo estoy tocando…—sentenció un poco asombrado, para luego simplemente posar sobre Takeru sus dos manos fuertemente en su espalda, a lo que la esfera aural empezó a disminuir de tamaño, hasta finalmente desaparecer, haciendo que Takeru comenzara a sospechar lo que ocurría…
Sus trajes bloqueaban su aura.
Takeru no podía hacer nada, solo veía la horrenda escena que se formaría a continuación, a la vez que la impotencia de no poder proteger de nuevo a Hanako lo abordaba sin piedad…
Se hizo un silencio… Takeru no sintió nada, ni siquiera era capaz de sentir el aura a su alrededor al estar siendo tocado por la armadura de aquel hombre; la mujer comenzaba a agacharse… para después intentar sujetar a la Lopunny la cual de igual manera intentó atacar a la mujer, sin resultados luego de pasar exactamente lo mismo a como fue con Takeru… terminando completamente apresada y debilitada por la mujer, la cual tras aquello solo levantó su cuchillo… para después empezar a bajarlo con fuerza hacia la Lopunny.
Takeru no despegó su vista de Hanako, pensando que su vista aterrada sería lo último que vería de ella, a la vez que las lágrimas empezaban a emerger lentamente de sus ojos rojos.
Todo se volvió negro a partir de entonces… el sonido de la puerta explotando se escuchó, a lo que una entidad hace su aparición a la par que la misma se movía a una velocidad aún más rápida que la de Takeru para después, con una sola patada, sacar a volar a la mujer que estuvo a pocos centímetros de matar a Hanako, chocando con los otros dos hombres, pero la fuerza fue tal que también los arrastró con ella, sacándolos a todos de la casa.
Takeru no pudo ver nada, solo pudo identificar quien había dado el golpe cuando aquel ser se quedó quieto…
Solo para verme a mí, envestido por un aura negra.
El Lucario estaba petrificado, nunca había sentido ese odio en mí; empezó a sudar a la par que se sentaba y arrastraba hacia atrás instintivamente, asustado.
—Takeru…— mi voz nuevamente volvía a hacerse presente, con una actitud parecida a cuando ataqué al hombre que tocó a Harumi—Protege a Hanako y Harumi—ordené fríamente, para después comenzar a caminar en dirección hacia donde estaban las personas que había sacado de la casa, pasando por el lado de Takeru que aún estaba petrificado por mi presencia, él cual aún tenía dudas de “quién” era el que había llegado...
Ese no era yo.
Caminé a paso lento hacia donde estaban las tres personas, de las cuales solo la mujer empezó a levantarse, adolorida por el golpe que recibió, mientras que los dos hombres estaban completamente noqueados luego de que sus cabezas impactaran contra el suelo en su caída.
—¿Co-Como es posible…?—Empezaba a hablar para sí misma entre quejidos la mujer— no deberían ser capaz de golpearnos con estos trajes…—quería seguir hablando… sin embargo sus palabras se ahogan en el momento en el mi mano la sostiene del cuello, comenzando a ahorcarla a la par que la levantaba del suelo.
—Tsch…—bufó la chica, intentando formular palabras—"quizás por la rapidez del golpe mi traje no pudiera bloquear su aura, pero ahora que tiene un contacto directo…"—pensaba la mujer, sin embargo, su pensamiento fue interrumpido por completo por un golpe en su estómago, haciendo que botara saliva por el mismo, a la par que lentamente comenzaba a acercarme hacia su oreja.
—¿Crees… que me importa?—dije en un susurro sorprendiéndola, ya que había respondido sus propios pensamientos.
Volví a dejar a la mujer en el suelo, aún con todas mis energías, a la vez que comenzaba a rodear su cuello y mentón ahora con mis dos manos, dejando claras mis intenciones de rompérselo…
—Todos ustedes… se metieron con mi familia… —dije con una mezcla entre tristeza y sed de sangre—Ahora les tocará cargar con las consecuencias… —declaré, empezando a torcer mi brazo, haciendo que la mujer simplemente cerrara con brusquedad sus ojos, esperando con miedo a morir de aquella manera.
Solo para hacerse el silencio… en el momento en el que una pata negra envestida con un aura clara me golpeó de lleno en la cabeza, arrojándome a varios metros del lugar, noqueándome por completo.
Takeru sabía que esos tipos merecían el castigo, pero no permitiría el que yo siguiera en ese estado, cegado por el odio. La mujer, sin poder soportar el golpe del estómago por mucho más tiempo, cayó al suelo inconsciente junto con los otros hombres luego de que Takeru finalmente apareciera.
Mi amigo no sabía que era lo que estaba ocurriendo, ni siquiera sabía porque yo tenía esa actitud tan sádica y fría, pero sí sabía lo que tenía que hacer… a lo que sujetó y amarró con mucha fuerza a las personas que estaban inconscientes y también a mí, entró a Harumi a la casa que al parecer aún estaba despierta e inmóvil afuera, del otro lado de la misma, para después dejarla junto con Hanako, y arrodillarse al lado de ellas con la intención de esperar alguna palabra por parte de Harumi.
Hanako no tardó mucho en sentir los obvios sentimientos de la chica, a lo solo e instintivamente la abrazó, haciendo que Harumi abriera un poco sus ojos en respuesta al pelaje de su amiga y comenzara a llorar desesperadamente luego de ello, abrazándola con todas sus fuerzas a la vez que escondía su vista en su pelaje.
Takeru sabía que lo mejor era dejarlas a solas en aquel momento, confiaba en que Hanako podría ayudar a Harumi. Se marchó, tomó a los tres sinvergüenzas con las cuerdas y volvió a hacerles otro nudo, para evitar que se escaparan cuando despertasen, para después arrojarlos a un lado de la casa.
Luego de ello volvió a la casa y sacó un vaso con agua, para después caminar hacia mí, que aún estaba en el suelo atado, para después agacharse y arrojar toda el agua a mi cara para que así despertara…
—¿Eh…?—dije un poco adolorido a la vez que comenzaba a abrir lentamente mis ojos, a lo que comienzo a observar a mi alrededor y noto que estaba al lado de mi casa con Takeru al lado—¡¿Eh?!—volví a decir ahora en voz alta, completamente boquiabierto—¡¿Dónde está ese desgraciado degenerado?!—dije completamente enojado, pero sin el aura sádica que me rodeaba en aquella ocasión, a la vez que intentaba liberarme de las cuerdas, sin resultado.
—Ya veo…—dijo Takeru, entendiendo el por qué Harumi estaba en ese estado, pero se extrañaba al no escuchar nada más por parte de mí, como si hubiera olvidado todo a partir de ese punto—creo que mi patada hizo que olvidaras lo que ocurrió— supuso el Lucario seriamente.
Sin embargo… no pasaron muchos segundos, a lo que de un instante a otro comencé mis ojos se abrieron completamente, cuando de la nada todos los recuerdos empezaban a aparecer otra vez en mi mente a lo que Takeru, como su aura estaba unida a la mía, también los comenzaba a ver.
—¿E-Esto es?…—dije temblorosamente, a la par que el miedo y la preocupación me abordaba—No…—dije totalmente horrorizado por las cosas que había cometido, a lo que Takeru se alejó un poco de mí, con la misma expresión en su rostro, completamente extrañado e incluso asustado hacia mi persona luego de nunca haber sabido que dentro de mí se encontraba una persona tan sádica.
Takeru, pasados unos segundos de duda, negó varias veces con la cabeza, sabía que yo no era así… debía haber una explicación para todo esto.
—¡R-Ryo!—gritó Takeru aún asustado, a lo que yo levanté la mirada con lágrimas en mis ojos, sabiendo todas las atrocidades que había cometido y estuve a punto de cometer—¡¿Dónde está el libro…?!—preguntó serio y fuerte, a lo que yo solo miré mi bolso como respuesta; Takeru al instante luego de ello lo tomó y se dirigió nuevamente a la casa, dejándome solo en mis recuerdos.
Harumi seguía abrazada de Hanako para aquel entonces, a lo que estas se giran hacia Takeru cuando lo escucharon entrar, mientras que Harumi ahora se encontraba un poco mejor a como estaba antes.
—H-Hola Takeru—dijo Harumi, exaltándose levemente cuando Takeru, sin decir una sola palabra, solo fue hacia ella para después darle un abrazo triste en el acto, a la vez que Harumi se extrañaba levemente al recibir tal afecto por parte del Lucario, pero aceptándolo de igual manera.
—Lamento todo lo que ocurrió…—reconoció Takeru en un susurro, totalmente arrepentido de lo que le había pasado a Harumi en la ciudad.
—Al menos Ryo pudo detenerlo antes de que…—empezaba ahora a decir Harumi, sin intenciones de seguir diciendo aquellas palabras, quedándose en silencio solamente para seguir posando su mejilla en el pelaje del pokémon, el cual comenzó a separarse de la misma luego de unos segundos.
—Harumi…—comenzó a hablar nuevamente Takeru preocupado, a la vez que se separaba de la chica—Sé que Ryo te protegió, pero una vez que vio lo que estaba haciendo ese hombre contigo, dejó de ser el Ryo que conocíamos… tú no viste lo que le hizo a ese hombre; independiente si aquello era lo que se merecía o no, actuó totalmente fuera de sí— afirmó Takeru, a lo que Harumi lo miraba extrañada sin saber a lo que se refería.
—Creo que lo mejor es que él te lo cuente a su tiempo, pero ahora…—dijo Takeru, mostrando el libro—necesito tu ayuda para ver qué sucede con el aura de Ryo—pidió, preocupado por mí—creo que eso es el principal causante de todo lo que acaba de ocurrir ahora— reconoció angustiado el pokémon.
Harumi, ya más calmada, empezó a hojear el libro… era increíble, dentro de él estaba toda la información referente al aura de los pokémon, pero luego de pasar algunas páginas, la cara de asombro de Harumi cambió por una de completo horror… ya que dentro de ese libro habían imágenes de experimentos que se realizaron con pokémon, de los cuales, de igual manera algunos eran Riolu… incluso algunas lágrimas volvieron a emerger de los ojos de la chica tras el horror de aquellas imágenes, mientras que Takeru solo apretaba sus dientes por la misma furia e impotencia, solamente para después correr las páginas a propósito, para que ninguno siguiera viendo aquellas horribles imágenes.
—Aquí hay algo—reconoció Harumi luego de pasar varios minutos buscando por las páginas de aquel libro, ya habiendo superado lo visto en las antes mencionadas imágenes.
—Dime…—pidió Takeru, un poco impaciente.
—Al parecer…—empezó a hablar Harumi luego de entender lo escrito en aquel libro—desde hace tiempo se había intentado traspasar el aura de un pokémon a un humano; se pensaba que así, el portador de esta nueva aura se vería beneficiado con las habilidades del pokémon, e incluso quizás sería capaz de obtener nuevas habilidades—explicaba la chica.
—Estas personas soñaban con poseer el poder de un pokémon—decía concentrada Harumi, a la par que miraba los dibujos y las expectativas que estaban escritas en aquel papel—así que pensaron conseguirlo a través del aura de uno de ellos, aunque se hicieron incontables experimentos para traspasar el aura de un pokémon a un humano, pero ninguno de los pacientes sobrevivía, fallecían a los primeros minutos después de que esta nueva aura estuviera en su interior, ya que este mismo los rechazaba, y el cuerpo comenzaba a morir— describía los resultados de aquellos experimentos, a lo que nuevamente se concentraba en el texto.
—Los científicos comprobaron que el aura no era solamente energía, también era un conducto de emociones y pensamientos, por lo que no era tan fácil el traspasarlos de un cuerpo a otro—decía aún concentrada Harumi—aquí dice que hubieron casos de personas que fueron capases de apegarse al aura del pokémon, pero al cabo de unos días estos eran abordados por la locura, y al final acababan destruyéndose a sí mismos, al parecer nunca pudieron controlar esa aura que provenía de otro pokémon…—dijo ahora Harumi con un poco de tristeza, porque sabía que eso mismo me estaba pasando en aquel momento, y que si no descubrían la forma de solucionarlo, moriría al igual que los pacientes descritos en aquel libro.
—Ya veo…— empezó a hablar Takeru luego de pasados varios segundos de silencio tras haber comprendido finalmente qué era lo que realmente me ocurría, a la par que se levantaba, extrañando a Harumi—el libro está mal… no era la locura lo que los abordaba, era la ira del pokémon que estaban utilizando…—Reconoció finalmente el Lucario—esta vez no fue lo mismo pero… aun así, mi ira y odio hacia los humanos que me torturaron paso al aura de Ryo, y se juntó con el mismo dolor que de por si tenía antes de que apareciera mi aura— comenzaba a comprender mi situación Takeru.
—Supongo… que inconscientemente mi ira se intensifica en el aura de Ryo al haber un desequilibrio, lo que produce en él esa aura oscura cuando su odio emerge por situaciones como las que pasaron hoy—dijo Takeru a la vez que apretaba su puño, molesto por lo que me ocurría.
—Entonces… ¿Qué sugieres hacer?—preguntó dudosa Harumi, la cual aún no sabía cómo poder salvarme.
—Traer el equilibrio…—dijo Takeru con decisión, a lo que después se marchó de la casa, comenzando a caminar hacia mí…