Rampardos y su hija lapras.

—¿Padre como era mama? —Dijo la pequeña lapritas nadando en el lago mientras un rampardos la vigilaba.
—Justo como tu, lapras.
—¡Pero tu eres muy parecido a mi!¡Además tengo tu ataque! —Expreso con queja.
—¿Te cuento como conocí a tu madre? —Dijo acercándose a la orilla para que la pequeña también lo hiciera.
Esta se acerco con rapidez salpicando agua.
—¡Cuidado! —Grito el padre alejándose de golpe.
—Lo siento papa. —Expreso apenada dándose cuenta de lo que había echo.
—A los tipo roca el agua no nos mola, ¿De acuerdo pequeña?
—¡Si papi! —Dijo girando sobre si misma alegremente pero teniendo cuidado de salpicar agua.
—Entonces papi, ¿la historia?
—Si, escucha atentamente, Cuando papi era un cranidos…—La pequeña interrumpió.
—¿Entonces papi no fue siempre papi?
—Papi fue siempre papi pero existe algo llamado evolución.
—¿Yo evolucionare?¿¡papi!?
—No, pero crecerás.
—¡Jo! Quería evolucionar como papi—Expreso apenada.
—¿Seguimos la historia?
—¡Seguimos la historia! —Repitió animada girando sobre si misma.
—Al principio cuando papi era un cranidos era un fósil, como una roca, entonces papi fue revivido pero al parecer fallo algo y me desecharon, aunque dentro de esa caja pude completar el tiempo que debería y al final salí yo, antes de desecharme podía escuchar a esos humanos, son horribles pequeña, no confíes en ninguno.
Entonces salí de esa gran caja llena de roca y huesos rotos y despojos de carne teniendo cuidado de que no me vieran, y así escape.
—¡Que genial, papi! ¿Pero no iba sobre mami? —Dijo confundida la pequeña lapras.
—Si, pero tendré que contar todo desde el principio.
Entonces sobreviví varios días en un bosque comiendo bayas, aunque habían muchos pokemons no se me acercaban, y un día llegue a una playa, había cerca varios arbustos de bayas así que me quede viviendo allí un pequeño tiempo, aunque intente probar el agua, ¡puaaf! No me gustaba, entonces se acerco una manada de lapras.
—¿La manada de mami?
—Si, la manada de mami.
Entonces había una lapras pequeña un poco mas mayor que tu, y la maldita disfrutaba de dispararme rayo hielo.
—¡Papa! ¡mala palabra!
—Lo siento hija.
—¿Entonces que hacías?
—Se lo devolvía con un poder oculto, al final acabamos siendo compañeros de juegos.

En ese entonces se me ocurría llevarle ramilletes de bayas, aunque ella no las aceptaba, me decía, ¡Yo como otra cosa!, Entonces me las tenia que comer yo, aunque ella me acompañaba al lado comiendo algas.
Pero luego descubrimos que me podía poner en su lomo, eso fue cuando ella creció un poco mas, entonces yo me subía a su lomo y ella me llevaba, nos divertíamos mucho pero a veces era difícil por que odiaba el agua, pero a ella le encantaba, como a ti, por lo que aunque tuviera cuidado al final me acababa salpicando y eso me enfurecía, por eso a veces me iba solo, pero cuando volvía ya estábamos de nuevo bien.
Otro día, se le ocurrió usar rayo hielo en el agua para que yo anduviera, pero se quebró a los pocos pasos y tuve que volver lo mas rápido que tuve, pero mientras yo le decía, ¡por poco me matas!, ella reía y reía, nuestra diferencia de tipos era la verdad un problema, pero nada que no pudiéramos resolver.
Pero entonces un día llego la despedida, su manada viajaría a otro lugar, pero tu madre se negaba, y entonces decidimos no separarnos, en ese entonces yo ya le llevaba flores, gracias a que no las podía ver desde el mar.
Al final nos fuimos los 2 a buscar un lugar donde vivir y descubrí que podía permanecer un ratito fuera del agua, aprovechamos ese ratito y al final ella puso un huevo azul.
El sitio era este, pero no había cueva, y el rio que se adentra en la cueva tampoco, lo descubrimos por que decidimos ir por un rio que tenia bastante vegetación, entonces pensamos en hacer una cueva.
Pero un día yo estaba en la cueva, era temprano y tu madre dormía, el huevo yacía abajo suya, unos humanos vinieron, malditos humanos, que me arrebataron a mi amada, cuando pude darme cuenta se estaban yendo, corrí lo que pude, te saque del agua aun mojándome y corrí hacia la cueva, ellos me descubrieron pero entonces le di un cabezazo a la cueva, cerrándola por completo, al tiempo, decidí entonces que si hubiera sido mas fuerte la hubiera salvado, pero y si me perdías a mi y te quedaba sola? Era mi mayor duda.
Entonces decidí trabajar en la cueva, y mientras cavaba el futuro rio a cabezazos evolucione, entonces tuve que agrandar la cueva pero todo es por tenerte segura.
—Jolín papi que trabajazo te tuviste que dar. —Dijo bostezando.
—¿Nos vamos a dormir? —La pequeña no contesto pero se empezó a desplazar hasta la cueva, por el rio que la adentraba, pero antes de que se adentrara mas el rampardos, este golpeo con su cabeza levemente el principio, tapiándola como cada noche hacia, y luego ambos se desplazaron al interior.




... me pregunto que pasará luego (?). El Rampardos crea un odio hacia los humanos uhhh se prendió eso?¿. Es que tampoco hay mucha historia que comentar, más allá de recuerdos. Un comienzo lento. Espero seguir leyendo. 








