@EthanBarush
Lleno de dudas y arrepentimiento entraste al restaurante buscando información, además de por la comida, claro está. Lo que viste adentro no fue un ambiente dónde la gente compartía mientras disfrutaba de un buen almuerzo, sino que te encontraste con un sujeto armando escándalo dentro del pequeño local. Los comensales estaban aterrorizados de resultar heridos como resultado de la disputa entre el dueño del lugar y el sujeto en cuestión.
—¡Es la última oportunidad que te doy! ¡O aceptas hacer tratos con mi banda o despídete de este mugriento lugar! —gritó el chico malo apuntando con una Pokéball en señal de advertencia.
—Ya te he dicho varias veces que te largues de aquí si no vas a pagar por comer. ¡Piérdete! —respondió el dueño intentando no perder la compostura.
Por su conversación se deducía que no era primera vez que algo como esto ocurría, el dueño ya estaba harto de tener que tratar con pandilleros con delirios de gangster, parecía que no les temía. Por su lado, el sujeto que no conseguía nada con sus amenazas liberó de la Pokéball a un Poochyena listo para atacar al hombre que se encontraba en frente. Reaccionando a la situación estuviste a punto de interrumpir el ataque hasta que viste como el dueño se daba media vuelta con indiferencia. El Pokémon saltó, pero de un zarpazo se devolvió por los aires hasta su dueño, quien cayó al suelo por el impacto. Poochyena no podía seguir en pie tras el ataque de un Zangoose que salió de quién sabe dónde, al maleante sólo le quedaba retirarse.
—¡Fuera de mi restaurante! —dijo el dueño volteando su cabeza.
El sujeto tomó a su Pokémon y escapó a toda velocidad por la puerta dónde aún te encontrabas mirando la escena, pasándote a llevar y diciéndote algo que no entendiste del todo, seguramente del estilo "quítate". El dueño del lugar apenas notaba tu presencia y se acercó a recibirte mientras el Zangoose se devolvía a la cocina.
—Bienvenido a Mangriff, puede ubicarse dónde quiera y en seguida le atenderemos —dijo en un tono sofisticado y amable, como si nada hubiera ocurrido.
Los clientes no tardaron en reanudar su festín mientras te sentabas en una mesa desocupada junto a tu Riolu. Tras unos segundos, una Slurpuff te entregó un libro que contenía las variadas comidas que servía el fino local. Quizás después de la comida podrías intentar conversar con el dueño a ver si consigues información, los demás clientes parecen dispuestos a hablarte del lugar también, pero por su vestimenta no parecen de por aquí.
Tus opciones:
→ Preguntarle al dueño.
→ Preguntarle a los comensales.
→ Irte del restaurante después de comer.
—¡Es la última oportunidad que te doy! ¡O aceptas hacer tratos con mi banda o despídete de este mugriento lugar! —gritó el chico malo apuntando con una Pokéball en señal de advertencia.
—Ya te he dicho varias veces que te largues de aquí si no vas a pagar por comer. ¡Piérdete! —respondió el dueño intentando no perder la compostura.
Por su conversación se deducía que no era primera vez que algo como esto ocurría, el dueño ya estaba harto de tener que tratar con pandilleros con delirios de gangster, parecía que no les temía. Por su lado, el sujeto que no conseguía nada con sus amenazas liberó de la Pokéball a un Poochyena listo para atacar al hombre que se encontraba en frente. Reaccionando a la situación estuviste a punto de interrumpir el ataque hasta que viste como el dueño se daba media vuelta con indiferencia. El Pokémon saltó, pero de un zarpazo se devolvió por los aires hasta su dueño, quien cayó al suelo por el impacto. Poochyena no podía seguir en pie tras el ataque de un Zangoose que salió de quién sabe dónde, al maleante sólo le quedaba retirarse.
—¡Fuera de mi restaurante! —dijo el dueño volteando su cabeza.
El sujeto tomó a su Pokémon y escapó a toda velocidad por la puerta dónde aún te encontrabas mirando la escena, pasándote a llevar y diciéndote algo que no entendiste del todo, seguramente del estilo "quítate". El dueño del lugar apenas notaba tu presencia y se acercó a recibirte mientras el Zangoose se devolvía a la cocina.
—Bienvenido a Mangriff, puede ubicarse dónde quiera y en seguida le atenderemos —dijo en un tono sofisticado y amable, como si nada hubiera ocurrido.
Los clientes no tardaron en reanudar su festín mientras te sentabas en una mesa desocupada junto a tu Riolu. Tras unos segundos, una Slurpuff te entregó un libro que contenía las variadas comidas que servía el fino local. Quizás después de la comida podrías intentar conversar con el dueño a ver si consigues información, los demás clientes parecen dispuestos a hablarte del lugar también, pero por su vestimenta no parecen de por aquí.
Tus opciones:
→ Preguntarle al dueño.
→ Preguntarle a los comensales.
→ Irte del restaurante después de comer.






































