Desquiciada libertad
Cita de ~Yorman
Saludos comunidad de Centro Pokémon !!!
Es un honor para mi anunciarles que esta obra ha sido reconocida como:

¡ Felicitaciones !
Es un honor para mi anunciarles que esta obra ha sido reconocida como:
~ FIC DEL MES — MARZO'17 ~

¡ Felicitaciones !
Holo everybody!!!! Vengo con una historia que vengo pensando hace unos meses. Cabe destacar que la idea original fue de @xpoke y le pedí permiso para desarrollarla hace bastante tiempo, me refiero a un fic colectivo sobre zombis y estudiantes encerrados en una academia que sufrían un sin fin de consecuencias relacionadas. Bueno, para aquel fic colectivo creé un personaje que me gustó demasiado que sólo me lo imaginaba en ese contexto y no quería dejarlo morir en el olvido, así que le pedí permiso para usar la idea y le cambié algunas cosas para llevar mejor lo que tenía en mente.
La historia la tengo pensada para 16 capítulos por el momento y está dirigida para un público tolerante que entienda que es sólo ficción. Espero con ansias sus apreciaciones, críticas y opiniones.
PD: no sé si se habrán dado cuenta de que tengo otro fic aquí publicado (La Historia de Jack Evans), lo seguiré publicando, por si es que alguien aún lo lee.
Capítulos
Spoiler
Capítulo 1: Cuando la vida se torna sombríamente emocionante
Capítulo 2: Así obtienes tu primer pokémon...infectado
Capítulo 3: Resultados aterradores pero favorables
Capítulo 4: Observando la situación
Capítulo 5: Horror en el patio principal
Capítulo 6: Una coartada perfecta
Capítulo 7: Una agradable desdicha
Capítulo 8: Salida a terreno
Capítulo 9: Los Laboratorios de BioGen
Capítulo 10: Llegan los héroes
Capítulo 11: Cuando la mente se quiebra
Capítulo 12: Hay que darlo todo para lograr tus objetivos, sobre todo fingir
Capítulo 13: ¿Quién está acorralado?
Capítulo 14: Mi libertad no termina cuando empieza la del otro, sólo se extiende
Capítulo 15: Explicaciones
Capítulo 16: Las vueltas de la vida
Capítulo 2: Así obtienes tu primer pokémon...infectado
Capítulo 3: Resultados aterradores pero favorables
Capítulo 4: Observando la situación
Capítulo 5: Horror en el patio principal
Capítulo 6: Una coartada perfecta
Capítulo 7: Una agradable desdicha
Capítulo 8: Salida a terreno
Capítulo 9: Los Laboratorios de BioGen
Capítulo 10: Llegan los héroes
Capítulo 11: Cuando la mente se quiebra
Capítulo 12: Hay que darlo todo para lograr tus objetivos, sobre todo fingir
Capítulo 13: ¿Quién está acorralado?
Capítulo 14: Mi libertad no termina cuando empieza la del otro, sólo se extiende
Capítulo 15: Explicaciones
Capítulo 16: Las vueltas de la vida
Capítulo 1: Cuando la vida se torna sombríamente emocionante
Spoiler
El sol pegaba fuerte sobre las cabezas de los estudiantes que se movían de un lado a otro por el patio junto a sus pokémon, ocupados en los preparativos para el próximo aniversario de la prestigiosa Universidad de Kanto, ubicada en Ciudad Azulona. Las altas estructuras de concreto y hormigón ubicadas en diferentes lugares del campus proyectaban un poco de sombra, pero el astro estaba en el punto más alto, llegando a casi todos los rincones.
Un chico de cabello rubio oscuro se encontraba cómodamente sentado en una silla en uno de los pocos lugares con sombra, mientras otros sudaban esforzándose por dejar todo listo para el día siguiente, él gozaba de un delicioso jugo de naranja en caja. Una chica de mirada seria se acercó a él, lo había estado observando desde hace un buen rato.
—¡Victor! ¡¿Por qué demonios no ayudas en algo?! —lo increpó con bastante indignación— ¿Por qué demonios tienes mala disposición para todo?
—¿Por qué demonios pones cara de ingenua para todo? —preguntó haciendo énfasis en la palabra “demonios”, mientras miraba hacia unos chicos que acababan de caerse llevando una caja de vasos de vidrio. Se limitó a sonreír y tomó un poco de jugo.
—¿A qué te refieres? —le preguntó de vuelta, con cara de no saber nada, como Victor lo había planteado en su pregunta.
—Sé que te metes con los profesores para pasar tus asignaturas, o con algunas profesoras —aseveró mirándola con sus profundos ojos marrones, la chica quedó helada, no sabía que alguien conocía sus andanzas—. Y eres encargada de la organización de este estúpido aniversario porque le hiciste algunos favores de dudosa reputación al presidente del centro de alumnos —volvió a beber un poco de juego, ya se le estaba acabando. La chica sólo lo miró, con odio y vergüenza al mismo tiempo—. Pero no te preocupes, yo no divulgaré nada, seguro que otro lo hará. ¿En qué quieres que ayude, Anna? —preguntó para volver al tema original.
—Po-podrías ayudar a pintar los lienzos —balbuceó totalmente sonrojada, una gota de sudor le corría por la cara.
—Estoy con ropa negra, no me voy a poner bajo el sol —terminó de beber el jugo y tiró la caja a un basurero cercano—. Si quieres que ayude, dame algo fácil que pueda hacer…—miró hacia todos lados hasta que vio una mesa pequeña, pero a su altura— en esta mesa de aquí —la acercó hacia él usando su pie derecho.
La chica se alejó humillada e intranquila, alguien sabía sus secretos, pero desconocía si realmente alguien más estaba enterado de aquello. Victor acomodó sus pies sobre la mesa y se dedicó a disfrutar del sufrimiento de los que se esforzaban en hacer los preparativos, pero que no les resultaban. Los creía imbéciles por desperdiciar su intelecto en algo tan básico, si es que tenían uno.
Las horas pasaron y el sol se ponía en el horizonte. Todos descansaban en el salón habilitado para hacer las manualidades necesarias para la celebración. Victor estaba sentado al costado de la puerta del fondo, terminando de muy mala gana un muñeco de color negro y sumamente mal zurcido. Habían prendido el televisor para entretenerse un rato y esperar la cobertura de un evento que venían anunciando hace mucho tiempo. Unos científicos de una organización privada habían desarrollado una supuesta cura para una enfermedad degenerativa que atacaba principalmente a los humanos, sin embargo, la polémica no estaba ajena a esto, puesto que aquella vacuna sería puesta a prueba en algunos pokémon con dicha enfermedad.
Los estudiantes hablaban, debatiendo sobre el tema y dando a conocer sus opiniones, todo muy mezclado a la política e intereses económicos detrás de todo. Como en muchas universidades, a veces era complicado mantener una postura neutral. No obstante, había alguien que no mantenía mayor atención sobre las acaloradas discusiones.
Victor sólo veía cómo discutían y luchaban por poner sus argumentos como si fuesen los únicos válidos. Él no creía que ellos estuviesen a su altura, eran simples personas que sólo se dedicaban a regañar y reclamar, en vez de sólo actuar. Después de todo, al discutir das a conocer tu perspectiva y con ello tu manera de pensar, en consecuencia, te vuelves, de cierta manera, predecible y otros pueden usarte como se les dé la gana, sin que lo sepas. Esa era su visión.
De repente, comenzó la transmisión en vivo, tenían dos imágenes. Una era de un laboratorio en las oficinas centrales de BioGen, la organización responsable de la supuesta cura, en la cual mostraron a seis especies diferentes con la enfermedad. La otra era de las afueras del edificio, una protesta se llevaba a cabo, una enorme multitud con pancartas y gritos.
La imagen del laboratorio pasó a ocupar la pantalla completa para mostrar con más detalle el momento de la inyección a las criaturas. Había un encargado para cada pokémon, mientras un séptimo investigador explicaba el procedimiento al periodista. Las criaturas comenzaron a chillar y gritar de dolor, el hombre que explicaba se puso algo nervioso con aquel bullicio. Los comentarios en el salón no se hicieron esperar.
El chico de carácter antipático nuevamente observó cómo sus, según él, inferiores y no tan inteligentes compañeros, iniciaban un nuevo debate. Algunos apuntaban que aquel acto era inhumano y otros lo justificaban con la excusa de ser un avance para la ciencia y el bienestar de futuras generaciones.
Todos callaron cuando los pokémon comenzaron a atacar a los asistentes con sus garras o picos, o con alguna mordida. Uno de los pokémon volador quebró el vidrio y salió hacia la multitud. Las dos imágenes mostraban hechos inquietantes que no pasarían desapercibidos para nadie. Todos en el salón estaban atentos a lo que veían.
La cámara del laboratorio mostró a las personas mordidas y picoteadas actuando de manera extraña, gritaban de manera aterradora y se retorcían en el suelo. Uno de ellos se abalanzó contra el periodista y, junto a la cámara, cayeron al suelo. Los estudiantes, atónitos, observaron cómo el periodista gritaba y era mordido por aquel científico de mirada perdida, el cual le arrancó la oreja. La señal se perdió.
El ambiente en el salón era como si fuese el de un funeral. No sólo por la incertidumbre generada por lo que acababan de observar, sino que también por el hecho de que aquella institución quedaba en la misma ciudad en la que se encontraban. Sea lo que sea que haya sucedido, no tardaría en llegar a ellos.
Un chico de cabello corto y piel morena se paró de su asiento y comenzó a hablar. Era el presidente del centro de alumnos
—Creo que ante lo sucedido, es importante que permanezcamos juntos —propuso con firmeza, aunque no pudo ocultar el temor—. Intentemos llamar a nuestros familiares, pero quedémonos aquí —una chica comenzó a llorar. Victor se limitó a observar el comportamiento de sus compañeros. Se preparaba para gozar de la situación.
—Pero debemos prepararnos para lo que sea que esté sucediendo, hay que organizarse —propuso Anna.
—¿Y cómo pretendes hacerlo, Anna? —dijo una chica de cabello moreno y baja estatura, empleando un tono bastante molesto— ¿Acostándote con todos los profesores que puedas para que te defiendan de esos zombis?
Todos quedaron mudos, las chicas se miraban a los ojos. Anna quedó muda por unos segundos, su temor se había cumplido. Sin embargo, aquella muchacha de nombre Alice, siempre había tenido envidia de su popularidad y Anna aprovechó eso para desmentirla. Victor miraba fascinado aquella escena, sólo le faltaba algo para comer.
—¡Siempre me has tenido envidia, es tanta que inventas cosas! —se defendió— ¿Quieres una batalla ahora? —sacó una pokéball para amenazarla.
—¡Ya basta! —intervino Michael, un chico de cabello oscuro, conocido por todos por ser el líder de las animadoras del equipo de baloncesto, algunos lo molestaban por eso— Ponen aún más nerviosa a Mary —la chica que había empezado a llorar hace un rato lo hacía ahora aún más fuerte.
—Con peleas no llegaremos a ninguna parte —continuó Alex, el que se había parado a hablar en primer lugar.
El chico de cabello rubio los observó discutir y proponer planes de emergencia, los más conspiradores planteaban un apocalipsis zombi, eso sólo causaba el terror. Se limitaban a estar encerrados y sentirse en peligro. Victor veía en aquel suceso una oportunidad, la libertad en su mayor expresión. Cuántas cosas de dudosa moral se podrían hacer en aquellas circunstancias, era lo más cercano a un libre albedrío de verdad y no habría nadie que lo detuviera. El chico se paró en silencio y salió por la puerta a su costado, ya no tenía ganas de ver las peleas, serían las mismas todo el rato. Ya era hora de comenzar a actuar. No deseaba perder ni un solo instante.
Avanzó por los pasillos pensando en todas esas posibilidades, tendría que hacer investigaciones y luego jugar con lo que descubriera. Sería espectacular. Se estaba aproximando a la entrada de la universidad, el guardia lo observó de lejos y le habló.
—Deberíamos permanecer dentro de la universidad…
—Hipnosis —una esfera negra con enormes ojos y envuelta en un gas púrpura apareció frente al hombre y lo durmió con la mirada —. Gracias, Gastly —la criatura desapareció.
Victor metió al guardia dormido a la oficina de éste y trajinó el lugar, para su sorpresa, encontró un arma de fuego. Vio que algunos chicos del salón se acercaban a donde estaba así que guardó el revolver en su chaqueta. Alex comandaba el grupo, como líder autodesignado, supuso Victor. También estaba Anna.
—¿Por qué saliste así? —interrogó Alex, como si fuese el encargado de liderar la resistencia, pensó el chico.
—¿Qué te importa? —contestó sonriendo.
—¡No me hagas enfadar, Winsor! ¿A menos que quieras una batalla? Estoy listo para patearte el trasero —Victor sólo se limitó a mirarlo con cara de cansado, le fastidiaba aquella situación—. No permitiré que salgas de la universidad —indicó con más compostura ante la nula reacción del joven—, debemos permanecer juntos.
—No pretendo irme —explicó—. No por ahora, tengo cosas que hacer aquí —sonrió.
Victor se retiró de la presencia de aquel grupo y se adentró en las profundidades de la universidad, por pasillos que pronto serían dominados por la oscuridad de la noche, donde él pretendía reinar. Pensando en el primer paso que daría, recitó unas palabras.
—Necesito capturar un pokémon infectado. Para fines pedagógicos, claro —sonriendo se perdió en la oscuridad. Tenía mucho por hacer…y por jugar.









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