Capitulo 6: La Shuppet romántica
Por Lizzy Eriksen
Desde luego que el chico saliese corriendo no era lo que me esperaba y me sentí un poco frustrada, pues ni siquiera había intentado llegar a sus amigos. Sin embargo, con un problema menos en mi camino, y sonriendo con un poco de maldad por la situación de los demás "Hypnos" bajé las escaleras, pegada a la pared para no estropearlas más después de la carrera del tío anterior.
Mei, como siempre, iba a mi lado, mientras que Nogitsune había vuelto a su pokeball, aun cansada de los últimos combates. Michizane iba feliz de arriba a abajo, apareciendo y desapareciendo, pero quedándose siempre cerca nuestra.
La mansión, ahora mayormente vacía por el ruido que habían hecho los macarras, era más que aburrida, sabía por experiencia que era poco probable que me encontrase nada más interesante esa noche por lo que decidí irme de vuelta al pueblo a descansar.
Iba con cara aburrida, pensando en lo que podría hacer a partir de mañana, cuando tropecé con algo de lo grande que era mi despiste. Mei me ayudó a no caerme y, cuando recuperé el equilibrio, descubrimos una trampilla en el suelo. Unas escaleras bajaban a un piso inferior que solo podía ser un sótano, y puesto que no había encontrado una buhardilla, este era el segundo lugar que más me gustaba de las casas viejas y empecé a bajar a pesar de la mugre que se acumulaba en las escalerillas.
Al llegar abajo volví a liberar a Mei, a la cual había metido en su pokeball para bajar las escalerillas más fácilmente, pero ninguna de las dos podía ver nada, pues la única luz de la habitación, era la que nos iluminaba a nosotras y provenía de la trampilla todavía abierta.
Cuando las lamparas se encendieron, con una oscura pero suficientemente luminosa llama morada, pude mirar a mi alrededor. Esa era una de as típicas cosas que los fantasmas hacían, y por un segundo me pregunté si no habría sido Michizane, pero ella flotaba a mi lado izquierdo, tan sorprendida como yo.
No queriendo desaprovechar la oportunidad de encontrar alguna cosa de valor o el pokemon fantasma que había encendido las luces tan gentilmente, seguí con mi plan de investigar la habitación.
Una mesa descansaba al lado derecho de la habitación, algunos papeles tan viejos que se desharían con una simple brisa descansaban sobre esta, junto a un tintero derramado hacía mucho tiempo y una pluma que podría haber sido hermosa en su día, pero que el tiempo había dejado irreparable. La silla a juego con el escritorio, yacía en el suelo, volcada.
Una estantería con libros hechos a mano en el mismo estado que los papeles llenaba la esquina de la habitación de un olor mohoso y polvoriento, por lo que me dirigí directamente a un baúl, que se situaba en la pared de enfrente, atado con correas que me costaron un poco abrir, pero que lamentablemente no tenía nada de interés.
Finalmente solo me quedaba una cosa por revisar. La pared que quedaba justo enfrente de la escalerilla estaba cubierta parcialmente por una manta, sin mucho cuidado y tapándome la boca y la nariz, tiré de esta, descolgándola de uno de los lados, y descubriendo un espejo, que al haber estado protegido por la manta, se mantenía en un relativo buen estado.
Lo primero en lo que me fijé fue en el marco de madera que lo rodeaba, un diseño de enredaderas hechas de plata estaba incrustado en este, dándole hermosas imágenes que sobresalían ligeramente de la oscura madera.
Cuando pude apartar la vista del marco, dirigí mi vista al propio espejo, que me devolvía mi reflejo y el de Mei. Sobre mi cabeza, una extraña sombra flotaba a mis espaldas. Sin esperar realmente conseguir discernir nada, me di la vuelta de todas formas con curiosidad. Al volver mi mirada al espejo, para ver si la sombra continuaba ahí, encontré unos mensajes en su lugar, dibujados con ceras de colores sobre el cristal, "Risas" o "Chica bonita" eran algunos de las palabras que rodeaban un mensaje mucho más grande y haciendo de marco para mi cara. La pregunta "¿Quieres ser mi novia?" encajaba justo entre mis hombros en el reflejo.
Esa frase me paró el corazón, solo por un segundo, y estaba a punto de irme furiosa cuando, al darme la vuelta para dirigirme a las escaleras, cuando me vi cara a cara con un Shuppet, que con sus poderes fantasmagóricos sostenía un ramo de flores marchitas enfrente suya, ofreciéndomelas.
Michizane había notado mis sentimientos al ver la pregunta en el espejo, y en cuanto tuvo un objetivo lo
atacó con Lenguetazo, haciéndole mucho daño al fantasma y provocando que las flores cayesen al suelo. Mei, no quedándose atrás, empezó a gruñir al fantasma manteniendole alejado de mi. Este sin embargo, había tomado como objetivo a Michizane, la cual cayó tras un único Desarme del fantasma.
Todo había pasado tan de repente, yo a penas había conseguido controlar mi ira antes de encontrarme cara a cara con el causante, y mis pokemon habían atacado seguidos por mis sentimientos. Mi vista se había quedado estancada en el ramo de flores marchito que había caído lentamente durante esos movimientos y ahora llegaba al suelo. Justo en el momento en el que Nogitsune salía de su pokeball y noqueaba al Shuppet de una sola Persecución.
Shuppet cayó lentamente, como una tela muy fina, sobre las flores. Agachándome cerca suya, cogí una de las flores y le ofrecí una de mis últimas pokeball. Tras el momento de confusión de todos los pokemon de la habitación, Shuppet aceptó la pokeball, y, dándole un golpe con su cuerno, se metió en esta para descansar del combate.
Sacando el libro que había cogido de la biblioteca, metí la flor con cuidado entre dos páginas en blanco de este, cerrándolo con cuidado de no estropearla y volviéndolo a guardar de manera que esta no se cayese de entre sus páginas.
Mil cosas me habían pasado por la cabeza.
Otra vez no; ¿Porque a mi?, ¿Porque yo?. Al final, viendo las flores caer solo había podido pensar
¿Se sentirá tan sola como yo? No sabía como había acabado recogiéndola, se veía tan golpeada y herida como yo me sentía y supe que encajaríamos perfectamente juntas.
Nogitsune y Michizane descansaban en sus pokeball, pues eran las que más se habían cansado durante los combates, sobretodo esta última, mientras que Mei caminaba junto a mi a la luz de la luna y Mariette estaba sentada sobre mi hombro, lo cual no me molestaba en absoluto, pues al ser un fantasma no pesaba nada.
Nogitsune y Mei habían hecho las paces con nuestra nueva compañera, Michizane... Bueno, digamos que se metió por si sola en su pokeball. Tras el combate habíamos subido las escalerillas y salido de la mansión, en dirección al Centro pokemon del Pueblo Corazón. Tenía intención de curar a mis pokemon, descansar, y partir al día siguiente por la mañana en dirección a la primera ciudad que mi dibujo rápido me indicaba. No sabía como iba a llegar, pero sabiendo más o menos la dirección, no iba a ser tan difícil para mi.
A medida que me acercaba al Pueblo iba cantando.
Teru teru bozu, teru bozu...
Era una canción que los Shuppet que vivían en el bosque de detrás de mi casa me habían enseñado, y a Mariette parecía gustarle también. Era extraño pero desde que se había sentado sobre mi hombro me sentía mucho más tranquila.
Ashita tenki ni shite o-kure
Itsuka no yume no sora no yo ni
Haretara kin no suzu ageyo
...
Y seguí cantando mientras entraba en el pueblo.
@Alegrin Los shuppet no tienen manos XD
Equipo:

Mei (Furfrou)
Nivel: 5
Ps: 
Exp:  |

Nogitsune (Zorua)
Nivel: 6
Ps: 
Exp:  |
Michizane (Gastly)
Nivel: 5
Ps: 
Exp:  |

Mariette (Shuppet)
Nivel: 5
Ps: 
Exp:  |
Dinero: 4000$
Objetos: (Usables)
Spoiler
1 Pokeball