“Pueden suceder muchas cosas malas y me arrepentiré que sucedan, pero de lo que nunca me arrepentiré… será de ser yo misma.” –Kimi Katsunami.
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Suspirarás exasperada porque no encuentras nada sobre X, sí, suspirarás porque hay algo desconocido que se escapa de tu alcance. ¿Miedo? Quizá sientas eso, en realidad no lo sabes. Kimi Katsunami, eres una persona muy débil, lo sabes bien, no eres mala en la cultivación, pero en comparación a los mounstros que existen en el mundo tú no eres nada, al menos no ahora mismo.
—Hmm hmm —interesada asentirás por cada nueva información, no notarás los destellos que salen de tus ojos mientras posees una intensa cara de hambre por más conocimiento.
“Así que… partí… partí… partícula de Dios ¿Será eso?” pensarás mientras te encuentras leyendo un libro ancestral sobre “ciencia”
Habías decidido investigar sobre la Materia Pura, sin embargo en libros modernos no hay nada escrito, aun con las influencias de tu clan tu no habías encontrado nada referente a ello. “Era de esperarse, si alguien más tuviera esto sería una leyenda”
Leyendas, la mayoría de ellas fueron originadas del clan Xiao, son humanos que han llegado a la mítica etapa de Integración, puede que incluso más allá al grado de ser un Inmortal. “¿Habrá algo más fuerte que un inmortal?” Esa idea te da un brillo excepcional en los ojos, cualquier cosa diferente te atrae como un Yanma es atraído por la luz.
Leerás más y más, en verdad este libro es corto, incluso podría no considerarse libro ancestral ya que está escrito con pluma en lugar de la técnica de la “imprenta” que antes era popular.
—Esta letra apesta —frunces el ceño al ver que horribles garabatos escribió la persona que haya sido dueño de este libro de hojas blancas con cuadros guía para escribir. —Es como si no le importara siquiera algo tan importante ¡Argh! —extiendes los brazos y piernas mientras sigues sentada.
Un suspiro nuevamente sale de tu boca, no hay manera, antes habías leído sobre las partículas y entendías… algo de ellas, muchos de los cultivadores de hoy en día solo buscan sobre la filosofía personal en lugar de querer explicar el porqué de las cosas.
Hojas tras hojas revueltas entre la mesa no te permiten poner tu propia mente en orden, más y más información te confunde. Tras mucho seguir revolviéndote entre tantas cosas que no son útiles encuentras una hoja casi destruida y amarillenta con un olor a moho.
— ¿Qué… es esto? —al ver el pedazo de papel que apenas se puede considerar una hoja te atraes instintivamente a éste.
Lo tomas con mucho cuidado, teniendo bastantes años de antigüedad es un milagro que haya sido conservado ese pedazo de hoja, parece que es algo que antes llamaban… “periódico”, lo lees detenidamente y el contenido te deja estática.
El papel tiene escrito sobre una investigación de utilizar fetos de humanos para regenerar el tejido de personas con problemas físicos y enfermedades, al ser células limpias se pueden imitar fácilmente a las células de los tejidos humanos así regenerándolos. Te das cuenta que no dice específicamente como es que todo esto funciona pero su estudio ha sido revolucionario a la medicina.
Tras terminar de leer sientes un poco de repugnancia, utilizar a los no natos… es una idea horrible, pero también el artículo habla como podría incluso salvar vidas por lo que tienes un poco de sentimientos encontrados. Tratando de olvidar ese dilema ya que es un tema del pasado lo que más te interesa es sobre los efectos que tienen las células de los fetos, es demasiado similar a lo que hace la Materia Pura con las heridas, ideas de cómo puede ser un conjunto de células en blanco que toman forma como el cuerpo lo necesite para curarse llegan a tu mente.
—Esto… es… increíble —dices en susurros con los ojos brillando con más intensidad, agradecida con que pudieras encontrar este artículo que es una pista importante para comprender lo que has recibido. —Pero si… si mi cuerpo ahora puede generar esta Materia Pura ¿significa que soy inmortal?, al menos no moriré por vejez ¿no?
Esa pregunta pesa dentro de ti, darte cuenta que tienes un ciclo de vida ilimitado que es lo que todos buscan, incluso la gente se embarca a ser un Bonder por la promesa de la inmortalidad. Sí, se dice que el máximo nivel que un Bonder puede llegar a ser es la inmortalidad, el grado Inmortal después de la integración es el más anhelado aunque muchos lo tiene en cuenta como un mito la gente con poder e influencia creen en que se puede llegar a la inmortalidad.
¿Qué persona normal no le teme a la muerte? ¿Qué noble no le teme a lo que no está en su control? Preguntas de ese estilo vienen a tu mente tras llegar a este punto con las pocas pistas que tienes. Sin darte cuenta escuchas un sorprendido “Oh” con la misma de voz de X, "¿se habrá dado cuenta que descubrí algo?" piensas.
Las dudas siguen pero tras pensarlo un poco sacudes la cabeza, al parecer te has enfrascado mucho en ello y estás escuchando cosas. Un vacío surge en tu estómago poco a poco mientras te das cuenta que ya el sol se está poniendo, habías pasado todo el día sin comer por andar investigando en la biblioteca de tu familia.
La extensa cantidad de libros, papeles y piedras de jade se hallan en los estantes ya polvorientos, ahora mismo no puedes leer las piedras de jade por que necesita Qi para acceder a su contenido, pero pronto será el día que tendrás acceso a tal comodidad.
Frotas tus ojos color violeta y bostezas, a pesar de tener un cuerpo más energético buscar desde la mañana te dejó muy cansada. Tu cabello color avellana está muy despeinado, normalmente te lo arreglas por que tus hermanas no te dejan ni desayunar sin que te vayas a peinar, pero esta vez como saliste desde más temprano evadiste el poder de sus infernales garras.
El mismo color violeta de tus ojos pinta las puntas de tu cabello y unos mechones del mismo color se posan como un rizo antes de terminar, este peinado, para tu frustración, es uno que tu padre decidió que todas usarían y ellas obedientemente lo aceptan, no se ve mal sin embargo… no te gusta que todas usen el mismo. Los lentes que usas diariamente no te sirven, tras el doloroso “bautismo” de la Materia Pura ahora tienes una visión perfecta, te gusta eso porque ahora tienes un motivo por el cual no usar los lentes como tus mellizas.
Tu chaqueta azul, que te costó bastante dinero de tu padre, y una camisa blanca a botones son tu manera de desafiar como visten femeninamente tus hermanas, eso de usar ropa idéntica que tiene el mismo color de sus ojos respectivamente te da miedo, parecen solo clones. Unos pantalones cómodos negros, unas calcetas azules y unos tenis morados son lo que más te gusta utilizar.
Lamentablemente solo puedes utilizar tu ropa que te gusta dentro de la casa, cuando es fuera tu padre no permite más que el “uniforme” de tus hermanas…
Un suspiro ligeramente melancólico escapa nuevamente, no sabes cuantas veces suspiras al día por tu situación, la impotencia se refleja en tus ojos por tan estricta vida que llevas, no es como si fueras la única de tus hermanas que lleve la vida de esa manera, solo tú no puedes aceptarla.
— ¿Estaré mal por sentirme tan atrapada? —dices mientras te levantas abrazando un libro de ciencia, te habías picado con el tema.
A veces verlas tan felices y no dudar de las ordenes de tu padre te da miedo, pero no miedo de cómo se comportan, miedo de ser alguien rara. ¿Por qué no ves las cosas igual?
Ciertamente en ocasiones ves con desprecio pero esas niñas inocentemente no sea dan cuenta, dentro de ti existe una culpa que no controlas al menospreciarlas por ser tan sonrientes y obedientes.
También el impulso de obedecer las palabras de tu padre y cuando estás en eventos una sonrisa se queda completamente plasmada en tú cara sin que puedas controlarlo, es algo simplemente no te lo puedes explicar; sin embargo cuando piensas sobre ello te da un fuerte dolor de cabeza hasta que buscas distraerte leyendo o haciendo otra actividad.
Los elegantes pero sombríos pasillos, de piedra gris son recorridos con rapidez por ti. El hambre que sientes no es normal. “Al parecer ahora necesito comer mucho para resuplir la Materia Pura” piensas, la idea de que luego pueda ser sustituido el comer por absorber Qi como es en niveles altos de un Bonder surge en tu mente pero ¿Cuándo sería eso?
Continúas caminando con la cabeza agachada pensando más sobre el futuro, antes de hoy eras una chica que, con el entrenamiento designado por tu padre, había llegado al impresionante grado de Cuerpo rango 5 junto a tus hermanas, sin embargo no parecía algo estable y en ocasiones alguna de ustedes se enfermaba sin motivo aparente pero con ayuda de un Alquimista de la familia no llegaba a mucho más.
Las 4 han sido entrenadas para ser Curanderas, es diferente a los Alquimistas que crean píldoras y pociones, los Curanderos con el Qi tratan de imitar los ataques como son Pulso Cura para poder salvar vidas. Es muy importante que los Curanderos tengan una alta cultivación que entre más fuerte sea el cuerpo de la persona más difícil y tardado es tratarla.
El mismo Qi en el cuerpo impide el flujo de Qi extranjero por lo que curar una persona es doloroso para ella, para los Pokémon es diferente porque su cuerpo naturalmente acepta ese tipo de Qi regenerativo sobre todo si se tiene un contrato. Muchas de las guerras humano-Pokémon han sido perdidas por el estoicismo de estos por tener una forma de mantenerse con vida más fácil. Las 4 tienen muy inculcado en su mente dirigirse al Dao de la Curación, pero ahora mismo no puedes sentir esa necesidad lo cual es extraño para ti, antes te morías por ese Dao sin embargo no existe ni una pizca de ese sentimiento dentro de ti.
Buscando un motivo en particular por el que ya no te interese el Dao te distraes de tu camino y terminas chocando con una persona haciendo que caigas hacia atrás sentada.
— Ay —exclamas cerrando un ojo inconscientemente pensando que dolería la caída pero apenas la sientes. — ¿Por qué estabas parado allí en medio? —te quejas porque bien pudo verte visto venir la persona, aunque tu tampoco estabas viendo.
— ¡Kimi! —se tira encima una chica idéntica a ti pero con mechones ojos de color rojo. —No te encontrábamos en ninguna parte para peinarte y nos tenías a todas muertas de la preocupación ¡¿Cómo es qué nuestra hermanita había salido sin peinarse?! Nos decíamos constantemente en el desayuno, pero como no fuiste ni a la cena empezamos a preocuparnos de que te había pasado algo malo y… —tú hermana continua hablando con voz chillona y una velocidad de miedo mientras te aplasta abrazándote en el suelo.
—Espacio… personal —dices difícilmente entre que te aplasta y abruma con tantas palabras.
—… ay, ay, ay, hermanita no sabes que susto nos has dado —dice mirándote a los ojos con un rastro de lágrimas y los lentes empañados.
—Yo, bueno… perdón tuve que hacer algo desde temprano y… —al ver la cara de preocupación de tu hermana te empiezas a sentir culpable por evadirlas todo el día, como mellizas son muy apegadas desde pequeñas a pesar que pases tiempo en los libros mientras ellas no.
— ¿Ah? ¿Por qué no llevas tus lentes? —pregunta la chica de ojos rojos ahora con una expresión de curiosidad como si ya no estuviera nada preocupada, claro aun teniendo un rastro de lágrimas. — ¡No me digas que los perdiste y los has estado buscando todo el día!, ya decíamos todas que eras algo diferente además de un poco torpe pero no encontrarlos en todo el día.
—Mary… —susurras apretando los puños aun bajo ella.
—…que no eres nada femenina y que te enfrascas en esos raros libros… —continua su plática de una persona tu hermana.
—Mary —alzas un poco el tono de voz fastidiada.
—…pero mira que perder tus lentes con lo que todas los necesitamos, mira que no es normal si siempre los llevas puestos ¿quién en su sano juicio los perdería?...
—M-mary —no aguantas que sigas y dices entre dientes.
—…bueno, te aceptaremos como seas, ahora ayudaremos a nuestra pequeña torpe hermana menor a encontrar sus… —sin prestarte atención continua ahora sentada sobre de ti.
— ¡MARY! —gritas levantándote de golpe y lanzándola mientras cae sentada en la misma posición que estaba.
Estando parada con la cara bastante sonrojada de las cosas que continuó diciendo tu hermana, “mayor” por unos segundos, tu respiración se encuentra muy agitada haciendo que tus hombros suban y bajen con cada respiro. Con los puños cerrados y los ojos ligeramente húmedos no te gusta esa humillación inocente de tu hermana.
—Argh, ¡eres insoportable! —para evitar decirle de cosas sales corriendo a el comedor.
— ¡Ah!, Kimi espera… —solo extiende el brazo hacia a ti pero tu velocidad al correr es tan rápida que no le da tiempo a terminar de hablar.
Se queda ahí tendida en el suelo con su vestido de una pieza de color rosa pastel con una larga falda que cubre hasta los tobillos, tras la falda rosa comienza un bordado, del mismo color rojo de los ojos de Mary, formado de flores y tallos enredados entre sí mismos. El mismo bordado se extiende por la cintura de ella envolviéndola como si fuera una cadena girando por su cuerpo. Donde no está el bordado un limpio color rosa claro está presente y un cuello con corte de V seguido de unas hombreras circulares de aspecto esponjoso siguen por el delicado cuerpo de la niña. Para complementar el vestido tenían que colocarse un sombrero en forma cilíndrica, de color blanco y con una cruz en frente con el color respectivo de cada una de las mellizas, ese era el “uniforme” que tanto les gustaba usar a ellas, cada uno con los respectivos colores de ojos y mechones de las hermanas para combinar; siendo el de Lalitha de color amarillo ligero y el de Athena azul claro.
Era lo mismo con las tres, a veces parecería que les importas pero cada vez que haces algo diferente o no puedes hacerlo igual que ellas te dicen torpe, siempre daban risitas cuando sucedía algo diferente. Como muñecas perfectas e iguales seguían todo con una elegante sonrisa con sus hermosos ojos llevando lentes combinando el color de sus ojos.
No podías soportar diferente al principio, llorabas cuando estaban en lugares diferentes por la vergüenza al no cumplir las expectativas de ellas y la mirada de reproche de tu padre… con incluso molestia en esa mirada.
De tu mismos pulmones sientes una caliente sensación punzante que asciende haciendo que tu enojo se dispare más al recordar tantas ocasiones que te hicieron sentir menos, tantos regaños en las lecciones de tu padre y tantas burlas inocentes de tus hermanas. “Quiero… vengarme” esas palabras, como si no fueran tuyas, vienen a tu mente.
Agitas la cabeza y abres los ojos con incredulidad ¿qué era lo que vino a tu mente?, como salida de un trance suspiras nuevamente para, finalmente, dirigirte a comer. Uno de los sirvientes, que viste ropa hecha de costales, hace una ligera reverencia y pides que caliente un poco de comida; sin dudarlo utilizando la ayuda de un Growlithe te prepara un poco de estofado y sirve con una sonrisa, al ser la que con más respeto trata a los sirvientes tienen una buena impresión de ti.
Comienzas a comer lentamente y te calmas un poco más, con tu diario al lado tratas de pensar que escribirás esta noche en él, una sonrisa viene con cada cucharada de comida. Es solo comida calentada nada especial pero ya tenías hambre, eso junto que te pone en paz ver que no te juzga el sirviente ya que lo tratas con bondades sientes que haces algo bien.
Cerrando los ojos disfrutas tranquilamente la comida sin tomar en cuenta el flujo del tiempo. Pero esa paz no dura al ser interrumpida por unas estruendosas pisadas que se dirigen al comedor. La mirada del viejo sirviente se torna a una de miedo al ver quien se encuentra en la puerta.
De gran altura y una barba poblada pero no larga, cabello negro rizado con una gorra azul marino con forma de una casa llega el padre de Kimi, vistiendo una túnica oscura que cubre su gran cuerpo pero le da un toque de elegancia. Pero tal elegancia se pierde con la mirada de furia que dirige hacia ti, esa mirada se cambia después de un momento hacia el viejo sirviente que hace que se encoja y caiga al suelo del temor.
— ¡Pa-padre! —rápidamente y sin dudarlo te levantas para hacer una ligera reverencia, tu cuerpo tiembla ante la opresión que sientes a tu alrededor, sino hubieras obtenido un cuerpo más fuerte ahora mismo no podrías ni moverte por tan potente fuerza que aprieta tu ser.
Para el sirviente, que no es un cultivador, es pero, incluso un pequeño charco oloroso se distingue bajo de él, tras unos segundos cae en el suelo sintiendo dolor.
Tu padre es un Bonder que tiene una cultivación de Núcleo Rango 5, su poder es tan disparatado que con solo la energía que irradia, sino contiene hasta cierto punto, podría matar al sirviente.
—Ahora hablaremos Kimi —dice con una grave y fúnebre voz que hace sentir que electricidad recorre por tu espalda. —Tú —apunta al sirviente. —Tan campante sirviéndole comida cuando ella debería estar castigada.
Cada vez tu padre da un paso hacia adelante el viejo se arrastra la misma distancia hacia atrás, pero pronto se le acaba espacio a donde ir y topa contra la pared temblando completamente.
Al llegar frente al sirviente le da una patada que lo lanza volando por la pared hasta alzarse un metro y éste cae inconsciente en el suelo. El Growlithe, que todo el tiempo estaba escondido bajo la mesa temblando, al ver esto lanza un ladrido de dolor y sale corriendo hacia la puerta.
Tus hermanas se encuentran en la puerta también temblando y con los ojos llorosos. Athena, tu hermana de ojos azul cielo, te ve con una mirada de culpa y mueve los labios sin decir nada como pidiendo perdón. Ella debió contarle sobre que habías desaparecido todo el día por lo que se enojó de esta manera.
Aguantas la respiración lo más que puedes al ver que tu padre voltea nuevamente al verte, puedes ver reflejada tu expresión de miedo en esos ojos oscuros tan estrictos, creciste con el miedo a esos ojos.
—Tú —solo dice y se acerca.
Tragas saliva sin el valor de moverte un solo centímetro ni responderle.
—Athena, mi buena niña, —dice esa parte con gentileza teniendo una pequeña sonrisa que pronto regresa al de furia— me contó que estuviste desaparecida todo el día ¿No sabes cómo me sentí? Me sentí mal, una de mis hijas me había desobedecido o algo le había pasado, ambos resultados terribles, muy terribles —voltea la mirada al suelo. — ¿Sabes lo que traen esos resultados?, sí, debes saberlo… sobretodo creo que sabes lo que sucede cuando me desobedecen.
Tus piernas tiemblan demasiado, no sabes siquiera como puedes mantenerte parada, pero sigues así mirándolo a esos crueles ojos.
Sin tener tiempo de reacción, aún con tus nuevos reflejos, una fuerte sensación de dolor surge en tu mejilla mientras sales volando contra el suelo. Chocas fuertemente contra la piedra gris y tus músculos duelen donde te pegaste. Pero es peor en tu cara porque tu labio está partido y de él fluye mucha sangre, incluso un diente se encuentra flojo a punto de caerse.
“Si no hubiera recibido el cambio en el cuerpo por X ahora mismo estaría inconsciente por tal golpe” piensas con lágrimas derramándose por tus ojos sin que puedas evitarlo. No puedes encontrar en ti el valor de pararte y solo cierras los ojos pretendiendo estar inconsciente aun temblando.
Abriendo ligeramente los ojos al oír las pisadas de tu padre, que anuncian que se está yendo del comedor, notas que se está sobando la mano como si le doliera, esto es raro ya que con su fuerza eso no es nada.
Te mantienes un buen rato tendida en el suelo gimiendo de vez en cuando por el dolor, sin darte cuenta haces que la Materia Pura gire por los meridianos de tu cuerpo para curarte.
Después de 10 minutos de verte así tus hermanas se arman de valor y corren a tratar de ayudarte, pero presas del pánico no saben que hacer por lo que comienzan a discutir.
No les prestas atención hasta que escuchar a Lalitha, tu hermana de ojos amarillo claro, hablar mal de ti.
—Esto no hubiera pasado si Kimi fuera obediente con padre y no desapareciera así de la nada.
—C-cierto —continua Athena un poco insegura afirmando con la cabeza.
—Ay Kimi, ¿Cómo eres tan tonta para hacer eso? —se lamenta Mary viéndote tristemente.
Tú ya te estabas tratando de levantar al ver que te iban a ayudar pero esas palabras te dejan de piedra, como era su mentalidad de ver que lo que había hecho estaba mal. Incluso el sirviente había sido atacado injustamente y seguramente sería despedido o tirado a la calle por un error inexistente.
— ¡Idiotas! —dices uno de los insultos de tu padre levantándote con un salto bastante enojada —Son solo unas idiotas —lágrimas vuelven a fluir por tus ojos viéndolas con reproche, ahora mismo ni palabras de consuelo te habían dirigido, solo regaños, ni perdón había pedido Athena por meterte en esa situación.
Aprietas los puños tan fuerte que empiezas a sangrar en las palmas donde se insertan tus uñas. Das un grito de desesperación que asusta a tus hermanas y sales corriendo escapando de todo, el comedor se encuentra cerca de la salida de tal mansión por lo que pronto llega a un prado desolado cerca de tu casa.
En ese lugar solo hay tierra negra con piedras, te quedas junto a un árbol negro marchitado y tiras al suelo recargándote en tus brazos que no paran de temblar, lágrimas caen junto a gotas de sangre por el suelo.
Como si el cielo te hubiera observado lluvia cae lentamente.
Como si los cielos quisieran que nadie te escuchara los truenos rugen disfrazando el sonido de tus sollozos.
Como si sintiera la impotencia dentro de ti el viento ruge con fuerza.
Como si supieran que no quieres que nadie te vea las nubes cubren completamente el sol y te ocultan en el abrazo de sus sombras.
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No sabes cuánto tiempo llevas dormida bajo la lluvia, te habías quedado así en forma fetal un buen rato hasta que caíste dormida llorando. Tu chamarra se encuentra completamente empapada por la lluvia pero eso ahora no te importa, te exprimes un poco el cabello, cosa que le daría un pequeño infarto a tus hermanas, pero no te importa solo quieres secarte un poco.
La lluvia ya había calmado, tu herida del labio ya se había cerrado y tu cabeza se encuentra más clara. Sin embargo esa impotencia, esa tristeza y, sobretodo, esa furia no se han calmado todavía.
Aun tienes hambre, eso no lo puedes negar, pero ahora no sabes que hacer. Tienes que regresar, no tienes ni el dinero ni el valor para irte. El saber que debes regresar, que no hay otra salida, hace que vuelvas a tener esas ganas de llorar. Tras un rato te levantas con dificultad.
Tratas de no pensar en lo que acaba de pasar, tratas con todas tus fuerzas.
Un suspiro que parece gemido de tristeza sale de ti mientras miras al cielo.
Cierras los ojos nuevamente y te limpias con tu manga la sangre de tu labio.
Das un paso sintiéndote débil, tal vez… tal vez si te haces fuerte podrías hacer algo para cambiar todo esto, tal vez… puedan cambiar las cosas. Ese pensamiento en tu mente te llena de calidez y calma un poco.
Caminas sin ganas de regresar, pero no tienes otra. Caminas pero un fuerte sonido hace que voltees, un Vullaby persigue a algo que parece un trapo transparente por los cielos.
El graznido del Pokémon ave surge con potencia y orgullo como si fuera libre, como si con su fuerza todo pudiera hacer, seguro de sí mismo, tanto que te da envidia tal confianza.
Ver como vuela feliz mientras caza inconscientemente hace que brote una sonrisa en ti, ver esa sensación de dominancia te atrae y sin darte cuenta das pasos hacia donde pelean ambos Pokémon.
Te fascina, ese poder, esa libertad, ese orgullo. Te hipnotiza el Pokémon buitre que no le importan los demás. Si pudieras ser como él, si tuvieras ese poder.
—Me vengaría —esas palabras salen de tu boca como un susurro antes que te des cuenta, de nuevo algo dentro de ti dice que eso no fue por tu voluntad, pero pronto ignoras esa sensación.
Abriendo ligeramente tus labios con una sonrisa observas el elegante ataque del Pokémon siniestro, unas líneas oscuras impulsan a éste que se mantienen como si de un dibujo por lápiz se tratara y sin piedad golpea con un ala a su presa. El ataque Persecución atina al trapo fantasmagórico que lanza un sonido de dolor y cae con poca energía contra el suelo.
—Shup… pet —exclama con poca energía el debilitado fantasma de ojos amarillos.
Escuchando ese lamento y recordando lo que acaba de sucederte despiertas del trance en el que te encontrabas. Parpadeas muchas veces y observas bien al Pokémon fantasma, puedes sentir su mismo miedo.
No sabes si es esa mirada de auxilio que te dirige el Pokémon, o ese odio por que pase otra situación de impotencia pero justo cuando el Vullaby va a dar el golpe final corres con todas tus fuerzas y le golpeas con fuerza para lanzarlo volando una gran distancia.
Furioso por ser interrumpido el Pokémon lanza un destello de sus ojos que hace que retrocedas ligeramente, Malicioso un ataque que inunda una sensación de pánico en el enemigo haciendo que no se concentre bien en la defensa.
Puedes ver como se dirige en picada en contra tuya sin dificultades, pero aun tienes el cuerpo débil y no has comido casi nada en todo el día. También tu falta de confianza y experiencia de batalla no permite que pienses correctamente en como pelear haciendo que, con desconfianza en ti misma, te defiendas poniendo el brazo.
Ese grave error permite que hunda su pico en tu brazo dejando una marca profunda que duele bastante. Sin embargo una ola de Qi impacta de vuelta a Vullaby que te pone en un pequeño estado de shock.
“¿U-una técnica de combate?” piensas, parece imposible pero la Materia Pura también es algo increíble, una técnica de combate de grado Cuerpo que no usa tu Qi propio. El pico de Vullaby presenta unas grietas notables como si una parte del impacto se le hubiera regresado.
Abres los ojos con sorpresa, por eso a tu padre le dolía la mano, al parecer sin importar que tan fuerte o débil sea el enemigo regresas un porcentaje del daño que recibiste como si él lo recibiera ignorando su defensa.
“Espinas de Retribución” decides nombra sin dudar a tal técnica. Pero ahora no es tiempo de alegrarse, ahora no puedes mover el brazo derecho y la pelea continua.
Vullaby asciende en los cielos a una gran altura, pensando en no abandonar a Shuppet te quedas en el mismo lugar, podría morir si lo abandonas y recibe ese ataque.
Cayendo en picada el Vullaby apunta por tu cabeza, Shuppet al ver tu determinación da un último esfuerzo lanzando unos destellos amarillos que giran lentamente y atinan al Vullaby atacante.
Rayo Confuso.
El Vullaby pierde sentido de la orientación y choca el suelo, aprovechando esto alzas lo más que puedes tu pierna con tu cuerpo, ahora mucho más elástico, fulminándolo con un hachazo en el cráneo que lo mata.
El hecho de matarlo no te impacta… ahora mismo. Caes en tus piernas ya sin fuerzas con todo el brazo lleno de sangre y un agujero en éste.
Miras al Shuppet y le diriges una pequeña sonrisa. Extiendes tu mano izquierda, que aun es utilizable, hasta casi tocar la cabeza de Shuppet. Pensando en hacer un lazo con él un hermoso círculo de luz gira junto a unas partículas y comienza un contrato.
“Venganza, venganza, venganza, venganza, venganza, venganza, venganza, venganza, venganza…” como un zumbido resuena en tu mente esas palabras con tu voz, pero no eres tú, eso lo sabes.
Piensas en que todos quieren controlarte, que no te dejan expresarte, tus hermanas, tu padre, los demás miembros de los Katsunami, todos… quieren que pienses como ellos.
Tú solo quieres ser tú, quieres ser diferente, quieres ser un individuo.
—Individualidad… —susurras con convicción.
Tras gastar más energía de la que puedes te tiras al suelo a descansar un poco y volteas a ver al sonriente Shuppet que cayó desmayado.
Cierras los ojos para dormir nuevamente, a tu mente vienen recuerdos de un viejo muñeco que tenías… No entiendes las palabras de X al crear el lazo pero sabes que es un regalo del pasado.
Nivel de lazo con Shuppet: 5/10.
Fin del capítulo 5.
Siguiente capítulo: Desconfianza.