Los dos pueden llegar a gustarme, pero normalmente las adaptaciones de libros no suelen estar bien logradas. Creo que es porque ocurre una de las siguientes cosas:
- La adaptación es tan fiel que simplemente no se «tradujo» bien a la pantalla grande. Una buena adaptación debe tomar en cuenta que los recursos que un libro emplea para suscitar la imaginación del lector, no son los mismos que empleará una película para hacerlo. En un libro, divagar los pensamientos del personaje en la narración (stream-of-consciousness) puede resultar iluminador acerca de su mundo interior, en cambio las películas deben hacer más uso del lenguaje corporal… Hay más ambigüedad. Deben trabajarse bien.
- La adaptación resulta tan diferente que mejor hubiesen hecho una película original. Ahora mismo no se me ocurre nada en el mundo de las películas, sin embargo, del lado de las series de televisión está Lucifer, «basada» en el epónimo cómic. Nunca he leído el paquín estadounidense en cuestión —que está escrito por Neil Gaiman, por cierto, así que le tengo mucha curiosidad—, que de lo que he leído en blogs y eso las tramas no son ni remotamente parecidas. Lucifer per se es una excelente serie que recomiendo muchísimo, mas estoy segura que a los fanes del paquín les hubiese gustado ver una adaptación más fiel.
Por supuesto, están las aberraciones que no deberían existir que combinan 1. y 2., como
El Hobbit, de NewLine Cinema —por conflictos creativos y demás, eximo a Peter Jackson de culpa—.
Debido a que las adaptaciones no suelen ser muy buenas, las tiendo a evitar y prefiero los libros originales. Sin embargo, hay adaptaciones y hay adaptaciones.
Invasión, llamada en inglés de la misma forma que la novela de Heinlein en la que está basada —
Starship Troopers— es una adaptación que
conserva los temas del libro y la narrativa del libro, pero el tono es completamente diferente. El libro es una crítica seca al militarismo y la película es una sátira cómica. El problema radicaba en los sucesos del libro, peus con las palabras se pueden transmitir tantas cosas… Per evidentemente el director y co-guionista Paul Verhoeven sintió que, visualmente, presentaba un tono más comédico. También se hacen concesiones en pos de la modernidad, como la película de
El curioso caso de Benjamin Button, que se desarrolla en los tiempos anteriores al huracán Katrina, y la historia corta original de F. Scott Fitzgerald, que se desarrolla a la vuelta del siglo veinte.
En igualdad de condiciones, creo qu no preferiría ni una sobre la otra y me daría igua el orden. Pero en este mundo rpefiero ver la película primero —pirata, por supuesto— para no decepcionarme por leer el libro primero. A menos que haya empezado como fan de algún libro o serie de libros.