Ubicación: DT Headquarters // Jueves 7:40 a.m.
Gracias a la ayuda de Karla al distraer al Líder de la organización, su nuevo aliado JR pudo ir a cerciorarse del estado del entrenador que había sufrido un accidente en la gran explosión. Tras buscarlo en los pisos inferiores del edificio por unos minutos logró hallarlo lastimado, más fuera de peligro. Ahora ellos se dirigen a reagruparse con Karla en lo que los demás miembros del Alba Squad llegan a la base.
El dragón del desierto la pasaba muy mal. Flygon, con su cola congelada gracias a uno de los ataques del Absol del Líder, estaba bajando su velocidad poco a poco, el frío que recorría por su cuerpo no lo dejaba moverse como siempre y su debilidad se hacía cada vez más notoria. Los golpes podían ser resistidos con el tiempo, pero su entrenadora sabía que estaba llegando al límite su propio pokemon.
Karla: ¡Hacia arriba! ¡Fly! ¡Vámonos a otra parte!
Líder Len: Por favor, no sigas destruyendo mi edificio. ¿Sabes lo que me costará reconstruirlo? Night Slash.
Karla: ¡Evade y vuela!
Las alas movían todos los papeles de la oficina y desordenaba todo a su paso al ir a recoger a su entrenadora y luego emprender el vuelo hacia la azotea, destruyendo cualquier piso que se le ponga enfrente con su cola. Absol no iba a quedarse quieto a ver cómo escapaban ambos y los siguió hasta arriba mientras sus garras emitían un aura sombría. De salto en salto, y por el otro lado aleteando, ambos llegarán a la azotea. Al salir tomó un poco de vuelo y dando una vuelta de trescientos sesenta grados agitó su cola con fuerza, haciendo que el Absol al salir por el agujero para llegar a la azotea fuese fuertemente rechazado y mandado de vuelta hacia el piso de abajo, permitiendo a Karla escapar con su pokemon.
Karla: (Radio) ¿JR, Davuxz? Necesito ayuda, Flygon está por caer y se me acabaron los chocolates.
Líder Len: Pero si acabas de llegar. Es de mala educación irse sin hacer acto de presencia por lo menos una hora. Entonces, regresamos a la azotea nuevamente.
Karla: Yo estoy en el aire, tu estas un inestable techo. No tienes cómo alcanzar mi altura, a menos que tengas una golosina en tu poder. Podríamos negociar.
Líder Len: Absol no está siquiera gastando más de la mitad de su energía. ¿Realmente quieres forzar tus probabilidades diciendome eso? Creo que eres tan débil como tu hermana.
Karla: ¡Earth Power! ¡Cae hasta abajo!
Líder Len. ¡Ya me cansé! ¡Absol!
Cegada por la ira al escuchar que su hermana fue insultada, la ella se fue con todo recibiendo el apoyo del dragón del desierto tanto en ataque como en emociones. Descendiendo hacia el suelo inestable de aquella azotea destruida, la chica saltó de su pokemon para no estorbarle en su ataque y aterrizar apoyándose con su mano. El furioso dragon, adolorido y con velocidad reducida al tener un bloque de hielo en su cola, con esta sacudió lo que quedaba de la plataforma e hizo que su Tierra Viva, destroce todos los restos.
El suelo retumbaba, la azotea dejó de existir y el líder Len no tuvo problemas en acomodarse en el piso de abajo de un solo salto evadiendo muy fácilmente el fúrico ataque. Sintiendo el agotamiento, las energías dejando de fluir por su cuerpo, y con su temperatura corporal muy alta Flygon se encontraba muy exhausto para seguir combatiendo, pero no iba a abandonar el espíritu de combate de su entrenadora que iba a auxiliarlo. A unos pasos de llegar, el suelo debajo de ellos se quebraba, era el Absol que regresaba desde los pisos más bajos del edificio para atacar y vengarse. La guardia del dragón estaba baja y Karla muy concentrada en su pokemon así que el ataque Tajo Umbrío fue preciso, rompiendo el suelo e impactando con fuerza al dragón, que ya ni fuerzas tenía de reaccionar dejando así a su entrenadora a la merced de su pokemon.
La entrenadora cayó muy bien, aunque la altura hizo que le dolieran un poco los pies, no era algo sencillo caer desde cierta altura. Su pokemon estaba inconsciente por lo que Karla no dudo en llamar a su amigo a descansar mientras se preparaba para sacar otra pokeball, pero de pronto el enemigo ataca, embistiendo contra ella y la pared para otorgarle un dolor indescriptible. Aún así, Karla estaba consciente, pero el dolor le impedía mover sus brazos.
Líder Len: Absol
Líder Len: Entonces ¿Ahora si lo comprendes? ¿Por fin entiendes la diferencia entre ustedes y yo?
Karla: No te apresures. Aún no conoces a los demás. - Murmuraba adolorida.
Líder Len: Supongo que no hay opción. Estoy en contra del tiempo y debo irme pronto de aquí. Este edificio está casi en ruinas y con lo que estoy a punto de lograr no significa nada para mi. - Se acercaba paso a paso.
Karla: ¿Se supone que esta es la parte en la que nos despedimos? Que te vaya bien.
Líder Len: No pequeña, esta es la parte en la que yo me despido de ti.
Karla: Al cabo que ni te extrañaré. - Murmuraba sonriente boca abajo.
Líder Len: Absol, hazme los honores de callarla.
La entrenadora no podía moverse, el dolor la inquietaba mucho pero no parecía estar muy preocupada por el asunto a pesar del peligro mortal que estaba enfrente suyo. El Absol sin misericordia apoyó una de sus patas sombrías en la cabeza de la entrenadora, presionando contra el suelo. Todo parecía estar perdido para ella y su insaciable hambre a pesar de la situación, aunque algo extraño sucedía a la par de ese momento, algo muy extraño y frío.
Es gracioso como estar en un cañón un poco rocoso, gobernado por la eterna oscuridad que daba el virus DT, era una experiencia refrescante. La temperatura era normal sin dar preferencia al calor o frío aun pasando las horas nocturnas y diurnas, pero lo que sucedía en el lugar de los hechos claramente quebraba este balance. Lentamente, el líder Len empezó a ver su propio aliento conforme hablaba, su muy formal y costoso vestuario no era suficiente para protegerlo de un frío sorpresivo. Observando en el resto de la habitación a la par de su sombrío pokemon, vieron como una capa de hielo los invadía, congelando así como si fuese agua en papel toda la destruida habitación.
Era un suceso extraño e inusual, y tras empezar a toser un poco y tiritar junto a su pokemon, el frío aumentaba más y más conforme pasaban los segundos. No era ninguna broma, el frío era terrible que no podías evitar abrigarte con tus manos o usar tu aliento para calentarlas y Absol no se salvaba de la experiencia ya que el suelo frío hacía que sus pies resbalen o estén por quedarse pegados debido al sudor previo de la batalla. En medio de este paralizante frío, la entrenadora se levantaba con esfuerzo, pero sonriente mientras veía lo vulnerable que estaba su oponente.
Pokedéx: Searching Data …

#623 FrosLass [Ice / Ghost] - [Tierra Fría] - [Hada & Mineral] - [Lvl: ???? ]
Karla: Siendo un líder de una organización, dudo que seas fan del helado. Los de fresa con chocolate lo son todo.
Líder Len: ¿Qué hiciste? - Tiritando le reclamaba.
Karla: ¿Decías ser distinto a los demás líderes? Dudo que hayas viajado mucho más allá de este acogedor cañón.
Líder Len: Absol no dudes en usar Fire Blast.
Karla: Aww...no, no creo que debas.
No era de esperarse, el frío era muy extremo casi llegando a los 0 grados y con descenso constante y mostrarse vulnerable era algo que el líder Len quería evitar. Ordenando a su pokemon a balancear la temperatura del ambiente el Absol se dispuso a abrir su mandíbula y concentrar fuego dentro de su esofago, pero eso era justo lo que debía evitar.
En el preciso momento en el que abrió su hocico, una sombra que se ocultaba bajo Karla salió disparada como una bala hacia el siniestro pokémon. Concentrándose en su boca, el pokemon prácticamente se quedó paralizado, esta energía sombría que tenía ahora era muy dolorosa y helada para el pokemon. Un terrible chillido de dolor soltó el mismo pokémon ya que sus poderes de fuego estaban siendo congelados, haciendo que prácticamente vomite agua y le cueste respirar mientras lo hacía. Era un constante vómito de agua que no parecía tener fin; sin embargo, la sombra dejó el cuerpo de aquel pokemon y fue a rodear al líder. Unos brazos sombríos empezaron a acariciar todo el cuerpo de Len, pero no era nada placentero ya que estos brazos hacían que el frío bajará aún más en aquellas partes.
El hombre de edad gritó de dolor y se callaba así mismo por no tener el aliento suficiente para prolongar aquel sonido que emitía, haciendo que se arrodille y sus pupilas disminuyen su tamaño por la cantidad de dolor que sentía a causa del frío. La sombra misteriosa dejó el cuerpo del hombre de edad y se dispuso a aparecer al lado de Karla. Tomando forma poco a poco, esa sombra extraña empezó a blanquearse, con unos ojos amarillos muy radiantes y unos brazos que se unían con su cabeza que poseía unos característicos cuernos de hielo. Froslass aparecía en batalla con su característico gemido agudo que retumbaban los oídos al escucharlo.
Líder Len: ¿Cómo eres inmune al frío?
Karla: ¿Inmune? Tengo alergias al frío, pero me es indiferente si uso mi bufanda. - Decía mientras hacía ruido con la nariz al respirar.
Líder Len: Absol, deja de perder el tiempo. Descongela.
Karla: Me temo que ustedes dos están condenados. El frío los congelará.
Líder Len: ¡ABSOL!- Congelándose gritaba por desesperación.
Karla: Si cada vez hace más frío, ¿el frío está aumentando o disminuyendo? Termina con Blizzard. - Le ordenó a su pokemon antes de volver a hacer un ruido con su nariz. No te vuelvas a meter con mi hermana.
Las salidas congeladas por una gruesa capa de hielo semi transparente, aquel cuarto de oficina una vez destruido y desordenado ahora se había convertido debido al gélido ataque del fantasma en un claustrofóbico pedazo de la antártida. La fantasmal criatura de desvanecía con el ambiente en un parpadeo fundiéndose con el vapor helado que dejaba su presencia. El hombre de edad seguía sufriendo los estragos del cambio de temperatura, entumeciendo externa e internamente con cada respiro que tomaba.
Unas partículas empezaban a descender desde el cielo, acompañadas por un viento helado que aumentaba su fuerza y velocidad conforme pasaba el tiempo. Más y más veloz, los copos de nieve ahora eran parte de la brusca ráfaga que azotaba el congelado cuarto, creando una capa de nieve en cada objeto dentro de ella. Pronto el suelo fue cubierto en su totalidad de nieve que te congelaba los tobillos y amenazando pronto tus rodillas.
Mientras tanto, a varios kilómetros de distancia de la base del DarkTeam, cada ciudad se veía amenazada por las brigadas maléficas de esta organización. Las batallas que se daban entre los límites de la ciudad y dentro de ella parecían no tener fin, aún si no todo estaba perdido, los daños de destrucción parecían los mismos que una ciudad abandonada en ruinas. Las esperanzas eran pocas; sin embargo, cada ciudad tenía su propio héroe o heroína defendiendo a capa y espada de que los daños no se agranden. Ocho grandes líderes se encontraban en la batalla de sus vidas, luchando por su propio hogar y demostrar el por qué son los entrenadores más fuertes del mismo gracias a la ayuda de sus pokémon. En ciudad Rohand, cuna del gimnasio preferido por los nuevos entrenadores, se encontraba la bella rubia y elegante Anna, brindando una batalla que ponía a prueba sus habilidades psíquicas.
Anna: Necesito más entrenadores por el lado sur de la ciudad. - Informaba mientras giraba su cabeza lentamente hacia otra dirección con los ojos cerrados. - El lado Este está ya libre de peligro, el lado Norte está terminando con la última Oleada. ¿Me estás escuchando, Gese?
Gesebal: Si, no te preocupes. Relajate un poco y sigue concentrando tu energía. Todos dependemos de ti ahora. - Decía un hombre muy relajado pero irradiando seguridad, mientras repetía todo lo que Anna decía mediante un comunicador. - Parece que todos captan la idea. Los entrenadores del lado Este están avanzando para auxiliar hacia el Sur.
Anna: No puedo dejar de preocuparme. Este lado está libre, tal vez debería ir a ayudar. - Preocupada trataba de abrir los ojos. - Necesito que te encargues de esta zona.
Gesebal: ¡Ni hablar! ¡Y que no se te ocurra abrir los ojos! Con lo que te tomó hacer esta sincronización con tus pokémon sería todo en vano. Sigue relajandote y comandando desde aquí. - Se exaltó el jóven.
Anna: ¡Pero…! - Lamentó su propio momento de flaqueza. - Entonces ve tú, necesitan barrer ese lado y descansar antes de la siguiente oleada. ¡Por favor!
Gesebal: Ni modo, supongo que mejor yo a que tú. Hagas lo que hagas no pierdas tu concentración. Se que hacer la telepatia con varios de tus pokémon al mismo tiempo no es sencillo, y seguro agotador, pero es lo que mantiene a los enemigos a raya de la ciudad.
Anna: ¡Espera! - Interrumpió exaltada inesperadamente. - Xatu me está confirmando algo.
En los cielos, muy en lo alto de toda la ciudad como ojo de dios entre las nubes, un ave color verde neón con alas blancas y elegantes estaba vigilando todo desde los cielos. Manteniéndose en la misma posición como si estuviera levitando en lugar de volando, el Xato giraba su cuerpo para observar la situación de la ciudad, de las calles mismas y de los enemigos migrantes que se acercaban. Cosa curiosa, la última batalla que se libraba era en el ya mencionado Este, pero no había rastro de más enemigos acercándose a la ciudad en varios kilómetros. La altura de este pokémon confirmaba esto por lo que cerrando sus ojos le comunicaba telepáticamente a su entrenadora en tierra que los enemigos se habían acabado.
Anna: Parece ser que se terminó. Xatu me dice que no hay más enemigos en el horizonte. Ahora… - Decía tranquilizada mientras caía al suelo en un acto involuntario, sintiéndose mareada.
Gesebal: ¡Hey! ¿Te encuentras bien Anna? - Gritó mientras corría en su auxilio. - Intenta abrir los ojos, ya no es necesario que sigas la conexión telepática. Descansa. - Agregó diciendo mientras le tomaba una mano y sostenía su espalda con la otra.
Anna: Esta bien. - Se tranquilizaba mientras abría los ojos con paciencia. - Nunca me habían puesto al límite de esa forma.
Gesebal: Te apuesto a que a varios posesores de la medalla ilusión no les gustaría oír eso viniendo de ti.
Anna: Haha, supongo que sería algo duro de escuchar. - Tomándose la cabeza con una mano mientras parpadea sus ojos suavemente. - Antes de cortar la conexión me fijé cómo estarían todos los demás. Al parecer ya todo está controlado.
Gesebal: Supongo que Grumpig, Alakazam y Meowstick hicieron un gran trabajo ayudando a defender sus zonas. Y en lo alto, Xatu fue el verdadero as vigía. - Dijo mientras levantaba la mirada hacía arriba viendo descender a paso tortuga al ave psíquica. - ¡Se lucieron todos!
Anna: Creo que debería entrenar más mi habilidad telepática. En aquella batalla doble que tuvimos hace poco no era problema, pero mantener este lazo con cinco pokémon es todo extenuante.
Gesebal: Por cierto, ¿En donde quedó Gardevoir? No la he visto desde hace un rato.
Anna: Ella tenía el trabajo más crucial de todos. Mantener mi lazo con ella fue lo más difícil debido a la presión que tenía. - Suspiraba de cansancio. - Teleportarse en medio de una conexión telepática hacía que me duela la cabeza al quererla reubicar cuando aparecía en otro lado de la ciudad, curando a todos los heridos que podía con Pulso Cura.
Gesebal: ¡Hey! Yo también colaboré mucho. ¿Dónde están mis gracias?
Anna: ¡Muchas gracias Gese! - Sonreía de oreja a oreja con un amable guiño en su rostro. - Te necesitaba cerca, no podía confiar en nadie más para cuidarme mientras estaba en telepatía.
Gesebal: Eso no bastara, me debes una cena elegante cuando todo esto termine. Esta vez procura no ir con una toga blanca, el vino de la última vez te arruino tu prenda favorita.
Anna: ¡Qué gracioso! Pero esta bien. Ahora comuniquémonos con las demás ciudades. ¿Crees que solo aquí se hayan detenido todos los enemigos?
Gesebal: Déjame eso a mí. Mereces un descanso, después de todo acaba de amanecer hace poco a pesar de que el cielo está bañado de oscuridad. - Le dijo mientras la llevaba cargando en su espalda, en dirección al centro pokémon junto con los demás ciudadanos refugiados.
Parecía que un leve cese al ataque había llegado a aquella ciudad. El centro pokémon estaba repleto de personas que por poco se podía caminar libremente, pero no era tiempo de ser selectivos con los gustos personales debido a la emergencia. Asegurando el área, varios de los pokémon de Anna fueron a patrullar la zona en busca de posibles amenazas mientra su líder dormía una ligera siesta por el reciente agotamiento en batalla.
Regresando hacia la base del DT, todo pintaba muy mal para el líder de dicha organización que se enfrentaba a una cárcel de baja temperatura. El hombre de edad estaba paralizado, nunca había sentido tanto frío en su vida. Unas congeladas mejillas que empezaban a sangrar, tiritando como todo un anciano y en su rostro una expresión de desesperación marcada, todo indicaba en fin para el hombre de edad y su Absol que se encontraba casi en las mismas condiciones. Por su parte la entrenadora simplemente se frotaba la nariz con un pañuelo de rato en rato y solo se frotaba las manos para quitarse el frío, como si solo fuese un escalofrío común.
Karla: ¡Lo logré! Y no hay nadie que me felicite. - Exclamaba mientras temblaba un poco del frío. En eso, prendió su radio comunicador. - ¡Aquí Karla!
Líder Len: !!!!
Comunicación, lo único que faltaba para asegurar la captura, la entusiasmada entrenadora se disponía de mandar el mensaje de alegría con sus compañeros. El hombre edad estaba cerca de ganarse una severa hipotermia, sus movimientos lograrían que se le desgarre la congelada piel y se le formen más heridas si llegaba a moverse bruscamente, pero su desesperación por
En su último intento de hacer algo al respecto, el hombre observó que Karla al tratar de comunicarse le quitó la vista de encima así que aprovecho la distracción de la entrenadora y se impulsó contra su congelado amigo con la ayuda de sus piernas. No se necesitaban órdenes, el pokémon aún con su baja temperatura y entumecidos músculos se dispuso a abrir su hocico para calentar la pared más cercana a ellos. Una estrella de fuego de buen tamaño fue utilizada por el siniestro pokémon, derritiendo con facilidad aquella pared y saltando por ella sin dudarlo ni un segundo.
La arropada entrenadora, escuchó todo el ruido que hizo el hombre de edad en esos pocos segundos, pero la rapidez del mismo le impidió hacer algo al respecto. Acercándose al orificio recién derretido, ella y su pokémon observaron hacia abajo desde la altura donde estaban que el hombre había saltado y huído a los pisos inferiores que se encontraban abajo. No era necesario detenerse a decidir que hacer, la joven actuó rápidamente saltando también y siguiéndolo mientras su gélida compañera usaba sus ataques de hielo para hacerle una tobogan y evitar su caída.
Karla: ¡Para! ¡Eso no es justo! - Decía la entrenadora siguiendo un rastro de gotas de agua y fragmentos de una blanca nieve. - Frosslass, ¡Ve acelerando! No es posible perderlo.
La esperanza se esfumó conforme recorría los pasillos de un destruido edificio desde las últimas horas. El rastro que seguía se desvaneció, como si hubiese emprendido el vuelo, pero dentro de un edificio esa no era una opción, por lo que la incógnita del paradero de aquel hombre era un enigma. Un poco estresada, la entrenadora salió a la puerta más cercana tratando de encontrar un rastro de huida por parte del hombre, pero tampoco tuvo éxito lo que significaba que no había huído, sino que estaba escondido entre el edificio.
Regresando nuevamente al edificio, la joven seguía recorriendo los pasillos, mientras su fantasmal pokémon la ayudaba atravesando las paredes y buscar en donde su entrenadora no podía. No había rastro de el hombre por ningún lugar, ni en ningún piso y esto desesperaba a la jovencita. En un último intento, la entrenadora se detuvo a pensar bien su nueva estrategia, en lugar de perder energía corriendo de un lado hacia el otro.
Karla: Hace un poco de calor, tratemos de refrescarnos de nuevo. ¡Invoco un helado de fresa!
Ordenando así con su pokémon mientras se acomodaba su bufanda de tanto correr y correr, su fantasmal amiga empezó a provocar una Ventisca, congelando así todo aquel piso en donde se encontraba. Gracias a su poca densidad y poderes fantasma, la pokémon atravesaba los pisos ascendiendo cada vez que terminaba de congelar un piso en su totalidad, y así consecutivamente hasta tener todo el edificio como un congelador.
Regresando al lado de su entrenadora, Froslass estaba un poco agitada por la cantidad de energía que utilizo para poder congelarlo todo. Ahora solo quedaba esperar a que Froslass detectara al hombre de edad escondido con el más ligero paso, el más distante eco y el más silencioso acto de toser sería suficiente para delatarlo. En efecto, de un momento a otro el pokémon fantasma se movió a toda velocidad al escuchar que alguien tosía por la baja temperatura del lugar.
La impaciencia era inmensa ya que no podrían subestimar darle una chance para escapar al líder del DT, lo que forzó que apresuren el paso más. Una vez en el lugar exacto de donde Froslass escuchó a alguien toser. Estando en la posición indicada no encontraron a nadie cerca ni siquiera un rastro que poder seguir, solo el pasillo largo que continuaba y continuaba donde se encontraban. Era todo extraño ya que el ruido fue muy claro para la pokémon; sin embargo la tranquilidad no duró mucho tiempo debido a que todo esto era una trampa planeada por el hombre de edad y su pokémon.
Al lado de Karla, en la pared que tenía a unos centímetros de distancia en aquel largo pasillo donde se encontraba, la pared a su lado se destruyó inesperadamente pero no era sorpresa ya que el Absol del líder Len era el que atacaba a la pared usando Cola Férrea, que atravesando el concreto del muro lograba conectar su ataque contra una agitada Froslass, tomándola por sorpresa y mandandola a fuera gracias a una ventana. En cuanto a la entrenadora, los escombros que salieron disparados por el ataque, le cayeron a ella sin previo aviso y no tuvo tiempo de protegerse o evitarlo haciendo que varios de estos pesados pedazos de concreto le cayeran en todo el cuerpo dejándola en el suelo adolorida. Estando echada en piso tratando de moverse, pero viendo que su pierna recibió un duro golpe que seguro dejará un gran moretón, ella se arrastraba lentamente para huir, pero delante de ella se encontraban los zapatos del hombre de edad y al subir la mirada observaba la determinación de venganza de éste hacia ella y su pokémon.
Líder Len: ¡Tú! - Con una furiosa mirada le decía.
Karla: ¡Yo! - Exclamando silenciosamente sintiendo dolor.
Líder Len: Es momento de que pagues por lo que hiciste.
Karla: ¡Froslass! - Se arrastraba aún llamando a su pokémon. - Froslass usa...
Líder Len: ¡NO ESTA VEZ!
Ante el agónico llamado de auxilio de su entrenadora, el fantasmal pokémon de nieve fue en su rescate luego de recuperarse de aquel golpe. El hombre de edad, fúrico, empezó a levantar a la entrenadora sosteniendola desde su chaqueta y esto hacía enojar mucho a Froslass por lo que fue directo a atacar al hombre cargando un ataque de hielo; no obstante, no contaban con un ataque de Absol que estaba muy atento a la situación y esperaba el regreso de su oponente.
Usando un impulso lo suficientemente fuerte, el pokémon blanco embistió con toda su fuerza a la liviana fantasma de nieve, haciendo que chocara contra la pared por el daño crítico del ataque. A pesar del gran daño recibido, Froslass no estaba decidida a rendirse, por lo que quiso levantarse, pero el Absol astutamente puso una pata sobre el cuerpo de ella y invocando un fuego que venía desde su garganta atacó usando la abrasadora Llamarada a esa mínima distancia.
Karla: ¡Froslass! ¡NO! - Desesperada gritó. Intentó sacar la pokeball de su amiga a pesar de sus lesiones. - ¡Déjala en paz! Regre….
Líder Len: ¡No tan rápido! - Sosteniéndole el brazo bruscamente, haciendo que la pokeball caiga al piso. - Creeme que si que dudé por un momento que allá atrás, encerrados en el frío, no podría escapar. Suerte que bajaste la guardia.
Karla: ¡Aaahhh! ¡Déjame! ¡Suéltame!
Líder Len: Oh ¿Vas a gritar? ¡GRITA! Quiero que sufras todo lo que me has hecho pasar. - Dijo al sostener ahora su cuello fuertemente, tosiendo un poco del frío. - Duerme.
Karla: !!!!
Líder Len: Y así es como termina tu historia. Aquí y ahora. - Apretando aún más fuerte el cuello de ella.
Angustiada, desesperada, la entrenadora intentaba zafarse de las garras del hombre de edad que la sostenía e impedía que aire entre a sus pulmones, provocando así una escena trágica en el pasillo. Menos oxígeno respiraba y sus movimientos eran más lentos, la entrenadora se adentraba a su hora más oscura por lo que se veía mientras que su agresor disfrutaba mucho el momento. Antes del último respiro, con Karla desmayada y con su rostro de color morado por la falta de oxígeno, se escuchó algo muy extraño venir de afuera, una especie de silbido.
????: ¡Brick break!
En grito de ataque fue escuchado en el pasillo y el hombre de edad no dudo al hacerse hacia atrás para evadir cualquier imprevisto. Dicho y hecho la pared paralela de la cual el hombre había salido fue destruida mediante un ataque de Demolición, los escombros destruidos ayudaron a espantar el ataque del fiero Absol que no dejaba escapar a una muy debilitada Froslass, poniendo su resistencia vital al límite.
Un grande y familiar pokémon usaba sus puños para abrirse paso a través de la pared, y al ver saltar al Absol pudo aprovechar su incapacidad de evadir en el aire y acertarle otro ataque de Demolición, dañandolo críticamente y distanciando de la debilitada pokémon fantasma. El hombre, líder Len, no lucía sorprendido con lo que acababa de ocurrir y al ver cómo uno se acercaba un joven veía venir que estaban para rescatar a su amiga, lo que lo llevó a dejarla caer al piso desmayada, pero no separándose de ella teniéndola cerca de sus pies. El joven caminando lentamente con la mirada seria y una pokeball en sus manos, dispuesto para batallar aunque por desgracia las condiciones no le favorecen, debido a que su amiga se encontraba como una posible rehén. El despeinado joven no le quedó de otra que suspirar aún con enojo y empezar a hablarle sin quitarle la mirada de encima mientras se acercaba al Ampharos que ayudaba al Froslass en estado crítico.
Davuxz: ¡Suéltala ya! - Dijo furioso el joven mientras apretaba su pokeball con fuerza por la impotencia. - Si quieres resolver esto hagámoslo.
Líder Len: No creo que ignores el hecho que no sabes que estás en posición de reclamar cosas.
Davuxz: Ya la desmayaste, ¿Qué más quieres de ella? No puede defenderse en ese estado. Tampoco creas que olvidé que casi exploto gracias a tu Electrode.
Líder Len: Ella se lo buscó, todos ustedes se lo buscaron. Les ofrecí no meterse en mis asuntos muchas veces pero su terquedad juvenil era más que su sentido común.
Davuxz: ¿Y cómo no hacerlo? Lograste hackear el sistema de almacenamiento de pokémon. Ahora cada persona en Odissey está a la espera si ver si sus pokémon están a salvo o pueden sacarlos de su almacenamiento. Sin mencionar todo esa propagación de virus que no deja que el sol ilumine ni un solo pedazo de la región.
Líder Len: Solo lo hice para que no ser interrumpido. Odio que me interrumpan. - Decía mientras levantaba la mirada con orgullo. - Además, como dije, estoy tarde para cierta reunión con el destino. Así que si me disculpas, debo acabar con ella, esto les enseñará a no meterse en mi camino.
Davuxz: ¡Estas demente! ¡Detente! - Exclamó al lanzar la pokeball que tanto sostenía con fuerza desde que apareció.
El joven muy impotente ya que no podía hacer mucho se dejó llevar por el momento y lanzó la pokeball, dando entendido que estaba listo a luchar para salvar a su amiga. El hombre de edad no se preocupo en lo absoluto puesto que antes de que la pokeball llegase a él su pokémon la interceptó, destruyendola con un Tajo Umbrío sin mostrar piedad por el joven y el pokémon que estaba dentro de la cápsula.
Líder Len: ¡No puedes detenerme! ¡Ya perdiste!
????: ¡Entonces yo lo haré!
El joven despeinado quedó perplejo y cayó de rodillas al ver como su cápsula de pokémon había sido hecha añicos en frente de él, aunque a pesar de esto este sonrió sin preocuparse. Muy confundido por ese gesto, Len no entendió a qué se debía su inesperada felicidad hasta que escuchó que alguien más gritaba. Detrás de su posición, un pokemon se hizo paso mediante la pared usando Abocajarro para abrirse paso entre el cuarto vecino de donde se encontraban. De entre los escombros, un primate llameante con una aura abrasadora aparecía, Infernape acompañado por alguien más.
Resultó que no estaban solos, repentinamente otro joven muy hiperactivo y decidido a atacar al hombre, agarrándolo con sus brazos en gancho a la altura de su abdomen y con un impulso de fuerza lo mandó hacia atrás, alejándose de la desmayada entrenadora. Infernape termino de poner a salvo a todos al enfrentar al Absol con una Rueda de Fuego, golpeando con un derechazo, un gancho, un golpe bajo y por último un golpe centrado para mandarlo en la misma dirección que su entrenador. Las cosas habían cambiado y la entrenadora desmayada conocida como Karla ahora se encontraba a salvo.
Líder Len: ¡¿Qué?!
Davuxz: Creo que esa pokeball vacía terminó siendo una buena distracción, JR.
Líder Len: ¡Eras tú!
JR: Te dije, te lo dije. Nunca haces caso. - Lo dijo mientras sostenía a Karla entre brazos.
Davuxz: Pero si nos acabamos de conocer, ¿Cómo sabes eso?
JR: Lo tienes escrito en toda la cara.
Davuxz: ¿Uh? - Se empieza a frotar la cara con las mangas de su chaqueta. - Bueno, supongo que ahora sí estoy bien.
JR: … - Trataba de no evidenciar su gota de sudor por lo que acababa de presenciar.
Líder Len: ¡Qué más da! ¿Ahora piensan enfrentarse los dos contra mi?
Davuxz: Es es más o menos el plan.
JR: He regresado y para vencerte. Hacerle esto a una de nuestras compañeras es inaudito.
Líder Len: Aún siendo dos no podrían….
????: ¿Y qué te parece nueve en total? ¿Sería suficiente?
Desde el agujero creado por Ampharos y Davuxz anteriormente, se escuchaba una voz muy familiar para el joven despeinado. Estando en el segundo piso podía observar como abajo estaban un grupo de entrenadores con uniformes similares, los mismos que usaban Karla y Davuxz que se encontraban en el edificio. El Alba Squad había llegado, luego de tener muchos problemas anteriormente con sus miembros esparcidos por todo Odissey ahora se reunían para auxiliar a sus compañeros restantes.
Fabri: Esta entrada fue genial. ¿A que no? - Gritó mientras de sus bolsillos sacaba una empaque de galletas.
Edson: A veces creo que sí, pero luego recuerdo tu hambre insaciable y ya no se.
David: Tienes que tener un poco de modestia, Fabricio. - Diciéndolo mientras se avergonzaba. - Pero es verdad, ahora las cosas estarían a tu altura, ¿cierto?
Vanessa: ¡Lista y preparada! Si tanto ansías una batalla, pues ven que te estoy esperando. ¡Uno a uno si tan confiado estas!
Rodrigo: No te exaltes mucho, Vanessa. Aún debemos poner a salvo a Karla.
Yuri: ¡Yo! ¡Yo! Mi Aggron espera una fiera batalla desde hace horas.
Fabri: Como yo hablé primero, pido la parte de las piernas. - Bromeaba mientras se tronaba los dedos.
JR: Yo pido la parte del pecho. - Agregaba.
Rodrigo: No sean tan bruscos los dos. ¿Y qué es esto? ¿Repartición de un pollo o qué?
JR: Silencio tú, me caes mal.
Rodrigo: ¿Ah? ¿Pero yo que te he hecho?
JR: No se pero mi instinto dice que debo odiarte. - Dijo llevándose la mano al cuello y haciéndole un gesto de ahorcado.
Rodrigo: ¿en qué me he metido?
Fabri: Davuxz, amigo, ¿Necesitas un poco de ayuda?
Davuxz: Creí que nunca lo dirías.
Líder Len: Esta juventud de ahora. Se creen dueños del mundo solo con tener pokémon. - Pensó desde su posición dejando que ellos conversen, dándoles una falsa esperanza.
La reunión llegó, los refuerzos traían las esperanzas de vencer en una prolongada batalla con un enemigo duro de roer. Ahora, todos unidos, la meta era capturar al líder de la organización DT y detener todo el embrollo en el que se encontraban, pero primero necesitaban auxiliar a Karla que aún estaba cerca a un posible ataque del enemigo. Todo iba cayendo en su lugar y Odissey podría tener una pequeña esperanza de volver a la normalidad, aunque el as bajo la manga aún no se revelaba...