Gotas
Gotas
La gente preguntará, porque es lo que se hace, porque si no, mala educación. La educación es importante. Pero te preguntan dando la espalda, tapándose las orejas y, en el fondo, no quieren oír, no quieren saber, pues esperaban que tu supieras el código, que con un bien gracias es suficiente, porque ahora el tema es más complejo, ahora la espada y la pared, por lo que una palmadita en la espalda, por si acaso ayuda, una sonrisa lastimosa y seguimos caminando, caminando hacia la nada, porque tampoco van hacia ningún lado, pero hay que moverse. Entonces te mueves con ellos y somos todos un flujo, todos gotas de agua que formamos un pequeño flujo que se mueve por las calles, se encausa por los rincones sin saber a dónde ir. Y te aprendes el código y entonces bien gracias, lo de siempre, nada nuevo, y entonces la sonrisa no es más lastimosa, ahora es cínica (en todo caso mejor, la lástima duele más). Y todos se mueven por las calles y tú repites bien gracias, pero las gotas no permanecen juntas, se mueven y el flujo las separa, se deslizan entre los edificios hasta sus casas y descubres que eres gota, te ves en tu condición de gota y entonces cuelgas y te aferras para no caer. Es ahí cuando el bien gracias empieza a doler, empiezas a ser más gota y sabes que algún día caerás y qué lástima, siempre palmadita en la espalda (siempre buena educación), pero tu caerás y te estrellarás contra el piso y ellos seguirán fluyendo mientras tu te quedas ahí, roto, con la gente pasando por el lado, preguntándote ¿cómo estás? mientras te dan la espalda, sin verte en el piso, y no dirás más que bien gracias.









