× Caverna

Sólo los valientes se atreven a sumergirse en las profundidades de este bioma. A menos que lleves un pokémon con destello, debes comprar una linterna en el Centro Comercial para adentrarte. | |||||
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Sólo los valientes se atreven a sumergirse en las profundidades de este bioma. A menos que lleves un pokémon con destello, debes comprar una linterna en el Centro Comercial para adentrarte. | |||||
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| Pokemon | ![]() Zubat |
| Nivel | 5 |
| Habilidad | Inner Focus |
| Movimientos | *Leech life *Supersonic |
| Pokemon | ![]() Cleffa |
| Nivel | 4 |
| Habilidad | Magic Guard |
| Movimeintos | *Pound *Charm *Encore |



| —Noah… Noah… ¡¡¡Noah!!! —Liv gritó para llamar mi atención, ya era la quinta vez que hacia eso, era irritante. —Liv. —Dije de manera mecánica, estaba concentrado en otra cosa. —Hazme caso, maldita sea. Me duelen los pies, hay calor, estoy sudada y tengo sed. —Como siempre, Liv se queja de todo. —Dile a tu demonio que te dé un poco de agua. —No voltee a verla, pero igual sabia que había puesto cara de asco ante mis palabras. —No… eso seria asqueroso. —Quieres ser maestra pokemon, ¿no? Pues eso es lo que un maestro pokemon tiene que aguantar. —Me giré para decirle eso. Liv se sentó en una roca, se veía muy exhausta y también molesta. Estoy buscando un dragón, siempre me han gustado los dragones, papá tenia un Druddigon y me dejaba jugar con él; el pokemon que elegí para iniciar mi viaje también es uno, por lo tanto no me iba a detener hasta encontrar un dragón y atraparlo. —Estamos metidos en este embrollo por tu obsesión con los dragones. Hemos pasado tantos buenos pokemon y simplemente los ignoraste. En esa parte Liv tenia un buen punto, reconozco que ignore a varios pokemon, pero ninguno me llamaba tanto la atención como lo haría un dragón. —No sabes ni lo que estas buscando primo. Iba responder algo, Liv me vio con cara de “sabes que tengo razón”, luego me puse a pensarlo y tenia razón, no sabia que estaba buscando. Me senté en una piedra cerca a Liv, ella se acerco a mi, se quitó los zapatos y masajeó sus pies. Yo saque la pokedex y busqué “montaña”. —Entonces, esto me debe decir todos los pokemon que habitan aquí… Swinub… Shellos… Ryhorn… ese suena interesante… Sudowoodo… Axew… ¡¡¿¿AXEW??!! Me levante de un brinco, Liv soltó un quejido al escuchar lo que dije, yo por mi parte comencé a caminar. —¡Noah, espera! —grito Liv, se puso sus zapatos rápido y se acerco a mi. —No entiendes Liv, hay Axew viviendo en la montaña. Liv dio un largo suspiro, resignándose a la idea de que iba a tener que seguirme a buscar a Axew. Liv saco la pokedex y luego me hablo. —Te ayudare a buscarlo, solo detente un minuto. Ambos nos pusimos a revisar la pokedex en busca de información que nos ayudara a encontrar a Axew. —Noah… la huella de Axew, mira. —Los dos vimos el dibujo que salía en la pokedex. —La he visto cuando nos sentamos a descansar… —Con la mirada le dije “nos” — Bueno, yo me senté a descansar, la vi, estaba unos pasos de una caverna. —A buena hora lo dices Liv… Vamos. —Pero Noah… las cavernas son peligrosas, no contamos con luz. Eso no era problema, tengo la piedra eclipse, después de todo si me puede ser útil. —No hay problema, tenemos la piedra eclipse. —En ese instante saque la piedra de mi mochila, esta resplandecía tanto que parecía una linterna, una muy potente. Liv me guio hasta la entrada a la caverna que ella mencionó. Tal como ella dijo, las huellas le pertenecían a Axew. Nos adentramos en la caverna, yo iba delante de Liv con la piedra eclipse en mi mano, ella iba acompañada de Ivy, yo iba con Deino a mi costado, agradecía al cielo que Liv no saco a su demonio para hacerle compañía. —Noah, mira las huellas ¿Cual es cual? —dijo Liv. Varias huellas se unían con las de Axew, alguna eran fáciles diferenciar, pero otras era muy similares. —Creo que son estas, dije señalando un grupo de huellas que se alejaban de las demás. —Noah, mira esto. Me acerque hasta donde Liv señalaba, no era una huella, no podía llamarla de esa forma, era una marca, una marca muy grande. —¿Qué tipo de pokemon deja un rastro tan grande? Yo ya sabia que tipo pokemon era, mi padre es escalador de rocas después de todo. —Un Ónix, estas cavernas deben funcionar como una red de túneles para los Ónix, debemos tener cuidado. —Genial, ahora voy a terminar aplastada por un serpiente súper-crecida. —Descuida, los Ónix no son agresivos, solamente son tan grandes que no se dan cuenta de lo que los rodea y terminan aplastando todo a su paso. —¿Y se supone que eso tiene que tranquilizarme? —No, pero hará que dejes de quejarte y estés atenta al camino. —Lo vuelvo a repetir primo, no sabes como te detesto. Ignore su comentario y seguimos las huellas de Axew por toda la caverna. Después de unos minutos, un estruendo llamó nuestra atención, un leve temblor azotó todo el lugar. A lo lejos dos enormes Oni acompañados de varios pokemon roca se nos aproximaban en estampida. —¡Liv, aléjate de su paso ahora! —Le grite a mi prima, pero ella estaba paralizada por el miedo, no me quedo de otra que arrojarme a un costado de la caverna y quitarla del camino. Los pokemones pasaron por nuestro lado levantando una espesa capa de polvo, la cual permaneció hasta que estuvieron ya lejos de nuestro campo de visión. Liv se recompuso a los segundo y se levanto sacudiendo el polvo de su cuerpo. —No digas nada al respecto —dijo ella con una mirada seria, yo preferí guardarme mis preguntas para después. —¿Los Onix suelen aparecer en estampidas muy seguido? —No, todo esto es muy raro, parecía que huían de algo Otra vez se escucho otro estruendo, pero ahora podía decir con seguridad que no trataba de un pokemon, sonaba mas bien como una explosión, como si estuviesen utilizando dinamita. —Deberíamos investigar que esta sucediendo —Estoy de acuerdo Los dos nos dirigimos hasta el lugar de donde provino la explosión, corríamos a toda velocidad por lo túneles hasta llegar a una zona en la que la caverna se hacia más amplia. La cueva a la que llegamos estaba cubierta de minerales que resplandecían de manera iridiscente con la luz formando estalagmitas y picos que se elevaban del suelo, extrañas runas y símbolos cubrían las paredes de la cueva y en el medio, un lago cristalino desprendía una luz azul que refractaba con los minerales de la cueva. ![]() —¡Ustedes, ¿Qué le están haciendo a la cueva?! —Le grito Liv a alguien, me gire para ver a quien le gritaba mi prima. Unos sujetos nos miraban sorprendidos, iban vestidos con ropas negras pegadas a sus cuerpos, sus zapatos y guantes eran del mismo color; en sus pechos tenían un extraño símbolo blanco que resaltaba con la tonalidad de sus uniformes. ![]() Alrededor de la cueva dos máquinas perforaban dos enormes rocas, junto a las máquinas había dos enormes contenedores llenos de trozos de rocas que resplandecían de la misma forma que la cueva, a un costado, una nave estaba estacionada. —Eso no te interesa mocosa —Una mujer apareció de entre los hombres que iban de negro. La mujer lucia como de 25 años aproximadamente, su cabello rubio estaba recogido en una cola de caballo, su rostro era pálido como un fantasma, tenia unas extrañas gafas que parecían minicomputadoras, era muy delgada, además de alta. Al parecer ella era la jefa, pues al verla todos los demás hombres le dieron un extraño saludo similar al de los militares. —¡Lo que sea que estén haciendo provoca que los pokemon huyan de la cueva, deben detenerse ahora! Ella me ignoro y se dirigió a sus lacayos, porque eso eran ¿cierto? —¿Terminaron con la extracción? —Si señora, pero no hay mucho de lo que buscamos aquí —hablo uno de ellos. —Justo como lo temía. Retírense, buscaremos en otra parte. Dicho eso, los hombres tomaron sus cosas y subieron a su nave. —¡¿Adonde creen que van?! ¡Tienen que arreglar el desastre que causaron! —Lo siento, no sigo las ordenes de un par de adolescentes —dicho eso, la jefa subió a la nave, dos enormes cañones emergieron de las alas de la nave y dispararon un potente rayo que perforó las paredes de la cueva y les permitió marcharse volando. —Liv, debemos irnos ahora, el lugar esta por colapsar —Ella asintió. Los dos corrimos a toda velocidad, a nuestra espalda las rocas se desprendían de la parte superior y de las paredes de la cueva. A nuestro costado varios pokemon huían con nosotros, en su mayoría eran Geodude, Machop, Zubat, Golbat y un pequeño Axew. Liv también lo vio y quedo igual de sorprendida que yo. Seguimos corriendo hasta llegar a la salida de caverna, o mejor dicho, por donde entramos. —¿Están todos bien? —pregunte, los pokemon me respondieron asintiendo. —Noah, recuerda a Axew —me dijo Liv —Cierto, casi me olvido de él —Busque a Axew con la mirada y lo encontré sobre una piedra, él al percatarse de que lo estaba observando sonrió de manera tímida y después se fue. —¡Espera Axew, regresa! —Fui corriendo tras él. Liv dio un suspiro de cansancio y también me siguió. —¡Hey Noah, espérame! —Y los dos nos fuimos detrás de Axew. Informe![]() Nombre: Deino Nivel: (7) Experiencia: (50%) Vitalidad: (25%) ![]() Nombre: Aipom Nivel: (6) Experiencia: (0%) Vitalidad: (50%) Inventario: ¤ bayas aranja ×2 ¤ Piedra Eclipse ¤ Pokedex ¤ Mapa ¤ Pokeball ×2 ¤ Dinero $4000 Nota: *Aqui introdusco a la organización |

La caminata fue tranquila y animada, pero como todo, llegó a su fin. El bosque se quedó en calma, justo antes de que Deerlings salieran corriendo de sus escondites en dirección contraria a la de los entrenadores. - Pero que... Los Pokémon que corrían aumentaron de numero, haciendo que tuvieran de detenerse en mitad del camino. Rápidamente vieron aparecer un enorme y morado Nidoking de los árboles. El suelo retumbaba a cada paso que daba, provocando una tensión incomoda. - ¡¿Qué es lo que hace un Nidoking aquí?! %97 Exclama Mateo, casi quedándose sin aliento. - ¡No tengo idea! ¡Pero tampoco tengo intenciones de descubrirlo! ¡A correr! %97 Sugirió Marion, a quien no había tiempo de cuestionar, pues varios pokémon salvajes también huían en nuestra dirección. Exacto no era momento de pensarlo. Así que, piernas para que os quiero ¿No? No eran los únicos con ese pensamiento. Mientras corrían, vieron como varios Pokémon se dirigían a la protección de la cueva. Podía ser peligroso, pero... ¿Más que el Nidoking? Quien sabia. Nyxeria sujetó las muñecas de sus compañeros de viaje y los dirigió hacia la cueva. - ¡Sigamos esas arañas amarillas! ¡Si entramos en las cuevas, quizás tengamos una oportunidad! Y sin esperar, los arrastró hasta el refugio rocoso natural siguiendo a los Pokémon salvajes que huían del Nidoking. - ¡No se muy bien que pasa, pero sigamos a esos Pokémon! Corrieron y se adentraron en la profundidad de la caverna, avanzando por la larga y amplia entrada. Iluminada por el sol y el rocío del agua, una hermosura que no les dio tiempo a apreciar. Adentrándose en la montaña, pudieron respirar tranquilos. Olía a humedad y a agua, un olor imposible de describir, pero fácil de identificar. La oscuridad se desvanecía debido a la luz de unos cristales. Unos minerales que sobresalían de las paredes rocosas, iban encendiéndose y apagándose, como si fueran estrellas parpadeantes del cielo nocturno. Era realmente hermoso y hacia que Nyxeria lamentara no haber traído la cámara. ¿Los gemelos tendrían alguna? - Bueno -dijo Nyxeria ahora que había retomado el aliento-. ¿Y a vosotros que os interesaba de esta cueva en concreto? |

Entrenamiento y Pokémon, esos eran los principales motivos de un entrenador para desviarse de la ruta fácil. La vida no es previsible, así como tampoco lo que depara en la elección del camino difícil. Que era exactamente lo que Nyxeria y Cian estaban experimentando al pelear solos contra una horda de Zubats. El camino a la cueva no había sido sencillo, primero el laberinto, luego el Nidoking y ahora una horda de Zubats. Pokémon que se habían molestado al ser despertados con la fuerte luz de la linterna, provocando que siguieran a los entrenadores hasta que estos se enfrentaron a ellos. Habían huido sin mirar donde iban. En consecuencia, ahora estaban solas Marion y Nyxeria. Junto con un Lapras al limite de sus fuerzas. Habían quitado la Pokeball de Marion de las manos y la lanzaron al suelo, impidiendo que peleara mientras casi daban una paliza a Cian. Por suerte, el azulado Pokémon, consiguió salir por los pelos congelándolos a todos en el ultimo momento. Una vez acabada la pelea, Nyxeria se acercó a Marion y ayudó a levantarla, antes de acercase a su Pokémon. - Gracias, Cian, descansa un poco -el Pokémon sonrió con un débil sonido y volvió a la ball, donde se quedó dormido-. Bueno... Ahora si que la hemos liado, nos hemos separado de Mateo. - En teoría, deberíamos permanecer en el lugar -Marion miró alrededor-. Pero no sabemos donde estamos, el mapa lo tiene Mateo y cal añadir que ni recuerdo cuantos giros hemos hecho. - Aprovechemos el tiempo, veamos que encontramos por aquí -dijo Nyxeria, recogiendo las cosas del suelo que habían tirado los Zubats y poniéndose en camino-. Y mientras, buscamos a tu hermano. - Vamos... Las dos jóvenes con personalidades difíciles, juntas en una cueva desconocida y perdidas. ¿Realmente esto acabaría bien? |

Nyxeria y Marion persiguieron al Teddiursa, al cual tras batallar con el se puso a llorar, atrayendo a su madre. Huyendo del Ursaring, volvieron al cruce y se fueron por el camino de los cristales. Cuando pararon para descansar, estallaron en risas. Descansaron hablando de Pokémon y de batallas, antes de continuar. Llevaban un rato andando, cuando se toparon con una mujer. Era alta y esbelta, su piel oscura resaltaba contra la melena blanca y rizada cayendo por su espalda. Sus ojos eran azules como el océano profundo, al igual que su vaporosa camisa. Al verlas, se detuvo de observar los cristales y se acercó a saludar. - ¿Hola, que hacéis por aquí? ¿Os habéis perdido? |